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En el Paris de los años ochenta y noventa, una periodista de
Libération narra las extraordinarias aventuras de Willie, Doumé y
Leibowitz. El primero es un joven provinciano de belleza esplendorosa
que llega a convertirse en el rey de la noche gay parisina. El corso
Doumé fue amante de Willie y el fundador del primer movimiento de
liberación homosexual francés. Leibo, el amante casado de la
narradora, es un joven filósofo que empieza situado en la izquierda
divina y culmina su carrera en un ministerio. Willie contrae el sida y se
convierte en una figura mediática al límite mismo del esperpento, y en
enemigo salvaje y desaforado de Doumé.
La mejor parte de los hombres es la primera novela de Tristan Garcia,
y atrajo poderosamente el interés de la prensa y el público desde el
momento mismo de su publicación. Con un estilo directo y un
planteamiento ajeno a los géneros autobiográficos en boga, Garcia,
que por edad no pudo conocer los años que retrata, es capaz sin
embargo de evocar aquella época con una sorprendente eficacia y
vivacidad.

«Con La mejor parte de los hombres, su primera novela, Tristan
Garcia se impone como la revelación literaria del año. Su historia de
los años ochenta y noventa, entre el ambiente homosexual y los
nuevos filósofos, es un magnífico cuento moral de alcance universal».
(Nelly Kaprièlian).

«Garcia describe con talento las recomposiciones intelectuales de las
dos décadas transcurridas: el último suspiro de las utopías, la
conversión de la izquierda al capitalismo, las transformaciones de la
militancia, la significación de las fracturas en el seno de la comunidad
gay, encarnadas por el odio que se profesan Dominique y William.
Con gran valentía se apodera de la historia reciente y ofrece, más allá
del destino de sus personajes, una auténtica novela de ideas, algo

muy infrecuente en la literatura francesa». (Jean Hurin, Le Magazine
littéraire).

«En Francia, los escritores raramente se aventuran en el territorio de
la historia contemporánea. Tristan Garcia no tiene miedo de hacer
una lectura política de los debates que originó el sida en los años
noventa. Sabe novelar de manera estimulante aquellos años que
creíamos vacíos, feos e inútiles, y de una manera moderna, a la vez
divertida, cruel y patética, traza el retrato de unos personajes
familiares que nos conmueven casi sin querer». (François Ozon, Les
Inrockuptibles).

«Una cruel y negra lucidez. Una revelación». (Christine Rousseau, Le
Monde).

«Una novela intensa y áspera como un alcohol de contrabando».
(Claude Arnaud, Le Point).

«El nacimiento de un auténtico escritor». (Dominique Fernandez, Le
Nouvel Observateur).

Tristan Garcia

La mejor parte de los hombres
ePub r1.1
Polifemo7 03.09.13

Título original: La meilleure part des hommes
Tristan Garcia, 2008
Traducción: Lluís Maria Todó

Editor digital: Polifemo7
ePub base r1.0

es sencillamente porque. Los personajes de esta novela nunca han existido más que en las páginas de este libro. Sin embargo. si el lector considera que se parecen en algunos aspectos a ciertas personas reales que conoce o reconoce. personas y personajes no actúan de modo muy distinto. . metidos en situaciones a veces comparables.

a los que quiero por igual. .A mis cuatro padres. A Agnès.

La parte de cada cual .

bueno y anodino. y William se divertía mucho jugando a reyes y caballeros en las ruinas del castillo. dejando esto de lado. William tenía dos hermanos. en las sábanas. lo recuerdo: . en 1970. cerca del ayuntamiento. Era un alumno aplicado. Su madre estaba en casa. no era lo que se dice un «mártir». Sus padres se divorciaron cuando él tenía diez años. bueno y grande. en una banqueta de cuero. no declaradamente brillante. cerca del bar. intentó mantener una tienda en Amiens. de lejos. cuyos nombres desconozco. pero no funcionó y se puso de dependiente en un establecimiento de ropa de casa. Su padre alquiló un piso. Pero. en una casa al lado de Étouvie. William Miller parecía un niño encerrado en sí mismo. Desde pequeño llevó gafas. 1 Willie En las fotos que me enseñó. Su padre. y que los demás chicos se burlaban de él. haciendo girar su gran reloj de plata y ajustándose la peluca. Nació en Amiens. Él era el más joven. de origen judío askenazí. William no lo veía. bueno. cerca del parking. Tenía el rostro claro y las cejas pobladas. o poco. Un día que lo estábamos comentando. Se meaba en la cama. siempre me dijo que allí pasó una infancia más bien feliz en aquel momento y terriblemente triste a posteriori. y el único recuerdo de la escuela primaria que evocó para mí fue que constantemente tenía ganas de hacer pipí. y me contó. a cada momento se echaba a reír. aparentemente. Cuando su padre tenía que ir a buscarlo para pasar el fin de semana. en Compiègne. trabajaba en el textil. William se quedó con su madre. lo dejaba en casa de su tía.

y mientras fue adolescente. La cosa no fue más allá de algunas meriendas de cumpleaños en su casa. cuando por fin salieron nuevos episodios. pero nunca fue nada muy profundo. ya sabes. al instituto profesional. ¿hay algo en la nevera?». Le gustaba mucho La guerra de las galaxias. —Retrospectivamente. Una vez. es cierto. quería que lo dejaran en paz. siempre le gustó hacer de confidente —o al menos eso decía. Tal vez se acordaba del escándalo causado por la irrupción en la casa. no tenía el menor sentido del equilibrio sobre una bicicleta. creo. el Halcón milenario y los bípedos. Había hecho amigos chicos en el colegio. William solía recibir llamadas telefónicas de chicas. con el que practicaba tenis los domingos. trabó algunas amistades. el segundo se fugó. los AT-ST de la base de Hoth. Era pelirrojo. con su melena roja y rizada. Sus hermanos eran mayores: el primero trabajaba en la administración. me dijo: —Era mi manera de ser niño. A partir de los ocho o nueve años. el Imperio. donde el amor se había roto. se convirtió en una auténtica fijación. no me sentía ni bien ni mal. porque yo no lo he visto jamás escuchar a nadie: siempre era él quien hablaba. ya sé que es de una tristeza infinita. no decía nada. Cuando llamaban a la puerta. Su padre lo había apuntado. veinte años más tarde. primero estuvo en una residencia y después en el ejército. Engordaba. de la amante de su padre. su madre siempre decía: —No abras. furiosa. pero Guillaume se fue al este. Soñaba sin cesar con Chewbacca. eso decía él. Como una cuerda… Jugaba al tenis. sólo con chicas. y los amigos los que trataban . uno se da cuenta de la cantidad de silencios que puede haber en una casa como la nuestra. No le gustaba mucho su cuerpo. ¿sabes? Ahora que conozco la vida. su relación con ellos se limitó prácticamente a «Hola. Hubo ese Guillaume. Con el paso de los años. nunca se sabe quién puede ser. los ewoks y su planeta. Sonreía. para que hiciera deporte. antes del divorcio. —En aquella época me parecía una cosa normal. Jugaba relativamente mal y se pasaba horas enteras en los lavabos.

se encogía de hombros. interesante. bueno. vivaracho. Aprendió a expresarse diciendo cosas malas de él a la gente. el año en que cayó . y en sus boletines: «pasable». dominaba la vida hasta el límite. y se encontró con el bachillerato hecho sin siquiera haberlo solicitado. Sin embargo le gustaba la música de baile. que le estorbaban. como una especie de escándalo y de falsedad. No intentaba explicarlo. un estudiante del montón. Lo que pasa es que no iba a la peluquería. Un poco demasiado tímido.de comprender. y que de momento estaba cubierto de una pelusa no muy elegante. en 1989. pero tenía una buena manera de hacerlo. ni siquiera limpia. Entonces William abandonó Amiens. —Eres como una mariposa que sale de la crisálida. aunque nadie lo supo. dinámico. vas a desplegar las alas. a los desconocidos que se encontraba. por el profesor de francés. No comprendió realmente lo que ocurría. no tenía ningún ídolo de ese tipo. Y llevaba camisas. pero nunca lo exploró a fondo. no dejaba de corresponder al perfil. con ese chasquido de los dedos que siempre hace pensar en la verdad. En el instituto era discreto. pero sonreía cuando le daban un golpecillo en la espalda. pero no el baile. tenía apenas diecinueve años. Cuando quiso leer poesía. pues… Creo que no sabía de qué lado estaba. Llevaba el pelo medio largo en aquella época. como nadie en particular. No odió a su padre enseguida. Tenía unas manos grandes y peludas. descubrió el rock. William —le había dicho su jefe cuando hizo el primer cursillo en una empresa. pero en cambio era simpático. la cosa vino poco a poco. me parece. En sus ejercicios se podía leer en bolígrafo rojo: «borrador». Escuchaba música clásica en recopilatorios y música francesa de variedades. Profesaba hacia aquel hombre una admiración sin límites: era un vividor. Eligió una pequeña habitación en la ciudad universitaria para entrar en la escuela de comercio. no se sentía muy a gusto con la corbata. Al principio. la verdad. Lo que a él le gustaba era…. hablaba mal. Lo orientaron a una sección económica y social. Tenía ese labio remangado que más tarde tanto gustaría a todo el mundo. lo vivió mal. tenía algo de sucio. y sabía llenar la ropa cuando era necesario.

en junio. eh? ¿Tú me lo puedes decir? Desembarcó en París. pero ¿hacia qué lado?. Conoció a Doum un año y medio más tarde. . sin gran cosa.el muro de Berlín. en la Gare du Nord: sin trabajo. como solía decir él. como un don nadie. —¿Hacia qué lado.

que no está nada mal. que terminó con la llegada de los franceses. a pocos kilómetros de L’Ile-Rousse y de Calvi. Poseía una amplia biblioteca. Pascal. en verano iban a Sicilia o a Túnez. le debe sus largas pestañas negras. Su pueblo natal se sitúa justo al lado de Calenzana. y más tarde digamos que muchas veces supervisaba a los jóvenes que empezaban a organizarse a principio de los años setenta. Tuvo que esperar unos años para estar en sazón. Se crió en una casa grande. él era un aficionado. Córcega siempre había sido dominada. sin . responsable y lentamente esculpido por el tiempo. Él era el último. Alentaba a los jóvenes a recuperar su lengua. Hablaba el corso desde que lo aprendió en los libros. en invierno. terciarias. les mostraba cómo el continente explotaba cada vez más la isla. Excepto cuando ese astuto oportunista de Paoli había… Pero ésa es otra historia. y el resto. El padre. a su manera abría a los jóvenes de Bastia a la idea de que. al pie de las montañas. donde poseían bellas residencias secundarias. ¿Su madre? Italiana. sencillamente los veinte años no le sentaban bien. Su padre era médico. 2 Doumé Dominique Rossi fue siempre un maduro guapo. en Córcega. Iban a esquiar a los Alpes. nunca tuvo unas relaciones muy claras con los independentistas. etc. un barbudo que fumaba en pipa y meditaba. era algo así como un intelectual. no hay más que decir. Para discutir con los viejos. Pascal Rossi no era partidario de nada. históricamente. No. un gran médico. Tuvo cinco hermanos mayores y ninguna hermana.

en aquel tiempo. en el piso. —Lo conocía desde que era muy pequeño. sin saber que aquélla era la finca de Pascal Rossi. decía: «Ya los conocéis. el asesino de Alain. si es preciso. se disponía a realizar algunos pequeños trabajos de mantenimiento. Jean-Claude. allí estaban Alain. dejando las cosas muy claras: «Yo no estoy de acuerdo contigo. Nunca decía los nombres. El paro empezaba a apuntar. que venía huyendo. después de haber cruzado el monte. Después vendrá lo de Aléria. ¿entiendes? Lo mataron un mes después. ya lo sabes». Él no estaba en absoluto de acuerdo con la estrategia de la clandestinidad y la lucha armada. mañana. debería entregarte a la policía. ya sabes. Dominique lo recuerda en el salón de madera. Jean-Claude se quedó petrificado.aportar infraestructuras ni perspectivas de empleo. François. su protector. Se dice que fue su padre quien abrió la puerta a Jean-Claude la noche del tiroteo. era tan severa como liberal era su padre. la clandestinidad y la fundación del FLNC. poco después. el «padre» de Alain. A mí me ponen a parir todas esas gilipolleces de machotes que juegan a eso de la virilidad y el . lo habría… Pascal Rossi lo hizo pasar y lo curó. había entrado allí buscando ayuda. Jean-Claude y el otro Alain. que se quedaba en un rincón. En cambio. Doumé hizo una mueca: —Es lo que llaman la hospitalidad corsa. y tú has matado a Alain. ya me entiendes. Normalmente. el famoso cartel. —La cosa tenía algo de bíblico —suspiraba Dominique. pero no la avisaré hasta mañana a mediodía. para Pascal Rossi. a causa del embrollo por la expulsión de Orsini. Yo no entendía nada de aquellas historias. Pascal Rossi abrió la puerta de su granja. su madre le vigilaba envuelta en el chal —en esas cosas. no podía beber alcohol con ellos. el segundo Alain era como un hijo. participaré en la batida con los gendarmes. leed los periódicos». Eran un poco mayores que él. En la lucha dentro del primer grupo de Bastia. nunca lo estuvo. un sexto hijo. Puedes dormir y puedes comer. Dicen que Pascal no andaba lejos. se cargó al otro Alain en moto. Jean-Claude formaba parte de los huidos que se buscaban en el cartel. cercano al PC. Y.

Digamos que en aquel momento lo utilicé para la lucha de clases. podía pasar. —Tenía la cara cuadrada de los corsos. aparte de la plaza Masséna. al instituto. unas pocas. todo lo que había aprendido en el salón de madera de mi padre. Al lado de la vajilla. ya sabes. Después fregué los platos y ordenamos los cubiertos. fue a París. un recuerdo estupendo. Nunca ha habido ninguna universidad controlada por los independentistas. el comunismo era mucho más femenino. »En París. en el primer piso. Joder. bueno. ya me entiendes. París era otra cosa. Dominique trabajó solo. sobre todo en Corte. en una cama plegable. y granos. para no traicionar del todo a los jóvenes independentistas que corrían por allí. era algo bueno. Enseguida comprendí que aquello era un avispero. nos matamos los unos a los otros. nos respetamos. —Dejé los estudios. A los diecisiete años se fue al continente. lo hice por primera vez en casa del padre de una amiga. más sensible. Se ahogaba. una manera de meter miedo. con formalidad. toda una experiencia. —Ya no me acuerdo. más teórico. —Niza era como seguir en la isla. milité. pero también para no quedarse como un idiota entre ellos. después a los cursos preparatorios para la universidad. Todos le hablaban de su padre y su padre siempre estaba hablando de ellos. y poco a poco se fue acercando a la extrema izquierda en aquellos años. Asentí con la cabeza. entre nosotros nos abrazamos. Conocía la retórica. debajo del aparador. no aproveché ni un segundo. Ah… El Partido. y todo con «el Código». como un matrimonio. Cuando fue aceptado en una escuela superior. a Niza. al menos. el chantaje teórico. Sonrió.honor. más o menos. Como una pareja. en las afueras. la . Se encoge de hombros. todos los militantes de los años setenta procedían de la facultad de Niza. pero. Trabajó bien. Era bonito. Todo eso lo conservé. ya ves. Pero tenía lo que hay que tener. yo ya había salido con chicas. Doum no podía tragarlos.

en los años ochenta. y a Mao cuando tú acababas citando a Mandel. En la Organización. tres años de mi vida. Era casi por sentimiento de culpa hacia él. y nosotros llevábamos las discusiones hasta el final. No se trataba de nuestros propios cuerpos. »La Organización. una asociación. a Mandel cuando tú citabas a Pannekoek. que se encargaba de la política. pero que a la hora de la verdad no practicábamos nunca… En fin. Dos. Pero eran ideas. de lo concreto… Si es que hubo algo concreto durante aquellos años en que nos pasábamos el día mortificándonos y celebrando la Práctica. que simbolizaba él solito al proletariado. es que éramos realmente eso. cosa que resulta cuando menos irónica en el hijo de un gran . luchábamos por unas ideas en las que creíamos. ya me entiendes. pasados dos años. antes de la victoria del 81. a ver. ¿Creíamos en todo eso? Pues sí. Daniel. después. en cambio. a lo que iba. como decíamos. gran estratega de la convergencia de las vanguardias… Un tipo que decía que siempre hay que pensar por qué los que nunca piensan siempre tienen razón. no más. fundó otro. Éste es Elias. un individuo que citaba a Marx cuando le hablabas de cualquier cosa. Disolvió el Partido. los obreros. nada más. lo que pasaba es que no parábamos de recibir hostias a la salida de las fábricas… En fin. ese Elias. parece que eso era la dialéctica. intentábamos existir. bueno. pues entonces te cerraba el pico con una cita de Lenin. Elias. a Liebknecht cuando tú citabas a Lenin. con unos tránsfugas que llegarían a engrosar los efectivos del Partido Socialista. defendíamos lo que éramos. la miseria y el antifascismo. y que había que educarlos para que nos enseñen la vía. o mejor dicho.Organización. ¿Yo? Yo voté a Mitterrand. Elias estaba a favor. que se convirtió en un club. y cuando citabas a Mao. Era más tradicional. no te lo presento. que Daniel estaba en contra. »Al cabo de tres años. Stand y todo eso. la sostenía Elias. »Un tipo que me daba miedo. más tarde. te traía a un obrero de Billancourt… Y si eras un obrero de Billancourt. entiéndeme. ya ves. en eso no es que creyéramos. ideológicamente. Era otra cosa. de su asesinato. Pero mira. que te citaba a Lenin cuando tú citabas a Marx. Después de Overnay. a Pannekoek cuando tú citabas a Liebknecht. digamos. estuvimos dudando mucho tiempo sobre el paso a la violencia. el teórico de los focos de liberación y de la lucha frente a frente.

industrial especializado en maderas africanas… En fin, al cabo de dos años se
metió a fraile.
Doumé se rió.
—Ni siquiera me di cuenta de que en aquella época todavía no lo era…
»Aparte de algunas “intervenciones”, el jodido Partido nunca hizo nada
en París, y pasé tres años en él. No aprendí nada, pero me sirvió para lo que
vino después, para la vida.
»Cuando se fue a la mierda, dos o tres capullos, yo apenas los conocía, se
fueron al suroeste para continuar la lucha, secuestraron a un patrono de la
Cámara de Comercio, un pez gordo del Gers que no se enteraba de nada, y
después, como no tenían un duro, para financiar la caja, atracaron una
sucursal del Crédit Agricole en Pau, y se cargaron a un madero sin
proponérselo, pasaron un año y medio en los caseríos de los Altos Pirineos, y
los pillaron en su escondrijo, denunciados por unos turistas que pasaban por
allí. Todavía están en el trullo, él tiene cáncer y ella está medio loca.
»Elias se había convertido en ortodoxo, comentaba la Torah.
Daniel llegó a un acuerdo con el Partido Socialista, llamó a votar a
Mitterrand, obtuvieron tres puestos en el Comité Nacional, y terminó como
secretario de Estado para el Turismo y la Ordenación del Territorio, después
del giro de Fabius hacia el rigor, dimitieron. Más adelante volvieron.
»Y yo estaba en Nueva York, fíjate… Así terminó la Organización, el
Partido, la extrema izquierda, en fin, esa extrema izquierda, en todo caso, y
todo el rollo. De todos modos, en realidad, cuando nosotros empezamos, la
cosa ya estaba acabada. Ah, sí, y Leibo, que se marchó a escribir sus libros y
ha terminado… Bueno, ya sabes.
»Para los que están en la cárcel, siempre circulan peticiones para que les
suelten, al cabo de veinticinco años… Pobres tipos, vaya tomadura de pelo…
»Evidentemente, yo firmo. Leibo también, siempre veo su nombre. Ya
me dirás qué más podemos hacer…
»En aquella época yo ya me había ido. Había conocido a aquel fotógrafo,
ya sabes… Nos fuimos a Nueva York cuando Nueva York era Nueva York,
entiéndeme… Fue la revelación, una revelación de la hostia…
»La hostia, te digo.

3
Leibo
Yo creo que Jean-Michel Leibowitz habría querido conocer la eternidad
de un filósofo y el presente de un hombre de poder y acción. Se situó entre
los dos y por ello fue siempre profundamente infeliz. Creo que leía a Tintín,
creo que le gustaba, habría podido ser periodista. Y luego, más tarde, empezó
a despreciar el cómic… Escribió mucho para los periódicos, eso sí. A los
catorce años leía a Stendhal por las historias de amor, como la de Mathilde de
la Mole. Idealizaba las cosas.
Era judío, y su padre siempre le decía: «Llevas un nombre de pila francés,
piensa que eres francés, hijo mío». Él no mencionaba la palabra «judío», más
tarde lo hizo, pero pocas veces.
Cuando Jean-Michel leyó a Spinoza, no entendió nada, claro, es normal.
Pero comprendió que era algo que le superaba, y que él se pondría a la altura.
La filosofía… El sueño de toda una vida.
Era un buen estudiante, un estudiante realmente muy bueno.
Vivían en Aubervilliers, él, su padre y su madre. Sus padres habían sido
gaullistas, después se pasaron a Mitterrand. Su padre se iba a trabajar
temprano, a veces todavía de noche. No bebía, no estaba sindicado, echaba
pestes de sus compañeros de trabajo alcohólicos, llevaba traje, sólo se ponía
el mono blanco cuando estaba en su puesto de trabajo. Su madre quitaba la
mesa, tomaba chocolate. Su madre hablaba poco, así que él leía.
Su padre regresaba, colgaba el abrigo en el recibidor, le alborotaba el
pelo:
—Hijo mío, te pasas la vida leyendo…

Jean-Michel iba mucho a la biblioteca municipal, y jugaba al fútbol y
montaba en bicicleta. Le gustaba mucho Malraux.
Un día me dijo que la primera vez que se masturbó fue leyendo Madame
Bovary.
Por lo que pude ver, llevaba el pelo bien cortado, pero lo tenía rizado y
más bien rebelde. Hablaba mucho de sus padres y muy poco de su infancia.
Jean-Michel fue a preparar el ingreso en las escuelas superiores. Trabajó
mucho, trabajó bien, de noche. Bebía alcohol, llevaba impermeable.
«Los hombres no tienen ningún secreto. Hay que creer que tienen uno,
pero, en el fondo, una vida no oculta nada. A fin de cuentas todo se ve, es
decepcionante. Todo el problema consiste en creerse que queda un misterio»
(cita de Fragmentos de una inconclusión, retratos de memoria). Si ustedes
conocieran a Jean-Michel como yo, no se enterarían de nada nuevo al
descubrir su historia. Se limitarían a asentir con la cabeza y decir: Ah, sí,
claro, es eso, nada más.
Bueno, pues Jean-Michel Leibowitz se marchó a preparar el ingreso en el
instituto Henri IV, era becario, allí conoció a todos sus futuros amigos, sus
futuros apoyos, su editor e incluso sus enemigos; era brillante, según creo.
Le gustaban los aventureros, dejó el fútbol, se parecía un poco a
Dominique Rocheteau, el ángel verde del Saint-Étienne, decía su primera
novia. Estudiaba.
«Tengo una vida frustrada, si me hubiera convertido en lo que quería ser
de niño, habría sido uno de esos hombres que ahora odio, y que me odian, y
que sin embargo poblaban mis sueños infantiles…», escribe, con su estilo
inimitable, como su pelo, en Los avatares de una generación. Sí, eso mismo.
A decir verdad, sí que jugó un poco a los aventureros. Se pasó a la
extrema izquierda. Y no hizo nada. Estaba interno en la Escuela Normal
Superior, y en la segunda mitad de los años setenta ocupó su lugar en la cola
del cometa del movimiento maoísta. No fumaba pero llevaba el pelo largo, y
Sartre ya se había ido. Se le veía poco. Elias dirigía la sección del distrito V
de la UPCIF. Ya ni siquiera sé qué demonios significan esas iniciales.
Althusser había perdido importancia, se limitaba a repetir los mismos papeles
sobre el PC, y tenía los problemas que ya conocemos. Liberation adquiría

importancia con Serge July y su primer equipo, que más tarde se marchó.
Leibowitz estaba más cerca de Elias, pero más tarde no le siguió en su deriva
religiosa. Participó un poco en las reuniones, las octavillas y las ocupaciones.
Digamos que eso le procuró relaciones. Al cabo de veinticinco años sigue
frecuentando las mismas personas, pero en otro marco.
Leibowitz conoció a Doumé, quiero decir a Dominique, que seguía en los
aledaños de la Escuela Superior y en la Organización.
—Yo he militado en la extrema izquierda, como todo el mundo.
Pero no más.
Se fue a enseñar a los Estados Unidos, primero como lector. A su regreso,
era de izquierdas, pero ya no de extrema izquierda. Había leído, había visto
cosas, había conocido la izquierda judía de Nueva York, había comprendido
que el comunismo no pensaría jamás en ese tipo de realidades, en esa
pertenencia a algo que no es la sociedad: las religiones, las naciones, las
comunidades… Ésa era su idea.
También había conocido a Sara. Se casaron en 1980.
La primera vez que salió en la televisión fue a finales de los años setenta,
porque Deleuze, Lévi-Strauss, Vidal-Naquet, los grandes de la época, no
querían ir, era en un programa literario, es decir, que tenía el plató decorado
con bibliotecas, para hablar de Solzhenitsyn y el totalitarismo. Era filósofo.
Nunca acabó la tesis. Escribió y enseñó, rápidamente.
Había escrito un librito, La hidra del poder. Todavía se mostraba muy
crítico con los disidentes del Este. No basta con luchar contra el poder
concentrado de las sociedades llamadas «comunistas», que en realidad sólo
representan un capitalismo totalitario, hay que denunciar igualmente el poder
difuso de las sociedades llamadas liberales. Es un poder insidioso, que nos
envuelve cotidianamente, un poder individualizado que, más allá de las
estructuras tradicionales, familiares, económicas, sociales, se incorpora a
nosotros mismos, es decir, literalmente, se integra a nuestros cuerpos, se
personaliza como un fetiche, mediante la publicidad, la ideología y en la
cultura, es pues contra el poder cultural de clase institucionalizado que hay
que luchar —y todo el rollo de siempre, con las palabras adecuadas—. El
panfleto no ha sido reeditado. No es que fuera idiota, eran cosas del tiempo.

Lo eran.
Se volvió hacia mí, aquella noche, yo le estaba hablando de su libro,
quería saber, y él carraspeó, tenía el ceño fruncido, se colocó bien las gafas.
Tenía una manera muy suya de culpabilizarte cuando se había equivocado, de
jugar siempre con la posibilidad de estar en falso.
—Tenía razón yo, en aquel momento había que saber equivocarse bien…
»Yo, ¿sabes?, siempre he ido a contrapelo. Cuando jugaba al fútbol,
tirando penaltis, pensaba que el portero iba a lanzarse a la izquierda, y por
tanto tenía que chutar a la derecha. Entonces pensaba que el portero
finalmente iba a creer que yo chutaría a la derecha, y por lo tanto chutaría a la
izquierda. Pero si él pensaba que quería pillarlo a contrapelo, tenía que chutar
a contrapelo del contrapelo, es decir, justamente allí donde él lo esperaba.
Chutaba a la derecha, pero detrás de eso había toda una reflexión, ¿entiendes?
—¿Y paraba el balón?
—¿Quién?
—Quién va a ser, el portero…
—Ah, ya no me acuerdo.
—Ah…
—Yo siempre he ido a contrapelo, Liz, siempre a contratiempo…
Siempre hay que estar a contratiempo del propio tiempo. Efectivamente, era
un intelectual.
Así era él, Jean-Michel Leibowitz, Leibo, el Leib.

actor. es como decir un perdedor. Una familia simpática. se fue. creo. ningún matrimonio. bueno. y el noventa por ciento de la población del país. Llevo dos anillos. Tengo la cara alargada. colega de Doumé. Supongo que podría decirse que soy una gran gilipollas. un empresario. rica no. a mediados de los ochenta. madre…. periodista. Experto en todo. bien. demasiado terrible. Nadie se equivoca. como se pueden imaginar. pequeño. pero pobre desde luego que tampoco. 4 Yo ¿Y yo? Pues. pues a mí me habría gustado ser pelirroja. interpreta todos los papeles. Tengo educación. tengo facilidad de palabra. pero nada más. y de izquierdas porque no estoy tan desencantada como para llegar a ser cínica. faltaría más. Gran consumidora de medicamentos. Hice Ciencias Políticas. haría uf… Una más. bueno. un poco aventurera. sabe de todo. Queda encontrar el amor. bastante guapa. cantante en los ratos libres. yo me llamo Elizabeth Levallois. una madrastra. encuentros. nadie tiene razón en este tipo de cuestiones. claro. O morena. También he conservado cierta . bien… Padre terrible. me ha quedado la afición a los porros. Acabó yonqui. un político. Yo soy más buena chica. Bachillerato en París. pasión por los trapos. vacaciones apañadas. sé beber. qué más da. Soy del tipo parisino. Fashion pero lúcida. Diez años de adulterios. pues…. profesores. Hombres maduros. buenos modales cuando es necesario. vagamente hippy. Chaqueta de buen corte. Treinta y tres años. si me conociera. amante de Leibo. Bueno. piso bonito. primer amor: un guitarrista de rock. En su lugar. y Leibo. mediano. soy amiga de Willie. Padre en el mundo editorial.

que no para de pontificar sobre lo inactual. En una cena. Leibo no es demasiado blando. pero qué es lo más de lo más. por así decir—. y «libros» cuando se terció. mis pechos se salen de la sábana. para compensar la mierda de la tele. lo que se llevaba. En clase me enseñó muy bien lo de la memoria. y también un infeliz. Después nos acostamos y se acabó lo que se daba. rollo underground. has llegado al límite. el silencio y la Historia —y yo lo aprendí —. copas. lo «no-moderno». El maestro.conexión punk chic a mi manera. otras cosas no sé. En Ciencias Políticas el chico era brillante. conocí el ambiente. Un chico listo. Salía. y cuando vuelva la moda de Leibo. que si los golpes que me ha dado la vida. El instinto maternal. Hacía crónicas sobre tendencias. Él es más bajo que yo. Y luego vino el profe de literatura. la moda viene. el Otro. desde luego. La cuestión es: ¿voy a tener un bebé? La moda va. Entré en Libération. Pasamos cinco. otros tiempos. Eso te deja un gusto extraño en la boca. seis. Leib. que es donde empieza todo el mundo. eso sí. yo me apuntaré. no creo que fuera un gran pensador. que es como decir que lo hacía todo y no hacía nada. No se me ocurrió. mirando atrás. la red que se va tejiendo y que se convierte en una tela de araña sin que te enteres. pero yo represento exactamente lo contrario: una moda suplanta a otra. sobre todo cuando voy a fiestas. Al principio me ocupaba de las crónicas de televisión. ya lo creo. ya me entienden. sólo estás esperando algo nuevo. Cuando estamos en la cama. de lo pasado de moda. Jean-Michel Leibowitz. A mí siempre me ha perdido el numerito de los cuarentones: que si estoy triste. Todo lo que odia Leibo. y un buen día llega la saturación. en plan amor de mi vida y tal. el tiempo pasado. En realidad. Empiezas a ver la muerte en todo lo que está vivo. También hice crítica de «moda». ¿Quién . me da sermones y llora en mis brazos. demasiado sencillas. Ligar a base de dar pena. Tenía mi revista de prensa. Estaba en «cultura». y yo lo sé. ya no quedan nuevos amigos por hacer. siete años jugando al gato y el ratón. me preguntan qué es lo que se lleva. naturalmente. Era una mente de su tiempo —y me dirán ustedes quién no lo es. Salidas con las colegas. Nuestras discusiones me parecen muy sencillas. Iba mucho a conciertos.

considerando la cosa globalmente. el domingo. Pómulos altos. De vez en cuando me acuesto con otros hombres pero. Después un día llega. Leib tiene tres hijos. no tengo un libro favorito. no dice una palabra. eso queda para los que no son del oficio. me ha dicho dos o tres veces: «Queda sexual. las salidas. soy más bien fiel. músicas. me trae suerte. en el periódico. humores cambiantes. Tengo fama de ser dura. ya me entienden. Hemos reñido unas doce o trece veces. desde luego. las comidas. cabello lacio. Resulta que fui yo quien presenté a Doum y Willie. me apadrinó. No tengo sólo a Leibo. la noche. problemas de peluquería. Leo demasiado. no verlo más durante tres semanas. deja un paquete sobre la mesa del despacho. hablando en propiedad. Tengo los ojos verdes.sabe de qué lado caerá la moneda? Lo tendré. Las vacaciones. alimentarlo como a un bebé. los artículos. dicen que bonitos. Perdono puntualmente. Compartimos despacho. Me acosté con él en el sentido de que dormimos en la misma cama y nada más. me acecha la cuarentena. no lo tendré. Veo la tele en casa. llamadas a las dos de la madrugada. fue él quien me introdujo. Yo trabajo con Doum. Supongo que. a veces. Pergeñó un texto para mi modesta revista: artes. un poco de grasa . Yo era su confidente. artículos con retraso. Hago juegos malabares con la disponibilidad de mi Leibo. como a todo el mundo. ahora él es feliz. nuevos géneros. ése no era el estilo de Willie. y se acabó. recoger la sangre. lo que significa: compañía en las depres. A Doum siempre le gustó que yo llevara pendientes. en realidad. es un histórico. Es extraño hasta qué punto la gente que te odia no se imagina lo mal que puedes estar tú también. el curro. por el trabajo. reconciliados. debo aclarar. Siempre me hago la raya en los ojos. Conocí a Willie en una fiesta bastante cutre. tengo algunos días muy complicados. abortar las tentativas antes de que pasen a mayores. lavarlo. Doum es un duro. no suelo estar sola. Liz». un sanguíneo. unos pendientes. Tengo buen olfato.

Lo haré como es debido. era mi primera categoría. deporte. Es evidente que.en las pantorrillas. a mi edad. una vez más. Le debo muchas cosas. ¿Qué acabaré haciendo? En el mundo hay personas definitivas y otras que sólo son correas de transmisión. Dieta cómoda. y también le he dado muchas. Quise mucho a Willie. . ¿Y yo? Pues habrá que estar ahí para él. yo pertenezco a la segunda categoría.

La alegría y la enfermedad .

—Nosotros… Para nosotros. en que la Bolsa. yo follaba y todo el mundo bailaba. con la excepción de los medios audiovisuales. nos divertíamos. —Esto ya no se parece mucho a la Grecia antigua. el glamour. —Retrospectivamente. Después las cosas cambiaron. teníamos la sensación de pertenecer a un grupo. Estaba en Nueva York. a la vista de todos. 5 Los años ochenta fueron horribles para cualquier forma de inteligencia y cultura. se habría parecido más bien al fin de la inteligencia y tendría el color del infierno. el look. pero se parecía más a un universo que a una prisión. autoedición y sintetizadores. Salíamos a la luz. Todo muy brillante. pantalones pitillo color fucsia. estaba en París. Dominique Rossi no se interesó en absoluto por la economía liberal. el liberalismo económico y la homosexualidad occidental. No era ninguna tontería. en aquellos años. o de un ciclo regular de liberación. más tarde verá la tele. ¿Se trataba de un periodo inédito en la evolución de la humanidad. no creas. de emancipación de los homosexuales? Ni idea. Era la comunidad. y no tiene nada que ver con Oscar Wilde —se reía Doumé ante un vaso de bourbon. Pero al final te . »Pero. ¡Fue la Gran Alegría! Es lo que él siempre repetía. veo los años en que el dinero se convirtió en un valor social democrático. Pero reconozco que si hubiera sido hetero. el mal gusto. Doumi estalla en carcajadas. aquella época tenía el color del amor. estaba en Londres. el piso. De todos modos. Estética de los pubs de neón. se expresaban en aquella mueca generalizada del planeta. de las primeras pantallas de ordenador Atari.

la house nation. y caminaba por un pasillo. la primera vez siempre te sientes como un niño. la filosofía. Está meditando. dolía. —Joder. con las largas piernas desplegadas sobre el sofá rojo cereza. Aprendió a bailar con las manos por encima de la cabeza. después comprendió que más valía dejarse ingurgitar por el sonido. nunca había sentido una cosa así. con el sonido de las pantallas acústicas. llegó a creer de veras que iba a vomitar. —Lo que era alegre no era solamente la música. los colores. joder. porque pensaba en ello. Se burló. Tenía suficiente conciencia para impedir que lo juzgáramos. por muy cachas que estuviera. Estaba a punto de penetrar en la pista de baile. Y además lo decíamos.das cuenta de que es lo mismo. Bailaba: al principio no era agradable. viejo joven idiota. la ropa. Durante un tiempo. Joder. no creo que ahora la gente se divierta así. bien vestida e indecente. desmadrada. al lado del equipo de música. la comida. te liberaba y te constreñía a la vez. Hacía experimentos con su cuerpo. la discoteca. es que todo era alegre. tenía la sensación de caminar entre columnas y soldados de un tiempo ancestral. Sólo durante un tiempo. un poco más lejos. Era también la amistad. que era un cuerpo. Aquello era violento. Era un estudiantillo con gafas. y después con el pantalón por debajo de las rodillas. la música se te agarraba al estómago. Había olvidado a Shostakóvich. aquella música era vibrante. Y disfrutaba. en aquel tiempo. Comprendió. Al diablo lo demás. era mucho más que eso. Cuántas horas se ha encontrado sentado en ese dichoso sofá. todo lo que conocía. era . lo que podíamos llegar a disfrutar. y era bueno porque ya no era bueno. el pelo. que te percutían en el vientre. Aquel fotógrafo lo llevó al Palace. Dominique siempre miraba sus píldoras antes de tomarlas. hacia la arena de un circo. como un corazón gigante que a todos nos hacía vivir y vibrar al unísono. el be-bop y el after-punk. las folladas. sobre todo los bajos. no. pero también estaba ya el placer de pensar que tal vez después vendría lo bueno. después se olvidaba. no. se llamó joven viejo idiota. como todos hacemos en nuestra vida. camisa. a Fauré.

Besabas a un hombre y estabas haciendo la Revolución de Octubre. Nos penetrábamos. En el periódico él hacía las entrevistas en los años ochenta. Me daba igual. Trotski. Era algo individual. Era lo sexy. pero. Respira el aire fresco de la tarde. como éramos maricas. marrón sobre el fondo negro de la noche. es normal. toqueteaba el magnetófono. Claro que todo aquello terminó en liberalismo económico. estoy abriéndolo como si fuera un condón. Habíamos abandonado los partidos. la extrema izquierda. los heteros. el ambiente. Cultura y política. las discusiones y los «obreros». lo privado era público. el baile. privado. »El fotógrafo me dejó plantado. Desenvuelve un chicle de menta. ¿sabes? Follábamos y eso era hacer política. de pie al lado de la ventana y de las plantas verdes. Estaba acostumbrado. ya parezco un abuelo con sus batallitas… Sonrió. es de tanto hacer demostraciones. el ligue. Y después el éxtasis… Nos íbamos. —Un chicle… Mira. todo eso. claro. nos íbamos completamente… No. toda esa alegría. y resultaba más político que la asamblea. no me habría gustado que todo eso siguiera así… »Me habría gustado que la cosa no hubiera terminado así. la liberación de las costumbres y todo eso. los intelectuales. todo el mundo estaba demasiado triste. nada más. en aquellos años. explicaba la vida nocturna y la lucha de las minorías. todo está privatizado. Pero en aquellos tiempos… Hostia. últimamente está flaco. ¿verdad? Entonces bastaba con ser una minoría para detentar la verdad. cerca de la plaza de la República. nos amábamos incluso. Ha dejado de fumar. —Ay. la política y este sabor que nos queda… Teníamos la sensación de ser la parte buena de la época. no había . Hacía morritos. en aquella época no éramos pareja. las minorías… Eran el lado bueno de la democracia. Ni siquiera teníamos necesidad de la excusa de las manifestaciones y las estrategias sindicales. Sólo demostraciones. paradójicamente. individualizado. Retrospectivamente. Se pone las manos en las caderas. —Mira. da un mal sabor a todo el guiso. las mujeres. ¿me entiendes? Doum va al balcón. Eran nuestros sixties.político decirlo.

Estábamos solos los dos. Todo lo que mi educación. para justificar el sueldo. Lo escuchaba. todo lo que mi padre habría considerado tonto. cuando piensas te vienen ganas de follar. Cuando actúas en tu tiempo. Una locura. se convertía en inteligente. más inteligente que un libro de filosofía. Había llegado a ser más artístico que escribir un libro. yo en medio. Cuando estás follando te pones a pensar. y era a la vez bueno. más hermoso que una pintura o una sinfonía. superficial o egoísta. y en la ventana se reflejó el salón en color ámbar sobre el fondo de un cielo estrellado. un tiempo. profundo y político. A nosotros nos bastaba con hacer lo que queríamos. . sí. todo eso se acabó. lo que deseábamos. —¿Vemos la tele? La enciendo. en algo superado. Cerró la puerta. en fin. y el hecho de ser. Adonde hemos llegado. de encarnar una época. gozar de él. no te das cuenta. y más justo que defender a los pobres. desearlo. mientras que antes era lo mismo. hacerlo gozar. Era la Alegría. decisivo. no sé cómo explicarte. Joder. Doumé no solía visitar a nadie más. Amar a un hombre. como por arte de magia. aparte del hambre en Africa y Nelson Mandela. Un día caes en la cuenta de que ese futuro que estás construyendo es justo lo que algún día se convertirá en pasado. y actúas en el futuro. con traje chaqueta sobre la moqueta. un momento. con un vaso de ginebra en la mano. bello y verdadero. banal. ¿sabes?. todo eso. Acabó mal.nada comunitario. Y la crónica del periódico que escribíamos a cuatro manos.

