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Estados Unidos y sus violaciones a los Derechos Humanos

Por: Richard Canán | Jueves, 21/05/2015 07:31 AM | Versión para


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La Organización de las Naciones Unidas (ONU) nació el 24 de octubre de
1945.Es la mayor organización internacional ya que cuenta con la
participación activa de 193 Estados Miembros, todos representados en su
órgano deliberante, la Asamblea General. La ONU puede "tomar medidas
sobre los problemas que enfrenta la humanidad en el siglo XXI, como la paz y la
seguridad, el cambio climático, el desarrollo sostenible, los derechos humanos, el
desarme, el terrorismo, las emergencias humanitarias y de salud, la igualdad de
género, la gobernanza, la producción de alimentos y mucho más".

Para el desarrollo de sus actividades la ONU tiene varias instancias


(programas, fondos y agencias) especializadaspara la atención de temas
específicos de alto impacto para la humanidad. Destacan el Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (UNICEF), la Oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO) y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos
Humanos (OACDH), entre muchos otros.

En el caso de la vigilancia y protección de los Derechos Humanos, se creó


un órgano de supervisiónpara el cumplimiento de las obligaciones
contenidas en el "Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos". Todos
los Estados deben presentar informes periódicos sobre la manera en que
protegen y cumplen los acuerdos internacionales;esto se realiza a través
del "Examen Periódico Universal", que es un procedimiento para evaluar la
situación de los Derechos Humanos en cada país miembro. De allí se
emiten recomendaciones y se logran compromisos para subsanar y
corregir los casos estudiados.

En este año 2015 se acaba de instalar en Ginebra la Vigésimo Segunda


sesión del Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos
Humanos, donde varios Estados están en el proceso de evaluación de su
historial de cumplimiento ante el Grupo de Trabajo, el cual está integrado
por 47 miembros.

Destaca de entre el grupo de países evaluados, Estados Unidos, potencia


mundial, que a pesar de pretender convertirse en autoridad moral y
policía del mundo, en juez y ejecutor, su lista de violaciones a los
Derechos Humanos es larga y representa una clara "amenaza" para la vida
humana. Muchos países han sido víctimas de susagresiones y ataques. A
lo interno, también se han identificadoacciones sistemáticas de
violaciones a los Derechos Humanos ejecutados contra el propio pueblo
norteamericano.Este pretendido preceptor de la humanidad, este "paladín"
de la justicia, ha tenido que defender y confrontar ante la ONU sus
recurrentesintervenciones armadas, sus agresiones y sus actos hostiles,
los cuales representan claras violaciones a las normas internacionales en
materia de Derechos Humanos. La lista de abusos y agresiones es bien
larga:

· Torturas:La lista de observaciones contra Estados Unidos la encabeza su


política de secuestros y encarcelaciones en su red de centros de detención
a nivel mundial (Guantánamo, Abu Ghraib, Nama y Balad), donde
mantienen indefinidamente a los prisioneros, sin juicio y sin ningún tipo
de derechos. En el marco de estas detenciones se han descubierto y
documentado casos de aplicación sistemática de torturas y abusos contra
los prisioneros bajo su custodia. Los organismos de Derechos Humanos
han solicitado reiteradamente a Estados Unidos el cierre de estas
prisiones, el cese de los "juicios"efectuados por Tribunales Militares
Especiales, el enjuiciamiento a los torturadores, así como el fin de los
métodos de interrogación y tortura aplicados por la CIA.

· Exclusión de las minorías: Bajo las contradicciones del voraz sistema


capitalista norteamericano, pululan masas excluidas y ahogadas en la
pobreza, principalmente de origen afrodescendiente o latinoamericano.
Se habla de que Estados Unidos tiene más 48 millones de personas
viviendo bajo niveles de pobreza, sin derecho o con limitado acceso a
servicios de alimentación, salud, vivienda y educación. Este país posee la
"tasa de pobreza infantil más alta de todos los países industrializados". La falta
de políticas para combatir estos elementos se traducen en el
incumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturalesvigente desde 1976.

· Discriminación Racial:En Estados Unidos se ejecutan a diario prácticas


discriminatorias en las estructuras policiales y judiciales, basados en la
"raza, etnia, origen nacional u orientación sexual". Persiste, en contra de estos
grupos sociales la aplicación del "uso excesivo de la fuerza", con casos
públicamente documentados como los ocurridos en Baltimore y Misuri.
Las instancias de Derechos Humanos también han constatado la "falta de
un sistema de justicia imparcial" que garantice los derechos de la población
afrodescendiente.

