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Las rutas

dela luz

El paisaje de
Baja California

PRESENTACIÓN

•VÍCTOR EVERARDO BELTRÁN CORONA•

TEXTOS

• GABRIEL TRUJILLO MUÑOZ •

PINTORES

•JUAN ÁNGEL CASTILLO • RAMÓN CARRILLO ROMERO • CARLOS CORONADO


ORTEGA• RUBÉN GARCÍA BENAVIDES • CÁTARO NÚÑEZ •
CÉSAR HAYASHI•.FRANCISCO CHÁVEZ CORRUGEDO •JOSÉ PASTOR•
FERNANDO GARCÍA RIVAS• ROBERTO ROSIQUE •
CUAUHTÉMOC RODRÍGUEZ • RUTH HERNÁNDEZ •

FOTÓGRAFOS

• ANITA A. DE WILIAMS • NICOLÁS TRIEDO •VÍCTOR BELTRÁN CORONA•


JOSÉ LOBO • SALVADORLEÓN MIRANDA• ALBERTO GRUEL • HÉCTOR
ALGRÁVEZ •CARLOS LAZCANO SAHAGÚN •MARIO CASTILLO• JUAN TAPIA•
CHARLES WILLIAMS •ARTURO ESQUIVIAS OJEDA• ALEJANDRO GREEN
GARCÍA• MARIO PORRAS • AUSTREBERTO SILVA• ARTURO CASILLAS•
JESUSA GAMBOA• ROBERTO CÓRDOVA LEYVA•ALFONSO LORENZANA•
'
Es bueno que el hombre sepa dónde
vive, cual es su casa, quién es él mismo
para que no se pierda ni se confunda
Rubén Vizcaíno Valencia

Foto:

Escalera al cielo, 1983


Anita A. de Williams
PRESENTACIÓN

Este libro es un muestrario de Baja California, de su naturaleza pródiga y


contrastante, donde queda atrás la visión estereotipada de una península inhóspita
y desértica, y nos permite ver los múltiples paisajes que la conforman y enriquecen
los ecosistemas y formas de vida que le dan colorido y diversidad.
He aquí una región encantada que aún vive a la sombra o bajo el sol del
paraíso terrenal; una zona del mundo donde los espejismos de la luz, los milagros
del mar y los portentos de la arena, son la puerta de entrada a una realidad donde
hay ecos milenarios en criaturas y en paisajes, a la vez que aparece la exuberancia
de la flora y la fauna en variedades excéntricas, en lugares que parecen surgir de
otros mundos.
Las rutas de la luz busca mostrar, gracias a la visión de artísticas plásticos,
fotógrafos y literatos, a Baja California y a sus habitantes, contemplando sus sitios
privilegiados, de comunión entre elementos básicos, complementarios: el Sol, el
agua, la roca, el viento. Canto de imágenes donde concuerdan las construcciones
fantásticas de la naturaleza con el impulso civilizatorio del ser humano: misiones,
rancherías, campos de cultivo, lagunas y mares; lo que mantiene su pureza ances-
tral y abre camino al porvenir que se nos presenta con rostros de múltiples oríge-
nes pero con un solo destino.
Este libro es una celebración: la del México en su extremidad más esbelta o
fascinante, en su peninsularidad norteña. Una fiesta del arte bajacaliforniano que
hoy nos representa y anima, que hoy nos deslumbra y estremece.
Lector, lectora: he aquí la luz y sus milagros al alcance de la mano; una
historia natural y una crónica de una realeza salvaje, aún indomable, orgullosa de
sus avatares y transformaciones.
Un libro como éste es un compendio paradójico; un resumen de cambios y
permanencias expuestos en colores intensos, con nitidez y transparencia, con la
creatividad de un grupo de artistas que han dado, a nuestra entidad, su pasión, su
vida.
Esta Baja California es inédita: un México que, después de que entres a estas
páginas, te será conocido, entrañable, para siempre tuyo.
Bienvenido a estas rutas, a esta luz.

VÍCTOR EVERARDO BELTRÁN CORONA

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BAJA CALIFORNIA
ESPEJO PRIMIGENIO, IMÁGENES CAMBIANTES

Los PAISAJES

Cuando uno contempla el paisaje bajacaliforniano, cuando uno escudriña


los esplendores de sus costas y desiertos, de sus valles y montañas, lo pri-
mero que viene a la mente es que éste es un paraíso cincelado por el tiem-
po, una tierra y un mar donde la luz canta como el primer día de la crea-
ción. Y su canto es un eco poderoso que, al contemplarlo, aún nos estre-
mece y nos despierta. El asombro nace aquí con cada parpadeo. La mirada
se encandila. Ver este paisaje es adquirir carta de creencia. Verlo es captar
lo que la naturaleza tiene de lucidez y de ascetismo.
Baja California es, sin duda, el espejo primigenio de un mundo mol-
deado por la luz y el tiempo. La vida aquí, en esta península encantada, es
casi un accidente en medio de un escenario que parece pertenecer a épocas
remotas. Cuando se recorren los caminos del norte peninsular la percep-
ción cambia, se expande. El tiempo se alarga y las cosas toman una dimen-
sión mayor. Un grano de arena, una ola que rompe en la playa, un arroyo
entre piedras, una nube pasajera se vuelven presencias poderosas, signos de
una realidad que nos conmueve por su resplandor y transparencia. Las
rutas de la luz en la frontera norte de México.

