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VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

En el pasado mes de agosto del 2015, un video indignante conmocionó al país.


En las imágenes se podía observar a un hombre atentar contra la vida de su
pareja. El nombre de la víctima de este salvaje ataque es MISUI CHÁVEZ. Ella
pasó a ser el emblema de mujeres que creen ser responsables de estas
agresiones y, por ello, deben perdonar y seguir con esta tóxica relación que
puede llevarlas a la muerte.

A raíz de este hecho, se propone investigar el tema: Feminicidio en el Perú en


los últimos 20 años. El problema consiste en cuáles son las causas que conllevan
a realizar el feminicidio y cómo brindar ayuda a las víctimas.

La postura de este trabajo de investigación es que se debe empezar cambiando


la educación en casa y enseñarles a los pequeños que todos somos iguales en
deberes y derechos. Así se evitará formar hombres machistas y mujeres
sumisas. Por otro lado las autoridades también deberían ser más severas con
los verdugos.

De este modo, se debe partir de una definición del feminicidio, ya que es la idea
fundamental sobre la cual se desarrolla este trabajo

(…) feminicidio para señalar los crímenes a mujeres por razones de género
nos permite evidenciar la magnitud de la violencia contra la mujer y presentarla
como un grave y creciente problema social que urge atender. Además, nos
permite especificar las causas estructurales e históricas a las que responden
este tipo de delitos alejándonos de generalizaciones que tienden a
estereotipar y crear mitos alrededor del comportamiento femenino,
devaluándolo y justificando el crimen (GÜEZMES 2005:15).

Entonces, el feminicidio vendría es un delito que afecta exclusivamente a


mujeres con la objetivo de ejercer dominio y control privándolas de sus derechos,
a través del uso de la violencia.

El nacimiento del término como constructo teórico es el resultado de un


extenso y valioso trabajo de la academia feminista, en confluencia con los
procesos de denuncia y visibilización del fenómeno que vienen sosteniendo
el movimiento feminista, familiar de víctimas y activista de derechos
humanos. En la década de los noventa, feministas anglosajonas introdujeron
el concepto. Aunque femicide, ha estado en uso desde hace más de dos siglos
y apareció por primera vez en la literatura, en A Satirical View of
London (Inglaterra, 1801) para denominar “el asesinato de una mujer; Diana
Russell teorizó sobre el concepto a partir de 1990 pero realizó una ponencia
sobre esa forma extrema de violencia contra las mujeres en 1976, ante
el Primer Tribunal Internacional de Crímenes contra Mujeres, celebrado en
Bruselas. Aquello fue un acontecimiento histórico y de vital importancia para
la evolución que sufriría el concepto décadas después.1
Como puede verse, el feminicidio es un término que pareció para denominar a
un delito por razón de género y fue utilizado por primera vez por movimientos
feministas.

Ahora bien, el aliciente que se tuvo para desarrollar este estudio fueron los
diferentes sucesos que se exhiben constantemente en los medios de
comunicación masiva. El feminicidio parece no tener final. Cada día se
manifiestan en los medios nuevos reportes de mujeres que fallecen en manos
de sus parejas a causa del maltrato horripilante que estos dementes les
propinaban y otras de ellas que sobreviven pero con traumas psicológicos de por
vida. Se busca en esta investigación brindar la información de la gravedad del
tema, así se puedan tomar atención y con ayuda política y los recursos
necesarios erradicar estos delitos.

Es vital elaborar esta indagación porque aborda un asunto mundial. Es en la


adolescencia donde las mujeres son más vulnerables a ser manipuladas y por
ende el alto índice de feminicidio en esta etapa, otra razón es el
HIPERMACHISMO por parte de los hombres que creen ser superiores a las
mujeres porque eso les enseñaron en casa. Con este violento panorama, urge
proyectar medidas y alternativas que apoyen a mujeres que padecen de ésta
violencia.

