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¿Dos Partidos?

Há»8 probado en Isa etapas de la historia y también en el


presente: Los politices no rehúsan .medios, por mas viles
que estos sean, para satisfacer sns ambiciones de o t o , de
mando o predominio. Los politicé* son peores qne tes pros­
titutas. Betas según vése en muchas ocasiones, tienen mas
dignidad qne estos sub-hombres.
Una prostituta coando no quiere que sos órganos genita­
les los aw un tirano, o nn cualquiera, que ha Sido na ver­
dugo para ios suyos, se afirma y reafirma en su negativa
Aunque le ofrezcan mucho oro o prometan llevarla al pnn
to mas bello de la tierra.
En eambio los polftioos no. Estos cuya dignidad naufraga
en el caudal de sus ambiciones, se ayuntan coa el mas Tar­
de de los reaccionarios, con el mas vil de loi utilitarios o
con el mss fiero verdugo del pusblo. Me réfiero, lector, no
tan solo a los burgueses sino también a loe políticos rojos,
a ios políticos de d*«e, a toa revolucionarios por esencia: a
ios calnmniadores de los hombres libres...
De esta manera, lector, «todos» los políticos «avanzado»*,
marcharán, otra ve*, del brazo a ia onqnista de la presa de­
seada. Y cuando la conquisten, ya no le pasarán la mano
por ia espalda a la juventud. Y ai lo hacen; será para ha­
cer nuevas conquistas para el porvenir de trea o cuatro o
de el Partido.
OBALIS DE WIL1.

Precio ¿ 0 centavos

Año II—Iquique, (Chile) Sábado 18 de- A g o sto de 10:28.—N-. 5 4

^Correspondencia a Enrique Arenas.—Casilla 4-1


FRAGMENTO tencia colectiva. Equivocación su­
prema la de los qcc van a la po­
Una ilusión coman es la de las, lítica para salvar a su pus.
formas de gobierno, tíe cree dismi* D J L B j l 0 f _ IVjl lit» « m »
nuir la tiraula suprim iendo al ti­
rano, y establecer la libertad por
un decreto. Se so pone que la figu­
BiMñtaade“El ÜMkiétr”
ra de la vasija cam bia la natura­
Dla J i Edíiarítl Jm I r A I n » ta­
leza del líquido, y que una consti­ lemos par- l* vm t» loa (Égmmtm abroa y
tución y un parlam ento sirven pa­ folleto*:
ra a lg o . Se asom bra la gente de Artistas y Rebeldes, i» R. Bocfasr % 5.40
Dictadura y Revofoaoa. 4 e L M U « &00
que sea exactam ente tan im posi­ Nicolai y el r--------*T~tr omM as-
ble ejercer los derechos cívicos temporáneo, de R. I d M * 2.40
Página de Jacha cotidiana. E. UdUab < 3.00
ahora que se reconocen y se reco­ Bacía ana sociedad de pndaatm < IJSO
miendan por la ley, com o en la La crisis del anarquismo, de L. FafaW « ftflO
Bolshevismo-y Anarqaismo, R. Roete « 0.60
época de un despotism o concen­ El Oongreso de Bolonia * 0.60
tr a d o en wn hombre y consagra­ •Soviet o Dictadura? « 0.60
do por el pueblo. Es que el senti­ De la Editorial “La Protesta" tenemos los
liguientes:
m iento de la dignidad personal M i Comnnismo, de S. Faure $ 6.—
n o es obra de políticos. No es en El. Estado, su rol histórico.—El Esta­
do moderno, de P. Kropotkine < 1.5Q
lo s convenios de los conspirado­ Los anarquistas (estudio y réplica), de
res con suerte donde riace la ju s ti­ G. Lombroso y R. Mella t 3. —
cia, sino en los hogares. No e» en Sembrando Flore*, de F. Urales < 0 90
La Dkrauia revolucionario, A. Souchy * 0.90
la s costum bres públicas donde remaa subversivo*, de S. Fatjre, (co.
empieza el progreso, sino en las lección de 12 conferencias) « 4.80
privadas. Cuando los corado,íes Tenemos también para la venta unos pocos
tjemplares.de los siguientes folletos:
siguen in tactos, las form as egeri La rerolucion en Italia, E. Malatesta $ 0.60
ta s se reducen a un detalle g r o te s­ Contra todo y contra todos, L. Zmis < 0.50
Más allá de la política, de A Medina « 0.50
co. El Sin licaltarao trente a lapolítica, de
H em os descubierto la conserva­ Valentín de Pedro « 050
ción de la m ateria y la conserva­ Frente a la Dictadu'a, de R. BalK-ster < 050
La Guerra y la Esouel'i, de A. Rosell « 0.40
ción de la energía, en las regiones Driterio Libertario, de A. Lorenso < 0.60
(Je lo físico. \ñ a ila m o s en ¿1 terre fteaeSa hiato ien da m ,virolento o b fru
internacional. de M. Pommercy < , 0.50
no social, la conservación del coe­ Primero d« Mayo, da P. G>' i « 0.40
ficiente bárbaro. A gitad con el £1 arte y la Reueldf •, de F. Pelloutier **
" 0 40
viento vano de las revoluciones De la Patriu de A. Harn.in " 040
República y Anarquía, Dr. N. Convertí ‘ 0.40
queridas la supe'ficie del mar de Necesidad de ia asociación, de J. Prat “ 0.30
la patri:i; no se altera 'á en un mi­ Ia ley y la autoridad, P. Kropotkine “ 0.4')
,Herejí*«?, de Fjrward “ 0.40
lím etro el nivel medio de los ins­ A la lacha!, de A J Torren “ 0.Ó0
tin to s y de las pasiones. Los se­ i los jóvenas, de P. Kr xpotkina “ 0.40
res viven y se transform an de kbiieudo »urc>, de R. Flores Magon “ 0.50
Avisamos a los compatlero* de Cbile, Perú
adentro afuera. No hay decora­ r Bol»vi* que tanto los libros que editen la
ción, por hábil y brillante que se Editorial Argonauta, como la Editorial “La
?rotssU>, se pidan directamente a EL 8EYÍ-
pinte, capaz de producir un futu­ SRADOR.