· Aplicación de la Pena Capital: En 32 estados y en el sistema de justicia


civil y militar a nivel Federal, aún se mantiene vigente y se aplica la pena
de muerte. Los organismos internacionales en Derechos Humanos han
solicitado encarecidamente a Estados Unidos la moratoria o eliminación
de la pena de muerte,en virtud de la evidente "sobrerrepresentación de
minorías en el corredor de la muerte". Más de 3.000 personas esperan en el
corredor de la muerte, siendo Texas y Florida los estados donde más se
aplica la pena capital.

· Protección a la infancia:Estados Unidos es elúnico país del mundo que


no ha ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño aprobado en
1989 con la finalidad de garantizar la protección de los niños y promover
y defender sus derechos más elementales. La Convención desarrolla
conceptos y principios fundamentales como "la no discriminación, el mejor
interés del niño, el derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo y el respeto
a la opinión del niño". Es totalmente imperdonable que Estados Unidos se
niegue a reconocer estos derechos.

· Migración Laboral:Estados Unidos tampoco reconoce la Convención


sobre los Derechos de los Trabajadores Migratorios y sus Familiares, por
eso ejecuta prácticas vejatorias y de fragrante violación de los Derechos
Humanos en el trato que aplica a los inmigrantes ilegales que acuden a
ese país con la finalidad de trabajar en el campo o en zonas urbanas.
Llama la atención al encarcelamiento masivo de miles de niños
centroamericanos, los cuales son separados forzosamente de sus familias
durante los juicios o las deportaciones. Gobiernos y organizaciones de
Derechos Humanos han solicitado a Estados Unidos acabar con el
maltrato yel confinamiento (casi tipo campo de concentración), y han
recomendado la creación demecanismos para garantizar el debido
proceso a todos los inmigrantes, así como garantizar la unidad del núcleo
familiar.

· Corte Penal Internacional: Desde 1998 Estados Unidos se ha negado a


adherirse y ratificar el Estatuto de Roma, instancia que da cuerpo legal a
la Corte Penal Internacional. En este caso es evidentísimo las causas para
su rechazo, en virtud de que la Corte investiga y castiga Crímenes de
Lesa Humanidad, Genocidios, Crímenes de Guerra y Crímenes de
Agresión. Si Estados Unidos ratificara el Estatuto de Roma, de seguro
todos sus presidentes, generales y políticos tendrían que presentarse
esposados ante los tribunales internacionales de justicia. Por ahora siguen
gozando de total impunidad frente a sus agresiones, bombardeos e
invasiones.

· Drones Asesinos:Bajo su nuevo formato de videoguerra, aséptica y sin


ningún tipo de riesgo para la vida de los "valerosos" militares
norteamericanos, los halcones gringos apostaron por el uso masivo de
aviones teledirigidos (Drones)para efectuar ataques contra posiciones y
objetivos enemigos. Lo que no contaban en el Imperio es que sus misiles
"inteligentes" acabarían cayendo certeramente sobre población
civileinstalaciones educativas y hospitalarias. Este daño colateral, como
siempre lo llaman ellos, constituye una violación fragrante al derecho a la
vida. Estados Unidos sigue bombardeando con total impunidad, basado
en su derecho a matar, tal como lo contempla su Doctrina de Seguridad
Nacional.

· Espionaje:Otro de los casos documentados contra Estados Unidos lo


constituye su nada clandestino "sistema de vigilancia" (gracias a
WikiLeaks), el cualha intervenidotodos los sistemas informáticos y de
comunicaciones, accediendo alas bases dedatos de las personas,
gobiernos y corporaciones en todo el mundo.Hasta la presidenta de
Alemania Ángela Merkel o el gobierno de Brasil han sido víctimas de
estos programas que realizan"recolección de información de inteligencia" con
el pretexto de proteger su Seguridad Nacional.