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Las imágenes de este mundo surgen corno reverberaciones de la con-
ciencia. Abrir los ojos aquí es aceptar el lenguaje de la diafanidad, el dialec-
to del sol que todo lo calcina. El acto de ver se transforma en una ceremo-
nia iniciática. Erosión y creación forman un solo equilibrio. El idioma de
la arena hace eco en los murmullos del agua que se esconde en el subsuelo.
Las cuarteaduras de la tierra desolada son las comparsas del cactus que
florece. El mismo mar dialoga con las rocas. Aquí los elementos apenas se
mezclan. Cada ser vivo conserva un territorio definido. La vida es un mila-
gro que escasea, una maravilla transitoria, un tesoro escondido.
Tierra de asombros y espejismos. La mirada se adentra en ella con
pasos inseguros. Nada es aquí lo que parece. Las distancias cambian en un
instante. Las montañas se alejan o se acercan con un simple soplo del vien-
to. Oasis de la luz que calma nuestra vista y a la vez la engaña. El agua es
más deseo que realidad en esta pétrea geografía, donde el calor es la única
presencia perdurable. Espacio inrnantado que retumba con el eco fósil de
una luz que viene de otros mundos anteriores al nuestro. El velo de la
noche medio apaga, y sólo por unas horas, el fuego que consume estas
vastedades. Luna pálida. Luz distante. Alivios pasajeros.
De vez en cuando, sin embargo, el calor declina y la naturaleza bajaca-
liforniana se diversifica en colores y contrastes. La vida llamea sin quemar-
nos. La brisa marina y los vientos invernales que llegan del norte ponen a
punto otras versiones de este paraíso. Bosques y valles donde la hierba
crece y los pinos se lanzan a conquistar el firmamento. No más frutos espi-
nosos, sino las praderas colmadas de flores y aves cantoras. El mundo corno
placidez antes que corno delirio. Tierra de agua pura y viento helado, de
árboles centenarios y lluvias torrenciales. Aquí la luz nos habla a través de
la neblina. Lagos que son espejos mágicos, que son misterios para el ojo.
Minerales que brillan con sus vetas de oro y cuarzo. El don de las alturas. El
ocre estandarte del bosque que muda sus colores.

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Aire que templa nuestro espíritu como el mar que suelta sus azules. La
marejada que es cambio y permanencia. Distinta siempre y a la vez la mis-
ma. Mar que borda los dos costados de la península. Mar que contradice,
con tormentas imprevistas, su nombre de Pacífico. Y en la otra orilla, el Mar
Rojo de Cortés o golfo de California, manso y contencioso, hecho para ser
metal bruñido. Mar que recibe las aguas dulces de un río legendario, el Co-
lorado. Ambos mares son puntos de confluencia y hervidero de especies.
Ruta de paso de ballenas y mantarrayas, de lobos marinos y delfines.
Esta es la Baja California que nos da nombre y a la cual sus creadores
atienden por medio de pinturas y fotografías. Tales son los paisajes que
aquí reunimos. Los de una naturaleza escueta y abundante a un mismo
tiempo. Territorio de la luz donde el tiempo reposa, embalsamado. Espe-
jismo que esplende. Don de gracia. Baja California está aquí: esperándo-
nos para que formemos parte de su propio destino. Ver sus paisajes, tra-
ducciones de la luz al idioma de la creación humana, es compartir su mila-
gro, es fraternizar con sus imágenes: las más auténticas, las más reales.

Los PAISAJISTAS

Si los primeros pobladores de la península de Baja California tuvieron tiem-


po, a pesar de las vicisitudes que implicaba su vida nómada, para pintar en
las paredes de las rocas y cuevas del entorno su particular visión del cosmos
(la que incluía lo mismo plantas, animales y seres humanos), los conquista-
dores y misioneros que llegaron más tarde, a partir del siglo XVI y en forma
duradera a partir de 1697, no se quedaron atrás y también ellos se dieron su
tiempo para delinear las costas de aquella "isla" misteriosa que su imagina-
ción medieval llamara California a la usanza de Las sergas de Esplandián, la
famosa novela de caballería de la época. Y así, entre exploraciones marítimas

