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Tema

La acción humana
sobre el medio.
Problemática actual
Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

ÍNDICE SISTEMÁTICO

1. INTRODUCCIÓN

2. LAS AGRESIONES AL MEDIO Y LA PROBLEMÁTICA ACTUAL

3. LOS RIESGOS Y LA ACCIÓN HUMANA SOBRE EL MEDIO


3.1. Los tipos de riesgos
3.2. La acción humana sobre el medio
3.2.1. La desertificación
3.2.2. La contaminación agraria difusa y sus efectos
3.2.2.1. Los productos fitosanitarios
3.2.2.2. Los productos fertilizantes
3.2.3. La contaminación industrial
3.2.3.1. Los productos contaminantes
3.2.3.2. La contaminación atmosférica
3.2.4. La contaminación de aguas
3.2.5. Otros tipos de contaminación ambiental

4. LOS PROBLEMAS AMBIENTALES EN EL MUNDO


4.1. Los efectos del desarrollismo
4.3. Los problemas ambientales por áreas geográficas
4.4. La problemática en España

5. EL ECODESARROLLO COMO ALTERNATIVA

BIBLIOGRAFÍA

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1. INTRODUCCIÓN

El medio es un sistema en equilibrio, una combinación entre factores bióticos y abió-


ticos, aunque ese equilibrio está cada vez más modificado por la intervención antrópica,
debido a que el hombre dispone de una capacidad creciente de transformación de todo lo
que le rodea. En la evolución histórica del hombre se distinguen dos etapas: una ecológica,
muy larga, y otra geográfica, más corta y rápida, que alumbra a los problemas ambienta-
les, que se desarrolla con toda su violencia destructiva en estos últimos momentos. Con
el Renacimiento una interpretación judeo-cristiana inicia un proceso de secularización,
transformando el temor a Dios en el temor al hombre y a sus actos contra la Naturaleza,
que pueden conllevar la destrucción de la vida, y coincidir así con los dictámenes divinos
(y hasta humanos, apoyados en la idea hobesiana de que el hombre es un lobo para el
hombre). Con la Revolución Industrial se inicia la carrera destructiva del medio. Pero será
con el avance del fenómeno industrial, con un consumo y una presión demográfica que se
adelantan a la planificación, cuando se afecte a la capa de ozono, a los cambios climáticos,
a la desertización, a la supervivencia de las especies, etc.; y esa imparable degradación del
medio ha dado lugar a una triple preocupación:
– Social, de movimientos ecologistas que presionan sobre gobiernos y empresas y
promueven el desarrollo de una conciencia colectiva sustentada en la educación
ambiental, en la sensibilización sobre la calidad de vida. Se desarrollan desde
que los satélites artificiales muestran los desastres que el hombre genera en la
Naturaleza, y a sí mismo. La corriente conservacionista (cada vez más fuerte y
reflejada en movimientos ecologistas y partidos verdes), presenta dos vertientes:
los más radicales proponen el crecimiento cero mediante la reducción de los pro-
ductos industriales y su sustitución por otros naturales; y los más moderados, que
intentan integrar el desarrollo industrial en la preservación del medio a través del
ecodesarrollo, racionalizando el manejo de los recursos y el espacio por medio de
tecnologías adecuadas, reciclando productos de desecho, etc.
– Política, con la toma de postura y gestión cada vez más directa de las cuestiones am-
bientales por parte de organismos públicos y para-públicos (Conferencia de Estocolmo,
ONGs...). Ahora la internacionalización también afecta a los problemas ambientales, y
se considera que determinados modelos de desarrollo, despilfarradores o depredado-
res, son incompatibles con el modo de sentir de las sociedades avanzadas.
– Económica, con una producción más notable de artículos no dañinos al medio, al
objeto de conjugar el desarrollo industrial y la conservación del medio.

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Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

Las dos últimas preocupaciones son resultado de la primera: en el caso político para
captar sectores sociales determinados; y en el económico para colocar productos en el
mercado con el marchamo de respetuosos con el medio, y en el trasfondo también para
hacerse con sectores definidos de consumidores. Pero todas tratan de hacer frente a las
formas de alteración humanas sobre el medio, a la agricultura con sus innovaciones quími-
cas, a la industria con sus emisiones venenosas, a las ciudades con sus masivas contribu-
ciones incontroladas, etc., unas acciones humanas que afectan a casi todo: aguas marinas
y fluviales, atmósfera, suelos, vida vegetal y animal, etc. Y esas agresiones han generado
alternativas: sociales (productivistas frente a conservacionistas), políticas (variantes del
capitalismo que deben contemplar a partidos verdes), educacionales (conservadores frente
a alternativos), y económicas (poco interventoras en el Norte y que ni se plantean en el
Sur). Y presiones plasmadas en convenios, acuerdos, conferencias internacionales... de
resultados relativos.

2. LAS AGRESIONES AL MEDIO Y LA PROBLEMÁTICA ACTUAL


El capital terrestre está integrado por un sistema formado por varias capas:
– La atmósfera. Contiene a la troposfera (que alberga a casi todo el aire de la at-
mósfera) y la estratosfera (con el ozono, que filtra a la radiación ultravioleta, permi-
tiendo la existencia de la vida).
– La hidrosfera. La capa de agua líquida, superficial y subterránea, y sólida (hielo y
nieve).
– La litosfera. Formada por la corteza terrestre y parte del manto superior, y que
alberga a los combustibles fósiles y a las rocas, así como a los nutrientes para el
suelo y la vida vegetal.
– La ecosfera o biosfera. Es el área de los ecosistemas, formada por la atmósfera,
la hidrosfera, la litosfera y la biosfera, donde la vida depende de tres factores inter-
conectados:
* El flujo de energía que se trasmite del sol a las plantas, de éstas a los anima-
les a través de las cadenas tróficas, y desde los seres vivos pasa de nuevo al
ambiente, donde se dispersa en forma de calor.
* El ciclo de la materia descrito por los nutrientes.
* La gravedad, que permite retener a la atmósfera y favorece el movimiento de
los nutrientes en el ciclo de la materia.
Pero el crecimiento acelerado de la población y del modelo de desarrollo ha alterado
el capital terrestre, lo ha disminuido y degradado, ha modificado el flujo de la energía y los
ciclos de la materia, de manera que el problema ambiental es una consecuencia de una
superpoblación que conlleva la demanda excesiva de alimentos, tierra, agua y energía en
relación con la cantidad de recursos naturales disponibles. Por ese exceso los recursos
naturales se degradan rápidamente, con lo que el nivel de vida de la población desciende
aún más, lo que, a su vez, fuerza a incrementar las demandas al medio, y, además, está
relacionado con la desigual distribución de los recursos, pues los países desarrollados, con
1.200 millones de habitantes (el 22% de la población mundial) acaparan el 88% de los
recursos naturales, mientras que el resto del mundo, con 4.300 millones consume el 12%
de los recursos, precisamente donde la población crece a un ritmo muy superior y exige
más recursos.
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Tema 5. La acción humana sobre el medio

En 1992, en la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro) se evidenció que en la pasada ge-


neración el medio había cambiado más rápidamente que en cualquier otro momento en la
historia, con los mejores reflejos de la mutación en la contaminación (entendida como todo
cambio indeseable en las características del aire, agua o suelo, que afecta negativamente
a todos los seres vivos del planeta) y en el abuso de los recursos, renovables y no renova-
bles. Ambas innovaciones han ido alterando a las poblaciones animales y vegetales, a las
características de los biotopos, y cuando estas alteraciones suponen riesgos para los eco-
sistemas o para la vida es cuando se habla de problemas ambientales, que pueden ser:
– Globales, los que afectan a todo el planeta (cambio climático global, destrucción
de la capa de ozono, pérdida de biodiversidad, contaminación de los océanos, es-
casez y mal uso del agua, pérdida y degradación de suelos agrícolas y forestales, y
desertificación).
– De grandes áreas geográficas (selvas tropicales, desiertos, regiones, países,
etc.).
– Locales (inundaciones periódicas en los valles fluviales, vertidos industriales,
etc.).
La contaminación se produce por adiciones de sustancias al aire, agua, suelo…,
amenazando a la capacidad de supervivencia de los seres vivos. Tres factores determinan
la peligrosidad de un contaminante: la composición química, la concentración (la canti-
dad por unidad de volumen de agua, aire o suelo), y la persistencia (permanencia en el
medio).
Entre tanto, los recursos no renovables aparecen en cantidades fijas, y son los com-
bustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural) y otros energéticos, las rocas (arcillas,
calizas, gravas), los minerales metálicos (hierro, aluminio, cobre, estaño), los no metálicos
(sal, yeso, fosfatos) y el suelo. Algunos pueden ser reciclados o reutilizados y reprocesa-
dos en nuevos productos, pero otros no (carbón, petróleo y gas natural), y se consideran
económicamente agotados cuando los gastos de localización, extracción, transporte y pro-
cesamiento superan a los beneficios de su comercialización. Los recursos renovables son
los que pueden ser recuperados o sustituidos por medio de procesos naturales (el agua, el
aire…), y entre ellos resalta la diversidad biológica: genética (variedad en los genes de los
individuos de una determinada especie), de especies (variedad de especies existentes en
los distintos ecosistemas) y ecológica (variedad de ecosistemas donde interaccionan los
seres vivos). Y pueden destruirse, degradarse o reducirse cuando se utilizan o consumen a
un ritmo superior al que se producen.
Del resultado de la contaminación y del abuso en los recursos la Agencia de Protec-
ción Ambiental de EE UU señala los principales problemas ambientales según su riesgo
ecológico:
– Riesgo ambiental muy alto: cambio climático, agujero de la capa de ozono, dis-
minución de la biodiversidad, y pérdida de suelos y desertificación.
– Riesgo ambiental alto: derrames de petróleo, contaminación del agua subterrá-
nea, lluvia ácida en aguas superficiales, y contaminación térmica.
– Riesgo ambiental medio: deposiciones ácidas, pesticidas, vertidos tóxicos en el
aire, y vertidos tóxicos en el agua.
– Riesgo alto para la salud: contaminación en interiores, isótopos radiactivos, ex-
posición a productos químicos, y contaminación de aguas para consumo humano.

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Esta misma Agencia señala también los problemas básicos del mundo:
– El aumento de las emanaciones de dióxido de carbono (CO2). Las investigacio-
nes indican que el CO2 atmosférico ha permanecido estable durante siglos, en unas
260 partes por millón, y que en el último siglo ha ascendido a 350, como derivación
del uso de combustibles fósiles. Y ese aumento genera un aumento de la temperatu-
ra terrestre a través del efecto invernadero. El CO2 atmosférico impide el enfriamiento
de la Tierra, absorbiendo las radiaciones emitidas, pero como el calor escapado es
menor la temperatura de la Tierra aumenta. Desde mediados del siglo XIX hasta hoy
se ha producido un aumento en la temperatura global de 1 oC, pero las estimacio-
nes van de 2 a 6 ºC para mediados de la presente centuria, un calentamiento de la
atmósfera que acelerará la fusión de los casquetes polares, hará subir el nivel de los
mares un metro, cambiará el clima, alterará la vegetación natural, etc.
– La destrucción de la capa de ozono. El ozono atmosférico forma una capa a
unos 40 kilómetros de altura que protege al planeta de los rayos ultravioleta (UV).
En la década de los años setenta se comprobó que la actividad humana estaba
incidiendo sobre el espesor de la capa, y en 1985 se descubrió un gran agujero
sobre la Antártica, y que la capa estaba afectada por clorofluocarbonos (CFC).
Se constató que el cloro CFC descompone la molécula de ozono, y así la capa se
estrecha exponiendo a la vida a un exceso de radiación UV, que puede producir
cáncer de piel y cataratas, reducir la respuesta del sistema inmunológico, interferir
en el proceso de fotosíntesis de las plantas y afectar al crecimiento del fitoplancton
oceánico. Y el problema es tanto más grave cuando los CFCs permanecen en la at-
mósfera más de un siglo, por lo que la destrucción de la capa de ozono continuará
siendo una amenaza durante muchas décadas.
– El aumento de las deposiciones ácidas. La precipitación ácida también va aso-
ciada al uso de los combustibles fósiles, a la emisión de dióxidos de azufre y óxidos
de nitrógeno por las centrales térmicas y los vehículos de motor. Estos productos
interactúan con la luz solar y la humedad atmosférica, generando ácidos sulfúrico y
nítrico, que transportados por la circulación general vuelven a tierra arrastrados en
forma de lluvia ácida, que corroe los metales, desgasta los monumentos de piedra,
mata la vegetación y acidifica las aguas superficiales y suelos.
– El abuso de pesticidas y sustancias tóxicas. El uso extensivo de pesticidas sinté-
ticos derivados de los hidrocarburos clorados ha tenido efectos desastrosos para el
medio, ya que son muy resistentes a la degradación biológica. Una vez volatilizados
contaminan a gran distancia de las regiones agrícolas, son ingeridos por los herbívo-
ros, penetran a través de la piel de organismos acuáticos, y se concentran al pasar
de los herbívoros a los carnívoros, interfieren en el metabolismo del calcio de las
aves, etc. Los DDTs están disminuyendo en el mundo desarrollado, aunque no ocurre
lo mismo en los países subdesarrollados, y los bifenilos policlorados (PCB), de uso
industrial, también han acabado afectando al medio de forma similar a los pesticidas
y con la misma secuencia. El grupo de las dioxinas o dibenzo-para-dioxinas, que se
encuentran en conservantes para la madera, papel y herbicidas, también es de los
más tóxicos. Pero existen otros productos químicos sintéticos que han sido asociados
a defectos congénitos humanos, abortos y enfermedades orgánicas.
– La destrucción de tierras vírgenes y bosques tropicales. La demanda de ener-
gía ha impuesto la necesidad de explotar hidrocarburos de las regiones árticas, y
los bosques tropicales del sureste de Asia y cuenca del Amazonas están siendo
destruidos para obtener madera, suelo para pastos y cultivos (se ha llegado a esti-