Estados Unidos está acostumbrado a imponer sus políticas al resto del


mundo. Utilizan a los organismos internacionales a su gusto y
conveniencia cuando se trata de justificar acciones de guerra e
intervenciones contra otros pueblos. Sin embargo, ellos mismos
incumplen descaradamente sus obligaciones de respetar los Derechos
Humanos. Solo hay que recordar que la Conferencia General de la Unesco
aprobó en el año 2011 admitir a Palestina como Estado Miembro de esa
organización.En represalia y oponiéndose furiosamentea esta decisión,
Estados Unidos suspendió de inmediato su aporte económicoa la
UNESCO (60 millones de dólares, casi 20% del presupuesto). La
UNESCO es la instancia de la Organización de Naciones Unidas dedicada
a la Educación, la Ciencia y la Cultura.Por Dios, que amenaza puede
representar para la Seguridad Nacional delImperio norteamericano.No
hay dudas, el gobierno de Estados Unidos es una amenaza para su propio
pueblo, para la paz mundial ypara toda la raza humana.

Estados Unidos y los Derechos Humanos


mayo de 1999

La afirmación de Bill Clinton de que los "derechos humanos" se han convertido en "el alma
de nuestra política extranjera" es decididamente un fraude. Sin duda su objetivo es
recuperar la disciplina y la obediencia después de la guerra de Vietnam. Prácticamente toda
la clase intelectual de Occidente ha aceptado el enunciado como una verdad legítima, o más
bien sagrada.

El tema de tapa del New York Times que informa sobre el reciente reclamo de Clinton a las
autoridades chinas para que protejan los derechos humanos, tuvo el siguiente titular: "El
presidente califica ciertos derechos de Universales". La norma generalmente aceptada para
los derechos humanos es la Declaración Universal de los Derechos del Hombre,
considerada "derecho internacional consuetudinario" en los tribunales estadounidenses.
Pero contrariamente a lo que dice en gran medida la retórica, Estados Unidos adopta una
posición muy relativa en lo que tiene que ver con dicha declaración; incluso formalmente
reconoce sólo "ciertos derechos" de los enumerados allí.

Concretamente, desconoce los derechos socioeconómicos de la Declaración Universal de


Derechos Humanos. Según la embajadora ante la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), Jeanne Kirkpatrick, hay "una carta a Santa Claus: Ni la naturaleza, ni la experiencia
ni la probabilidad informan de esas listas de 'derechos' que no están sujetos a limitación
alguna salvo las de las mentes y ambiciones de sus autores".

Por razones similares, Estados Unidos ha rechazado la Declaración de la ONU sobre el


Derecho al Desarrollo, que reconoce que "El derecho al desarrollo es un derecho humano
inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para
participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse
plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese
desarrollo y a disfrutar de él". Estos no son derechos, informó el embajador de Estados
Unidos a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU: las propuestas parecen
"extravagantes" e incluso una "incitación peligrosa". Estados Unidos fue el único que vetó
la Declaración, rescindiendo en los hechos el Artículo 25 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos, que se refiere a esos derechos. Y, en efecto, las prácticas de Estados
Unidos son absolutamente incompatibles con las disposiciones socioeconómicas de la
Declaración Universal de Derechos Humanos.

Los convenios no firmados

De hecho, Estados Unidos oficialmente se exime de todas las disposiciones de la referida


Declaración al negarse a firmar los convenios destinados a aplicar esas disposiciones. El
Convenio sobre los Derechos del Niño, por ejemplo, fue ratificado por todos los países
salvo Estados Unidos y Somalia. Y aún más, los pocos convenios que han sido ratificados
son considerados inaplicables en Estados Unidos. Y no es poca cosa: las organizaciones de
derechos humanos han señalado reiteradamente que la justicia y las prácticas penales de
Estados Unidos son violatorias de los convenios internacionales, así como también varias
de sus prácticas laborales.

A diferencia de la posición asumida en el caso de las disposiciones socioeconómicas,


Estados Unidos aduce reconocer los derechos civiles y políticos enumerados en la
Declaración Universal de Derechos Humanos, no obstante lo cual están sujetos a ciertas
calificaciones unilaterales. En Estados Unidos la más famosa de esas disposiciones es la del
Artículo 13(2), que establece que "Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país,
incluso del propio"... Antes del derrumbe de la Unión Soviética, este principio fue invocado
todos los años el Día de los Derechos Humanos (10 de diciembre) con manifestaciones y
condenas indignadas a la Unión Soviética por negarle a los judíos la posibilidad de
abandonar el país. No obstante, en esas ocasiones, consecutivamente omitía el final de la
frase: ..."y regresar a su país".

