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Créditos
Moderadora de Traducción
Mona y Abby Galines

Traductoras 3

Nelly Vanessa, Abby Galines, Annabrch, Mimi,
Cjuli2516ZC, Kath, Axcia, Melusanti, Maria_clio88,
Crys, Nelshia, Magdys83, Gerald, GigiDreamer,
YuviAndrade, Agus901, Erianthe, Lvic15

Moderadora de Corrección
Dennars

Correctoras
Caronin84, Clau, Dennars, Kath, Maria_clio88, Maye

Recopilación y revisión final
Dennars

Diseño
Lectora

Índice
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5 4
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17
Capitulo 18
Capitulo 19
Capitulo 20
Capitulo 21
Capitulo 22
Capitulo 23
Capitulo 24
Capitulo 25
Capitulo 26
Capitulo 27
Epílogo
Sobre la autora

5 . vivas o muertas. lugares e incidentes son producto de la imaginación del autor o se utilizan de manera ficticia. Los nombres. es pura coincidencia. Cualquier parecido con eventos actuales. personajes.E ste libro es una obra de ficción. lugares o personas.

te amo.Para mamá. 6 .

En serio. el paquete o el brazo lleno de tatuajes del jefe sexy. Los hoyuelos del jefe incitan a la lujuria. no te enamores del jefe. No te olvides de memorizar el manual del empleado de 300 páginas. 4. Nunca olvides las reglas. No. 7. no te acerques al perro del jefe. 8. "El ascensor se comió mi ropa" no es una excusa válida para presentarse en las reuniones importantes medio vestida. No rompas estas siete reglas dentro de la primera semana de empleo si sabes que estás en extrema necesidad de dinero para apoyar a tu madre enferma. 9. No llames a tu jefe sexy ―el anticristo‖ en su cara. 6. Detente) 7 3. 2. Mira la regla ocho acerca de la madre enferma. Si valoras tu cachemira. umm. Cedas. (No. Hagas lo que hagas. Sinopsis Guía de Supervivencia del Segundo Asistente de Starr Medios 1. 5. . No te expongas al lado negativo del malicioso primer asistente. 10. No mires fijamente.

estaba Pero definitivamente tenía lo esencial y por supuesto que mi cliente. Craig Willington. …cuarenta páginas más. Me desplomé en la silla giratoria ergonómica que probablemente costaba más que una renta en la ciudad y me balanceé atrás y adelante sosteniendo el grueso Manual de Empleados de Starr Media. 1El Grinch: Personaje de un cuento navideño escrito por Dr. Seuss que odiaba la navidad y era detestado por . el supuesto próximo George Straight (en unos cinco años. Por qué alguien crearía una entrada usando esas palabras. bueno. ¿hasta dónde has avanzado en el manual? —Jackson. Solo había realizado algunos trabajos en la universidad y establecimientos de salario mínimo para pagar mi adicción de un solo un clic de compra de zapatos. solo… —le eché un vistazo al Manual—. Brogan Starr lideraba esta empresa con una correa más apretada que el Pentágono durante una amenaza de seguridad nacional. Capítulo 1 Manual Starr Media Regla # 37 Las siguientes palabras están estrictamente prohibidas al publicar en las redes sociales: Húmedo 8 Mancha Pústula Secreción Úlcera Vómito Sorber Genitales Mojado D más allá de mí. el primer asistente del señor Starr y en general El Grinch1 en persona. rodeó mi escritorio y apoyó una muy cuidada mano en la pila de papeles de aspecto triste que se elevaba sobre mi bandeja de salida. Sentí un estremecimiento solo de ver las palabras húmedo y genitales una al lado de la otra en la página. ejé de leer a la mitad de la lista mientras mi café con leche de ―llegué al segundo día de mi primer trabajo de chica grande‖ se revolvía inquieto en mi estómago. más o menos). no utilizaría humedad para referirse al pan de maíz de su abuela o cualquier otra cosa. —Novata. —Casi termino. pero nunca me había encontrado con una lista detallada de tantas normas.

2MBA: Master in Business Administration. sería un trabajo secundario mientras recibía pedidos de café. en español una maestría en Administración de Empresas. estaré terminado para la hora de la salida. Todavía tenía que conocer al señor Starr. —En primer lugar no vamos a ―tomar el almuerzo‖ juntos. Decidí que lo más seguro era ignorar su aguijonazo. Es el CEO más joven en crear una compañía Fortune 5004 2. Siempre que decidiera hacer una aparición a plena luz del día. no sucederá. quien había estado encerrado en su oficina ayer y hoy y formaría mi propia opinión sobre la idoneidad del apodo Anticristo. 4. en español: Departamento de Vehículos Motorizados. 3. Con un MBA2 y una especialidad en relaciones con los medios sociales. En segundo lugar… —dijo tocando el Manual de Empleados de Starr Media—. Me moría de ganas de ir más allá del entrenamiento de logística de la primera semana para empezar lo que fui contratada para hacer: trabajar con las cuentas de redes sociales. . Si las estrellas se alineaban y Venus estaba retrógrado. Mi voz se apagó cuando vi la expresión de Jackson. Jamás. 3DMV: Department of Motor Vehicles. Unos día antes de empezar a trabajar había hecho una investigación (alias asecho) sobre Brogan Starr en Wiki. Tenía un muy buen mentón. Sus cejas se transformaron en dos garabatos caricaturescos que indicaban claramente. —Su voz tenía todo el entusiasmo de alguien esperando en la cola del DMV3. oh cariño. Washington. A este ritmo. me habían dado la oportunidad de trabajar en la casuística de un solo cliente.. No puedo esperar para conocer a todo el mundo. El resultado de mi investigación de dos minutos fue: 1. se había referido a nuestro jefe como ―el Anticristo‖ más a menudo que por su apellido real. Finalmente ascendería hasta la dirección de mercadeo. En el pasado día y medio. sacaba copias y hacía todo lo que venía junto con el trabajo de Segunda Asistente. no debes haber llegado a la regla 738. prácticamente la única característica visible en su foto de perfil con una gorra de los Seahawks y los Ray Ban. —Vamos a hacer un recorrido rápido antes de ir a comer. Bueno. Pensé que tal vez podríamos tomar el almuerzo en Luigi‘s. Nunca. —Solo esa en particular.. Creció en Bellevue. ya que acababa de ponerse muy frío aquí. pero había un lado positivo en mi título de post-graduada. Es donde se sacan o se renuevan las licencias. En unos años. El Anticristo realmente se superó a sí mismo con esa —se burló Jackson. —¿Conoces todas las reglas de memoria? —pregunté tratando de distraerlo. Me tomó toda la tarde de ayer y esta mañana llegar hasta aquí. 9 —Excelente. haciendo hincapié en su apodo. 5MIT: Instituto Tecnológico de Massachusetts. 4Fortune 500: Es una revista que publica una lista anual de las 500 empresas más importantes. Terminó el primero de su clase en MIT5 a la edad de 20. Que alguien comprobara el termostato.

Las palabras dignas de estremecimiento eran una cosa. tenía que anotar la importancia de ―no hacer esto o te castigarán‖ en la libreta con espiral que tomé prestada (bueno. El apodo en la oficina era bien merecido. pero ¿ajo? Imágenes de deliciosos palitos de pan y pastas saladas bailaron en mi mente burlándose de mí. —Sí. Jackson cambió el paso a una caminata enérgica y me dio las explicaciones como haría un guía en un aburrido tour de Hollywood. Luego otra vez a Jackson. Asentí y garabateé un rápido ―No cruzarse con Glinda‖ en mi bloc de notas. necesito este trabajo más que el aire‖ me rondaban por la cabeza. pero sin duda no valía perder mi trabajo por ella. revisé el Manual de Empleados hasta llegar al número citado. No podía formar palabras en este estado de violencia. informativo y ensayado. Miré el Manual de nuevo. Después de pasar más puertas oyendo murmurar a Jackson descripciones en voz baja. Jackson dio golpecitos con el pie a un ritmo de staccato rápido y dejó escapar un suspiro exagerado. Los empleados se abstendrán de consumir comida con ajo durante las horas de trabajo. las paredes estaban pintadas de un color gris acero de moda. —Aquí está el cuarto de fotocopiado. guardar envases de pescado o comida con ajo en el refrigerador de la compañía. Si pierdes el tuyo. bajo ninguna circunstancia. Con la avalancha de información que había recibido en estos dos días. que literalmente me robé) ayer en la mañana de la habitación de Zoey. —No tengo todo el día. Supongo que eso significaba que no habría paseos a Luigi‘s para 10 almorzar. Su pizza de ajo era la mejor de la ciudad. llegamos al fondo de la oficina donde había quince cubículos con sillas elegantes y paredes de ladrillo que le daban una sensación de elegancia industrial. Querido Dios. La acción . Pasamos junto a la entrada principal y caminamos hacia la otra parte de la oficina donde estaban los empleados de Starr Media. Regla # 738 Los empleados no deben. teléfonos sonando y voces bajas llenaban el espacio. añadiendo un doble subrayado a la nota. salpicadas aquí y allá con fotografías de nuestros clientes más estimados. Señaló una pequeña habitación a la izquierda y no se molestó en parar. Cada uno tiene su propio código. Este hombre era un monstruo. El azulejo blanco prístino brillaba a la luz. La reunión con el señor Starr ya no era necesaria para tener una opinión totalmente formada. Bajé el Manual y me quedé mirando fijamente a Jackson. Un zumbido de dedos golpeando teclados. estarás sometida a la ira de Glinda. No la hagas enojar. un ambiente completamente diferente a mi puesto en la cueva de la entrada. Los pensamientos ―por favor no dejes que sea un puesto transitorio‖ y ―mierda. ¿Quieres el recorrido o no? Me levanté de mi escritorio y tomé lápiz y papel. En cierta forma fue menos que reconfortante. Confundida por la mención de la regla.

Fred. Dos cafés con leche de vainilla con leche de soja. Muy bien. luego regresaron a lo que estaban haciendo. porque… oye. —Te presento a Amy. Aquí era donde quería estar.pasaba aquí. prácticamente sonaba como electricidad estática en el aire. Jackson señaló cada mesa de trabajo. novata. El veredicto estaba entre si Jackson estaba haciendo esto a propósito. Olviden eso. o si normalmente hablaba como si estuviera en triple Fast Forward. Sonaron unos murmullos desde los cubículos junto a la ventana. En lo que a las presentaciones se refería. —Date prisa. entonces. —No. Patricia… Y la lista seguía mucho más rápido de lo que podía garabatear en mi papel. Finalmente tendría la oportunidad de conocer al misterioso Brogan Starr. la dinámica de la gente que creaba y orquestaba las ideas. Tan pronto como llegamos al escritorio. Un grupo animado. Eso era. Este era mi lugar. trasero era una de las palabras prohibidas. esto clasificaría como rápido y caótico. 11 —Hola —saludé con la mano. necesito que vayas por café. Jackson ya estaba en el pasillo que conducía a nuestros escritorios y me apresuré a alcanzarlo. La energía cambió cuando algunas personas levantaron la vista de sus papeles estudiándome durante unos segundos. dado que todos estábamos trabajando para la misma empresa. El trabajo duro era parte del asunto de ascender por el tótem del negocio de los medios sociales. Levanté la cabeza de golpe. Me tragué una respuesta inteligente. ¿no podríamos unirnos todos y decir ―trágatelo‖ al hombre que odiaba el ajo? Pero cada vez era más evidente que tenía que ganarme mi camino en la escalera social. eso era de esperar. haría conocidos de inmediato. esconderme debajo del escritorio y engullir Skittles6 con la esperanza de caer en coma por exceso de azúcar. —Cuando hayas terminado con el manual. Jugabas el juego y movías una 6 Una marca de gominolas. La caminata enérgica se convirtió en una maratón de velocidad cuando íbamos llegando a la entrada principal. . pero todos los demás mantuvieron la cabeza gacha y siguieron trabajando. Garantizaría cero posibilidades de recordar a alguien. Extra calientes. El señor Starr tenía un palo en la parte de atrás. La universidad había sido un entorno fácil para conocer a personas con ideas afines. Había asumido que. se dejó caer en su silla y comenzó a escribir algo en su ordenador. desde la parte de atrás hasta la ventana. —¿Esa es la bebida del señor Starr? —Parecía una bebida para alguien con un palo en el trasero. Atrás. Me puse el bloc de notas contra el pecho y aplasté el ardiente deseo de salir de la habitación. son para mí.

una a la vez. solo para mostrar lo encantada que estaba de estar aquí. ¡Extra caliente o estás despedida! Ahora mi trabajo estaba en manos de un camarero y su capacidad de calentar lo suficiente la mierda con leche de Jackson. 12 Veinte páginas más adelante. trabajar en Starr Media era el equivalente a ser parte de Fight Club. El aire húmedo de Seattle aumentaba el factor de encrespamiento en mis rizos. de acuerdo. las puertas del ascensor se abrieron y me encaminé a las puertas para comprar el café con leche de Jackson antes de darle alguna razón para despedirme en mi segundo día. cuya primera regla era no hablar de Fight Club. miré de reojo a la pared de espejos y me encogí. Tenía los pies apoyados en el escritorio mientras jugueteaba con algo en su teléfono.clavija hacia arriba. Una canción de los ochenta sonaba en el intercomunicador y me recordó algo que mamá tarareaba en el auto. —Leche de soja. A los veinticuatro años debería estar viviendo a cientos de kilómetros de mi madre. Lo miré mientras caminaba hacia el ascensor y me contuve de asomar la cabeza sobre su figura encorvada. Y podría compartir mis propias ideas para mejorar la creación de redes. la perra de Jackson. —No hay problema. Excelente. Pero un mes lejos demostraba que era una completa niña de mamá.. mi gruesa masa de cabello hacía 7 Hace referencia a la película Fight Club.. Usar el teléfono móvil durante las horas de trabajo estaba prohibido. era. como se indicaba en la regla cuarenta y siete. Una triste sonrisa se tambaleó en la comisura de mis labios. Me desplomé contra la barra de metal en la parte trasera del ascensor y apoyé la cabeza contra la pared. Era patético lo mucho que la extrañaba. Con fuerte énfasis en la primera regla7. Más o menos. especialmente cuando podría poner más en los gastos médicos de mamá y. El ascensor se abrió y Jackson gritó antes de que las puertas se cerraran. Siendo conocedora de la tecnología (o como a mi madre le gustaba decir. porque nada me hacía más feliz que un ingreso estable recién salida de la escuela de posgrado. Fruncí el ceño recordando la estricta política que prohibía las publicaciones que hablaran de la empresa en las redes sociales personales. ―adicta‖) me picaron los dedos por tomar una instantánea del centro de Seattle y publicar lo ocurrido en mi primera semana en Starr Media. Pero supongo que la regla no se aplicaba al primer asistente. Antes de que pudiera sacar el teléfono para hacerle una llamada rápida. A las nueve y media había llegado de vuelta al edificio contenta de que en el centro de la ciudad hubiera un Starbucks en cada cuadra. Hasta entonces. . decidí tomar un descanso e ir por el café de Jackson. cada día. especialmente teniendo en cuenta su estado actual. Incluso me las arreglé para poner una sonrisa en el rostro. Que no estaba demasiado lejos de la verdad. poner ocasionalmente el dedo en el botón de compras en internet. ¿Ves? Aprendiz rápida. Al entrar en el ascensor.

Si mi vida fuera una etiqueta en este momento. Dejé escapar un grito y me tambaleé. Me había imaginado mis primeros días caóticos (enterrada en el papeleo del tipo excitante y no del tipo firma por tu vida) como veía en mis programas de televisión favoritos.las semillas de chia en su interior germinan y crecen como si fuera un pelo de pasto erizado. ¿Por qué no estaba eso en el manual? Regla #768: No te pares en el ascensor más de dos segundos después de que las puertas se abran. Fruncí el ceño. Serás expulsada. —Parece que acabas de aprender una lección del viejo Betsey. los dígitos de cada piso se volvían intermitentes en la parte superior mientras ascendía. Conocer al señor Starr estaba en la parte superior de mi lista de tareas pendientes. —Es bueno saberlo. —¿Quién es Betsey? —Le entregué sus bebidas. Frunció los labios y tomó un sorbo de su café con leche. Cuanto más rápido nos encontráramos. —Ya está en su oficina y no quiere que lo molesten. Miré al ascensor de nuevo. Santa madre de Moisés. —¿Cuándo conoceré al señor Starr? Me senté en mi escritorio que solo tenía una carpeta manila con información de Craig Willington. —Nuestro amado ascensor. Y aquí va una pista. Movía los pies con impaciencia esperando mi piso. el corazón me seguía latiendo frenéticamente en el pecho.una transición rápida de un ―antes‖ a un ―después‖ como uno de los animales del comercial de Chia Pet8. Me enderecé la chaqueta y acomodé de nuevo las tazas de café quitándole importancia al incidente. derramando un poco de café en el proceso. . solo muerde a las personas que lo merecen. Tomé mi café y le di un gran trago a mi espresso triple. sin duda se aseguraba de que 13 las puertas te indicaran el camino de salida. —Hubo un silencioso tonta articulado al final―. pero era mucho más decepcionante. Eso diría si pudiera escribir sobre mi trabajo. Aparté con un resoplido un mechón de mi rostro mientras equilibraba los cafés de Jackson y además el mío. sería: #apesta-apesta. —Oh. Cuando finalmente llegué al cuarenta. Jackson levantó la vista del ordenador y sonrió cuando vio el café en mis manos. Para un ascensor tan arcaico. era como si estuviera en un máquina de juegos gigante. mi gran pila de contratos de responsabilidad que debían ser firmados y el Manual de Empleados. el ascensor se movía al ritmo de una babosa. me tomé un segundo para acomodar los cafés en el contenedor y mi bolsa. al llenar el recipiente de agua. más pronto vería de lo que era capaz y me 8Chia Pet: Marca de animales de cerámica cuyo cuerpo tiene agujeros en lugares estratégicos como el cráneo. Para un edificio tan grande en el corazón del centro. y se quemó. En cuanto mis pies estuvieron más allá de la abertura las puertas se cerraron de golpe detrás de mí casi comiéndose mi bolsa. Alguien con tantas reglas debería incluir algo sobre el carnívoro ascensor.

Ummm. Dejé escapar un suspiro y me quedé mirando con melancolía la foto. —Ah. Pero esta no era mi cuenta. Me dejé caer en la silla giratoria y. Esta era mi primera cuenta.daría un mayor volumen de trabajo. Craig tenía . Tal vez eran un fracaso total y carecía de los conocimientos necesarios para ser asistente. —Lo que sea. estaba a cargo de publicar en sus redes sociales y de construir su base de fans. no era gran cosa. Craig había enviado más de tres selfies para su cuenta con su novia Miranda Ríos. Luego murmuró algo que sonó parecido a: No es que vaya a llegar a saber su nombre. Mantuve una sonrisa estampada en el rostro mientras caminaba a mi escritorio. así que tenía que ganarme a alguien. A pesar de que preguntar por los empleados 14 anteriores era decididamente una mala idea. Miranda estaba con su típica sombra de ojos de color melocotón y labios rojos rubí que brillaban a la luz del sol. después de firmar un interminable papeleo. Mientras tanto ―excederme‖ era el código para Netflix y pizza congelada. así tuviera que enseñarle al señor Starr lo invaluable que podía ser. eso no era reconfortante. Tenía que hacer este trabajo. te encontrarás con él muy pronto. En serio. Como parte de la descripción de mi trabajo. Esta mañana. ¿cómo funcionaban otras empresas en Seattle? Los puestos temporales. mierda. —Lainey. —¿Cuánto tiempo duró la última persona en mi puesto? —Dos semanas. —¿Y la persona anterior? —Una semana. Agitó la mano con desdén y las luces fluorescentes se reflejaron en sus uñas pulidas. Una vez que pagara los gastos de mamá. probablemente por mi ausencia de carisma y pésima cuenta bancaria. Me incliné sobre el escritorio y me quedé mirando las fotos. decidiendo qué decir. De acuerdo. Tragué saliva. —No te preocupes. no parecía muy interesado en mi idea de seguir más allá de esta semana. A juzgar por la expresión constantemente molesta del rostro de Jackson. Tenía una barbilla con un leve rastro de barba y la hendidura entre sus dos dientes delanteros tenía diez puntos de encanto. Jackson me había mostrado cómo tener acceso a todas las fotos pre-aprobadas de cada estrella en la nube. Lacey. ¿significaban que toda la gente era desechable como una taza para llevar? Este puesto no era prescindible para mí. estrella de la música country. no podía firmar otro contrato de confidencialidad hasta que supiera qué era exactamente a lo que me enfrentaba. no quería que me viera sudar. mi primer post y tenía muchas ganas de hacerlo bien. de todos modos. Ah. Si estuviera haciendo mi propia página. lo titularía #metasdevida. la glamurosa vida de una estudiante de postgrado. saqué la cuenta de Media Craig Willington. me liberaría de tomar decisiones para pobres y tendría un buen flujo de caja. Bueno.

Pocos minutos después de pulsar enviar en el mensaje ya tenía dos mil me gusta y compartidos. —¿Sí? Mi madre siempre me dijo que los matara con amabilidad. no le gusta que nadie lo moleste cuando está trabajando en un nuevo proyecto. ¿capisce?9 —Está bien. me decidí por: Craig_Willington: Navegando en la puesta de sol con mi gota de limón @MirandaRivers. Mientras las puertas del ascensor se abrían. lo que significa que tomarás el tuyo a las doce. se aclaró la garganta con fuerza y se removió sobre el escritorio. no me hubiera importado una pequeña charla educada. Sin presión ni nada. No vayas a Starr. Era solo cuestión de tiempo. —Bueno. y no estaba a punto de volverme grosera en mi segundo día con alguien que olía a arrogancia y a ríos de colonia Spritzes de Dolce y Gabbana. satisfecha con mi idea. ¿Phil? ¿O tal vez era Darrel? Todos los nombres del tour se mezclaban en mi mente. En serio. —Garabateó su número en una nota adhesiva. Merecía ser tan entretenido fuera del escenario como en un concierto de música country. Imbécil. arrugando mis notas. 9Capisce: Entiendes en italiano. Durante ese tiempo. especialmente una novata como tú. fui a casa y busqué toda su música y actuaciones en directo. si hay una emergencia. ¿había algo más que decir? Jackson no estaba sacando la alfombra de bienvenida. Levanté la vista componiendo como pude una sonrisa.cincuenta mil seguidores. Sin embargo. Este individuo se dirigía directamente hacia los discos de platino. me lo tenía que ganar y estaba decidida a mostrarle que era más que capaz. la arrancó y la pegó en la parte inferior de la pantalla de mi ordenador―. No me gustaría que te regañaran en tu primera semana —comentó cuando presionó el botón del ascensor. pero pensaba cambiar eso. un empleado corrió por el pasillo casi llegando a mi escritorio. tomo mi almuerzo a las once y media. No es que esperara que lo hiciera. Jackson se acercó a mi escritorio y dejó caer su trasero forrado 15 con pantalones caqui perfectamente planchados en la parte superior de las notas que había tomado del Manual y el recorrido relámpago por la oficina. Sonreí. Reflexionando durante unos minutos. ya que ―gota de limón‖ era su último lanzamiento. Cuando no le hice caso en el tiempo que consideraba apropiado. Un momento después. —Por mucho que me encante cuidar chicos. Los fans se comerían eso por completo. No arruines nada. más pequeño que otros clientes de la firma. . envíame un mensaje de texto. Después de que Jackson me diera su cuenta ayer.

. —¿Le enviaste correo electrónico? —pregunté. De acuerdo. Jackson me había dado órdenes estrictas de no ponerme en contacto con Starr. espera! Pero las puertas se cerraron de golpe y me quedé sola. De cualquier manera.. pero conocía a alguien que podría ayudar a. —Tengo que tener estos papeles firmados por el señor Starr en cuarenta minutos o este cliente cancelará sus servicios. Qué porquería. Una gota de sudor corría por la frente del chico. —¡Jackson. Sin respuesta. esto no estaba en mi cabina de mando.. —Lanzó una mirada nerviosa hacia las puertas cerradas y se mordió las mejillas manchadas mientras sostenía la carpeta de manila delante de mí. sin importar nada. —Sí. el pobre Phil/Darrel/Comosea se iba a llevar una gran decepción cuando supiera que los privilegios de la segunda asistente no se extendían a cosas como hablar con la persona que realmente podía resolver. Jackson entró en el ascensor sin escuchar la conversación que tenía lugar a cinco metros 16 de él o haciendo caso omiso de la petición de su compañero de trabajo.

pero esto se sentía muy parecido a ser degradado a la caseta del baño durante la hora del almuerzo. Phil había conseguido la firma del señor Starr. No llegues tarde —me indicó. Decía. No había pensado en la popularidad desde la secundaria. Quizás había visto demasiadas comedias del tema oficina en la universidad. Una vez fuera del edificio tomé una gran bocanada del aire de Seattle. todo acerca de este lado de la oficina estaba extrañamente silencioso. —Treinta minutos. ¿No se suponía que había gente riendo y bromeando? ¿Personas en el descanso tomando café y bebiendo del enfriador de agua? La realidad era una gran aguafiestas. Podría decir mucho sobre alguien basada en el corte y el estilo. Todavía estaba acostumbrándome al clima de aquí. El tour de esta mañana regresó como un montaje en mi mente mientras recordaba las expresiones aburridas de todo el mundo y la falta total de reconocimiento. Como medida de precaución decidí comprar mi Panini de pavo sin cebolla. . En lugar de ir a Luigi‘s. el aire de Seattle estaba atrapado en un pacto de niebla aparentemente eterno. no gracias a mí. señalando la salida con una mano. 17 H ubo suerte y no recibí una sola llamada durante el almuerzo de Jackson. Me senté en la mesa. Solo para asegurarme de no tardar en volver a mi escritorio llevé el sándwich de vuelta a la sala de descanso que estaba sorprendentemente vacía. opté por lo seguro: la tienda de sándwiches de al lado. le dirigí una mirada maligna a mi sándwich. Aunque llovía en Portland. Aun así. ya que las doce parecía ser la primera hora de comida. El corte limpio de estilo sencillo del cabello castaño dorado del chico de la camiseta negra decía todo. desenvolví el Panini e hice una mueca. ―parece que no lo hice a propósito. De hecho. Salió del ascensor bebiendo el contenido de su Coca-Cola Light con una paja y me miró fijamente. Salí del escritorio y caminé al ascensor. Aunque ninguna cantidad de palitos de pan valía la pena para renunciar a un ingreso estable. La primera cosa que noté fue su cabello. a pesar de que no estaba en la lista de alimentos prohibidos. ni siquiera de Luigi‘s. Los palitos habrían dado en el clavo. Capítulo 2 Manual Starr Media Regla # 332 El Staff de Starr Media debe vestir profesionalmente en toda ocasión. pero la forma perfecta de este aspecto tardó al menos quince minutos esta mañana‖. Alguien entró en la sala de descanso justo a tiempo para sacarme de mi duelo de ajo. sino hasta que Jackson regresó de su descanso.

Lo segundo que noté fue que el tipo debería rectificar su vestuario por violar las normas.
No es que me quejara porque, en realidad, esos bíceps tatuados merecían estar a plena vista en
todo momento.
Mentalmente repasé a todo el que había visto durante el recorrido por la oficina. Y no,
definitivamente no era parte de ese torbellino de nombres, porque me acordaría de esos
pómulos altos. Y esos tatuajes. Sus brazos estaban cubiertos en ambas muñecas con
intrincadas marcas que desaparecían bajo la manga de su camiseta. Algunas eran palabras,
algunas imágenes que no acababa de entender sin mirarlo de forma espeluznante.
Decididamente, todas daban mucho calor.
Sonrió y se acercó al aparato de agua. Sacando una bolsita de té de su bolsillo, la dejó
caer en una taza de café y la llenó de agua. El glug glug glug del agua rompió el silencio y
rápidamente me tragué mi bocado de sándwich, preparándome por si el tipo quería hablar, a 18
diferencia de las otras cinco personas que echaron una mirada a la sala de descanso, vieron
evidencia de vida humana y se fueron al ascensor antes de que pudiera pronunciar un hola. Para
ser personas que trabajaban en una agencia de medios de comunicación social, eran
extrañamente... antisociales.
—Eres nueva aquí.
Era una declaración. Una que tenía la sugerencia de que eso ocurría más a menudo que
mis compras en ShoeBinge.com. Había eliminado la aplicación de mi teléfono en el momento
en que supe del diagnóstico de mamá hace un mes y todavía estaba pensando en esos tacones
con diamantes de imitación.
—Segundo día.
Sonreí. Al fin. Alguien con quien hablar que no fuera Jackson y su increíble habilidad
para echarme miradas feas sobre la pantalla de su ordenador.
—¿Qué tal hasta ahora? —Los músculos en su bíceps estaban tensos mientras tomaba
un sorbo de su té.
Ovarios, conozcan la pornografía de brazo, su nuevo mejor amigo.
Doblé el papel de cera de mi sándwich por la mitad y arrugué la orilla con el pulgar.
—Ha sido un placer. Terminé el manual de empleados... finalmente.
—¿Aprendiste algo bueno?
Levanté la vista de la envoltura y lo miré.
—Estás rompiendo el código de vestimenta en dos formas.
Sonriendo, miró su ropa y luego a mí. Dos hoyuelos aparecieron en sus mejillas y me di
cuenta de lo increíblemente injusto que era que alguien pudiera ser tan precioso sin ser
retocado por los profesionales de una revista.
—Supongo que sí.
—Conoces al jefe. ¿Cómo es? ¿Rígido como el libro de reglas?
Sonrió de medio lado mientras me miraba con sus penetrantes ojos marrones.
—No sé si rígido sería mi primera opción.
Me reí.

—¿De verdad? Oí que lo llaman el Anticristo.
Alzó las cejas.
—Oh, ¿en serio? Ese es nuevo para mí.
—Eeeh —dije jugando con la envoltura—, Jackson mencionó que era un apodo
bastante bien conocido en la oficina.
Tal vez el chico trabajaba en un departamento diferente. Diablos, era mucho mejor que
todos los demás empleados con los que había (no) hablado ayer y hoy.
Soltó una carcajada que resonó en toda la sala de descanso.
—Muy interesante. Gracias por el encuentro.
Tomó la cuerda de la bolsa de té y la movió distraídamente en el agua. Las venas en sus 19
brazos se tensaron deliciosamente y mi cerebro entró en modo zombi. Excepto que en vez del
típico monólogo interior de quiero comer cerebros, el mío decía quierooo tocaaaaar veeeeeenas.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó sacándome de mi estupor.
Me aclaré la garganta y el rubor tiñó mis mejillas.
—Lainey Taylor. La recién nombrada asistente del Anticristo.
El señor hoyuelos apretó los labios y no podría asegurar si el brillo en sus ojos era
porque le hacía gracia o estaba un poco molesto. Tal vez un poco de ambos. Grandioso,
supuse que estaba de vuelta al punto de partida con respecto a hacer amigos. Retrocedió hacia
la puerta y se apoyó contra el marco.
Realmente extraño. De donde yo venía, la gente tendía a dar su nombre después de que
alguien se presentaba. ¿Este chico? Nada. Dudaba que 200 salidas hasta al corredor de la I-5
fueran suficientes para ver un cambio en las costumbres sociales.
Se mordió el labio inferior y pareció estar disfrutando de este incómodo silencio que me
hizo retorcerme en el asiento. Hice una bola con la envoltura del sándwich solo para darle a
mis manos algo que hacer. En realidad, estas personas necesitaban trabajar en sus habilidades
sociales. ¿Dónde estaba el comité de bienvenida?
Nota mental: iniciar un comité de bienvenida si no existía uno.
—Es realmente un placer conocerte, Lainey —aseguró.
Puso la mano en el marco de la puerta y, justo antes de salir de la habitación, lo regañé.
—No me diste tu nombre.
—Me puedes llamar El Anticristo.
Y con eso se fue rápidamente por el pasillo y desapareció en su oficina.
Se me paró el corazón y el Panini se volvió un ladrillo sólido en el fondo de mi
estómago.
Mierda.
Traté de pensar en algo que suavizara la situación, como un: ja, ja, era broma, sabía
absolutamente que era usted todo el tiempo viejo amigo, (risa maníaca). Pero todo lo que pude hacer fue
mirar su figura en retirada.

Por el amor de todo lo que es sagrado, acababa de llamarle a Brogan Starr ¡A Brogan
Starr!, el Anticristo. Agaché la cabeza sobre la mesa y me quedé así. Si era posible morir de
mortificación, ahora sería un momento tan bueno como cualquier otro.
Bueno, sería mejor que recogiera mi escritorio e hiciera otra nueva solicitud.

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Capítulo 3
Regla de vida de Lainey Taylor #1

Una chica es tan fuerte como su mejor amiga.

M i mejor amiga Zoey estaba acurrucada en el sofá de dos plazas viendo una
repetición de Gilmore Girl’s cuando entré en nuestro apartamento del centro a
las nueve de la noche. Lo más loco de irte a las ocho y media era que todavía
había gente revoloteando por la oficina, lo que significaba que tenía que intensificar mi juego si
quería dar una buena impresión.
21

Apartó la vista de la televisión y frunció el ceño cuando vio mi versión drástica y
despeinada comparada con la de esta mañana.
—¿Debo siquiera preguntar cómo estuvo tu día?
—¿Quieres decir el día en que le llamé demonio a mi jefe en su rostro? No, no quiero
hablar de ello. —Pero ya lo sabía después de haberle enviado un mensaje de texto: SOS Mátame
ahora, inmediatamente después de haber ocurrido el incidente.
Se limitó a asentir. Eso era algo que me gustaba de Zoey. Nunca presionaba para obtener
más información antes de que estuviera lista para darla.
—Las sobras están en la nevera —indicó.
Me quedé helada. Inspiré profundamente en busca de cualquier evidencia de humo o
comida quemada. No, solo nuestro aromatizador eléctrico de frambuesa con vainilla. Sin
indicio de que Zoey hubiera tocado una espátula o una cacerola.
—¿Cocinaste?
Resopló.
Automáticamente me relajé. Zoey había sido degradada a preparar comidas frías. Todo
lo demás era peligro de incendio.
—Me sentí mal porque estabas deprimida echando de menos a tu madre y fui a Luigi‘s.
Solo asegúrate de cepillarte muy bien los dientes mañana por la mañana para que no te metas
en problemas con el Anticristo.
Zoey y yo habíamos sido mejores amigas desde que se mudó a la misma calle que yo en
séptimo grado. Había tenido la misma bici que yo y un feroz amor por New Kids on the
Block. Desde ese día decidimos andar juntas y nos convertimos en almas gemelas. Después de
que ambas terminamos la educación universitaria, le ofrecieron un trabajo de diseño de
interiores en el centro de Seattle la misma semana que Starr Media me ofreció trabajo. Por lo
tanto, era lógico que nos mudáramos juntas.
—Eres la mejor.

y tiré la caja a la basura. viendo la televisión. ¿estás en medio de una tormenta de granizo o qué? —Comiendo —respondí con la boca llena. Me imaginé que estaba en la misma posición. —¿Con gente alrededor? Por lo menos estás defendiendo el apellido cubriéndote la boca. Escucha mi declaración. no entiendo lo que ve en él ―protesté. podía hacer bromas. Deliciosos palitos de pan. bichito. Terminé la pasta y el último palito de pan. —Hizo una pausa—. Me comí un Dorito. 22 Dean tenía un berrinche con Rory porque necesitaba estudiar. pasta de cabello de ángel con camarones en salsa cremosa y dulce. Me senté a su lado en el sofá. el perro faldero. su buen humor era alentador. pasa por toda la cosa de las cavernas. Contestó al segundo timbre. una de las humillaciones más agradables cuando se trataba de él. Dejé caer la bolsa sobre el mostrador y busqué la caja de comida en el refrigerador. Tomó un bocado de la barrita de pan y sonrió. Habían pasado un par de días desde que había hablado con mi madre y decidí que la llamaría antes de irme a la cama. Señaló la pantalla. —Amén. pero me parecía muy apropiada. Incluso tan enferma. Hace cinco años. . Tal vez los tratamientos iban mejor que antes de irme a Seattle. decía que heredé la entrañable cualidad de mi padre. —¿Hola? —Hola. Allí mismo. me reía y me enorgullecía de ser en algo parecida a mi padre. Zoey odiaba que utilizara esa referencia. marqué su número y me acosté en la cama. Sin duda. Cualquier persona que se pusiera en el camino de una chica y sus libros merecía que lo dejaran. haciendo un esfuerzo para no masticar directamente en el teléfono. Me metí en mi habitación y fui a mi escondite de Doritos. Me gusta Rory. En el acto. Es tan primitivo. —Bajó la voz a un graznido cartilaginoso—. —Hola. Jesucristo. la idea de que la mitad de mis genes procedieran de él me daba náuseas. —El chico es atractivo. eso no es lo mío. antes de que nos dejara. hay un hombre que se ganó la vida cuando atravesó la pubertad. Mamá siempre se quejaba de que hacía ruidos demasiado fuertes. —Está bien. Mi estómago soltó un gruñido ante el delicioso aroma que golpeó mi nariz. —Bueno —comentó—. —Nop. muchas gracias. donde Rory todavía estaba con Dean. ¿verdad? Puse los ojos en blanco y tragué. Estaban pasando uno de los episodios de la primera temporada. —En serio. —Creo que todos los chicos se ganaron la vida en ese programa. pero hoy. Me robó una barrita de pan de la caja y lo agitó mientras hablaba. apoyé los pies sobre la mesa de café y comencé a meterme grandes cantidades de comida en la boca. lo guardaré para mí. mamá.

que dijera que los tratamientos no habían funcionado y que debería volver a casa inmediatamente. La quimio se había llevado a la que había sido mi vibrante mamá y la había convertido en una versión zombi. Dejó escapar un largo suspiro. y me pregunté si estaría tan cerca de las lágrimas como yo—. Había tanto que quería decirle. Pero un puesto de mi nivel en Starr Media pagaba dos veces más que cualquier cosa que pudiera encontrar en mi ciudad natal. El alquiler del apartamento del tío de Zoey. pero está en la otra habitación y no le importa que haga escándalo con la comida —bromeé. Iré a descansar un poco. ¿cómo se supone que siga adelante si te pierdo? No he terminado de aprender de ti. rehaciendo su vida con la secretaria con la que había estado viendo el tiempo suficiente para tener hijos casi de mi edad. Asentí. Ahora que estaba sin trabajo. Entro en el siguiente tratamiento el lunes. era dejarla ahogarse en deudas o avanzar con ella poco a poco. Podía bromear pero. . —Solo Zoey. Las expectativas no eran súper altas desde el momento en que me estaba dando lecciones de modales para el futuro. —Se aclaró la garganta. El seguro de mamá solo pagaba una parte de sus tratamientos. Esas llamadas telefónicas siempre me ponían los pelos de punta. mamá. Se había llevado hasta la última gota de la voluntad que había tenido para salir de Portland después de su diagnóstico. era pan comido. —No tienes que… —Mamá. Mi hambre se había extinguido. por no hablar de la acumulación de facturas de hospital increíblemente altas. De lo contrario. No había manera de que dejara que mi madre se preocupara por el dinero cuando ya estaba luchando por mantenerse con vida. Las curvas suaves fueron reemplazadas por aristas ásperas. —Habíamos pasado por esto por lo menos cincuenta veces desde que decidí tomar el trabajo en Starr Media. ¿cuánto tiempo más la tendría conmigo? La segunda etapa del cáncer de ovario no era un paseo por el parque. —¿Cómo te sientes? —logré preguntar con el nudo en la garganta. y luego recordé que no podía verla a través del teléfono. Te quiero. Papá había estado fuera de nuestra vida durante años. Te necesito. no habría dados. 23 Sabía la respuesta. Mi sonrisa se desvaneció. —Un poco deprimida hoy. ¿de acuerdo? Mi madre comenzó a protestar. pero pude oír la sonrisa en su voz. La única manera de que viviera tan lejos de ella era si podía aportar parte de mi sueldo para sus tratamientos. Los ahorros de su profesión de profesora de cuarto grado ni siquiera comenzaba a cubrir los costos. —Transferiré dinero a la cuenta la próxima semana. —Gracias. por barato. cariño. Tiré el Dorito en la bolsa. Estaba esperando que cayera el otro zapato. Era evidente que no sería de ninguna ayuda o apoyo para mi madre durante su batalla. Las sonrisas fáciles se daban menos y más lejanas. —Me da mucho gusto saber que te enseñé grandes modales —me dijo sonriente.

Ignoró mi broma. Zoey sacó mi cabello del moño improvisado y comenzó a trenzar mis rizos. —Yo también te quiero. —Me tembló la voz—. 24 —¿Todo bien? Lancé el teléfono a la mesita de noche con un profundo suspiro. . —¿Qué eres. planificando los días a intervalos de quince minutos (no es broma). —Lo sé. Zoey llevaba hojas de cálculo y listas de control. es ella. Lo guardé para mí porque en este momento necesitaba a alguien fuerte para ella. pero era más de la variedad ―haz lo que digo. Apreté los dientes y presioné el botón de colgar. Zoey tocó suavemente en la puerta y la abrió un poco. Si alguien va a salir de esto. e incluso un plan de respaldo para el plan de respaldo. la duda de haber tomado la elección equivocada y de no pasar este tiempo con ella. Mientras yo cargaba una copia gastada de Whitman mientras recorría toda Europa con Zoey y mi mamá durante un semestre de la universidad. Tenía la sensación de que lo estaba diciendo más para mi propio beneficio. Negué. Nada de pensar de esa manera. algo que yo todavía necesitaba dominar. —Está pasando un momento duro con la quimioterapia. Abrió más la puerta y fue a sentarse a la cama. Zoey probablemente tenía la fecha de recuperación de mi madre a lápiz en algún lugar de ese planificador suyo. —La culpa es una emoción inútil. Mamá iba a lograrlo y había tomado este trabajo para asegurarme de no tener deudas hasta llegar a la jubilación. Tenía una respuesta para cada qué pasaría si. no lo que hago‖. y cuando me trenzaba el cabello parecía salido de un video musical de Michael Jackson. ¿Realmente valía la pena tomar este trabajo y estar lejos de mamá? Las garras de la duda me corroían por dentro. Lain. Puedes volverte loca pensando en el qué pasaría si. Habíamos estado haciendo esto desde que teníamos doce. no un desastre lloroso. —En este momento estás haciendo lo mejor para ti y tu familia. Solo recuerda eso. Era tiempo de hacer cumplir mi mantra favorito: fingir hasta lograrlo. Asentí. Me gustaría poder estar allí. Pero era eso o añadir años al proceso de pago. Aparté un par de lágrimas que sin escrúpulos rodaron por mis párpados. Me mordí el labio para sofocar una sonrisa. Funcionaba muy bien para su profesión. Sus dedos pasaron entre las torceduras y los nudos del cabello e hicieron un trabajo hábil en el lado izquierdo de mi cuero cabelludo. La cama se hundió bajo su peso y apoyé la cabeza en su regazo. una galleta de la fortuna? Zoey era una de esas personas que daban grandes consejos.

—Hombre. Cosas por el estilo —dijo con una sonrisa insinuándose en sus labios. —Estoy aquí para psicoanalizarte cada vez que lo necesites. realmente necesitaba trabajar en la última parte. deberías ser psicóloga o algo así. —Concéntrate en algo que puedas controlar. Ayuda a tus clientes y deja de llamar a tu jefe diablo. Sí. Me abrazó con fuerza. Una risa se me escapó por la nariz. 25 .

―Hubo un silencio. 26 Estaba sentada con calma. Golpeé el bolígrafo contra el borde del escritorio. Esto era como pedir una carne especial con doble corteza. no fue tan horrible. la necesidad de mantener un trabajo. Miré el receptor y luego le eché un ojo al ascensor. La posibilidad de que Jackson volviera y me ayudara con la llamada era un firme cero por ciento. la persona que me aterrorizaba cuando llamaba a la pizzería para hacer un pedido. cariño. Esta era una compañía Fortune 500 y en este momento era la encargada del teléfono. ¿cuál es su nombre? —Jonathan Gizzara. ¿Quién diablos no sabe quién soy yo? estaba añadido en el extremo de esa declaración―. que te golpeaban más duro que un aguacero torrencial durante la temporada del monzón. Tienes un Master en Administración de Empresas. Bueno… Hola. Mi cliente Guy Wells no está feliz con su reciente clasificación y Starr responderá por esto. pero factible en un caso de hambre extrema o. porque contestar el teléfono era un requisito desafortunado de la asistente del jefe. no tenía idea de lo que estaba haciendo. Para mí. como en este caso. Inmediatamente detuve la mano y se me cayó el lápiz. Y en esos aterradores treinta minutos. Quiero a Brogan Starr. Estaba sola. de ninguna manera la escuela me preparó para esto: quiero un reembolso. Sabes que es estar inclinado y … —continuó con una . ¿En qué puedo ayudarle? —Bueno. soy Lainey. la gravedad de la situación me golpeaba con toda su fuerza. —Starr Media. Puedes contestar el maldito teléfono. necesitando algún lugar donde gastar mi energía nerviosa. Cierto. tomé el receptor y contesté el teléfono de Jackson. Cuadré los hombros. —No me importa si eres el maldito Papa. Pero mi fobia tendría que irse a pasear. Preferiblemente con su cabeza en un palo. Capítulo 4 Manual Starr Media Regla # 224 Los teléfonos deben responderse de manera profesional. igual que todos los días de esta semana. ese momento ocurrió cuando Jackson desapareció por la puerta del ascensor durante el almuerzo en mi cuarto día. aterradora. Mi racha de suerte terminó cuando sonó el teléfono en el descanso de Jackson. El teléfono no había sonado mientras Jackson tomaba sus descansos y tenía la esperanza de que mi suerte continuara. —Yo… mmm… lo siento. H abía un momento en la vida de cada postgraduado en que llegaban pensamientos como ¿qué diablos estoy haciendo con mi vida? y. Ahora mismo. Yo.

¿Tal vez hielo grueso? No. entonces se convertía de nuevo en ese melancólico e insufrible ser. después de la cuarta llamada. no. lo que ayudó a mantener mi tono alegre y optimista. la conversación fue especialmente insoportable. ¿Llamar a mi jefe el diablo y arruinar las llamadas telefónicas? El hielo fino no podía describir mi situación actual. La línea se cortó antes de que pudiera decirle que tuviera un buen día. no lo hizo. Dirección de Marketing y en Gestiones de Comunicación pero. En mi horario no laboral le diría a este idiota donde podría meterse el queso. aunque realmente no necesitaba saberlo con detalles explícitos. pero esto parecía importante.. Debido a mi reciente falta de historia en ese departamento. Pude haber sonado un poco más arrogante de lo previsto. Colgué y gemí. 27 —El señor Starr no está disponible ahora mismo. ¿Dónde está el insignificante Jackson? Por lo menos sabe cómo funciona su maldita empresa. Era todo sonrisas hasta que terminaba la llamada. no veo cómo esto tenga que ver con el señor Starr. Estaría más que feliz si le deja un mensaje al señor Starr. . —Señor. Solo un cubo de hielo que se derrite en una estufa caliente. —Le informas que si quiere mantener a sus clientes más importantes y evitar una colosal tormenta de demandas en la que estará sepultado hasta que tenga cincuenta. Elevó la voz. —Está almorzando en este momento. Al menos alguien estaba recibiendo algo. —Me aseguraré de hacerlo —le prometí contra mi mejor juicio. —¿Qué quieres decir con que no está disponible? —Me estremecí y sostuve el teléfono unos pocos centímetros lejos de la oreja para salvarme de una pérdida auditiva temprana―. el sudor me rodaba por la parte baja de la espalda y oré para que un apagón arremetiera contra el edificio. ¿eso me preparó para escuchar a agentes haciendo preguntas sobre sus ingresos medios por usuario y amenazas colosales de mierda? Mmm. ¿cierto cariño? Apreté los dientes con fuerza mientras luchaba por mantener la compostura. De hecho. Había destacado en Fundamentos Microeconómicos.. deberá responder el maldito teléfono. así que me tragué mi irritación. O una sobrecarga electromagnética estratégicamente dirigida. Pero necesitaba un sueldo al final del mes. —Me obligué a sonreír mientras lo dije. tan fascinante como es su experiencia sexual. descansando la cabeza sobre las manos.serie de improperios y algunas posiciones sexuales que un principiante no se atreve a probar en el dormitorio. De lo contrario. Jackson había dicho específicamente que no molestara a Brogan. Me retumbaba el pulso en los oídos y la parte posterior del cuello flameaba. me había convencido de que mi brillante diploma ahora podría funcionar como papel higiénico en caso de emergencia. No necesitaba ser exigente en este punto. ni eso. —No eres el queso más inteligente de la fábrica de queso. A dos minutos de las doce en punto. Había aprendido ese truco de Jackson durante sus cientos de llamadas. inevitablemente se deslizaría al sarcasmo que dudaba que agradeciera Gizzara.

Tensó la mandíbula y su manzana de Adam se movió contra el botón superior de su camisa. Manchas rojas habían coloreado la palidez de sus mejillas—. preparándome para ver cómo reaccionaría Jackson. Arreglaré esto lo mejor que pueda. pero estaba segura de que el ruido estaba prohibido en alguna regla del manual. De hecho. Me ordenaste que no lo molestara. y esta vez de forma más frenética que la anterior. pero entre este trabajo y la enfermedad de mi mamá. Mi propia isla de la felicidad. se sentó en su escritorio y comenzó a escribir enojado en su computadora—. era suficiente para acabar con los nervios de Bob Marley. La lógica me dijo que almorzara fuera de Starr Media y caminé por los alrededores del centro con mi sándwich casero de mantequilla de cacahuete y jalea. Había pasado mucho tiempo desde que había decepcionado a alguien. —El pánico se mostró en su rostro. alejando la caliente picadura de las lágrimas y tomé la bolsa. 28 Junté las manos y traté de permanecer lo más calmada posible para darle la noticia. . Mi vida en mi primer trabajo que contaba estaba siendo arrojada a un inodoro de grado industrial. Ve a almorzar antes de que cambie de opinión y te despida. Después de contestar con torpeza unas cuantas llamadas más con agentes. —Hubo un problema. afortunadamente menos enojados que Gizzara. con un compañero de trabajo que seguramente estaba molesto conmigo y un jefe con más reglas que mi padre que es sargento. Oh Dios mío —repitió. —Golpeó algunos botones en el teléfono y colocó el receptor en su oído—. Jackson atravesó la puerta del ascensor exactamente a las doce. estaba bastante segura de que la última vez había sido cuando olvidé enviarle una tarjeta de agradecimiento a mi tía Ruth en séptimo grado y mi madre me había echado encima una gran carga de culpa. ¿cierto? Dudé. Compraría algunos silbatos y sombreros de fiesta. hasta que mi nerviosismo de los últimos treinta minutos se tranquilizó. hojeando la nota adhesiva con su nombre entre mis dedos. en una ciudad extraña. Solo yo. Frunció el ceño. Me mordí el interior de la mejilla. —¿Mantuviste la compañía intacta? —Tomó un sorbo de su Coca-Cola y la puso en su escritorio. pero la cagas una vez más y estás fuera. Estaba a trescientos veinte kilómetro de mi casa. —No. —Oh Dios mío. ¿Qué clase de problema? —Jonathan Gizzara llamó —respondí lentamente. Nunca me había considerado una persona ansiosa. —Y le pasaste la llamada a Starr. el saturado con Dolce y Gabbana y el Anticristo. —Un problema —repitió—. Parecía que este trabajo no era la aventura que había imaginado que sería el mundo real.

mis pulmones se podían expandir completamente y el constante impulso de golpearme la cabeza contra algo se había calmado. manteniéndome ocupada con el trabajo de archivo y esfumándome en el momento exacto en que sabía que Brogan iba a salir de su oficina para una reunión. . Pero eso era un gran si. Me sonrió y se presentó. —Me tomó unos segundos procesarlo. —Soy Zelda. aunque comió un montón de burritos. las posibilidades de encontrar a un amigo aquí para tomar bebidas después del trabajo iban de escasas a nulas. Esto era lo más cerca que había llegado a aventurarme en la oficina con mis compañeros que hacían otros trabajos para la empresa. Si llegas a la próxima semana. *** Había conseguido estar bajo el radar los siguientes dos días. no perdió el tiempo trayéndome un carrito con carpetas y me indicó que necesitaban estar categorizadas por apellido y el año en que fue firmada. Para el momento en que regresé al edificio. Había cincuentas carpetas extendidas delante de mí esperando para ser archivadas en el sistema de estanterías que iban del techo al suelo. —Está bien. Mi mamá estaba obsesionada con el video juego cuando estaba embarazada de mí. pero cuando Jackson vio que tenía unos segundos extras para hacer otras cosas. —He solucionado el problema. En gran parte. la necesitarás. Me aparté el flequillo del rostro con un soplido y extendí la mano. Con las miradas extrañas que me lanzaron mientras pasaban por el salón de almuerzo la semana pasada. —Se señaló e inclinó la cabeza de una manera tan dramática que pedía una bofetada—. —¿Jackson te puso en el servicio de archivo? Realmente había terminado mi trabajo. Los labios de Jackson estaban curvados en una sonrisa burlona cuando me senté nuevamente en mi escritorio. Piensa ―¿Qué haría Jackson?‖ Deberá ser tu nuevo mantra. Tener acceso a su agenda fue muy útil para mantener los niveles de mortificación al mínimo. ¿Ese era su nombre o profesaba su amor por el personaje de ficción? La mujer debió notar mi desconcierto—. Alcé la mirada y vi a una mujer que tendría unos veinte años con un suéter rosado y lentes de cebra. 29 —Gracias. —Hice una lista de personas que siempre le pasarás a Starr. pero tener más de un amigo en la ciudad tampoco vendría mal. Estaba ocupada alfabetizando las carpetas de los clientes en las profundidades del cuarto de archivo cuando una voz cortó el silencio. como respirar y pensar en cómo podría lograrlo hoy sin ingerir más dosis de cafeína. La próxima vez trata de no ser… —me señaló—…tú. —Lainey. porque tenía a Zoey. No tengo buenas anécdotas sobre el embarazo de mi madre. Lo que estaba bien.

Me removía y daba vueltas por la noche tratando de inventar algo perfecto que decir y olvidar esto. Esto era noticia nueva para mí. la mortificación ganaba—. —Les pasa a todos. a menos que te quedes sin crema para el café. —¿Puedo preguntarte algo? Deslicé el pulgar sobre la carpeta que tenía en la mano. Tomo mi almuerzo al mediodía. —Ven a pasar el rato conmigo hoy y te presentaré a todo el mundo. —¿Te está gustando esto hasta ahora? —¿Además de hacer el ridículo en frente a Brogan Starr y enfadar a un agente? —Me avergonzaba. pero creo que soy una paria social. Eso era en lo único que pensaba desde hacía dos días. —Estaba allí. Zelda sonrió y el piercing en su labio brillaba bajo la luz fluorescente. pero la cubrió rápidamente con una sonrisa. Una pregunta me estaba carcomiendo desde mi horrible primera reunión con Brogan. Asentí. Eso acabaría con la mortificación. Tienes que venir conmigo. Me cubrí el rostro con las manos y gemí. —Apenas me estoy acostumbrando a todo. lo único que me venía a la mente era cambiarme el nombre y mudarme lejos de esta ciudad. Todo esto de las novatadas iba a terminar en el segundo en que empezara a aprender más sobre la empresa. pero no estaría ni cerca de pagar las facturas de mamá. Nadie la utiliza más que él. No te he visto en toda la semana. Frunció el ceño. En su rostro se asomó una mueca horrible. Cuando hice el ridículo. —Esa es el área de Brogan. Por tanto. pero lo acepté. lo de enojar a un agente. . Son imposibles de complacer. Se inclinó contra la fotocopiadora y me dio una cálida sonrisa. supongo. En ninguna parte del Tour del Infierno. Asintió. Y Brogan. Jackson había mencionado las salas del personal. Todo va bien. —No. —No te he visto en la sala del personal. Por desgracia. —Qué extraño. —¿En esa sala de personal? —Apuntó a una sala atravesando el pasillo. porque pensaba que yo no tenía tiempo suficiente para fraternizar con otros compañeros de trabajo. Con énfasis en el plural. La primera sonrisa auténtica que había tenido en días asomó en la esquina de mis labios. La que está enfrente del escritorio de mi oficina. ¿Por qué nadie me había dicho esto? —¡Me preguntaba por qué la gente me miraba tan extraño! Por supuesto que Jackson no lo hizo. 30 Sospechaba que me lo decía para hacerme sentir mejor. —También yo tomo el mío ahí. así que no te preocupes por eso.

—Seguro.
—¿El personal le puso un apodo a Brogan?
Frunció el ceño y se pasó la lengua sobre el piercing. Se quedó callada un momento,
buscando una respuesta en su mente.
—¿Cómo cuál?
—¿El Anticristo?
Sus labios temblaban mientras una sonrisa estallaba en su rostro.
—El… ¿qué?
—Anticristo —repetí, un poco más vacilante ahora.
Se dobló por la cintura y se carcajeó sujetándose las rodillas. Le tomó unos segundos 31
recomponerse. Se enderezó y se limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas con la manga
del suéter.
—No. Brogan es un gran jefe. Un poco excéntrico con todas las reglas y muy aterrador
cuando se molesta por fechas límite, pero aquí todo el mundo lo ama.
Sí, todo el mundo menos Jackson, al parecer. Y, por supuesto, él fue el que me había
entrenado. No los otros cincuenta empleados que pensaban que Brogan era un jefe decente.
Sofoqué las ganas de arrastrarme por debajo de los papeles y no salir hasta que todo el mundo
se hubiera ido.
—Es bueno saberlo.
—Bueno, tengo que llevar esto a la fotocopiadora antes de la reunión. —Agitó los
papeles frente a ella—. Ven a almorzar, ¿está bien?
Asentí y antes de que pudiera decir cualquier otra cosa, se había ido en dirección a la
fotocopiadora.
Dos horas más tarde, tomé mi ensalada del refrigerador y me dirigí a la sala correcta,
encogiéndome cuando caminé más allá del comedor personal de Brogan.
¿Cuán estúpida debió pensar que era? comiendo ahí toda la semana después de tener el
descaro de insultarlo y, ¿por qué diablos estaba aún contratada? Porque a menos que tuviera un
aneurisma cerebral, el tipo que escribió un manual de trescientas páginas de normas, (ninguna
de las cuales menciona su comedor personal) debió despedirme diez veces a estas alturas.
Todavía no podía sacarme de la mente la flexión de sus brazos musculosos mientras
sujetaba el té, o a sus adorables hoyuelos. Si fuera un chico cualquiera en un bar,
definitivamente lo dejaría comprarme una cerveza o tres antes de aprovecharme de él en mi
cama de regreso a mi apartamento.
Dicho esto, no era un chico cualquiera en un bar. Era mi jefe y, de acuerdo a la regla
veintisiete, estaba totalmente fuera de mi alcance.
Umm, dosis de realidad, chica. ¿Quién dice que estaría interesado en ti o en tu boca que está decidida a
no abrirse delante de él?
Cierto. Ups. La regla no era gran cosa si mi imaginación obviamente estaba quince pasos
por delante de la realidad.

