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POLICIA NACIONAL DEL

PERU

TRABAJO APLICATIVO INDIVIDUAL

ASIGNATURA : LEGISLACION DE INTELIGENCIA POLICIAL

TEMA : CONTROL JUDICIAL

DOCENTE : SS(S) PNP GARCIA ESPINO GERARDO

PROMOCION : 2017

INTEGRANTE : S3 PNP JARAMILLO ZAPATA LEITER

No ORDEN : 17

2017

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DEDICATORIA

Dedico este trabajo a Dios, por


la vida que aún me brinda, a
mis padres, por el esfuerzo que
hicieron para yo poder estar
aquí, a mis superiores por sus
enseñanzas, que día a día
comparten con nosotros y por
ello espero cumplir con las
expectativas. ¡Gracias!

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INDICE

CARATULA ----------------------------------------------------------------------- 01

DEDICATORIA ---------------------------------------------------------------------- 02

INTRODUCCION ------------------------------------------------------------------------ 04

CAPITULO I

Marco Teórico ------------------------------------------------------------------------ 05

CAPITULO II

ANALISIS ------------------------------------------------------------------------ 18

CAPITULO III

CONCLUSIONES ----------------------------------------------------------------------- 19

BIBLIOGRAFÍA ------------------------------------------------------------------------ 20

ANEXOS ------------------------------------------------------------------------- 21

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INTRODUCCION

Los Sistemas De Control Judicial están dirigidos a asegurar que la CPE


prevalecerá en su aplicación sobre las leyes, normas, actos, o tratados y se lleva
cabo a través del control político (un solo tribunal especial) y el control judicial
(tribunales ordinarios).

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CAPITULO I

MARCO TEORICO

Control Judicial.-

De otro lado y conforme al artículo 200 de la Constitución, cabe el Control de las


acciones adoptadas durante la vigencia del Estado de Emergencia mediante el
empleo de los Procesos Constitucionales, dejando de lado la discusión que se
suscitó durante la vigencia de la Constitución anterior, sin embargo proscribe el
Control Judicial de la Declaración de Estado de Emergencia.

No obstante ello, creemos que se puede fundamentar un Control de la


declaratoria en el Marco Normativo Internacional.

Marco Normativo Internacional como parámetro de Control

En el ordenamiento internacional, se distinguen dos tipos de principios que las


Medidas de Excepción deben observar para no rebasar el orden Constitucional
por lo que pueden ser empleados como parámetros para determinar si la medida
es o no válida, así, están aquellos principios referidos al procedimiento y aquellos
otros que atienden al aspecto material de la medida.

(I) Los Principios o garantías del Procedimiento son aquellos que determinan
requisitos formales mínimos para que nos encontremos ante un Estado de
Excepción:

a. Principio de Proclamación: Encuentra su fundamento en el artículo 4.1 del


Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, se fundamenta en la
necesidad de proscribir que puedan suscitarse Estados de Excepción de Hecho.

b. Principio de Notificación: Previsto en el artículo 4.3 del Pacto Internacional de


Derechos Civiles y Políticos y en el artículo 27.3 de la Convención Americana de
Derechos Humanos. Supone que los Estados partes de los tratados deben poner
en conocimiento de sus pares la situación de emergencia para permitir el Control
de la regularidad de la medida por los pares y los organismos supranacionales.

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Principios o garantías de Fondo:

También previstas en el artículo 27 de la Convención Americana de Derechos


Humanos y se refieren al carácter que debe reunir la medida adoptada para ser
válida en un Estado Constitucional:

a. Principio de Situación excepcional: Que la causa de la medida sea actual o


inminente, no obedezca a situaciones normales.

b. Principio de Proporcionalidad: En buena cuenta implica una evaluación de si la


medida es la justa y necesaria para alcanzar la finalidad de reestablecer el orden
de las cosas.

c. Principio de No Discriminación: la medida tomada no debe implicar un trato


diferenciado hacia los ciudadanos que sea discriminatorio.

d. Principio de Intangibilidad de Derechos: Pese a la medida excepcional, el


ejercicio de determinados derechos no pueden verse afectados, v.gr. el Derecho a
la vida, Reconocimiento de la personalidad Jurídica, entre otros.

e. Principio de Temporalidad: tratándose de una medida excepcional, ésta debe


estar sujeta a un plazo determinado.

Así las cosas, si bien estos principios están destinados a regular las medidas
adoptadas en un Estado de Emergencia, creemos que también permitirían un
control sobre la Declaratoria, tómese por ejemplo el Principio de Excepcionalidad,
válidamente podría cuestionarse ¿Es excepcional la situación para ameritar una
declaratoria de Estado de Emergencia? Esto para evitar que el Ejecutivo
amparándose en su solo arbitrio pueda señalar la existencia de una causa
excepcional cuando realmente no la hay.

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Por tanto ¿Puede haber Control de la Declaración del Estado de
Emergencia?