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Tema 5. La acción humana sobre el medio

mar que las masas forestales están siendo destruidas a un ritmo de 20 ha/minuto,
y más de 200.000 km2 al año), una deforestación que podría llevar a la extinción
de hasta 750.000 especies vegetales.
– La erosión del suelo. En la actualidad ya hay degradadas entre la quinta y la ter-
cera parte de las tierras de cultivo del mundo. En el amplio sector subdesarrollado
la necesidad de alimentos ha forzado al cultivo en laderas con pendiente (traducido
en alta erosión), mientras en el mundo desarrollado el abandono de tierras de
cultivo reduce la capacidad de conservación de la humedad de los suelos, con una
derivada erosión rápida.
– La escasez de agua potable. Las poblaciones en expansión requieren de siste-
mas de irrigación y de agua para las industrias, con lo que se agotan los mantos
acuíferos subterráneos y se provoca la penetración del agua salada, mientras, tierra
adentro, las rocas porosas y los sedimentos se compactan al perder el agua, oca-
sionando hundimientos de la superficie. Pero también se experimenta un descenso
en la calidad y disponibilidad del agua, ya que en muchas regiones las reservas
están contaminadas con productos químicos tóxicos y nitratos, tanto que casi tres
cuartas partes de la población rural del mundo y una quinta parte de la urbana
carecen de acceso directo a aguas no contaminadas, mientras las enfermedades
transmitidas por el agua afectan a un tercio de la humanidad.
– Los residuos nucleares. Aunque las pruebas nucleares atmosféricas han sido
prohibidas las centrales nucleares liberan residuos radiactivos en el agua y a la
atmósfera. Y a ello se añaden dos problemas:
* Los accidentes nucleares, que liberan enormes cantidades de radiación al me-
dio (como el de Chernobil, Ucrania, en 1986).
* El almacenamiento de residuos, que conservan su carácter tóxico de setecien-
tos a un millón de años.

3. LOS RIESGOS Y LA ACCIÓN HUMANA SOBRE EL MEDIO

3.1. Los tipos de riesgos


Los problemas ambientales están relacionados con una dinámica propia del medio
natural (procesos abióticos y bióticos), reflejada en factores biológicos, geológicos y climá-
ticos. Surgen así los riesgos ambientales normales, aislados o combinados, que conforman
una amenaza para el hombre cuando se convierten en riesgos naturales, entendiendo por
tales una situación de peligro derivada de los mecanismos naturales. Los riesgos naturales
son múltiples y pueden ser clasificados, según su origen, en:
– Biológicos. Cada vez están más controlados en todos los países desarrollados,
pero inciden sobre los subdesarrollados (langosta, procesionaria, etc.).
– Geológicos. Resaltan los terremotos y el vulcanismo, y los deslizamientos y des-
prendimientos.
– Climáticos. Centran su amenaza en la capacidad destructiva de varios elementos
atmosféricos (las olas de frío y calor, los vendavales, las tormentas con inundación
y las sequías).

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BIOLÓGICOS GEOLÓGICOS CLIMÁTICOS

SISMICIDAD, OLAS
ENFERMEDADES VULCANISMO, DE FRÍO Y CALOR,
Y DESLIZAMIENTOS Y VENDAVALES, TORMENTAS Y
PLAGAS DESPRENDIMIENTOS SEQUÍAS

Pero el verdadero riesgo aparece cuando los actos humanos sobrepasan el umbral de
cambio que puede tolerar un medio natural determinado, creándose las situaciones de pe-
ligro más duradero, derivadas de los riesgos inducidos o negligentes y de los tecnológicos.
Los riesgos por negligencia se deben a la falta de previsión, aunque la explicación suele ser
económica, con lo que dejan de ser negligentes para transformarse en intencionados. Son
múltiples, pero resaltan:
– La desertificación. Deriva de aprovechamientos y prácticas agrícolas inadecuadas
(por desconocimiento o búsqueda de rendimientos rápidos), sobrepastoreo, aban-
dono de cultivos (hasta auspiciados por la PAC), etc.
– Los incendios forestales. Las explicaciones son variadas y difíciles de atajar por
las implicaciones económicas.
– Las inundaciones. De nuevo hay una razón económica, la ocupación integral del
espacio sin contemplar a los inconvenientes. Suelen ser provocadas por asenta-
mientos agrícolas o urbanos, ya heredados pero indebidos, en planicies aluviales, o
bien recientes, en áreas invadidas por instalaciones inadecuadas.
– Los cambios en la dinámica fluvial y litoral. El motivo también es económico,
con actuaciones no ajustadas a los requerimientos del medio, como la construc-
ción de infraestructuras de retención de aguas, la extracción de áridos, la remoción
y aporte artificial de arena a sectores de costa, el vertido de estériles mineros,
etc.
Los riesgos tecnológicos aparecen cuando el hombre confía demasiado en la tecnología
y ésta le falla, con lo cual son negligentes, ahora por exceso de confianza.

NEGLIGENTES TECNOLÓGICOS

POR
DESERTIFICACIÓN, ACCIÓN
INCENDIOS FORESTALES, (infraestructuras
INUNDACIONES, Y deficientes) Y POR
CAMBIOS EN LA DINÁMICA OMISIÓN (riesgos también
FLUVIAL Y LITORAL negligentes, por carencia
de infraestructuras o
desatención)

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Tema 5. La acción humana sobre el medio

Por tanto, el verdadero riesgo es el generado de forma consciente (aunque la actuación


sea una inconsciencia), por acción u omisión. Así, por acción pueden realizarse infraestruc-
turas inadecuadas o imperfectas, aunque por omisión (aún disponiendo de la tecnología)
se pueden explicar la mayoría de las situaciones de riesgo. De ese modo la omisión pasa a
ser incluso más grave que el desarrollo de las actuaciones deficientes, pues por descuido,
inadvertencia o falta de celo (generalmente hay razones económicas detrás de todo ello)
se explica en gran medida la deficiente calidad de las aguas, el agotamiento de los recur-
sos hídricos, la degradación de los suelos, la profusión de los vertidos sólidos y líquidos, la
polución atmosférica, el exceso de ruido, la devaluación de los espacios rurales y litorales,
etc., con el resultado de pérdida de la biodiversidad.

3.2. La acción humana sobre el medio

3.2.1. La desertificación
Los cambios en el medio pueden obedecer a dos tipos de procesos: naturales, muy
lentos y a veces reversibles (la degradación natural no desertiza a corto plazo); y artificiales,
muy rápidos y que aceleran los procesos evolutivos. La erosión natural modela de forma
ininterrumpida (se llega a medir en millones de años), mientras la desertificación es un
proceso artificial, resultado de la acción del hombre (en muchas ocasiones irreversible), in-
mediato, que provoca una carrera contrarreloj en la transformación, e incide de forma más
agresiva contra el suelo, el medio más frágil por su dificultad intrínseca de regeneración.
La biodiversidad dispone de una increíble riqueza, probablemente superior a los cuatro
millones de especies, de las que más de la mitad se adscriben a zonas tropicales húmedas.
Pero mediante quemas y explotaciones abusivas del bosque se desprotege al suelo de la
acción de la lluvia, con lo que se modifica tanto su balance hídrico como el de las cuencas
hidrográficas. En lugares lluviosos no sólo sube el nivel freático al desaparecer el consu-
mo vegetal, sino que la ausencia del paraguas protector que proporciona la floresta hace
que el agua ascienda por capilaridad subiendo consigo las sales, y una vez evaporado el
medio de transporte se depositan y forman corazas, o bien saturan al suelo ahogando las
posibilidades de desarrollo vegetal. De modo que hasta en las zonas húmedas la privación
de vida vegetal favorece la erosión. Además, también se actúa sobre el medio cambiando
las plantas originarias por otras ajenas a las condiciones de suelo, clima, etc., para intro-
ducir especies rentables, de rápido crecimiento, con lo que se agotan antes las reservas
de un suelo en equilibrio con la vegetación natural. Otras veces se dejan residuos tras la
explotación, que pueden impermeabilizar el suelo propiciando una escorrentía más rápida y
erosiva. Y, además, los artilugios agrícolas más novedosos y potentes voltean el suelo hasta
dejar en superficie a los horizontes profundos, y a la inversa.
La erosión hídrica es la consecuencia más inmediata tras la actividad del hombre.
La lluvia es un agente de remoción del suelo, pero la escorrentía se multiplica cuando el
caudal pasa de laminar a turbulento, en mayor grado cuanto menor sea la protección de
que disponga el suelo. Cuando ocurre lo segundo será mayor el arrastre de los materiales
superficiales, la pérdida de suelo arable y la disminución de la fertilidad. Y la degradación de
suelos se traduce en una disminución del espesor, en la reducción de la materia orgánica,
en impermeabilización, y en compactación, que en conjunto aportan unas pérdidas de 10
millones/ha/año (casi el 1% de la superficie cultivada en el mundo), lo que representará la
asombrosa cifra de una cuarta parte de reducción de la superficie cultivada solamente en
un cuarto de siglo.

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Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

Es evidente que la acción más continuada corresponde a los factores naturales, que se
encargan de frenar o desarrollar el proceso erosivo:
– El clima (en las regiones áridas y semiáridas por la irregularidad del agua caída,
desde grandes sequías a grandes tormentas, hasta la alta evapotranspiración, y en
las húmedas por el lavado).
– La materia (si es silícea un suelo pardo pasa a podzol, si es caliza a rendsina,
etc.).
– La vegetación (unas especies acidifican el suelo, otras modifican su estructura...
y su degradación transforma a los paisajes).
– La pendiente (a mayor inclinación mayor arrastre y viceversa).
– La permeabilidad (propicia desde percolación hasta encharcamientos, con sus
reflejos en el desarrollo o deterioro vegetal).
Pero no es menos evidente que el hombre modifica más rápidamente a través de las
siguientes actuaciones:
– Deforestación. Por tala, sustitución de especies, etc. La resultante inmediata es
la modificación de perfiles de los suelos.
– Sobrepastoreo. Especialmente en áreas frágiles de países subdesarrollados,
que necesitan producción a toda costa, lo que explica que soporten una carga de
animales por unidad de superficie tres veces superior a la correspondiente a las re-
giones más avanzadas. Y no sólo se trata de consumo de cubierta vegetal, sino de
otras manifestaciones indirectas (compactación de suelos, desmenuzamientos...).
– Sobreexplotación. Bien por demanda del mercado o por la búsqueda de rentabili-
dad de las inversiones. En todo caso la intensidad de cultivos disminuye el equilibrio
del suelo (que puede ser devuelta dejando residuos vegetales).
– Eliminación de materia orgánica. Debido a la erradicación del humus por arrasa-
miento de la cobertera vegetal que lo proporciona.
– Salinización. Generalmente por implantar regadíos en áreas no apropiadas (las
aguas salinizan o sodifican a los suelos; en zonas subáridas al arrastrar sales di-
sueltas y ascender por capilaridad forman costras...).
– Hidromorfismo. Los excesos de riego encharcan a los suelos no permeables, y
otras veces ahogan a las plantas no higrófilas.
– Lavado. Con arrastre o percolación de los nutrientes depositados en los horizontes
superiores, especialmente en las regiones húmedas. En concreto los más móviles
son las bases.
– Contaminación. Lo normal es que se desarrolle a través de pesticidas, herbicidas,
biocidas, etc. Una vez depositados en el suelo pasan a los vegetales, y desde ellos
se expanden al resto de la cadena trófica. Los elementos que mayores alteraciones
y problemas generan son los radiactivos.
Las alternativas a estas mutaciones negativas se centran en la repoblación arbórea
adaptada, la mejora de la rotación de cultivos, el depósito de residuos agrícolas, los lava-
dos desalinizadores, etc. Pero es un problema no tanto de correcciones como de actitudes,
porque las explotaciones racionales únicamente requieren de actuaciones mínimas.

