You are on page 1of 2

CARACTERÍSTICA DEL DERECHO PROCESAL PENAL:

a) Es una disciplina jurídica autónoma, independiente del derecho público, tiene


terminología propia, no está subordinada a otra disciplina.
b) Es una disciplina científica, ya que interesa un conocimiento racional de su
normatividad con relación a la realidad concreta y sistemática porque conforma una
unidad de conocimientos en conexión lógica entre sí. Mixán Mass, señala que importa
el conocimiento racional, objetivo, metódico, explicativo-informativo, con terminología
propia, sistemático, verificable y que conduce a la tecnificación.
c) Determina la función jurisdiccional penal, se accede por los particulares o por el
perseguidor público, de acuerdo a las reglas del ejercicio público de la acción penal; sus
principios, garantías y derechos en los que se inspira y que lo rodean; la organización y
funciones así como los límites.
d) Determinación de actos procedimentales necesarios para el cumplimiento de sus
objetivos, la investigación, verificación del hecho punible, la búsqueda de los elementos
probatorios para la determinación del delito, la autoría, responsabilidades y la
imposición de la sanción o medida de seguridad.
e) Determina el comportamiento de los sujetos procesales que intervienen en el proceso,
regulando funciones, obligaciones y atribuciones que les corresponde cumplir al Juez,
Fiscal, imputado, agraviado, defensa, terceros intervinientes y auxiliares judiciales. El
rol que corresponde desempeñar a cada uno de ellos esta establecido en la ley procesal y
leyes orgánicas.
f) Constituye un derecho realizador, ya que todas las normas en las cuales tiene su
fuente forman parte de la realización del orden jurídico penalmente establecido.

CARACTERISTICAS DE LA NORMA PROCESAL PENAL


Las características esenciales de las normas procesales penales emanan de su carácter de
derecho público, porque regulan una actividad de interés comunitario, como es la
función jurisdiccional, y, como tales, son obligatorias o absolutas, tanto para el juez
como para sujetos procesales y partes, en virtud del principio de la "indisponibilidad"
que rige parcialmente en Chile en el proceso penal.
En lo que atañe a la procesabilidad de estas normas, no debe creerse que sus
disposiciones son siempre formales, ya que en ciertos casos, cuando autorizan para
actuar de una u otra manera en el proceso penal, otorgando una especie de derecho
subjetivo y, por ende, una suerte de acción, adquieren el carácter de normas
substanciales. Así ocurre, por ejemplo, con los derechos a licencias y las prerrogativas
de los jueces, con el derecho del procesado para impetrar la libertad provisional o para
apelar de la sentencia y con el derecho del dañado por el delito para ejercer la acción
civil. Lo mismo acontece con las normas sobre jurisdicción y competencia.
Como consecuencia de lo anterior, la procesabilidad de tales normas no está
determinada por la ubicación que éstas ten-gan en el ámbito de la legislación positiva
substancial o procesal, sino que por su objeto y contenido, ya que en la práctica existen,
por excepción, disposiciones de índole material tanto en la Carta Fundamental como en
el Código Procesal Penal y en el Orgánico de Tribunales, como asimismo existen
preceptos procesales en los Códigos Civil y Penal, y aun en la Constitución Política.
Cabe hacer presente, además, que el establecimiento del carácter procesal o material de
una norma tiene suma importancia para los efectos de la determinación de su vigencia
en el tiempo, y para los fines de su interpretación
INTERPRETACIÓN DE LA LEY PROCESAL PENAL
Una vez que el juez escoge la norma aplicable al caso de autos, debe entenderla, es decir
requiere fijar su contenido y alcance.
Toda ley, por clara que sea, necesita ser interpelada. Esa es la labor del juez, interpretar
es aplicar el derecho vigente en el momento de la decisión, al caso concreto que el juez
tiene que decidir.
Ya no se acepta el principio de que interpelar es descubrir la voluntad del legislador. Era
un problema de arqueología jurídica como dice soler.
Interpretar no es buscar lo que el legislador quiso decir, sino hallar la voluntad, el
propósito perseguido por la ley. Es inquirir la voluntad plasmada en la norma y no la
voluntad, de los autores de la ley. Agrega manizini.
“la correcta interpretación debe tender a no descubrir lo que quisieron los aparentes
autores de la ley (autores la as de las veces por mera ficción constitucional), sino la
voluntad de la ley misma, considerada como entidad objetivada e independiente”
Interpretar es pues, encontrar lo que la ley quiere, lo que ella pretende al colocar tales
preceptos. Es buscar lo que persigue la ley su finalidad.
La auténtica la realiza el propio órgano legislativo. Tiene fuerza obligatoria por cuanto
como ley aclaratoria de una anterior, precisa sus alcances la ley interpelativa rige desde
que esta n vigencia la ley interpelada. S limita a aclarar normas antes existentes y eso
explica que su vigencia se remonte a la ley aclarada.
La interpretación doctrinal es la que formulan los juristas cuando en sus obras examinan
y opinan sobre las leyes. Orienta a los jueces y en eso reside su valor, dependiendo en
parte de la calidad de sus argumentos.
La interpretación judicial es la emanada de las sentencias judiciales. Tienen eficacia
plena en el caso en que se pronuncia. Cuando la interpelación judicial es uniforme, los
jueces pueden considerarla como fundamento para sus decisiones.
La interpretación viene a ser el aplicar el derecho vigente en el momento de la decisión,
al caso concreto que el Juez o el Fiscal tienen que decidir, ya que toda ley por muy clara
que sea, necesita ser interpretada; el interpretar es inquirir la voluntad plasmada en la
norma y no la voluntad de los autores de la ley; entonces interpretar no es buscar lo que
el legislador quiso decir, sino hallar la voluntad, el propósito perseguido por la ley.