ro verdadero. Los gobiernos y Todo pedido qne se haga deberá venir
la s costum bres adm inistrativas, icompaAado de so correipoiiiiante importe.
no son una colisa, sino un resu lta­
do. Parecen reinar, porque están SupltíQiiíiito de ‘la Protóf
situ a d o s en la cumbre. Pero ni los
pararrayos inventan la electrici­ El im p ortante Suplem ento que
dad, aunque en ellos se desplom e p illa íicmani'lmente «La Protes­
el rayo, ni los palacios burocráti­ ta», desde hoy. en adelante, lo te­
cos engendran un á to m o de po­ nemos a la venta. Precio: 0 .3 0 .
bos anarquistas én las organizaciones
Ha pasado en m uchos países, y ta s, aparecen con m as continui­
pasa actualm ente en Chile, que dad. Se nos dirá que desde esos
m uchos anarquistas, entusiasm a- periódicos se puede hacer tam bién
d o s con la s conqu istas efímeras y propaganda anarquista, no lo ne­
con el m ovim iento de m asas, se gam os; pero n o se hace porque el
han dejado absorver por el sindi­ m ovim iento sindical lo absorve
calismo, descuidando por comple­ to d o , com o se ha absorvido la ac­
t a la propaganda ‘anarquista, de tividad de m uchos anarqu istas, y
ta i num era, qne algunos, de trans- sin negar tam bién que esos perió­
g reá oa en transgresión, se han dicos, de vez en cuando, traen un
aan iad o totalmente para las r a y ito de luz o un co p ito de ideas.
ideas, convirtiéndose en sindica­ No desconocem os que la fa lta
listas poros a pesar «Je seguir cre­ de m edios económ icos puede tener
yéndose anarquistas. influencia en esta anom alía, pero
En Chile, donde el m ovim iento en ningún ca so es el factor capital,
anarquista es escasísim o, resulta pues casi to d a s las agrupaciones
un enorme perjuicio para nuestras anárquicas del país tienen impren-
ideas la participación a ctiva de tita s o m ateriales de im prenta,
los anarquistas dentro de las or­ con los cuales podrían hacer igual
ganizaciones que se agitan por o m as que nosotros, dado que las'
a su n to s puram ente sindicales, he­ fuerzas numéricas son superiores a
cho éste que le resta valores al an­ las nuestras. B astaría que los a n ­
arquism o y es a la vez la causa arquistas lo quisieran para que se
del estagn am ien to de las ideas li­ norm alizara la salida de los perió­
bertarias y de la propaganda, dicos, que dedicarán sus a ctiv id a ­
porque h a sta ahora, los anarquis­ des mas a l a siem bra de ideales
ta s dentro de las organizaciones, que al acrecentam iento de gran­
no han hecho otra cosa o le han des m asas.
dad o m ayor im portancia, al acre­
Dentro y fuera de las organiza­
centam iento de grandes m asas en ciones los anarquistas tenem os
torn o de las organizaciones que a
una misión que cumplir: propagar,
la divulgación de las ideas.
por doquier el verbo libertario,
Prestigian m as a l sindicalism o, m an tenern osanarqu istasen tod os
a la fuerza, ai número, que a las los terrenos. Y en las organizacio­
id ea s y calidad de sus com ponen­ nes, con preferencia, debem os po­
te?. Y es por e sta sencillísim a ra- ner especial em peño en persuadir
* m que rara vez rem os salir an ­ a los obreros que el sindicalism o
arquistas de los sindicatos, y, .¡en no se basta a sí m ism o, que es so lo
cam bio, con statam os.q u e muchos un medio de defensa y de ataque,
anarquistas quedan sujetos en las y que, destruido el poder económico y po-
redes del viidicalism o. lític»de la burguesía el sindicalismo no
E ste hecho se m anifiesta m as tiene ya ruzon de ser, por cuanto es una
aun en la propaganda escrita. neaesidad dei régimen capitalista, y por
D escontando la aparición regular tanto, termina su misión junto coa la des­
de este sem anario, los dem as pe­ tinación del factor que lo engendra.
riódicos anarquistas de la Repú­ Hay que tratar, pnes, de destruir eea in­
blica aparecen tardíam ente, llevan
fluencia autoritaria de que el sindicalismo
se basta a sí mismo para resolver la com­
una vida lán gu id a,y sin em bargo, pleja cuestión social, ya que este proble­
lo s periódicos de las organizacio­ ma, eminentemente humano, solo podré ser
nes, a cuyo frente hay anarquis­ resuelto por las ideas anarquistas.
I J Ü Y B N T UD!
Sentirse h o m b r e , e s a n a propiedad
que n o adm ite sondas.

¿Qué es la juventud sin el con o-l !vuestra potencia nrrolocionaria.


cim iento que adquiere la in tegri--¿No es agradable la vida cuntido
dad necesaria para hacer valer el se matiza con lo s encantos de la
derecho a vivir su existencia den­ libertad? ¡Haccd l i b n r en b lu­
tr o del mundo en que ha nacido? cha contra lo s d etestares de .nues­
Cuando se llega a la juventud tra dicha al ñervo g lo r ía n #jue
sin la preparación que les de fuer­ basta boy no ha sentido la v a s de
za para abrir el portal de la vida minerva!
com pleta, no se es m as que un po­ ¿Sabed que la intelixeacia <|oe
bre diablo que arnbulará por los hagáis sobre de vuestr derwdbos
suburbios de la misma vida com o a la vida sin res t r i l i c i o n e s , es ci
el hijo tuerto, cojo y tartam u do, verdadero 4 dios* entre lo s hom­
pelado V flaco del cuento árabe y bres v las cosas.
que sintetizado en nuestro idiom a Sin ella no conoceréis cuando de
significa: ser despojado de tod o «dios» o s hablen a cual de los dio­
aquello que con stitu ye al hombre ses se relieran, y a que hoy, y da
que sabe cuál es su .puesto, eji el pesar el decirlo, cada uno lo tiene
concierto de la hum ana actividad según sean sus conocim ientos.
por saber que a él el mundo le Pero el vuestro, será único y
pertenece. verdadero y diferirá enormemente
Dentro de la juventud hay una de los dem as, cuando sean lleva­
inteligencia que duerme, producto do» al escenario social. ¡Son tan-
de la cvolucion humana desde que -Cos los dioses y las doctrinas que
ella nació hasta nuestros días. Un los crean!