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y terrestres que fueron extendiendo las posesiones del rey de España por las
regiones de América del norte, aquellos conquistadores y misioneros se per-
cataron de que la isla era península y que, contrario a la novela, no la habita-
ban mujeres amazonas sino indígenas de buen porte y actitud independiente
y belicosa. Y junto al crucifijo y la espada, también fueron llegando los que
antes que conquistar la California acabaron conquistados por ella, como le
sucediera al padre jesuita Ignacio Tirsch en el siglo XVIII, quien pintó a los
californios nativos en el árido escenario de sus correrías como hábiles caza-
dores, en medio de una naturaleza rocosa y de frutos escasos. De ahí que
Tirsch, junto con los pintores indígenas, los gigantes creadores de las pintu-
ras rupestres que decoran las estribaciones de las sierras centrales de la penín-
sula, sea el primer pintor de la península, nuestro artista pionero, de lo que
dos siglos más tarde Raúl Antonio Cota nombraría como la estética del mar
y del desierto.
Mientras la Nueva España se trasformaba en un país independiente, en una
república soberana, Baja California sevolvíauna tierra lejana, una finisterra cuyo
clima extremoso, la falta de agua, su escasezde habitantes y sus pocas comunica-
ciones con el interior del país, la dejaban al margen del progreso material y
humano, mas no de los percancesde la historia. En 1848, Tratado de Guadalupe
de por medio, Baja California se convirtió en frontera con los Estados Unidos,
contando en aquellas fechas con un solo puerto de importancia en su parte
norte: el de Ensenada deTodos Santos.Había llegadoel tiempo de losprospectares
de minas y los deslindadores de terrenos, la época dorada de los sistemasde riego
que permitieron asentamientos humanos permanentes. Para fines del siglo XIX y
principios de XX, con capital norteamericano y europeo, y con la bendición del
porfiriato, Baja California comenzó a repoblarse y tuvo la capacidad de sostener
prósperas y bullentes comunidades junto a la línea fronteriza con los Estados
Unidos. Pueblos al estilo del viejo oeste americano y con nombres muy sigloxx,
como Tijuana, Tecate y Mexicali.

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La batalla por conquistar el desierto dio entonces comienzo. Esa batalla
aún no termina. La naturaleza bajacaliforniana, indomable corno pocas, con-
serva amplísimos territorios intocados a un siglo de distancia de aquel inicio.
Pero el progreso civilizatorio -campos de cultivo, carreteras, transportes de
mercancía, comercio de todo tipo- había llegado para quedarse. Y con los
agricultores y comerciantes también fue arribando otra clase de viajeros: pin-
tores y fotógrafos dedicados a plasmar, a retratar, el espacio encantado que la
naturaleza ofrecía a sus ojos artistas. Visitantes ocasionales que dejaron testi-
monio de la imponente belleza de sierras, valles y desiertos. Su obra aún
perdura en grabados anónimos y postales para turistas que las tiendas de
curiosidades reproducen y venden sin descanso.
De esta época, la primera mitad del siglo xx, sólo esto queda corno testimonio
visual del paisaje bajacaliforniano. La única excepción notable es el mural sobre el
valle de Mexicali que, se presume sin comprobarse, pintara el artista mexicano Mi-
guel Covarrubias en los muros del segundo piso del entonces edificio de la Colorado
River Land Cornpany. Un mural con figuras de campesinas sonrientes y charros
afables,un paisajebucólico de pájaros cantarines, árboles frutales y campos cultiva-
dos, donde una visión hollywoodense de México prevalecíaa través del vivazcolori-
do de su pintura, asícorno de los tipos populares en él retratados. El mural, atribuido
a Covarrubiasy realizadoen los años treinta, contrasta con la BajaCaliforniavista-
y retratada en palabrasy fotograflas---por escritores-viajerosque, a mediados del siglo,
visitaron la parte norte de la península, corno Erle Stanley Gardner, José Revueltas,
Fernando Jordán, UlisesIrigoyen,JoséVasconcelosy John Steinbeck Paraestosexplo-
radores,BajaCaliforniaera un misteriopor develar,un enigma a resolver.Una suma de
mitos fronterizos,de urbes salvajes,de naturalezasintactasy poco dadivosas.
A partir de los años cincuenta, con la creación del estado libre y soberano de
Baja California, y con el boom de las rnaquiladoras, el paisaje de la entidad, que
hasta entonces oscilaba entre lo carnpirano y lo paradisiaco, entre lo idílico y lo
lacónico, fue hecho a un lado para dar paso a ciudades industriales conectadas

,
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tanto con la costa dorada de la California norteamericana como con las rutas de
migración masiva del centro de México, cuyo destino era nuestro vecino del
norte. Baja California resintió tales tensiones. Por un lado, brotaban por doquier
los desarrollos turísticos estilo primer mundo y por otro las ciudades fronterizas
se llenaban de campesinos mexicanos y centroamericanos en ruta a la tierra pro-
metida. Hoy, a fines del siglo XX, la contaminación ambiental y el deteriorio
ecológicoya son presenciasinsidiosas,mas no inexorables.Afortunadamente, el
desierto norteño se defiende mejor de sus depredadores que la selva.La civiliza-
ción todavía no gana la batalla frente al espíritu ancestralde lasarenasy los mares
bajacalifornianos.Aquí, en nuestra península, la naturaleza seprotege a sí misma
y la madre tierra, la diosa blanca como la llamara el poeta Robert Graves, aún
vela por nosotros, sus criaturas.
Y tal espíritu de lucha se confirma en el ojo avizor de los artistas visua-
les que han nacido o viven en Baja California. Desde que, en los años
cincuenta de nuestro siglo, se creara la primera escuela de Artes Plásticas
en Mexicali, la capital del estado, uno de los temas básicos de nuestros
creadores ha sido el paisaje bajacaliforniano. Las tentativas iniciales recrea-
ban, en un tono naturalista, los grandes espacios abiertos de la península.
Esta forma realista de retratar la realidad natural llega hasta nosotros en la
obra de pintores como Carlos Coronado y Juan Ángel Castillo. El primero
realiza una obra muralista que encarna el espíritu de la californidad en
términos por demás épicos: la naturaleza como realización de la epopeya.
El segundo es, en la actualidad, el maestro del paisaje realista baja-
californiano. En sus pinturas, Baja California es un mito hecho de luz. Su
obra, depositaria de una tradición paisajística que tiene como modelos a
José María Velasco y al Doctor Ad, responde al don de la armonía, al len-
guaje visual que cuida hasta el último detalle.
Más tarde, con el aprendizaje acelerado de las escuelas de vanguardia, el
paisaje deja de ser una copia fiel de la naturaleza y se vuelve una visión per-

