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Francisco J.

Valverde Brenes

Lo monstruoso y lo absurdo

Summary: Myproposal in this work tries to El absurdo es consecuencia de haber creído el


point out the convergence that exist between the hombre sus propias verdades; lo monstruoso es el
concept of absurdity of Camus and the concept of desenlace de la desviación de lo inmundo inventa-
monstrous of Rafael Angel Herra. Our word, as it do por el hombre para trasladarlo a la bestia, de-
is, comes to be unacceptable, said Herra in Lo positaria de todo mal. En el plano cotidiano, el
monstruoso y lo Bello. The world, as it is made, is estudio del monstruo es el estudio de la absurdi-
not bearable, said Camus in Calígula. Two con- dad del mundo. El hombre que oculta sus horripi-
cepts of the world held by two diflerent authors. /ancias en el monstruo creado, es el hombre que
One describes the absurd through the irrationality vive y es parte del absurdo del mundo, que prefie-
of the world; the other describes the monstrous as re ocultarse al sufrimiento humano, que prefiere
a consequence of a world that hides itself its own echarles la culpa a los monstruos irreales, encu-
ugliness. The absurd is the man' s cosequence of briendo los verdaderos.
having believed his own truths; the monstrous is
the result of the deviation of the filthy invented by
man in order to be transferred to the monster, is Introducción
trustee of all evil. In the daily sphere, the study of
the study of the absurdity of the world. The man Existe un común denominador entre el concepto
who hides his horripi/ations in the created mons- de absurdo que usa Albert Camas y el concepto de
ter, is the man who lives and is part of the absurd monstruoso que emplea Rafael Angel Herra en su
of the world, that one who prefers to hide himself libro Lo Monstruoso y lo Bello, aun cuando el autor
from the human suffering, that prefers to blame advierte que el sentido con que trata de definir lo
the unreal monsters thus hiding the real ones. monstruoso debe interpretarse como meras "des-
cripciones y presunciones".' Esta relación es la que
Resumen: Mi propuesta en este trabajo inten- intentaré exponer en el presente escrito delimitando
ta poner de relieve la convergencia que existe en- primero cada uno de los conceptos en la obra de es-
tre el concepto de absurdo de Camus y el concep- tos dos autores. Consecuentemente, veremos "el
to de monstruoso de Rafael Angel Herra. Nuestro absurdo camusiano" y posteriormente "lo mons-
mundo, así como es, resulta inaceptable, dice Ra- truoso" en R.A. Herra, para terminar ofreciendo los
fael Angel Herra en Lo Monstruoso y lo Bello. El aspectos en que evidencian su convergencia dentro
mundo, tal y como está hecho, no es soportable, de la cotidianidad de los hombres. Aunque esta co-
dice Camus en Calígula. Dos conceptos del mun- nexión no aparece explícita, se puede determinar en
do que tienen dos autores distintos. Uno describe la preocupación de estos agudos pensadores que
mediante la irracionalidad del mundo; el otro, han contemplado a la humanidad más resentida que
describe lo monstruoso como consecuencia de un nunca por los secuelas que resultarán a partir de la
mundo que oculta de sí mismo su propia fealdad. presencia de estos fenómenos.