so lo resorte debemos tocar para T od os los falsos dioses con to d o
que despierte; decirle: ¡Lázaro, le el egoísm o m alvad o que hoy im ­
v á n ta te !... Y Lázaro se lev a n ta ­ peran, deben ser destronados y
rá, mirará al sol parpadeante y destruidos por la juventud.
a tó n ito , pero pronto el sol será su ¡Venid, pues, juventud al ideal
mejor am igo dándole las energías de la vid A, venid y abrid vuestra
'que él necesita para no caer de brecha con el invencible dios que
nu evo y para defenderse de los, gloriosam ente rem onta hacia la
ataq ues inciviles, brutales, a n ti­ Anarquía!
hum anos que los fariseos de nues­ ¿No veis esas legiones colosales
tra sociedad arrecian diariam ente de hombres nuevos que ansian
para m antener al pueblo en la ubicación en un mundo también
som bra fatídica de su secular es­ nuevo; no veis com o marchan- in­
fuerzo de esclavo. fatigables a la conquista predicha
H ay, pues, que despertar o. ln poi; los precursores de la m a s sen­
realidad de la vida inteligente y tida y justa sQciología, sentencia­
trabajar siempre bañados de lrrz. da por el filósofo, agasajada por
¡Juventud! ¡Cosm o de nuestro el poeta y por fin, sonada por to
mundo! dos los que tienen un buen cora­
Llegad pronto a saber entonar ron v un sano sentim iento?
un him no al sol, otro a la liber­ ¡Juventud! Venid y os encontra­
tad , al trabajo com o al amor. réis íntim am ente unidos a los ba­
Haced llegar arriba el dios de talladores de la verdad y del en-
sueno; caí su m ayoría son lo s que hacen
Venid a uniros con la solidari­ de profesor en el arte de m atar,
dad inquebrantable de to d o s los descargue su furia bestial sobre
interesados, sa n o s y fuertes; lo s infelices conscriptos o solda­
¡Venid con tod a confianza, con dos, no h ay que pegarle; hay que
vuestra energía, con vuestra inte­ m atarlo, pues el ca stig o n o será
ligencia, con vuestro espíritu fra­ mayor: pena de muerte.
terno, con vuestra juventud! Y esto s son, obreros, los que a
Y cdn todo ese tesoro que alean* diario te están hablando del am or
a a l hom bre com o a la sociedad a la patria y a su representante,
p a r a so independencia, para su el ejercito. É stos son lo s p a trio ­
aislamiento, para su g u sto y para ta s. L os que so lo te desean com o
sm am or en sn s form as infinitas; carné de cañón, para que le defien­
Abrid la s pu ertas de un nuevo das su s intereses, m ientras tú no
m ando; penetrad g o zo so s y triun­ tienes ni donde caerte m uerto.
fales; ascended sobre su roja auro En cam bio, si no te dejas g o l­
m hacia el dulcísim o paraíso en pear por uno de esos galoneados,
que lo s dioses de la libertad, del te m atarán com o a uU perro.
trabajo y del am or, están rodea­ Y. ¡viva la Patria! ¡viva el ejér­
d o s por los ángeles custodios de cito!
una raza santificada por el dolor! EDUARDO CONEJEROS.
A. SILEX. S an tiago, 3 0 de Julio. •
B uenos Aires.
Lea Ud. y difunda
«El Sembrador».
EL EJERCITO -
Importante folleto
No cabe la m enor duda, el ejerei
t o es la verdadera escuela del cri­ Próxim am ente saldrá a luz el
men; no hay nada que se le com ­ im portante folleto:
pare en lo bestial com o su orde­ Lecciones históricas.—“Cuatro
nanza o código del crimen. \¡lí, años de fascism o en Ita lia ” .
por fuerza, hay que ser' criminal. Es la historia docum entada de
L os que no lo crean pueden leer lo el m artirio dél proletariado ita ­
que aparece el Dom ingo 22 de -Ju­ liano. La tremenda lección recibi­
lio en el diario “ La N aciou’*, de da del proletariado revoluciona- *
S a n tia go. rio de Ita lia , debe servir de lec­
Un conscripto llam ado José Ma­ ción al proletariado del mundo
nuel Uuzman, por haber-dado un entero.
g olp e con la pala (porque allí lo Los com pañeros, los sim pati­
hacen trabajar en lo que se les an ­ zantes, las orgaizaciones obre­
to ja coino buenos p atriotas) a un ras, tienen e! deber de leer este fo­
ca b o que lo había golp ead o por lleto, de difundirlo, hacerlo leer,
no hacer tan de prisa lo que éste hacerlo circular.
le ordenabn, ha sido condenado a Cada-folleto co sta rá 0 .6 0 centa­
muerte por el lam oso consejo del vos, adem as el 10% para los g a s­
crimen, no ob stan te que, en el tos de correo.
proceso que se le siguió, se deja Dirigir los pedidos acom paña­
constancia que el cabo íué quien do!* de su respectivo im porte, al
lo golpeó primero sin causa a lg u ­ com pañero:
na. TKENTO TAGLTAFEitRI, C a­
E sto viene a dem ostrar que allí, silla de Correo 6 8 o .— V alparaíso,
cuando' uno de esos id iotas, que Chile.
ANARQUISTAS...