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sonal del mundo. Una percepción filtrada por el punto de vista particular de
cada autor, percepción que responde a los estímulos de la imaginación -e
incluso de la fantasía-, sin perder contacto con la realidad circundante que
moldea los sentidos del creador. Esta pintura, que mezcla variadas técnicas y
recursos plásticos, tiene como principal exponente a Rubén García Benavi-
des. El paisaje es aquí todo un espejismo. Realidad y deseo se traslapan con
frecuencia en sus pinturas. Lo mismo pasa con pintores más jóvenes, como
Cátaro Núñez, Fernando García Rivas, Roberto Rosique, César Hayashi y
Cuauhtémoc Rodríguez. La excepción expresionista, violentamente colori-
da y abstracta, la representa José Pastor, en cuyos paisajes la ciudad aparece
como una mancha intempestiva sobre un paisaje que estalla en sus matices.
En contraposición, Ramón Carrillo nos muestra una pintura de tonos mo-
derados, donde lo urbano apenas es un detalle en el horizonte, una casa a
medio construir bajo un cielo inconmovible y vasto. Lo mítico aparece aquí
con la obra de Chávez Corrugedo. El paisaje es un caldo de cultivo, la vida
que es muerte y resurrección a un mismo tiempo. A lo que García Rivas le
añade un realismo tremendista, la profundidad de los detalles que su dibu-
jo resalta y ennoblece. En sentido opuesto se halla la búsqueda de Ruth
Hernández, otra precursora del arte bajacaliforniano, cuya pintura es luz
difuminada, abstracción mental.
Para los años setenta del siglo xx, a los pintores bajacalifornianos se les
une un grupo numeroso de fotógrafos locales que resaltan el paisaje
bajacaliforniano con sus trabajos. Lo que hasta entonces había sido un
simple registro de puntos geográficos distintivos de la península se con-
vierte en una revelación. Como lo dijera Octavio Paz en su poema-home-
naje a Manuel Álvarez Bravo, la realidad es más real en blanco y negro, tal
vez porque nos permite ver el claroscuro de la luz en cada objeto, en cada
ser. Lo cierto es que los fotógrafos bajacalifornianos se han dedicado, en
las tres últimas décadas, a rehacer nuestra percepción de la naturaleza. Como

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buenos herederos de Manuel Álvarez Bravo, Ansel Adams, Gabriel Figueroa
y Juan Rulfo, su obra es un nuevo descubrimiento de Baja California, una.
nueva conquista espiritual, a color o en blanco y negro, de un territorio
aún desconocido para muchos mexicanos.
También en los trabajos de los fotógrafos veteranos (Austreberto Sil-
va, Charles Williams, Juan Tapia, Arturo Casillas) como en los de los más
jóvenes (Mario Castillo, Salvador León Miranda, José Lobo, Víctor Bel-
trán Corona, Héctor Algrávez, Alberto Cruel, Jesusa Gamboa, Nicolás
Triedo, Alfonso Lorenzana, Mario Porras y Carlos Lazcano) el paisaje ba-
jacaliforniano aparece con toda la gama de matices, de elementos esencia-
les que lo conforman y distinguen como un ecosistema con luz propia,
como una belleza que nos da identidad y sabiduría al contemplarla. Aquí
destaca, como el decano de la fotografía bajacaliforniana, Arturo Esqui-
vias. Su obra es un tributo al paisaje elemental de la península. Con míni-
mos elementos visuales, sus fotografías nos transmiten la soledad de nues-
tro entorno. Mundo de ausencias más que de presencias. Juego de luces y
sombras en el tablero geológico de estas regiones. Su fotografía retrata a la
naturaleza como un ser cósmico que igualmente nos atisba. Anita A. de
Williams, Roberto Córdova Leyva y Alejandro Green García responden a
otra clase de mirada: la de aquellos que han visto el paraíso asediado por
.ob ra de un progreso ciegamente implacable, de una civilización que no
escucha las razones de la madre tierra y que muchas veces confunde basura
con ganancias.

LAS RUTAS DE LA LUZ

Baja California es hoy un territorio en disputa entre civilización y natura-


leza. Estas pinturas y fotografías muestran que el mayor tesoro con que

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contarnos para defender las bellezas naturales de la península, es la conciencia
ecológica de sus habitantes. Ver estas imágenes es contemplar la riqueza patrimo-
nial que debernos resguardar para las futuras generaciones. Que ellas también
tengan oportunidad de disfrutar playas y desiertos, cañadas y valles, arroyos y
lagos, corno nosotros ahora los disfrutamos. Tales son las rutas de la luz que
deben preservarse. He aquí, entonces, un muestrario del paisaje bajacaliforniano
antes que una antología de nuestros artistas plásticos o de las tendencias visuales
que ellos pregonan.
La obra creativa que este libro reúne es una mínima parte del arte bajacali-
forniano (y entiéndase que los sitios que aquí se muestran son los del estado de
Baja California, en la parte norte de la península del mismo nombre), pero los
paisajes que lo forman dan a conocer los principales ecosistemas que representan
a nuestra entidad. Son, en todo caso, una suma de miradas amorosas a una na-
turaleza diversa y contrastante, a un paisaje donde la luz domina con plenitud
y transparencia. O corno lo explicara el poeta Carlos Pellicer al observar por
primera vez La Rumorosa: "Es la eternidad incrustada en oro".