Rev. Filosofía Univ. Costa Rica, XXXITI (80), 41-48,1995


42 FRANCISCO J. VALVERDE BRENES

Lo monstruoso tiene todo, y a la par de aquel somos palomas ino-


centes; la bestia es la culpable de toda la subhu-
El hombre se ha acostumbrado a vivir con un manidad posible, nosotros sólo somos adversos a
chivo expiatorio a sus espaldas que le sirve para ella como figuración del bien o del menos mal. Es
depositar en él todo cuanto de maldad hay dentro significativamente tranquilizador oponerse a un
y fuera de su propio ser. Este chivo expiatorio to- bestiarium.
ma nombres y figuras diversas, pero en el conjun- La psicología moderna nos ha demostrado que,
to histórico sólo sobrevive el mito del monstruo. generalmente, el individuo proyecta y juzga por
El monstruo es el mal, el hombre es el bien o su todo lo malo que se concentra en él. El ladrón
mejor representación. Bien y mal sin importar su condena a sus próximos como ladrones. y se cuida
ejemplificación dentro de cualquier campo: reli- de ellos, sin detenerse a considerar su propia situa-
gioso, cultural, artístico, estético, o sencillamente, ción moral. Mis peores vicios son los que condeno
social. Pero no hablamos de nada abstracto, sino en los demás, mis peores defectos son los que no
todo lo contrario, porque ese es precisamente el soporto en los demás. Yo me opongo a los demás
artificio que va a convertir al monstruo en chivo en tanto que ellos se parecen a mí; soy yo frente a
expiatorio: será concreto, será corpóreo, tendrá ca- una imagen de mí mismo, como cuando me en-
racterísticas propias del mal, y siempre y en todo frento al espejo, sólo que en tales circunstancias,
momento, o es imaginario, o es ficción encarnada quien se enfrenta y se soporta es el narciso, que
en la realidad contraposición que se opone a toda siempre se verá bello a pesar de su fealdad. En el
lógica moderna en pro de una dialéctica del en- caso contrario, no nos atreveremos a mirarnos, an-
gendro: tes bien diremos que la figura que se refleja no es
nuestra sino de alguna visión maledicente, de al-
"Si uno logra estructurar un fantasma del mal y darle guna bestia infernal que nos ha quitado la verda-
cuerpo preciso, entonces se dota con ello de cierta reser- dera belleza. Creamos un monstruo cuando no re-
va fetichista que le permite reconocerse del lado del sistimos miramos de frente, cuando nuestra mal-
bien sin reservas, en cualquier situación, entre indivi- dad sólo es manejable mediante la bestia, a quien
duos concretos" .2
terminamos culpando de todo mal existente, de to-
do mal emanado del interior y exterior nuestro 4.
Estar del lado del bien es -lo que conviene al in-
dividuo, y lo que buscará incesantemente; ocultar- "...el otro, como un espejo, evidencia mis vicios, mi ho-
se detrás de aquella creación y ocultar todo lo ma- rror, pues yo me desprendo de su semblante especular.
lo que encierran los yerros humanos es el primor- Pero también me resisto, y maldigo mi duplicación, ya
dial objetivo del monstruo. que toda duplicación identificatoria me descalifica y
provoca respuestas destructivas en mí. El monstruo es
"Gracias al monstruo, al principio ético, los hombres se mi doble... ".'
sienten a salvo del mal: la destrucción corre por cuenta
de las bestias, y el monstruo aparece entonces engaño-
samente, en vez del hombre, como inventor del mal con El monstruo es un doble nuestro, creado espe-
sus actos".' cialmente para ser recipiente de lo que no es sopor-
table de la propia persona. Semejante proyección es
tranquilizante y relajadora: [pensar que todo lo malo
De las entrañas del monstruo saldrá únicamen- es y está en la bestia y no en nosotros! ¡Cuánto ali-
te mal, o mejor, en las entrañas del monstruo de-
vio representa que culpemos al monstruo de lo sucio
positaremos únicamente mal, todo el que haga-
e inmoral que haya en nuestro interior!
mos, y le inculparemos como el detractor del bien, Por lo cual, el objetivo del monstruo se centra-
bien paralelo a nuestra existencia, con el cual de-
liza en efectos de descuipabilizacián:
fendemos una pretendida inocencia que nos per-
mitirá vivir con la cabeza alta sin ocupamos de "El monstruo es sucio, se alimenta de inmundicias,
cualquier depravación en que incurramos. Somos puesto que es un sucio símbolo de descargo, el basurero
a partir de ese momento, parte del bien, parte de moral, el hombre-animal-y-fantasma que devora mis
los elegidos a la felicidad, no nos sentiremos más basuras rnorales.?"
bajos porque hay una bestia que nos supera en ba-
jeza, no seremos tan miserables ni inhumanos o Pero ante cualquier reserva, ese monstruo sucio e
subhumanos porque hay un monstruo que lo con- inmundo, se tolera, como se tolera ver al miserable
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morir de hambre o vivir subhumanamente, será lidad material y social que ha· llegado a monstrificar
cuestión de detener cualquier disgusto de asco que verdaderamente?"
provoque. Al monstruo es posible verlo de
te porque es exterior al individuo, es exterior a Semejante irresponsabilidad, dirigida al propio
cualquier consideración nuestra: es el otro, lo otro, monstruo y hacia el monstruo creado, es ejempli-
y en ellos está permitida toda carroña moral. ficante para la conciencia desde que encuentra en
Cuando hablamos de lo otro, hacemos notar in- él el chivo expiatorio por el cual desculpabilizará
directamente una característica propia: lo otro es sus actos externos e internos; es una máscara que
también lo que es distinto de mí, por lo cual, lo se cuelga quien juega a no reconocerse o a no que-
monstruoso deberá incluir lo desigual, lo diferen- rer reconocerse: "Cada ser excepcional constituye
te, lo contrario o divergente: " ...todo aquello que un principio de desculpabilización"." De tal ma-
se resista a mis fuerzas o al control sociaL., lo nera, ellos engendrarán el descargo del mal que
monstruoso es lo diferente, el horror a las diferen- producimos, asumiéndolo o combatiéndolo, pero
cias".' Aquí hay que circunscribir toda subhuma- estará allí, especialmente para culparle de toda la
nización indeseable o detestable a mis ojos; cual- degradación existente y por existir. ¿Cuál concien-
quiera que entre en este estereotipo encajará como cia no quedaría satisfecha cuando se nos ofrece
parte de lo monstruoso para bien de mi buena con- gratuitamente cantidad tan apreciable de indulgen-
ciencia. Con este calificativo, habrá que humani- cias? ¿Y si fuera el caso que nosotros mismos
zar lo deshumanizado, pero ante el horror se le creáramos el mecanismo de descargo? Para tal
destruye sin remordimiento alguno; -es un mons- efecto el resultado sería el mismo, el autoengaño
truo lo que aniquilaríamos, no hay culpabilidad en tranquiliza moralmente al individuo. Reconoce
ese acto; al contrario, manifestamos complacencia Rafael Angel Herra que existe una duplicidad en
y creemos estar haciendo algo bueno y necesario, el hombre, donde este genera remordimientos por
"la brutalidad contra las bestias es bene- factora" .8 culpas habidas, pero también origina al mismo
En cualquier sociedad donde el monstruo sea tiempo el mecanismo de autoengaño, por medio
circunscrito como lo extraño, su destrucción es del cual conseguimos la preciada inocencia; la
premiada y vista con beneplácito. De otro modo, ambigüedad existe, sin duda.
deberá ser canalizado en alguna de las artes para
que pueda contemplarse con más tranquilidad de "Gracias al artificio de autoengaño el hombre puede
conciencia. Esto sería lo transcrito: horrores mo- sentir, aunque sea vagamente, que no se ha hecho a
sí mismo tan destructor como lo denuncia su histo-
dernos insoportables, como guerras o miseria,
ria. Al fin y al cabo hay seres más destructores, y es-
trasladados al bestiarium común, social, más fácil
tos seres monstruosos se estructuran en sus replie-
para resistirle de frente, y creado especialmente gues imaginarios como fantasías que calman la an-
para hacerle aceptable. siedad"."

