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Áte en la tragedia: La reducción del campo semántico de la palabra

Padel

En la tragedia, la palabra áte ha perdido casi todo el significado que tenía en Homero. El género,
desde Esquilo en adelante, redujo el campo semántico de la palabra por dos razones:
1. Cada obra como un todo ejemplificaba la secuencia de áte.
2. La tragedia emplea la locura en lugar de áte.

Proceso de reducción del significado:

 Esquilo: de la “temeridad” y su castigo a la “fatalidad” o su instrumento.


Esquilo es considerado, en parte, arcaico. Sus cantos corales expresan pensamientos similares a
los de los poetas líricos. A veces emplea áte en su sentido arcaico, asociado a la justicia retributiva
de las Erinias: el castigo divino. Lleva el elemento de castigo muy cerca de la culpa. La Orestíada,
especialmente Las Coéforas, juega con áte y áotios, “responsable”. Esquilo emplea imágenes
genealógicas arcaicas: la hýbris (orgullo arrogante) produce más hýbris y también thrasos (audacia
imprudente). Áte es la consecuencia de hýbris.
En la Orestíada, Esquilo emplea la palabra áte más que en cualquier otra obra: Quince veces en
Agamenón, diez en Las Coéforas y dos en Las Euménides. Sin embargo, no siempre queda claro
qué significa la palabra. Las últimas palabras de Las Coéforas son “ménos áte” (fuerza de áte). Áte
es la palabra que sirve de nexo entre la segunda y la tercera obra.
Esquilo también emplea áte en el sentido homérico de daño a la mente (estado mental en el cual
un mortal ofende a un dios y recibe el consiguiente castigo).
Lo cierto es que Esquilo adapta áte a las resonancias de cada trama. En Los siete contra Tebas, áte
es asociada con la batalla y con la muerte en batalla. En Prometeo encadenado y en Los persas, áte
aparece a través de imágenes de caza, ataduras y redes. En La Orestíada, áte es a menudo un
“golpe” divino que cae sobre la casa: apta para una trilogía que presenta los “soplos” de dos
crímenes.
Padel sostiene que Esquilo restringe el significado de la palabra. Reduce la semántica de áte
mientras explota su semiótica, intensifica su valor como significante pero debilita su significado.
De allí las dificultades de su traducción. Puede pensarse que el verdadero centro de áte es muerte,
destrucción y desastre.
A veces también en Homero puede traducirse áte como destrucción y fatalidad. Pero Esquilo
también inicia un nuevo rumbo: emplea la palabra áte respecto a un objeto físico, algo que trae el
desastre.
☞ Se inaugura un nuevo significado de áte: No solo destrucción concreta sino también el
instrumentos concreto de esa destrucción.
 Sófocles: “Calamidad”, “desastre”, “dolor”
En la mayoría de las obras de Sófocles, la mejor traducción para áte es “miseria, dificultad,
calamidad”, o en plural: “desastres”. Tiene poco sentido de castigo. En muchos de los pasajes, áte
se refiere a la inmerecida situación terrorífica, calamidad, plaga o muerte, o al dolor que causan
todas estas cosas. Vemos de qué modo se ha estrechado el campo semántico de la palabra.
☞ Apolo salvó a Tebas de la anterior áte, una plaga pesada. Creonte no se quedará quieto si ve a
áte acercándose a los tebanos. “Desastre” o “destrucción” son palabras apropiadas para estos
casos.
Al igual que en Esquilo, las imágenes de áte difieren en cada obra de Sófocles. Áte como desastre
tiene matices distintos. A veces es una destrucción instantánea contra la cual luchamos, incluso
tormento físico. (Heracles siente un “espasmo de áte” en la túnica que arde a causa del ácido. A
veces, es el resultado físico de ese daño (Ayax ve la casa “llena de áte”: Llena de los animales que
torturó y mató, resultado concreto de su locura.
Además, en algunas ocurrencias en Sófocles, áte significa el dolor mental ante el desastre.
(Heracles “sufrió áte en mayor medida que todos los hombres”).
Entre las obras de Sófocles que se conservan, encontramos un uso excepcional de áte en el tercer
canto coral de Antígona. En esta escena, áte es infligida por los dioses pero generada por los
hombres, es el daño acumulado como consecuencia de obrar mal.
Esquilo inició una tendencia a restringir el significado de la palabra áte y Sófocles la continúa.
 Eurípides: “Fatalidad, “Muerte” y el agente o instrumento de la destrucción
Eurípides también se orienta a un significado central simple: “calamidad”, “fatalidad”, “muerte”. A
veces ésta tiene una causa humana: Medea asegura que su rival no escapará de áte, Helena causa
la áte de Hécuba, Hipólito no era áitos átes, responsable de la tragedia de Fedra.
Áte también puede ser un instrumento físico o agente de destrucción: caballo de madera, Helena,
corona envenenada: todos son áte.
Sin embargo Eurípides, al igual que Sófocles, muchas veces es arcaico y revitaliza el peso homérico
y arcaico de áte. El coro, al enterarse del mal estado en que se encuentra Fedra, piensa que puede
ser a causa de una posesión demónica. “Estaba loca, a causa de la áte de un dáimon”.
DESASTRE: EL PESO DE ÁTE EN LA TRAGEDIA
De la herencia recibida, Sófocles y Eurípides se concentraron en un significado restringido: la áte
como “desastre”. A veces utilizan las imágenes esquileanas de áte, referidas al yugo, los golpes, las
redes y las olas del mar, pero no de una manera tan completa y explícita. Al mismo tiempo, tanto
Sófocles como Eurípides desarrollan el empleo de áte como un agente concreto o un instrumento
físico de la destrucción.
Padel sostiene que siguiendo este razonamiento puede decirse que el significado trágico de áte es
“desastre”. Tiene cada vez menos resonancia demoníca, se convierte en una palabra descolorida
en comparación con la áte de Homero y los poetas líricos. No fue culpa de Eurípides que la palabra
perdiera su riqueza homérica, no fue culpa de nadie, o quizás del género. Padel considera que la
riqueza de la áte homérica le dio a la tragedia su estructura y su interés por la locura. Áte perdió su
fuerza en el idioma por influencia de la tragedia. No podemos seguir desplegando la secuencia de
áte en un género que precisamente la encarna. Especialmente cuando la tragedia, ofrecía, en lugar
de áte, algo más específico y fascinante respecto de la conducta: La locura.