No creo que el anarqu ista es el íes individuos otro papel tjue el
símboló de la pefferrioti (?ti loe ¿r J« scfiua t <L««.*«.¡di» Aristarcos.
deiies. Pero creo que es su mas Confundiéndose muy luego con
grande misión tender hacia ella. los inhumanos, con loa egoístas,
Siempre, siempre. con los miserables. X' es aquí, en­
P ara ser anarquista h a y que te­ tonces, cuando las individuos se
ner aptitud es intrínsecas. Para pondrían en suprema contradic­
llam arse tal hay (jue dem ostrar­ ción con las ideas que sustentan.
las. ¡Ser hum ano, ser noble y ser Siendo triste, tristísimo, «¡rite-1se
a ltru ista son irradiaciones de un llamen tales. Porque anarquista,
espíritu anárquico. Libertad, jus­ es aquel tipo de hombre que obra
ticia e igualdad son tres cami'nos en suprema contradicción con lo
pura el viajero anarquista. Por Malo, y en sublime armonía con
d io s llegará, inevitablerneute, a la lo bueno, con lo noble y con lo
ejecución de sus lines; [<a sociedad justo.
com unista anarquista. r * t
H ay quienes tienen un a lto con­ La solidaridad afin debe ser la
cepto de lo que es el ideal anárqui­ m anifestación priqiera de un an-
co; pero otros no. Necesario es a rquista. La cooperación,—por
que lo, estudien, lo comprendan, m uchos ca so s y en m uchos casos
lo aprendan, y ... lo practiquen... sí circunstancial. La ayuda de
A la presente sociedad la repudia­ individuo a individúes, la ayuda a
m os por egoísta, por m iserab ley com pañeros a zo ta d o s por el ham ­
por inhum ana; en la presente so bre es un deber en los hom bres d e
ciedad no hoy solidaridarl, no conciencia. Si tales a cto s o proce­
hay ayuna ni hay cooperación deres, entre anaríjtílstas, coidea-
desinteresadas. L os hombres a g o ­ rios y afines, no encuentran hipar:
nizan en los cam inos, víctim as quiere decir qnesno nos aflige 4*1
del hambre o de enfermedades do que o tro com pañero tenga de que
Iqrosas. Las mujeres liácense mil alim entarse en su período de ce­
pedíizos la voluntad, la dignidad sa n tía . Peor aun si tiene inrque-.
en los talleres; y, fiiir.lmente, no ños. E l no pensar en esto eviden­
teniendo qué com.-r, mut-rcn de cia moral de burgués: K stóm ago
hambre o negocian con los órga­ lleno o medio lleno, centi a li/n cio n
nos genitales, de S e n tim ie n to O lvido de nues­
tros herma nos.
Y es por esto (jue se han alzado
hombres criticando estas inhum a­ La ayuda m utua o altern ativa,
nidades. Es por esto (lUc se han entre hom bres o mujeres hom ogé­
alzado g esto s blasfem ando estos neos, evidencia devenires de hum a­
suicidios. Ebtos hombres no son nidad y ni tru ism o ... (VQué debe­
otro s que los anarqu istas. Ya ([uei m os hacer cuando s® com pañero
de los m arxistas nada verdadero está ham briento?. ¿Solidarizar­
se puede esperar. Pero ahora pue­ nos con su miseria?. ¿Lam entarlo
de preguntarse: ¿(jué valor ten­ coi* fra sesla p ó crita s teniendo có ­
dría esa critica justa si los t|ue m o ayudarlo?. No; no H a y una
las formulan no hicieran lo con­ im posición soberana, que nos dice
trario, no obraran en sentido in­ ";qif com pactam os el pedazo de
verso?. No tendrían ningún valor» Carne v de pan que diariamente
Sería un proceder de un vulgar nos arroja el hurgues o ganam os
jjolítico. En verdad, no harían ta- en alguna form a.
Los cauces de la Revoluoion
(CONCLUSION) lis verdades hechas sino que lo pone eu
Lo» anarquistas vemos la autoridad eu coudieioues que le permitan adquirirlas
toda limitación del desarrollo de uua revo- espontáneamente. Tampoco nosotros que*
lueiou; los marxistes ven el osos en toda remos dar a los pueblos nuestra manera
revolución que no han dominado y subyu­ de ver y de apretiar las cosas, sino que
gado a sus planes. Alguuos camaradas de ; deseamos que los pueblos mismo» lleguen
Holanda nos dicea que sería coavenieute ¡por su propia cuenta a los mismos resul­
complementar el anarquismo con el tados, y nuestia propaganda tiende mas a
marxismo y viceversa. No, el marxismo y prevocar la actividad reflexiva, la capaci­
el anarquismo son diametralmente opues­ dad de sentir y de obrar en los hombres
tos y nuestra misión debe consistir en que a inculcarles nuestras ideas. Confia­
mantener esa oposiciou absoluta, es decir, mos que los pueblos eu libertad, cuando
en defender por cubra todas las cosas la todas sus fuerzas hayan sido desencadena­
idea de libertad* das, cuaudo todos los obstáoulos que ac­
No exijamos consecuencia lógica en tualmente los encadenan a prejuicios mo­
nuestros actos y aspiraciones coa ideas rales y a tiranos hayan sido coumovidos',
secundarias y accesorias; es preoiso que llegarán a seguir naturalmente una' vfo
toda nuestra vida responda a la interpre­ que se asemejará a la que nosotros desea­
tación libertaria de la revolución y de la ríamos ver seguir, pero una oosa es que
sociedad. Por tanto, los anarquistas no se ios pueblos adopten esa direcciou por sí
cuutradioeu,—como tampoco: los rnarxis- misinos y otra que la sigan bajo un siste­
tas eu tanto que se ajusten a su autorita­ ma cualquiera de coacciou; en el primer
rismo, —cuando obedecen a los impera­ caso los resultados armonizarán con el al­
tivos de la libertad. Al sosteuer que no te ma misma de las colectividades y en el se-
nemos derecho a erigirnos en reguladores guuito los mismos resultados serían un
de la marcha de la revoluoion, estamos mal, porque vendríau por la vía de la au­
dentro de la idea libertaria; y esa afirma­ toridad.-
ción nads tiene de fatalista, porque no im Bakunin ha hecho resaltar siempre ja
plica la pasividad, siuo al coutrario, el li« misión «provocadora» de los autiautorita-
bre juego de todas las fuerzas y la posibi­ rioa eu uua revolución; no deben imponer
lidad de desenvolvimiento de todas las a las masas el socialismo ni niugun valor
iniciativas y de todus los impulsos dormi­ de los que consideran un bien, sino pro­
dos por los siglos de servidumbre y de vocado, hacer que se llegue a las mismas
aumiaiou. Creemos, tenemos la seguridad conclusiones naturalmente, por un proce­
de que las colectividades poseen el vigor so activo de la mente colectiva. Es esta la
para crearse las relaciones que aqas se razón por la que rechazamos los prcgra«
ajusten a su naturaleza, y que nosotros, m»s constructivos que se empeñan eu an­
por bieu intencionados, que seamos, por damiar muchos distinguidos oamaradas, es
deseosos que estemos de ver a todos los ' por esto que uo queremos el sindicalismo,
hombres dichosos y libres, jam&s conse­ es por*esto por lo que no queremos tam­
guiremos tener ea cuenta la complejidad poco el comunismo anárquico cuando no
«le la vida, por lo cual unestro concepto se iuterpreta como la libertad de experi­
de I» bueno, de lo justo, de lo bello, im­ mentación de otros modos de orgauizaciou
puestos a los pueblos y uo aceptado» y p ai bles y se pretende propagarlo como un
elaborados por ellos mismos,' se converti­ sistema acabado. No queremos encadenar
rían eu realidad en nociones titánicas ar­ el futuro a Sistemas coya eficiencia desco­
tificiales. El buen educador uo da al niño nocemos, uo queremos privar a las fuer­
zas desencadenadas por la revoluoion de
su desenvolvimiento completo y libre, no
Empero si tal cosa no sucede, es quetemos cavar, el cauce del rio, sino en­
dem ostración de egoísm o y de sa­ grandecer y provocar el río para que él
tisfacción peí s anal. Negación del misino se determiue su lecho.