En la sala real, los empleados estaban relajados en las sillas, sonriendo, hablando y
luciendo más felices de lo que había visto el primer día. Estaba empezando a pensar que las
personas eran miserables solo cuando Jackson estaba a diez metros de distancia. Me incluía en
ese grupo, seguro.
Zelda estaba en un extremo, con una silla vacía a su lado. Brilló cuando me vio y le dio
unas palmaditas a la silla.
—¡Llegaste!
Señalé a mi alrededor y dejé salir una sonrisa irónica.
—Vine al lugar correcto esta vez.
—Escuchen, esta es Lainey, la segunda al mando después de Jackson. —Señaló a un
chico con perilla y una camiseta con bigotes pintados—. Este es Eddy. —Señaló junto a él a 32
un chico con gorro y lentes gruesos de montura negra—. Clarence.
Y las dos personas sentadas al lado de ellos las presentó como "Tina y Ashley.‖
Algunos parecían bastante familiares y estaba segura de que la chica con el vestido de
lunares me había mirado feo cuando estaba en la sala de descanso de Brogan ayer.
—Encantada de conocerlos.
Sujeté mi ensalada con más fuerza y forcé una sonrisa, orando tener una mejor
bienvenida que la que había tenido cuando Jackson me dio el recorrido por la oficina.
Todos contestaron a la vez con un ―Bienvenida‖ y ―es genial tenerte en el equipo‖.
Aliviada con sus saludos, saqué la silla y me senté, hurgando en mi ensalada.
—Gracias.
—¿Jackson no te comentó que aquí estaba la sala de empleados? —El chico con la
perilla movió la cabeza y les dio una mirada cómplice a las otras personas en la habitación―.
Típico.
Asentí y todos gimieron.
Eso me hizo sentir infinitamente mejor que hace unos segundos. Por lo menos no fui la
única persona a la que había engañado.
—El consejo número uno, además de no escuchar la basura negativa de Jackson,
obviamente, es ganarte el lado bueno de Glinda. Es la gurú de la copia y puede solucionar
cualquier problema.
El chico asintió hacia Zelda.
—Ella es la reina de la tecnología. Cualquier fallo en tu sistema lo puede arreglar en una
hora.
Zelda se ruborizó y se recolocó las lentes en el puente de su nariz.
—Simplemente no busques porno en los equipos de trabajo. Alguien lo hizo el mes
pasado y causó un virus en todo el sistema. Starr no estaba muy contento cuando encendió su
ordenador y encontró un montón de vaginas en su pantalla.
Todos se rieron de esto.
—Es bueno saberlo.

Me recliné, finalmente me sentía cómoda por primera vez en una semana.

33

Capítulo 5
Regla de vida de Lainey Taylor #2

Nunca confiar en Betsey.

E l bullicioso caos de turistas, hombres y mujeres de negocio y gente del lugar
estaban logrando su ejercicio de mediodía inundando el centro de la ciudad.
Como había estado todos los días en la oficina antes y después de las horas
normales de trabajo, había evitado la mayoría de este congestionamiento. Había algo
satisfactorio en perderse entre todo el suflé, ser simplemente una persona más con algún lugar
34

en el que estar, con algo que hacer. Allí podía ser anónima, descartar la tarjeta de Aprensivo
Profesional con respecto a la salud de mi mamá y a mi espiral financiera, y dejarlo ir por unos
minutos.
Había atravesado exitosamente el record de dos semanas en Starr Media, un milagro que
estaba segura de que tomaba a Jackson por sorpresa. Diablos, hasta yo estaba sorprendida.
La conversación de la semana pasada con mi mamá todavía me pesaba y deseaba que
hubiera algo que pudiera hacer, además de meter mis torpes dedos en la llaga.
A pesar de las protestas de Zelda había decido almorzar por mi cuenta. Treinta sagrados
minutos para divagar sobre mi mamá.
Estaría en su cita médica durante el almuerzo, así que le envié un mensaje: Te quiero y
estoy pensando en ti mientras navegaba por el pesado tráfico a pie. El sol de principios de octubre
calentaba mi rostro a pesar de la mordedura del frío en el aire. Apreté el cinturón de mi suéter
Chanel favorito y me acurruqué dentro de la cálida tela. La niebla se había desvanecido y había
aparecido un cielo azul topacio sin nubes. Esta era la primera vez en días que podía respirar de
verdad, inspiraciones profundas que no se convertían en pequeños agujeros perforando mis
pulmones.
Después de encontrar un banco en Wyatt Park, saqué las sobras de ensalada y observé
los alrededores de exuberante vegetación. Un chico con ropa de lana se sentó en el banco de
enfrente gritando algo sobre carpetas de acciones en su Bluetooth. Dos madres con recién
nacidos que daban vueltas alrededor de la zona desaparecieron en una cafetería. Y un par de
vendedores callejeros se disparaban miradas desagradables el uno al otro cuando pensaban que
nadie los estaba viendo.
Esta zona de Seattle era sin duda muy parecida a Portland, excepto por el excéntrico
estilo… Nadie derrotaría la mentalidad de ―Mantén Raro a Portland‖. Además, no tenían un
Voodoo Doughnut, lo cual era una lástima, porque todo el mundo debería experimentar un
Cock-N-Balls10al menos una vez en su vida.

10Cock-N-Balls: traducido literalmente sería Polla y Bolas.

Lo cual significaba que tenía que encontrar la cafetería y conseguir los dos lattes en la mitad de ese tiempo. la bolsa en el suelo. sonaba como algo salido de una serie y no de un vecindario de Portland. Muy bien. demasiado ocupado con su nueva familia. En serio. Su familia. En un intento desesperado llamé a mi padre para contarle el diagnóstico de mamá. Me ofreció una tentativa sonrisa educada. —Dos lattes con espuma extra. Justamente ayer. Había una docena de Starbucks en un radio de un kilómetro. La calma relajó mis nervios de punta. . La cursi parlanchina aparecía con vino tinto y demasiados chupitos de tequila. las manchas en las puertas del ascensor. Miré los vasos de café. Te quiero en la sala de conferencias en diez minutos. pero el silencio era demasiado para manejarlo. Justo cuando las puertas del ascensor estaban cerrándose. No tenían piedad. Tomaba al menos cinco minutos llegar al piso cuarenta con un elevador lleno de gente. Miré el teléfono y lo metí en mi bolsa murmurando entre dientes. pero me había ignorado. vi a una secretaria de otra compañía aplastada por las puertas. —Nos encontramos de nuevo —dije. Alguien que afirmaba que era un libro abierto había escondido capítulos misteriosos en todas partes. (¡Porque tú lo llamaste diablo. Su otra vida. todo para mantener mi mente ocupada. Mamá lograría atravesar la quimio como la campeona que era. Por si fuera poco. El tipo estaba metiéndose con mis escasos treinta minutos de soledad en una jornada laboral de diez horas. Lo saqué de mi bolsa y fruncí el ceño cuando vi el nombre de Jackson en la pantalla. Todo saldría bien. 35 Mi teléfono sonó. pero estoy segura de que en realidad preferiría estar en cualquier otro lugar excepto aquí. sacándome del viaje por la carretera de la memoria. Con la orden lista me apresuré de vuelta al edificio. En serio. lo cual significaba que tendría el viaje directo hasta el piso cuarenta. Que imbécil. —¿Hola? —Balanceé el teléfono entre la oreja y los hombros para acomodarme la bolsa en el hombro. una mano se interpuso entre las dos placas de metal y las puertas se abrieron. Lo único que me preocupaba era que estuviera sola durante el proceso. Su tono arrogante envió una sacudida molesta por mi columna. Diez minutos. El tipo me había contratado para ayudar con lo básico y no estaba mostrando exactamente mi capacidad. Llegaría a tiempo. Me recargué en el banco y dediqué un segundo a cerrar los ojos y descansar la cabeza en el respaldo. Antes de que pudiera decir algo la línea quedó en silencio. Cinco minutos hasta lo que fuera que estuviera pasando en la sala de conferencias. Miré a Brogan. Y pensar que cada vez que había salido de ―viaje de negocios‖ en realidad estaba pasando tiempo con esa familia. no era gran cosa. Mi corazón se hundió más rápido que una moneda en el pozo de los deseos. Aún me era difícil digerir la idea de tener un medio hermano casi de mi edad. el elevador estaba vacío. idiota!) Las puertas se cerraron y sonó Tainted Love suavemente en el ascensor. salvo aparentemente por mi jefe. con una maestría y eso era lo mejor que se me ocurría. No podía subir cuarenta pisos sin decirle nada al hombre que me había contratado. me di este breve momento para creer que todo estaría bien. Me encogí ante lo estúpida que seguía viéndome frente a él.

—No me molesta lo duro. Tal vez debería mantener la boca cerrada. y mira cómo resultó. Disfrútelo mientras dure… se supone que será un invierno duro. Salí a una caminata rápida. —Un día agradable. Este iba a ser un viaje muy largo y silencioso. así que ¿por qué este tipo tenía tantas reglas? Lo esperaría de alguien que odiara a las personas. y juraba que estaba usando cada pedazo de control para no reírse. Se removió y sacó las manos de los bolsillos mientras yo miraba hacia adelante. Se me escapó de la boca incluso cuando el ¡Noooooooo te atrevas de decir eso! intentó atascar mi lengua. ¿me vio masticando? Las reprimendas de mi mamá repentinamente no parecían tan estúpidas. Si no estuviera cargando el café. —Asintió y recogió una pelusa invisible de su manga. ante todo. Esa fue caer demasiado bajo en la clasificación de ―eso fue lo ella que dijo‖ para siquiera comenzar a redimirme. ¿Debería decir algo más? Si no. —Síp. —Síp. —¿Sí? —Lo siento. estaría poniéndome la capucha sobre la cabeza y pretendiendo que me había derretido en el ascensor. Además de los otros treinta hombres que trabajaban para Starr Media. Parecía lo suficientemente amigable y social. pero por otra parte era la única que se había vuelto idiota y lo había insultado. cado uno tomándose su tiempo. . Normalmente mi reacción al acercamiento forzoso con un tipo en un elevador era: a) alegrarme. Los silencios incómodos me daban urticaria y siempre sentía la necesidad de llenarlos. fallé en tomar mi propio consejo. b) rezar por no tener un horrible aliento a café. fuertes ángulos y hombros anchos. que disfrutara de hacerlas sudar. ¿Me vio en el parque cuando salió? Oh Dios. Brogan era. Desde el horrible encuentro en la sala de descanso su cabello estaba recortado con una elegancia que acentuaba su rostro. Mientras me pasaba por la cabeza el viejo refrán: la persona frente a la que sientes la peor de las vergüenzas es la persona que más deseas. Juntó las manos por delante y me miró. tal como Jackson me instruyó. ya que él era en realidad la única 36 persona que no me estaba permitida. ¿verdad? —Bien. parecería una grosera. Y el Señor (anti)Anticristo se veía particularmente atractivo el día de hoy. Un hilo de pensamiento completamente irracional. no de un tipo que todavía era amable con la persona que lo había insultado. Por otra parte. Los hoyuelos hicieron una aparición. Le eché un rápido vistazo. tratando de no hacer contacto visual a través del espejo. Miré fijamente los pequeños números rojos subiendo. y c) la obvia esperanza de decirle al tipo atractivo que atascara el gran botón rojo y proceder con un alucinante revolcón de ascensor. mi padre tenía miles de reglas en nuestra casa y era muy apreciado en la comunidad. No entendía. ¿Podemos olvidarlo? —Mi deber como CEO implica olvidar comentarios como ese.

usaba un traje negro a la medida con una camisa azul clara abotonada hasta arriba. lo siento mucho. Alguien con calvicie prematura. como si no hubiera sido la gran cosa. —¿Sí? Uff. Nada lograba que mis glándulas salivales funcionaran tan bien como un tipo atractivo bien vestido. . pero me callé. —El diablo está en el detalle. —Técnicamente me llamó Anticristo. Se aclaró la garganta. Me dolían los pies por la necesidad de correr a cualquier lugar. —Lamento haberlo llamado… —tragué con fuerza y me las arreglé para mirarlo directamente a los ojos—. Lo que. Mueve tus ojos hacia arriba antes de que piense que estás mirando su paquete. ¿si me disculpo otras cinco veces. Si no fuera mi jefe. La ropa se ajustaba a su cuerpo como un rico guante italiano. casi hubiera creído que estaba rozando la barrera del coqueteo. —¿No? ¿Y cómo me imaginó? —Su voz se profundizó. —Sobre lo que pasó el otro día… —comencé. —Muy bien. Sus labios se apretaron y parecía como si estuviera conteniendo la risa. Mi mirada viajó discretamente por sus brazos. Por supuesto que no me dejaría salirme de esto tan fácil. diablo. fuera de este maldito ascensor. Maldito él y sus gloriosos hoyuelos. Pero esta era la vida real. era cierto. y que Brogan realmente debería usar los pantalones un poco más ajustados. Sería mucho más fácil si hubiera dicho: ―No se preocupe. Los bordes del contenedor del Starbucks se clavaron en mis palmas al sujetarlo para salvar mi vida. Aborta la misión. Todos son demasiado amables cuando saben que estoy cerca. —Aun así. luego más abajo donde sus manos estaban de nuevo metidas en los bolsillos. podríamos no mencionar nunca más cualquier cosa que implique a Satanás? Se rio y levantó una mano. o. Como una figura de palo con un palo más largo metido en el culo. la pregunta era un desafío. No es para nada como lo imaginé. Caería sobre él como un jodido arce. —Así no. aceptémoslo. —Una sonrisa petulante atravesó sus labios. Esta vez mantuve mis pensamientos para mí misma. De alguna manera ―lo siento por llamarlo Anticristo en su cara‖ no se sentía apropiado en este lugar. 37 —Tecnicismos. En lugar de la vestimenta casual que había llevado la primera vez que nos vimos. descartando nuestra interacción previa. Comencemos de nuevo‖. Había un montón de cosas que decir de un hombre vestido con un traje bien ajustado. —Es refrescante ser insultado de vez en cuando. Gemí. muy lejos. Señal de alarma en mis oídos. Alguien que no tiene deliciosos hoyuelos o una manga completa de tatuajes. Y luego lo que me llevó a pensar en la fibrosa protuberancia del hombre de Pinterest. Tales como Yumi.

Quería mi maldito suéter de vuelta. Betsey. ¿Qué dem…? Se me erizó la piel del cuello. —Entonces vamos a la reunión. Me dio una segunda mirada y sus cejas se elevaron—. Sí. —Estoy bien. Este pensamiento no debería estar ahí porque. . —¿Viene? —dijo mirando sobre su hombro. Quería levantarle el dedo. Las puertas aún estaban abiertas. ocurría que era mi jefe. Nuestras miradas se encontraron en el espejo. Quería hacer como el feo Dawson y llorar. Betsey. Brogan estaba parado esperando mientras yo salía rápidamente del ascensor. no podía ser. No. Un jefe al que le había dado una primera impresión de mierda y una segunda impresión igual de mala. Me tomó toda mi voluntad no gemir y entrar en un frenético juego de tira y afloja con el ascensor por mi amado suéter. acunando el contenedor que sostenía los dos cafés y me 38 agaché por la bolsa. —Me moví hacia adelante. mi jefe me atrapó mirándolo. Acostumbraba a quedarme parada con mi suéter Chanel favorito destrozado por las puertas del ascensor solo por diversión. Traté de tirar con más fuerza y un escalofrío me recorrió cuando escuché el inconfundible sonido de la tela rasgándose. Salí y Brogan me siguió de cerca. por la forma en que iba esto. No había dado un paso fuera cuando las puertas se cerraron detrás de mí. ¿cómo pudiste hacerme esto? ¿No sabía que era a mi suéter favorito el que había encerrado en sus estúpidas Mandíbulas Vivientes? Había pasado dos horas haciendo fila durante el Black Friday dándole codazos a las ancianas para conseguir esto. tratando nuevamente de sacar mi suéter de las garras de acero de la puerta. Lo logré. pero fui recompensada con otra suave rasgadura. Corrí de vuelta. levantó una ceja sugestiva y esa traviesa media sonrisa se marcó en la esquina de su boca. Oh no. ¿Todo bien? Totalmente bien. podría liberarme del suéter. Si desaparecía en el interior. Tiré un poco más fuerte y escuché otra rasgadura. Brogan siguió caminando hacia la sala de conferencia. sí. Ambos nos dispusimos a caminar hacia la sala de conferencias. un pequeño milagro. El ascensor eligió ese momento para tener piedad y detenerse en el piso cuarenta. —Sí. aunque fuera por un segundo. —Señaló con el pulgar hacia la sala de conferencias y continuó caminando hacia el dulce refugio que estaba justo fuera del alcance del atrapa-suéteres. No puedo llegar tarde. Lo siento. Síp. Brogan estaba casi en la puerta de la sala. Razón suficiente para dejarlo lo más lejos posible de mi solitario entretenimiento en la ducha. ¿dije Mandíbulas Vivientes? Quise decir Hermosas Puertas de Glorioso Metal. Puff. pero inmediatamente me tambaleé hacia atrás. Brogan me hizo un gesto para que saliera primero. Y entonces me acordé de que había dejado mi bolsa en el suelo del ascensor. iba a enloquecer en el baño tan pronto como saliera disparada de este ascensor.

Así se alejará y al menos podrás escarpar con un poco de dignidad. —Bien —dijo lentamente. Oh Dios. pero podría ser puntualidad. Presioné el botón de bajar imaginando que si las puertas se abrían el suéter caería. Una mezcla entre lamento y gemido se escapó de mi garganta mientras miraba fijamente la pieza de ropa. Mi corazón saltó mientras trataba de encontrar alguna razón. aturdida. me quité el suéter e intenté jalarlo de nuevo. casi en la puerta de la sala de conferencias. Él asintió lentamente y se giró hacia la sala de conferencias. Este sería el juego más desastroso de ―Congelados‖. por amor de Dios —supliqué. El zumbido de la cabina del ascensor moviéndose fue un sonido reconfortante. pero no se movían—. La tela del suéter debió quedar atrapada en el mecanismo interno. Lo que fuera por rescatar mi suéter. las notas de histeria se mezclaron con la ruidosa carcajada. Traté de abrir las puertas. Llegaría a la reunión a tiempo. —Se me salió una carcajada. haciendo mi mejor esfuerzo por mantener mi rostro libre de cualquier indicativo de mi locura interior. en realidad es Jane. Nos vemos adentro. —Eso incluía ofrecer a Jackson como sacrificio humano. —Me di cuenta de que dejé algo en la planta baja. las puertas se abrirían y el suéter caería. —Suena bien. Y. cualquier razón para quitarlo de en medio y volverme loca a mis anchas. . —Prometo tomar las escaleras todos los días si sueltas el suéter. Me quedé allí parada. Él no tiene idea de que estás atorada en las mortales garras de Betsey. Como si escuchara mis pensamientos. —No llegaré tarde —le aseguré—. solo un poco más. Me había reducido a negociar con un trozo de metal. Bueno. otra suave rasgadura. Te daré cualquier cosa si me devuelves mi suéter. ¿Qué te he hecho? —supliqué. así que trata 39 de que sea rápido. Me congelé a medio tirón. Sigue caminando. me volví hacia el elevador y puse el contenedor de los cafés en el suelo. Betsey. Un horrible sonido de rasgadura confirmó que el accesorio estaba frito. Cosas que probablemente me encontraría en mi escritorio al final de la semana: una petición para prueba de drogas y una carta formal de suspensión de empleo. aún inseguro—. —Por favor. La puntualidad es importante. pero no podías dejar de verlo. Las puertas se abrieron y mi suéter cayó justo en los pies de Jackson. de nuevo. —Lo veré allí antes de que comience —le dije sonriendo. porque a medida que el ascensor llegaba. Era como uno de esos terribles videos de YouTube donde los hombres bailan en tangas: horroroso. se detuvo de nuevo y dio la vuelta. solo cállate. Sí. Mantente tranquila. —¿Segura que está bien? —Me dijo de nuevo. se iba disparando hacia arriba de la puerta en un deforme montón. Tan pronto como estuvo fuera de la vista. Estúpida Betsey. Puntualidad es mi segundo nombre. Es Chanel.

pero si tuviera que apostar. se aclaró la garganta y se movió inquieto en su asiento. Metí la prenda en el cajón de mi escritorio. Brogan me echó un vistazo y sus ojos se ampliaron una fracción de segundo cuando su mirada bajó de mis hombros hacia el top corto que había llevado bajo el suéter. Los otros empleados. Rápidamente me miró de nuevo a los ojos. ahora me sonreían y todos me saludaron cuando me senté. Ten los números en mi mesa para el viernes. Apretó los labios y lo esquivó como si fuera un animal atropellado. ¿qué tenemos proyectado para el nuevo año? Ella revolvió los papeles que tenía delante. —Triplícalo —dijo Brogan y asintió hacia el chico sentado junto a Melissa—. Betsey solo te da lo que piensa que mereces. Recogí la andrajosa prenda apretándola contra el pecho y me prometí que le daría un entierro apropiado en una esquina del armario una vez que regresara a casa esta noche. lo que el malhumorado no parecía notar o simplemente no le importaba. ese rápido revoloteo hacia mi pecho estaba más del lado de fóllame que del de estás incumpliendo el código de vestimenta de la oficina. que habían ignorado mi existencia o me habían evitado durante la primera semana. Así es exactamente como describiría a Brogan… dominante pero accesible—. Brogan asintió. Fue pasando por todos en la mesa. niña. Te lo dije. Gabe? —Sigo trabajando en eso. —¿Qué otras noticias tenemos? Alguien intervino con una idea sobre ahorrar dinero en Starr Media cortando servicios que pesaban sobre la compañía y no proveían mucho en términos de beneficio. ¿Qué tienes sobre nuestras proyecciones en rentabilidad de inversión. Tranquila. Tan pronto como empezó a hablar. —Típico —dijo con la estúpida nariz respingona apuntando al cielo—. —Tenemos programados al menos cuarenta nuevos clientes para el próximo junio. No podía estar cien por ciento segura. O podría ser una racha de pensamientos de deseo acompañados de ―necesito conseguir un poco‖. —Eso es lo que me gusta escuchar. —Comencemos esta reunión. seguí a Jackson a la sala de conferencias y tomé el único asiento disponible en la abarrotada mesa redonda de conferencias. No se molestaron 40 en decir hola a Jackson. pero parece que doblaremos nuestros beneficios para el fin del año fiscal. cada persona compartía los informes de sus departamentos específicos. Entonces se había ido a la sala de conferencias mientras yo me quedaba allí. Se centró en el resto de los empleados que hablaban cordialmente entre ellos. mirando un bulto de cachemir negro sobre el suelo. no un oficinista pervertido. complacido. se callaron y todos parecieron escuchar embelesados. Melissa. ¿de acuerdo? —Su tono tenía un aire autoritario mientras que seguía siendo amigable. lo cual asumí que significaba ―por supuesto‖ en código de hombres. Gabe sonrió y le dio un rápido gesto con la barbilla. . Es tu jefe.

Brogan Starr no acababa de gemir al mirar mi pecho. Nadie lanzaba pedazos de papel o se entretenía con sus ordenadores. de nuevo… Y ¿eso fue un gemido? Fue tan bajo que si hubiese estado respirando. Después de que cada miembro dio su aporte sobre su división. —Sigan con el buen trabajo. Por otra parte. Ponte manos a la obra con eso tan pronto como hayas terminado las analíticas. —Crucé los brazos y sus ojos se ampliaron un mínimo. equipo. verdes. tenía que estar imaginando cosas. Encontraré algo para cubrirme. la luz iluminando sus rasgos. no importaba cuál sea la pregunta). si no involucraba que la gente se arrepintiera hasta del día en que había nacido. La única excepción era Jackson (sorpresa. avellanas y marrones estaban dirigidos hacia nuestro CEO. Los hoyuelos hicieron su aparición. —Sí. sí. —¿Lo que necesitaba? —Si hubiera leído mis pensamientos en ese exacto momento. Pero fue un sonido que definitivamente había venido de su dirección. Tragó con fuerza y la nuez de Adán se deslizó por su garganta. —Chocó sus palmas y todos se levantaron y salieron de la sala de conferencias. excepto para poner los ojos en blanco. habría sabido que lo que necesitaba involucraba menos prendas de ropa y más chocolate (porque el chocolate siempre era la respuesta. Extraño. no lo hubiera oído. Cada par de ojos azules. No. Nada como las clases que había tomado en la universidad. —Antes dijo que había dejado algo abajo. creo que es una buena idea. —Algo en su intensa mirada hizo que mi piel se erizara. Nadie estaba mirando su teléfono para leer medios sociales. me di cuenta de que Brogan y yo éramos los únicos en la sala de conferencias. todo el mundo parecía feliz de estar aquí. —¿Consiguió lo que necesitaba? Levanté la cabeza para mirarlo. Eché un vistazo alrededor de la habitación con asombro. Estaba de pie junto a la ventana de suelo a techo. colgados de cada palabra que decía. —Sé que ha leído el manual así que. sorpresa). Se aclaró la garganta. donde los estudiantes miraban el reloj desde el momento en que sus culos tocaban los asientos. Hacía mucho tiempo que un tipo no me miraba así… O al menos durante la mayor parte de mi carrera universitaria había estado demasiado ocupada con la nariz metida en un libro para notarlo. dudaba que reaccionara. Su mirada bajó del nivel de mis ojos por una fracción de segundo. Mientras tomaba mi ordenador. —En realidad esa es una gran idea. . —Ah. ¿asumo que sabe que está violando el código de vestimenta en este momento? —Había una cualidad burlona en su voz y estaba bastante segura de que esto era una venganza por mi actitud de listilla la primera vez que nos conocimos. Brogan se puso de pie y 41 les sonrió a todos. señor. ¿verdad? —Sí.

Tu tiempo en los pobres hombros de nuestra Lainey fue breve. Eso por sí solo era suficiente para enviar mi medidor de desmayo al rojo. —Zoey tomó un cupcake de la caja y le dio un respetuoso mordisco—. muy posiblemente camas… No es que lo hubiera descubierto. Un par de años atrás. Ya fuera una prenda que moría por la moda antes de que estuviéramos preparadas para dejarla ir (nunca superaré la moda de los vaqueros anchos) o algo que estaba más allá de reparación. Toda la capacidad de congeniar abandonó su rostro. ¿En qué tenía que contribuir en esta reunión? Era la asistente de Brogan. —En serio. Tenía un montón de tarea que hacer si quería mantener mi trabajo. —Me miró. —Tomó una pila de papeles de la mesa y la dejó caer contra la superficie. Pero Brogan tenía un rostro intensamente hermoso. con énfasis. con la suficiente ferocidad como para sacarme el aliento de golpe. —Demuéstreme que no me equivoqué al contratarla. sumado a un cuerpo igual de impresionante y un aire que podía dominar una habitación. vamos. La participación es altamente estimulada. Estaba haciéndolo más grande de lo que era. esto tenía que ser una alucinación causada por mi épica temporada de sequía. Lain? Otra tradición que habíamos empezado en la escuela fue la de los funerales de ropa. Es decir. quien luego le daba esa información a él. pensé que había conocido a los hombres más asombrosos y atractivos del planeta. no muy segura de qué hacer con esa pregunta. El pobre hombre solo me estaba dando un momento difícil y yo lo estaba convirtiendo en uno de esos ardientes romances de los que solo había leído en mi Tablet. Su pulgar pasó por el borde de los papeles en un suave y firme patrón—. Golpeó sus papeles de nuevo contra la mesa y mi atención regresó de golpe. ¿Se suponía que tenía que apuntar eso? La última vez que lo comprobé. durante mi viaje de mochilera por Europa. —He notado que no comentó nada en la reunión. —¿Anotaste Latte Fletcher en tu currículum? 42 Ladeé la cabeza y lo observé por un momento. Cada expectativa de lo que era realmente atractivo en el sexo opuesto fue destruida. —Correcto. He leído tus credenciales. Tienes ideas brillantes y las reuniones son una oportunidad para compartirlas. . Así hice crecer a mi compañía. —Correcto. Brogan Starr rompía corazones… y con esos deliciosos antebrazos. pero estuviste con ella bajo la lluvia y en los días nublados. mi grado no era más valioso que los servicios básicos de entrega de bebidas. —No sabía si era mi papel decir algo. Todo lo que necesitaba saber ya se lo había informado a Jackson. incluso cuando sus labios estaban fruncidos como en este momento. *** —Nos hemos reunido aquí para honrar la corta vida del Suéter Chanel Encontrado En El Black Friday. Muchas veces. Lo entendí bien. No. —Por supuesto que no. —Fruncí el ceño. ¿Tienes algunas palabras. mis días como empleada se contaban con un solo dígito.

Habíamos honrado a nuestros atuendos favoritos dándoles una despedida apropiada. especialmente ahora con mi presupuesto más apretado que un par de fajas. —¿Quieres ver un episodio de Gilmore Girls? —me preguntó. Me mantuviste cálida en los días fríos. —Tomé un sorbo de vino y lancé la prenda en una caja de cartón en mi armario. para el momento en que llegamos a la universidad. Zoey me entregó el último cupcake de la caja. —Hecho. se trató de cajas de vino y cupcakes de marca Hostess. me decidiera a coserla. —Alzó su vino y chocamos los vasos. —Era más que eso. tal vez. 43 —Por el mejor suéter que una chica podría pedir. Intentaba cuidar mi ropa. La parte triste era que no sería capaz de permitirme algo tan bonito durante un largo tiempo. —Solo si es de Jess. en mi tiempo libre (¡ja!). Cualquier cosa con tal de superar que el trabajo no era lo que debía ser y ese pequeño problema de no poder apartar de mi mente los ojos marrones del jefe. —Brindo por eso. Empezamos con sidra espumosa en nuestro primer año y. —Fuiste un gran suéter. . Bebí a tragos mi vino. La guardaría para ocuparme de ella más tarde cuando. —Confiable como un buen novio —intervino Zoey. No necesitaba abrirme de piernas para él.

supongo que todavía estaba sacudida por la reunión de ayer. resignada al hecho de que no conseguiría ningún sueño adicional esta mañana. Limpia. ¿Hay algo mal? —Me deslizo y paso la puerta. Me apoyo contra ella. Regla #263 No se permiten animales en las instalaciones de Starr Media. Gemí y salí de la cama. Capítulo 6 Manual Starr Media. Sustento líquido. —Sí. pero estaba segura de que mi adicción provenía del revestimiento primordial del útero. Probé esponjando la almohada y retirando el cabello. Frunce el ceño y pasa las hojas que están sobre su escritorio. Se arremanga la camisa revelando un tatuaje delicioso y me enseña los hoyuelos cuando sonríe. en el siempre amoroso infierno. ha sido eso? Es decir. —¿Qué quiere? —No tengo más para dar. Pero he hecho todo lo que me ha pedido. No estoy satisfecho con su progreso. Mi cuerpo estaba exaltado por el extraño sueño con Brogan. pantalones cortos de dormir y una camiseta de tirantes. 44 —Últimamente su rendimiento en el trabajo no está a la altura de la calidad de Starr Media. Me desplomé sobre la almohada y traté de calmarme para volver a dormir. La mañana no comenzaba hasta que hubiera ingerido al menos cuatro tazas de café y que tuvieran tiempo de hacer efecto. Necesito este trabajo más que nada. ¿Qué. Rodé hacia mi lado izquierdo. Hora del plan B. Todavía tenía cuatro alarmas más del despertador antes de que tuviera que salir de la cama. —V enga a mi oficina —dice Brogan con una voz áspera que perfora el intercomunicador. El flequillo estaba enmarañado contra la frente como una masa húmeda y mi corazón seguía golpeando. El café ya estaba preparado y mi taza favorita (te abrazaría muy fuerte) ubicada al lado de la cafetera. Bien. Con el cabello desaliñado. El sudor se escurre por la curva de mi columna y me cuesta trabajo respirar. Fue inútil. —Usted. Él debe saberlo—. pero tener sueños sexuales con mi jefe era lo último que necesitaba. salí torpemente de la cama y arrastré los pies hasta la cocina. Luego al derecho. señor. —Quiero más —exige con hambre en los ojos. La habitación se acerca a mí. La alarma del teléfono zumbó y me senté disparada en la cama. . Mamá decía que nunca había bebido café cuando estaba embarazada. Gemí y miré la hora.

pero se mantuvo firme. lo cual se evidenciaba por su hábito de hacer esa mierda del saludo al sol sobre una estera de yoga en el medio de la sala mientras yo presionaba el botón del despertador siete veces. En este momento. Acababa de consumir mi taza número tres cuando Zoey irrumpió en la cocina tarareando algo en voz baja. haciendo mi mejor imitación de Frankenstein. ambas mientras Zoey se estaba recuperando de una borrachera. —Tomaste una ventaja injusta de mi estado inducido por el vino. Empujó una Tastytart (o como yo decía "cartóntart" para describir el sabor) a través del mostrador y me quedé mirando la barrita envuelta en papel de aluminio. —¿Comiste algo? Ese combustible de cohete va a quemar un agujero en tu estómago durante la caminata. Mi estrategia había tenido éxito un total de dos veces. —Ella está viva —dijo. . La señalé con mi Tastytart antes de darle un mordisco. Zoey era una de esas personas molestas que amaban las mañanas." ¿De verdad quieres eso para mí? 11Franzia: Marca de vino que viene en envases de cartón. Encontrarán partes de mi cuerpo cortado en pedazos y almacenados en el congelador de un tipo que los vecinos describirán como "agradable. —Recuerdo claramente que prometiste ser mi compañera de caminata esta mañana. Siempre habíamos corrido juntas en la universidad. porque lo menos que podía hacer era renunciar a las Poptarts para ahorrar dinero para mi mamá. Lo mantuvimos con clase. me fue difícil decirle que no a Zoey. En mi opinión. y nos había quedado la costumbre cuando nos mudamos a Seattle. sin embargo. Sus labios se torcieron. Lo cual hizo que automáticamente me sintiera culpable. pero un poco apagado. Las posibilidades estaban en mi contra en este momento. moviéndose hacia la nevera y sacando un envase de yogur. tendría piedad de mí y podría salvarme de hacer ejercicio hasta sudar antes de dirigirme a la oficina. —Grrrr —murmuré y estiré las manos rígidas frente a mí. eran bien pasadas las tres cuando me quedé dormida. A pesar de que estaba sintiendo los horribles efectos secundarios de todo ese vino. No era de la jodida marca que me había echado a perder los primeros veintitrés años de vida. 12Dateline: Revista de noticias de televisión estadounidense semanal. Tal vez si me hacía la tonta. Era cruel e inusual pedir promesas a una persona que toma directamente del envase de cartón de Franzia11. ya que nuestro campus no era siempre el más seguro por la noche ni temprano por la mañana. Una taza más y sería ochenta por ciento funcional. —¿Caminata? —Fingí ignorancia. con la mano plantada en su injustamente perfecta cintura de reloj de arena. Después de estar dando vueltas en la cama repitiendo la gran desaparición del suéter y luchando con el hecho de que Brogan no estaba completamente convencido de que había tomado la decisión correcta 45 contratándome. —No me di cuenta de que mi mejor amiga me dejaría para defenderme sola en caso de ser secuestrada en las calles de Seattle y terminar en un episodio de Dateline12. cualquier persona que hiciera café por la mañana no podría hacer nada mal. era una diosa.

utilizando la culpabilidad como una gruesa capa de mantequilla de maní extra-espesa. hoy estaba en buena forma. Sabía que era pura coincidencia correr (oh. 46 La Costa de Seattle carecía de su bullicio habitual a las seis de la mañana. y dame algo de eso. Una taza más de café y estaré lista. —El servicio en este lugar es una mierda —me burlé. tirando de la correa para ir más rápido. y el deseo de correr había llegado a ser tan intenso que estaba dispuesta a sacrificar una hora de sueño por algo de ejercicio muy necesario. nos cruzaríamos en el lapso de cincuenta pasos. era impresionante. No. la tela pegada a un conjunto de abdominales muy bien tonificados. . En realidad. cuando corría. No. Un perro trotaba junto a él. Dios mío. pero mi vanidad personal no permitiría que me viera en mi estado desaliñado pre- maquillaje y pre-domesticación-de-cabello. Dieciséis onzas más de café y sería capaz de llegar a una réplica digna. tengo que restringirlo. Señaló con la cabeza a un hombre corriendo hacia nosotras y yo tropecé unos pocos pasos. Mierda. Arranqué un auricular y le lancé una mirada. no era otro que el simpático vecino anti-Anticristo. —¿Qué? —Mira a ese alto y oscuro. Yo había corrido a campo traviesa en la escuela secundaria y la universidad y. —Lo siento. algo que nunca he entendido. eso sería totalmente impresionante y justo un premio del universo. ¿Por qué de todos los lugares de la ciudad al romper el alba? No era solo cualquier tipo alto y atractivo corriendo hacia nosotras. No había sido capaz de salir en toda la semana por mi horario de locos. Agarró mi jarra y vertió el resto del café en el fregadero. muchos profesionales de negocios corrían a lo largo de la costa. Al igual que en Portland. Hasta entonces. —Bien. ironía) con él en un ejercicio matutino. dado que siempre estaba tan emocionada hasta el momento que nuestros pies golpeaban el pavimento y jadeaba con respiraciones cortas y poco profundas. Este hombre con el sudor empapando su camiseta gris. En mi opinión. todo se ponía en perspectiva. Zoey odiaba correr. mi mente estaba en la nación zombi. Me deslicé del taburete y caminé a mi habitación para vestirme mientras Zoey reía en la cocina. La frialdad de noviembre atravesaba mis huesos hasta que estuvimos casi terminando el segundo kilómetro. No puedo tenerte vomitando por todas partes cuando corremos por la costa. Estaba pensando en encontrar otra oferta de Black Friday en unas cuantas semanas cuando Zoey me dio un codazo en las costillas.

—¿El Anticristo? —Se movió para mirar por un lado del árbol y la agarré por los hombros para arrastrarla hacia atrás. 47 Levantó una ceja. Miró con cuidado por detrás del árbol de nuevo y dejó escapar un silbido bajo. Todo el mundo menos él. con los ojos desenfocados y la mandíbula apretada mientras corría. —¿Qué demonios? —me preguntó. Me metí más profundo en los arbustos tratando de ocultarme bien. —Ese es mi jefe —susurré. al parecer. Él no sabe quién soy. no dio ningún indicio. Si se levantaba tan temprano y se quedaba hasta casi la medianoche en la oficina durante la semana. Ella agitó un dedo hacia mí. —Estás enferma. Durante unos segundos me puse a considerar la rutina del señor Starr. Pero aun así. Me reí entre dientes. Corría. Estaba dos pasos más cerca de escribir su biografía. Cuando Brogan pasó corriendo. Tal vez él incluso te golpeé el culo con él. —Por lo tanto te escondes de tu jefe detrás de un árbol —dijo sin expresión. dudaba de que el hombre consiguiera más de unas pocas horas de sueño cada noche. —Venga. —Touché. —Soy ingeniosa. su capacidad de ser tan agradable y a la vez tan poderoso me intrigaba. Estábamos bien escondidas. tal vez fuera el hecho de que era una entrometida. Brogan tiró de él y lo reprendió suavemente. Bien. Y era un admirador de los Seahawks. —Libro de reglas —le recordé. —Creo que me gusta más este punto de vista. Mi suposición: era un monstruo en el dormitorio y desataba un poco de esa agresividad contenida de la sala de . Si nos había visto. pero estoy dispuesta a dejarlo pasar si tú los estás. Parecía estar fuera del mundo. Y él esperaba que todo el mundo las cumpliera. —Síp. Empujé a Zoey fuera del camino pavimentado a una zona ajardinada con unos grandes robles y arbustos a la altura de la cintura. Los músculos de las pantorrillas estaban tensos contra su piel y la tela de los shorts moldeaba su trasero con cada paso. ¿Por qué no puedo dar un pequeño vistazo? —Porque alguien que te mira detrás de un árbol es espeluznante. Algo en él me hacía querer saber más. no pasaría si podía evitarlo. eso no va a ocurrir en ningún momento de esta década. —Que se joda el libro de reglas. Soltó un suspiro exasperado y abrió los brazos como Jesucristo. Este encuentro casual no podía suceder. No. luego regresó a sus largas zancadas. —Señaló con la cabeza hacia la figura que se retiraba. —Habría golpeado eso si fuera tú. Esta fue mi primera pista real de lo que le gustaba hacer fuera del trabajo. el perro se volvió loco tirando de la correa y ladrando en nuestra dirección.

13SNL: Programa de TV Saturday Night Live. Sí. Como si hubiera leído mi mente. . —Creo que tiene una pequeña cosa en su cabello. estaba increíblemente sedienta y Brogan definitivamente no era mi marca de Gatorade. Limpié lo último del sueño en mis ojos y entré en el edificio. La experiencia pasada me había enseñado que una 48 persona con esa cantidad de reglas venía con un montón de equipaje. solo tenía tiempo para una ducha rápida. —Llegó a la parte posterior de mi cabeza y extrajo una hoja. —Ah. Eso sonaba deliciosamente asombroso en este instante. Dos veces: listo. les presento a Brogan Starr: Director General y comediante. cerebro. Jefe: listo. Enfócate. —Considéreme impresionado. Para el momento en que habíamos hecho nuestra caminata de cuatro kilómetros de regreso al apartamento. y observé. completamente paralizada.juntas en quienquiera que fuese lo bastante afortunada para enredarse en sus sábanas. Haber dejado una mala impresión. su lengua se deslizó sobre su labio inferior. Señores y señoras. Está bien. Su barbilla y mejillas estaban cubiertas con un rastro de barba y sus labios parecían estar un par de tonos más oscuros que la última vez que me había encontrado con él. Y no necesitaba hacer una parada en mis pensamientos. Brogan se acercó a mi lado. Casi estaba funcionando a plena capacidad cuando tomé el tren ligero. —Brogan llevaba un traje de color carbón. —Odiaría decepcionarlo. Necesitar más el dinero que el sexo: listo (vacilante). Mi boca se secó más rápido que mi cuenta bancaria en una venta de Sephora14. (bueno. Te gusta la idea de él. es mi segunda asistente —hizo un gran gesto para comprobar su reloj—. tu jefe es la persona menos indicada para fantasear. Por supuesto recordaría la única (bueno. tenía un buen número para elegir a estas alturas) cosa estúpida que había dicho ayer. no ayudes. Veo que su segundo nombre le precede. no había manera de ignorar el manual de 300 páginas llenas de reglas dementes que quedaban mejor en una sátira de SNL13. Sí. así que me lo había recogido hacia atrás y esperaba lo mejor. Un rubor caliente se inició en mi cuello y se abrió camino hasta mis mejillas. esta es la parte donde captas una indirecta). Me lo sacudí y lo bloqueé hasta quedar seriamente deshidratada. cerebro. la idea de un hombre poderoso con hombros increíblemente anchos presionándote contra la pared del elevador y golpeándote más duro que la cabeza después de seis copas de vino. Además. Justo cuando pulsé el botón del ascensor. 14Sephora: Tienda de cosméticos. No lo deseas. Nada de lavarme el cabello. Taylor. Holaaa. con una corbata negra impecablemente armada.

—Sonrió. Dejar. —Salir con mi compañera de apartamento. —¿Me creería si le dijera que soborné a Recursos Humanos con galletas? Debo. Realmente no estaba acumulando puntos extras con el tipo que firmaba mis cheques. A veces siento como que estoy aquí más que en mi propio apartamento. Err. —Dígame otra vez ¿cómo pasó la verificación de antecedentes? —Supuse que estaba bromeando pero allí había una pizca de inquietud. Ganaría indiscutiblemente. algo pasaría con mi mamá y tendría que regresar—. por lo que es normal que sepa dónde se encuentra durante el horario de oficina. —Por supuesto. Era como si el sistema de . sabía que en el momento en que me acostumbrara a la idea de permanencia. —Por no hablar de que todavía estaba viviendo de cajas. Eso sería ligeramente inquietante. Bromear con él era la última cosa que necesitaba hacer. La pequeña luz de esperanza de que lograría salir del ascensor sin humillarme sufrió una muerte lenta y dolorosa. —¿Solo ligeramente? —preguntó. —No es que realice un seguimiento de todos tus movimientos. Estoy a cargo de su horario. —Gracias. eso no sonaba espeluznante en absoluto. Él pensaba que era seria. Su mirada lo decía todo: Correeeeecto. 49 —¿Algún gran plan para el fin de semana? —preguntó. —Está bien. Algo en el fondo me impedía desempacar. Y estaba bromeando. Y jugaría a la ignorante acerca de eso hasta el día de mi muerte. Mi discurso consistiría en un rostro cabizbajo de camino al escenario. Todavía estamos instalándonos. Hablar. Y sin embargo.. Brogan arqueó una ceja. Fue lo bastante misericordioso para dirigir la conversación en una dirección diferente. Tenía la idea de que esto era temporal. Lainey Taylor. Se volvió hacia mí y por un segundo pude ver una mirada de preocupación pintada en su rostro. Me quedé mirando la hoja en su mano y contemplé la posibilidad de que en algún lugar del mundo hubiera un concurso para la Chica Más Torpe Que Alguna Vez Existió. ¿Y usted? —Estaré aquí —suspiró y sonrió con complicidad—. No había absolutamente ninguna manera de que pudiera saber que estaba en su camino. —Lo está.. Él era mi jefe. Se desvaneció rápidamente ya que retomó su típica sonrisa despreocupada. mi boca inteligente se negaba a cerrarse por un maldito segundo. De. y terminaría con el juez anunciando que habían dicho el nombre equivocado justo después de que hubiera terminado de agradecer a mi madre. mucho. Solo un poco más tensa. Mierda. su amigable vecina acosadora. Debe haberme caído de camino al trabajo.

pero no podía recordar sus nombres. —Lainey Taylor. Siguió caminando hacia su oficina mientras dejé caer mi bolso sobre mi silla. —¿Cómo va todo. y mi rutina de comediante me había conseguido una carta de despido. pero teniendo en cuenta la situación. Fui a mi escritorio y agaché la cabeza durante un par de minutos. junto con algunas otras personas que reconocía. —Que tenga un buen día. Solo tratando de no meter la pata con la boca. Me quedé allí. Cuando llegó la hora del almuerzo. Y si me necesita. Antes de cerrar la puerta. o si había ido más allá del punto de no retorno.. no me quejaría de su elección de adjetivos. —―Interesante‖ no era exactamente un respaldo rotundo. ¿Por qué habría asumido algo diferente? Estaba segura de que si le hubiera dicho que quería vestirlo como Thor y lamer 50 Nutella en su pecho desnudo (no es una idea del todo mala. decidiendo que debería coserme la boca con un procedimiento quirúrgico. pero con mi tesis dedicada a los medios sociales y la aprobación de recursos humanos. Después de un momento de silencio dolorosamente incómodo. es usted una adición interesante a mi personal. Esta era la parte en la que el yunque gigante caía sobre mi cabeza. Asentí y decidí que sería inteligente no hablar más—. —¿Recibiste algunos clientes más? Zelda era la única persona de la empresa que parecía interesada en mi papel con la firma. todo lo contrario al tono malicioso de Jackson. Este hombre era el del poster Chico Tranquilo Siempre. Lainey.). Brogan había decidido arriesgarse y darme una oportunidad de probarme a mí misma. Fruncí el ceño. novata? —A ella le salía como una expresión de cariño. sus labios cedieron y se rio entre dientes. —Mejor hoy. sin saber qué hacer. no era común que una segunda asistente recibiera clientes (por lo que ella me había dicho). Tan pronto como Jackson regresó de su descanso para almorzar. me las había arreglado para mantener un perfil bajo y evitar cualquier contacto con Brogan. . se volvió. sabe dónde estaré. eso sería muy apreciado. rodó los hombros. Zelda ya estaba allí. ¿verdad? Si tan solo pudiera arrancar las palabras del aire. hubiera asentido y sonreiría fingiendo que le había preguntado la hora.ventilación del ascensor estuviera mezclado con algún tipo de gas nervioso que sacaba las inhibiciones. Estaba impresionada porque nada parecía perturbar a este individuo. —Guiñó un ojo. meterlas de nuevo en mi boca y fingir que no programé acechar a mi jefe. ¿Tener una conversación sobre acoso en el ascensor? Le restó importancia como un profesional. El ascensor se detuvo en nuestro piso y ambos salimos. El calor llenó mis mejillas y contuve un gemido. Es reconfortante saber que tengo una empleada tan dedicada que sabe dónde estoy —dijo con una pizca de diversión en su voz. ¿Llamarlo diablo? No era gran cosa. tomé mi sándwich de mantequilla de maní y mermelada y me encaminé hacia la sala de personal.. Al parecer.

—¿Cuántos años llevas trabajando aquí? —Tres. —No —tartamudeé. sí. —¿Por qué? ¿Estás pensando en invitarlo a salir? —Arqueó una ceja. . una fuerza magnética que no podía ignorar. —Ambas eran cosas que ya sabía y completamente inútiles en mi misión de acosar a Brogan. porque un cliente era un infierno mucho mejor que no tener ninguno. Ese era el plan. Dejar de hacer comentarios estúpidos. sería Zelda. Por ejemplo. ganar su confianza y obtener más clientes. —¿Qué le gusta hacer fuera de la oficina? Ella me miró. ¿eh? Asentí. A veces viste camiseta los 51 viernes durante esta época del año. Como cualquier socio de negocios. —¡Zelda! —Arranqué un pedazo de mi sándwich sin estar dispuesta a admitir que. más sería capaz de jugar con mis fortalezas. —Honestamente. estudiando mi rostro. —No te preocupes. Pero viste los tatuajes. —Está bien. Su mera presencia en la habitación cautivaba mi atención. aparte de ser un admirador de los Seahawks y gustarle la canela en su café. Al menos. Brogan verá que estás haciendo un buen trabajo y te dará más en poco tiempo. Asentí. eso es todo. ¿Era malo que desde que lo había visto por primera vez hubiera tenido un sueño recurrente con nuestra ropa arrugada en el suelo y nuestros cuerpos juntos en el sofá de su oficina? Sí. —Solo estaba bromeando. —¿Qué? Es absolutamente atractivo. —No es que me quejara. Pero era más que la apariencia de Brogan lo que me interesaba. Siempre le gusta escuchar a los demás. Algo así como lo que sentía cuando escuchaba a John Legend llegar a esas notas de falsete. por supuesto). Me aseguré de mantener mi expresión impasible. pero mantiene su vida personal para sí mismo. Ella era amiga de todos en la oficina y conocía todos los chismes. muy malo. —No. cuanto más supiera de él. lo escalaría como una puta alpinista si tuviera la oportunidad. ―Aturdimiento mental‖ sería la única manera de describirlo. sí. Mantener la cabeza agachada. Pero esta pregunta era solo para fines de investigación. Esos eran una de las muchas razones por las que me sentía atraída por él. que la segunda asistente anterior fue despedida porque sorbió su té demasiado fuerte para el gusto de Jackson (en secreto. —¿Cómo qué? Está aquí mucho y le gustan los Seahawks. estaba totalmente de acuerdo con ese sentimiento. —Para responder tu pregunta. pero mi amor por la multi-tarea se moría por tomar más. podría manejar una de esas cosas. —¿Sabes mucho sobre él? Si alguien lo sabía. Brogan había convertido mi mente en una torpe papilla. manual del empleado o no. El calor llegó a mis mejillas.

dudaba que alguien más lo hiciera además de Jackson. De hecho. La euforia inicial rápidamente se desinfló. o bien haciendo copias. Jackson estaba en una reunión con uno de nuestros clientes. Zelda asintió y tomó un bocado de su sándwich de atún.. No podía tener más de diecinueve años. y definitivamente no iba a sacarle a él información. Si me dieran un centavo por cada vez que me había mentido a mí misma esta semana. Las pocas veces que había ido a su escritorio para hacerle preguntas. estaba obligada a pasar el rato. del tipo que la mayoría consideraría todo americano. —Disculpa —le hablé más fuerte—. Martinis de quince dólares sumaban bastante rápido en términos de lo que podría utilizar para las cuentas de 52 mamá. estaba bastante segura de que era solo Brogan. Me estremecí ante el pensamiento. —Si te interesan los hombres tatuados. Guau. que estaba enfocada en la puerta al final del pasillo: la oficina de Brogan.. Regresé a mi escritorio a las doce y media en punto. La cosa era que nunca me habían gustado realmente los tatuajes. El sudor perlaba su rostro mientras trataba de contener al animal. El chico me ignoró y se dirigió hacia la oficina. así que supuse que estaba. tengo unos cuantos amigos con los cuales te puedo enganchar. —Pensaré en ello —dije. y ninguno de ellos duró más de un par de meses. ¿cómo podría concentrarme en el trabajo cuando estaba deseando a mi jefe? No es que estuviera muriéndome por él. seamos sinceros. o afuera mirando cómics en su teléfono. —Disculpa —le dije al chico. Si ella no sabía nada. —Movió sus cejas sugestivamente. Porque. después de años de ser mejores amigas. En la universidad había salido con chicos de corte limpio. había estado tan pegado a su teléfono que no me vio acercarme. los perros no están permitidos en Starr Media. . Porque. Me aseguraré de que Brent esté allí. Por dentro estaba haciendo el baile de la felicidad por el hecho de que Zelda me extendiera la invitación para pasar el rato. Alrededor de las tres. Brogan no era como mi papá. archivando. Tal vez salir con el amigo de Zelda sería algo bueno. Alguien además de Zoey. Deberías venir a tomar algo con nosotros este fin de semana. mi papá había hecho lo mismo. y. ¿Cómo alguien podía ocultar todo sobre sí mismo a las personas que veía todos los días? Por otra parte. obviamente. todavía no había sufrido su estirón. Es dueño de una tienda de tatuajes en el centro. y sus brazos estaban tensos agarrando el arnés de cuero. el ascensor se abrió y un chico pequeño con una camiseta que se tragaba su delgada figura atravesó las puertas con algo que solo se podría describir como un pequeño caballo que lo arrastraba por la correa. Tragos significaban dinero y dinero no era algo que me sobrara exactamente en este momento. Jackson no estaba por ningún lado. Y quería pasar tiempo conmigo fuera del trabajo. Me levanté del escritorio. Seguramente. lo cual era a la vez estúpido y un poquito problemático. —Solo mantenme informada. lo que significaba que tenía que hacer control de daños lo antes posible. Sacudí los brazos tratando de llamar su atención.

levantaría mi falda y su palma golpearía mi… —Lainey. Estoy hablando contigo —grité. hipnotizada. el chico y el perro/pony atravesaron la puerta de la oficina de Brogan más rápido de lo que pude salir de mi escritorio. castígueme con sus grandes y fuertes manos. tratando de recuperar un pedazo de mis funciones cerebrales superiores. La lengua del perro colgaba fuera de su boca. pero no cuando se trataba de grandes cantidades de saliva—. Hace eso otra vez y me veré obligado a escribir un informe. Sacudí la cabeza. El chico me lanzó una mirada y le entregó la correa a Brogan. luego salió de la oficina. lo siento mucho. Puaj. —Alzó la vista y esta vez su expresión era mortalmente seria. porque realmente lo estaba haciendo muy bien. ya que todavía estaba concentrada en sus brazos y la presencia de un perro en la oficina. La tela se deslizaba después de cada caricia. me di cuenta de que había soñado despierta demasiado tiempo con esa fantasía. con Brogan castigándome por infringir una regla. Lainey —dijo Brogan. Por la forma en que me estaba mirando fijamente. Por favor. Una vez más me pregunté por qué no me reportaba aquí mismo y ahora. Reglas. seguramente habrían sido escoltadas fuera de las instalaciones con una pequeña caja de cartón con sus pertenencias si hubieran hecho la mitad de lo que yo había hecho en mi primer par de semanas. Correcto. Un pequeño escenario de ensueño cruzó por mi miente. no. y yo me quedé allí. siguiéndolas al pie de la letra. —Sí. tiene una habilidad especial para romperlas. Realmente no estaba teniendo mucho éxito con el "mantener los comentarios estúpidos adentro" hoy. señor Starr. idiota. me consideraba afortunada y no trataría de empujar mi suerte más lejos. Fuera cual fuese la razón. Tardé un segundo en procesar lo que había dicho. mierda. Había dicho algo antes de que entrara en mi hipnosis del tatuaje. Su cola se agitaba contra el suelo mientras Brogan rascaba la parte superior de su cabeza. Entonces me doblaría sobre su escritorio. ¿Será esto lo que le ocurre al cuerpo cuando no . revelando un tatuaje de elipses en su muñeca junto con un intrincado remolino de tinta negra. —Serán cinco palmadas en el culo por su desobediencia. Rápidamente reconocí al perro como el de esta mañana. El paseador de perros con cara de niño siguió ignorando mi existencia. La manga de Brogan se deslizó por su brazo mientras acariciaba al perro. Estaba completamente a favor de los animales 53 que muestran amor. y la baba se escurría en el suelo delante de él. Pero era demasiado tarde. Bueno. —Para alguien que dice haber estudiado el libro de reglas. —No sucederá otra vez. —Oye. y los reemplazó con cosas como celos leves por un canino y fuertes manos cuidadas. —Oh. Teniendo en cuenta que mis predecesoras. La interferencia estática distorsionó mis pensamientos coherentes. y toda mi paciencia desapareció. He sido una chica realmente muy mala. No maldecir. Hubo un atisbo de sonrisa en su voz mientras se ponía en cuclillas y el perro le lamía una mejilla.

¿Qué era esto? ¿El día de 54 ―trae a tu perro al trabajo‖? —Es un. He hecho tres cuadros y utilicé las fotos de sus vacaciones. así que tal vez esta fuera mi oportunidad de hacer las paces con él. Bruce rodó y Brogan le rascó la barriga. porque nunca conocería a nadie si estaba en el trabajo durante todas mis horas de vigilia. El impulso de dejar escapar un ―¿te parece?‖ fue abrumador.sales con chicos durante largo tiempo? Tal vez necesitaba unirme a un sitio de citas. —Lainey. —¡Jesús! —Me puse de pie y planté las manos en las caderas. El perro dejó escapar un ladrido bajo y empezó a dar vueltas por la habitación. Mi mente volvió al modo detective en piloto automático. Un conjunto de dientes afilados brillaron mientras su mandíbula se retraía. este es Bruce. —¡Bruce! —Su profunda voz retumbó y apuntó un dedo hacia él. 15Twerk: tipo de baile en el que una persona. pero logré echarme atrás antes de que pudiera hacer una comida a base de dedos. Se volvió hacia mí y frunció el ceño—. Bruce. tal vez seis. Todavía no podía superar el hecho de que esta bestia estuviera en el edificio. —Bien. Asintió. por lo que no estaba muy clara respecto al protocolo. baila de una manera sexualmente provocativa que implica movimientos de empuje de la cadera y una posición baja en cuclillas. Nunca antes había sido presentada a un perro. Una fotografía de Brogan con una niñita vestida de azul y blanco cargada sobre sus hombros estaba sobre el escritorio de Brogan. saltar en una pierna y hacer una transición a twerk 15. Lainey. . Permitir una educada olisqueada-de-trasero también es aceptable. La niña tenía que tener alrededor de cinco años. —Sí. um. Este sería uno de esos casos en los que una regla especial en el manual del empleado realmente podría resultar útil. —Me conformé con arrodillarme a su nivel y acerqué mi mano para acariciarlo. Él ladeó la cabeza y me miró. y a su perro no parecía agradarle. las gigantes patas del perro se retorcían en el aire mientras un sonido que solo podía describir como un resoplido de cerdo salía de su boca. —¿Podría haber elegido un adjetivo peor? Él sonrió y señaló hacia el perro. perro interesante el que tiene. Estará complacido. Regla 652: Cuando se encuentre al perro del jefe. ¿Sacudir una pata? ¿Palmadita en la cabeza? La etiqueta de mascota no debería ser tan condenadamente confusa. Nuestras primeras pocas conversaciones no habían sido exactamente estelares. Bruce entrecerró sus ojos demoníacos e intentó morder mi mano. Lo siento. Bruce. tenía grandes rizos rubios y enormes ojos azules. ¿Hija? ¿Sobrina? Esperemos que la última de las dos. —Escondí las manos detrás de la espalda en caso de que la bestia decidiera hacer otra embestida. —No hay problema. —Encantada de conocerte. —¿Ha estado trabajando en la cuenta de Willington hoy? Me aclaré la garganta y volví a la realidad. por lo general una mujer. A diferencia de Brogan. seguido de un floreo de manos de jazz. A veces tiene problemas al conocer gente nueva.