Abrid estas páginas y comprobadlo.


La eternidad que habitamos, la luz, os aguardan.

GABRIEL TRUJILLO MUÑOZ

Mexicali, Baja California

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Mi casa es un círculo de sal
en el desierto
un remolino interno

Adriana Sing

RAMóN
CARRILLO

Pintor mexicalense, nacido en


1958. Realizó estudios de arte en
la Casa de la Cultura de Mexicali.
Su obra ha recibido reconoci-
miento en las diversas bienales
plásticas en que ha participado,
sobre todo en las ramas de dibu-
jo y acuarela. Ha expuesto en
galerías y salas de arte del noroes-
te de México. Actualmente da
clases de pintura en la Casa de la
Cultura de Mexicali.

36
RA:'\f Ó CARRILLO

Panorámica, 1994
Acrílico sobre madera
64 x 90 cm

37
RAMÓN CARRILLO

Bajo la arboleda, 1994


Acrílico sobre tela
64 x 90 cm

38
R A xr Ó ~ CA R R I L L O

Paisaje urbano popular, 1994


Acrílico sobre tela
5lx76cm

39
La luz estd donde la luz se rompe
en oleaje estéril, sin espuma,
bajo el temblor del cielo liso

Jorge Aguirre de Santiago

}UAN ÁNGEL
CASTILLO

Nació en Chalchiuites, Zacate-


cas, en 1949. Pintor sensible que
ha destacado por captar el paisa-
je bajacaliforniano a través de una
visión hiperrealista. Vive en Tijua-
na, donde su obra ha obtenido
un reconocimiento unánime. En
1993, su mural "Tierra Prometi-
da" fue inaugurado en el Centro
Cultural Tijuana. Obra suya ha
sido publicada en las revistas Tie-
rra Adentro y Vocesy Reflejos.

24
CASTILLO

Costa del norte de Baja California, 1993


Acrílico sobre tela
80 x 100 cm

27
]CA~ Á~GEL CASTILLO

Palos verdes, 1994


Acrílico sobre papel
90x120cm

33
J CA~ Á~GEL CASTILLO

Misión desconocida, 1995


Acrílico sobre tela
73 x 120 cm

35
El horizonte
Es un tono de luz
Que nos asombra

Un espejismo
Que avanza y nos incluye

Gabriel Trujillo Muñoz

CARLOS
CORONADO
ORTEGA

Nació en 1945, en la ciudad de


México. Estudió pintura en la
Escuela Nacional de Pintura y Es-
cultura La Esmeralda del INBA.
Desde 1966, año de su llegada a
Baja California, se convirtió en
el muralista bajacaliforniano por
excelencia, y el mural del hotel
Lucerna de Mexicali da cuenta
de ello. Ha realizado murales en
México, EstadosUnidos y Panamá.
La Universidad Autónoma de
Baja California publicó en 1993
un libro dedicado a su fecunda tra-
yectoria artística titulado: Carlos
Coronado.

40
CARLO CORO ADO ORTEGA

Espacio mínimo, 1993


Técnica mixta
59 x 79 cm

41
CAR LO CORO ADO ORTEGA

Camino vecinal, 1994


Técnicamixta
29 x 39 cm

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Costillas de arena blanca,
huellas de la estación erguida
sobre el cuerpofemenino del desierto,
caricias de viento seco
deshaciendo senos, muslos
mentones recios,cabellerasde aluvión

Luis Cortés Bargallc

RUBÉN
GARCÍA
BENAVIDES

Nació en Cuquío, Jalisco, en


1937. Es egresado de la Escuela
de Artes Plásticas "José Clemen-
te Orozco" de Mexicali, ciudad a
la que llegó a mediados de los
años cincuenta. Ha sido director
de la Escuela de Artes Plásticas
de Mexicali y maestro de dibujo
en la Facultad de Arquitectura de
la UABC. Su obra pictórica le ha
dado reconocimiento nacional e
internacional. Ha ganado un
buen número de bienales plásti-
cas en la entidad. Su obra marca
un parteaguas en la pintura baja-
californiana contemporánea.

50
RUBÉN GARCÍA BENAVIDES

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La Rumorosa desde mi ventana, 1978


Acrílico sobre tela
103.8 x 127 cm

54
RUBÉN GARCÍA BENAVIDES

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j ..

Margarita al fin sus ojos, 1993


Mixta en plastimex
127 x 123 cm

56
RüBÉ~ GARCÍA BENAVIDES

Los sueños de Mariana, 1986


Acrílico sobre lona
86 x 122 cm

57
Antes del universo los dioses eran dos.
No rivales, no armónicos, no amantes,
ambos esenciasy los dos sin especie,
sin mundo, sin naturaleza.