Para este estado de la cuestión se ha consultado a cuatro diferentes autores. En


primer lugar, Ana Güezmes, quien es representante de la ONU mujeres en
México. Actualmente apoya los esfuerzos nacionales por promover y fortalecer
la igualdad de género. En segundo lugar, Rocío Villanueva, ella es doctora en
Derecho por la Universidad de Castilla, actualmente labora como directora de la
escuela del Ministerio Público. En tercer lugar, Jeffrey Edleson, quien es doctor
en psicología por la Universidad Berkeley (California) y fue profesor de trabajo

1
Cfr. De Villanueva 2009:5
social en la Universidad de Minnesota durante 2 años. En cuarto lugar, Neil
Jacobson y John Gottman, ambos fundadores y directores del instituto de
investigación de las relaciones de pareja de Seatle

Para empezar a comprender cuál es la razón principal del feminicidio en


nuestro país, deberíamos saber que el Perú es un país MACHISTA.

(…) La violencia hacia la mujer, que generalmente se da en el ámbito de


las relaciones conyugales o de pareja, se sustenta en un conjunto de
concepciones y modelos de ser hombre y de ser mujer que se
denominan comúnmente «machismo». El varón se configura como
padre, autoridad en el hogar, trabajador, proveedor, con dominio en lo
público. Las mujeres se construyen socialmente centradas en la
maternidad, protegidas por los varones, dedicadas al hogar y a la crianza
y con dominio en lo privado (…) (VILLANUEVA 2009: 23).

Así mismo el feminicidio es un proceso que tiene lugar en todo el mundo y en los
diferentes ámbitos de la vida personal y social. Si la víctima logra sobrevivir a
estos cobardes ataques tiene una recuperación grave sobre su salud y
autoestima. Además la violencia contra la mujer es el primer indicio que se
desencadenará hasta el feminicidio y el gobierno debe tomar conciencia y poner
leyes más drásticas en contra de los verdugos. En los diarios de circulación local
y nacional podemos observar noticias relacionadas al aumento de crímenes
contra la mujer en nuestra sociedad.

El feminicidio es resultado de la idea de superioridad masculina llamado


comúnmente MACHISMO y de los valores que se reflejan en el código patriarcal.
La primera muestra para ello es el dominio que ejercen los victimarios en sus
victimas.

(…)Los objetivos del agresor en la violencia doméstica son los mismos:


ejercer control y dominio sobre la mujer para conservar o aumentar el
poder del varón en la relación. Las manifestaciones en conductas y
actitudes son muy variadas, incluyendo el maltrato físico, el abuso sexual,
el abuso económico, el abuso ambiental, el maltrato verbal y psicológico,
el chantaje emocional, etc. Las consecuencias son siempre un daño en la
salud física, psicológica y social de la mujer, un menoscabo de sus
derechos humanos y un riesgo para su vida (SALAS 2003: 45).

El feminicidio no es exclusivo de ningún sistema político o económico; se da en


todas las sociedades del mundo y sin distinción de posición económica, raza o
cultura. En todo el mundo, la violencia o las amenazas de violencia impiden a las
mujeres ejercitar sus derechos humanos y disfrutar de ellos.

En consecuencia, este problema no puede ser asumido de manera aislada como


situaciones que se desencadenan únicamente entre determinadas personas,
culturas o comunidades. Lamentablemente, constituye una grave violación a los
derechos humanos, al punto que sobrepasa las fronteras, los niveles
económicos y sociales y las creencias religiosas; todo ello conduce a que la
mujer no sea asumida como persona susceptible de adquirir derechos y de
contraer obligaciones, por lo que colectivamente se va legalizando y tolerando la
violencia ejercida hacia ella e incluso su muerte.

Este tipo de violencia no está constituida por hechos aislados sino que
está asociada a la situación de desigualdad, de menor poder y de
desventaja de las mujeres respecto a los hombres(VILLANUEVA
2003:2).

Algunas mujeres maltratadas callan por miedo a ser divulgadas en medios de


comunicación o ante la población, para mantener la familia unida y evitar que sus
hijos se críen en hogares sustitutos.