—Se aclaró la garganta y centró su atención en Bruce—. —Me lanzó la correa y volvió a su trabajo. —Está bien —dije llenando el silencio. ¿Cómo se suponía que iba a mostrarme como un activo para la empresa si no estaba contribuyendo con nada que valiera la pena? . cerrando la puerta detrás de mí. debería volver al trabajo. Está bien entonces. Tan pronto como mis dedos tocaron el marco. Bruce se volvió hacia mí y dejó escapar un fuerte guau. Todo lo que decía y hacía conseguía preocuparlo o molestarlo. eso me dejaba jugueteando con los pulgares el resto de la semana. Correcto. Incluyendo las fotos de mi sobrina. Tiré la correa sobre el escritorio de Jackson y caminé de regreso al mío. Todavía tenía un poco de papeleo que rellenar. yo… —Me di la vuelta para encararlo. No cometería ese error otra vez. me despediría yo sola y nos sacaría a ambos de esta miseria. irritada más allá de lo creíble conmigo misma al no lograr tener una sola conversación con Brogan que no implicara meter la pata de alguna manera. La más mínima insinuación de ceño fruncido desapareció de su rostro en el momento en que soltó un suspiro. —Correcto. Jesús. está fuera de sus límites. Bueno. Pero di un gran suspiro de alivio ante el hecho de que Brogan estaba libre de niños. 55 —No fue mi intención levantar la voz. El repentino arrebato me sobresaltó y aflojé la mano. rápidamente lo coloqué sobre el escritorio con un fuerte plaf. En serio. me moría por saber. pero sus hombros aún estaban tensos y los músculos abultados. Hombre reservado. Dígale a Jackson que tiene que llevarse a Bruce esta noche. Entendido. Brogan se puso rígido. aferré la correa a mi pecho y salí de la oficina de Brogan. —No lo toque —tronó. No podía ganar con este tipo. Pero con un cliente y Jackson acaparando todas las tareas. —Buena idea. Tengo una reunión y no podré atenderlo. —Oh. Además. lo suficiente como para mantenerme ocupada hasta después de las cinco. insegura de si llegaría sin hacer algo más para cabrearlo. No le gustaba que tocaran sus cosas. Me moví lentamente hacia la puerta. Me quedé allí durante unos segundos. ¿por qué sigo empleada aquí? Si no estuviera en tan extrema necesidad de dinero. No me gusta que toquen mis cosas.Nada como preguntar sobre los seres queridos de una persona para poner en marcha una buena relación. lo siento mucho. Si está en mi oficina.

Una de las reglas del libro de Brogan decía que era nuestro trabajo darle me gusta o marcar como favoritas todas las respuestas a la publicación. Houston fue una locura. Capítulo 7 Manual Starr Media. 3. adjunté una imagen de Craig haciendo surf con la multitud en el concierto de Houston. Algo sobre impulsar las señales y llegar a más personas. Para el momento en que llegó el almuerzo. Si quería mantenerlo a largo plazo. La ceja disparándose hacia arriba mientras la otra apunta abajo: Te compadezco por ser una tonta completa. las luces brillando en su rostro empapado de sudor. Publicar un tweet por Craig era similar a jugar el juego de Operando. El personaje de caricatura: Ahh. El garabato: Tu ignorancia me divierte. ¿Cuándo llegó mi trabajo a consistir en preocuparme por signos de exclamación? Parecía que había destapado alguna clase de vida alternativa. chica. ¡No puedo esperar para estar en su verlos a todos en St. de verdad necesitaba afinar toda esta interacción con el jefe. Era un trabajo de tiempo completo mantenerse al día con las redes sociales. Jackson se acercó desde su escritorio con una pila de archivos en sus brazos. 2. Las redes sociales tenían algoritmos que ni siquiera podía empezar a comprender. ¿Craig sería del tipo que los usa? O tal vez era del tipo más relajado y frío en las redes sociales. En minutos. Craig_Wellington: Hola a todos todos. miles de personas habían dado ―me gusta‖ a la publicación. . No era de extrañar que Craig contratara nuestra compañía. Un par de semanas en el trabajo y estaba comenzando a distinguir entre los diferentes arcos de sus cejas. había pasado la mañana con tareas relacionadas con el tweet. Cada vez que pensaba en usar cierta palabra que estaba en la lista de ―palabras que jamás deben ser mencionadas‖ un timbre interno sonaba en mi cabeza. Cualquier cosa era mejor que enfocarme en la docena de formas en que había hecho el tonto enfrente de Brogan durante mi breve tiempo en el trabajo. A 56 l día siguiente. Hasta ahora había identificado tres ángulos definitivos: 1. dediqué toda la mañana a la cuenta de Willington. De no hacerlo. Regla #425 Cualquier publicación mal escrita o gramaticalmente incorrecta debe ser retirada inmediatamente. Louis! Gasté cinco minutos mirando el signo de exclamación. Borrándolo y añadiendo en cambio un punto. dará lugar a una serie de consecuencias listadas en el Apéndice A. tengo tanto trabajo que voy a pasártelo.

el arco sobre exagerado que solo lo conseguían los villanos y Jim Carrey. Ni se enteraría de que había puesto un pie en su apartamento. —Soltó la ceja arqueada número dos—. Aquí está la llave del apartamento de Starr. —¿Disculpa? —Yo. terminó escupido en mi pantalla. El café latte que había estado bebiendo. manteniendo un tono ligero. como no ser despedida antes de que el próximo cheque de pago pudiera pagar la quimioterapia de mi mamá. Si tienes algún problema con la orden. —¿Cómo vas. Brogan me da órdenes. intentando sofocar el impulso de poner los ojos en blanco. Jackson sonrió y caminó de nuevo a su escritorio. porque estaba en su oficina antes de que llegara y se iba mucho después de que me iba a casa. Brogan tenía entrevistas programadas hasta las diez de la noche. Tú obedeces. Había durado más que la mayoría de las asistentes anteriores. pero eso no quería decir que fuera lo suficientemente estúpida como para intentar desafiarlo tan pronto. ¿Ir al apartamento de Brogan? Eso sonaba como una receta para el desastre. El segundo sucedía cuando abría la boca para hacer una pregunta. —Dejó caer el resto de los papeles en el otro lado de mi escritorio. Él lo sabía. —Dejó la mitad de los sobres de manila en mi escritorio—. Tú eres la segunda asistente. Él no necesitaba más municiones. Y solo media un metro sesenta y cinco en mis días buenos. girándose hacia mí antes de llegar a su silla. —Así funciona. —Agarré la correa de su mano con manicura. No necesitaba darle más evidencias. ¿Verdad? —Lainey —dije. Por no mencionar que era por lo menos diez centímetros más alta. Este era definitivamente el de caricatura. —Deslizó la llave por el pedazo de escritorio sin papeles. Tenía cero influencias y debía pensar en mi madre. derramándolos por toda la superficie—. mis bragas de niña grande estaban en su sitio. de todos modos. Era más fuerte que el montón de segundas asistentes que pasaron antes que yo. Lenny? Miré la pantalla del computador. Oh. Y que me maldijeran si dejaba que Jackson tuviera éxito en sus intentos por sacarme de la compañía. Apuesto a que ni dormía ahí la mitad del tiempo. —Necesito que envíes estos sobres. Soy el asistente de Brogan. Y archives estos en el depósito. 16Emparrado: peinado en el que un hombre cepilla su cabello hacia un lado por encima de su cabeza para cubrir una zona sin cabello . Estaba esencialmente siendo chantajeada para pasear a un perro. Un profundo nudo se formó en mi estómago. Lo había corregido durante semanas. —Bien. Sólo había visto el tercer arco una vez. después del incidente del elevador. No entendía por qué la tenía tomada conmigo. Lenny. El tipo ya pensaba que era una acosadora de primera clase. Tenía cosas más urgentes que hacer. y necesito que pasees a Bruce esta noche. así que las novatadas deberían acabar eventualmente. puedo asegurarme de mencionárselo a Brogan y serás despedida antes de la reunión de mañana. Pero no iba a dejar que un tipo peinado con un emparrado16 y con entradas en la cabeza me molestara. 57 La última vez que me fijé. Yo te doy órdenes.

—Tú. señor. ¿en qué me había metido? Apreté la correa con un poco más de fiereza. Mi mirada fue a la suya. Lo tomé con mucha menos ansiedad que mi primera semana de trabajo. no podía hacer esto bien. Su aire normal de superioridad desapareció. —Starr Media. Además del hecho de que iba a estar en casa de mi jefe. ¿En qué puedo ayudarle? Una suave voz acarició mi oreja. —Lo puse en espera y marqué a la oficina de Brogan—. Excepto que Jackson no parecía estar bromeando. diciéndote que tienes la horrible tarea de pasear a un perro pedorro‖. —Sí. cien por ciento probable. seguido por un ―ja ja. entonces que la familia llamara al trabajo no era bueno. —¿Sí? —Su padre está en la otra línea. En serio. No pasaba de ser un perro comiendo comida para perros. Un perro con problemas de pedos. Nota personal: No le pases al padre si alguna vez llama de nuevo. habla Lainey asistente de Brogan Starr. —Come dos tazas de croquetas y diecisiete pedazos de comida húmeda. Antes de ir a sacar copias para Jackson. pero algunas palabras recortadas pasaron por las paredes y fueron hasta la entrada. asumí que como era su padre… —Alguna vez has oído la frase de que asumir hace al idi… Apreté mis ojos y maldije internamente para mí misma. —Estaba convirtiendo esto en algo más importante de lo que era. Incluso si estaba molesto. No pude descifrar nada de lo que estaba diciendo. —Necesitas seguir eso exactamente. —Me gustaría hablar con Brogan. perdedora. ¿qué? —gruñó. preguntándome por qué era tan importante. sabía que no debía negar a su padre. que él no estaría de acuerdo. —Sí. la luz roja de mi teléfono desapareció. y un consejo: quédate frente a Bruce todo el tiempo. —Lo siento. Debes cortarlo en pedazos de un centímetro o de lo contrario no comerá. Unos segundos después. un grito ahogado vino de su oficina. Dígale que habla su padre. cuando era muy probable. Después de todo el incidente de Gizzara. Antes de decir algo más. al menos tomó la llamada. Ya se lo pasé. . Muy bien. ¿Señor Starr? Su áspera voz vino por el intercomunicador. —Sí. ¿Entiendes? 58 Incliné la cabeza para asentir. estoy molestándote. Tiene un gran problema de flatulencias. Dios. Esto tenía que ser un chiste enfermizo. y por primera vez lucía muy serio. No eran cálculos de negocios. mi teléfono sonó. —Oh. Me aseguraré de preguntar la próxima vez.

Ayúdame un poco aquí. Gruñó. sacando hebras de mi trenza francesa. Un círculo especial en el infierno estaba reservado para este perro. Mis brazos escudaron mi cara. corriendo hasta el tazón. Bruce. Tocó el que estaba vacío y dejó salir un quejido. Puse los ojos en blanco y abrí el gabinete. y un cubo transparente con comida para perros estaba en la parte inferior. La baba salpicó sobre mi cara cuando Bruce se paró en mi pecho. Necesito un hombre que no vaya de frío a caliente. todos los mesones de granito estaban despejados de cualquier cosa que indicara donde estaba la comida de Bruce—. Recogí dos tazas de comida seca y Bruce se puso como loco. Cajas y latas de comida orgánica estaba apiladas con una precisión experta en la parte de arriba de la despensa. ¿quieres? No sé dónde está guardada tu comida. Dejó salir un fuerte ladrido. Antes de poder decir qué estaba pasando. Mientras todo sucedía. debes invitarme a un vino y una cena antes de besarme. esta era la mayor acción que había tenido en meses. Una pedazo de la tela se había atorado en las uñas de Bruce y se movía por el piso mientras él caminaba alrededor de la isla de la cocina. . Jackson debió contagiarlo. Esto iba más allá de tomar una foto enmarcada. el metal atrapaba la luz fuera de la puerta de Brogan. ¿Era posible que un perro tuviera una mirada condescendiente? Bruce de verdad sabía cómo poner la mirada de ―qué idiota‖. Las patas del perro se movían y bailaban sobre el mismo lugar mientras esperaba impaciente que dejara la comida en su plato. *** Caminé al edificio de apartamentos de Brogan después de salir de la oficina a las siete. Miré la solitaria llave plateada en mi palma sudorosa. no me había quedado mucho tiempo para conocer tipos en bares. —Miré alrededor de la cocina. tomando la mayor parte del asalto de la lengua. Bruce se apartó de mi camisa y se sentó a mi lado con la lengua colgando. lo cual tomé como un insulto porque soltó un pedo cerca de mi rostro y luego trotó dentro del apartamento meneando la cola. Aunque todavía estaba pateándome por no hablar con el tipo leyendo a Emerson en el tren. —Tal vez necesitas una marca de comida diferente —murmuré y me tapé la nariz cuando el olor asaltó mis fosas nasales. Tocó con una pata la puerta y dejó salir otro sonoro gas. Cerré la puerta detrás de mí y bajé la mirada al agujero en mi camisa que no había estado ahí antes de abrir la puerta. —Triste verdad. Bruce trotó hacia un juego de tazones plateado. Soltó un resoplido y dio zancadas hacia un gabinete y se sentó frente a este. —¿Significa que ahora somos amigos? Antes querías arrancarme la cabeza. una mancha marrón saltó del suelo y me derribó. Mi espalda golpeó el piso con un golpe seco cuando mis botas se deslizaron. Tenía la sensación de que Brogan tendría un ataque de histeria de épicas proporciones si se enteraba de que había tenido acceso a su santuario personal ahora mismo. —Sí. sí. —Siéntate —ordené. lamiendo mi cabello. 59 —Dios. Dejé salir un fuerte suspiro y puse la llave en la puerta.

bien podría tomar ventaja de la situación para llegar a conocer al jefe más a fondo aparte de su página de Wikipedia. y ciertamente no dejaban charcos de babas que pedían un trapeador y botas para la lluvia. ¿verdad? Desde que era una niña. ni siquiera una pila de correo en el mostrador de la cocina. no habría creído que alguien vivía aquí. Tecnicismos a un lado. En otras palabras: aburrido. pero esa era toda la decoración. Pero no estaba aquí. Así como se podía estudiar un cabello. Ni siquiera me molesté en caminar hasta el plato de Bruce. Molestaba a mi mamá cuando revisaba sus cosas. No era buena idea fantasear con los ojos del jefe mientras técnicamente traspasabas su propiedad. 17Nancy Drew: Es un personaje de novelas para niños y adolescentes. pero después de un tiempo llegamos a un acuerdo con mi fisgoneo. podías aprender mucho de una persona por la forma en que mantenía la nevera. Esto lo confirmaba. un sofá. El gato de Zoey. hombre. Mi siguiente obstáculo fue hallar la comida húmeda. Ninguna foto familiar en las paredes. Había un comedor. Leche orgánica. Si Jackson no me hubiera dicho que paseaba al perro. esos multimillonarios de Silicon Valley eran de lo más excéntricos cuando se trataba de algo fuera del trabajo. Jitters. una cesta con juguetes para perro y un gran televisor en la sala de estar. cerveza artesanal y un contenedor con sobras envueltas en papel componían la mayor parte de los contenidos de la nevera. mucho peor que los gases de Bruce. Bruce resopló. solo lo dejé en el suelo y dejé que fuera por él. Mientras él estaba en el cielo canino engullendo comida. Nunca ni en un millón de años sería una persona de tener perros. una bolsa de tamaño industrial de chispas de chocolate. hacía contacto visual cuando hablaba y tenía la habilidad de encender el interruptor con una de esas profundas miradas de sus ojos marrones. lo que decidían mantener fuera del basurero. Con la nariz tapada con una mano. Nada aquí indicaba que este apartamento estaba habitado por mi jefe. así que dejé la comida en el tazón y casi perdí un dedo cuando Bruce se abalanzó. número uno. Decir que el estilo de los muebles era minimalista sería un eufemismo. ¿Siquiera vivía aquí? ¿O era tan rico que su perro era el dueño de este apartamento? De alguna forma eso no me sorprendería. aunque mi mamá diría que era entrometida y que solo me metía en las cosas de todo el mundo. . era muy superior a este chucho sarnoso. ¿y puso los ojos en blanco? ¿Los perros podrían hacerlo? Esto era exactamente por lo que me gustaban los gatos. No eran dependientes. Mi hormigueo de Nancy Drew superaba mi discreción y disimuladamente fui al refrigerador para echar un buen vistazo. Bruce ladró en respuesta. la cual Jackson había sido lo suficientemente amable para mencionar que estaba en la nevera. finalmente tuve un momento para observar todo. tenía fascinación por Nancy Drew17. —Siéntate —repetí. ningún vaso vacío en el lavabo. Por lo que escuché. Ah. No estaba para jueguitos. una prensa francesa. me las arreglé para cortar diecisiete cubitos según las instrucciones de Jackson y rápidamente envolví el resto y lo metí en la nevera. En mis años de infancia me la pasé puliendo mis habilidades de detective. Desenvolví el paquete bien 60 envuelto de comida para perros y tuve arcadas cuando sentí el olor. Representa a una detective aficionada. ¿Por qué Brogan sería diferente? Bueno. me gustaba saber más de las personas. su trasero no se acercó al suelo.

no estaba más cerca de enterarme de nada sobre él. . El instinto me dijo que estaba presionando mi suerte. contemplé tomar un bocado. el delicioso aroma del pollo al ajo con salsa al pesto salió del refrigerador. ¡Ajá! ¡Ajo! Que hipócrita. Me di cuenta de que estar en el apartamento de alguien revisando su comida era caer muy bajo. me empezaría a preocupar por el tipo si no le gustara) y que probablemente tenía el perro más desagradable en la ciudad. pero no pude evitar mirar un poco más levantando los envoltorios de las sobras. Dejó salir un resoplido. Chica. Tan pronto como el papel se levantó. Además de que a Brogan le gustaba el chocolate (en serio. Por un segundo. Pero mi gen de Nancy Drew era una fuerza a tener en cuenta. La voz de la razón había hablado. Deja el ajo y aléjate mientras todavía tienes tu dignidad. —Como si nunca hubieras pensando en comerte su comida —lo regañé. 61 —¿Qué? No comí. Bruce había terminado su comida y se sentó a mis pies. donde me declaré en completa locura. No es que mi trabajo de detective hubiera funcionado. no eres Ricitos de oro. juzgándome con sus malvados ojos. y rápidamente metí el papel en el recipiente y me alejé del refrigerador. que debería cerrar la nevera.

Mamá dejó escapar un fuerte suspiro que se oyó a través del altavoz de mi teléfono. Solo me la había perdido una vez y fue cuando estuve en la sala de urgencias con apendicitis. Capítulo 8 Regla de vida de Lainey Taylor #46 Nunca meterse entre una chica y su noche de Bachelor. —Mamá. está empezando! —urgió Zoey en voz baja. Supongo que será Jill —dijo Zoey. 62 —¿Estás lista? Casi comienza. shh. —Sí. Zoey se precipitó en la habitación con una bolsa de palomitas de maíz de microondas y un cuenco. —¿Piensas que dejarán ir a esa cabeza hueca de Vanessa esta semana? —preguntó mamá. —No. las fiestas de pijama. y se mantenían incluso diez años más tarde. La más sagrada de todas las tradiciones de la familia Taylor era la noche de Bachelor. Zoey había sido una adición a nuestra casa desde que perdió a su madre en un accidente de auto en la secundaria. —¡Oigan. para ir eliminándolas progresivamente hasta quedar con una sola. Poco después empezamos los rituales semanales. . Miré el teléfono mientras Zoey sonreía. las noches de cine. Cogí el mando a distancia y pasé los canales hasta que encontré el que buscaba. M e acurruqué en el sillón reclinable con mi tazón de helado rocky road y exactamente dos minutos para la hora. me aseguré de llamar a mi madre para nuestro ritual semanal: Observación en equipo de Bachelor18. —Pero si Jill es muy tierna. —Buen punto —dijo al fin. a él le gustan demasiado las bubis. mi madre lo había grabado y lo vimos tan pronto como llegué a casa después de la cirugía. Estaba terminando el resumen del programa anterior. Y aun así. —¿Me perdí algo? —Mamá piensa que van a eliminar a Vanessa esta semana. 18The Bachelor: Reality show en el que un codiciado y guapo soltero será cortejado por numerosas chicas solteras de manera grupal y luego individual. ¿desde cuándo eso gana puntos con Derek? La línea quedó en silencio por un momento. Después de despojarme de mi camisa rasgada y cambiarla por una vieja camiseta cómoda.

¿Se cuenta como agradable que no dijera nada cuando me quedé mirando su entrepierna? De hecho era muy agradable. Miente entre dientes —dije. Por suerte. Tenía todas esas reglas y políticas duras. Era carismático. mamá no tenía necesidad de oírme hablar de mi jefe y de los problemas con mi compañero. Necesitaba que estuviera tan libre de estrés como fuera posible. No obstante. teniendo una vida paralela. Nada excepto dolor puede provenir de esa clase de hombres.. Zoey se levantó y se dirigió a la cocina mientras mamá disparaba más preguntas. Ya tenía bastante en su plato. El tipo probablemente ni siquiera tenía una novia. me gustaría entender qué hace que te guste una persona como esa garrapata. si realmente era parecido a mi padre. —¿Cómo estuvo el Dictador Jackson hoy? —preguntó Zoey. 63 Mi madre se echó a reír. y con muchas mujeres. muy lejos. sus intensas náuseas parecían disminuir pocos días después de la sesión de quimio. Eso cuando no estaba fuera. al parecer. debería quedarme lejos. no durará mucho tiempo en la empresa —dijo mamá.. no estaría tan segura de eso. 19Daliniano: Es el tipo de bigote que usaba Dalí. tanto a la vista como en su personalidad. —¿Quién es ese Dictador Jackson? ¿Tiene un bigote daliniano19? Observé a Zoey. Logramos ver todo el episodio sin que mamá tuviera una emergencia e interrumpiera para ir al baño. inclinando el tazón de palomitas de maíz que estaba entre nosotras en el sofá. Jackson parecía estar pegado al culo de Brogan. prometí llamarla después de su cita de quimio en unos pocos días y colgué. No le había contado a mi madre los incidentes en el trabajo porque no quería que se preocupara. —Mi compañero de trabajo. Tan pronto como el episodio terminó. Antes de que pudiera responder. —Mm-hmm. Podría ser diagnosticado médicamente como un pólipo. —Eh. ya que dudaba que el Señor Emparrado estuviera viviendo una doble vida con dos familias separadas. Simplemente. ya sabes. —¿Es agradable tu jefe? No has hablado mucho de él en estas últimas semanas. y de ahí su nombre. ya Derek estaba prometiéndole a Jill que recibiría una rosa en la ceremonia de esta noche. Un completo comemierda. igual que mi padre. Por otra parte. —Rata bastarda. que el cabezal de mi ducha tenía mucha más acción últimamente. Le disparé una mirada a Zoey. Tanto así. Zoey se volvió hacia mí. Bueno. Jackson era mejor que mi padre. y mientras pasaba por la quimioterapia tenía a Zoey para desahogarme. haciéndole señas para que mantuviese la boca cerrada. al diablo con él. Si es tan idiota. No necesitaba oír hablar de otro hombre con problemas de control como papá. Brogan (dejando aparte el evidente atractivo) me recordaba mucho a mi padre. . En algunos aspectos.

Tan pronto como pasé por la puerta había sido el Show de Lainey. —Dejé caer la cabeza contra el respaldo del sofá y encaramé los pies sobre la mesa de café. Ni siquiera me hagas hablar. tendría que hacer un poco de espionaje en el apartamento de Brogan. Si se huele que estoy teniendo problemas en el trabajo hace un millón de preguntas. No me importaría ser el sujeto de su tortura. Ya está lo suficientemente estresada con sus tratamientos. —No quieres hablar sobre el Señor Comemierda Épico. ¿qué vas a hacer con él? —¿Qué puedo hacer? Solo necesito no arruinarlo el tiempo suficiente para demostrar mi valor. —El secreto está a salvo conmigo. —Tengo una reunión con un nuevo cliente la próxima semana. Zoey sacó el ordenador portátil de su cartera de piel y abrió una hoja de cálculo de Excel con un arco iris de colores y fórmulas. 64 Asintió. Acostumbrándome a toda la logística. Zoey rodó los ojos. —Hey. Bruce es mitad caballo. —¿Qué pasó hace rato? —¿Con qué? —Exploté una palomita en la boca y me quedé mirando la televisión. —Zoey pretendió cerrar con candado sus labios y tirar la llave—. pero lo atribuí a su carencia habitual de mierdas con cualquier persona. —Jitters estará celoso de que estés confraternizando con otras especies. Realmente estaba triunfando en la categoría de la amistad esta semana. vi esos brazos. —Pelo de Bruce. Ella me había ignorado totalmente cuando entré. Eso debería tenerte gritando la palabra de seguridad al instante. —Voy a darte uno de los manuales de empleados. —¿Eso es pelo de perro? —Recogió un pelo de mi rodilla y lo examinó. Pero. mitad grifo que gotea. mirando al horizonte de la ciudad. buscando un cuarto de tortura. Nada como pensé que sería. Un montón de papeleo. —No todo puede ser como en las películas. —No. —Ya sabes cómo se pone mamá. —¿Verdad? El mundo real es decepcionante. Por lo general mantienes a mamá Taylor al tanto de esos jugosos detalles. —¿Cómo está tu carga de trabajo? ¿Algún nuevo cliente? Se encogió de hombros. . —Si lo fuera. Rodé los ojos. Me di cuenta de que ni siquiera le había preguntado acerca de su día. excepto Zoey. —¿Bruce es un compañero de trabajo? Dejé escapar una risa. El gato de Zoey estaba actualmente acurrucado en el alféizar de la ventana.

La respuesta corta apropiada sería En ello. Dile que vamos a discutir la expansión de sus clientes en las redes sociales. —Buen punto —dijo y volvió a comer palomitas de maíz y a comprobar las redes sociales. Lo primero que pensé fue mierda. no debí fisgonear en su refrigerador. Brogan. porque Jackson estaría fuera mañana ¡¡Pero aun así!!) para encargarme de alguien tan importante como Patrick Duvall. director general de Starr Media Anticristo. ¡Me había enviado un correo electrónico! (Bueno. ¿Pero cuándo había sido apropiada en torno a Brogan Starr durante las últimas semanas? No tenía sentido empezar ahora. algo que nunca había sucedido antes. Un diluvio de memorándum con copia entre oficinas inundó mi bandeja de entrada mientras me desplazaba hacia abajo en la lista. No podía evitar preguntarme dónde estaba en este momento. Excepto que fue él quien empezó. Necesito que programes una conferencia telefónica con Patrick Duvall mañana a las 8:00 p. jefe. Mi corazón tartamudeó cuando mis ojos recorrieron el remitente. seguramente sabe que casi me comí su pollo al ajo. Lainey Taylor Segundo Asistente del Anti-Anticristo. ¿En su oficina? ¿De . 65 De: Brogan Starr Para: Lainey Taylor Asunto: Reunión de mañana Lainey. Jackson estará fuera de la oficina mañana. Persona sufriendo del Síndrome Crónico de la Metida de Pata. Sí. Espero que logre dejar la oficina pronto. y había deslizado una broma relacionada con ser el diablo.m. Decidí abrir mi correo electrónico y asegurarme de que no tenía ningún problema urgente que debiera manejar antes de mañana. Brogan Starr. Pero luego comprobé que el correo electrónico solo estaba dirigido a mí. Justo cuando estaba a punto de cerrar mi buzón sonó un mensaje nuevo. Hice clic en el botón de respuesta rápida y reflexioné cómo responder. Mi corazón dio golpecitos pequeños e irregulares contra mi caja torácica. De: Lainey Taylor Para: Brogan Starr Asunto: Re: reunión de mañana Lo llamaré a primera hora de la mañana. este correo electrónico era de pesca y poco profesional.

. estás haciendo un pobre trabajo. porque… ¡Ah! ¡Brogan Starr estaba pensando en mí después de las diez! Lo bueno es que no podía ver la mentalidad de estudiante de secundaria cuando se trataba de mi interés por él. director general de Starr Media Empleador de la desinformada segunda asistente. Brogan Starr. a su ingeniosa y típica manera. De: Brogan Starr Para: Lainey Taylor Asunto: Re: reunión de mañana . ¿Qué decía eso de mí al querer coquetearle de vuelta? Que era una chica normal. era Brogan siendo agradable. Lainey Taylor Segunda Asistente No acosadora. americana y de sangre roja con un Kindle sobrecargado (¡nunca!) de romances de oficina. Esto sin duda contaba como coqueteo.vuelta en su árido apartamento con Bruce babeando en su pierna? Ni siquiera quería ahondar en las razones por las que podría estar pensando en mí tan tarde. Tan pronto como consiguiera chocolate oscuro y muestras gratuitas de Sephora. De: Lainey Taylor Para: Brogan Starr Asunto: Re: reunión de mañana Trataré de perfeccionar mis habilidades de agenda/acoso para la reunión del próximo mes.. Una respuesta llegó casi inmediatamente. como siempre. ¿verdad? No estaba solo imaginándolo. De: Brogan Starr Para: Lainey Taylor 66 Asunto: Re: reunión de mañana ¿Quién dice que estoy en la oficina? Para alguien que dice saber mi paradero en todo momento. Esto no era un ligue. el cual seguramente se iría pronto. Estiré el cuello y me di un momento para pensar en otra respuesta.

¿En qué me había metido? 67 . Buenas noches. director general de Starr Media —Buenas noches. Cerré mi portátil y sonreí. Al final. solo tal vez. ¿Qué lo habría hecho cambiar de opinión respecto a mí? Tal vez. por fin encajaba en la empresa. Lainey. manos fuertes e irresistible par de hoyuelos manteniéndome despierta. Sabrás dónde encontrarme. no me dormiría pronto pensando en mangas enrolladas. Bueno. Señor Starr —dije. Brogan Starr.

teniendo un enfrentamiento a muerte con este cavernícola baboso. —Había cometido el error de ponerme mallas con botas esta mañana y no quería caminar diez cuadras con agujeros a lo largo de los muslos. Lo que era definitivamente más plausible. y para el momento en que entré al edificio tenía los músculos encogidos tratando de conservar calor y energía. Para ser una chica de Portland. asegúrate primero de que no esté en casa. y seguro como el diablo que no iba a ser Bruce. —Siéntate. luego fui a la despensa para sacar las croquetas y vaciarlas en el plato. había leído algunos artículos en internet sobre obediencia canina y estaba dispuesta a intentar cualquier cosa para salvar mi ropa. Así que me quedé en la entrada de Brogan. Sonreí. tomé la correa del escritorio de Jackson al final de la jornada de trabajo. Jackson ya se había ido. Bruce estaba en la entrada con la cola hacia abajo cuando entré en el apartamento de lujo. Tal vez no eran tan malo después de todo. La caminata de diez minutos al apartamento me heló hasta los huesos. Solo había espacio para un alfa en este lugar. U na semana después. y lograría la mínima cantidad de baba de perro sobre mi piel y mi ropa. Capítulo 9 Regla de vida de Lainey Taylor #77 Si decides traspasar el umbral de tu jefe. aliviada de no tener que correr por los pasillos para evitar que se me echara encima o quitar las huellas de sus patas de mi camisa—. Antes de que pudiera saltarme. Pero pégame a un clima de quince grados bajo cero durante más de dos minutos y me tendrás temblando como un Chihuahua de bolsillo. . pero siguió mis órdenes y dejó caer el trasero en el azulejo pulido. Esta sería la cuarta vez y ya había dejado de tener esa sensación melosa cada vez que entraba en el apartamento de Brogan. No había visto a Brogan después del intercambio de correo electrónico. levanté con firmeza una mano frente a mí. botas. o b) En 68 realidad estaba siendo amable nada más. lo que sería totalmente posible si no tuviera los correos electrónicos como prueba. y jeans ajustados? Inscríbeme. lo que me hizo pensar que: a) Había imaginado todo el asunto. niño. Había encontrado una buena forma de evitar que Bruce saltara sobre mí. Solo tuvimos un comienzo difícil. ¿Café con leche especiado. Caminé hasta la cocina y tomé su plato de comida. Durante el almuerzo. En teoría era una gran fan del clima frío. era un fraude. Buen chico. Me había enseñado a pasear y a alimentar a Bruce. Bruce se relamió y resopló con sorna.

Manantiales de baba hacían charcos en el suelo goteando desde sus carrillos mientras esperaba para comer sus dos tazas de alimento. El trozo manchado de humedad colgaba flácido contra mi pierna. —¿Qué demonios te pasa? Tu horrible comida tal vez no te guste. Medí las dos tazas e intenté dar la vuelta para ponerlas en el plato. Este perro era un desastre. No le importó haber aniquilado otro suéter. Mis labios se curvaron con disgusto. ¿Cuál era la historia con Bruce. ¿Qué obsesionado por el orden. Aparentemente no le gustó mi comentario sobre sus problemas de fuga. Lo ignoré mientras rescataba la cuchara de metal. Monstruo. —Le quité el pedazo de suéter de un tirón y lo pegué a mi cuerpo. Se olvidó del suéter y lo cambió por la comida de perro. Le puse la correa y salí de los ascensores escuchando el clic de sus uñas contra las baldosas. amigo. por decirlo suave. quería un perro que se tiraba pedos todo el día y dejaba un rastro de baba por donde pasaba como si fuera una babosa? No tenía sentido. La cuchara de la comida desapareció en las arenas movedizas de las croquetas y tuve que escarbar para recuperarla. Después de que me fuera. que no podía manejar un ajo en el lugar de trabajo. un desagradable perro baboso. No es que odiara a los perros. Lo fulminé con la mirada y en respuesta me movió la cola. limpio y organizado. ya que eso era lo que parecía darle más gases. —¿Qué pasa contigo y tu obsesión por arruinar mis cosas? Decidí no darle la comida húmeda hasta después de nuestro paseo. vi que un pedazo enorme de mi suéter había desparecido en su boca gigante y lo estaba masticando. Mi trabajo era ganar dinero suficiente para no ahogarme con la deuda del seguro de salud por el resto de mi vida. Al volver la cabeza. —Tenemos que conseguirte un babero. Bruce resopló. Pero no era mi trabajo especular. claro. Me ceñí más el suéter y tomé la correa de la encimera. el flácido extremo húmedo quedó colgando contra el muslo. Bajé la vista y sacudí la cabeza. pero mi ropa tampoco sabe bien. Es decir. pero inmediatamente perdí el equilibrio. Mientras estaba encorvada buceando entre las croquetas inhalé con precaución el gas 69 tóxico que soltó y sentí un tirón en mi suéter. Menos gases de Bruce igual a una Lainey más feliz. Esperaba que mi suéter le produjera un gas extra esta noche. ¡vamos! ¿quién no ama a un lindo Yorkie? Pero Bruce era. . de todas maneras? Todo lo demás en la vida de Brogan parecía tan quirúrgico.

Tan pronto como Bruce y yo salimos a la calle, saqué el teléfono de mi bolsa y llamé a
casa. Mamá acababa de pasar por otro tratamiento de quimioterapia hoy y quería ver cómo
estaba. Atendió después del cuarto timbrazo con voz débil.
—¿Hola?
—Hola, mamá.
Tomó una profunda inspiración y exhaló antes de hablar.
—¿Cómo estás cariño? —Su voz se fue apagando y casi no oí el final.
Dang.
Parecía más cansada de lo que la había oído después de los tratamientos anteriores.
—Estoy bien. ¿Tú cómo estás? ¿Cómo fue el tratamiento de hoy? 70
Por un momento no hubo respuesta y el silencio me dijo más que cualquier palabra. La
imaginé encorvada sobre el inodoro, sola en casa, nadie para cuidar de ella.
¿Y si se desmayaba? ¿Y si tenía una mala reacción y nadie estaba allí para llevarla al
hospital? Todos los ys se apoderaron de mí y de mis entrañas retorcidas.
—Fue difícil. —Un sudor frío me bajó por la espalda. De repente todo se sintió muy
caliente, demasiado. Para que ella lo admitiera, significaba que las cosas fueron mucho peor de
lo que había previsto. Esta era la misma mujer que se disparó un clavo en el dedo durante un
trabajo de DIY20 en la cocina y, en vez de enloquecer, primero tomó una foto y se rio todo el
camino a la sala de emergencia—. Los médicos no creen que estos medicamentos estén
funcionando tan bien como deberían. Van a probar un nuevo cóctel la semana que viene.
Mi corazón se mudó a la garganta y me pellizqué los labios para no dejar escapar el
sollozo. Obsesionarme con el peor escenario no era como tendía a vivir mi vida, pero así
estaban las cosas, viviendo la encarnación de mi peor pesadilla.
De hecho, no había más en el campo de juego.
¿Cuántas opciones de tratamiento había? ¿Qué pasaba si la siguiente tampoco
funcionaba?
Sentí los tentáculos del miedo apoderándose de mi cuerpo y me tomé un segundo para
apartar la rigidez. Tenía que ser la fuerte aquí. Yo no era la que estaba luchando contra el
cáncer, y me negaba a creer que ella mur… Ni siquiera podía pensar esa palabra.
—¿Necesitas que regrese a casa? Puedo estar allá este fin de semana. —Si tuviera horas
de tiempo acumuladas, me iría justo en este segundo con el maldito perro de copiloto. Mi voz
flaqueó y parpadeé para eliminar la humedad fresca en mis ojos. No, no perdería la cabeza.
Esto era un retroceso, no una catástrofe.
Suspiró y su voz adquirió esa tonalidad entrecortada que nunca había oído en ella antes,
como alguien que respiraba a través de la boca para evitar el vómito.
—No. Me gustaría estar sola por un par de días.
Yo estaba a tres horas de distancia y me sentía completa y totalmente impotente.

20DIY: Do It Yourself. En español sería Hazlo Tú Mismo.

—Mamá, no es ningún problema. Estoy aquí para ti. —Tenía que ofrecerme por lo
menos una vez más, porque con absoluta honestidad, bajaría la luna para esta mujer si hubiera
una posibilidad remota de que haciéndolo se sentiría mejor.
—Ya lo sé, cielo. Pero dame unos días. ¿De acuerdo?
Tenía veinticuatro años y no me importaba quién lo supiera: Necesitaba a mi mamá.
Quería consolarla pero no iría en contra de sus deseos. Si quería estar sola, tenía que
respetar eso. Las lágrimas pincharon las esquinas de mis ojos, y rápidamente las limpié con la
manga del suéter.
Bruce gimió suavemente y rozó mi pierna, mirándome con esos grandes ojos negros.
Supe en mi corazón que fue un error venir a Washington y estar tan lejos de mamá. El
dinero era basura si no superaba la quimioterapia. 71
Colgué y cerré los ojos con fuerza, el aire había desaparecido mágicamente de mis
pulmones. Mis piernas se doblaron y caí de rodillas en medio de la calzada mientras las
lágrimas comenzaban a caer por mi rostro. Traté de calmar mi respiración, muy consciente de
que estaba en público y la gente probablemente estaba empezando a mirar. Bruce lamió mi
mejilla y yo lo abracé por el cuello, llorando en su pelaje. Él puso su pata en mi brazo y me dio
la clara sensación de que estaba tratando de protegerme.
Respira. No puedes darte por vencida o de lo contrario se dará por vencida ella.
Me di unos cuantos minutos para serenarme, me limpié los ojos y me enderecé. Esta no
era la Lainey Taylor que me había costado tanto trabajo llegar a ser. Llorar no resolvía las
cosas, y si había aprendido algo era que las cosas se podían arreglar. Así que aguantaría y haría
lo correcto, porque no la perdería. No podía. Era mi mejor amiga. La vida sin ella no sería vida.
Me sequé las lágrimas y bajé la mirada a la cara triste de Bruce.
—No le digas a nadie de esto, ¿de acuerdo?
Movió la cola y soltó el pufff pufff pufff de una feliz flatulencia.
—¡Aggg! Sigues siendo un asqueroso.
Para el momento en que regresamos al apartamento no estaba de humor para hacer
frente a las payasadas de Bruce. Si se le ocurría siquiera mirar mi suéter o mis zapatos de
manera equivocada, volcaría el alimento húmedo en el suelo fuera de su alcance.
Saqué la llave y bajé la mirada al perro que, por primera vez en nuestras interacciones,
miraba abajo, a sus babas. Me agaché a su nivel y le rasqué la cabeza.
—¿No lo sabes, Bruce? A las damas les gustan los machos con una apropiada
proporción entre babear y olfatear el culo. No vas a tener suerte con ellas al ritmo que vas.
Me puse de pie, aun sintiendo el peso del día sobre los hombros y le di vuelta a la llave.
Empujé la puerta con el pie y le quité la correa a Bruce para dejarla en la encimera.
Me apoyé en el granito y saqué mi teléfono para ver si mi mamá había cambiado de idea
y quería que fuera a Portland esta noche. Cuando la pantalla se iluminó fruncí el ceño, mi
teléfono estaba vacío de mensajes.
—¿Qué diablos estás haciendo aquí?
Un grito muy infeliz y molesto salió del otro lado del apartamento.

Capítulo 10
Regla de vida de Lainey Taylor #63

Nunca te auto invites a una sesión de Netflix por compasión.

L evanté la cabeza de golpe y el teléfono se cayó al suelo. Bogan estaba de pie en
medio del apartamento envuelto en una toalla. Sostenida muy abajo. Gotas de
agua le bajaban por el pecho, rodando sobre los fuertes músculos.
La toalla pegada a su cuerpo marcaba un bulto. En una escala de aww… que mono, a no hay
72

forma de que eso entre, era el Ricitos de oro de los bultos. Perfecto.
Tragué saliva con fuerza y me di cuenta, demasiado tarde, que estaba mirando fijamente
a su parte inferior y el rastro de vello que llevaba a las partes escondidas por la toalla. ¿Por qué
pensaba en su maldita polla? Había pasado un tiempo desde que había tenido acción con una
en la vida real, pero esto se estaba volviendo ridículo. Una de silicona hacía lo mismo y no
venía pegada a una persona que decidía mi destino financiero. De acuerdo, este no era el
momento apropiado para debatir los pros y los contras de un consolador vs. la polla de mi jefe,
de pie en la cocina mientras él estaba medio desnudo.
Y aún miraba fijamente.
Levanté la cabeza de golpe y me encontré con su mirada.
—Estás en casa. —Muy suave. Qué hábil.
—Y eres tan observadora como siempre —mencionó secamente—. Aunque eso no
responde mi pregunta. ¿Qué estás haciendo en mi casa?
No se suponía que estuviera en casa. Había comprobado el calendario, tenía una
conferencia telefónica con Japón hasta las nueve de la noche. Mierda, ¿iba a perder mi trabajo
por esto?
Todo lo que vino a mi mente fue grrr… Había sido hipnotizada a un estado de Bulto de
Brogan Starr Arruina Cerebros. (Es totalmente increíble, ¿de acuerdo?) Sí, porque esa respuesta
funcionaría bien.
Hablé en cuanto recuperé el uso de la voz.
—Jackson me mandó para sacar a pasear a Bruce. —Obvié la parte en la que había
hecho esto durante casi dos semanas.
Entrecerró los ojos.
—No se supone que estés aquí. Solo se le permite la entrada a mi apartamento a
Jackson.
—Lo siento mucho. Jackson estaba… —Piensa. Aunque no me gustara Jackson, nunca
pondría su trabajo en entredicho intencionadamente. Aunque podría apostar con tranquilidad a
que no era recíproco—. Enfermo.

El peso de todo lo que había pasado en esta hora me golpeó como un camión. En serio,
¿tenía que pasar hoy toda esta mierda? No era el tipo de chica qué-agonía, pero de verdad,
cuando todos los caminos señalaban a Roma, bueno, estaba pasando.
Alzó una ceja y su boca comenzó a abrirse.
Sabía lo que era, estaba a punto de despedirme por algo que Jackson me obligó a hacer.
Y no sería capaz de pagar ninguna alucinante factura de hospital. ¿Y si no podía pagar las
facturas mi madre recibiría el tratamiento? El pulso martilleaba en mis sienes y no podía
aplastar el genio bullendo. Una chica solo podía recibir cierta cantidad de mierda sobre sus
Jimmy Choo21 antes de ponerse furiosa.
Su voz fue tranquila.
—No me importa si Jackson te prometió el maldito Taj Mahal. No te quiero en mi 73
apartamento. Este es mi espacio personal. Bruce solo responde a la gente que conoce. A la
gente de confianza. —Esta fue la primera vez que lo vi ser anormalmente anti carismático.
Infiernos. No. Imbécil condescendiente. A la mierda este hombre asombrosamente sexy
y desnudo frente a mí. A la mierda el hecho de que insinuó que no era persona de confianza
para su maldito perro.
El calor me inundó la nuca y entrecerré los ojos.
—¿Sabes qué? Tengo cosas más importantes en las que centrarme que en tus malditas
reglas. Y lo que quiero decir es: ¿A quién le importa si hay un punto y coma en un tweet? ¡A
nadie! O el código de vestimenta que dice que los leggings no son pantalones… tengo un par
en el armario que lamenta no estar de acuerdo. —Lancé las manos al aire. ¿Quién se creía que
era tratando de hacer que todo el mundo aguantara su estúpido Manual que no tenía ningún
sentido?—. Y de nada, por sacar a pasear a tu chucho babeante en un clima helado mientras se
mea en mis zapatos e intenta follarse a una poodle que está muy lejos de su liga.
Da un paso atrás. El enfado dio paso a la conmoción.
—¿Disculpa?
Di un paso hacia él, sin echarme atrás. Maldita sea, si iba a despedirme pondría todo
sobre la mesa, porque esta noche realmente me importaba una mierda Brogan y este estúpido
trabajo a tres mil kilómetros de la persona que más me necesitaba.
—Me escuchaste. He estado lidiando con mi madre que tiene cáncer y está mu… —Me
detuve para recomponerme, con la garganta constreñida—. Las facturas se apilan, los
cobradores siguen llamando. Lo último que necesito es que me trates como a una imbécil. —
Respiraba entrecortadamente, pero continué—. Saco a tu maldito perro a pasear por ti. Que
usa mis suéteres para llenarse, porque al pequeño caballo probablemente no le das suficiente
comida. En serio, necesitas alimentarlo mejor porque no puede sobrevivir a base de suéteres de
cachemira. —Brogan iba a hablar y levanté un dedo, señalando que no había acabado de
decirle lo que pensaba—. Y otra cosa. La regla del ajo es totalmente estúpida. Todo el mundo
sabe que Luigi’s es el mejor sitio para comer y tu regla es completamente aguafiestas. Y
cambiando de tema, es realmente difícil despotricar cuando estás ahí de pie con una toalla.

21Jimmy Choo: Marca de zapatos del diseñador Jimmy Choo.

—Me limpié la nariz y tomé la taza con ambas manos. No sé qué haría sin ella. sintiéndome terriblemente tonta. . Lo miré sin entender. Asintió. —Yo también. solo arte abstracto. eres muy mandón —comenté. o al menos le ordenaría a Bruce que me persiguiera hasta la puerta. Aún estaba enfadada y sintiéndome un poco atrevida. completamente vestido con una camiseta negra de manga corta y un pantalón de deporte gris. Maldito perro. Es mi mejor amiga. Pensé que a estas alturas ya habría llamado a seguridad. mis ojos habían deambulado un par de veces. Volvió unos minutos después. 74 —Siéntate. —Lo pronunció con suavidad. —Pestañeé para retener algunas lágrimas traviesas que estaban intentando escapar. —Voy a dejar pasar eso porque estás teniendo un día de mierda. porque podría haber sido mucho peor. —Mientras me guiaba a la sala de estar. —Sí. Me senté sola en la sala mirando la chimenea. —Gracias. para ser jefe. Pestañeó con fuerza y crispó las esquinas de la boca con molestia. pero eso solo probaba mi hercúleo esfuerzo. Sería una huérfana de veinticuatro años. Me removí. El fuego crepitó en el hogar y Bruce se acurrucó panza arriba en la alfombra blanca junto al calor. ¿Quieres un té? —Café. Brogan se aclaró la garganta y yo me moví nerviosamente en el sofá. ¿Qué iba a hacer si no lo superaba? Tenía a Zoey. —¿Sabes?. —¿Qué? —Dije que te sentaras. Y no me había sacado a patadas. Le fruncí el ceño al café. No había fotografías colgadas. —Siento oír lo de tu madre. Suavizó la mirada. sintiéndome de repente consciente de lo que acababa de decirle a mi jefe mientras estaba medio desnudo. Al menos había logrado evitar bajar la mirada hacia su mitad inferior. —De acuerdo. Está bien. que movía la cola y miraba de Brogan a mí. Llevaba dos tazas humeantes y me entregó una. pero aún tenía la autoridad de un hombre que lideraba una compañía Fortune 500. Me lanzó una mirada asesina. ¿Eso seguía contando si superabas los dieciocho años?—. —¿Has acabado? Me crucé de brazos y bajé la mirada hacia Bruce. me hizo un gesto para que me sentara en el sofá—. pero mi padre ahora estaba viviendo su vida y mis abuelos habían muerto hace tiempo. —Señaló el sofá de cuero de la sala de estar.

pero lo entiendo. —Espero que no llegue a eso. —¿Cómo un palo de pan de ajo va a herir a Starr Media? Se reclinó y estiró los brazos sobre el respaldo del sofá. no habrías venido a trabajar para mí y. Los cientos de llamadas todos los días. Puso la taza en la mesa de café y se giró hacia mí. —Solía jugar al pádel con un cliente que comía en un italiano antes de jugar y literalmente sudaba ajo. —Mi cruz. —Yo también. —Es agradable saber que de vez en cuando sales de la oficina. Es bueno hacer ejercicio y que te dé el aire. —Entonces. poniéndose cómodo. —Lo entiendo. Pasé el pulgar sobre el borde de la taza. —Mostró una pequeña sonrisa reconfortante en la esquina de la boca. Realmente no tenía auto-preservación en lo que se refería a mantener este trabajo. con expresión seria. Si mirada se suavizó y por primera vez desde que lo había conocido. Maldita fuera por meter la pata. solo que no en otra gente. —Se encogió de hombros. parecía mucho más joven que su personaje en el trabajo. Incliné la cabeza e hice un gran esfuerzo para retener el sarcasmo. El pádel solo es para los clientes. Es divertido que no nos hayamos encontrado. —Porque si no lo hacía. 75 —Porque si fueras de las que se rinde. pero así funciona Starr Media. a Brogan no parecía importarle estar en la misma habitación que yo. Me encantaba trabajar en una gran corporación. ¿por qué pusiste todas esas reglas estúpidas? Dejó salir un fuerte suspiro y por un breve segundo pude sentir el peso del mundo de Brogan en mi pecho. —Eso salió un poco brusco. ¿Cómo podía estar tan seguro cuando yo sentía que la vida que había construido me la estaban arrancando como las páginas de un cuento? —¿Cómo lo sabes? Ni siquiera me conoces. Encontró mi mirada. —Normalmente corro por el muelle. Aunque realmente me gusta la comida italiana. —Sí. Starr Media significa todo para mí y nunca haría nada para arriesgarla. pero si sucede. ciertamente. Las miles de preguntas. Una vendetta personal contra la comida italiana. Decidí no decirle que conocía este pequeño chisme al revisar su refrigerador la semana pasada. Sin los caros trajes de negocios y su entorno corporativo. Sé que no es fácil para mucha gente. —Aparte del incidente de esconderme en el arbusto que me llevaría a la tumba. . las volutas de vapor se curvaban en el aire. —Hizo el gesto de las comillas para darle énfasis. no soportarías un manual de reglas. estarías bien. dejaba abierta la posibilidad de hacer daño a mi compañía. pero nunca querría dirigir una. ¿no? Sonrió.

¿Ir al cine? ¿Discotecas? ¿Te gusta bailar? —Negativo en lo de bailar. Taylor. —¿No se supone que soy el que está tratando de que tú te sientas mejor y no al revés? —Dar consejos a gente mayor es el truco. —Levantó las manos a modo de defensa. Sé que estas reglas parecen un poco… —buscó la palabra correcta—. O deje hojas en su cabello cuando viene a trabajar. —Sobrepasándote. —Bromas aparte. —¿Quieres decir aparte de esa vez hace unas semanas? —Su voz tenía un tono alegre que nunca había escuchado en la oficina. Dejas una impresión bastante duradera. Mierda. Taylor. Abrí la boca. pero esto se sentía diferente. —Pero necesitas salir y divertirte de vez en cuando. —Sí. hablar con Brogan y catalizar mi rabia fue una distracción bienvenida del problema de mi madre. —¿Se supone que tome el consejo de alguien que se lanza a los arbustos? Le golpeé el brazo y aparté inmediatamente la mano. probablemente reevaluando su decisión de no llamar a seguridad cuando tuvo la oportunidad. —De hecho. y si el sofá decidiera tragarme en este 76 momento. . te concederé eso. Mi madre me apuntó a clases de ballet cuando tenía siete años y me echaron cuando escupí en el moño de la profesora. —Está bien. Me miró de soslayo. ¿No había nada que este tipo no supiera? Juré que me había escondido antes de que tuviera la oportunidad de notar que estaba en el vecindario. —¿Cómo…? —No creo que mucha gente salte a los arbustos cuando me ven acercarme. duras. ¿O se suponía que no sacara eso a colación? —Guiñó un ojo. Me sorprende que eso no esté en el Manual. estaba coqueteando con él. estaría muy agradecida. no solo acababa de golpear a Brogan. Siempre era agradable y carismático en el trabajo. Asintió y una sonrisa jugó en sus labios. Golpear a mi jefe probablemente no era la acción más inteligente. especialmente si fue coqueto. bailar está oficialmente tachado de la lista. pero aún tenía una sonrisa grabada en su rostro—. ¿Qué sugieres que haga? —No sé. Te volverás loco si pasas todo el tiempo en tu oficina. Saqué la lengua. Niega y sonríe. —Bien. ni siquiera quiero tratar de explicar eso. El calor se propagó por el cuello y las mejillas. pero tengo que hacer lo que sea necesario. —Sobrepasar los límites es lo que hago mejor. pero después de un momento su expresión se volvió seria. esta compañía es mi vida y los primeros años siempre son los más duros en cualquier negocio. Por eso me contrataste. un poco más íntimo—.

Y debes saber que me gusta quedarme y leer. llaman por lo de tu carnet. Estaba cuidando a tu perro mientras se suponía que estarías en una reunión. Me miró con un renovado interés. —No estaba allanando tu casa. Si no era despedida en las próximas horas. Bachelor todos los lunes con mi madre y me gusta ir de excursión y a los mercados agrícolas. Alzó una ceja. —¿En serio? —El hecho de que el mes pasado logré un récord lo demuestra. —¿Escuchar qué? 77 Tomé el teléfono y fingí recibir una llamada. —Aún sigo siendo tu jefe. A veces jugar al ajedrez en internet. lo hiciste. 22Tums: pastillas contra la acidez estomacal. Se rio y negó. Nunca como galletas. —Sí. iba a volver a casa y hornear. Pero si quieres saberlo. ¿qué haces tú para divertirte? —Normalmente veo Netflix con mi compañera de piso. Un hecho impresionante. —¿Cuáles eran tus planes esta noche? Después de allanar mi casa. esta noche la apariencia era particularmente atractiva. —Está bien. —En realidad. —¿Escuchaste eso? Confuso. Los hoyuelos hicieron una pequeña aparición y mi mente se quedó en blanco por un pequeño segundo antes de escuchar su pregunta. Brogan gimió. . —Eso suena increíble. los brazos extendidos en el respaldo y la pierna izquierda apoyada sobre la rodilla derecha. frunció el ceño y miró a su alrededor. el lunes serían dos meses. Sonrió y volvió a recostarse contra el sofá. claro. —¿Hola? —Puse una mano sobre el micrófono y susurré—: Es la Asociación de Jubilados. ¿sabes? —¿Qué estabas planeando hacer esta noche que misteriosamente llegaste tan temprano de tu reunión? —Ver una película. Me puse la mano en la oreja. —¿Qué? ¿No encajan con el zumo de pasas y las Tums22? Apretó los labios. Esto era lo más casual que había visto a Brogan y tenía que admitirlo. parecía estar haciendo su mejor esfuerzo por reprimir una sonrisa. de acuerdo. Tal vez un documental —respondió con total naturalidad. —¿Qué te gusta hornear? —La especialidad Taylor son las galletas con trozos de chocolate. La receta de mi madre se lleva el primer premio todos los años en la feria estatal.

