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DRAMATIZADO DEL VIACRUCIS DE SEMANA SANTA

UNIDAD PASTORAL DE “EL ESPÍRITU SANTO”


Primera Estación
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: Jesús, percibe la dificultad de las cosas. Se ha ganado muchos


enemigos por predicar el Evangelio. Se siente amenazado de muerte por sus adversarios
y por ello, con pavor y angustia, acude a Dios para presentar su realidad. Pero no le pide
que se haga su Voluntad de Hijo sino la de su Padre.

(Debe haber preparado una especie de huerto, árboles, piedras, plantas y flores. Jesús
llega con los Apóstoles. Recordemos que deben ser 11 apóstoles porque Judas llegará en
la siguiente estación. Éstos empiezan a sentarse sobre las piedras a la entrada del huerto.
Jesús llama consigo a tres de ellos para dirigirse un poco más adelante)

JESÚS: (Con voz majestuosa y serena) “Pedro, Santiago y Juan, vengan conmigo. Los
demás quédense aquí mientras yo voy a orar”.
(Un poco más adelante, comenta a los tres escogidos): “Siento en mi alma una tristeza
de muerte. Quédense ustedes aquí y permanezcan aquí conmigo.

COMENTADOR: Enseguida se va un poco más adelante, se inclina hasta tocar el


suelo con la frente, y oró diciendo:

JESÚS: “¡Padre mío, si es posible, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga
como yo quiero sino lo que quieras Tú!
(Luego vuelve a donde estaban los tres discípulos escogidos y los encuentra dormidos,
por eso les dice): “¿Ni siquiera una hora pudieron ustedes mantenerse despiertos
conmigo? Manténganse despiertos y oren para que no caigan en tentación”.
(Por segunda vez se adelantó y oró así): “¡Padre Mío, si no es posible evitar que yo
sufra la prueba, Hágase tu Voluntad!”
(Cuando vuelve encuentra otra vez dormidos a los discípulos, porque los ojos se les
cerraban del sueño. Vuelve a orar por tercera vez con las mismas palabras. –Después de
un momento breve de oración, el personaje que hace de Jesús debe hacerse en un punto
medio entre los dos grupos: los 3 elegidos y los restantes discípulos-. Y aquí les dice a
todos los apóstoles): “¿Siguen ustedes durmiendo y descansando? Ha llegado la hora en
que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense!
¡Vámonos! ¡Ya llega el que me traiciona!

ORACIÓN:
Señor, siempre presentaste tu vida a los ojos del Padre e hiciste su voluntad. En tu
Oración el Huerto nos enseñas que aceptemos la Voluntad del Padre, a pesar del
inmenso número de necesidades que podamos tener. Nos constituimos en personas que
piden y presentan sólo sus necesidades ante Ti, pero sin tener un verdadero encuentro de
amor contigo, sin actitud de agradecimiento, sin reconocer tus dones, tus maravillas en
cada una de nuestras vidas y, peor aún, imponiéndote y diciéndote lo que tienes qué
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hacer por nosotros. Gracias porque en tu Oración en el Huerto nos enseñas a
abandonarnos en Ti, a adquirir confianza, a saber que a pesar de las múltiples
necesidades estamos invitados por Ti a aceptar la santa Voluntad de tu Padre.

CONSIGNAS:
1.
- Tú que has sido valiente al predicar tu evangelio
- Señor Ayúdanos
2.
- Tú que quieres que cumplamos la Voluntad del Padre
- Señor Ayúdanos
3.
- Tú que quieres que vivamos felices imitándote a Ti
- Señor Ayúdanos

Segunda Estación:
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús traicionado por Judas y Arrestado
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: Judas era discípulo de Jesús, por ello le seguía a todas partes. Pero
aunque le seguí no comprendió quién –en realidad- era Jesús. Creía que iba empezar
una guerra para ser el Rey del Pueblo. Pero Jesús sólo quería ser Rey de los Corazones y
su guerra era una guerra de amor. Así pues, fue a los del gobierno y denunció a Jesús
dando información del Huerto donde oraba con sus discípulos. Es probable que Judas
pensara que el pueblo no iba a permitir la masacre que se realizó en Jesús y por eso lo
denunciaba para que fuese coronado rey a la fuerza. Había dado esta señal a los que lo
acompañaban: “Aquel a quien yo bese, ése es: Arréstenlo”.

(Judas se adelanta hacia Jesús y le dice):


JUDAS: ¡Maestro, la paz sea contigo!

JESÚS: Amigo, lo que has venido a hacer, ¡hazlo!


(Entonces los soldados se acercan a Jesús y lo arrestan. Mientras tanto, Pedro sacó su
espada y le cortó la oreja a uno de los soldados. Pero Jesús le dijo):

JESÚS: (Dirigiéndose a Pedro): Pedro, Guarda la espada en su lugar, porque todos los
que pelean con la espada también a espada morirán.
(Ahora se dirige a los soldados y a la multitud y les dice):
¿Por qué han venido ustedes con espadas y palos a arrestarme como si yo fuera un
bandido?; todos los días he estado enseñando en el Templo y nunca me arrestaron. Pero
todo esto sucede para que se cumpla lo que dijeron los profetas en las Escrituras.
(En ese momento los apóstoles dejaron solo a Jesús y huyeron. Los soldados atan las
manos de Jesús y continúan la marcha hacia el palacio de los sumos sacerdotes).
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ORACIÓN:
Señor, muchas veces nos sucede como a Judas, no entendemos tu misión y la
constituimos sólo una ideología. Por las ideas sobre gobierno, sobre política, sobre
formas económicas y sobre religión los hombres nos hemos matado los unos a los otros
y caemos en la tentación de hacer justicia por nuestras propias manos, caemos en
propuestas sanguinarias como el secuestro, la extorsión y la muerte para sostener
nuestras ideas. Señor ayúdanos para no llegar a traicionarte en la búsqueda de la justicia,
para no llegar a traicionarte en la búsqueda de la paz y en la construcción del Reino del
amor, en nuestras familias y en nuestra sociedad. Danos fuerza para luchar con las
desilusiones de la vida y para comprender que sólo en Ti encontraremos al verdadero
amigo, al que nunca traiciona.