La importancia de las palabras omitidas quedó explicitada el 11 de diciembre de 1948, el


día previo a la ratificación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuando la
Asamblea General aprobó por unanimidad la Resolución 194 que reconoce el derecho de
los palestinos a regresar a sus hogares o recibir compensación en caso de que escojan no
regresar.

También omitió el hecho de que quienes exhortaban a los tiranos soviéticos a observar el
Artículo 13(2) eran sus más dedicados oponentes. Este rito anual simboliza con bastante
precisión las actitudes elitistas con respecto a la universalidad de los derechos humanos: los
derechos son aplicables cuando los poderosos así lo declaran, un principio elemental
encubierto por los impresionantes despliegues de hipocresía y falsedad.

Es de Clinton el crédito de haber eliminado la hipocresía en este caso concreto. En la sesión


de la ONU de diciembre de 1993, la administración Clinton cambió la política oficial al
sumarse por primera vez a Israel en la oposición a la resolución 194 de la ONU. Como
siempre, no hubo informe o comentario alguno. Pero por lo menos la incoherencia quedó al
descubierto: la primera mitad del Artículo 13(2) perdió toda importancia y Washington
rechaza ahora oficialmente la segunda mitad.

Estados Unidos también impugna el Artículo 14 de la Declaración de Derechos Humanos,


que declara que "En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a
disfrutar de él, en cualquier país. Nuevamente, es fácil ver el fundamento de Estados
Unidos. Para mencionar sólo un caso, durante 20 años Estados Unidos prácticamente ha
bloqueado a Haití, obligando a los refugiados a volver a caer en las manos de torturadores y
asesinos brutales que generalmente han estado respaldados, abierta o tácitamente, por
Washington.

Fuera de fronteras

Dentro de las sociedades industrializadas ricas, comparativamente la protección de los


derechos humanos generalmente es elevada. Las violaciones más graves tienen que ver con
sus acciones fuera de fronteras. Las más extremas son la participación directa en
atrocidades terribles, y su apoyo a las mismas: por ejemplo, las guerras de Estados Unidos
en Indochina, que dejaron millones de muertos y tres países en ruinas, con una secuela de
muerte que cada año sigue cobrando miles de víctimas por los efectos de la guerra química
y el material de guerra sin explotar. O las guerras de Estados Unidos en América Central en
la década del 80, cuyas víctimas torturadas y mutiladas se cuentas por miles, y los
refugiados, viudas y huérfanos, por millones. En este caso Estados Unidos desestimó con
desprecio la resolución del Tribunal Mundial que le ordenaba terminar con el "uso ilegal de
la fuerza" y pagar una reparación sustancial a las víctimas.

Según Lars Schoultz, prominente especialista académico en el tema Estados Unidos y los
derechos humanos en América Latina, la ayuda estadounidense "ha tendido a dirigirse
desproporcionadamente a los gobiernos latinoamericanos que torturan a sus ciudadanos,
(...) a los violadores de derechos humanos fundamentales relativamente notorios del
hemisferio". Clinton sigue la misma dirección: el principal receptor de la ayuda y la
capacitación militar de Estados Unidos es Colombia, donde los militares y las asociaciones
paramilitares tienen un registro aterrador en materia de derechos humanos, el peor del
hemisferio.

En otras latitudes, Estados Unidos (junto con Gran Bretaña y otros países) apoyó a Saddam
Hussein con entusiasmo en sus peores atrocidades, que se volvieron en su contra
únicamente cuando desobedeció órdenes -y luego lo volvieron a apoyar cuando masacró a
los rebeldes chiítas después de la Guerra del Golfo. En Indonesia, Suharto llegó al poder en
1965 con la masacre de miles de personas, en su mayoría campesinos sin tierra: una "atroz
masacre en masa" como la calificó el New York Times, que luego pasó a ponderar a los
"moderados" que habían traído "un rayo de luz a Asia", sumándose así al aplauso que
resonó en todo el espectro político por la peor masacre desde el Holocausto.