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Tema 5. La acción humana sobre el medio

3.2.2. La contaminación agraria difusa y sus efectos


Es la que aparece en lugares diferentes y lejanos de los focos de emisión, y se centra
en dos productos concretos (fitosanitarios y fertilizantes), cuya acción contaminante sobre
atmósfera, suelo, y agua incidirá negativamente sobre los seres vivos. El suelo, el más frágil
de todos los elementos afectados, responderá de tres formas: filtrando, almacenando o
transportando. Pero se verán afectados:
– El contenido de materia orgánica, que absorberá componentes contaminan-
tes, y a menor contenido orgánico habrá mayores posibilidades de contaminación
difusa.
– El contenido de arcilla, que proporcionará mayor o menor permeabilidad. Si di-
cho contenido es alto la permeabilidad será baja y los contaminantes pueden ser
transportados por otros agentes erosivos, incrementando la contaminación difusa.
Si es bajo pasarán a los recursos hídricos del suelo.
– Manejo del suelo. Un suelo labrado es más susceptible de contaminación, porque
los contaminantes arrastrados por la lluvia (tanto más si el agua es de riego, que
suele llevar incorporados a los productos fertilizantes o fitosanitarios) llegan antes
a los horizontes inferiores, debido a la porosidad proporcionada por el reblandeci-
miento.

3.2.2.1. Los productos fitosanitarios


Se destinan a combatir plagas y enfermedades de cultivos, y su difusión arranca del
siglo XIX, cuando se descubrieron las propiedades del sulfato de cobre contra las plagas de
la vid. Luego, y con otras aplicaciones, se desarrollarán compuestos de cromo, níquel, zinc,
mercurio, etc. Pero es hacia 1940 cuando se irradia el DDT, de claras propiedades insecti-
cidas. Desde entonces se disparan los descubrimientos múltiples (fungicidas, insecticidas,
herbicidas...). Y hoy tres cuartas partes del rendimiento agrícola proceden de la aplicación
de la tecnología agrícola (el resto del aumento de las tierras cultivadas), con especial men-
ción a las aportaciones fitosanitarias, cuyo problema radica en dos hechos:
– El uso inadecuado por agricultores no suficientemente preparados o advertidos de
las consecuencias negativas.
– Su venta masiva, porque son elaborados por compañías multinacionales que
invierten tan cuantiosas sumas que sólo pueden ser recuperadas con ventas estan-
darizadas.

3.2.2.2. Los productos fertilizantes


Comienzan a ser utilizados a partir del siglo XVII, pero se difunden a finales del XIX
con el ácido fosfórico, mientras a principios del XX se irradian los fertilizantes potásicos y
nitrogenados. El fósforo y nitrógeno tienen especial incidencia en la contaminación agraria
difusa porque aportan elementos pesados, como plomo y cadmio, y porque favorecen el
desarrollo de algas en aguas excesivamente nitrogenadas y fosforizadas, que demandan un
oxígeno que faltará para la vida acuática. Sin embargo, los usos agrarios los emplean de
forma racional, no tanto por un mejor conocimiento de uso como por su elevado coste.

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Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

3.2.3. La contaminación industrial

3.2.3.1. Los productos contaminantes


Los agentes más contaminantes, que se distribuyen sobre suelos, atmósfera, etc., son
los siguientes:
– Dióxido de carbono. Deriva de las combustiones industriales y calefacciones do-
mésticas, y su efecto más inmediato es el recalentamiento de la Tierra.
– Monóxido de carbono. Sale de las combustiones incompletas de los vehículos de
motor, y sus consecuencias pueden alcanzar a la estratosfera.
– Dióxido de sulfuro. Se contiene en los humos de combustión más o menos com-
pleta, y sus derivaciones nocivas se manifiestan en la lluvia ácida, mal de la piedra,
enfermedades pulmonares, etc.
– Óxido de nitrógeno. Lo emiten las combustiones de la aviación, industrias, fertili-
zantes, incendios..., y afecta también al aparato respiratorio.
– Fosfatos. Se encuentran en los detergentes y fertilizantes, y afectan esencialmen-
te a la contaminación de aguas superficiales.
– Mercurio. Deriva de las actuaciones de lavado en minas, emisiones de centrales
de energía eléctrica, fabricación de pasta de papel, etc. Perjudica a las aguas ma-
rinas y se cuela en la cadena trófica, alterando el sistema nervioso.
– Plomo. Sale de las industrias químicas y de los plaguicidas y afecta especialmente
a las aguas. Su potencia repercute en el funcionamiento celular.
– Petróleo. Su origen está en el refinado de los crudos, en los vertidos desde los
buques transportadores, y en los escapes y emisiones de los oleoductos o pozos
de extracción. Afecta a casi todo tipo de vida (plancton marino, vegetación, fauna
avícola...).
– DDT y plaguicidas. Arrancan de la actividad industrial, aunque su aplicación es
agropecuaria, y perjudican tanto a suelos como vegetales y aguas. Algunos son
productos cancerígenos.
– Radiación. Sale de la fabricación de la energía atómica y de los mecanismos de
propulsión nuclear (instrumentos médicos, científicos, submarinos...), y sus reper-
cusiones pueden alcanzar hasta las alteraciones genéticas.

3.2.3.2. La contaminación atmosférica


Consiste en la adición de componentes extraños al aire (partículas y gases) que alte-
ran su composición natural y, por derivación, el funcionamiento de cualquier elemento del
medio, causando efectos nocivos para los seres vivos. Los focos de emisión derivan de
la combustión urbano-industrial. En la industria se asiste a la concentración de los focos
emisores en áreas muy concretas, lo que propicia que la atmósfera adquiera unas caracte-
rísticas críticas cuando se dan las condiciones desfavorables. Y esa polución ha seguido un
fuerte crecimiento desde los años sesenta debido al auge de las emisiones primarias, y por
su reacción química en la atmósfera, que ha dado lugar a la creación de contaminaciones
secundarias indirectas. Los productos más contaminantes son: el dióxido de azufre (un

154 PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA


Tema 5. La acción humana sobre el medio

gas sulfuroso que reacciona ante la humedad), el gas carbónico, el monóxido de carbono,
y el óxido de nitrógeno (tanto más importante, cuanto mayor sea el parque de vehículos,
y de ahí que las áreas urbanas más afectadas sean las mayores). De su emisión derivan
consecuencias negativas, sobre todo cuando se producen los cambios de vientos o las
inversiones térmicas. El viento dispersa a los agentes contaminantes y los transporta a
distancia, pero los efectos son múltiples: los directos sobre las personas (bronquitis, asma,
enfisema...), que incluso a escala local producen muertes por causa respiratoria; y los
ocasionados sobre el medio, como la lluvia ácida, cuando el ácido sulfúrico y los nitróxidos
disueltos en la atmósfera en su descenso producen reacciones sobre los edificios históricos
(mal de la piedra, por sulfatación de las calizas) o de extensas masas forestales (el pino
es muy sensible, como también al flúor), bien por acción directa sobre las hojas o bien por
acidificación del suelo. Todo dependerá de la acción de los agentes sobre el aire y de su
cantidad, y por ello es posible distinguir cuatro índices de pureza del aire, cuatro niveles:
I (no hay efecto directo), II (efectos negativos sobre la vegetación, irritación de órganos,
reducción de la visibilidad, etc.), III (ataque a las condiciones fisiológicas, como el flúor, que
produce trastornos digestivos, el molibdeno, que genera anemia, etc.) y IV (enfermedades
agudas, muertes prematuras, etc.).
Asimismo, se dan cambios climáticos (a veces mínimos, pero con repercusiones no-
tables) en relación con la emisión de ciertos contaminantes. La destrucción de la capa de
ozono está en clara relación con la emisión a la atmósfera de CFCs, productos químicos
sintéticos que forman parte de los mecanismos cotidianos, como frigoríficos, pulverizado-
res, disolventes, etc. No poseen toxicidad directa en las capas bajas de la atmósfera, pero
cuando ascienden a las más altas se ven sometidos a la acción de los rayos UVA (que
disocian sus partículas liberando átomos de cloro, y creando oxígeno molecular, que ataca
al ozono). Y se genera el efecto invernadero, cuando el dióxido de carbono, el gas inverna-
dero por antonomasia (cuyo volumen representa el 0,3% del aire) se incrementa de forma
artificial (una cuarta parte más del que corresponde), con lo cual la captación atmosférica
de calor es superior a la normal.

3.2.4. La contaminación de aguas


El agua está contaminada cuando su estado natural se modifica en sus propiedades fí-
sicas, químicas o biológicas. En estado puro la cantidad de agua en el planeta es constante
(pero desigualmente repartida), y su papel es vital por su contribución directa a la vida y por
ejercer el ciclo hidrológico. Pero su análisis hay que establecerlo en dos frentes: consumo-
cantidad, con una creciente absorción urbana, agrícola, industrial y hasta individual (500
litros/persona/día); y calidad-contaminación, con problemas crecientes en el descenso de
la primera y el aumento de la segunda.
El grado en que está afectada la composición natural se mide por la Demanda Biológica
de Oxígeno (DBO), la cantidad de oxígeno que necesitan las bacterias para descomponer a
las sustancias orgánicas en cinco días a 20 ºC. Si la concentración de sustancias alterantes
se incrementa el oxígeno se agota, y hará desaparecer a las bacterias aerobias (las que au-
todepuran el agua), mientras favorecerá la proliferación de las anaerobias (las encargadas de
descomponerla). Los focos contaminantes serán la agricultura, las actividades industriales, y
las emisiones urbanas (e incluso los residuos naturales orgánicos o inorgánicos).
– La agricultura, que actúa por medio de los agrotóxicos, que tras un proceso de
lixiviación del suelo posibilitan que los nitratos, fosfatos o sulfatos desencadenen
procesos de eutrofización y contaminación.

GEOGRAFÍA E HISTORIA 155


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

– La industria, que a través de sus vertidos constituye la mayor fuente de contami-


nación de residuos químicos y metales pesados (cadmio, mercurio...). De forma
indirecta también actúa al arrojar componentes a la atmósfera, que a través de la
lluvia pronto se integrarán en el ciclo hidrológico.
– Las ciudades, que aportan componentes contaminantes por medio de las redes de
alcantarillado y materiales de vertido directo (basuras). La filtración de esas aguas
contaminadas o de los residuos afectados por la lluvia hará que las percolaciones
actúen sobre los recursos del subsuelo, salinizando a los acuíferos o incorporando
de forma directa elementos más nocivos.
La contaminación marina es diferente (aunque los agentes sean parecidos), porque los
océanos disponen de una alta capacidad de autodepuración. Los vertidos directos proceden
de los desastres petroleros o del lavado de los grandes buques en alta mar, con un petróleo
que actúa directamente al impedir la evaporación de las aguas contaminadas. También apor-
tan elementos nocivos las centrales térmicas o nucleares, que al deshacerse de las aguas
calientes de desecho alteran los elementos bióticos del agua natural, y los animales se con-
vierten en transmisores de esa contaminación. Los productos más contaminantes serán:
– Nitratos, que pueden producir oxidación de la hemoglobina en la sangre.
– Fluoruros, que desarrollan las caries y las manchas amarillas en los dientes.
– Arsénico, mercurio, plomo, cadmio, plaguicidas, hidrocarburos y detergentes.
– Elementos radiactivos (que incorporan los efectos más graves para la salud).