Eduardo Arellano

CATARO
NúÑEZ

Nació en Los Remedios, Duran-


go, en 1952. En 1973 expone en
Tijuana, donde radica desde en-
tonces. Ha obtenido premios y
reconocimientos en las bienales
plásticas de la entidad. Pinturas
suyas han ilustrado publicaciones
literarias en los Estados Unidos,
como Fictions International, de la
Universidad Estatal de San Die-
go, California. Sus paisajes son
parte realidad y parte fantasía
surrealista.

60
CATARO NÚÑEZ

Paisaje, 1989
Óleo sobre tela
120 x 60 cm

62
Nubes grises
anémicas, deshiladas
condecoran la altura

Rubén Vizcaíno Valencia

CÉSAR
HAYASHI

Nació en San Miguel Zapopan,


Sinaloa, en 1959. Vive actual-
mente en Tijuana. Primer lugar
en la rama de pintura en la Bie-
nal de Artes Plásticas de Baja
California, 1993. Obra suya ha
ilustrado libros de literatos lo-
cales y es parte del patrimonio
artístico y cultural del gobierno
del estado de Baja California.
Ha expuesto en galerías del su-
roeste de los Estados Unidos, así
como en el Centro Cultural de
Tijuana.

64
CÉSAR HAYASHI

Estáticos y dinámicos, 1993


Acrílico sobre papel
209.5x181 cm

65
No se trata aquí de la civilizada luz que pintó Velasco
en los valles del Altiplano, sino de una deslumbradora
presencia y aparición que produce un sagrado espanto,
como en las visitaciones bíblicas de Dios.
Luz salvaje, elemental, imperiosa, soberbia

Guillermo García Oropeza

FRANCISCO
CHAVEZ
CORRUGEDO

Nació en Guanaceví, Durango,


en 1946. Realizó estudios profe-
sionales en la Facultad de Artes
Plásticas de la Universidad de
Guadalajara, de 1969 a 1975. Des-
de entonces vive y expone en Baja
California. Ha dirigido el taller de
Artes Plásticas de la UABC en
Tijuana y ha realizado numero-
sos murales históricos y de temas
cosmogónicos en recintos e ins-
tituciones oficiales de la entidad.

68
FRANCISCO CHÁVEZ CORRUGEDO

Paisaje de Tijuana con mariposas, 1993


Acrílico sobre tela
90 x 125 cm

70
FRA~CISCO CHÁVEZ CORRUGEDO

Paisaje nocturno, 1986


Acrílico sobre tela
60 x 90 cm

71
Aquí no hay bosque,
hay espíritus que se apoderan de todo,
que están en todaspartes,
que nunca duermen

Carlos Gutiérrez Vida/

}OSÉ
PASTOR

Nació en Puebla en 1966. Radi-


ca en Tijuana desde los años
ochenta. Influido por la estética
chicana, su pintura apela a la
conciencia fronteriza. Participa
en el puente cultural San Diego-
Tijuana con los grupos artísticos
chicanos. Ha expuesto y obteni-
do premios a nivel local y nacio-
nal. Una de sus exposiciones, Ti-
nieblas Celestiales, la hizo en
videoarte.

72
]OSÉ PASTOR

Mi ciudad/mi entorno, 1995


Acrílico sobre tela
62 x 46.5 cm

74
JOSÉ PASTOR

Paisaje bajacaliforniano, 1995


Óleo sobre tela
65 x 40 cm

75
Unas rocasmajestuosasy lisasparecían
esparcidas,separadas unas de otras
por el vómito prehistórico y volcdnico
de las montañas que se dibujaban
en la lejanía morada y oscura
del horizonte

Federico Campbell

FERNANDO
GARCÍA
Rrvxs
Nació en Mexicali en 1964. Hizo
estudios de pintura y dibujo en la
Escuela de BellasArtes y en la Casa
de la Cultura de Mexicali. Desde
1982 ha expuesto obra suya en
galerías y museos de México y el
extranjero. En 1989 y 1991, ob-
tuvo el primer lugar en dibujo en
las bienales de artes plásticas de
Baja California. Sus dibujos han
ilustrado libros y revistas naciona-
les como Blanco móvil, Zurda y La
Jornada semanal.

76
FER:;:-.;.A DO GARCÍA RIVAS

El desiertojubiloso, 1992
Ldpiz de colorsobrepapel
34 x 47 cm

77
A veces me integro al paisaje
para no desentonar
Otras veces
para otorgarle movimiento

Roberto Castillo

ROBERTO
RosIQUE

Nació en 1953 en Cárdenas, Ta-


basco. Radica en Tijuana desde
hace más de una década. Es Co-
director de la revista cultural
Agü-Prop y articulista del periódi-
co The Art:Mont:hly de San Diego,
California. En 1995 publicó,
junto con el poeta Enrique Treja,
el libro La otra realidad, una obra
que une dibujo y fotografía.