CONSIGNAS:
1.
- Para que seamos fieles a lo que tú nos enseñas
- Jesús, danos tu fuerza
2.
- Para que seamos buenos amigos de todos
- Jesús, danos tu fuerza
3.
- Para nunca concebir ni hacer daño a los demás
- Jesús, danos tu fuerza

Tercera Estación:
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús es condenado por el Sanedrín
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: El Sanedrín era el grupo que mandaba en los asuntos religiosos de


Israel. Vigilaba para que nadie fuera contra la Ley. Cuando Caifás interroga a Jesús
sobre su identidad, el evangelio nos presenta en las respuestas de Jesús lo que ya se
conoce por los escritos del Profeta Daniel: Con todo este proceso del juicio judío de
Jesús empieza el fin de los tiempos y es el momento en el que Él, el Hijo del Hombre
que viene de las nubes del cielo, anunciado por la profecía, sea hecho rey de todo el
pueblo. La afirmación les parece ridícula que causa burlas y a la vez se constituye en la
coyuntura para buscar su muerte por medio de un juicio romano.

(En una sala del Palacio del Sumo Sacerdote Caifás, se reúnen los ancianos para discutir
sobre lo que harán con el reo, que ha sido detenido y que pronto les entregarán los
soldados. Ni Jesús, ni los que vienen con Él entran en la escena, sino que esperan afuera
de la sala de reunión.)

CAIFÁS: Os he llamado para decidir esta misma noche, la condena a muerte de Jesús
el Nazareno, el Mesías, como él mismo se hace llamar. Tenemos que decidir claramente
las acusaciones que vamos a presentar a Pilato, procurador del César Romano.
Nosotros, que componemos el Sanedrín, la máxima voz de autoridad del pueblo,
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tenemos el poder de juzgar y legislar, pero el poder de condenar a muerte, lo tiene sólo
Poncio Pilato, representante del César y de todo el Imperio Romano.

ANÁS: ¡Quebranta el sábado! Y el Éxodo dice: “El que violare el Sábado será reo de
muerte”.

CAIFÁS: Eso ya no está en rigor. Pilato se burlaría de nosotros.

DORAS: Podemos acusarle de que prohíbe pagar tributo al César.

CAIFÁS: Tampoco es suficiente. Necesitamos acusarlo de blasfemo que es el único


crimen que se castiga con la muerte.

ANÁS: Entonces los acusaremos de querer destruir el Templo.

CAIFÁS: Es cierto. Porque Él dijo: “Yo destruiré este Templo y en tres días
reconstruiré otro, que no haya sido hecho por manos de hombres. Entonces, me acercaré
y le preguntaré ¿Eres tú el Hijo del Dios vivo? ¿El Cristo? Y si lo niega lo acusamos de
impostor y mentiroso, ya que él se ha declarado muchas veces Hijo de Dios.

JOSÉ DE ARIMATEA: ¿Y si lo afirma?

CAIFÁS: Lo acusaremos de blasfemo.

JOSÉ DE ARIMATEA: El Nazareno sería blasfemo si en verdad no fuera el Cristo.


Pero él nos ha demostrado por su doctrina y sus obras que es Dios, o al menos que tiene
poderes de Dios. Cuando vosotros mandasteis a preguntar al Bautista si él era el Hijo de
Dios, Juan nos remitió a Jesús, diciendo que Él era el Cristo.

DORAS: ¿Y quién eres tú que hablas de esta forma delante de nuestro Sumo Pontífice
Caifás?

JOSÉ DE ARIMATEA: Soy José de Arimatea, hombre rico y noble, que ayudo a las
gentes pobres y que NO está dispuesto a ser parte de esta injusticia contra este hombre,
por eso me retiro (y sale disgustado de la sala).

CAIFÁS: (Mirando a los demás dice): ¿También vosotros queréis abandonarme?

ANÁS: Nosotros no te abandonaremos, el Nazareno es culpable y debe morir.

DORAS: Te seguiremos hasta el fin.

CENTURIÓN: (Entrando con Jesús atado) ¡Jesús Nazareno, ante la Junta Suprema!

ANÁS: (Mirando a Jesús): ¡Jesús de Nazareth, arrojaste a los mercaderes del Templo,
embaucaste a la gente con tus milagros, hiciste ver a los ciegos, caminar a los cojos,
diste vida a los muertos! ¡Ahora dinos! ¿Quiénes son tus discípulos? ¿Cuál es tu
doctrina?
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JESÚS: Cuántas veces estuve en el templo predicando mi doctrina, explicando el
Evangelio. Pregúntale a cuantos me han oído, ¡ellos deben saber qué les he dicho!

DORAS: (Le da una bofetada; y le dice): ¿Así contestas al Poderoso Anás?

JESÚS: Si hablé mal ¿muéstrame en qué? Y si no… ¿por qué me hieres?

CAIFÁS: Basta ya, ¡unos y otros! Estamos en un juicio público y no en un campo de


batalla. Necesitamos demostrar que este hombre es un impostor y no el Cristo
prometido a nuestros Padres Abraham, Isaac, Jacob y a los Profetas. (Se acerca a Jesús
mirándolo lentamente) ¡En nombre del Dios vivo, te conjuro que nos digas si tú eres el
Hijo de Dios, el Mesías, el Cristo.

JESÚS: Tú lo has dicho. Y os digo que verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha
del Todopoderoso venir sobre las nubes del cielo.

CAIFÁS: (Dirigiéndose a la multitud): ¡Rasgad conmigo las vestiduras! ¿Acabáis de


oír esta blasfemia? ¡Qué os parece!

ANÁS: Que es un blasfemo y mentiroso.

DORAS: No necesitamos de más pruebas. ¡Reo es de muerte! (Todos repiten en coro):


¡Reo es de muerte! (3 veces)

(Con Jesús acusado todos se dirigen ahora hacia el Palacio de Pilato para pedirle que sea
él quien lo condene a muerte).

ORACIÓN:
Señor, el Sanedrín, “los buenos”, los representantes de Dios, te condenan. Ayúdame
Señor a ser siempre comprensivo con los demás; que nunca les juzgue y menos aún les
condene. Que, aunque sea el mejor o hacer las cosas bien, religiosa y socialmente,
nunca llegue a pensar que tengo todo el derecho de imponer mi criterio ante los demás.
No permitas que se introduzca en mi corazón el cáncer de la envidia. Que vea a todos
con tus mismos ojos y sepa responder a tantas maravillas de tu amor.