Miraba The Notebook después de cada ruptura. Lo miré con sorpresa. era sin duda una primera cita horrible. jefe. Estar en casa de Brogan nada menos que sin invitación. ¿en este escenario era la sabelotodo de ciencias o la actriz fallida? Supongo que si perdía mi trabajo estaba un paso más cerca de trabajar en Cheesecake Factory. En mi primera cita vimos Fast and the Furious en el sofá de mi madre. pero a la sensación cosquilleando en mi estómago no le importaba ese pequeño detalle. Al que había visto solo con una toalla hacía menos de treinta minutos. —No. está sentado en tu sofá del sótano mirando una película contigo? ¿Excepto que realmente no estás . cuando te transportas de vuelta a ese horrible agujero del infierno que es séptimo grado y Lenny McCafferty. —Estaba ocupado con la escuela y estudiando. Junté las manos en el regazo y me obligué a mirar la película. Por la forma en que reaccionó durante la llamada de su padre. Aunque yo no había nacido cuando la mayoría de los clásicos se difundieron. necesitamos introducirte en el siglo veintiuno. —¿Un documental? Ay. ¿No tienes esos momentos de déjà vu. Estás peor de lo que pensaba. Espera. sospechando que se había educado en algún culto en medio de ninguna parte. oscureciendo sus rasgos. No había estado en una primera cita desde hacía mucho tiempo. Se encogió de hombros. —Jesús. pero en su rostro floreció una expresión atormentada. Ambos sentados en medio del sofá a solo unos centímetros. Ni siquiera tenía ese tipo de autocontrol. Se me ocurrió que simplemente me había auto invitado a ver una película con mi jefe. —¿Qué hacías? Las películas fueron fundamentales en mi infancia. luchando contra la urgencia de mirar a Brogan. Así que merecía ser despedida. el quarterback estrella. Me fue casi tan bien como cuando intentaba evitar meter el dedo en pulsar mientras recorría Amazon. ¿Cómo es que no la has visto? Es un clásico. Pulsé en la película y la puse. O golpeaba la vieja escuela atracándome de Ferris Bueller’s Day Off y deseaba ser Sloane. ¿Dónde está el control remoto? Me lo entregó y puse en Netflix. ¿Incluye tocino? porque podría gustarme. Nos sentamos como la gente que empezaba una película por castigo. Cada película marcó una fase diferente de mi vida. Mis padres estaban… —Dejó de hablar. sabía que su relación distaba de ser amigable. —¿Has visto The Breakfast club? Negó. Podría haberle forzado a que se explicara. Y probablemente podría quitar un vestido mejor que Brogan. Como Penny y Leonard en The Big Ban theory. mi madre y 78 yo los veíamos todo el tiempo cuando era joven. —No vi muchas películas mientras crecía. y encontré irónico que estuviera sentada al lado de alguien totalmente contrario a mí.

Si me movía un par de centímetros a la derecha.Poca resistencia a los olores ambientales. por lo que pude ver con mis ojos adoloridos (Síntoma #4 del Síndrome Autoconsciente). Había pasado la oportunidad de moverme. y te duelen los ojos porque estás usando demasiado la vista periférica? Sí.. Porque. la hendidura. sonaba muy poco atractivo en el departamento del aliento. todo era tan fresco. esa era yo sentada en el sofá de Brogan. me tomaba un gran esfuerzo mantener la compostura y soportar el trasero plantado de mi lado del sofá. Era el lema perfecto para un comercial médico. Tal vez fuera el período de sequía. tan nuevo. Una mezcla de colonia y jabón flotaba en mi dirección y mi cuerpo se inclinaba instintivamente hacia el olor. Tal vez eran sus brazos tatuados y el pecho musculoso lo que me trastornaba las malditas neuronas. Esto era muy parecido a mi enamoramiento en la escuela media. Cada vez que estuviera cerca de Brogan este pensamiento saldría a la luz.Malestar corporal. tú.Demasiado uso de la visión periférica. nunca había olido algo tan masculino y delicioso en mi vida. el que está sentado en el sofá como un imbécil antisocial. ¿estaba mirando la película o me miraba a mí? Tenía un caso realmente grave de Autoconsciencia y estaba pensando demasiado en mi posición en el sofá. 4. no muy discretamente. técnicamente me estaría rodeando los hombros con el brazo. ¡Oye. Había elegido el peor lugar del sofá. sino más bien observándolo. Cerré los ojos e inhalé la esencia limpia de Brogan y distraídamente me pregunté qué jabón usaba. Con esta comprensión se me puso de punta el vello de la nuca y se me aceleró un poco el pulso. Sea lo que fuere. Excepto que esta vez no llevaba un aparato en los dientes o sufría un horrible caso de acné.. ¿Estás sufriendo un caso grave del Síndrome autoconsciente? ¿No te sientes seguro? Los síntomas son: 79 1. o si me alejaba podía preguntarse mis motivos. Se movió hacia mí y el pulso me retumbó en las sienes a ritmo rápido.. ¿pero desde cuando tenía tantas? 2.Ser consciente de las pecas de tu piel. pero la repentina preocupación fue por los tacos de la comida mezclados con el café.mirando la película. Como persona de tez blanca que solía pasar mucho tiempo al sol. Ahora mi trasero estaba aplastado entre los cojines y se podría necesitar una palanca de torno para sacarme de allí. tú! Sí. Eran difíciles de ignorar cuando Brogan estaba fresco de la ducha. era inevitable.. cerró los dedos con naturalidad en un puño cerca de mi hombro. . porque Brogan podría pensar que estaba tratando de coquetear si me acercaba más. 3. en que había sido golpeada por un caso grave de lo que yo llamaba La Autoconsciencia. Puso el brazo sobre el sofá y.

ni siquiera era un punto en el radar de mis padres en esa época. cambiarás de idea. Y según ella. En serio. —Eran los ochenta. se inclinó y apoyó los antebrazos en las piernas mientras miraba. Estaba totalmente atrapado. Dobló los brazos. Hola. más bien los escombros de mis ovarios se habían dispersado en un radio de dieciséis kilómetros. La gente confiaba en mí para las decisiones importantes. Llegarán allí. Deslizó la lengua sobre los labios y sus ojos brillaron con diversión cuando me miró. ¿qué tipo de historia sería si no pudieran conspirar contra el director? —¿Alguna vez te comentó alguien que tienes un gusto horrible para las películas? —Todo lo contrario. —Espera. ¿cómo estaba soltero este tipo? Una pared de ochenta kilos de puro músculo sentado junto a mí. ¿ahora simplemente van a fumar en la escuela? ¿Qué hay del trabajo? —Relájate. —Déjame aclarar algo. Bajé la mirada a su pantalón deportivo donde estaba conectado con mi pierna. acabando finalmente en su fuerte mandíbula con barba. ¿Brogan Starr realmente se estaba soltando y… flirteando? Decidí que lo mejor era ignorarlo y mantenerme fría. —Porque si esta película me enseñó algo como adolescente. Ja. . Estaba transformado. Te lo aseguro. —Frunciendo el ceño. Sonrió ligeramente y sus hoyuelos hicieron una reaparición. ¿Estaba haciendo calor? El café de su prensa francesa debía estar dándome alucinaciones. Sonreí. 80 Curvó los labios con una sonrisa irónica y se reclinó contra el sofá. mostrando completamente sus tatuajes. Justo como había más en Brogan que sus cientos de reglas y el título de CEO. —Puse los ojos en blanco lo mejor que pude y volví a centrar la mirada en la película—. Mi yo adolescente le habría chocado los cinco a mi yo del presente por este momento. Fijó la mirada en el espacio del que me había movido y hubiera dado cada sesión de besos en el sofá de mi pasado por saber qué estaba pensando exactamente en este momento—. sin respuesta. ¿qué esperabas? De acuerdo. luego una rápida mirada a su pecho. pero he escuchado historias de mi madre. a pesar del hecho de que éramos mi jefe y yo en este extraño momento envuelto en Netflix. Primero tienen que darse cuenta de lo tercos que han sido unos con otros. Una elección de película mala. no podía ver ninguno con claridad. solo remolinos de tinta negra en su piel. Simplemente sigue mirando. aunque desde mi discreta mirada de soslayo. —Eso es lo que él hace. con unas cuantas prendas de ropa en el camino. las películas no estaban muy alejadas de la verdad. mi culo. —El padre de ese tipo. Starr. Siempre elegía las películas para la noche de películas cuando estaba en el colegio. Además. —Usé esta oportunidad para alejarme un poco de Brogan y fuera de la temida hendidura. Andy. ¿partes femeninas? ¿Están ahí? No. —¿Bajo coacción? ¿O también irrumpías en sus casas y tomabas el control de sus salas de estar? —Me golpeó la rodilla con la suya y dejó salir una risa baja que retumbó en mi pecho. merece que lo golpeen. era que la gente era más que la fachada que le presentaban a la gente. —Ja. ¿Castigan a toda esta gente y luego los dejan solos? Eso suena como un pleito.

pero además. Esta película nunca pasaba de moda. vi de primera mano lo que pasaba con las relaciones de los adictos al trabajo. Este tipo vivía y respiraba para su trabajo. —Sí. Oh. Si daba un paso más nuestros cuerpos se presionarían juntos y me vería forzada a extender las manos sobre su pecho. —Me aclaré la garganta y alejé los pensamientos de fornicar en el sofá. no importaba las veces que la mirara. Crucé los brazos sobre el pecho. Mucho. Solo unos centímetros me separaban de él. Lo sé. —Debería irme. Se levantó del sofá y los músculos de sus brazos se mostraron de la forma más deliciosa. —Cierto. —En cualquier momento —contesté—. tenía que doblar el cuello para mirarlo. La familia secreta no era un riesgo con Brogan. Era bastante malo que estuviera chiflada por él. Movió la mirada hacia la mía y se me atascó la respiración en la garganta ante la intensidad de sus ojos. No es que yo trabajara a horas decentes. el mismo brillo de cuando mi suéter cayó víctima de Betsy. —No creo que podamos seguir siendo amigos —bromeé. —Esta noche fue agradable. Pero me estaba alejando de mí. Algo en ese comentario me sacó de mi pequeña burbuja de dicha. Los últimos minutos de la película se mostraron en la pantalla y suspiré. Tenía un inventario personal de cada músculo de su cuerpo. Gracias por escuchar. Me llevó un momento concentrarme para no violar al menos diez reglas de su maldito Manual de empleado. fue agradable tener un ligero aplazamiento. Ahora me siento mucho mejor. No podía ignorar el calor en su expresión. Aún miraba la televisión con horror. Quiero decir… —Suspiré. Cuando me levanté se aclaró la garganta y levantó una mano. Asintió. Me encaminó al ascensor después de encerrar a Bruce en el apartamento. —Te acompañaré a la salida. Algo que me hubiera gustado. Solo era una expresión. Soy tu jefe. pero este giro estaba muy cerca de mi casa. —Incluso aunque el estrés de todo lo que estaba pasando con mi madre me haría llorar a mares en cuanto volviera a mi apartamento. Habría dado cualquier cosa para que me empujara sobre el sofá y me hiciera olvidar mi nombre. La experiencia con mi padre era suficiente para alejarme. . 81 —No éramos amigos. —Sonrió—. pero en cierto modo estaba casado con su trabajo. porque esto no iba en esa dirección. ya sabes lo que quiero decir. —¿No es lo mejor? Claire simplemente le había dado a John su pendiente y todo estaba bien en el mundo del mejor castigo conocido por la humanidad. Me giré para enfrentarlo después de pulsar el botón de la planta baja. Realmente necesitaba trabajar en pensar antes de hablar frente a él—. —Yo… no tengo palabras —respondió. Ha pasado mucho tiempo desde que pasé el tiempo en casa.

Este nuevo lado de Brogan. Jonathan Badeen y Ramón Denia. del mismo modo que alguien consuela a un niño cuando pierde un partido de fútbol. Justin Mateen. 23Tinder es una aplicación geosocial que permite a los usuarios comunicarse con otras personas en base a sus preferencias para charlar y concretar citas o encuentros. Buscó mis ojos con una suavidad que me quitó el aliento. No podía dejarme así. Me apoyé contra la barandilla y observé mi rostro sonrojado en el espejo. Las puertas del ascensor se cerraron. —Es muy temprano. quería gritar. Niveles de rechazo: Rechazo completo: Un tipo deslizando tu fotografía de Tinder23a la izquierda. Dejó caer la mano a un costado y apretó los labios. volver a mi apartamento y hacerle cosas indescriptibles y deliciosas a tu cuerpo. Seguramente tenía algo inteligente que decir. —Yo… —soltó la palabra con una exhalación. Estaba en un gran problema. ¿¿Qué??. compañeros profesionales. Los que asentían cuando se encontraban en el pasillo y se saludaban con educación. O tal vez un: Creo que tu excesivo balbuceo e irrupción en mi apartamento son lindos y 82 me alegro de haberte contratado. Casi rechazo: Entrar en el apartamento de tu jefe. Grosero. Desalentador pero entendible. Algo como: Quiero echarte sobre un hombro. eso de bromear y reír… quería que continuara. obligarlo a ver tu película favorita y acabar la noche con un golpe amigable en el hombro. —Te veré el lunes —dijo asintiendo y dándome un golpecito en el hombro. ignorando el extraño escozor por el casi rechazo. Alzó la mano a centímetros de mis mejillas cuando el ascensor sonó y las puertas se abrieron. ¿Qué demonios acababa de pasar? ¿Acababa de ser… rechazada? Hice un repaso mental de los diferentes tipos. Irrespetuoso. ¿Cierto? Salgo del ascensor. Fue lanzada en agosto de 2012 por Sean Rad. Medio rechazo: Un tipo desapareciendo repentinamente de las redes sociales después de una cita. Pero a las siete del lunes las cosas volverían a la normalidad. De la forma en que se suponía que debería ser. .

. 25Namasté: Es el equivalente al hola o al adiós en muchos lugares budistas. En realidad tiene muchos significados. Capítulo 11 Regla de vida de Lainey Taylor #32 Si no quieres subirte al tren rumbo a Crazy Town24. ¿Eres capaz de defender el fuerte? —Sí. Puede usarse como signo de respeto. oey estaba en el centro de la sala de estar sobre una colchoneta de yoga en la postura de Saludo al Sol cuando me desperté. —Realmente adoro tu terquedad. Todos procedían de hogares en riesgo y no dudaba que ella sería la Michelle Pfeiffer que esos niños necesitaban para mantenerlos fuera de problemas. agradecimiento y varios más. veneración. —Con Brogan. —Le sonreí dulcemente. Z portátil. —Continuó las poses de yoga mientras Jitters la miraba. en el sur de Asia y en la India. tomé mi taza y la llené de café. deja de intentar interpretar las cosas. ¿sabes? —Curvó la espalda y extendió los brazos sobre la colchoneta. —¿Y sabías que estoy cien por ciento más cerca de morir cada día que vivo? Dejó escapar una profunda exhalación y negó. no lo hagas. 24Crazy Town: la traducción sería La Ciudad de los Locos. Sofoqué una sonrisa. golpeando juguetonamente el cojín con su cola. esperándome para que le rascara la barriga mientras la pasaba para tomar mi 83 —¿Cómo va tu postura de Rana Arriba? —Esta es la Cobra. —¿Dónde estuviste anoche? No te escuché llegar. Jitters estaba panza arriba sobre el sofá. También iré al centro —dijo. necesito ponerme al día con el papeleo. —Voy a casa este fin de semana para ver a mi madre. Zoey disfrutaba trabajar con niños en un centro juvenil. ¿Sabías que la gente con puestos de oficina son un ochenta por ciento más propensos a tener coágulos sanguíneos? Fui a la cocina. En serio. En la universidad me había unido a las clases de yoga con ella y terminé quedándome dormida en cada posición. cambiando a lo que pensé que era la pose del Niño. sí. Y que fue rápidamente interrumpido por la instructora diciéndome con un Namasté25 como el infierno que me fuera de su clase—. Y no te haría daño intentarlo. Durante su tiempo libre. intentando contener mi entusiasmo. —Sí. —Es una de mis muchas adorables cualidades. El mejor sueño que jamás había tenido.

Eso simplemente suena poco saludable. —Necesito todos los detalles. . Nadie excepto el inmigrante usaba paraguas y no iba a empezar ahora. Sin paraguas. usándolas como una improvisada regla. pero vi cosas. Sus cejas desaparecieron bajo el flequillo. así que podría haber sido un espejismo. Un delicioso calor pulsó entre mis piernas solo al pensar en su pecho esbelto. De acuerdo. —¿Y cuánto medían estas cosas? —Separó sus manos. Sus ojos se ampliaron. sino que si iba por él. Pasamos la tarde en su sofá. ¿qué sucedería si terminaba mal? No podía permitirme perder mi trabajo. sin tener intención de ser montado por empleados sin talento. —¿Y solo vieron películas… en su sofá? ¿O estamos hablando de Netflix y relajarse? —Solo una película. Alcé las cejas. —Cosas —repitió y me dio una mirada incrédula. —La trama se complica. Como todos los que vivían en el noroeste del Pacífico. *** Una bufanda de cachemir y botas de montar eran accesorios perfectos para animar un día deprimente. Fruncí el ceño. no lo vi. Las gotitas de agua que se aferraban a su piel. mujer. en términos de caballos. Brogan era un árabe. dime… ¿estaba desnudo? —Con una toalla. Nunca dejaba pasar una buena broma de eso es lo que ella dijo. lo que no haría en absoluto porque me gustaba pensar que mis hormonas no me hacían estúpida. No solo iba contra la política de la compañía. ¿Se quitó el palo del culo antes de entrar en su casa o es un accesorio de veinticuatro por siete? —Más o menos lo sorprendí mientras salía de la ducha. ¿Por qué no puse la mirada en un agradable pinto? ¿O en un poni? Algo seguro. Negué y las separó más. ¿Todavía contaba como amistoso si hubiera deseado que sucediera algo más? Ya no sabía cómo sentirme. —Cosas. —El juego de palabras fue totalmente intencionado. Salvaje. cubriendo mi ropa con un ligero brillo de gotas de lluvia. Árboles rojos y amarillos se alineaban en las aceras y la niebla flotaba en el aire. Volví a negar y se quedó boquiabierta—. Los bordes donde la piel morena se encontraba con intrincados tatuajes. 84 Me dio una mirada. intocable. me acomodé la capucha sobre la cabeza con más fuerza. Había pasado mucho tiempo desde que había ensillado para una cita y. mujer. —En realidad. Querido Dios. solo con él. —¿Qué? ¿Con Brogan? —No con él. —Eso es lo que ella dijo —tercié.

aquí tienes una taza de café porque creo que eres increíble‖. estaba plantando ideas poco realistas en mi cabeza. Esbocé una tentativa sonrisa mientras abría la nota dejada bajo mi café. me quité el abrigo y sacudí las gotas de agua de la tela. muchos más! Z. pero Zelda mostraba abiertamente . El frente frío de Brogan había pasado y ahora se había convertido en una gran ola de calor. Sonreí para mí cuando presioné el botón de la planta cuarenta. no sería solo mi vida la que saldría arruinada. Por supuesto que sería de mi única amiga en la compañía y no del hombre que sorprendí desnudo. manteniendo mi abrigo ajustado fuertemente a los costados. —¿Oh? ¿Sabes por qué? Apuntó a su enjuto rostro. —Correcto. Es agradable tener un poco de sangre nueva aquí que realmente aprecie a las personas. —Chica. —Le lanzó una mirada fulminante a Jackson y él hizo una mueca. pensando de nuevo en la noche. —¿Parece que tengo cara de que me importe lo suficiente para preguntar? —No —dije en voz baja—. Porque en la vida real. ¡De este a muchos. como una especie de obsequio secreto de ―Lo pasé muy bien anoche. —¿Quién dejó esto aquí? —En un momento de debilidad pensé que era Brogan. casi desnudo. Y gracias. Por supuesto que no. Tan pronto como entré en el edificio. Está bien. Una taza de café se posaba en mitad de mi escritorio y miré a Jackson. —Tomé otro sorbo—. —¿Cómo lo supiste? Puso las manos en las caderas y sus pendientes tintinearon mientras hablaba. —Doble caramelo y moca. Pensamiento de deseo. ¿En qué mundo de sueños vivía donde los directores ejecutivos de corporaciones de billones de dólares consentían a sus asistentes? Realmente necesitaba dejar los romances de oficina por un tiempo porque. si jodía las cosas. Esto es realmente agradable. La mayoría de los otros compañeros parecían tolerar a Jackson. Jackson estaba tecleando en su escritorio cuando salí del ascensor. Tomé un sorbo y gemí. Seis semanas más que mis dos últimos predecesores. 85 El alivio y la decepción me inundaron. al igual que las princesas de Disney. es mi trabajo saberlo todo. —No hay de qué. Con un poco de crema —dijo Zelda mientras rodeaba la esquina hacia el frente de la oficina. Mi absoluta bebida favorita. como la posibilidad de que mi jefe pudiera estar enamorado de mí. —Zelda. Feliz aniversario de dos meses en Starr Media.

era un individuo seriamente enfermo por bromear conmigo primero. —¿Lainey? Presioné el botón del receptor. La puerta de cristal se cerró detrás de mí con un suave siseo. me volví hacia Jackson.su completo y absoluto desdén—. Hojeé el suéter. la voz de Brogan se escuchó por el altavoz. fingiendo inspeccionarlo. Formó un triángulo con sus manos sobre el escritorio. Cuando me senté. El rostro pálido de Jackson cambió a un bonito Blanco Vampiro. incluso desde la semana pasada en la oficina. Déjenlo sudar. —En su apartamento. Su comportamiento. crucé las piernas y alisé mi falda lápiz. Ahora. Habíamos pasado una noche divertida juntos. —Hizo un gesto hacia la silla al otro lado de él. Puse las manos detrás de la espalda. Guardé tu precioso secreto. . Tan pronto como Zelda desapareció por el pasillo. Bien. —¿Sí? —En mi oficina. golpeteando las yemas de cada dedo. —Tal vez fue el café de premio dándome una sensación extra de seguridad. O siempre había la posibilidad de que sacara el Manual. Como si me contradijera. Felicidades por el gran logro. —¿Cómo le va a tu suéter hoy? El alivio me recorrió cuando me di cuenta que no me había llamado para despedirme… o si lo iba a hacer. —Intacto y sin manchas. como si esto fuera un encuentro súper secreto. —¿Dónde? —susurró. Una sonrisa jugó en sus labios cuando me vio obviamente inquieta. insegura de qué hacer en esta situación. —¿Qué le dijiste? Juro que si me vendiste… 86 —Relájate. esmeradamente cuidado. pero ahora estábamos en nuestro ambiente de trabajo y no sabía qué significaba. pero puse las manos en las caderas y lo confronté con la misma mirada condescendiente que tan a menudo usaba conmigo—. Siéntate. —Me dio un rápido abrazo y sus rizos me hicieron cosquillas en la nariz. —Me encontré con Brogan el viernes. Sus ojos pequeños y brillantes se ampliaron y golpeó con sus manos el escritorio con la suficiente fuerza para hacer traquetear su taza de café. había cambiado por completo. —Es bueno oírlo. De todos modos tengo que volver al trabajo. —Gracias. me señalara exactamente cuántas reglas había violado y me mandara a empacar mis cosas. y sus ojos me rogaban mientras me dirigía hacia la oficina de Brogan. Había hecho mi vida un infierno durante los últimos dos meses y merecía probar su propia medicina.

el tabú de que me gustara alguien tan prohibido. llevaba camisetas ajustadas a su amplio pecho. incluso por un instante. Y bajo los rasgos de personalidad pondría: fantasías delirantes sobre las personas equivocadas en los momentos equivocados. principalmente la conciencia de cuán eufórica estaba al entrar en contacto con alguna parte de su cuerpo. 26eHarmony: es un sitio web de citas. Definitivamente dominante. no a ti. 27Las palabras originales están en inglés: Sexy. tenía tatuajes parecidos a los de Brogan y. me habría perdido la dilatación de sus pupilas y la manera en que su nuez de Adán se deslizó en su garganta cuando tragó con fuerza. and SO out of my league. Puedo manejarte. No más encuentros improvisados en toalla. creo que eres una mejor opción. Tengo una conferencia hasta las nueve. Nota para mí misma: hacerme una cuenta en eHarmony26. porque esto está moviéndose peligrosamente 87 hacia la categoría de patético. había jugado un rol clave en mi encaprichamiento por él. Un estremecimiento comenzó en la base de la espina dorsal y me recorrió la espalda. la habilidad de cuidador de Jackson habría atrofiado emocionalmente a una piedra mascota. Eso me decidió… lo del sitio de citas ocurriría esta noche. estaba el semidiós de todos los profesores de ciencia… el señor Chandler. Como la otra noche. Mientras se centraba en un cuidador adecuado para su perro (en serio. mi… Carraspeó y se desabotonó el saco. Descrucé y crucé las piernas y en el proceso la punta de mi bota rozó contra su pierna bajo el escritorio. —Probablemente sea lo mejor. Se mordió el labio inferior y me imaginé cómo se sentirían sus dientes pasando por mi cuello. Eso era de lo que se trataba… un encaprichamiento. Sus cálidos ojos marrones me observaron. y ―la gente con perro no necesita aplicar‖. Ambos nos quedamos quietos. hormigueó en mi piel desde los codos hasta los dedos de los pies. yo estaba decidiendo si sería dominante o receptor en el dormitorio. Volví a cruzar y descruzar las piernas. Rememoré nuestra conversación y me di cuenta que mi mente se había ido diez pasos más allá de pasear al perro. A Bruce realmente le gusta tenerte cerca. Porque Brogan tenía la triple S27: Sexy. Enamoramiento de colegiala. —¿Supongo que iré esta noche? —Sí. Quise decir que puedo manejar esto. —Estuve pensando. Era joven para ser profesor. Espera. por lo que he pensado en pasarte la tarea de pasearlo a ti y quitársela a Jackson. —Me ahogué dándome cuenta de lo que acababa de decir—. optando por la foto de Brogan con Bruce en el escritorio. —Me pasé la mano por el cabello y resistí la urgencia de gemir. ¿En qué había estado pensando Brogan?). En la escuela. Me aclaré la garganta y decidí enfocar la mirada en algo más seguro. Sutil y Sueño imposible. —Mientras que esto no sea un problema. esta vez asegurándome de no tocar a Brogan. ¿Qué? ¿Una mejor opción para qué? Salí de mi estupor a tiempo para ver una sonrisa malvada jugando en sus labios. Smart. mis brazos. —Está bien. Si hubiera alejado la mirada. sus ojos encontrándose con los míos. Manejarlo. el calor de la autoconciencia. Era la única razón que podía explicar este comportamiento. .

Bruce no era tan malo. su voz sonaba más animada que el viernes. 28Barrade Klondike: es un postre que consiste en una barra de helado de vainilla cubierto con chocolate. y ya que la lluvia se había detenido por un rato. 88 —Por supuesto. todavía apestaba. Alejé el pensamiento. había programado mi correo para la semana y me las arreglé para reservar un par de citas de Brogan. fui al puesto de tacos de un dólar que había unas cuadras más allá. no era necesario perder el tiempo con la ropa para lavar. pero cualquier cosa más allá de tres días era demasiado. Me dio un trabajo. cosas peores que las que he cometido por una barra de Klondike28para volver a tener un vistazo de su empapado y húmedo cuerpo en una toalla? Demonios. Pero cualquier perro que me permitía abrazarlo mientras pasaba por una crisis emocional estaba bien en mi libro. lo siento. Ahora solo necesitábamos trabajar en su manía de confundir mi ropa con comida para perro. Después de comerme los tacos. ¿un extraterrestre te succionó el cerebro a través de una pajita? ¿En qué universo eso era una buena idea? Asintió. En términos sencillos: no salir contigo. —Hola. ¿si cometiera acciones innombrables. sí. Esa noche con Brogan. Me mantengo firme sobre todas las políticas del Manual. la ropa que no podía permitirme reponer en un futuro próximo. —Mantuve mi expresión impasible. Este era exactamente el por qué necesitaba deshacerme de esta molesta (de acuerdo. preocupada por mi aliento y la falta de suficiente desodorante había sido un rayo de luz en la mierda de los últimos días. Respondió al tercer tono. Para cuando llegó la hora del almuerzo. —Golpeteó la pluma en el escritorio y siguió mirándome—. Desperdiciar eso por la oportunidad de tener un fin de semana de diversión era estúpido e infantil. bichito. Lamento si te di una impresión equivocada. Seguro que Jackson no se dio prisa en renunciar a sus tareas de pasear al perro ni nada. El tipo me estaba haciendo un enorme favor. Baboso y con gases. de nuevo a nuestros roles como habían sido antes de esa noche de amistosa familiaridad. Habíamos planeado que fuera a casa este fin de semana y quería asegurarme de que seguíamos con los planes de comida chatarra y festival de cine. de repente la habitación se volvió más sofocante que un sauna. Es conocido por su eslogan publicitario: ¿Qué harías por un Klondike Bar? . La llave de su apartamento ya estaba en mi escritorio cuando salí. pero no me importaba. olvida la toalla. Esa palabra dijo todo lo que necesitaba saber. ojalá ese memo se diera prisa en llegar a las otras partes de mi cuerpo. no era tan molesta pero mentirme me hacía sentir mucho mejor) fantasía de estar con él. y además la oportunidad de entrar en un despiadado negocio. No había hablado con ella el fin de semana porque estaba intentando darle espacio. Mi subconsciente me miró de reojo. su expresión se volvió seria. Está bien. —Yo también lo creo. El cambio en su comportamiento fue palpable. Ahora. Entonces. saqué mi teléfono y llamé a mi madre. decidí pasear por el parque. Como un obsequio para mí misma. Oh.

—¿Te sientes mejor? —pregunté con la esperanza de que hubiera alguna mejora desde la semana pasada. —Esta sería una muy necesaria distracción del hecho de que deseaba a mi jefe y los sentimientos no eran mutuos. tú. Gemí. —Echaba de menos comer buena comida casera. Acabo de ir a una cita para finalizar la mezcla de medicinas para el nuevo tratamiento. —Entonces está decidido. Sonreí. Perdona por necesitar mi espacio. Si está bien contigo. Cualquier cosa para mantenerme distraída. —Por supuesto. Pero no hay nada que una 89 hamburguesa de Greasy Guy‘s no pueda arreglar. —Extraño Greasy Guy‘s. De hecho. yo y una hamburguesa de Guy‘s. ¿Cuándo comienzas? —El miércoles. . ¿Todavía vas a venir a casa este fin de semana? —Estaba pensando eso. El sábado. —Mucho. —Es genial. —Está hecho. extrañaba todo de mi casa. un peso se levantó de mi pecho.

esperando su turno de caer a la acera mojada por la lluvia. así que la perdida era una golpe mucho mayor para su cuerpo delgado. Soy la señorita perfecta. —Di un asentimiento en el espejo retrovisor—. Todos los girasoles y las dalias se habían cerrado por el frío taladrante de finales del otoño. Para el momento en que estacioné en mi vieja entrada. Abrí la puerta de madera de nuestro bungaló y limpié las botas en el tapete. Ya había estado en forma por su entrenamiento de maratón y el Crossfit. En especial hombres con tatuajes y hoyuelos. mi humor había mejorado. tendría lo suficiente para pagar los tratamientos de mi mamá 90 y todavía me quedaría para llenar una piscina con monedas y nadar en mi riqueza—. Capítulo 12 Regla de vida de Lainey Taylor #4 Nunca hagas enojar a tu mamá. La visión formó un nudo automático en el fondo de mi garganta. inteligente e independiente. Se sentó cuando entré en el cuarto. Desenredé la bufanda y me quité la chaqueta dejando todo en el perchero. Un calor me envolvió mientras respiraba los familiares aromas de mi casa: algo horneándose. y una sonrisa se extendió por su rostro—. Mamá yacía extendida en el sofá con dos mantas encima. Los árboles de roble del patio aferraban sus últimas hojas. el fuego en la chimenea y ropa recién lavada. —Su voz vino del pasillo. Me senté en el sofá a su lado y me incliné contra su hombro. Esta era mi oportunidad para presionar el botón de reinicio en mi vida y volver al punto de partida. Completamente tranquila e imperturbable. Me abrí paso desde el vestíbulo y di vuelta antes de las escaleras. Desde que comenzó la quimio había perdido casi cuatro kilos. pero estaba completamente fuera de mis límites. —Mamá —grité. —Si pudiera mágicamente ganar dinero por todas las mentiras que me había dicho a mí misma en las últimas semanas. Ahí está mi bichito. La clavícula sobresalía y sus mejillas se habían hundido. —Y o. al igual que la niebla de la madrugada que cubría Portland. No un jefe que coqueteó conmigo. recordando lo que de verdad importa en la vida: la familia y el amor. ¿tal vez?. cafés y tenues. respirando su confortable aroma. —Movía las manos en el volante mientras hablaba. Alzó los brazos. Lainey Taylor. La rabia es mucho peor que cualquier tormenta de mierda que puedas imaginar. —Aquí. No seré un perro faldero. Los hombres no dictan mis pensamientos. ¿más o menos?. soy una mujer exitosa. El aroma característico de mi madre no había cambiado desde que era niña: un toque . Una abrumadora sensación de alivio me cubrió mientras cruzaba el puente hacia Oregón. y me tomó cada onza de control no correr hacia ella.

Cualquier conversación sobre el futuro era reconfortante y bienvenida.R. era socialmente inaceptable que alguien te dijera que te veías como la mierda. —Bueno. Un par de años en el trabajo y me vería como el antes y el después de un cartel de D. mamá. fechas límites. Su sonrisa fue un como un soplo de aire bienvenido. Esta eres tú con cuatro horas de sueño. y 100 miligramos por arriba del 91 consumo diario permitido de cafeína. DARE. genial. —Ni siquiera necesitaba preocuparse por mi horario de trabajo. Porque. Eres linda. —¿Lista para destruir nuestras figuras femeninas e ingerir la bomba de grasa? 29D. como un complejo latte en el que no puedes evitar querer meter la nariz porque huele muy bien. La ironía no se me escapó. Creo que finalmente está aceptándome en la compañía. —Está bien. me encantaría ir a tu edificio y ver dónde trabajas. —¿Cómo va el trabajo? ¿Ese imbécil de Jackson todavía te lo está poniendo difícil? El nombre provocó los clásicos ojos en blanco y la repentina urgencia de golpear mi cabeza contra algo duro. ―estás cansada‖ estaba en la parte superior de mi lista con respuestas de una palabra que me molestaban más que nada en el mundo. Esto no es el jardín de niños. y la garra constante alrededor de mis pulmones se soltaba ligeramente.A. drogas y consumo de licor u otras sustancias. —Un largo viaje.E. Pero con las horas que había estado trabajando.R. Incliné la cabeza e hice lo más listo: mantener la boca cerrada. no había forma de negar que había añadido algunas arrugas en lugar de líneas de bronceado.de jengibre. en primer lugar. entonces el mundo definitivamente no podía ser un lugar tan malo. ¿Cómo podrías no caerle bien? —No tengo que caerle bien a todos. en serio. cuando me sienta mejor. —Se ha puesto mejor. —Te ves cansada —dijo pasando el pulgar por mi mejilla. Sonreí. Uno de esto días. eso era inevitable. que dejara en claro que nada sucedería entre nosotros o que ni siquiera había ido tras él. Todavía estaba decidiendo qué era más mortificante. Tomó el menú a domicilio de Greasy Guy‘s de la mesa de centro y alzó una ceja. menta y vainilla.:Es un programa que incentiva a los jóvenes a alejarse de la violencia. Si estaba sonriendo.E29. pero no dijo nada más sobre el tema. De hecho. Debía concentrarse solamente en su salud. —Suena a que vas genial. —¿Cómo está tu jefe? Además del hecho de que me decepcionó. Dándome más proyectos en los que trabajar. Frunció los labios y le dio una palmadita a mi muslo. Una sonrisa se extendió por su rostro. Me lanzó un vistazo.A. . —Me encantaría. se traduce como atreverse.

—¿Estás bien? —pregunté metiéndome una papa frita en la boca. Se veía un poco mareada. más que nada por el nuevo tratamiento de quimio. —Creo que mis ojos son más grandes que mi estómago. . porque eso era todo lo que podía hacer. Lo ignoré y me acerqué más ella. y tenía la sensación creciente de que los mensajes eran para eso. Recosté la cabeza en el hombro de mi mamá y todo lo demás pareció eclipsarse. mi teléfono saltó en la mesa de centro. pero sucedió que habíamos estado trabajado en las cuentas de los clientes de Jonathan Gizzara esta semana. habría dicho justo eso. Una ola de intranquilidad se asentó en mi vientre y empujé el resto de mi comida al otro lado de la mesa. y el salvaje impulso de aplastar el teléfono como Hulk pasó con fuerza a través de mis venas como el odiado café con leche de soya. La comida llegó cuarenta minutos después. e iba a usar esa ventaja por tanto tiempo como fuera posible. Lainey: ¿Qué sucede? Grinch: Es la cuenta de Gizzara. —Suena perfecto. —Marqué un par de películas de Netflix que pensé que estarían buenas —dijo. Justo mientras mamá puso la película en la TV. Mi esperanza era que después de un par de meses más de esta nueva medicación. ya sin ánimo para la bomba de carbohidratos. Brogan quiere que compartamos lo que tenemos en la presentación del lunes. Alejé todos las suposiciones y me concentré en lo que podía controlar. y mientras yo engullía la hamburguesa de media libra con cebollas caramelizadas y suficiente pepinillos para ser calificada como riesgo biológico. —Siempre. —El metabolismo Taylor todavía no me había fallado. ¿Puedes ayudarme a presentar? Cállate la boca. El apodo de Jackson destelló en la pantalla. dictador de pacotilla era la respuesta apropiada. para conseguir algunas horas para mí el fin de semana. marcando el número del restaurante en su teléfono. 92 Le frunció el ceño a la hamburguesa. tirando la manta sobre los brazos y el pecho. Grinch: ¿Puedes venir este fin de semana? Púdrete. Quizá le había dicho a Jackson que mi apartamento tenía muy mala señal. mamá apenas había comido tres mordiscos. Pasar tiempo con ella ahora. La transición al coma de los carbohidratos ya estaba en marcha y estaba lista para hibernar en el sofá hasta el domingo. y dos veces más antes de que decidiera contestarlo. fuera del alcance. La última cosa que quería era que algo saliera mal con la cuenta que había trabajado personalmente. mamá sería capaz de volver a su vida normal.Pero valoraba mi trabajo. Y si fuera cualquier otro fin de semana. Miré el mensaje y lo leí cinco veces para asegurarme de que no estaba imaginándolo. Mi teléfono vibró de nuevo.

porque no sabía cuándo tendría otra oportunidad de trabajar con un cliente de perfil tan alto. Hice un cálculo mental. Lo tendré para mañana en la noche. Un paso del tamaño de Bigfoot30. Grinch: Como sea. por decirlo de algún modo. Miré a mi mamá que estaba revisando Netflix en busca de una película y mi corazón se hundió. Tal vez esto llevaría a una posición diferente. Grinch: Sí. Era inesperado. estaba adelantándome un poco. cariño? Una inspiración profunda de auto desprecio. Estaré justo aquí —me sonrió y la puñalada de defraudarla se extendió en mi pecho. —¿Qué sucede. que prefería el Oktoberfest31 a un tour de vinos en Sonoma. Lainey: Estoy en Portland. Rechazar esta oportunidad me haría retroceder un mes. si no es que más. . Combinaba perfecto con ―Conduzco un Lincoln‖ y ―Solo compro camisetas que cuestan más que una portátil‖ y venía de una chica de Portland con gallinas en el patio trasero. La frase se sintió extraña y tonta saliendo de mi boca. —Haz lo que tengas que hacer. Envíame tus datos sobre Tegan Jackson y Elliot Hurr. ¿Jackson estaba dispuesto a trabajar conmigo en una proyecto y compartir el crédito en una reunión? Esto era grandísimo. —Trabajo. mi medidor de culpa subió hasta la zona hija de mierda. 30Bigfoot: En español se llama Pie Grande. 31Octoberfest: La fiesta de la cerveza en Alemania que se celebra cada año. Bien. Si regresaba a Seattle a una hora razonable. Es una criatura mitológica de aspecto simiesco que habita los bosques. —¿En el fin de semana? ¿Es por esto que has estado tan cansada? —Es uno de los clientes multimillonarios. Frunció el ceño. No la cagues. Necesita las proyecciones del año que viene para el lunes. *** Suspiré y lancé el teléfono en el cojín. Analizar los datos que discutiríamos en la reunión de esta semana me tomaría al menos diez horas. Lainey: Gracias Jackson. no había forma de poder ver todas las películas que mi mamá quería y terminar la presentación. ¿Puedo trabajar desde aquí y enviarte las diapositivas? 93 En el momento en que el mensaje se envió. Finalmente podía contribuir con algo esencial en el equipo y solidificarme como un miembro funcional de la compañía. principalmente en la región del noroeste del Pacífico en América del Norte. pero este era un gran paso hacia adelante.

quizás un mierda cuando creía que nadie estaba en la habitación. Fui a meter las mantas bajo sus pies pero las empujó lejos y se levantó del sillón. Necesitas descansar. Su humor pasó de alegre a algo que yo describía como en modo MamáFingiendo. Desde que fui lo suficientemente mayor para leer de verdad las emociones de mamá. y apreciaría que actuaras de ese modo. Supongo que había estado tratándola diferente desde su diagnóstico. —¿Eso se pregunta? Sonrió. —¿Pausa para café? —preguntó mamá con tono esperanzado. Puedo esperar a regresar a casa. Un dolor que nunca antes había visto estaba en sus facciones. —No. ella pondría esta mirada en su rostro: sonrisa un poco apretada. Saqué la portátil de mi bolso e ingresé mientras mamá miraba una película. —No soy una anciana frágil. —Palmeó mi rodilla y se inclinó hacia adelante para levantarse del sillón. . Hoja de cálculo tras hoja de cálculo. puedo traerlo yo. Por un segundo. o de cualquiera en realidad. Así que. Cuando mi primer novio me recogió para una cita. Para el momento en que dieron las nueve había completado un cuarto de las diapositivas que necesitaba terminar antes de mañana por la noche. trabajé en un algoritmo que proyectaba el crecimiento potencial basado en sus seguidores y su historia en las redes sociales. Veces que esta mirada hacia su aparición. Esto suena muy importante —me dio una palmadita tranquilizadora en el muslo. Recitales de baile de cuatro horas. Soy tan competente como era antes de los tratamientos. —¿Estás segura? —Lo vacío de mi pregunta me hizo querer golpearme—. 94 2. Cada vez que le pedía que se sentara a ver un episodio de Toddlers in Tiaras. Sé que estás cansada. ojos tomando un borde más duro. esta vez más genuina. Flexioné las piernas rígidas y estiré los brazos sobre la cabeza. Cuando le dije a mi maestra del jardín de niños que mi madre tenía juguetes especiales en su habitación con los que no me dejaba jugar. ¿pero cómo se suponía que todo volviera a la normalidad cuando algo dentro de ella estaba intentando alejarla de mí? —Mi intención no era esa. 3. Ahora que dejamos eso claro. —En serio. un leve suspiro que creía que nadie podría escuchar. 1. el habla me falló. en un Chevy del ‗77 con un colchón en la parte de atrás de la camioneta. soy oficialmente la peor hija como opción para cuidar a mi mamá enferma. Le indiqué que volviera a sentarse. 4. para que constara: Yo. —Haré un poco. podía empujar la culpa a un lado (o algo así) y concentrarme en las diapositivas. Lainey Taylor. y solo intentaba ayudar.

pero quiero cuidar de mi hija. Golpeé mi cabeza contra el sillón. mamá. Maldición. no quise decir eso. Un suave suspiro vino de su lado del sillón. Voy a la cama ahora. y se fue con otra sonrisa de Mamá Fingiendo. diciéndolo o no. remplazada por un ceño fruncido que exprimió mi interior. habría notado su mirada quemando un agujero en el costado de mi cabeza. Tragué el nudo de la garganta y apreté los labios temblorosos. como la niebla que cubría la I-5. si no estuviera tan metida en los números y patrones. —Está bien. Colocó la taza roja en la mesa que tenía a mi lado y luego se sentó junto a mí en el sillón. mamá? ¿Como papá? Solo porque trabajo duro no significa que voy a terminar escapando con alguien y dejando a mi familia. —Es que no quiero que termines como… —su voz se desvaneció. Desapareció en la cocina y volvió unos minutos después agitando dos tazas de café negro. tenías toda la razón) pesaba sobre mí. 95 Me moví y puse mi portátil encima de la mesa de café. sin molestarse en esconder su falta de entusiasmo hacia Starr Media. Lo siento. Parpadeé y la miré. No puedo evitarlo. —Es parte del trabajo. —¿Como quién. Miró la taza de café. pero estaba cuatro diapositivas de Power Point más allá de irritable. No debí sacar el tema. —Dio un apretón a mi rodilla. y tú puedes hacer el tuyo. —No me gusta cuánto te están haciendo trabajar —dijo. y segura como el infierno de que no me gustaba estar metida en la misma categoría que mi padre solo porque tenía demasiado trabajo. Miré su figura retirándose y luego a mi portátil. —Está bien. Estoy muy cansada. así que déjame hacer mi trabajo. —Como si no estuviera ganando ya una medalla en los Juegos Olímpicos de las Hijas Mierdas. pero el significado estaba allí. Me pasé una mano por el cabello. —Tienes razón. luciendo como si estuviera luchando por centrarse—. en verdad esperaba que esta presentación valiera estropear lo que podría haber sido un asombroso fin de semana con mi madre. La sensación de decepcionar a mi madre y lo desagradable de una pelea por primera vez desde noveno grado. —Mamá. La mañana estaba llena de niebla. La Mamá Fingiendo desapareció. ¿correcto? —Me miró de una manera que me quitó las ganas de contradecirla. este golpe en verdad me dio la medalla de oro. cuando no dejó que me afeitara media cabeza (gracias. —Su expresión se derrumbó junto con mi espíritu. Bajo cualquier otra circunstancia dejaría pasar el comentario. —Sé que tienes buenas intenciones. —Era inútil discutir con la mujer de la que había heredado mi terquedad. . *** El domingo regresé a casa. cariño —Respiró profundamente y cerró los ojos.

—¿Todo está bien? —Sí. solo los payasos. Me froté los ojos. Aligeré mis pasos sin querer despertarla y cuando llegué a mi habitación dejé caer la bolsa y caí en la cama. su cabello estaba metido en un moño desordenado. —Sí. 32Boy Meets World:Comedia norteamericana. porque santos abdominales. Me levanté sobre los codos. El lado bueno fue que no tuve nada de tiempo para enfocarme en Brogan. . señor Ellington). sin camiseta… por una buena razón. Zoey estaba en la entrada con un pijama color rosa. La puerta de Zoey estaba cerrada cuando entré. —Me gusta el comienzo de esta historia. voy a irme. Pasadas las diez. y un escalofrió corrió por mi espalda. Rara vez seguía dormida a esta hora. me detuve en el estacionamiento de mi departamento y descansé la cabeza contra la cabecera del asiento. pero quizás tuvo una larga noche de papeleo. —Pocas cosas podían hacerme enloquecer. cabello despeinado y pantalones de chándal en las caderas. lucía un poco nerviosa. Si te digo algo. —Hay un chico. Si no tuviera que considerar los sentimientos de Zoey. Un golpe sonó en mi puerta unos segundos después y me tomó un gran esfuerzo abrir los ojos. pensando en el fin de semana que se suponía estuviera lleno de películas de terror y comida chatarra. —Caminó hacia mi cama y se sentó—. —Se quitó el cabello de la frente. Era dudoso que hiciera alguna de ellas en los próximos minutos. ¿de acuerdo? —Por supuesto. —Zoey. apareció en mi puerta. ¿Era posible tener más de un lugar al que llamar casa? Esta era la primera vez desde que me mudé a Seattle que sentía un alivio abrumador al estar en mi departamento. Fruncí el ceño. Como si sus palabras lo convocaran. caminar sobre un lugar mojado con medias y la disección de un feto de cerdo (aún lo recuerdo desde décimo grado. Un refugio entre el torbellino caótico del trabajo. bueno… Retorcía las manos una contra la otra. Muchas gracias. —Nunca creí ver el día en que despertara antes que tú —dije. deseando que mi cuerpo adolorido encontrara algo de energía para poder hacer los cambios de último minuto a la presentación de Jackson antes de enviarla. pasear al perro. en una forma que competía con Sean Hunter de Boy Meets World32. En su lugar había ignorado a mi madre y solidificando mi posición 96 como la hija más idiota en la costa oeste. fantasías sobre el jefe y decepcionar a mi madre. me pondría de pie y comenzaría a aplaudir por ese pequeño movimiento perfecto. tienes que prometerme que no enloquecerás. un chico alto con mandíbula cuadrada. —Y está aquí ahora. y por primera vez desde que dejó caer mi plancha para cabello en el inodoro de la universidad.

Zoey se masticó el labio inferior y me lanzó una mirada tímida.
—Por favor, llévatelo —murmuré.
Está bien, no pude contenerme por completo.
Me golpeó la pierna.
—Volveré enseguida.
—Toma todo el tiempo que necesites. Adiós, Chico sin Camiseta —le dije al chico que
se retiraba.
Sonrió.
—Adiós, Compañera de Habitación Cuyo Nombre Desconozco. —Su profunda voz me
sacudió el pecho y tuve cero preguntas sobre por qué Zoey eligió a este chico. Era un imán 97
caminante para chicas.
Zoey se acercó y él puso el brazo alrededor de sus hombros, se alejaron por el pasillo y
desaparecieron en su habitación.
Al menos alguien en este apartamento estaba consiguiendo algo.

Capítulo 13
Manual Starr Media
Regla # 26

Los compañeros de trabajo son unos idiotas.
98

A unque esta regla no estaba en el manual, tenía toda la intención de añadirla al
buzón de comentarios y sugerencias. Si es que realmente teníamos uno, de todos
modos. No era que estuviera molesta con Jackson por darme trabajo en el fin de
semana libre. No. Fue lo que hizo después el Grinch, dictador de pacotilla, lo que forzó el
sentimiento de mi regla recién inventada.
Brogan había convocado a los empleados a una reunión el lunes por la mañana.
Después de que todo el mundo tomara su asiento en la mesa de la sala de juntas, Jackson
configuró el proyector y sacó la presentación que habíamos hecho. Debería haber sabido que
algo estaba mal cuando miré su ordenador y noté que mi nombre había quedado fuera del
título, solo aparecía el nombre de Jackson en negrita.
Jackson se movió incómodamente e hizo una mueca que en su rostro se vio como si
hubiera bebido demasiados lattes de soya, y estuviera haciendo audición para el papel
protagónico en un comercial de Pepto33.
Puse los ojos en blanco. Como fuera.
Una vez que llegáramos a mi parte de las diapositivas, asumiría el control y tendría mis
cinco minutos de presentación y ruidos de aprobación.
Entonces habría avanzado un paso más para consolidar mi posición en la empresa.
Badda-bing-Badda-boom. Brogan ni sabría lo que lo golpeó.
Marta y Eric de contabilidad comenzaron con la reunión y los miembros del personal
siguieron con lo suyo alrededor de la mesa con noticias de su división específica. Ya que
Jackson se sentaba junto a Brogan, éramos los dos últimos en presentar nuestra información.
Moví las notas en mis manos y los bordes húmedos comenzaron a curvarse alrededor de
mi palma. Bueno, estaba unos pasos más allá de un ataque de pánico escénico. Esta era la
primera vez que hacía una presentación sin hablar estupideces y, en este momento, las notas
eran simplemente una manta de seguridad en caso de que se me olvidara la redacción. Zoey
realmente estaría orgullosa de mi preparación, excepto por el hecho de sus tarjetas, pero estaba
muy ocupada hablando por teléfono con el Chico Sin Camisa como para pedirle unas, pues la
chica era una adicta a los implementos de oficina. Dudé que tres tarjetas pudieran molestarla.
En todo caso, le compraría un paquete extra la próxima vez que estuviéramos en Costco.

33Pepto Bismol: Es una medicina para las molestias estomacales.

Tan pronto como Zelda se sentó, Brogan señaló a Jackson.
—Adelante —dijo.
Deslizó los dedos por el borde de la mesa, casi pareciendo como si estuviera moviendo
los dedos al ritmo de una melodía. Si tuviera que apostar, diría que era una canción de uno de
los cientos de discos alienados en las paredes de su oficina. ¿Es eso lo que hacía cuando todo el
mundo se iba durante la noche? Podía imaginarlo inclinándose hacia atrás en su silla y cerrando
los ojos cuando, desde el tocadiscos de la esquina, el sonido de alguna dulce melodía barroca
inundaba la oficina. Esa deliciosa boca estaría suave y totalmente besable.
Sacudí la cabeza, borrando esos pensamientos.
Tiempo de juego, Lainey. Enfócate en esos sesenta-mil-dólares de educación en los próximos minutos y
haz que esa latente condena de pagar tu deuda estudiantil sea digna de algo. 99
Jackson comenzó la presentación dando todos los hechos y datos para sugerir que
estábamos detrás de nuestra cuota trimestral y algunas maneras de mejorar nuestras pérdidas.
Presionó el clic y se trasladó a la siguiente diapositiva, que era la cuenta de Gizzara. Mis
diapositivas. Empujé mi asiento para estar junto a él, pero continuó con la presentación, sin
darme la oportunidad de asumir el control.
—Como decía —hizo una pausa y me miró, como desafiándome a decir algo—, los
clientes de Gizzara no utilizan nuestros servicios en toda su extensión.
Continuó hablando, pero en mi mente yo escuchaba otras palabras: Yo, el décimo peor ser
humano del mundo (tenía que haber un puñado de otros idiotas peores que él) no puedo pensar en
ninguna buena idea por mí mismo, por lo que debo robársela a mi inteligente, dulce e inocente compañera de
trabajo que actualmente quiere darme un puñetazo en la garganta, a mí, el insufrible primer asistente.
Todavía estaba congelada en una posición medio parada y medio agachada. Esperé unos
segundos más pensando que Jackson iba a presentarme para compensar esto. Porque incluso
me costó creer el nivel de ―¿Y tú, Bruto?”34al que acababa de rebajarse.
¿Era eso un cuchillo sobresaliendo de mi espalda o era solo el puñal duro de la traición?
De cualquier manera, podía oficialmente quitarlo de mi lista de gente de confianza que me
salvaría en un ejercicio de caída.
Brogan desvió su atención hacia mí y sus cejas se fruncieron cuando me vio en esa
posición agachada. Me hundí en el asiento y me mordí el interior de la mejilla para evitar
mutilar a Jackson tanto verbal como físicamente. Maldito idiota.
El punto sobre agregarle más servicios, que solo la administración de las redes sociales le
daba a la empresa para diversificar, era uno del que estaba más orgullosa. Miré a Brogan
mientras Jackson decía esto y una emoción se disparó cuando él asintió, claramente
complacido. Satisfecho con mi trabajo, grité internamente.
Por desgracia, mi trabajo fue explicado por otra persona.
Cuando Jackson llegó al final de las diapositivas, Brogan se puso de pie, su silla cortó el
silencio de la habitación.
—Es un excelente trabajo, Jackson. Estoy impresionado.

34Ettu brute: Última frase dicha por Julio Cesar al ser asesinado. Se usa para expresar la traición inesperada de un
amigo.

—Gracias. —Sonrió Jackson.
Apreté la mandíbula y seguí esperando por el Sí, y a Lainey se le ocurrió todo y sí, ¡oculto mi
calva peinándome de lado! Algo para redimir lo que me había hecho, porque debajo de toda esa
colonia Dolce and Gabbana no pensé que su corazón fuera dos tallas más pequeño. Pero eso
nunca sucedió.
Mis ojos se estrecharon mientras me giraba hacia Jackson. Se encogió de hombros y
mostró una sonrisa de disculpa.
Lista actual de las cosas más odiadas:
3. El moho en mi pared de la ducha.
2. Un paseo en taxi con controladores de dibujo.
100
1. El maldito Jackson Wells.
Le disparé una mirada y enderecé mis hombros. Tal vez si me quedaba mirándolo
fijamente podría hacerle un agujero en el cráneo.
—Empezaremos implementando esas ideas mañana. —Brogan se dirigió a mí—. Lainey.
Mi corazón flotó en el pecho. Tal vez se dio cuenta de que era mi trabajo. No es que
tuviera razón para hacerlo, porque nunca había visto un proyecto mío en su escritorio, pero
tenía la esperanza.
Dejé de hacerle muecas a Jackson y me volví a nuestro jefe.
—¿Sí?
—¿Crees que puedes arreglar todo esto? Voy a hacer que Jackson te guie con los pasos.
Mis ojos se torcieron.
—Creo que lo puedo manejar —dije lento y con seguridad.
¿Qué tal una orden de escupitajos para el próximo café con leche de soya de Jackson?
A diferencia de algunas personas, estaba a punto de hacer una rabieta delante de toda la
oficina. Mis manos estaban curvadas en puños y me mordí el labio hasta que estuve segura que
una pelea a muerte estilo WWE35 con fajas y música metálica no sucedería en la sala de
conferencias.
¿En qué realidad estaba viviendo cuando asumí que mi nombre estaría en esa
presentación? Despierta y huele el café, Lainey Taylor. No estás en un lindo bosque de gomitas, estás en las
grandes ligas. Y ligas más grandes significan idiotas más grandes. Este error no lo cometería otra
vez.
Brogan dio por terminada la reunión y todos salieron al vestíbulo. Las únicas personas
que nos quedamos fuimos Brogan, el Grinch y yo.
—¿No tenías algo que agregar? —me dijo Brogan, expectante.
Umm, sí, su primer asistente es un cobarde que merece que lo castiguen cortándole la lengua con un
millón de papeles.
—Estuve de acuerdo con la presentación. No tengo nada que añadir.

35WWE: Es una empresa de entretenimiento deportivo, propietaria de una serie de elementos multimedia
relacionados con la promoción de lucha libre profesional.

una mirada de verdadera desilusión estaba grabada en su rostro. —Escucha. Me reí porque a) La disculpa le quedaba igual que un traje de almacén barato y. Te sugiero que pasen más tiempo juntos en los proyectos para que puedas ver lo que se necesita para salir adelante en este. —Lo sientes. El silencio que se deslizó entre nosotros estaba cargado con la ira que ahora fluía libremente por cada centímetro de mi piel. o peor. sin moverme de mi posición. sí. Me senté en la mesa de conferencias y puse mis palmas sobre la superficie. —Puedes aprender mucho de él. Asentí. como un perro desobediente le haría a su dueño cuando lo atrapaba. pero Brogan realmente ha estado respirando en mi nuca últimamente. mi nombre merecía estar en esa presentación. —Era la primera vez que había pronunciado esa palabra para mí. Tan pronto como crucé el umbral de la sala. b) Era mucho mejor que la alternativa: lanzarle la silla. Empaqué mi portátil y pasé rozando por su lado. Y Jackson lo sabía. —Guárdatelo para alguien que le interese. 5 y no iba a pasar otro minuto malhumorada. Brogan me frunció el ceño. Parpadeé hacia él. Jackson estaba bailando el maldito Mambo No. Estreché los ojos furiosa. Hora de hacer un plan. lo siento. No confiaba en mí misma para no subirme sobre la mesa y golpear a Jackson en la cabeza con su maldito portátil. Lo miré. —Miré a Jackson y él apartó la mirada. Como mi mamá siempre decía: Mientras tú cargas con el rencor. Hasta Bruce tuvo la decencia de mirarme a los ojos cuando se orinó en mis zapatos. demostrarle que eso me había herido. Brogan se unió al resto del personal en el vestíbulo para celebrar el cumpleaños de 101 Tonya. ―Oh. estoy aprendiendo mucho. Nada bueno podía salir del rencor. . Aunque estuviera en el fondo del barril del orden jerárquico de esta empresa. la otra persona está bailando. mirando la madera de cereza. lo dejé ir.