3.2.5. Otros tipos de contaminación ambiental


Puede aludirse a las contaminaciones por desechos urbanos, a los elementos radiactivos,
a la contaminación añadida por componentes químicos, y a la acústica, industrial y urbana.
– Contaminación por desechos urbanos. Los residuos domésticos crecen parejos
al rápido auge urbano en países desarrollados y a la urbanización compulsiva en los
subdesarrollados. Y pueden constatarse las siguientes máximas: a mayor nivel de
las sociedades aparece un mayor consumo y cantidad de residuos generados; y a
menor nivel de absorción consumista decrecen las posibilidades de control de los
desechos urbanos. En las regiones avanzadas el proceso conjunto de crecimien-
to de las ciudades y de bienes de consumo desde mediados del siglo pasado ha
llegado a doblar el volumen de los residuos sólidos por habitante, con un ritmo de
crecimiento del 5% anual. Pero el problema reside tanto en la cantidad como en
las características químicas o biológicas de los desechos, y hasta en el origen del
residuo. En general, la mitad de los generados por una persona no son reciclables,
y cuando se depositan en lugares específicos transfieren sus propiedades nocivas
al suelo (y de ahí a los acuíferos subsuperficiales) y sirven de hábitat a especies no-
civas para el hombre. Como alternativa está su transformación, cuando menos en
parte, en abonos orgánicos, aunque siempre resulta más barata su acumulación.
– Contaminación radiactiva. Deriva del uso de sustancias radiactivas, naturales
o artificiales, aunque normalmente se debe a un aumento de la radiación natural
por introducción artificial hasta superar los límites a los cuales las especies están
naturalmente adaptadas. Tiene dos fuentes principales:
* Experimentos nucleares. Generalmente han tenido lugar en la atmósfera, las
aguas marinas y hasta bajo tierra, y suelen generar un aumento de la tempera-

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Tema 5. La acción humana sobre el medio

tura, al margen de dejar partículas flotantes en la atmósfera, distribuidas a pun-


tos lejanos, y que al ser depositadas seguirán un doble proceso: contaminarán
directamente el suelo, y su posterior arrastre por las aguas hacia horizontes
más profundos hará lo propio con los caudales subterráneos.
* Usos industriales. Un buen ejemplo son los derivados del enfriamiento de los
reactores nucleares, que pueden pasar directamente al agua utilizada para este
fin. El mayor problema lo plantean los cementerios nucleares, que hasta hace
poco eran los fondos marinos. En la actualidad se ha optado por crear y acotar
áreas específicas en lugares de baja presión demográfica, y por enterrarlos bajo
control.
Los elementos más contaminantes son: el uranio y el plutonio residuales, los pro-
ductos de fisión (estroncio, cesio...), y los de activación (como el sodio). Su forma
de actuación indirecta es la más grave, cuando pasan a la cadena trófica. Sus
efectos se miden en mrem, y por encima de un cierto límite (el superior aceptable
por persona y año es de 0,5) ya se está expuesto a las consecuencias directas
(leucemia, afectaciones a la piel y ojos...), e indirectas (la transmisión genética).
Este tipo de contaminación actúa reduciendo de forma irreversible la biodiversidad
y atacando a los órganos sensibles de los seres vivos (enfermedades oncológicas
en el hombre).
– Contaminación por añadidos químicos. Su actuación suele ser directa, porque
su origen se encuentra en los elementos químicos que las industrias introducen
en los alimentos para potenciar sabores, colores, olores, duración, etc. El medio
de transmisión, los alimentos, tiene su trascendencia, porque deriva a veces de
manipulaciones fraudulentas, como ocurre con: los destilados clandestinos (plomo
en las bebidas), los estabilizadores de espuma en las cervezas (cobalto), los zumos
enlatados (estaño procedente del envase), y los aditivos adulterados con coloran-
tes sintéticos (que actúan directamente sobre el hígado, dilatándolo, y los riñones)
o edulcorantes artificiales (que actúan sobre la piel y riñones) contenidos en los
zumos para endulzar.
– Contaminación acústica. Es un fenómeno antiguo que explica, por ejemplo, la
legislación suiza del siglo XV. El sonido contamina cuando su potencia supera los
50 decibelios (los efectos suelen ser irreversibles cuando se superan los 140), con
efectos graves sobre las personas expuestas directamente durante prolongados
espacios de tiempo. Sus repercusiones han sido profusamente analizadas, y se
ha constatado que son directas, acumulativas y de consistencia a largo plazo. Y
se reflejan en derivaciones psicológicas (nerviosismo, fatiga e irritabilidad) y físicas
(pérdida de audición, aceleración del ritmo cardíaco...).

4. LOS PROBLEMAS AMBIENTALES EN EL MUNDO

4.1. Los efectos del desarrollismo


La gran crisis económica de los años setenta hizo sentir efectos sociales diferentes,
pero también las transformaciones socioeconómicas y demográficas experimentadas por
el capitalismo avanzado y el Estado del Bienestar han provocado cambios críticos en las
concepciones de la sociedad. El keynesianismo ya supuso un corte con el economicismo

GEOGRAFÍA E HISTORIA 157


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

neoclásico, y representó el marco teórico para la aplicación durante décadas de las polí-
ticas intervencionistas de los países capitalistas. Se trataba de armonizar las condiciones
sociales con las económicas, pero sin reparar en otras cosas. Así, el Estado del Bienestar
se construyó basándose en la erradicación del subconsumo social y consolidando los con-
sumos improductivos. Se buscaba el reequilibrio del sistema productivo y la estimulación
de la demanda (que se plasmó en el mayor crecimiento económico conocido en la historia
de la humanidad), presidida por la lógica de la ganancia y del mercado.
Se logra la consolidación de la sociedad opulenta, cuando la semiautomatización y
cibernetización consiguen superar el consumo disciplinado e imponer la cultura del con-
sumo, difundida por los medios de comunicación. La producción en masa es la encargada
de estandarizar el consumo, ideológicamente apoyado en la teoría de que era la forma de
integración total del individuo en la sociedad. Es el modelo fordista, que difunde el con-
sumo, pero desarticula los modos de vida y crea la cultura de los consumidores. Ahora se
trata del disfrute y de la demostración de la opulencia, de la compra y el desecho, de la
satisfacción del deseo y de la retracción de la necesidad; y ante tal situación, determinados
sectores de la sociedad reaccionaron contra la cultura del hombre alienado y consumista,
a favor de los valores post materiales no satisfechos por el mercado. Surge así la dialéctica
entre los materialistas y los partidarios de la defensa de valores éticos (desde los derechos
civiles a la conservación de la naturaleza), y se crea una cultura a la contra de la sociedad
masa, mercantilista, y del crecimiento sin límites. Es la respuesta a una etapa de cambios
y de agresiones sin límites al medio, y, desde luego, con afectaciones al equilibrio natural
no conocidas hasta entonces.
En los años ochenta las crisis económicas siguen apretando a las sociedades avanza-
das, que responden con una austeridad de la que se benefician los capitales fuertes (so-
ciedades, entidades financieras...). Es el momento de la especulación y de la reconversión
tecnológica, de la conformación de una economía postindustrial basada en una especia-
lización flexible destinada a atender necesidades específicas. El fordismo queda superado
en los países avanzados al desplazarse la cadena productiva a las regiones semiperiféricas
(a los países subdesarrollados), que ofrecen salarios módicos, mercados para absorber
productos en masa y materias primas abundantes. Es el momento de mayor cantidad de
agresiones al medio en sectores hasta entonces tocados de manera tangencial.
Los rescoldos contestatarios de los años setenta y los emanados de los ochenta, ahora
interesados en la defensa de los logros conseguidos, se traducen en movimientos sociales
defensivos (denominados movimientos problema), que abogan por la resolución de cues-
tiones concretas (pacifismo, ecologismo...). Se consolidan así, y poco a poco, movimientos
de presión que logran ir introduciendo sus ideas en las instituciones nacionales e interna-
cionales. Se distinguen, por tanto, dos etapas bien marcadas en el proceso de alteración
ambiental de las últimas tres décadas:
– En los años setenta, cuando se consolida una cultura productivista y consumista
que exige gran cantidad de recursos a un medio que se ve alterado de manera im-
parable, y en todas las regiones del mundo. Se trata de una cultura que no repara
en los inconvenientes.
– Desde los años ochenta, cuando surge otra cultura de respuesta, más selectiva
en el consumo y más preocupada por la calidad de vida, pero que sólo ha logrado
un cierto control en las agresiones a los medios naturales circundantes al mundo
desarrollado, y conseguido que esas amenazas reales a la naturaleza se hayan
desplazado a las áreas tropicales y ecuatoriales.

158 PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA


Tema 5. La acción humana sobre el medio

En suma, los cambios de la sociedad industrial a la postindustrial han irradiado geográ-


ficamente los ataques al medio, sin que haya sido excesivamente trascendente la mutación
en los hábitos de consumo, y con el agravante de que las alteraciones cada vez se ejecutan
sobre áreas más extensas y frágiles.
De manera que las modernas sociedades han llegado a la conclusión de que es nece-
sario conjugar el desarrollo y el ambiente natural fundidos en el concepto de desarrollo
económico viable. Se trata de evitar el progreso aparejado al despilfarro de fuentes y de
recursos, con sus repercusiones irreversibles sobre el medio, y el dispar desarrollo, que
ha propiciado la enorme desigualdad entre los mundos avanzado y desfasado. Pero, hay,
también, dos factores que inciden en este desarrollo desigual:
– El incremento de la población, que no ocupa más espacio y que tiene mayor
cantidad de necesidades (materias primas, transportes...), y que además se distri-
buye irregularmente, con mayor influjo negativo sobre el medio donde la población
esté más concentrada, tanto en su vertiente ocupadora como en la más peligrosa,
su actitud devastadora (desechos, saturaciones productivas...).
– La debilidad de ciertas legislaciones, de las que derivan notables costes econó-
micos como sociales. Así: los desembolsos en prevención de la contaminación y en
investigación para contención de agentes contaminantes; las repercusiones de esos
gastos sobre las sociedades, que han de mantenerlos a través de los impuestos; y las
enfermedades y gastos preventivos, médicos, farmacéuticos, pérdidas laborales, etc.
La resultante de una sociedad consumista y mercantilista es un empobrecimiento del
medio y del mismo hombre, con mayor incidencia en el bloque de los países subdesarro-
llados, porque las jóvenes naciones han sido sometidas a un espolio sistemático de sus
recursos por parte de las más avanzadas del mundo, tanto más incisivo cuando se comple-
menta con la ausencia de prevenciones y legislaciones protectoras. En estos países todo
se ha sacrificado en aras del Estado del Bienestar de otros.
Para el desarrollo económico viable hay un flujo constante y en el mismo sentido, tierra-
hombre. La Tierra proporciona productos abundantes que el hombre sólo devuelve en forma
de desperdicios o de calor, aunque la diferencia con otros tiempos pasados es que hoy
esos productos son finitos y que el hombre devuelve contaminantes en proporción superior
a los que el medio puede asimilar. La conclusión es doble: el agotamiento de recursos, y
un claro y agudo efecto nocivo de vuelta al hombre, de forma directa o indirecta. Cada vez
hay más recursos limitados en su fuente de origen, justo cuando se difunde más el número
ilimitado de consumidores, como derivación de una triple confluencia: el número creciente
de la población, la producción en masa, y el abaratamiento de los productos finales. Por
ello es necesaria la actuación sobre algunos recursos:
– El agua, un recurso cada vez más escaso, pues su consumo se evalúa en 3.500
km3/año, regular pero con altibajos (mucha de la demanda es estacional), cuando
la cantidad accesible en cursos estables sólo asciende a 7.000 km3/año. Ello indica
que el crecimiento demográfico deberá poner fin, por necesidad, al consumo ilimi-
tado, y racionalizar el consumo real, que desperdicia una cantidad muy elevada. La
solución se encuentra en el desarrollo de programas de presas capaces de retener
mayor cantidad de agua, hasta conseguir el equilibrio entre volumen disponible y
necesidades requeridas. Pero, a veces, dichas obras conllevan riesgos (la presa
sobre las gargantas del Yang Tsé Kiang, en China, que al margen de los desalojos
obligados de millones de personas ha implicado la pérdida de parajes singulares), y
no puede anteponerse la necesidad al efecto sobre el medio. Ha de mencionarse,
igualmente, que el volumen de agua contaminada es equivalente al de consumida.