El artículo 200 de la Constitución en su último párrafo señala que el juez no puede


pronunciarse sobre la Declaración de Estado de Emergencia. Ello con la finalidad
de afirmar la discrecionalidad con la que cuenta el Ejecutivo.

Ahora bien, la discrecionalidad no implica arbitrariedad y en un Estado que


experimenta el fenómeno de la Constitucionalización del Derecho y la
Constitucionalización de la Política que implican la judicialización tanto del
Derecho como de la Política así como el desgaste de las llamadas cuestiones
políticas no justiciables, las medidas adoptadas por los gobernantes no están
exentas de Control.

Así, en la doctrina existen tres modelos de control del Estado de Emergencia: (i)
El modelo negativo que reconoce que las medidas adoptadas por el ejecutivo
durante el Estado de Excepción son cuestiones políticas no justiciables; (ii) El
modelo del contralor judicial parcial, que reconoce que son controlables las
actuaciones del ejecutivo en el Estado de Excepción en tanto éstas deban
condecirse con la finalidad perseguida, dicho análisis implica el empleo de
criterios tales como la proporcionalidad de la medida, la razonabilidad y la
temporalidad; (iii) El modelo de Contralor Judicial Amplio; a diferencia de la
anterior reconoce que la declaratoria misma del Estado de Excepción está sujeta
a control por parte de la judicatura.

A simple vista del último párrafo del artículo 200 de la Constitución, en el Perú se
ha adoptado la Tesis del Contralor Judicial Parcial, criterio seguido
jurisprudencialmente.

Sin embargo, creemos que existen razones para afirmar que se puede cuestionar
la legitimidad de la Declaración del Estado de Emergencia, ello estaría fundado:
a) en los Principios antes reseñados contenidos en los Tratados Internacionales
de Derechos Humanos que obligan a nuestro Estado y, conforme vimos en el
punto anterior, tendrían incidencia en la evaluación de la declaratoria; b) en la
Constitucionalización de la Política, tendencia que deja de lado la categoría de
cuestión política no justiciable; c) En el Principio de Interdicción de la Arbitrariedad
como característica propia de un Estado Constitucional; d) asimismo y siguiendo
al Profesor Sagües, podemos afirmar que ya el Poder Judicial puede determinar
la inconstitucionalidad de las leyes, por tanto ya revisa la actividad del Legislativo
y el Ejecutivo en el ejercicio de sus facultades legislativas, facultades en las
cuales, qué duda cabe, se ejerce una elevada dosis de discrecionalidad.

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En el Derecho Comparado constatamos que la Corte Constitucional de Colombia
ya ha dado pasos en ese sentido en la sentencia N° C-466/95 en la que determina
que un decreto del ejecutivo que declaraba el Estado de Excepción resultaba
inexequible.

Por todo ello creemos que pese a la prohibición del artículo 200 la declaración del
Estado de Emergencia puede ser controlada judicialmente justamente para
asegurar la vigencia de la propia Constitución.

CONTROL CONSTITUCIONAL.

El concepto de Control Constitucional es bastante extenso. En una comprensión


amplia y general comprende el conjunto de mecanismos sociales, políticos,
institucionales, comunitarios, individuales y colectivos que se ponen en
movimiento para asegurar el respecto de los derechos fundamentales de las
personas y la vigencia del orden jurídico político en sus diversos niveles y
expresiones. Podemos llamarle control constitucional social. En una comprensión
menos lata, el concepto de Control Constitucional estaría referido a la actividad de
las instituciones del Sistema Jurídico Político realizada con el mismo objeto. Será
entonces control constitucional político o institucional. Una más estrecha
comprensión indicará que el Control Constitucional es ejercido por las
Instituciones Judiciales. Lo llamamos control constitucional judicial, y en otra, más
restringida aún que la anterior, el Control Constitucional es ejercido por los
Organos Jurisdiccionales dentro de los cánones de un proceso judicial. Se trata
en ese supuesto del control constitucional jurisdiccional. El control jurisdiccional
es una de las clases de control judicial; el control judicial es una clase de control
político o institucional; y este último es una clase de control social. Nuestra
atención se concentrará ahora únicamente en los mecanismos relacionados al
ejercicio de la Función de Control Constitucional Judicial, sin desconocer la
primordial importancia de los mecanismo Sociales y Políticos de Control
Constitucional que corresponde a las instituciones del sistema jurídico político
Estado y a la sociedad organizada, respectivamente, ni la de los de Control
Constitucional Jurisdiccional, regulados por el Código Procesal Constitucional.8 A)
Control Judicial de la Constitucionalidad de las Leyes y de la Legalidad de los
Actos de Gobierno y Administración hasta 1980. El Presidente de la Corte
Suprema Dr. Manuel Benigno Valdivia al pronunciar el discurso en que hacía la
memoria del año judicial concluido en diciembre de 1945, en un breve texto cuya
claridad y concisión merecen recuerdo, señalaba que “El ordenamiento jurídico de
un país, está formado por una serie de normas legales vinculadas entre sí, pero
de distinta jerarquía. Unas de ellas, las más importantes constituyen los principios
superiores de orden político, social y económico conforme a los cuales se
organiza la sociedad y contienen los postulados indispensables para hacer