CONSIGNAS:
1.
- Tú que no has venido para condenar sino para ser salvados
- Señor, ten piedad de nosotros
2.
- Tú que no quieres que nos creamos los santos, sino que busquemos la santidad
- Señor ten piedad
3.
- Tú que nos has enseñado a preocuparnos por los demás
- Señor ten piedad de nosotros

Cuarta Estación:
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
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Jesús es negado por Pedro
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: Pedro que había dicho: “Aunque otros pierdan su confianza en Ti,
yo no la perderé; aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Ahora, el miedo lo
acobarda y para evitarse problemas niega conocer a Jesús.

(Aparece Pedro, sin rumbo fijo, como huyendo de alguien, tratando de darse cuenta de
lo que está sucediendo. Se encuentra de pronto con unos servidores del palacio de
Caifás, que comienza a preguntarle):

SIRVIENTA: Tú también estuviste con Jesús, el de Galilea, ¿Verdad?

PEDRO: (Responde de forma diplomática pero nerviosa): No sé de qué me estás


hablando mujer. No conozco a ese hombre. No sé de quién se trata. (Pedro, quiere salir
rápido del lugar, pero se encuentra con otro criado que le dice):

CRIADO: Te conozco, Tú andabas también con Jesús, el de Nazareth.

PEDRO: (Ahora muy asustado) ¡No sé de qué me hablas! ¡Juro que no conozco a ese
hombre! (Trata de salir corriendo, pero lo detiene otro criado que también le dice):

CRIADO: ¡Seguro que tú también eres uno de ellos… (lo toma por el brazo)… ¡Hasta
en tu manera de hablar se te nota!

PEDRO: ¡Les juro, que no conozco a ese hombre, juro que no lo conozco! (En ese
instante se oye cantar un gallo, y Pedro se detiene ante el publico, con mirada de
angustia al recordar las palabras que había dicho Jesús sobre este hecho, se postra y
llora amargamente. En esta estación No aparece para nada en escena el Cortejo que
avanza con Jesús).

ORACIÓN:
Señor, también como Pedro en varias oportunidades te hemos negado. Te negamos con
la vida fácil, te negamos volviendo a nuestro pecado, te negamos siendo indiferentes
ante las necesidades de los demás, te negamos no asumiendo los compromisos de
cambio de vida que hemos establecido contigo. Hoy como Pedro lloramos por negarte
bajo las diferentes formas en las que no hemos sido radicales con tu mensaje. Te
ofrecemos nuestro corazón contrito y humillado, ayúdanos y danos la fuerza de tu
Espíritu para cambiar Señor.

CONSIGNAS:
1.
- Entre nuestros compañeros y amigos
- Queremos ser tus testigos Señor
2.
- Con nuestra forma de vida
- Queremos ser tus testigos Señor
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3.

- Con la fuerza de tu Espíritu


- Queremos ser tus testigos

Quinta Estación:
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús es Juzgado por Pilato
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: La oposición a Jesús es tan fuerte que es indispensable que alguien


muera: O los responsables Judíos mueren a la idea que se hacen del Mesías para aceptar
a Jesús, o bien se encierran en sus prejuicios y como consecuencia Jesús deberá morir.
Y he aquí el desenlace del Drama: Los Sumos sacerdotes llevan a Jesús atado ante el
procurador Romano Pilato para que lo ejecute. Tres veces proclama Pilato a Jesús Rey
de los Judíos con ironía, pero los Jefes religiosos se encierran en su juicio y reclaman su
muerte. Jesús se queda callado. Su silencio impresiona a Pilato. Jesús no vino a vencer
el mal desde el exterior, por las armas, sino desde el interior del corazón del hombre.

(El cortejo, los ancianos del Sanedrín y los soldados que llevan a Jesús llegan al Palacio
de Pilato. El centurión hace detener la marcha y anuncia):

CENTURIÓN: Llegamos a la Fortaleza Antonia, casa del Procurador Romano.

(Todos los que han llegado –menos Jesús- hacen una reverencia de saludo a Pilato)

CENTURIÓN: (Dirigiéndose a Pilato): ¡Poncio Pilato, representante del César!...El


Sanedrín de Israel pide que Roma condene a este hombre.

PILATO: (De pie escucha y responde) ¿Qué acusaciones presentan contra él?

DORAS: Si no fuera un criminal no te lo hubiéramos traído.

ANÁS: Es un blasfemo y mentiroso.

CAIFÁS: Alborota al Pueblo y se mofa de Dios.

PILATO: Llevadle y condenadle según vuestra Ley.

CAIFÁS: Según la Ley judía no tenemos el derecho de dar muerte a nadie.

PILATO: Dejadme que lo interrogue.

(Se sienta en la silla y el soldado Romano trae a Jesús hasta Pilato)


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CENTURIÓN: Soldado, acercad al reo hasta el procurador.

PILATO: (Dirigiéndose a Jesús): ¡Dime! ¿Quién eres tú? (Jesús no responde. Pilato se
levanta y se acerca a Jesús, diciendo): ¡No respondes nada! ¿No te das cuenta que yo
tengo el poder para condenarte o para dejarte libre?

JESÚS: No tendrías ese poder si no te viniera de lo alto.

PILATO: ¿De lo alto?


JESÚS: Sí, del rey que gobierna el Universo entero y del cual soy su hijo.

PILATO: Pero dime: ¿Eres tú el rey de los judíos?

JESÚS: ¿Eso lo dices por tu cuenta? ¿O porque te lo han dicho otros de mí?

PILATO: ¿Soy yo judío por ventura? Los jefes de los sacerdotes te han entregado a mí.
¿Qué has hecho?

JESÚS: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi gente me


libraría de todos vosotros, pero mi reino no es de aquí.

PILATO: ¿Así que tú eres Rey?

JESÚS: ¡Tú lo has dicho! ¡Yo soy Rey!

PILATO: ¿Yo?...Yo no…Lo dicen los que te traen y tú mismo lo dices.

JESÚS: Yo nací y vine al mundo para hablar de la Verdad, y todo el que ama la verdad
me ama a mí; y el que me ama, ama también al Padre.

PILATO: ¿La Verdad? Pero… ¿Y quién es la Verdad? ¡Ba!


(Dirigiéndose a los ancianos del Sanedrín, Pilato dice):
¡Oídme! ¡Yo no encuentro en él delito alguno!

