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UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

“AÑO DE LA CONSOLIDACIÓN DEL MAR DE GRAU”

TEMA: Apología Del Delito

CURSO: Derecho Penal

PROFESOR: Dr. Luis Yaipén Hidalgo

ALUMNO: Antón Inga Brígida Isabel

CICLO: V

SEMESTRE: V - 2016

FECHA: Piura, 26 de Abril de 2016

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ÍNDICE
“AÑO DE LA CONSOLIDACIÓN DE MAR DE GRAU” ........................................................ 1
INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................ 3
CONCEPTO DE APOLOGÍA .................................................................................................... 4
DIFERENCIA DE LA APOLOGÍA CON LA INSTIGACIÓN ................................................. 6
CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES ....................................................................................... 8
a. Si la apología se hace del delito previsto en los artículos 152 al 153-A, 200,
273 al 279-D, 296 al 298, 315, 317, 318-A, 325 al 333; 346 al 350 o en la ley
N°27765, ley penal contra el lavado de activos o de la persona que haya sido
condenada como su autor o participe. ........................................................................... 8
b. Si la apología se hace del delito de terrorismo o de la persona que haya
sido condenada como su autor o participe, la pena será no menor de seis ni
mayor de doce años. Si se realiza a través de medios de comunicación social
o mediante el uso de tecnologías de la información y comunicaciones, como
internet u otros análogos, la pena será no menor de ocho ni mayor de quince
años; imponiéndose trescientos sesenta días de multa e inhabilitación
conforme a los incisos 2,4 y 8 del artículo 36 del código penal. ............................. 9
Bibliografía ................................................................................................................................. 10

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INTRODUCCIÓN

La apología del delito es un concepto ampliamente difundido y que tiene una


especial significación en el ámbito jurídico, dado que la misma está penada por
la mayoría de las legislaciones del mundo porque está estrechamente
relacionada con lo que mencionábamos más arriba de la defensa de ciertas
circunstancias muy controversiales o delictivas.

Cuestiones como la defensa de la eutanasia, que es el inducir a un enfermo


terminal a su propia muerte o la alabanza de situaciones comprobadamente
dañinas para el bien común y el mantenimiento del orden de una sociedad o
comunidad como ser el uso de drogas o el aliento al terrorismo, una cuestión
tan presente en nuestros días, constituyen algunos ejemplos concretos del
delito de apología que incluso se encuentra tipificado en buena parte de los
códigos penales de las diferentes naciones.

Por ejemplo, una persona que haciendo uso de un canal masivo como puede
ser el caso de alguno de los medios de comunicación masiva, da cuenta de los
beneficios que puede tener el consumo de tal o cual droga prohibida,
inevitablemente, deberá responder por esos dichos ante la justicia, ya que es
plausible de una denuncia o demanda por esta exaltación.

Puede entenderse la apología del delito como aquel elogio público de una
acción que ha sido declarada como criminal. Si un grupo terrorista secuestra y
fusila a un político y un periodista expresa en un programa de televisión que
“eso es lo que habría que hacer con todos los funcionarios públicos que han
llevado a la ruina al país”, este hombre de prensa podrá ser acusado de
apología del delito. Cabe destacar que la apología en privado no supone un
acto ilícito. Si, al ver esa misma noticia de los terroristas que matan a un
político, una persona le comenta a su familia que se trata de una acción “digna
de aplaudir e imitar”, el comentario podrá ser repudiable desde la ética, pero no
constituye un delito ya que se realizó en la esfera privada de ese grupo.

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CONCEPTO DE APOLOGÍA

Por apología como figura delictiva, ha de consistir en algo más de una


exaltación, de una alabanza entusiasta, de no ser así, sería una penalización
directa al derecho de opinión que tiene todo ciudadano, en el marco de un
sistema democrático.
El delito de apología tiene como razón de ser el sancionar a quien promueva de
forma pública e inequívoca la realización de conductas sancionadas
penalmente, señala Cruz Bolívar, Apologizar es, en términos comunes alabar,
exaltar, mostrar ante todos lo positivo de algo o de alguien.
En palabras de González Guitián, por muy reprobable que, desde el punto de
vista ético pueda parecer el elogio de un delito, lo que no es más que una
opinión no deben formar parte del catálogo de delitos que integran un texto
punitivo.
Debemos agregar, por tanto, determinado acento de desaprobación, que pueda
sustentar válidamente la incriminación del discurso apologético, en la medida
que pueda provocar la comisión de un delito; para ello, las palabras y/o el
escrito debe llegar a un determinado número de personas, cuyo contenido sea
idóneo y eficaz para poder generar en el colectivo la predisposición a perpetrar
un hecho punible. Así, en la doctrina colombiana, cuando nos dice que la
exaltación de hechos delictivos tiene que ser, así sea en grado mínimo, ideada
de tal forma que pretenda llegar a varias personas, como sería el caso no solo
de una noticia en un periódico o en la televisión, sino también de una
conferencia, un escrito, una página de internet, diferente a los correos
personales, que tiene el carácter de privado, etc. Si se produce una intrusión a
la intimidad, ingresando al correo personal y, así se extiende el mensaje
apologético, no podrá hablarse de delito, en tanto su autor no tuvo la intención
de dirigirlo a una pluralidad de personas.
Por tanto la apología para ser constitutiva de delito requiere más de una
alabanza a la comisión de un hecho punible determinado, pues es
indispensable que manifieste una incitación a delinquir, una provocación a que
otras personas sean convencidas a cometer determinados delitos, para tal
efecto, esta debe llegar a una serie de destinatarios, debe ser en todo caso
pública, suponiendo que el mensaje sea trasmitido, difundido por un medio de
comunicación social; a su vez debe ser directa, que se oriente a trasmitir un
mensaje provocador, lo anterior supone que la apología realizada en privado
cuando se dirige a un sujeto individual es atípica o que, incluso, es penalmente
irrelevante cuando las personas receptoras de las ideas o doctrinas forman
parte del núcleo personal de quien realiza la misma.