"A partir de ahí se dispone a aferrarse a cualquier cosa; Decía el texto bíblico en una de sus parábolas so-
a vivir de quimeras, a dejarse cautivar por superhéroes bre el fariseo que rezaba de pie en el Templo: "[Oh
ficcionales yfigurones de carne y hueso que verifiquen
Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás
o aparenten cuanto su espíritu ablandado considera im-
hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco
posible"."
como este publicano (que estaba a la par orando
hincado)" (Le. 18,11). El hombre no reconoce en él
El monstruo viene a ser receptor de cuanto des-
la maldad si no la traslada a otro, y ese otro es aquel
vío humano se produzca, de todo lo erróneo que el
que termina por monstrificarse. El otro es el que
hombre cometa, de toda impertinencia de sus de-
destruye porque su destrucción es más grande que la
seos, de toda irresponsabilidad que no queramos
mía, la mía es soportable o ..., ninguna.
aceptar. El monstruo es la inmundicia creada por
los fallos humanos que se ocultan tras la bestia pa-
"Gracias a tantos seres artificiales vagando por ahí, me
ra hacerlos más viables, más permisibles, o más doy la ilusión de no pertenecer a la estirpe de criminales
disimulados a los ojos de quienes no queremos autoelegidos..." 13
que nos descubran.

•....crea en particular lo monstruoso imaginario para dis- Pero el monstruo cumple también otra función
traer la atención de las parcelas de sí mismo y de la rea- primordial en el decoro social: el monstruo puede
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ser querido o amado. Este efecto se produce cuan- El absurdo camusiano