»El doctor Francis Peyton Rous. y su proliferación súbita. durante los años anteriores». el sarcoma que lleva su nombre. Y no sólo engaña a nuestro cuerpo. con neumonía. no es más que el efecto centuplicado de un poderoso serpenteo en la oscuridad más total. desde luego. »Parece ser que el virus posee una rama de ARN que cortocircuita la retranscripción de las ramas de ADN de nuestras células gracias a cierta enzima: el ARN del virus es un impostor absurdo capaz de hacernos adoptar su propia firma. no se sabía. »Eso. Muere en 1959 en Manchester. infección de citomegalovirus. »Y luego el pollo. es marinero. »Tiene veinticinco años. Ellerman y Bang descubren que un extracto filtrado de la leucemia del pollo con la que han estado experimentando desencadena un proceso canceroso en la célula. el doctor Moritz Kaposi diagnostica cierta enfermedad de la piel. . »En Nápoles. fisura anal y sarcoma de Kaposi. habla de un retro-virus. terrible. incontrolable. en 1872. Aparte de Dominique. diez años después. Cinco hombres maduros están afectados. no conozco a nadie actualmente que sea un superviviente de aquel periodo. el doctor Amicis describe otros doce casos. 6 «En Viena. A veces las cosas progresan en la sombra y la inconsciencia mucho antes de su aparición. en 1911. Eso es lo que escriben Dominique Rossi y Jean-Philippe Laporte en un número de Blason hacia finales de los años ochenta. En 1908. sino que no para de equivocarse: muta.

Duvert y Sartre. decía . irreconocible. —La primera vez que oímos hablar de ello. No quería saber nada de aquella comunidad. la superficialidad. Nunca fue a los Estados Unidos. secciones un poco putas. con el minitel. flaco. —He visto a montones como él. Se incorporó en su sillon de mimbre. Le costaba respirar. Según Gilles. La hecatombe. justo antes de Blason. creo. las broncas con la extrema derecha. «Prefiero mis recuerdos». Ahora. fíjate. Aquello era el horror. fue en 1981. que me decía. Yo era el más jovencito. Fernandez. meneando la cabeza. Doumé. de donde procedía. pero había que asumirlo. hasta que conocí a Will. era lo que nos representaba. y el primer amor. Jean-Luc. las relaciones con la Liga. en el hospital: «Ya sé que tienes razón. quiero decir en serio. en el 82 o el 83. moribundo. Pero yo pienso que el ambiente se ha convertido en algo podrido por el consumismo. Acababa de discutir con Gilles. En Pur Dur. Me acuerdo de Jean-Luc. y Gilles. Frente de Liberación Homosexual. realmente muy cercano. de las imprentas. como sabes. era lo nuevo. había gente de mi perfil. tirándose de los calcetines. su primer amor. »Pensaba en el suroeste. una vez más. solía decir. de los suscriptores. Cada vez había más publicidad. Habíamos vuelto en plena victoria de Mitterrand. Ibamos a buscar los textos de Foucault. el olor del cuero. el paso de Blason a otra generación. que tenía contactos con Willy Rozenbaum. la pijería parisina». »Comíamos juntos. Ellos no lo entendían. hacía tiempo que en los Estados Unidos corrían rumores. siempre. grabado. gente de izquierdas. Francis. —Era una cosa muy distinta. ya lo sé. Lionel y dos más. y todo aquel pequeño underground. y hablaba otra vez de los primeros números de Pur Dur en los años setenta. que trabajaba en el Hospital Claude-Bernard. en aquella época. Jean-Philippe. Francis. “Prefiero mis recuerdos”. sobre todo después del 87. el FLH. Jean-Philippe. »“Los primeros años habrán sido perfectos”. Llegó Éric. intelectuales. que entonces era el subdirector. las terrazas de los cafés. Jean-Luc no pudieron soportar. estaban tratando a un auxiliar de vuelo gay por una infección pulmonar. un amigo íntimo. Dominique se rascó el labio en el lugar donde debería estar el bigote.

nos están dando un toque. pero ahora. Antes nadie se preocupaba por eso. que viajaba a México para una entrevista sobre el primer muerto. Morbidity Mortality Weekly Report. que tu interior es tan enemigo tuyo como el exterior. No existía el azar ni la naturaleza. el cierre de los locales de sociabilidad gay. Jean-Luc quiso que reaccionáramos. decía. tú puedes seguir diciendo que es una enfermedad política. en aquel momento todavía no estaba muerto. nos topamos de narices con él. y era una especie de evidencia. »La naturaleza… El cuerpo…. Para él y para muchos de nosotros era evidente que se trataba de una maniobra política. leíamos a Foucault. y que las putas células te abandonan. ideológica. Es algo que he visto cada vez en los ojos de los afectados. Es un retorno al orden. entonces. para permitir las detenciones. el boletín médico del Center for Disease Prevention and Control. —Yo. nos tenían tan controlados. diciendo que era también una creación protofascista del Estado hospitalario. Ya ves que me acuerdo de los nombres. cuando tienes la sensación de que pronto no serás más que un envoltorio vacío y arrugado. Mira. ya me entiendes. es otra historia. y hasta alguien dijo que estaba relacionado con el poppers. nos habían convertido en una minoría. Y mira que tomábamos. cuando tenía cojones. que no daba pie con bola en biología.que aquello tenía conexiones con un artículo aparecido en el MMWR. te lo juro. Notas la naturaleza y notas que te estás muriendo. Bueno. Se hablaba de un cáncer homosexual. François. en Atlanta. que por fuerza tenía que haber algo estratégico en todo aquello. Se seca la cara. un poco después leimos aquel MMWR. cosas así. las fichas. Jean-Philippe cortocircuito a Jean-Luc y a Francis. Joder. que era presidente de la Asociación de Médicos Gays y que finalmente escribió algunas cosas sueltas en Pur Dur sobre la enfermedad. . que dudaba muchísimo. de eso… »Más que Jean-Philippe. cuando tienes eso por todas partes. Se ahogaba. —Tuvimos que aprender medicina. »Estaba ese chico. eso valía cuando yo era…. no lo he perdido todo.

pero pasé mucho tiempo soñando con aquella expresión. Subía toda aquella ebullición. Trataba de explicarnos las cosas: el sarcoma de Kaposi. incluso en los periódicos. principios del 82. El motor de todo el asunto. desaconsejaba que fuéramos a verlo. que se larga. pero todavía no teníamos el HTLV-3. No perdimos el tiempo. Era un chico estupendo. . y se empezaba a hablar de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. claro. Recuerdo que me marcó sobre todo la idea de que el oncovirus. Yo lo había leído. en su casa. En cuanto decía lo de “entre los homosexuales” nos burlábamos de él. El equipo de Rozenbaum. ¡joder! Lo nuestro. nosotros. qué mierda!. el amor. en el 82. algo genéticamente gay. al follar. Es decir. el de Gallo. Jacques Leibowitch. »Era en el 82. es decir. ¡seguro! »Un padre de familia de cincuenta y nueve años había muerto en Denver. Los inmortalizaba. las secreciones guarras. Odile Picard habían expresado la idea de que la enfermedad no estaba relacionada con la homosexualidad. Una mierda. una disfunción. que organizaría el grupo de trabajo francés sobre el sida con inmunólogos. Casi a escondidas fuimos a entrevistar a aquel tipo. que se comunicaba con el semen. el LAV. por otras razones. la sangre. »A finales del 81. pero todavía no comprendía esa historia de linfomas y leucemias T. Maldito para nada. ¿de dónde podía venir aquella porquería? De los monos no. Yo no tenía ni idea de qué podía significar aquello médicamente. que estaba haciendo todo el seguimiento. Gallo ya había aislado el primer retrovirus humano en dos años. »Gracias a Gilles entramos en contacto con aquel tipo. neumólogos. Y el virus. dermatólogos. Tenía mucha paciencia… »Murió en un accidente de coche en el 88. y ni siquiera creíamos en Dios. Tu piel. la neumonía por pneumocystis entre los homosexuales. «inmortalizaba» las células diana. lo más nuestro. en los ambientes más informados ya se sabía que la enfermedad no afectaba únicamente a los homosexuales. el HTLV-1. Un funcionamiento. los famosos linfocitos T. Estaba maldito. en la rue de Clignancourt. François tampoco quería. »Gracias a Gilíes teníamos acceso a la documentación. al principio. Charles Mayaud. ¡Dios mío. sólo algunos. creíamos que querían decir “una tara”.

No nos dijo nada. siete. del 72 más o menos. Dejaba proliferar aquello. Tú estabas empezando. Todos. Me sentí culpable. ya sabes a qué me refiero. Todavía estábamos lejos del AZT y las triterapias. pero nosotros lo entendimos todo. individualmente. Ahora hay una nueva generación. Prefiero recordar. tenía la mirada. Está bien. Jean-Luc. Se notaban los primeros síntomas. y me alejé de los viejos. y aprovechaba los brillos de la fiesta. desde luego. todos los que conocía desde el principio. Se veía cómo iban empeorando físicamente. muy deprisa. está bien. Se buscaban los casos más antiguos. Sólo en 1982 hubo centenares de muertos en los Estados Unidos. Antes del fin de año estaba muerto. hay que vivir con él. no me arrepiento de nada. queda el recuerdo. Dejé de ir al entierro de los veteranos. los de los años setenta. . y luego a tu país. Algo horroroso. Jean-Philippe. »Desde luego. o en todo caso estaba bien. todos estaban muertos. después notabas que ya estaban atrapados. no podían agarrarse a nada. en el momento en que nos conocimos. »Fue una conmoción. otras costumbres. puedo decir que al menos yo conocí la alegría. François. como Hervé o Jean-Marie. los militantes. no era mi edad. bueno. los ojos en mitad del rostro. viví con todo eso como quien vive con una guerra que primero está en el otro extremo de la Tierra. El hombre estaba superchungo. »Al principio los muertos caían un poco al azar. un poco por cobardía. Pero durante algunos años. teníamos la sensación de que podíamos palmar todos. y todo lo que podía representar alguien como… En fin. casi ocho años. como todos los demás después de él. »Durante. salía. después llega a Europa. Una visita al hospital y luego el cementerio. pongamos. A finales de los años ochenta. que se iba marchitando por completo. tenían la máscara. Intentamos discutir. que no teníamos nada bajo los pies que nos pudiera sostener. entre comillas. Me conecté con la generación joven. muy deprisa. sin regularidad. hacer el vacío. Era invierno. ¿a qué iban a agarrarse? La cosa no duraba mucho. una conducta distinta. Conocíamos uno cada año. »A mí me daban ganas de no conocer todo eso. Se hablaba del Zaire. Todavía me dan ganas de vomitar. mientras la enfermedad se iba extendiendo.

Bebió un sorbo de sidra. . —Los primeros años me dejaron satisfecho. Sonrió.

y que prestaba su piso en la zona de Rambuteau. Todo empezó a raíz de una violenta discusión con Daniel. un comercial del ámbito de la publicidad. como decía Foucault. Daniel. aficionado a la fotografía. las lesbianas y todas las «fracciones» que empezaban a proliferar: queer. ex surrealista. Es verdad. vieja figura del ambiente. pero ¿qué estamos haciendo? ¿Contra quién protestamos. a quien Doum había ido a pedir apoyo político. algo políticamente importante en aquel momento. y que actualmente ya no significa gran cosa. Doum fundó. proustiano. que se encontraba en la oposición y había perdido su escaño de diputado (ahora tenía un empleo de tapadera en el consejo de administración de una inmobiliaria). en resumen. ¿Qué quieres que haga la izquierda? Se trata de una enfermedad. y Philippe. contra qué? Contra la naturaleza. 7 En los años 1986-1987. a la vez para dar apoyo a los seropositivos. el veterano del Partido. trans y todo tipo de cosas raras. que acababa de morir) y para defender a los gays. estaba hundido. escritor. siguiendo el modelo americano. trataba de movilizar a los socialistas sobre la base de un reformismo a la Rocard. Daniel le dijo a Doum: «No tengo inconveniente en ayudarte. Habló de ello con Philippe. artista. rentista. hay que dejar que trabaje la ciencia». Doum no supo qué responder. . hombre de teatro. Rico. Él y otros tres pusieron en marcha Stand (que al principio se llamaba Stand-Up: Sección Transgénero de Ataque a la Norma y Defensa de la Unión «Pédé»):[1] Éric. para interpelar a los poderes (porque entonces nos parecía que había muchos. no se podía hacer nada. una asociación de activistas homosexuales. casi un anciano con abrigo.

sin sorpresas. Habían colgado tan sólo una pancarta: «Los muertos no hablan. el liante. joder». Disculpen». que seamos serios y responsables. ni banderolas. la palabra y la realidad. Eran pocos. Todos se taparon la boca con cinta adhesiva negra y se hicieron los muertos sobre la calzada. los maricas. era muy nervioso. para decirnos que somos culpables. el partido. con el sentido del poder metido en las tripas y una barriga que iba creciendo. al menos. Nos dicen que si nos morimos es en parte por culpa nuestra. el estratega de mierda. No tenemos nada que decir». que desaparezcan para siempre los maricones. deberíamos bajar la cabeza. con unos ideales que le habían entrado por los ojos. Doum se arrancó la cinta de embalar. las televisiones acudían. Se inspiraban en el activismo americano. al salir del edificio. claro. yo se lo voy a decir: queremos vivir. con un laberinto en la cabeza. en un momento en que queríamos novedades. que ya no estaban en el poder. y se nos censura. Nos dicen que esperemos como niños buenos. que se extinga la raza. esto es puro espectáculo. el Estado. acontecimientos. Se levantó. es la muerte de los maricas. llamó a los periodistas de las televisiones y dijo: —No tenemos nada que decir. no tenía megáfono. como empezábamos a decir. Aquello sacó a Doum de sus casillas. »Lo que queremos nosotros. meneó la cabeza y se negó a hablar delante de las cámaras: «Esto es el fin de la política. y el Estado. acatar lo que diga la dirección. y allí Doum pronunció un antidiscurso. Él. Daniel. Pero ¿quiénes son ustedes. a ver. Dijo a Philippe: «Precisamente Dany nos tiene que dar lecciones. Ya no atacaban únicamente al poder. para decirnos que somos . decidió organizar una concentración. interpelaban a la sociedad civil. todos tumbados en el suelo. Hacían lo contrario de las manis que ya se habían convertido en tradicionales. Entonces Rico. papá y todas las instituciones paternalistas. pero eso incluso gustaba a los medios de comunicación. delante de la sede de los socialistas. a ver? ¿Acaso son la Iglesia. Y lo que ustedes quieren. también se lo voy a decir. aquello no era una mani a la antigua ni mucho menos.

de la época. daba dinero. El sida estaba ahí y Stand también. hay que reaccionar. —¡Y si yo soy culpable de estar enfermo. protestaba. romped el silencio. investigaba. no. Formaba parte de la vida. La gente se moría. de todo. no. son los laboratorios farmacéuticos. la ciencia no nos quiere ayudar generosamente. nosotros decimos que no. los que deben sentir la presión. con el pelo corto y teñido de rubio. los responsables políticos. . desapareceremos todos. levantaos! Stand up! ¡Hay que actuar. En fin.responsables? »Pues bien. todo el mundo tiene que ponerse en movimiento! Recuperó la respiración. al cabo de cinco años todo esto se había convertido en costumbre. como nosotros! ¡Sí. ¡No. se protegía. y apuntó a la pantalla con el índice. día y noche. esto no es natural. vosotros sois los responsables! Amar es nuestro derecho. salvarnos es vuestro deber.

Encuentros .

trastos. Vivía en la parte norte de París. de James Dean o de 2Pac. Se aferraba a la idea de . Siempre llevaba la contraria. tenía un buen torso y una hermosa caja torácica. Willie durmió al raso. estoy planeando algo». Había aprendido a escupir sobre el sistema. y la postura más erguida. pero no encontraba ninguna. voy bien. como los performers que había conocido en el piso de okupas. Se convirtió en una especie de personaje. cosa que significaba: marginado. En realidad estaba completamente solo. sociabilidad cero. como ciertas imágenes que se vendían clandestinamente en el metro. Vete a saber. 8 Durante un año. No salía con nadie. Quería aullar palabras sobre una música más o menos manipulada por unos rockeros. Decía que era artista. y en pisos okupados por fumadores de crack. Una especie de instalación. Se construyó un personaje. Yo creo que ni siquiera tenía conciencia de que las cosas le iban mal. cerca de la Gare du Nord. Restos de punkis. el pelo rapado. desde luego. Vivía metido en una mitología que había dejado de controlar. tímido. Le habría gustado tener una rata. se afeitaba la barba cuando podía. Decía que él escribía cosas. y siempre repetía: «Voy bien. Incluso su lenguaje era de prestado. Bebía cerveza. un grupo. se rascaba la cabeza. decía que estaba construyendo cosas. Habría querido tener tatuajes. ¡Por favor. William era un chico simpático. algunos baseheads. Pero ya no quedaban rockeros. me parece. un look. que le gustaba mucho. Estaba en un local que le servía de cobertura. si estaba clarísimo que la cerveza no le gustaba! Todos sus amigos eran unos colgados. pero menos. Mendigaba. Primero.

para el periódico. escribe unos textos que sólo entiende él. Estábamos en un concierto en una barcaza. Despotricaba de cosas sobre las que yo no tenía ni idea. Yo quería dejar todo aquello. El rollo de un estudiante que cree en la palabra «vanguardia» y quiere imaginarse como el faro de las masas. a dos columnas. Yo conocía a Pierre. Se expresaba mal. Le ofrecí una cerveza. algo sobre un tipo marginal. muy pretenciosa. No era una persona culta. me ofrecía un puesto en Liberation. Se trataba de mover papel. Tenía la costumbre de bajar la cabeza y rascarse el cráneo. Era una revista cutre. Dije que sí. no era nada. en la penúltima página. no creo que tuviera los veinte años. Apagué el magnetófono. Fue él quien me dijo: —Hay un tipo que es un payaso. el cual tenía buenas relaciones con el local. nada relacionado con el arte. Hablaba farfullando y olía que apestaba. pero tirando a ridículo. algo divertido. Acababa de desembarcar desde un pueblo de provincias. Podría haber tenido cara de modelo. Yo quería hacer un retrato. Era joven. Iba mal vestido. a quien había conocido gracias a Leibowitz. que conocía al propietario de la sala. Dominique. en los muelles del Sena. quiere leértelos. si te interesa para tu revista. un colgado. Era evidente que era guapo. tiene teorías. desarreglado. una tomadura de pelo. y si lo mirabas al sesgo. no era escritor. con una nalga en el vacío. Le dije: —¿Tú eres Willie? No dijo que sí. que tenía un proyecto. pero eso era totalmente falso. de todos modos ya estaba a punto de dejar el otro trabajo. y que aquél no era su ambiente. aunque sólo fuera por su manera de sentarse en el taburete. Era un rebelde y ni siquiera lo sabía. era guapo. . mal vestido es poco. algo original. No iba a decirle que no. hablar de las tendencias de París. yo creo que es un caso.que tenía amigos. estaba incómodo. en el bar nos toca las pelotas cada día. no era músico. Su discurso era un galimatías. Aquél era mi último Retrato Ovni de personajes de la noche. Ni puñetera idea. En lo que decía no había nada político.

Lo cogí por el hombro y le dije: —¿Pues entonces qué eres? Yo tenía veinte años. No entendió nada. una o dos semanas. el muy cabrón. En aquella época nos reíamos mucho. que escribe poemas. indecente. Yo me burlaba de él. Él sabía reírse. hablaba de los punks. como Rimbaud. cortado. casi tenía el puesto. dos o tres minutos. Vivía en el pasado. que estaba tirado en el sofá color cereza. eso sí. Le hacía poner mis trajes de gala. como Verlaine. no lo soy. como pensé al principio. No tenía el menor pudor. Un poco afeitado. ya estuvo dicho. Trabajaba como free lance en Liberation. Escuchaba rock. Él no tenía un duro. Era el tipo de chico al que le gusta la poesía. Profesionalmente. las joyas. estaba clasificado. estaba la mar de bien. sexual. Dormía en sus brazos. con dos o tres joyas y una camiseta bien limpia. Me paseaba en pelotas por el piso. Tenía la sensación de tener veinte más que él. en aquella época. No fue como salir juntos. No había conocido nada de todo eso. Me hacía silbar. pero lo paseé. Tenía un apartamento por la Bastilla. Me acuerdo de la primera vez que le pregunté si aquello no le incomodaba. que si me daba miedo haberlo ofendido. como es debido. como quien no quiere la cosa. Es difícil recordar hasta qué punto estaba rígido. Dijo: —No lo soy. pero de una manera muy precisa. después se depiló —casi siempre iba depilado—. Me acuerdo de las primeras veces que. perfumado. delante de mí. Y se instaló en mi casa. que si le tenía tanto respeto. en aquel momento. había hecho el cursillo para Ciencias Políticas. Fui yo quien le dijo. Habría odiado todo lo que era disco. resultaba un chico guapo. Era muy peludo. Le hablaba de Leibowitz. violentamente encogido. Le gustaban las pelucas. cuando lo conocimos después. que si era un hombre tan sensible. que si no quería echar a . pero se notaba que estaba muy bloqueado. en aquella época. como si nada: —¿Por qué no eres marica? Aquello me parecía una especie de verdad. me hizo el número de la pedorra. Era un actor de puta madre. Era pudoroso. No podía acostarme con él.

Había salido con Jimmy Somerville. Yo lo escuchaba. No estaba previsto. en cierto modo. al cabo de algunos días. de sopetón. Cogía mis chales. En aquel momento Doumé se había convertido en una especie de Príncipe de la Noche. joder. Él me escuchaba sin decir nada. De repente se ponía a hablar. fue eso lo que conmovió y mató a Doumé. iba trabajosamente a tomarse una aspirina. con los antebrazos en los muslos. No hablaba de su pasado. No entendía nada de las ideas ni de su significación. se rascaba el sexo. y hablaba de una manera muy general. follaba como un dios. en aquel tiempo no tragaba nada. se reía. Creo que. fue algo así como una casualidad necesaria. sentado. como si quisiera decir alguna verdad —y no lo conseguía. Leía filosofía. un poco absurdo.perder esa relación… Yo también era pudorosa. Cuando lo había hecho beber. . ¡Y. William hizo lo contrario. pero era ya aquella época de transición en que toda aquella alegría empezaba a ponerse triste. Fue cuando se cruzó con Doumé. naturalmente—. semimesiánico. mis anillos y collares. según su costumbre. y hacía su striptease. un sábado. que un Leibowitz no tenía. secamente. salimos en plan más o menos amigos. soltando chorradas. Muy pronto. tosía. en ese aspecto. Conviene recordar que apenas estábamos en los noventa. Pero tenía una manera de existir ya. planificado. No era Leibowitz. tenía una manera de hacer complicadas incluso las ideas más sencillas. qué bien le quedaban! Después. aquel chico no iba en el sentido del viento. cuando se despertaba. mi ropa interior. Evocaba siempre un futuro muy impreciso.

Dom tenía unas manazas enormes. Liz. 9 Lo desperté. un concepto para los trabajadores y todos aquellos que no tienen medios para acceder a la cocina de los chefs. y mascando . conducía un viejo Dauphine. que estaba detrás de mí. William. dos estrellas Michelin. íbamos a hacer un artículo sobre un restaurador. salir un poco. con las manos en los bolsillos. que estaba promocionando una «Cantina democrática» en varios puntos. que cuidaba muy bien. llevaba gafas oscuras. reciclando grandes platos a pequeños precios. a hacer su retrato. conocer gente? Will nunca decía realmente nada. —Hola. le dije: —Salgo a hacer un reportaje. un gran cocinero. un retrato. Willie le alargó la mano. ¿te apetece venir conmigo. Hacía bueno. la cosa promete. —Ah. —¿Es él? —Sí —dije yo discretamente. Doum seguía sin ponerse americana. encantado. —Vale. Era un estilo. Echó una mirada a Willie. me siguió. Dominique pasaba a recogerme en coche. sentado detrás y con el cinturón de seguridad puesto. vamos hacia el valle de Chevreuse. lo sacudí. William. hola…. Gériolles vive ahí. preguntó: —¿Y por qué? Doum-Doum bajó el retrovisor interior para darle otro uso. Y a eso había llegado Libération.

—Ah…. la vajilla y el personal. detrás. y todo lo que decía en plan concreto apestaba a nuevo rico pulido por tres lecciones de marketing. entre setos y matorrales espesos. vale. él. Pronto comprendimos que en el fondo del . evidentemente. su fidelidad a los orígenes. y tenías la impresión. Era exactamente aquellos años en que las entrevistas periodísticas empezaban a parecerse a comunicados de jefe de prensa. William intentaba hablar. Y nosotros le seguíamos la corriente. Doum ponía la música a tope. Intenté iniciar una conversación. —Ya llegamos. detrás de sus gafas. a lo largo de viejas piedras muy seguras de sí mismas. una selección personal de La Hacienda. Pensaba sacar beneficio de la presentación. Doum no paraba de mirar de reojo. Si te gusta eso es que tienes futuro. Es la música del mañana. el decorado. muy modesto. sin acabar de situarla. Resultó que aquel Gériolles era un pobre imbécil. pero seguía callado. y nos salió con un rollo lacrimógeno sobre sus padres. Seguimos avanzando. —House europeo. Esperamos diez minutos en la reja. seguro que perteneces al pasado. El éxtasis. un mix exclusivo. en este caso yo. —¿Qué es? —Paul Oakenfold. baby. algo que funcionaba detrás de unos labios que veías moverse sin cesar. Yo iba tomando notas.chicle respondió: —La gente que vive en el valle de Chevreuse no son precisamente pobres. Si no. —Ah… Ponía la música en un radiocasete enorme situado delante del copiloto. su infancia y él. —¿Qué tipo de música es? Willie seguía muy estirado. él. Hablaba mucho de la gente que hablaba de él. y Mike Pickering. Le hicimos algunas preguntas habituales sobre su infancia. de que estabas hablando con una cosa grabada y aprendida mecánicamente. hacia el asiento trasero.

Entonces una de dos: o bien decides que lo de triunfar no es tan importante después de todo. y que acabarían en los supermercados. Hacía fresco y se le veía rosa en medio de las petunias. El periodismo te lleva a pensar que los individuos de esa clase son los que siempre acaban triunfando. ¿sabes lo que vamos a hacer? Will se encogió de hombros. Se sacó del bolsillo una especie de estatuilla brillante. —Es un imbécil. pues… Yo estaba indignada. nos van a… nos van a… Tiene un poder que te cagas… Yo acabo de entrar en el periódico. paternalmente. Empecé a echarle un sermón. Lo habíamos presentado como nuestro «ayudante». Pasó la mano por los hombros de Will. —Mira. yo le lancé una mirada reconcentrada. . Will preguntó si podía ir al retrete. ¿es que no te das cuenta? Si ese tipo lo descubre. con aire divertido. No es que me avergonzara de él. y continuamos. y si tú ahora… Doum se quitó las gafas oscuras y estalló en una gran carcajada sorda. al cabo de veinte minutos. estaba a punto de estallar. o bien te mentalizas de que más vale admirar a esos tipos y tratar de parecerte a ellos. su firma. pero… Cuando volvió. una gorra de oro. llegando a asegurarnos la importancia de nuestra opinión. Gériolles nos dio la mano con la certeza de que podía agradecernos nuestra atención. una imprecisa línea de productos que llevarían su nombre. y por un momento tuve miedo. junto a las latas de tomate. —Joder. ¿qué diablos es eso? Bajó la mirada. con los zapatos crujiendo sobre la grava gris. Will se rió nerviosamente. —Vamos a devolver eso a ese gilipollas. —Vale. vale… —dijo. tenía cara de «ahora estoy mejor». sostenía la grabadora. vale.asunto estaba la voluntad de poner en marcha una marca trivial. Al abrir la puerta trasera. —¡Will!. ¿no?. le había robado el trofeo a aquel pobre infeliz. pues Will no es precisamente muy cuidadoso con la higiene. Nos invitó al estreno de su cantina.

—Ehhh…. Éste encendió el motor. todo él una gran sonrisa… —Perdone la molestia. Pero no robando sus trofeos de oro chapado. Will confiaba en él. William abrió los ojos como platos. William. asomó Gériolles. Dom llamó al timbre. Gériolles farfulló. son cosas que te llevan a la cárcel. Lo asesinaremos por escrito. Se le podría oxidar. —No. se le olvidó esto en el jardín. te enseñaré cómo se hacen las cosas. Will interrogaba a Doum con la mirada. . Al cabo de un momento. Mucho cuidado. y si llueve… Hasta la próxima. en el artículo. —Inteligencia. con los brazos colgando. Eso es lo que mata de veras. William. Volvió a colocar bien el retrovisor. —No te preocupes. Le hará mucho más daño. Y sé cómo hacerlo. —Eso es lo que aniquila a la gente. gracias. Lo trincaremos. No me lo podía creer. la cultura. todo eso… Se golpeó el cráneo con el dedo índice. Todavía tienes que aprender muchas cosas. La gente se va a reír. Yo también tengo ganas de joderlo vivo. muchas gracias… Y mientras cerraba la puerta del coche. hay que ser el más listo. Debajo del oro hay hierro. Eso está bien para los perdedores. Para eso está el lenguaje. no. Hay que aprender. Dom dejó caer con negligencia: —Si pasas por mi casa esta noche. Hay que saber utilizar el lenguaje. Íbamos hacia París. William.

no la amo. y Robert Badinter explica la anécdota. Y Leibowitz decía que el tiempo. al menos en apariencia. el presidente dijo: «Si él también se hubiera ido a hacer el payaso a Camboya o a Afganistán. sino una duración prometida. amar. Prometer es comprometer el futuro. dividido en pequeños trozos de falsa libertad por la sociedad de consumo. aquello no significaba que no pudiéramos . me acuerdo porque lo leía sin parar: los tiempos modernos profesan el culto a la relación efímera. y todos nosotros hemos perdido el sentido de la promesa. y eso. Leibowitz daba bien en la tele. el tiempo verdadero. era comprometerse a amar incluso cuando ya no se amaba totalmente. el individualismo. uno solo. En fin. la desilusión frente a lo esencial. Habla de él en una entrevista con Jean Lacouture. por respeto a la promesa de haber querido amar siempre. En aquel tiempo. y luego. yo le habría convertido en mi Malraux». y después la amo. no era desde luego la sucesión de los instantes en los que pensaríamos: la amo. es importante. Según parece. Un libro sobre el amor. la civilización del instante y el hedonismo contemporáneo. El mismísimo presidente Mitterrand leyó La fidelidad de una vida. el tiempo prometido era la única resistencia posible al tiempo hecho trizas. en la tele. En aquella época tenía pelo. El libro venía a decir. 10 Leibowitz se hizo famoso a mediados de los ochenta gracias a un libro que no tenía nada que ver con sus reflexiones políticas de aquel tiempo. Desde luego. para enterarse un poco de la realidad. Ensayo sobre la promesa y el tiempo presente. a la libertad de elegir la compañía. el futuro de toda una vida en un momento.

eso seguro. sino que había que aprender de nuevo la duración amorosa. Y después… Bueno. La noche que me invitó a cenar. o engañar. a veces incluso porque era pasado. Yo lo consolé. Cuando supe que en Ciencias Políticas tendría a Leibowitz como profe. que seguía llevando encima. sembrado de citas de Husserl. Se pellizcó muy fuerte el puente de la nariz. Comparado con la tele. Después no lo he vuelto a leer. La crítica saludó tanta erudición y mucha gente compró el libro. Sollozaba. Ricceur. . Levinas. ya tenía menos pelo. por primera vez. como hace siempre que está a punto de llorar.divorciarnos. —Mi nombre aparece en esa jodida portada. lo tomé en mis brazos. y me dijo: —Sabes…. es terrible. con los ojos a nivel de la copa de vino: —Sabes… Le hablé del libro. Me dijo. he dejado de creer en él. el libro está en mi biblioteca. pero no suscribo ni una palabra de su contenido. Es lo que le había hecho famoso. ese libro. Era el regalo ideal para quedar bien con una chica. la duración de la promesa y la fidelidad al sentido: ser fiel a algo pasado. El libro era corto. me paseaba sin parar con el libro en el bolsillo interior de la chaqueta. Kundera e incluso Derrida.

y muy poca cosa más. Francis. más musculoso. fiestas. porque Willie era muy guapo. El fotógrafo. Muchas veces veíamos a Doum en la tele. que había sido muy importante para él. se hizo más cuadrado. Se amaron durante cinco años. el Dépôt todavía no existía. Los veíamos regularmente. 11 Es lo único que realmente vi tan sólo desde fuera. Su piso era un punto neurálgico. después de todo. Doum había visto morir en tres años a unos diez amigos que había conocido en los años ochenta. Había reuniones. Los veíamos menos. vigorosamente. estaba bastante con Leib. en aquel momento. Salían. dirigía Blason. teníamos el Gay Pride y la causa marica se hacía oír cada vez con más fuerza. y al mismo tiempo de repliegue. la revista que ahora se vendía en los quioscos y que ya no era underground en sentido estricto. vivían bastante bien. no quiso que fuera al hospital a verle. Rico. poco más o menos. Era un periodo de explosión a plena luz de la comunidad gay. desde luego. Éric y Pascal habían muerto muy rápido. al final. estaban bien relacionados. Representaba a la asociación Stand. a principios de los noventa. cuyo precio era el sida. era una especie de contrapartida de compasión social. de todos modos. Yo misma iba en cuanto podía. pero el reconocimiento de la causa gay y la libertad no bajaban del cielo. Tenían un apartamento por Saint-Paul. Doum le rompía la cara a cualquier individuo que quisiera ligarse a Willie. Nos reíamos porque formaban una pareja. En aquella época. durante toda esta historia. . Sólo puedo decir lo que yo observé. iba adquiriendo seguridad.

se limitaba a aprender. pero también quería haber vivido lo que ellos vivieron: la Gran Alegría. Es decir. Doum no se daba la gran vida. la gente se volvía. en todos los ámbitos. eran víctimas de la enfermedad. o casi. mejor que Doumé. En realidad iban a Nueva York continuamente. «Y la enfermedad se había convertido en la gran pasión marica. Una vez fueron de viaje. Se estaban besando en la boca en el sofá de mi casa. pero que. No eran víctimas de la Gran Alegría. en la puesta a punto. En cuanto a Willie. no había tenido trato con aquella generación. escribiría William unos años más tarde. que era más joven. bueno. y Doum conocía tanto a Foucault. Doum le había regalado. o entonces es que lo comprendía demasiado. Doumé le había enseñado a hacer todo eso. pero estaba acostumbrado al dinero. es cierto. William hablaba mejor que antes. en Navidad. Will los imitaba. Stand adquiría importancia. Siempre era Doumé quien ponía la mano sobre el hombro de Willie. Doum sustituía poco a poco las fiestas y los polvos por reuniones. era el cumpleaños de Willie. estaba la enfermedad. leía todo cuanto Doum conocía . y sufría por él. la herencia que dejaban los cadáveres. creo que mucho. Willie descubrió un montón de cosas. Siempre juntos. pero resulta que entre la Gran Alegría que habían disfrutado y la muerte. Doum hacía que Willie leyera a Foucault. Visitaron Venecia. Amaba a Doumé. se expresaba. en forma de paquete-regalo. en el sentido de que la sufrían más que cualquier otro afecto». se reía. Desde el punto de vista personal. el auténtico renacimiento de Stand sobre las cenizas de las víctimas de entonces. Willie ayudó. eran unos personajes. quiero decir que lo había frecuentado personalmente. aunque no lo tuviera. dos plantas y el libro de Nan Goldin. Éste. decía que Venecia quedaba muy de parejas. era bonito. y tomaba tiempo. en realidad casi todo. y cuando tosía. y había asistido a sus clases en el Collège de France. Doumé tenía el rostro un poco más crispado. que ya sólo leía sus libros. Doum se reía en el periódico. muy hetero. Llevaba dos piercings. por su lado. aparte de lo de Doumé. Yo creo que William no entendía del todo lo que estaba pasando.

En esta época era más bien Doum. quiero decir que los vi sexualmente. tenía muchísimo trabajo. Seguía escribiendo artículos para Libération. tal como le gustaban a Domi. Escribía sobre cualquier cosa. cuando Leibo se iba a esquiar con su mujer y sus hijos. que era muy amigo de Defert. Era una época en que escondían los condones. Yo me quedaba sola. sólo pensaba en el sida. a Les aveux de la chair. Doumé solía decirle a Will. registraba su ropa. Ni siquiera estoy segura de que Will supiera lo que eso significaba. Yo no sé cómo fueron felices.[2] antes de que todo eso se publicara. veinte veces lo que Foucault decía sobre la guerra —a través de Dominique. eso pertenece a la clase de cosas privadas que dejan de ser lo que son en cuanto las ves desde fuera. Doum supo muy pronto que era seropositivo. tuvo acceso a los apuntes de los estudiantes. Yo les llevaba el desayuno a la cama. sin ni siquiera pensar en ello. Yo estaba bastante sola. pero Will decía que más tarde ya no se le empinaba. me zampaba un panqueque con jarabe de arce. los vi. mucho antes de conocer a Willie. y gracias y adiós. . Había leído diez veces. qué tontería. ¿no? No damos golpe. Ellos me metían en la cama y veíamos la tele. en cuanto las comentas y las escribes. bailando. a los archivos. Una vez. Enseguida me iba. Tengo la sensación de que yo siempre estaba más triste que ellos. para dejarlos. muy al principio. Yo ocupaba su lugar en las páginas culturales del periódico. en aquella época.sin haberlo leído. acariciándole la nuca lentamente: —Somos felices. pero ahora su vida estaba en Stand.

Cada cual toma su parte .

Will. Doum traía la fuente con el pollo. ¿No te dijo tu padre que…? . Eso no se hace. es que…. Willie toma el cuchillo mientras se hurga entre los dientes delanteros con la punta de una uña. Escribiría crónicas para Blason. en medio de las lámparas último grito. abrió las manos. —¿Por qué te sirves primero? ¿No hay nada para nosotros? Willie chasqueó la lengua. en Amiens. —No. Pero de eso no hablaba jamás. Me parece que fue el primer empleo que tuvo William desde que dejó la escuela de comercio. frunció el ceño. en fin. ante una mesa baja de diseño. estaba sorprendido. Y William esperaba. libertad total. la falsa Lava Lamp. sobre el puf teñido de color arena. Lo estábamos celebrando. Vivían como uno se imagina que vivía la gente en aquellos años. a la manera de Oaxaca. Pollo al chocolate con especias. En todas partes es así. —Bueno…. 12 Doum colocó a Willie a su lado. justamente no sé nada. ya sabes… Nos estaba tomando el pelo. Recuerdo que Doum se pasaba el pulgar por el bigote mientras se quitaba el delantal. Doum había hecho la comida. y después uno se ocupa de su propio plato. Doum las corregía. lo que quisiera. Doum las repasaba. Cerca de la biblioteca kitsch sixties. Primero se sirve a los demás. Apenas se había vuelto. como si nada. corta un muslo y se sirve primero.

Le acarició el muslo. me lo preguntas. fumaba. —¿La mejor parte del pollo? ¿Te refieres a la pechuga? —Eso es. Pero no existe una parte mejor que otra. vale. será la pechuga para tus padres. Se comportaba como un adolescente. a mí me gusta la pechuga. Es una manera. ya ves. Me preguntas. de manera que preguntas. Pfff… Pfff… Pfff… Willie había hecho estallar una burbuja de saliva. Doum suspiró. querido. Doumé tosió con su maldita tos gruesa que yo más bien odiaba. Will puso los platos boca abajo. Yo fumaba. Llevaba un anillo en la nariz y el pelo rapado. —No. y me la das. lo de sacar hacia delante el pubis. . porque compraban filete de pavo en el súper de la esquina. no. Acerqué el cenicero. Bien ceñido. Lo hace a propósito. según creo. Al cabo de seis meses se habían separado. ¿Y por qué me has montado ese número? —Porque no me gusta que te sirvas primero. no. y ya está. de decirle a Doumé: cállate y ven. —Vale. si quieres saber cuál es la mejor parte del pollo. —Vete a la mierda. sólo existe la parte que a mí me gusta más. teñido de rubio. cuál es la que prefiero. Yo te enseñaré cuál es la mejor parte. es que mi padre… PffF… He cogido el muslo para darte la mejor parte. ah! —dijo Will—. —¿Me estás tomando el pelo? ¿De dónde has sacado que la pechuga es la mejor parte del pollo? Willie se hundió en el sofá. esperas para servirte. nos pusimos a comer. Yo me reí. —Pero es que la pechuga… —No. no es nada complicado. Will. a lo mejor. la mejor parte del pollo. —A mí no me gusta el muslo. —¡Ah. no… Mira.