GEOGRAFÍA E HISTORIA 159


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

De modo que entre las cantidades consumida, la desperdiciada y la contamina-


da las perspectivas no son favorables para los países acuciados por unos altos
crecimientos demográficos y unas escasas capacidades inversoras. En general, y
contando con todos los avances técnicos, es posible exigir al medio el doble de la
demanda actual de agua, pero sobrepasar más allá los límites hidrológicos supon-
dría causar unos daños irreversibles al medio y otros incalculables a las sociedades
(como los obligados racionamientos).
– Los bosques, con sólo 1.500 millones de hectáreas de arbolados inalterados,
pero con ejemplos dramáticos en EE UU (que ha perdido en los últimos años la
tercera parte de sus reservas boscosas), China (con más de tres cuartas partes),
y en los bosques tropicales en general, más ricos pero más inestables que los de
zona templada, donde ya falta la mitad de la capa forestal que los cubría hace
bien poco tiempo (17.000 ha/año de pérdidas). Los motivos para esta devastadora
deforestación son diferentes según zonas y países, aunque detrás suelen estar las
empresas transnacionales madereras y papeleras, que actúan sobre los bosques
tropicales, a los que transmiten un futuro incierto porque: la tasa de deforestación
crece exponencialmente; las causas que la agudizan se incrementan por el simple
auge de la demanda y la rentabilidad explotadora; y los efectos más incisivos se
plasman sobre los bosques de maderas más valiosas, los que disponen de mayor
diversidad biológica. Luego, el efecto de la lluvia ácida también deja su impronta
en los bosques templados y fríos, como ocurre en los europeos y de la taiga. Pero,
en todo caso, los efectos de la deforestación son muy a largo plazo, porque con la
pérdida de especies deriva la de suelos, aguas, hábitat, etc.
– Recursos no renovables. La industrialización e innovaciones tecnológicas, uni-
das al consumo masivo, son elementos explicativos del incremento reciente en
setenta veces de la demanda de recursos energéticos (hoy tres cuartas partes de
la energía comercial deriva de los recursos fósiles). El problema no es únicamente
el incremento del consumo, sino la consideración de los combustibles fósiles como
recursos renovables, ya que el auge de la demanda coincide con la difusión de los
yacimientos. Es decir, que suele darse un equilibrio entre la demanda creciente y
los recursos disponibles, cuando son limitados. La salida se encuentra en el uso de
las fuentes renovables, en el empleo de la eficiencia energética –una de las me-
jores es la radiación solar, ya que el sol vierte a la Tierra unas ochenta veces más
energía que la usada por el hombre a través de los combustibles fósiles–, y en las
energías eólica, hidroeléctrica, geotérmica, etc.
– Recursos materiales. Hay recursos de los que salen materiales que no se
transforman tras su uso (cemento, plástico, cristal, etc.), cuando es factible la
aplicación de tratamientos especiales para su recuperación, como el triturado. Y
estos materiales se asimilan diez veces más en los países desarrollados que en los
subdesarrollados, aunque hoy se utilizan más de dos mil millones de toneladas de
minerales no combustibles, lo que implica un volumen altísimo de escorias y de
contaminantes diversos en el proceso de transformación. La alternativa se encuen-
tra en el reciclado y en el consumo racional.
– Deterioros a partir de sumideros y residuos. La actuación institucional es irre-
gular, con progresos puntuales. Con carácter generalizado, pero relativo (sólo en
países desarrollados, y en diferente medida), se ha actuado sobre las depuraciones
de las aguas residuales urbanas, las emisiones industriales a la atmósfera... Pero a
medida que se actúa crece el número de empresas y la dimensión de las ciudades,
con lo cual la situación se mantiene (aunque se ha controlado la emisión de meta-

160 PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA


Tema 5. La acción humana sobre el medio

les pesados en la combustión de los vehículos en la Unión Europea, EE UU, Japón


y Australia, el número de vehículos se ha multiplicado, con lo cual se ha reducido
la proporción de metales pesados en la atmósfera pero ha crecido su volumen).
Peor panorama se presenta con los residuos nucleares, que no se hacen inocuos
en la naturaleza. Y, también, entre los de mayor riesgo directo se encuentran los
productos químicos sintetizados, con el problema de encontrar organismos capa-
ces de desintegrarlos, y el adicional de su cantidad (más de 65.000 conocidos, que
generan un millón de toneladas de residuos al año, en gran medida tóxicos). Y ello
cuando la atmósfera no tiene tanta capacidad de regeneración (aunque es ayudada
por los mares que absorben la mitad del dióxido de carbono emitido por el hombre),
de lo que derivan procesos de desequilibrio, lentos pero imparables: la modificación
territorial de las lluvias; la irregularidad en su reparto (desde períodos muy secos
hasta otros lluviosos, pero en distinta época a la normal, con sus efectos sobre los
cultivos, producciones y sociedades); y los cambios en el discurrir de las corrientes
oceánicas (con sus efectos sobre la mayor o menor evaporación).

4.3. Los problemas ambientales por áreas geográficas


– Áreas frías. Resaltará la contaminación de suelos y aguas en Siberia y Alaska, en
ambos casos por extracciones petroleras. Pero el problema esencial se encuentra
en dos fenómenos:
* El efecto invernadero. La continua emisión de anhídrido carbónico, metano
y CFCs (clorofluocarbonados) acelera el efecto y la difusión de los CFCs hace
que la temperatura media atmosférica se incremente de forma continuada, ca-
lor sobrante que las corrientes atmosféricas transportan en todas direcciones,
pero preferentemente hacia los polos. En ese contexto de calentamiento la An-
tártida desempeña un papel primordial como reserva de agua capaz de regular
los niveles marinos, que irán subiendo como consecuencia del deshielo.
* El agujero en la capa de ozono. Su descenso en los polos coincide con el au-
mento de los CFCs residuales en la atmósfera polar. Y es más alto sobre el con-
tinente antártico que en cualquier otra atmósfera del mundo, porque allí se dan
características atmosféricas únicas. Durante la larga noche del invierno antártico
el marcado gradiente de temperaturas, que se desarrolla entre las latitudes altas
y bajas de la Tierra, tiende a generar un cinturón estable de vientos occidentales
que alcanzan estas latitudes, sellando la atmósfera antártica y haciendo que el
aire permanezca frío y estable. El frío extremo conduce a la formación de nubes
estratosféricas que ejercen un efecto fundamental en la eliminación del ozono.
Pero el agujero creado es difícil de llenar en verano, y un aire escaso de ozono en
la Antártida tiene el efecto de diluir a la atmósfera del hemisferio sur, tanto más
cuando en latitudes más allá de los 60º Sur el ozono ha sufrido una disminución
notable. Y ello se convierte en peligroso porque el mantenimiento de la capa de
ozono en niveles estables es vital, pues es la única sustancia atmosférica que
absorbe a los rayos ultravioletas. Se calcula que por cada uno por ciento de
reducción de ozono en la atmósfera se produce un aumento del dos por ciento
en la radiación ultravioleta, con las consecuencias directas derivadas sobre el
ADN, más otras indirectas (gestación de melanomas, desarrollo de cataratas
ópticas...). Y unos últimos efectos se refieren al clima, porque el calentamiento
derivado contribuye a reforzar el efecto invernadero.

GEOGRAFÍA E HISTORIA 161


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

– Áreas avanzadas:
* En la UE se detecta el avance de la franja subdesértica meridional, como tam-
bién la progresión deforestadora (significativa en la cuenca mediterránea). La
primera circunstancia tiene explicación zonal, mientras la última se presenta
como una mezcla de intereses económicos. Asimismo, se está produciendo
un empobrecimiento de los suelos por abandono de cultivos, auspiciados por
las instituciones comunitarias para evitar excedentes productivos. La fórmula
para paliar el problema se ha encontrado en las repoblaciones forestales con
especies autóctonas, mientras en áreas de montaña la acción va dirigida a pre-
servar el patrimonio natural. Por lo demás, aparecen los problemas típicos de
las áreas desarrolladas, con fuerte contaminación atmosférica en las ciudades
industriales y de aguas en las áreas mediterráneas y bálticas. Y el exceso de
consumo de agua, con las pertinentes consecuencias sobre el medio, y otras
sociales y políticas añadidas, como bien muestra la denominada guerra del
agua entre algunas comunidades autónomas españolas.
* En Norteamérica la sobreexplotación de las praderas ha transformado a amplias
áreas en irrecuperables, mientras el abandono de cultivos (por idénticas razones a
las comunitarias) ha propiciado la erosión. Además, el sobreconsumo de agua ha
conllevado el descenso de los niveles freáticos, con las consecuencias derivadas
sobre el regadío. A ello se unen la contaminación atmosférica, el ruido y la degrada-
ción paisajística, especialmente llamativas en las megalópolis del Oeste y Noreste.
Y a este problema no es posible todavía ponerle remedio por razones económicas:
las transnacionales contaminantes son a la vez fabricantes de los productos des-
contaminantes. Se forma así un círculo cerrado que implica que cuanto mayor sea
la contaminación existente mayor será la venta de productos para atajarla.
* Japón padece un territorio agreste, que explica la extensión alcanzada por las
superficies forestales, hasta lograr una de las proporciones más altas del mundo.
Tras la II Guerra Mundial sólo el gusto y el refinamiento de esta sociedad han sido
capaces de explicar la política masiva de repoblaciones, aunque se trata de una
vegetación compensatoria, sobrepuesta a las formaciones originarias, y que ha
protegido a los recursos hídricos. Con todo, resaltan los efectos desfavorables
típicos de la contaminación atmosférica derivada del desarrollismo.
* En Australia el medio es hostil, con las áreas más aptas sobre explotadas,
pero es la difusión ganadera la causante del empobrecimiento de los suelos y
biotopos, por lo cual las áreas mejor preservadas son las de altura. En Nueva
Zelanda son los pastos de alto rendimiento quienes empobrecen a los suelos,
mientras las masas forestales disminuyen por la necesidad de pastizales.
– Áreas subdesarrolladas:
* En Iberoamérica resalta la degradación del medio por la irracionalidad en la
explotación de los recursos y la alta presión humana sobre los espacios litora-
les. En contrapartida, se han conservado las tierras interiores, si bien es eleva-
da la agresión a la selva amazónica, debido a la política adversa de conquista y
asentamientos, y la efectuada en áreas tropicales, con explicación en la masa
humana existente y en la instalación de las transnacionales, que operan maxi-
mizando beneficios y practicando las actividades de desnatado y expolio.
* En Próximo Oriente la agresión al subsuelo se explica por la sobreexplotación
de los recursos energéticos, y su manipulación en superficie (tratamiento, em-