ideal ácrata; individualism o gro­ Cuando el sindicalismo, incluido el ao-
sero e insultante; m oral de gord os arco sindicalismo, quiere regular la vida
v flacos barrigones. futura, cuando quiere trazar previamente
ORALIS D E WILE. el lecho del río, no podemos menos de
combatirlo, de oponernos a sus propósi­ reivindicar e l ensayo d e a n a révolucion
tos liberticidas. Cuando los mismos cama- en el terreno d e l a l i b e r t a d «hwloti». Si
radas anarquistas comunistas quieren que la realidad noa demuestra.—como hasta
su comunismo sea seguido al pié de aquí noa demostró, q u e e l autoritarismo
la letra por el ourso de la revolución— mata tmta ruvainaUa. ^ U. I&UmumI u v
tus camaradas, aunque raros, todavía se e» o-'eadora, que una r e v o l u c i ó n que uo
encuentran—rechazamos ese comunismo. haya aido sometida a no p i s a ooosciente
Si soiuos comunistas anarquistas no sigui mente elaborado, que no l u y a a id o garan­
tieamos cou ello sino un sistema económi­ tizada por una organizados capas de im­
co eu el que a uusotros nos agradaría vi primir a los acontecí mientaa s* oñeotacioa,
vir, pero no uu plan constructivo para la es una revolución condeoaóa a i a aiaerte
vida*sociaI. Confiamos eu que los pueblos y al fracaso, entonces noa c o a r a n e á s e m o s
adoptarán el comunismo eu uua grau par­ de la necesidad de «construir» el porvenir
te de la vida común, pero esa esperanza o mejor dicho de encadenarlo a k s i d e a ­
uo nos autoriza a prestigiarlo como 'siste­ les nías o menos humanitarios y geoasmoa
ma perfecto a que tendrá que someterse el del preseute, es decir, renuuciareaiaa a l
curso de la construcción revolucionaria. anarquismo y nos constituiremos ea aaa
Es necesario mantener siempre en alto la nueva fracción del marxismo, un paco
batidera de la libertad. Eu una revolución revolucionaria por fuera que las otras, pe­
social uo sotuos uotutros los que diremos ro eu el fondo corroída por el veueno de
la última palabra', aunque digamos núes la autoridad.
tra npmiou; son las masas revolucionarias May que provocar y suscitar la rerolu
las que deben decidir. E9 a ellas a quie­ cion y no canalizarla y dirigirla. Hay que
nes remitimos la orgauizaciou de la socie ser consecuentes con la interpretación li­
dad futura, la determinación del lecho del bertaria de la vida y no doblegarnos de
lío, la elaboración eu el terreno de los he­ uiuguti modo a los fetiches del autorita­
chos y de las experiencias de lo» progra rismo.
mas constructivos. Nosotros tenemos bas­ Hay que avanzar resueltamente hacia
tante que hacer cou siuoimr las fuerzas de el porvenir, sm temor a lo imprevisto y a
ia 1evolución destructiva y con vetar por uua rectificación de nuestros cálculos.
el desenvolvimiento libre del proceso 00na H»y que dejar a la vida sus derechos y
truotivo revolucionario, impidiendo toda no encerrarla en fionteras arbitrarias.
ingerencia del viejo tabú de la autoridad. Hay que coutiar en la libertad creadora.
Hasta ahora todas las revoluciones fue­ Dejemos que el torrente de la revolu­
ron ahogadas por los sistemas preconcebi­ ción abra su lecho en la historia.
dos que llevaron al porvenir el germen de
los males del pasudo. «Tenemos derecho a DIEGO ABAD DE SANTILLAN.

DEPURACION DEb CONCEPTO LIBERTAD


El concepto que los hombres han teni­ Fué el período de las Con^t tncioues.
do de la liberiad .se ha modificado conti­ Los demócratas encerraban su concepto
nuamente. Los esclavos antiguas 110 com de libortad eu la imprenta, en el libre exá-
pieudlan mas libertad que In de no ser men y eu el sufragio universal; pero los
pasto de las fieras. piiucipi-'S socialistas la extendieron a to­
Los siervos abarcaba <e 1su ideal de li­ das las manifestaciones humauas, derri­
bertad, no ser patrimonio del seftor, como bando, teóricamente, lu esclavitud econó
su ganado. mica, que es la mayor de las esclavitudes,
Para aquella gente la verdadera libertad porque es la madre de todas y eu la que
consistía en poder elegir el amo, uo de sfts no se había peusado antes.