80
ROBERTO ROSIQUE

La tierra de nadie, 1994


Mixta sobrepapel
55 x 55 cm

81
ROBERTO ROSIQUE

Sierra de San PedroMdrtir, 1994


Mixta sobrepapel
55 x 75 cm

82
El desierto nos llamaba
y los minerales se abrían
como constelaciones

Jorge Ruiz Dueñas

CUAUHTÉMOC
RODRÍGUEZ

Nació en Mexicali en 1954. Dibu-


jante y diseñador gráfico, ha desa-
rrollado con amplitud la técnica
del puntillismo. Realizó diversos
trabajos de diseño gráfico para
libros y revistas de la entidad y
ha participado en exposiciones lo-
cales y nacionales. Actualmente
trabaja para el Instituto de Cul-
tura de Baja California, en la
Galería de la ciudad de Mexicali.

84
CUAUHTÉMOC RODRÍGUEZ

El Centinela en 1967, 1994


Tinta china sobre cartulina
73 x 93 cm

85
La tierra, madre,
tiene tu misma edad

Luz Mercedes López Barrera

RuTH
HERNÁNDEZ

Nació en 1933 en la ciudad de


Hermosillo, Sonora. Realizó
estudios de artes plásticas en la
Escuela Nacional de Pintura y
Escultura La Esmeralda y cur-
sos de grabado y serigrafía en
los Estados Unidos y Gran Bre-
taña. Radica en Baja California
desde hace más de cu aren ta
años. Ha sido directora de la
Galería de la ciudad de
Mexicali y ha ganado varias
bienales estatales en las ramas
de pintura y escultura. Actual-
mente dirige la galería "José
, A ,,
G ar era rroyo .

86
Rl.JTH HERNA DEZ

Cucapá, 1995
Óleo sobre tela
60 x 78 cm

87
¡Península inmortal, mi pecho intuye
tu alborada defuego! Los afines
pinares que despeina el cerro blanco
al chocar con la cima juguetona:
tu principio, que surge del Rolando,
y el destino, que graba en su cretona,
por los siglosfuturos galopando,
¡tu medieval prestigio de amazona!

Miguel de Anda ]acobsen

ANITAA.
DE WILLIAMS

Mexicana nacida en Caléxico,


California, en 1931. Actualmente
vive en Mexicali. Reconocida fo-
tógrafa y antropóloga. Es asesora
de investigadoresnorteamericanos
(arqueólogos, antropólogos, etnó-
logos y viajeros-periodistas), en
todo lo relacionado con la historia
y ecología de Baja California. Ha
publicado, entre otros, los libros
Los primeros pobladores del valle
de Mexicali, TravelersAmong the
Cocopahy The Photographand the
American Indians.

90
A~ITA A. DE "WILLIAMS

Silvestre
1994

95
Piedras
como los huesosdispersados
de los ancestros.
Hilos de vientos atándolos aún
a esa voz venida del trasmundo.
Piedras comofauces,
terraplenes,
nimbos.
Eco dando tumbos
hasta elfondo de la cañada.
Silencio total.
Huevos gigantescos.
Nidos petrificados en la cumbre drida

Eisa Cross
NICOLÁS
TRIEDO

Radica en Baja California desde


1983, donde inicia su actividad
fotográfica. Combina su produc-
ción personal con la docencia.
Importantes revistas, como High
Performance de Los Ángeles y
México Desconocido, han publica-
do sus trabajos. Ha expuestoen el
museo José Luis Cuevas, en la casa
de León Trotski, en la ciudad de
México, en el Centro Cultural
Tijuana y en el Photographic
Center de LosÁngeles,California.
En 1995 es segundo lugar en la
Bienal de Artes Plásticas de Baja
California.

100
NICOLÁS TRIEDO

La Rumorosa JI
1994

102
Aquí el viento conversa con el hombre
en callado lenguaje de polvo y luz
erige su templo de rocafría
entre pilares de ecosy reptiles

Jorge Ortega

Vrcrron
BELTRÁN
CORONA

Nació en Mexicali en 1951. Fo-


tógrafo perteneciente al grupo
Imdgenes desde 1977. En 1993
obtuvo segunda mención hono-
rífica en el Salón Nacional del
grupo Imdgenes. Ha participado
en diferentes salones internacio-
nales con varios reconocimien-
tos. Su obra se decanta por el
paisaje regionalista.

108
VÍCTOR BELTRA CORONA

Teca te
1978

109
Y henos aquí en el Otro México,
en marcha contra el tiempo.
De hecho, viajart'los hacia atrás,
al encuentro de una época
que podía suponerse muerta,
pero que vive aún

Fernando Jordán

CARLOS
LAZCANO
SAHAGÚN

Nació en Ensenada el 13 de no-


viembre de 1955. Estudió en la
UNAM la carrera de Geología.
Se ha especializado en estudios de
espeleología y de historia de Baja
California. Ha llevado a cabo
varios recorridos por la penínsu-
la de Baja California, en los que
ha reconstruido la ruta de los
misioneros y de las misiones, y ha
levantado un registro fotográfi-
co de los sitios localizados. Fue
director del Museo de Historia de
Ensenada. Sus fotos se han pu-
blicado en México Desconocido,
Escala, Baja California: pasado y
presente, Contenido y El Universal.
Tiene un libro titulado Abismos
de México, sobre las cavernas de
nuestro país. Vive desde 1993 en
la Sierra Tarahumara.

