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FACULTAD DE PSICOLOGÍA

EAP PSICOLOGÍA

UN CAMBIO DE ENFOQUE
El pensamiento sistémico es una disciplina para ver totalidades. Es un marco para ver interrelaciones en
vez de cosas, para ver patrones de cambio en vez de “instantáneas” estáticas. Hoy el pensamiento
sistémico se necesita debido a la complejidad que nos abruma. El pensamiento sistémico es una disciplina
para ver las “estructuras” que subyacen a las situaciones complejas, y para discernir cambios de alto y bajo
apalancamiento. Nos ofrece un lenguaje que comienza por la reestructuración de nuestro pensamiento.
Existen dos tipos de complejidad: Complejidad en los detalles y complejidad dinámica. Este segundo tipo
son situaciones donde la causa y el efecto son sutiles, y donde los efectos de la intervención a través del
tiempo no son obvios.
La esencia de la disciplina de pensamiento sistémico radica en un cambio de enfoque: ver las
interrelaciones en vez de las concatenaciones lineales de causa – efecto; y ver procesos de cambio en vez
de “instantáneas”.
La práctica del pensamiento sistémico comienza con la comprensión de un concepto simple llamado
feedback o “retroalimentación” que muestras cómo los actos pueden reforzarse o contrarrestarse
(equilibrarse) entre sí y se trata de aprender a reconocer tipos de “estructuras” recurrentes.
En los círculos de causalidad, si queremos ver interrelaciones sistémicas, necesitamos un lenguaje de
interrelaciones, un lenguaje constituido por círculos. En cuanto al feedback, en el pensamiento sistémico,
es un axioma que toda influencia es causa y efecto. Nunca hay influencias en una sola dirección. Desde la
perspectiva sistémica, el actor humano forma parte del proceso de realimentación, no está separado de él.
Esto representa un profundo cambio de conciencia y el pensamiento sistémico sugiere que todos comparten
la responsabilidad por los problemas generados por un sistema.
Existen dos tipos de procesos de realimentación: reforzadora (amplificadora, de crecimiento: los actos
pequeños pueden redundar en consecuencias grandes, para mejor o para peor) y compensadora
(estabilizadora, opera cuando hay una conducta orientada hacia las metas).
Las demoras pueden inducirnos a grandes yerros, o tener un efecto positivo si las reconocemos y
trabajamos con ellas. Las demoras entre los actos y sus consecuencias están por doquier en los sistemas
humanos.
La realimentación reforzadora, la realimentación compensadora y las demoras son muy simples.
Constituyen los ladrillos de los “arquetipos sistémicos”, estructuras más complejas que se repiten una y otra
vez en nuestra vida personal y laboral.
Opinión crítica: En este capítulo nos ayuda a entender cómo el pensamiento sistémico nos enfoca a ver
una organización desde un aspecto interno, en su totalidad; además de interrelacionar sus componentes y
poder conocer las cambiantes de su composición.
Respecto a conceptos como complejidad detallada y la complejidad dinámica, esta última nos dice que
pese que se tarde días en producir algo, semanas en desarrollar alguna promoción de marketing, meses
en contratar y capacitar a un nuevo personal, y años en desarrollar nuevos productor, cultivar talento
administrativo y alcanzar una calidad prestigios; no siempre el resultado va a ser lo esperado, es por ello
que debemos tomar en cuenta las variables sueltas, tanto del personal como de la organización para que
se pueda lograr el objetivo planteado desde un inicio.
Y tenemos otros conceptos como: realimentación reforzadora, que nos dice que no debemos enfocarnos
solo en un trabajador que tenga mucho potencial y desarrollarlo, sino también tomar en cuenta a otro
personal que quizás no tenga gran potencial a comparación del primero, pero se podría guiar y desarrollar
competencias que el trabajador nunca imagino. Mientras que el proceso de realimentación compensadora
nos dice que a veces uno cree que la solución en una empresa que sufre presiones presupuestarias, será
la reducción de personal. Pero no toma en cuentan que los trabajadores que continúan en la organización
realizan horas extras, contratación de consultores siguen consumiendo la diferencia. Los costes no
descienden porque el sistema tiene su propio orden. Es por ello que las empresas deben acudir a un
sistema compensador que nos procura mantener una meta u objetivo, contratar nuevos trabajadores es un
proceso compensador con la meta de tener determinada fuerza laboral o tasa de crecimiento, donde la
meta consiste en enfilar hacia el rumbo deseado.
Y por último las demoras, que son las claves finalmente, ya que con un ejemplo nos menciona que mientras
uno desea llegar más rápido a la meta, el resultado va ser adverso. Es decir no podemos obligar a un
trabajador que trabaje de una manera que nosotros queramos, se debe producir una demora (enseñarle,
explicar, brindar un modelo) para que este pueda darnos los resultados esperados y no se genere lo
contrario, ya que se generaría inestabilidad y oscilación.

Alumna: Kyara Pomahuacre Ochoa


Código: 2014020425