brazos, sino de sus personas. Los libertarios extienden la libertad has­
Despues de la Revolución, francesa, el ta colocarla fuera de todas las convenien­
concepto de la libeitad salió de las esfe­ cias de la colectividad, con virtiéndola en
ras materiales. Surgido el «brero cou la verdaderamente individual. Puede decirse
industria y durante la primera mitad del que las libertades individuales, vislumbra­
pasado siglo, ia libertad consistía en una das por loa federales socialistas que culmi­
intervención, mas o menos débil, del lla­ naron eu la «Commune», no touiaion ca­
mado pueblo en la gobernación del Estado. rácter de actuación basta que surgieron
los anarquistas. , una cuestión ideal; seuecesita tanto tem­
Para éstos es insuficiente que éíhombre peramento oomoidea. Aunque mafiana es­
no tenga que pensar en el pan ni que ha­ tableciéramos la libertad absoluta en eo*
cer cosa contraria a sus opiniones para ad­ munidad, en colectividad, en sociedad, es*
quirirlo; es preciso que la opiniou partían es, en masa, no habría libertad. Sin
lar quede libre de toda presión colectiva. personalidad, sin criterio propio, las per­
Ya el iudividuo se encuentra oon un se sonas, para cualquier asunto necesitat-áu
garó de vida material e individual, no te consejo y consejo es favor y favor privile­
u ie n d o por qué eubordiuar su criterio ni gió. m o ríam os aDolido al viejo Estado, pero
su aociou a mas Ínteres que el suyo, ¡títe­ día siguiente pondríamos la primera pie­
res que en una sociedad, que loa tuviese dra del nuevo. Al principio, Consejo se lla­
generales, no habría de oponerse a la con mó que bo Estado ese poder formidable que
veniencia de nadie. poco a poco asumió todas las libertades
He aquí lo que no vieron Max Stirner oolectivas e individuales. La autoridad pa­
ni Nietzche. triarcal, el consejo de familia, la juuta de
No es la personalidad superior a la co los oabezas que mandaba y ordenaba, en­
munidad; es que son dos existencias dife­ grandeciéndose, evolucionando, obteujendo
rentes que pueden vivir unidas. cada dfa mas tributos y usas facultades,
Se aspira a la constituciou de una so­ acabó en el Estada protector, amo, padre
ciedad compuesta de individuos con urite y tirano a un mismo tiempo.
rio propio y firme voluntad. Se aspira a la Echar abajo al Estado y a su síutesis el
constitución de un mundo compuesto de Poder para colocar, en su sitio, un cousejo
individualidades sin cuya formaciou no es o comision de hombres sabios, buenos e
posible el funcionamiento de una sociedad intelectuales, que se rijan por acuerdos
libre. * ustos o por necesidades sentidas, no es es­
¿Cuáles son los obstáculos que se opo tablecer la libertad, porque la autoridad
lien a que, en el mundo, en lugar de co no puede desaparecer en un mundo don­
lectividades, haya personalidades? Todo ei de, por deficiencia o incapacidad de algtv
orden social existente y toda la ineutali nos, sean necesarios el consejo de los me-
dad de nuestros días. ¿Por. qué? Porgue ores. La sola palabra mejores supone tu
hasta las mentalidades mas avanzadas son tela; al principio autoridad moral, que se
mentalidad de escuela, esto es, de colecti convertiría en material tan pronto surgiese
vidad, no de individualidad. La libertad el rebelde, que surgiría. Hemos de abolir
presente, aun en la opinión mas radical, va al Estado, no por malo, sino por innecesa
<tel propagandista al oyente o del escritor rio, y el Estado o su representación o su
al lector a manera de protección ideal, de equivalencia, solo será innecesario cuando
profesorado doctrinal, y no a manera de habremos constituido laa individualidades
derecho innato, de ootfdicion personal con criterio propio y voluntad firme para
sin ninguu deber con nadie, ui laxo algu llevar a cabo su criterie. Sin esta persona
no oon la sociedad. lidsd, lo repetimos, substituiremos al Esta­
La doctrina anarquista presente, no ha do, pero uo lo aboliremos y sin abolir, en
aalido auu del derecho oomo unjt compen absoluto, al Estado y todos sus equivalen­
«ación de los deberes que el hombre tiene tes y sustitutos, no es posible la libertad.
para con los demás, y los hombres, como No basta destruir al Estado por malo y
tributo al derecho que se les concede, no a la autoridad por tirana; hemos de demos­
vienen obligados a nada, porque el dere trar que son innecesarios, porque si por ser
cho es suyo y como suyo ni se lea puede malos intentáramos sustituirlos por mejo­
otorgar ui les obliga a nada. Así, pues, ese res, no estableceríamos la libertad en la
derecho, esa abuegaoion, ese renunciamien tierra. La tiranía empezaría>de nuevo con­
to, ese sacrificio, esa solidaridad, ese bien tra la propia voluntad y el buen deseo de
al prójimo y esa caridad de vida que el Ilos hombres en plena sociedad libre.
anarquismo presente recibe y da, ea una Mas que a combatir al Estado y al Po­
•volueiou del espíritu cristiano, y, por con der, hemos de dirigir nuestra propaganda
aiguiente, es una prolongación, auuque dé­ a la formación de personalidades, de indi­
bil, de lat> antigua* creencias políticas, so­ vidualidades, que la individualidad de
ciales, filosóficas y religiosas. firme oriterio y firme voluntad no uecesita
Tener personalidad, es deoir, oriterio quien la maude, ni lo tolera.
propio y voluntad para realizar este crite­ Hemos de dirigir nuebtrá propaganda a
rio, ea unte ana cuestión fisiológica como la cansa, no al efecto, y efecto de la falta
Las luchas políticas
Hay ciudadanos—porque hombres no do legislativo mi «freo*. T «e uecesario
bou—que no sabemos realmente si son o hacerlo, porque e n e s t a * opMtwádades, ele-
rematadamente tontos o cínicamente pi­ memos sin experiencia. ¿Mamados del
lles. criterio, aprovechan de sesabrar entre la
No ignoran los trabajadores que a tra­ Clase trabajadora la duda, la indecisión, el
vés de los 113 años de vida republicaua, neutralismo, el antipoliticisae. Son ele­
las luohas políticas o la representación mentos que son peligrosos «no­
obrera en los parlamentos, ha evidenciado que obran por ignorancia, no é tp m 4• ha
elocuentemente la ineficacia y la nulidad cerlo con sinceridad. Es eso k> «adeu­
de esas prácticas legalitarias, usadas como den y son apóstoles de sa iDoaawMMú,
medio de reivindicación social. sin darse cuenta que dafian las posacbase
Si a la historia recurrimos encontramos cada vez mejores, que con la influencia de
que la toma del poder, ya sea por un parti­ su orgauiaaciou política, va tomando el
do, por un hombre o por uua clase, uo ha proletariado del mundo para realizar la re­
servido jama» como iustrumeuto de libera­ volución social».