De alguna manera. —Correcto. Pero verlo tan vulnerable en su casa. donde no necesitaba actuar. —Un padre necesita descansar de sus hijos de vez en cuando —refunfuñó. ¿eh? Cerró los ojos y echó la cabeza atrás contra el sofá subiendo los brazos detrás de la cabeza como apoyo. Lo perfecto que parecía en el trabajo era solo para la fachada. bromeando. al menos. —¿Sabes qué lo mejora? Cuando tenía un mal día en la escuela. Capítulo 14 Regla de vida de Lainey Taylor #98 Las galletas resuelven todos los problemas. La tela de su camisa se estiró sobre el pecho y por una fracción de segundo mi respiración se atoró. otras veces pasteles. el alma de la fiesta. me hizo darme cuenta de lo poco que sabía de él. Habían pasado dos días desde la infame Reunión de la Traición y había tenido tiempo para 102 —¿Pensaba que tenías una reunión hasta las nueve? —No quiero hablar de eso —gruñó y continuó repasando el papeleo esparcido por los cojines. rogan estaba sentado en el sofá con los pies apoyados sobre la mesa de café cuando regresé a Bruce a casa después de su paseo del miércoles. Con tantos malos días que tuve en la secundaria y en la preparatoria. Mucho. Incluso Superman tenía su kryptonita. —¿Un nuevo trabajo? —preguntó con socarronería. pero su tono tenía menos de irritación que hace un momento. no haber terminado del tamaño de una ballena jorobada. ella conseguía alejar mi mente de lo que me hubiera molestado ese día. Durante los pasados dos meses nunca me enseñó este lado. Un hechizo de corte de energía cerebral. ¿Qué propones para mejorar este día de mierda? . Incluso cuando no lo estuviera intentando. —Peor —dijo. era como si su cuerpo me pusiera bajo un hechizo. mucho peor. mamá y yo horneábamos juntas. siempre estaba alegre. Puse los ojos en blanco. A veces eran galletas. B enfriarme. Gracias. uno del que solo estaba al tanto porque me encontraba en su santuario personal. Eso me detuvo. —Así de bien. genética Taylor. estaba sorprendida de no haber sido diagnosticada con diabetes infantil o. porque esta compañía no es tu bebé ni nada. Luego murmuró para sí—. No se molestó en abrir los ojos—. Brogan nunca se inmutaba en la oficina.

Podría haber jurado que lo había oído murmurar ―ya lo estoy‖. bicarbonato. Simplemente no veo que eso vaya a resolver los problemas con esta posible fusión. Tres tareas simples en las que estaba totalmente concentrada. Prepárate para ser sorprendido. huevos. Y comer. Era mucho más fácil enfocarse en una tarea mundana como medir y mezclar. Rodar. Este hombre sería un individuo pobre y con mala suerte si no se daba un gusto con mi único… está bien. —Sé lo que es una maldita galleta. Porque cuando tenía ocupada la boca. —Bueno. Taylor. Aunque faltaba mucho. no había posibilidad de que dijera algo estúpido. ¿la comida mágica que no tiene ciruelas pasas o algo remotamente saludable. Recoger. —Bien. —Ya sabes. Tenía que concedérselo a Brogan. había tenido éxito en mantener mi mente apartada del hecho de que había sido jodida por mi compañero de trabajo y que la relación con mi madre estaba tensa por primera vez en años. Pero maldición… —gimió y el sonido vibró profundo en mi pecho—. 103 —¿Mundialmente famosas? ¿Qué hace que esas galletas destaquen sobre el resto? —Me lanzó una mirada escéptica. jefe. —Tengo un par de ingredientes secretos. mantenía su cocina bien provista. Taylor. Rodar. empecé a hacer bolas de masa de galleta y a colocarlas en una bandeja para hornear. mantequilla y chispas de chocolate? Asintió. ¿Tienes harina. Siempre comer. Una vez que los ingredientes húmedos y secos se mezclaron. —Obviamente no has comido mis mundialmente famosas galletas con chispas de chocolate. —¿Galletas? —Repitió como si acabara de decirle que la respuesta a la pregunta de la vida era tres. pero decidí que era mi imaginación y la inundación de emociones arremolinándose en mi mente. azúcar. —No pareció muy convencido—. Para el momento en que tuve suficientes para cubrir la bandeja. —Eso creo. Golpear. ¿cómo puedes rechazar las chispas de chocolate en una mezcla de ingredientes que te harán alucinar? —Realmente te adulas. Unos momentos después. Golpear. Creo que ambos podríamos comer unas pocas. . sus largas pestañas abanicaron su rostro. Recoger. no podía esperar para tener un hijo con el que compartir esta tradición. Vamos. las preocupaciones del día parecían un simple ruido de fondo. Para alguien que pasaba más tiempo en la oficina que en la casa. Pero son las lágrimas de unicornio lo que realmente las lleva al extremo. uno de mis muchos vicios. pero que sabe increíble? Parpadeó despacio. —Galletas. Las galletas suenan bien. todos los ingredientes para las galletas estaban sobre la encimera de granito junto con una batidora KitchenAid roja.

pero. —Portland está lleno de gente rara. ¿qué considerarías merecedor de la etiqueta? —Casablanca. pero si alguien siquiera pensaba en decir algún comentario menos que halagador de ella. Soltó un resoplido de risa. pero están haciendo cola en mi cuenta de Netflix. En español se llama Chicas Malas. gente caminando por los alrededores en topless. metí la bandeja y programé el temporizador. Continué poniendo bolas de masa en la bandeja de hornear. Pollos rosas. . —Me sorprende que no tengas un teléfono de disco en tu apartamento. ¿teléfono celular? Abrí el horno. —Eso explica mucho. Lo que el viento se llevó. Es un clásico. intentando apartar su mente de lo que estaba molestándolo. —Disculpa. Chasqueé la lengua. —Está bien. muchas gracias. —Sabes que ahora hacen películas en esta cosa llamada color. Películas que 104 han soportado el paso del tiempo. ¿qué significa eso? —Solo los de Portland teníamos permitido llamar a nuestra gente rara. tipo duro. —Me guiñó. la evidencia de un largo día estaba grabada en su rostro. Nací y crecí en el centro de Portland. —Miren a la señorita Gran Ciudad poniéndose toda crecida y poderosa. —¿Has visto alguna de las películas que te recomendé? —pregunté. iría en completo modo Hulk. —Me senté en un taburete frente a la barra del desayuno y Brogan se unió a mí. rosquillas con forma de pene. 36Mean Girls es una película de comedia adolescente estadounidense de 2004. Crucé mis brazos sobre mi pecho. —Hizo una floritura con la mano—. Igual que podía quejarme de algo que mi madre hiciera para molestarme como la mierda. ¿verdad? —¿Está eso al mismo nivel que…? ¿Cómo lo llamaste? —hizo una pausa—. —Realmente fuiste un niño con mala suerte. —No. —Sonrió y sus hoyuelos hicieron una aparición por primera vez en la noche. Conté con los dedos. —Obviamente. tenemos una definición muy diferente de lo que es un clásico. —Creo que realmente te gustará Mean Girls36. —No soy de aquí. Brogan se unió a mí en la encimera. —Hay uno en mi oficina. Tamborileó con los dedos sobre la encimera.

—Alcé la mano sacando tres dedos—. —Parece que sabes un montón sobre cáncer. sexy como el infierno. pero compartir cosas sobre mi vida con Brogan se sentía… especial. Algo se sentía bien al estar en este apartamento y tener una conversación normal. y en su lugar había comprado rosquillas de la cafetería que había a unas cuadras de su casa. —¿Es legal tenerlos en la ciudad? Me miró como si le hubiera dicho que procedía de una compañía de circo ambulante y actuaba en el trapecio. Los cocinaba junto con tocino y croquetas de papa mientras discutíamos sobre quién sería expulsado del Reality show favorito. Tercero. Brogan me observó. mi madre tiene dos pollos… Betty y Horace. Sí. me merecía el título de Hija de Mierda. Fruncí el ceño. quería encontrar a un hombre como Brogan. Después Jackson aplastó parte de mi alma. exitoso. Después de un rato de dejar que las galletas se enfriaran. —Sí. Mi respiración se atoró y busqué frenéticamente una espátula en los cajones. ese combo asesino sería mi muerte. — Brogan tomó una galleta del plato y le dio un tentativo mordisco. ¿has comido huevos frescos? Son los mejores. lo hice. las puse en un plato y las llevé a la encimera. — Sonrió cuando vio mi mueca—. —Bien. todo el mundo debería disfrutar de un Cock-N-Balls al menos una vez en su vida. pensando que había rechazado a mi madre y declinado su oferta de desayuno durante mi visita. ¿La viste este fin de semana? El temporizador pitó y me ocupé de extraer las galletas del horno. —Le devolví el guiño—. Sus ojos se cerraron. Inteligente. 105 Después de que papá se fue. Empezó un nuevo tratamiento hace unos días. necesitando algo que hacer con mis manos. —Puede que hiciera algo de investigación después de que te fueras la otra noche. Y no solo a mí. —Lo más cercano a huevos frescos ha sido comprar cajas con imágenes de granjas. Síp. Ningún otro chico parecía estar jugando en el mismo campo que él. Veremos cómo va. —Me puse cómoda en mi taburete. —¿Cómo sabías eso? —Te veías más feliz de lo normal el viernes. En serio. Cuando estuviera lista para volver a las citas. —Sí. Hablaba con Zoey todo el tiempo. la cosa sin camisa es todo en la ciudad de Eugene. gimió y mi boca se secó de repente. —Primero. se convirtió en nuestro ritual de los fines de semana cuando llegaba de la universidad. Escuché que podían darle algunos cócteles antes de dar con la mezcla correcta. Me aclaré la garganta. Segundo. pensando en las mañanas de sábado cuando mi madre entraba al gallinero y volvía con hermosos huevos azules y marrones. Y solo durante la Country Fair. sino a mi humor antes del fin de semana de infierno. extinguiendo esos pensamientos. No ayudarían a mi ya patética vida amorosa. Sus pestañas abanicaron la cima de sus mejillas mientras apretaba . Se encogió de hombros.

probablemente diría algo como: ¿podrías ser más perfecto? o. El calor irradiaba entre mis 106 muslos y me quedé sin palabras. Brogan y yo procedíamos de dos extremos diferentes del espectro. —Será mejor que limpie. Renunciaría al helado durante un año para escuchar ese sonido de nuevo—. sigue haciendo esos sonidos con la galleta. Antes de comportarme como una completa tonta.los ojos. Mirando la lujosa cocina. Están increíbles. Me pasé la lengua por los labios. mierda. Yo tenía latas de refresco de una semana esparcidas por mi mesita de noche y me las arreglaba para lavar ropa en la lavadora cuando la situación del sujetador y las bragas estaba en Código Rojo. puramente por habilidades profesionales. había hecho una investigación. Dudé. —Tienes algo pequeño… —pasó el pulgar por la esquina de mi boca—. me aparté de la encimera y empecé a apilar los platos en el fregadero. Un sonido. —En realidad. Bueno. Estaba allí como cuidadora de perro y segunda asistente. por favor. Mi pulso se aceleró a un fuerte galope. —Oh. roncando. El pensamiento de que pisara el bungaló de la década de los cincuenta de mi madre era casi de risa. Ni un solo pensamiento coherente se formó mientras miraba el dedo pasar por la línea de su boca. Si me inclinaba unos centímetros. Él tenía una chica que lavaba su ropa y limpiaba su inmaculada casa. Ni siquiera lo consideraría. ¿Quieres unirte? —Hizo un gesto hacia el sofá donde Bruce estaba panza arriba. al menos permite que mi chofer te lleve a casa. manteniendo la boca ocupada porque sí. —Estaba a punto de sentarme y ver algo de Netflix después de terminar con el papeleo. O el hecho de que tenía el peor caso de palmas sudorosas que había experimentado alguna vez en mi vida. martilleando contra mis sienes. Di un mordisco a una galleta. debería irme. Eso no detenía el incesante golpeteo de mi corazón contra las costillas. —Te lo dije… galletas de calidad suprema. el pensamiento de que Brogan y yo viviéramos juntos en esta casa era una broma. Llevó el pulgar a sus labios y chupó el chocolate del dedo. Si mi boca no estaba llena de chispas de chocolate. Todo en mí gritaba ¡Sí! Quiero Netflix y relajarme contigo. Dos personas de mundos separados no podían estar juntas. Miré su labio inferior y la barba incipiente. sin confiar en que mis manos se estuvieran quietas. a medio camino entre jadeo y globo desinflándose salió de mi boca. No había crecido rica. porque la Lainey adolescente tuvo las suficientes palmas sudorosas para ser considerado una enfermedad crónica. definitivamente no un lavavajillas o un refrigerador que me hablara. y mi corazón se tambaleó en el pecho. Me agarré a la encimera. A causa de algo que afectaba mi vida. mis labios rozarían los suyos. —Sus labios se convirtieron en un puchero. Y era mucho decir. pero no había aparatos extraños. Mierda. Pero tenía planes para trabajar en la cuenta Gizzara y la nimiedad de doce horas lavando ropa. justo aquí. lo que casi era tan adorable como sus hoyuelos—. . Todo lo que necesité lo tuve.

—¿Algo más que pueda hacer por ti. Dudaba que hubiera alguna en el idioma español que pudiera abarcar completamente lo que sentía. —Por eso no tienes una novia. Estoy segura de que mi compañera de piso apreciará eso. Y como tu jefe. —Hizo un gesto hacia las docenas de galletas esparcidas en rejillas de refrigeración a lo largo de la encimera. . Decir que estaba afectada por él era el eufemismo del siglo veintiuno. Jodida mierda. te doy la orden directa de que uses a mi chofer. Apostaba a que había una oscura palabra rusa para esta emoción. Vamos a trabajar en tus funciones corporales y tal vez te dejaré acercarte a la caniche en Twenty-Seven A. ¿cierto? Bruce mostró su acuerdo dejando escapar un sonoro pedo. —Escucha. Tiene un largo camino que recorrer. Puse los ojos en blanco. siempre lo traigo de vuelta. —Se frotó la barbilla y me contempló—. no estoy a cargo de ti… —Una retorcida sonrisa curvó sus labios y sus ojos brillaron—. Más específicamente a sus ojos. El calor subió por el interior de mis piernas y una pizca de piel de gallina cubrió mis brazos. afectada ni siquiera parecía una palabra lo bastante fuerte. Bien. en primer lugar. Algo como: I vanna hump my bosses leg cshvogh. Justo debajo de irrumpir en su apartamento y secuestrar a su perro. —No le des esperanzas al pobre chico. Eso tiene que contar para algo. sí lo estoy. pero es realmente una mala idea estar considerándolo. Este es tu jefe y solo quiere que llegues a casa a salvo. jefe? —Hice una exagerada reverencia. Sí. —Alcé el paquete con mi porción (que estaría comiéndome en menos de treinta minutos). Bruce. Una que gritara: Quiero saltar sobre los huesos de mi jefe. Cometí el error de alzar la mirada al rostro de Brogan. Esos ojos marrones recorrieron mi cuerpo con un calor para el que no estaba preparada. del amplio pecho que podría aplastarme si se pusiera encima. 107 —De acuerdo. Puedo tomar el tren ligero. Brogan se rio y la sonrisa permaneció en su rostro. No es posible que pueda comerme tantas. intentando alejar los pensamientos de Brogan con una ligera toalla en la que resaltaba un bulto. Me agaché para rascarlo detrás de las orejas. Mantén la cabeza fría. —Oye. Nos quedamos de pie en la entrada por un momento. No había manera de que Zoey probara alguna. Lo desdeñé con un gesto. Mi corazón tartamudeó en respuesta. —Espero que disfrutes de las galletas. De hecho. eso era algo que podía apoyar. —Llévate algunas galletas. —¿Es eso lo que debería poner en el informe por acoso sexual que voy a poner sobre el escritorio de mi jefe por la mañana? —Sí. Solté una risita. Apreté mis galletas. una palabra rusa de diecisiete sílabas para eso. —Sus labios se torcieron con diversión. —No es importante. —Fue un placer comer tus galletas. Espera.

Nos fulminó con la mirada todo el tiempo que pasó. porque esas pupilas dilatadas me dijeron todo lo que necesitaba saber en ese momento… no me estaba volviendo loca. Gimió y murmuró algo. Bruce dejó escapar un pedo incluso más alto. chico? —Brogan se agachó donde yo estaba y frotó la panza de Bruce. solo por esta vez. Quizá no. se deslizaban por el suelo. En serio. tenía que permitirme ceder y perderme en el momento. Brogan estaba luchando contra su urgencia. Creo que eres una causa perdida. Un gemido jadeante. Me incliné en su palma. ¿no es así. Brogan carraspeó. Un sonido sibilante amortiguado llenó el pasillo mientras las ruedas. porque se movía en cámara lenta. Caminamos por el pasillo hacia el ascensor y presioné el dedo en el botón con un poco más de fuerza de la que pretendía. ¿qué pasaba conmigo y mi perpetua mala suerte con los ascensores? Se retiró una fracción de centímetro y su expresión fue de dolor. Definitivamente nadie se tragaría mi fachada de ―mantén la cabeza fría‖. se escapó por mis labios e incliné la cabeza para darle mejor acceso. —Bruce resopló y rodó sobre la espalda. —¿Sí? —Mi voz salió estrangulada. Fue suficiente para enviar un estremecimiento recorriendo mi espalda. como pelotas de tenis en la parte inferior de su andador. —Después de esto. Carajo. 108 —Lainey. —Su mano acarició mi mejilla y se enredó en mis rizos. —Nunca es demasiado tarde para enseñarle a un perro viejo nuevos trucos. voy a encontrarme con tu chofer en el garaje. Me levanté y me tapé la nariz. Su respiración abanicó mi mejilla cuando cerró la distancia entre nosotros. Su mirada se movió de mis ojos a mis labios y luego a mis ojos de nuevo. Ya no podía resistirme a él. tomando la parte carnosa de mi oreja entre sus dientes. . Su barba raspó un lado de mi mandíbula cuando se acercó más. que fueron unos buenos diez segundos. Una mujer mayor con un andador salió del ascensor. igual que yo. Esta atracción entre nosotros era demasiado para ignorarla y. Nuestras miradas se encontraron y un remolino de duda y crudo deseo se movió en sus ojos. La puerta del ascensor sonó al abrirse y de repente no fuimos los únicos en el pasillo. —Me tomó del brazo. Desesperadamente quise ser el tipo de chica que podía ignorar los obstáculos entre nosotros y empujarlo en el apartamento hasta su habitación y quitar cada prenda de ropa hasta que consiguiera exactamente lo que rogaba el dolor entre mis piernas. alborotando y frotando la espalda en la alfombra—. —Tienes razón. Se pasó la lengua por el labio inferior y mis ojos se cerraron. cualquier cosa para no sentir esta necesidad recorriendo mi cuerpo. En respuesta. Quizá deberías apuntarlo a clases de etiqueta. susurrado. casi como si estuviera en guerra consigo mismo. mirando esos ojos marrones como chispas de chocolate derretidas. Perro afortunado. —Gracias por esta noche. anticipando cuán suaves se sentirían sus labios contra los míos.

—Malditos niños. nos miramos el uno al otro. Tenga una buena noche —le dijo mientras arrastraba los pies hasta lo que asumí que era su apartamento y desaparecía por la puerta. esta vez sin mirarlo a los ojos. Se inclinó hacia abajo y susurró: —Lo intentaremos de nuevo. Me tomó de la mano. —Tu vecina es un verdadero encanto. ¿Cómo diablos se suponía que iba a funcionar en la oficina cuando estaba a menos de seis metros y la única cosa entre nosotros era una puerta y un conjunto de despiadadas reglas? . —Correcto. señora Ellingson —dijo asintiendo hacia ella muy sonriente. Se apartó lentamente. frunciéndole el ceño a Brogan aún después de pasarnos. Estallamos en carcajadas. Asentí. No digo que este sea uno de ellos —dijo. 109 —Tiene sus momentos. su mandíbula acarició la mía. Tengo HBO si quiero ver estas obscenidades —continuó. pero todavía se las arregló para hacer fallar mis rodillas. todavía riéndose. Tan pronto como se cerró. Porque esos ojos marrones hacían cosas en mi resolución de las que no estaba orgullosa. No tienen la decencia de usar la privacidad de sus casas —murmuró. Mi cuerpo entero se tensó en respuesta por el inesperado toque. Me doblé. la suya grande y callosa abarcando la mía. Por fin recuperé la compostura. —Buenas noches. Lo apuntó con un dedo y se lo clavó en el pecho—. Sus ojos estaban desprovistos del calor que habían tenido unos momentos antes. incapaz de recuperar la respiración y con las lágrimas rodando por mis mejillas.

Lainey: Sí. Brogan: ¿Aún estás aquí? No me sorprendió que estuviera aquí tan tarde. Sus pupilas se dilataron y se sentó derecho en la silla. por favor. esperando volver a congraciarme con él en términos de mi función laboral. Una puerta. H abía pasado una semana desde el encuentro con Brogan y la extraña interacción con las galletas. Brogan estaba sentado en su escritorio con el ceño fruncido mientras miraba intensamente el ordenador. También había pasado una semana desde que había hablado con mi madre. señor Starr? —Usar su nombre formal se sintió como Nutella en mi lengua. Capítulo 15 Regla de vida de Lainey Taylor #73 Las chicas buenas no besan y lo cuentan. un período 110 muy largo. —Quería adelantar en el proyecto. Veinte pasos. pero me preguntaba con cuánta frecuencia sucedía. Cuando miré el reloj en la esquina de la pantalla. Había pasado el resto del día mirando el ordenador. —Estás aquí realmente hasta tarde —indicó. Me alejé del escritorio y corrí a la oficina de Brogan. exquisito. no podía recordar la última vez que había sido tan largo. La soledad del edificio y la falta de ruido ambiental amplificaba mi taconeo contra las baldosas. La puerta estaba sin seguro cuando moví la perilla. Solo había un modo de averiguarlo. terminando estadísticas para presentárselas a mi jefe. ya había pasado la hora de irse y Jackson había huido del edificio. probablemente a su hogar en la alcantarilla. Un hombre que no podía quitarme de la cabeza. bueno. sabroso y extraño. Un escalofrío me recorrió la columna ante el momento de déjà vu. No había estado en casa el resto de la semana cuando sacaba a pasear a Bruce. Excepto que esta vez no tenía una alarma que interrumpiera. Incluso desde La infame noche de la galleta horneada me dejó cuestionando dónde diablos estaba con él. —¿Qué necesita. Me recliné contra el marco de la puerta sin confiar en mí para llegar más lejos. La mensajería entre oficinas sonó en mi ordenador y la señal de un mensaje de Brogan apareció en la pantalla. . Brogan: Ven a mi oficina.

—Puede que le hubiera clavado dagas con la mirada toda la semana. Si lo supo todo el tiempo. —No quería humillarlo. —Pero es de Jackson. Asentí. pero no sería capaz de vivir conmigo si lo hubiera llevado más lejos. —Sé que ayudaste con la presentación la semana pasada. eres tan… Arqueó una ceja. pero imaginarme a Brogan alzando la voz (excepto cuando alguien estaba tocando sus cosas) era algo difícil de entender. ¿por qué no había dicho nada o puso a Jackson en su sitio? —¿Sí? 111 Pulsó varias veces el bolígrafo de forma rápida. —Estoy impresionado con tu ética del trabajo. No llegué a donde estoy hoy permitiendo que la gente me pisoteara. jugueteó con ellos. sin preguntar. —Jackson nunca ha presentado un material como ese. Asintió. aparentaba estar eligiendo cuidadosamente sus palabras. —Gracias. Nunca había conocido un jefe como él. diría que su expresión tenía un aire de decepción. como si estuviera buscando la palabra correcta. Incluso tuviste la oportunidad de decírmelo en mi casa. cuando le pregunté sobre los números esta mañana. He aprendido a elegir mis batallas. señor. pero . incluso le di una semana. —Algún representante de Gizzara lo había metido automáticamente en los casos de Jackson. —Este negocio es despiadado. Además. Si no lo conociera. al menos me lo hubieras dicho después. pero no me había corregido hasta ahora. Necesitas hablar si alguien te roba tu idea. Había decidido que parecería tonta si lo hubiera hecho en la reunión. —Pero. —Y él aprenderá de la forma dura lo que pasa cuando toma lo que no es suyo. —¿Querías que humillara a tu segundo al mando en una reunión de la compañía? —Si no te sentías cómoda diciéndolo durante la reunión. —¿Amable? —Sonrió—. no es que tuviera un gran conocimiento de las redes de CEO. Estuve esperando a que viniera y me lo contara después de la reunión. —Mañana asumirás la cuenta de Alexander Freeland. —Se detuvo y tragó saliva con fuerza. Me quedé sin respiración. Hizo una mueca y entrecerró los ojos. —Asentí sin estar muy segura de qué decir—. Se detuvo y dio golpecitos en la mesa con el bolígrafo. —Se sentía extraño dirigirme con formalidad a alguien que me llevaba un par de años. luego levantó la vista retándome—. ¿Por qué no dijiste nada después de la reunión? —exigió. —La próxima vez me aseguraré de pegarle con el martillo duro y frío de Thor.

Deja de pensar en sus labios. incluso si empezaba a ser doloroso físicamente. Significaba que los órganos internos saltaban a lugares en los que no tenían permitido estar. ¿Cómo manejaría Jackson esta noticia? Ojo por ojo no parecía una gran idea en este escenario. frunciendo el ceño hacia la pantalla de su ordenador. .no pasó nada. recorrió mi cuerpo—. A esa distancia. —¿Por qué? —Parece que sus seguidores empezaron a marcharse por ese entonces y luego el nivel bajó los meses siguientes. no se diera cuenta de algo tan simple. —Lo quiero —respondí con bastante prisa. y lentamente. Reglas. —¿Te marchas? —preguntó. A menos que no lo quieras. La deliciosa esencia removió algo en mi interior y tuve la desesperada necesidad de inclinarme hacia él. Significaba que la piel me ardía y se congelaba al mismo tiempo. Tuve un momento difícil pensando que un alumno de MIT que se graduó como el mejor de su clase. el champú de Brogan era difícil de ignorar. Significaba un temblor que comenzaba tan profundo que agitaba los huesos. Curvé los dedos sobre la mesa para mantenerme allí plantada. —¿En qué estás trabajando? Como si no pudiera resistir la oportunidad de ser entrometida. Su crecimiento en la red social ha bajado desde que entró aquí y no sé qué hacer. Nada en esta cuenta parece ofensivo y 112 aun así los fans le están abandonando. Así que es tuyo. Trabajo. demasiado para ser juzgado apropiado o dentro de sus reglas. A menos que… Nuestras miradas se encontraron y permanecí congelada usando la mesa como apoyo. La ficha técnica y las gráficas salpicaban la pantalla y hojeé la información en busca de alguna posible tendencia. Aparentemente. pero Brogan era el jefe y ni de broma le diría que no quería más clientes—. Finalmente entendí cuando en las novelas decían que la anticipación flotaba en el aire. —Interesante. La gran puerta de cristal esmerilado se cerró a mi espalda mientras caminaba hacia su escritorio. —Me miró a través de sus largas pestañas—. Bien hecho. Se aclaró la garganta y el momento se acabó con un frenazo. Gracias. Lainey. mi estilo de anticipación se sentía como una mujer menopáusica de cincuenta años. Dinero. —Bien. Seguiría como una profesional. —Gracias —susurré. Entonces supongo que ambos tenemos que volver al trabajo —indicó. —Estoy confundido y no sé qué hacer con la cuenta Travers. Me apoyé en el borde de la mesa y crucé los tobillos. Cierto. Estaba contenta y aterrorizada a partes iguales. —Pasó la mirada del ordenador a mis piernas. —¿Qué pasó en enero de este año? —Eché un vistazo a la gráfica en la esquina izquierda de la pantalla y divisé el error casi de inmediato.

Brogan. ¿Quieres que te ayude a resolver un poco del papeleo? Asintió y me deslizó unos cuantos archivos. incapaz de respirar hasta que la puerta de cristal se cerró. Hablé antes de que tuviera tiempo de procesar lo malo de la idea. Me levanté y alisé las arrugas de la falda. —Yo… no creo que sea buena idea. Había movido la silla al lado de la suya mientras estábamos comiendo. . así podíamos decir cifras en su ordenador mientras devorábamos sushi. —En camino. tienes tanta razón. —Comida de verdad estaría bien —concordó. Se estremeció otra vez cuando se masajeó cautelosamente el hombro con los dedos. —Le gruñó el estómago y ambos sonreímos—. jefe. Se le iluminó el rostro. Tantísima razón. Oh. ¿Has comido? ¿Tomaste tu batido de ciruela? Alzó las esquinas de la boca. —¿Quieres un masaje ahora? Tensó los hombros y su tono se volvió receloso. Imágenes de los músculos de Brogan moviéndose mientras levantaba pesas con el sudor deslizándose por cada muesca de piel cruzaron mi mente. Palidecí. Pero nunca tuve la habilidad de darle la razón a alguien. Tampoco he comido —indiqué tomando unos palillos de la caja—. girando los hombros y haciendo muecas. Después de marcharme para comprar sushi. Se frotó el hombro y masculló unas cuantas palabras entre dientes. tengo un poco de papeleo que necesito acabar. —¿Mañana puedes llamar a mi masajista y sacar una cita? —A primera hora de la mañana. —Las ciruelas son buenas para el tracto digestivo. —Si tienes ochenta años o eres un niño estreñido. Un surtido de sashimi descansaba frente a la mesa en un arcoíris de pescado crudo. Tenía la camisa arremangada hasta los codos y la tinta de su piel estaba a plena vista. llevé la comida a su oficina y me dejé caer en la silla frente a él. notando que su mirada siguió mis dedos todo el tiempo. 113 Dejé la habitación. —Eres la mejor. —No. —No soy totalmente altruista. —¿Bruce te dislocó el hombro durante uno de los paseos? —Treinta kilos de perro viejo no era una broma y yo bien podría ser de papel maché por el modo en que me arrastraba por el centro de la ciudad. —Me lastimé el hombro levantando pesas. seguía ladeando el cuello de un lado al otro. Mientras se encorvaba sobre la mesa estudiando la información.

los hoyuelos y la falta de sueño. Fue construida en 1962 en el centro de la ciudad. Francamente. Washington. El vestido gris carbón caía holgado a cada lado de mis piernas y me rendí a mi necesidad de acercarme. —A mí sí me importa. —Su voz descendió una octava y me golpeó justo entre los muslos—. diablos. y ¿este masaje viene con final feliz? no era del tipo amistoso. poniendo en peligro mi puesto en su empresa. ¿dónde estaría para ayudar a mamá? Tenía que pensar más allá de mí. Porque. ¿quería esto? Si me acercaba más. El aire abandonó mágicamente mis pulmones y las palabras se mezclaron en sílabas sin sentido. —¿Qué dice el Manual sobre los masajes? Aplastó los labios centrando su mirada en mi boca. Me gustaría decir que mis tendencias desinteresadas estaban al tope esta noche. pensaría cualquier excusa para estar cerca de Brogan. —Entonces. escabullirme de la oficina y volver al bote de medio litro de Ben and Jerry‘s Cherry Garcia en el que había estado trabajando anoche. Y a mí no me importa. —No creo que haya nada en la lista. —¿Y qué hay sobre tocar al jefe? ¿Dice algo de eso? Se tensó momentáneamente y luego se derritió con mi contacto. . por lo tanto. Entonces. pero seamos honestos. Echándole la culpa de esta osadía al wasabi. —No específicamente. —No lo tomaré como algo amistoso. ¿Qué había pasado en el transcurso de una semana? Y más importante. La manzana de Adán de Brogan se movió mientras deslizaba perezosamente la mirada sobre mi cuerpo. Tragué saliva con fuerza. preparada y con ganas de continuar. llena de calor y deseo. Su mirada era intensa. y es un símbolo de esa región. Porque mi vena masoquista era del tamaño de la Space Needle37. 37LaSpace Needle es una torre ubicada en Seattle. Me hundí en un hoyo profundo. La cuchara todavía estaba en el envase. Giró la silla para enfrentarme y mis manos cayeron sobre su pecho. no veo nada malo en un masaje amistoso. en cualquier circunstancia. una cosa era tener un momento de coqueteo en un ascensor y otra 114 muy distinta decirlo en voz alta. —Es algo por lo que le pagas a un completo extraño. Tal vez amistoso no era la palabra correcta porque el pensamiento quiero atacarte. claramente estaba violando el Manual. Pero algo en su expresión me detuvo de anular mi oferta. Lo más inteligente sería disculparme. sería una idiota si dejaba pasar la oportunidad. —Su voz ronca me acarició y se me puso la piel de gallina. Me levanté y puse una mano vacilante sobre el hombro. Estar cerca de ti me hace olvidar el por qué escribí esas reglas en primer lugar.

—Estoy cansado de jugar según las reglas. Tomó suavemente mi nuca y me incliné. Me miró la boca. alcanzando el cuello hasta llegar a la clavícula. Y sus manos estuvieron en mi cabello. Me derretí. Trazó mis labios con su lengua y los separé. Me temblaron las rodillas y casi me caí en su regazo mientras nuestro beso se profundizaba. —¿Deberíamos parar? —Mi voz era apenas un suspiro. acercándome hasta que nuestras bocas se tocaron. siguiendo cada músculo. Yo tenía las manos en su cabello y las deslicé sobre sus hombros. cayendo en espiral a un sitio de profunda desesperación por estar más cerca de él. De hecho. pero por mi vida que no podía llegar a una razón para detenerme. Se apartó. con el calor y el deseo evidentes en su mirada. cerrando las manos sobre los reposabrazos. Incluso sentado. —No. Pasó los labios por un lado de mi cuello. ¿cierto? Era las palabras más apropiadas cuando se acosa sexualmente al jefe. cada pedazo de piel. Movió sus suaves labios sobre los míos y dejé salir un suspiro. Un lento calor se extendió ahí. . —¿Qué estamos haciendo? —susurré mientras alcanzaba mis caderas con sus fuertes manos y me acercaba. Separó los labios y cerró otro centímetro el hueco entre nosotros. Las únicas razones que me pasaban por la cabeza eran destellos de Brogan en toalla. Bajó las manos por detrás de mi camisa hasta que alcanzó la parte de arriba de mi falda. memorizando cada centímetro. Moldeé los dedos contra los fuertes músculos y gimió mientras bajaba las manos más y más. Nos separaban unos centímetros. Tu boca listilla me vuelve loco. —Sí. la mirada fija en el otro. Me había preguntado durante un mes cómo se sentiría este momento y finalmente tenía la respuesta. no he pensado en otra cosa en toda la noche que en tus labios. Dejé de respirar cuando se movió una pequeña fracción. solo tenía que inclinarme un par de centímetros para alcanzar su rostro. una necesidad que pulsaba directamente en mi centro. las respiraciones y el zumbido de su ordenador eran las únicas cosas dentro de nuestra pequeña burbuja de rompiendo las reglas de la oficina. convirtiéndome las extremidades en gelatina. Un silencio se extendió entre nosotros. Te he deseado desde ese día en la sala de descanso. el peso de su cuerpo contra el mío y la necesidad de que hubiera menos ropa en la ecuación. tan cerca que su suspiro fue mi siguiente aliento. Deslizó la mano por mi brazo y me acarició la mejilla. —Esta es una mala idea. dándole la bienvenida a su caricia. y depositó besos a un lado de mi mandíbula. apretando su agarre en mis 115 caderas. donde nuestra piel se tocaba. Sus ojos se oscurecieron con hambre. de modo que mis piernas quedaron pegadas a la silla.

¿pensaba que era una de esas personas que trataba de ascender en la empresa teniendo sexo? Porque cualquiera que no compartiera mi cerebro lo vería de esa forma. cada maldito ring hacía que me encogiera. —Mm. este era el jefe. 116 b) Simplemente había saltado la línea no cruzar. así que ¿dónde nos dejaba eso? ¿Dónde quedaba mi trabajo? . una boca que demandaba todo lo que yo le daba. El teléfono. c) Maldita sea. Una respiración robada. —Probablemente deberías responder. —Debería. Volver atrás no iba a funcionar. con las manos a mitad de camino y los labios tocándose ligeramente. De pronto. Ambos nos congelamos. mi imaginación palidecía en comparación a la realidad. Y antes de que pudiera responder salí por la puerta. —Puse las manos en las caderas y me mecí sobre los talones. Se sentía como todo. El maldito teléfono. Fue lo único que se me ocurrió. El teléfono continuaba sonando y nosotros nos mirábamos el uno al otro. luchando por encontrar algo inteligente que decir. Un sonido penetró en medio del caos. Porque en ese momento unas cuantas cosas se hicieron claras: a) Maldita sea. gracias por eso. tomé la bolsa y las llaves del escritorio y me encaminé al ascensor con el sabor de Brogan todavía en los labios. me enderecé y me encaminé a la puerta. sacándome del momento. Su manzana de Adán se movió mientras pasaba la mirada por mi rostro. El pánico que se filtraba en sus ojos coincidía con el horror golpeándome el pecho. Tímida. labios suaves. ¿Eso me convertía en una trepadora de oficina? ¿La gente incluso seguía usando esa palabra? El teléfono seguía sonado. la gravedad de la situación nos golpeó más duro que una pelota en la cabeza. ¡Abortar! ¡Abortar! ¿Qué habíamos hecho? ¿Y qué significaba esto en términos de mi trabajo? Oh Dios mío. —Voy a marcharme ahora.

Saco las hojas de su cajón y las balanceó encima de mi escritorio. Habla básicamente sobre alguien que recibió su merecido. luego las dejó caer en mi teclado como una avalancha de sobres de manila. Mantuve el regodeo fuera de mi voz. —O al menos. —Madura Jackson. Puse las hojas en orden y las coloqué en mi bandeja. Crucé bastante la línea y esto me dejaba en un limbo en términos de trabajo. eso esperaba. Después de lo que había pasado anoche. ¿cómo te sientes? a) Manos de jazz al aire. 38Es una canción de Chicago The Musical. Mi falsa confianza empezó a flaquear cuando eché una mirada al despacho de Brogan. no estaba tan segura de que los gruñidos de Jackson no fueran un poco justificados. . a uno de sus clientes. Estoy aquí para quedarme. en serio). c) Oww. La vena en el medio de su frente palpitaba —¿É visiblemente hasta el otro lado de la habitación. —No puedo creerlo. —Bueno. Había recibido esta mañana una circular de Brogan pidiéndole que me enviara toda la 117 información que tenía sobre la cuenta de Alexander Freeland. Podía haber jurado que escuché un ―ya lo veremos‖ murmurado entre dientes. realmente se lo merecía. pero decidí ser la adulta y dejarlo pasar. —La cuenta Gizzara. así que vete acostumbrando. Los test de las revistas de moda y los de Buzzfeed que me preguntaban qué personaje de Harry Potter sería (obviamente. Capítulo 16 Regla de vida de Lainey Taylor #36 Presumir nunca es atractivo. El resto estaba a salvo en las garras nudosas del Grinch. en este momento liberé el espíritu interno de mis dedos tamborileandoCell Block Tango38 porque reamente. No te mereces a Alexandre Freeland. Brogan era muy severo con sus malditas normas. siempre tenían una pregunta que iba más o menos así: Tu enemigo consigue su merecido. l te dio qué? —chilló Jackson. Mientras que siempre había rodeado la respuesta C (¿en serio alguien decía la verdad completa en estas cosas? Quiero decir. Ginny). Hay un tiempo en la vida de uno en que tienes la oportunidad de escoger otra variante del test de personalidad. —Su voz se quebró en un vano gimoteo. tengo el repentino deseo de consolarlo. Guárdalo para el espejo del baño. b) Tengo la postura emocional de Suiza en este tema.

—Después de la manera que mi padre la trataba. —¿Cómo estás? —su voz carecía de su alegría normal. una Lainey en su sano juicio jamás habría arriesgado así su trabajo. —¿Lo prometes? —Si. había ganado un nuevo cliente por mis propios méritos y esto se sentía malditamente bien. Nada más me senté en mi habitual banco. Fruncí el ceño. saqué mi sándwich de mantequilla de maní y mermelada y llegué al parque. 118 No habíamos hablado desde mi menos que amigable salida el anterior domingo y mi medidor de culpa estaba parpadeando en alerta roja. me alegro que te preocupes tanto por tu trabajo. La había jodido y tenía que arreglar lo que sea que había hecho para desequilibrar nuestra relación. No quería enfadarte. Sonreí y un peso se me quitó del pecho. —Lo siento por el último fin de semana. eclipsaba lo bonito en cualquier otro aspecto. Porque. lo iba a atribuir a un momento de insensatez y pretendería que nunca ocurrió. si las cosas con mi madre estaban tensas. y por ―trabajo‖ quiero decir su secretaria. Aunque sus labios eran motivo suficiente para arruinarme para todos los hombres por al menos una década. Sin importar lo bien que fuera mi vida. Jackson estaba como siempre. No pensaba que mi madre se entusiasmara tanto . y con razón. no la culpaba por ser un poco resentida con la obsesa del trabajo. para llamar a mi madre. mamá. —Podía escuchar la sonrisa en su voz. vamos a enfrentarlo. —Cariño. Pero no le di importancia. No sabía si era el tratamiento o si estaba enfadada todavía conmigo. Suspiré y saqué bastante valentía para enfrentar los hechos. ¿Por qué demonios estaba disculpándose conmigo cuando yo me comporté como una idiota? —Nunca tienes que disculparte conmigo. empujando más archivos a mi escritorio y enviándome dos veces por café (es algo muy valiente confiar en una mujer que te odiaba para traerte café). a unos pocos edificio del trabajo. saqué mi teléfono y marqué su número. Para el momento que fui a almorzar. porque nada se sentía bastante bueno a menos que estuviéramos bien. escogiendo su trabajo por encima de ella un noventa por ciento del tiempo. —Vamos a olvidar lo que pasó el último fin de semana. Un suspiro pesado llegó desde el otro lado del teléfono y estuvo callada durante un momento. —Hola mamá. Después de saludar a Zelda de camino a la salida. sintiéndome incluso peor. ¿suena bien? —dijo. Todo menos el detalle del beso en su oficina. Es importante y lo he manejado de la manera equivocada. Fui una imbécil y arruiné nuestro fin de semana. Brogan no se había molestado en detenerme cuando me fui y si no sacaba el tema de nuevo. —¿Cómo ha ido tu presentación? Le expliqué lo que había pasado y que después Brogan supo que había sido mi trabajo.

con la botella de vino sugerida en el correo electrónico. Para: Brogan Starr . No habíamos hablado los detalles de lo que era esto. Arranqué la punta de mi sándwich y me la comí. ¿Una aventura? ¿Encuentro amoroso de oficina? Esto sonaba tan cursi. pero una vez que escarbas. Lo que sea que fuera. porque tomar vino con un perro era algo demasiado primitivo para mí. hay un aplastante número de bultos y nueces. incluso yo estaba comenzando a cuestionar mis elecciones. aunque deliciosamente sucio. iba a quedarse como un secreto. —Y yo a ti. Esta era mi carrera profesional y podía ponerla en peligro. —Te quiero. como evidenciaba su correo electrónico… siempre y cuando Bruce no quisiera realmente decir Bruce. ¿Estás libre esta noche? A Bruce le encantaría verte. por mucho que me gustara cada segundo de sus labios en mi piel. porque las extravagancias no se pueden ignorar cuando trabajábamos juntos todos los días. Presidente Corporativo con necesidad de una paseadora de perros. respira. Una vez que regresé a la oficina. Muy bien. pero no pensé que se rebajaría a ese nivel. Esto solo demostró que las personas eran como un tarro fresco de Rocky Road: suave en la superficie. el despacho de correos no sería un mal lugar para seleccionar cierto. —Estaré visitándote en las próximas semanas. -B Brogan Starr. Debatiríamos los detalles sobre esto en la noche. Y prometo que esta vez no llevaré 119 trabajo. mi correo estaba lleno de información del nuevo cliente y un mensaje en particular que pegó en mi rostro una estúpida sonrisa. bichito. director ejecutivo de Starr Media. refiriéndose a la traición de Jackson. Apreté en el botón de respuesta y comencé teclear. También se alegraría si compartieras con él una pasta casera y una botella de vino. Para: Lainey Taylor De: Brogan Starr Asunto: Paseo de perros. Aunque. Colgué el teléfono sintiéndome diez veces más ligera. —No puedo creer lo de este chico —dijo ella. —Suena como un plan. De hecho. correo. —Sinceramente yo tampoco. Siempre había sido un imbécil. no te está despidiendo o exiliándote al cuarto de correo.como yo con mis aventuras después del horario de trabajo. Ya no era una niña de segundaria. ehh.

Paseadora de perros profesional y bebedora de vino. Paseadora de un perro muy besucón. Asistente adjunto de Brogan Starr. Después de quitarle la correa. Asistente adjunto de Brogan Starr. director ejecutivo de Starr Media. Brogan Starr. ¿realmente había quebrado todas sus reglas desde el primer día porque me deseaba? No sabía cómo sentirme con eso. excepto que no me gustaba la idea de tener privilegios especiales por su atracción hacia mí. Para: Lainey Taylor De: Brogan Starr Asunto: Re: Pasear perro 120 Ajo. pero el dueño puede ser mejor compañía. Para: Lainey Taylor De: Brogan Starr Asunto: Re: Pasear perro ¿Es normal estar celoso de un perro? Brogan Starr. Excelente conversador. se han vuelto algo lindo. algo que lo hacía destacar. sí. ¿Qué había en la mente del joven director ejecutivo que lo hacía verse un poco diferente de los hombres a los cuales estaba acostumbrada? Y. Bruce caminó lentamente hasta su cama en la sala y se dejó . Para: Brogan Starr De: Lainey Taylor Asunto: Re: Pasear perro Pero ¿quién puede resistirse a los besos babosos de Bruce? Lainey Taylor. Director ejecutivo de Starr Media Dueño de un perro roba-chicas *** Brogan estaba de pie en la cocina removiendo salsa en una cacerola cuando regresé con Bruce al apartamento a las siete. Starr Media. De: Lainey Taylor Asunto: Re: Pasear perro Tal vez Bruce apreciará el ajo más que su dueño. Aunque las excentricidades de Brogan me habían molestado en las primeras dos semanas. Lainey Taylor. Starr Media. Había hecho la habitual caminata al parque central y me aseguré de poner su bolsita en el contenedor fuera del edifico a dos cuadras de distancia.

pero once horas de trabajo diario me dejaban necesitando más que una sopa con fideos. . fui capaz de recordar mi misión de esta noche: averiguar qué demonios era esto. Cada céntimo de los dos salarios que había recibido. Habíamos hecho una bonita alianza. Solo había tenido tiempo para zamparme una barrita de cereal a la salida del trabajo y cualquier cosa que estuviera caliente y no viniera de una caja sonaba particularmente de lujo. acercándome para un largo y lento beso que derritió mis entrañas. bolsas de piel italianas. me quedé con los labios hinchados y una precoz arritmia cardiaca. había sido enviado al seguro de mierda de mi madre que ni siquiera llegaba a cubrir la mitad de su tratamiento. Además. Y cuando se trataba de Brogan. Por supuesto. las suficientes para que funcionara la boca y llenara de aire los pulmones. estaba dispuesta a darle justo eso. La salsa empezó a hervir y Brogan rompió el beso para apagar el fuego. igual que harían diez pestañas abiertas en mi explorador de internet. Sus labios tenían esa capacidad extraordinaria para reducirme a siete neuronas. Cuando se alejó para seguir removiendo la salsa. —Ambas manos encontraron el camino hasta mis caderas y me atrajo para otro beso. Moví la cabeza y sonreí. —Dejé mi bolsa y las llaves en la encimera y caminé hasta ponerme a un lado de Brogan en los fogones. con excepción de mi parte de la renta y apenas un mínimo para comida. alguien que siempre consigue lo que quiere. Podía salir adelante con eso cuando vivía en los dormitorios de la universidad. o bistec y pollo significaba que ella tenía que pagar más tarde. Vive en Italia y subo unos diez kilos cada vez que la visito. una en donde él no se comía mi ropa y yo lo dejaba olisquear el ochenta por ciento de los hidrantes y estantes de bicicletas a lo largo de los edificios. mi madre no estaba contenta de que estuviera gastando mi dinero ganado con esfuerzo en ella. 121 —La receta de mi abuela. Brogan se rio y continuó revolviendo la salsa. el calor de su cuerpo me inundaba y era suficiente para dejar frita mi mente. Este contenía la urgencia de alguien que sabe lo que quiere. Me quité la bufanda y apartó la atención de la salsa con la mandíbula abierta por un instante cuando sus ojos se posaron en el escote bajo de mi blusa. que estaba fuera de su liga porque no tenía sentido que el pobre se hiciera ilusiones. —Esto huele de maravilla. pero ¿qué se suponía que hiciera? ¿Consentir mi adicción a las bolsas y mallas mientras ella estaba demasiado enferma para trabajar y las cuentas se apilaban? Nop. Intentó devolverme cheques un par de veces y terminé por depositar el dinero directamente en la cuenta de cobro. —¿Y ella está de acuerdo? —Porque mi dieta de Top Ramen no iba durar mucho más. No podía dejar que eso pasara. —La formalidad que usábamos uno con el otro durante las horas de trabajo se desvaneció cuando pasó los dedos por la curva de mi espalda. la mejor parte del día. —De lejos. Tracé la línea en cuanto a follar al poddle del vecino. Tan pronto como encontrara el momento adecuado. Al acercarme. Pasó su pulgar por mi labio inferior. En ese segundo de separación. —Me alegro de que vinieras.caer con un jadeo dando vueltas sobre la espalda y resoplando como un cerdo. Ni pensarlo. soplar los mocos en pañuelos de seda. El sabroso aroma de salsa marinera flotaba en el apartamento y mi boca se hizo agua. Así que fideos y cajas de macarrones con queso estarían en mi futuro durante un tiempo impredecible.

Debió darse cuenta del cambio en su propio comportamiento porque rápidamente dejó la cuchara en la encimera y se aclaró la garganta. Es espectacular. como si lo hubiéramos estado haciendo durante años. Las pupilas estaban dilatadas con una clase diferente de hambre que la que estaba rodando por mi estómago. Por primera vez se veía inseguro de sí mismo. El personaje de sala de juntas había sido desnudado. ¿Esto era un hecho normal en su casa? Con la apariencia y el dinero de Brogan. dejándolo abierto y vulnerable. —Señaló una alacena encima de la larga extensión de granito. Pero no dijo nada de eso. —Me aseguraré de transmitir el mensaje a la Nona. así que ninguna ropa desaparecería todavía. —Me gusta la idea —dije. —Claro. por favor. casi como si perteneciera aquí. pero la cena era un paso en la dirección correcta. Apenas lo conocía. Aquella mirada me llevó de vuelta a la noche anterior. Los puse sobre la mesa junto con los cubiertos y las servilletas. ajo y especies. Los movimientos se sintieron tan cómodos. Era mi jefe y me estaba cocinando la cena. —¿Puedo ayudarte con algo? —pregunté.. la suavidad de sus labios mientras devoraban los míos. Abrió la boca y la cerró. obviamente. Toda la cosa del ligue era nuevo para mí y no sabía realmente cómo funcionaba en términos de protocolo. dudaba que su cama estuviera vacante mucho tiempo. —Me dirigí a la alacena y agarré dos platos. déjame echarte una mano con esa ropa. La sensación de sus dedos pasando por mi cabello. decisiones.. Gemí y mis ojos se 122 cerraron—. Gentilmente guio la cuchara hacia mis labios y el sabor explotó en mi lengua. Permanecimos en silencio durante unos momentos. un pensamiento peligroso cuando no sabía lo había entre nosotros. botón por botón? Decisiones. La cuchara de salsa aún colgaba a unos centímetros de mi rostro. —¿Puedes poner la mesa? Los platos están allá. Dios mío. —¿Está todo bien? —Me miró de soslayo mientras vertía la salsa en un recipiente y sacaba las albóndigas del horno. —¿Quizás? No lo sabía. ambos mirándonos. —Puedes ser mi catadora de salsa. encuéntrame en mi cama en treinta segundos. —Sí. Nos habíamos besado a lo grande dos veces. Tal vez. Abrí los ojos y Brogan aún permanecía inmóvil con la mirada fija en mi boca. como si estuviera decidiendo qué decir. Un vergonzoso ruido fuerte surgió de mi estómago y Brogan arqueó su ceja. me adueñaré de ti y estrenaré el sofá de cuero. sin estar segura de qué hacer con las manos… Además de metérselas a Brogan. —Posiblemente la mejor cosa que había comido en un mes. ¿Habíamos llegado a lo bueno o echaba una mano como cualquier novia haría? ¿Meter las manos en los bolsillos de sus muy irresistibles pantalones de vestir? ¿O quitarle la camisa. temblando ligeramente en la mano de Brogan. Esta era la segunda vez que me sentía de esta manera en su casa. una rica mezcla de tomates. Miré alrededor de la cocina. . o. De repente todo en mi mundo se sentía al revés. Está bien.

Pero le hice algunas modificaciones a la receta. mientras miraba desde el otro lado de la mesa. Por lo general. —Oh. esta vez moviéndose inquieto en el asiento. Regresamos de nuevo a comer y. Dios mío. con mucho gusto hubiera metido la cabeza en la arena justo ahora—. tamborileando los dedos contra el borde de la copa. —Mi guardarropa desaparecido es una clara evidencia. no podía salir de su oficina el tiempo suficiente ni para tener una cita. no necesitaría ropa nueva si no fuera por Bruce. —Sí. El jugo escurrió por mis labios y rápidamente limpié el lío con la servilleta. —Estas bolas son increíbles. —La conversación debe ser estimulante. Pensé en decir no a esto. —Bruce es buena compañía. Tomé otro bocado y lo hice rodar por mi lengua. 123 La boca de Brogan se estacionó en una sonrisa atractiva que lanzó mi pulso hacia una marcación inestable. Se aclaró la garganta otra vez. —¿Es otra receta de tu abuela? Esta vez una verdadera sonrisa se dibujó en su rostro. con la cantidad perfecta de ajo y condimentos. pero ¿cuándo iba a ser la próxima vez que podría permitirme ropa bonita? Además. Albóndigas. —Voy a hacérselo saber a Tony a primera hora de la mañana. Me alegro de que te gusten mis bolas de carne Me aclaré la garganta y traté de desviar el rumbo de la conversación. —Sí. —¿Nuez moscada? Asintió. Incluso si pertenecía a la lista del "soltero más cotizado". —Puse los ojos en blanco. —Tuvo la audacia de sonreír—. Tiene excelentes modales en la mesa. Tenía mucho sentido. Asentí y mordí la albóndiga más deliciosa y suave. Me gustaría reembolsarte tu ropa arruinada. Resoplé. —No hago esto muy a menudo. —Puedes añadirlo a mi cheque. Creo que tenemos un largo camino por recorrer. Me refiero a las albóndigas. Taylor. pero ¿qué significan? No podía ir a trabajar y fingir que nada estaba pasando y luego venir por las noches . impresionado. El coqueteo y los besos eran una cosa. —Miró a Bruce—. haciendo que las comisuras de sus ojos se arrugaran. solo somos Bruce y yo. Me senté frente a él en la mesa. —Tu habilidad con las palabras nunca deja de sorprenderme. tratando de descubrir el ingrediente. —Se inclinó y rascó la rechoncha cabeza de Bruce. ¿en serio eso acababa de salir de mi boca? Mis ojos se abrieron y si hubiera una playa cerca. me preguntaba cómo podría funcionar esto. —Todavía estamos trabajando en los modales.

—¿Brogan? —dije finalmente. No querría ser abandonado a mi suerte si me rompiera la cadera. —Tal vez debería invertir en uno.. —¿Sí? —No quiero que esto —señalé entre nosotros—. Mi avance normal de flujo mental se había congelado por los acontecimientos del día anterior. —¿De verdad? . —Correcto. así que estoy fuera de práctica con todo el asunto de las citas. —Alabado sea Jesús. no estoy en la escuela secundaria. Pero creo que tenemos que tener algunas reglas. ¿dónde está tu botón de Emergencias? Sus labios se torcieron. —Eres inteligente. y la pausa en la conversación quedaba perfecta para la pregunta que había estado carcomiéndome. Entonces. no importaba cuánto me gustara su tierna boca—. —Yo. Directo a Villaloca. —Rápido. Ahora podría concentrarme en la gran pregunta—. pero una sonrisa todavía jugaba en sus labios. aleluya—. uno de los elementos de mi neurosis fuera del camino. claro que podría si involucrada estas albóndigas. señor Starr. sí. Suspiró y empujó los espaguetis en el plato. Todos sabíamos a dónde iban las ambigüedades. sin ser capaz de contenerme ni un minuto más..mientras me cocinaba increíble comida italiana. no sé si puedo ponerle una etiqueta a eso. No tengo idea de quién es. —A mí también me gusta pasar el tiempo contigo. Gemí y puse los ojos en blanco. 124 Su expresión se volvió seria y arrastró los dientes del tenedor por el borde del plato. Y no necesito una etiqueta. —No podría seguir adelante con esto si ponía en peligro mi trabajo. y seguro como el infierno que no iba a abordar ese tren. —Se detuvo sacudiendo la cabeza—. Sus fosas nasales se abrieron ante el uso de su nombre y tomó una profunda y entrecortada respiración. ¿qué es lo que quieres de esto? Quiero que las cosas sean claras. —¿La rompedora de reglas está optando por reglas? Estoy teniendo un derrame cerebral ahora mismo. Tengo que pensar en mi madre. —Bien. —Tengo tanto que enseñarle. hermosa y me gusta pasar el tiempo contigo. afecte mi trabajo. ¿o podría? Mmmm. No he hecho esto hace mucho tiempo. —Nada de lo que sucede fuera de la oficina influirá en mi opinión de ti en el trabajo. —Podrías llevarlo de collar como el reloj de Flavor Flav. como una maldita loca. Su frente se levantó una fracción.

la palabra era de por sí desagradable. Uno: nadie en la oficina puede saber. No quiero presionarte. Además. Algo me decía que no iba a quedar en el extremo victorioso en este acuerdo. uno se apegaba más que el otro y siempre alguno salía lastimado. Tal vez me dio demasiada satisfacción saberlo. no había otra mujer. Contra: esto era esencialmente una aventura. Le hice un gesto con la mano. No con la compañía todavía en sus inicios. tatuado y que 39JTT: Jonathan Taylor Thomas: actor estadounidense de cine. daría cualquier cosa por ser tan meticulosa como Zoey. Si no puedes manejar eso. —Eres el maestro de la regla. —¿Nada de apegarse? 125 —No puedo comprometerme a nada serio. —Levantó la vista del plato y sus ojos adquirieron una naturaleza triste que nunca había visto antes—. televisión y de voz (hizo la voz de Simba en la película del Rey León). Y tres: nada de apegarse. vamos. Mi yo interior de catorce años que practicó besar en mi póster de JTT39. Y a pesar de que Brogan prometió que esto no iba a interponerse en el trabajo. inteligente. Es demasiado arriesgado. Esta era una situación completamente diferente. la gente tenía expectativas diferentes cuando se trataba aventuras. ¿Pero este arreglo era algo que quería? Por una vez. —Aprecio que seas claro. estaba claro. se explicaba por sí mismo. Probablemente las reglas sean algo positivo. —Nunca he hecho algo como esto. equipada con listas y hojas de cálculo de ventajas y desventajas de cada detalle de la vida. Contra: una fecha de caducidad ya establecida con la persona que expedía mi cheque de pago. realmente no conozco el protocolo adecuado. No dinero significaba no pago de quimioterapia. Dos: no podemos estar juntos en el trabajo de nuevo. ¿Fue así como se inició con su amante? ¿Una aventura de oficina que se convirtió en una nueva familia? Me sacudí la idea. Se pasó el pulgar por el labio inferior y me miró pensativo. estaba mayormente festejando y alzando los puños en este el momento. Pro: Una aventura con Brogan era mucho mejor que no tenerlo en absoluto. Es decir. ¿Qué propones? Se detuvo un minuto. —Esto era mucho para asimilar. se vería algo como esto: Pro: Brogan Starr me desea. Eso se explicaba por sí mismo. No era una taza de café desechable para ser arrojada a la basura tan pronto como alguien se saciara. podemos pretender que la noche anterior nunca ocurrió. Pro: Brogan. Una vez más. Porque. sexy. Pero vamos a mantenerlo simple. —Tienes razón. Por una fracción de segundo mis pensamientos regresaron a mi padre. no veía la forma en que esto no se filtrara en la interacción cotidiana de la oficina. . tomando un sorbo de vino y limpiándose la boca con la servilleta. Si tuviera que crear una ahora mismo. Le gustó cuando lo llamé así.