Suharto llegó a registrar uno de los peores índices en materia de derechos humanos,
invadiendo y anexando ilegalmente Timor Oriental, matando alrededor de un cuarto de su
población, siempre con el decidido apoyo de Occidente. Mientras tanto convirtió su rico
país en un "paraíso para los inversionistas", para quienes el único obstáculo era la creciente
corrupción y los robos perpetrados por la familia Suharto y sus asociados. La
administración Clinton trató a Suharto como "nuestro muchacho" cuando visitó
Washington. Al igual que en el caso de Saddam, Mobutu, Ceaucescu, Marcos, Duvalier,
Somoza, Trujillo y una larga lista de ladrones y asesinos, Suharto dejó de recibir los favores
de Washington recién cuando no cumplió más el papel asignado y perdió la capacidad de
controlar a la población.

Esto es tan solo la punta del iceberg. Es correcto que las personas reclamen y luchen por los
derechos que están proclamados oficialmente y que suelen ser utilizados por las potencias
como arma. No obstante, deberían hacerlo sin guardar demasiadas ilusiones sobre los
sistemas del poder y quienes los sirven.

Por qué EE.UU. se niega a ratificar la


Convención de los Derechos del Niño
Thomas SparrowBBC Mundo, Washington (@bbc_sparrow)
 20 noviembre 2013
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Uno de los tratados internacionales de derechos humanos más ratificados de la historia tiene sólo
tres países que no le han dado el visto bueno final. Somalia y Sudán del Sur son dos de ellos. El
tercero es Estados Unidos.

El tratado en cuestión es la Convención sobre los Derechos del Niño, que fue adoptado por Naciones
Unidas el 20 de noviembre de 1989 y establece los derechos básicos para los menores de 18 años: desde
la protección de cualquier forma de violencia hasta el respeto de sus visiones, pasando por la libertad
religiosa y el acceso a la información.

Más de 190 países forman parte de la convención y aunque Estados Unidos la firmó en 1995, nunca la
ha enviado al Senado para que sea ratificada. Eso quiere decir que si bien respalda los derechos descritos
en el documento, no está comprometido legalmente a acatarlos.

Para averiguar por qué el país se rehúsa a seguir el camino de casi todo el mundo, BBC Mundo contactó
al Departamento de Estado en Washington, al Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), a
una organización no gubernamental que apoya la ratificación y a una entidad que se opone a ella.
Lea también: El drama de los menores juzgados como adultos en EE.UU.

Cuestión de soberanía
La posición de Unicef

BBC Mundo habló con Susan Bissell, directora de la sección de protección infantil en Unicef,
para preguntar por la postura de esta agencia de la ONU sobre la no ratificación de Estados
Unidos.

Si bien Bissell entendiblemente no discutió las razones particulares de la negativa


estadounidense, sí dijo que la ratificación "sería una declaración inmensa".

"No puedo pensar en nada más importante que ver a EE.UU. y a cualquier otro país ratificar
este tratado".

Bissell hace énfasis en que Washington sí ha ratificado dos protocolos adicionales de la


Convención y dice que esto es "muy positivo". Los dos protocolos se refieren a los menores en
conflictos armados y a la prostitución, pornografía y venta de menores.
"El hecho de que EE.UU. ha ratificado estos dos protocolos los ha convertido en un defensor
global más creíble para la protección de los derechos de los niños en estas dos circunstancias
específicas".

"Y esto es algo realmente bueno".

Si bien hoy Estados Unidos llama la atención por la imposibilidad de ratificar la Convención, el país fue
uno de los más activos durante las negociaciones que llevaron a la adopción de la misma, apenas 11 días
después de la caída del Muro de Berlín.

Washington también la firmó (durante la administración del gobierno de Bill Clinton) y aún la considera
positiva.

Un funcionario del Departamento de Estado le envió a BBC Mundo una declaración escrita en la que
asegura que "la administración apoya las metas de este importante tratado de derechos humanos, a saber,
la protección del bienestar de los niños".

Pero hasta ahí llega el apoyo, pues ningún presidente estadounidense -demócrata o republicano- la ha
enviado para su ratificación al Senado, donde el listón es alto: se necesita una mayoría de dos tercios
para su aprobación, el mismo estándar necesario para cambiar la Constitución.

Y si bien el presidente Barack Obama dijo en 2008 que su gobierno la revisaría, el tema no ha cambiado.
Según el funcionario del Departamento de Estado, ahora hay "desafíos domésticos de implementación",
así como otros instrumentos de derechos humanos cuya ratificación es una "prioridad para la
administración". El Departamento de Estado se negó a darle a BBC Mundo una entrevista para ahondar
en estos argumentos.