do no hay posibilidad de amar al otro, cuando ese
otro está catalogado como subhumanizado y no Albert Camus presenta una visión especial de
tiene forma alguna de humanizarse. Ante tal dis- cuanto nos rodea: el hombre y su mundo." Siendo
conformidad creamos al buen monstruo y nos re- él un pensador de post-guerra, recibe todas las in-
sulta más objeto de amor que los otros seres a fluencias nefastas de su tiempo: dos guerras mun-
quienes se ha suprimido ya del derecho a la hu- diales y el desgarre de los hombres por sobrevivir.
manidad. El mito de Sisifo es el principal ensayo sobre el
absurdo. Para él, este mundo es extraño, no con-
"Es preferible el cariño empobrecido hacia seres ficti- cuerda con aquel que supone valores humanos, no
cios que obligarse a materializar a un ser humano con es entendible tal y como se nos muestra; la ciencia
las polarizaciones del caso y correr el riesgo de conta- trata de explicarlo, y para Camus tales intenciones
minarse de subhumanidad..." 14
solo producen poesía, pues por más que lo inten-
ten, los hombres siguen actuando como si nada
El autoengaño trabaja de tal modo que no nos importara. Camus se topa con una humanidad que
deja ver (olvidándolo, suprimiéndolo o fingiéndolo) enfrenta la ausencia de toda razón para vivir; con
al verdadero monstruo, al real, y cada vez se nos hombres que en sus ajetreos insensatos pierden la
hace más detestable y horroroso conforme nos visión horizontal del prójimo; con semejantes que
acostumbramos al mecanismo. En ese momento se sufren inútilmente a vista y paciencia de los de-
nos da amar, querer algo, y ese algo por lo general más. El hombre ha extraviado el verdadero senti-
tendrá vestigios de irreal necesariamente, pues lo do del vivir, se ha divorciado de la propia vida: es-
otro no encuadra más que en lo monstruoso. Así, o te es el sentimiento del absurdo camusiano que re-
amamos al buen monstruo, al monstruo menos ma- saltaré"; un sentimiento especial que no tiene pa-
lo, o nos volvemos narcisos, proyectando ese amor ralelo en la historia. El mundo es absurdo porque
imposible hacia nosotros mismos, dentro del mis- no se puede comprender razonablemente, todas las
mo complaciente autoengaño. explicaciones son ilusorias y la historia de la hu-
Rafael Angel Herra concluye su intento de cla- manidad está llena de ellas. Es un mundo donde
rificar lo monstruoso, diciendo que sólo el héroe reinan la contradicción, la angustia y la impoten-
en la historia ha logrado destruir a sus monstruos cia. Pero el absurdo de todo cuanto nos rodea, se
como un signo mítico de autoconocimiento. De centra en el grito desesperado del que sufre, del
esta manera, el monstruo cumple también una fun- llamamiento humano contrastado en el silencio
ción especialísima en la vida social: no obstante irracional de quienes le oyen: el mundo. Nos afir-
todo lo que se dijo de la bestia, podemos pensar ma H. Zucchi: "Una tierra que 'desarraiga, somete
que era indispensable su creación por parte de los y mata a más de setenta millones de hombres', no
hombres. La historia mítica griega nos enseña que puede dejar indiferente al resto. La sensación de
la mayoría de los héroes que vencieron las terri- inestabilidad; el horror y la angustia, no son in-
bles pruebas, identificadas por temibles mons- venciones antojadizas de los filósofos.'?"
truos, llegaron al esplendor de su vida y se sítua- El hombre, partícipe de este absurdo, tiene dos
ron como dioses dentro de la divinidad 15. Esta in- alternativas: hacer que reine el absurdo, huyendo
terpretación ha sido introducida por C.O. Jung 16 y de él, o el suicidio. (Sin que deje de significar lo
en nuestro medio fue recogida por Leticia Val ver- primero igualmente un suicidio, porque rechazar
de Barrenechea en uno de sus artículos." Los el absurdo, no verlo claro y racional, es también
monstruos deben ser vencidos por el hombre para un suicidio potencial de la raza humana.) El tercer
que éste constate y asuma su destino, además de elemento lo propone Camus con su hombre absur-
estar preparado para rechazar a todos los venide- do o el hombre rebelde:" única coherencia de que
ros. Sobre esta alegoría, R.A. Herra hace un análi- dispone.
sis fenomenológico del grabado de A.Durero: El El absurdo incluye querer algo que cercena la
caballero, el demonio y la muerte:" Y paso a paso dignidad del hombre a cambio de vacilante felici-
muestra las etapas por las que el caballero debe dad; que solamente actúe bajo intereses propios sin
andar para vencer a sus monstruos y llegar a su importar las consecuencias, sin reconocer a quie-
destino; ejemplo singular de aquel que triunfa so- nes destruyó para llegar donde quería, y al final del
bre las bestias. 19 trayecto, no haber conseguido nada especial. Es la