CAIFÁS: Pero Pilato, ¡es un impostor!

ANÁS: ¡Ha alborotado al Pueblo desde Nazareth hasta aquí!

DORAS: “El Nazareno es culpable. ¡Crucifícale!”

PILATO: (Llama al Centurión y le pide –públicamente- que traiga a Barrabás):


“Traedme a Barrabás” (Y dirigiéndose a todos dice):
“Es costumbre muy antigua que al llegar la Pascua, Roma ponga en libertad a aquel reo
que vosotros pidiéreis. A quién queréis que os suelte: ¿A Jesús llamado el Cristo? ¿O a
Barrabás, ladrón y homicida?

TODOS: ¡Suéltanos a Barrabás! ¡a Barrabás!


PILATOS: Y ¿Qué hacemos con el Cristo?
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TODOS: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! ¡Crucifícale!

PILATO: (Dirigiéndose a ellos dice): ¡Soltaré a Barrabás y a Jesús lo enviaré para que
lo flagelen.
(Ordena al Centurión, diciéndole al oído, pero haciéndose escuchar por todos):
Centurión, ¡Suelta a Barrabás! Y a Jesús, envíalo a ser flagelado, para que al verlo
malherido ellos mismos se apiaden de la condenan que piden para él. (Inmediatamente
el Centurión con voz fuerte da la indicación al soldado para que libere a Barrabás,
diciendo):

CENTURIÓN: Soldado, ¡Soltad a Barrabás!


(Cuando el soldado suelta a Barrabás, éste sale mostrando sus manos libres de las
ataduras, y gritando: libre, soy libre, puedo hacer lo que quiera, soy libre totalmente)

(Con Jesús atado prosigue la marcha hacia el lugar de la flagelación)

ORACIÓN:
Señor, en la Mañana del Viernes Santo fuiste conducido por los jefes de tu pueblo ante
Poncio Pilato. Le pedían que te juzgara y que te condenara a muerte. En muchas
ocasiones nos pasa como a Pilato, no te conocemos para hacer un juicio de Ti, no te
conocemos cuando nos presentan a alguien para ser juzgado, para que demos nuestro
juicio frente a los demás. Señor si no has venido a condenar sino a salvar ayúdanos a ser
instrumento de salvación y no de condenación, de liberación y no de murmuración.

CONSIGNAS:
1.
- Para que no nos desentendamos de lo que les pasa a los demás
- Danos Señor, un corazón generoso
2.
- Para que no seamos injustos con nuestros semejantes
- Danos Señor, un corazón generoso
3.
- Para que hagamos el bien sin importarnos lo que digan los otros
- Danos Señor, un corazón generoso

Sexta Estación:
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús Flagelado, Coronado de espinas y Condenado a muerte
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: Jesús es entregado a los soldados. Lo tratan como rey de irrisión. La


corona de espinas, el cetro y la capa roja son los signos de su miserable realeza. Y sin
embargo Jesús era verdaderamente el Rey, de una realeza bien diferente a las realezas de
este mundo. Jesús era Rey de una realeza auténtica a los ojos de Dios y a los ojos de
todos los que aceptan creer en el escándalo de la Cruz.
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(De pronto los soldados detienen la marcha. Toman a Jesús, le desnudan la espalda, lo
atan a un cepo –o tronco- y lo empiezan a azotar. Le dan 39 azotes diciendo,
enumerándolos unos a uno, y gritándo públicamente el azote enumerado):

SOLDADOS: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…treinta y nueve

(Luego le colocan una corona tejida de espinas, le hacen reverencia de burla, se


arrodillan delante de él y todos se ríen y uno de ellos le dice):

SOLDADO No 1: ¡Salve! ¡Rey de los Judíos! (todos lo aplauden y se burlan)

SOLDADO No 2: (Le venda los ojos, lo abofetea y le dice): Si eres el Cristo, adivina
¿quién te pegó? (Los soldados se burlan entre sí, mientras lo escupen, lo insultan y se
ríen).

(En ese momento llega el Centurión, acompañado de un soldado, y los detiene en su


maldad):

CENTURIÓN: ¡Atrás! ¡Atrás, salvajes! Soldado… (se dirige a uno que viene con él)
trae el reo y llevémoslo ante el Procurador.

(Se presentan ante Pilato quien al ver a Jesús siente compasión por él. Inmediatamente
ve a su mujer quien está observando todo desde una esquina del pórtico de su casa.
Hace señas a Pilato, con un pañuelo blanco en la mano, para que se dirija hasta ella.
Pilato se acerca a ella y ella le dice desde un segundo piso –o en su defecto desde una
parte alta-, haciéndose escuchar por todos los presentes):

MUJER DE PILATO: “No envíes a este hombre a la muerte pues es inocente. Lo he


visto en mis sueños, no lo dejes morir”.

(Pilato vuelve a su lugar, con su mirada pone el acento en el aspecto sorprendentemente


demacrado en el cual ha quedado Jesús. Inmediatamente se dirige a los integrantes del
Sanedrín y al tumulto que venía con ellos):

PILATO: ¡Miradlo! ¡Miradlo bien! ¡Ved cómo ha quedado vuestro Rey! (Dirigiéndose
a la Multitud y señalando a Jesús, dice): ¡He aquí a vuestro hombre!

CAIFÁS: ¡Ese no es nuestro hombre! ¡Nuestro Mesías vendrá de Jerusalén bajo el


Reino de un trono poderoso! Este hombre debe morir.

PILATO: ¡Yo tengo las manos limpias de la sangre de este hombre!

ANÁS: Tan puras como están tus manos están nuestras conciencias de esta sangre

CAIFÁS: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.

PILATO: ¡Sí, que caiga sobre vosotros! (se sienta, pide al centurión una jarra con agua
y una toalla y se lava las manos diciendo): ¡Traedme agua! (Luego se dirige a los
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presentes y les dice): Desistid de vuestra intención… (Se empieza a lavar las manos
diciendo): ¡Esto es en señal de que soy inocente de la muerte de este justo!

DORAS: ¡Procurador implacable! ¿Qué? ¿Te entristece una Cruz? ¡Débil es tu


voluntad!

PILATO: (Se levanta furioso y le arroja la toalla a la cara y le dice): ¡Débil, sí! ¡Por qué
he de derramar sangre sobre vosotros! ¿Acaso estáis más limpios que yo de la sangre de
este hombre?