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Conducta típica

 Públicamente: En un espacio público, debe sobrepasar el ámbito


privado, debe usar un medio idóneo para propalar el elogio.

 Por delito: Se refiere a un acto terrorista ya realizado (según sentencia,


etc.)

 Por autor o coparticipe, se refiere a condenado por sentencia firme.

Sujeto activo.- cualquier persona

Sujeto pasivo.- El Estado

Elemento subjetivo.- el dolo

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DIFERENCIA DE LA APOLOGÍA CON LA INSTIGACIÓN

Nuestro texto punitivo, regula en su artículo 24° la denominada “instigación” en


virtud de la cual una persona llamada instigador, determina a otra a delinquir,
esta ultima la que lleva adelante el plan criminal, ejecutando la acción típica
que da lugar a la lesión y/o la puesta en peligro del bien jurídico tutelado; por la
norma penal no se trata del mero consejo, recomendación u opinión, sino de
una provocación directa a delinquir, generando el dolo en el autor inmediato,
donde es el instigado quien detenta el dominio funcional del hecho.
Por lo dicho, la instigación sería una incitación directa a delinquir, por lo que se
diría que la apología sería una especie de incitación indirecta, cuya represión
requiere que se convierta en una incitación directa, es decir, cuando se
convierta en una provocación.
El TC, sostiene que la apología no consiste en un acto de instigación, pues no
busca determinar a otro para que se decida a cometer el delito. La instigación
se realiza con relación a un sujeto determinado y para la perpetración de un
hecho concreto. En cambio, en cambio, en el caso de la apología no existe un
sujeto concreto receptor de la apología.
Otro elemento a saber, es que la figura participativa de la instigación ha de
tomar lugar de forma directa y personal, donde el inductor se dirige a
determinar psicológicamente al inducido, para que este último cometa
materialmente el hecho delictivo; mientras que la apología se dirige a un
público mayor de personas, de forma impersonal, es decir, que quien instiga en
calidad de participe lo hace ya en una individualizada conducta delictiva para
que sea realizada por otra persona en concreto, a diferencia de la instigación
como figura típica que en esencia es abstracta.
La auténtica diferencia entre provocación e inducción radica en que aquella se
dirige a una pluralidad de personas, de tal naturaleza que rebase la esfera de lo
íntimo o privado: para que la provocación sea punible ha de tener lugar en un
espacio público.
La comunicación apologética solo debe ser sancionada cuando pueda
convencer a determinadas personas a realizar una determinada actividad
delictiva, no ante sujetos proclives a perpetrar ciertos crímenes que, en todo
caso, se apoyan de dichas ideas para reforzar su predisposición criminal. Cada
quien ha de responder por sus propios actos a menos que se trate de una
persona especialmente vulnerable, con ciertos defectos estructurales
(psíquicos), en tales casos se da una autoría mediata, más en la hipótesis de
la apología a delinquir, si se distribuyen panfletos apologéticos a personas
evidentemente inimputables, no se dará la figura en cuestión, por incapacidad
del destinatario.

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Asimismo, no cabe atribuir el delito de apología, a aquellos libros, revistas,
manuscritos que se tienden a recopilar información forense a que narran
documentada los hechos de violencia, a partir de una visión histórica,
documental y/o punitiva; siempre que de ellos no se advierta una alabanza y/o
aprobación de dichos actos, a pesar del reproche jurídico-social que recae
sobre aquellos. Tampoco una novela de ficción, donde los lectores saben
perfectamente que se trata de una historia irreal.
Según lo dicho, cabe destacar dos aspectos:
Primero.- Que el discurso apologético requiere ser transmitido, difundido a una
pluralidad de personas, con capacidad auto-conductiva para poder cometer
delitos que se elogian.
Segundo.- Que la punición de la apología, no requiere constar que el mensaje
comunicativo haya traído como consecuencia la comisión de un delito concreto.
Por parte de quien canalizo e interiorizo la comunicación.