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icción plena del ciego que camina a tientas especial el cristianismo, que induce al hombre a
mundo donde todo está permitido. Dice Ca- creer en un dios sordo," en un dios que no va a
cuando intentaba darle importancia a la vida responder al grito de dolor humano, y que con
reprochado por su intendente sobre sus debe- frialdad de piedra, mirará inconmovible cómo se
para con el Imperio: consumen los hombres pidiendo favores a quien
nunca responderá. Los dioses son más dichosos
• hame bien, imbécil. Si el Tesoro tiene importan- porque enfrentan la irracionalidad donde ésta no
entonces la vida humana no la tiene. Eso está claro. puede tocarles, donde queda sólo para los hom-
los que piensan como tú deben admitir este razo- bres .
. nto y considerar que su vida no vale nada, ya que Ha bastado el dolor para transformarlo todo,
ellos el dinero lo es todo.'?'
dice uno de los' personajes de la obra de teatro de
Camus, El Malentendido. Ha bastado ver morir a
i el Tesoro tiene importancia, 10 que hagamos
los hombres para entender que algo no funciona
él no tendrá límites y la vida humana se pierde
bien; es la muerte la que hace pensar que se debe
ese absurdo. Calígula se da cuenta de que los
optar por 10 imposible, sólo es la señal que me ha-
bres tienen sus intereses puestos en sus pro-
ce necesaria la luna, dice en Calígula. No puede
progresos, sin importar cuánto pueda implicar
haber tranquilidad cuando los hombres sufren y
actitud; intenta cambiar su reino pero tropieza
mueren, no se puede amar cuando existen las in-
posturas incoherentes con la vida y con el
justicias; comenta Rieux en La Peste: "Yo tengo
r. Por eso decide Ilevar el absurdo a sus últi-
otra idea del amor y estoy dispuesto a negarme
consecuencias," mientras espera que 10 impo-
hasta la muerte a amar esta creación donde los ni-
.le pudiera salvarles. Calígula me parece ejem-
ños son torturados.':" Esta es la mayor preocupa-
. cante como paradigma del hombre que intenta
ción de Camus, el sufrimiento humano y la muerte
cambiar su mundo y no 10 logra, pero deja expues-
irracional; este mundo, tal como está hecho, no es
hasta dónde el absurdo puede Ilevarlos de conti-
soportable, dice Calígula, por esto necesitamos la
su proyección.
luna, la inmortalidad o algo parecido, de lo contra-
En El Extranjero se expresa la grande y dulce
rio no nos queda más que decidimos por los hom-
iferencia del mundo hacia los que viven en él.
bres, aqueIlos que sí tenemos a la par, que vemos
eursault es acusado de un asesinato y sentencia-
sufrir y morir, y no por 10 invisible o 10 alejado de
do a muerte, le mandan un capeIlán para que acep-
este mundo.
su culpa por segunda vez consecutiva, para que
Todo busca y parece agrandar la mentira de la
consienta el mundo en que vive con todo y razo-
irracionalidad: "la [verdad] vuestra da importancia
nes que conlleva; le piden ser parte de la irracio-
a los seres y a las cosas ..., es 10 que no puedo per-
aalidad del mundo, a lo cual él contesta:
donaros'', "...todo a mi alrededor es mentira, y yo
quiero que vivamos en la verdad", dice Camus en
[Acerca del capellán] "Parecía estar tan seguro ¿no es
labios de Calígula;" esa verdad le vuelve ateo por-
cierto? Sin embargo, ninguna de sus certezas valía lo
que un cabello de mujer. Ni siquiera estaba seguro de quefonna parte de lo irracional. Los hombres se
estar vivo, puesto que vivía como un muerto. Me pare- dejan morir por semejante creencia: creer en un
cía tener las manos vacías. Pero estaba seguro de mí, se- dios que no se manifiesta al hombre, que no le es-
guro de todo, más seguro que él, seguro de mi vida y de cucha ni le brinda la ayuda que se supone debe
esta muerte que iba a llegar. Sí, no tenía más que esto. dar, es absurdo. Esta fue una de las búsquedas más
Pero, al menos, poseía esta verdad, tanto como ella me afanadas del personaje Calígula -de la obra del
poseía a mí.",. mismo nombre-, necesitaba demostrar 10 imposi-
ble al darse cuenta de que todo finalizaba con la
No podía creer Meursault en vidas eternas ni muerte. Por esto buscaba la luna, y durante toda la
tampoco en arrepentimientos, cuando miles de obra la espera: "si te trajeran la luna, todo cambia-
hombres han pasado por el mismo suplicio y no ría, ¿verdad? Lo imposible resultaría posible y al
han tenido más que el consuelo de un mundo ab- mismo tiempo, y de una vez, todo se transfigura-
surdo. Él, cuando menos, estaba seguro de 10 que ría"," se dice a sí mismo. Era necesario poder al-
poseía; los demás, con todo y sus verdades, no le canzar 10 imposible para que todo en lo que cree
podían demostrar ninguna. Por supuesto, estima. el hombre no se desplome con el sabor de la
parte del irracional del mundo era la religión, en muerte.
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"Nos han estafado, ya se lo dije. ¿Para qué esa gran lla- "Sin embargo sé, y tú también lo sabes (frente al espejo
