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El estudio como terapia

Aunque estudiar es un derecho podríamos decir que en muchos países es un privilegio. Sin duda en
México existen las universidades públicas que te cobran una cantidad mínima para que puedas
estudiar, no es que no se te cobre lo que sucede es que tus estudios los pagan las personas con sus
impuestos, entonces si tú eres un estudiante de una de estas instituciones tienes un compromiso
moral con tu sociedad. Cuando tú le devuelvas algo de lo mucho que te dieron al obrero, al ama de
casa, al de clase media y al millonario habrás ocupado el lugar para el que te preparó tu universidad,
para ser un líder social.

Y un líder social, una de las mejores acciones que puede realizar es impulsar a otros para que
estudien, para que se preparen, hace mucha falta, porque nuestro México tienen un nivel educativo
muy bajo, tan solo de nueve años de escolaridad. Es decir como un muchacho de secundaria.

Y es que todavía no hemos valorado los alcances del estudio. Estudiar puede hacer feliz a una
persona, imagínate que sucede cuando un ama de casa decide estudiar para obtener un mejor
empleo y sacar adelante a sus hijos, cuando los alimenta mejor, cuando les compra ropa o le hace
arreglos a su habitación, ella está creciendo. En la escuela su mente está ampliando su visión del
mundo, está conociendo nuevos mundos, nuevas interpretaciones, entra en contacto con otras
culturas, conoce personas que como ella están tratando de ser mejores.

Que sucede si un obrero comienza a estudiar, contagia a sus compañeros, aunque sea por
competencia, pero ellos piensan: “si él pudo yo puedo” y se provoca una reacción en cadena,
bendita reacción.

Y es que las personas que estudian sobre todo las que un día se quedaron con las ganas de continuar
pero que ya no pudieron cuando vuelven a estudiar vienen con una gran energía y entusiasmo, con
unas ganas de participar, de exponer, de estudiar, de desvelarse, de sacrificarse y también de
disfrutar.

Y rejuveneces, se vuelven adolescentes optimistas en su actitud, en su jovialidad, la vida les ha dado


una nueva oportunidad y piensan aprovecharla al cien por ciento, se quieren beber todos los
conocimientos, aunque es una frase muy trillada la voy a mencionar porque también es muy cierta,
cuando el alumno está listo el maestro aparece.

Si, en México existen una gran cantidad de maestros con vocación dispuestos a dejar la vida y el
alma en su trabajo y si tienen entrega son incansables, el trabajo se vuelve una terapia, tienen que
leer mucho y al hacerlo se enriquecen, tienen que ser muy interesantes y motivadores y al hacerlo
se animan a sí mismos, por eso es bueno compartir el arte de ser estudiante y el de ser maestro, el
arte de la enseñanza.

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