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posible el desenvolvimiento del individuo y el progreso de la colectividad. Son los
principios de orden constitucional que, debidamente estructurados, forman la
Constitución del Estado. Las otras, de secundaria importancia, son las leyes
ordinarias y las disposiciones reglamentarias que tienen por objeto permitir el
funcionamiento y aplicación de las primeras. Es indudable que las normas
constitucionales deben ser perdurables, dentro de la relativa perdurabilidad de los
principios jurídicos. Es indudable también que las leyes ordinarias y las
disposiciones reglamentarias deben inspirarse y conformarse en los postulados
de la Constitución y que no pueden contrariarlos ni ser opuestos a su esencia
misma, no solo por razón de jerarquía en el proceso de formación de las normas
legales, sino especialmente por razón de estabilidad del sistema jurídico. Todas
las leyes deben pasar, pues, por lo que podríamos llamar el tamiz constitucional.
Serán buenas o malas, válida o no, ya estén de acuerdo o en desacuerdo con la
Constitución, que es la expresión jurídica del Estado organizado. Violar aquella es
atentar contra este, es abrir el camino del caos social. El respeto de la
Constitución es, por consiguiente, la condición indispensable para mantener la
seguridad social e individual. No mucho tiempo después el Dr. Ricardo
Bustamante Cisneros al asumir la presidencia de la Corte Suprema en enero de
1959, fundamentaba la pertinencia del ejercicio de la función de control
constitucional “difuso” de las leyes. Señalaba. “A la ley suprema fundamental se
encuentran fatalmente subordinadas todas las demás, siempre secundarias... aún
la soberanía del Congreso para el ejercicio de sus funciones legislativas está
sujeta a sus preceptos, cuyas reformas requieren la intervención de dos
legislaturas... si bien la Corte Suprema no tiene facultad de observar las leyes
inconstitucionales, al ejercer jurisdicción en asuntos contenciosos no puede
menos de apreciar, lo mismo que los tribunales inferiores, el alcance infractorio de
las declaraciones de la Carta que impusiere alguna ley común o de excepción...
“en presencia del conflicto antinómico de legislación se debe dar preferente
aplicación al mandato primordial de aquellas declaraciones... en la administración
de justicia carecen de aplicación las leyes anticonstitucionales” (Discurso. Anales
1958)pag 319-320) Hay que anotar que estas declaraciones sin embargo
solamente señalaban una plausible inclinación teórica y sistemática en la
comprensión del Sistema Normativo. La conducta de la Corte Suprema en el
terreno práctico se mostraba con regularidad renuente al ejercicio del control
constitucional jurisdiccional posterior a la producción del acto cuestionado,
(legislativo, reglamentario o administrativo) y proclive ha ejercitar una función de
calificación previa de las mismas o a realizar la función de control en base a
criterios de conciliación gracias a su participación en el gobierno y administración
de las principales entidades de la administración pública. Una muestra de la
primera tendencia está en su reiterada negativa a conceder trámite a las
demandas presentadas en ejercicio de la “acción popular” establecida en el
artículo 133° de 1933, norma según la cual: “Hay acción popular ante el Poder

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Judicial contra los Reglamentos.... La Ley establecerá el procedimiento judicial
correspondiente. Fundándose en tal mandato, durante los años 1947 y 1948 se
presentaron a la Corte Suprema tres solicitudes para que se declaren
inconstitucionales otros tantos decretos supremos dictados por el Poder Ejecutivo
de entonces... En estos casos la Corte declaró, en Acuerdos de Sala Plena, que
no estaba expedito el ejercicio de la facultad concedida al Poder Judicial por el
artículo 133 de la Constitución, por no haberse dictado la ley de procedimiento
judicial respectiva y a que se refiere el propio artículo constitucional” Similar
razonamiento utilizaría la Corte Suprema para declarar improcedentes los
Recurso de Habeas Corpus. En cuanto a la proclividad por un ejercicio conciliado
de la función de control constitucional a través de una activa participación en el
desarrollo de actividades reglamentarias y administrativas, tiene interés el
discurso de apertura del año Judicial de 1906 en la cual el Presidente de entonces
Dr. Alberto Elmore, señalaba: “La labor del Supremo Tribunal, durante el año, ha
correspondido, pues, a la noción de que, en la presente época de acción y
métodos prácticos, los procedimientos consultivos son reemplazados por
funciones activas y medidas positivas de la administración; las instituciones
contemplativas ceden el paso a las militantes, y se ejerce en la vida una influencia
más poderosa con las obras y el ejemplo, que con el consejo y las situaciones
pasivas... En tal virtud esta excelentísima Corte, ha entrado directa y francamente
en la senda de las obras y las mejoras, procediendo como centro directivo de la
administración de justicia y como colaboradora de los otros poderes del Estado en
la formación de las leyes.... El Tribunal pleno, desempeñando la jefatura del Poder
Judicial dentro de la órbita de las leyes está facultado para establecer su propio
régimen, tiene autoridad sobre los tribunales superiores en lo administrativo,
revisando sus acuerdos y absolviendo sus consultas, y ejercer la facultad de
dictar reglas... Esos mismos Tribunales han reconocido tal autoridad; a ella ha
asentido los otros poderes públicos; y ella se impone como necesidad evidente,
ineludible y esencial a todo régimen basado sobre la unidad e independencia de
la institución judicial.” Este discurso señala una línea de política judicial que se
desarrollaría con vigor a lo largo de casi todo el siglo XX, como lo veremos a
continuación.