mada del ser, esta alerta de las almas? ¿Para qué gritar tiende sus manos llorando), que bastaría que lo imposi-
hacia el mar o hacia el amor? Es irrisorio. Su marido ble exista. ¡Lo imposible! Lo he buscado en los límites
conoce ahora la respuesta, esa morada espantosa donde del mundo, en los confines de mí mismo, he, tendido
al final estaremos apretados unos junto a otros.'?' mis manos (gritando), tiendo mis manos y eres tú lo
que encuentro, siempre tú frente a mí, y estoy lleno de
La estafa consiste cabalmente en ocupar nues- odio hacia ti... Helicón no vendrá; ¡seremos culpables
tro tiempo en contemplaciones piadosas, que no para siempre! Esta noche pesa tanto como el dolor hu-
tendrán efecto alguno en los procesos diarios de mano.'?'
muchos de nuestros semejantes. Si queremos bus-
car la playa soleada, el país de nuestros sueños y Esta misma semblanza se encuentra en Lo
descansos, necesariamente debemos dar la espalda Monstruoso y lo Bello, cuando se escribe: "y yo
a la propia patria con todo y sus sufrimientos pes- me sorprendo frente al espejo. El rostro más difí-
tíferos. Volvemos de granito al igual que la esta- cil de identificar es el más importante, el menos
tua, fríos e inconsecuentes con el dolor ajeno, dei- benévolo, el nuestro ... "34. Sólo que Calígula sí se
ficar la apariencia dentro de un idealismo irracio- dio cuenta de ese rostro y aceptó el absurdo que
nal. Buscar la felicidad es huir a la muerte que en- conllevaba su propia realidad; la otra cara hubie-
frentan muchos y que podemos enfrentar nosotros. ra sido que crease un monstruo al cual pudiera
Es cegarse con la luz del sol. trasladar todos sus yerros. El temor del hombre
es el otro porque funciona como el espejo para
Lo monstruoso y lo absurdo Calígula; el primero lo monstrifica, el segundo lo
reconoce.
Nuestro mundo, así como es, resulta inacepta- Para Camus, el hombre solamente se realiza
ble, dice Rafael Angel Herra en Lo Monstruoso y concienciando el absurdo en que vive, para luego
lo Bello. El mundo, tal y como está hecho, no es asumirlo, luchando en el absurdo mismo pero con-
soportable, dice Camus en Caligula." Dos con- tra el absurdo. De otra forma no es posible convi-
ceptos del mundo que tienen dos autores distintos. vir en el mundo tal y como está. Para el hombre
Uno describe el absurdo mediante la irracionali- que crea el monstruo, debido a que piensa de igual
dad del mundo; el otro, describe lo monstruoso forma acerca de la imposibilidad del mundo como
como consecuencia de un mundo que oculta de sí se nos muestra, se hace necesaria la bestia para
mismo su propia fealdad. El absurdo es conse- que nos sirva de redentora; el único problema es
cuencia de haber creído el hombre sus propias que con ello no resolvemos nada, sólo lo encubri-
verdades; lo monstruoso es el desenlace de la des- mos mediante el autoengaño. Para Camus, este
viación de lo inmundo inventado por el hombre hombre sería el que vive en el absurdo y se con-
para trasladarlo a la bestia, depositaria de todo vierte en integrante consentidor de ese absurdo; el
mal. En el plano cotidiano, el estudio del mons- que busca su felicidad a costa de dar la espalda a
truo es el estudio de la absurdidad del mundo. El miles que mueren. De todas formas existe para él
hombre que oculta sus horripilancias en el mons- el monstruo que lo recobra de semejante trance, le
truo creado, es el hombre que vive y es parte del alivia su penosa culpa y le redime cual buen con-
absurdo del mundo, que prefiere ocultarse al sufri- fesor. El hombre del absurdo crea también bestias
miento humano, que prefiere echarles la culpa a para tratar de restaurar su buena conciencia; la an-
los monstruos irreal es, encubriendo los verdade- gustia humana se le convierte en un trago amargo
ros. El hombre que vuelve la espalda al dolor es el y cada día el espectáculo del mundo se ofrece más
que está convencido de que los otros sufren por- deprimente, si el camino no es asumir el absurdo y
que son parte distinta, diferente de su propia estir- en su propio terreno combatirlo, lo otro es crear
pe. Cuando acontece la muerte en algún país del un bestiarium que cargue con todo lo horrendo
Tercer Mundo, se le ignora y se le trata como lo del mundo cotidiano. Y esa es inevitablemente la
otro, es el monstruo tercermundista que nos causa irracionalidad de la que nos escribe Albert Camus: I
horror por toda la pestilencia que acarrea. Este au- "El salto en todas sus formas, el precipitarse a lo I
toengaño es también la irracionalidad de los hom- divino o lo eterno, el abandonarse a las ilusiones
bres que Camus reprocha al mundo. Dice en Cali- de lo cotidiano o de la idea son otras tantas panta-
gula el personaje del mismo nombre: llas que ocultan lo absurdo.':"
LO MONSTRUOSO Y LO ABSURDO 47