162 PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA


Tema 5. La acción humana sobre el medio

barque, elaboración...), con altas emisiones de gases a la atmósfera. También


incide el factor zonal de la irradiación desértica. En los sectores de regadío será
la salinización de suelos.
* En la Unión India serán dos los elementos: la creciente presión humana sobre
el espacio, que ha reducido el medio natural, hoy identificado con áreas prote-
gidas o de montaña; y la particular incidencia de las lluvias, que se explica por
la oscilación anual de un monzón que provoca irregularidades en los aportes,
reflejadas en las crecidas de los cursos fluviales y en la distinta intensidad
de arrastre, y en el uso masivo de fertilizantes, arrastrados por las aguas del
monzón hasta contaminar los ríos. Por lo demás, las industrias altamente con-
taminantes (propias, pero también de multinacionales extranjeras) vierten a los
cursos fluviales, a unas aguas que serán aprovechadas para un regadío cada
vez más afectado por la polución.
* La antigua URSS padece problemas en las tierras de Turania, con intenso
regadío algodonero que ha ocasionado el descenso de nivel de dos mares ce-
rrados, Aral y Caspio. Al Norte, en Siberia, los desastres ecológicos derivados
de la explotación petrolera incontrolada. En la estepa cerealista se les exige
a los suelos más de lo que se les aporta. De igual modo, es genérica la con-
taminación de aguas y atmósfera en las grandes ciudades industriales, como
consecuencia de la política de industrialización forzada auspiciada tradicional-
mente por el socialismo, con impresionantes complejos siderometalúrgicos y
petroquímicos, desfasados tecnológicamente.
* En China oriental ya casi no existen los biotopos originarios debido a la fuerte
transformación antrópica, y en lugar de frondosas hay bosques de cultivo, con
eucaliptos y álamos destinados a la industria maderera. Para poner remedio a
la deforestación se introdujo la política de La Gran Muralla Verde, con el tra-
zado de franjas de arbolado de centenares de metros de anchura, y algunas
de ellas con seis mil kilómetros de longitud. Se trataba de frenar a los vientos
y de evitar el arrastre de los suelos; pero su éxito ha sido muy relativo. Como
consecuencia es uno de los países más deforestados del mundo y con más
altos niveles de desertificación, porque se cultivan incluso terrazas en fisuras
verticales. A ello cabría añadir los efectos de la contaminación de los regadíos
por adición de fertilizantes, la correspondiente a las ciudades (que están expe-
rimentando un crecimiento vertiginoso como derivación de la fuerte emigración
rural), la industrial (por razones parecidas a las rusas), así como las alteracio-
nes ecológicas aportadas por las grandes infraestructuras hidráulicas.
* En el Sureste asiático las tierras se encuentran arrasadas por la acción plu-
vial de los climas tropicales, con suelos muy lixiviados y frágiles, aprovechados
para los bosques de cultivo, que no alteran el equilibrio pero desgastan más a
los suelos. El problema está en los cogan, un pasto arraigado y muy difícil de
erradicar, que los empobrece muy rápidamente. Luego, las formas primitivas de
cultivo con quemas, la tremenda presión sobre el espacio de valle, y la inciden-
cia negativa de los cultivos de plantación sobre un medio muy frágil. Asimismo,
las derivaciones de la explotación irracional de los recursos del subsuelo, la
llegada de las industrias negras japonesas (que aprovechando la debilidad de
las legislaciones ambientales generan una alta contaminación atmosférica y de
aguas), etc. Pero también la incidencia de los tifones y ciclones, que arrastran
pendientes y colmatan cuencas, frente a los cuales algunas infraestructuras de
contención no han sido las adecuadas.

GEOGRAFÍA E HISTORIA 163


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

* En África intervienen los factores zonales, que han irradiado el desierto debido
a la irregularidad de funcionamiento del Frente de Convergencia Intertropical,
y otros antrópicos, como el largo aprovechamiento del área de pastoreo en el
Sahel, o la intervención de las transnacionales madereras en las selvas. Ade-
más, la amplitud de recursos ha introducido los países negros, con activida-
des extractivas altamente contaminantes financiadas por el capital occidental,
e instaladas cerca de las materias primas. Como atenuante se encuentra la
limitación pecuaria, pero como agravante la alta presión humana sobre el es-
pacio litoral. En sectores tropicales la preservación del suelo se ha conseguido
introduciendo cultivos de alto porte vegetal.

4.4. La problemática en España


El primer problema afecta al agua disponible, pues los regadíos generan 600.000
empleos, las ciudades e industrias demandan cantidades constantemente crecientes, la
actividad turística incrementa la población residente con demandas estacionales muy ele-
vadas, la energía hidráulica aporta la cuarta parte de los recursos energéticos, el 60% de la
producción agrícola procede del regadío, la cuarta parte de la población ha padecido o pa-
dece restricciones, y las confrontaciones por el uso pueden incluso agravarse. De solventar
esos problemas se ocupa La directiva marco de aguas, la encargada de definir la política
de aguas en la UE, que trata de: evitar la degradación por los vertidos, promocionar el uso
sostenible, hacer frente a las inundaciones, paliar los efectos de las sequías, y equilibrar la
extracción de aguas subterráneas con las recargas. Complementariamente el Plan Hidroló-
gico Nacional (PHN) plantea acciones de preservación, conservación, y reutilización, pero
son los Planes Hidrológicos de Cuenca quienes contemplan a las infraestructuras dirigidas
a la reutilización, regeneración de hábitat hídricos y regularización de caudales, y donde se
contienen las propuestas de trasvases entre cuencas.
La calidad es la otra vertiente del problema, pues la correspondiente a las superficiales
está ya muy afectada por el exceso de nutrientes y de microcontaminantes que las eutro-
fizan. En aguas subterráneas la salinización es el primer problema de los acuíferos, sobre
todo en la región mediterránea debido a extracciones abusivas destinadas a la agricultura
intensiva, que permiten la intrusión de las aguas marinas, con altas proporciones de clo-
ruros que dejan a las aguas inservibles. Y siendo graves ambos hechos es más acuciante
la contaminación sobre las aguas superficiales por fertilizantes y vertidos, urbanos e indus-
triales. La peor parte se la han llevado las áreas de agricultura intensiva del sureste, pero
también las de ganadería intensiva, especialmente porcina (Navarra, Cantabria y Cataluña),
debido al alto poder contaminante de los nitratos y amoniacos que aportan los purines.
Existen en España más de 300.000 puntos emisores (47.000 ilegales) de vertidos urbanos
e industriales sobre las aguas, lo que significa que unos dieciséis millones de españoles
son responsables de la contaminación de los cauces. La industria lo es de la mitad de la
contaminación del agua superficial, debido a un descontrol palpable (sólo la décima parte
de los vertidos dispone de autorización), situación que no mejora con los vertidos urbanos
(el problema es grave al considerar que las aguas subterráneas abastecen a un tercio de la
población española y atienden a la cuarta parte de las necesidades agrarias).
Otro problema concierne a la extinción o situación casi irrecuperable de muchas áreas
hídricas del país. La fuerte presión económica ha permitido las desecaciones, una práctica
tradicional, y como corolario la extensión original de lagos y lagunas ha sido reducida en
un 60%, mientras los humedales salvados se enfrentan a deterioros por aprovechamiento

164 PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA


Tema 5. La acción humana sobre el medio

hidroeléctrico o salinero, vertidos contaminantes, detracción de aguas para uso agrícola,


urbanización incontrolada, introducción de especies piscícolas nuevas con fines económi-
cos, etc. No es de extrañar que la extensión originaria de la lámina hídrica haya pasado a
un vestigio. Entre los humedales de interior, los sistemas de montaña (unas 2.300 ha) y
los cársticos (900 ha) son los mejor conservados, aunque no puede decirse lo mismo de
los humedales del litoral (sólo han restado 5.200 ha). Para frenar el problema se promulgó
la Ley de Protección de Zonas Húmedas (1990), que transforma a estas áreas hídricas en
propiedad pública, y las somete a protección especial.
El estado de degradación de los suelos es preocupante por:
– Deforestación con talas o quemas, roturación de tierras marginales, y despo-
blamiento de las áreas de montaña (el abandono de pastizales y de cultivos en
sectores abancalados empobrece al horizonte superficial por la falta de aportes
orgánicos o inorgánicos, y puede ser arrastrado por la falta de mantenimiento).
– Prácticas agrícolas y ganaderas inadecuadas (un excesivo laboreo o sobrepastoreo,
la utilización de maquinaria pesada, el abuso de fertilizantes o productos fitosani-
tarios, etc., modifica las propiedades físicas y químicas del suelo, haciéndolo más
vulnerable a la erosión y contaminándolo).
– Expansión e intensificación de los regadíos (el excesivo lavado es el causante del
empobrecimiento, independientemente de que el suelo pueda ser contaminado
cuando el agua utilizada sea de baja calidad).
En la contaminación el incremento de fertilizantes y productos fitosanitarios es la causa
principal, a la que ha contribuido la extensión del regadío (se ha pasado de 1,4 millones de
hectáreas en 1940 a 3,3 en la actualidad), cuyas aguas, portadoras de esos componentes,
son responsables de la contaminación agraria difusa, que ya amenaza al 62% de la superficie
agrícola total. Crecen igualmente los residuos ganaderos, cuya repercusión ambiental varía en
razón de la concentración y el tamaño de las explotaciones de bovino y porcino. Y la erosión con
pérdida de suelos afecta a las tierras mediterráneas y semiáridas, con 13 millones de hectáreas
que padecen erosión grave (con pérdida de 100 t/ha/año, equivalentes a un espesor de 6 a 7
milímetros), y 14 millones más con erosión importante o moderada (con pérdidas de 50 a 100
t/ha/año). El resultado es que 67 millones de toneladas de suelo son arrastradas anualmente
hacia el mar y a los embalses (con su consiguiente aterramiento). La erosión es de tal calibre
que un 44% de la superficie nacional padece degradación física, en niveles de alto a muy alto, y
el resto mantiene el riesgo de desertificación. En la explicación aparecen unos incendios fores-
tales que han quintuplicado las superficies quemadas desde los años setenta.
La degradación de los espacios urbanos y de sus entornos deriva de los vertidos sólidos
y de las contaminaciones atmosférica y acústica. El nivel alcanzado se explica porque desde
los años sesenta el crecimiento urbano e industrial ha sido espectacular en la mayor parte
de las regiones, y de ello ha derivado la necesidad de satisfacer exigencias: de suelo urba-
nizable, de abastecimiento de agua y energía, de redes de comunicación y de saneamiento,
de sistemas de transporte, etc. Todo ello ha planteado problemas ambientales nuevos: pér-
dida de espacios naturales y agrarios por cambios de uso del suelo, de calidad del agua y
del aire por contaminación, generación exponencial de residuos que es necesario eliminar,
etc. En vertidos sólidos la situación es la siguiente:
– El foco emisor urbano ha subido. A mediados de los años noventa se generaba el
doble de residuos sólidos (urbanos e industriales, pero dominados por los primeros)
que una década antes. Pero sólo se recupera un 5% y menos de la quinta parte
de los desechos orgánicos se reciclan en compos. Con todo, los progresos son

GEOGRAFÍA E HISTORIA 165


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

notables tras la aplicación de la Ley de Recogida y Tratamiento de Residuos Sólidos


Urbanos (1975), que ha aportado un descenso de los vertidos ilegales, y de la
recogida selectiva de papel y cartón (ya se recicla la tercera parte del consumido),
vidrio (la cantidad reutilizada se ha triplicado en muy poco tiempo) y plástico (hay
progresos, pero más lentos de lo esperado).
– El foco emisor industrial ha crecido casi un 40% desde 1980, con más del 65%
de vertidos incontrolados. No obstante ha habido progresos con la Ley Básica sobre
Residuos Tóxicos y Peligrosos (1986) y con el Plan Nacional de Residuos Industria-
les (1989), que se ocupan del control de esos residuos.
En contaminación atmosférica la situación es:
– En el foco emisor urbano las calefacciones aportan la tercera parte de las emi-
siones de las ciudades a la atmósfera debido al empleo de carbón o gasóleo. La
combustión de motores de vehículos acapara casi todas las emisiones de plomo, y
más de la mitad de los derivados contaminantes de los hidrocarburos.
– El foco emisor industrial complica el panorama urbano cuando las actividades
están en el interior de las ciudades, en puertos o extrarradios, tanto que a veces
superan con creces a los dos agentes urbanos citados.
Los principales contaminantes lanzados por estos agentes al aire son:
– Partículas sólidas y líquidas en suspensión. Son de tamaño muy pequeño o mi-
croscópico y suelen estar formadas por bacterias, carbón, hongos, polen, sulfatos,
cloruros, etc.
– Compuestos orgánicos o hidrocarburos. Su origen se encuentra en las indus-
trias petroleras, en los escapes de los vehículos, etc.
– Óxidos de carbono. Tanto el monóxido de carbono como el anhídrido carbónico
son emitidos por los motores de combustión interna.
– Compuestos halogenados y sus derivados. La combustión de carbón mineral
(calefacciones, industrias...) deriva en la generación de ácidos clorhídrico y fluorhí-
drico, altamente corrosivos.
La legislación española y comunitaria para el control de la contaminación atmosférica
emana de la Ley de Protección del Ambiente Atmosférico (1972), del Plan de Optimización
de Redes de Vigilancia de la Contaminación Atmosférica (1989), de la Red de Vigilancia de
la Contaminación Atmosférica de Fondo, hasta llegar al Inventario Corine-Aire. Pero se ha
mostrado insuficiente.
La contaminación acústica ha convertido a España en el país más ruidoso de Europa y
en el segundo del mundo (sólo superado por Japón), porque la Administración ha adaptado
tarde las exigencias comunitarias, mientras las Ordenanzas Municipales sólo existen en la
tercera parte de los municipios.
La degradación de espacios litorales es elevada, porque en la costa y sus cercanías se
localiza la tercera parte de la población, que se triplica en verano. Y a ello se une la de-
manda de la red de puertos. Todo ello ha densificado las redes de comunicación terrestres,
las canalizaciones, los emisarios submarinos, etc., hechos que explican la degradación del
litoral en las últimas décadas. Y la política de ordenación ha sido también deficiente. La Ley
de Costas (1969) sólo actuó sobre los bienes marítimos de dominio público, y la vigente
(1989) no interviene en el espacio litoral de una forma integral. Pero el Plan de Costas ha
beneficiado a los ámbitos mediterráneo y canario. Con todo, se ha heredado un crecimiento
anárquico de la urbanización costera, de consecuencias muy graves: inadecuaciones de

