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(Manuel Bermúdez Tapia “Derecho Procesal de Familia” Capítulo I Pautas previas a una

política jurisdiccional en la especialidad del Derecho de Familia Editorial San Marcos


E.I.R.L. Lima-Perú 2012)

EVOLUCIÓN DE LA CONDUCTA SOCIAL

Disociar el patrón de comportamiento de la familia de la realidad social, implica cometer


un grueso error metodológico, porque limita el nivel de apreciación de cómo la familia se
ha ido desenvolviendo en los constantes cambios sociales, particularmente frente a la
acción del mismo Estado como cuerpo integrante de la comunidad.

1. ESTADO AUSENTE
Se produce esencialmente entre las décadas de los años setenta y ochenta en el
Perú del siglo pasado, principalmente, debido a que el Estado es una estructura ajena
a la realidad de los individuos que conforman la Nación.
Esta situación implica el nulo mecanismo de comunicación y legitimación social entre
el Estado y la ciudadanía, la cual es para el caso nacional, el principal factor
degenerativo de múltiples prácticas sociales.
La nula comunicación permitió entre otras cosas: Una ola de violencia terrorista por
casi veinte años, la agudización de la pobreza estructural, la bipolaridad económica
en la sociedad nacional y los procesos de exclusión.
2. CULTURA COMBI
En el Perú, la cultura ha ido evolucionando en muchos casos como también ha ido
involucionando, en particular, en lo referente a su vinculación con la moralidad ética
respecto del buen comportamiento con la misma sociedad, entre individuos y entre un
individuo y el Estado.
Los fenómenos que la han cambiado son múltiples y es un grosero error de la
Doctrina pensar que esto deviene de un solo factor, atribuirle generalmente al
comportamiento difuso e insensato de la clase política.
En realidad, esta involución de la moralidad frente a los intereses comunitarios tiene
un desarrollo respecto de nuestra sociedad nacional, aún en formación.
En el caso del Perú, se puede establecer un patrón de desarrollo, en cual en líneas
generales es el siguiente:
El inicio de nuestra sociedad parte del desarrollo de una economía nacional Post-
Segunda Guerra Mundial, la cual provocó indirectamente una ola migratoria rural a
las ciudades.
El desarrollo de una serie de políticas públicas (educación, vivienda y salud) propició
un desarrollo poblacional que hizo colapsar las ciudades tradicionales (Trujillo,
Chimbote, Chiclayo y Lima) colapsaron y se transformaron sin orden establecido.
Las grandes olas migratorias modificaron el pensamiento de actuación del mismo
Estado, que no supo estar a la altura preventiva y planificadora. Surgieron nuevas
necesidades y las situaciones de extrapolación de factores se multiplicaron para
generar nuevos pobres crónicos.
Esta primera situación provocó la necesidad de que la clase obrera luche por sus
derechos y se manifestaron en las grandes huelgas nacionales de 1978, que
provocaron, en Morales Bermúdez, la necesidad de instaurar una Constituyente en
1979 y así dar paso a la democracia de los años ochenta.
Esta primera etapa da paso a la década inútil que es la de los gobiernos de Fernando
Belaúnde y de Alán García, un par de inútiles para efectos prácticos.
El país se vio abrumado por la ineficacia de las gestiones gubernamentales así como
de los niveles de corrupción.
De esta década, surge la necesidad de actuar bajo un parámetro totalmente distinto
al orden legal: la flexibilización de nuevas formas de relaciones sociales: va surgiendo
la cultura combi.
Surge la informalidad como valor económico poderoso, el mismo que da cuenta que
la formalidad de lo ilegal puede devenir en una forma de desarrollo económico.
En los noventa, bajo este parámetro socioeconómico, es que surge el concepto de
liberalismo económico como política de Estado, permitiendo que la sociedad busque
y se agencia de sus propios caminos de supervivencia.
En esta década, es que se institucionaliza la cultura combi, con la apertura de “rutas”
de transporte público y de una percepción de “la bajada es en cada esquina”.
Los buses no son suficientes y aparecen las combis y las custers, porque la gran
mayoría de desempleados buscan “recursearse” con algún trabajo administrado
directamente.
Sin embargo, el pago de los vehículos, hecho generalmente al contado, porque no
habían líneas de crédito, exigía a los propietarios y transportistas un mecanismo de
garantizar el éxito económico: Darle de alma a la combi.
A cambio, se compensó la poca calidad e higiene con una reducción de las tarifas y
un trato VIP al cliente: “Te puedes bajar donde te plazca, tú solo avisa”.
3. CULTURA COMBI INSTITUCIONALIZADA
Es la institucionalización de la cultura combi en nuestra realidad, lo que produjo que
el mismo Estado termine flexibilizando sus niveles y parámetros de control frente a la
comunidad.
Este proceso ha sido constante y se evidencia en todos los sectores sociales, y de la
matriz del problema, se desvela el ejemplo más recurrente. Del transporte público
para privados se pasó del taxi oficial a la mototaxi, la cual en la actualidad circula por
todas las ciudades, tiene SOAT y cinturones de seguridad.
En el ámbito del Derecho de Familia, permitió la regulación y anexo de los incisos 11
y 12 al artículo 333°, porque era una realidad social que se caracterizaba por
matrimonios legales, pero no reales, los cuales produjeron una serie de problemas
jurídicos secundarios: Como familias en convivencia impropia.
En esta cultura combi que, en la primera década del presente siglo, se pervierte y
transforma en la cultura del pendejo.
4. SOCIEDAD Y CULTURA DEL PENDEJO
Cultura que exige ya no solo la flexibilización de los parámetros legales, sino también
de los parámetros morales, toda vez, que hasta que no se sancione o juzgue, se
podrá utilizar tus influencias, tus contactos, o una serie de mecanismo de negociación
o mecanismos para “aceitar” al funcionario reacio a ejecutar una propuesta indebida.
Y esta sociedad le permite al pendejo optar por una opción fácil, sin que tenga
remordimiento ético por su inconducta.
Ejemplos de estos niveles de conducta hay miles, probablemente, los más vinculados
al ámbito de nuestro estudio se dan en nuestros propios hogares, cuando uno de los
que conforman la dirección de la familia, a expensas de cometer actos indebidos,
ejecuta actos de infidelidad o adulterio, porque previene con anticipación los
mecanismos de justificación de sus comportamientos.
Los hogares paralelos, formados a sabiendas de la existencia de una primera familia
sin que esta se desintegre antes los hechos, son el mejor caso de lo que hemos
explicado como propio de la sociedad del pendejo.