—Y si no me equivoco. un buen hombre era peligroso. Sí. Porque en este momento estaba en las trincheras. estaba harta de pensar en los aspectos negativos. pero maldita sea. No muchas veces mis ovarios tomaban el asiento delantero en la toma de decisiones. tal vez más que el incidente de mi casi afeitado del cráneo.puede ordenar en una sala de juntas. De acuerdo. Claro. —Yo también. haciendo dibujos con el tenedor en la salsa de su plato. ¿a quién no le gustaba un chico peligroso que no prometía nada salvo pecado y un corazón roto en la parte de atrás de su Harley? Sin embargo. él era mi jefe. —No estaba planeando hacerlo Agarró mi plato y lo metió en la lavavajilla. no era cualquier cosa. igual que todos los demás. Quiero ganarme mi éxito y no quiero que nadie piense erróneamente que es porque nos estamos acostando. también podía meterme en este suicidio. habría lamido el plato hasta dejarlo limpio. . si podía tomar decisiones de pobre con mi dinero. y esta rara ocasión no era algo para pasar por alto. Brogan colocó su tenedor sobre la mesa y parecía visiblemente aliviado con mi respuesta. Sus labios se alzaron en una sonrisa. si y cuando esto terminara. los chicos buenos eran el verdadero peligro. Sí. Me di cuenta de que lo había dejado colgando mientras me perdí en mi lista mental de pros y contras. Contra: Brogan era un buen tipo (normalmente una cosa excelente). recordando la sensación de vacío en el estómago al pensar que Brogan pudiera convertirme en la excepción a sus reglas. Igualó mi miranda intensa. Del tipo que te trae el desayuno a la cama y compra los tampones en el supermercado de camino a casa porque tú estás ocupada llenándote los carillos de helado y llorando por la tremenda injusticia de que Rose perdiera a Jack en Titanic (había espacio absolutamente en ese trozo de madera para los dos). Eran los chicos que te gustaría llevar a casa con mamá. y mi voz adquirió un tono más duro—. A estas alturas los dos habíamos terminado la cena y fuimos a la cocina para enjuagar los platos y ponerlos en la lavavajillas. Muchas chicas subestiman el efecto de un buen hombre. haciendo tareas de baja categoría. —Hice una pausa. Sí. los chicos malos eran atractivos. Si hubiera estado sola. Cuando levanté la vista de mi plato. porque la salsa era algo fuera de este mundo. Brogan me estaba mirando fijamente con el ceño fruncido. abriéndome camino hacia arriba. pero algún día iba a usar mi título y no quería que nadie se preguntara por qué. —Creo que este arreglo podría funcionar —le dije. esto era probablemente muy estúpido. —No quiero ningún trato preferencial en el trabajo —añadí. Los últimos restos de la marinara rociaban el fregadero mientras enjuagaba el plato. porque algo me decía que Brogan no sería alguien del 126 que pudiera recuperarme rápidamente. Apoyé la cadera contra el mostrador y me crucé de brazos. tengo que ser responsable.

Mis manos pasaron a lo largo de sus bíceps. Él sonrió y me dio un abrazo. Vas a trabajar tan duro por tu éxito como todos los demás. a lo largo del fuerte conjunto de los músculos que serpenteaba por sus brazos. 127 . —Sonreí—. —Yo también. —Creo que eso lo resuelve. —Ni soñaría con eso. Estoy dentro.

De: Brogan Starr Para: Lainey Taylor Asunto: Albóndigas. Mientras más clientes tuviera. 128 J ackson había reanudado su papel de compañero de trabajo indiferente en el momento en que regresé a trabajar al día siguiente. Mi correo electrónico sonó mientras se cargaban los programas. Espero que no traigas albóndigas a la oficina. Respondí rápidamente. No llegues tarde. Levanté la vista para mirarlo. —Si te estás preguntando por qué. es porque los encuentro mediocres y hundirán el resto de mi portafolio. Demonios. Correcto. Jamás se me ocurriría comer tus bolas en el trabajo. los tomaría. —Más clientes en tu escritorio esta mañana. . sintiéndose mal por joderme ayer? Clientes de lástima. Dos carpetas de color manila se asentaban en mi escritorio y las empujé a un lado para encender mi computadora. Espero con interés la reunión. más estabilidad laboral conseguiría. Hoy era todo miel sobre hojuelas. Se sentó en su escritorio encorvado en la silla y tecleando en su computadora con una mano. ¿Me dio estos a mí. tratando de descifrar sus motivos. Tienen ajo y es posible que te estés reuniendo con un cliente hoy a la 1:30. Capítulo 17 Manual Starr Media Regla # 322 Los correos electrónicos seguirán siendo profesionales y educados. Brogan Starr. CEO Starr Media. De: Lainey Taylor Para: Brogan Starr Asunto: Re: Albóndigas. Se me quedó mirando por encima de su computadora y luego volvió a su trabajo.

D. una reunión con JD Sigmund. Starr Media. Otro correo electrónico sonó en mi bandeja de entrada unos cuantos minutos después. P. —Planeo comerlas con pan de ajo y bolitas de papa de ajo esta noche. ¿eh? El rumor es que el ajo es un mito. tendría una carga de trabajo llena para el final del próximo año. 129 Me reí con nerviosismo mientras leía el correo electrónico de Brogan por cuarta vez. porque ese tal vez había acatado poco las reglas. ¿Estás libre el jueves? -B De: Lainey Taylor Para: Brogan Starr Asunto: Re: Albóndigas. Mi jefe es muy estricto y podría tener un montón de trabajo que hacer esa noche. —Por favor. A este ritmo. —Y me sentí extrañamente excluida de que todos en el personal estuvieran viendo videos de un gato tonto mientras mi bandeja de entrada permanecía vacía. Cuatro nuevos clientes en un mes. Amante del ajo. aunque el agua bendita y un círculo de sal harán el truco. -L De: Brogan Starr Para: Lainey Taylor . ¿Acabas de hacer una referencia de Supernatural? Veo que Netflix está dando resultados. Tratando de mantener a raya a los vampiros. —Jackson dio su fruncimiento de ceja número dos con un pequeño toque de indignación para aderezarlo un poco. novata. De: Brogan Starr Para: Lainey Taylor Asunto: Re: Albóndigas. Lainey Taylor. —No. Un nuevo evento apareció en mi agenda. Tendré que revisar mi agenda. —¿Recibiste el de YouTube en el que el gato intercambia votos con una sandía? Janice lo envió esta mañana. Reboté en mi asiento mientras miraba fijamente la notificación. sin demora comparte con la clase qué es tan jodidamente gracioso. pensando que tal vez tenía que moderar el siguiente correo electrónico. —Solo un correo electrónico gracioso. segundo asistente de Brogan Starr. un presentador de noticias que se transfirió recientemente a través de MTV. Sonreí con suficiencia.

Es simplemente la mejor arma conocida por el hombre. pero una sonrisa se dibujó en sus labios. y su sonrisa cayó momentáneamente. Pasé los dedos a lo largo de la barba incipiente mientras nuestros labios se rozaban. La Zapper NES40. —Asintió hacia tres diferentes consolas de juego enclavadas en su sistema de entretenimiento. reemplazada con una suave sonrisa—. porque vamos a tener 40Zapper NES: Disparador de luz con formato de pistola. —¿Crees que es un arma? —me burlé—. —Los juegos de esta noche. Negó. —¿Nunca has jugado Cacería de Patos? —Se me quedó mirando—. Mientras veía la bolsa. Los lentes le daban un lindo borde friki a su musculoso exterior. Oh Dios. ¿De verdad viviste bajo una roca en los años noventa? —Podría haberlo hecho —murmuró. — Me tomó de la mano y me llevó al sofá. Su mirada de irritación se disipó cuando la deslizó sobre mí. —¿Es una pistola de plástico? —Puso el dedo meñique en el agujero del gatillo y la levantó. La parte del arma del juego. —Bueno. Ven aquí. —Agarré la bolsa y la puse en el sofá junto a él. —Me perdiste. Maldición. vendida como accesorio del original Nintendo en 1984. sus cejas se fruncieron. No te preocupes. Pero reapareció rápidamente—. —Está caminando. —¿Cómo va la cuenta Henderson? —pregunté. Se quitó los lentes y se restregó el rostro con las manos. —Golpeó unas cuantas teclas en la computadora y luego cerró el portátil. Intercederé por ti con tu jefe. -B Ahogué una risa con la mano y reboté las piernas contra el peldaño de mi silla. he compensado eso desde entonces. —¿Qué hay en la bolsa? Se asomó al gran saco sobre la mesa. algo que era 130 deliciosamente adorable. . Ya terminé. hermosa. dejando caer la bolsa y la cartera en la mesa del café. así que lo más que tuve fueron treinta minutos de PBS41. Asunto: Re: Albóndigas. examinándola. 41PBS: Servicio Público de Radiodifusion. Mis padres creían que los juegos de video y la televisión pudrían los cerebros. supongo. Tenía un par de lentes con montura negra mientras se enfocaba en una hoja de cálculo. *** Brogan estaba en su computadora cuando terminé de caminar con Bruce la noche siguiente. estaba en problemas. Es una cadena de televisión pública estadounidense sin fines de lucro. prepárate para perder unas cuantas neuronas esta noche. eres un espectáculo muy necesario para los ojos cansados.

Levantó un dedo. Algo me dijo que nunca me acostumbraría a sus caricias. Puso los ojos en blanco pero abrió el paquete. Incluyendo… —Agarré la bolsa de gusanos de goma de la bolsa y los lancé en el regazo de Brogan. Hizo una mueca al paquete y lo levantó con cuidado como si contuviera desperdicios tóxicos. El Señor Orgánico no comería gusanos de goma. deslizando las manos hasta mi blusa. No puedes criticarlos a menos que los pruebes primero. Soltó un suspiro. —Solo inténtalo. Lanzó la bolsa de gusanos a un lado y siguió trabajando a lo largo de mi clavícula y luego más abajo. —¿No se suponía que la presión social terminaba en la secundaria? Pensativo. 131 —¿Alguna vez escuchaste que un sistema limpio es un sistema saludable? Correcto. Si pensó que podía salirse con la suya distrayéndome con la boca y las manos. solo estoy intentándolo para que dejes de mirarme con esos ojos de cachorro. Pero no iba a ganar esta vez. deslizó la mano por mi muslo haciéndome olvidar por un momento lo que estábamos hablando. —Es una cualidad adorable que aprenderás a aceptar con el tiempo.la apertura oficial de Cacería de Patos. —Entonces el mío debe lucir como un vertedero de basura. —Mantendré esa pepita de información útil escondida. Sus labios besaron a lo largo de mi cuello y la piel de gallina cubrió mi piel. Parecía que iba a vomitar justo ahí. ¿sí? —Vio el caramelo en su mano y le dio una . Su mano acarició mi mejilla. por supuesto. —Bien. —Esto es asqueroso. —Me retracto de todo lo que dije acerca de admirar tu determinación. Fui capaz de reunir algo de autocontrol. tenía razón. no arsénico. bueno. —¿Por lo menos podemos tomar un poco de vino? —¿Eso siquiera se pregunta? El vino va con todo. —Utiliza esos poderes para el bien. Apretó el gusano entre sus dedos y se estremeció. y me sonrió de tal manera que dejó mi interior en llamas. —¿No había algo en nuestro arreglo que dijera que no está permitido envenenarme? —Es caramelo. Desenterré la consola de Nintendo de la bolsa y conecté los cables en la televisión. Pero para que conste. —Esta es una alternativa mucho mejor que el caramelo —dijo. No puedo decir que no a nada cuando me miras así. —¿Escuchaste eso? Creo que hay un pollo en tu apartamento. Puse las manos en las caderas y solté un suspiro exagerado.

blandiendo dos vasos de vino tinto. —Levanté la bolsa y metí un gusano en mi boca. sosteniendo el arma frente a mí—. —Correcto. El viejo cazador y el perro destellaron en la pantalla. Maldijo en voz baja. porque algunas veces la pantalla estaba un poco desfasada del láser.tentativa mordida. —Con gusto. Cualquier versado en el ámbito Nintendo sabría que conseguir a cada pato tomaría cierta cantidad de habilidad y suerte. El objetivo es matar a cada uno y pasar al siguiente nivel. —Se encogió de hombros y apuntó con su controlador a la televisión. Pero cuando Brogan dijo que no se había dado el gusto con la buena tecnología de los años noventa. —Negó y se estiró en el sofá. Desde que salieron los nuevos sistemas de juegos este había recogido polvo bajo mi cama. Mis papilas gustativas estarían llorando la 132 próxima vez que fuera a un bar. Esto sabe a mierda. Sé uno con el arma. di una zancada hasta la consola y la encendí. Un par de minutos después. tengo que lavar el sabor de mierda con algo. Me entregó una copa de cristal de cuello largo y tomé un gran sorbo. —Mmm-hmm. Sonreí. lo instruí en cómo funcionaba el juego. —Apunta a los patos. regresó. —Discúlpame. —Movió su portátil del sofá a la mesita auxiliar y desapareció en la cocina. Su expresión fue de disgusto a repugnancia en un período de pocos segundos—. La ronda empezó de nuevo y disparé a cada pato antes de que fueran capaces de volar 42G-unit: Unidad Guerrilla es un grupo de personas o pandilla que sale y utiliza su poder para intimidar y hostigar a las personas de otra parte. . —Bueno. No pude evitar la risa que burbujeaba. porque Brogan enloqueciendo por un gusano de goma era la cosa más divertida que había visto en por lo menos una semana. jefe. tu infancia debió ponerte en coma diabético. y posicionar el controlador medio centímetro al lado del pato. Lo veía mientras se aferraba fuertemente al gatillo y disparaba rápidamente pero siguió perdiendo a los patos que volaban por la pantalla. Solo un novato diría eso. Sus ojos se abrieron mientras me veía masticar y tragar el dulce. tenía que compartir algo que era cercano y querido en mi infancia. —Parece muy sencillo. Tomé el controlador de su mano y saqué la lengua. Esto era muy diferente a las cervezas de tres dólares. Qué tal si me muestras cómo se hace. —Sabe a mi infancia. No había jugado este juego en años. y sus cejas se apretaron mientras se concentraba —¿Qué demonios? ¡Los tenía! —Ayuda si ves a través de la mirilla en lugar de ir todo G-unit42 contra ellos. Coloqué la copa en un posavasos en la mesa de café. Después de entregarle el controlador a Brogan. —Correcto. acompañados por los molestos patos.

Soy competente con toda clase de armas. Alguien con quien me gustaría estar porque yo le gustaba como persona antes que nada. ¿Cómo podía alguien tan diferente a mí provocar tal reacción? Ni siquiera empezaba a entenderlo. necesitaba más. Nada era mejor que la sensación de su piel.fuera de la pantalla. —No sé cómo acabas de hacer eso. —No sé si tenerte miedo o estar excitado. y también porque Brogan era un buen chico. Entonces deberías verme jugar Mortal Kombat. Alguien con quien compartir secretos y deseos. —¿Sí? —Fingí soplar el humo del cañón de plástico—. piel y suspiros satisfechos. Sus dedos se envolvieron alrededor de mis costados mientras me jalaba más cerca de 133 él. Un calor abrazador se extendió desde donde mi boca se encontraba con la suya y bajó en cascada por mi columna mientras arqueaba mi cuerpo contra el suyo. Una onda de calor me atravesó. Lancé el controlador en la mesa y me subí encima de él con las piernas a cada lado de sus muslos. A pesar de que estábamos lo suficientemente cerca y que la única barrera que quedaba era nuestra ropa. —Moví las cejas. la forma en que sus ojos se suavizaban cuando me miraba… La forma en que todo lo demás se deslizaba y perdía importancia. Gimió y se inclinó hacia mis manos mientras masajeaba su cuero cabelludo. Cualquier pensamiento chocando en mi cabeza rápidamente se disolvió cuando nuestro beso se profundizó y mi comprensión de la realidad se deslizó en una niebla de ligeras caricias como plumas. Mis palmas ahuecaron cada lado de su rostro y mis dedos se metieron entre su cabello. —Tal vez un poco de ambas cosas. Su lengua se deslizó por mis labios al mismo tiempo que sus manos trabajaban sobre mi espalda. Su boca suave se encontró con la mía y un suspiro escapó de mis labios entreabiertos. . pero definitivamente me gusta verte con un arma en las manos. y los chicos buenos siempre fueron más problemáticos. —Miedo es la última palabra que usaría cuando estás encima de mí. pero su disposición a intentar algo que significaba mucho para mí era reconfortante. Si nos hubiéramos conocido en la universidad sería mi mejor amigo.

Compré siete cajas y ninguna sabía tan bien como las que hiciste. Mi persistencia dio sus frutos. —Quiero ser como tú cuando sea grande. mientras yo revisaba mi teléfono por décima vez desde que nos sentamos hace treinta minutos. Zoey y yo estábamos dobladas con un ataque de risa en los taburetes de la barra. ¿Te contestó? —preguntó Zoey. Tomé un sorbo de cerveza y miré mi teléfono de nuevo. —Quién sabe. No estaba muy desconsolada por ello. Lainey: Te dije que eran fuera de este mundo. Por suerte se estaban llevando bien. —¿Cómo terminó? —preguntó Zoey. Brogan: Iba por el pasillo de galletas y pensé en ti. 134 escuchando el relato de la cita infernal de Zelda. Brogan: Definitivamente halagada. — Hizo un guiño. ya que había un texto en mi bandeja de entrada. Finalmente había aceptado su oferta de una noche de chicas y arrastré a Zoey conmigo. estuvo posteando en twitter toda la cita. . justo como lo esperaba. Al tipo se le olvidó que nos seguimos mutuamente y que yo podía ver las actualizaciones de su estado. Lainey: No sé si sentirme halagada u ofendida. —Y . Los latidos de mi corazón se aceleraron cuando vi otro mensaje de texto. para empeorar las cosas. Me volví a concentrar en la conversación entre Zoey y Zelda justo a tiempo para que los labios de Zelda se levantaran en una sonrisita idiota. Incliné mi botella de cerveza en su dirección. pero creo que puedes hacerlo. —Le envié un mensaje por twitter desde el taxi para que se encargara de la cuenta. —Se necesita mucha práctica con malos besadores. era rojo ―supongo que esta noche solo obtendrás tu mano.‖ —Oh Dios mío. Capítulo 18 Regla de vida de Lainey Taylor #92 Una forma segura para llegar al corazón de un hombre es a través del estómago. Una sonrisa se dibujó en mi rostro y rápidamente le respondí el mensaje mientras trataba de escuchar la historia de Zelda. bloqueé su culo y conseguí una cena gratis. Ella se encogió de hombros. y que mi lápiz de labios no era ―rojo candente‖.

Zelda levantó una ceja y se inclinó más cerca. . Brogan: Hmm.. pero con cero calorías de culpabilidad. —Todavía puedo presentarte a mi amigo tatuado si este tipo no funciona. y lo levanté... Sentí como me convertía en un ciervo ante los faros. bueno. especialmente cuando nuestra firma tenía la mayor discreción para con sus clientes. si tan solo supiera. Lo peor que podría pasarme era ser despedida. apoyando la barbilla en la mano. si sabes lo que quiero decir." —Sabes que no está permitido. —Arqueó una ceja. —Suena bien. 135 —¿Oh? ¿Alguien que conozca? Hay varios lindos en la oficina. —Ya veremos. —¿Qué hay de ti? ¿Estás viendo a alguien. —Vas a tener que traerlo. A pesar que me gustaba Zelda. —Realmente no lo sé todavía. —¿Y qué hay sobre ti. No. Lainey? Levanté la vista del teléfono y cerré la aplicación de mensajes. No es realmente un incentivo lo suficientemente bueno. y ser enviada a la lista negra de cualquier compañía de medios de comunicación en la costa oeste. No es que alguien pudiera ver mientras escribía mensajes debajo de la mesa. Nop. No hay un hueso tímido en su cuerpo. Bajé mi teléfono de nuevo y traté de no sonreír como una tonta. Es un poco tímido con respecto a cosas de una relación. no había ninguna posibilidad en el infierno de que estuviera ocurriendo. ¿Obtendrás un jefe feliz? Lainey: Pensaré en ello. es alguien fuera del trabajo. Está en las primeras etapas. Zoey me sonrió y estuve agradecida de que estuviéramos en la misma longitud de onda y de mantener la noticia de Brogan en secreto. Coquetear con Brogan era como un buen café con leche o un tazón de helado. pero tenía la sensación de que las consecuencias serían peores para Brogan. en modo "cómo voy a responder a esto.. como titulares en los tabloides y clientela perdida. —Técnicamente era la verdad porque lo estaba viendo fuera de los límites de las horas de trabajo. ¿qué decía eso en términos de nuestros servicios? Mi teléfono sonó en el regazo. Tomó un sorbo de su Martini. respetaba lo suficiente a Brogan como para no decirle nada a alguien que trabajara en la oficina. ¿dónde estaba la hoja de registro? Zelda se volvió hacia mí. Mmm. Si no podíamos mantener nuestra vida personal en privado. ¿qué gano con esto? ¿Hornear galletas para Brogan? Um. Todavía estoy esperando para ver si va a funcionar. completamente satisfactorio. pero no tenía sentido ser descuidada. Zoey? —preguntó Zelda. Brogan: ¿Eso significa que vendrás y hornearás para mí esta semana? Lainey: Hmm.

Brogan: Estoy seguro que mi boca podría ser de utilidad. Agitó la pajita de su Tom Collins y miró distraídamente su bebida. Me moría por saber qué pasaba con ellos. Podría pensar en otras cosas para dar como pago. de todos modos? Bajó la vista a su bebida. —Trabaja para una firma en la que estoy contratada. todos en la oficina tenían un caso grave de culo de panqueque por estar sentados todo el día. Hundió la pajita en su bebida y el hielo se sacudió contra el cristal. —Su mirada decía que había ido demasiado lejos. —De acuerdo. Ryder tenía músculos sobre músculos. Lo revisé discretamente mientras Zoey y Zelda estaban discutiendo sobre la diferencia entre bailarines masculinos y desnudistas. porque también había pasado un tiempo desde que había estado en una relación. —Y estoy segura que solo estaban haciendo un poco de reorganización de muebles con el Feng Shui cuando vino la otra noche —reflexioné. Lainey: Lo único que escucho es tu boca funcionando. —¿Trabajo? Si los diseñadores de interiores lucían así. Estoy rediseñando sus oficinas. Llena de promesas vacías. Repentinamente sedienta. a Zoey no le gustaba que la gente fisgoneara. porque además de Brogan. —¿Cómo se conocieron. El tipo era un anuncio de desnudistas que caminaba y hablaba. probablemente pensando en Ryder. —Preferiría no hablar de ello. No pude evitarlo. con una nota de molestia en su voz. alcancé mi cerveza y me la tomé. mi teléfono sonó de nuevo. tomó cada pedazo de mi control permanecer presente en nuestra noche de chicas y no revisar mi teléfono cada dos segundos. Zoey había estado inusualmente tranquila sobre el Chico sin Camiseta del otro día. me diría cuando estuviera lista. y me di cuenta que estaba ensimismada. . es un buen nombre —dijo Zelda. —¿Esto tiene algo que ver con el Chico sin Camiseta? —Su nombre es Ryder —murmuró. Mientras Brogan tenía la constitución delgada de un nadador. En el momento justo. Sus ojos se enfocaron en la nada. —Es complicado. Starr. Pero cuando se trataba de su vida personal. —Por el trabajo. Tragué saliva y traté de mirarla a los ojos para decirle que lo sentía. Brogan: Eres buena negociadora. 136 —Ryder el Chico sin Camiseta. A menos que desees compartir tu vida amorosa. obviamente entré en la profesión equivocada. La curiosidad pudo más que yo y rompí nuestra regla sagrada para empezar a fisgonear. Como estaban las cosas.

Um. Lainey: Considera las galletas como un hecho. 137 . sí. por favor y gracias.

—¿Problemas? —Mis cejas se fruncieron. ¿qué demonios había pasado? Miré la hora de la publicación… quince minutos antes de que llegara. amigo. arrojando mi bolsa en el cajón inferior de mi escritorio. con todo el mundo a su alrededor intentando ajustarse. Mis dedos se congelaron en el ratón mientras miraba fijamente su última publicación. Gordy. cientos de persona comentaron cosas como: Ohhhh. espero que tu madre disfrutara de estar agachada anoche. ¿Mi cuenta? Eso no podía ser posible… ¿podía? Se me levantó el vello de la nuca. Un emoticón enseñando el dedo medio concluía el malicioso mensaje. —He oído que estás en un montón de problemas. Craig Wilington: Hola. Ni siquiera había programado ninguna publicación. mi ratón se cernía sobre la publicación. Brogan estaba en un completo frenesí. —No. ¿ Craig acababa de desafiar a una de las estrellas de música country más grandes? Craig ni siquiera sabía cómo funcionaba la aplicación de la cámara en su teléfono. donde realmente había etiquetado a Gordy (el Señor tenga piedad). Mierda. Ay. Eso estaba en mi lista de tareas de esta mañana porque no había tocado esa cuenta desde el lunes. . ¿De qué demonios hablaba? ¿Qué podría haber hecho en las doce horas que habían pasado desde que me fui del trabajo? —¿No viste el mensaje de Craig Willington esta mañana? Alguien realmente necesitaba borrar esa petulante sonrisa de su rostro. Me quedé helada. mierda. Jackson miró sobre el monitor de su ordenador y dejó escapar un silbido bajo. O por decirlo mejor. Abrí el sitio de medios sociales y cliqué en el perfil de Craig. 138 L a oficina era un completo caos cuando llegué al día siguiente a las siete a la mañana. muy divertido. ¿necesitas algo de hielo para esa quemadura? LOLOLOLOL. Bajo su ofensivo mensaje. Dile que me llame si quiere montar de nuevo mi gran cosechadora en su campo de heno en algún momento. No había manera de que pudiera navegar en los medios sociales y usar un emoticón… Entonces. —¿Qué? —dije. Capítulo 19 Manual Starr Media Regla # 7 Cambia tu contraseña a menudo para prevenir brechas en la seguridad.

al fin alzó la mirada. Antes de que pudiera decirle cualquier cosa a Jackson. —La mirada de Brogan estaba centrada en su ordenador cuando entré en la oficina. pero no debería haber pasado. —No lo sé todavía. hombre? Para hacerlo peor. su enojo encendiendo un fuego bajo mi piel. empezando por unas pocas publicaciones de disculpa tan pronto como saliera de la oficina de Brogan. —Oh. Incluso bajo toda esa ira. —Su tono fue seco y frío. fue en circunstancias muy diferentes. Para rematarlo. Ni 139 siquiera sabía que decir. Fui hacia la silla giratoria frente a él y me senté con cuidado. Rápidamente eliminé el mensaje. Internet era para siempre. Las cejas de Jackson se alzaron y una malvada sonrisa jugó en sus labios mientras caminaba hacia la oficina de Brogan. aunque en aquel momento. Ahora. No necesitaba mirar la pantalla para saber de qué hablaba. había un comentario de Gordy que decía: ¿Qué diablos. ¿Cómo me las había arreglado para joder una publicación sin siquiera intentarlo? Un gran control de daños sería necesario para arreglar esto. . la gente pensaría siempre que había metido su cosechadora en el campo de heno de la madre de Gordy. ¡Que te jodan. Algo me dijo que no estaríamos haciendo galletas en un futuro cercano. —¿Qué pasó con esa publicación? —exigió señalando su ordenador. e incluso si Craig no había escrito esto. Moví mi pie nerviosamente mientras esperaba a que hablara. Craig! Deja a la madre de Gordy en paz. —En mi oficina. sus ojos se suavizaron un mínimo cuando me contempló. mi intercomunicador zumbó. cuando me pidió que fuera a su oficina. cómo caen los poderosos. —La ira burbujeaba en la voz de Brogan y mi pulso latía con fuerza contra las sienes mientras trataba de recomponerme y decidir qué iba a decirle. esperando a que explotara sobre mí. Cuando estuve frente a las puertas de cristal. Has perdido mi respeto. no cuando acababa de descubrir hace dos segundos un error que no estaba segura de haber cometido. —Siéntate. no recuerdo haber escrito nada no serviría de nada. unos pocos sitios de chismes habían hecho un dibujo de Craig metiéndose con la madre de Gordy y especulando acerca de la razón. respiré profundamente y me armé de valor. Mantener mis sentimientos por él bajo llave era bastante duro y parecía que él se encontraba luchando con eso también. pero el daño ya estaba hecho. Después de unos largos momentos de silencio. falto de cualquier sentimiento. Prefería eso mucho más que lo de ahora. La otra noche habíamos estado haciendo lo mismo. amigo. Se pellizcó el puente de la nariz y cerró los ojos. Lo eliminé tan pronto como llegué a la oficina. El sudor cubrió el nacimiento de mi cabello y la parte de atrás de mis rodillas y me moví con incomodidad. Pensé que un eeeh. —Nunca permitimos que las celebridades humillen a otras celebridades… especialmente cuando ambos son clientes nuestros.

Era una chica grande y necesitaba encargarme de este desastre. Obviamente la cuenta de Craig fue pirateada. ¿entonces quién lo hizo? Mis manos se alzaron. Sus hombros se tensaron y puso las palmas de sus manos sobre el escritorio. —El o si no al final de la frase estuvo definitivamente implícito en su voz afilada como cristal roto. Esto no fue mi culpa. —Lainey. No. entonces? —Porque yo no lo escribí. Tamborileó con los dedos en el escritorio a ritmo de staccato. intentando recibir una ráfaga de aire frío sobre mi piel ardiendo. Respiré profundamente y alejé el impulso de acobardarme. Aparté mi dolor y mi ira por ser injustamente acusada para examinar lo que había pasado. ¿Qué demonios se suponía que iba a hacer con esto cuando ni siquiera lo sabía hasta hace cinco minutos? Me las arreglé para joder la cuenta de mi cliente sin ni 140 siquiera intentarlo. lo que nos dejaba con la pregunta… ¿quién. Me había ganado este maldito trabajo y no estaba a punto de perderlo a causa de una deshonesta publicación de la que no era responsable. . perdido muchos momentos con mi madre cuando estaba en su peor momento. está en el Manual. —Lo sé. El inepto para la tecnología de Craig seguro como el infierno que no había escrito esa publicación. ¿Puedes investigarlo por mí? —Sí. ¿Has cambiado tu contraseña semanalmente? —No. aguantado mucho. —Bueno. No tenía la destreza tecnológica para descubrir al responsable de esto. Había trabajado muy duro. —Me encontré con su mirada e intenté expresar que sinceramente lamentaba lo que había sucedido. haré que alguien lo investigue. Su dolorosa expresión fue una rápida patada en mi estómago. Una guerra de ira y traición batallaba en sus ojos. —Dame una razón por la que no debería despedirte en este momento —dijo. pero necesitas encontrar una manera de arreglar esto hoy. podría derrumbarse en cuestión de segundos. Para todos los efectos. avanzando en mi carrera. Mi pulso latió con fuerza en las sienes y la habitación se volvió borrosa ante el pensamiento de que todo lo que había construido en estos meses trabajando duro. Inclinó su cabeza. —No lo sé. Pero la persona que se sentaba enfrente del escritorio lanzándome dagas con la mirada sí—. Ahora no era el momento para dejar que las emociones se apoderaran de mí. —Tragó con fuerza y podía decir que quería creer lo que dije—. Que no supiera que me hirió al pensar que le haría algo así a un cliente. —Fruncí el ceño—. Y me molesta. Trabajaré por mi parte. No sé por qué. Mis mejillas ardieron y abaniqué mi camisa. debió patear mi culo a la cuneta hace cinco minutos. pero no creo que fuera casualidad.

Ahórratela para alguien a quien le importe. —Sus ojos buscaron los míos y después de unos momentos dejó escapar un profundo suspiro y se recostó en la silla—. entendía que estaba molesto porque la cuenta fuera pirateada. —¿Sabes qué? No tengo tiempo para tu mierda hoy. @craig_willington: Pido perdón a Gordy y a todos los que vieron esa horrible publicación esta mañana. No importa lo que sienta por ti. Esto debería ser suficiente para todas tus posesiones mundanas. Para el momento en que volví a mi escritorio. todo sería perdonado. ¿Está claro? Asentí. de todos modos? ¿Has recibido un pequeño mensaje feliz de los medios sociales? Lancé las manos al aire. La cuenta fue pirateada y luego. Sí. La ira que había reprimido me invadió tan rápido que pensé que podría ahogarme. Unas que no me permitieran meterme en más problemas. Pero ni siquiera lo hice. No siento nada más que respeto por Gordy y su familia. intentando no dejar que lo que acababa de pasar me afectara. Reprimí mi temperamento y respiré profundamente. . —Cristalino. —Contacta al agente de Craig y dile que emita una disculpa formal. Mi cuenta fue pirateada. pero no necesitaba su basura a causa de sus problemas de inseguridad. Lo fulminé con la mirada y la empujé contra su pecho. por el amor de Dios. era decir la verdad. Ahora mismo. ¿Cómo habían usado todos mis golpes cuando ni 141 siquiera había bateado? El mundo real apestaba. Suficiente era suficiente. pero si me creía. Jackson no estaba en ningún lugar a la vista y yo había formulado un plan para emitir una disculpa pública en la cuenta de Craig. cambia tu contraseña. —Y. Unas que no mostraran lo cerca de las lágrimas que estaba. La próxima vez no puedo dejarlo pasar. Fruncí el ceño y me senté en la silla. arregla el desastre en los medios sociales. —No te vas a deshacer de mí tan fácilmente. —Me mantuve con palabras simples. con suerte. abrí el perfil de Craig y tecleé una rápida respuesta a los sucesos de esta mañana. pensé. —Lo haré. Lanzó la caja al final de su escritorio y se dejó caer sobre su silla. —De acuerdo. No servía de nada empeorar la situación desafiándolo. Jackson salió del ascensor cuando envié el mensaje y se pavoneó hasta mi escritorio. —Dejó una caja vacía sobre mi teclado. quería gritar. La mejor manera de afrontarlo. —¿Qué demonios pasó. debería dirigir esa actitud hacia otro lado. —Pensé que te haría un favor si te traía una caja de la oficina de correo. apestaba. Y mientras tanto. ¿Le robaron a este hombre el dinero de la comida cuando era niño? Lo entendía. Después de cambiar mi contraseña.

parpadeando despacio. Podría realmente necesitar un latte de soya. —Divertido. hombre‖. Piensa. ―y no olvides la soya o estarás despedida‖. Eso me dejaría sin trabajo en cuestión de minutos al ritmo al que iba. No es que me gustara particularmente ser pirateada. Para el momento en que regresé con el prístino e intachable latte de soya extra caliente de Jackson. Todo en mí gritaba que le dijera por dónde debería meterse su latte. Oh. 142 Me miró con la boca abierta como un pez fuera del agua. sería: #cabezacontraelescritorio. Esto no podría haber salido mejor si lo hubiera intentado. Y me encantaría verlo dejar de ser tan arrogante. succionando sus mejillas y mirando al vacío. de repente me siento muy sediento. me las había arreglado para enfriarme un poco. —No te haría daño ser amable con alguien por una vez. —Extra caliente… —Sí. Bueno. Tal vez de verdad harías amigos. en realidad era la guinda en este mierdástico día. Vaciló por un momento. Pero con los nuevos seguidores de Craig. me acerqué a su escritorio y me incliné sobre su ordenador. pero esperaba que perdonaran a Craig esta vez. Inventarme algo para publicar en un medio social. Había abierto un par de cuentas para otras estrellas de country esta última semana y estudié qué publicaciones eran las más populares entre los espectadores. Abrí una publicación en blanco. podría también salir bien parada de la situación. Me apresuré al ascensor y pulsé el botón con el pulgar. . Lo entiendo. mierda. seguidas de las camisas empapadas de sudor de las actuaciones. para alguien que solo conocía por su iCloud. Si mi vida de esta semana pudiera resumirse en un hashtag. Me pregunté si el palo en su culo necesitaba ser removido quirúrgicamente y por eso estaba irritable veinticuatro horas del día debido al roce anal. Miles de nuevos seguidores. el cursor parpadeó sobre el espacio del texto. Abrí la cuenta de Craig y miré. Quería que resultara cariñoso y mantuviera su encanto sureño. Había visto a gente ser despedazada por menos en las redes. Pero me levanté de la silla. sin poder creer lo que estaba oyendo. Lo miré fijamente. Con suerte Brogan descubriría pronto quién lo hizo. Finalmente puso su habitual expresión burlona. Fans dejando comentarios de apoyo. Realmente esperaba que Brogan descubriera quién pirateó la cuenta de Craig porque tenía la sensación de que ya sabía quién había sido. publicaciones que no involucraran la palabra húmedo. Era el momento de publicar algo que los mantuviera leyendo. era más difícil de lo que había pensado antes. Las fotos sin camisa ganaban por goleada. que yo como chica de Portland no tenía. —Bien. —Este tipo simplemente no dejaría de molestar. Incluso Gordy respondió con un ―No te preocupes. o #falloépico. Definitivamente. supongo que tengo que afrontar las consecuencias —murmuré.

Escuché sus mensajes y luché contra la urgencia de dejar escapar un grito. —¿Hiciste brownies? —Querido Señor. Hola. hubo una emergencia con mi compañera de piso. Afortunadamente tenía una oportunidad de redimirme ante los ojos de Brogan y lo haría al continuar aumentando los seguidores de Craig esta semana. —Gracias. Las cosas se descontrolaron con los brownies. solo un pequeño incendio. —¿Qué tan extendido está el daño? —Solo un poco de negro alrededor de la estufa y parte de la encimera derretida. Puse los ojos en blanco y pasé al siguiente mensaje. ¿Qué demonios la había poseído para usar el horno? —Lo intenté. Para la hora de la comida. pero podrías querer quedarte fuera del apartamento durante un buen rato. Pero. Solo quiero decirte que tuve un pequeño percance en la cocina. Sabes que Top Chef siempre hace que me anime. conocí a un bombero muy sexy hoy. —¿Vienes? 143 —No puedo. Lain. Tuve un día malo y quería darme otra oportunidad para hornear. Al parecer. No quería hacerla sentir peor. —Síp. pensarías que usar una taza de medir sería como una segunda naturaleza. Además. Es decir. estaremos allí si terminas tus llamadas pronto. Pero en este momento sirven más como topes para puertas. Pasé el resto de la mañana y el principio de la tarde creando publicaciones para Craig y mis otros dos clientes. nada. ¿verdad? Buen señor. te gustan las fogatas. Tengo que hacer algunas llamadas. . Puse el teléfono en mi oreja y reproduje el primer mensaje. Soy yo otra vez. Cerré tu dormitorio. —Oh. Apoyé la cabeza en la mano y reprimí un gemido en su beneficio. De fondo había un amortiguado murmullo de numerosos hombres hablando. No te preocupes. Zelda se detuvo junto a mi escritorio antes de ir al comedor. —Frunció el ceño—. Nada que deba preocuparte. Nuestro arrendador no está muy feliz por todo el humo. Soy yo. —Suspiró—. porque lo tengo cubierto. oye. así tu ropa no olerá a humo. —Lo siento tanto. Para alguien que planeaba cada detalle de su vida. una caja de harina para mezclar no debería ser tan difícil. Está… un poco ahumado. la chica quemaba hasta el agua. —¿Recibiste mis mensajes? —me gritó. Bien. pero mi teléfono estaba en silencio. había tecleado cuatro publicaciones y tenía una migraña acechando en la periferia de mi exhausto cerebro. pero más allá. Marqué su número y respondió al segundo tono. los dos. Ni siquiera quise saber que intentaba cocinar. Zoey había llamado dos veces esta mañana.

centro de facturación del hospital St. prepárate para la lluvia. Le di mi información e hizo hmm… eh…sí… señora… algunas veces. ¿puedo ayudarle? — dijo arrastrando las palabras con un pronunciado acento sureño. no. Sí. ahora veo la cuenta. fue agradable conocerte durante un total de cuarenta minutos. Podría haber sido mucho peor. así podía 144 fácilmente hacer los pagos en línea (cuán altruista de su parte). Betty. —Gracias. Me recosté en la silla y respiré profundamente. Recargué la página cinco veces solo para asegurarme. Me tomaría cuatro años pagar si no tenía otros gastos. Encendí mi portátil e inicié sesión en el sitio. Esto no podía estar bien. No. cariño. soy Betty. El hospital había sido lo bastante agradable para añadirme a la cuenta. Mis temblorosos dedos marcaron el número de la compañía de facturación y pasaron diez minutos de música de mierda y estática antes de ser atendida por una recepcionista. esta tarifa parecía exorbitante. Adiós. Seguramente tenía que ser un error. Y déjame lo de hornear la próxima vez. Tu seguro no lo cubre completamente. Betty. el que Betty se supone que arreglaría. quemando un agujero en mi menguante cuenta bancaria. un error administrativo. intentando mantener la calma el tiempo suficiente para terminar esta conversación. Desearía que hubiera más que pudiera hacer. —Deberá estar bien para el momento en que llegues a casa esta noche. pero parece que el nuevo tratamiento de quimioterapia es más caro que el anterior que le estaban administrando. intentando usar la respiración de yoga de Zoey para centrarme. estaba en llamas. ¿El apartamento incendiado? Controlado. Esto debía ser un record. cliqueando en la parte de factura. —Sí. porque necesito un árbol de dinero justo ahora. Colgamos e inhalé profundamente. Inicié sesión en el sitio y parece que ha habido un error con la cantidad. Llamo por la factura de mi madre. No. —Hola. Vincent. Está bien. —Oh. Mi corazón se salió por una trampilla y se desplomó directo al suelo. Con eso solucionado. podía avanzar a mi próxima tarea del día sin peligro… vaciar mi cuenta bancaria en el sistema de salud. —Mi árbol de dinero. no. ¿de acuerdo? —De acuerdo. . —¿Y ves que hay un enorme error en la cantidad a deber? —Lo siento. sueldo. La había revisado la otra semana y estaba segura de que no había tantos ceros. Mi garganta se apretó y tragué con fuerza. cariño. La cantidad apareció en la pantalla y las respiraciones de yoga se detuvieron en seco. Siempre había oído que las cosas malas pasaban de tres en tres. —Hola. porque incluso sin el seguro de mierda. ¿Tweets jodidos? Controlado. —Muchas gracias. —Lo siento. Me senté ahí y parpadeé.

lo cual era todo lo que me importaba en este momento. Brogan repartiría algo extra por Navidad. Además. Así que me abstuve de gritar a una mujer que no lo merecía. pero pobre Betty. Cuando fuera vieja. Miré la cantidad en la pantalla hasta que mi visión se puso borrosa y mi cabeza giró con palabras como ―deuda eterna‖ y ―hambruna‖. no ganaría más. Finalmente. esperando atrapar todos mis pensamientos racionales. ¡Yo también! Quería gritar. . —Y colgué el teléfono. Podía vivir escasamente durante los próximos dos años. —Gracias. con su dulce acento sureño. Como aprendí más temprano esta mañana. 43Es el personaje de Un cuento de Navidad de Charles Dickens que se dedicaba a prestar dinero. Los fideos de descuento ya eran mis mejores amigos además de Zoey. De repente. Con suerte. Tenía cosas más grandes en su plato. No había problema. así que no importaba cuántas horas trabajara. ¿por qué no invitar a la carne en lata y los cereales de marca genérica a la fiesta? Valía la 145 pena si mi madre no tenía que preocuparse de esto. Reprimí la histeria que se movía en el perímetro de mi mente. Starr Media pagaba un salario. apestaba ser receptora de la ira inmerecida de alguien. así que. La situación monetaria se resolvería. Pero seguro que necesitaba a Scrooge43 McBolsasdedinero en este momento. principalmente seguir viva. no había mucho que pudiera hacer. no era la que decidía mi destino financiero. jugar a la lotería no parecía una mala idea.

. así que se apreciaba la compañía en la cena. Nada era más triste que comer sopa con fideos chinos en una habitación vacía. Y mi compañera tuvo que trabajar horas extras en su nuevo proyecto. Desde el comiendo supe que Brogan era una persona reservada. Me agaché y dejé que me diera un beso en la mejilla. Después del incendio. ¿Se suponía que debíamos ignorar que la había jodido? ¿Seguiría enfadado? No me había enviado un email o un mensaje diciendo que no fuera. 146 No había hablado con él después de nuestro menos-que-amigable intercambio en su oficina. Até fuerte el cinturón de mi impermeable y empecé mi caminata de diez cuadras al apartamento de Brogan. Diciembre había traído un frío glacial y húmedo que se filtraba hasta los huesos y enfriaba hasta la médula. De hecho. hoy no tenía que hacerlo. viendo nuevamente The Bachelor. A las siete menos cuarto apagué mi computadora y tomé mi abrigo del perchero. Llegar a conocerlo a un nivel más profundo había resultado más difícil que bromear sobre películas y solicitudes divertidas de algunos clientes. Y después de estar saliendo unas semanas. Jitters va a estar celoso. En el momento en que preguntaba más acerca de su vida personal y su pasado. Cualquier cosa que cocinara Brogan tenía que ser millones de veces mejor de lo que pudiera hacer en mi cocina. —Hola. así que lo tomé como una buena señal. Afortunadamente. pero imaginé que se abriría con el tiempo… esperaba que lo hiciera. —Se acercó y rozó con los dedos la curva de mi cadera. —Es bueno verte a ti también. —Brogan estaba de pie en la puerta de la sala de estar y mi corazón saltó hasta la garganta mientras su mirada me recorría lentamente—. después de doce horas de conversaciones de tweets. Esta era la primera vez que se había molestado conmigo. una aventura es solo una aventura. no estaba muy segura de qué esperar cuando llegara a su casa. no era un buen presagio. Actualmente inexistente. era un enredo de patas moviéndose en una mezcla de tap y baile de alegría. se callaba y murmuraba un no lo sé. chico. todo entre nosotros había marchado bien hasta esta mañana. de todas formas tenía que sacar a pasear a Bruce. Capítulo 20 Regla de vida de Lainey Taylor #92 Algunas veces. No es que tuviera prisa en llegar. En apariencia. En lugar de saltar. probablemente todo olía a plástico quemado (gracias Zoey). estaba más que lista para un respiro. imágenes de la nube de seguridad y la cantidad de seguidores de alguien. Además. además. Era extraño pensar que ya no iba directo a casa después del trabajo. Bruce se sentó en la entrada moviendo la cola cuando entré por la puerta. Esa falda me ha estado volviendo loco todo el día. Sería lindo saber algo más aparte de que su abuela era italiana y le gustaba la cocina. eso era básicamente todo lo que sabía.

entonces supongo que ya no lo estaba. Brogan era mío. —Sacudí la mano restándole importancia. Voy a estar sin cocina un par de semanas. Sin embargo. Cuando pasó la lengua sobre mis labios. y mi cuerpo se derritió contra del suyo. una luz brillante en extenuantes días y noches de preocupación. Ahora me sentía estúpida. Su departamento se había convertido en una red de seguridad. sí. Supongo que era algo a lo que me tenía que acostumbrar. Cierto. Sus labios se transformaron en una sonrisa. ¿Se suponía que debía hacer lo mismo? —Me sorprende que lo notaras. Por supuesto que tenía que hacerlo. Una pesadez profunda se instaló en mis músculos mientras cada parte de mí dolía por conectarse con él. —Lo de la oficina se queda en la oficina. podía dejar pasar lo que sucedió esta mañana. Unas cuantas horas con él eran suficientes para calibrar mi sistema. —Tienes razón. porque estoy muriendo de hambre. —Ah. —Bien. así que podríamos hacer las maletas ahora. porque la cena está lista. No esperaba un trato preferencial. Nada es personal. como si fuera algo frecuente cuando se vive con un compañero de piso. Sus labios encontraron los míos. ignorar totalmente lo que pasó en la mañana era imposible—. ¿Cómo podía ser tan indiferente después de amenazar mi trabajo si metía la pata de nuevo? Presionó suaves besos a lo largo de mi cuello. —Bien. supongo. Porque. —¿Estás de acuerdo con esto? En el trabajo. lo que supongo que era solo con Zoey. —¿Estás bien? ¿Es habitable? . Todo está bien. ¿no estaba increíblemente enojado conmigo esta mañana? Está bien. —Eso tenía sentido. 147 Mis dudas se deben haber grabado en mi rostro porque sus ojos se encontraron con los míos y sus manos ahuecaron mis mejillas. —¿Qué? ¿Por qué? —Mi compañera de piso provocó un incendio en la cocina. Está bien. Espera. manejo todo bajo mis especificaciones. Un pliegue se formó entre sus cejas. Es interesante que pudiera cambiar de opinión como un interruptor. un entumecimiento dichoso me recorrió. Ambos estuvimos de acuerdo. pero no sabía cómo actuar fuera de la oficina después de ser regañada. incluso si solo era temporal. después de lo que pasó temprano —dije cautelosamente. Dejé mi bolsa en el mostrador y me tomó en un abrazo. Colocó las manos sobre mis hombros y la preocupación se notó en sus rasgos. Tengo que tratarte como trataría a cualquier otro empleado.

No hay nada más decepcionante que morder . y el queso se estiró mientras llevaba el bocado del plato a mi boca. —Correcto. seguido por la salsa cremosa y los fideos. Debemos comer antes que se enfríe la comida. —Solo le gusta cocinar con mucho queso. Un humeante plato de macarrones con queso. Mis ojos revolotearon. Ha sido muy divertido cocinar para alguien más. no es nada fuera de lo normal. Nos sentamos en la mesa y Bruce se acurrucó en su almohada de la sala de estar roncando. Platos blancos de porcelana estaban ubicados en nuestros lugares habituales en la mesa. Aparte de eso. No sabía qué podría llegar a significar en término de nosotros. —Apretó los labios y se aclaró la garganta. conduciéndome hacia el comedor. —Me sonrió. aquí siempre hay una habitación para ti. no Kraft. A pesar que nunca confié en los paquetes pre cortados. Si necesitas un lugar donde quedarte. así que esto era un gran 148 alivio. solo un poco… con olor a acre. —¿Entonces vives con un incendiario? —Es inofensiva a menos que tenga una olla o un sartén. —Me alegra que pienses eso. —Sí. Todo el enfado y ansiedad de lo que sucedió hoy por la mañana se evaporó. En realidad. Tenía el mal hábito de no sacar los separadores de papel del queso cuando hacía mis sándwiches. El silencio creció entre ambos por el momento. Abrirse no parecía ser sencillo para él. Cenar juntos ha sido algo que espero con ansia. Tomé un sorbo de vino. y por una fracción de un segundo odié a Brogan por arruinar para siempre mis Kraft Mac and Cheese. —Gracias. ¿Algún día podré acostumbrarme a él? ¿O siempre me dejará sin aliento con gestos amables y sonrisas sencillas? Con el tenedor pinché algunos macarrones tiernos. —¿Tu mamá también es italiana? Negué. pero tomé su oferta como una buena señal. Zoey incendia todo lo que trata de cocinar. Una sonrisa se formó en su rostro. junto a un plato de panecillos esponjosos y un tazón de verduras verdes mixtas. El cheddar fuerte me golpeó la lengua. sus hoyuelos saltando a la vista—. del tipo hecho en casa. —Lo señalé con mi tenedor—. todo está bien. despertando con mi cabeza en su pecho. Lo aprecio. —Me recuerda a la cocina de mamá. durmiendo en su cama. Este era un inesperado paso adelante tras un día de mierda. Metió las manos en los bolsillos y cambio el peso de un pie a otro—. —Recuérdame que nunca la deje entrar en mi casa. —Esto se ve increíble. Se me erizó la piel ante la idea de quedarme con Brogan. estaba puesto en el centro de la mesa. y puso la mano en la parte baja de mi espalda.

Era una flor tardía. no podía notar la diferencia entre los pre cortados y el vegano. Demostraba que los chicos buenos de la escuela realmente terminaban bien. —Oh. ¿Un niño internado con problemas con su papi? Oh.plástico. —Me cuesta creerlo. ¿tímido cerca de las mujeres? Pagaría mucho dinero para verlo. Incluso cuando empecé mi compañía a los veintidós. —No tenía ninguna habilidad cuando se trataba del sexo opuesto. Un destello iluminó sus ojos. la trama se complicaba. Pregúntale a Jackson. y su tenedor se congeló a medio camino del plato a su boca. muy a pesar de mi padre —refunfuñó la última parte. aunque fuera un poco. Oscuro y Tatuado. . —A decir verdad. Y Brogan estaba más que bien. y su expresión se oscureció. —Desagradable. Brogan finalmente se estaba abriendo. —Por el meñique. —Sonreí y comí otro bocado de pasta. así que. era terriblemente tímido cerca de las mujeres. vi Dead Poet Society. Apenas podía formar una oración coherente cerca de ellas. y el queso vegano sabía a plástico. Fui a un internado a partir de séptimo grado. Se encogió de hombros y tomó un trozo de pan. no fue ni de cerca tan emocionante. —En realidad no. —Todo es verdad. Pero me las arreglé para chamuscarme las cejas en el laboratorio de química. gritan Yawpy y escriben poesía? 149 Me señaló. El coro del Aleluya estalló. Y nos escapamos para ver a las niñas a unos kilómetros de distancia. —Apuesto a que eras bastante popular con las chicas. Tal vez esto sería un buen anuncio en las escuelas secundarias: ¿Un adolescente torpe y desgarbado? No se preocupe. A pesar de que se mantuvo reservado en nuestros intercambios. nerds. Incliné la cabeza. ¿tu mamá no solía hacerte almuerzos horribles? Por favor dime que no soy la única. vamos. Hizo una mueca. terminará siendo un multimillonario CEO cuando llegue a los treinta. Y no. —Brogan. los ángeles cantaron y el Mar Rojo se abrió. Pensar en él como un adolescente torpe y desgarbado era completamente encantador. —Rio entre dientes. Pasó por una fase vegana. siendo honesta. —¿Qué? ¿Algo así como esos de varones donde la gente está de pie a un lado de sus escritorios. —Necesito verlo para creerlo. todavía se las arregló para hacer que me desmayara sin siquiera intentarlo. —Una sonrisa traviesa se asomó en su rostro al recordar. —Hizo la seña con los dedos—. Sigan haciendo sus cosas. Señor Alto. Apostaría mi próximo cheque de pago a que el Brogan más joven enloquecía las faldas escocesas de muchas chicas de preparatoria.

Apuesto a que mis problemas con mi papi pueden noquear cualquier cosa que hizo el tuyo —bromeé. nadie superaría eso. manteniendo mi voz ligera cuando en realidad. Todavía sin compartir nada de su familia. Deja de presionar. Es mejor de esa manera. pero no quería caer en la misma rutina que mi mamá por veintisiete años. —Las conversaciones futuras serían bastante aburridas si seguíamos así. Siento que soy la única que comparte cosas personales. y no quiero que esto sea unilateral. —Eso es horrible. —¿Tu papá tuvo una vida secreta por quince años y tenía otra familia que visitaba cada semana? 150 Sus ojos se ampliaron y se erizó. no pude evitar querer saber más. —Lo dudo —murmuró. especialmente cuando se estaba abriendo. Solo quiero saber más de ti. pero estaba claro que no iba a sacar nada de él. —Esta vez su voz sonó más severa—. —¿No te llevas bien con tu papá? —Ya sabía la respuesta después de la llamada de teléfono a gritos durante mis primeras semanas en la compañía. No he hablado con él por un largo tiempo. Mamá le preguntaba a papá por su día y él se encogía de hombros sin responder. . Lo lamento. — Empujó algunos fideos por su plato. Levantó las manos. —Algunas veces lo es. mirando al espacio. sus deseos. el chico apenas tenía tiempo para el trabajo y su perro. Ni siquiera estoy pidiendo mucho. —Mi intención no es rogar. porque. Sin embargo. —Así es como se siente. Y pensar que tuvo otra familia escondida por años. Una vez que lo abría. —Está en el pasado. —Seamos honestos. quería devorar toda la cosa. Sus secretos. hablar de mi padre era equivalente a mojar mis globos oculares con lejía. Lo presioné. vamos. Incluso si eso significaba rogar por un poco de información. —Realmente no me gusta hablar de él. Mierda. pregunto sobre almuerzos de la escuela. Brogan era como un maldito paquete de Doritos. y me tratas como si te estuviera interrogando. —Te hablaré del mío si tú me hablas del tuyo. Me había esforzado por ser paciente. Horribles recuerdos de cenas familiares me tomaron por sorpresa con este momento de déjà vu. Creía que era la única chica en la vida de Brogan. —¿Es por eso que tienes tantas reglas? ¿Debido a él? —No podía evitarlo. —Increíble. —Lainey. todos estaban asegurados detrás de una puerta y jamás me daría la llave. Lo único que quiero. —Asintió solemne—. lo estaba haciendo—. es saber un poco más de ti. Frunció el ceño y arrugó la nariz. Aun así. La presión en mi cabeza continuaba retorciendo mi cráneo.