CAIFÁS: ¡Lo estamos! Al bañarnos, en los ritos de purificación, hemos bajado por
unos escalones y subido por otros; para que al subir no recojamos la inmundicia que
dejaron nuestras sandalias.

PILATO: ¡Hipócritas! Os habéis lavado por fuera, pero por dentro estáis llenos de toda
inmundicia y suciedad.

CAIFÁS: (En tono amenazante): Si sueltas a este hombre ¡No eres amigo del César!

ANÁS: ¡Todo el que se dice Rey, va contra el César!

DORAS: (Se le acerca furioso y amenazante y le dice): Si sueltas a este hombre ¡Te
acusaremos ante el César de Roma!

PILATO: (Guardando silencio, se aparta un poco, y hablando de forma meditativa,


dudosa y pensativa hace esta reflexión. El actor debe hablar de manera que se sienta a
Pilato reflexionando pero siendo escuchado por quienes están viviendo el dramatizado):
“Si dejo libre a este hombre me acusarán ante el César, y él podría acusarme de alta
traición, y entonces… ¿Qué sería de mí? ¿de mi Poder? ¿mis riquezas? ¿mis honores?
¡Y todo por culpa de este hombre (observando a Jesús) que ni siquiera conozco! (Se
dirige a Jesús y levantando ambos brazos, le dice): ¡JESÚS DE NAZARETH, IRÁS A
LA CRUZ!

COMENTADOR: Pilatos, se sienta y firma la sentencia que debe publicarse en Latín,


Griego y Hebreo para que todos la entiendan.

CAIFÁS: (Recibe la sentencia, la lee junto a Anás y volviendo a Pilato dice):


¡Pero Pilato! No escribas: “Este es el Rey de los Judíos”, sino: “El que se hace llamar
Rey de los Judíos”

PILATO: ¡Los escrito, escrito está! Así pues que llevadlo y crucificadlo según esta
orden. (Da la vuelta y sale).

CENTURIÓN: ¡Abrid Paso a Jesús Nazareno, condenado a muerte, muerte de Cruz!


¡Jesús Nazareno, Rey de los Judíos!

ORACIÓN:
Señor, muchos hombres y mujeres de hoy son juzgados y condenados injustamente.
Muchos hermanos y hermanas nuestros son flagelados, torturados, secuestrados por la
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pobreza y por la violencia. En ellos se prolonga el juicio perverso que te condenó. Que
para ellos y ellas brille tu Verdad y su angustia sirva para la salvación del mundo. Un
día, con nuestra muerte Señor, vendrás a juzgar a vivos y muertos. Que entonces seamos
hallados a tu derecha, con los que te reconocieron, te amaron y te sirvieron en sus
hermanos.

CONSIGNAS:
1.
- Por haber sufrido para que nosotros tengamos vida eterna
- Gracias Señor por tu entrega
2
- Por haber enfrentado con valentía la burla y el odio
- Gracias Señor por tu entrega
3.
- Por ser la Verdad de quienes te buscamos
- Gracias Señor por tu entrega

(Continúa la marcha)

Séptima Estación:
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús Carga con la Cruz
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: Los condenados a muerte en cruz tenían que llevar sobre sus
hombros, el madero donde iban a ser crucificados. La cruz es expresión de condenación
de parte de los hombres. Era el suplicio más bárbaro y afrentoso de la humanidad.
Aplicado a los esclavos y a los subversivos. La cruz es también el símbolo religioso de
condenación, por eso la escritura dice: “Maldito el que muere en una cruz”. Esta fue la
maldición que los enemigos de Jesús le quisieron imponer.

(Jesús que viene ya en un estado lamentable se detiene a descansar un momento y es


entonces cuando los soldados le presentan la cruz)

SOLDADO: (Levanta la Cruz y se la entrega a Jesús)

JESÚS: (Adelantándose hacia la Cruz, la recibe, la besa y dice): ¡Salve Cruz Preciosa
por tanto tiempo y con tanto anhelo deseada! Yo doy mi vida por mis ovejas, ellas me
obedecerán y habrá un solo rebaño y un solo pastor. El Padre me ama porque yo doy mi
vida para volverla a recibir.

CENTURIÓN: (Presentan a los dos ladrones que acompañarán a Jesús en su camino al


Calvario). “Traigan a los dos ladrones y también entréguenles sus respectivas cruces”.

SOLDADOS: (Traen a los malhechores y les obligan a llevar sus cruces)


ORACIÓN:
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En la Cruz, Señor, abrazas todos los dolores y angustias, fracasos y desolaciones,
enfermedades y muertes de los hombres y mujeres de la historia humana. Recibimos de
tu mano, con amor, las cruces que quieras enviarnos. Algunas de ellas son inherentes a
nuestra condición humana, pero otras son fruto de la injusticia y violencia del mundo,
de la miseria moral o del pecado. Que no rehuyamos a tu cruz, antes, con amor, la
abracemos pues en ella prolongas tu pasión salvadora en nuestra vida y sigues haciendo
la salvación del mundo.

CONSIGNAS:
1.
- Para que nos esforcemos por vivir en amistad con Dios
- Jesús, ayúdanos
2.
- Para que no hagamos nada que nos aleje de Dios
- Jesús, ayúdanos
3.
- Para con tu cruz buscar libertad frente al maltrato y el sufrimiento injusto
- Jesús, ayúdanos

(Carga con la cruz y empieza lentamente la marcha):

Octava Estación:
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús es ayudado por el Cireneo
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR:
Cuando el Evangelio se escribe Simón Cireneo es cristiano y Jesús ya ha muerto y
resucitado. Simón Cireneo es el modelo de quienes llama Jesús a su servicio en medio
de las dificultades de la vida. El Cireneo encontró el don de la fe cargando a sus
espaldas los sufrimientos de la comunidad cristiana, haciendo suyos los dolores de la
comunidad de Jesús. Sus dos hijos, Alejandro y Rufo, eran de seguro del grupo de los
primeros creyentes. Simón de Cirene al llevar la cruz de Jesús se convierte en modelo
del discípulo que camina por los senderos de Cristo.

(Un poco adelante del cortejo, aparece en el camino Simón, un campesino que va con su
hijo pequeño hacia el pueblo y se detiene a observar lo que está pasando).