Era más pijo que cualquier cosa que hubieran conocido antes. Un poco crecida para estar estudiando. se trajo a sus padres y me los presentó. sino «padre». Su padre era un obrero de lo más modesto. Lo que pasa es que prestaba una atención desmesurada a los padres en general. no soportaba que no conociera a sus padres. Leib hablaba de ellos sin parar. Pasé media hora en la casa. y eso molestaba a su padre. Naturalmente. pero no lo era mucho. por mis padres. Leibowitz hizo publicar su testimonio. Era una de las primeras cosas que quería saber de una persona. sin parar. judío polaco. No digo que no se preocupara por los míos. para entendernos. Leibowitz no paraba de reprochar a sus padres que no hicieran nada. No le llamaba «papá». creo. en el sector del automóvil. Sus padres. cerca de la estación del RER. pero lo conocía bien—. Aquello estuvo a punto de ser triste. No sé por qué. . el hotel. y encima se quejaron. Después de hacer el amor. cuando salía de la visita paterna —yo no conocía de Maisons-Alfort más que los hoteles. digamos que una estudiante colaboradora. yo no veía a sus padres. lo capté en menos de un segundo. y él no veía a los míos. en fin. Yo era una estudiante. los padres de Leib vivían en Maisons-Alfort. Había estado un año en Auschwitz. me dijeron que ya estaban bien en casa». siempre me decía: «Les pagué un viaje a Venecia. Una vez… Iba a buscarlo a la estación de Maisons-Alfort. 13 En los años noventa. Siempre se interesaba por mi padre. Los orígenes. En realidad.

pero de él lo aprendí todo. y no hacían nada. Leibo había hecho todo lo que podía. Su padre ya no conducía y no tenían amigos ni les quedaba familia. Pero se reprochaba a sí mismo que se aburriera cada vez que su padre. El padre no respondía gran cosa. Él estaba orgulloso de ellos. hijo mío. El padre contaba siempre las mismas historias sobre el campo de concentración. hijo mío… La vida… Más adelante. no lo escuchaba jamás. siempre la misma. y yo sé que eso ponía frenético a Leibo. Nada que hacer. Tendían a creer que él era feliz. Me decía: —Cuando era pequeño. El padre nunca se mezcló en política. Había escrito para ellos. Jean-Michel. No eran practicantes. ya sabes. dando palmaditas en el hombro de Leibo: —Jean-Michel. —Pues sí. Acompañaba a su madre de compras. pero ya no tengo nada que aprender de él. hijo mío. Leibowitz no dejaría de ensalzar a sus padres por no haber . Ellos no lo entendían. Amaban Francia. que había oído desde que tenía siete años. de joven. Su padre repetía sin cesar. Ellos sonreían cada vez más lejanos. nos tenemos bien ganado el reposo. Él compraba foie-gras. Leibowitz lo hizo todo por ellos. No entendían ni el papel de Francia en la deportación. decían que sí. Estaban orgullosos de su hijo. En aquel tiempo les reprochaba no haber estudiado. y ésa era la mejor parte de su orgullo. pero sufría por ellos. a veces las cosas se terminan antes de estar terminadas. sobre ellos. Ahora lo escucho siempre. Había presionado para que su padre recibiera una condecoración. porque aquel patriotismo y su desconfianza hacia el comunismo eran cosas que no comprendía. —En fin. ante un vaso de vino. ama de casa. Su madre hacía la sopa. algo de lo que no querían oír hablar. y Leibo se peleó con ellos. contaba de nuevo la historia del centinela. a ellos no les gustaba. ni la explotación de la que habían sido víctimas como obreros (Leibowitz consideraba entonces que su mujer. ¿qué quieres que te diga?. ¿no? ¿No tengo razón? —Sonreía. era una «obrera»). jamás. ni tampoco se ponía nervioso.

es que uno es como ellos. Había tomado conciencia de que él. —No. Pero Leibowitz decía exactamente lo mismo: —Lo triste con los padres. Un día Dominique me dijo: —¿Sabes una cosa? El problema con Leibowitz es que siempre se siente perseguido porque querría ser como su padre. Liz. no puede entenderlo. cuando yo salía con él. y sin embargo haberlo entendido todo. le estaba diciendo a su padre: —Tienes toda la razón. la vida… Él no había estudiado. en el hotel. Jean-Michel. había sido becario. —Ah. Me reí. su caso es diferente. Leibowitz se había hecho republicano. padre. hijo mío. anticomunista y patriota. —¿Y qué? —Él debe odiar el psicoanálisis. y punto. Y su padre respondía: —Ah. Le acaricié el torso. —Eso es psicoanálisis tirando a barato. por su parte. Cuando fui yo. y que por todo ello su padre era republicano. que la República le había permitido realizar los estudios que su padre no pudo realizar. pero no es ellos. Él no cree en su padre. él es homosexual. y le dije suavemente: —Eso mismo dice Dominique. Casi lloraba al pensar en la cantidad pequeña pero gloriosa que sus padres habían estado orgullosos de dedicar a su educación —y él ahora ganaba bastante dinero gracias a eso. y su padre no es como él. —El psicoanálisis no existe.estudiado. él no puede querer ser como él. .

Rossi? Leibowitz estaba en su elemento. ejecutivos. diplomáticos o prefectos. —¿Me disculpas. Sus antiguos alumnos lo recordaban: doctorandos. y una seriedad que irritaba en gran manera a Doumé. Leibowitz comía con la punta de los labios. Leibowitz tenía sentados sus reales en un restaurante del distrito V. ligeramente envarada. el Bouillon Racine. dejando enfriar las vieiras en el plato. nerviosamente. pero volvía a comer por la parte de la Sorbona. Había conservado del instituto la antigua costumbre de llamar a sus allegados por el apellido. banqueros. que trataban de aparentar diez años más. en chándal. siempre orientaba a los más fieles. Rossi…. con guantes y pequeños gestos de muñeca. con la . que esperaba sentado en la banqueta el fin de la conversación observando el mosaico de colorines del suelo. Estudiantes con abrigos largos. interpelaban regularmente a Leib con una cortesía escrupulosa. Con los zapatos puntiagudos y brillantes. dime. 14 A finales de los años noventa. —Sí. peinados con mechas. hablaba precipitadamente. que almorzaba con él todos los meses. peinándose nervioso lo que le caía sobre la frente. daba golpes contra el suelo y argumentaba para hacer intervenir al alumno: como buen estratega. todos seguían relacionándose con él durante mucho tiempo y de modo más bien cordial. cartera de cuero en la mano. donde había estudiado y donde daba regularmente seminarios y conferencias. periodistas. por Raspail. investigadores. Dominique. Enseñaba en Ciencias Políticas. disculpa… Estábamos hablando de Miller.

ya ves. Ya me entiendes. y siempre la impresión algo amarga de no formar parte de ese mundo. Sigue siendo como un niño. Doum está rojo. —Es un perverso. te va a putear de mala manera. suspirando. Es una especie de Rimbaud. Pero ya estoy un poco viejo para toda esa movida. Ahora necesito descanso. —Protegerme… Doum se ríe con su tos gruesa. universitario e institucional. —Me gustan los gamberros. —Rossi. abandonado prematuramente por el ambiente. Ese chico está rabioso. limpiándose la mejilla con la servilleta de cuadros. yo .perilla recién cortada. tranquilo. yo…. escucha. como… Se interrumpe. —Se lo perdonas todo. y lo sabes… No voy a… tolerar eso. es un manipulador. Rossi… No hay que perdonarlo siempre todo. esto es lo que pasa. pero tienes que abrir los ojos. No te lo tomes a mal. Doum sonrió y se hurgó entre los dientes delanteros. ya sabes a lo que me refiero… Pero no hay que perdonarlo todo. Leibowitz aspira fuerte y moja el pan entre las últimas verduras en juliana. es homofobia. Ese chico se comporta como un gamberro contigo. precisó: —William… No puedes hacerte una idea. totalmente incontrolable. has cruzado la línea invisible. —¿Cómo? —Me has entendido muy bien. ¿No lo sabías? Ese chico me pone frente a mis contradicciones. —Retira lo que acabas de decir. Leibowitz masticaba la ensalada. yo soy… No estaba generalizando. Me canso. Dominique. no… Si he dicho… —Ya sabes qué es eso. Tomaba tranquilizantes. Pero yo ya no estoy para esas cosas. —Escucha. —Mucho cuidado. son hábitos de la gente de izquierdas hacia las personas que consideramos dominadas. A mí me pasa lo mismo. Se tragó unas pastillas. tienes que protegerte. Jean-Michel. Ahora te has pasado.

Vas por mal camino. Jean-Michel. ya basta… Se acabó. como si tal cosa. y aquello lo hirió profundamente. Te está saliendo toda la mierda machista… Usas unas palabras… Le estás haciendo el juego a la derecha. me lo contó luego. según Jean-Michel. Fíjate. actualmente. un desgraciado… —Cada vez lo pones peor. todo rojo y congestionado. Es como una enfermedad. y fue así como lo abracé y lo besé. es como un síntoma de nuestro tiempo.sólo… Para ti… Miller… Pero si ya no estáis juntos. ya está bien. exclamó: —¡No hables así de… mis padres! Jean-Michel no lo había entendido. No se puede tener una relación sana con un homosexual. Dominique siempre me juró que él no había dicho nada de eso. de manera más argumentada. como… como… Te estás volviendo homófobo. Y juro que la cosa empezó aquel día preciso. Jean-Michel… Doum se levantó empujando la silla. sí. Refunfuñaba: —Cada vez estoy más harto de esos tipos que se folian a las mujeres. Es la primera vez que le oí decir: —Los gays están contaminados de retórica política hasta en sus relaciones humanas. —Tranquilo. Empezó a decirlo más a menudo. pero sin precisar mucho. es un pringado. con los estudiantes… Masculló algo así como: «Heterofacha». Jean-Michel. tranquilo. Había mucho despecho en su boca. y después. antes de escribirlo. perdona si… —No. . escucha. olvidando sus medicamentos. así. muy cortado. Y por tanto me estás insultando también a mí.

—No es que sea música popular. Yo no tengo ganas de bailar. si no actuamos con cierta exigencia. anda ya… . lo irritante es que se pretenda hacer pasar eso por música culta. inteligentes. él sabía que yo participaba en todo aquello. sólo porque tiene gancho. es la música oficial. Es una pérdida completa del valor de las obras. como Dominique. tengo derecho. No le faltaba razón. —¿Cómo puedes decir eso? Nos la imponen todo el santo día. imponiéndote un chantaje a la modernidad con eso. la música de los supermercados. y no discutía de veras. y a eso es a lo que llaman música. fingiendo que les gusta eso. una obra maestra del espíritu humano. con tres acordes. porque tiene un truco. —Es… Es atroz. no pienso bailar. cultos. es «nuevo». 15 Apagó la radio. como si fuera el equivalente de. Todas esas revistas. a su edad. artística. pobre rítmicamente. Es insoportable. Cuando ves a gente de izquierdas. no. sólo para eso. es para bailar. esta obsesión por lo nuevo. las palabras pierden su sentido. es el Mozart de nuestros días. —Es música house. melódicamente. porque está vivo. no sé. esa contaminación sonora… Yo salía de la ducha. no es eso lo que molesta. completamente ligada a las viejas reglas. es joven. de Haydn o de Britten. es la que escuchan Dominique y Will. porque es algo que tiene éxito. ¿no? El mundo entero no es una discoteca donde haya que bailar. como si ahí estuviera la verdad… El sonido de mañana… Puaj… Yo me conformaba con ir diciendo que sí.

Es el momento de tomar distancias. Fíjate en la imagen de los hombres en la publicidad. eso no es ser de izquierdas. —Es una auténtica decadencia. todo el mundo se deja llevar por el espíritu de la época. del pueblo. Hay que tolerarlo todo. y esa música en todas partes. camisetas ceñidas. a no poder decir que eso es una puta mierda. el deseo errante y tal… Hay que ser lúcido. Me puse la combinación. —Perdona pero no puedo. tanga. —Eran reivindicaciones. No es ser reaccionario decir lo que digo. con bíceps. y lo alucinan así. porque es popular. fíjate cómo va imponiendo sus normas en todas partes. Ya no se puede aguantar más. Suelto mi melena. el fitness. creo que hay que reaccionar. nos obligan a no poder decir nada. nos dejamos. —Él no finge nada. nos hacen callar. Fíjate cómo la comunidad homosexual (tienen derecho. Todos tendríamos que amoldarnos a los cánones homosexuales. tiene razón). —Sí. Hay una parte ideológica. porque es la expresión de las minorías. estás magnífica… —Gracias. ponernos maquillaje. Se lo oculta a sí mismo. Es… Yo suspiro y me levanto. y esa música perpetuamente en celo… Justamente… —Estoy escribiendo una cosa sobre la decadencia. Liz. incluso las mujeres… Justamente… No me escuchaba. con internet. por defecto. es… Mmm. la comunicación. que no es arte. —¿Piensas en Sara? . Pero ahora ya se ha convertido en algo mayoritario. Yo lo conocí a los dieciocho años. Me suelta. le gustaba Shostakovich. la relación que tenemos con la sexualidad. los músculos. Liz. Pues bien… —Es una postura de resistencia.

provocadora. Primero se ofende. De acuerdo. Yo dudo. No puedo evitar echar un vistazo hacia abajo. —¿Comprendes? Es mucho más bonito así. . es toda esta historia de decadencia. —¿Qué te pasa? —Nada. Es falso. haciendo una mueca. Y le meneo el sexo. —No es sólo eso. Y nos reímos los dos. ya no es posible tener un amor íntimo. con música. un deseo propio… Me tendí a su lado. parece que te la tomas muy en serio. después se divierte conmigo. sonrío. Le tomo la mano. me echo a reír. esta sexualidad exhibida. Hay algo como un acto de resistencia en el hecho de saber. todo ha caído muy bajo. sencillamente. es toda esta época. cogerse de la mano. —Eres fantástica. Liz. todavía.

La gloria de los hombres .

joder. una porquería. éstos. ¿Dejar que me arranquen una muela? ¿Y por qué no un huevo? Lleva un chal violeta y mucho satén rosa. y el diente justo de delante. éste. 16 Esta noche. ¿Y a ti también? ¿También a ti? —Lo odio. ¿qué tal? —Bien. y joder. y los otros dos de al lado. —Hola. ¿ves?. para ponerlo en su lugar. Will tiene dolor de muelas. y ahora. tengo los incisivos demasiado anchos. pero fíjate. esta temporada. es como si lo expulsaran. sí. Se toma dos pastillas. tirando. ¿Por qué? ¿Por qué? —¿Te mola? ¿Te gusta? —Sí. —¿Y por qué no te sacas la muela? Emite una risita idiota. tengo que meterme la uña entre los dientes. sí. se sujeta la mandíbula y me explica: —Es la muela del juicio. sí. Quiero decir que odio a muerte a la . viene la muela del juicio y se pone a empujar por detrás. tengo todo esto lleno de sangre. ¿sabes?. bien. —¿Vamos? Al salir nos cruzamos con Lilian. ¿Has leído a Bret Easton Ellis? —¿Cómo? Ah. claro que sí. y así todos los dientes se vienen hacia delante. así. Fíjate. hace daño. Lo odio sin remedio. —¿Estás loca? —¿Qué pasa? —Estás totalmente majara. Will.

Desde luego. Le duelen las muelas. no la aguanto. Después de todos aquellos años con Dominique. pero… —Anda. o sea. Y se liaba. ¿sabes?. visto de demasiado lejos o de demasiado cerca es totalmente «demasiado». ¿vale. Levanta la mano. la veo venir. A la distancia adecuada. me encanta. —Pero. Salía continuamente. viene a lamerme el culo. ¿Entiendes a qué me refiero? ¿Entiendes? —Bueno. si has sido tú el que ha preguntado. es que no la aguanto. Jim. o sea que resulta irritante sin remedio. ¿vale? Esta maricona sabía muy bien que yo adoro a Ellis. —Hello. —Will. como decía Hemingway. ábrete. Liz. y te daba seguridad. no él… —Que le he preguntado ¿qué?. amor. sí. Le pregunto: —¿Qué te ha hecho? —Es que tú no te enteras. el escritor más grande de todos los tiempos. haz el favor de hablar con claridad. te lo juro. dice: —Ah. claro. No para de mover la pierna nerviosamente. Los dientes. Y tú lo que tienes que hacer es preguntarte sobre tu existencia. al lado de Spinoza. Will. tengo la pierna conectada directamente con la polla. como dice él. ¿qué pasa?. sí. largo. . me encanta. no fue Picasso quien dijo: el cielo es azul por encima de los tejados… —Eh. aquello era como una liberación.gente que le gusta Bret Easton Ellis. entonces. y comer con los dientes. ¿a quién? Mira. cielo? Will es así. Y se acabó. era tirando a fascinante. está clarísimo. Liz. ¿sabes?. hay que comer. —Fíjate. pero a mí no me engaña. ¿a mí qué me cuentas? Me importa una putísima mierda. silba. anda ya. Grrr. y esa pedorra hace como que le chifla. Liz.

un tipo pidió al dj que pusiera «Last of the Famous International Playboys». en serio. Tú pensabas que era de izquierdas y él te decía: —No. ¿vale?. hay que ponerse a la moda. como decía Miles Davis. y si te crees que has entendido lo que te digo. O bien: mientras hablo yo. Salía con un montón de tipos. perfectos en todo y se quedaba mirándolos con cara de desprecio y les decía: —Eh. digo todo lo contrario. en medio de los demás. hay que valorarlo otra vez. pero siempre me estaban hablando de él. hasta yo lo creí. no soporto a Morrissey. Tenía buenos contactos en el ambiente gracias a la influencia de Doumé. Él se divertía así. ¿Lo pillas? Yo lo veía cada vez menos. es que me mola. no somos loros. era como un chaval al que has visto crecer y que se emancipa. todo el mundo lo adoraba. qué pasa. qué palo. —¿Qué hace para tener esa dentadura? Se hacía el golfo. para complacerlo. ya sabes a qué me refiero… Escribía sus crónicas en la revista Blason exactamente en este estilo. pero en plan simpático. Will. haz un esfuerzo. oye. de Morrissey. y se plantaba delante de los tipos superbién vestidos. decía muy alto: —Joder.si es verdad que el cielo es azul por encima de los tejados. completamente ingenuo. se acabó. Y abrías unos ojos como platos: —¿Giscard? ¿Ese cabeza de huevo de la derecha blanda que nos ha . yo decido. hombre. pero no. fumando. supercachas. y Willie. ¿vale? De una manera u otra. me mola! Al cabo de dos días. es que no lo soporto. en el ambiente era una especie de niño pequeño. es como una maricona reprimida. —Eh. La gente alucinaba con él. yo creo que el futuro es Giscard. ¿te gusta Morrissey? —¡Me chifla Morrissey. en una fiesta. La cosa se podría resumir así: no me gustan los tipos que intentan gustarme y que se creen que pueden pensar como yo. Llevaba camisetas de marinero como las de Querelle de Brest veinte años después. Te creías que le habías pillado el truco.

y decía que había hecho más por la sociedad que Mitterrand. mascullando: —Pues no. . Otras veces se quedaba tirado. Raymond Barre amaba a los judíos. cuando era presidente? Anda. hay miles de maneras de ser… A ver si te enteras. con los ojos en el vacío. Además. malhumorado. con Simone Veil. argumentaba él. Y era capaz de estar enfadado contigo durante dos días enteros. anda. Vale.estado tocando las narices durante nuestra infancia. sólo hay una manera… Dependía de los momentos. y que había que volver a darle el poder. hombre. ¿Y sabes qué respondía él siempre? —¿Tú qué crees? ¿Que sólo se puede ser o sincero o tener pose? Pues no. y sobre todo Raymond Barre como primer ministro. miles… Y abría los brazos como para significar el infinito. La gente creía que era una pose.

al lado de su mujer y de mí. el final de la autoridad. la escolarización absoluta y el acceso al ocio y a la cultura han hecho de la cultura un pseudopensamiento que en realidad no es más que el asentimiento general a todo lo que se hace. la política. Jean-Michel Leibowitz. vale. la moda. publicó un libro de éxito clamoroso sobre nuestra época. Bueno. el hecho de decir que sí a todos los que habían estado dominados. los pobres o los homosexuales. se supone que tenía que decir eso: estamos en una época (y no podemos salir de nuestra época. le dije. Fracaso de la inteligencia. «época». Ruina de la conciencia e ideología del éxito. chapoteando en la esperanza de una guerra de España. la existencia y el tiempo. El título. el reino del todo vale cultural. como para convencerse. las minorías. inteligencia del fracaso. y las veces que Leibowitz podía llegar a repetir esta palabra. que resultó ser una triste merienda de negros vivida a distancia y en una rara empatia por los intelectuales. de regreso «a Francia» como decía él. se habían convertido en pretexto para una autosatisfacción democrática en la que la inteligencia acaba por confundirse con el Buen Sentimiento cobarde y totalitario. la educación. la era de los quejicas. como por ejemplo las mujeres. Es decir que. ¿verdad?. los buenos sentimientos. de algún modo. 17 En 1995. los negros. era horroroso) que marca el fin de cualquier exigencia de la inteligencia. es decir. por ejemplo. después de haber participado en los debates sobre la guerra en la antigua Yugoslavia. la democratización de masas. y dar la razón a todos cuantos se consideran perjudicados en los . Leibowitz pensaba que las víctimas.

que son guay. Y juzgar. El «pensamiento único» era la democracia que decía que había que ser tolerante y aceptar todo lo existente. ya no recuerdo exactamente por qué. bueno. pero él pensaba que decir que contra gustos no hay disputas era ya una forma de terrorismo suave. Leibowitz consideraba que no. en fin. con todo quisque rascando su guitarra por la calle. a un fracaso de la inteligencia. Por ejemplo. y entonces trataba de darme un ejemplo. y citaba a Kant. nuestras excusas. personas desprovistas de inteligencia. contra gustos no hay disputas. su ministro de Cultura. y cuya ausencia de pensamiento pasaba por un pensamiento muy profundo. tal como había dicho Tocqueville. no había ya jerarquía. tenía que gustarte el rap. y había que considerarlo un arte. pero la cosa tenía mucho que ver con Mitterrand y Jack Lang. y la idea de la Fiesta de la Música. pero… En fin. de su pequeña influencia en el ambiente.tiempos predemocráticos. eso no. yo quería darle un contraejemplo. Le hablé de William. La izquierda política. demostrarle que el presente tiene cosas que están bien. que todos los valores quedaban disueltos. algo que venía de lejos. replegada sobre el Buen Sentimiento. Le dije que había en él algo fascinante. ¡cuidado!. Pensaba que la democracia. era en parte responsable de ello. en su ocaso. que se ponía muy nervioso. Leibowitz no estaba a favor de la prohibición del rap. ¿verdad?. con el hundimiento del comunismo. bueno. es ser inteligente. y desde luego la expresión «pensamiento único» iba a hacer fortuna. y que no había que juzgarlo como se juzga a un . porque en la inteligencia hay algo de no democrático. por ejemplo. como es bien sabido. clasificar. una capitulación de la inteligencia. Y entonces yo. nada. por pereza (recuerdo el tiempo en que afirmaba que cualquiera que empleara la palabra «pereza» para designar algo de la humanidad era un pensador de derechas). mientras estaba escribiendo el libro: considerábamos figuras. clasificación. hay desigualdad. la tolerancia por defecto. irresponsables. en resumen. pero estigmatizaba lo que él llamaba el pensamiento único. había llevado. artistas de nuestro tiempo. Quería demostrar que este fracaso democrático de la inteligencia se podía comprender apuntando a nuestras debilidades.

Willie estuvo muy orgulloso de aquello. Contra toda expectativa. y de representar a una «comunidad» de personas para ser uno mismo una superpersona. y antiinteligente. de maquiavelismo y de repliegue victorioso a su favor. un «más-que-otro-cualquiera» contra el cual cualquier argumento es vano. o un gilipollas. una star. No sé muy bien qué llegó a comprender. pero representa algo. William M. —Quiero decir que… es una manera de hablar de mí. sí. . Es democrático. o más bien una sorda inconsciencia. tan astuta. marcada por la indiferencia a cualquier argumento. la cretinez un poco pasmada y el aire victorioso de quien ni siquiera conoce los términos del combate. no sé. él decía: —Puta madre. Victor Hugo. ¿vale?. el goce forzoso. es alguien representativo. Incluso estaba relativamente cabreada. puede ser una nulidad. de la inteligencia y del pensamiento. Baudelaire. hizo: «mmm». Es así. puta madre… Y sonreía. y es todo lo que se puede decir. y choca con todas las leyes del juicio. Cuando le pregunté. ¿no? Y con su sonrisa. de alguna manera. ¿vale?. qué sé yo… Él no dijo nada. A mí no me gustaba mucho que utilizara a William como figura del espíritu del vacío contemporáneo en su libro. el escándalo como único pensamiento». de la crítica.filósofo o a un artista de veras. va incluso más allá de los valores. la verdad. Basta con hablar de uno mismo. aparecía a título de representante «underground» del gran sálvese quien pueda como moral de vida. pero mientras yo me excusaba. En el capítulo «Nuevas comunidades y comuniones de la nada: la actitud gay. inatacable (no le puedes negar que entre en el debate). una figura. es como una consagración. sigo sin saber si me quería dar a entender un grado superior de lucidez. eso me convierte en alguien importante.

faltaría más. ¿adonde vamos a parar? Pero yo sí. Estoy totalmente de acuerdo. además. pues claro. eso sí que no. el señor Leibowitz denuncia… . en plena campaña antitabaco. de ninguna manera. sin decirlo. Naturalmente. no. Tienes que venir. me duelen las muelas. ¡pobres incultos! Siempre hubo dos bomberos entre bambalinas. incluso demasiado. se lo tomó totalmente en serio. superhiperestresado. te soy sincero. Trató de ligarse al pobre presentador del Canal +. lo invitaron a la tele. eso del condón…. —Tengo fichas. ¿Cómo decirlo? Fumaba en el plato. Eso es lo menos que se puede decir. Willie hacía un número tras otro. Yo también estoy a favor de la abstinencia y la fidelidad… No. sí. a su vez. claro que sí. Me llamó en el último momento. —Ehhh…. sí. Durante una hora gritó en maquillaje que no volvería nunca más y finalmente se presentó con toneladas de rímel personal. te lo juro. Se desgañitaba: —Rembrandt no habría hecho jamás lo que hizo sin la droga del tabaco. Llevaba tres piercings y no se había afeitado. con una peluca azul. el culo no. más vale la castidad. gritaba como un demente. yo estoy totalmente de acuerdo con ese señor Weilobitz o como se llame. Es verdad. sin depilar. mis putas muelas. escucha. sí. Liz. yo sí. por si acaso. ¿me entiendes? Asistí a la cosa. tal como parecía esperar desde mucho tiempo atrás. Estoy estresadísimo. Sí. es la pura verdad. 18 Cuando. Fue vestido con una falda. ¿vale?. movía la cabeza diciendo: —¡Ah. Y. Willie se hizo un poco famoso.

quizá habría que hacer que fueran más maricas. bueno. Al cien por cien. ése no era su estilo. supongo que fue porque tenía la cabeza en otra parte. —¿Se permite decir eso a causa del nombre? —No. De acuerdo. esos que se ve por ahí…. Todos los amigos que tenía se morían de risa. el periodista. ¿eh?. ya me entiende. pasa como en China. Después. no citaré nombres. no fue por fidelidad. por supuesto. En aquel momento. estaba en su salsa. . fue la única vez que vi que se aplaudía a alguien en una fiesta. Y se puso a fumar con las piernas cruzadas. como siempre. No sé por qué. hay demasiadas. Yo… yo soy como el señor Leibowitz. no soy nazi. se habían rendido. no. confieso que tuve miedo de que dijera alguna barbaridad. Sí. sí… —¿Demasiados? Pero usted… —Bueno. Y además el mundo está lleno de mujeres. es judío. —Ya. sin decir nada. Demasiados. Yo no digo que haya que eliminarlos. —¿Demasiadas? —Maricas. que se me pusiera en contra y empezara a contar cochinadas sobre Leibowitz. ¿y qué? —Pues nada. sí. yo lo que no soporto son los maricas. Willie no cabía en sí de gozo. está comprobado. lo digo porque yo soy judío. en fin. yo lo soy. ni por amistad. Demasiados maricas. yo creo en la fidelidad. —Yo me refiero a los maricas. —Ah. Sí. Los periodistas… Dejaron casi de hablar. sí. No. en fin. —¿Qué quiere decir? —Es que hay demasiados. pero ya me entienden. reaccionó. pero. sí. pues eso. ¿no? En el plató. de acuerdo. —¿Cómo que no? —No. No hay más que ver las estadísticas. Estaba pensando en otra cosa. en fin. Leibowitz. tenía público… Para él era muy fácil. que se pusiera a hablar de nosotros.

solo. No puedes figurarte hasta qué punto. ¿no? Me encantan los mozos de mudanzas. ¿verdad? Y algo que no vale nada tiene algo de perfecto. no hay nada que no valga nada. sólo de pensarlo? Yo. Levantó las cejas. Yo había renunciado a comprender. se mudó de casa. amantes. una cosa muy rara. de veras. que Will era una especie de tarado que se había puesto en ridículo. No tuve tiempo de decir nada. Lo hizo todo él solo. Nada. Sin embargo. no hay nada perfecto. no puso jamás los pies en él. te juro que me muero. las montó en el piso. pero me echó. amigos. es demasiado alto. ¿no crees? Es lo que me gusta del ser humano. —Es demasiado lúgubre. —No siempre se puede tener lo que se quiere. Que yo sepa. Había estado demasiado solo. y al mismo tiempo tiene algo que está bien. con el torso desnudo. Alquiló un piso semipijo. ¿por qué no has avisado a los de la mudanza? Farfulló algo. solo. Tomó todas las cajas. Liz. ¿No te entra la depre. un piso en una planta quince. porque. Yo fui a ayudarlo. pero también es . Algo totalmente perfecto viene a ser algo que no vale nada. en mitad del vestíbulo de mármol falso había un buzón y una planta verde. cogiendo cajas. Leibowitz estaba enfadado conmigo. vale. imagínate. Eché un vistazo alrededor. ¿sabes?. entre cajas de cartón marrón. pensaba. Y esta vez estaba solo. como todo el mundo en general. con un aire algo cansado. Me crucé con Doum en el periódico. y me miró fijamente desde arriba. demasiado solitario. —Entonces. y al mismo tiempo es superduro. Me dijo: —Me gustan los mozos de mudanzas. y se acabó. yo creo que era una manera de dejar su soledad a un lado. Mira. Pero como decía Will: —Mira. Para él. Liz. no se puede. tan espesas. —Ese tipo me hincha las narices. Aquella misma semana. es que no puedo. Y me muero. joder. no querrás que llame a los mariquitas para hacer el traslado. si me meto en ese piso. no se puede. tú haces algo sin valor. después de la mudanza. me tiro de cabeza por el balcón. Siempre vivía y dormía en casa de otros.

a fuerza de representarlos. Willie había inaugurado algo. puesto que representaba a todos los que lo estaban. Él no sabía qué. .algo sin valor. Es el columpio. desde luego. y es normal. pero hasta el punto de que ya no lo estaba del todo. es como un columpio. Tal vez había estado muy solo. acabaría todavía más solo. ¿entiendes? Es como para echar la pota. Para mucha gente un poco marginal. Desde luego.

Como siempre. es sencillo. A veces tenía unos modales… —Yo soy un dandy. ¿vale? En fin. lo encontrarás todo elegante. si entiendes esto. Liz. ya sabes a qué me refiero. Era una persona que vivía tan sola que tenía necesidad de verse siempre envuelto de gente. supongo que todo el mundo lo considera necesario. yo existo. no trabajo. y . ahora resulta que si quiero que me sigan pagando el paro. no quiero tragar. es increíble que nos estemos tragando todo eso. con la mirada hacia arriba. ¿no?. sincero y puro a la vez. joder. —Mira. quiero decir que yo no trabajo. no quiero trabajar como un gilipollas. Me dijo. pero. sin tener necesidad de nadie en particular. no tengo ninguna teoría sobre el tema. y. Basta con tenerlo metido en la cabeza. es muy sencillo. Hacía el gesto de fumar el bolígrafo Bic como si fuera un cigarrillo. señalando la carta que acababa de recibir con un dedo lleno de desprecio: —Ya ves tú. hay que hacer algo. tengo que presentarme a una entrevista en la Agencia Nacional de Empleo. entonces. Estaba comiendo cacahuetes tostados. Liz. Liz. en pantalón corto y el torso desnudo. Yo. 19 Willie se quedó un momento con la mirada perdida en el vacío y después prosiguió. más que un tipo que se pase el día pelándose el culo sentado en un despacho delante de una pantalla llena de números. Te lo hacía notar. Ya ves. ¿por qué ya nadie se atreve a decirlo? —Ya lo sé. Will. ¿y qué más? ¿Te das cuenta de la presión que están ejerciendo? Me refiero a que el trabajo es una chorrada. pero la verdad es que aporto algo a la humanidad. todo ese bullshit sobre el trabajo.

Yo me puse la bata azul encogiéndome de hombros. Hizo esto durante una semana. Por un momento llegué a pensar que había encontrado una vocación. creo que podría hacerlo. es normal que me den dinero a cambio. Ahogaba un eructo y se ponía a buscar otra afición. ¿verdad?. Bardotti se levantó para darle la mano. es lo menos. los días buenos. El lunes se presentó en su oficina del paro y esperó durante tres horas el instante exacto en que tenía cita con el señor Jean-Philippe Bardotti. y gritó: —Vale. un ordenador algo anticuado y material de oficina de todo tipo. volveré por la tarde. ahora tengo prisa. Yo intentaba trabajar. Podía venir con una gran sonrisa a darte una palmadita en la espalda y decirte: —Oye. Al día siguiente se puso el despertador a las seis. Era capaz de todo. no es que busque un enchufe. digamos para la semana próxima?. Se metió un cuaderno de espiral en el bolsillo interior mientras engullía un bol de cereales. el consejero que hacía su seguimiento. sacó una corbata y un traje que tenía por ahí. se sujetó la larga corbata oscura contra la camisa blanca. He alcanzado la gloria. Ni siquiera te escuchaba. No cabía en sí de satisfacción. ¿no? Tengo derecho a cagarme en la sociedad. ¿Tú crees que podría encontrarme un puesto. como tu amigo Leib? No sé. Echó la cabeza hacia atrás y se rascó los huevos. por encima de la gran mesa atestada de carpetas. ¿vale? Dio un portazo y fue a encerrarse en su habitación. Yo no podía creer lo que estaba viendo. Esto tiene un lado muy altruista. todo perfectamente ordenado. —No me molestes. pero en fin… Había que explicárselo todo. Entró en el despacho apresuradamente. Al inclinarse. yo garantizo que haya siempre una especie de espectáculo permanente.creo que eso tiene algún interés para los demás. Liz. Liz. Tenía la expresión angélica de los días en los que sólo existíamos él y yo. ya lo sé. es innegable. Pero él pronto se hartaba de explicaciones. ¿Te ocupas tú de la comida? No me molestes. porque además la sociedad queda la mar de contenta. ¿es muy difícil llegar a profesor. y Will se . Liz. nos vemos. se afeitó. ya sé lo que voy a hacer.

Jean-Philippe Bardotti seguía con la boca abierta.fijó inmediatamente en su principio de calvicie. Tsss… —¿Qué está haciendo. y cruzó las piernas moviendo los labios de una manera extraña. que soy una miserable mierdecilla… Una mierdecilla… Will empezó a agarrarse el cráneo. —Mmm… Señor Miller… —Me llamo Willie. ¿no? ¿Tiene algún parentesco con ella? Will sonrió ampliamente. para darse de cabeza contra la moqueta gris. con las mejillas sonrojadas. con los ojos cerrados. cosa que tuvo un efecto prácticamente nulo. Miró a derecha e izquierda. tan amable. por usted. de rodillas sobre la moqueta. sí. —¡Ah. . Jean-Philippe. que intenta encontrar un trabajo para mí. de treinta y cinco años. es una pena pero es así… Se sonó la nariz. era un gentil. no hay que tener miedo de las palabras. señor Bardotti… —Yo… Jean-Philippe Bardotti. demasiado bueno para una cerda puta como yo. soy una puta. Pero Bardotti acudió rápidamente a levantarlo. —¡Asquerosa mierda de cerdo en paro! ¡Vago! ¡Que eres un vago! ¿Así es como agradeces al señor Bardotti lo que hace por ti. arrancándose uno o dos cabellos. gilipollas? ¡Aprovechado. oh. señor Bardotti. —Sh… —Pero… —Estoy recitando una antigua oración judía. tan guapo. aparte de un ruido sordo que revelaba la finura del suelo. señor Miller? Will se había quedado quieto. qué le vamos a hacer. que sonaba como un cartón. que se mata todo el santo día trabajando para encontrarte un empleo? ¿Eh. señor Bardotti. es usted demasiado bueno. —Bardotti… Suena un poco como Bardot. vista desde arriba. lentamente. —Rezo por usted. capullo…! Meneaba la cabeza. pero en más femenino.

Lo que pasa es que con su formación… eh… comercial. —¿No es verdad? ¿No tengo razón? ¿Tú cuánto pagas? Pero ya sabes que los hombres lo hacemos gratis. que todas las mujeres son unas putas. Había madrugado. ¿verdad. Volvió al día siguiente. Bardotti estaba realmente perdido. por ejemplo de puta. —Eh… —Quiero decir que como todas las mujeres son putas. desde luego… —Bardotti hurgaba desesperadamente en sus papeles—. ¿verdad. no. ¿me das un besito? Will había venido con falda. entonces es que sí que lo piensas. yo puedo ser una auténtica guarra. ¿no tienes ninguna plaza de puta disponible en este momento? Le lanzaba el humo a la cara. Le dejó una gruesa señal de pintalabios en la mejilla izquierda. pues vale. ¿no? Quiero un empleo. Había tenido pesadillas. ¿verdad que sí? Estalló en carcajadas. maquillaje y bolso. Jean-Phi. —Jean-Philippe. eso es. estoy segura. —Después aceleró súbitamente—: Así que. ¿no te molesta? Vale. no estás casado. ¿no es verdad? Estamos de acuerdo. ¿de acuerdo? Nos conviene a los dos. —Y silabeó—: Gua-rra. Era realmente extraño lo que hacía con los labios. Bardotti no había dicho nada a nadie. claro. medias. sería muy amable por tu parte. —Hola. lo que quiero decir es. Jean-Phi. Como has podido ver. Jean-Phi? ¿Que no? No llevas alianza. . no tienes novia. ¿me comprendes? Tú lo entiendes todo. de eso hace ya varios años… eh… lo que tendría que hacer… eh… para adaptarse… —Quiero un trabajo de mujer. —¿De mujer? Mmm… ¿qué quiere decir? —Puedo fumar. Jean-Phi? Le guiñó un ojo. no sé. si quieres hacerme un favor. no tenía nada más que decir. Lo quiero ya. voy a ser franco contigo. —Un empleo… Mmm… Sí. ¿Por qué a mí? Cuando lo vio llegar… Creo que habría querido emparedarse en su oficina.

eso que hace agujeros en el suelo. Bardotti se echa a temblar. me encantan los cascos amarillos. Quiero trabajar en una obra. todo es de acero. Se sienta en el borde de la mesa. —Me decepcionas. —Te digo mi disponibilidad. los domingos. —Los lunes. dos: estoy de acuerdo en romperme el espinazo en una obra… Nada. hundido en su silla giratoria roja y negra. los miércoles. y con las grúas y tal. lo he estado pensando… Creo que sólo hay un empleo que se adapte bien a mí. Bardotti respira con dificultad. Todo está clasificado. pues… Se sentó y se colocó bien el sostén. Bardotti se parece a un gran bacalao atrapado en las redes de un barco de pesca japonés. —¿Sabes por qué me gustan las obras? Se inclina. Y si es en una obra. brrr. Jean-Phi. —Escucha. Will se desabrocha los guantes de cuero. en el transporte. ¿cómo se llama? Esa máquina tan grande. Me encantan. en la mesa no queda nada. Está hipnotizado. y con los cascos amarillos. Will se pone a gritar. Cuenta con los dedos. Jean-Phi. oh-oh-oh. Todo. los jueves. —Bueno. los martes. —Eh… —¿Me encontrarás algo? —Bueno. los viernes. —Porque en las obras. incluso se diría que se está hinchando. nada… Se queda quieto un instante. Lo ha arreglado todo en el despacho. nada. pues en eso…. todos ellos con anillos. Uno: estoy dispuesta a hacer de puta. haciendo una mueca. O si no. —¿Me entiendes? Y se echa a reír. en camiseta y short de ciclista. es que… Will se acerca a la mesa y Bardotti retrocede. los sábados. A la mañana siguiente volvía a estar allí. con una voz tan penetrante que hay que taparse los . Mira a Bardotti directo a los ojos.

antes de ir a llamar con gran pompa a la puerta de Bardotti. En los pasillos. —O si no. por favor. soy muy pobre. se saca del bolso un martillo y se pone a golpear como un demente sobre su propio codo izquierdo. que murmuraba: —Oh. alójame en tu casa. soy pobre. es todo un oficio. no. me suicido. a los empleados. Todo el mundo va a verlo al hospital. para Jean-Philippe. aturdidas. os lo suplico. Tienes buen corazón. Suspira y me mira: —Pfff…. soy muy flexible. limpiando sus gafas y enjugándose la frente. sin avisar. soy flexible. Y entonces. después de haber mandado a su costa mil rosas rojas a la oficina de Jean-Philippe Bardotti. quiero trabajar… Se levantó. Tres meses con el brazo escayolado. y él está orgulloso. Bardotti llamó a urgencias. Al cabo de dos días. con el brazo en cabestrillo. se planta en silla de ruedas en la Agencia Nacional de Empleo con un sobre gigantesco de papel de embalaje y en la barriga un eslogan: «Amo a los funcionarios de la Agencia Nacional de Empleo». sí. si no me corresponde. aghhhh. mi ídolo. no. amo. oh. no… Mientras tanto. Se derrumba rugiendo: —Es una prueba de buena voluntad para la Agencia Nacional de Empleo. ya ves. lo amo. Jean-Philippe Bardotti. —Es un genio. Will se lanzó a sus pies. mira… El antebrazo se dobla hacia atrás y Will se desmaya. es agotador. estoy en la calle. a la salida del hospital. Habla con entusiasmo de Bardotti. agitando el sobre vacío: —Os lo suplico. le . repartió fajos de billetes a las secretarias. que se disloca inmediatamente. lo sé. por qué me hace usted eso? Yo soy un hombre tranquilo. con un ruido horrible.oídos. farfulló: —¿Por qué. —¡Quiero trabajar! ¡Quiero trabajar! Estoy al servicio de la sociedad. para ti yo soy flexible. no tengo más dinero. para besarlos. está loco.

que cantaba a coro la canción de los años ochenta: «Ay. Además. La Agencia Nacional de Empleo en masa se tronchaba de risa. Bardotti se había refugiado al fondo de su oficina. yo le quiero. sería romántico…». William. está totalmente frustrado en su oficina. Volvió al día siguiente. así… Te esperaría por la noche y te haría cocinitas… Lo más fuerte del caso. ¿por qué? Y se rascó el bigote con circunspección. es que cuando decía esas cosas era sincero. que había dimitido. Después escribió toda la historia en Blason. si yo fuera un hombre. Will dijo: —Ese tipo tiene que volverse marica. pero Will se puso triste de veras. —Yo podría ser el ama de casa. es verdad. En el pequeño ambiente gay de París. Hay que salvarlo. A su manera era muy sentimental. Vinieron a decirle que se había ido. desesperado. Después de un silencio. en aquella época. Estoy segura de que estaba enamorado de Jean-Philippe Bardotti. Llamó a la puerta de Bardotti. soy yo… Todos los colegas de Bardotti se partían el pecho. con una pancarta colgada al cuello: «No me quieren escuchar». se había convertido en una especie de figura de culto. durante dos días.aseguro que no soy malo… Yo… Yo no conozco a nadie… Will se puso de pie. De verdad. levantó la cabeza. Tuvo cierto éxito en el . lo que hacía a Will invencible. todo el mundo había oído hablar de Jean-Philippe Bardotti. Creían que era broma. es de los nuestros. hizo su declaración y regaló un anillo oficial de compromiso a Bardotti. Will llamó y con voz de gata en celo susurró: —Amor mío. llorando. Will entró con todo el cortejo. Al día siguiente. en traje negro. —Sí. Will desembarcó con una treintena de amigos en camiseta estampada con un corazón rosa y una caja de bombones en la mano.