Pierdo la maldita cabeza cuando se trata de ti. —Sacudió su cabeza. —Se pasó una mano por el cabello y dejó salir un fuerte suspiro—. De verdad. no he estado pensado claro por semanas. sí lo es. —Esto es lo que las personas hacen en las relaciones. —Quiero decir. —Todo lo que sucedió hace cinco años explotó. pero a la mierda si te estoy alumbrando con una luz de policía. —¿Piensas que me gusta mantener todo dentro? Intenta tener tu vida estampada en todas las portadas de cada revista. ¿Sabes qué no hacen? Pretender que todo está bien en apariencia. Inesperado. No me culparía por eso. En todo caso. Alguien a quien podría imaginar peleando con uñas y dientes por el lugar en el que está ahora. mientras mantienen toda su vida en secreto. —Puede que sea preguntona. Todo esto es una locura. Miré a Brogan con frialdad. —Su voz se tornó extrañamente tranquila—. Demonios. Me mordí el interior de las mejillas y tragué la opresión en la garganta. ya había dejado claro que no tenía tiempo para compromisos. Lainey. Brogan. demonios no. —Tienes razón. este no era el camino a seguir para conocer más a Brogan. La llamada de mi mamá. Vivir siguiendo mis reglas me ha llevado a este punto. —Sí. escucharla llorar en el teléfono mientras me sentaba desamparada en mi dormitorio. Bueno. este hombre que no quería compartir absolutamente nada conmigo. y no planeo cambiarlo en ningún momento. estás haciendo un trabajo de mierda siguiendo tus propias reglas cuando se trata de mí. sí. Frio. Golpe bajo. podríamos haber evitado el problema de hoy en la mañana. Googleé a mis medio hermanos y pasé el resto del día en el baño. Oh. 151 Su tenedor chocó contra el plato y me miró con ojos irreconocibles. Me merecía algo mejor que eso. El calor subió por mi cuello y dejé el tenedor. Hice estas reglas por una razón. implacable. se apartaría más. . ¿cuál era el punto de estar con alguien que nunca me dejaría entrar? Le fruncí el ceño. Similar a cuando me regañó esta mañana. —Si estamos hablando de detalles técnicos. Si he aprendido algo. es que es más fácil mantener a todos alejados. Debí dejarlo pasar. Su mandíbula se tensó y parpadeó. una persona completamente diferente estaba sentada al otro lado de la mesa. Pero no pudo. enferma por la noticia. no es tan loco —murmuré. Mi juicio está nublado. me gustaba. Llegan a conocerse uno al otro. Pero. Debería llevar esta conversación a algo agradable. me gustaba Brogan. Cuando finalmente me miró. Si no hubiera estado tan desconcentrado. algo que no implicara abrirse de ninguna forma. ¿Por qué las quebraría? Han mantenido a esta compañía funcionando. la derrota cruzando por su mirada—. Alguien frío—-. Pero las relaciones locas existían. luego cerró los ojos y tomó una profunda respiración. Como Tom Cruise y Katie Holmes. Obviamente. Miró fijamente su plato. La gente rompe tu confianza.

llamaría mañana. estaba peor de lo que pensaba. Estaba malgastando mis veintes en una oficina en lugar de estar tomando malas elecciones. . Mi apetito de pronto se desvaneció. —Tienes razón.2 milisegundos. y sin embargo. los macarrones con queso daban vueltas tratando de regresar por donde entraron. Su silla chirrió contra el piso cuando se puso de pie y se ajustó la corbata. Inhalé una respiración temblorosa y miré al perro que estaba boca arriba roncando en su almohada. ¿Cómo pasé de una invitación abierta a quedarme en su casa y estarme riendo del queso vegano. Oh. El trabajo se había apoderado de mi vida. Brogan. Puse la servilleta sobre la mesa y crucé los brazos sobre el pecho. mirar televisión y estar deprimida. —Está bien. ¿Más sencillo? ¿Por qué no me daba simplemente un puñetazo? Dolería menos una nariz ensangrentada. Si no. La poca esperanza a la que me aferraba estaba desinflándose más rápido que un globo. 1. Pero quizá me apresuré demasiado en mi decisión de invitarte aquí en primer lugar. hombre. —Necesito tiempo para aclarar mi mente. —No sé quién te hirió en el pasado y te convirtió en esto. —No puedo. que estaba llegando a conocerlo realmente. y mi pulso martilleaba contra el cráneo con un creciente malestar en mi pecho. Lainey Taylor: la persona más rápida en arruinar un buen momento. Decía ―ya está‖ y ―no pasará‖. Su mirada fría me provocó un escalofrió. —Solo dos palabras. Se limpió la boca con una servilleta y la arrojó sobre la mesa. El golpe a mi rendimiento en el trabajo fue más profundo de lo que esperaba. La noticia por si sola debería alegrar mi noche. Necesitamos un poco de espacio. esto apestaba totalmente. Creo que sería mejor si Jackson se hiciera cargo de Bruce por un tiempo. —Señaló entre ambos—. Mis mejillas se calentaron y mis ojos picaron mientras luchaba contra las lágrimas inesperadas. a arruinar el ambiente en dos segundos? Debería haber un record Guinness para esto. Mi mamá tenía razón. Estoy interesada en ti como persona. Todo era más sencillo antes de conocerte. —Pensé que no íbamos a hablar de cosas de la oficina en casa. terminé alejándolo. Tenía que haber un giro positivo en esto ¿verdad? Sin dar paseos al perro mis noches quedaban libres para… sentarme en casa. —Un músculo tembló en su mandíbula y miró fijamente su plato. pero no soy una idiota queriendo sacar ventaja de ti. —Tengo que regresar a la oficina. y no puedo estar 152 en una relación contigo si no puedes dar un poco. Dos palabras que decían mucho más que cualquier cosa que había dicho esta noche. Sí. Bruce no era más que un perro molesto y baboso que arruinó mi ropa. ¿Pero qué significaba esta cosa de ―espacio‖ y ―tiempo para aclarar su mente‖? Pensé que estábamos haciendo un gran avance. Y también tenía la nariz más tierna y daba la increíble impresión de un cerdo cuando estaba feliz. ya no tenía hambre.

Levantó la mano como si quisiera limpiarlas. Podía concentrarme en el trabajo y mi mamá. Empleado. Bruce se levantó y se dirigió a mi silla. Tomó su abrigo del perchero y salió por la puerta. lo que yo pensaba era obviamente un punto discutible desde hacía treinta segundos. acariciando su pelaje. Siempre elegía los momentos más oportunos para balbucear. Miré alrededor del departamento vacío. Bueno. pero las evité. *** Jackson sacudió la correa de Bruce y una vena en su frente latió al doble de velocidad. Resopló y sonrió. Nop. porque si todo hubiera salido bien esta noche. su lugar favorito. Amenazó otro ataque de lágrimas. —No puedo creer que de nuevo estoy condenado a pasear a ese maldito perro. superficial. es menos probable que se coma tu ropa —aconsejé. —¿Qué? —espetó. Porque. ¿por qué querría que Bruce respetara los mocasines italianos de Jackson que había estado presumiendo las últimas tres semanas? —La única cosa que le mostraré es la puerta si arruina mis mocasines nuevos. y lo rasqué detrás de las orejas. —Le gusta que lo rasquen detrás de las orejas —dije tranquila. —Mi voz tembló y se quebró al final. una cáscara. —Probablemente debería pasear a Bruce de todas formas. Rápidamente. yo no podría hacerlo. . Me lamió la mano en respuesta. estaba planeando aceptar su oferta de hacer galletas. Sin vida. —Cierto. Me miró fijamente. Las lágrimas corrían por mi rostro y me aferré a Bruce más fuerte. Las lágrimas amenazaban con salir en el instante en que coloqué la corre en la mesa de Jackson esta mañana. frotando mis brazos en un intento por calmar los temblores de mi cuerpo. No iré allí. Por lo menos terminamos las cosas antes de que rompiera mi corazón. Lo traeré de regreso en un rato y me iré a casa. y yo me había engañado pensando que me estaba acercando. —Por lo menos alguien disfruta de mi compañía. Él destruye todo lo bueno en este mundo. Aunque realmente. Jefe. Era mejor de este modo. Beneficios finalizados actualmente. Nadie conocía a Brogan. con expresión ilegible. incluso si él quería comenzar algo. Si Brogan podía ocultar sus sentimientos detrás de un muro tan grande como el de Berlín. pero tragó con fuerza y la dejó caer a un lado. Me estremecí mientras me encorvaba. 153 Unas cuantas lágrimas cayeron por mis mejillas. —Su horario para la noche estaba listo. Esto era lo que Brogan eligió. me aclaré la garganta y tragué el gran nudo. lo que había esperado que cambiara cuando pasáramos más tiempo juntos. —Si le demuestras afecto. Acarició mi mano. entonces yo también podía. cocinando bien o no. Había dejado claro en qué posición estábamos. Me había asegurado de eso antes de salir. No lloraría por algo tan tonto para comenzar.

Mucho peor. Cuando la devolví. Incluso yo sabía que era una amenaza vacía. ¿Pero siquiera lo tuve alguna vez? Alguna vez había tenido una membrecía en un sitio web para alquilar bolsas de gama alta a un precio increíble. CEO Starr Media. Para: Lainey Taylor De: Brogan Starr Asunto: Correa. 154 Saludos. Tenía ambos codos apoyados sobre el escritorio mientras descansaba la barbilla en mi mano mirando el ordenador. ya que Jackson nunca haría nada que pudiera molestar a Brogan. . Él se encargará de todo lo demás. Así que era tiempo de ponerme las bragas de chica grande y elaborar un plan para sacar a Brogan de mi mente para siempre. Espero los archivos de la cuenta de Anderson en mi escritorio a primera hora el lunes. Brogan Starr. Esto era peor. Por favor. De nuevo. Lo había presionado demasiado y lo perdí. Había conseguido esa bolsa color crema Michael Kors que era la meca de todos las bolsas. Y tampoco se veían ni de cerca tan bien con una toalla. devuelva lo antes posible la correa y la llave a Jackson. porque las bolsas no me producían mariposas o me hacían sonreír a pesar de tener un día terrible. sentí como si una parte de mí se hubiera ido con ella. ¿cómo podría estar con alguien de quien no sé nada? La respuesta era simple: No podía. Había estado leyendo el mismo correo electrónico durante veinte minutos.

Estaba completamente bien con mis atracones de helado y Netflix. Definitivamente sin gusanos de goma. 155 Gruñí. efectivamente. —Mucho mejor. perdí todo interés en hacer cualquier cosa excepto quedarme de mal humor en el sofá. chica de las cavernas. —¿Puedo ir con esto? Hizo una mueca mirando mi sudadera vieja de UEO44 y pantalones de chándal manchados. —Yo no querer salir. Capítulo 21 Regla de vida de Lainey Taylor #17 Un chico celoso puede ser algo bueno. —Me quitó el helado del regazo. lo que sea que sucedió. Vamos a Dean‘s. . Todo el plan para sacar a Brogan de mi mente había fallado en el segundo en que salí del trabajo. pero debes quedarte por los menos cuarenta minutos. —C reo que deberíamos salir —dijo Zoey mirándome desde el otro lado de la habitación. —No. Levanté la mirada con la cuchara todavía en la boca. Ni siquiera tenemos que beber si no quieres. porque eso me haría pensar en Brogan y cómo odiaba los ingredientes que no podía pronunciar. —Empiezas a asustarme. Trabajaremos en los tiempos verbales otro día. —¡Oye!. Zoey me miró. —Solo si quieres que nadie se nos acerque. y necesitamos usar nuestra ventaja para obtener bebidas gratis mientras podamos. —De verdad. Cosa que había hecho con excelencia toda la semana anterior. necesitas superarlo. Es viernes. Utiliza palabras. —¿Esto se supone que debe hacerme sentir mejor? —digo. Una persona pasó con un perro que se parecía a Bruce y. La fulminé con la mirada. se supone que te sacará del sofá. estaba a punto de ver el mejor capítulo de Gilmore Girls. 44UEO: Universidad Estatal de Oregón. lo dejó en la mesa de café y luego me tomó de las muñecas y me arrastró para que me pusiera de pie. —El ojo negro de Jess puede esperar. Científicamente hablando nunca vamos a ser tan atractivas como somos ahora. sin dejar de devorar mi helado Rocky Road del envase en mitad en mi regazo.

Le di un codazo. estaría congelada cuando entráramos. salí con jeans ajustados. —Tomo mi brazo y me llevo hacia la parte delantera de la fila. —No tienes que hacerlo. —Mucho mejor. estoy bien para ir. —¡Zoey! —dijo con alegría. Ahora por los menos tendremos la oportunidad de no pagar nuestros tragos esta noche. Lo habría reconocido si no tuviera camiseta. pero no importaría uno. —No lo necesitaras por mucho tiempo. Ryder. —Al ritmo que el señor Músculos estaba dejando entrar. Le asintió al portero que desabrochó un lado de la cuerda de terciopelo y nos hizo señas para que entráramos. Resonaba la música Rock por las puertas abiertas. Hizo señas divertidas a mi habitación. Antes de cerrar nuestro apartamento. Tenía unos pómulos extraordinarios y músculo sobre músculo. —La última cosa que quería esta noche era impresionar a un hombre. Unos minutos más tarde. tenemos que ponernos al día con muchas cosas. Si necesitan algo. Dejé escapar una risa. porque era nada más y nada menos que Chico sin Camiseta… er. y demonios si no la escuché suspirar en respuesta. bloqueadas por una cuerda de terciopelo negra y un portero hablando con un chico igual de musculoso en un lindo traje apropiado. —¿Veo que las cosas van bien con Ryder? . Será bueno que se aproximen los hombres que están emocionalmente disponibles y vulnerables por el estado de ebriedad. —Lo bueno es que traje mi abrigo. De más cerca. zapatillas púrpura y mi camiseta preferida de AC/DC. Su aspecto hosco cambio a una sonrisa de megavatios en el segundo en que vio a mi mejor amiga. 156 Zoey sonrió asintiendo. —Entonces. estaré por ahí. Le hizo un guiño y fue mi turno de suspirar. Al parecer. las luces de neón de la ventana brillaban en el traje del hombre. mi tarjeta de crédito e identificación. —Ve a vestirte. Se encogió de hombros. —Porque eso no suena abusivo ni nada. —Pensé que no tenía que beber. —Pásenla bien esta noche. dejando mi bolsa en caso que bebiera lo suficiente para querer bailar. tomé mi abrigo y teléfono. Había una cola a un lado del Dean‘s mientras nos aproximábamos al edificio. —Ponte unos pantalones de verdad —gritó mientras yo entraba a mi habitación. porque tenía el mismo aspecto que Bruce cuando pasábamos al lado de la poodle del vecino.

esta noche estaba punto de pulsar el botón de reinicio. —Por favor. La miré. . —¿Recuerdas cuando bailaste en el bar de Malone’s creyendo que estabas en el Bar Coyote? —Me reí y puse los labios en la boca de la botella. Sí. Ella había sido lo suficientemente discreta para no meterse en mis asuntos. Sus hombros se tensaron y frunció el ceño. porque ciertamente no quería admitir que era la perdedora de todo este asunto de la aventura. y la cerveza sonaba bastante bien ahora mismo. piscina y un primer piso que era más tranquilo si querías una atmósfera más relajante. Ja. Actúa de esa forma con todos. Tenía una buena variedad de country. Frunció los labios como diciendo Aaah. —Es puramente profesional. Las personas. —Esas solíamos ser nosotras el año pasado. Su sonrisa desapareció cuando dije su nombre. —No. Pedimos una cerveza y un Tom Collins y me volví para mirar la pista de baile. ¿A quién le importaba si el vino de Brogan noqueaba al Blue Moon? Ciertamente a mí no. El cantinero se apresuró hacia nosotras casi al instante y colocó dos servilletas sobre la barra de granito. Sonreí y le di un sorbo a mi cerveza. Nos arreglamos para encontrar dos lugares en la barra y colgamos nuestros abrigos en el respaldar de los taburetes. No estaba muy convencida. —Solo porque es seductor no significa que esté interesado. —Es cierto. —Señalé a dos chicas ebrias en la pista de baile. Te tengo. Horas después del toque de queda. Dean‘s había sido un lugar de costumbre para nosotras los últimos meses. dime que con ―trabajo‖ te refieres a ―en sus pantalones‖. Obviamente no ves la forma en que te mira. karaoke. Estábamos aquí para divertirnos como lo hacíamos en la universidad. moviendo las caderas al ritmo de la música. Nos veíamos mucho mejor que eso. —O al menos el alcohol nos hizo creer eso. Trabajamos juntos. eso es todo. —Por favor. —Ah. Ya estaban ebrias. estaban eufóricas. pero no iba a presionar más. no. niña. Zoey Reynolds. nooo. Y apenas. Solo somos amigos. 157 —¿Y también se pasea sin camisa a las diez de la mañana en sus casas? Se sonrojó. No. Puso los ojos en blanco. unos pocos años más jóvenes que nosotras.

—Bien. —Gracias a Dios no llegó a eso. salpicando la barra del bar. —Fue la noche en que rompiste el asiento de tu retrete y luego lo llevaste por ahí como un collar. 158 Sujeté el brazo de Zoey y me mordí el labio. Es muy agradable por tu parte. Y sus habilidades culinarias. Lo que sonaba bastante patético porque realmente no tenía por qué estar enfurruñada. —¿Qué están bebiendo? Alcé la cerveza y respiré por la boca. Es un personaje de la serie animada Los Looney Tunes. Y el modo en que me hacía sonreír incluso si estaba teniendo un día de mierda. —Alzó el puño y nos alentó—. —¿Qué? —Si alguna vez quieres expandir tus horizontes. Me negaba a auto compadecerme. —Si no estuviera conmigo. Dos chupitos y la chica pasaba de belleza sureña a Pretty Woman en el lapso de una hora. —Le di una débil sonrisa y me giré hacia Zoey. ¿Realmente lo hice? —El tequila era la kryptonita de Zoey. —Alzó su Tom Collins para brindar por nuestros primeros años universitarios de alcohol y novatadas. —¿Cómo les va. Estaba a una resaca de ser abstemia hasta los cuarenta años. intentando amablemente darle la oportunidad de marcharse. —¿Necesitan rellenarla? —Simplemente nos sentamos. estaría en casa enfurruñada. —La pequeña rueda de hámster que tenía en la cabeza giró durante un momento y sus ojos brillaron—. te mostraré cómo se siente un hombre de verdad. se acercó a nosotras en el bar. Y su completa incapacidad de jugar a videojuegos vintage. —Sí. 45 También conocido como Zorrillo. Estoy completamente a favor del movimiento de lesbianas. Mi completamente indeseada fantasía sobre mi jefe fue arruinada cuando un hombre con necesidad de una buena ducha y desodorante. Y sus hoyuelos. —Yo también. Lo entiendo. señoritas? —Cuando puso las manos en nuestros taburetes y permaneció entre nosotras. —Chocamos los vasos y me senté en el taburete del bar. su hedor era suficiente para convertir mis rizos en rastas. . Se estremeció. ¡A por ello! Zoey escupió el contenido de su Tom Collins. —Incluso si quería que Pepé Le Pew45 se largara (preferiblemente a la ducha más cercana) no estaba en mí decírselo. pero solo estamos tratando de disfrutar una noche de chicas. —No. estaba haciendo un gran trabajo dejando todo eso atrás. estoy muy contenta de que termináramos esa fase. Si mi madre era lo bastante fuerte para atravesar la quimio. Escucha. —Movió las cejas y se tocó la entrepierna. Zoey. yo debería atravesar la noche sin pensar en mi jefe. —Oh. —Gracias. Sí. Nos miró lascivamente y tuve la repentina urgencia de vomitar en sus zapatos.

vi que muchas chicas estaban enviando miradas apreciativas en su dirección. Sus tatuajes estaban visibles esta noche y echando un ojo alrededor. junto a su olor corporal. —Por favor. Era al menos quince centímetros más bajo que Brogan e incluso sin la diferencia de altura. . ¿estaba aquí por mí? —La fiesta de cumpleaños de un amigo. llámame Brogan. mi jefe tenía el factor de intimidación aumentado. el señor Brogan Starr. —Brogan. —Lárgate. Brogan estaba tan cerca de mí y yo había arruinado mis oportunidades. Infiernos. En el mismo bar que yo. hombre —tartamudeó. pero tenía el ceño fruncido de forma dramática. con las manos sobre Pepe. era demasiado para mí y me estaba volviendo loca. La miró detenidamente. —Ve a casa. Vete —repitió una vez más y Pepe se dirigió a la puerta. —¿Nos hemos conocido antes? —¿Tal vez chocamos el uno con el otro? —Se encogió de hombros. Yo solo observaba a Brogan con la camiseta negra que abrazaba sus bíceps. fue suficiente para tener arcadas. Una sonrisa jovial se mostró en sus labios. Zoey. sin comprender en absoluto que estuviera aquí. —¿Qué demonios estás haciendo aquí? —cuestioné. Una mano se aplastó contra el hombro del tipo y fue apartado de nosotras. Eso. a menos que contara espiar tras un árbol. Ves. en una exhibición primitiva de que te jodan. frunciendo el ceño. Recuperé la compostura y recordé que esos dos no se habían conocido oficialmente. Obviamente. Él y Zoey se estrecharon la mano y sus hombros hundidos me contaban que ya estaba bajo su hechizo. este es mi jefe. —Gracias por ser nuestro salvador —intervino Zoey. Parecía estar igual de nervioso. amigo. Zoey se aclaró la garganta. Brogan adoptó posición sacando pecho. empezando por los dedos de los pies y terminando en mi cuero cabelludo. esta en mi mejor amiga y compañera de piso. Dejé la botella de cerveza a medio camino de la boca mientras veía a mi jefe en un roñoso bar. —No quise decir nada. rompiendo el largo momento en que estaba segura que permanecimos en silencio mirándonos el uno al otro. esta era la razón por la que las aventuras eran una mala idea. Serénate —mandó Brogan en su tono de sala de juntas y el tipo le 159 miró con pavor—. —Extendió la mano. —Señaló con la cabeza al grupo de chicos en el centro del escenario tropezando con micrófonos y discutiendo sobre la carpeta negra de las canciones del karaoke. Dúchate. Zoey. Creo que si quiere un hombre de verdad sabe a dónde ir. deseando que me llevara a un muy necesitado abrazo. Cualquiera chica de aquí podría acabar yendo a casa con él esta noche y un pinchazo de celos me atravesó. Sentí un incendio por todo el cuerpo.

160 Mantuvo mi mirada unos segundos más. Yo no. —Lainey. —Sonrió. Porque eso era lo que Brogan hacía. no me preocuparía lo más mínimo por lo que pensara de mi elección de armario. Un chico bien arreglado con una cresta falsa se pavoneó sobre nuestro pequeño grupo y puso una mano en la espalda de Brogan. pero el bastardo se trasladó a Nueva York. —Tragó saliva con fuerza y se aclaró la garganta—. solo quería cerciorarme de que estaban bien. había sido un error. Quería saber por qué se quedaba tanto tiempo en la oficina cuando no lo necesitaba y por qué nunca había visto las películas que eran parte de nuestra cultura mientras crecía. ¿porque no aceptaría el consejo de Zoey de vestirme elegante? Detuve ese tren de pensamientos. desafortunadamente. Le di un codazo a Zoey. él es Jace. Zoey. entonces las dejaré para su tiempo de chicas. y si no hubiera estado tan oscuro. Todo el mundo lo amaba. —¿Esta es la Lainey por la que estabas deprimido? —Su barbilla apuntó hacia mí. No todo el mundo es un imbécil como tu padre. Parecía como si yo fuera la única en Emerald City lo suficientemente deseosa de castigo para querer saber más de la única persona que guardaba sus secretos más obstinadamente que un mago de Las Vegas. Me golpeó como un tacón en el estómago lo muchísimo que necesitaba saber todo eso. hermano? Brogan le hizo señas al chico. pero no lo suficiente para provocar el efecto hoyuelos. —No fue capaz de encontrarse con mi mirada. ¿quién enviaba a su hijos a un internado y los privaba de los videojuegos? Pero podía decir que había más en la historia por la manera en que Brogan le lanzo una mirada asesina a su amigo. podría haber jurado que las mejillas de Brogan se pusieron diez tonos de rojo arriba en el lapso de unos segundos. . Ya había tenido la sensación de que su padre no era el mejor. Starr. Jace le dio un puñetazo en el hombro. Era agradable con todo el mundo. Y todo el mundo estaba contento de no indagar más. No necesitaba vestirme elegante para el hombre que me dijo que nuestra aventura. Grrr. o lo que fuera. —AC/DC es una buena apariencia para ti. —Bueno. —Wall Street no es tan malo como imaginas. —¿Cantas Journey con nosotros. Jace sacudió las manos. Puedo ver que sí. ¿Brogan estaba… celoso? La punzada de su rechazo me hizo dudar que esto fuera algo más que amabilidad. —No estaba esperando chocar con alguien esta noche. No. En cambio. Quería saber el significado de cada uno de esos tatuajes. Fue al Instituto Tecnológico de Massachusetts conmigo. sin apreciar su referencia al incidente de escondernos entre los arbustos. es decir. Él pasó la mirada por mi camiseta. solo juzgándolo por las apariencias. que parecía tener demasiadas cervezas en la cabeza. optó por mirar a su grupo de amigos.

Boom. Esto tenía que parar. 161 —Una buena elección en bebida. Se inclinó más cerca. Me moví en mi asiento. Por encima había letra garabateada. pero me estaba acostumbrando a ellos). A excepción de Pepe. —Estoy de acuerdo incondicionalmente. Mientras Brogan estaba pendiente de la pista de baile. De acuerdo. El barman nos trajo otra ronda de bebidas. Ella levantó la copa en un brindis. . Un estremecimiento me atravesó. Él no me quería. —Son altamente subestimadas. El corazón martilleaba en mi pecho. Ella nunca era de las que rechazaban una posible bebida gratis. Solo unos cuantos centímetros y esas manos hábiles podrían deambular libremente por mi piel. bebiendo cervezas. Excepto que esos hoyuelos ya eran una debilidad conocida (de acuerdo. gracias. Lo había dejado claro. —Es latín y dice ―mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca‖. mi mente y mi cuerpo realmente no estaban en la misma página. Rodé los ojos y asentí. ¿Brogan estaba de mal humor por mí? ¿Y realmente le contó a alguien sobre eso? Ignoró intencionalmente la pregunta de Jace. realmente eran extraordinarios. Su mejilla sin afeitar rozó la mía. ¿Necesitas otro trago? Tan pronto dije que no. y su cálido aliento acarició mi piel. Especialmente las elipses que cubrían la mayor parte de su muñeca. pero él mantuvo la sonrisa permanente en su rostro. pero no podía leer a menos que estuviera sentada unos cuantos centímetros más cerca. Mierda. Descansen en paz ovarios. —¿Qué están bebiendo las damas? Tragué duro e intenté leer la expresión de Brogan. Me dio un codazo y recordé sus metas de ―todos los gastos del bar pagados por otras personas‖ para esta noche. fue un placer conocerlos. Atrapada. Zoey dejó escapar un sí. Se aclaró la garganta. y los chicos estaban de pie frente a los taburetes de la barra. Solo unos cuantos centímetros y mis piernas rozarían las suyas. Y yo no era una niña enferma de amor suspirando por el Señor Cualquiera. Se volvió a Zoey. —Eso sería muy agradable. aproveché la oportunidad para darle una ávida mirada a los tatuajes que recorrían su antebrazo. Habíamos terminado. —Me gusta cuando me miras —murmuró. —Blue Moon y un Tom Collins —dijo Zoey. dándome cuenta de que mi mirada seguía pegada torpemente a sus brazos. —Son interesantes.

Frunció el ceño y bajó la mirada avergonzado. pasando tiempo. La idea de poner mi confianza en alguien. Dices que estás asustado. Me ahogué con la cerveza. Si solo soy otro empleado para ti. Fuerte. pero encontrar a la persona adecuada también puede tener sus recompensas. O con la que estaba pasando tiempo. —Eres más que eso para mí. Ella lanzó una mirada nerviosa hacia la parte delantera del edificio. entonces tal vez es mejor que no vaya a tu casa nunca más. Dulcemente. Mucho más. Sus labios se inclinaron en un puchero. pero mi orgullo todavía estaba un poco lastimado por la semana pasada. cuando su caricia enviaba un millón de puntitos de calor a través de mi cuerpo? Debes. No sabía si era mi cabeza jugando conmigo. Tan pronto como estuvimos solos. sincerarme. y tomó todo de mí no pasar el pulgar por la línea de su boca. Me alejé de su contacto. Nunca lo sabrás a menos que lo intentes. Lo manejé como un idiota. —No estoy buscando que compartas tu número de seguridad social. El hombre me estaba dando un latigazo. y tomó la mano de Jace. —Ya te dije que lo que hice fue estúpido. pero todo el mundo lo está. tendiéndole una mano. donde Ryder estaba de pie hablando con otro chico. eso se hace imposible. y sacudió la cabeza. —Lo siento por mi comportamiento de la otra noche. Brogan pasó la mano por mi brazo. y lo siento por eso —dijo. Probablemente es lo mejor. Pero cuando te cierras. Las relaciones implican asumir riesgos. le esperaba una gran sorpresa. —No importa. Realmente lo siento. 162 lentamente. Lainey. Sus ojos brillaban bajo las luces. —Tenemos un par de canciones antes de que nuestro grupo cante karaoke. —Lo sé. mi romántica interior soplando las palabras que deseaba que él dijera. —Sería completamente loco estar con un chico cuya actitud emocional sobre una relación iba de un lado a otro en unos cuantos días. Todo lo que quiero es saber más sobre la persona con la que estoy —hice un gesto con mis manos—. o si únicamente había dicho que le gustaba cuando yo lo miraba. Maldito sea por sonar tan sincero. De verdad. —Es difícil saber dónde estoy contigo. me asusta demasiado. ¿Qué clase de idiota deja a una chica llorando en su apartamento y luego la ignora por una semana? Si él pensaba que podía abalanzarse y esperar que yo simplemente lo perdonara sin pestañear. —Quizás eso parecía un poco casual comparado con lo que había construido en mi mente. Tenías razón. y estaba segura como el infierno de que no iba a rendirme tan fácilmente con una escasa disculpa—. a pesar de que me tomó cada pedazo de control no acercarme más. ¿Quieres bailar? —Jace le preguntó a Zoey. Permanecer. Yo no era un maldito esclavo. Fue inmaduro y estúpido. ¿Cómo se supone que iba a resistirme a él cuando me miraba así. como dijiste. .

Pero su sinceridad hablaba con fuerza. No es así como funciona. —Lo merezco. Te mereces algo mejor. Por favor. Mi aliento se enganchó con la sinceridad de su comentario. y después de la semana pasada. —¿Lo soy? —Crucé los brazos. Quería compartir eso contigo. 163 —Estoy un poco celosa de no llegar a presenciarlo. ¿En qué podría afectar un baile? —¿Y qué pasa con la regla de no bailar? Pensé que tu madre te marcó de por vida. Quién hubiera pensado que cambiaría de opinión con lo de la semana pasada. por cierto. preguntándome por qué le había tomado una semana completa decir esto. Esta es una calle de doble sentido. abrí Netflix y vi Mean Girls. Su mirada buscó la mía y estábamos tan cerca que podía ver las pequeñas manchas de oro en sus ojos. Quería saber qué partes encontrabas divertidas. Porque a veces no se siente de esa manera. —Tampoco soy fanática de la confianza. Me ahogué con el sorbo de cerveza.. lo hiciste parecer como si pudieras apagarlo solo así. —Fue horrible. —Me tendió la mano—. pero por dentro mi porrista interior se estaba agitando. —Metió un rizo perdido detrás de mi oreja—. . pero quiero intentar contigo. —Estoy bastante seguro de que he usado la palabra estúpido un par de veces. sino que lo dejaste así. Pensé que iba a alejarse. bailarías conmigo? Lo miré fijamente. N-no sé cómo compensártelo. finalmente en la misma página—. y fue como una corriente lanzándome hacia abajo.. —Frunció el ceño. —Tampoco yo. —Lainey. porque no he querido compartir nada con nadie en mucho tiempo. —Porque al diablo si me iba a desvalorizar por cualquier chico. Me encogí de hombros. Y eso me asustó. —Esta última semana ha sido miserable sin ti. rompo todas las reglas. cuando se trata de ti. Y tienes el peor gusto en películas. Esta vez lo dejé—. Asentí. ―Chasqué los dedos―. —Él frunció el ceño—. —Sí. —¿Qué tal un. La otra noche. —Se arriesgó pasando un dedo por mi mejilla. No solo me echaste. Entiendo que no se supone que debamos ser serios. Esta era la primera vez que realmente sentía como si estuviéramos llegando a un punto el uno con el otro. Solo quería saber cuáles eran las cosas que te gustaban cuando eras un niño. Simplemente no ha sido lo mismo. No estoy acostumbrado a confiar en las personas. Pero luego sonrió. ¿pero sabes lo que estuve pensando todo el tiempo? —¿Qué? —Cómo deseaba que estuvieras allí. porque me gusta escuchar tus comentarios. pero te portaste tan frío.

Una cama es mucho más conveniente. Starr. mierda. —¿Puedo escribirle una carta a tu mamá agradeciéndole por meterte en clases de baile? Él negó y sonrió. Brogan sonrió. Todavía estaban un poco aprensivos. Starr. —Está bien. Me consiguió. ¿Escuchaste eso? . —¿Quieres salir de aquí? Busqué sus ojos. bailar siempre parecía más difícil para mi cuerpo. Necesitaba estar totalmente segura antes de salir de aquí. porque no podía imaginar una vida sin mi madre. Una canción country rápida retumbó en la sala. Sus cálidas manos sobre mis caderas. Te concederé un baile. inclinarme y sentirme cortejada. Una oferta que no puedo rechazar. y no sabía si era por estar tan cerca de él o que sin importar cuántos kilómetros corriera. Bueno. estaba dispuesta a darle un intento más. Hola. —Realmente no puedo mostrártelo en un bar. Brogan me agarró las dos manos y tomó la delantera. —Su aliento navegó sobre mi piel y un escalofrío se deslizó por mi espalda. No con la promesa de unas suaves sábanas y nuestros cuerpos presionándose juntos. Llámame tonta. Lo dijo sin darle importancia pero me dolió el corazón. Él se inclinó más cerca. pero no me sé la dirección. Su mirada ardiente me perforó. Alguien con tu sentido de negocios debería saberlo. —Podrías. —Las palabras son baratas. —Creo que mi boca podría lograr persuasiones adicionales si le dan la oportunidad. Fruncí el ceño. —Eso es todo lo que necesito. pero si él hablaba en serio acerca de darle a esto otra oportunidad. Al final de la canción estaba sin aliento. —¿De qué? —¿Estás realmente listo para dejarme entrar? —Acabo de decir que lo estoy. Ladeó la cabeza. En el coro de la canción me hizo girar. —Depende. la mirada sincera en sus ojos era más de lo que podía manejar. —Eso suena un poco más convincente —dije pensativa. Empujé mi cerveza vacía para que se deslizara por la barra y tomé su mano. Me llevó a la pista de baile. el ritmo vibraba a través de mis huesos. en la planta baja. 164 Me reí mientras me levantaba en la caída final.

Pero llámame si quieres que venga a recogerte.. Miró de Brogan a mí otra vez y luego me guiñó un ojo. Estaré cerca a pocas cuadras. incluso si estaba con amigos de Brogan. Sus ojos se iluminaron. ―Espero un informe detallado sobre mi mesa mañana ―dijo.. —¿Tienes un chofer? Brogan sonrió. Jace? Le lanzó una mirada seria a Jace. —Sí. ―Muuuuyyyy. asentí. —Necesito saber dónde está Zoey primero. Sin querer parecer demasiada ansiosa. . —Gracias. —¿Estás bien con eso. —Mi chofer puede llevarte a casa ―le ofreció Brogan a Zoey. ―Está bien.. —¿Estás pasando un buen rato? Apunté hacia las manos de Jace que estaban firmemente plantadas en sus caderas. ¿Puedo decir lo mismo de ti? Un sonrojo llenó mis mejillas. 165 —Si necesitas.. ―Odiaba dejarla en el bar sola. Estaba restregándose contra él y sus labios se curvaron en una sonrisa cuando me vio. primero a Brogan y luego a mí—. —No lo sé. Jace se asegurará de que nadie te moleste y que llegues a casa segura. y este asintió. —Sí. —Nos miró. ya sabes. estoy perfectamente bien con eso —dijo. salir de aquí. —El hecho de que estuviera dispuesto a asegurarse de que mi amiga llegara bien a casa había hecho que mi corazón latiera rápido. Escaneé la pista y la vi con Jace. Zoey? —Solo tomaré un par de bebidas más con ellos y entonces le diré al chofer que me lleve a casa. ¿Cierto. Recurrí a él.

Caminamos en silencio por unos minutos más. Estaba segura de que no quería que sus tatuajes fueran llamados hermosos. a detener toda esta cosa de compartir es querer que teníamos. —Nunca le he dicho eso a nadie antes. Pero sin importar cuántas veces me dijera que él era mi jefe. —El caliente rubor de vergüenza se arrastró hasta mis mejillas. Y no importa los obstáculos que se interpongan en mi camino. —Comencé a hacerme tatuajes cuando tenía diecisiete—comenzó a hablar Brogan—. Estaba segura de que iba a cerrarse. nunca era capaz de mentir ni aunque su vida dependiera de ello. y no estaba dispuesta a dejar que esto se deslizara de entre mis dedos como granos de arena. La escarcha brillaba en las ventanas cubiertas de hielo. . —¿Cuál es tu favorito? Señaló el de su muñeca. El hermano de mi amigo tenía una tienda de tatuajes a unas cuadras de mi internado y me escabullía después del toque de queda y me tatuaba. Su voz finalmente cortó el silencio mientras nos acercábamos a su edificio. —Tu amiga parece que será un completo desafío para Jace. y el único sonido era la ocasional camioneta pasando y los suaves pisotones de tacones en el pavimento. 166 Brogan caminaba a mi lado. Mantuve mi mirada enfocada al frente. sin querer romper el hechizo del momento. Brogan se detuvo abruptamente y una intensidad inundó su rostro endureciendo sus rasgos. un nuevo juego de escalofríos recorría mi piel y caía más profundo en la trampa de hacerme ilusiones. Era una forma de vengarme de mis padres. Estaba compartiendo algo conmigo. Zoey siempre decía lo que pensaba. Lo cual era completamente tonto. Capítulo 22 Regla de vida de Lainey Taylor #46 Una chica debería ser besada apropiadamente en la nieve al menos una vez en la vida. Cada vez que sucedía. pero lo eran. E l aire era denso con la promesa de una nevada cuando salimos a la calle lateral débilmente iluminada. Para mí significan que mi historia no ha terminado. Sonreí y me arrebujé más en mi abrigo. Algo que me metió en muchos problemas cuando éramos más jóvenes y le pedía que me cubriera. su brazo rozando el mío algunas veces. —Eso es hermoso. siempre puedo cambiarlo. —Se podría decir eso. —Los puntos suspensivos. eso no apagaba mágicamente el interruptor de mi deseo por él. el que me había atraído desde el primer día.

grandes copos que seguramente se derretirían tan pronto como llegaran al suelo. —Deberíamos entrar. suaves como una pluma. —Me haces querer hacer todas estas cosas que me he dicho que no puedo hacer. de rozar mi lengua sobre la suya. ahora completamente bajo su hechizo. Sus manos subieron por mis costados. Mi pecho se sentía pesado porque mi corazón había crecido diez tallas. . —¿Cómo qué? Acarició su pulgar sobre mi mejilla. Asentí en silencio. Todo lo demás desapareció. sus manos escurriéndose por mi cabello mientras sus labios se cernían a centímetros de los míos. No nos movimos. mi espalda. Mi respiración salía en pequeños jadeos mientras él acariciaba mi cuerpo. —Yo… vaya. Mi mente cayó en picada. 167 —Quiero reclamar cada centímetro de tu piel. ahuecando mi trasero y jalándome más cerca de él. —Como tener una relación que esté basada en sentimientos. todavía estupefacta. Sólo has enumerado una. Mi necesitad por él latía fuerte en el bajo vientre. Quiero confiar en ti. Ni siquiera sabía cómo responder aparte de derretirme en un charco de puré en la acera. Él se alejó a regañadientes y gruñó. Era del tipo húmeda. Su cuerpo presionado contra mí. —Se inclinó. Motas de frío mordían mis mejillas y alcé la mirada para ver la nieve caer. —Te deseo —dijo—. ni de cerca tan importante como la necesidad de saborear sus labios. Quiero compartir mi día contigo. tratando de darle sentido a lo que estaba pasando. —Supe la semana pasada que era un error al segundo que esas palabras salieron de mi boca. —¿Cómo podía siquiera responder a eso? La tela de mi delgada chaqueta se pegaba a mi piel mientras la nieve comenzaba a caer más fuerte. Eso es plural. de obtener una reacción de él. pero es difícil. todavía mirándonos a una cuadra de su apartamento. Todo de ti. y sus labios rozaron mi piel. Solté un tembloroso suspiro y cerré mis ojos. Quiero conocerte en cada forma posible. —¿Qué más quieres? —¿Qué? —Dijiste que quieres todas esas cosas. Me han lastimado en el pasado. y no conveniencia. Esto era un total giro de ciento ochenta desde los eventos de la semana pasada. mi cuerpo se derritió contra el suyo. y sus ojos buscaron los míos. Es jodidamente aterrador. Brogan sostuvo mis mejillas con ambas manos. Asentí. Me gustaba esta versión mucho más. Estás empapada. —Siempre la oyente atenta. Tan pronto como nuestros labios tocaron. —Quiero despertarme contigo en la mañana.

—Cada peca. Te he necesitado tanto esta última semana que me volví loco. Su brazo se envolvió alrededor de mi cintura. La forma en que sonríes. —Te dije que le tomarías cariño a mi determinación —me las arreglé para decir mientras sus pulgares pasaban sobre mis pezones. y sus labios estaban sobre mí. mis mejillas. —Continuó bajando por la curva de mi cuello—. protegiéndome. podrían acumularse unos buenos cuatro centímetros en el suelo. en todas partes. Lainey. —La forma en que te mueves. Mi espalda chocó con un suave ruido sordo. Su mirada se suavizó. rozando la cálida piel bajo su camisa. Demonios. Sonreí. caminó lentamente hacia su cama y se acostó. Y la forma en que me ves cuando piensas que nadie está mirando. la forma en que me desafías. mi cuerpo en desesperada necesidad. la línea de mi mandíbula. —Sus dientes mordieron mi labio inferior. mis piernas entre las suyas. Su mano se movió por mi mandíbula. Incliné mi cabeza. —Amo tus pecas. Cada centímetro de piel. —Creo que usaste el término ―Anticristo‖. —Tecnicismos. pasando por su bíceps. y el calor se desplegó profundamente en mi vientre—. agarrando mi nuca y dejando besos a lo largo del puente de mi nariz. Nunca supe lo que me estaba perdiendo hasta el día en que nos conocimos. Todo sobre ti le habla a mi maldita alma. Bruce nos encontró en la entrada en un borrón de patas frenéticas. Desearte no es siquiera una palabra lo suficiente fuerte. —Las yemas de sus dedos quemaron un camino por mi columna—. volviéndome loca. mis zapatos rechinaban. sin aliento. Después de que Brogan sacó algunos premios de perro de la despensa para aplacarlo. —Rompería cada una por ti —dijo—. sus ojos expresando nada más que adoración. —Te refieres al día en que te llamé diablo. imparables. Cada rizo. Un temblor rompió mi cuerpo en respuesta. y la ternura en sus ojos hizo que mi corazón latiera pesadamente contra mi caja torácica. y caí contra él. y si exprimía mi camisa. Brogan sonrió y enfocó su atención en mí. —Yo podría apoyar en eso. —Suaves dedos recorrieron el camino hasta el tirante de mi sujetador—. Te necesito. . Los hoyuelos se marcaron en sus mejillas. Mis manos estaban por todos lados. en su cabello. Todo lo que podía hacer era cerrar los ojos y perderme en el momento y en este hermoso hombre. Para el momento en que llegamos a su apartamento. 168 Solté un tembloroso aliento. Me gusta cuando rompes tus reglas —dije. Corrimos al edificio mientras el cielo se abría en un diluvio de ráfagas épicas. y se movió lentamente contra la pared del recibidor.

Hice un hábil trabajo con los botones de su camisa y en cuestión de segundo yacía en el suelo. Mis dedos inspeccionaron su tintado pecho. Levanté los brazos y me arrancó la camisa. Me tomé mi tiempo. mientras me llevaba a su habitación. Arqueé la espalda. El hecho de que esto estuviera sucediendo. y su lengua pasó entre sus labios mientras bajaba las manos hasta el dobladillo de mi camisa. Se alejó y me miró. era suyo. —En ti. Mi corazón chocaba contra el pecho en un rítmico cántico de su nombre. Quería perderme en él. Eres la respuesta a mis jodidas oraciones. Yo le hice esto. y saber que él se sentía de la misma forma… me hacía sentir vertiginosa. Brogan. Lo pedía. implacable. Todo. Necesitaba acercarme más. Todo lo que puedo pensar es en ti. La profundidad y el oleaje de músculos desplegados bajo su esbelta piel. vulnerable. en este momento le daría a este hombre cualquier cosa que quisiera. y me levantó. me hizo tambalear. pidiendo permiso silenciosamente. Sus ojos se abrieron perezosamente. —Sus manos ahuecaron la parte posterior de mis muslos. Envolví su cintura con mis piernas. Gemí y me di la vuelta quedando frente a frente con Brogan. Soltó un largo gemido mientras sus ojos hacían un apreciativo escrutinio. Brogan. para que me mostrara exactamente lo que quería decir con sus palabras. abriéndose. . Y eso significaba todo. Y el señor sabía que yo también estaba lista. Lainey. Quiero decir que realmente me miró. a lo largo de 169 la V de su cintura. Lainey. que nunca saldría de esto ilesa. algo que había querido por meses. —No eres un problema que resolver. —¿Qué? —Mi voz era apenas un susurro. —Parece que tenemos el mismo problema. Su voz vibró a través de mi pecho. alterando todo dentro de mí. El hacedor de reglas rompió todas las reglas por mí. Estaba listo para nosotros. Brogan. —Sus ojos contenían tanta intensidad que me robaron el aliento—. Cualquier cosa. bajando por los abdominales. La oscura tinta contra piel bronceada. Los enormes hombros que llenaban sus trajes tan bien. Su boca chocó contra la mía. Sus ojos marrones se oscurecieron. Sí. —¿Sabes qué pienso en todas esas reuniones y conferencias telefónicas? ¿Lo que pienso en la ducha y en mi cama… cada maldito segundo del día? —gruñó. *** Un rayo de sol pasó a través de las cortinas a un cuarto para demasiado temprano. Brogan era mejor que una fantasía. —Me apretó más fuerte contra la pared—. llegando a un punto tan profundo. No puedo sacarte de mi mente. Tembló bajo mi tacto y cerró sus ojos. lanzándola encima de la suya. La forma en que estaba desnudándose. No podía acercarme lo suficiente. estudiándolo. Dios. mis pechos contra el suyo. —Mis manos arañaron los tensos músculos de su espalda. todas las piezas agitadas como las motas de un globo de nieve. Inclinó la cabeza. Sí. y me aplasté contra él.

¿Qué quieres hacer hoy? Respiró profundo. Sus manos agarraron mis caderas y me dio la vuelta para que estuviera a horcajadas sobre él. —¿Quieres que lo saque a pasear? . La sensación de caer sin saber si había algo debajo para atraparme chocó contra mí como una ola. Brogan se estiró a la mesita de noche y sacó otro condón. Sonrió y envolvió un brazo a mí alrededor. entonces. —Desearía poder despertar cada mañana de esta forma —murmuró en mi oído. Sus labios rozaron los míos. Soltó un sonoro gas y comenzó a gimotear desde el extremo de la cama. ahuecando mi trasero bruscamente. Se unió a mí bajo las sábanas. en el calor de su cuerpo.salpicaduras de oro brillando en su iris marrón. Bruce gimoteó y pateó la puerta. poniendo cada pedacito de mí misma en esto. —Buenos días. Me escondí bajo las sábanas mientras el olor comenzaba a flotar hacia mí. Bruce tenía otros planes. 170 —A ti. realmente sabes cómo arruinar un momento. y eché la cabeza atrás contra la almohada. porque Brogan era un dios dentro y fuera de la sala de juntas. era una necesidad. empujándome más cerca. y me derretí en él. y su intensa mirada me examinó mientras su mano desaparecía debajo de las sábanas. —Ah. el olor de su embriagante gel de ducha de menta… todo me hacía derretirme y nunca querer salir. pero estaba demasiado ocupada perdiéndome en él. —Creo que estabas a punto de besarme de nuevo. Creo que tienes razón. Suspiré y apoyé mi frente contra la suya. mi lengua moviéndose más allá de sus labios. hermosa. ¿dónde estaba? Presioné mi frente contra la suya. quiero. Me moví contra él. Era evidente a través del delgado material de sus cortos bóxers que estaba listo para la ronda cuatro. Bien. Desafortunadamente. hasta que las únicas palabras atravesando mi mente eran necesito. y mis dedos trazaron la barba incipiente en su barbilla. todavía dejando que el momento se envolviera alrededor de mí como una cálida manta—. Me robó cada pensamiento razonable. Estar arropada en sus brazos. Brogan no era algo que pudiera considerar deseo nada más. Parte de mí entendía que debía asustarme a muerte. y él soltó un bajo gruñido. Pasó su mano a lo largo de la curva de mi cadera y dijo—: Ahora. Profundicé nuestro beso. Justo cuando rasgó el aluminio. Definitivamente podría apoyar un día entero en la cama con Brogan. y su sonrisa se suavizó. —Buenos días —dije suavemente. amigo —dijo Brogan. Sus dedos encontraron su camino al espacio entre mis muslos. una conexión que nunca había experimentado con ningún otro chico antes. saboreando su caricia. ¿Ronda cuatro? Alabado todo lo que era santo. debo tener. —Bruce. Lo que compartimos anoche se sentía como si intercambiamos un pedazo de nuestras almas.

—Lamento escuchar eso. —Eso es horrible. Ha estado haciendo eso por años. —No. Jace. —Miré fijo la foto. . Su pecho desnudo contra el mío era suficiente para hacerme querer ignorar al perro completamente y continuar donde lo habíamos dejado. Me sacó de su testamento hasta que acepte. Era una promesa. Eso me hacía preguntarme por qué Brogan decidió construir su propia compañía. no me sorprendió. Me armé de valor y agarré la correa de Bruce un poco más fuerte. —No. Por el número de problemas de confianza que tenía. Se quitó las sábanas y se sentó. Ha tratado de comprar mi firma un par de veces desde el comienzo. —No es como si te faltara dinero. Mi mamá engañó a mi padre. Su voz contenía un dejo de tristeza que llegó como golpe a mi estómago. — Abrió una foto de su padre en traje en el teléfono y me lo dio—. Alcé una ceja. También tiene una casa en Bellevue. Un fino polvo de nieve cubría los autos estacionados en las calles mientras caminábamos por la cuadra. Conoce a Brandon Starr. —No lo hagas. —La determinación en sus ojos envió una ola de piel de gallina sobre mis brazos. No había esperado eso. Quiere que me haga cargo de su firma. Y… continuaremos esto más tarde. —Ahora tiene una novia nueva cada mes. Parecía una versión mayor de Brogan. Pero sus ojos tenían una oscuridad que los de Brogan no poseían. había mencionado que su padre era el tipo de idiota de Wall Street. Es mi perro y yo lo pasearé. —Mis padres se divorciaron cuando tenía quince años —dijo. Había una pregunta que todavía estaba molestándome desde anoche. Este negocio era lo 171 suficientemente duro como era. Se encogió de hombros. Pero me gustaría que vinieras conmigo. Una aglomeración de nubes grises pasaban por el horizonte de Seattle. pero se relajó un momento después. una hora más de lo que Bruce consideraba un tiempo aceptable de ser paseado. —Debe haber sido duro para tu familia. la de Brogan se tensó una fracción. —¿Tu papá vive en Nueva York? En mi otra mano. El amigo de Brogan. Asentí. —Brogan tenía tanto dinero que yo nunca sabría qué hacer con él. Esa casa es como una puerta giratoria. Es implacable. atrayéndome con él. pero él cree que es la máxima traición que comenzara mi propio negocio. —Parcialmente. Oh. Se giró hacia mí y su mirada destelló con un repentino recuerdo. Una que me aseguraría que mantuviera. Ahí es donde lleva a cabo negocios cuando se cansa de la ciudad. con su fuerte barbilla y esbelta complexión.

Pasé mi mano por su brazo y lo miré. . pero era mejor ser cuidadosos. —¿Es por eso que tienes tantas reglas? Encuentro difícil de creer que las reglas están puestas solo porque eres joven y estás preocupado por cosas que puedan afectar tu compañía. sin querer causar ningún tipo de escándalo en los medios. —¿Alguna vez hablas con tu madre? Dijiste en el bar que no sabías su dirección. ¿Cómo podía alguien hacerle eso a su familia? Volvimos adentro del edificio y esperamos el elevador. Se fue con su asistente y nunca miró atrás. Sucedió. —Resulta que era el hermano menor de Craig. pero el alivio me inundó. vaqueros y una camiseta. —¿Eso sucede normalmente? —Le saqué la barbilla al chico que usaba una gorra de béisbol. cuando había dicho que no había visto a su madre en años. aún si era de mal gusto. Tenía sentido. Su historia familiar era suficiente para volver loca incluso a la persona más cuerda. había sido hace mucho tiempo. es parte de mi pasado. Son las cosas que no puedo definir lo que me asusta hasta la muerte. —Arregló una sonrisa avergonzada. Me burlé. Ningún hacker involucrado. —No he hablado con ella desde que se divorció de mi padre. Gracias a Dios esto era solo una broma. 172 —Buena idea. Frunció el ceño. —¿Descubriste quién estaba detrás? —Casi había olvidado toda la cosa. Estaba un poco distraído anoche. Agarró su iPhone y pensó que sería divertido comenzar a joder a otra estrella del país. —Qué imbécil. —Va anexado al hecho de poseer una compañía. —Olvidé decirte las buenas noticias acerca del hacker en la cuenta Willington. Pensar en ella desencadenó el recuerdo de bailar con Brogan anoche. Pero creo que las reglas me ayudan a mantener límites. Nadie sabría quién era. Caminamos alrededor del parque un par de veces y luego regresamos al apartamento. —No te sientas mal por mí. se acabó. Me moví unos pasos más lejos de Brogan. porque se detuvo y apretó mi mano. —Tal vez. —Sonrió—. Mi mamá probablemente no estaría demasiado complacida si veía mi rostro en la portada del National Inquirer. La expresión de mi rostro debe haber cambiado. —Craig se está encargando de ello. Por lo general no soy lo suficiente interesante para llegar a los tabloides. Cuando rodeamos la esquina. Se detuvo y pareció analizarlo. Le enseñé cómo poner una contraseña en su teléfono. —La sencillez de esa declaración me aplastó. un chico con una cámara profesional se paró junto a un auto al otro lado de la calle y tomó algunas fotos de nosotros.

El elevador se abrió. Lainey. pero estoy tratando. —Gracias por dejarme entrar. —Lo indefinible es lo que hace que vivir valga la pena. Estoy dispuesto a intentar esto. —Eso puede funcionar para ti. 173 Las puertas se cerraron y Brogan me empujó contra la pared. —Eso sí puedo manejarlo. ¿qué hay de una ronda cuatro? —Le sonreí. . La gente no está destinados a vivir por un Manual. Esto es realmente difícil para mí. y entramos. Brogan pulsó el botón a su piso. —Ya que estás tan determinado a intentarlo. La única excepción eres tú. porque tú lo vales. —No soy perfecto. Asintió. pero no puedo permitir que mi vida profesional se líe con mi vida personal.

Capítulo 23 Regla de vida de Lainey Taylor #72 Nunca asumas que los padres tienen en mente el mejor interés del niño. excepto por los pocos días que estuve en casa de mi madre. No estábamos en una relación abierta en la oficina. rebasando su máxima capacidad. saqué la chaqueta de la silla y salí rápidamente del apartamento. pero supuse que si caminaba con Bruce allí todos los días. 174 Las últimas semanas con Brogan habían sido un torbellino de besos robados. los cuales había pasado en su sofá viendo películas. Sonreí y mi corazón se derramó. y que le darían su última dosis en un par de semanas.m. Muy bien. Encuéntrame en Hillside Park a las 8 p. L a semana después de navidad volví al trabajo. controlando iCloud. comprobando las cuentas de las redes sociales de mis clientes. —Eres muy puntual —dijo una voz desconocida. Me sacudí la sensación y continué mi habitual ritual de la mañana. Había girasoles amarillos en mi escritorio cuando entré en el edificio. y mi cabello mojado comenzó a crujir en los extremos. no estaba demasiado fuera de lo normal.S. La noche de principios de enero todavía tenía un poquito de invierno. falta de sueño y la atolondrada sensación de la nueva relación que se apoderaba de mí cada vez que pensaba en él. Los médicos dijeron que los nuevos medicamentos de quimioterapia eran efectivos. Me senté en el banco que era el punto de vista central del pequeño parque. ¿qué pasaba? Hablar de esto durante el trabajo estaba completamente fuera de los límites y esta parecía una petición extraña. Un lugar extraño para encontrarse. y preparando los mensajes. pero esto era suficiente. Lo desaté y lo abrí. . Era una luchadora y estaba pateándole el culo al cáncer. Una cadena enrollada alrededor de la base de flores. Para cuando llegué a casa solo tenía cuarenta minutos para ducharme y cambiarme antes que tuviera que salir al parque. sostenía un sobre pequeño. B. Brogan y yo habíamos sido inseparables. Después de lavar mi rostro y volver a aplicarme maquillaje. Me pasé el resto del día enterrada en el papeleo.

que no había sido Brogan. Mi mirada se disparó a un hombre mayor que reconocí por una foto que Brogan me había mostrado. Esta compañía es todo para él. Pero. La abrí y encontré imágenes ampliadas en el apartamento de Brogan. ‖Tengo una oferta que no podrás rechazar‖. Se deslizó por la aplicación de su teléfono a través de imágenes de los clientes de Starr Media en posiciones muy comprometedoras. Besándonos junto a la estufa. tú crees? —¿Cómo es que siquiera me conoce? —Pero lo supe antes que pudiera responder. Si esto salía. Sentados en la mesa de la cocina. ¿Un padre tratando de arruinar la carrera de su único hijo? Enfermo. Mis mejillas se calentaron y una oleada de náuseas se apoderó de mí. ¿que le haría a la compañía de Brogan? Y la pregunta más importante… ¿Qué clase de monstruo toma fotos de su hijo sin su permiso? —¿Qué es lo que quiere? —escupí las palabras. cerrando la carpeta de nuestros momentos más privados. Casi esperaba que sacara un horrible acento italiano y me dijera. Mis labios se curvaron con disgusto. —Porque tengo algo que tú quieres. El padre de Brogan. —¿Usted envió las flores? —Suenas sorprendida. hace un par de semanas. —Tengo una propuesta de negocios. la jodida mafia? —Quiero que filtres algunas de estas imágenes en las cuentas de tus clientes. ¿Qué le hace pensar que yo le haría eso? Se burló. Mi privacidad. Envolví mi abrigo con más fuerza. Posiciones para las que necesitaría al menos diez años de yoga y una botella de vino para siquiera intentarlas. Alguien. las manos de Brogan subiendo por mi espalda. había visto esto y esa invasión envió una ola de ira y disgusto volando a través de mis venas. Parece que han llegado a conocerse bien últimamente. —Sí. —Esto sería suicidio social para estas personas. Sonrió. El hombre de la cámara. —Eso sería ir en contra de todo lo que Brogan representa. Mi cuerpo en plena pantalla. —¿Oh? —¿Qué era esto. . Se me revolvió el estómago y pensé que podría vomitar. mañana. —Lanzó una carpeta de manila en 175 el banco junto a mí. Mi corazón se hundió. ¿el padre de Brogan realmente podría caer tan bajo como para haberlo seguido? ¿Y por qué? —Te he estado siguiendo desde hace unas semanas. Nosotros en el dormitorio—. ¿Uh. No era de un tabloide.

pero doblaron una esquina antes que consiguiera un buen vistazo. No explicaba la confianza que puse en cada beso. Todo por el módico precio de matar el sueño de Brogan. al más puro estilo de la mafia—. y me lo estaba ofreciendo en bandeja de plata. con tu nombre en él está listo en mi empresa si así lo deseas. incapaz de moverme. —Escuché que tu madre está enferma. No valía la pena… era basura. con cada mirada de sus preciosos y suaves ojos marrones. solo con poner a alguien a seguirme. . Doblé las manos en el regazo y me quede mirando un árbol a la distancia. Casi esperaba que alguien viniera empuñando una ametralladora y amenazara con enviar a dormir a los peces. —Voy a dejar que reconsideres eso. cada vez más duro. Mamá ni siquiera tendría que preocuparse por pagar las facturas. Supe que amaba a este hombre después de que me ofrecieran millones de dólares por acabar con él. no. Simplemente tuve una epifanía. Este hombre tenía conexiones serias si había averiguado quién era yo y la historia médica de mi mamá. Incluso si el dinero significara todo para mí y mamá. accesorios. Y seguro como el infierno que ni siquiera comenzaba a describir cómo caía. más que preocuparme por él. me sentía paranoica por toda la situación. —Sacó un sobre del interior de su chaqueta y me lo entregó. Lo único que necesitaba desesperadamente. y mis ojos casi estallaron fuera de sus órbitas cuando alcancé a ver la cantidad en el cheque. Un puesto. Antes de ponerme a vomitar. Yo… me preocupaba por él. Realmente. no. me pareció ver a Bruce caminando con alguien. —¿Y qué sería eso? ¿Qué podría valer la pena para arruinar la carrera de alguien. mis dedos encontraron el centro del cheque y rápidamente lo partí a la mitad. Reprimí un gruñido y empujé el sobre a un lado. Me senté allí. Tal vez Brogan tenía razón. incluyendo la mía? Nada. salir a comer. infiernos. Lo amaba. Preocuparme por él no explicaría la sensación de hormigueo en la columna que llegaba con cada una de sus caricias. —Me levanté y me alejé antes de que las palabras volvieran a mí y se clavaran en este individuo. incapaz de mirar a este hombre a los ojos. Lo fulminé con la mirada. Tentativamente abrí el sobre. Cosas que ansiaba hacer. Jesús. ¿Cómo sería ser capaz de comprar las cosas que quisiera? Derrochar en un nuevo 176 guardarropa. esforzándome por mantener la boca bien cerrada. enferma incluso por contemplar esto por un segundo. tal y como había dicho Brogan. Netflix me estaba pudriendo el cerebro. —Como dije antes. Justo cuando me acercaba al borde del parque. Había más ceros de los que podría tener en mi cuenta bancaria cuando me jubilara. —Voy a pagar todos sus gastos médicos. —Infiernos. No. Completamente. nunca podría hacerle esto a Brogan.