Sensaciones de ambivalencia hacia su agresor, le tiene miedo pero lo quiere y


como se mencionó incluso lo defiende y lo justifica por miedo al qué dirán, al
fracaso matrimonial y paradójicamente a la soledad.2

Las mujeres son blanco de la violencia en muy diversos contextos, incluida la


familia, la comunidad, la custodia del Estado y el conflicto armado y sus
resultados. La violencia es una constante en la vida de las mujeres, desde antes
de nacer hasta la vejez y afecta a todos los sectores tanto público como privado.

2
Cfr. Villanueva 2003:21
La violencia psicológica al parecer inevitablemente siempre que hay otro tipo
de violencia .Supone amenazar ,insultos , humillaciones ,desprecios hacia la
propia mujer ,desvalorizando su trabajo sus opiniones .Implica una
manipulación en la que incluso la indiferencia o el silencio provoca en ella
sentimientos de culpa ,incrementando el control y la dominación .(EDLESON
1998:34)

Maltrato psicológico, se basa en comportamientos intencionados, ejecutados


desde una posición de poder y encaminados a desvalorizar, producir daño
psíquico, destruir la autoestima y reducir la confianza personal. Su padecimiento
lleva a la despersonalización, al mismo tiempo que genera dependencia hacia
persona que los inflige. El maltratador se vale para ello de insultos, acusaciones,
amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, silencios, indiferencias,
frialdades y desprecios. Es una forma de abuso psíquico, que tiene lugar en la
relación de dos personas que deciden convivir o vincularse afectivamente para
compartir un proyecto en común. Son comportamientos que se convierten en
agresiones y daños, de los cuales el agresor puede o no tener conciencia.
Implica coerción, anuncia violencia corporal frecuentemente y en muchas
ocasiones es peor que la violencia física. Se enfatiza con el tiempo y cuanto más
perdura mayor es el daño, produce un deterioro en la víctima que la imposibilita
para defenderse.

La violencia psicológica es una conducta pasiva o activa practicada en


descrédito, deshonra o menosprecio al valor de la dignidad personal de la mujer
o el hombre, de igual forma los maltratos, negligencias, humillaciones, amenazas
y comparaciones destructivas que puedan afectar la autoestima, de la persona y
que perjudique su desarrollo operativo, lo que puede generar depresión o incluso
el suicidio.

Las mujeres callan por miedo a no poder salir adelante con sus hijos sin la ayuda
del agresor, se sienten menos porque su educación fue en base a que la mujer
sirve únicamente para las labores domésticas y por ello deben soportar cualquier
maltrato.
“Por los hijos bien sea por que no quiere alejarlos del padre, o porque se
siente incapaz de mantenerlos o de educarlos sola. O porque piensa que
están mejor con su padre que sin él.” 3

Sin embargo, no son las únicas causas por las cuales las víctimas que
sobreviven callan, otro factor determinante es las amenazas que puedan recibir
de parte de los verdugos con la finalidad de no ser denunciados.

El feminicidio es un problema social, afecta a un alto porcentaje de familias de


cualquier comunidad, en todos los niveles económicos y culturales. Se trata de
relaciones que implican un abuso de poder de parte de quien ejerce
maltrato. Estos abusos pueden ser emocionales, físicos, sexuales, financieros
o socio ambiéntales. Por ello lo más razonable sería la intervención del estado
para poner en marcha un plan de ayuda a víctimas de estos crímenes

El término feminicidio fue empleado inicialmente para develar el sustrato


sexista de ciertos crímenes contra las mujeres, sin tener como meta su
incorporación en los códigos penales, lo que explica que las propuestas
sobre cómo debía ser definido no suelan cumplir con las exigencias del
principio de legalidad (VILLANUEVA 2003:18).

El término violencia familiar, alude a todas las formas de abuso que tienen lugar
en las relaciones entre miembros de la familia, la relación de abuso es aquella
en la que una de las partes ocasiona un daño físico y/o psicológico a otro
miembro, ya sea por acción o por omisión. La relación de abuso debe ser crónica,
permanente y periódica para ser considerada violenta.