El ejercicio de la función de control constitucional se estructuró sobre los ejes que


fijan las dos tendencias que grafican los textos citados. i) Control de los Actos de
Legislación. El Poder Judicial, hasta 1980, ejercitaba el control de los actos de
legislación a través de dos mecanismos: a) la emisión de informes sobre los
proyectos de ley, no sólo en materia judicial, remitidos en consulta a la Corte
Suprema a fin de conocer su opinión y obviamente para tomar razón de sus
observaciones u objeciones; b) por la integración de Vocales de la Corte Suprema
o Magistrados de otras instancias en las diversas Comisiones encargadas de
elaborar los más importantes proyectos de ley, de modo que el control de la

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constitucionalidad de las leyes, si bien no con ese nombre, era ejercitado por el
Poder Judicial, antes de su aprobación y sanción. Se trata en este caso de un
control previo de la constitucionalidad de las leyes. Las memorias de los
Presidentes de la Corte Suprema contenidos en los Anales Judiciales, dan cuenta
de las opiniones de la Corte Suprema y de su activa contribución al
perfeccionamiento del ordenamiento legal. Solamente, para ilustrar lo que se tiene
indicado anotamos algunos acuerdos que son muestra de la continuidad en el uso
de esos mecanismos de control. El Presidente de la Corte Suprema en la
memoria del año judicial de 1908, se refiere a los informes de la Corte Suprema
respecto a diversos proyectos de ley, y en particular a las objeciones realizadas al
proyecto de ley estableciendo que todo periódico, libro, folleto o impreso que trate
de asuntos relacionados con la defensa nacional, el Ejercito y sus instituciones,
quedarán sujetos a la jurisdicción militar, tales objeciones señalan que el referido
proyecto, “somete en absoluto a la jurisdicción militar cuanta publicación
apareciere referente a la fuerza armada. En mérito a sus disposiciones, todo
ciudadano por el mero hecho de escribir sobre cuestiones más o menos conexas
con el Ejército, queda sujeta al fuero privativo…. En concepto de este Supremo
Tribunal, que invariablemente ha sostenido los fueros de la jurisdiccion ordinaria,
debe desecharse el proyecto de ley en cuestión, cuyo efecto práctico sería limitar
la libertad de prensa como consecuencia de extender inconsideradamente la
esfera de acción de Derecho Militar”. “La Corte Suprema, ha elevado al Congreso
los proyectos de ley que ha juzgado necesarios para la buena marcha de la
administración de justicia. Por sensible que sea, necesario es decirlo. El Poder
Legislativo no ha dado siempre curso a esos proyectos….” (Anales Judiciales de
la Corte Suprema, Año Judicial 1908, Tomo IV) En esa misma línea de conducta,
puede leerse en la memoria del Presidente de la Corte Suprema de 1923, quien
se refiere al informe de la Corte Suprema sobre el proyecto de organización de los
juzgados de paz sancionado por el Congreso de acuerdo con lo opinado por ella;
a los avances de la Comisión Reformadora del Código Civil, de la cual formaba
parte uno de sus miembros, y a las críticas al Código Penal sancionado por ley
4868,. (Anales Judiciales de la Corte Suprema, Año Judicial 1923, Tomo XIX,). En
1932 la Corte Suprema a solicitud del constituyente emitió informe sobre el ante
proyecto de Constitución del Estado, en lo referente al Poder Judicial; y a petición
del legislador, sobre el proyecto de ley de creación de Secretarios de Juzgado;
dos informes, en mayoría y en minoría, sobre el proyecto de ley relacionado a los
efectos de las resoluciones de los tribunales eclesiásticos, y otro informe más
sobre el proyecto de ley relacionado al reconocimiento de los hijos ilegítimos,
entre otros menos importantes. (Anales Judiciales de la Corte Suprema, Año
Judicial 1932, Tomo XXVIII) El año 1942 se instaló la Comisión Reformadora del
Código de Comercio creada por Ley 6606, presidida por el Delegado de la Corte
Suprema e integrada por los delegados del Senado, de la Cámara de Diputados,
de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Marcos y de la Cámara de