aunque no parezca forzosamente importante. no paraba de torturarse las encías con un palillo. Le propusieron que escribiera una novela. Si piensas más de treinta segundos en la condición humana. se desperezó. Tengo que precisar mi obsesión. es importante. ya lo verás. —Lo hago para no tener dolor de muelas.ambiente. Yo bebía té hojeando un catálogo. Hay que permanecer bloqueado en un tema. buscaba un artículo. ahora me estoy entrenando. bastante cansado. . quiero decir que es estructurante. Bostezaba. Le pregunté: —¿Por qué has hecho todo eso? Tenía un fuerte dolor de muelas. Interrumpí mi trabajo durante treinta segundos y lo miré a los ojos: —Pero ¿por qué empleas toda tu energía en hacer cosas así? Me miró de lado. verás que es lo esencial. y chasqueó la lengua contra el paladar: —Bueno. —Está bien tener obsesiones.

tolerante por defecto. era el promotor de una sociedad blanda. 20 Cuando empezó la campaña presidencial de 1995. Lógicamente. en un laxismo lamentable. hombre. de tomar la decisión de prohibir el velo islámico en la escuela en 1989. entre intelectuales bien situados y más bien académicos. cualquier escala de valores. Como si todo estuviera bien sólo por ser «plural». A consecuencia de lo cual ofreció su apoyo «crítico» al primer ministro de derechas de la época: Édouard Balladur. que según él tenía que conocer un éxito idéntico al de su invento del concepto de «pensamiento único». petrificada por el «servicio publicismo» del ala izquierda. Jean-Michel. mezclando el arte con la banalidad subvencionada. no soportaba al personaje de Lionel Jospin y a la izquierda destinada a convertirse en «plural». es romper con la izquierda y su espíritu mayoritario». hoy día. conseguí que se publicara en Libération: «Ser de izquierdas. por complacerle. Leibowitz todavía estaba en el bando de los intelectuales afines al Partido Socialista. según él. los amigos de Leibowitz acabaron diciéndole: —Bueno. Sin embargo. rodeado de los restos de la política cultural de Jack Lang. para . promoviendo con un entusiasmo de viejo burgués las nuevas creatividades. pero si es muy fácil. Escribió un número considerable de intervenciones y se inventó para la ocasión la expresión «minorías mayoritarias». lo que te pasa es que tú no eres de izquierdas. Incluso participó en un almuerzo de campaña. Leibowitz replicó con un artículo furioso que. Jospin había sido el ministro de Educación incapaz. destruyendo cualquier autoridad de saber.

llevaba ya mucho tiempo sin declarar nada sobre él. es que se está a la derecha». Leibowitz. que representaba el poder. y entonces se puso a pelear con energía para dar a entender a su gente que Balladur era una opción por lo menos gregaria (pero no a la manera que él había hecho su opción). su antiguo jefe de sección en la Organización y ahora portavoz de campaña de Jospin.designar las ideas «de izquierda» que él juzgaba implícitamente dominantes en los medios de comunicación. Leibowitz. En cuanto a la extrema izquierda. La expresión no tuvo fortuna. declarando con calma que a él no se le podía comprar. la reverencia hacia los «económicamente dominados». sobre tabúes y valores falsamente generosos. en el momento en que todavía estaba en minoría entre la derecha. en consecuencia. extremadamente afectado. replicó que. contrariamente a aquellos que siempre habían estado en ella y sin problemas) tuvo la desagradable revelación de que Balladur era realmente mayoritario en la derecha. que rechazó. Alain. el pacifismo. la tolerancia. No era mentira. y que los intelectuales de poder estaban a su lado: de esta manera resultaba ser uno de ellos. de la que procedía remotamente Leibowitz. la fraternidad entre los pueblos. en realidad era bastante poco venal. que eran ante todo una construcción teórica de los intelectuales. de resistirse al . declaró: «Cuando se lleva la contraria a la izquierda. se encontró en el bando de Chirac. un poco por defecto. apoyo tardío pero apoyo al fin y al cabo. recibió la propuesta de dirigir Ciencias Políticas en París. Dominique hizo bromas en Libération sobre «el filósofo minoritario» oficial del presidente. Ya era presidente de la República. y a golpe de editoriales y artículos contundentes. según los sondeos. el relativismo cultural. podría ser muy bien que la única manera de estar a la contra. supuestamente indiscutibles porque resultaban de los «buenos sentimientos»: el antirracismo. Chirac derrotó a Balladur en la primera vuelta y a Jospin en la segunda. en nuestra época. Cuando quedó claro que Leibowitz era realmente de derechas (pero de manera «crítica» y «a contrapelo».

privilegiados y pudientes. acabe considerada como la estupidez de las veletas.pensamiento único de moda. que piensa contra su tiempo. y a la corrupción del lenguaje que se había introducido en todas las capas de la sociedad. a nadie le interesa realmente pensar como alguien intelectualmente dominante. En cuanto a Willie. Ahora. a la manera de Condé. Odiaba literalmente a Bourdieu y al bourdivismo. antiguos amigos suyos. incapaces de asumir sus responsabilidades. fuese ser mayoritario y oficial. en contra del pensamiento único. que se había impuesto bajo la presión combinada del izquierdismo y las vanguardias. incluso resulta que lo escribió Leibowitz. el espíritu mayoritario. que se aprovechan ampliamente de él. a la avalancha de críticas sarcásticas y a veces incluso violentas que sufría por parte de sus adversarios. recuerdo que una vez. mientras lo cubren de imprecaciones apocalípticas propias de revolucionarios de salón. de empeñarse en demostrar. Quien le entienda que le compre. consideró una gloria ser minoritario frente a una masa informe. en plena ebullición de su discurso. que agredía sin cesar a las minorías culturales e intelectuales. en el hecho de presentar su candidatura a la Academia Francesa fundada por Richelieu veía casi un acto de resistencia a la rebelión ficticia. y él no cesó de reaccionar. Hay que recordar a Pascal. que imaginaba como una mayoría sorda. celebrado sin cesar por las «minorías». al contrario. Creyéndose agredido. frente a sus atacantes. No sé dónde he leído esto. hasta qué punto esta agresión contra su persona justificaba y probaba que él había tomado la opción del francotirador. la opción del único auténtico intelectual marginal. concluía. después de haber bebido como un cosaco. con el torso desnudo. que no escupe ciegamente contra el poder y sus instituciones. a la ilusión plástica de la subversión. por reacción. decía a veces Dominique comentando la actualidad. los deberes correspondientes a los derechos que les concede su relación con el poder social. Desde aquel momento Leibowitz fue caracterizado como un pensador reaccionario. a ojos de la cual él había pasado a representar el poder. feminista u homosexual. con las . El péndulo de la política hace que muchas veces la inteligencia a contrapelo. como hacen todos aquellos. y más tarde del activismo antirracista. En democracia.

dónde está. o casi seguro. tu tiempo. tu enemigo dirá que el pensamiento único eres tú. »No es eso. Mira. ¡plaf!. yo soy fiel a la idea marica. Yo. yo no sé lo que es mi época. y se durmió casi instantáneamente sobre la moqueta. Seguro que la pifias. la ideología. Esto no tiene nada que ver con esa gilipollez de la mayoría. me encantaría saberlo. en tu no novio. me soltó: —Mira. yo. no sé. sólo porque estás convencido de que piensas a la contra de tu tiempo. »No quiere decir nada. —Mira. Nada de nada. porque en realidad. Si los maricas montaran una dictadura nazi asquerosa para eliminar a todos los heteros. es que. que es puro bullshit. no sé si me explico. y ya me perdonarás. claro. para pensar y después hacer lo contrario. yo seguiría estando con los maricas. »Lo que yo pienso es que hay que ser fiel. ¿Es gay o es antigay? Ni idea. ¿me explico? »¡Joder!. todo es mentira. es como un castillo de naipes intelectual?. se han convertido en mayoritarios. es bueno. Pero eso no significará que tú no la tengas. Se había zampado la botella entera. es que no siempre puedes pensar que tú tienes la razón. Liz. tocar la gloria. el pensamiento dominante. las ideologías que son en definitiva realmente dominantes? ¿No crees que todo eso. . ¿dónde demonios está tu época? Joder. con lo que respiras. ¡plaf!.palabras atropellándose unas a otras. pensar contra el pensamiento único. tú no puedes estar jamás del todo seguro de saber lo que es tu época. eh. contra la mayoría. el espíritu del tiempo. ¿vale?. ¿eh?. »En cuanto lo digas. los gays. y todo el rollo ese de pensar a contrapelo y tal. e incluso es posible que lleve razón. por lo tanto yo tengo que ir contra ellos. »A él le basta con decir: ¡hale hop!. Si es marica. el problema con esta gilipollez del pensamiento único de ese Leibowitz en versión tonta. él tiene que saber con toda certeza dónde está en realidad la mayoría. yo. en el fondo. o la homofobia. pero lo que yo quiero decirte es que ¿quién te asegura que no es el racismo y tal. las minorías y tal. fíjate. Lo asumo al cien por cien. ¿entiendes lo que te digo? »El problema con el espíritu de la época. pues mira.

Pfff… Pensar a contrapelo… ¡joder!. —Si cree que los izquierdistas están en todas partes. eso lo hacen los que no saben apreciar el pelo que tienen en casa. él no quiere ser izquierdista. Volvió a reírse. Will. . ya ves qué te digo. Y se puso a roncar. estoy seguro de que se haría amante de la asquerosa de su mujer. pues ¡hala!. Si tú fueras su mujer. Gracias.

Lo que lo ponía nervioso es que le dijeran que tenía que hacerlo. no nos hemos hecho maricas para ser razonables! Entonces firmó un artículo. La gran fiesta del viernes la rebautizó con el nombre de Dominique Policía. Ali. Cuando ya estaba totalmente colocado. 21 Will parecía organizar unas fiestas en las que. redactado en el último momento para Blason. —Mierda. aunque no solamente eso. y había terminado su pequeño discurso exclamando: «Sed razonables». Se estuvo toda la noche paseando la pancarta: «Dominique Policía». añadió con rotulador . por aquel entonces. Will no soportaba eso. ¡Joder. más bien culto y extremadamente incoherente. en realidad.[3] Después se fue de fiesta con un chaval muy joven. Era un chico muy guapo. con el que se veía mucho en aquel momento. el minizterio zon los nazis. como decían ellos. a todos los «actores» de la lucha contra la enfermedad. Eso es lo que le empujó. no hacía otra cosa más que participar. Decía que lo estaba educando. para coordinar. que quiso titular: «K-POT = KAPO = PAPA». Dominique había participado con Stand en una «reunión sobre prevención» organizada por el Ministerio de Sanidad. Lo había sacado de la prostitución. no hay que pensar mal. Ceceaba. Doumé acababa de anunciar en la tele una nueva campaña de prevención. del brazo de Ali. Will tomaba precauciones.

Se metió en un delirio sobre el condón. que todos somos como borregos. Ali se partía de risa. Decía que. interminable. Ni más ni menos.rosa: «(sin condón)»… Eso chocó a mucha gente. Willie. que no reaccionábamos. en fin. que seguíamos tranquilamente los planes celestes del dios prevención y de K-POT. que ceceaba cuando estaba colocado. con todo el trasfondo… . Al oír eso. Willie reaccionó con su blablablá. su profeta. aplaudió. Así empezó la cosa. algunos se echaron a reír. Sabía cómo actuar. Es lo que él quería. Desde luego.

El odio es bello .

—Someto a votación la publicación del comunicado de denuncia del texto de Willie Miller por ser totalmente contrario a los principios. incluso solitaria. una reunión de junta de la Organización. a la moral y las reglas de funcionamiento de la asociación. Stand organizaba un foro. pero que se convertía en un suicidio en condiciones más amplias. que era a la vez. de manera original. de Willie Miller. cosa que. La cuestión se volvió crucial con ocasión del debate sobre el artículo de Will «K-POT = KAPO = PAPA». Además. Dominique. seguro de su posición fuerte dentro del movimiento. Doumé dirigía los debates. y una especie de «micro abierto» en el que cualquiera podía expresar su opinión. Doumé había instaurado el principio según el cual todos los participantes votaban las decisiones tomadas en el foro de expresión. Pero hubo un momento en que se levantaron voces para protestar contra el hecho de que el comité de redacción de Blason se desarrollara conjuntamente con la asamblea de Stand. humanamente hablando. era fantástico. Al principio. se puede considerar dicho texto relativamente repulsivo. pidió que se votara una moción para publicar un comunicado en el que Stand y Blason se desmarcarían de la iniciativa aislada. resultaba bastante dinámica y divertida en la medida en que el movimiento era minoritario y poco conocido. que citaba a Dominique por su nombre. Todo el mundo lo escuchaba con cierta fascinación. en el anfiteatro de la Escuela de Artes Aplicadas. El preservativo . en cierta medida. 22 Cada viernes. como si la revista sólo fuera el boletín oficial y el acta de la organización.

Éric. Didier… Los demás fundadores. Dio un puntapié a la silla. —No lo comprendo. puedo certificarlo. aquello fue la debacle. La sala estaba llena de jóvenes gays curiosos. os podéis cabrear conmigo. Era algo totalmente irracional. Se sintió solo. a su manera de enfeudar la tribuna de expresión libre que era Blason a la asociación. seguido por la fracción más dura del movimiento. Los más jóvenes no entendían nada. se rebotaban contra él por pura reacción y mandaban a la mierda la única seguridad que tenían de no morir. Se tiraba de los pelos. que se desconectó. Se sentía casi viejo por culpa de los acontecimientos. alejados de la militancia Stand a la manera de Doumé. si esto es lo que queréis realmente… Pues… Pero después no os extrañéis si… Ocultó su desconcierto con una cólera monstruosa. la gente de su generación: todos se habían ido. a su derecha… Buscaba una mirada conocida. los más jovencitos llegaron incluso a corear el nombre de Miller. Mierda. perdía el norte. desde luego. seguro. Doum. se acabó. No somos perros con correa. a su izquierda. pero cuestionar la protección. A la larga. Nunca había visto a Doum tan aturdido. Recuerdo su mandíbula temblando. En la sala. ahora estoy seguro… No hay otra solución. Philippe. Doum. e incluso la joven guardia de la dirección presentó objeciones al dirigismo de Doum-Doum. que repetía: —Voy a destruirlo. Y después. agobiado. Rico. que no se lo esperaba en absoluto. pero dejó las riendas de la revista. aquello se revelaría un error. y apenas se oyeron sus palabras de despedida: —Pues muy bien. siguió como coordinador de Stand.ha salvado muchas vidas. el preservativo… ¿Queréis seguir con vida sí o no? —Queremos seguir siendo independientes. todos lo sabemos. para gran sorpresa de Doumé. mierda… Blason se hizo plenamente independiente y abandonó el cobijo de la asociación. sus pies se enredaron con los cables del micro. lo destruiré. lo destruiré. y él. por más que él . En aquel momento miró a la tarima. ¿Vamos allá? ¿Abrimos el debate? Al principio fue tímido. mierda.

por otra parte. con independencia de lo que pensemos sobre lo que dijo Will. todo el problema.no tuvo elección. la libertad de expresión. —Joder. No somos censores. pero si ese individuo no sabe ni leer —escupió Dom entre dientes—. Fue Olivier quien se puso más o menos al mando de Blason. —Dominique ha hecho un juego muy personal. es el puto muñeco de Will… . tal como. la libertad. entendemos sus relaciones con Will. la esencia misma de nuestro movimiento. lo quiso Dominique. pero deja que sus sentimientos se inmiscuyan en un terreno que nos concierne a todos. y pronto fue sustituido por Ali.

—Cuando estábamos juntos… Él… Yo ya podía proponerle una cosa u . No puedo controlarlo. Abrí los ojos como platos. —¿Estás bien? Estaba lívido. pero estoy cagado de miedo. —Mira. se ponía un grueso cinturón grisáceo que le daba un aire bastante simpático de superhéroe algo barrigudo sentado al volante. —¿Adonde vamos? Una mañana. —Lo sé. la mano de Doum temblaba en la palanca del cambio de marchas. Me hacía reír. como si quisiera tomarse el pulso. Creí que iba a darle un patatús. —¿Qué estás diciendo? Se llevó la mano al cuello. no sé qué quiere de mí. Para conducir llevaba gafas. —¿Qué quieres decir? —Ese tipo… Ese tipo me va a asesinar. —¿Qué te pasa? Tenía miedo. Liz. 23 Muchas mañanas Doum-Doum me llevaba en coche a hacer entrevistas. Yo no sé conducir. Siempre me ofrecía caramelos de grosella y sintonizaba en la radio France Info. y muchas veces. me da miedo. para aliviar el persistente lumbago que le bloqueaba los riñones.

y aquello no me gustó nada. y desaparecer sin más contemplaciones. con la enfermedad. y no tenía ninguna prisa. decirle mierda al final. algo que regalarle. ¿sabes?. Resultó que tenía una pequeña lesión cardíaca. con esos ojos suyos. o quizá tan sólo lo pensaba. salimos a dar un paseo. Y él no volvió a hablar jamás del asunto. ir hasta el final. pero me ponía enseguida a buscar algo que decirle. tenía la sensación de que al final de todo eso estaba la muerte.otra. y diciendo: ¿y después qué haremos? Yo estaba acojonado. Me preocupé por nada. . hagamos el amor… Él… Se pasaba el tiempo mirándome. Me daba mareo verlo. decirle: vamos al cine. algo que enseñarle. ¿Vemos un vídeo? ¿Sabes qué flor es ésta? Dentro de una hora comemos. es como si quisiera explorar. nada importante. vamos a ver a fulano. Y yo. ¿vale?… Y él. no sé: ¿sólo tienes eso para proponerme? Tú dabas un paso y él esperaba el paso siguiente. Es una chorrada. que decía. Él… Estaba sudando a goterones. Él. ya sé. fue un golpe de calor. Lo llevé al hospital.

Richard. —Es que…. un poco descentrado. De todos modos ya lo estaba. pero ¿qué quieres decir? —El drama de la vida es que el sexo se acabó. digo que se acaba en sentido filosófico. así es como él lo contaba. amigo. —¿Qué te enrollas? Se acaba y vuelve a empezar. y además nunca se sabe cómo terminará. pensar que mandas a paseo toda la adolescencia por eso. —Se ríe—. 24 Así es como yo lo imagino. Es un problema de agujero. —Está claro. William se pone boca arriba y agarra el cabezal de la cama con todas sus fuerzas. ¿comprendes? —¿Te refieres a que no es ilimitado? —Tú me entiendes. ya puestos. —Sí. un clásico de las noches parisinas. Sería mejor aprovechar la infancia. pelirrojo. —En cierto modo. el sexo es una lata. Resopla. Un chico guapo. médico. profundamente. . Richie. —Vale. busca un poco de hierba debajo del despertador. recién salido de la universidad. tumbado a su lado. Willie había conocido a Richard en la fiesta Dominique Policía. —Eso lo dices tú. no sé si entiendes lo que te digo. —Joder. y me estás deprimiendo. quiero decir. es un problema de juegos. joder…. Richard hacía un nudo al preservativo.

que sí. —Pásamelo. chicos. —Qué gilipollas. —Está claro. —¡Ay! ¡Joder! —¡Ja. —Venga. necesitamos algo más. cuando ya lo has hecho. no quiero pensar en mis muelas. Richard cogió primero un palillo torpemente. ¡Ay. Necesitamos otra cosa. qué divertido! —¿Qué es divertido? —Pues que ahora tienes un agujero más. Atrapó entre dos uñas un largo pelo del torso de Willie y. —Pero no te has corrido. me gustaría jugar como los niños. —Que sí. todo lo que hemos hecho lo ha hecho todo el mundo. Ya ves. joder! Me duelen las muelas. Después la llave del apartamento. —Espera. haré palanca. incluso Dominique… Richard prendió una cerilla para encenderse el porro. estamos haciendo lo que hace todo el mundo. las orejas. ja. joder! Después lo dejaron. pero no era suficiente. cuidado con el cuchillo! —La tarjeta de crédito… —Ah. Me duele. ¡clac!. en realidad no hay dos mil posibilidades. Joder. joder. Will. Durante unos minutos se divirtieron haciéndose pequeñas quemaduras en la piel. Medio grogui. ¿qué haces después? Ya ves… Richard se rió. sí. se lo arrancó de un tirón. ¿no ves lo que quiero decirte? Joder. Will gemía y tenía la encía llena de sangre. meto la hoja del cuchillo. en las nalgas. joder. en fila… Fue a buscar un cuchillo. encuéntrame algo. —¡Ay. los pezones. en medio de los demás. ponerlo en su sitio. basta ya. los testículos… —¡Para ya. intentaba colocar bien el diente delantero de Will. —Es que. no te muevas. esos juegos con los agujeros. . —Mierda. no tienes nada más que proponer. jo.

están todos enfermos. cada uno con su enfermedad. y. encima del lavabo. de puta pena. y subió la calefacción. Y tú piensas. hombre. la Vida. —Tranquilo. La muy puta. eso me pone. soy médico. Yo estoy allí. haciendo contrapeso. joder. y ahora cuéntame lo que has hecho hoy. los compadeces. Te lo juro. vale… Pues ya no puedo más. ya. confía en mí. les prometo la vida. Las mujeres se ponen coloradas. Ya no puedo más. y ves cómo se mueren. qué bien. ya… —Es asqueroso. —Ah. —Eso es. hombre. después añadió lentamente la hoja del cuchillo. Suspiró. y ya ves. Se derrumbó sobre la cama. Durante todo el día ves gente desfilando delante de ti. los arreglamos. y es el primer año que tengo consulta. Richard estaba fumando: —Bien. frotando con el antebrazo el vaho que se depositaba en él. destrozado. —Mmm… joder. yo quería ser un buen médico. —Vale. los cuidas. vale. y yo soy la vida. haces como que te interesan. al final todos esos hijoputas van y se mueren. Se miraba la boca frente al espejo. Todos… —Ah. . —¿Te gusta? —Pse… Depende de cómo te lo tomes. ya ves. —¿Quién? —Pues ella. Yo soy el médico. eso sí que me va bien… Entonces oyeron un gran crac y Willie empezó a sangrar. —Vale. de esos útiles. no pasa nada. siempre coquetean un poco contigo. Vale. no pasa nada. niños. Al otro lado de la mesa de despacho. tengo mi despacho y todo. joder. la nariz destapada. ¿nadie te lo había dicho? Sí. Eres útil a la seguridad social. Yo no estoy lo bastante macizo para dar seguridad. Metió la tarjeta de crédito entre los dos incisivos. —¿Se mueren? —Pues sí. me llamo Richard Winter.

una mierda. superfuerte. yo pienso que no sé qué es la muerte. ¿no?. Will meneó la cabeza de izquierda a derecha. Superfuerte. No sé…. —Eh. —Es una mierda. Willie no sabía qué más decir. y para mí no es nada. Joder. No hay nada que hacer. muy mal. —Will… —¿Sí? —Me gustaría que me penetraras. ¿qué diablos es este mundo? ¿Qué diablos es esta vida? Will cerró los ojos y reflexionó. Richard se enjugó las lágrimas. y la gente se muere. la tienes dentro de ti. Es como una palabra. sobre la almohada. quisiera que . era judía. Willie le preguntó suavemente: —¿Eres judío? —Sí. mira… A veces te tengo envidia. joder. cuidarlos. ¿Comprendes? Se supone que yo tengo que cuidar a toda esa gente. nada de nada. no estás detrás de una jodida mesa de consulta. creo que fue Bataille quien dijo aquello del amor la muerte. así. y yo. es lo mismo. —¿Qué me estás contando? Quieres sentir la muerte. muy mal. ahora no te pongas a llorar. Se sentó. —Pues sí. —¿Estás seguro de que es eso? —Seguro. Will. —¿No has visto nunca un muerto? —A mi abuela. ¿sabes?. ¿Entiendes lo que te digo? No lo sé. Es que no puedo hacer ese trabajo… No puedo estar vivo. El libro me lo pasó Dominique para que lo leyera. ¿Eres seropositivo? —¿Por qué me preguntas eso? —No sé. —¿Por qué? —Tú sientes la muerte en tu vientre. sin condón. —Perdona. amigo. no sé. Veo que la gente a veces llora. No lo consigo. no. Quiero cambiar de trabajo. haciendo tintinear la pulsera.

mira. y todos esos mamones que nos echan sermones de moral y ellos sí que lo hacían sin nada. hablo en serio. Así es como lo contaba él.me hicieras como un niño. sería como si me hicieras un niño. y te diré más. te quiero. claro. es asqueroso… —Hazme un hijo. Will. joder. —Oh. . ¿no? —¿Estás majara? —No. no tengo nada mejor que hacer… —Te quiero. y será un poco tuya. métemela en el vientre. yo no lo he hecho nunca… —Claro. así la podré llevar. la muerte. —Sí. ¿Sabes por lo menos lo que es follar sin condón? Joder. la enfermedad. no sé si te das cuenta. ¿entiendes lo que te digo? Quisiera que me metieras eso en el vientre.

Cierra eso. la ropa y una o dos cajas. con una toalla de playa en la cara. Era domingo. ¿crees que soy una privilegiada. Le ofrecí lo que tenía en la despensa: cereales. Sí. pero no las que son necesarias para vivir. Liz. con esos dientes. entre la manta de viaje. peinándome distraídamente. No paras de hacer cosas. tienes razón. sucias. chocolate. poca cosa. mal afeitado. Will? —Mmm… Eres una puta aristócrata. Yo no tenía fuerzas para salir de compras. —Puaj… Es una infección. No deberías. y le abrí la boca. Me instalé a su lado. ¿Te estás pudriendo por dentro o qué? —No es culpa mía. Entreabrí la ventana para fumar. tenía la boca llena de sangre. Will… —Mmm… —No me veo con ánimo para limpiar la casa. en bata. Will estaba temblando. vegetaba sobre la cama deshecha. Tu boca apesta. 25 —Otra vez tienes dolor de muelas. Eso queda para los demás. Pagaba a una chica para que viniera a limpiarme la casa los lunes. El problema es que también trabajas. —Mmm… Will. —Tengo frío. qué frío tengo. algo de fruta. —No deberías comer caramelos. Miré las planchas del parqué. en pleno invierno. un diente atravesado y la encía . joder. Joder. y los paquetes de caramelos por el suelo. mientras recogía los vasos de alcohol.

Le di paracetamol. pero hay límites. Me da igual si pongo nerviosa a la gente. No puedo confiar en nadie.violeta. no. No digas chorradas. Tengo que estar a tope. —¿Qué estás escribiendo? ¿Un libro? A su lado había un bloc de notas ennegrecido. ¿vale? Así que no hay nada que hacer. yo no voy a ser menos por eso. y me acosté a su lado. Ahora tengo que estar al máximo de mis facultades. y punto. sólo evolucionar… —Ah. conozco su juego. y si no estuviera así no sería yo. y… —No toques. Es un plan de batalla. no mires. —¿Qué objetivos? —Dominique está tramando una conspiración. ¿lo ves?. Intenté acariciarle la mejilla. Aunque la gente me odie. si mucha gente no me soporta. Le eché un vistazo. —No. al contrario. ya me conoces. Yo sé lo que hace. —Venga. oye… —No puedo confiar en ti. no. Necesito objetivos. es algo filosófico. ¿sabes?. ¿por qué eres así? —Estoy a tope. Yo voy a ser superfamoso. Tengo que ser alguien a tope. —¿Por qué no vas al dentista? —No quiero. de todos modos todos somos alguien. vi unos esquemas supercomplicados. pero lo voy a asesinar. —¿Asesinarlo? . ya pasará… Se rebotó. y después me moriré. —Me gusta como eres. ¿Entiendes?. todo mentira. no veía qué otra cosa podía hacer por él. ¿te enteras?. —Eh. —¿De batalla? —Para joder a Dominique. —Will. contra mí. ya te conozco. Pero conmigo no va a poder. que luego vas y se lo cuentas. podrías cambiar un poco.

A ver si te enteras. el odio y la fidelidad. —Porque el amor. al amor lo vence la muerte. y bajo las nubes grises como un cartón mojado. —Es raro. a través de los cristales. sí. Es la paranoia. es que el odio es muy importante. eso es lo importante. como dice Spinoza. estoy seguro. . con la ayuda de su grueso pulgar. ¿vale? Prométemelo. no. No. no. Se oía la circulación lenta de los coches en domingo. sólo eso ya justifica el hecho de ser humano. la cosa es más profunda. claro. yo sólo existo para eso. con aire de entendido. esto es lo mejor que hay en el hombre. ¿entiendes?. llama a la muerte. y se excitaba al contarme: —Sí. es superimportante. con el aspecto del pelaje de un gato. pero no sólo físicamente… Y se golpea el lateral del cráneo con el dedo índice. y entonces te vuelves buen chico. El amor. aunque estés muerto. El odio te hace existir. No dejaba de empujar un diente hacia atrás. el amor no está tan bien. todo el rollo. el espíritu es lo más fuerte. hasta qué punto lo puedes odiar… —Ah. ¿verdad?. cuando ya no se tiene odio. no se elige nada. Mira. no se prefiere nada. porque no quieres que lo que amas muera. Dominique está paranoico. —Ah. como para señalarse la inteligencia. no. ni la muerte es suficiente. de fingir. es simbólico. y si me apuras mucho. El verdadero odio. y la traición es tan sólo una manera de olvidar el tiempo. no. es cojonudo. ¿me entiendes? De algún modo existió. es exactamente lo que decía Spinoza. está claro. vivimos en una sociedad donde el odio está superdevaluado. Yo lo escuchaba. Mueve los brazos como molinos. y si te odian. por otra parte… Se quedó unos segundos reflexionando. es superimportante. sí. —No. mientras que lo que detestas. se comprende todo. —No hagas tonterías. en realidad. Will. Y es mejor que el amor. Es mejor que la muerte. eso quieres que muera. te conviertes realmente en alguien. el odio y luego la fidelidad. —¿Entiendes? Seré famoso por eso. y después ya no eres nada. ya lo creo. fíjate. no se hace nada. Ya sabes. sí. porque eso existió.

Hay un aspecto arbitrario. comprender a todo el mundo. ya está. de los maricas. habla de las víctimas. no hay que fingir. No se trata de odio vulgar. claro. superarbitrario. a la nada. eso lo haría una especie de mártir de la causa marica. que sólo quieres matar a alguien. desarrollado. lloriquea para pedir subvenciones. lo que yo quiero. no me suena. francamente. y lentamente. joder. Hay que saberlo. »Pero el sida era una auténtica oportunidad. ya es completamente arbitrario. quiero decir que era sólo nuestro. está de acuerdo con él. yo lo he visto manos a la obra. se entrega atado de pies y manos. plaf. no creas. sí. con la lengua pastosa y precipitadamente. Bah. y él ha dilapidado totalmente la cosa. eso es pura mierda. y se acabó. está claro. —Necesitamos mala fe. él quiere cuidar a todo el mundo. no sólo ignorarlo o cargármelo. »Vas a destruir. imagínate. Eso es bueno para la moral. No. es ensuciar incluso su pasado. a fin de cuentas sólo somos alguien. ahora lo dan a todo el mundo. me ha tocado demasiado los huevos. hay que asumir…. hay que hacer cosas falsas. »Eso es lo que yo quiero… —Me toma por testigo. como si el individuo ese jamás hubiese sido nada. y todo el mundo es una víctima. sin un pelo—. Quiero decir. vas a sacar del mundo a esa guarrería que odias. no soporto que exista. en el asunto. Pues eso. No hay que querer algo para todo el mundo. Es lo que siento en lo más profundo de mí hacia Dominique. es Dominique. y señala su torso musculoso. En mi caso. Se ha vuelto totalmente universalista. Asiente con la cabeza. Quiero destruirlo. es Dominique. Ha traicionado todo lo verdadero que había en la causa marica. y colabora con el Estado. ser justo. Odio a ese tipo. es muchísimo más… Más profundo. ¿Cómo se llamaba? ¿Quién era? No. disparando saliva. te lo juro. fíjate. Habla con dificultad. —Es una especie de obsesión. vas a hacer estallar por los aires. ya lo tengo. blablablá. ese que te pone nervioso. no somos el mundo entero. hostia. al máximo. . pero es porque en la vida eliges tú. me motiva a tope. dar la felicidad. No. no puedo quitarme a ese maricón del coco. reducirlo a la nada. y elegir. y luego todo el mundo hablaría de él. lo conozco.

Y tú lo has hecho. es sólo una cosa como tú. Está claro. Relativiza algo que es un tope. todos somos alguien. hacia la nada. cuando dejas a un lado la moral. como una especie de meta. si no. Eres algo que ni siquiera llegará a ser algo. y cada cual tiene que elegir.Es incluso tranquilo. es superguay para el hombre. cada cual elige. —Si no. Es el odio. no pasa nada. Spinoza. quieres echarlo fuera del mundo. Entonces te motivas y te concentras en alguien. bueno. Te morirás. Si tu quieres. y la vida. joder. realmente no es nada más. o en algo. —El odio fiel te motiva para seguir en pie. y luego te mueres. Pero. o lo peor. te pones a querer que no sea nada. el sufrimiento. que es completamente igual. es igual. Es superimportante. al pensar que es igual. y eso relativiza. y te pones a odiarla en serio. me refiero a que te mueres igual. en la vida. Es lo mismo. Eso es. no eres nada. Y él igual. es superimportante todo lo que te estoy diciendo. Superimportante. me refiero que no es nada más. ¿no?. algo te arrastra. o incluso que no hagas nada. y todo el mundo lo sabe. todo lo que deduces. Te da un objetivo en la vida. claro. vale. si piensas bien. justamente. no es posible. sabes lo que haces. Y hay otras personas. el bullshit y demás. ¿Comprendes lo que te estoy diciendo? Piénsatelo. pero una persona es mejor. gracias a eso. todo lo que tú quieras. Da un salto casi sin moverse de sitio. incluso que estás haciendo algo grandioso. ¿me escuchas?. que el gilipollas o el gran nazi. has pensado en todo eso. y ¡plaf!. se levanta. es algo. ¿vale? »Cuando piensas bien en la vida. o si tu quieres de culto. Y eso es todo. nada de nada. Pues sí. ni más ni menos que el capullo más total. Vale. eso es. en el mundo. Liz. y aunque tú sabes que es igual. ¡plaf!. te derrumbas. Es así de tonto. es exactamente lo mismo. Yo sé que vivo mientras lo arrastro…. no es nada grave. es que son sólo cosas. quiero decir. niegas que exista. vale. Porque tú has sido sólo algo. No hay nada. que por más que hagas lo mejor. bueno. te mueres. te pone bien. pero. ¿vale?. pero. Y además tú no eliges realmente. porque si no… Se pone nervioso. otras cosas. . y luego viene la sociedad y tal y cual. al final. si tú quieres una especie de idea. una cosa. después cada cual hace lo que quiere. bah…. ni más ni menos.

Busqué un libro de la mesilla de noche. lo sé. »Yo creo que el sida era de los maricas. como si ya no le dolieran las muelas. y tal y cual. tengo que espabilarme. el suyo no. Hacia el interior. estaba cansadísima. ella da la vida. necesito una obra. tiene que venderse. pero no pasa nada. así que lo odio. creo que hay que ser marica. y nosotros te protegemos. qué haces? —Tengo mogollón de ideas. sí. ¿entiendes? . de alguna manera. y llevó el ordenador portátil al salón. Y Dominique ha escogido eso. porque es mejor. él me había cansado. porque no somos víctimas. tú me ayudarás. la cosa de la madre. y la muerte es la hostia de importante. para nosotros era un supertesoro. esto tiene que hacerme famoso. ya lo creo. ¿me entiendes?. y Leibowitz también. —¿Lo vas a escribir? —Claro que sí. y el Estado y otras gilipolleces son una manera de hacer que la gente crea en el amor de las mujeres. la vida. —¿Will. quizá sí… Me eché. Porque tenemos miedo. está clarísimo. Y después pregunté: —¿Ya no te duelen las muelas? —Sí. la cosa empieza a funcionar en el buen sentido. Leibowitz estaba en Deauville con sus hijos. —Mmm… mmm —hice yo. la muerte. ¿vale? ¿No estás de acuerdo? —Bueno. Todo eso que te acabo de decir. Es superfiel. no me molestes. lo tengo que escribir. ¿vale?. —Voy a escribir un libro. Pero en realidad no. Yo no sabía qué decir. Finalmente se levantó de la cama. en calzoncillos. pero fíjate que es una cosa superpensada.

y así fue como vendió lo que vendió. de genio. 26 El libro de William fue publicado gracias a Claude. eh? Eso está por ver. y después. ustedes tienen suerte. cuando nos dimos cuenta. De modo que vale. y nadie escuchaba ya lo que decía. y que habla. tengo razón. ¿quién habla? Durante cuatrocientas tres páginas. exaltado. Formaba parte del movimiento de entonces. nosotros. Toma título. pero así fue como Claude lo presentó. Montaigne. pues. Va de alguien que habla y los demás lo miran hablar. los modernos. la autoficción. se lo voy a resumir. en el estilo: mientras yo hable. Algo que había empezado con el hijo de Mónica. William encajaba bien ahí dentro. tengo la palabra y eso se llama un libro. va de un tipo bastante liado. del . se había convertido en un estilo. que no teníamos nada más que decir del mundo. de consoladores. Cosa que significa que no hay una historia. pero yo. pero lo miraban hablar. Megalomaniac Panic Demence H. autoficción. Al cabo de quince años. que revuelve las cosas del derecho y del revés. J. Bueno. tengo razón. se titulaba el libro. Algo que empezó la primera vez que un hombre prehistórico hizo el experimento de hablar de sí mismo para conseguir poder. sobre todo. que ponemos en escena. y luego la cosa había acabado llevando ese nombre cuando Serge Doubrovsky publicó Fils en el 77. un conocido que trabajaba en Fayard. J. hay un discurso. ¿quién. Yo no sé nada de eso. Rousseau. puedo mentir o no tener nada que decir. aparte de nosotros mismos. vale. Era.

de preservativos. Tiene un sexo gigantesco. amigo). y le dice: tú eres un genio de cojones. Bueno. y además es él quien lo dice. Él queda asqueado. (Will). William. capaz de resolver problemas algebraicos de Grothendieck a los quince años (encontró el nombre en la enciclopedia Larousse). para qué demonios ser un genio!. y además a los que no saben les da igual. llamémosle William (él se llama «yo»). pero no sabes nada de la vida. Le dicen: vale. no son tonterías. recuerdo a aquellos que se han incorporado en marcha que esto no es una historia). Los adultos piensan que todos los hombres son iguales. porque cuando redactaba una hoja ya no se acordaba de las demás. de carne y de verduras. pero eso pone de los nervios a los demás adultos (nosotros. digresión sobre las neurociencias: William copia íntegramente . y se masturba cinco veces al día. hace topología no conmutativa. se lo piden a un tipo con gafas que cobra por hacer eso en una universidad cualquiera. totalmente. además. que ya es decir). no sabe qué hacer con él (¿para qué sirve un sexo?. Después. es un joven superdotado (con un coeficiente intelectual igual al número de páginas del libro. para equilibrar la balanza (como es demasiado fuerte. sino «fragmentos» (el término procede de Claude. ahora veamos lo que tienes entre las piernas.ambiente. se pregunta). Puesto que Will («yo») es muy superior. tú acabas de unificar todas las teorías del campo. así que eso ya deja de ser una ventaja. vale. exclama «yo». ¡Joder. consideran que en realidad es demasiado débil. un periodista viene a entrevistarlo (es la hostia de guapo. Ahí. No hay capítulos. eres un genio de la hostia. De vez en cuando lee a Nietzsche. Cuidado. por si acaso no lo habían entendido. de Leibowitz. que lo humillan. es muy fuerte. Es fuertísimo. Se convierte en un adulto y ahí empiezan los problemas. Ahí. ¿vale?). y vuelve a leer a Nietzsche). bastantes adultos saben resolver los problemas algebraicos de Grothendieck. ya sabemos lo que tienes en el cerebro. en Megalomaniac Panic Demence H (vamos a llamarlo MPDH. eso quiere decir simplemente que había varias hojas entre las cuales Will no había escrito «continuación». y lo dice (estoy resumiendo. y se hartaba). resultado igual a cero. para nosotros será más sencillo. también llamados el lector).

sobre todo en lo de la comida. . Somos unos putos animales que se convertirán en máquinas. Ahí. William (en fin. mediante artefactos. de los esposos Churchland. el que habla y dice «yo») le roba el carnet de prensa (digresión sobre la corrupción en el periodismo y Pierre Bourdieu. en realidad el periodista es víctima de Will en su propio apartamento de París. Ahí interviene el fragmento central sobre el odio. porque el mundo es un Caos auto-conectado con el cerebro. ya no habrá mujeres. en realidad. y acaba con un párrafo sobre la transhumanidad: el cerebro no es más que impulsos eléctricos. Entonces se percata. El periodista y William hacen el amor todo el tiempo. un cerebro y una polla. la política. ya no podrán putearnos más con el cuerpo. una bestialidad. el poder y la homosexualidad. porque la carne es el cuerpo con el que todavía no nos hemos relacionado.mentira. entre la polla y el cerebro. lo adoro. te chupa toda la energía vital y el hombre llegará a ser posanimal el día en que sea autótrofo y deje de comer animales. joder. ahí. hay incesantes escenas de sexo. resulta que eres un animal. si no recuerdo mal. ahí. Además. gracias a las nanotecnologías.fragmentos de textos de Changeux. Odio = (amor + muerte) . sin el Padre. Pero en fin… El periodista tiene mucho pelo. es un asco. como los prehumanos. metiendo aquí y allá alguna polla genéticamente modificada. Y ahí. será un problema superado. no seremos más que lo que somos. el mundo virtual y el Caos. heteroestalinista) y se hace pasar por él. dentro de unos años. y además las mujeres vomitan a sus bebés. es muchísimo más claro. Por alguna razón misteriosa. pueden leerse mi capítulo anterior. voy a buscar una aspirina. digresión sobre la carne: hay que ser vegetariano. digresión al cuadrado sobre Morrissey y Meat is Murder. en cursiva. porque mientras pones algo animal en ti. podremos transferirlo todo a los procesadores. no se modifica genéticamente para evitar el sida. con rabia y lleno de odio. que mantiene una relación con un chimpancé (hembra) y así fue como pilló el sida. es que Morrissey es genial. digresión sobre los chimpancés. y la polla es Dios. digresiones sobre Spinoza.

y los patés vegetarianos a base de algas. un pasaje sobre los indios de la Amazonia. Bueno. pero que de repente ocupa un lugar gigantesco en tu vida durante un día o dos. en paralelo. página 387). El periodista y William se pelean porque comen carne (ahí. sobre las gaviotas. Bareback forever. y de la guillotina. un extracto de la guía Lonely Planet. ¿Quién se comerá el rabo? (título del antepenúltimo fragmento. que se percata de que el otro no tiene polla. Una escena de antropofagia. un sexo demasiado largo. El preservativo es el Estado en un culo. En realidad. Ya estamos fuera». Ahí. Como un potente dolor de cabeza. La experiencia de lo Absoluto. No podemos salir de aquí. y se masturba continuamente. Me matará. Pero yo ya estoy fuera. Al final. están en el mundo. y eso es algo que no se puede negar. John Holmes. y asesino. es el periodista quien lo asesina. desde Luis XIV y la lana de cordero. »Siento sus manos en mi cuello. lleva implantado un nanoconsolador de cyborg. seguro que no es. elogio del puré. porque Lévi-Strauss no se enteró de nada en lo de la comida como intercambio político simbólico del sexo. Es el fin. defensor del condón. digresión sobre la zoosfera. Gran Protector de la Vida: gran madre castradora de los maricas. por qué se desmaya cuando tiene una erección. y un objeto muy feo. el actor porno. quiero salir. con la realidad. Sigue una historia bastante fragmentaria del preservativo. pero ni siquiera malo. Se pelean. con un condón chapado en oro. El periodista nunca quiere hacerle exhibiciones en calzoncillos a Will. »Me ahogo. y por qué el psicoanálisis no existe). desde María Antonieta. y sin embargo existen. mal hecho. digresión sobre «Dominique Rossi. Es el tipo de libro del que no tienes ni puta idea de qué relación tiene con el mundo alrededor. Él mira a su alrededor. Guantes de látex. . en que el periodista resulta ser el padre de William. porque tiene erecciones blandas. Las verduras. al final de todo. Entonces empieza a frecuentar las orgías de París. la polla es la libertad en un calzoncillo. que queda en el aire. El protagonista (no es una historia) ve películas de etología animal. El personaje se suicida (lo matan) metiendo la cabeza en una bolsa de plástico del Monoprix. inútil. Hay un momento. Incluso hay violines.

un joven superdotado. citaba a un actor porno que no conozco. ya se acabó. a partir de un patchwork monstruoso de citas sacadas de internet o de mi propia biblioteca. Convincente en sus momentos de locura. a pesar de las evidentes faltas de control y el escaso éxito del conjunto. lectura fragmentaria. pero. sin la menor planificación consciente o inconsciente. El libro no es más que un síntoma… William no quería que lo leyeran. no es decir gran cosa. de momento. se lo tomaron al pie de la letra. en fin. sino que lo vieran a él escribiéndolo. Una conciencia despierta y los vértigos de una verdad. Maurice Dantec mandó desde Canadá una reseña para Les Inrockuptibles. porque Will no entendía gran cosa de todo aquello. Algunos. Digamos que era caóticamente el caos. no. desde luego. presenta piezas fragmentarias de un recorrido iniciático caótico. Recuerdo un artículo muy corto. a Deleuze y a Kurzweil. cosa que no es muy frecuente. Unos pasajes controvertidos que crearán debate. por lo menos. Bueno. los menos avispados. y ahora las críticas. Bueno. permanecer. y el libro no está hecho para eso. y decir la verdad sobre ese libro escrito en un estado de trance totalmente chungo. definitivamente. No está escrito «fin». Séanos permitido. en Le Monde des Livres. la sensación del ambiente underground. La verdad no tenía nada que ver con todo aquello. la informática y el odio amoroso. a Francis Bacon. Me dio mucho dolor de cabeza. porque yo me lo he leído entero. sin ningún orden. Le dije: . ésta es la verdad: un auténtico caos. dubitativos». William Miller genera la chispa de la singularidad pura. en la confusión de un mundo marcado por la sexualidad. una especie de breve. En el caos de la lengua. que venía a decir más o menos: «William Miller. A escritura fragmentaria. Es indiscutible que había una especie de deseo de libertad. si es que alguien los lee. Technikart y la mayoría de revistas y fanzines «enrollados» vieron en el libro la emergencia de una subjetividad. El periodista había intentado ser justo con aquella «novela» totalmente injusta. efectivamente. No tengo más opiniones sobre este tema. y sospecho que a la mayoría de las pocas personas que lo compraron. la carne.

