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República Bolivariana De Venezuela

Universidad Bicentenaria De Aragua


Facultad De Ciencias Administrativas Y Sociales
Psicología – Electiva Desarrollo Personal

ANÁLISIS AUTOESTIMA DEL VENEZOLANO

Participantes:
Jhon Molina leyton C.I: 12.815.745
Facilitador: Psi. Goretti Becerra

San Cristóbal febrero del 2018


ANÁLISIS AUTOESTIMA DEL VENEZOLANO

Es importante iniciar este análisis con la descripción del autor de la obra en cuestión, el
Dr. Barroso, conocido como el psicólogo de Venezuela, presenta en sus obras una
clara imagen de lo que en alguno momento el definió como la venezolanidad. Termino
que para el presente escritor causo gran asombro, la razón es ver que aunque sus
escritos versan ya más de 20 años, pero su contenido sobre las descripciones de la
cultura venezolana siguen vigentes. El Dr. Barroso después de ser un prestigioso
psicólogo clínico, desempeño un papel importante como escritor, producto un tanto de
los años de atención a tantas personas.

Entre sus obras más reconocidas se encuentran: la autoestima del venezolano,


democracia y marginalidad y la autoestima; ecología o catástrofe. En ambas obras se
realiza una descripción de las condiciones del venezolano, esto es: su cultura, sus
orígenes como país, la política y su influencia en el imaginario social, la familia y su
impacto en la socialización de los valores. De tal forma que las dos obras son una
descripción sistemática de la pérdida de la conciencia que ha venido experimentando el
venezolano desde su nacimiento.

Entrando en materia analítica, se evidencia un concepto bastante fenomenológico


sobre la autoestima, el cual inicia con una necesidad vital. El venezolano necesita
escucharse a sí mismo, no tanto quien lo escuche. Al escucharse uno a sí mismo, se
llega a hacer contacto consigo mismo, llega a amarse a sí mismo, y a amar al otro, la
esencia de la Autoestima. De esta forma no solo el escucharse, sino el conocerse en
esa escucha es el objetivo final. Pues al escucharse se rompen de acuerdo al autor, los
dobles vínculos, se desmontan desvalorizaciones, se aprende a conectar con la familia,
se cierran situaciones inconclusas.

Para Barroso, Venezuela es un país marginal, la ignorancia en materia de valores,


principios y ética, es lo que de acuerdo al autor tiene sumido al país en las condiciones
en las que está actualmente. Además, deja de ver los rasgos de un marginal, donde lo
más esencial es haber perdido la conciencia de sí, a no tener un contacto real consigo
mismo, su zona de contacto será estéril. También en el diagnóstico de la autoestima
del venezolano se muestran los factores que han provocado este estado de
marginalidad. Entre los cuales destaca el Dr. Barroso, Venezuela es un país
desinformado, sordo, resignado, sin liderazgo, un país de cómplices, sin justicia
y sin democracia. Sin duda toda estas características conducen a un individuo y una
sociedad de inconscientes e indolentes. Sin embargo, el autor resalta que la situación
no es resultado de una sola variable de la ecuación, señala puntualmente, hasta el
presente en la crisis de Venezuela todos hemos contribuido: unos con su ignorancia,
otros con la irresponsabilidad, la indiferencia, el maltrato, el individualismo.

Además de esto, Barroso señala que estos factores anteriormente mencionados han
provocado unas seudo-culturas como son: cultura del abandono, cultura del
maltrato y la cultura de la ignorancia, son amplias las descripciones que el autor
describe en este capítulo. Sin embargo, lo más significativo puede ser que los
elementos que generan y reproducen estas culturas se encuentran como una
estructura legitimada, al cual Barroso señala como un aparato de sometimiento. El
autor explica que el sistema social y educativo está diseñado para el maltrato, el
aprendizaje es memorístico, pasar una materia se hace a través de la reproducción de
contenidos y no de la reflexión de los mismos, no se enseña la condición de enseñar a
pensar, sino que pensar, la violencia simbólica es el denominador común en la
educación, donde el dominador dice que pensar y que creer sobre algo, lo que lleva al
individuo a conocer desde la óptica de los demás y no contactar con sus herramientas
de reflexión, finalmente esto deviene a desarrollar un individuo dependiente, que no
conoce su potencial, y que siempre esta esperando que lo lleven de la mano.