ción social, siuo muy al contrario, el po- Inexpertos, descarriados del criterio, pe
der se ha utilizado para perpetuar ia esen­ ligrosos, ignorautes e inconscientes somos
cia de ese mismo poder, para resguardar ' los anarquistas, porque nosotros propaga-
las prerrogativas de los nuevos dominado­ ¡mos el antipoliticismo, perqué nosotros
res y oprimir a los otros partidos, hom­ ;combatimos las prácticas esdaTizadoras
bres o clases de ideas vopuestas. Eu sínte­ | del sufragio. Rechazamos el parlamenta
sis: todo poder lia sido, es y será la opre­ .rismo porque él podrá servir de gran uti
sión de unos sobre otros, el perpetrador lidad personal para los que llegan al po­
del régimen de explotación, de desigualda­ der, pero de niugan benefioio para el pro­
des e injusticias. letariado, menos aun para la humanidad.
De estos oiudadaDos, que uo sabemos si Eeohagamos el sufragio como medio de
catalogarlos eiitre los toutos o los pillos, eopaocipación, porque es la negaciou de la
por sus dejoomouules desparpajos y cíni­ libertad, de la voluntad, de la oonscieucia
cos desplantes, ubundan demasiado eu los y personalidad del hombre. Y al no votar
partidos, llamados, sarcásticamente, revo­ nosotros e incitar a los obreros que uo vo­
lucionarios. tó le s porque queremos termiuar cou la
Para diversión de nuestros lectores, va­ infame' explotación que todo poder garanti­
mos a reproducir algunos párrafos de un za, es porque 110 queremos que los hom
ai título del director del órgano de los co­ brea sean esclavos de otros hombres, es
munistas, cu l»g cuales se trasluce no so­ que, por encima de todo, amamos la liber­
lamente la crasa ignoraiicia del e»oritor si­ tad. la libertad que dignifica y ennoblece.
no también los inconmensurables apetitos Si por querer la libertad del hombre se
de domiuio, de mando, de ser gobernante. nos llama iguorantes e inconscientes, está
Empezamos: claramente delineado que, paia los c ú i u u
c$e preteuta la oportunidad de hablar­ •listas, son inteligentes, eouscientes y de
le al proletariado, respecto a la importan­ elevado Criterio todos aquellos pobres día
cia que tiene para su emancipación de blos que incapaces de comprender la vida
clase, las luchas políticas que cada perío­ libro, de gobernarle a sí mismos, de sen­
tirse hombres, precisan del látigo del ver­
de personalidades, es la autoridad. La au dugo, del burgués que los explote y del
toridad no surgió porque sí, sino porque despotismo del tirano. Porque eso es, pre­
hacía falta, oonio los hoy consejeros no cisamente, lo que entraña la elección de
surgen porque sí, sino porque hay quien gobernantes.
necesita consejos. Cuando haya desapare­ Mayor ignorancia no es concebible ui en
cido el pueblo, la m a sa, la colectividad y el oerebro de un hotentote.
la sociedad sea un agregado de personali­ Como 110 c<mocamos las posiciones cada
dades conscientes, desaparecerá la razou vez msjoies, que con la influencia de lu
de ser de esa casta privilegiada que cons­ organización política ha obtenido la clase
tituye, en el orden político y religioso, la trabajadora, invitamos al autor del artícu­
dilección del inundo. lo que uos diga en qué época y eu qué
WILLIAM PETRY. país el proletariado ha mejorado sus condi­
ciones mediante la organización .política. sindicalismo para tales faaciones; porque
La emancipados del proletariado no so- estamos oonveuoidos que solo las ideas li­
lamente en el orden económico sino en to­ bertarías pueden realizar tal acto, ya qne
dos iosórdenes, .será efecti vacuando destru­ no solo se trata de destruir el poderío de
ya todos loa podereá constituidos, cuando no la burguesía sino de impedir el resurgi­
se caiga eu ese bistóricoerrorde erigir nue­ miento de ouálquier poder, psra que la
vo» poderesso pretexto de batir a la burgue libertad, la justioia y la igualdad sean po­
sta y salvar la revoluoion. La revolución fran­ sibles. '
cesa destruyó el poder político del feuda­ «Los sindicatos serán los padres del go-
lismo y la ereooioa del nuevo poder no munismo», dice el articulista. Ni los par­
luso m u que estrangular ia revoluoion, tidos ni los sindicatos serán los padres del
■Iwgar las reivindicaciones populares y oomutrfsmo. El oomunismo no debe ser
■augurar ia hegemonía de la burguesía na- impuesto, debe ser libremente desesdo y
cieate La revoluoion rusa destruyó el po­ sentido para que no sea una tirauía. Toca,
dar político del sarismo y la creación del pues, a los pueblos crearse el régimen
nuevo poder no hiio mas que estrangular económico por el cual se regirán.
la ravoloctoa, traicionar laa ansias reivin- Estaraos contra todos los partidos políti­
dicatrioes del pueblo y oo«Solidar el domi­ cos, incluso el comunista, y, sin embarga,
nio de los dirigentes del Partido Comu­ no estamos contra el proletarisdo ni coutra
nista. la revoluoion social, porque todos los par­
¿Cuál es, pues, la luz que proyeotan es­ tidos políticos son por eseneia conservado­
tos hechos? ¿Cuál es, pues, ia eusefiauza res, reaccionarios y perpetusdores de la
que nos proporcionan estos acontecimien­ explotación y dominación del hombre por
tos? Está a la vista, y ella es: que destruí el hombre, toda vez que la finalidad de las
di/ el poder económico y político del capi­ agrupaciones políticas es aduefiarse del
talismo no debe instaurarse un nuevo po poder para consolidarse en él. T el poder,
der,-porqué Será una nueva tiranía, atenta­ cualquiera que sea su naturaleza y quienes
toria a la revoluoion y a la liberaoion ,iute- lo ejerzau, sou irremisiblemente enemigos
gral de los pueblos del '«proletariado, de las reivindicaciones
Los anarquistas nunca hemos sostenido populares y de la revelación social, porque
que la organisauion industrial o sindical la autoridad es la enemiga irreconciliable
basta para abolir el poderío de la burgue­ de la libertad.