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Comercio de Lima. Ese mismo año la Corte Suprema emitió informe en los
siguientes Proyectos de Ley: De Arancel de Derechos Notariales; de creación de
una plaza de médico legista en Huancayo; del proyecto de ley de que la Corte
Superior de Ayacucho de componga de dos salas; del de creación del Segundo
Tribunal Correccional en la Corte de Cuzco; del creación de un Juzgado de
Menores en Huancayo; del de modificación del Artículo 101 del Código Civil de
1936 entonces vigente. (Anales Judiciales de la Corte Suprema de la República.
Año Judicial 1942. Tomo XXXVI. Tomo XXXVIII) Los Anales Judiciales de 1950
refieren la designación de los Vocales de la Corte que se integraron como
miembros de las Comisiones encargadas de elaborar los anteproyectos de ley de
Código Rural y del Código de Comercio. El año 1965, durante el Gobierno
Constitucional de Belaunde. Se designaron delegados de la Corte Suprema para
integrar la Comisión de Estudio y Revisión del Código Civil; de la Comisión
encargada de formular un proyecto de Ley de Bases de Ejecución Penal; de la
Comisión encargada de elaborar la Reforma de la Estructura de los Registros
Públicos del Perú; de la Comisión encargada de la revisión y estudio del Código
de Procedimientos Civiles; para la Comisión encargada de formular un Ante
Proyecto de Ley de Quiebras, de la Comisión de Revisión y Estudio del Código
Penal; en la Comisión encargada de formular un proyecto de normas generales
de Procedimiento Administrativo. (Anales Judiciales de la Corte Suprema, Año
Judicial 1965, Tomo LX). Esta es la Comisión que elaboró el Proyecto de lo que
fue el afortunado D.S. 006-97-SC Reglamento de Normas Generales del
Procedimiento Administrativo, promulgado en 1967, sustituido recientemente por
la Ley General del Procedimiento Administrativo que entrará en vigencia en
Octubre del presente año. Estuvo presidida por el Fiscal en lo Administrativo de la
Corte Suprema. En 1971 la Corte Suprema emitió seis informes sobre
anteproyectos de Decreto Ley y elaboró dos proyectos, todos ellos relacionados a
materia judicial. (Anales Judiciales de la Corte Suprema, Año Judicial 1970 -
1971, Tomo LXIII) Durante el año judicial de 1979, se formaron las siguientes
Comisiones: Comisión encargada de redactar el nuevo arancel de derechos y
honorarios judiciales; Comisión encargada de formar el proyecto de
observaciones al capítulo del Poder Judicial de la Constitución Política; Comisión
para emitir opinión sobre el anteproyecto de modificación de la Ley de Notariado.
ii) Control de los Actos de Gobierno y Administración. Si el control de la
constitucionalidad de las leyes tenía abierta esa vía, el control de los actos de
gobierno y administración a cargo de todos los organismos del Poder Judicial, se
llevaba a efecto a través de otros dos mecanismos a) la participación de los
jueces en las comisiones encargadas de elaborar normas reglamentarias de la
función administrativa, y b) la integración de magistrados de las diversas
instancias en los tribunales u órganos de la jurisdicción administrativa y en los
organismos autónomos de la administración pública cuyas actividades quedaban
sometidas al control de los jueces. El año 1942, una Comisión Presidida por el

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Fiscal de la Corte Superior de Lima, en cumplimiento del honroso encargo
recibido del Supremo Gobierno, elaboró el Reglamento de Organización de la
Policía Judicial de la República. La Corte Suprema designó a los Vocales
Supremos integrantes del Comité Económico de la Defensa Nacional; del Consejo
Superior de Aguas; y del Consejo Superior de Contribuciones. (Anales Judiciales
de la Corte Suprema de la República. Año Judicial 1942. Tomo XXXVI. Tomo
XXXVIII). En la sesión de Sala Plena del 28 de junio de 1950 se eligió a los
Fiscales y Vocales de la Corte Suprema integrantes del del Consejo Superior de
Minería y del Consejo Nacional del Servicio Civil. (Anales Judiciales de la Corte
Suprema, año 1950, Tomo XLVI). Durante el año 1955 se designaron delegados
de la Corte Suprema Junta de Vigilancia de los Registros Públicos, Jurado
Nacional de Elecciones, Consejo de la Proveeduría General de la Administración
Civil del Estado, Consejo Administrativo de Supervigilancia de Fundaciones.
(Anales Judiciales 1955-1956, pag 182) En 1958, delegados en la Comisión
Calificadora del Panteón de los Próceres, Junta de Vigilancia de los Registros
Públicos, Consejo Superior de Minería, la Comisión Reformadora del Poder
Judicial. El año judicial de 1965. Representante de la Corte Suprema en el
Consejo Consultivo de la Dirección General de Establecimientos Penales. (Anales
Judiciales de la Corte Suprema, Año Judicial 1965, Tomo LX). En 1971 la Corte
Suprema eligió los Delegados del Poder Judicial ante el Consejo Nacional de
Justicia, el Consejo de Administración y Supervigilancia de Fundaciones, la Junta
de Vigilancia de los Registros Públicos, el Consejo Consultivo de los Registros de
Estado Civil, el Consejo Superior de Minería, el Consejo Superior de Electricidad,
el Consejo Superior de Hidrocarburos y el Consejo Nacional del Servicio Civil. En
el año 1979, se formaron las siguientes comisiones. La Corte Suprema designó a
los Vocales de ese Tribunal ante el Consejo de Administración y Supervigilancia
de Fundaciones: la Junta de Vigilancia de los Registros Públicos; el Consejo
Consultivo de los Registros de Estado Civil; el Consejo de Minería: Ante el
Consejo Nacional del Servicio Civil; el Comité Multi sectorial de Control de
Drogas.