177 . ¿qué bien haría si me sentiría culpable por el resto de mi vida? No valdría la pena. Zoey había dejado una nota en el mostrador diciendo que estaba con un compañero de trabajo y que llegaría tarde a casa. pensando en todo el dinero que rechacé. Pero. Fruncí el ceño. En casa. Nada valía la pena si hería a Brogan. me hundí en el sofá y encendí el televisor.

—¿Qué demonios hiciste. —¿Hiciste esto? —Su suave tono tenía un borde que podía cortar el acero. Cada uno sacudió la cabeza con expresiones dolidas. Los compañeros me miraron de camino a sus cubículos e hicieron muecas. estaban publicadas desde la cuenta de cliente. rayando mi coche. El corazón se me atoró en la garganta. esto tenía que ser una pesadilla. ¿De qué demonios estaba hablando? ¿Y qué había hecho desde que había dejado la oficina la noche anterior que podría haber suscitado tal reacción de todos mis compañeros? Todo estaba sucediendo a una velocidad arrolladora. —¿En serio? ¿Vas a hacerte la tonta? Ni siquiera yo pensaba que eras tan estúpida. ven aquí ahora. susurrando con sus amigos justo delante de mí. la voz de Brogan sonó por el intercomunicador de mi mesa —Lainey. Giró el monitor de su ordenador para que lo viera y jadeé al ver una de las fotografías que su padre me había enseñado el día anterior en la pantalla. La realidad era mucho peor. Capítulo 24 Regla de vida de Lainey Taylor #57 Tener toallitas desinfectantes a mano para cuando las cosas se complican. llamándome de todo. Como si fuera menos que nada. e iba a despertarme sudando frío en cualquier momento. Las esquinas de sus labios se curvaron en una burla de desprecio (como asumí que me veía yo cuando conocí a su padre la noche anterior). —¿Qué? En serio. T endría que haber sabido al momento de entrar en el edificio que algo estaba mal. Jackson sacudió la cabeza con disgusto —Quizá deberías empezar a recoger tus cosas. mi cuenta de cliente. Para hacerlo peor. —¿Qué? Antes de que pudiera decir nada. Lainey? —gritó Jackson. y me detuve tan pronto como él se giró. Jackson estaba en su escritorio y gotas reales de sudor le caían por el rostro. mis piernas me llevaron a la oficina de Brogan. . Me miró como si no fuera… nada. 178 Tenía este sueño recurrente cuando era más joven de que llegaría a la escuela y todos los alumnos de repente me odiarían. Sin darme cuenta.

—Quiero creerte. La lanza de traición se convirtió en enfado ante lo jodida que era toda la situación. Ahora ha pasado esto y… —dejó de hablar. Nunca sería capaz de competir con su empresa. Si realmente confiara en mí. ¿pero había escuchado? Por supuesto que no. sin importar cuánto pudiera ganar—. —Lancé los brazos al aire—. y una pizca de sal amplificaba realmente el dolor. preguntándome cómo alguien por quien me preocupo más que nada podría hacerle esto a la empresa que significa todo para mí. Una mezcla de emociones oscuras y frías se arremolinaron dentro de mí… Una serie de arpones desgarraban mis órganos. Su traducción sería Mal día. tan dolido… fue como si un millón de papeles pequeños cortaran mi corazón. No podría hacerlo. ¿Qué tal si encuentras a la persona que hizo esto? La persona que lo publicó en mi cuenta. —Que se jodan tus reglas. Lo había visto en todos los programas donde a alguien lo jodían—. Estaríamos trabajando en combatir esto como un equipo. No sé qué creer. Este hombre a quien le había dado mi corazón estaba llevándose la cosa que significaba más para mí. —Mi labio tembló. Es desde tu cuenta. —Su expresión era un torbellino de emociones. aprendiendo a abrirnos el uno con el otro. Había sido claro desde el principio. Son las reglas. y sabía que 179 estaba en guerra consigo mismo por esto—. —Se pasó las manos por el cabello y me miró distante—. ¿Tenía que despedirme? ¿Qué mierda de respuesta era esa? Diablos. Brogan frunció el ceño ante mi arrebato. pero él se negaba siquiera a mirar en mi dirección. Pensaba que era capaz de hacer algo así de monstruoso que le causara tanto dolor. Que lo jodieran y a la mierda la perorata moral que me estaba lanzando. Sus estúpidas reglas siempre ganarían sobre los sentimientos y las relaciones. —No —susurré con un escalofrío. Desde que las comencé a romper ha sido una distracción. y mis rodillas se sintieron como si fueran a fallar en cualquier momento. mi culo no estaría en la guillotina. Su confianza. un par de mocasines italianos golpeaban los restos. Nunca te haría esto. Tengo que despedirte. y momentáneamente pensé que aceptaría mi palabra y que discutiríamos un plan para controlar los daños —He estado mirando esto toda la mañana. Esto era todo. . No. Que se joda el progreso que habíamos hecho en las últimas semanas. Me abracé contra la parte de atrás de la silla y traté de mirarlo a los ojos. Obviamente todo era pura mierda para poder meterse en mis bragas. Lainey. —Sus labios se apretaron y se veía absolutamente dolido—. En serio. —No lo haría. Tendría que haberlo sabido. Verle tan decepcionado. Pero… —Siempre había un pero. No me creyó. Tengo que seguir el código de conducta que escribí. Dejó salir un pesado suspiro. 46Bad Day: Canción de Daniel Powter. No sabía si quería añadir un par de abolladuras a su escritorio o llorar en mi coche con la canción Bad Day46a todo volumen.

Este es todo mi mundo. deben retirar bloques de una torre por turnos y colocarlos en su parte superior. Bruce gimió y puso su gorda pata de perro encima de mi brazo. Sin trabajo. hasta que ésta caiga. es un juego de habilidad física y mental. Me aseguraré de salir antes de joder más tu empresa. Brogan? Es bueno saberlo. en el cual los participantes. ¿En serio? Así que te olvidas del hecho de que los clientes de mierda que me diste cuando empecé ahora tienen más de cien mil seguidores. —No sé quién es. No dejes que Betsey te muerda cuando salgas. Una caja ya estaba esperando encima de mi mesa cuando salí de la oficina de Brogan. Mi empresa puede que no sobreviva a esto. —Una carga —repetí—. y rasqué detrás de sus orejas —No te merece. Sin dinero. No. pero no puedo mantenerte como empleada aquí. Estoy agradecida de descubrir ahora cuán jodido estás. 180 La frialdad en sus palabras rompió mis entrañas con un giro lento y doloroso. Gana el jugador que ha realizado la jugada anterior al que ha perdido. Has sido una carga desde el principio. Se había encerrado completamente. Fin del juego. El trabajo siempre sería primero y sus problemas de confianza eran profundos. Tienes razón. Sin Brogan. La cara de Jackson todavía tenía esa mirada de disgusto. Me agaché hacia Bruce. Nunca cambiaría. La pérdida de todo en un instante retorció mi corazón y mis pulmones se cerraron. Ni siquiera tenía la decencia de mirarme a los ojos. Brogan estaba de nuevo siendo el CEO cerrado que había conocido hacía meses. Me levanté y me limpié una lágrima perdida. Me mordí el interior de las mejillas y realmente lo miré… y finalmente lo entendí. Simplemente soy una gran y gorda distracción. 47 También conocido como La Torre. El Brogan que amaba no haría esto. que estaba estirado en su cama de perro al lado de la mesa de Brogan. Quien hace caer la torre. Un momento más tarde. Zelda vino corriendo por el pasillo y lanzó sus brazos alrededor de mis hombros —Escuché que te habían despedido. Me alegro de que lo hayamos aclarado todo. O que las cuatro ideas que se me ocurrieron para incrementar la productividad han disparado los números y tu lista de clientes por las nubes. —Sería mejor si para la hora de comer ya hubieras salido —dijo. y casi enloquecí. Asentí. y estaba engañándome pensado que alguna vez tendría la oportunidad de luchar por él. entumecida. casi no entraba el aire. Era demasiado para procesar. Espero que tú y tus reglas tengan una vida feliz juntos. —¿Sabes qué. —Me imaginé que la necesitarías. mirando a la puerta. Entró en la oficina de Brogan y la puerta de cristal esmerilado se cerró de forma definitiva. pierde. Señor Starr. . La montaña de deudas pendientes comenzó a caer más rápido que un juego perdido de Jenga47.

la sensación que 181 tenía cada vez que publicaba algo que era bien recibido. Todo lo que necesitaba era limpiar mi máscara de ojos corrida. ¿Cómo podía alguien querer herir a su hijo tanto que . asegurándose de que el baño estaba vacío. No podía escuchar quién estaba en el otro lado de la línea. —¿Cuándo tengo el dinero? Fue difícil hacer que pareciera que era en su cuenta. De nuevo asentí y continué apilando mis fotografías y el alijo de comida. —Te echaré de menos —dije. Era mi amiga. Continué escuchando. o continuar escuchando para enterarme de todo. —Apretó mi hombro. La tristeza rápidamente se convirtió en enfado mientras debatía cómo me había sucedido esto. —Mi pulso latía en la frente ante el pensamiento de que esta era mi última vez en Starr Media. —Espera —le dijo a la persona en el teléfono. No podía creer que había confiado en él. eso debería ganarme una bonificación. preguntándome si debería salir y gritarle. la manera en que Brogan me hacía sentir tanto dentro como fuera de la oficina. estoy aquí para ti. porque no quería ver a otra persona decepcionada conmigo. Estaba a punto de tirar de la cadena cuando la puerta del baño se abrió y la familiar voz de Zelda inundó la habitación. ¿Qué demonios? ¿Con quién estaba hablando? ¿Era el padre de Brogan? ¿Había decidido acudir a ella cuando yo le dije que no? Mi enfado rápidamente se convirtió en rabia ante el hecho de que la única persona con la que salía de la empresa era la que me estaba jodiendo. Primero. ¿Cómo el padre de Brogan había tenido el poder de publicar desde mi cuenta? ¿Cómo había pasado a través de nuestra seguridad? Si tenía el poder de hacer esas cosas. Echaría todo de menos en este trabajo. obviamente no. Bueno. Con la caja llena hasta los topes estaba casi preparada para salir del edificio. las manos se sacudían y los labios eran una gelatina temblorosa. parada en el baño. ¿por qué sobornarme? No tenía sentido. La gente. —Yo también. la pasta de dientes. y otras cosas para el aseo en la caja. porque mis ojos estaban llenos de lágrimas. enderezar mi falda ajustada y salir con al menos parte de mi dignidad. Decidí quedarme en mi sitio. —… de acuerdo al plan. —No puedo hablar durante mucho tiempo. Me mordí los labios y presioné las palmas contra mis ojos mientras estaba sentada en el inodoro. Demasiadas preguntas y cero respuestas. ¿Cómo había ocurrido esto? ¿Por qué estaba perdiendo mi trabajo por algo que no había hecho. pero se creyó completamente que fue Lainey. pero estaba noventa por ciento segura de que era Brandon. Ni siquiera podía mirarla a los ojos. Tengo que volver a trabajar. Me senté en el baño para recobrarme. Si hay alguna cosa que pueda hacer. levantando los pies para que no supiera que estaba en el baño. y segundo. La Nancy Drew interna ganó y me quedé plantada en el asiento. y ni siquiera tenía ninguno de los beneficios por el acto que supuestamente había hecho? —Lo siento mucho. y se quedó callada por un momento.

pero mantuvo el resto de su expresión sin emoción. Justo mientras las puertas se abrían. No podía dejarlo pasar. obviamente. pero ahora sí. ¿Por qué no había sido la primera persona en la que pensé cuando esto 182 ocurrió? Oh. —Entonces eres estúpida. No se merecía que la reprendieran. Adiós a la única persona que había reducido mi corazón a piezas de confeti. Discutió un poco más y después se despidió. Pasé por su lado en silencio y la dejé en el baño sola. manteniendo cualquier cosa más detrás de los labios. Toda la empresa estaba del revés hoy.recurría a destruir su negocio y credibilidad? Mi padre quizás se había ganado un lugar en la Lista de los Peores Padres. Mi novio/jefe/lo que sea. Pero no hago espionaje en empresas a diario. Todo lo hice fue mirarla. de verdad deberías mirar quién está en el lavabo antes de hablar sobre espionaje corporativo. Fui hacia mi escritorio y miré por última vez a mi alrededor. Estoy segura de que hay algo en el Manual acerca de eso. asqueada. Si alguien en la compañía tenía la capacidad de piratear mi cuenta. porque los amigos no se hacían para espiarlos. Yo lo hice. —Adiós. Se merecía unas esposas y una celda. pensaba que era una mentirosa y le había arruinado la vida. Y la próxima vez. ¿No dijiste que tu madre estaba enferma? ¿Por qué no usarlo para ella? Tosí. Alguien que estaba dispuesto a lanzar a otro debajo de un camión obviamente no entendería nada más que tuviera que decir. Adiós al primer asistente que pensaba que era vaga e incompetente. —El dinero es dinero. pero nunca me haría algo así. —La miré a través del espejo—. tenía que ser la gurú de las tecnologías. Brogan salió de su oficina corriendo. . sí. Adiós a ese conjunto de reglas estúpidas que había fracasado en seguir. y mi única amiga me había jodido. sin importar cuánto quisiera que fuera abogada. un jodido buen trabajo —Sí podías. abrí el baño y nuestros ojos se encontraron en el reflejo del espejo. Apreté los dientes. El mundo real apestaba. Sus ojos se abrieron un poco. Cómo podía ser tan fría con un jefe que le había dado trabajo. —Porque soy un ser humano decente. Lainey. Sacudí la cabeza. regla número cinco del manual de la amistad —¿Cómo pudiste? Me miró con pena. Cogí mi caja y me dirigí al ascensor. Tan pronto como dejó el teléfono. Nunca en mi vida había querido golpear a alguien. No jodo a la gente por dinero. —No soy ambiciosa.

y quizás quieras comprobar el ordenador de Zelda y mirar el registro. 183 . Nuestros ojos se miraron. Su rostro cayó. Cogí la caja por las agarraderas y elevé mi cabeza con orgullo mientras las puertas de Betsey se abrían. espera —dijo sin aliento mientras corría hacia mí. —Lainey. después me volví para mirar a Brogan. Oh. y me consolé sabiendo que nada podría doler más que esto. y tomó todo lo que había en mí seguir parada y no correr a reconfortarlo. señor Starr. He acabado contigo. Parpadeé para quitar las lágrimas y me las arreglé para mostrar en mi rasgos algo que remotamente transmitiera la cantidad apropiada de jódete. no quiero escucharlo. Entré en el ascensor y presioné el botón de la primera planta por última vez. —Lo que sea que tengas que decir. —Adiós. Creo que quizás encuentres que te has equivocado.

Por Zelda. Qué imbécil. pero esa palabra solo se aplicaba a las cosas que No Se Hacen de su Manual de empleados. deseando escapar de todo este día. No el ser despedida y quedarme sin ingreso. La evidencia fue lanzada contra mí. —¿Qué voy a hacer sin ti? . ¿Cómo podía pedirle elegir entre el sueño de su vida y yo? No podía. pasando el nudo en la garganta. Él haría cualquier cosa para mantenerla a flote. Esta era su compañía. Mi futuro brillante ahora se sentía como arena deslizándose entre mis dedos. Mucho podía ser acumulado a lo largo de cinco meses. —Enterré la cabeza en su hombro. en primer lugar. Pude verme con él en un futuro. Era que Brogan y yo finalmente habíamos llegado a un punto donde confiamos el uno en el otro. sabía que debería estar más enojada. pero comprendí de dónde provenía. —¿Qué? ¿Por qué lo haría? —Por dinero. Brogan era un montón de cosas. —No. C uando regresé al apartamento. y apenas tenía espacio suficiente en mi Corolla para llevar todo hasta Portland. Pero esa era la cosa. El papá de Brogan la buscó. Zoey envolvió sus brazos alrededor de mi cuello y lloró en mi hombro. *** Al día siguiente envolví con cinta adhesiva la última de mis cajas y la pateé hacia la puerta principal. —¿Qué demonios pasó? 184 —Fui incriminada. Zoey estaba allí con un cartón de helado de Rocky Road y brownies comprados que había dejado en la encimera. —Clavé la cuchara en un trozo de chocolate—. Capítulo 25 Regla de vida de Lainey Taylor #13 Nadie está ahí para ti como tu mamá. —Entonces no te merece. No al principio. Corrió hacia mí y me envolvió en un abrazo. Agarré el tazón de helado y me dejé caer en el sofá—. incluso si eso significa despedirme. En serio. —Eso fue lo que más dolió. Desapareciendo e imposible de recuperar. —¿Él realmente no te creyó? Negué y luego tragué. y ella me tendió una trampa. pensé que solo las personas en la cárcel decían esta mierda. No lo era. su vida. En el fondo. Mis clientes. Incluso usó mi usuario.

abrí la familiar puerta roja y fui recibida por los brazos extendidos de mamá. Además. Trabajar. Eres la persona más fuerte y más confiable que conozco. Un poco después mediodía. Me enseñó quién iba a estar ahí para mí durante los tiempos difíciles y. cariño. El cuarto permanecerá abierto para ti. Solo hazme un favor y no consigas a tu próximo compañero en el Craigslist48. Estoy aquí para ti. 48Craigslist: Sitio web de anuncios clasificados. Encontraría un trabajo en la ciudad y pasaría un tiempo muy necesario en casa. Escuché que hay un montón de locos allí. Lo es. entonces no merece tenerte como empleada en primer lugar. Concentrarte en Gilmore Girls. y si ese idiota no puede ver eso y creer en tu palabra. —Sí. creo que solo quiero descansar un poco. Zoey me acompañó hasta el coche. —No me fallaste. Presioné los labios y traté de mantener mi compostura lo suficiente para llevar esta última caja hasta mi coche. El peso del día de ayer se había asentado en mis huesos y había drenado la energía de mi cuerpo. Deslizó una mano por mi brazo y me apretó. por desgracia. y conseguí no llorar hasta que llegué a la carretera interestatal. porque no parecía justo colgarlo delante de ella para ponerle sal a la herida. mamá. Me derrumbé en ella y liberé todas las lágrimas reprimidas y de frustración de los últimos días. No le había contado a mamá toda la historia. —No. —¿Puedo traerte algo? Sé que has tenido un largo viaje. Dejé fuera la parte del padre de Brogan y la exorbitante cantidad de dinero. Realmente. —Lo mismo que haces siempre. —Faltan unos meses para volver a pensar en eso. —Lo siento. o a nadie más. Fruncí el ceño. para el caso. Lo que era particularmente peligroso porque todo mundo debería ser capaz de ver mientras va a cien kilómetros por hora. —Sabes que no es necesario. . ya estaba bastante molesta de que estuviera poniendo dinero en sus tratamientos. —Lo siento. pero ¿cuál era el punto cuando podría estar con mi mamá mientras pasaba por su última ronda de quimioterapia? Eso era mejor. Había intentado convencerme de permanecer en Seattle y encontrar 185 un nuevo empleo. Mi corazón había quedado atrapado en el fuego cruzado en este pequeño experimento. Ella asintió seriamente. el papá de Brogan me había hecho un favor. Te fallé. Ella me alejó y me miró a los ojos con una expresión seria. —Esta era la primera vez en mi vida que no había cumplido con una promesa y era algo tan doloroso como decepcionar a Brogan.

Asintió y frotó su mano sobre mi espalda en círculos pequeños. Todo porque dije que protegería a la persona que amaba. Probablemente 186 sea mejor que no preguntes. ¿Cómo se supone que conseguiría un trabajo cuando había sido despedida? Estaría en la lista negra de los medios de comunicación y de publicidad por el resto de mi profesión gracias a esto.. Si no lo nombro como referencia. Tanto como la necesitaba ahora mismo.. Traté de cerrar los ojos tan pronto como mi cabeza golpeó la almohada de mi vieja cama. Esto se sentía como si estuviera dando un paso atrás. y entonces él creyó que había saboteado su empresa. Pude ver cómo iría la conversación: —¿Podemos utilizar a su empleador anterior como referencia? —Uh. no. solo que no correspondido. pero el temor por conseguir trabajo revolvió todos mis pensamientos. . A pesar de no había sido yo. ¿Era amor cuando esa persona no sentía lo mismo? Sí. calmantes. inmediatamente comencé a extrañar la vida que había creado en Seattle. Verás. entonces tendría cero experiencias para poner en mi currículum. las entrevistas irán de lo mejor. dormimos juntos. Sí.

todavía mirando la pantalla de mi computadora. Tu sistema inmunológico está demasiado débil. Era más seguro que contemplar la verdadera razón. Capítulo 26 Regla de vida de Lainey Taylor #49 Las empresas nunca están contratando cuando más lo necesitas. Mamá entró en mi habitación. estaríamos bien. . Pensé que si podía tener dos trabajos. pero serviría. apretaría los dientes y trabajaría en un empleo para el que estaba sobre calificada. —No. supongo —murmuré. P asé el día siguiente encerrada en mi habitación buscando trabajo en línea. Una película cubría mi rostro y dientes. Pagaríamos el saldo mínimo de las facturas hasta que fuera capaz de conseguir un trabajo que pagara un poco más. Hasta entonces. 187 Al parecer nadie estaba contratando en el área de publicidad en Portland en este momento. Mamá tendría tiempo para recuperarse. me había convertido en la chica que se muda a casa de su mamá y vive en el sótano. Me moví en la cama y me levanté sobre mis codos. Quiero que te tomes tu tiempo para encontrar un trabajo. —Hueles como a salsa de frijoles y malas decisiones. Voy a enseñar para una escuela en línea. y su tono no admitía discusión. y yo estaría demasiado ocupada para extrañar mi antigua vida en la firma. y en el lapso de cuarenta y ocho horas de desempleo. El salario no sería comparable con lo que hacía en Starr Media. Luego se sentó. —Hoy hablé con mi antiguo administrador. Ella tomó una respiración poco profunda y se acercó un poco más. Paga casi tan bien como mi posición en el salón. —¿Sí? —Apenas pude levantar la cabeza de la almohada. —Puso la mano en mi pantorrilla y apretó—. Agarró mi portátil y lo puso sobre la cama. —¿Te has duchado? Crucé los brazos sobre el pecho por si me había olvidado de ponerme desodorante. —Quiero hablar contigo sobre algo. —Pero no puedes. y arrugó su nariz. O al menos lo estaba culpando de mi fatiga y sensación general de indiferencia hacia la vida. El desempleo era agotador. probablemente esperando abrir puestos cuando la escuela terminara el verano. —Mejor te acostumbras. Tenía que haber un trabajo ahí afuera que pagara por encima del salario mínimo. —Voy a regresar a trabajar —dijo. Solo había dejado mi cama para comer algo e ir al baño.

Se aclaró la garganta y esperó para hablar hasta que subí la vista. —Creo que aprendí mis habilidades de co-dependencia de ti.? —Mi voz se apagó. —No. Y me encanta que he criado a alguien con tan buen corazón. —Se supone que tengas que estar en Seattle. Fruncí el ceño. Ella parpadeó con fuerza. —¿Qué quieres decir? ¿Estaba siendo echada? Hombre. —Asintió como si se estuviera convenciendo a sí misma. maldita sea. tan ajena. Levanté la vista sintiéndome tan indefensa como hacía años que no me sentía. Pero si me mudaba de nuevo a Seattle. ¿no estaba bien apoyarse en alguien en un momento de necesidad? Pero me di cuenta. —¿Conmigo? Recogí una pelusa de mi edredón. Demonios. Esta mujer que me crió era mi todo y le había fallado al ser despedida. —Cariño. y no era el caso.. Has hecho más que tu parte justa. .. iba a hacer todo lo que estuviera en mi poder para ayudarla. Zoey está allí. Más de lo que jamás debería haberte dejado contribuir. No hay problema. pero tienes que vivir tu vida. —Aquí no hay nadie contratando. 188 ¿Por qué hacer lo correcto tenía que apestar tan malditamente demasiado? —Lo sé. no puedes. Su mirada se paseó por mi rostro con una expresión decidida en sus ojos. estaría aquí sola. Estás construyendo una vida por tu cuenta. —Puedo hacerlo desde casa. Ella tomó una profunda respiración y una mezcla de menta y chocolate flotó debajo de mi nariz. Pero incluso si ambas éramos independientes. Quería gritar. —Quiero ayudarte. pero podría tener todo pagado en este momento si solo hubiera hecho la cosa horrible de la que me han acusado. se oiría como si fuera débil. Sacudí la cabeza sin entender. Tienes que detenerte. —Mi voz sonaba tan pequeña. Me necesitaba y. estaba pateándole el culo al cáncer. demasiado avergonzada para mirarla a los ojos. pero en cambio cerré la boca y fruncí el ceño. Al preguntarle qué pasaría con ella. ni siquiera era lo suficientemente buena para ser una chica de sótano. silenciándome. —¿Cómo crees que aprendiste a ser tan independiente? Buen punto. tomaré un par con salario mínimo y… Agarró mi mano. Sonreí. —¿Pero qué hay de. Tal vez no necesitaba mi apoyo tanto como yo pensaba. por supuesto que no me necesitaba deambulando sobre ella. Odiaba la forma en que esta situación me hacía dudar de todo lo que había hecho en los últimos seis meses. Tal vez no le había dado el crédito suficiente.

—Por qué no consideras mudarte de nuevo con Zoey. Sabes que te extraña —dijo ella. pero obtendrás apoyo en ese caballo. —¿Todavía es socialmente aceptable golpear a los niños? —Golpeó mi muslo juguetonamente—. —No es justo que fueras despedida. Frunció el ceño y me miró largo rato. con ojos que penetraban directamente a través de mi alma. Es que no es justo. Oh Dios. pero cuando me sienta mejor. no puedo. —Ni siquiera sé cómo responder a eso. realmente no quería saber acerca de ese lado de la vida de mi mamá. conmigo y Zoey posando en la escalera—. La vida a veces es una perra. —No tiene sentido. estaba en el hoyo si lloriqueaba como un niño de tres años por la justicia. —Eres una Taylor. me gustaría empezar a hacerlo. Incluso si ella era mi mejor amiga. pero sucedió. —¿Estás preocupada porque yo frustre la polla de tus conquistas? ¿Siquiera estás saliendo con alguien? —No. —Cogió una fotografía de mi graduación de último año. Así que incluso si quisiera mudarme de regreso. —¿Qué pasa si nunca consigo otro trabajo en mercadotecnia? Resopló. Pero la sensación de completa impotencia y la absoluta desesperación para que todo esto fuera un sueño horrible me estrelló de rodillas. . Y mientras. cariño. Todavía estaba procesando el hecho que mi mamá pensara en traer hombres a nuestra casa para pasar el rato. tus pies golpearán la costa. —Anotado. Después de un momento. Harás que suceda. La vida pasa. —Sonrió. Finalmente. cariño. Eso sería un total aguafiestas. 189 Ella se rió y palmeó mi pierna. Siendo una ciudad más cara y con cero ingresos claramente era una buena opción. y solo tienes que rodar con las olas. vacilante. Eres una de las personas más trabajadoras que conozco. no soy una monja. —Estoy divorciada. necesito mi espacio —continuó—. Suspiré y me dejé caer hacia atrás sobre mi almohada. Qué pasa si quiero traer a un hombre a la casa y tú estás aquí. También. Bueno. No tengo un trabajo. mamá. —Me alborotó el cabello—. hay helado y una saludable dosis de mal humor. quería ser como mi mamá cuando creciera. como si hubiera dicho algo tan increíblemente loco que ni siquiera valía la pena reconocer. Agarró mi teléfono de la mesita de noche y lo estuvo cambiando de una mano a la otra antes de colocarlo junto a mí. Pero tendrás una mejor oportunidad si vas a una ciudad más grande.

Por desgracia. Mamá tenía toda la razón. Ella tenía razón. . Era una Taylor. Besó mi frente y se levantó de mi cama. resignada al hecho que tenía que permanecer fiel a mí misma y darme la mejor oportunidad para salir adelante en mi carrera después de un revés tan desastroso. Y Bruce. más estaba a trescientos veinte kilómetros de distancia y pensaban que realmente había tratado de sabotear su empresa. bueno. Tenía que hacer un plan para recuperar mi vida. No estaría feliz viviendo en casa. pero todo lo demás. Echaba de menos su linda nariz rechoncha. Había sobrepasado mi antigua vida y necesitaba más. Asentí. ¿Era posible tener nostalgia por una empresa? Extrañaba todo de ella. —Cuando quieras. tal vez no a Jackson o esa traidora Zelda. 190 —Gracias. Inmediatamente me hizo pensar en el Manual de Starr Media. e iba a aterrizar sobre ambos pies como una maldita gimnasta olímpica y encontraría otro trabajo. mamá.

no me voy a ningún lado. Lo que me recordó que ya no tenía un trabajo con gran sueldo y necesitaba reducir los pagos del hospital. 191 —Niña. Una mujer con un chal de color negro estaba tras el escritorio tomando un sorbo de algo en una taza que decía ―Mi novio literario es mejor que el tuyo‖. Había hecho esto sola por meses y cada onza de mis neuronas inundadas de cafeína se sentían como la mierda por eso. —Me desenredé del abrazo de mi madre y me puse de pie. A menos que ese novio literario fuera el señor Darcy. Lo siento. Capítulo 27 Regla de vida de Lainey Taylor #99 Los programas de chismes pueden ser muy educativos. —Me gustaría cambiar mis opciones de pago en la cuenta de mi madre. te lo agradezco. no te eduqué para disculparte por todo. si sigues dándome café. Su último tratamiento. pero ahora no era el momento de decírselo. Esta pesadilla finalmente iba a terminar. Pasó una mano por mi mejilla y una sonrisa tranquilizadora arrugó la esquina de sus labios. —¿Puedo ayudarla? —Bajó la taza y escribió algo en su computadora. sé que todo esto es nuevo para ti. Asentí frunciendo el ceño. La única vez que debes disculparte es si eres la primera en despertarte en la mañana y no tienes hecho el café. Mi mamá levantó el brazo con las medicinas de la quimio. evitando la intravenosa enganchada en su brazo. —Lo siento. se me va a salir por los ojos. Sin embargo. probablemente estaba equivocada. Sería mucho más fácil hacerlo en persona que por teléfono. Cualquier cosa para mantenerme ocupada mientras mamá estaba pegada a la máquina. Incluso si ya no tenía mi trabajo soñado. . pero he pasado por esto un par de veces. y finalmente podría empezar a sanar. Me jaló en un abrazo y envolvió mi brazo alrededor de ella. tenía lo que más importaba: mi familia. —Nombre. Caminé por el corredor hasta que encontré la oficina de pago. —Oye. mamá. —No te preocupes. —Cariño. —Desearía haber podido estar contigo en todas. Alzó la mirada. —Ya regreso. aburrida. —¿Q uieres un café? —pregunté.

El sofocante peso de la deuda se levantó por primera vez en un año. jugando con su bufanda. No más prohibición de compras en línea. Mi vida podría volver a la normalidad. . —Ayer. —Parece que la cuenta ha sido pagada por completo. —¿Puede decirme quién pagó? —¿Quién demonios había pagado las cuentas médicas de mi madre? La única explicación. se detuvo y me miró. un programa donde se discutían los últimos escándalos de las celebridades. ¿Quién podría haber pagado esa cantidad de dinero? ¿Y por qué? Se acabó. —Mi voz era densa. No más galletas Tastytart. mirándola. con una luz de esperanza. Mucho. ¿Cómo podía ser? —¿Cuándo? Entornó los ojos mirando la pantalla y murmuró en voz baja mientras bajaba a través de 192 la cuenta. Caminé de nuevo al cuarto donde mamá estaba viendo CGC. Podía conseguirme un trabajo de mierda en Seattle y preocuparme por cuál bolsa comprar. No más… facturas. tal vez hasta que consiguiera trabajo. inclinándome para revisar si había cámaras o un equipo de televisión que dijera que todo esto era una broma. Pero eso era tan probable como que la maldita factura estuviera pagada. Íbamos a superar esto. pero yo no podía superarlo. Frunció el ceño mientras iba bajando con el dedo sobre el botón de cambio de su ratón. sin tener que preocuparnos por los pagos. Puse los codos sobre el mostrador y recargué la cabeza entre las manos. —¿Está segura de que no es una broma de televisión? Me disparó una mirada que decía claramente que esta conversación estaba aburriéndola. ¿Podría haber sucedido un milagro? ¿Un error? ¿Un virus de computadora? —¿Disculpe? —La cuenta está cancelada –repitió. Sus ojos se cerraban conforme el tratamiento de la quimio progresaba. Me recargué contra la puerta y la miré. —No lo dice la cuenta. bueno. con la esperanza burbujeando por encima de mis confusos sentimientos. Tan pronto como encontró la información. —Eso es imposible. Me congelé. —Fue pagada con una gran suma ayer. Debía… —Un tonelada de mierda—. era que a mi padre le hubiera crecido una consciencia y se hubiera hecho cargo de los gastos. Éramos libres de vivir nuestras vidas como quisiéramos. —Ya no debemos preocuparnos por las facturas médicas. Las lágrimas caían por mi rostro. Le di el nombre de mi madre y ella escribió un par de cosas más en el teclado. lo siento. Miré por los alrededores del escritorio.

Ni siquiera puedo perdonarme a mí mismo por mis acciones apresuradas. —¿Cómo es posible? —No lo sé. Hemos encontrado a los culpables y estos están bajo custodia. no estaría donde estoy ahora. ¿Estaba disculpándose conmigo? Que yo supiera. Y por eso perdí a un honesto y valioso recurso. Yo era la única que había sido personalmente jodida. Esto era algo que jamás podría pagar. su mirada estaba llena de dolor–. Esto no fue un simple acto de caridad como dejar ropa a medio usar en Goodwill. habría ganado la lotería. Esta persona me dio la confianza para ser un líder… y no estuve ahí en el momento en que lo necesitó. —Si no fuera por esos empleados. Starr. —Se detuvo y miró a la cámara. pero una sonrisa permanecía en su rostro. nadie más se había ido. Incluso durante esos horribles tratamientos. Líneas de preocupación arrugaban su frente. Sus ojos se abrieron. —¿Qué quieres decir? Me aclaré la garganta y jugueteé con mis manos. Sin hoyuelo. Como el sabio Abraham Lincoln dijo una vez: ―En quien se confía total y plenamente devolverá esa confianza‖. —Starr Media está cooperando con las autoridades en la investigación de la fuga de fotos no autorizadas de cinco clientes diferentes. Me concentré en el programa. Algo en la televisión rompió nuestro momento. al menos. —¿Alguien pagó las facturas médicas? —Ni siquiera yo acababa de creerlo. Si salía con siquiera un diez por ciento de la fortaleza de mamá. Habló en una conferencia de presa hoy más temprano —dijo la mujer. Una mujer con un traje estilo péplum dijo la única palabra que podría tener mi completa atención. vamos a tener una maratón de películas y comida chatarra. el presidente de Starr Media. no en esta década. —Hecho. Movió la cabeza y su expresión hacía juego con su sentimiento: sorpresa. Me gustaría saber quién lo hizo para agradecerle. Tan pronto como sientas hambre de 193 nuevo. Pasaron un video de Brogan hablando a doce micrófonos desde un atril. Las cámaras destellaban mientras él agarraba los costados del atril con los nudillos blancos por la fuerza con que lo hacía. Una persona que me enseñó la verdadera fuerza. Pero aun así me quitó el aliento. —Las acusaciones contra Starr Media se han dirigido personalmente a Brogan Starr. Las causales y los motivos aún están bajo investigación. no la debilidad. Quiero disculparme personalmente con todos los clientes afectados por esta tragedia. Parpadeó y sonrió. pero ahora mismo no me importa. Miré absorta a la televisión mientras él seguía. —Se detuvo y clavó la mirada en sus manos prensadas al atril—. era una guerrera. Debí ser más . El hombre era precioso y mi corazón se dolía por él y su compañía. He lastimado a alguien que me importaba demasiado y no sé cómo empezar a disculparme. —Las lágrimas llenaban sus ojos. sin pequeñas líneas a los lados de sus ojos. También quiero decir que lamento profundamente que una empleada de Starr Media haya sido erróneamente acusada y castigada por esto. Lo conocía lo suficiente para saber que no era una sonrisa honesta.

Gracias —dijo. —Regresó su atención a él—. no sería lo mismo. el daño a mi reputación estaba hecho. Era la cosa más amable que pudo haber hecho. Una expresión divertida levantó sus labios. Apreté los labios para evitar que temblaran. –Este te va engatusar hasta quitarte los pantalones. pero sabía que era yo. —Frunció el ceño y apagó la TV—. pero al menos el tema quedó cerrado cuando se dio cuenta de que no había sido yo y. Hola. ¿Asumo que también vino a compensar a Lainey por el tiempo perdido fuera del trabajo en estos días.cuidadoso antes de saltar a conclusiones apresuradas. La gente me miraría de forma diferente e incluso si mi nombre había sido limpiado. señora Taylor. ¿Qué estaba haciendo aquí en un hospital a cientos de kilómetros de su casa? Tuve que parpadear un par de veces para asegurarme de que no estaba imaginando toda la cosa. Mamá movió su mirada sobre Brogan con escepticismo en los ojos. No había cómo regresar a eso. —Debió tener las cosas en claro antes de actuar apresuradamente. No sabía si tendría la oportunidad de hablar 194 con él de nuevo. Se giró hacia mí y murmuró. Me giré y vi a Brogan reclinado contra el marco de la puerta con unos vaqueros y una chaqueta con cremallera. Se acababa de disculpar conmigo en televisión nacional. Se me congeló el cuerpo. y prometo que esto no sucederá de nuevo. y para asegurarle que tendrá su puesto listo y esperando por su regreso el lunes? —¡Mamá! ¿Quién dijo que quería volver a Starr Media? Incluso si de verdad quisiera. Me quedé petrificada mirando los flashes de la cámaras destellar mientras su figura se retiraba. Eso es lo que hace un líder de verdad. Podría haber dejado de lado el tema durante su discurso. —Miró directamente a la cámara con más tristeza de la que pensé posible alguna vez–. —¿Pero no lo es? Te despidió sin parpadear. Soy Brogan Imbécil Starr. Recogió sus papeles y salió. —¿Ese era el imbécil de tu jefe? —interrumpió mamá. Tiene una compañía que dirigir. y más emociones de las podía nombrar pasaron a través de esa palabra. —Tiene razón. —¿A qué debo el placer? —Quería disculparme personalmente por mi imbecilidad y conocer a la persona que educó a una mujer de negocios tan inteligente. No me nombró personalmente. Esa era la última palabra que se me habría venido a la cabeza si tuviera que describirlo. pero no lo hizo. En el tercer parpadeo estuve segura de que sí. supe que se sentía mal por lo que hizo. —No. —Caminó hacia mi mamá y le dio la mano–. –Imbécil es una gran palabra para describir mis acciones. —¿Está haciendo un negocio por el bien de su hija? . —¡Mamá! —Coloqué las manos en las caderas. que estaba aquí y que probablemente pensaba que tenía un tic en el ojo. ¿sabes? —Una voz familiar vino de la puerta. Tiene que salvar el sueño de su vida —discutí. al anunciarlo públicamente.

Esos labios que habían sido el centro de mis sueños las últimas dos noches. —Lainey —susurró. Lo es. Hice algo de investigación y tenías razón. y si no hubiera estado prestando atención. fue Zelda. estoy bastante segura de que fueron varios. Nunca pensé que fueras tú pero no pude pasar por encima de mis propias reglas. 195 Mamá se aclaró la garganta y soltó un falso bostezó. También me gustaría felicitarla por su último tratamiento de quimioterapia. Su voz tan familiar me acarició el oído. pero la segunda vez no iba a ser tan fácil. Tenía las manos en los bolsillos del pantalón y una expresión avergonzada cruzando sus labios. Incliné la cabeza. te estás metiendo con la mujer equivocada. Me dio un rápido guiño y cerró los ojos. La jodí mucho. Y te lastimé. ¿A cuál te refieres? Su ceño se frunció más. Caminamos al pasillo en silencio. amaba a esta mujer. . mamá todavía era capaz de sacar una mirada de muchacho. —Estoy trabajando en eso. lo habría dejado pasar como si fuera mi imaginación. Y por lo que había hecho él. Lentamente me giré para mirarlo. —Estoy muy cansada. —¿Qué estás haciendo aquí en realidad? —Cometí un error. —¿Solo uno?. acompañada del chasquear de dos dedos. —¿De dónde cree que sacó su instinto para los negocios? —Sin duda alguna de usted. Miré a Brogan. —Palmeó mi mano con una suave sonrisa. —Sí. —Sí. El calor de su expresión me dio escalofríos. —Sonrió—. Apartó la mirada. —Me alegra escuchar que la educación en el MIT hiciera algo bueno. ¿Quería hablar con él después de lo que sucedió el otro día? Me merecía una disculpa en persona. Lainey me mantuvo al tanto de todo el proceso. Dios. —La confianza no es exactamente tu fuerte. Se merecía retorcerse. avergonzado. —Miró a su alrededor y luego de nuevo a mí—. Me equivoqué al saltar a conclusiones precipitadas. Fue un movimiento idiota. me gustaría estar a solas por un momento. y estoy muy feliz de que el tratamiento fuera efectivo. Y te mereces más. Puede que lo haya perdonado una vez. Hice una mueca. Si no les importa chicos. no estaba haciéndolo muy bien con la mía. Incluso con la intravenosa en el brazo. Debí creerte cuando dijiste que no fuiste tú. —Es una dulzura. —Se detuvo indeciso y luego aclaró—.

Lainey. La primera vez que hubo una fuga con uno de nuestros clientes. Me encanta todo en ti. ¿Cómo podemos construir una relación sobre algo roto? Preferiste ceñirte a una serie de reglas que seguir a tu corazón. No confías en mí. confía en mí. y no estoy diciendo que esto sea tu culpa de ninguna forma. Debí haberte despedido desde el principio. demonios. —Es un sentimiento tierno. Esto fue lo que rompió a mis padres y lo que rompió a los tuyos. Mucho. pero fue una gran distracción. Quería creerle. No está bien. ¿Estaba culpándome de una forma indirecta? —¿Estás esperando una disculpa? Porque no va a suceder. Todo en ti es bueno para mí. Me había lastimado. ¿En serio viniste hasta Portland para decirme esto? Si es así. y no puedo imaginarme pasando otro momento sin ti. Cada vez que sale algo mal te vas. pero no dije nada—. cuando de otra forma me habría enterado. —Agarró mi mano y pasó el pulgar por mis nudillos. —Solo escúchame —dijo. ¿Cómo podría lastimarte? —¿Quieres decir de la forma en que yo te lastimé? —Sí. Porque justo cuando creí que habíamos dado el siguiente paso en nuestra relación. Y la forma en que pretendes estar molesta con Bruce. 196 Lo miré boquiabierta. Y robando las mantas en la noche. ¿Qué? —Eso… no era lo que esperaba oír. pero estaba distraído por ti. Qué imbécil. retrocedimos cien. —Me di vuelta. Habría dado cualquier cosa por derretirme con su caricia. Brogan. Me haces un mejor hombre. Me alegro de no haberlo hecho porque me has enseñado mucho. puedes irte. Pero no lo hice. Y después de conocer a su padre. pero aparté la mano. pero las acciones dicen más que las palabras. siempre preocupada de hacer un movimiento en falso. —¿En serio? Entonces no me conoces en absoluto —escupí—. Moví la cabeza con el corazón estrujado. Y dejarte fue el peor error de mi vida. —Claro que no. Por favor. Usualmente estoy muy al tanto de la seguridad. las palabras se escaparon de los confines de mi mente. No puedo creer que lo hayas rechazado. —Su grito hizo eco a través del pasillo y la intensidad de su mirada era sorprendente—. pero de hecho lo adoras. Lo miré a regañadientes. –Fue un error que trabajáramos juntos. Me niego a vivir de esa forma. Me lo has hecho dos veces. Quiero intentar ser mejor. Esas palabras llegaban un poco tarde. A la mierda las reglas. debí tomar precauciones. te lo prometo. Me has hecho sentir cosas que jamás había sentido antes. Sacudí la cabeza sin entender a donde estaba yendo. No me di cuenta a tiempo de la posición comprometedora en que nos puso Zelda. —Exactamente. —Hablé con mi papá y me di cuenta de lo que te había ofrecido. Su lengua pasó nerviosa sobre el labio superior y cambió su peso de un pie al otro mientras me miraba. no era . Te extraño acaparando el sofá. —No me iré más. La diferencia entre nosotros y nuestros padres es que quiero que nuestra relación funcione. Dame una oportunidad. También había sido sincero antes y había sucedido de nuevo. Y no sería un tapete sobre el que podía pararse cuando le viniera en gana—.

Tenía todo el sentido. —No. pero no sé si podamos volver después de esto. —Te perdono. Lo que mi mamá pasó era la prueba viviente de que la gente podía perdonar. Bueno. Pero no estaba segura de que podía perdonar de nuevo. —Él no pagó tus facturas. Vi a lo que renunciaste. La razón por la que estaba en el hospital. te lo pagaré. —Sí. Obviamente no voy a volver a trabajar contigo. Asintió. Aunque puedes decirle a tu papá que fue amable de su parte que se le despertara la consciencia. Conmigo. —¿Qué quieres decir? No puedo simplemente mudarme a Seattle sin ningún prospecto de trabajo. —¿De qué estás hablando? —Pagó la cuenta médica de mi madre. Hiciste eso por mí. Lainey. Llenaron mi corazón y. Lágrimas calientes me quemaban la garganta. voy a regresar con mi mamá. Tenía sentido. No quiero vivir mi vida a través de malditas reglas. Fue Brogan. Podía perdonarlo. simplemente lo siento mucho. —¿Entonces qué quieres exactamente? —A ti —dijo—. No sabía cómo responder a sus palabras. —No sucederá —dijo. No después de lo que sucedió. y estaré por siempre agradecido. Cuando consiga el dinero. Es demasiado. Brogan tocó mi brazo antes de que pudiera alejarme. —Apunté mi dedo hacia su cuarto. 197 —Correcto. —¿Quién diría que alguien tan corrupto podría ser de hecho bueno? Se aclaró la garganta y arrastró el pie por el suelo de linóleo. no estaba esperando eso. la disculpa. —Lainey. Te quiero a ti y solo a ti.de extrañar que estuviera tan jodido. No lo harás —estuvo de acuerdo. para tener la oportunidad de decirle que no. Me acababa de dar el mayor regalo que podía jamás aceptar. Brogan movió la cabeza con el ceño fruncido. —¿Por qué? —Te amo. Brogan. lo rompieron en pedazos. Me había arruinado y quería arreglar las cosas—. —No puedo dejarte pagar esto. —Al menos el papá de Brogan sería procesado por sus acciones junto con Zelda. . Una pequeña voz en el fondo de mi mente esperaba que me pidiera volver. Bueno. La libertad financiera significaba todo. Pero no podía dejarlo tomar la carga. a la vez. —Pero… ¿Cómo no pude verlo antes? Claro. Tal vez él había sido quién pagó las facturas médicas.

—Su voz era muy baja. Lo que hizo mi papá no tiene nombre. y esos ojos marrón chocolate perforaron hasta mi alma. . Donde no tendría que pasear perros o buscar café. En serio. Si me lo pagas. al menos considera tomar el trabajo. Mientras daba vuelta para irme. Quién sabe qué tan malo se hubiera puesto si no me hubieras dicho. —Puede que tome un tiempo. Un verdadero trabajo de marketing. Esto sería importante. No puedo verlos mucho tiempo porque todavía estoy lidiando con el desastre de Starr Media. ¿Hay alguna manera de que me perdones? Por favor. Fruncí el ceño. —Considéralo un bono por ayudarme a encontrar al espía corporativo. Lainey —rogó—. Tú y tu madre son buenas personas. no conseguiría una oportunidad como esta en otra compañía. Uno sin el molesto Jackson y el carnívoro elevador. Es decir. sabes. Como si me dieras dinero por herirme. Podríamos decir que el pago de las facturas médicas fueron un bono anticipado. —Metió la mano en su cabello—. Necesito a alguien de confianza. No es así en absoluto. Colocó las manos sobre mis hombros. Un trabajo. me dolió el pecho. —No puedo. Su ceño me dijo que estaba esperando una respuesta diferente. —Necesito algo de tiempo para pensarlo. Me gustaría ofrecerte el puesto. Dolía respirar. ayudándolos a construir la infraestructura. La Lainey interna estaba saltando como si el piso se estuviera incendiando. —Tu mamá tiene razón. 198 Soltó un suspiro y sentí que estaba perdiendo la paciencia. —Pensaré en ello —digo de nuevo. —No los sé —dije. Asentí. —¿Cuál sería el puesto? —Gerente de marketing. todavía escéptica. Podrías usar tus habilidades de la maestría en mercadeo en la compañía. soy un humano. Estoy encargándome de una nueva compañía de redes sociales en Seattle. Quería que viera lo que me había hecho. —Sus ojos buscaron los míos—. Que pagara la deuda es una forma de decirte gracias por eso. —No. —¿Por qué no pones a Jackson en el puesto? —Se va a quedar conmigo en Starr. —¿Qué tal esto? Tengo otra posición. Tú eres todo lo bueno en el mundo. pero demonios. no quiero tu dinero. Esto era demasiado para procesar. —Por favor. Lainey. pero hizo eco en el pasillo vacío. pero te prometo que te devolveré cada centavo. Pero pagué las facturas del hospital de tu mamá porque mi familia se metió contigo. Me tragué el nudo en la garganta y volví el rostro para mirarlo. Te extraño demasiado. La Lainey que Brogan podía ver permanecía tranquila. Con el estado actual del mercado. —Lo miré a los ojos. sí me siento mal por lo que hice. Cometí un error. Lo miré. Se siente extraño.

Taylor. Sus ojos marrones derritieron el resto de mi voluntad y. pero era el perfecto complemento. Mi pared se derrumbó como arena. —¿Qué? —Para el puesto de marketing. Cruzó los brazos y se columpió en los talones. —Lo sé. No me completaba porque. Además. Sonreí. siempre estaré agradecido por eso Lainey. uno que me habría muy difícil encontrar en alguien más. —Traté de lucir aburrida. —Yo también te amo. —Me atrajo a sus brazos y me acercó más. Sonreí. —Pero ni siquiera sabes el salario todavía. —¿Cómo? —Ni siquiera soñaba con encontrar a alguien como tú en esta vida o en la próxima. Dejé salir un exagerado suspiro y puse las manos en mis caderas. —¿Cuál es el salario base? 199 Su expresión se volvió esperanzadora. —Haré que mi gente llamé a tu gente. —Te amo. Siempre y cuando pueda abolir la regla del ajo en la compañía. —Quiero al menos un diez por ciento más –dije. Brogan era todo lo que quería en un hombre. incluso si una risa tiraba de mis labios. Sus hoyuelos aparecieron. esperanza por nosotros hinchándose en mi pecho. —¿Eso significa un sí? —Con una condición. Eres inteligente y amable. —Es un acuerdo duro. Y no puedo vivir sin ti. Que sea veinte. —Eso puede negociarse. porque eres mi corazón. como había visto en los programas de abogados cuando la gente pedía más dinero. sin importar lo que decidas. . Me mostraste lo que es el amor y. Pero he estado sin comprar zapatos desde hace seis meses y planeo compensar el tiempo perdido. Brogan. Duele como el infierno haber perdido tu confianza. —Alcé un dedo—. encontré sus labios con esperanza en el futuro. —Estoy seguro de que puede negociarse. está el problema de la ropa arruinada por Bruce. pero creo que puedo manejarlo. completamente seria–. cuando se inclinó para besarme. demonios. todo lo que podría pedir en una compañera dentro y fuera del dormitorio. Lainey. estaba completa desde el principio.

—Que no se te suba a la cabeza. con las que pude estar jugando toda la mañana. Me encogí de hombros sin entender por qué esta última página era tan importante que no pudo ser enviada por correo. —Señaló el libro—. No me gustaría tener que reportarte con el CEO. la oficina no estaba en una esquina. Incluso tenía persianas con 200 control remoto. Sonreí y me quedé mirando la vista panorámica de la ciudad de Seattle. ¿Te importaría leerlo y decirme qué te parece? Traía en la mano el libro encuadernado en piel. Taylor. Como la gerente de marketing. —Está bien —dije lentamente. Claro. Seis meses después… —E l poder te sienta bien. ¿Eso quiere decir que tengo el poder de eliminar cualquier regla que me parezca arbitraria? Sus labios se curvaron en las esquinas y puso el Manual en mi escritorio. —Se me quedó mirando con expectación—. Epílogo Regla de vida de Lainey Taylor #467 Una oficina con vista triunfa sobre un cubículo cualquier día de la semana. Brogan se acercó a mi escritorio y sonrió. —Yo digo que el castigo se ajusta al crimen. —Se acomodó el nudo de la corbata con fuerza. Había terminado con su radiación y estaba en remisión completa. Ah. Sabía que había cambiado mucho porque se había reducido al menos un centímetro. Mamá me venía a visitar la próxima semana. Abrí la última página del Manual y comencé a revisar las reglas. preguntándome qué era tan importante que no podía esperar hasta después de nuestra cita de esta noche. ¿Te refieres a que la lea ahora? —Sí. —¿Qué va a hacer al respecto? —dije deslizando los dedos por la superficie del escritorio. ¿Leerías solo la última página? Ahí es donde hice más cambios. —Por supuesto. —Por supuesto. pero mi ventana de tres por cuatro no estaba nada mal. extrañamente nervioso. —He diseñado un nuevo Manual de empleados y voy a ponerlo en práctica durante esta semana. tenía mi propia oficina y mi propio asistente. .

¿estaba sucediendo realmente? —Eres la mujer más inteligente que conozco. De inmediato me puse las manos sobre la boca (algo que siempre me había parecido un cliché. Regla #762 Lainey Taylor siempre tiene la razón. siempre tiene la razón. pero siempre la dejo escoger en Netflix porque al final. —Brogan. Miré hacia arriba sin entender lo que significaba la última. Con manos temblorosas metió la mano en el bolsillo y sacó una pequeña caja negra. Con un movimiento rápido se dejó caer sobre una rodilla delante de mí. y eres mi igual en todos sentidos. Su voz profunda vibró contra mi pecho. Mi inhalación brusca fue el único sonido en la oficina. No sé lo que hice para merecerla. Regla # 765 Una mujer tan increíble como esa. A medida que leía la segunda. Me quedé sin aliento cuando vi que la primera era por mí. Nunca. pero realmente lo hice por instinto). Mierda. Su expresión cambió y se quedó serio. Estarás bajo pena de muerte. Regla # 764 Nunca rompas la regla de las cuatro tazas de café. no debería estar caminando sin ataduras. Regla #763 201 Parece tener un gusto horrible para las películas. Le dio un último estirón a la corbata y apretó los labios. mi pulso aumentó rápidamente contra las sienes y no pude evitar la sonrisa que se extendió por mi rostro. Me vuelves loco. ¿Por favor te casarías conmigo y me ayudarías a romper todas las reglas del Manual? . Es la persona más inteligente y más amable que conozco. —Lainey. me haces reír.

202 . Me preguntaba si alguna vez me acostumbraría al hecho de que era mío. al parecer para siempre. Ahora. —Sí. —Me incliné sobre él para robarle un beso y me derretí mientras sus labios suaves se deslizaban sobre los míos.

puedes encontrarla dándose un atracón con los episodios de Gilmore Girl’s y Supernatural. . Sobre la Autora 203 J ennifer Blackwood es profesora de Inglés y autora de romance contemporáneo. De repente se encierra en su oficina a escribir. Cuando no está persiguiendo a su hijo. su hijo y un cachorro de labrador negro que se porta mal. Vive en Oregón con su marido.

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