Consecuentemente, teniendo un contexto de la problemática el autor emprende el


camino hacia la reconstrucción y su primera expresión es saber ¿quién soy? y al
segunda ¿De dónde vengo? En su obra ecología y catástrofe, define al individuo como
un organismo vivo, en este se pormenoriza que el ser humano está en contacto con
otros organismos. Para Barroso, la zona de contacto y su calidad de interacción le
causara bienestar, para ello se precisa que la energía de contacto este libre para
materializar el efectivo contacto y luego retirarse, en cita de otros autores Barroso,
presenta una perspectiva eclética del autoestima, en la cual define lo siguiente,: para
que allá una expresión de la energía en búsqueda de las necesidades que el
organismo precisa y en su consecución mantenga su equilibrio organismico, se
requiere de la autoestima, esta valoración del sí mismo le llevara a buscar lo que le
conviene. Es así, que un conocimiento de lo que soy y lo que quiero, es la base de la
conciencia de sí mismo y por extensión de una saludable vida de contactos que
enriquecen y amplían sus experiencias y mapas de la vida.

Ahondando un poco más sobre la naturaleza de los organismos vivos, y entendiendo


que la autoestima es el gran organizador en búsqueda de las experiencias que
permiten el crecimiento del organismo, Barroso señala: “El crecimiento es energía,
necesidad y contacto” (p.52). Con estos tres elementos, el autor inicia su amplia
exposición sobre la importancia de la autoestima. Dentro de lo que se destaca. “la
autoestima me hace consciente de lo que está sucediendo conmigo en este
preciso instante, es decir de mi experiencia y si esto me conviene o no” además
también el autor señala que: “cuando me autoestimo, me miro a mi mismo capaz,
cuando me asumo como quien soy, sin temor, sin negar mis errores y limitaciones,
cuando me veo y me aprecio, esta fuerza me lleva a proyectar todo cuanto siento y soy,
generando la comunicación entre el entorno y yo” (p.52). Así, de esta forma, Barroso
presenta una de las facetas más importantes de la autoestima y es que: el otro es
necesario para que mi autoestima cierre mi experiencia”.

Con esto en mente encuentra sentido la tesis planteada de Barroso, sobre el contexto,
o la zona de contacto del individuo. Esto en implicación directa de la cultura del
venezolano y su zona de contacto. Un exterior que no permita cubrir las necesidades,
que además no permita el conocerse a sí mismo, (educación para la dominación),
estará en constante reproducción de un organismo en caos, el resultado será
individuos que se configuran en modo de sobrevivencia, egoístas, con baja tolerancia a
la frustración, llenos de culpa y responsabilizando a todos sobre su estado, menos así
mismo.

De esta forma, el estudio de la autoestima se centra en el la comprensión de dos


componentes, “el sí mismo” y “el contexto”. Para los autores que cita Barroso, el yo
y mis circunstancias, son las claves fundamentales; afirman además, no hay necesidad
que pueda satisfacerse fuera del contexto. Para el autor hay seis contextos que se
deben atender para desarrolla nuestra ecología y estos son: contexto individual, de
pareja, de familia, organizacional, social, religioso trascendental. La forma de
contactar con estos contextos de manera libre, sin restricciones, es para Barroso
sinónimo de bienestar y equilibrio orgánico, resultado este de una autoestima sana.

Sin embargo el contacto no debe ser egoísta, ni narciso como una forma de controlar al
otro en pro de mi felicidad. Para la autoestima, según Barroso no hay nada forzado, ni
impuesto, sino apropiado. Si esto fuera así, estaríamos hablando de una distorsión que
deviene en neurosis o psicosis, las mismas que se generan dependiendo del grado de
la perturbación y orientación de la necesidad frente al entorno. De esta forma, ya
entendido lo que la autoestima abarca desde la conciencia orgánica, como regulador y
organizador de las experiencias de contacto, requiere pensar de acuerdo a opinión de
Barroso en los contextos. También llamados: ambientes o entornos, teóricamente
expone su punto de vista desde la teoría de los sistemas, la cual explica que todo
organismo busca la homeostasis, que es el equilibrio con su ambiente.

De esta forma, el autor explica que las alteraciones en los contextos de los niños
comportan cambios en las conductas y en el desarrollo emocional, el mal manejo de
enfermedades, divorcios, muerte o dolor, cambios en la rutina diaria, todo esto de
acuerdo al autor, tiene el potencial de afectar el sistema de relaciones del sí mismo con
sus contextos. Para evitar la catástrofe, entendida como la vinculación no apropiada
con el entorno se presenta la alternativa de toma de conciencia de algunos elementos
claves, como son: conciencia de mí mismo, de mi experiencia, de mi tiempo, espacio,
de mis mapas, y añade a mayor toma de conciencia mayor será la restructuración
general de mi contexto.