CENTURIÓN: ¡Soldados! ¡Pronto! Detened a ese individuo (señala a Simón)

SOLDADOS: (Corren hacia el campesino, lo toman por los brazos y uno de ellos le
dice): ¡Camine usted con nosotros, deja eso al muchacho! (le quita un morral y lo tira al
suelo. El niño que lo acompaña lo recoge asustado).
SIMÓN: (Los sigue hasta donde está Jesús y espera)

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JESÚS: ¡Quién quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz
de cada día y me siga!

SOLDADO: (Carga a Simón con la Cruz de Jesús)

SIMÓN: (Recibiendo la Cruz, dice): ¡Ahora me alegro de sufrir por Ti! ¡Pues voy
completando en mi carne mortal lo que falta a las penalidades de Cristo por su Cuerpo
que es la Iglesia!

ORACIÓN:
Tu invitación a llevar la Cruz tras de ti sigue sonando hoy en nuestro Corazón. Pero no
llevamos sólo nuestra propia cruz. Llevamos también las cruces de todos nuestros
hermanos y hermanas en la fe. Formamos en ti un solo cuerpo que es la Iglesia. Cuando
entregaste a Simón tu Cruz le entregaste igualmente los sufrimientos de todos los tuyos.
Danos fuerza para llevar hoy tu cruz y la de nuestros hermanos.

CENTURIÓN: ¡Que prosiga la marcha! ¡Adelante!

CONSIGNAS:
1.
- Para que estemos dispuestos a ayudar siempre
- Señor Jesús, escucha nuestra oración
2.
- Para que tomemos conciencia que a nuestro lado hay hermanos que requieren
nuestra ayuda
- Señor Jesús, escucha nuestra oración
3.
- Para tener fuerza de mantenernos en los senderos de Cristo
- Señor Jesús, escucha nuestra oración

Novena Estación:
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús encuentra a las Mujeres de Jerusalén
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR:
En el camino de la Cruz una multitud del pueblo y de mujeres se golpean el pecho y se
lamentan por Jesús. En este mismo instante Jesús abre paso para la ternura y la
reflexión. Detiene su marcha y dirige sabias palabras a las mujeres de Jerusalén. En una
de ellas, Jesús, la imagen del Dios invisible, deja su imagen dándole visibilidad al Dios
escondido, al Dios que en la antigüedad no se podía representar ni figurar. Es Jesús
quien abre la imagen de Dios para el hombre y la deja grabada en su corazón.

(Varias mujeres llorando salen al encuentro de Jesús, los soldados tratan de separarlas)
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JESÚS: (Quien cuenta con la ayuda de Simón de Cirene. Se detiene ante ellas, las mira
y les dice): ¡Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por
vuestros hijos!

MARTHA: (Una de las mujeres dice en voz alta): ¡Pero Señor! Sabemos que tu
condena es injusta.

JESÚS: (Mirando la multitud, dice): Si con el árbol verde hacen esto ¿Qué no harán
con el seco?

(Por entre la multitud aparece la Verónica en compañía de otras mujeres tratan de


abrirse paso pero los soldados se interponen)

VERÓNICA: (Se abre paso a empujones y se arrodilla frente a Jesús, diciendo):


¡Señor mío y Dios mío! (Poniéndose en pie con el velo de sus espaldas limpia el rostro
de Jesús)

SOLDADOS: (Retiran rápidamente a la verónica y uno de ellos dice): ¡Retirad a esa


mujer! ¡No es hora de contemplaciones! ¡Debemos continuar la marcha!

JESÚS: A todo el que se declare a mi favor delante de la gente, yo me declararé a favor


suyo delante de mi Padre que está en los cielos.

ORACIÓN:
En este mundo de violencia y de injusticia pero también de gracia y misericordia dejas
por doquier tu imagen dolorosa. La llevan todos esos dolidos de nuestro mundo:
“Rostros de niños golpeados por la pobreza y la guerra antes de nacer…Rostros de
jóvenes desorientados…Rostros de indígenas marginados…Rostros de campesinos
desplazados…Rostros de obreros mal retribuidos…Rostros de subempleados y
desempleados…Rostros de marginados y hacinados urbanos…Rostros de ancianos
olvidados. También en las angustias de nuestros propios rostros has querido dejar tu
imagen sufrida.

SOLDADO: (Empujando a Jesús, dice): ¡Pronto! ¡Continuad la marcha!

CONSIGNAS:
1.
- Para que en nuestra vida seamos generosos y comprensivos
- Señor, escucha nuestra oración
2.
- Para que nos pongamos de parte del que sufre
- Señor escucha nuestra oración
3.
- Para que no seamos indiferentes ante las necesidades de los hermanos
- Señor escucha nuestra oración
Décima Estación:
“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
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Jesús es Crucificado
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: Al llegar al Calvario los soldados despojan a Jesús de sus vestidos.


Al entrar al mundo de los hombres el Hijo de Dios hizo su primer despojo. Renunció al
esplendor de su divinidad para asumir la condición de siervo y en ella llegar a su pasión
y su Cruz. Ahora desnudo inerme, se entrega libre al supremo sacrificio de la crucifixión
y la muerte para la vida del mundo

CENTURIÓN: (Deteniendo la marcha y dirigiéndose a uno de sus soldados, dice):


¡Mira que hemos llegado!

SOLDADO: (Toma violentamente a Jesús de las ropas, desgarrándolas) ¡Vamos!


Despójate de tus vestiduras reales, pues nosotros estamos ansiosos por ellas. Es hora de
que nos demuestres en realidad ¿Quién eres? (Tira cada soldado un pedazo de túnica y
todos ríen a carcajadas).

JESÚS: (Desnudo y tambaleante). Si alguien quiere seguirme ¡Que me siga! Y allí


donde yo esté, estará también mi servidor y el Padre le honrará.

SOLDADO: (Mirando a toda la multitud) ¿Ninguno va a seguirle en su camino de


Gloria? (Todos ríen).
(Los otros soldados obligan a Jesús a tenderse sobre la cruz. Otros soldados traen
también a los ladrones Dimas y Gestas, que vienen profiriendo insultos y peleando entre
ellos mismos. Les obligan también a tenderse sobre las cruces.

JESÚS: ¡Siento en este momento una angustia terrible! ¡Pero precisamente para eso he
venido! ¡Padre! ¡Glorifica tu nombre!