sía; al contrario, le negamos valores si

DEBOLITIA
LOS SUCESOS DE UNCIA
En B olivia, com o en to d o s los pondencia recientemente llegada
dem ás países, la burguesía y el go de ese país, en la que se nos com u­
bierno recurren a los m edios vio nica la trágica noticia de que en
lentos para ap agar los g ritos jus­ la región minera de Uncía se ha
ticieros del pueblo. Es a sangre y ejecutado una cobarde y horroro-
fuego com o se mantienen en el po­ sr masacre de obreros.
der y defienden sus privilegios. C ansados los mineros de sop or­
El pueblo b oliviano está b*rp* tar sum isam ente la desenfrenada
m ía tiranía feroz, b a s garan tías e x p o ta c io n ca p ita lista y la tira­
individuales están bajo la b ota nía odiosa de los gobernantes, re­
de los centuriones del poder y la solvieron exigir de sus e x p lo ta d o ­
vida del proletariado está a mer­ res y esclavizadores un m endrugo
ced de cualquier bandido galonea m as de pan, m ayor respeto y mas
do. No existe m as razón ni m as justicia.
justicia que el sable del savon v la Pero ese g esto de hom bría, esa
m etralla hom icida y liberticida afirmación de los derechos de los
del m ilitarism o. que producen no podía ser bien
Tal es lo que nos dice la corres recibida por los que viven del e s-
iuerzo agen o, y ese atreviniiento, Aleluya. Kl p*«»r áei bampo, de Rober­
esc ferm ento de rebeldía que tur­ to Calderos. Jíl smdiolí—o j ia anarquía,
baba el reposo de lo» detentado- III, de Soledad Guut*. f i individualia-
mo, de Federica ¥ n « t— y . I m conserva­
res de la riqueza, había que casti­ dor» de ia reroiuciua, « a Ferterioo Ura­
ga rlo severam ente. Y al electo, el les. Diluvio aaiáuco o feibiwa, de Elíseo
gobierno, com o perro fiel defensor Reclus. i«as Reforma* j i» JtavaiacioD, 11,
de los intereses de la burguesía, de Adolfo Joarizti. La lite ra ta » española,
envió a Lrníu dos regirmc/itos de de Augusto de Mondaca. iHreáráar de los
iirt.-interííi, uno de artillería, u,no problemas de Cataluña, Knnym Liadó. El
de caballería y un batuiiou de ptoessu de Ltjoa (U so h m ss) l a brúju­
Técnicos, cuyas fuerzas iba a al la. L a derrota é n «■ % ém Etaesto
D aM ta B ifl—éo par «i m m m t*, ém Hipa-
m ando del m ayor del batallón de oa. i f o s H n ii 1 1 a¿— fm m m «Mi­
Técnicos, José Ayoroa. que resul­ n a d a paoiicaekA. & t — Qa¡|— (uní
tó ser m as sanguinario qne un u). Üút» adauas*$»
felino.
Después de haber sido sitiados
los mineros fueron cobarde y ale­ Solicitamos
vosam ente asesinados, de cuya Para completar algunas colecciones que
m atanza resultaron 4 0 m uertos y nos pide» del extranjero, solicitamos de
m as de un centenar de heridos. La los compañeros que quieran desprenderse
dem anda de pan, respeto y ju sti­ de los números que mas abajo anotamos,
cia no tu yo otra respuesta que nos lo remitan a la brevedad posible.
las bocas de los cañones que aho­ Los números que nos faltan son: 1, 11,
garon en sangre la-; justas asp ira­ L6, 24, 25, 26, 29, 32, 33, 34,. 35, 36, 41,
44 y 48,
ciones de esos trabajadores.
No s a ti s f e c h o el g o b i e r n o ccuñ el
s a n g r i e n t o festín, ha e m p e z a d o Nuestro correo
u n a rep res ión b r u t a l , que c u l m i­
n a con las d e p o r t a c i o n e s de o b re ­ D. A. de Mantilla». B erlín— Cumplimos
r o s q u e íi d i a r i o s e realizan. el encargo. Va,carta.
D. \I rauda Velasques, Oficina Peregri
na—Conforme eoii.su explicación.
“La Revista Blanca*4 María Arriaza, R aucagua—Van cartas
y folletos pedidos.
Hemos recibido el nú ítem 2 de cL» Re Eduardo Morales, Valparaíso—Suspen­
vist» Blanca». que en nada des líetele de dimos el paquete. .
anterior. Publica él siguiente ]ntere>Hnte A. Oí tiz >1., Concepción —No publica­
sumario: mos poesías.
Aleluya. Los que vencen, de Roberto
Calderón. Comunistas y Comunismos, de
Federico Urales. El arte literario flanees,
de Jacques Dt»seleu>e Kl sindicali-m • y la
Donaciones
anarquía, II, de Soledad Gustavo. L> tra­ Para el so^tt-nimiento de nuestro semana
rio liemos recibido las siguiente-1:
gedia de JJiirc*f*l*"*nH en literatura, de Fed»?
De Iqtiique.—Con 1 peso: Francisco Ai
i'iea Muntsetiv Depuración del concepto bonioz y José G utierrez..
libertad, de Wiliiam Fetry. Kl proceso de
I)e Ju n tn .- Venta 4 pesi's.
Ly<*ii (continuación) Kl arte en lt sdidn
ridad, de Ricardo Angulo. Senefeld*-r. L i
autonomía en la asociación, de M. B«k«>u “M*ára Tribuna”
tune. ¡Si el mal ejemplo cundiera! Las re
formas y ia revolución, d» Adolfo Joarizti. Quincenario Fem enino de ideas,
Rodando por el mundo, de llipatia. Apun­ arte, critica v literatura, se vende
tos bibliográficos. Las runas frías, de An en esta imprenta ;i 20 cen tavos el
Zozaya. El áltiiíio Quijote (novela)
ejemplar.
T a m b i é n h e m o s re c ib id o el n ú m e r o 8 ,
c u y o ihte.'fiw mto s tim u rin es c o m o siiiu : I'uipT «F iugresw*—üi lázuriz 4 óy,