B). Control de la Constitucionalidad de las leyes y legalidad de los actos de


Gobierno y Administración a partir de 1980. A partir de la promulgación de la
Constitución de 1979, se produjo un cambio en el Sistema Normativo respecto al
ejercicio de la función de control de la constitucionalidad de las leyes y de la
legalidad de los actos de Gobierno y Administración y, consecuentemente, una
modificación de las normas, procedimientos y conductas institucionales. Conforme
a lo que establecen las normas de la Constitución de 1993 - cuyas prescripciones
en este aspecto, en sustancia recogen las normas de la de 1979-, el control de la
Constitucionalidad de las leyes es función del Tribunal Constitucional quien está
facultado para declarar su inconstitucionalidad dejándolas sin efecto. (Const.
200.4 y 204) Adicionalmente la misma carta faculta al Órgano Jurisdiccional

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Ordinario para dejar de aplicar las normas legales incompatibles con las
constitucionales o las reglamentarias incompatibles con las legales y en general
las de rango inferior incompatibles con las de rango superior (Constitución 138
segunda parte). Con la finalidad de garantizar la vigencia de los derechos
fundamentales, la primacía de la Constitución y el Estado de Derecho. La norma
constitucional (Const. Art. 200° 1.2.3.4.) Concede asimismo las Acciones de
Garantía: de Habeas Hábeas, de Amparo, de Cumplimiento y de Habeas Data a
fin de asegurar la inviolabilidad de los derechos fundamentales de las personas,
cuya plena vigencia debe garantizar el Órgano Jurisdiccional. Adicionalmente,
concede las Acción Popular (Const. Art. 200.5) en mérito a la cual faculta al
Órgano Jurisdiccional para calificar la legalidad de las normas reglamentarias y la
Acción de Impugnación de Resolución Administrativa (Const. 148°) cuyo objetivo
es la revisión de los actos administrativos en casos singulares. Las normas
legales de desarrollo Constitucional posteriormente sancionadas, es decir, las que
regulan los procesos de habeas corpus, amparo, habeas data, de cumplimiento y
acción popular vigentes, señalan las vías procesales específicas para el ejercicio
del control Jurisdiccional de la Constitucionalidad de las leyes y de la legalidad de
los actos de Gobierno y Administración, precisando la competencia de los
órganos y los efectos de sus decisiones. Estas normas contienen un adecuado
desarrollo del sistema de control constitucional previsto en la Constitución y su
conjunto no adolece de inconsistencias. Sobre el mismo se desenvuelve la
actividad jurisdiccional orientada al ejercicio de control constitucional. Se puede
anotar adicionalmente que el Tribunal Constitucional en los dos últimos años ha
asumido el liderazgo que le corresponde señalando criterios y directivas respecto
a la correcta interpretación de las normas constitucionales en los más variados y
diversos aspectos de la actividad jurídica, previsional, laboral, penal, civil,
administrativa. El 07 de diciembre de 2001 se promulgo la Ley que regula el
proceso contencioso administrativo, finalmente mediante Ley 26287, se ha
promulgado el Código Procesal Constitucional que regula los procesos
constitucionales de habeas corpus, amparo, habeas data, cumplimiento,
inconstitucionalidad, acción popular y los conflictos de competencia previstos en
los artículos 200 y 202 inc.3) de la Constitución. El Sistema normativo se
encuentra adecuadamente estructurado y tiende a la perfección, como debe ser.
Hemos de reconocer no obstante todo ello que en la década pasada el
Ordenamiento Jurídico establecido en la práctica real y concreta sobre el Sistema
Normativo actualmente vigente, sirvió para enmascarar la arbitrariedad, el abuso y
la corrupción antes que para impedir su proliferación. ¿Qué ocurrió?, ¿Por qué?.
Son interrogantes que requieren respuesta. ¿Qué ocurrirá mañana?. Hay que
pensar también en eso. Existe abundante literatura tanto nacional como
extranjera, sobre las normas y procedimientos de Control Constitucional
sancionados en el texto constitucional y en las leyes complementarias, y los
resultados esperados o alcanzados. No nos referiremos a ello. Nuestro interés

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ahora es hacer un examen comparativo entre los mecanismos de control
constitucional previo y posterior a la Constitución de 1979.

POLÍTICA JUDICIAL.