Era. Nos tomamos una sopa caliente delante de la tele. el condón mata». tal vez. Es un auténtico libro de culto en potencia. muy bien. Y volvimos a ver la tele. —No está nada mal. No te has enterado de nada. esto es una bomba de efecto retardado. sobre todo por el antepenúltimo fragmento: «El sida hace vivir. El libro no se vendió mucho. en el ambiente. Daban una adaptación de La Belle Hélène. Will. una de esas cosas que sólo son conocidas por unos pocos. que me dijo: —Espera a ver. . ahora ya eres todo un escritor. —Ah. Yo lo que soy es un puto texto. Liz. vale. por la razón principal de que no son conocidas por muchos. es la locura. tú no te das cuenta. Me encontré con un amigo. Él hizo estallar un globo de chicle: —Qué va. cuantitativamente hablando. en el periódico. pero dio mucho que hablar.

mirando distraídamente la pantalla. intervenciones de artistas y particulares. al público. frunciendo el ceño de preocupación. Pero vamos. ya lo sé. en el sofá. me haces mucho daño. a tocarnos los huevos? El sida es . ¿a qué vienen. Will sacaba la lengua. Yo me estaba depilando. sí. era lo normal. cuyo objetivo consistía en reunir el máximo de fondos posible a favor de la investigación contra el virus del sida. me fijé en la pantalla: Jean-Luc Delarue en traje casual y otros presentadores. como decía aquél. —Para. cariño. con un lazo rojo en la solapa de la americana. —Ya lo sé. Parecían robots activados en la función emotiva. —Tiras con un golpe seco. ¿puedes ayudarme? —¡Oh. ya lo creo. en forma de donaciones particulares. «hay que ayudar». Para concentrarme en otro tema. durante doce horas. en serio. con el que miraban a los testigos. para. ja! —se reía Will delante de la pantalla—. —¡Ja. ¿vale? —Claro que sí. aquel pathos. especialmente televisiva. Liz. en este caso un conjunto de animaciones. por favor. Cuando pienso que Dominique va a representar su papelón de madero en esa caca… A fin de cuentas. me encanta arrancar pelos! Me hacía cosquillas. —Will. todo el mundo está en su lugar en el mundo. y aquella seriedad. —Mira a esas pedorras. 27 Sidaction 2000 era una especie de gran manifestación mediática. con los pelos hechos un campo de batalla.

es nuestro. Nadie querría dejarse follar por esa guarra. en una tarima blanca dominada por televisores que presentaban imágenes de niños africanos infectados. Si quiere pillar la cosa. llevaba una camisa roja y tenía un ligero tic en el párpado. Will.nuestro. —De 1988 a 2000. a la crítica de los medios de comunicación. Usted lleva ya ocho años. no ocho. Joder. Canal + y M6. luchando por la prevención… Dominique lo puso en su sitio. Además. Liz. France 2. sentado en la esquina de un cubo blanco (color puro. son doce años. Cuando estaba arrancando la tira de la piel untada de cera caliente. lloriqueando para que les den pasta. para vencer la epidemia. es como la vida… —Willie… —No. Pasta. Necesitamos todas las fuerzas. respetuoso). muchas gracias… Por un montón de razones. no sabía muy bien . mamón. Vale. France 3. —¡Ay. que te enterarás. a ver. Nadie querría follar con él. joder. te lo aseguro… Mira cómo ha terminado eso. con ese careto. a cierta fidelidad a su juventud. Mira a ese mamón. gilipollas. me da ganas de vomitar. Will estaba fascinado por la conjunción de la pantalla y el hombre. si quieres hablar del tema. en directo. toda la comunidad gay ha acabado besándole el culo a la televisión. Dónde ha ido a parar la utopía marica. que ha apoyado la iniciativa de todos los canales televisivos. ligadas a su generación. presidente de la asociación Stand. dime. ven. el tribuno natural. él. creo. ahí. no presidente. TF1. yo soy portavoz. con la música de «Drive» de los Cars. muy seco. no. de eso hablan los que lo tienen. ese pájaro tendrá que pedir que le hagan una transfusión. y no cualquier hombre. qué diablos haces! En la pantalla. Dominique no se sentía muy a gusto en la televisión. si no me equivoco en las cuentas. todas esas gilipolleces. Mira qué culo gordo. Will se interrumpió. joder. entre dos cantantes comprometidos y un jugador de rugby en sudadera bicolor con el lema: «Solidaridad» y cara de tonto. es un privilegio tenerlo aquí. de la asociación. En pleno tirón. Dominique acababa de coger el micro. todas las voluntades. la prevención. —Dominique Rossi.

eso es… —… queremos denunciar públicamente las prácticas de un individuo que. En el pasado. —Qué malo es. Tenía una tira de pelos colgando de mi axila. Estaba acostumbrado a la tele. Seguía representando su papel de conspirador leninista de un día de octubre. acusamos al Estado… —Anda. Tragó saliva. ahora mismo. auténticos crímenes contra los cuales… . y sobaba demasiado el micro. —No podemos cerrar los ojos. a día de hoy. Dominique se sacó del bolsillo un papelito doblado. —Gracias por mi feminidad. Will… —… mediante este comunicado. Hice una mueca intentando poner remedio a la cosa. comete. y tú también. Will era más joven y sabía perfectamente mirar a la cámara como si fueras tú. Will. qué bobo… ¿Se ha olvidado de quitarse la cosa esa que lleva en el culo. tenía gestos de actor de teatro en el cine. mira. ji. ahora se hace el niño malo…. Y gente que es responsable. caraculo. Will. Will se divertía como un loco. con un aire excesivamente ceremonioso. —¿Qué diablos hace? —Yo no estoy aquí para dar el espectáculo.dónde mirar. o qué? Will se tronchaba de risa. y tú. gilipollas. mediante sus actos y palabras. Will se burlaba de él. yo y todos los responsables de Stand… —Los responsables. y escucha… —… al Estado y a la industria farmacéutica. Actualmente. ji. ji… —Cállate ya. Todavía hoy día hay gente que muere. —Parece Giscard dimitiendo. incluso entre las filas de las víctimas… —La víctima lo serás tú. —Shhh… —… los hay que juegan a ser verdugos… —¿Qué? —Cállate.

sus preferencias sexuales… —¿Qué diablos está diciendo. y por eso. preocupados por la vida. Cuando el gusano está dentro de la fruta. sea cual sea su origen. el presentador. la nuestra. aclarándose la garganta. —Qué mariconazo…. —… apóstol de las relaciones sexuales sin protección. al escritor William Miller… Willie se quedó petrificado en el sofá. esta noche. que ellos destruían. cuando unos individuos matan a sabiendas a sus semejantes y ponen en peligro la vida de los más debilitados. y destruir nunca es bueno. denunciamos públicamente. nuestro deber es plantar cara públicamente a las consecuencias de su actuación. —… sus existencias. Estamos contra la delación. La polémica estaba en el aire. pero cuando se trata de traidores y asesinos. matizó un poco los procedimientos «un poco extremados» de Stand. con tal violencia que tuve que comprarme otro televisor. con la lengua casi colgando. Willie se quedó con la boca abierta. qué mierdas nos está contando…? Yo no dije nada más. hay que saber replicar. —… en medio de este espectáculo de autosatisfacción… Doum hizo un gesto señalando el plató a su alrededor. lo aniquilaré. pero desde luego afirmó que había que rechazar a todos aquellos que destruían con inconsciencia y barbarie todos los esfuerzos que se hacían sin cesar para salvar vidas. que ponemos a disposición del público. por crimen de infección voluntaria. —Qué mariconazo…. William se rascó frenéticamente el cráneo. —… nosotros. No claudicaremos. Estamos defendiendo la vida. qué mariconazo… En el plató la gente aplaudía sin saber muy bien a quién o a qué. No vacilaremos. la supervivencia de las víctimas. responsable de la infección de al menos once personas. poseemos testimonios y pruebas de sus actos y palabras. al mandar ustedes sus donativos al… En la mitad del número de teléfono. Estaba temblando ligeramente. William lanzó el aparato a la pantalla. . a partir de ahora ya nada sería igual.

Hay que tomar partido .

Allí tenía muy buena fama. y sobre todo artículos. cuando ya sabemos que el sida. más o menos. Hubo revuelo en Blason y las filas se cerraron en torno a Doumé. fue la chispa que encendió el polvorín. más que aquí. y visto de lejos. A partir del 96. Tenía una influencia creciente sobre Blason. vemos claramente que . no lo usaré nunca más». nadie es profeta en su tierra. a día de hoy. Todo este sex panic. «Actualmente —decía Will— sabemos que el sida es ante todo el nombre de un argumento moral. En realidad. ¿no?. El tiempo pasaba. que él transcribió. «It’s the new Michel Foucault». Will entrevistaba regularmente a actores porno. Una entrevista con Aiden Shaw. El escritor y actor declaraba: «Ya estoy harto de usar condón. Willie se pasaba el tiempo defendiendo la libertad individual contra la cruzada moral de lo que él llamaba los colaboracionistas: las instituciones profesionales de la prevención. Yo me encontraba en una etapa de paso a la treintena depresiva. 28 A principios de la década de 2000. sólo vi a Will de manera intermitente. y la primera sacudida se produjo a propósito de una frase de Scott O’Hara. Will era el contacto en París del underground americano. para Blason. Viajaba allí regularmente. se podrá curar. cosa que en los demás siempre me había molestado. que sirve para intervenir policialmente en nuestra sexualidad. el famoso actor porno. se limitaba a escribir pequeños textos. más bien oscuros. parecía bastante cambiado. decían. más o menos. de cuando Doumé lo había llevado con él. Conservaba buenos contactos en los Estados Unidos.

un poco más distante. ¿tú qué opinas?» —Yo no puedo imaginarme teniendo una vida sexual safe. Leibowitz no se lo creyó. contrarrevolucionario de derechas. Cuando vemos que actualmente un tipo como Dominique Rossi. como gift giver. —Está claro —respondía Will—. pero la diferencia entre follar con condón y follar sin condón es realmente inmensa. para castrarla. con consentimiento completo. se expresaba mejor. en realidad no sé nada. Willie regresó a Francia. su representante en Blason. Me extrañó que condujera. es lo que más me gusta. En realidad tenía chófer. ¿no?. colabora con el Ministerio de Sanidad francés. y así asimilarla. . Yo.ha tenido como función hacer la comunidad gay normal. por culpa de Leibo—. cosa que es totalmente moralizante. donde hacía la carrera. es algo totalmente político. que había crecido mucho. porque es una relación de dos. tenía los músculos hipertrofiados. Un poco más duro. ¿dónde está la libertad? El seropositivo activo será culpabilizado. Un mes después de su regreso —yo estaba totalmente derrotada. Casi nunca me llamaba. me dijo que pasaría a buscarme. se había afeitado la parte superior del cráneo. Tiempo atrás. como se hace desde hace años. ¿verdad?. y preconiza la delación generalizada contra el sexo libre. Cuando ves que algunos empiezan a hablar de crimen refiriéndose a relaciones entre. Vestía ropa de lujo. y el sexo sin protección es uno de estos riesgos. no los lados. Quería verme. y llevaba una barba muy fina. con un bug chaser. no es más que un trozo de caucho. mira. No es que no me gusten los condones. William me dijo que lo había recogido cerca de la facultad Dauphine. Ya es hora de comprender la dimensión política del skin to skin. Y fingir. era Ali. Ali conducía siempre sin decir nada. aceptable. que data de Vichy. Quieren prohibir el placer. Llevaba anillos. que no hay diferencia es una gilipollez. Estaba muy diferente. relaciones entre compañeros serodiscordantes. Yo soy del tipo de personas que toman drogas. Era el novio de Will. que les gusta asumir riesgos. un intercambio de deseos.

Poco a poco. yo fui dándome cuenta de lo que representaba para los más jóvenes. sobre todo comparado conmigo. Hicimos la ronda de los bares del Marais: Thermik. Era hermoso. con un . ahora. En las paredes. pobrecitas. tenías la impresión de que lo estabas viendo en foto. Unos crios. Will alquilaba un coche enorme. ¡Joder. sentado en un taburete. en la caja. —Es el local —musitó Will. de principios de los noventa. aquellos que yo no conocía. los carteles de prevención de Stand. Mixer. bellos como Apolos high-tech. diez años ya. Parecía terriblemente joven. No había lubricante ni condones. y tenía algo. ellas no salen hasta tarde. man. En cada parada las filas iban engrosando. y que decían: «Era demasiado bonito. Will era el ídolo. Se estaba fumando tranquilamente un peta en el asiento trasero. a los dieciséis o diecisiete años. como el aura de un auténtico icono. decidía. Llevaba un boa sobre la camiseta. Se lo tenía muy creído. En realidad. Duplex. es malo para la salud… Aquellos jóvenes esculturales. Los grupos antisida se habían quedado totalmente desconectados de la realidad del ambiente. Cox. Contrat. Un auténtico ejército. que vino a decirme que me pusiera un condón. hasta que me topé con la cara del tipo ese en el cuarto oscuro. se partían el pecho de risa. estaban enmarcados como recuerdos de un museo. —Hay fiesta del slip en el Arène… —No. y Will saludaba a los chicos con la cabeza. La cosa solía terminar en el Dépôt. Además. que no conocería a través de Doumé. hay que ser facha!». como los de los clips de r’n’b. perforados. los que llegaban a París desde las provincias. y añadió: «SI. Will se rió: las mariconas de Dominique no se atreverían a entrar aquí. Yo me esperaba detrás de él. ¿Y tú gozas condonando sin follón?». Se sacó del bolsillo un cartel de Stand arrugado: «¿Gozas follando sin condón?». todos. —¿Al Globe? ¿Al Transfert? —Es de temer que todavía haya lederonas vestidas como en los setenta. Los chavales estaban impresionados. que se había convertido en una hidra incontrolable. Will. aquí mandamos nosotros.

Y Will siempre añadía al final: —Es una cuestión política. Sólo me dio tiempo de ver cómo Will empezaba a darle la lata a un tipo con pinta de treintañero. Empezó a lanzar un discurso sobre el orden moral. —Estamos aquí para disfrutar. —Pues no. el MAG. ya os he dicho que ese Dominique Rossi… Le interrumpí. Olía bien en los cuartos oscuros en los que entramos. hijoputa… Había cinco o seis chicos que pasaban haciendo propaganda de la prevención. El otro le dio un empujón. continuaba siendo caótico. con un nuevo lubricante y condones gratuitos. porque se estaba poniendo un condón al fondo del cuarto. no todo el mundo lo hace así. Los demás escuchaban. pero no lo decían. el Centro Gay y Lésbico. —¿No te lo han dicho? Ahora todo el mundo lo hace así. la culpabilización incesante. —Parecen monjitas… . —Lo que tienes que hacer es metérsela. por lo menos esto no lo había perdido. Era evidente que a aquellos jóvenes no les gustaban los colectivos. —Joder. me ha hecho pasar las ganas. Es una cuestión política. —Quiero saber cómo está Dominique.rotulador y lo pegó en la pared del bar con celo. déjate de… Se lo quitó. —Vale. Masculló algo. nos abrimos. Las bromas se centraban en las asociaciones: Aquahomo. —Es la vergüenza. —Y añadió—: Es una cuestión estratégica. porque esa puta generación ya no sabe empalmarse. Los chicos protegieron a Will. Will? Las luces flotaban. —¿Qué quieres saber.

la policía…. —Eso es. Se pasaba la mayor parte del tiempo respondiendo a los anuncios de internet. largo… Los otros trataban de argumentar. orgías con seropositivos. explicando las modalidades del tratamiento de urgencia y dando las señas del hospital Saint-Louis. es superexcitante. que organizaba consultas-entrevistas para los seropositivos. Eché un vistazo por encima de su hombro. era un poco como un hijo mío. lárgate. Will vino a mi casa. En realidad. Los fecundo. ¡la guerra! Es el amor. —Lo decía en broma. Bareback horse-riding. mujer. Will? ¿Qué estás haciendo? . gritando: —¡Asesinos! —Mariconas viejas. Liz. Es la guerra. Estaban en la entrada. es la russian roulette. Es como un don. No tenía nada que ver con todo aquello. todo eso. Aquí queremos polvos de los auténticos… Yo me marché en medio del alboroto. qué peste… —Pues por ahí apesta a muerte. —¿A qué viene todo ese lenguaje. Los preñamos. ¿Qué significa eso? —Montar a pelo. Significa follar libremente. vino y se instaló. montártelo sin nada. Montar un buen semental. —Es que somos monjitas. No hablaba mucho. y vienen los seronegativos para ser fecundados. el bareback es algo muy serio. O si quieres. Spinoza. ¿comprendes?. es un límite místico. puede que sea el fuck of death. o puede que no. —Puaj…. en París. —Quieres decir sin condón. Al cabo de dos días. Tenía un horrible dolor de muelas. desde luego. —¿Sigues con esas historias del barback? —Joder. —¿Y le pasas la enfermedad a la gente? —Pues sí. —Me estoy haciendo una agenda de direcciones —decía. Estoy montando unas conversión parties. es un poco underground. ¿vale?.

no te ofendas. que gestionan con la parienta. y la querida. que tú no entiendes nada. para sobrevivir. Es puro sexo. la familia. Me había dado un poco de asco. —Tú eres straight. —Tú no puedes comprenderlo. no estás en el ajo. son como los imbéciles del 68. . eres safe. y además no tienes cojones. es una simple constatación. por cierto. para vivir. Y los jóvenes lo que quieren es divertirse. ¿No te parece un poco infantil? ¿No te da vergüenza? —Anda. bueno. sí. quita ya. es la hostia.¿Es para quedar más comunitario? —Es que la comunidad se está reconstruyendo. placer total. Un día u otro todos vamos a diñarla. ¿entiendes? Es la juventud. —Vale. follar de verdad. Es una especie de gran condón hipócrita en el que está metido todo el planeta. Yo me reía. —«Agujero jugoso busca chorro potente. y toda la gente que habla bajito para no molestar a nadie. —Tú no puedes ver hasta qué punto nos putea el mundo. —No me gusta mucho que uses mi ordenador para mandar mensajes de este tipo… Me incliné sobre su hombro. ya no puedes decir «polla» a un niño sin que te metan en el trullo y tienes a los maderos del tipo de Dominique a quienes les parece normal. entre los jóvenes. Will. que han acabado en el Senado y que gestionan. y toda la gente que se muere sin decir nada. Liz. que quieren que los maricas colaboren con la sociedad. no lo digo por insultar. que te dicen cómo tienes que follar. joder. No son cosas de mujeres. esto me recuerda a alguien. Pero. Ya no se puede fumar. Tecleaba con fuerza. sí. ya no puedes correr en la carretera con el coche. yo los asocio. Y es algo político. El tipo de momento en que preferimos no tener sexo. no sé quién fue que lo dijo. Me encendí un cigarrillo. Se volvió. él no. las mejores cosas ocurren ahí. como en los Estados Unidos. de la clase que sea. hay muchísimos jóvenes aquí. yo juego un papel. hasta qué punto todo el mundo se pasa la vida fingiendo. maricona sumisa para macho con los huevos bien llenos». es algo liberador.

Le serví un café a Ali. —Mmm… Os lleváis bien. la abuelita con el novio del hijo. Yo llevaba un chal sobre los hombros y debía parecer una anciana. A ver. Él es una estrella. Sonreía. que hace frío… Pfff. no te puedes imaginar. Mola mogollón cuando ves a todos esos yogurines que vienen a verme. »No somos maricas para eso… Somos maricas porque damos por culo a la sociedad. —Mmm… ¿Eres seropositivo? Sonrió. vale la pena jugarse la vida por eso. Will —le dije para complacerlo. impenetrable. Y es… Llamaron a la puerta. ya empiezas a morir. —Pues cuando naces. Ali? . Que os divirtáis mucho. era como un indigente que te quiere enseñar la verdad sobre Einstein y la relatividad. No me gustaba mucho cuando me tomaba por imbécil. —Todavía estamos juntos. La vida no existe. pero no sé qué. Le dije que subiera. y me dan las gracias. Lo disfrutas. ¿tú sabes cuándo empezamos a morir? Yo suspiré. Había en él algo de impertinente. no me lo podía creer. que morimos. Un hombre misterioso. Saben a esperma. y te interpelaba así. Will fue al baño a arreglarse. —No. desde la polla. comprendes. Willie y tú. y abrigaos. señora. joder —estaba excitado—. Ali venía a buscarlo. —Muchas gracias. porque no queremos colaborar. ¿por qué? —¿Fue Will? —¿Fue Will qué? —¿Fue Will quien te contagió? —¿Por qué? Sacudí la cabeza. ¿verdad? Él asintió. —¿Cuántos años tienes. y porque sabemos que no vivimos. ¡Nos morimos desde el principio! Lo único que existe es el placer. joder. —Sí. Los impulsos neuronales. a post cum.

Eso es maniqueísmo. Te cogí un poco de pasta. Liz. El aire glacial casi me quemaba y me quedé mucho tiempo entumecida. Se reía con sorna. es una cosa buena. como Dominique. te tomas las proteasas y la triterapia. Se había puesto los guantes. Apareció Will. para él yo era una burguesa blanca. Como decía Doumé: «Joder. Fui a pasear a pesar del frío. Es un acto político. Sólo pude decir… —No hagáis tonterías… —No. Yo era una madre desamparada. cuanto más cabrón más guapo». A propósito. Se acabó el chantaje del establishment antisida. Es para la jubilación. antes le gustaban mucho los vídeos. hay que protegerse. no tenía bufanda ni guantes. . Y se encogió de hombros: —Además. resplandeciente. mis modales…. Ali me dio la mano con un aire respetuosamente irónico. —Ah. Chao y que… —hizo el signo de las comillas con los dedos índice y corazón de las dos manos— «folies» bien con Mister Decadencia. —No somos víctimas. —Vamos a una orgía. no te he dado las gracias. el rollo o prácticas de alto riesgo o protección. estaba sola. —Veintidós. que sólo podía pensar horrores de mí. Dejó una cinta de vídeo en la mesa baja de cristal. hay que elegir. el chico que apadriné. Bareback rider. yo aparezco brevemente. toma. sobre todo por su mujer. Will movió la cabeza. vestido con una camiseta negra. cuando te haces viejo. ese hijo de puta. —Cabronazo —le dije. —Es la película en la que aparece Tony Valenzuela. Y pásasela a Dominique. señora. Yo notaba perfectamente que mi apartamento. perfumado. Ya me dirás qué te parece. vosotros usáis… Ya sabes a qué me refiero. por cierto.

el que se corre eres tú. como si hubiera sido peor ir a calentarme junto a un fuego. un individuo que no comprende que ya hemos nacido. eso no les enseña nada. y después revientas. que no cometan los mismos errores. Es una cosa que no se puede comunicar… En ciertas condiciones es algo justo. Y eso no existe. Pensé de nuevo en una cosa que dijo Will dos o tres días atrás. y todos sus pobres sufrimientos idiotas. los recuerdos. en el que manifestaba su deseo de que esta generación no fuera destruida por la enfermedad como lo fue la precedente. ¡plaf!. Tiró el periódico al fuego: —Esa puta vieja de Dominique. Y eso es lo que no quieren reconocer esos tontos. pero esta vez de manera voluntaria. los vamos a sufrir igualmente. Lo que hacemos sólo es bueno para nosotros mismos. Quiere que las generaciones saquen provecho de su experiencia. cuando te corres. No somos responsables de los demás. que no pasen por los mismos sufrimientos… ¡Como un padre. todo lo que hemos podido acumular desaparece. Tienen miedo. que quiere vengarse de que hayamos nacido después de él. todo el placer. coordinado. y ellos no nos enseñan nada a nosotros. leyendo distraídamente un artículo firmado por Doumé en Libération. Ahí sí que no mientes. tienes las células achicharradas. »Te pasas la vida teniendo orgasmos. Haremos las mismas gilipolleces que él. junto a un tronco ardiendo. Sabes muy bien que es para ti. Se protegen. y todo se va a paseo contigo. Y es eso la experiencia. una chimenea. y no habrán servido para nada. sólo para él. para la posteridad. No sirve de nada hacer . Que ya hemos nacido. para convencerse de que habrá servido de algo que las hiciera. un radiador. joder! Es que es eso. »La moral sólo es para uno mismo.embriagada. pero siempre tiene algo de casual. porque la diñas. »Nada de lo que hacemos puede servir de lección a los demás. y que su vida de mierda no habrá servido de nada. un puto padre. Echas toda la leche fuera. no sólo para él. por eso mienten. en algún interior. sino para todo el mundo. o sea. Además. y al final todo desaparece. Lo recuerdas. pero siempre tiene algo de casual. al final. joder… »Quiere que hagamos las mismas gilipolleces que él. eres tú. ¿vale? Y. Se acabó. y él morirá. y que vamos a enterrarlo.

está muy bien.como que las cosas funcionan de otro modo. te aprovechas. no seríamos cada cual alguien diferente. —Si no. nos metemos en una bolsa de plástico y nos creemos que no acabaremos en el ataúd. Así mola más. Cada uno va a la suya. quiero decir que. coges lo que puedes. Se apretaba una compresa sobre la mandíbula inflamada. que estamos acompañados. que nos amamos. ya puestos. que somos solidarios y que nos protegemos. No hay condón que valga contra la muerte. que nos ayudamos. revientas y se acabó. .

Ni siquiera creo que fuera deliberado. Bueno. vale. puedes… —Pero si le doy aquí. Uno de sus primeros. bueno. supernervioso. 29 En el año 2000. bueno. porque me has dicho que clicara aquí. no corras tanto… —Ah. pero en concreto estamos todos en la unidad. —Vale. ¿tú sabes cómo se hace una página personal? Mandé venir a Antoine. ¿qué pasa? —No. entonces si lo que quiero poner es… puedo… —Espera. si eres principiante. ¡qué no habría hecho por mí! Will intentó ligárselo sin compasión. William estaba totalmente metido en internet. bueno. ya te lo he dicho. Jo…. es un poco como Spinoza. —Si te fijas. bombazos en la web fue colgar desde mi ordenador trece fotos que tenía de Doum-Doum. ya espero. intentaba explicarle algo. pues yo clico… —Espera treinta segundos. y últimos. con el que yo coqueteaba bastante. antiguo webmaster de una casa de discos. para empezar. Sólo hablaba de eso. Me había preguntado. Will. pero llenó toda una página especial de Dominique Rossi. y que había digitalizado gracias a mi escáner. y. con aire cándido: —Liz. —En Dreamwaver. espera. es superinteresante. y. al final Will tuvo su página personal. por favor. vale. —Vale. jo. el jefe de la sección multimedia. . haciendo melindres cada vez que Antoine.

Se nota que se lo permite porque en el momento de la foto está enamorado del chico que la toma y están los dos solos. los militantes. a lo largo de una regla graduada. la comunidad. Y enseñaba las trece fotos. estiraba un sexo. el suyo. Para los demás. negro y visiblemente espeso. aquí?». en el baño (los que están en el . Will escribe: «Yo siempre he dicho que pillamos el sida porque unos tipos en celo habían follado con chimpancés». agachado en el borde de la bañera. blando y en reposo. Está desnudo y tiene un aire profundamente idiota. Por lo demás. en la época. Ponía en epígrafe y en rojo sobre negro la frase que a Rossi le gustaba repetir en sus entrevistas: «Nadie podrá decir jamás que Dominique Rossi folló nunca sin condón». en cuyo centro una mano masculina. supongo que aquello implicaba una violencia insensata. con la mandíbula hacia delante. Dominique. entre ropa sucia y objetos de aseo. @3 Mejor calidad. la de Dominique. Will escribía: «De él se decía que follaba como un dios. Para Dominique. @2 Segunda polaroid. con un pie muy breve para cada una. En un cuarto de baño mal iluminado. Aparecía primero una polaroid. ¿No fue él quien escribió que una polla peluda es ya una mujer?». los jóvenes.«Algunas reflexiones sobre un Santo del Sida». hay que esperar las reservas. en pelotas. @1. era divertidísimo. El sexo se veía extraído de una masa de pelo tupido. reconocible por su gran anillo típico de la época marcado con una «S». desde mi punto de vista. es su época Jackson Five. está haciendo el mono. de apenas una línea. se rasca los sobacos apoyado en la alcachofa de la ducha fijada en la pared. Dominique. Will añadía como comentario: «¿Eso no es una doble negación? ¿O triple? ¿Hay alguien que sepa gramática. Aquello era de una extrema melancolía. once centímetros bien estirados en reposo. sin ninguna duda.

se lee: «polla pequeña». ese viejo arribista. Will comenta: «Ultimamente. Lo que tiene de turbador es que. y eso debía divertir a Will. entrar en un gabinete. Escrito con rotulador sobre sus rostros. se lo está limpiando. Will escribe: «Dominique Rossi y Jean-Michel Leibowitz son viejos amigos. A Dominique le gustaba mucho imitar a un perro. parece maquillado como Marianne. en pelotas. y con la otra algunas páginas arrancadas. La foto se hizo con disparador automático.ajo reconocen el apartamento de Saint-Paul). @6. «bebe pipí» y otros insultos más o menos legibles. Willie está de rodillas. está de cuatro patas sobre la moqueta. Era muy sociable. aquello no tenía nada de sexual. Doum. lleva una falda tricolor y le está chupando la polla a Dominique. con un collar de perro en el cuello. y presenta la cosa un poco como una vendedora de lencería. y pone una cara como de éxtasis. Dominique. Leibowitz. Le cuelga la lengua. @7.” Y tú ¿das la pata o meneas la cola. lleva un gorro frigio.»[4] @4 Dominique. habrá conseguido finalmente. Will escribe: «Tenía muchos amigos. en una cama. a Dominique se le ve muy metido en los pasillos del Ministerio de Sanidad de la República francesa». Tenemos que levantarnos. está sentado en la taza del váter. @5. lleva un pañuelo negro en la cabeza y un aro en la oreja. sostiene como si fuera un pancarta una gran fotografía que representa el comité de vigilancia de Stand (unas diez personas). gracias a sus viejas amistades. una vez más totalmente desnudo. Doum lleva un sombrero hongo. Quinta foto: muy clara. He mirado bien esa foto. borroso. Sostiene con una mano el libro de Leibowitz La fidelidad de una vida. sobre todo en las orgías». contrariamente a lo que pensarán todos los que la vean. imitando al moro de la bandera corsa. Will escribe: «Dominique dejó escrito: “Se acabó el tiempo en que ser homosexual significaba humillarse. hace el amor por delante con una mujer . tiene el culo ligeramente levantado. Doumé. y estoy totalmente segura. «folla con tailandeses». Dominique?». que tomó la foto. se le ve joven.

detrás de la cámara. y tres michelines. y no tiene ni una sola arruga en la frente. No parece que todo aquello le interese mucho. Yo no debía de estar en casa. cansado. El sexo de Doum está inerte. Tiene la cara chupada. Dominique y Will fruncen los ojos. @11. con el sexo al aire. un poco hundido en los abdominales. Parece que hace buen tiempo. mira a Will. con los calzoncillos bajados. sus rostros están mal encuadrados. Will anota: «Se diría que está mirando su alma». Will: «La pasión por la cerveza le llevará a la tumba». Parece agotado. Se le ven incluso las pecas. en la pantalla de la tele se ve la imagen de una peli de un porno bastante duro. echa la barriga hacia delante. lleva un largo abrigo de pieles. La foto es en blanco y negro. en Venecia. @8. Entre los dedos del muchacho. @10. En primer plano sobreexpuesto. Dominique. Su perfil se recorta sobre los árboles blanqueados y su aliento acaba de dejar como una pequeña nube vaporosa ante sus ojos. debieron de tomarse ellos mismos la foto estirando el brazo. No hay casi luz. Están sonriendo. el actor parece joven. el sexo de . aparentemente les da el sol. Detrás. el ambiente es sórdido. Dominique está meando en el bosque. Will no ha escrito nada. y se la mama un joven negro que intenta excitarlo simultáneamente con la mano. el vientre de Dominique. tirado sobre el sofá rojo cereza. Will añade: «Es un buen representante de la causa marica. Dominique Rossi es incapaz de tener una erección desde hace cinco años. Siempre les dejaba las llaves.visiblemente rubia. Will comenta: «Ya sólo se le levantaba el pulgar. Con las mujeres». Él está guapo. Dominique no está empalmado. ¿Os extraña?». Está incluso un poco asqueado. Naturalmente. Todo alrededor está cubierto de escarcha. @12. ojeroso. levanta el pulgar como diciendo: está bien. en camiseta. Doumé lo aprieta contra él. Will tiene un aire juvenil. @9. se adivina la Giudecca.

Internet es el pasado. Will? Con el poder que tiene internet. pero él ya pensaba en otra cosa.Dominique no parece reaccionar mucho. Y añadió: «Nunca hubo nada alegre en el pasado. en París. Lo único que hay que hacer es olvidarlo». Última foto: Dominique Rossi. Esto demuestra que el pasado es pura mierda. internet está totalmente superado. Todo el mundo. todo el mundo va a ver eso…». Al fondo. Will?». está down. cariño. la intimidad es el nombre que damos a las cochinadas que sólo podemos hacer escondidos de los demás. ¿Qué. está blando y no lleva preservativo. William decía: «Como decía Gide. Las bromas circulaban. siempre es algo triste. Me cuesta imaginar la pena que debió de sentir cuando le dijeron que echara un vistazo a la página web. disfrazado a la manera carnavalesca. Se acabó. como en un cumpleaños en una polaroid vieja. Debemos vivir con nuestro tiempo. funciona?». una cortina y una cama. @13. Tal vez Nueva York. y abre mucho los ojos en el momento de clavar en el látex una gran aguja de costurera. . Yo pregunté tristemente: «¿Qué quieres decir. Will concluye: «No nos cansaremos de repetirlo: Dominique no folló jamás sin condón». claro que no. Yo le decía: «¿No te das cuenta. Es lo mínimo para un marica». Will termina: «Dominique pone a prueba el condón. tiene en la mano un condón hinchado como un globo. incluso cuando fue alegre. —Liz. había visitado aquella página. A los de Stand no les había hecho ninguna gracia.

Aunque su influencia había disminuido en los últimos años. la homofobia y el cáncer de la red. Insistió en tres puntos: la política autoritaria de recuperación de un movimiento que Dominique había dejado de controlar. muy molesta para el movimiento. fotografías eróticas y recuerdos de Breton. Nombró a sus allegados para la dirección y pidió una política de urgencia encaminada a excluir a los elementos próximos al apóstol del barebacking. . comprado tres años antes con la herencia de Philippe: se subastó su colección de obras surrealistas. —Toda la vida de la asociación transcurre en la red… ¿Nos hemos de autoacusar? Internet homófobo. culpable de crímenes contra la humanidad. Dominique. ocupaba un confortable edificio en Aubervilliers. pero lo favorece. 30 Con el último grupito de amigos. perdió la calma. relativamente institucionalizado. ¿verdad? —No. Miller. la utilización insultante y muy grave de la expresión «crímenes contra la humanidad» aplicada a William Miller. Esta última expresión no cayó nada bien. la confusión total. excedido por los acontecimientos. Se levantó y soltó un delirio sobre internet. Un jueves por la tarde de 2001 llegó la auténtica batalla campal. que hacía Dominique entre su resentimiento personal y la política de la asociación. Ali dirigió el ataque contra la vieja guardia. Stand. Eso hizo reír a mucha gente. Los jóvenes se partían el pecho de risa. racista. Dominique dio el golpe en Stand.