Cuando existen padres irresponsables, que niegan a su hijo el derecho a estar inserto
en un triángulo familiar y le niegan la información de su historia, si además la educación
no proporciona las herramientas de conocimiento del sí mismo, estaría hablándose de
una fábrica de marginales, donde el antisocial es el mejor ejemplo de la
descontextualización. Según Barroso, para el marginal en su contexto individual
siempre esta fuera de tiempo y espacio, así de esta manera invade y violenta la
intimidad propia y ajena, no toma en cuenta lo que el otro siente, y quiere, usa al otros
como un recurso para conseguir lo que él quiere, siendo su única alternativa salir
adelante a como dé lugar, configurado en modo de sobrevivencia, sin ninguna
sensibilidad, ni consideración ética.

Si el contexto individual presenta estas características catastróficas, imaginemos como


será los demás contextos. Con su tendencia a auto alabarse, desvaloriza a todos los
demás, no conoce la existencia del otro porque ignora la suya, no posee expectativas,
lo que lo convierte en un individuo sin objetivos claros y específicos, va hacia donde lo
lleve la marea. Además, su cálculo interno es mientras más burle a la autoridad, las
leyes y las normas, más inteligente se siente, la no conciencia de sí mismo y del
contexto señala Barroso, lo lleva a negar la existencia de la familia, de la pareja de la
organización, no se puede adaptar a ningún lugar, luego de que sus contextos lo evitan
o lo abandonan, señala que es culpa de estos, proyectando así su ineficiencia en los
demás.

Como ya se ha visto, la autoestima no es estática, se contrae o expande dependiendo


de la calidad de los contactos, y/o experiencias, cuando la valoración del sí mismo es
positiva se da el crecimiento y expansión de la conciencia del sí mismo frente a las
experiencias con el contexto. El contexto (entorno) no solo revela, sino que también es
establece las pautas para que en el contacto la relación sea o no equilibrada. Lo
elementos más importantes del contexto según el autor son el tiempo, el espacio, el
mapa, mis recursos, mis opiniones, valores. De esta forma entendiendo la naturaleza
de la autoestima referente a los contextos, es posible abordar como desarrollar la
autoestima. Para este fin el autor plantea, recobrar las polaridades como paso inicial.

Barroso señala: el hombre ha perdido su energía y su capacidad para integrar los


polos, la imagen de bueno, protector, honesto, noble justo inteligente, lo coloca en
contradicción consigo mismo. Juzgando al otro condenando al otro nunca se lograra la
integración, es así que el camino para el desarrollo del autoestima es aceptar nuestras
caras ocultas, las llamadas sombras. El camino de la integración pasa por un contacto
sin autoengaño. Tomando frases bíblicas con gran importancia filosófica se plantea que
el amor es el camino para la unificación, el amarás a tu prójimo, no es solo un
sentimiento sino un verdadero contacto con este desde sus contextos, aceptar que su
forma de expresar la energía de contacto está supeditada por las relaciones de
contacto del pasado, por lo mapas, si el camino es el amor, la estrategia es la
educación, educar en la utilidad común. Educar para la responsabilidad, para lo
valores, para el desarrollo de conciencia propia.

Con esto en mente, Barroso plantea la importancia de la responsabilidad, ser


responsable de mis contactos de mis experiencias, no se podrá hacer sin conciencia de
mí mismo, de mis mapas de mis herramientas, de mis valores. De allí, que
básicamente el desarrollo de la autoestima en palabras simples, está en captar mis
necesidades, hacerme responsable de ellas, no proyectar mi falta de carencia en otros.
el valor de ser responsable y de no ofender a otros con mis comportamientos deviene
en una relación de contacto apropiada, para ello los límites del contacto son
imprescindibles. El marginal nada le importa el otro, de allí la educación como seres
sociales es importante, asumir el compromiso de hacerme cargo de mis mapas e
integrar las polaridades que generan los atolladeros, es el único camino ecológico,
donde mi sistema realiza ajustes creativos e intercambios saludables, donde el objetivo
central es el bien y la utilidad común.

Para finalizar, es importante resaltar que la autoestima es una energía en constante


crecimiento, donde la conciencia de sí mismo y el contexto, son los elementos más
importantes de esta energía que se autorregula y auto-organiza, para ellos se precisa
de educación. Una educación que desmitifiqué los aspectos de la vida que para el sí
mismo puedan ser contradictorios, por ejemplo la muerte, un aspecto por demás según
Barroso, natural y de mayor elevación de la creatividad y transformación. Buscando
sentido a las experiencias. Derribando los obstáculos que no permiten el contacto así
como tomado conciencia de las emociones que contraen la experiencia, estudiadas
previamente las cuáles dan como resultado el ser neurótico o psicótico que describe el
autor, es así que el miedo y la rabia, causantes del sufrimiento, dolor, vergüenza y
culpa, serán asimiladas en su límite real, volviendo al individuo consciente de lo real,
del aquí y el ahora y no del pasado y sus ciclos abiertos y mucho menos del futuro
irreal.