Se podría definir la Política como el conjunto de criterios de acuerdo a los cuales


se organizan y ejecutan sus actividades las instituciones para alcanzar sus
objetivos y finalidades. (Koontz/O´Donell). La Política Judicial estará definida por
el conjunto de criterios conforme a los cuales se orienta la organización judicial
para administrar justicia. Supone la identificación de fines generales y objetivos
específicos; el inventario y evaluación de los medios y recursos para alcanzarlos;
el establecimiento de una adecuada organización y la determinación de líneas de
acción. Fines y Objetivos. El ejercicio de la función de control constitucional
jurisdiccional guarda estrecha relación con los criterios de Política Judicial
establecidos en determinado momento. Estos criterios dependen, en términos
generales, de los fines –teóricos- asignados por las normas del Sistema Jurídico
Normativo a tal clase de control constitucional y de los objetivos – prácticos- del
Ordenamiento Jurídico Social. Los cambios operados a partir de la vigencia de la
Constitución del 1979, hicieron más compleja la organización judicial. Las
funciones se especializaron al reasignarse las atribuciones y los órganos se
diversificaron. Esto propicio un notable desarrollo orgánico y funcional, que
significó por cierto un enriquecimiento en los niveles operativos y funcionales.
Todo esto requiere ser procesado y asimilado teóricamente. Aunque las
expresiones “poder judicial” y “administración de justicia” no han cambiado, (en
los textos constitucionales y legales) los contenidos materiales y empíricos de uno
y otra han variado notablemente. La correspondencia entre el conjunto de
conceptos y contenidos que agrupamos en la expresión Poder Judicial, no es
unívoca, -como ocurría antes-, respecto al conjunto de conceptos y contenidos
que agrupamos bajo de la denominación Administración de Justicia. No hay
simetría entre ellos. Los fines y objetivos de la Administración de Justicia son los
mismos, pero las potestades, responsabilidades y obligaciones correlativas del
Poder Judicial han disminuido con los cambios operados y pertenecen a otras
instituciones. Administración de Justicia y Poder Judicial son términos
asimétriocos. Los conceptos de Poder Judicial y Administración de Justicia deben
reajustarse a ese estado de cosas. También la identificación de los fines y
objetivos institucionales. Sistema. Nadie duda de que las instituciones del
Ordenamiento Jurídico Político constituyen un conjunto dinámico. Las
Instituciones sostienen relaciones de mutua dependencia y el funcionamiento de
cualquiera de ellas influye directamente sobre el de las otras. Esto es muy claro.
Si el defensor no insta o el fiscal no acusa o el juez no sentencia o el tribunal no
sanciona o el consejero no nombra, el resultado en cualquiera de esos casos es
uno solo, la parálisis del sistema; en términos sociales significa injusticia e
impunidad: Esto es corrupción. Si en sentido contrario, cada quien cumple sus

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obligaciones y deberes el sistema adquiere dinamismo y se alcanzarán los fines
que persigue la Administración de Justicia. Esa calidad sistémica de las
Instituciones Judiciales y la unidad del fin que persiguen, hace que la política
judicial no pueda dejar de concebirse unitariamente. No puede hablarse de una
política del Poder Judicial o del Ministerio Público, del Tribunal Constitucional o de
cualquiera otra de las instituciones judiciales fuera del contexto de una política de
la Administración de Justicia que las comprenda a todas. Las exigencias que
plantea el qué hacer propio de cada institución judicial no puede dejar de
entenderse como un hacer parcial en la ejecución de una obra cuya edificación
requiere necesariamente del aporte y actividad de las otras instituciones habida
cuenta la estrecha vinculación funcional existente entre todas ellas. Se trata de
una labor común para alcanzar un único resultado: La Administración de Justicia.
Lineamientos. Si el fin es uno solo, entonces, la política judicial, es decir, el
conjunto de criterios de acción y organización, también. Ahora bien. Establecer los
lineamientos generales de la política judicial es una tarea que corresponde
exclusivamente a las instituciones judiciales y sólo a ellas. Señalaremos las
razones que justifican esta afirmación. La política judicial no forma parte ni puede
formar parte de la política gubernamental o legislativa, habida cuenta los distintos
objetivos que persiguen una y otras. Así, mientras que la política legislativa fija su
objetivo en las transformaciones del ordenamiento social y jurídico mediante la
sanción de normas de carácter general, y la política gubernamental está orientada
hacia la ejecución de planes y proyectos para orientar las actividades económicas
y sociales de la colectividad y administrar los bienes y recursos públicos, el
objetivo de la política judicial es asegurar que todo ello se haga respetando los
derechos de las personas garantizando que así sea. El cumplimiento de los fines
de la Administración de Justicia señala un conjunto de limitaciones y sujeciones a
los actos legislativos y de gobierno y administración, que se traduce, en la
práctica, en situaciones de conflicto, oposición y tensión entre las instituciones
judiciales y los órganos legislativos, de gobierno y administración. Esta tensión y
oposición, no implican sin embargo una antinomia, puesto que el ejercicio de
todas las funciones de gobierno de la sociedad persiguen un objetivo único,
alcanzar los fines señalados en la Constitución, en los cuales encuentran la
solución de continuidad, conjugándose, las tensiones y relaciones aparentemente
conflictivas entre los distintos órganos de gobierno de la sociedad. Los grandes
lineamientos de la política estatal que conceden armonía a las relaciones sociales
y de gobierno, están contenidos en la Constitución y allí mismo los criterios que
deben orientar toda política institucional. Organización. Se sabe que hay dos
problemas sustanciales de Política Judicial sobre los cuales giran los demás. (a)
La inserción de las Instituciones Judiciales en la estructura del Estado como
instancia de ejercicio del poder estatal, y (b) El establecimiento de criterios de
orden y organización que concedan coherencia a las actividades de las
instituciones judiciales en su conjunto. La correcta solución del problema (a)