Varios estudios han constatado que cuando la mujer tiene autoridad y poder
fuera de la familia, el maltrato es infrecuente y también disminuye la violencia de
forma notable cuando se produce una rápida intervención de otros miembros de
la familia. Recientemente se ha puesto de manifiesto que la ausencia de apoyo
social se relaciona con una mayor frecuencia de violencia ejercida contra la mujer

3
Cfr.Blanco2003:43
en la pareja, y que un elevado apoyo social puede amortiguar el impacto de la
violencia en la salud física y psíquica de la mujer maltratada

Los factores determinantes del feminicidio son muchos pero la más


notable es la desigualdad de género. Su presencia e incidencia cotidiana
requiere de una reflexión profunda y una puesta a punto de las teorías y las
estrategias para tratarla y combatirla. Especialistas y trabajadores de esta
área a menudo se enfrentan a interrogantes como los siguientes, que hacen
a su práctica: ¿Cómo nos conmueve ver y escuchar los hechos que narran
quienes padecen violencias? ¿Conocer, saber sobre violencia, puede
preservarnos del efecto que produce escuchar esos relatos? Esas
preguntas, a su vez, nos conducen a otras: ¿Qué significa ser testigo de
una violencia? ¿Qué efectos nos provoca? ¿Cómo somos construidos en
testigos por quienes nos consultan? ¿Cómo nos protegemos? Partiendo
de una reformulación de la representación social de la familia y desde una
perspectiva genérica, Violencias y familias propone un cuidadoso análisis
de las relaciones vinculares y los problemas de violencia, tanto en la familia
tradicional como en las nuevas estructuras que se presentan en la
actualidad, tomando la relación entre violencia y convivencia como nodo
crucial para poder generar respuestas claras y llegar a entender.
Sin embargo, con esto da todavía un paso más, al plantearse la necesidad
de tratar no solo a las personas que han sufrido distintos tipos de
violencias, sino también a los que prestan asistencia o ayuda a estas
víctimas. Violencias y familias se constituye, así, en un libro imprescindible
para los trabajadores de la salud en un aspecto práctico que abarca las
cuestiones inherentes a la consulta de la violencia y a los efectos que ella
produce en los equipos de atención.

El concepto de violencia género es relativamente nuevo y se ha impuesto en


nuestro idioma a la hora de denominar, de llamar, a aquel tipo de violencia que
un género o sexo ejerce sobre el otro, es decir, la acción violenta de un hombre
a una mujer o viceversa. Como consecuencia que son más habituales y
denunciados los casos de violencia de hombres contra mujeres, el concepto que
nos ocupa suele vincularse más a la violencia que precisamente los hombres
ejercen en contra de mujeres, normalmente parejas, novios, cónyuges.

La violencia de género o violencia contra la mujer sea convertido en la


peste de nuestros días .Detenerla es uno de los grandes desafíos de la
sociedad moderna .Las cifras son desgarradoras y tras ellas se oculta
un intenso drama familiar de cientos de hogares destruidos y de niños
que quedan en la orfandad (…) pero la violencia física es solo una de
las facetas, ya que la agresión puede manifestarse en diferentes formas
de abuso como el psicólogo, el verbal y sexual ( Rodríguez 2015:30 ).

La violencia funciona como un mecanismo de control social de la mujer y sirve


para reproducir y mantener el statu que de la dominación masculina. De hecho,
la sociedades o grupos dominados por ideas “masculinas tienen mayor
incidencia de agresiones a la mujer. Los mandatos culturales, y a menudo
también los legales sobre los derechos y privilegios del papel del marido han
legitimado históricamente un poder y dominación de éste sobre la mujer,
promoviendo su dependencia económica de él y garantizándole a éste el uso de
la violencia y de las amenazas para controlarla.