REBOLLO VARGAS entiende que la razón última de la tipificación de la


apología residiría en una fundamentación preventiva que trataría de evitar una
nueva ejecución del delito ensalzado.
El TC en el fundamento 88 de la sentencia recaída en el Exp. N° 0102-2002-
AI/TC, señala lo siguiente: “la aplicación del artículo 316 del código penal ha de
realizarse tomando en consideración los criterios de merecimiento de pena en
función de la gravedad del hecho. De ahí que no cualquier expresión de opinión
favorable sobre un acto terrorista, o su autor, constituya delito sino que deben
respetarse ciertos límites, estos son:
a) Que la exaltación se refiera a un acto terrorista ya realizado
b) Que cuando la apología se refiera a la persona que haya cometido el
delito, esta debe tener la condición de condenada por sentencia firme.
c) Que el medio utilizado por el apologista sea capaz de lograrla publicidad
exigida por el tipo penal, es decir, que debe tratarse de una via idónea
para propalar el elogio a un número indeterminado de personas
d) Que la exaltación afecte las reglas democráticas de pluralidad, tolerancia
y búsqueda de consenso.

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CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES

a. Si la apología se hace del delito previsto en los artículos 152 al 153-


A, 200, 273 al 279-D, 296 al 298, 315, 317, 318-A, 325 al 333; 346 al
350 o en la ley N°27765, ley penal contra el lavado de activos o de la
persona que haya sido condenada como su autor o participe.

El legislador fiel a su estilo, ha propuesto normativamente, la agravación de


la sanción punitiva, cuando en la retórica apologética se dirige a incitar a la
comisión de los siguientes delitos: secuestro, trata de personas, extorsión,
tráfico ilícito de drogas, tráfico ilegal de órganos y tejidos, seguridad
nacional y traición a la patria, poderes del estado y el orden constitucional
así como de lavado de activos.
Según lo anotado, el criterio fundamentado del injusto agravado seria la
prevalencia y/o la preponderancia (jerarquía) del bien jurídico protegido,
según la compaginación de valores consagrados constitucionalmente más
vemos que los delitos que atentan contra la vida humana no están incluidos
en el listado, así tampoco los delitos de lesa humanidad; se supone que la
vida humana, la pervivencia de la raza humana, son los intereses jurídicos
más importantes en una comunidad social. No obstante, parece que para el
legislador, el patrimonio y la libertad personal cuentan con mayor valor. Este
es el problema que se suscita, cuando el parlamento pretende abarcar el
mayor número de supuestos, dejando de lado otros, que revelan una mayor
justificación penalizadora.

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b. Si la apología se hace del delito de terrorismo o de la persona que
haya sido condenada como su autor o participe, la pena será no
menor de seis ni mayor de doce años. Si se realiza a través de
medios de comunicación social o mediante el uso de tecnologías
de la información y comunicaciones, como internet u otros
análogos, la pena será no menor de ocho ni mayor de quince años;
imponiéndose trescientos sesenta días de multa e inhabilitación
conforme a los incisos 2,4 y 8 del artículo 36 del código penal.

Se dice en el precepto in comento, que la agravación ha de tomar lugar,


cuando se dirige hacia “un delito de terrorismo o persona que haya sido
condenado como autor y/o participe por delito de terrorismo”.
La alabanza debe dirigirse a un acto que haya sido calificado como un delito
de terrorismo; un hecho que, de forma indubitable, revele dicha condición
jurídico-penal, que solo puede configurar por intermedio de una resolución
jurisdiccional firme y/o consentida. No se puede elogiar un acto que aún no
ha sido sentenciado como tal, máxime si puede presentarse un mecanismo
procesal que desvirtúe dicho carácter. No obstante, debe decirse que
sentencia absolutoria, que indique la no responsabilidad del acusado
(inocencia), no necesariamente da cuenta de la no comisión del hecho
punible, pues una cuestión distinta, es que los medios de prueba sean
eficaces para demostrar la culpabilidad del imputado.
Ahora bien, el legislador ha previsto una circunstancia de mayor agravación
cuando el discurso apologético toma lugar a través de “medios de
comunicación social o mediante el uso de tecnologías de la información y
comunicaciones, como internet u otros análogos”; es decir, mediando el
empleo de la prensa escrita, radial o televisiva, así como libros, folletos,
documentales y el internet, habiendo estructurado una clausula abierta, en
el sentido de otro medio susceptible de transmitir la información (mensaje
apologético) a un mayor número de personas. Es precisamente en dicho
indicador donde se fundamenta la peligrosidad del comportamiento de que
la retórica apologética al delito del terrorismo, pueda ser canalizada a una
masiva cantidad de personas, más aun si se utilizan las bondades
comunicantes, que se desprenden del correo electrónico.
La posibilidad de un acceso plural del mensaje apologético, hace de la
conducta, una de mayor disvalor que, a consideración del legislador,
merece una pena de mayor drasticidad.

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