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garantizaría la autonomía judicial y la independencia de criterio de los
magistrados, calidades de los órganos judiciales y de los magistrados,
respectivamente, indispensables para el ejercicio de la función de control
constitucional efectiva y eficaz; supone la creación imaginativa de mecanismos
que faciliten tal inserción. La solución del problema (b) aseguraría la eficiente
prestación de garantía jurisdiccional a la sociedad, lo cual encierra la promesa de
que toda cuestión litigiosa, controvertida o punible será resuelta por los jueces con
criterios de justicia y oportunidad. Para que así ocurra se requeriría el
establecimiento de vías que hagan fluidas las comunicaciones en los diversos
niveles de coordinación e integración entre los órganos de las instituciones
judiciales.16 En todo caso, se trata de encontrar o idear los mecanismos que
permita el establecimiento de un Ordenamiento Jurídico Político e Institucional
que asegure la primacía de la Constitución lo cual es condición necesaria para
brindar seguridad jurídica a la sociedad y un Ordenamiento Jurídico Social en el
cual tengan plena vigencia los derechos fundamentales, sobre lo cual pueda
edificarse una sociedad justa y democrática.

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CAPITULO Ii

ANALISIS

En este artículo realizamos un breve recuento histórico de las conductas


asumidas por los titulares, representantes o miembros de las instituciones del
sistema jurídico político nacional respecto al ejercicio de la función de control de la
constitucionalidad de las leyes y de la legalidad de los actos de gobierno y
administración. Adicionalmente hacemos mención de los criterios de Política
Judicial establecidos al afecto. La relación no es exhaustiva, pero la muestra
recogida es lo suficientemente significativa como para dar cuenta de cierta
regularidad en las conductas institucionales adoptadas para asegurar el equilibrio
en el ejercicio de las funciones de gobierno. Hasta poco después de la
promulgación de la Constitución de 1979 el Ordenamiento Jurídico establecido en
nuestra patria para el ejercicio de la Función Judicial de Control Constitucional
giraba en torno a un sistema de control previo y no jurisdiccional de la
constitucionalidad de los actos legislativos, es decir de las leyes, y de la legalidad
de los actos de gobierno y administración, esto es, los reglamentos y resoluciones
administrativas. El Poder Judicial, siguiendo procedimientos propios de un
sistema de conciliación, calificaba la constitucionalidad de las leyes y verificaba la
legalidad de los actos de gobierno y administración conforme a las reglas de lo
que podríamos denominar el Derecho Constitucional Consuetudinario Nacional. A
partir de 1980 el Ordenamiento Jurídico establecido con el mismo objeto cambio
radicalmente, constituyéndose entonces, en sustitución del anterior, un orden de
control constitucional posterior, jurisdiccional y litigioso surgido al compás de la
aplicación del Sistema Normativo contenido en la Constitución de 1979. En algún
momento se pensó que ambos modelos de control constitucional eran
incompatibles, estableciéndose en consecuencia una política judicial de quiebre
del primero a favor del segundo. Expondremos esquemáticamente el proceso de
ese radical cambio prescindiendo de toda referencia a los factores políticos,
económico sociales e ideológicos concurrentes. (Aunque ellos son importantes).
Cabe hacer antes algunas consideraciones indispensables para fijar los límites
dentro de los cuales quedará circunscrito nuestro razonamiento. Todo límite es
arbitrario, pero todo límite pone término a la arbitrariedad en la medida en que
define el ámbito de referencia del discurso. Es correcto entonces señalar los
nuestros.

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CAPITULO IiI

CONCLUSIONES:

Dentro de los límites señalados precedentemente hablaremos de las diferencias


entre sistema jurídico y ordenamiento jurídico y señalaremos un punto de vista
sobre la historia. El propósito de estas referencias, teórica e histórica, es hacer
explícitos los criterios utilizados para ordenar Luego describiremos a grandes
rasgos la organización judicial, los modelos de control constitucional encontrados;
haremos referencia a la política judicial y concluiremos con una mención al código
procesal constitucional.

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BIBLIOGRAFIA

 https://www.pj.gob.pe/.../Control+Constitucional%2C+la+Historia+y+la+Polít

ica+Judicial

 https://jorgemachicado.blogspot.com/2010/01/sctc.htm

 www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/control-judicial/control-judicial.htm

 www.mpfn.gob.pe/.../2390_actos_de_investigacion___mario_nicolas_cada

vid_boter

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Anexos

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