166 PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA


Tema 5. La acción humana sobre el medio

uso del suelo, pésima integración de muchas actuaciones en el paisaje, descenso de los
espacios libres, proliferación de los vertidos, pérdida de patrimonio natural, agresivos mo-
delos de implantación urbana y de infraestructuras, etc. Los resultados son:
– La alteración de la dinámica erosiva litoral. Las regulaciones fluviales y las
obras de ingeniería en el mar han favorecido la erosión en unos lugares, y la acu-
mulación en otros. Y la multiplicación de embalses ha contribuido a retener unos
sedimentos necesarios para las playas cercanas a las desembocaduras fluviales.
Como consecuencia la línea de costa padece ya una regresión del 17%, práctica-
mente irrecuperable.
– Los efectos expansivos de la agricultura intensiva. Resulta decisiva en la de-
gradación del litoral mediterráneo, en el meridional atlántico y en las islas. La difu-
sión del cultivo bajo plástico, de acolchados, de riego por goteo y la ampliación del
regadío han difundido los impactos ambientales y visuales. Los más agudos afectan
a los recursos hídricos, a la artificialización del campo (nuevos paisajes de plástico,
degradación de laderas, etc.), y a las emisiones residuales contaminantes.
– La desnaturalización de las playas y la regresión del litoral. El turismo es el
responsable de la intensidad en el proceso urbanizador del litoral de playa, un 40%
del cual está urbanizado o declarado como urbanizable. Y las divisas del turismo
tienen su contrapartida en la transformación del ecosistema de playa.
– La contaminación de las aguas marinas. Desde nuestras ciudades se vierten al
mar 489 millones de m3 de residuos, de los que un 40% no reciben tratamiento.
La salida se encuentra en las actuaciones del Plan Nacional de Saneamiento y
Depuración de Aguas (1995-2005), que ha conseguido una paulatina reducción
en las emisiones.
Como resultado de todo el proceso descrito devienen las alteraciones de los ecosistemas,
cuando nuestro país resalta por la riqueza de su biodiversidad (más de 8.000 especies de plan-
tas vasculares, entre 50.000 y 60.000 especies de invertebrados, 118 de mamíferos, 368 de
aves, 56 de reptiles, 68 de peces de agua dulce, etc.). Aquí se albergan tres cuartas partes de
las aves europeas y viven el 79% de los mamíferos continentales. Animales y plantas singulares
se plasman en más de cien hábitat de interés comunitario (la mitad de los europeos) y más de
600 especies protegidas. Ello es posible porque los ecosistemas vitales han sido protegidos con
más de un centenar de parques naturales, una docena de parques nacionales, y más de medio
millar de figuras de protección (reservas naturales, parajes naturales, paisajes protegidos, mo-
numentos naturales, y otras figuras). En conjunto, hay preservadas 3,5 millones de hectáreas,
casi el 7% del territorio nacional, con la colaboración indirecta de la UNESCO, que desde 1977
ha declarado 16 Reservas de la Biosfera, con más de un millón de hectáreas protegidas (el 2%
de la superficie nacional). Pero la protección de espacios singulares y las adhesiones a tratados
y convenios no han sido suficientes, porque crece el número de especies amenazadas (1.263,
la sexta parte en peligro de extinción). Con todo, las ZEPAS (Zonas de Especial Protección para
las Aves) se incorporan a la Red Natura de forma automática, y los nuevos espacios que se
adicionarán a muy corto plazo ampliarán el territorio protegido del 7% al 15%.

5. EL ECODESARROLLO COMO ALTERNATIVA


Los primeros movimientos ecologistas parten de EE UU, donde los problemas de la
contaminación se dejaban sentir con especial virulencia como derivación del potencial
industrial adquirido durante la etapa posterior a la II Guerra Mundial, cuando, como país
triunfante y abastecedor del resto de potencias involucradas en el conflicto tuvo la obliga-

GEOGRAFÍA E HISTORIA 167


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

ción de atender a las necesidades de medio mundo. Y más tarde incidió otra conciencia-
ción social paralela: los efectos sobre las personas de las armas químicas utilizadas por su
ejército durante la guerra de Vietnam. Pero el año 1968 significó un cambio de actitudes en
las sociedades más avanzadas del mundo con respecto al medio, cuando los movimientos
pacifistas (procedentes de la contracultura estadounidense, una derivación de la cultura
dominante) y las corrientes de pensamiento difundidas por Russell y Marcuse introdujeron
nuevas mentalidades, que, más tarde, quedarían reflejadas en los Informes del Club de
Roma. Buena parte de las nuevas ideas fue recogida por científicos británicos en el Ma-
nifiesto para la supervivencia, que abogaba por minimizar los riesgos sobre el medio por
la acción incontrolada del hombre, con el resultado de la destrucción o alteración de los
procesos ecológicos y el agotamiento de los recursos no renovables. En el fondo se estaba
cuestionando a una sociedad consumista, a un modelo no deseable.
En 1972 se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente,
que atendía a dos frentes: la conservación del medio, y la lucha contra la contaminación.
Se llamó la atención a los gobiernos sobre los problemas ambientales, se repudiaron las
pruebas nucleares, se decidió vigilar la situación de la atmósfera, etc. Pero los resultados
fueron más bien escasos, porque pronto surgieron las contradicciones entre las naciones
industrializadas y las dependientes de recursos primarios, aunque sirvió para difundir al
desarrollo sostenible. Y el primer Informe del Club de Roma (Los límites del crecimiento)
expuso las bases del problema y propuso el crecimiento cero. En el segundo (La humanidad
entre la encrucijada) planteó soluciones a escala regional, mientras en el tercero identificó
los problemas ambientales. En conjunto lograron institucionalizar el problema ambiental,
haciéndolo extensible a escala planetaria.
El final de la década de los ochenta fue testigo del interés por el mantenimiento de los
ecosistemas, y de la búsqueda de instrumentos técnica y financieramente eficaces, debate
que sirvió para alumbrar la Estrategia mundial sobre biodiversidad, el Convenio sobre conser-
vación de la biodiversidad biológica, y la Agenda 21. Entre todos contribuyeron al desarrollo
de fórmulas, aunque restaron por establecer las medidas que llevaran a progresos significa-
tivos. Así las conferencias mundiales sobre el medio universalizaron la toma de conciencia
sobre los problemas ambientales, y a su través las Naciones Unidas establecieron planes de
conservación en diferentes áreas del mundo, y de ellas derivaron las conferencias sectoriales,
aunque su aportación real ha sido discutida. La de Río (1992) introdujo varios convenios y,
sobre todo, la Agenda 21 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y
Desarrollo, 1992), que defraudó en sus expectativas al no ser firmado unánimemente el de
biodiversidad, no aprobar un código ético para evitar el colapso en la explotación de los recur-
sos naturales y en la gestión de los residuos y desechos, no establecer ni metas ni plazos, no
conseguir los medios financieros necesarios, y no alcanzar acuerdos sobre la protección de
los bosques. Pero estableció la biodiversidad como componente clave del desarrollo sosteni-
ble, y planteó actuaciones no vinculantes sobre cuestiones sociales, económicas y ambienta-
les. La Agenda fue concebida como un amplio plan de trabajo, de ámbito mundial (en torno a
medidas nacionales y a la cooperación internacional sobre desarrollo sostenible y protección
ambiental hasta bien entrado el siglo XXI), con dos dimensiones socioeconómicas:
– Combatir la pobreza, cambiar pautas de consumo, mejorar la salud humana, y la
búsqueda del desarrollo sostenible.
– La conservación y gestión efectiva de los recursos (proteger la atmósfera; combatir
la deforestación, desertización y sequía; la protección de las áreas de montaña; la
conservación de la diversidad biológica; la protección y gestión de los océanos y
agua dulce; el empleo más seguro de los productos químicos tóxicos; y la gestión
de los residuos peligrosos –esencialmente los radiactivos– y aguas residuales.

168 PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA


Tema 5. La acción humana sobre el medio

Por su parte, la Estrategia mundial sobre biodiversidad sostiene que sólo se deten-
drá la pérdida de ecosistemas cuando sea posible utilizar los recursos biológicos de manera
justa a escala local, nacional e internacional, y que son los Estados quienes tendrán que
explotar el medio, valorando sus recursos y protegiéndolos. Va más allá de la conservación
al introducir cuestiones relativas al comercio, el uso del agua, los métodos de preservación
de ecosistemas, etc., y establece vínculos entre y dentro de las naciones, indicando que
la gestión de la biodiversidad supone un cuádruple esfuerzo: biológico, social, económico,
y político. Sus propuestas se centran en: catalizar la cooperación internacional; intentar la
reforma de las políticas nacionales mediante pautas generales; introducir al sector privado
en la gestión de la biodiversidad; y establecer un sistema de incentivos para la conservación
del medio a escala local, fortaleciendo la situación de los espacios protegidos y la capa-
cidad para conservar las especies en hábitat naturales, y aumentar el aprecio sobre los
valores de la biodiversidad. Pero también fortalecer el papel que desempeñan en la meta
del desarrollo sostenible los grupos principales: mujeres, infancia y jóvenes; los pueblos
indígenas; las ONGs; las autoridades locales; los trabajadores y sindicatos; y los científicos,
técnicos, agricultores... Por último contempla los medios para la puesta en práctica: finan-
ciación, transferencia tecnológica, etc. Con todo su problema es ser gubernamental y no
vinculante, y quizá por ello quedan pendientes desde su entrada en vigor (1993) muchas
cuestiones graves:
– Las colecciones ex-situ ya existentes. Se trata de los materiales en poder de
grandes empresas o Estados que han quedado fuera del reparto de costes-bene-
ficios entonces acordado. De estas colecciones sólo se beneficiarán los países
avanzados (quienes las lograron con anterioridad a 1993, y que son significativas
en materiales orgánicos e inorgánicos de larga vida), mientras los productores han
quedado fuera de los beneficios, aunque se hayan beneficiado de los costes.
– Los mecanismos de financiación. Se creyó conveniente establecer un fondo
propio, aunque pronto el G7-8 (el auténtico ejecutivo económico mundial) transfirió
esa posibilidad al Banco Mundial.
– La transferencia tecnológica del Norte al Sur. Se trata de un reto muy difícil de
conseguir cuando el sector privado no está sujeto a controles gubernamentales.
– La bioseguridad. En el trasfondo sólo se enmarca una doble corriente: los países
avanzados no quieren desprenderse de sus adelantos para aprovechar íntegramen-
te los recursos del medio; y los atrasados quieren participar de unos mecanismos
que desconocen, al margen de sus posibilidades inversoras.
La conclusión más obvia es el logro de una sociedad sostenible, que no altere los
procesos ecológicos, que sea preventiva y conservadora, y que equilibre las condiciones
de explotación con las necesidades de las sociedades desarrolladas (pues condicionan el
desarrollo de las más atrasadas). El objetivo central es respetar el equilibrio de la biosfera
reduciendo actividades contaminantes, aplicando una tecnología no agresiva con el medio,
y reciclando y devolviendo productos no dañinos al medio. Y ello sólo puede conseguirse
mediante nuevas alternativas energéticas (solar, eléctrica...), y generando una conciencia
ambiental, asumiendo unos principios:
– El hombre no tiene el derecho de destruir el medio, porque las consecuencias re-
vertirán rápidamente sobre el propio hombre.
– Superar la visión económica del desarrollo a costa del medio y de cualquier precio,
e introducir la de progreso-calidad de vida, que incluye la conservación de los re-
cursos naturales.