La violencia basada en el género es un término utilizado para describir los actos


perjudiciales perpetrados en contra de una persona sobre la base de las
diferencias que la sociedad asigna a hombres y mujeres. Mientras que se
entiende a veces que la interpretación más amplia de la violencia de género
incluye tipos específicos de violencia contra hombres y niños, tanto
históricamente como en la actualidad el término se utiliza principalmente como
una forma de poner de relieve la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas a las
diversas formas de violencia en los lugares donde son víctimas de la
discriminación porque son mujeres. Entre los ejemplos de violencia de género
que afectan a las mujeres y las niñas en todo su ciclo vital cabe destacar: el
aborto selectivo por razones de género, las diferencias en el acceso a la
alimentación y los servicios, la explotación y el abuso sexual, el matrimonio
infantil, el acoso sexual, el abuso en el precio de la dote, los asesinatos de honor,
la violencia doméstica o íntima, la privación de la herencia o de los bienes, y el
maltrato de las personas mayores.
En estos casos, la comunidad humanitaria tiene la responsabilidad de garantizar
la seguridad, el bienestar y los derechos de las personas en riesgo de violencia
de género, independientemente de si existen datos sobre el verdadero alcance
del problema. Es probable que los datos disponibles sobre la violencia de género,
incluidos informes de la policía, jurídicos, médicos o de otras fuentes, sólo
representen una proporción muy pequeña del número real de incidentes de
violencia de género. Por lo tanto, se debe asumir que el feminicidio será un
problema en toda situación de emergencia, lo que requiere que todos los actores
humanitarios (por ejemplo, las personas que trabajan dentro y fuera de los
sectores de agua y saneamiento, salud, nutrición, logística, educación,
protección, etc.) tomen medidas para hacerle frente.

En síntesis, los crímenes contra mujeres es evidentemente algo real en la vida


de muchas; es probable afirmar que las razones de este comportamiento
agresivo es culpa de las mujeres que por temor, amor, dinero, o pasión no afronta
ni denuncia cualquier forma de maltrato. Los altos niveles de feminicidios que se
registran en la mayoría de las sociedades modernas, se deben a la violencia
extrema ejercida por hombres en contra de las mujeres y niñas, situación que
muchas veces culmina con la muerte de las víctimas. En la mayoría de los casos,
las víctimas presentan signos de tortura, mutilaciones, quemaduras,
ensañamiento, producto de las humillaciones y violencia sexual de las cuales
son objeto, en muchos casos causados después de la muerte .Por su falta de
información estas mujeres día a día aguantan a esos hombres que no las
valoran, ni respetan, tanto así que llegan a la condición de masoquistas al seguir
aguantando este maltrato por temor a denunciar este delito ante la comisaria de
familia, o policía y ser un ejemplo más a seguir para aquellas mujeres que se
quedan calladas al sufrir cada día este martirio que se hace el pan de cada día
en su hogar. ¿Cuántas mujeres más tienen que sufrir golpes o cuantas mujeres
más deben de morir para que el gobierno tome medidas ante esta situación que
viene hacer un problema social en crecimiento? ¿Cuántos niños van a vivir en
la orfandad? Basta ya de feminicidio, no deben de seguir callando, denuncien a
su agresor. Así, que la violencia no debe de seguir. Sin embargo las autoridades
parecen no importarles. Por lo tanto, la violencia contra las mujeres es un
problema público, no privado, es una cuestión de Estado. Es terrorismo
doméstico y debe ser combatido con todas las armas legales posibles. Y no sólo
la violencia física, sino también el maltrato psicológico y sexual, que resulta
mucho más difícil de probar y que está mucho más extendido en nuestra
sociedad.

El feminicidio es un acto cobarde debido a la errónea pero marcada idea de que


las mujeres son seres inferiores y por la misma razón los hombres tienen poder
absoluto de su vida. Hoy en día la violencia es el pan de cada día que para
algunas mujeres también víctimas creen que esto es algo normal, muy pocas
mujeres se atreven a denunciar a sus agresores y lo más nefasto de todo esto
es que muchas de las veces no se les toma la importancia que se merece a sus
respectivos casos .las mujeres merecen y deben exigir respeto y no solo físico
sino también psicológico .debemos de recordar que si no somos nosotras las
que hacemos valer nuestros derechos nadie más lo hará. A lo largo de la historia
la mujer ha vivido sometida a la sombra del hombre y me refiero a esto al decir
que en aquellos tiempos la mujer era considerada el sexo débil, que dependía
de lo que el hombre podría proporcionarle. Se le consideraba incapaz de realizar
actividades que eran " exclusivas " para hombres, las mujeres solo servirán para
el cuidado de los hijos.

