You are on page 1of 3

Resumen de Alucinaciones | Psicología General (Cátedra: Colombo - 2017) | Psicología | UBA

ALUCINACIONES: Un enfoque interfuncional histórico-cultural (Gestal)

Se entiende a la percepción como el “reflejo directo y figurativo de los objetos del mundo, en
tanto conjuntos con sus elementos constituyentes y propiedades, por la influencia de los
mismos sobre los órganos de los sentidos”. Es habitual que se piense a la alucinación como un
trastorno de este proceso psicológico y se la defina como percepción sin objeto. Esquirol
plantea que quien la posee tiene la convicción íntima de una sensación actualmente percibida
en el momento en que no hay objeto externo capaz de despertar esa sensación dentro del
campo de sus sentidos.

Para Esquirol quien alucinaba estaría atribuyendo un cuerpo y actualidad a imágenes traídas a
la mente por la memoria, prescindiendo de la intervención sensorial. En esta dirección,la
alucinación es un fenómeno cerebral o psicológico que sucede independientemente de los
sentidos. Las alucinaciones no son falsas sensaciones o ilusiones de los sentidos o
percepciones erróneas de la sensibilidad orgánica. La localización de la alucinación no es el
órgano periférico de la sensación, sino el órgano central de la propia sensibilidad.

Debe ser distinguida de los errores sensoriales y aproximada a la personalidad del sujeto, quien
cree percibir algo que no existe.

Desplazar la alucinación del registro estrictamente perceptivo permitiría evitar el prejuicio


epistemológico sobre el error sensorial y a la vez, sugerir una alternativa al sensualismo
empirista que pondera el lugar de los órganos sensoriales como el fundamento último del
conocimiento.

La concepción de la alucinación como sentido de realidad de una percepción sin estímulo


externo no deja un claro espacio a la relación entre la alucinación con el pensamiento, el
lenguaje, la memoria y la emoción, asumiendo que no debe haber diferencias entre los tipos de
alucinaciones, todas podrían responder a un mismo mecanismo psicológico.

El problema de la alucinación guarda relación además de las vías sensoriales, con las creencias
que hacen a una convicción íntima de quien la experimenta. En la alucinación existe la
convicción de que el fenómeno tiene su origen fuera de uno mismo, que se produce irl. Además,
la ausencia de control por parte del individuo la distingue de otra clase de imágenes mentales
vividas, existiendo una dificultad, de alterar o disminuir la experiencia por deseo expreso de la
persona.

Bouchez señala que la diferencia entre las alucinaciones de los artistas y la de los insanos (sic)
se daba en relación a la capacidad de control sobre sus experiencias alucinatorias.

Entonces, la experiencia alucinatoria se entendería como una articulación perteneciente al


mundo de los objetos y al mundo interior. De este modo, conciencia y percepción se confunden,
en sentido en que percibir no es solamente identificar los objetos sino también “tomar
conciencia del campo fenoménico en el cual ellos intervienen. Además de las alucinaciones
clasificadas según los sentidos, existen alucinaciones fuera de esta serie, a las que Ey
denominó alucinaciones psíquicas o “pseudoalucinaciones”. Éstas tendrían como soporte a los
pensamientos y palabras, que preceden o bien acompañan el sentimiento de irrealidad delirante
del sujeto. La primera le atribuiría una génesis sensorial al considerarla como un trastorno
perceptivo.
Según algunos autores, las alucinaciones son inescindibles del contexto histórico del individuo
que la experimenta.

Las explicaciones de la experiencia alucinatoria puede dividirse en tres grandes paradigmas: el


c-c, el organicista y el psicodinámico.

