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Esta clase mas que una introducción al psicoanálisis es una introducción a lo inconciente.

Decimos
a lo inconciente y no al inconciente, valiéndonos de una distinción que hace Freud en un texto que
se llama justamente “Lo inconciente”. En este texto freud aborda el concepto y dice que se lo puede
utilizar por un lado en un sentido descriptivo, para referirse a todos aquellos fenómenos psíquicos
que no tienen la cualidad de conciente, y por el otro en un sentido tópico, cuando nos referimos al
inconciente como sistema o como instancia. En el primer sentido creemos que podemos hablar de lo
inconciente, mientras que el segundo, el tópico, es el inconciente freudiano.
Entonces lo que nos interesa introducir en esta ocasión es lo inconciente, en sentido descriptivo. Es
decir, queremos presentar los fenómenos psíquicos no susceptibles de conciencia. Después de haber
estado charlando sobre como plantear la clase y haber definido el recorte, nos encontramos con un
texto de Freud de 1940 en el que se propone introducir el psicoanálisis y dice que podría hacerlo de
dos modos. El modo dogmático, que presentaría determinados saberes, hipótesis, postulados del
psicoanálisis, y el modo genético, que consistiría en mostrar el recorrido del investigador para que
el interlocutor pueda seguir él mismo los pasos de los descubrimientos, que sea él quien se
encuentre con lo que se le quiere mostrar. Nosotros pensamos en presentar lo inconciente de un
modo genético. Haciendo un reduccionismo con fines de trasmisión creemos que en parte es así
como Freud lo hizo si seguimos la publicación de sus libros. Creemos que de su encuentro con la
histeria y la hipnosis, donde se encuentra con las lagunas de la conciencia que intentará colmar con
la hipótesis de lo inconciente, pasa a la publicación de tres libros que son, si se quiere, de difusión
de esta hipótesis. Lo hace tomando cuestiones de la vida cotidiana, para que el lector pueda
encontrarse con la verificación de lo que se le propone. Estos libros son sobre los sueños, sobre los
chistes y sobre lo que Freud llama psicopatología de la vida cotidiana y que tienen que ver con
fenómenos de olvido de nombre, reemplazo de una palabra por otra, pérdida de objetos, que
podemos agrupar dentro del grupo de los actos fallidos. Creemos entonces que el movimiento de
Freud es doble, por un lado tiene que ver con el postulado de la existencia de lo anímico
inconciente, y por el otro con el intento de sistematizar, de encontrár un lógica de funcionamiento
de estos fenómenos. Nosotros nos vamos a centrar en el primer movimiento, porque es esa hipótesis
la que nos interesa presentar, por considerar que es la puerta de acceso a una posibilidad, que freud
aprovecha de una manera notable, que da por resultado el inconciente freudiano y el sujeto
metapsicológico, pero por la que muchos otros se han asomado y han producido sujetos y
modalidades diferentes.
Entonces, volviendo, tenemos el encuentro con la histeria y la hipnosis y el “descubrimiento del
inconciente”, y la utilización de la psicopatología de la vida cotidiana como vehículo para su
divulgación.
Asociamos a la hipnosis y la histeria con el descubrimiento del problema que lleva a Freud a
plantear al inconciente principalmente por dos motivos. Freud comenta un fenómeno que en ese
momento era conocido como sugestión poshipnótica, que él conoce en un viaje a Nancy y que
consiste en darle al hipnotizado la orden de que tras despertar, lleve a cabo determinada acción. El
ejemplo que da Freud, creemos que describiendo lo que vio en su visita a Nancy, es el de un tipo al
que le dicen que cuando despierte y vea que pase alguien por la puerta, agarre un paraguas que se
encuentra en una esquina de la habitación y lo abra, protegiendo al ingresante adentro de la
habitación.