El desenlace ocurre justamente cuando el hom- Notas


del absurdo -que se mantiene indolente dentro
la irracionalidad del mundo, aumentando su ab- 1. Herra, Rafael Angel: Lo monstruoso y lo bello.
• __ •Iidad y enmascarándola al no comprender el Editorial Universidad de Costa Rica. San José. 1988•
~:"'surdo en que vive- necesite crear algún meca- pág. 24.
•.• •-.... •••,0 que pueda canalizarle toda la angustia y de-
2. [bid .• pág. 26.
sesperación que le produce vi vir para la irraciona- 3. [bid .• pág. 26.
4. Sobre el tema. que implica una lucha a muerte
. Camus hace notar en el Mito de Sísifo que
con la ficción del monstruo. véase la novela de R.A.He-
este hombre está tendiendo al suicidio corno me- rra: La guerra prodigiosa. Editorial Costa Rica. San Jo-
- de desculpabilización. Sin embargo, Rafael sé. 1986. En ella se notará más claramente el enfrenta-
gel Herra describe precisamente el artificio que miento demonio - santo. realidad - irrealidad; así mis-
utilizado con mayor fortuna a través de la his- mo. la pseudo-necesidad muy bien arraigada de caminar
ia tanto el individuo corno la sociedad, por el por el mundo con un monstruo a nuestro lado.
cual. proyectan todas sus culpas y miserias hacia lo 5. [bid .• pág. 29.
nstruoso, y así evitar el suicidio. 6. [bid .• pág. 31.
El hombre del absurdo no tiene por qué preo- 7. [bid .• pág. 32.
cuparse más, posee ahora el chivo expiatorio que 8. [bid .• pág. 33.
9. [bid .• pág. 36.
permite, al estilo de las famosas indulgencias de
10. [bid .• pág. 38.
la Edad Media, ser parte de la irracionalidad y no 11. [bid .• pág. 47.
sentir por ello inquietud ni remordimiento alguno. 12. [bid .• pág. 53.
El hombre del absurdo también crea monstruos 13. Cf. Lo monstruoso y ...• pág. 53
para no tender al suicidio+ tal vez no siga te- 14. [bid .• pág. 58.
Riendo sentido la vida, pero ahora la vive más 15. Sobre el tema cf. Ruiz De Elvira, A.: Mitología
tranquilamente: el bestiarium es regocijantemen- clásica. Editorial Gredos, Madrid. 1975.
te tranquilizador. El hombre del absurdo oculta 16. Véase CiG, Jung: Símbolos de transformación.
u absurdidad en lo monstruoso, su preocupa- Editorial Paidós, Buenos Aires. 1982.
17. Cf. Valverde B. Leticia: "El Mito heroico. ex-
ción ha terminado porque no se le puede culpar
presión arquetípica de la búsqueda del sí mismo". En:
más de la irracionalidad. pues aquella es produc- Káñina, Rev. Artes y Letras. U.C.R .• Vol. XI. 1987.
to de las bestias, del monstruo. ficticio o subhu- págs. 139-145.
mano; lo otro será siempre quien posea el horror 18. Cf. Lo monstruoso y ...• pág. 153 s.
de la miseria y de la inmundicia. ¡Cuán bien 19.•.... el hombre sobre cuyas espaldas se eleva el
funciona el autoengaño, cuán admirable ha de porvenir es aquel que sólo dominándose a sí mismo ob-
ser quien por primera vez lo utilizó. y mejor tiene las fuerzas y el valor para enfrentarse al mal: de-
aún, lo extendió! rrotar a los monstruos es en primer lugar vencerse a sí
El monstruo carga con todo lo horrendo del mismo". [bid .• pág. 187.
mundo cotidiano, con toda la absurdidad de la co- 20. Para mis propósitos entenderé por "mundo" la
tidianidad del mundo. El efecto liberalizador es conjunción de hombres que conviven cotidianamente en
medio de actitudes absurdas; concepción que no incluye
estremecedor, ¿pero cuánto durará esa paz artifi-
el enfoque cósmico. porque también el mundo cósmico
cial para que deje entrever los horrores que oculta puede ser absurdo cuando se producen "catástrofes na-
un mundo en crisis y sobresalga la irracionalidad turales que sumen en el dolor a inocentes. a niños. a se-
nuevamente? ¿Hasta dónde la bestia-recipiente, res débiles; eso es horrendo. misterioso e inexplicable"
que corno tanque séptico acumula la inmunda pu- (Mas Herrera: "Algunos márgenes de la condición hu-
trefacción, podrá aguantar su nivel de miseria? mana". En: Rev.de Filosofía U.C.R .• XXVIII (67-68).
¿Cuántas sucias conciencias de hombres del ab- 107·111. 1990). Ycuando advertimos dentro de la lucha
surdo cabrán sin que su propia maloliente maldad de las especies una desconcertante azarosidad llamada
sobresalga? eliminación natural (Cf. Skutch, A.:El ascenso de la vi-
da. Ed. Costa Rica. San José. 1991). De cualquier ma-
"Gracias al artificio del autoengaño el hombre [del ab- nera que se vea, es el hombre cotidiano quien genera
surdo] puede sentir. aunque sea vagamente, que no se ese sentimiento y esa confrontación, y a partir de él sur-
ha hecho a sí mismo tan destructor como lo denuncia la ge la reflexión de los estados irracionales del mundo
historia. Al fin y al cabo hay seres más destructores. y cósmico. Por esto es que no me va a interesar resaltar la
estos seres monstruosos se estructuran en sus repliegues posición de Camus cuando habla de la tensión que exis-
imaginarios como fantasías que calman la ansiedad"." te entre mundo cósmico y hombre. sino entre mundo
48 FRANCISCO J. V AL VERDE BRENES