Hoy en día esta perspectiva ha cambiado. La mujer ha demostrado ser más


eficiente y capaz que el hombre .Sin embrago pese a que la mujer hoy en día ha
sabido ganarse en la historia un lugar, todo esto queda reducido cuando nos
ponemos a analizar los índices de violencia hacia la mujer Y más aún cuando
estos índices crecen mesuradamente día a día Vivimos en una sociedad donde
la violencia se ha convertido en la noticia que dejó de ser noticia de todos los
días y paso a ser para algunos algo "NORMAL" .¿Cómo solucionar esto? Pues
exigiendo respeto, no debemos permitir que nadie mancille nuestro honor ni
mucho menos nuestra autoestima Exigiendo que las autoridades respectivas nos
presten atención sin dejar que pase a mayores ¿Cómo cambiar esto? Pues
educando desde niños que la violencia no es la herramienta para solucionar los
problemas. Haciéndoles ver que la violencia es solo la brecha de la destrucción
familiar ,que no es normal golpear y menos a una mujer.
El estudio Roy (1977) destaca que un 81% de los agresores habían aprendido
esta conducta en la familia con roles tradicionales, habían sido maltratados en
su infancia o habían sido testigos de la violencia familiar. De nuevo se pone en
manifiesto la necesidad de cortar de raíz la violencia y de que los menores que
han sido expuestos a ella reciban terapia antes de que vuelvan a repetir la
conducta. El consumo de drogas, especialmente de alcohol, es frecuentemente
utilizado como excusa tanto por parte del agresor como de la víctima, e incluso
como atenuante en un juicio. Pero desde luego el consumo de alcohol no
constituye una causa o determinante para explicar la presencia de conductas
violentas en el maltratador. El alcohol no produce violencia, sólo desinhibe la que
el maltratador lleva dentro. Cuando se produce la separación, sucede un efecto
que puede parecer paradójico. El maltratador es totalmente dependiente de su
víctima. La persona que parecía mantener el control de la situación, se viene
abajo ante la falta de la mujer, mientras que ésta que estaba totalmente anulada,
ante la más mínima ayuda y apoyo empieza a desarrollar todas sus
posibilidades. La percepción de este hecho por parte del agresor es
especialmente peligrosa. Es en el proceso de separación cuando más muertes
se producen. Como los malos tratos suelen desarrollarse en el ámbito doméstico
o en la más estricta intimidad, sin la presencia de testigos, eres tú, posible
víctima, quien debe tomar la decisión de romper esa relación enfermiza. Pero
debes hacerlo tomando toda serie de precauciones.

Finalmente, las mujeres no nacen para tener rostros tergiversados, no nacen


para que su cuerpo sea un objeto, ni su razón una marioneta; no nacen para que
sus lágrimas sean su maquillaje, ni que su sonrisa sea utilizada únicamente
como una máscara. Nacen para lucir siempre bellas, para merecer
reconocimientos por sus actos y capacidades, nacen para ser amadas y que la
máxima expresión de cariño para con ellas sea una canción y una ROSA.
Referencias bibliográficas

EDLESON, Jeffrey (1998). La mujer golpeada y la familia. Argenina : Granica

GÜEZMES, Ana (2002) Violencia contra la mujer: Feminicidio en el Perú. Lima:


Flora Tristán

JACOBSON, Neil y GOTTMAN, John(2001) Hombres que maltratan a sus


mujeres : Cómo poner fin a las relaciones abusivas. Buenos Aires: Paidos

VILLANUEVA, Rocío (2009) Homicidio y feminicidio en el Perú. Lima


(http://www.unfpa.org.pe/mgenero/PDF/MP-Feminicidio-SET2008-JUN2009.pdf)