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Proyecto Teológico

En respuesta al contexto en el que actualmente me desarrollo en lo ministerial, he querido crear este


proyecto para desarrollarlo en conjunto con los alumnos del instituto bíblico que dirijo, pero enfocado
al grueso de la congregación.

Soy un convencido de que el mejor antídoto para las enseñanzas incorrectas no son los argumentos en
contra, más bien la exposición al texto bíblico con la menor mediación posible. Es la forma en que mi
mente y corazón se revolucionaron hace casi 20 años atrás y es la forma en la que he visto a muchos
amigos revolucionarse. Encontrarse con Jesús en los evangelios es exponerse a la más brillante luz de
la revelación divina, en Jesús vemos el corazón de Dios, en Jesús vemos a Dios caminando en medio de
nosotros.

Nombre del taller: Redescubriendo al Cristo de los Evangelios


Necesidad a la que apunta el taller: Debido a diversos factores entre los que encontramos, falta de
disciplina en la lectura de la Biblia, abundancia de desinformación al respecto en medios de
comunicación (Radio, TV, redes sociales, etc.) y una mala instrucción sobre el texto bíblico, las
personas tienden a manifestar una perspectiva de Jesús alejada del testimonio de los evangelios y del
Nuevo Testamento en general. Estas malas perspectivas en torno a Jesús, tienen el potencial de
distorsionar su mensaje, transformándolo al punto de hacerlo irreconocible de lo que significó en los
inicios del cristianismo.
Duración: 8 sesiones de dos horas cada una.
Metodología del taller: La comunidad se reunirá a leer y estudiar en comunidad el texto de los 4
evangelios. Se utilizará el método inductivo a fin de que los significados y conceptos surjan de la
experiencia orgánica y simple que representa la lectura.
La figura del “instructor” será reemplazada por la figura del “facilitador” o “coordinador” de la
actividad. Lo que busca este cambio es empoderar al grupo que se reúne, a tomar de manera seria y
personal su proceso de aprendizaje. También busca desmitificar que para tener conceptos teológicos
saludables se deba de contar con vastos conocimientos académicos.
Se hará un compromiso con los participantes del curso: Que realicen las lecturas asignadas para la
semana siguiente. Se les animará a que esa lectura la hagan “intentando” despojarse de la mayor
cantidad de pre-conceptos que tengan de lo que han leído. Por pre-conceptos nos referimos a los que
hayamos escuchado en un sermón, lo que nos hayan enseñado otros, lo que hayamos visto en la
televisión, etc. Esto no por considerar a priori que estos “pre-conceptos” estén equivocados, más bien
por querer construir un diálogo que esté mediado solamente por la lectura.
Algunas de las estrategias pedagógicas serán:
1.- El uso insistente de la pregunta como herramienta de descubrimiento del sentido del texto: “¿Qué
entienden de lo que leímos?, ¿Qué piensas que significa?, ¿Qué ven en este texto y que no habían visto
antes?, ¿Qué nos dice esto de la persona de Jesús?, etc.
2.- Tomar breves fragmentos de buenos textos de reflexión teológica y someterlos al análisis del grupo.
La idea no es pronunciarnos respecto de el análisis que hagan, simplemente exponerlos a un tipo de
lectura diferente.
3.- Tomar los textos de reflexión que se sometieron a la opinión del grupo en la clase 1 o 2, y volverlos
a poner en conversación en la clase 7 u 8. Luego, animarles a que reflexionen respecto de su travesía
espiritual y teológica durante esas 8 semanas.
4.- Pedirles llevar un “diario” de las clases y animarles a crear pequeños ensayos, de un par de párrafos
tal vez, durante la última media hora de cada sesión.

Expectativa final: Se espera que al término de las 8 semanas, la persona de Cristo pueda emerger de
manera natural desde los corazones de los integrantes de la experiencia, que el texto bíblico se haga
vivo en cada uno de los participantes, y que a la luz de los evangelios se pueda filtrar cada enseñanza
que desde ahí en adelante recibirán.