GEOGRAFÍA E HISTORIA 169


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

– El futuro depende de la conservación del medio, porque de él proceden la mayor


parte de los recursos. Para ello se convierten en imprescindibles mecanismos co-
activos, educativos, de modificación de los hábitos consumistas, de transformación
de los modos de vida, etc.
Entre las estrategias más relevantes y lógicas para conseguir esos principios se en-
cuentran:
– Las agrarias. Con nuevas técnicas que permitan una producción creciente sin
alterar el equilibrio de la biodiversidad: el riego por goteo (que permite ahorro de
agua y evita la salinización masiva de los suelos), el retorno al cultivo múltiple frente
al abuso del monocultivo (que evita las adaptaciones de las plagas y malas hierbas
y evita a los pesticidas), y la potenciación de los cultivos de montaña (que actúan
eficazmente contra la erosión).
– Las energéticas. Con un menor consumo de combustibles minerales se reducirá
la contaminación, sustituidos por unas energías alternativas con menor grado de
agresividad ambiental.
– Las industriales. Han de conseguir cuatro objetivos: menor consumo de materias
primas, reducción de las emisiones contaminantes a la atmósfera, optimización
del consumo energético, y menor generación de residuos. Para ello se requiere
un proceso industrial integrado, que incluya el reciclaje de residuos (que también
depende de los hábitos de consumo) y la actuación legal sobre las industrias con-
taminantes o despilfarradoras de materias primas.
Las encargadas de llevar a la práctica esas estrategias son las organizaciones interna-
cionales:
– Dentro de las Naciones Unidas:
* Agencias especializadas: UNESCO (Organización de las Naciones Uni-
das para la Educación, la Ciencia y la Cultura), FAO (Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), OMS (Organización
Mundial de la Salud), OIT (Organización Internacional del Trabajo), OMM
(Organización Meteorológica Mundial), OMI (Organización Marítima Interna-
cional), y ONUDI (Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Industrial).
* Comisiones económicas regionales: CEPE (de las Naciones Unidas para Eu-
ropa), CEPAL (para América Latina), CESAP (para Asia y el Pacífico), CEPA (para
África), y CEPAO (para Asia Occidental).
* Organismos y programas: OIEA (Organismo Internacional de la Energía Ató-
mica) y PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente).
– Organismos intergubernamentales fuera del sistema de las Naciones Uni-
das: CE (Consejo de Europa), UE (Unión Europea) y OCDE (Organización de Coope-
ración y Desarrollo Económicos).
– Organizaciones internacionales no gubernamentales: UICN (Unión Internacio-
nal para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales), WWF (Fon-
do Mundial para la Vida Silvestre), FEEA (Fundación Europea para la Educación
Ambiental en el Medio Rural y Urbano), FPNE (Fondo Patrimonio Natural Europeo),
GREENPEACE, etc.

170 PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA


Tema 5. La acción humana sobre el medio

Estos organismos e instituciones son también los que deben forzar el cumplimiento real
de convenios y tratados, y adoptar los informes. Entre ellos resaltan los siguientes:
– Los programas intergubernamentales sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la
UNESCO (1970), destinados al análisis de sistemas ecológicos y su exposición a la
actividad humana (en cada país existe un Comité Nacional del MAB): ecosistemas
forestales tropicales y subtropicales; gestión de la tierra en paisajes forestales me-
diterráneos y templados; pastoreo en sabana, pradera y tundra; regadío en zonas
áridas y semiáridas; recursos de agua en zonas costeras; impactos humanos en
ecosistemas montanos; ecología y uso racional de sistemas insulares; material ge-
nético en zonas naturales; gestión de plagas en ecosistemas terrestres y acuáticos;
efectos ecológicos de las obras de ingeniería; ecosistemas urbanizados e industria-
lizados; demografía y sus repercusiones ambientales; calidad ambiental; y efectos
ecológicos de la contaminación.
– La Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Humano (1972), el acto internacional
que más huella ha dejado en las políticas ambientales de todo el planeta. De ella
salió la Declaración de Estocolmo, que establece metas globales y principios inspi-
radores de políticas ambientales.
– La Carta de los Suelos, del Consejo de Europa (1972), que los declara como bien
esencial y frágil, e indica la necesidad de protección, inventariado, uso racional y
planificación.
– La Declaración sobre las políticas de medio ambiente de carácter anticipativo de
la OCEDE (1979), que se decanta por la integración de las políticas ambientales
con las económicas para detectar las problemáticas de forma precoz, adoptar los
instrumentos económicos, adecuar los modelos urbanos, agilizar las decisiones,
establecer los controles de calidad, promover la educación ambiental, y desarrollar
la cooperación interinstitucional e interestatal.
– La Estrategia Mundial para la Conservación (1980), elaborada por la UINC,
PNUMA, WWF, FAO y UNESCO, que intenta armonizar el desarrollo y la conserva-
ción de los recursos. En el trasfondo se encuentran las ideas de mantenimiento
de los sistemas vitales, la diversidad genética y el aprovechamiento sostenido de
los ecosistemas. Entre sus principios básicos están: el desarrollo sostenible, el
mantenimiento del patrimonio biológico, el uso limitado de recursos renovables, el
desarrollo de las tecnologías limpias, etc.
– La sustentabilidad, una estrategia para el cuidado del planeta (1991), que desa-
rrolla la Estrategia Mundial para la Conservación, ahora pensada para la década
de los noventa. Se apoya en el desarrollo sostenible, pero incorpora estrategias
de población y economía. Ya introduce la problemática del agujero de la capa de
ozono, la lluvia ácida, los desequilibrios Norte-Sur, etc.
– Nuestro Futuro Común, el Informe Brundtland (1992), presentado en la Cumbre
de la Tierra o Cumbre de Río de Janeiro, que muestra la interconexión entre las
realidades ambiental y socioeconómica, y señala la necesidad de reconducir los
parámetros de las políticas económicas actuales con el objetivo de conseguir el
desarrollo sostenible.
– La Primera Revolución Global (Informe del Club de Roma, 1992), que contiene la
idea de una política internacional en la reducción de emisiones de dióxido de car-
bono para evitar el sobrecalentamiento de la Tierra, y posibilitar la reforestación y el
desarrollo de formas de energía alternativas.

GEOGRAFÍA E HISTORIA 171


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

– Tratados Internacionales sobre el Medio Ambiente. Se sustentan en la adop-


ción de acuerdos multilaterales sometidos al Derecho Internacional Público e incor-
porados al ordenamiento jurídico internacional. Entre ellos resaltan:
* El convenio sobre Conservación de la Fauna y Flora en estado natural (Londres,
1933).
* El convenio sobre Regulación de la pesca de la ballena (Washington, 1956), no
adoptado por Japón.
* La convención sobre el Control de seguridad en materia de energía nuclear
(París, 1957).
* El tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares en la Atmósfera, el Espacio
Ultraterrestre y Bajo el Agua (Moscú, 1963).
* La convención sobre Protección del patrimonio mundial, cultural y natural (Pa-
rís, 1972).
* El convenio sobre Prevención de la contaminación del mar por vertido de dese-
chos y otras materias (Londres, México D.F, Moscú y Washington, 1972).
* El convenio para la Protección del Mediterráneo contra la contaminación (Bar-
celona, 1976).
* El convenio para la Prevención de la contaminación marina provocada por ver-
tidos desde buques y aeronaves (Oslo, 1983).
* El convenio para la Protección de la capa de ozono (Viena, 1985).
* El convenio sobre Cooperación, preparación y lucha contra la contaminación
por hidrocarburos (Londres, 1990).
* El Tratado Antártico (Washington, 1959 y su Protocolo sobre la protección del
Medio Ambiente, Madrid, 1991).
* El convenio marco de las Naciones Unidas sobre El cambio climático (Nueva
York, 1992).
* El convenio sobre La diversidad biológica (París, 1992).
– Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo
(CNUMAD), o Conferencia de Río, de la que han salido de inicio o reforzados:
* La Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo.
* El Programa 21 (programa para aplicar una política ambiental mundial).
* El convenio marco de las Naciones Unidas sobre El cambio climático.
* El convenio sobre La diversidad biológica.
– La Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático (Buenos Aires, 1998) que
intentó frenar la emisión de gases contaminantes a la atmósfera y que acabó con
un mínimo acuerdo entre países pobres y ricos para reducir las emisiones de dióxi-
do de carbono un 5,5% (con respecto a 1990) hasta el año 2012. Pero sólo unos
pocos países ratificaron los acuerdos previos de la Conferencia de Kyoto (1997). La
disputa surge cuando los países más desfasados se niegan a ratificar los acuerdos,
ante lo que EE UU (el primer contaminador mundial) reacciona de igual modo.
Ante tal panorama la I Conferencia Cumbre sobre Medio Ambiente y Desarro-
llo (Río de Janeiro, 1992) determinó las reformas ambientales necesarias a largo
plazo. En la II Cumbre (Nueva York, 1997) se comprobó la ineficacia de la anterior,

172 PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA


Tema 5. La acción humana sobre el medio

sobre todo en lo referido a emisiones de CO2. Y no se llegó a un acuerdo en las


reducciones de estos gases en un 15% para el año 2010 con relación al nivel de
1990. Para reducir la degradación ambiental la idea del crecimiento continuado
debe de abrir paso a un uso más racional del medio. Y la respuesta ante el cambio
climático se ha materializado en dos instrumentos jurídicos, la Convención Marco
de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1992, pero entró en vigor en
1994), y el Protocolo de Kyoto (1997), que dota de contenido a una Convención
ratificada por 186 países, con el objetivo de estabilizar las concentraciones de ga-
ses invernadero en la atmósfera.
– La política ambiental en la Unión Europea. Los denominados Programas de
Acción sobre el medio, que comienzan en 1972, han logrado imponer la interna-
cionalización de los costes ambientales (quien contamina paga) y hacer partícipes
a los ciudadanos en el diseño y gestión de determinadas políticas ambientales. Han
involucrado a instituciones no gubernamentales en la Oficina Europea del Medio
Ambiente, con el respaldo de la Comisión Europea. Prioritariamente se ocupan de:
tratamiento de residuos (reciclaje, recuperación y reutilización); agricultura, con el
fomento de la biológica u orgánica, mantenimiento de cultivos leñosos en las zonas
sujetas a erosión, disminución de la carga ganadera sobre territorios frágiles, etc.;
lucha contra la contaminación atmosférica y de aguas, seguridad nuclear, energía,
etc.; y conservación de flora y fauna (Red Natura 2000). Con el Acta Única ya se
dispone de base legal, pues el art. 130 R (Tratado de Maastricht) se centra en: la
conservación y mejora de la calidad de vida y del ambiente (protección a la salud de
las personas, y uso racional de recursos y medidas ambientales), la adopción de me-
didas preventivas y armonizadoras entre los Estados miembros, y la cooperación con
terceros países mediante acuerdos. El art. 130 S encarga al Consejo la elaboración
de las disposiciones y medidas para el desarrollo y ejecución de la política ambiental
de la Unión mediante instrumentos legislativos, operativos y financieros.
* Entre los legislativos hay un amplio conjunto de directivas, reglamentos y deci-
siones.
* Entre los operativos están los Programas de Ejecución e Investigación y la
Agencia Europea del Medio Ambiente (incorporan los preceptos del desarrollo
sostenible emanados de la Conferencia de Río, y consideran prioritarios a los
sectores de industria, energía, transporte, agricultura y turismo, y para su desa-
rrollo se asume la subsidiariedad).
* Entre los financieros se encuentran: el Fondo de Cohesión Social, los Fondos
Estructurales (FEDER, FSE y FEOGA), el Banco Europeo de Inversiones, los
Fondos de Cohesión y fondos específicos de los programas de ejecución e
investigación.
La Unión también dispone de programas específicos (ejecución e Investigación): AL-
PENER (para el fomento de energías renovables y limitación de las emisiones de dióxido
de carbono), LIFE (para restablecimiento de hábitats y biotopos originarios), ENVIREG (con
Fondos Estructurales que ayudan a los programas ambientales en regiones desfasadas de la
Unión), EPOCH (instrumento financiero para la prevención de desastres naturales e investiga-
ción climatológica), MATERIAS PRIMAS Y RECICLADO (con varios subtipos, materias primas
primarias, reciclado de metales no férreos, etc.), MAST (para ciencia y tecnología marinas),
MEDSPA (para el medio mediterráneo), NORDSPA (para zonas costeras de Irlanda, Mar del
Norte, Báltico y Noroeste Atlántico), PROGRAMA DE RESIDUOS RADIACTIVOS (para el análisis
de almacenamiento de los mismos), y STEP (para la protección del medio).

GEOGRAFÍA E HISTORIA 173


Volumen I. Geografía Física, Humana y Regional

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