Al fondo. Silbaron a Dominique. todo lo que nosotros…? —Guau. toqueteando un papelito con la punta de los dedos. —Sabes muy bien que yo rompí con mis padres. ¿o me equivoco? Todo el mundo sabía que Ali apoyaba la causa palestina. habían estado cerca de los Hermanos Musulmanes. Es evidente que compartís la misma visión del mundo. La famosa foto de la pancarta se les había atragantado. —Dominique…. también llamado Thierry. callaros… Dominique. es decir. no sé si tú estás en condiciones de darnos lecciones de moral. imperialista. y la vena del cuello le palpitaba como una cuerda rosa desde la oreja hasta el hombro. ¿no? Fue él quien escribió… Ali se encogió de hombros. otros lanzaban gritos de chimpancé. acabó sacando a la luz algunas acusaciones contra Ali que hasta entonces se había guardado. los de los años ochenta. ¿vale? Era el que «folla con tailandeses». Dominique. ultrasionista…. A los últimos «históricos». ¿Acaso yo te acuso de apoyar los atentados de Córcega? Dominique gritó: —¿Y tus relaciones con la República? Hiciste firmar a la asociación el manifiesto Banlieue-Palestine. en realidad. islamista. todo se va a la mierda. —Ya no hay moral. y el velo… —Estás totalmente histérico… —Uuuuu… Uuuuu… Ali terminó: —El manifiesto no tenía nada de islamista. guau… Hacían el perro. —Tus padres… Hossan Hassam. no les gustaba mucho la relación que Dominique había mantenido con Miller. tendríamos que ir pensando en cambiar de red. ¿pero es que no veis que ese tipo está destruyendo todo lo que yo…. fuera de sí. —Bueno. shhh. —Te ruego que no hables así de Jean-Michel Leibowitz. ¿eh. Doumé? Dominique gritaba. Se estaban burlando de él. Ya puedes irte con tu amigo Leibowitz. sus padres… .

y tu amigo de tu misma especie… —¿Cómo puedes…? —Déjame terminar… —No voy a tolerar… —¿Cuál es tu postura en el conflicto de Oriente Medio? Tus categorías están superadas. desde el intento de vandalismo del año pasado. es tu problema. y me tratas a mí de fascista. ya era incapaz de ser su cronista. el tercer piso de la sala de reuniones. «Estoy . Al día siguiente. estás completamente superado. —Voy a decirte lo que no puedes soportar. ha sido el principio del fin. Dominique. No puedes soportar que yo esté saliendo con Willie Miller. el fundador histórico de Stand publicaba un comunicado anunciando su dimisión por divergencias ideológicas insuperables. Lo que ocurre ahora no es más que la consecuencia lógica de aquello. un palestino es como un gay en un régimen homófobo. tu antiguo amante. Estaban todos. No eran muy entusiastas. Dominique recuperó su trabajo en el periódico. Le quedaban unos diez escasos. ideológicamente vas a la deriva. y además… —Yo no he… —Déjame terminar. pero al haber perdido el contacto con el mundo de la noche. levantó acta. Resulta que aquí el único fascista eres tú. los tiempos han cambiado. no soportas que un musulmán salga con un judío. Stand ha decidido dar la espalda a su vocación de prevención. Le deseo buena suerte». El edificio casi lujoso. Bueno. y tratas a William de fascista. porque nosotros somos solidarios… Actualmente. y la firma de su acta de defunción. los aperitivos y algunas galletas sobre la mesa cubierta con un mantel blanco… Dos guardias jurados protegían la entrada. Ali se levantó. «Stand ha optado por cerrar los ojos ante las prácticas criminales que destruyen la credibilidad de la comunidad y la diezman. tendrás que hacerte a la idea. ayuda e interpelación de los poderes públicos para caer en la demagogia y una confusión ideológica sin salida. somos solidarios. Doum contó sus últimos apoyos. Stand toma partido y asume responsabilidades en la lucha contra la ocupación.

qué iba a ser… —Me gustaría volver a ver a Leibowitz… Pero Leibowitz. sin hacer nada. Lo intentó. Conmigo era muy distinto. Le volvían los recuerdos. ahora. París está podrido». lo intentamos desde todos los puntos de vista. . Bebía bourbon. escuchan una especie de cosa hardcore. Los amigos que amaba se habían muerto. «He pasado página». y yo los grababa en el magnetófono. se ha convertido en un horror. los demás se habían alejado a medida que Dominique se había ido distanciando de la comunidad. Era como el silencio que sigue a un concierto ininterrumpido durante varios años. regularmente. Es totalmente superficial e irresponsable. me hace daño en los oídos. Se instaló una temporada en mi casa. Pero conmigo no era lo mismo. Liz. como criaturas. Yo no quiero ver eso. Echaba de menos las discusiones intelectuales. La música me emborracha. ya no tengo ganas de salir cada noche. Sólo folian pensando en la muerte. no habría aceptado un encuentro con él. Me los confiaba.cansado.

de otro mundo posible. el cuestionamiento de los valores intelectuales europeos. el izquierdismo que se reestructuraba y hablaba de dominantes y dominados. y el ataque contra su persona por parte de Ali. y si un homosexual de la izquierda pro palestina lo trataba de nazi. que pasaba por el reconocimiento del derecho de los palestinos a un Estado y la búsqueda de una paz justa. como siempre desde la guerra de Kippur. el conflicto entre el Estado judío y Palestina. y especialmente entre los movimientos de las minorías históricas. la asociación gay en ruinas. el ataque islamista a los Estados Unidos. Había que defender a Israel y había que defender a los Estados Unidos. que dominaba el mundo y representaba a Occidente. Pero pensaba que el islamismo radical. Si se le acusaba a él de ser sionista. una postura de defensa de la legitimidad israelí. Leibowitz escribió en Le Figaro una de sus crónicas semanales con el título: «Antisemitismo. el nuevo portavoz de Stand. Leibowitz mantenía. Veía una relación . la nueva causa de la izquierda». declarando: ahora las víctimas se han convertido en verdugos. 31 Todo se combinó y todo tomó sentido en la cabeza de Leibowitz. es que efectivamente debía de ser sionista y orgulloso de serlo. que funcionaba en términos de posiciones. que siempre se identificaban fantasmáticamente con los dominados. el altermundialismo. El 11 de septiembre de 2001. implícitamente. que lo había acusado de ser un «sionista». Ariel Sharon. antiamericano. porque él era judío. encontraría cierto caldo de cultivo entre la izquierda francesa. Lejos de las declaraciones del portavoz independiente del Likud. antisemita.

. Leibowitz se había quedado calvo. y un amigo de derechas dijo de él: —Se interesa por el mundo tal como está reflejado en su cabeza. pero los hechos. el mundo de fuera…. Volvía a leer a Genet. y es una lástima. de eso está desconectado. buscaba las raíces del mal.secreta y que se iba haciendo evidente entre la irresponsabilidad de la homosexualidad militante que se había vuelto radical y «milenarista» y el antisemitismo moderno. Es el peligro que corre la gente inteligente que piensa demasiado.

El amor verdadero .

esperaba con impaciencia rabiosa la próxima novela de «autoficción» de William Miller. Ahora Miller era más conocido y más importante que Dominique. que existía sobre todo por lo que hacía con él Miller. El libro estaba lleno de cotilleos malintencionados sobre mí. bastante oficial. la prevención del Estado. el altermundialismo. periodista hetero-deprimida en un periódico socialdeprimido.. Francamente. las mujeres. Aquí es donde entro en escena yo. sin corregir. . pero lo mismo». pelearse era una forma de amor. los homófobos. brevemente. Todo el mundo lo reconoció. con ocasión de la cual Will había fundado el EMMD. publicó un libro sobre mí. la izquierda. mi vagina. se esperaba un libro escandaloso de Miller sobre Ali. ilegible. Dominique. en el paroxismo del fenómeno. o tal vez de nuevo algo sobre los socialistas. El editor habló de «alterficción». nunca entendí por qué había hecho eso. sin el menor interés. mi lado de burguesa que no se acepta. Para él. las muy cabronas. Mis amigos son mis enemigos. «El Movimiento Marica Duro». Según la opinión general. La editorial Grasset publicó el libro aplicando una estrategia comprobada: «lo contrario. O en su defecto. yo no tengo ningún interés. un gran tocho sobre la derecha. 32 A finales de 2001. y mi aventura con un gran intelectual calvo. los árabes. el libro era una caca. mediáticamente hablando. Desde la ruptura. mis pechos caídos. entre William y Ali. Elizabeth L. Evidentemente. Leibowitz… Pues no. todo el mundo.

Liz. Son tristes». había aprovechado su ruptura con Ali para redescubrir sus raíces judías y leer la Torah. la burguesía. Will era incapaz de ser malo. No creía realmente en la existencia de los demás. Liz. Will parecía contento de su golpe. Will. tan sólo por ver. —Siempre me ha gustado Spinoza… Yo. ¿Salimos? No le guardo rencor. no offense. Al final. el muy cabrón. muerta. Son madres de amargura. Sólo me quedaba culparme a mí misma. Que se lo perdonara al cabo de seis meses se debe sencillamente al hecho de que por su parte él lo había «olvidado». No saben gozar. Las mujeres están muertas. Leibowitz dejó de llamarme. que no acapararán el semen de los machos para pretender que ellas crean la vida. cuando le pregunté por qué me había hecho aquella putada. Es un batiburrillo. por sus hijos. las mujeres como Elizabeth L. yo me suicidaba. Aún hoy. ellas que crean la muerte. Bueno. ocupado como estaba en recuperar a Sara y defender su honor. atiborrada de calmantes. —¿Por qué hice eso? Como todo lo demás… Sin razón. Estuve un año de baja. me respondió. . totalmente colgado. la depresión. poco a poco. soy incapaz de leer el libro de arriba abajo. me fui recuperando. los pisos grandes (de los que se aprovechaba sin problemas). Sincero. Me sonrió por última vez. Estaba un poco menos de moda. ningún juicio. Concebía su vida como una experiencia y no esperaba de los demás ninguna verdad. sosteniéndose la mandíbula: —Era un regalo. Más adelante. contra los periodistas. y la prueba es que no tienen esperma. Me han quedado algunas frases: «Tiene la acidez de las mujeres que no tendrán niños. nunca sentí rencor contra él. contra las mujeres (las muy cabronas). como los que solía hacer Will en la época en que lo conocí. lo pienso sinceramente.

le había dado de comer. después de la publicación del libro de William. y a medida que pasaba el tiempo la cosa se parecía cada vez más a esas viejas madejas de hilo que ya no pueden desenredarse sin cortar por lo sano. Uno se enredaba los pies en los hilos del otro. Dominique se hallaba extremadamente aislado. Vivía «en . responsable del establecimiento de campos de concentración intelectuales. Lo que me acabó de machacar fue el artículo de Dominique. Durante estos acontecimientos me dio por hacer una cosa de viejos: me corté el pelo y me psicoanalicé. En fin. él tomó la iniciativa de publicar un artículo de opinión en el periódico: «Por el honor de Elizabeth Levallois». Cuando yo estaba en el punto más bajo. Tenía la sensación de estar debatiéndome en una tela de araña. y de su cabeza casi lo único que se veía era el cráneo. recordando que yo lo había ayudado. al final resultaba que yo era la responsable de todo. en otras palabras. 33 El problema cuando tienes un problema con alguien es que alrededor están todos los demás. que le había dado el primer impulso. lo fustigaba con una larga letanía de insultos. el artículo para defenderme no era más que un artículo para atacar a William. que acusaba al primero de haberlo hecho caer en la trampa. Trataba a William de nazi. lo había tenido alojado en mi casa. Estaba delgado. en aquel momento. por la fuerza de las cosas. se enmarañaban. a veces esto puede estar bien. pero no si estas otras personas son Dominique. Evidentemente. y William lo había reducido a muy poca cosa.

el muy cabrón. porque él se creía que había ido a darle las gracias. y le di de bofetones. me imagino que debió de sufrir. Como nos ponemos cuando queremos encolerizarnos. y no era mentira. Era una de esas bonitas mansiones floridas. así salía un poco. —Vale. parecía sinceramente feliz de verme. El cielo era malva. mirando la berlina aparcada sobre la grava. y alguien abrió en su lugar. muy claro. contaba todo lo que yo había hecho por Willie. Retrospectivamente. Fui a Sceaux a ver a Dominique. le reproché a Doum todo lo que no podía decirle a Will. Llegó Dominique en pantalón corto. no sé muy bien qué. se encogieron de hombros: entonces es un poco culpa tuya. Era injusto. Doum era un ser humano normal. tomaba el RER. pues no haré nada más por ti. contento de recibir visita. Dijo que yo lo protegía como a un hijo. una mujer más bien fina. tal vez una amiga de la facultad. donde hacía más o menos de okupa. Una buena familia. pero soy yo la que habla. No podías verlo sin que te hablara de él. si quería. vale. con las gafas negras. Seguía teniendo una posición más o menos honorífica en el periódico. Llamé. no tenemos necesidad de convencer. Con el pretexto de defender mi honor.casas de amigos». Pero… Aquel artículo no pude soportarlo. Me quedé en el umbral. William se había convertido en una auténtica obsesión para él. y la mayoría de mis amigos. vuelve a follar con . tipo profesora. pero creo que dijo eso como alguien que no puede tener hijos. Fumaba muchísimo. Grité. desde luego. por la zona del parque de Sceaux. y podía tener la última palabra. contra el criminal. como castillos en miniatura y burgueses. Decía que lo hacía por la comunidad. Cuando lo estamos de veras hacemos menos ruido. Alguien que no conocía. Anda. colegas o parientes. Naturalmente. Hay que cargar con las culpas. Me utilizaba para verter su bilis contra el otro. Me hizo pasar. Habría dicho que yo tampoco. si existe ese tipo. Todo lo que guardaba en el pecho se lo lancé a Doumé a la cara.

con total frialdad. Dominique. y contigo. era la verdad. . Dominique cerró la puerta. he tenido tantos amigos a quienes no les gustaban las mujeres que he aprendido a sentirme inútil. dijo: —Ah. Me marché de allí llorando. muy bien —grité—. pobre imbécil. que me observaba a través del visillo de muselina. echa a perder tu vida con ese capullo como sustituto de marido. como una cabeza fantasmal en la esquina de la ventana.Leibo. Por la ventana del primer piso vi a la mujer. como sustituto de amigo! Se calmó. y entonces. bella y estilizada. ¡Mujer! Aquello era un insulto grave. Siendo mujer. encima de tres macetas silenciosas de flores rojas. anda. No tenía marido ni hijos. venga… —¡Eso es. Y durante varios años no volví a ver al bueno de Doumé. y con el otro hijo de puta como sustituto de hijo. no cuentes conmigo nunca más. eso sí que no.

Muchos anillos. si uno observaba con un poco de atención. mediáticamente hablando. me he vuelto rabiosamente judío. —Desde que me llamaron nazi. en el fondo ya iba cuesta abajo. Yo me preocupaba por él. Se comprometía bastante escribiendo a mansalva para todas las revistas que se lo pedían. como suele pasar. ¿para qué sirve? Stand había implosionado más o menos a raíz de las elecciones presidenciales de 2002: frente a Le Pen. quiero decir hacer una obra. caería sobre él un montón de gente colgada que lo destrozaría. podía permitirse acumular los quebraderos de cabeza. . Se paseaba con la Torah. 34 William vivía a salto de mata. Lo necesitaba para el caballo. EMMD. Pero. Llevaba un poco de barba y ropa muy cara. Se hacía pagar todas las colaboraciones. Probablemente era su momento culminante. —Ahora soy muy famoso —bostezaba—. pero eso es relativo. Allá por 2002 tartamudeaba bastante. «El Movimiento Marica Duro». era «El Movimiento para Matar a Dominique». No puede decirse que supiera conservar el amor de los demás. William estaba al frente de una asociación que no se apoyaba en nada. todas las finanzas se volatilizaban en su consumo personal. en realidad. ¿había que llamar a votar a Chirac? Willie decía que todo eso había dejado de interesarle. pensaba que cuando perdiera la plataforma de la fama. no sé ni si hace ninguna falta hacerlo. En realidad. Con lo conocido que era actualmente. Se burlaba.

Dominique Rossi ya no interesaba a nadie. . el poder. ya ni siquiera habían oído hablar de ese tal «Dominique». en fin. había conseguido dirigir una especie de colección donde publicaba todo lo que le llegaba. —Y yo que era un desastre en lengua. —Pero tengo poder. como si tuviera piedras en la boca. Los más jóvenes empezaban a estar hartos. Mediante pequeñas relaciones. Él se lo pasaba en grande. William todavía tenía su corte. Los más jóvenes preferían volverse hacia Ali. Joder. Pero. En el comunicado de prensa que anunciaba el nacimiento de «El Movimiento para Matar a Dominique». El muy cabrón había metido a Leibowitz en la tesorería. y la gente empezaba seriamente a perder interés por William Miller. con simpatía. ¡mis amigos! Cada vez hablaba más de sí mismo a medida que perdía pie. yo constaba oficialmente como vicepresidenta. La moda iba de capa caída. suponiendo que alguna vez hubiera hecho pie en cualquier lugar. y después siempre acababa peleándose con los autores. ¿entiendes? Es esto. que tomaba unas posturas bastante retorcidas. La asociación fue un fracaso total. Pero por lo menos por ahí había alguna cosa. se dejaba caer en cualquier parte. Willie quiso reunir a todos los enemigos de Dominique. Leibowitz lo desmintió. No existen mil maneras de mantenerse en la cresta de la ola. no sé nada de literatura… Se interrumpía. mogollón de poder.

quería decir. hay que sacar la pasta de donde sea. vale. en esta radio. En internet tenemos vídeos gratis. pero. incluso en internet hay palabras. que tú de algún modo eres un poco alternativo… —Sí… —Pues mira. son todos una caca. las palabras? Todo eso se acabó. claro. William Miller. pero ahora estamos en antena. mola. eso…. bueno. tú ya me entiendes… —Así que… Entonces piensas que los vas a vender masivamente. y eso a mí me la suda. vale. claro. no! —Ah. Radio Marica… —Radio Tendencias… —Sí. William. en fin. son libros para meneársela. sino que vienes para hablarnos de la colección que estás lanzando. Radio Tendencias Maricas. parece que no tenemos nuevo libro tuyo. ¿para qué queremos los libros. no te lo discuto. Además. ¿cómo estás? —Pues… bien. pero qué quieres. pero. bueno. sí. de todos modos eso está pasado de moda. pero no como literatura… —Sí. ¿no? —Sí. —¡Ah. los libros. Esas cosas que tú anuncias. quiero decir que incluso internet está acabado. —Así pues. —Ah. tú quieres hacer propaganda. ¿no es eso? —No. . en fin. pero eso ya me lo habías preguntado antes. como tú trabajas aquí. claro. 35 —Hola. Una colección de libros eróticos.

—¿Y qué nos dices de tus proyectos? —Joder. y tengo pruebas de ello… —Es gravísimo. ¿y tú no lo crees? —¿Yo? No. lo grave no es eso. ¿captas? —Estás… Estás hablando un poco como los de Stand. bueno. que ahora parece que la gente lo olvida. —Quieres decir… —Quiero decir. vale… Decías que te sentías como si te hubiesen matado… —Está muy claro. Stand era supertotal. Yo ya estoy muerto. los proyectos. en fin. ¿vale? Y además. es así. entiendes… . que hay que mover la máquina. pero el caso es que yo apoyé muchísimo la acción de Stand… —¿Me tomas el pelo? —¿Qué dices. Cuando pillas el sida es porque alguien te ha disparado con su arma. —Eso es. hombre. una de las mejores cosas que le han ocurrido a la nación gay. quiero decir…. —Vale. no. planificado por la persona de Dominique Rossi. —Vale. muy bien. pues. porque quiero que se sepa algo. eso es cosa de los cretinos que se creen que se van a morir. ¿no? —Sí. qué va. —Ah. —Pues sí. de veras. joder. El problema no es que ese tipo me quiera matar. ¿por qué publicas esos libros? —Bueno. —Ah. capullo? Con tu cinismo de jovencita loca. —Entonces… —No te canses. es que… también está el tema de…. amigo. lo que pasa es que ya lo ha hecho. no quiero decir nada de nada. me gusta que me digas eso. Te recuerdo que yo participé en la fundación de Stand. eso crees. y punto. eso que estás diciendo… —No. Me han matado. en fin. No. de acuerdo. no hay ningún motivo. espera. nadie va a sorprenderse si digo que en este momento me he convertido en el objetivo de un intento de asesinato organizado. —Te han matado. entonces. bueno. dejemos este tema. a ver qué pasa.

bueno. no… —Vale. no sé muy bien… —¿Tú te crees que pillé el bicho pajeándome o qué. Él era seropositivo. bang. ¿No lo sabías? Ah. los jóvenes. fue Dominique Rossi quien me metió el bicho con su lefa. —Y… —¿Sí? —¿Estás…. quiero decir en pareja. que saben de qué va la cosa. ¿no? Bueno. gilipollas? —¿Te refieres al virus…? —Sí. me estás diciendo que fue esa persona quien te contagió? —Exacto. ya sabes qué quiero decir. ¿no? Vale. captan la relación de todo. quiero decir. Es que los jóvenes son unos gilipollas. claro. realmente. junto con el ministerio. todo se aclara. Condón. la mentira. Vale. Pues sí. Evidentemente. El uno. »Y de golpe. En fin. ellos no piensan en esas cosas. que las jóvenes generaciones no deben conocer. me lo dijo desde el principio. Los viejos me entenderán. y paf. el odio lo comprendes. Los demás…. pues no sé. ¿Está bastante claro o quieres más detalles? —Bueno. Los jóvenes tienen muy poquita cultura. a la antigua. Stand. Fueron ellos. bueno. —Eh…. vale. el cambio radical. los que empezaron a lanzar campañas a favor del condón. es una asociación de protección y prevención. estuvimos cinco años juntos. —Y… —Vale. »Dominique Rossi. que Dominique Rossi fue un poco como el papá de todos nosotros. digamos los que vinieron luego. los . pues eso. pues eso. no te importa que fume. el otro. El amor de verdad. William Miller. No usábamos condones. Silencio. Para que se sitúen un poco. Ellos sí se enteran. Para los viejos. Sida. hoy día los jóvenes no tienen seso. Fíjate. quizá podrías recordar a nuestros oyentes quién es Dominique Rossi… —Sí… Vale… El fundador de Stand. —Tienes… manera de demostrar… Y.

qué te voy a contar… .hombres.

Y él. Se sentía frágil. por debajo de los árboles. toda la masa de aquellos que se habían limitado a vivir. él era un pobre maricón. bueno. todos aquellos que habían pasado su tiempo pensando. y que inclinaban la balanza hacia su lado. bien maquillado. y todo aquello le ponía triste: tenía la sensación de ver toda la Historia. Los transeúntes lo miraban. Pero acabaría como un pobre zurullo en la gigantesca mierda de la Historia. William necesitaba a un hombre a su lado y no lo tenía. las familias. . y la Tierra. muchas veces con un perro. Era invierno. Miraba la ciudad de París en su extensión. él conservaba la cabeza bien alta. y también todas aquellas civilizaciones. Aquel día Will estaba solo. las parejas. Daba vueltas siguiendo círculos concéntricos antes de bajar por el puentecito. sobre la Tierra. la Historia. Entonces se ponía a caminar deprisa. y lo único que pedía era no tener nada que ver con todo aquello. ya puntualmente iluminada. Todos aquellos héroes. A William no le gustaba estar solo. con sus casas hasta donde alcanzaba la vista. ¿vale?. En aquellos momentos. algún día. y a veces le entraban ataques de ansiedad. el hombre que construye todas esas casas de piedra. la naturaleza mola. pequeñito. Will salía con los amigos para darse un paseo en Les Buttes- Chaumont. —A veces. Y además el hombre. hacía frío. para observar el panorama. totalmente indistinto. Le gustaba sacar el rottweiler de su colega Steven al atardecer. 36 Los domingos. joder. los hombres en los bancos. bajo el cielo blanco que empezaba a oscurecer. Solía ir con un vestido. y subir finalmente hacia el punto culminante.

Levantó la cabeza. guarra. balanceándolo varias veces contra la farola. Miró hacia el cielo. no quedará nada. debajo del ojo. —Maricón. Doum lo cogió por la nuca y le machacó el pecho a puñetazos violentos y no muy regulares. aulló Will. —Quieres seguir haciendo el gilipollas. Se sentía un poco como una princesa de cuento. William se llevó la mano a la cara. maricón. Joder. —Maricón. tenía la sensación de que el ojo también le estaba sangrando. Dominique estaba fuera de sí. Lloraba. No había nadie a la vista. . qué bueno… Doum no pudo soportarlo. Al tratar torpemente de liberarse. Eso le arrancó la piel de la oreja izquierda. William abrió mucho los ojos. vestido de gala. ¿eh? Me estás provocando. Doum lo arrastraba hacia la verja. Doum le hundió la cabeza entre los barrotes. te voy a matar… No comprendió en un primer momento quién lo atacaba. que se hundía en un parterre de flores. Doum le rompió la ropa. Tenía la ropa destrozada y las piernas surcadas por pequeños ríos de sangre. William cerró los ojos. William se destrozó la mandíbula y se abrió el labio contra la reja negra. maricón.estallará. Respiraba como un animal. y todo eso le da dolor de cabeza. con la cabeza coronada de mil flores. Jadeaba. Se lastimó la rodilla contra la grava y trotó hacia el tronco del árbol más cercano. Era en esa especie de hueso. se encendieron las farolas. Con la superficie plana del puño golpeaba la parte baja de la columna vertebral de William. Eructaba. —Oh. y un beso. un día de primavera. Tenía frío a causa del metal y Doum le pegó un fuerte puntapié en las costillas. seguro. como mil estrellas míseras y regulares. «¡Ay!». Le fracturó el cráneo rabiosamente.

Lo hostiaba sujetándolo por un tirante. respirando. harapiento. el labio partido. Gimió como un perro. Cuando estuvo solo. un ojo cerrado. Hubo que esperar que el guarda nocturno hiciera la ronda. Will cerró los ojos. con el puño cerrado. Sentía un dolor atroz. Will tenía la cara ensangrentada. le gustaba. y se marchó. —Las muelas…. Dominique temblaba. que estaba tendido. buscaba algo que decir. Dominique de pie. William sintió el frío y se percató de que le dolía todo. A su alrededor. dos dientes menos y el pelo pringoso. ya no me duelen la muelas… Doum estaba desconcertado. y tuvo muchísimo miedo. Lo llevaron al hospital. William sentado. casi dormido. Había un gran silencio. totalmente cubiertos por la sombra de los árboles. Will se llevó la mano a la cara. que se rompió. Dominique cogió un cigarrillo y se lo fumó sin decir nada. no estaba solo. . el cigarrillo se terminó antes de que hubiera encontrado algo. la ciudad era tan grande que ni siquiera se veía. resoplando. Tiró la colilla al pie de William. ah. Se quedaron cara a cara. Le golpeó los huevos varias veces con la planta del pie. el hueso de la nariz dislocado.

no estaba mal. que bregaba como un jabato: el cascarón. porque aparentemente no podía dar ni un paso. ¿qué te ha pasado? —No ez nada. de la tele por cable. Los dos . Hace tiempo que no venías a vernos. en los programas de la tele. —Pido un aplauso para William Miller… Él… él ha tenido la fuerza y la valentía de acudir a nuestro programa… Era una emisión moderna. la oreja en una red. —Buenaz nochez. Y… ejem… Por Dios santo. Reclamaba su maquillador personal. siempre aparecía en el último momento. ya estaba haciendo aguas. y sostenido por dos jóvenes. como algunos de nosotros. hola. su pobre programa. eso era cosa del teatro. La única en directo. Empecé a compadecer al presentador. pero resbaló del asiento y fue a estrellarse debajo de la mesa. Yo no tenía noticias de él y. Ahora. yo a veces intervenía como cronista. Los dos chicos acudieron a levantarlo. Desembarcó en el plató con el brazo escayolado. el cuello y la mandíbula cubiertos de vendas. qué tal. 37 Prosiguió su gira de promoción. Quiso levantar las dos muletas a la vez para dibujar la V de la victoria. —Ehhh. Ceceaba y parecía colocado con algún tipo de morfina. Levantó una muleta e inmediatamente se derrumbó. Eztoy en buena forma. no quería pasar por los camerinos. William. aquella noche estaba sola delante de la tele.

no me preguntaz cómo me he hecho todo ezto. . he zido víctima de un ataque homófobo. sí. no podía girar el cuello y arrastraba un catarro monumental. Y yo zoy judío. pero como… no vendió mucho… —La gente ez idiota perdida. ejem…. He abierto la puerta y me he caído. que… —Eze libro fue mi obra maeztra. ja… No. bueno. capullo? —Ejem…. y él era incapaz de limpiársela. pero lo que importa es que… —Que no. de la decepción de Mis amigos son mis enemigos. —Sí. sonreía con cara de tonto. tonto. —Una agresión… —Fueron loz moroz. que se reía con los ojos medio cerrados. ja. ahora en zerio…. Me encantan loz árabez… —Ah. claro. Ahora podía empezar Will. Me lo dijo Leibowitz. sí. ¿lo habíaz olvidado? —No…. esa caída… —Vale. eso… Y en aquella ocasión nos dijiste que estabas preparando una nueva novela después de la…. claro. ejem…. yo… William se tronchaba de risa.muchachos apartaron a los asistentes del plato y levantaron a Will. —Bueno…. Se parecía a un oso de ciencia ficción atrapado dentro de un cuerpo artificial. Ja. Hablando en conjunto. Era un libro genial. ja. eh…. William. lo de loz condonez… —Bueno. —¿Qué. justamente… —He zido víctima de una agrezión. ja… —Bueno…. —Y… El papel del presentador había terminado. le moqueaba la nariz. creo que no nos habíamos visto desde…. que eztoy hablando en broma. zí. Ziempre zon loz árabez loz que atacan a loz judíoz. que no ez verdad. el asunto de las nuevas prácticas… —Ah. Ez una coza gravízima. ahora tienes que tener mucho cuidado. tenía un aire alelado. vale. —Tienen unoz raboz muy grandez y muy peludoz… Ja. vale.

a su vez enmarcados por los dos chavales bastante musculosos. con loz homófoboz máz loz antizemitaz…. Elloz por lo menoz noz llaman mariconez. parecía profundamente cabreado. que había entrevistado a Leibowitz dos semanas antes. El presentador aprovechó para pasar a la publicidad. ez un peligro como el que dice Leibowitz de loz árabez. como tú. Hay homófoboz en cualquier lugar. que están en todaz partez. —Él… —El presentador. Cuando volvió a estar en antena. Me guzta la gente que hace eztaz cozaz. Perzonalmente. no noz tocan jamáz. eztamoz apañaoz… Ez una mierda. querían matarme. zon nueztroz auténticoz amigoz. Azí que no zé dónde vamoz a parar. ¿Por qué? Porque no me guztan loz homófiloz. noz miran dezde lejoz. La gente quiere que eztemoz dentro de la zociedad. Y ademáz… . zon diferentez. Me molan cantidad loz homófoboz. enmarcado por dos seguratas. Zon todoz unoz fruztradoz. Eztoy de acuerdo con él. pero Will ya se había disparado. noz parten la cara. dicen homozekzualez. bueno. igual que loz judíoz. se negaba a abandonar el plato y continuaba despotricando. me pegaron. No queremoz loz derechoz de loz homófiloz. que tengamoz todoz loz derechoz. a mí me guzta. Dezpuéz noz tocan. y ez un poco como zi noz follaran. Pero zi de veraz noz quieren. A mí me guztan loz homófoboz. zon como eztraterreztrez. —Fueron loz homófoboz loz que me atacaron. porque zon zerez humanoz como nozotroz. ni ziquiera dicen maricaz. Me llamaron maricona guarra. para no comprometer demasiado a Leibowitz. El peligro eztá en todaz partez. trató vagamente de matizar. quieren matar a loz judíoz! Y al patalear con exceso volvió a caerse del asiento. muchaz graciaz. Zon muy amablez. —¡Zon loz homófoboz! ¡Zon todoz unoz naziz! ¡Quizieron matarme. noz dicen: oz queremoz. Ziempre lez doy laz graciaz. eran homófoboz. Ahora me duele todo. ezo mola. Loz homófiloz dicen: ah. no zon igualez. —Puez fíjate lo que te voy a decir. que vengan a follarnoz. En cambio loz homófoboz dicen: Muerte a loz mariconez. Will. Puaj. ¡Puez no! Loz maricaz no zon zerez humanoz como vozotroz. nozotroz amamoz a loz maricaz.

a la antigua. pero cuando más tarde me enteré de la naturaleza de la agresión. según los caprichos aparentes de su voluntad que. mucho más fiel que otros. Cortaron a la mitad. en todo caso. En el plató reinaba el caos total. Fue la última vez que William fue realmente noticia. por lo menos. muy caballeresco. debían tener algo de absolutamente fiel. conectado a una red eléctrica distribuida por todo el territorio francés. sin regla. muy en el fondo. Sabía devolver mal por bien. sin ley. No dijo nada contra Doumé. La última vez que lo vi en un rectángulo animado con puntos de luz. hacia Dominique. en el fondo. La televisión… Aquello de momento no me causó ninguna impresión. vi en ello un hermoso gesto. y bien por mal. William no era una balanza. . por parte de Willie.

La justicia .

Era un buen asunto de sociedad. en el momento de la toma de poder de Nasser. donde aprendió. o sobre el escándalo de moda. pidiendo que no se le aplicara la pena de muerte. concluía: «Mi padre debió comprender que me gustaría provocar incendios allí donde fuera. sobre los grandes errores judiciales de la Historia. defensor de los derechos humanos. al teatro y a la poesía. la inteligencia y la importancia de la sexualidad. Señorón seductor y zalamero. cultivando no sin ironía su propia leyenda. a los tres años de edad. católico fiel. Después de diez años de estudios con los jesuitas. hijo de un notario y de una riquísima heredera egipcia. . que se hizo un nombre recuperando en Toulouse el caso del asesinato de un niño. como decía él. le gustaba recordar. Claude Malone. Tenía sus ricos y sus pobres. donde fue rescatado por unos vecinos. de homéricas cóleras. y tenía su silla reservada en la mayoría de tertulias televisivas. le tomó gusto a lo que siempre le había gustado: los medios de comunicación. abogado de enormes espaldas de humanista. según dice. Próximo a los ideales de su maestro. Allegado al gran Leclerc. Pero publicaba un libro cada seis meses. el abogado Malone estaba de acuerdo. prestó juramento a mediados de los setenta. en el que intervino contra el acusado. Nació en la Provenza. en 1952. pegó fuego accidentalmente al piso de su padre. 38 Al principio. y un despacho con trece colaboradores. aficionado al boxeo. y después se refugió en el balcón. antes de contemplar el espectáculo bien protegido». casi linchado por la multitud a la salida.

Siempre queda la duda. Es complicado. pero sabía adaptarse muy bien. Se habían sentado en la terraza de un café. por envenenamiento voluntario. Sus manos tenían una importancia particular. nada en concreto: Malone era de derechas. pero tú eres otra cosa. —Podríamos contratar a un detective privado. Hay caso. —Es total. Se tomaba una cerveza. cerca de la alianza. era muy duro de soportar. que demostrar que es usted fiel. Llevaba reloj noche y día: «El tiempo no se detiene jamás. Es factible. Se estaba divirtiendo. no le gustaba que se lo dijeran. Llegado el caso habría que atacar a la asociación. William le preguntó si era posible emprender algo contra Dominique. con las armas de la familia paterna. Habría que demostrar que fue él. Habrá que ver. Tenía una mujer fantástica y llevaba un gran sello en el dedo meñique. apagó el móvil y se puso a pensar. —Usted quiere decir: él sabe que tiene el sida y tiene relaciones no protegidas con usted. —De acuerdo. Hasta ahora nunca se ha condenado por infección de sida. como en una novela de Chandler. decía a cada uno de sus amigos. muchacho». claro—. Se podría reconstruir lo que hice en aquel tiempo. Un poco complicado. William estaba entusiasmado. que usted no tuvo relaciones con otros hombres. Estaba gordo. pero hay caso. preguntar a la gente. Malone se entendía con todo el mundo —y en este ambiente no se pueden tener amigos. se tocaba el cuello. una foto y ya está. Se puede armar un follón. total. Malone suspiró. . Y todo eso ¿por qué? William se había cruzado con él en un plató. Después ya no se empalmaba. —Ya conoce usted el asunto: es más fácil demostrar que usted ha engañado a su mujer. Durante tres años sólo me acosté con él. y habían intercambiado cuatro ideas. William se golpeó torpemente la palma de la mano con el puño. Malone se sentó.

también lo hago para intentar recaudar algo… Estoy bastante colgado… Malone no dijo nada. No es por moral universal. —Ah. Es algo personal. . Malone se levantó. —Mmm… Malone se puso las gafas de sol. aunque todo fuera falso. Eso es cosa suya. no es una cuestión de moral. —Ah. La minuta será un buen pico. —Bueno. —Mire. Pero no lo plantearemos así. Suspiró. creo. —Y…. a tomar por culo. —Entiendo. o bien le doy la dirección de un colega. Willie movió nerviosamente la pierna. amigo mío. puedo ganar de todos modos. —Y… Es guay. Pero es que… Tengo que emprender alguna acción contra ese tipo. ¿A usted le da igual? —No es igual en cuanto a los medios empleados. pues…. Estaba pensando. Se tomó una pastilla con un vaso de agua. —¿Su primera prueba? William frunció el entrecejo. esto va a costarle un pastón… Así que. Se rascó la barba. quiero decir… ¿sobre el dinero? —¡El dinero! Ah… Eso le va a costar muchísimo. en fin…. Ultrapositivo. no… Quiero decir… Yo necesito dinero. Eso. —Habrá que ver todo eso. hablando con franqueza. Aunque no le diga la verdad. Hablaba por hablar. Bebió un sorbo. Es verdad al cien por cien. —No basta con estar seguro. para los fines da lo mismo. por mí. Porque estoy seguro de que es verdad. fue… Hizo un movimiento con la mano tirando a impreciso. William. —Vale. Usted ya me entiende. ya. vale. tiene razón. —Guay. o bien usted se lo puede permitir. —¿Positivo? —Superpositivo. Eso si acepto el caso. —Hacia el 97.

estuvo alegre mente convencido de que todavía tenía los pies en la tierra. ¿Qué le parece? —Mmm… eh… Bueno. ¿verdad? En serio… Lamentablemente. . no va a estafarme. Pero mientras tuvo la cabeza fuera del agua. En cierto modo.Muy bueno. debía de saber que se estaba hundiendo. Will se metió en aquel lío.

—Se ha espabilado… Ah. Habría que engrasarla. Vivier añadió algunas fórmulas de cortesía antes de entrar en materia. como una piedra muy antigua. Sonrió. incluso ha conseguido que funcione la chimenea… —No era difícil. Desde la ventana se veía un rincón de las arenas de Cimiez y el cielo estaba azul. el parqué. Tome asiento. Con el tiempo. con mirada vivaz echó un largo vistazo circular al gran salón. 39 Dominique había mandado limpiar la chimenea. las estanterías llenas de libros junto al piano. No había tenido que cambiar muchas cosas de la decoración. abogado? —Oh. La puerta todavía se resistía un poco. —Tiene una percha ahí a la izquierda. Le conozco a usted desde que era un crío. Cuando oyó el timbre fue a abrir. había descubierto que sus gustos no eran muy distintos de los de su padre. Dominique enrojeció. El piso olía bien y estaba caldeado. Llevaba un pantalón y un chaleco. —Bien. ligeramente agrietado de blanco. Vivier. . Bastaba con quitar la placa y deshollinar un poco. —¿Quiere beber algo. Dominique. mandé venir a unos operarios. y una copa de oporto en la mano. casi un anciano. Saludó a Henri Vivier y lo hizo pasar. por favor.

lo sé muy bien. desde luego… Tengo la intención de contraatacar. —Ya lo sé. Es un crimen. El silencio se hizo pesado. —Malone. —José se ha quedado la casa de Túnez. pero a quien he podido hacer un par de favores… Él sabe que yo me ocupo de los intereses de usted… Y…. Le quería mucho. Mis hermanos… Vivier dejó el vaso y se apoyó en el viejo sillón. Lo que cuenta es lo que esa gente predica. Dominique. —Jean-Claude falleció y Damien está muy bien donde está. Se preocupaba mucho por usted. usted ya debe saberlo. no voy ahora a calificar… En fin… Dominique se levantó y miró la ciudad a través de la ventana. No se trata… Debe comprender que no se trata de razones personales. y no necesita nada. —Hace tiempo que todo eso me ha dejado de interesar. se veía la suavidad boscosa. Su padre me habló de ello. en fin. su negocio funciona a las mil maravillas y es un hombre generoso y emprendedor… —Cuando quiere. —Yo. Hay una denuncia que podría volverse contra usted. con aire avergonzado. el mal que difunden. que no es precisamente amigo mío. esos que van a París en busca de la libertad. Me he enfrentado a una… entidad que… ha sumido mi vida en la oscuridad y me ha destruido. ya sabe. le ha cedido a usted los derechos de sucesión. Cada día exterminan la vida de jóvenes ingenuos. la calma y los espacios de la colina de Cimiez. Yo… yo creo que tengo los medios . sin la menor idea de…. en fin. su padre le ha dejado el piso y la casa. Lo mismo cabe decir de Nicolas. —No. y más allá del palacio Regina. mientras se mordisqueaba una piel seca del labio inferior. ya lo sabe. —Bien. Dominique se rascaba la oreja. Usted no vino a verlo. y lo demás… Ya lo ha visto. En París corren rumores. El fuego crepitaba. Por unos motivos que…. que tan bien conocía. en Brasil. Es una cuestión moral. lo decidió su padre. Usted ha salido favorecido. en fin…. —Verá. Dominique…. la verdad es que no. Pero lo importante no soy yo.

usted lo sabe. relaciones. jamás… Dominique se puso a andar arriba y abajo. el viejo cómplice de su padre ya muerto y enterrado. hijo. y yo voy a ayudarle. hijo. usted me entiende…. Gracias a su difunto padre. »Usted tiene amigos. sino que con todo eso va a ganar el juicio. usted lo sabe.financieros. Dominique. El problema no es ése. »Y piense también un poco en su padre. No es normal. Usted no ha salido de la nada. él sí que ha salido de la nada y debe volver a la nada. quiero atacarlo y tener la seguridad de ganar. y la colina verdeante. Dominique fue al recibidor a buscar el sombrero y el abrigo. —Piénselo bien. ¿cuál es el problema? —La reputación de usted. por el bulevar de Cimiez y el bulevar Carabacel. —Nunca se está seguro de ganar. Dominique. de poner una denuncia y dejarlo pelado? —Seguramente ya lo está. regresaba con paso mesurado al centro de Niza. Se acabó. volvió a mirar el cielo cambiante. —Entonces. inmenso. »Y ahora debo marcharme. Y… si le he pedido que viniera… es también para…. Se dio la vuelta. mientras Vivier. también tiene dinero. con dificultad. Con una denuncia y un juicio no va a ganar todo eso. Y en estas condiciones no va a ganar nada. Es posible emprender algo contra él. Ya no le queda nada de todo eso. le dio las gracias y le estrechó la mano. pero a condición de que haya algo detrás. en el calor del fuego de leña. Vivier separó los dedos de las manos formando un abanico. Cuando la puerta se cerró. No es un abogado quien debería decirle esto. »Piénselo bien. —¿Qué probabilidades… qué probabilidades tengo de atacarlo. Sus relaciones. en todo caso. y en cambio ese chico. Dominique. Su nombre. . Desde que mi padre… Hay que evitar que sigan haciendo daño. y un nombre.

por ser amigo mío y por ser él también judío. al terminar la guerra. no es que sea una fuente extraordinaria. en el teléfono. ya he currado bastante. en la cama. es decir. Ali. el auténtico tema del artículo era Hossan Hassam y su mujer. Los-padres- de-Ali. hay que decir. No hablaba más que de los padres de Ali. y por tanto Ali Hassam. Se había convertido en una especie de nombre común. militante pro palestino y dirigente de las estructuras gays. la participación de la organización en su rama palestina. literalmente la Sociedad de los Hermanos Musulmanes. En realidad. En 1928. pero en fin… Bien. se había convertido en una obsesión total para Leibo. Palestina siempre ha sido un eje estructurante para los Hermanos. Hasan al-Banna fundó al-Jamiat al-Ikhwan al-Muslim. los padres de Ali Hassam. Said Ramadan creó el equivalente palestino del movimiento. 40 Jean-Michel estuvo intensamente ocupado durante varios meses en la redacción de un informe de largo alcance sobre los Hermanos Musulmanes y su reciente mutación en demócratas modernistas. y en 1948 luchó contra los combatientes del novísimo Estado de Israel. ex amante de Miller. que decidió ahondar en el tema. Leibowitz analizaba el papel. en la mesa. Al ser Miller demasiado inasible a los ojos de Leibowitz. y él mismo lo decía. convertido en agitador asociativo presente en las tertulias. Extraigo las informaciones del artículo de Leib. . no voy a leer todos los libros para ustedes. En 1945. en la insurrección de 1936.

