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Ciudad de México, julio 2 de 2018

Lic. Enrique Peña Nieto
Presidente de México

Apreciado Sr. Presidente:

Soy José Francisco Magaña Aviña, S.J., y me dirijo a Ud. como Provincial de la Compañía
de Jesús en México.

La Compañía de Jesús, orden religiosa de la Iglesia Católica, ha venido expresando
públicamente, en estos últimos tiempos, su inmensa preocupación por la degradación de la
democracia en varios países de América Latina y El Caribe: particularmente en Venezuela,
Honduras y Nicaragua.

Concretamente en Nicaragua algunos compañeros nuestros, sacerdotes y colaboradores
(as) en la misión, son testigos en su propia carne de los atropellos a los Derechos Humanos
(personales y colectivos, civiles, sociales, políticos y económicos) que el régimen autoritario
del Sr. Daniel Ortega y su esposa, la Sra. Rosario Murillo, vicepresidente, han desatado.
Como Ud. bien sabe, desde mediados de abril han sido asesinados por las huestes
parapoliciales del estado más de 315 ciudadanos (la mayoría de ellos jóvenes estudiantes).
Hay centenares de heridos, arrestados, desaparecidos y amenazados. Más de ciento treinta
y un mil personas han quedado desempleadas (lo que el gobierno está tratando de atribuir a
“los tranques”). Los campesinos huyen de sus tierras y la economía del país comienza a
hundirse.

La estrategia de Ortega-Murillo comienza a dar resultado en la medida en que la población,
cansada de ser masacrada, abandona la resistencia porque está viendo que no está
logrando sus justas reivindicaciones pacíficas. Ninguna de las recomendaciones de la CIDH
ha sido atendida por el Gobierno de Nicaragua; los diálogos no han sido para ellos más que
un mecanismo de distracción esperando que la resistencia agote sus fuerzas. Infiltran las
organizaciones y marchas de protesta y provocan caos, desorden e incitan a la violencia,
para deslegitimar los justos reclamos. Estamos convencidos de que, sin el apoyo
internacional, los esfuerzos de la sociedad civil resultan casi infructuosos.

Gracias a la presión de algunos países hay ahora una delegación de la OEA in situ que ha
sido enviada para darle seguimiento a las recomendaciones de la CIDH. Ella ha sido, sin
duda, testigo de la represión desatada justo el pasado 30 de junio en contra de los
participantes de “la marcha de las flores”. Cuando las personas estaban ya dispersándose,
francotiradores abrieron fuego contra ciertos objetivos, dejando un saldo de más de 12
heridos de gravedad.

En nombre de todos los jesuitas y colaboradores de la Provincia mexicana, y haciendo eco
del mismo sentimiento de jesuitas y colaboradores de América Latina, quiero pedirle a usted
que, junto con su Secretario de Relaciones Exteriores, sume sus esfuerzos para prestar la
mayor atención y dedicación posible a la situación de Nicaragua, de manera que sea pronta

www.sjmex.org curia@sjmex.org
Matamoros # 75, Col. del Carmen Coyoacán, C.P. 04100, México, D.F., Teléfono: [+52](55) 5554 4444, Fax: [+52](55) 5658 5658
y recurrentemente debatida en el plenario del Consejo Permanente dela OEA y se tomen las
medidas necesarias para exigir al Sr. Ortega:

1. El cese inmediato de las violaciones a los derechos humanos y el cumplimiento
efectivo de las recomendaciones de las CIDH de la OEA.

2. El respeto y actualización de los elementos contenidos en el Artículo 3 de la Carta
Democrática Interamericana que reza que:

“Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el
respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al
poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de
elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y
secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de
partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los
poderes públicos.”

3. Un compromiso firme de resolución política de la actual crisis a través del
mecanismo del Diálogo Nacional, inclusivo, público y con veeduría internacional por
parte de delegados de la OEA.

4. El adelanto de elecciones libres y transparentes realizadas en condiciones que
aseguren la seguridad de la población y de los candidatos para el primer semestre
del año 2019, previa reforma al sistema electoral actual.

Somos conscientes de la trayectoria histórica del nuestras relaciones exteriores que, en el
marco de la autodeterminación de los pueblos y el respeto al derecho ajeno, se suma sin
embargo, en favor de la defensa de los DD. HH. y de la paz en colaboración internacional.
Por ello confiamos en que Ud. sabrá poner los medios a su alcance hasta lograr que el
Consejo Permanente de la OEA cumpla lo más pronto posible con su obligación y misión de
urgir la protección de los DD HH y promover una salida democrática a la grave crisis
nicaragüense.

Con sentimientos de consideración y aprecio quedo de Ud.

Atentamente,

José Francisco Magaña Aviña, S.J.
Provincial

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