EL CONFLICTO ENTRE LA REALIDAD SOCIAL Y LA ACCIÓN DEL ESTADO

En este contexto de explicaciones de cómo es que la familia se ha relacionado con el


Estado, debemos tener presente que hay una vinculación generada por los resultados de
la acción del Estado en el ámbito de la regulación de la ley, específicamente en:

1. CRISIS DEL ESTADO AUSENTE


Particularmente, interesante porque, en estos niveles de ausencia del Estado es que
se han regulado instituciones jurídicas de incidencia en el Derecho de Familia como
el divorcio, el hijo alimentista, la tenencia vinculada con la Patria Potestad como
elementos equivalentes.
2. VIOLENCIA GENERALIZADA
Producto de la inacción del Estado frente a los procesos de violencia social en
nuestro país, se opta, a partir del 2000, por iniciar una serie de acciones legislativas
para limitar o atenuar el impacto negativo de la violencia en el interior de la familia.
En este proceso, se reguló primero la violencia contra la mujer, se hizo extensivo a
las partes débiles de la familia y finalmente se incluye a todo aquél débil que forma
parte de las relaciones de violencia al interior de una familia, cualquiera que sea el
nivel de relaciones establecidas en su interior.
3. APERTURA DEMOCRÁTICA
A la par del desarrollo de la práctica judicial que pondera la recurrencia de la dignidad
como elemento valorativo al momento de justificar y fundamentar una decisión,
principalmente cuando se deba modificar los alcances de una ley en un caso
concreto.
4. SOCIEDAD-ESTADO
Es en el momento actual, en el que el mismo Estado ha tenido que adecuarse a las
exigencias sociales y promulgar normas sujetas a proporcionar atención directa y
focalizada a las nuevas necesidades sociales.
La expedición de las siguientes normas, sustentan nuestra posición:
a) Ley del Divorcio notarial y municipal, Ley N° 29277
b) Ley de Tenencia Compartida, Ley N° 29269.
En este nivel, al hacer la mención Sociedad-Estado, nos referimos al nivel de
atención de las necesidades sociales de regulación normativa que el Estado ejecuta
en beneficio de los tres niveles de atención:
a) Los requerimientos de los individuos para satisfacer sus intereses y expectativas.
b) Los requerimientos de la sociedad.
c) La legitimidad del propio Estado frente a la sociedad.

(Melquiades Castillo, Dávila “Filosofía del Derecho” Editora FECAT E.I.R.L Lima-Perú)

1. VALORES Y SOCIEDAD
El hombre vive necesariamente en sociedad. Entre ellos se establecen relaciones
conforme a la serie de necesidades que lo urgen. En sus relaciones con los
semejantes en sociedad, se deja guiar con frecuencia por el egoísmo y el interés.
Pero también tiene el poder de darse valores superiores como la justicia, la
amistad, que le permiten superar el amor propio y el interés personal en sus
relaciones con el prójimo, buscando entonces el ideal del bien común. También
debemos anotar que el desenvolvimiento intelectual está considerado por el
hombre civilizado, como uno de los valores más importante. Se trata en realidad
del descubrimiento y aplicación de una técnica perfeccionada para los fines de
mejorar las condiciones de la vida individual y social.
1.1. CONCEPTUACIÓN
Es difícil precisar en forma rigurosa el sentido exacto de “valor” ya que esta
palabra representa corrientemente un concepto móvil, un paso del hecho,
de lo deseado a lo deseable, tal vez decir del valor que es lo que vale, ya
nos indica una aproximación a su conceptuación; pero es una noción que
necesitaremos ampliar posteriormente.
2. VALORES ÉTICOS
Existe una esfera de valores que ejercer gran influencia en el ser humano: la de
los valores éticos o morales. El hombre, como ser reflexivo puede captar el sentido
de los motivos de conducta y, es consecuencia, regular su vida con conocimiento
de causa. Pero como ningún ser humano puede ser indiferente al modo como se
desarrolla su existir, es que puede distinguir las acciones buenas de las malas. En
consecuencia, también cada uno siente, de igual forma, la obligación de escoger
las primeras y rechazar las segundas. Son actos deliberados y libres.