En 1948 los Hermanos Musulmanes asesinan al primer ministro egipcio del momento. de la descolonización. Sadat y Mubarak los utilizan para sus propios fines políticos. arcaico a ojos de los occidentales. reconvertido en farmacéutico. el partido que regeneró . próximo a Makran al-Devri. el alemán. veinte mil militantes acaban en la cárcel. según Leibowitz. Heba Kanaan. explica Leibowitz. y educado elegantemente en El Cairo. que plantea un panarabismo que apuesta por la unidad árabe. su vanguardia combativa. con un discurso modernista. frente a los Estados Unidos y otras potencias. Ahí es donde la cosa se pone interesante. En 1982. a escala mundial. Conoce a su mujer. Durante el mandato de Nasser. que mezclan un respeto acérrimo por las tradiciones. la organización mutará. el francés y el italiano. nacionalista. Hafiz al-Asad suprime el al-Talia al-Mukatila. en Siria. Hossan. Mutilada por la larga deriva dictatorial de los representantes de la esperanza árabe. hablando fluidamente el inglés. fue autor de textos de una gran violencia contra Israel. con la vista puesta en los desafíos del siglo XXI. médico de formación. como solían ser los militantes de Oriente Medio desde la guerra de Argelia. crecerá y alimentará la oposición. en represalia. Al participar en el 96 en la fundación de al-Wasat. fue el padre del joven Ali. huye del país perseguido por las iras de al-Asad y sus servicios secretos. procedente de una gran familia alauita. forma una pareja sintomática. La alianza de una mujer que ha traicionado a una de las más grandes y ricas familias sirias con un hombre de apariencia liberal. en Zamalek. Con la barba cuidadosamente cortada. vestido a la occidental. En dosis variables. Hossan Hassam. antes de ser enviado a Londres para cursar estudios secundarios. para convertirse poco a poco en el fermento de una resistencia aureolada de legitimidad frente a los poderes orientales secretos y corruptos y. al-Banna es asesinado en 1951 y la organización disuelta. en misión en Siria. que acababa de instalarse en El Cairo y que participó en la caída de la vieja guardia de los Hermanos Musulmanes en la primera mitad de los años noventa. cuyo destino muchas veces se cruzó con el de los Asad. nacido en 1981. cortocircuitando la unidad islámica.

hijo de Hossan. según Leibowitz. bajo el disfraz de un demócrata era en realidad un oscurantista cuyo pensamiento se alimentaba por un odio furioso hacia Israel. Según Leibowitz. aunque firmemente anclada en el pasado. Hossan se declara modestamente. incluso antes de la gran redada de cincuenta y dos «supuestos» homosexuales en 2001. y convertidos. que recordaba las tesis tradicionales islámicas sobre el tema de la homosexualidad: «Los sabios en jurisprudencia no se pusieron de acuerdo sobre el castigo […] ¿Hay que matar al activo o al pasivo? ¿Por qué medio hay que matarlos? […] Esta severidad. ayudado y regularizado gracias a William Miller.a los Hermanos. vanguardia del Occidente americanizado. de manera bastante misteriosa. Leibo derivaba hacia el retrato cada vez más exclusivo de Ali. que parece inhumana. Youssef Qaradhawi. en paradero desconocido desde 1997. El mismo Leibowitz (gracias a mi intervención). Leibowitz piensa que él fue uno de los que tuvo la idea de sustituir los dos sables del emblema de los Hermanos por un terrón sostenido por dos manos del que germina un nuevo brote. material y espiritualmente. Exhumaba en especial un texto. no es más que un medio para depurar la sociedad islámica de esos seres nocivos que sólo conducen a la pérdida de la Humanidad». que viajó a Londres y se refugió en París en 1998. En realidad. con la complicidad y el apoyo paternal de Occidente. en una serie de dictaduras exclusivas de una clase. cuando se prohibió su partido. el problema aparecía al final del cuarto episodio del estudio. como cuadro de base del partido. Lo autorizado y lo prohibido (Vivir hoy según los preceptos de la religión). en un ataque reticente de . que explotan a los pueblos incultos. Como no tenía papeles fue recogido y. ricos en promesas en los años sesenta. de una familia riquísima y corrupta. a quien yo creía a pies juntillas. próximo a las posiciones de su amigo. a favor de unas elecciones pluralistas y por una política adaptada a las realidades contemporáneas. en el Queen Boat. El propio Hossan Hassam definía la homosexualidad como un desequilibrio. En el segundo episodio de su investigación «periodística». a orillas del Nilo. Y este odio era el resultado de una auténtica transferencia del odio desarrollado hacia los Estados de Oriente Medio. Leibowitz insistía en la ambivalencia del discurso de ese hombre.

señor Leibowitz. en Europe 1. que se arrepentía. según creo. decía Leibowitz. hijo de homófobos. que somos siempre sus depositarios. según concluyó Leibo. lo que dice es: “Yo. El señor Ali Hassam. Y terminaba. había que esperarse lo que ya empezaba a aparecer: un nuevo antisemitismo. y ¿por qué no podría usar el nombre que se da él mismo?». declaró: «Todos sabemos que la comunidad homosexual. teniendo en cuenta a los padres de Ali Hassam. como todos los jóvenes inmigrantes de nuestro país. Y. un antisemita. y puedo aportar las citas literales. como marica…” Bueno. ¿Por dónde empezar? Estaba el término «marica» entre comillas. Ahora decía claramente. ¿y qué? ¿No se puede usar el mismo término para designar cierta cualidad. yo puse las comillas. si yo tuviera que resumir al personaje. ha asumido los insultos que se proferían contra ella. y éste fue el segundo punto. se refiere a sí mismo con este término. Pobre Leibo. víctima de la homofobia de sus padres. Aquello fue una catástrofe. según que uno la posea o no? Entiéndame. sintetizaría toda su vida y toda su obra. Leibowitz. —Pero usted no es homosexual. En cuanto a Miller. y se aprovechaba de la hospitalidad francesa para asesinar a Israel por la espalda. Vea esta entrevista. La tesis de Leibowitz. un antisemitismo moderno. precisaba Leibowitz (ése fue un primer punto polémico). hijo de judíos…». era que no podemos escapar de nuestros padres.generosidad «de izquierdas». con la frase: «Un “marica”. y. Un izquierdista esquizofrénico de nuestro mundo moderno que. ¿Qué hacía ahora Ali? Propaganda pro palestina en territorio francés. Se discutió mucho sobre aquellas comillas. —No. desde lo de Stonewall y todo eso. participó en las gestiones en favor de la regularización del joven egipcio. sus representantes en el futuro. no. Pretendía haber roto con sus padres. desde hace mucho tiempo. se convertía en acusador de los judíos. para seguir fiel a sus padres a los que traiciona. es precisamente esta esquizofrenia lo que yo he querido… . durante el movimiento de los sin papeles en Francia. y no sin acritud. que lo retrataba fielmente y que.

Leibowitz replicó en un programa de France Info. a uno de cuyos seminarios había asistido con . que no es más que un títere. Insistía en el hiato con una mueca de satisfacción al estilo de Lacan. ni un caballo de Troya de los Hermanos Musulmanes. De modo que trataba explícitamente a William de nazi mediante una figura retórica. somos ellos. En el momento de regresar a Londres. que no me parezco a ellos y me opongo a ellos. Según él. y en 1998. Bueno. No lo había vuelto a ver. que me parecen unos fascistas. yo no soy el horrible representante de mis padres. De una manera o de otra. Leibowitz no entendía que alguien no entendiera que procedemos de nuestros padres. Después estaba lo de los insultos a los padres de Ali y la respuesta de Ali. Y después vino lo del quiasmo. algunos de los cuales conocía personalmente. calificaba a Miller de hijo de judíos. El debate sobre la figura retórica causó furor. decía en el punto álgido del caso: nosotros somos nuestros padres. no podía soportar el clima de Egipto. acusados de «satanismo». y que las resoluciones de la ONU no siempre se aplican en ese Estado cuyo nombre tantas veces cita el señor Leibowitz». No. hijo de homófobos y. cosa que no hizo más que envenenar la situación. Raphaël. hay alguien que quiere destruirme…». comentó Ali en un texto publicado en Libération con el apoyo del sustituto de Doumé. del mismo modo que «homófobo» se opone a «marica». Más aún. En cuanto al quiasmo… Leibo lo trataba de marica. y no necesito a mis padres para pensar que actualmente los palestinos tienen derecho a un Estado. en un paralelismo que quedaba en suspenso. acusándolo de negar a Israel. Leibowitz no comprendía muy bien los malentendidos sobre su intervención: «Detrás de Ali. por tanto de… Lógicamente. Ali se fijó en los puntos suspensivos. «Lo que Leibowitz no comprende es que yo odio a mis padres. lo que debe oponerse a «judío» es… nazi. Tanto si los aceptamos como si los rechazamos. no resistió la detención de aquellos jóvenes. no pudo decidirse a decirle la verdad a su padre y se fue a París.

y el hijo deber ser en relación con judío el equivalente de homófobo para los. «maricas».Dominique mucho tiempo atrás. aunque él nunca hubiera pronunciado estas palabras ni yo tampoco. Leibowitz meneaba la cabeza en su sillón de terciopelo. después de un silencio. en fin. Yo habría podido. porque los padres de Ali son considerados homófobos por ti. entre comillas. desde luego. y a la inversa. nazi. —Estás con la mierda hasta el cuello. hay puntos suspensivos porque no es un quiasmo. también . Y además lo único que yo quiero decir es que Miller es «marica» entre comillas. Es decir. entre comillas. por lo tanto el equivalente de «marica». a propósito de los tres puntos suspensivos que calificaban a Miller de nazi. un amigo suyo. entre comillas. pero no en medio de las dificultades. la palabra no ha sido pronunciada jamás. No. y el hijo marica. Esto es lo más chocante. Además. presentó una denuncia contra Leibo por racismo. Y. En lo mejor y en lo peor. El abogado. ante la biblioteca de filosofía. Sus padres no lo entendieron. añadía: —Mírame a mí. no. Esto es lo más fuerte. el Antisemitismo y la Censura. Yo hice lo que pude para apoyar a Leib en este asunto. Decía que había sido «entregado como pasto a los antirracistas». en nombre de Stand y de la antigua asociación histórica del CRAC. Ali no lo atacaba por él mismo. Es imparable. es un quiasmo. habría debido dejarlo en aquel momento. no lo has comprendido. Vivier. —No. Llamó a Vivier. no trato a Miller de. la palabra no aparece jamás. jamás ha sido pronunciada. que acababa de llegar de Niza. mientras que en el caso de Miller los padres son judíos. Nadie ha entendido nada. en condicional. Leibowitz no podía dormir. antiguamente Contra el Racismo. Contra el Racismo y la Amnesia Colonial. «nazi». Fue odiado. yo. una analogía que deriva en quiasmo: entre homofobia y los puntos suspensivos debe existir la misma relación que hay entre marica y judío. Jean-Michel. Es una antífrasis. explicó a Leib: —Es el problema de la figura de retórica.

su mujer. ya sabes. después lo contrario de lo contrario. Mientras se levantaba. desvelada por Willie. —Es un problema de figuras retóricas. —¿Qué dice Rossi de eso? ¿Lo has visto? —Tiene sus propios problemas. estoy familiarizado con eso. ¿me entiendes? —Sí. muchacho. el viejo zorro. Hay que ser más tajante. Pero la gente no entiende eso. Es un quiasmo asimétrico. el regreso a la tierra firme después de haber efectuado la correspondiente figura de estilo. y que nos había alejado considerablemente. debilitando al autor de La fidelidad de una vida… Perdía . Leibowitz meditó. dice lo contrario de lo que dice. Vivier se terminó rápidamente el café. todo se desencadenaba contra él. lo recuerdo en su despacho. Vivier comentó: —El problema es que tú has caído ligeramente de lado.él. Vivier consultó la hora en su reloj de bolsillo. mientras que Ali es «marica» entre comillas aun siendo hijo de homófobos. es demasiado elíptica. eso es. Es el problema de todos los intelectuales. y siempre consigue caer de pie. amigo Leibowitz. te lo digo como abogado. Tenía ojeras y sus gestos se iban haciendo desordenados. Leibowitz suspiró. tirarse de cabeza… Es… —Es una forma de actuar a contrapelo. Es como un gimnasta. aun siendo hijo de judíos. que Derrida efectúa un triple salto dialéctico en el aire. me decía que Derrida. en aquel momento era importantísimo como filósofo. Encontró la manera de sonreír. Será extremadamente difícil defenderte desde ese ángulo. La gente no entiende tu figura retórica. Pero hoy día ya nadie comprende estas cosas… —Efectivamente. —Cuando estábamos en la Escuela Normal Superior. antes del asunto con Hélène. Leibowitz estaba hundido. Después del asunto de nuestra relación. Joder. con Rossi… Estaba también Althusser. Derrida. Todo eso por ese Miller. tomar posición. a contrapelo. entiéndeme.

junto a la puerta: —Esperemos que sí. —La izquierda israelí me aprecia mucho. Ya estoy harto de esos juegos intelectuales. Perderías demasiado en este asunto. Una o dos semanas después del caso. Vivier se despidió. —Prepara bien tu defensa.muchos de sus apoyos. y el suelo ya no estaba muy firme bajo sus pies. La gente decía: ha vuelto a meter la pata. Vivier asintió con la cabeza. . —Leibowitz chasqueó la lengua —. —Me quedan apoyos en Israel. ya estoy harto de todo eso. Lo saludó. y esta vez ya es demasiado. yo lo único que puedo hacer es aconsejarte. Harto. Ali Hassam contará con el apoyo de Malone. Él te conoce. el padre de Leibowitz falleció.

La felicidad .

pensó Willie. observaba a la gente que iba y venía por la entrada de la calle comercial. entre dos hileras de edificios de color pardo. bueno. Jerusalén… Todas las tiendas estaban abiertas. 41 Willie. Y la comunidad gay Después se había peleado con todos esos americanos. y la Historia. y el cielo era azul. una ligera arcada albergaba a un grupo de muchachas en pantalón. Con los pies en el pavimento. No. la religión. en San Francisco. plantados en cubos de madera y dispuestos sobre el suelo regularmente enlosado. una pancarta con tres círculos rojos y un círculo blanco. algunos con la kipá y otros sin ella. maravillado. Y Willie se sintió totalmente superado. daban sombra en la cálida tarde. a la que podía pertenecer. Las casas. Eran demasiado… eran demasiado futuro. había encontrado una ciudad que lo integraba. Siempre había querido recuperar el vínculo con sus orígenes judíos. definitivamente. Pero. entre las sillas de plástico esparcidas. con aberturas a veces medio tapadas por persianas blancas. Los hombres. Una ciudad… Era algo que lo superaba. Los árboles. El centro del mundo no está lejos. toda esa acumulación. En Nueva York. en camiseta. todos los que conocía. downtown. no. por los alrededores de los cafés. gafas de sol. Oh… Son seres humanos. se paseaban hasta donde llegaba la vista. . bajó por la calle Ben Yehuvah y se sentó un momento al borde de la explanada. Él mismo parecía menos importante que la ciudad. más bien la ciudad… Aquello era muy distinto de los Estados Unidos. en Zion Square. De parte a parte de la calle peatonal.

Porque lo era. piedra. Will hizo lo que hacía siempre. una conferencia. esas casas de la gente y esa Historia. y aquello era también una manera de quitárselo de encima. en esta ciudad… Le entraban ganas de ser artista. Miller había dejado de funcionar en Francia. en Jerusalén. una piedrecita. Will tenía la sensación de que para formar parte de ella había que ser una piedra. extraño en la vieja Jerusalén. Y él siempre había tenido la sensación de que. se acabó. el pequeño Willie. no existía ni más ni menos que una piedra. al conformarme con tan poco? No necesito un amante ni un amor. No iba a hablarnos de su paseo por la calle Ben Yehuvah… Invitado por el LGBTQ. Hasta la noche. ¿Me habré convertido en un sabio. Si al menos hubiese sido pintor. la paz. Debió de sonreír. no es mucho. no se hacía ninguna ilusión en ese terreno. Meditó. aunque sólo fuera de momento… Con él nunca se estaba seguro. pero no lo era. En Jerusalén. Le gustó mucho Israel. pensó de una manera o de otra: vale. y todas esas ciudades de piedra. Sonrió. Hay tantas cosas que no conozco en el mundo. Desde luego. no acudió a ninguna de sus citas. había que acabar. William Miller. Le parecía no tener sexo. y oímos hablar de ello en Francia. viejo. Tal vez se produciría la iluminación. donde . Es raro imaginarse a Will adulto y apacible. Supongo que en la calle Ben Yehuvah. Su editor. y. se estuvo paseando por la ciudad con la mochila y las manos en los bolsillos. un viaje. de ser escritor. de una u otra manera. todo eso existirá. venido de Amiens hace tanto tiempo. como Spinoza. dos o tres encuentros. Claude. Jerusalén era superpasado. el Community Center. no eternizarse. allí se sintió adulto. hay que saber terminar. Mola. Ya no le quedaban muchas cosas. junto a la calle. ¿acaso se convertiría y se quedaría en Tierra Santa para siempre? ¿Y por qué no? Era la luz. Y está bien que sea así. solo. se había sacado de la manga un plan para él. y he sido yo mismo a tope.

Si piensas en el número de calles. en aquella tierra. la mierda. la periodista comprometida con la causa palestina. —Todo eso ya está allí. La gente tomó notas meneando la cabeza. como un personaje por lo menos ambiguo. Claro. En el pequeño ambiente intelectual israelí. se trataba de un terrible judío homófobo. que era Dominique Rossi. un diario que contaba con cien mil suscriptores. William disfrutaba sembrando la semilla de su destrucción y entonces Leibowitz apareció a los ojos de sus antiguos defensores lejanos en Israel. y con una sonrisa. por qué no. de manera apacible. se produjeron discusiones bastante subidas de tono sobre la personalidad de Leibowitz y su papel real en Francia. Leibowitz conocía en Israel a Amira Mass. bajo el cielo. Que sea precisamente lo mío. personaje conocido en Israel entre la izquierda judía. me gustó mucho. y citó la polémica todavía vigente. Todas aquellas piedras. y todas diferentes. y cuyos polémicos reportajes costaban al periódico bastantes bajas de abonados. la cizaña. sin duda le haría ganar algunas almas—. en el encuentro organizado por su editor con dos periodistas del suplemento cultural de Haaretz. en aquella tierra. el número de piedras. estaba sufriendo persecución en Francia. Cuando yo haya dejado de existir. dio una conferencia sobre la comunidad francesa. Y luego. se puso a describir el personaje de Dominique Rossi ante los pocos intelectuales presentes —tenía que hacer aquel trabajo. explicó a Yitzhak Ratner y a David Shenhav que Leibowitz. . mantenido contra viento y marea por Amos Shocker. después de una noche de hotel. y aquella calle. el único realmente de información general. profundamente antisemita. pues.flotaba la bandera del arco iris. calificada por algunos de traidora. en el punto álgido del caso. Con lo que estaba pasando en Francia en aquel momento. Allí. William sólo me contó lo siguiente a propósito de su viaje al otro lado del Mediterráneo: —Me gusta la idea de llevar a otro punto del mundo que no sea París alguna cosa mía… Sugerí: —¿Qué cosa…. el odio? Él sonrió. Esbozó el retrato de aquel dirigente homosexual.

para él. los árboles. no fue menos que un hombre. de poder ser consciente de que sí. como él. la existencia del mundo. podía constituir en cualquier momento. Y un solo tú. había abandonado un poco más a Dominique y a Leib. no creyó en ello durante más de un segundo. Y me gusta pensar que eso es lo que le ocurrió en la calle Ben Yehuvah. Hizo lo suyo. Creo que la existencia de algo que no fuera él mismo. Tenía la oportunidad. la verdad es que no vivió menos que otro cualquiera. Todavía me imagino a William feliz. en Israel. inmenso. las losas. bueno. No se hacía muchas ilusiones. que todo aquello existía. los edificios y las personas. que él seguía con el mismo ánimo. deslumbrado por las piedras. —Y varios soles en el universo. a su manera. una especie de revelación. . Se trataba de decir que proseguía el combate. y.bajo el mismo sol… Se quedó pensando. en cualquier momento. día tras día. la existencia de las personas. en la calle Ben Yehuvah. puesto que desde que era muy joven y durante toda su vida. Tal vez Spinoza se equivocó.

La paz con el pasado .

Todo resultaba extremadamente frío. Jean-Michel. en la esquina del bulevar Saint-Michel. Dominique se levantó y saludó a Jean-Michel. Y eso fue más o menos lo que dijo. es la vida…. y después hizo un gesto. Jean-Michel. —Hola. Leibowitz tomó un sorbo de vino. Jean-Michel pronunció unas palabras púdicas sobre el padre de . Estaba bien —yo. Son muchos años. un leve repiqueteo con las puntas de los dedos sobre el mantel. que significó: «No importa. Rossi. —Qué tal. el principio para ellos. 42 Se encontraron en el Bouillon Racine. Se sentaron cerca de la escalera y el camarero interrumpió su primer silencio ofreciéndoles la carta de vinos. no entraba en el tema—. los niños estaban a punto de cumplir dieciocho y dieciséis años. Mis hijos… Eran muy guapos. es decir. Corramos un tupido velo. pero toda esa pena lo mató. Dominique dejó el tenedor y se disculpó. Dominique se interesó por el estado de salud de Sara. —Tienes que perdonarme. Pronto sería el fin. ¿no? —Mmm… Sólo empezaron a hablar cuando ya estaban comiendo. Rossi. Dejó caer una mano vacilante sobre el pan. —A ti te gustaba mucho ese rosado. sonrió Leibowitz. Evocó a su padre: «Qué le vamos a hacer. Perdóname también tú a mí». Y los niños. naturalmente. Todo eso lo mató».

Somos huérfanos. Ya ves cómo ha implosionado la comunidad gay con internet. y la cosa había terminado mal por razones políticas. —Todo eso ha dejado de interesarme. claro. —Eso es. Fumaron. —No hay nada más terrible que perder a los padres. en aquella época éramos capaces de pelearnos por el futuro del Programa Común… Qué idiotas… —Es triste —dijo Dominique moviendo la cabeza. Jean-Michel había comido con ellos. es que eso no se puede decir. —Bueno. Estaba sinceramente afectado. ¿Qué se hizo de él? Hablaron de compañeros comunes. desde luego. —¿Fumas? —No te diré que no. un par de viejos idiotas. Pero al mismo tiempo es lo normal. y yo le dije: «No tengo email». esta idea de estar siempre localizable…. —No. que había muerto dos años antes. no hemos venido aquí porque sí. ¿verdad? Dominique carraspeó y apoyó los codos sobre la mesa. ¿no te parece? Se rieron. ¿no? . Mojó pan en la salsa y evocó la vez que el padre de Dominique había ido a París a ver a su hijo. —El problema. —Mira. Y él me dijo: «No me extraña. pero ¿cómo haces para vivir?». Ya no lo conocía nadie. Rossi. joder… Leibowitz se interrumpió un momento y se echó a reír.Dominique. Dominique se encogió de espaldas. —Imagínate. Leibowitz se burlaba: —Creo que fue Alain quien me dijo: «Te mandaré un email para quedar para la reunión sobre la paz en Oriente Medio». —Somos un par de viejos idiotas. Está totalmente podrida por dentro. —Mmm… —¿Qué vas a tomar de postre? Hablaron de Elias. el terrible Elias.

y puedo recuperar la parte sensata de la comunidad. lo tenemos todo. Ese chico… Ese chico no es nadie. y ahora se encontraba acusado. tú pagas lo mío y yo lo tuyo. En términos generales. la derecha. o lo había olvidado. Leibowitz respondió que no tenía nada en concreto contra el otro. Estoy segura de que se alegraban de volver a verse. muchas simpatías de la izquierda tradicional. Yo te necesito a ti y tú a mí. que odiaba a Ali. pero no la prensa moderna. tengo el periódico. Dominique explicó que no quería nada para él mismo. y además. no es nadie. Sara le pedía que escogiera entre ella y yo. Había tocado fondo. algunas redes para la prevención y el ministerio. Los rumores hablaban de él como de un hipócrita y un hijoputa que había contagiado a su compañero. y que quería terminar con aquel follón y recuperar cierta visibilidad. Yo tengo el diario. Los dos insistieron en pagar la nota. En Israel no contaba con muchos apoyos. —Vale. William le había procurado muy mala fama. estaba esa denuncia de Ali por racismo. estaba dispuesto a ponerlo todo sobre la mesa por una única razón moral: para que no se hablara jamás del otro. Libération. pero no el resto. En el fondo. Y tenía dinero. ni la buena conciencia. que comprendía a Dominique. En lo personal. sólo hace falta poner de nuestra parte. es un poco complicado. No hay más que decir. no era una situación muy cómoda. realmente no tenía muy buena prensa. aunque conservaba algunas simpatías entre la izquierda. un incordio. —Bueno. Pero somos del mismo mundo. La comunidad había dejado de existir realmente. Dominique sorbió el café. —Mmm… Leibowitz estaba con la mierda hasta el cuello. —En términos generales. Se miraron y se echaron a reír. Dominique presentó su punto de vista sobre el tema: él ya no era nadie. —Ya veo. buena parte de la institución. de acuerdo. Le Figaro. ni los intelectuales. Como él mismo había criticado la ley Gayssot unos años atrás. claro. Hablaron de sus . —Es verdad.

Y entraron en la librería. dónde tenemos nuestro lugar… —¿Un purito? Leibowitz se estaba divirtiendo mucho.antiguos profesores. Hacía un frío seco. —No nos queda más que bajar a dar el golpe. implícitamente. sólo nos queda ir a dar el golpe. de literatura. Se dirigieron a la librería Compagnie. ¿Te acuerdas de cuando nos cruzamos con la fracción trotskista en la rue Saint-Jacques? Dominique estalló en una gran carcajada ronca. —Está claro. y también. no hablaron de política. Ya no tosía. —Es extraño el tiempo que tardamos en comprender a qué pertenecemos. como los conspiradores. . Dominique se cerró el largo abrigo negro y Leibowitz observaba las ramas desnudas de los árboles.

43
Fue un éxito muy considerable. En cierto modo, juzgó la periodista de Le
Nouvel Observateur, se trataba de absolverse el uno al otro a la vista del
mundo.
Los avatares de una generación, publicado en la editorial Fayard,
consistía básicamente en una serie de conversaciones entre Dominique Rossi
y Jean-Michel Leibowitz sobre el comunismo, la izquierda, el antisemitismo,
la comunidad homosexual, los conflictos de Oriente Medio, la Francia actual
y sus propios itinerarios.
Ya se pueden imaginar que si escribo esto ahora es porque en ese libro,
aunque no sea propiamente deshonesto, no hay nada que corresponda a lo que
han podido leer hasta el momento.
Digamos que Dominique Rossi era presentado como fundador de Stand,
precursor de las políticas de prevención del sida en Francia, periodista
cultural de Liberation y miembro del comité de ética del Partido Socialista
(eso no lo sabía ni yo). Cuando dijiste todo eso no decías nada falso, desde
luego, pero tampoco decías mucho que fuera cierto, totalmente cierto.
Jean-Michel Leibowitz por su parte era escritor y filósofo, profesor de
ciencias políticas (cultura general), caballero de la Legión de Honor, autor de
numerosas obras, entre ellas La fidelidad de una vida, y editorialista de Le
Figaro. También se citaban Fracaso de la inteligencia, inteligencia del
fracaso, o Breve tratado sobre el pensamiento único. Casado desde hace
veinticinco años, dos hijos. Mierda. Pensar que para la gente, numerosa
(ustedes no), que se gastarán 22 euros en el (grueso) libro, ellos serán eso…
Pero ustedes lo saben todo.

Bueno, pues eso, que polemizaban. Hablaban de autocrítica. El libro
hacía balance de la evolución de ambos, de los errores que declaraban querer
asumir, «sin la gloria de creerlos necesarios, sin la vergüenza de creer que
podríamos no haber cometido ninguno». Estaba bien escrito.
El libro giraba alrededor de un hombre cuyo nombre, si no me equivoco y
si puedo fiarme del índice onomástico, no se pronuncia jamás. Ustedes lo
conocen.
Dominique, que reivindicaba el sentido de su lucha y de la larga marcha
realizada por la comunidad homosexual, veía como efecto paradójico de su
victoria la disolución de dicha comunidad, su integración en la sociedad: «La
comunidad se ha mostrado ingrata hacia aquellos que la han sostenido a
pulso, porque el éxito de éstos ha permitido su progresiva asimilación al
cuerpo social. Personalmente, yo considero eso un logro. Ahora hay muchas
cosas por las que ya no tenemos que luchar».
Leibowitz se preguntaba sobre las resistencias de aquellos que se
aferraban a una idea mítica y fanática de la «diferencia absoluta» de los
homosexuales. Dominique los rechazaba de un manotazo: habían llegado
después de la batalla y pudieron permitirse el lujo de inventarse una guerra.
Dominique preguntaba a Leibowitz sobre el fin del izquierdismo, la
preservación de la identidad judía, el comunitarismo, el carácter procesal,
«picapleitos», de una sociedad francesa que debía mirar cara a cara, con ellos,
decían, el camino recorrido.
Dominique reconoció los desvaríos sectarios de los inicios del activismo,
Leibowitz echó una mirada retrospectiva sin complacencia sobre sus cambios
de rumbo demasiado rápidos, su atención excesiva a lo teórico, y sus
polémicas que habían podido herir a personas pacíficas, integradas, y cuyos
sentimientos de pertenencia pudieron verse contrariados por culpa suya.
No es que el libro fuera malo, no, el problema es que tuvo éxito. Rossi
volvió a la televisión, bastante más relajado. Leibowitz se dejó una barbita y
volvió a dar la mano a sus antiguos amigos socialistas. Antiguos militantes
gays, viejos izquierdistas, socialistas, o los editorialistas de derechas, todos se
sintieron melancólicamente absueltos y confirmados por el centro.
Los que les criticaban parecieron extremistas, y de esto se trataba. La

figura del «radical» que se transparentaba al trasluz en el libro, en los últimos
capítulos, dedicados a los «bárbaros del sueño», acababa encarnándose en el
enfant terrible incapaz de crecer, de adquirir responsabilidades, de asumir el
respeto hacia el adversario y la existencia de los demás. Hablando del
barebacking, Dominique criticaba la degradación del sueño de libertad, la
negación de la realidad, el goce pueril de la muerte. Después, esos tipos
comprenden su idiotez y vienen a llorar a las asociaciones, pero ya es
demasiado tarde, y los que les han hecho creer en un placer absurdo ya no
están, los han abandonado para ir en busca de más carne fresca.
Leibowitz estaba de acuerdo, y distinguía en la figura del Irresponsable
aquel que niega al Otro, por impotencia de aceptar que él mismo pueda ser el
otro de alguien, en la sociedad.
El libro veía en el izquierdismo un momento de crisis de ideales, de rabia
de identificación del mundo con la voluntad, según el deseo de unos
adolescentes que estaban rompiendo con sus padres, abatidos por la guerra, y
Leibowitz veía en la figura del Irresponsable aquel que, entre los Hijos,
quiere imitar su rebelión, y al rebelarse contra los rebeldes, se encalla en la
negación, rechazando la sociedad, objeto de la generación del 68, para crear
una «revuelta negativa» del individuo, negando a sus semejantes y tirando a
la cabeza de sus padres, inútilmente, los conceptos preñados de sentido que
éstos habían manejado: nazi, víctima, ideología, represión, libertad… Y así
hasta el absurdo.
A principios de septiembre, el libro, ricamente ilustrado, se difundió entre
las clases medias, venas de la sociedad, e irrigó los medios de comunicación,
llevado por el latido aprobador y regular de los intelectuales, periodistas y
cronistas, que se reconocían en él, o fingían reconocerse.
L’Express tituló «El gran reencuentro de una generación». La Familia,
después de tantos desgarros, lanzaba una mirada nostálgica, lúcida y
benévola sobre su destino.
Y los que no formaban parte de ella…
Bueno pues, es una tautología: quedaban excluidos.
Veían sin problema la puerta, pero desde luego no tenían la llave.

44
Dominique miró a Jean-Michel riendo:
—Supongo que el traje no es obligatorio.
Jean-Michel se miró al ombligo, llevaba una camisa blanca y una
chaqueta negra. Sonrió.
—No, no estás obligado a hacer lo que yo haga.
Y entonces entraron en escena.
El público del teatro del Rond-Point era una mezcla de gente de origen
diverso. En su mayoría, aquella noche, hombres de treinta y cinco a cincuenta
años. Aplaudieron.
La conferencia se titulaba: «¿De dónde nos viene el sida?».
Dominique y Jean-Michel culminaban así la promoción del libro con un
debate público. Los espectadores en general apoyaban el mentón en la palma
de la mano e iban vestidos con camisa, del tipo que fuera.
—Es una pregunta provocadora, por supuesto.
Dominique, acercándose al micrófono, precisó:
—Ya se ve que no lo hemos perdido todo por el camino, todavía sabemos
provocar…
Una mitad se rió, la otra aplaudió.
Dirigiéndose al fondo a la izquierda, dijo:
—Aquí estamos bien acompañados, je, je, je…
Leibowitz se inclinó hacia delante, abrió los brazos y apartó el vaso de
agua:
—Aquí no vamos a hablar de nada estrictamente científico, no nos
interesan los orígenes materiales del sida como enfermedad; queremos

comprender la irrupción de este fenómeno en el ámbito de las ideas… Por
qué una enfermedad terrible se ha convertido en un desafío, un objeto de
chantaje intelectual, o un vector de delirios por una y otra parte. Hay que
poner las cosas en su sitio. Personalmente, yo estaría dispuesto a
replantearme mis propias posturas, que tal vez pudieron estigmatizar a los
elementos más lúcidos entre los militantes, ocupados en luchar por la vida,
como es el caso de Dominique Rossi, que también ejercerá una mirada crítica
sobre sus años de lucha. Están, desde luego, aquellos que incluso ahora
mismo se negarán a efectuar ese trabajo de autocrítica…
Risas, ligeros movimientos.
—Pues sí, también hablaremos de esto. —Se volvió hacia Dominique—.
Teniendo en cuenta, evidentísimamente, que no nos olvidamos de la
enfermedad en lo que tiene de más inmediato, más concreto, más cruel.
Dominique lo sabe bien, por desgracia, en su día a día, siempre bajo la
amenaza…
Aplausos. Nada que objetar, puro sentido común. Con sentido común,
Dominique asiente con la cabeza. Algunas cosas no se pueden consentir.
Y cuando Dominique dijo:
—Ya sabemos que es un fenómeno que tiene dos caras, como Jano, por
un lado natural, y por el otro inmediatamente político. No hace falta
remontarse a 1872, o hasta Kaposi, hay que reconocer el aspecto natural, tal
vez no hemos hecho suficiente en este sentido, sobre todo al principio, el
ámbito en el que se desarrolla lo esencial del trabajo de investigación
científica para…
Se levantó gritando, apuntando con el dedo hacia el frente. Eran cinco
alrededor de él, dejaron caer los abrigos y en sus camisetas se pudo leer:
«Prevención = Represión, DR + JML = SIDA MENTAL».
Dominique se puso pálido, Jean-Michel cruzó los brazos y no dijo nada.
Se inclinó hacia Doumé, susurrando:
—Esto es un suicidio, se acabó, pero tranquilo, es lo que queríamos.
Y con la palma de la mano vuelta hacia arriba, tranquilamente, señaló, al
fondo de la sala, a la banda de agitados con el brazo en alto y al otro que
gritaba con el puño cerrado, frente a todos los espectadores que susurraban

Dominique se tiró del lóbulo de la oreja. que nos portemos bien y seamos responsables. deberíamos dejarnos hacer. Lo que quieren. —Era él… Ha venido a declamar un discurso viejo. hombre. al Partido. Dominique se inclinó a su vez hacia Leibowitz. . lo que quieren es que no haya maricas. a todas las instituciones paternalistas. abucheados por todos los espectadores. sorprendidos. quieren eliminar la categoría de marica. vino a estrechar la mano a Dominique y Jean-Michel. y los espectadores refunfuñaban. yo os lo diré. segundo piso… Se echaron a reír y recordaron una reunión fallida de años atrás. la palabra y la realidad… Blandía una ridicula banderola diminuta: «Libertad de expresión. Los de seguridad tardaron en llegar. —Está totalmente fuera de onda. Daniel. Está acabado. uno que hice delante de la sede del PS… Jean-Michel asintió. fueron rechazados hasta el vestíbulo. —Nos dicen que esperemos. son esos que están contra el condón.inquietos: —No tenemos nada que decir y se nos censura. —… Tenemos el derecho a amar y el deber de salvarnos. La mani del celo para taparse la boca. Yo ya había dicho eso en la mani de la rue Solferino. ese tipo. libertad de eyaculación». —Pero ¿quiénes sois vosotros…? —Iba subiendo el tono de voz. ya no me acuerdo cómo se llama… Finalizado el acto. y dejar hacer a la dirección. a favor del suicidio organizado. —Son unos provocadores… —¿Qué decían? —Sí. Pasillo verde. hombre. Señalaba un cartel de prevención: «Toma tus responsabilidades». —Qué alegría verte… —Estamos entre amigos. que volvía a ser diputado. —Está recitando un discurso mío de los noventa. Los intrusos.

El mismo discurso. Yo me miré el vestido. y después a algunos otros. a ése. un prefecto. y es que todo ha cambiado. es verdad. porque tenemos razón. al otro lado del bufé. —Bueno. apoya al otro. a aquella gente. Daniel torció los dos labios. porque yo. de algún modo. —La comunidad ya no existe. a su alrededor los invitados murmuraban. me tomé un tercer trago y me quedé en mi sitio. Mmm…. Jean-Michel se terminó el vaso de agua. como si lo estuviéramos traicionando. Lo oí decir esto —me coloqué el chal en equilibrio sobre mis hombros desnudos—. Daniel se limpió las gafas y preguntó a Dominique: —¿Y la comunidad? ¿A quién apoya. pues peor para ellos. y a su mujer. Se fueron a saludar a Alexandre. no la conocía de nada. —Siempre ha funcionado así. todo ha cambiado a nuestro alrededor. Los que quieren equivocarse. antiguo compañero de estudios. o se ha pasado a vuestro bando al hacerse vieja? Dominique se sirvió otro vaso. van por ahí divirtiéndose y no representan nada. veinte años más tarde. han dejado de pensar. Todo. . Yo comprendo que no pueda entender esto. en aquel momento la cosa tenía sentido. Él no. sí. Los que tienen más de treinta años están de acuerdo con nosotros. Hizo un signo mudo con los labios. nos lo tira a la cara. —Ah. no me sentaba del todo mal. a dos metros de distancia. ya no es el mismo discurso.

Separaciones .

Parecía prognato. Estaba alojado en el anexo. mis dedos olían a cloro. violeta. . Me había secado el pelo. un letrero blanco y amarillento. enseguida termino. Me indicó un hotel. Discúlpame. Apestaba. de color pipí. transida de frío. al otro lado del patio. cosa que desde luego no era. Abrió la puerta. —Soy yo. Era por el dolor de muelas. hacia la Gare du Nord. Encendí el portátil. Me tapé la nariz. —¿Quién es yo? —Soy yo. Ninguna gracia. 28 y 29. Un trozo de edificio gris-marrón. —Me he comprado un fdete de cerdo. que le deformaba el rostro. que llevaba corto. El estanque que se veía detrás del cristal estaba vacío y el agua se veía tranquila. Aquello no me lo esperaba. Estaba ya andando a buen paso por la calle. transparente. 45 Salía de la piscina a eso de las dos. después del pequeño rellano de las habitaciones 27. al fondo de aquel cubo que de lejos parecía un acuario amarillo y verde. A carne. Aquello era embriagador y me oprimía el corazón. Un trozo de uralita y un bidón mantenían cerrada la puerta de cristal ahumado. —¿Puedes venir?… ¿Elizabeth? Fui. —¿Quién? —Elizabeth. Ni siquiera había visto al gerente. Llamé y mi mirada cayó sobre la moqueta.