(sociedad, civilización, humanidad, raza, cultura, etc.) y 26. Camus, Albert: El Extranjero, Editorial Alianza,
el hombre cotidiano. México, 1989, pág. 140.
21. Es la interpretación que me interesará, pues Ca- 27. Cf. en El malentendido (op.cit.) el personaje al
mus afirma en el Mito de Sísifo que el absurdo no se que Camus nombra como el viejo criado, su papel es
agota haciendo una enumeración completa de sus sensa- ser sordo e indiferente ante los sucesos que se suscitan.
ciones (nota de la pág. 24,op.cit.). Al final de la obra se da a conocer como dios cuando
22. Cf. Zucchi, H.J.: "Límite y medida en Camus". María le invoca y él se le niega.
En: Revista de Filosofía de la Universidad Nacional de 28. Cf. Camus, Albert: La peste, Editorial Sudame-
la Plata, #19, págs. 7-22,1967. ricana S.A., Buenos Aires, 1981, pág.171.
23. Cuando menciono al hombre absurdo, entiendo 29. Calígula, págs. 18-19,27.
aquel que asume el absurdo; mientras que para hombre 30. Ibid., pág. 78.
del absurdo entiendo aquel que oculta el absurdo hu- 31. Camus, Albert: El malentendido, Alianza Edito-
yendo de él y permitiendo que siga reinando. rial, Madrid, 1986, pág. 93.
24. Camus, Albert: Calígula, Editorial Alianza Lo- 32. "El mundo donde vivo me repugna, pero me
sada, Buenos Aires, 1989, pág. 25. siento solidario con los hombres que en él sufren." Mo-
25. "¡El amor, Cesonia! (...) He aprendido que no es ral y política, pág. 134. Cf.ob.cit.
nada. El otro tiene razón: [el Tesoro Público! Lo oíste, 33. Calígula, pág. 111.
¿ verdad? Todo empieza con eso. ¡Ah, por fin voy a vi- 34. Lo monstruoso y... , pág. 28.
vir ahora! Vivir, Cesonia, vivir es lo contrario de amar. 35. El mito de Sísifo, pág. 100.
Te lo digo yo y te invito a una fiesta sin medida, a un 36. Sobre el tema cf. El mito de Sisifo, principal-
proceso general, al más bello de los espectáculos." Op. mente en su primera parte.
cit., pág. 30-31. 37. Lo monstruoso y ... , pág. 53.

Francisco Javier Valverde Brenes


Apdo. 50-4200, Naranjo
Alajuela, Costa Rica