126
CARLOS LAZCANO SAHAGÚN

Misión de San Fernando Vellicatá


1989

130
CARLO L.AZCA O SAHAGÚN

-:»:

Misión de San Borja


1989

131
La claridad llegay yo me voy
la claridad llegay yo me voy
la claridad llegay yo me voy
me voy cargando la claridad
Canto Paipai
(versión de Fernando Olmos Cañedo)

MARIO
CASTILLO

Nació en Ocotlán, Jalisco, en


1953. Reside en Tijuana desde
1955. Forma parte del movi-
miento fotográfico tijuanense
surgido en la última década. Pre-
mio Nacional de Fotografía,
1995, en el género documental,
otorgado por la revista Fotozoom.
Primer lugar del premio Egren de
la Habana, Cuba. Ha sido invi-
tado por la Embajada de México
en Roma para llevar a cabo una
exposición itinerante de sus fo-
tografías por Italia, Portugal y
España.

132
xr A R I O CA S T I L L O

La Huerta, comunidad cochimí


1993

133
El atardecer desgaja la naranja
recogela mesa húmeda del eco
tersa su cuerda en el iris del agua

Antonio Mejía de la Garza

ARTURO
ESQUIVIAS
ÜJEDA

Nació en Jaral del Progreso,


Guanajuato, en 1931. Desde los
quince años se dedica a la foto-
grafía. En 19 57 publicó sus
primeras imágenes en Jueves de
Excélsior. Ha ganado múltiples
premios nacionales e internacio-
nales, entre ellos, el del Club
Fotográfico de México, The Pho-
tographic Society of America y
el de Mejor Fotógrafo del Año
( 1976) por la revista Fot:ozoom.
Exposiciones suyas se han presen-
tado en México, Estados Unidos
y Europa. Ha publicado en pres-
tigiosas revistas como Magazine
wide Angles, Petersen s Pbatogra-
s
phic y Phot:ographer Forum. Vive
en Baja California desde hace 40
años. Es considerado el mejor
fotógrafo bajacaliforniano de su
generación.

140
ARTURO ESQUIVIAS OJEDA

San Telmo (Ensenada)


1983

154
Hoy el mundo se ha mostrado ante mí
con caretaplana
me ha enseñado sus dientes carcomidos
su espaldaflagelada
Rosina Conde

MARIO
PORRAS
VARGAS

Nació en la ciudad de México.


Radica en Tijuana desde 1970.
Fotógrafo autodidacta, ha parti-
cipado en decenas de exposicio-
nes a lo largo de su trayectoria.
Fotografíassuyasse han publicado
tanto en libros de temas bajaca-
lifornianos, entre ellos Panorama
histórico d: Baja California,
(UABC, 1983) y Diccionario en-
ciclopédico de Baja California
(ICBC, 1989), como en revistas
y suplementos culturales como
Identidad y Semillero.

158
1 .--\R 1 O P O R R A S V A R G A S

Línea de Tijuana, San Isidro


1995

159
Tejí la soledad de las estrellas.
En la nostalgia busqué los signos de la tarde

Manuel Acuña Borbolla

MARIO
CASTILLO

Su obra fotográfica se caracteriza


por un rescate visual de los fenó-
menos sociales de la frontera ur-
bana y de las culturas indígenas
de Baja California. Trabaja prin-
cipalmente el género documen-
tal y la fotografía en blanco y
negro. Actualmente vive en
Tijuana.

160
:'-1ARIO CASTILLO

Soledades
1990

161
No hay forma de cruzar
el agua oscura
sólo pájaros se mueven
entre islas de llantas

Víctor Soto Ferre!

ANITAA.
DE WILLIAMS

Ha publicado fotos en Pacific


CoastArcheologicalSociety Quar-
terly, Handbook of the American
Indians, Environment Southwest,
Rock Art Papers, Calafia, Yubai y
Semillero, entre otros. En 1953
fue finalista del Vogue Prix de
París. En 1971, obtuvo un certi-
ficado de mérito en el Concurso
Internacional de Fotografía de
Kodak. Miembro del grupo Imá-
genes desde 1976. Su obra pai-
sajista de Baja California es una
de las más completas y ricas de
que se tiene noticia. Reside en
Mexicali.

162
A~ITA A_ DE "\,'(flLLIAMS

Basurero tóxico
1983

163
ANITA A. DE W-ILLIAMS

Llantas usadas, Laguna Salada


1984

164
.-\.:-.:ITA A. DE "WILLIAMS

El Mármol, Baja California


1981

165
Toda la vida es lumbre
y es sombra
Toda la vida es soledad
y es risa
Toda es mar y gota
de la cálida lluvia
del ojo
Horacio Ortiz Villacorta

ALFONSO
LORENZANA

Nació en San Luis Río Colorado,


Sonora, en 1957. Ha destacado
como cronista de la vida fronteri-
za, con el manejo de sus luces y
sombras. Se le ha considerado el
mejor fotógrafo de su generación
por la variedad de sus registros
y la implacable voracidad de su
mirada. Obra suya ha sido pu-
blicada en las revistas Esquina
baja, La ranura del ojo, Tercera
llamada y Escenarios, así como en
el libro conmemorativo del dé-
cimo aniversario del Cento Cul-
tural Tijuanense. Reside actual-
mente en Tijuana.

180
ALFO~SO LORE ZANA

Medio camino, Rosarito


1995

181