La decisión del gobierno de no ratificar el documento alimenta una tendencia según la cual Estados
Unidos es reacio a adoptar tratados de derechos humanos. En muchos casos participa activamente en su
elaboración, pero luego duda en las últimas instancias, como le explicó a BBC Mundo Jonathan Todres,
profesor de la Universidad Estatal de Georgia especializado en derechos infantiles.

Relaciones familiares más íntimas


Steven Groves es un investigador de la Fundación Heritage, un centro de estudios conservador en el que
él lidera un proyecto para "proteger y preservar la soberanía estadounidense, la gobernanza con
autonomía y la independencia". Como tal, se opone a la Convención.
La Convención en breve
 La Convención define los derechos humanos básicos de los menores en todas partes.

 Algunos de esos derechos son el derecho a la supervivencia, al desarrollo pleno, a la


protección contra influencias peligrosas, y a la plena participación en la vida familiar,
cultural y social.

 Los cuatro principios fundamentales de la Convención son la no discriminación; la


dedicación al interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo; y
el respeto por los puntos de vista del niño.

 La Convención reconoce expresamente que la función principal en la educación de los niños


recae en sus padres.
Fuente: Unicef

Le dice a BBC Mundo que los temas relacionados con los niños han recaído tradicionalmente sobre la
familia, que tiene "autoridad plena" sobre la educación, la disciplina y la religión de los menores hasta
que cumplen 18 años, siempre y cuando no estén abusando de ellos. Agrega que la autoridad competente
es local o estatal, e insiste en que el gobierno federal no debería involucrarse.

Explica que en este caso en particular, los encargados de la Convención ofrecen "instrucciones y
recomendaciones a varios países para que eliminen el castigo corporal, para que los padres ni siquiera
puedan disciplinar a sus hijos con una nalgada o para que los niños tengan una voz en su instrucción
religiosa".

"Me sentiría avergonzado si viviera en un país que estuviera dispuesto a empoderar a su gobierno federal
de tal manera que se involucre en las relaciones familiares más íntimas, apruebe leyes y luego se
presente a la examinación de un comité en Ginebra", concluye. El comité en esa ciudad suiza examina el
progreso de los estados miembro.

Y Groves no es el único que se opone. Basta una rápida búsqueda en internet para encontrar
organizaciones que creen que la Convención causa que los padres "pierdan su derecho a ser padres" y
"socava" a la familia con resultados frecuentemente "trágicos y devastadores" para los mismos niños,
como dice la entidad Parental Rights.

Pero esa misma búsqueda revela también que hay múltiples voces que están pidiendo que Estados
Unidos deje de ser una excepción y adopte el tratado como casi todo el mundo.
Lea también: Una caja de herramientas para ayudar a los niños en la guerra
Consecuencias negativas
Una de las personas que argumenta que Washington debería ser parte del tratado es Jo Becker, quien
trabaja en la división de derechos infantiles de la organización Human Rights Watch.

Ella le dice a BBC Mundo que algunas de las entidades que se oponen están haciendo una "lectura
errónea" de la Convención, en particular porque el documento reitera la importancia de los padres y su
rol en la educación de los niños.

Becker agrega que la oposición no es tanto legal sino política, pues la mayoría de las leyes
estadounidenses ya son compatibles con la Convención. La excepción más notable es que ésta prohíbe la
cadena perpetua sin libertad condicional, que es legal en Estados Unidos.
Image captionLa Convención es ampliamente apoyada alrededor del mundo, excepto en tres países.

El profesor Jonathan Todres opina en la misma línea. Dice que como hay consistencias claras entre la
ley estadounidense y la Convención, la implementación requeriría trabajo en pocas áreas.

Otro aspecto en que Becker y Todres están de acuerdo es que la no ratificación está generando
problemas concretos para los menores en el país.

Becker explica que al no ser parte de la Convención, el país no se ve obligado a evaluar sus leyes sobre
los menores ni a discutir cómo podría mejorar sus derechos. Y Todres agrega que la no participación de
Estados Unidos "debilita la habilidad del gobierno de defender a los niños alrededor del mundo".

Lo que sí cree este último experto es que, eventualmente, el país terminará por aprobar la Convención.
Lo que no sabe es cuándo.

Después de todo, él mismo recuerda otro ejemplo: Estados Unidos tardó 40 años en ratificar la
convención que prohíbe el genocidio.