SOLDADO: (En tono de burla se dirige a los presentes): Lo oyeron, tiene miedo
porque su Padre no viene a salvarlo. Procedan de inmediato (El centurión observa el
comportamiento y se hace el indiferente).

(Al ser clavados en la cruz, lloran y se lamentan por el grosor de los clavos, las mujeres
y los acompañantes cercanos a Jesús se lamentan llorando y los soldados y sumos
sacerdotes se burlan)

ORACIÓN:
Señor, tu apóstol pide “despojarnos de las obras de las tinieblas y revestirnos de las
armas de la luz”. Despojados de nosotros mismos, de nuestros egoísmos y suficiencias
nos has revestido de ti en el bautismo. Clava Señor Jesús en tu Cruz nuestros pecados y
egoísmos, nuestros desamores e injusticias para que seamos liberados de ellos y
recibamos copioso el fruto de tu redención.

CONSIGNAS:
1.
- Porque eres tú quien das la vida por nosotros
- Gracias Señor por ser nuestro amigo
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2.
- Porque nos has amado hasta morir por nosotros
- Gracias Señor por ser nuestro amigo
3.
- Porque en la cruz nos has enseñado cómo se es amigo de verdad
- Gracias Señor por ser nuestro amigo

Décimo Primera Estación:


“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús promete su Reino al buen ladrón
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: La Cruz no fue escogida por Dios sino por mentes criminales. Dios
quiere la vida porque quiere el reino de la libertad y del amor. No quiere que los
hombres preparen cruces para otros hombres. La cruz es obra del pecado y no del amor
de Dios. Eso es lo que Jesús trata de mostrar en las palabras que pronuncia en la cruz;
palabras que son a la vez una predicación para los maleantes que están crucificados con
él y para quienes le han llevado a este suplicio. Es una invitación para que dejen de
fabricar cruces para sus hermanos cambiando con el mensaje del Evangelio a una vida
nueva.

JESÚS: (Mirando a la multitud y de forma asfixiada dice): ¡Padre! Perdónales porque


no saben lo que hacen!

GESTAS: (Uno de los bandidos) Si de verdad eres el Hijo de Dios, ¡Sálvate a ti mismo
y sálvanos a nosotros!

DIMAS: (El otro bandido, dice): ¡No tienes temor de Dios! Tú que estás bajo el mismo
castigo. Nosotros lo estamos sufriendo con toda razón porque estamos pagando el justo
castigo de lo que hemos hecho; pero éste hombre, no hizo nada malo… (Luego añadió):
¡Jesús! ¡Acuérdate de mí, cuando llegues a tu Reino!

JESÚS: ¡Te lo aseguro! ¡Hoy estarás conmigo en el Paraíso!

ORACIÓN: Señor Jesús, como el buen ladrón, aceptamos tu mensaje de conversión.


Queremos reconocer como él que tú eres el Hijo de Dios, que has sufrido por nuestra
salvación. Ya no queremos causar más dolor y sufrimiento a nuestros hermanos, a
nuestros familiares, a los integrantes de la sociedad. Ya no queremos obrar con mala
intención en el corazón, ya no queremos murmurar y levantar calumnias contra los
demás. Hoy queremos que todo sea como en el Paraíso, como al principio cuando
empezó esta hermosa historia de amor, cuando tú nos diste Dios una hermosa creación,
una hermosa familia, un hermoso llamado de conciencia para construir tu reino.
CONSIGNAS:
1.
18
- Porque tú eres el Hijo de Dios
- Llévanos Señor a tu Reino
2.
- Porque tú eres nuestro mejor amigo
- Llévanos Señor a tu Reino
3.
- Porque tú tienes palabras de vida eterna
- Llévanos Señor a tu Reino

Décimo Segunda Estación:


“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús en la Cruz, su Madre y el discípulo Amado
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

(María y Juan llegan junto a la Cruz. Jesús mirándolos y mirando a la multitud dice):

COMENTADOR: En los primeros días de la vida terrena de Jesús, María, la madre del
Señor, había escuchado del anciano Simeón esta profecía: “Mira, este niño hará que
muchos caigan o se levanten en Israel. Será signo de contradicción, y a ti una espada
atravesará tu corazón”. Al comenzar el ministerio público, en Caná de Galilea, Jesús
dijo a María que aún no había llegado su hora. María estaba invitada a estar presente en
esa hora, la hora de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Allí está a los pies de su
Hijo, de pie, en el Calvario, ofreciendo al Padre Dios la víctima que más ama, su propio
Hijo.

JESÚS: (Dirigiéndose a María): ¡Mujer! ¡Ahí tienes a tu hijo!


(Hablando pausada y asfixiadamente, mira al discípulo y dice): ¡Hijo! ¡Ahí tienes a tu
madre!

(En este momento María se agarra de la cruz, llorando a los pies de Jesús y el discípulo
la abraza y acompaña en su dolor. Jesús sigue en su agonía y exclama): ¡Dios mío!
¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?

ORACIÓN:
En la cruz eres el Sumo Sacerdote que nos hacía falta: santo, inocente, sin mancha.
Nosotros, pecadores, unimos a Ti, como María, nuestros dolores y muertes, en particular
el fecundo sacrificio de inocentes. María, tu madre, te oye decir en esta hora: ¡Ahí está
tu hijo! Gracias por entregarnos su amor de Madre, a nosotros que somos tu hijo, que
somos tu Iglesia. Ayúdanos, como buenos discípulos, como buenos hijos, a abrir la
puerta de nuestro corazón y aceptarla como Madre, asumiendo como ella la perfecta
obediencia de tu mensaje salvador.

CONSIGNAS:
1.
- Porque eres la discípula fiel seguidora del mensaje de tu Hijo
- Gracias María por ser nuestra madre
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2.
- Porque siempre estás a nuestro lado
- Gracias María por ser nuestra madre
3.
- Porque nos ayudas cuando lo necesitamos
- Gracias María por ser nuestra madre

Décimo Tercera Estación:


“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
Jesús muere en la Cruz
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: La crucifixión romana era muy severa. Se quería que el reo


padeciera y experimentara el sufrimiento lo más consciente posible y que esto fuera
ejemplo para que no se levantaran amotinamientos en el pueblo. Momentos antes de
morir Jesús, vemos a un soldado mojando los labios del Maestro con una esponja
humedecida con hiel y vinagre ya que era la forma en la que el crucificado se despertaba
de pequeños desmayos que podían presentarse antes de su muerte.