Paradigma cognitivo-conductual: acuña las teorías del error atribucional del discurso interno,
teoría de la subvocalización, monitoreo de la fuente y la teoría de la emoción.
Teoría del error atribucional del discurso interno: el sujeto realiza una
atribución incorrecta de su discurso interno a una fuente que le resulta
externa o extraña para sí misma. “Un diálogo interno que el individuo
realiza para regular su propio comportamiento”. “Habla interna” en
Vigotsky

Las alucinaciones auditivas consistirían en palabras o frases dirigidas al oyente y que a su vez,
no pueden ser experimentadas directamente por otras personas. Tres cualidades:
personificación (los individuos pueden identificar voces con personas de su entorno social,
atribuyéndole intenciones y conducta), posicionamiento participante (las voces pueden dialogar
entre ellas, dirigirse al oyente de a una o en simultáneo, e interferir en las conversaciones del
individuo irl) y características secuenciales (interactúan con el oyente en modalidades pregunta-
respuesta, petición-rechazo, etc).

Subvocalización: supuestamente hay vibraciones vocales cuando se


experimentan alucinaciones

Si las alucinaciones auditivas fueran producto del discurso interno, deberían activarse las áreas
del cerebro responsables de la percepción del habla, localizada en el HI. Notaron relación entre
el inicio de alucinaciones y activación del LTI. De este modo las voces en el HD encontraron su
camino hacia el HI.

Monitoreo de la fuente: fallo del monitoreo de la fuente sonora

Las alucinaciones serían producto de un déficit en el monitoreo de realidad del individuo, que
atribuye específicamente sus pensamientos en forma sesgada a una fuente externa. Se destaca
a la cultura como modeladora de las experiencias alucinatorias, ya que forma creencias y
expectativas que servirán como criterio de monitoreo.

Teoría de la Detección de la Señal (Bentall y Slade): la función de la detección de un


estímulo requiere de sensibilidad perceptual y parcialidad de la respuesta. Los pacientes
alucinadores no diferían en la primera pero sí en la segunda; lo que indicaba una predisposición
a decidir qué señales ellos sí identificaban como presentes ante una condición de
incertidumbre. (correspondencia entre alucinaciones y sugestión) (activación cerebral con
alucinaciones, no con sugestión)

Teoría de la emoción:

El contenido mismo de la alucinación puede reflejar emociones. La emoción podría ser pensada
también como disparadora de las alucinaciones. Sin embargo, no muchas alucinaciones tienen
una conexión tan obvia con las emociones.

PSA: producto de instintos/pulsiones internas rechazadas que aparecen alucinatoriamente


H-C (V)
Thénon definió a las alucinaciones como parte de la percepción de un juicio erróneo incorregible
sobre la realidad exterior, y no un disturbio perceptivo. Sostenía que el esquizo cuando se
defiende del insulto o amenaza de las voces lo hace desde una organización delirante
específica. La alucinación sería síntoma integrado en el pensamiento delirante. El delirio sería la
base. Las alucinaciones engendradas por el pensamiento patológico de un individuo se apoyan
en fragmentos del pensar y del sentido de una relación fluida con el medio, o sea de las
condiciones sociales de su existencia. El contenido muchas veces regleja el sistema de relación
de los hombres entre sí en una determinada etapa histórica.

En la desintegración de los conceptos y su retroceso a formas primitivas del pensamiento, la


relación entre percepción y apercepción se encuentra conmovida. (V)

Lo disfuncional de una experiencia alucinatoria depende de la respuesta de la sociedad. “No


hay razón a priori ni justificación teórica para limitar la definición de alucinación al campo de la
psicopatología, si bien es más fácil definir fenomenológicamente una alucinación dentro de un
contexto psicopatológico que dentro de un contexto sociocultural”. Las diferencias culturales e
históricas se ven manifestadas según el tipo de alucinaciones. Las alucinaciones visuales
suelen ser más comunes en los países del tercer mundo.

No sólo las alucinaciones pueden recibir influencias culturales sino que a su vez contribuyen a
la creación de la cultura. (alienígenas, ble).

Preguntas y Respuestas entre Usuarios: