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LA COOPERACIÓN SEGÚN MARX

Marx habla de la cooperación como “la forma de trabajo de varios obreros coordinados y reunidos con
arreglo a un plan en el mismo proceso de producción o en procesos de producción distintos, pero
enlazados” (262), este modo de organizar de manera simultánea y colectiva la producción potencia la
fuerza productiva individual de tal forma que lleva a lograr resultados cuantitativamente altos mayores a
los que se obtendrían si se emplearan trabajadores de forma individual y desagregada. Marx en este
sentido pone el ejemplo de 12 personas reunidas en una jornada de trabajo de 144 horas, según él, este
grupo de personas que trabajan conjuntamente y de manera simultánea generan un producto total superior
al se obtendría en el caso en que los mismos doce obreros trabajaran aisladamente durante 12 horas (262-
263).
Marx demuestra que la cooperación es una conditio sine qua non del capitalismo, en este sentido afirma
que el trabajo que se materializa en el valor es el trabajo socialmente necesario, el cual a medida que
avanza el estado de la técnica requiere cada vez más de un número mayor de trabajadores individualmente
considerados que trabajan de manera conjunta y simultanea para obtener una magnitud media o calidad
social media de trabajo (259). En este mismo sentido Marx afirma que la cooperación “revoluciona
también las condiciones objetivas del proceso de trabajo, aunque el régimen de producción no varié”
(261), esta última afirmación carga consigo con una gran lógica, es apenas evidente que, de emplear de
manera coordinada y simultánea a un gran número de obreros en el proceso de producción se permitiría
también el uso colectivo en el proceso de trabajo de los medios de producción. Ahora bien, si bien es
cierto que el valor de cambio de las mercancías no aumenta por que explote intensivamente su valor de
uso, también es cierto que para el agente capitalista resulta menos costoso, como sostiene Marx, producir
un taller para 20 personas que 10 talleres para dos personas (261).
Por otra parte, Marx sostiene que, “los medios de producción empleados colectivamente transfieren al
producto individual una parte más pequeña de valor” (261), esto sucede por dos razones: porque el valor
total que transfieren se ve repartido en una mayor aglomeración de productos y porque entran en el
proceso de producción con un valor que en términos relativos es reducido (261). Esto tal como afirma
Marx, genera una disminución “[de] una parte integrante del valor del capital constante, disminuyendo
también, como es lógico, en proporción a su magnitud, el valor total de la mercancía” (261), con lo cual
se termina obteniendo un resultado idéntico al de que si los medios de producción se produjesen de forma
más barata (261).
Como bien se observa, resulta indispensable en el sistema capitalista para lograr la cooperación que los
obreros asalariados se encuentren empleados de manera simultánea por el mismo capitalista, esta
afirmación, es evidente ya que para cualquier trabajo en el que se requiera de la participación de dos o más
personas es indispensable obtener, cuando menos, mínimos niveles de dirección. Sin embargo, es
necesario insistir, tal como lo hace Marx, que bajo el capitalismo no basta con la simple dirección del
proceso de producción en cabeza del capitalista, también resulta indispensable que el capitalista aglomere
en sus bolsillos el capital necesario para comprar la fuerza de trabajo de la masa de obreros (266).
Marx entiende que, “la cooperación de obreros asalariados tiene […] como condición material la
concentración de grandes masas de medios de producción en manos de cada capitalista, y el alcance de
la cooperación […] depende del grado de concentración de estos elementos” (266).