JESÚS: (Ya muy agotado y con poca fuerza dice): ¡Tengo sed! (Y se desmaya atado a
la cruz)

SOLDADO: (Corre a mojarle a Jesús los labios con vinagre y hiel): ¡Toma! ¡Respira!
¡Prueba!

JESÚS: (Luego de una pausa, vuelve a exclamar): ¡Padre mío! ¡Todo está cumplido!
(Un poco después se reincorpora y grita, con mucho esfuerzo): ¡Padre, en tus manos,
encomiendo, mi espíritu! (Y diciendo esto, murió)

(TODOS NOS PONEMOS DE RODILLAS Y GUARDAMOS UN MOMENTO DE


SILENCIO)
TODOS DE PIE

NICODEMO: (Dirigiéndose a María): Buena Madre, me uno a tu dolor (María le


responde: ¡Oh, Nicodemo! –Sólo pronuncia su nombre para dar a entender a los
presentes que se trata de Nicodemo. Ante esa intervención de María, quien actúa de
Nicodemo continúa diciendo): Yo me acerqué a vuestro Hijo al amparo de la noche,
para no ser visto por nadie. Aún quedan sus palabras en mi corazón: “Nacer de nuevo”,
“Nacer de lo Alto”. Yo entendía en ese momento, creía que se trata de volver a meterme
en el vientre de mi madre para nacer. Hoy entiendo sus palabras…Madre…se trata de
morir para nacer, se trata de resucitar siendo una persona nueva y auténtica según su
mensaje. (María lo escucha, con los ojos llorosos, pero con esperanza en su corazón. En
ese preciso momento se acerca José de Arimatea haciendo un acercamiento y
contemplando a Jesús muerto en la Cruz. Nicodemo lo reconoce y le dice): José de
Arimatea, tenemos que nacer de nuevo.

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JOSÉ DE ARIMATEA: (Mirando al discípulo amado, a Nicodemo mismo, a María y a
las santas mujeres dice): Sí, Nicodemo, vamos a Nacer de nuevo con su mensaje. (En
ese momento, José, se dirige a María y le dice): Buena Madre, no os intranquilices por
el cuerpo de vuestro Hijo, ahora mismo voy a donde Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús,
para descolgarlo y darle sepultura.

MARÍA: (con voz dolorosa pero con esperanza): Gracias, hijo mío; Gracias hijos míos,
por llevar a mi Hijo en sus corazones y en sus vidas, por querer darle lo mejor hasta en
este momento de su muerte, por disponer todo en sus vidas para que él Resucite en cada
uno de ustedes.

ORACIÓN: Señor, “Todo se ha cumplido”. La misión del Padre está realizada. Al


expirar as entregado el Espíritu. Con tu muerte termina un mundo y se abre otro: el que
lleva a la vida y a la Resurrección. Tu muerte es la hora de los discípulos, como
Nicodemo, Señor, permítenos recordar tus palabras todos nuestros días para nacer de
nuevo, como José de Arimatea, Señor, permítenos dejar a un lado nuestros temores y
presentarnos en público como tus discípulos. Danos la fuerza de tu espíritu para
prolongar tu vida y tu misión a lo largo del tiempo, para unirnos a la hora de tus
discípulos, para ser un verdadero seguidor de tu evangelio todos nuestros días.

CONSIGNAS:
1.
- Porque en la misión de tu Hijo está cumplida tu misión de Padre
- Gracias Padre Dios
2.
- Porque con el Espíritu concedido por tu Hijo empieza la hora de sus discípulos
- Gracias Padre Dios
3.
- Porque por amarnos tanto nos has entregado a tu Hijo
- Gracias Padre Dios

Décimo Cuarta Estación:


“Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz redimiste al Mundo”
El cuerpo de Jesús es presentado a su Santísima Madre y
colocado en el Sepulcro
“Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de
su Santísima Madre”

COMENTADOR: Después de las debidas licencias romanas para bajar a los


crucificados, el cuerpo de Jesús es puesto en las manos de María, preparado con aromas
y envuelto en una sábana siguiendo el uso de sepultar entre los judíos. Jesús fue
sepultado en una tumba nueva.
(Luego de permanecer un momento en brazos de María, el Cuerpo de Jesús es colocado
dentro del Sepulcro. Esta es una escena muda, no hay palabras, todo es en absoluto
silencio y respeto):

ORACIÓN:
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Tu Corazón y el de tu madre no forman sino un solo corazón. Ella como madre nos
lleva a todos y nos hace partícipes de tu obra redentora. ¡Señor!, a partir de ti el hombre
no se hundirá para siempre en la oscuridad y el frío de un sepulcro sin esperanza.
Sepultado, Señor, Tú no estás sólo. Tu cuerpo místico, que es tu Iglesia, está contigo.
Ahora como tus discípulos, con nuestras vidas, queremos pasar contigo por la oscuridad
de nuestra muerte, causada por el pecado, anhelando la luz de tu gloria; queremos
resucitar contigo Señor, ser hombres y mujeres nuevos, renovando la gracia que
recibimos en nuestro Bautismo. Te suplicamos que siempre exista para nosotros un
mañana iluminado por el compartir de tu resurrección. Para que así, cuando pasemos
por el sepulcro final de nuestras vidas, la oscuridad de las tinieblas no puedan devorar
la luz de nuestra fe, ni el consuelo de nuestra esperanza.

CONSIGNAS:
1.
- Porque con la muerte de tu Hijo vencemos nuestro pecado
- Gracias Padre por darnos a tu Hijo
2.
- Porque Jesús es el Señor y vive a nuestro lado
- Gracias Padre por darnos a tu Hijo
3.
- Porque podemos llevar este mensaje de alegría
- Gracias Padre por darnos a tu Hijo

ORACIÓN FINAL (De san Juan Eudes)

“Señor Jesús,
Dios verdadero y dador de vida eterna,
que muriendo y resucitando quisiste
asociarnos a tu muerte y a tu vida,
concédenos manifestar en nosotros tu pasión
y tu resurrección muriendo al pecado
y a nosotros mismos
y viviendo en ti y para ti por siempre”.

V. Queremos Señor Jesús


R. Que Vivas y Reines con nosotros
V. Nos bendiga con su Hijo
R. La Santísima Virgen María, Amén.