—Tranquilo.
Intenté sentarme y encontré una silla con la mitad del mimbre. No me
quité el abrigo de piel. El bolso.
—¿Ahora comes carne?
Asintió con la cabeza.
—Siempre. Es bueno para la sangre. Los que no comen carne —tragó un
bocado— no se empalman, como Dominique, que ya no tiene ni sangre. Y
además es por la enfermedad. Me da fuerzas.
No lo capté.
—Mira, la polla es como una esponja, así que necesita sangre para
ponerse bien dura. Es muy importante.
Y apretó con el tenedor el miserable pedazo de cerdo, reseco, hasta
exprimir sobre el plato de cartón la poca sangre que le quedaba, y en la que
mojó pan. No dijo nada más.
Fumé. Al cabo de diez minutos, después de haber observado la ventana,
la luz inexistente, la cama de una sola plaza, blanca, el televisor apagado, la
puerta del retrete entreabierta, dije:
—Will, ¿por qué me has hecho venir?
Me miró con cara de asombro.
Tenía un aire… tan acabado, tan triste… Su mandíbula, sus cejas. No
pude evitar preguntarle:
—¿Vives solo, aquí, Will?
Se limpió nerviosamente con una servilleta de papel.
—No, no, estoy de puta madre, tengo cantidad de colegas. Tengo un plan.
Tengo un plan.
Entonces lo entendí.
Yo no soy de las que se echan a llorar… cuando la cosa es realmente
triste.
Suspiré.
Él sonrió, muy orgulloso de sí mismo. Tenía los dientes amarillos y la
parte baja de la cara torcida.
—Es total, ¿sabes?, ¿qué pasa, no puedo ver a mis viejos amigos?
Después se puso a hablar más deprisa, pataleando con la pierna derecha.

—Tengo un plan, Liz, tengo un plan.
Yo había abandonado la sección cultural del periódico y había entrado en
el comité de redacción.
Giró alrededor de la maceta, y después soltó, embrollándose:
—Creo que… ¿Quieres hacerme una entrevista?
—Ya no me dedico a eso, Will.
Estaba dispuesta a quedarme toda la tarde así, sin nada en los brazos,
sentada, con la cabeza apoyada en los hombros. Yo que soy tan avara de mi
tiempo, según dicen. Volver a ver a los viejos amigos.
—Sí, vale, guay, bueno, tengo una grabadora, si quieres, tengo una
grabadora. Es un buen plan. Un buen plan. Tú me entrevistas, ¿sabes?, queda
superguay. Espera, espera, prueba a ver.
Sostuve la grabadora entre las manos, mis tacones se hundían en la
moqueta crujiente, irritante.
—Eh, eh, tienes que publicarme, Liz.
Repliqué:
—Yo te quiero, Will, y lo sabes. Hago lo que quieres. Pero no puedo
prometerte nada.
—Eh, Liz… —Guiñó un ojo—. Entre ser publicado y ser olvidado sólo
hay unas letras de diferencia. Unas pocas, ¿comprendes?
Estaba jugando como un crío.
—Bueno, ya ves, tú haces de periodista, me haces preguntas, me sirves la
sopa… —Me imitaba—. Una cosa tipo: «Buenos días, señor Miller, lo que
nos trae hoy aquí es…».
Suspiré.
—Y yo, bueno, yo respondo, tengo ideas, muchas ideas. No tengo tiempo
para escribir, por eso me tienes que entrevistar.
—¿Cuál es tu plan, Will?
Se enderezó y se limpió los labios, muy orgulloso. Durante un instante
todavía pude creer en él.
—Lo que voy a hacer… Voy a contar mi vida, haremos un libro, entre tú
y yo.
Yo seguía con la grabadora en la mano.

—Un libro… Como Doum y Leibo… Pero…
—Sí, eso es, eso es. Yo también tengo cantidad de cosas que contar. Será
un exitazo, pillaremos cantidad de pasta y, plaf, los destruyo. Si tengo pasta,
¿sabes?, hay un abogado que conozco que está dispuesto a ayudarme, y
vamos a machacarlos. Demuestro que fue Dominique quien me contagió el
virus, ¿captas?, y tú cobras tu pasta y puedes destruir a Leibowitz, si te
apetece. Lo puedes machacar, si quieres.
—Mira, Will, yo no tengo ningunas ganas de destruirlo.
—¿Ah, no? Ah, vale… Pero…
—Will… Will… No tenemos nada que decir. No podemos hacer un libro.
Tú y yo no somos como ellos. Nosotros… Nosotros no estamos en el mismo
mundo que ellos. No tenemos el mismo pasado. Lo que dices no tiene pies ni
cabeza.
—Que sí, que sí, no me seas derrotista, Liz. Espera un poco. Tengo
revelaciones por hacer, muchas revelaciones… Espera a ver, escucha lo que
me dijo Dominique una vez:
Apretó la tecla on del magnetófono y la cinta empezó a girar.
Lo imitaba.
—Fueron los judíos los que se inventaron el sida. Fueron los judíos, esa
basura mierdosa, ellos se inventaron el sida en los laboratorios, después de la
guerra del Kippur. Era un arma bacteriológica. Ésta es la verdad, y existen
pruebas…
Apreté la tecla off.
—Para ya, Willie, eso es una idiotez, no paras de hacer tonterías. Tienes
que encontrar la solución, una solución…
—Ya tengo la solución, Liz, la tengo, escucha…
Pataleaba, y yo no podía evitar mirar repetidamente aquella mancha roja
que tenía en la mejilla.
—Mira, también puedo hacer la voz de Leibowitz, puedo imitar su voz,
escucha, puedo destruirlo…
Apretó el on.
—Yo puedo destruir a Leibowitz.
Apreté el off.

—Ya basta, Will.
—Yo puedo imitártelo, si quieres, y funcionará, ya verás, mira, con su
cabezota de huevo…
Apretó el on.
—Con su narizota. Ali me dijo, me dijo: «A ese cerdo judío… voy a
meterlo en el horno», eso me dijo, ¿te das cuenta?
Corté definitivamente.
—Me lo imagino muy bien diciendo eso, ya sabes, tipo paranoia, tipo Ali
me ha amenazado, y tal y cual… ja, ja, ja…
Se reía. Olía a carne enfriada.
—Bueno, qué, Liz, ¿qué?
Yo tenía la mano crispada sobre el magnetófono, y ahora además tenía
ganas de llorar.
—Will…, ¿qué estás haciendo? ¿Qué estás haciendo? ¿Adonde pretendes
llegar?
—Pues…, joder, llegaré a un puto ataúd, como tú y como todos, ¿no
crees? Joder, qué mal rollo, qué mal rollo… No haces nada para ayudarme.
Anda, lárgate ya.
—Will, si…
Respiraba fuerte, con las aberturas de la nariz dilatadas, y me llevó a
rastras hasta la puerta, pataleando sobre la vieja moqueta.
—¡Venga, lárgate, mamona! Joder, qué tipa tan pesada, qué pesada. Si yo
fuera tu novio follaría con cualquiera antes que contigo… Te estás haciendo
vieja, Liz.
Se quedó parado en el umbral de la puerta, mirándome fijamente.
—Tienes arrugas ahí, en el cuello. Te queda fatal. No me interesa la gente
que tiene arrugas. No me interesan los viejos ni los enfermos, mira, no quiero
verte. Vete y a ver si encuentras a alguien que te folie.
Cerró la puerta.
Estaba lloviendo, yo estaba mojada. El patio del hotel, cerca de la Gare du
Nord, era gris y sobre el suelo irregular, entre los charcos, había bloques de
cemento y sacos de lona.
Salí del hotel, ya tenía el pelo empapado.

46
Yo no sabía qué hacer para retenerlo.
No es que se alejara. Seguía estando antipático, más o menos callado.
Más de diez años, pasé con ese hombre. Lo conozco, no hay duda.
El problema es que no creo, y eso me da miedo, que él me conozca a mí.
No creo que, al cabo de diez años, sepa quién soy yo. ¿Qué recuerdos?
¿Qué intuiciones? ¿Sería capaz de adivinar uno solo de mis gestos?
Sólo nos vimos en algún hotel o en el extranjero, unas diez veces. Nunca
cociné para él, jamás vio mi caótico cuarto de baño. Ah, sí, una vez.
El tiempo pasaba y él pasó con el tiempo. Leibowitz estaba calvo, sólo
tenía pelo alrededor de las orejas, no me escuchaba. Empezaba a concebir esa
especie de repulsión hacia lo sexual que me ponía enferma, tenía que pensar
cada vez qué le iba a proponer.
Entonces yo hablaba, y hablaba demasiado. Sabía que ya no era muy
joven. Pero, en fin, yo lo habría hecho todo por él, no podía, realmente no
podía ser joven toda la vida para él. Me había dicho montones de veces que
esperaba que los chicos se fueran de casa.
Yo no me atrevía a decirle: «Pero Jean-Michel, si el menor va a cumplir
los dieciocho…».
Se tumbó y me acarició someramente, yo no podía aprovecharlo,
concentrarme.
—Jean-Michel, háblame…
Tenía la impresión de que algo le repugnaba bajo sus dedos en contacto
con mi piel, algo me hacía temer que mi epidermis ya no le gustaba. ¿Qué
podía proponer yo, más allá de eso?

—Qué cabrón… Me tomó en sus brazos. Y sabía que estaba cometiendo una estupidez. Eso dijo: «Fueron los judíos los que inventaron el sida…». —¿Qué te ha dicho? ¿Qué más ha podido decirte? ¿Qué está tramando ahora? Si está acabado. para burlarse. pero no podía evitarlo. . ¡Oh. Sabía que eso le interesaría. como tener un hijo para que el padre se quede. —¿Miller? —Le he hecho una entrevista. para que no encendiera la tele. Hablaba demasiado deprisa. Estaba lloviendo. pretendiendo que fueron los judíos quienes inventaron el sida. lo que decía y lo que le dije yo. imitaba a Doumé. pero… —Ah. Siempre he hablado demasiado. provocarlo. Liz. para burlarse de vosotros. respiraba tranquila. La habitación era bonita. me ponía la mano sobre el vientre. sí. Quería hacerme la interesante. añadiendo alguna cosa. Me hablaba. —¿Y tú lo has grabado? —Bueno. me besó! —¿Qué te dijo? ¿Qué te dijo? Siempre supe que William era un buen medio para ganarme a Leibo. y se metió en un delirio. sí. —He visto a William. Y me encogía toda yo. sí. Me puse a contárselo. —¿Eso dijo? —Sí. lo siento. ponerlo nervioso. sí. esta vez el suelo no era de moqueta. —Despacio. Y se lo conté. ya no es nadie. lo siento. era un buen hotel. y yo no sentía la necesidad de meterlo.

no terminó. . con algo de culpabilidad detrás de la frente. y desde este punto de vista. yo ya no tenía mucho interés. Sentada en el bidé. sentí que me estaba abandonando.quería que me tomara en sus brazos. luego se disculpó. es que no puedo. —Perdona. ¿sabes? —Leibo… No lloró. Se apretó un poco la nariz. Lo comprendo. Yo ya no era nada para él. Empezó a hacer el amor. —Leibo… —Es esa historia… Qué cabrón… Decir eso… Mi padre murió por su culpa. Habría podido abrazarlo. Acabaría por decírmelo. de momento se contenía. ya lo sabía. —Leibo… Había dejado de llover y Leibowitz me invitó a una copa. Había sido un hilo tendido hacia algo que pronto quedó suprimido.

y vino a interesarse por mi salud. Dominique me dijo que lo siguiera y se subió al coche. —¿La cinta con la entrevista a Will? Dijo que sí. Miré a mi viejo amigo. Fue la última vez. Yo estaba bien. El cielo seguía azul. —La cinta grabada. Doumé. Llevaba una cazadora de cuero. Entonces le dije: —¿Quieres que te dé la cintas para utilizarlas contra él? Me ofreció caramelos de grosella y me dijo que sí. sin exceso. habéis ganado vosotros. —¿La cinta? —pregunté. que se sentó en el sofá rojo cereza. 47 Doum vino a verme a la mañana siguiente. Tienes que dármela. hacia el final del bulevar Saint- Michel. y no hablar más del asunto. Liz. y que se abría ante nosotros. Pasando por los jardines de Luxemburgo. . tenía treinta y cinco años. creo. Sonrió. y la cosa fue bastante rápida. iba recién afeitado. —¿Terminar con Will? Pero si ya nadie habla de él… —Anda ya… —¿Por qué? Ya no representa nada. El aire silbaba. Yo llevaba una camiseta cruzada. parecía como si quisiera terminar. vacío. yo miraba los grandes edificios y el espacio que de repente se había vuelto inmenso. me llevó hacia Port-Royal. —¿Para qué la quieres? —Hay que terminar con eso. necesito la cinta —dijo. los bulevares eran anchos. —Liz. Tosió.

Nos ha puteado bien puteados… Ahora tenemos la manera de hundirlo y que jamás vuelva a la superficie. fría. —¿Adonde me llevas? Estaba en doble fila. señaló al hombre con un gesto enfático del brazo derecho. Dios mío. aquel hombre era de una delgadez… Iba afeitado y las partes sobresalientes del rostro se destacaban desmesuradamente bajo la piel encogida. —Aquí no puedes quedarte. —He salido un rato… Me sirvió un poco más de leche y sonrió. —Quiero presentarte a alguien. Liz. y me fijé en las manchas que tenía en las manos. Había que atravesar un patio con grava gruesa y entrar en una caja de escalera oscura. —¿Conoces a Richard Winter? Dominique tenía sus hábitos. pasaremos página. está prohibido aparcar. me ofreció un vaso de leche con cacao. Me saludó y su voz… tuve que mirar a sus pulmones para asegurarme de que venía de allí. Me limpié los zapatos en el felpudo. seca y pelada. en la esquina de la avenida. Respiraba bien entre cada sorbo. que sienta pánico. Sin duda venía a menudo. no supe ver qué. ¿No te acuerdas de él. Doum se sentó en la silla de la cocina. aparcó y después fue a echar tres monedas en el parquímetro. —Richard Winter era un «amigo» de William. como se podía ver. y después ya estará arreglado. si te parece bien. dudaba. el médico? El hombre tenía la piel gris y deglutía. Salió marcha atrás. . Se detuvo. Cuando pasó delante de mí vi que tenía en el cuello algo que no era normal. El William que tú conoces. pisar unos baldosines irregulares y después subir dos pisos por una escalera crujiente de madera vieja. —Quiero que se cague encima de miedo. bien arreglado. encontró una plaza más lejos. Todo estaba limpio. Conocía la casa. Después. o al menos me daba esa impresión… Me hizo pasar.

se levantó la camiseta. Son… Hacen muchísimas cosas para darme apoyo. —Tengo suerte de tener a Dominique conmigo. Vienen cada día. No me queda mucho tiempo. zas. ¿Qué podía decir yo? Titubeaba. . Y quiero que la gente lo sepa. Yo exclamé: «¡Dios mío!». —Un médico como yo…. No había luz suficiente en aquel apartamento. no lo dudaría ni un momento. ¿no? Yo recordaba lo que me había dicho William. —Deglutió—. —Eres muy amable de venir a verme. Me miró. llevándome la mano a la boca. —Fue una gilipollez. miraba a otra parte. No quiere verme. por todas partes. Aquel vientre. Menuda gilipollez. más atrás. la verdad es que fue una gilipollez. Zas. insistió. Aquello era insoportable. literalmente. Lo noto aquí…. —¿William no ha venido a verte? —No. —Voy a morir. Señaló muchos puntos a lo largo de su cuerpo. Todo eso es muy útil. por lo menos mientras no estás totalmente hundido. así. no. Rechazando la idea de prevención. ellos me han apoyado mucho. más atrás. Yo habría querido evitar su mirada. no haría lo que hice. Tenía los dientes amarillos. ni una señal. aunque su mirada estaba vacía. todavía quedaba algo de vida ahí dentro. Respiró. Haces eso como una corazonada. mucha suerte. Richard Winter dio una palmada sobre el hombro de Doumé. —Si pudiera hace retroceder el reloj. dejó de llamarme cuando supo que… Dominique no decía nada. y también tengo a Stand a mi lado. me estaba ahogando. hacia la cocina. resulta un poco irónico. no había seguido ningún tratamiento cuando aún estaba a tiempo. Nada. De la noche a la mañana.

Richard no decía nada. Aquel hombre parecía un zombi. Yo quería bajar las escaleras. Tenemos todo el tiempo del mundo. Tuvo que meterme en el coche. marrón. Dominique conservó su porte indolente. No me soltaba el brazo. Ya. —Necesito la cinta. —Volveré dentro de dos días —dijo Dominique. mucho tiempo. jugaba con las llaves del coche en el bolsillo izquierdo del pantalón de franela. Él no la retiraba. No quería… —¿Qué puedo hacer yo? —dije. Miré hacia el lado. Yo lloraba. en el pasillo. tontamente. me odié a mí misma. estaba gris. tenía la mirada perdida. lo antes posible. Dominique era un hombre duro. y le di la mano. pero fija en mí. la leche estaba fría. que había permanecido azul. ¿No quieres hablar un poco más con Richard? Sonrió. —Dominique…. Dejé escapar un gritito ridículo. por encima del patio cuadrado con grava gruesa. Yo quería irme. gris. de pie. por favor… Ya lo he captado. Aquello duró diez minutos. —Termínate la leche. Aquellos labios. Él seguía allí. Dominique… Supliqué. Eran como polvo. El coche. ¿Nos vamos? —No tenemos ninguna prisa. pero tenía que tomármelo. Estaba oscuro. ¿nos vamos? —imploré. Él se quedó en el marco de la puerta. . al papel pintado. Richard estaba oscuro. No me podía tomar aquello. se tomó todo el tiempo del mundo para abrir la puerta del edificio y dejarme ver el cielo. —Doumé. Liz —dijo. ustedes ya me entienden.

La vida .

joder. y en el peor. y todas las peores putadas que había cometido en un momento u otro a cualquiera que le hubiera tratado más de media hora. o están totalmente hundidos en la miseria porque han pillado la enfermedad. Ya no era conocido. que le ayudaran. ahora hacía la ronda de esos patios de entrada. pensó. Estaba bastante desamparado. «No perderé el tiempo cagándome en la gente que se caga en mí». aquellos hermosos edificios discretos. Se quedaba en el umbral. con un manuscrito bajo el brazo. Es para quien lo quiera. sólo yo te voy a perdonar. y nadie. —No. incómodas. pero no se detuvo en este pensamiento. Tres años antes. Llamó a todas las puertas de todas las editoriales. Willie. del desprecio. nadie lo recibió. o es que me odian». . que sólo tengo uno. 48 William recorrió a pie todas las calles del distrito VI rascándose los bolsillos del pantalón. a la sombra de un día de junio. en el mejor de los casos. todo eso ahora le hacía merecedor. No le quedaba ni un céntimo. —No puedo hacer nada por usted. ya no quedaba nadie. Cuando pidió a sus antiguos amigos. del odio. Yo le había dicho: —Mira. —Puta asquerosa. cuando ya no puedas contar con tu nombre. los mariquitas jóvenes. Le decían: —Puede dejar el manuscrito. lo habrían hecho firmar antes de ver el título. en las casas señoriales. excepto las secretarias. «una de dos. «Mierda». detrás de Saint-Germain. o bien están muertos. señor.

vale. calzado con mocasines. vale. Sólo Claude lo recibió. Tienes… —Vale. muy amable —dijo. muy bien. —Mocasines —sonrió. Nadie. Ese gilipollas de mierda… Acabar acusando a los judíos del sida. Ya verás… —Se acabó. —Déjame que te explique. no? Pero…. —No. es tope guay. No sentía ningún odio particular hacia Willie. En mi caso. ligeramente ya pasada de moda. se acabó. ¿te enteras?. Es asqueroso y además es idiota. Claude lo interrumpió. —No. —¿Explicar? No. Al cabo de un minuto. a tranquilizarse. Hacía treinta años que dirigía la editorial. —William… No debería recibirte… —Ah. Ya puedes tirar esa novela a la basura. —Pues claro que sí. con una camiseta ceñida. Nadie te recibirá nunca más. es mi obra maestra. es igual. ese tal Willie? Jean-Paul asintió. cruzando el patio pavimentado. William. No te recibirá nadie. Lo invitó a sentarse. desde el tercer piso. vale. hablaba de su novela. es por eso que no quiero la novela. vale. —¿Es verdad que también es judío. Willie. si es genial. Estaba muy excitado. Llenó la pipa—. Jean-Paul lo había visto por la ventana. Will parecía haberse vuelto formal. nada. nadie va a publicarla. —Quizá tiene el sida. Michel cerró la puerta del despacho. y además no has hecho nada desde el primer libro. Superfilosófica. —Sí. no. bueno. nada de muy bien. —No es una novela —decía. de todos modos él jamás ha escrito nada. estoy de acuerdo. Se acabó eso de tu novela… —¿La novela? No. —Muchas gracias. vale. —¿Ah. ¿No has leído el libro de Rossi? Bueno…. .

—Ah. —¿Tienes formación comercial? —Comercial. tú eres de allí. En París. Muchos planes. creo. Claude se levantó penosamente. la casa cerca de Étouvie. . sí. Hay… Mira. Es así. Un superplán. los «Hola. y la ciudad universitaria. la catedral. su padre. La guerra de las galaxias. tengo. su madre. Claude tenía doble papada. —Allí tienes gente. —Vale. —¿Puedes volver a estudiar? Y Will vio de nuevo los cielos blancos sobre Amiens. —Pero los demás no. Aquello no era precisamente lo que había soñado. y los caballeros. Seré el único. algo que puedas hacer allí. ¿No? Y Will permaneció con la boca abierta. ¿Puedes volver a tu casa? —Sí. ¿no? —Amiens. ¿entiendes lo que te digo? —Vale. los reyes que no existían. Es tu lugar. Deberías saber. en Amiens? —Sí. Era un hombre sabio. claro… —¿De dónde eres? Del norte. —Vale. ¿hay algo en la nevera?». Yo soy un gentil. es mejor que aquí. no tenías nada. Claude suspiró. Las bonitas sábanas. no vale. Era… era justo el momento. Las sábanas. que esbozaban gestos simétricos. deberías comprender que estoy haciendo un esfuerzo al recibirte. —¿Tienes alguna formación. hay cosas que circulan rápidamente. la ocasión. —Bueno. No tengo ninguna obligación. Tienes… Tienes que encontrar algo para… para cubrir tus necesidades. —No. y además tú ya no eres nadie. Claude meneó la cabeza. el castillo de Compiègne. No te puedes quedar aquí. Tú no tenías los medios. Se acabó. sí. No había hecho todo aquello para llegar a esto. tengo planes. Will. Me equivoqué. Will observaba sus manos. vale. —Eso es.

te adoro. Tenía la cabeza hecha un lío. bueno…. chao. Claude me lo ha soplado. te adoro. Claude lo empujó hacia la salida. eh… Vale. No te lo puedo decir. dejarlo marchar así… A la mañana siguiente tomé el tren para ir a buscarlo. en el mejor de los casos. —Y le cerró la mano—. sin duda. como había sido siempre. recogió el sobre verde y las páginas de la larga novela que éste había dejado olvidada en el sillón de color beige. Tengo un buen plan. Tengo mucha prisa. Se tomó el tiempo de leer las primeras páginas y resopló vagamente. —Mmm…. Claude revolvió los bolsillos del impermeable colgado en la percha. me alegro. hola. Aquello era malo hasta decir basta. —¿Tienes algo de dinero… para el tren? William se sorbió los mocos. pero es superguay. Sí. Sacó la cartera. pues no. Estábamos en julio. Anda. Conozco a un tipo en la escuela de comercio. estoy contento. no. está bien. bueno. Esperaba. . —Ah. encontrármelo de okupa cerca de la estación. ya verás. —Toma. Claude me regañó. Lo tiró todo a la papelera con un pequeño encogimiento en el corazón. Y. gracias por todo. soy yo. Mierda. —Está bien. estuve convencida de que le había encontrado algo. me vuelvo a Amiens. quiero decir. vale. Hasta el día en que me encontré con Claude en una fiesta. Totalmente desprovisto de interés. Me apetece volver a Amiens. seguro que estaría por la calle. tengo superplanes en Amiens. como si lo hiciera para sí mismo. me dijo: —Fueron Dominique y Jean-Michel… Él les había publicado el libro. pues. Estuvo superbién. Liz. Una vez se hubo marchado el visitante. Liz. Bueno. Escuché el mensaje que Will dejó desde una cabina telefónica: —Eh….

hace un mes. de ladrillo. ahora se está recuperando. —Lo trajo su madre. un edificio rojizo en la esquina. Crucé el centro peatonal para llegar a la catedral. Abrió el dossier y me dijo: . ¿Es usted su novia? Le dije que sí. Me preguntó. que estaba en obras. El pasillo no estaba muy agitado. Finalmente había llamado a su madre. el número de su habitación. pero yo ya sabía dónde tenía que buscarlo. enterrada en el tiempo! No me dijo gran cosa. con fatiga: —¿Es usted su novia? Me ha dicho que tenía una novia. Yo no sabía exactamente qué podía haberles contado. La explanada estaba vacía. 49 Al salir de la estación me planté delante de la torre Perret. pregunté la dirección en un bar-estanco. No cerró la puerta. ¡Qué extraña voz. un poco más adelante. Encontré rápidamente el centro hospitalario del Norte. Se sentó. No había hablado con ella anteriormente. Patrice Schmitt me recibió en su despacho. Había un número incalculable de piedras junto al agua… Me dirigí hacia el norte. saqué el carnet de periodista. quise hablar con el jefe de planta. y aquel día la intensa circulación de enfermeras y pacientes se hacía en un relativo silencio. forzosamente debían haberlo visto en la tele… Pero su madre estaba visiblemente desconectada. En una casa como ésa debió de crecer Willie. Ya hizo una primera encefalitis. Pregunté por su habitación. qué sabían. parecido a todas las demás casas del barrio. la fachada restaurada.

debió de sufrir los síntomas de una infección vírica sin importancia. Hacía lo que le daba la gana. Se establece un equilibrio entre destrucción de linfocitos y síntesis del virus. después vuelve a subir. Este año ha habido dos fallecimientos. En fin. alcanza un pico seis semanas después de la infección. el número de linfocitos T4 baja. en su caso. Quiso cerrar los ojos. Yo me limitaba a permanecer sentada. dolores de cabeza. Nunca le vi ir al médico. —Ha entrado en el sida. Al mismo tiempo. Nadie le hacía un seguimiento. dolores musculares. estuvieron presentes. inflamación de garganta. Desgraciadamente. Puede llegar hasta los diez. ¿Entiende lo que le digo? —¿Que tiene sida? —No. Me acordé… Cuando vivía en mi casa. Se levantó el cuello de la camisa. No son signos necesarios. en fin. según me ha dicho él. Unos ocho años. —Debió tener fiebre. —Cuando se infectó. —Le mintió. Pero no la certeza. —Sonrió—. lo está. Tenía el convencimiento de que estaba enfermo. —Nunca tuvo ningún seguimiento. Es difícil de entender. Me mordía la uña del dedo índice. —¿Ya es demasiado tarde? El doctor Schmitt carraspeó. —¿Y después? —pregunté. después disminuye espontáneamente. La fase asintomática es de duración variable. Nadie entre sus allegados…. No seguía tratamiento alguno. La carga viral. Visiblemente. seguramente hacia el 96 o 97. me refiero a si conoce más o menos las tres fases. diarreas y náuseas. No hizo nada. No le gustaba. —No tomó nada durante dos o tres años. el número de virus en circulación. Hice un signo de: «vagamente». Evidentemente. ahora ha entrado en . —En el 96 teníamos un paciente que moría de sida cada dos semanas. una ligera dilatación de los ganglios linfáticos. —¿Nunca? Pero si… Movió la cabeza negativamente. pronto entrará. »—Nunca se hizo las pruebas.

—Bueno sí. En fin…. tomando compota de manzana. Pero en cualquier momento nos podemos ver desbordados. Es evidente que en casa de su madre no estaba bien. en fin. Evidentemente. que hacen el papel de Caballo de Troya. Bueno. gracias a los macrófagos. Pero no tiene que bajar por debajo de doscientas. sin duda. Ha adelgazado.el periodo presida. joder. o ARC. Fui a verlo. Alteración de las neuronas… Y llegan las infecciones oportunistas que los acompañan. pero vamos a bajarlo. Creí tontamente que eran tatuajes hasta que lo comprendí. —Hola. va a ser… —Difícil. AIDS Related Complex. Will —dije. después en cantidades importantes. y entonces… —Se morirá. Las posibilidades de que mejore son escasas. Estaba muy. Es… es una lástima que no se tomara la molestia de… de tomar medidas. —Hola. Normalmente la barrera hematoencefálica aísla el cerebro. su carga viral sigue siendo indetectable. De todos modos. la gente todavía se muere de sida. hola. Los virus pueden atacar al cerebro. El virus afecta al encéfalo. primero en pequeña cantidad. Me abrazó. y me senté a su lado. Vamos a bajarlo. —¿Qué es lo que le pasa? —Una inflamación del cerebro. . no sabemos prevenirlo: una alteración súbita del sistema nervioso central. Podemos estabilizarlo. se lo advierto. eso es lo que le ha pasado. —¡Liz! —exclamó. le proporciona cierta protección. muy contento. Eché un vistazo a la mesilla de noche blanca. cómo mola. cómo mola… Estaba sentado en la cama. Llegan al sistema nervioso central. pero es permeable con respecto a los leucocitos. en Francia. ahora está estabilizado. ha perdido el quince por ciento de su peso. Estaba tomando Kool- AidMC. y sigue teniendo CD4 superiores a cuatrocientas copias por milímetro. Primero vi las pequeñas manchas y las lesiones en los brazos delgados.

estoy bien. —Tu madre… ¿viene a verte? —Sí. es tope guay. tengo trabajo. y para dormir me dan unas pastillas supertotales. Algún amigo. no? ¿No la vimos juntos? Pues la tenemos que ver juntos. tope guay. —Jo. Disculpa. —Tengo una moral a prueba de bombas. —¿Qué tienes ahí en el cuello? Me incliné delicadamente. cómo cago. —Ah. —Ah. pero ahora tengo que comer viendo la tele. Bueno. Liz. si no me entran arcadas. con el nivel que iba bajando sensiblemente. monstruoso. antes sí que tenía fiebre. es algo monstruoso. —¿Cómo estás? —Bueno. alguien habrá. —El martes no estaré aquí. Liz. sí. Le pasé la mano por la frente. —No. Tosió. tendrías que verlo. ¿no viste la tele el martes? Dieron La guerra de las galaxias. Es importante. cómo cago. Pero ¿qué demonios haces tú aquí? . yo nunca he visto esa película. qué guay. Se divertía. ya ves. Mola cantidad. Es como… guau. vale. muchas. Se limpió la boca. —¿Ah. a ojos vistas. Es… guau. claro. no te lo puedes imaginar. Nada. eso. amigos de la infancia. —¿Qué es? Dijo: —Es para la diarrea. no es nada. La hostia de tiempo que no la hemos visto. sí… Hay montones de gente que viene a verme. Yo lo miraba y tenía la sensación de estar viendo un tarro de linfocitos T4 roto. duermes de puta madre. tengo muchas cosas que hacer. El retorno del Jedi. sí. respiro entre bocados. Tenía placas en la piel… —Eh. Liz. ¿ves?. ¿te acuerdas? —No. Uno o dos ganglios hipertrofiados y un esparadrapo. todo eso.

Pero yo no. porque… —Me susurró al oído —: tengo un montón de superteorías. un inhibidor de la transcriptasa. Ja. nos hacen creer eso por una cuestión política. para eliminar a todos los maricas… —No te entiendo. Te lo juro. —¿Que no me entiendes? Shhh… Yo lo sabía. te lo juro. y plaf. —¿Sabes. Yo no voy a tomarme ninguno de esos medicamentos… Y además… ¿sabes qué? ¿Sabes dónde lo fabrican? Shhh… Son los judíos. tenía la piel ligeramente hinchada. pero no te las puedo explicar. —¿Qué dices? —No tiene nada que ver. pues… —¿Liz? ¿Eres tú? ¿Qué demonios haces aquí? No se había terminado el caldo ni el plátano. Los medicamentos estaban envenenados desde el primer momento. ja… Yo no lo tomé. y el AZT estaba envenenado. ya está. es una cuestión política. ¿Lo comprendes ahora? A quién aprovecha el crimen… Pero yo no lo voy a tomar. pues que no es el VIH lo que provoca el sida. Nadie puede demostrarlo. Porque. es una enfermedad viral. iba tomando poco a poco una tonalidad violeta en la nariz y en la mejilla izquierda. El médico me tranquilizó: «Tiene ausencias. —¿Yo? Bueno. Liz? Me gustaría ser médico. —Ah. y por tanto tenéis que tomaros el AZT. es bueno para ellos. Sonreía. Me llevé la mano al cuello. para que los maricas se tomen el AZT. porque los demás… nos pueden oír. y ¿sabes qué?. y por eso se murieron todos. los judíos tienen participaciones en la empresa que lanzó el AZT. Cuando me marché. es el AZT lo que provoca el sida. sí… Mira. pero estaba muy cansado. plaf. El VIH está bien para los maricas. te lo voy a contar sin tapujos: he estudiado la cuestión. Will estaba excitado. ¿Comprendes la ironía de la cosa? Yo me niego a tomarlo. ¿sabes?. pero visiblemente cansado. vale… —Sí. . y nos dijeron: el virus provoca el sida. es consecuencia de la encefalitis».

Dios mío. no pasa nada. demasiado fina. bueno. estropeada y tan irregularmente resquebrajada. no es eso. Cuando no se movía mucho estaba guapo. encima de las sábanas blancas. balanceaba la cabeza. —Tranquila. Creo que toda la maquinaria se caía a pedazos. hacer una cosa… Will era un montón de cosas sin orden ni concierto. por un momento pensé que estaba esperando la aparición de Doumé en la pantalla. sobre los pómulos. recorrida por una red de venas. y su piel fina. en el tren. ni le hice una caricia. estaba entrando en coma. Liz. su cutis de bebé. Habría querido al menos abrazarlo. tirase dolorosamente. un sordo olor a vómito. justamente yo no tengo el sida. su piel. ya no era posible. me arrepentí de ello. . Su rostro parecía realmente un perfil. —Creo que estás cansado. de puta madre — me respondió. su queridísima piel. Sonreí tristemente. Pobrecito mío. ni siquiera le di un beso. implacable. por eso no tengo la enfermedad. aquello me dio miedo. no. su pobre piel… ¿En qué se estaba convirtiendo? Me pellizqué la nariz para contenerme. En algunos puntos. estás cansado. Expelía eructos ahogados. —Volveré la semana próxima —le dije al salir. que los ojos se me llenaban de lágrimas. como un film de plástico. claro. Ésta es la diferencia. —Pero… Pero tú justamente no tomaste AZT y en cambio… —Vale. —Sí…. Sus ojos huían. Will. Estoy de puta madre. estaba tan agrietada. al irme. hacer nada. como si sus huesos crecieran a su pesar de manera algo desordenada. por unos trazos rojos. Lo observé durante un minuto en silencio. a la espera del desmoronamiento. al mirar vagamente la tele. realmente. Oh.

—Lamento de veras no haber ido a buscarte al aeropuerto… Mira. Llamaron a la puerta. no tienes que disculparte… Había un tipo que venía a Calenzana para hacer senderismo y me ha acompañado. Hay que estar en forma. un asunto que resolver… —Tranquilo. muy bonito. ¿Ves ese rosal? Mira. es muy agradable. Llevaba ya varios meses allí. —¿No echas de menos París? —No. —Mira. aquí es donde empieza el GR20. Como un viejo. He atravesado el pueblo. estoy bien. 50 Llamé a la puerta. hacía un tiempo agradable. volverá a brotar. con aquel calor. Tengo un jardín. Me ha dejado abajo. ¿ves?. Estaba bien. No pasa nada. ven que te enseñe el jardín. desde luego que no. . —Creo que lo haré en septiembre. Me hizo pasar. para atravesar toda la isla a pie. —Ah… ¿Y tú lo has hecho? —Mi padre y yo lo hacíamos todos los veranos. es que tenía una cosa un poco urgente. qué bonito es. volverá a brotar. Se bebió su copa de bourbon. en el Casino. —Ya ves que todo está en su sitio. Me besó. en el refugio. Y después tomamos algo en el salón de madera del primer piso. Se había olvidado de venirme a buscar. —¡Liz! Se me ha pasado totalmente ir a buscarte. aquí. Hago mis compras. ahí.

Bajó. Estaba solo. Yo me quedé sentada. Miré por la ventana, hacia el
horizonte, la parte baja de aquel primer contrafuerte de las montañas, el mar.
Era seco, puro y muy sano. En las paredes había libros. Oí susurrar, abajo.
Esperé cinco minutos, se oían voces. Me asomé desde lo alto de la
escalera de color caoba, no habría debido. Era Alain, el antiguo dirigente de
la Cuncolta nacionalista, uno de los jefes del brazo armado, que se quedó en
minoría después de lo de Tralonca, y se metió en asuntos sucios con La Brisa
del Mar, la mafia de Toulon. Cuando yo subí al avión en París, aquella
mañana, a él lo buscaba la brigada financiera de L’Ile-Rousse.
Volví a sentarme. Dominique subió y me presentó:
—Un amigo de la infancia, pasará aquí la noche.
Yo debí de levantar una ceja con aire interrogativo.
—Seguimos teniendo nuestras diferencias, pero es mi invitado. Y esto es
sagrado. —Sonrió—. ¿Verdad, Alain?… La de tonterías que habremos dicho
en esta habitación…
El famoso Alain apagó el móvil, era calvo, con nariz aquilina. Me
estrechó la mano, era un poco tipo macho, pero simpático.
Se volvió hacia Dominique y le dio un pequeño puñetazo en la barriga.
—Eh, te estás dejando crecer la barba, ¿eh? Acabarás como tu padre… —
Se dirigió a mí—: Un tipo increíble, su viejo, no era de la clase de persona
que uno olvida.
Un silencio.
—Había muchísima gente en su entierro. Gente que se habrían matado, se
daban la mano por encima de su ataúd, imagínate. Una vida de la hostia. El
tipo de persona que deja huella. Y después cada uno sigue su camino.

51
Leibowitz prosiguió solo el ciclo de conferencias que había empezado con
Dominique Rossi.
Por invitación de Françoise, una antigua alumna suya cuatro promociones
después de la mía y ahora delegada de la mesa nacional del partido, participó
en la universidad de verano de la Unión para la mayoría presidencial, en el
momento en que la derecha francesa elegía entre Jacques Chirac y Nicolas
Sarkozy. Nadie estaba seguro de saber hacia qué lado se inclinaría Leibowitz.
Se tendía a colocarlo de la parte de Sarkozy, en aquel tiempo, pero era un
«fiel» del jefe del Estado, y no negociaría su apoyo.
Leibowitz apagó el móvil. Acababa de encontrar a alguien para el bar
mitzvá de su sobrino.
Subió a la tarima, hizo un pequeño gesto en dirección al técnico de
sonido. Siempre tenía una palabra amable para el personal subalterno.
Pensaba en su padre.
Realmente, aquello ya no era una conferencia intelectual, era una tribuna
política. Sonrió al auditorio, la cosa tenía lugar en Colmar.
—Yo he sido la primera víctima de una depuración que no me atrevería a
calificar de étnica…
Risas.
Por culpa del antisemitismo de las élites francesas, él había sido víctima
de una caza de brujas intelectual… Y ahora, él, como Casandra…, bastaba
con ver los gérmenes de revuelta en los suburbios parisinos, calificados de
«fermentos positivos de conciencia» por Ali Hassam, os bastaba a vosotros, a
aquellos de vosotros que estáis en la Asamblea, veros en la obligación de

hacer proclamar una ley castigando los actos antisemitas, en el año 2005,
sesenta después de la Shoah, ¿acaso no era inconcebible tener que redactar
una ley para proteger a los judíos de Francia?
Leibowitz trazó un retrato de una Francia en decadencia, él, que ya había
presentido este tema diez años antes. Actualmente, todos los especialistas
abundaban en este sentido. Francia se ha convertido en una nación
culturalmente esclerosada, victimista, que se proyecta fantasmagóricamente
sobre todas las supuestas víctimas, espejos de su propia debilidad: la
victimización sistemática de los palestinos, los grandes discursos
antiamericanos de José Bové… Y ahora, un «amigo» de Bové como Ali se
situaba a la vanguardia de las últimas revueltas suburbiales. «¿Qué haremos
cuando la Intifada llegue a los suburbios de París? ¿Seguiremos disparando
improperios contra Israel?».
No dejaba de ser un intelectual. Se le escuchó con interés, en la medida
de su prestigio renovado. Los neoconservadores, ciertos atlantistas o ciertos
sarkozystas encontraron una gran coherencia en aquel discurso.
Entonces Leibowitz golpeó la mesa con el puño.
—¿Creéis que es un delirio? Yo no soy un chaquetero. Y no soy el único.
Hay un tiempo que se acabó. No debemos tener miedo de nuestras creencias,
de nuestros orígenes, de nuestras convicciones. Nosotros somos occidentales,
tenemos amigos americanos, creemos en un Dios, y rechazamos el
comunismo, tanto como el fascismo verde de los extremistas musulmanes.
»Raymond Aron, padre de todos nosotros, decía…
Después Leibowitz trazó un panorama de la cultura francesa, un auténtico
programa, y fue muy aplaudido.
Bebió un vaso de agua. En primera fila, un hombre de unos cincuenta
años asentía, fino, esbelto y discreto.
Leibowitz terminó bajando el tono.
—Me he visto afectado personalmente por la locura de las mayorías
minoritarias que se han apoderado de nuestro país, nuestro país que es de
todos, que nosotros reconocemos en cuanto republicanos, cualesquiera que
sean nuestros orígenes.
»Algunos de vosotros conocéis este documento… Se trata de un amigo,

del novio, para ser preciso, del señor Hassam. Un testimonio terrible,
recogido en el transcurso de una entrevista, hace ya un tiempo.
»Vais a oír lo que, hoy día, se puede decir impunemente en nuestro país.
Hizo una señal al técnico de sonido, que asintió con la cabeza y soltó la
voz. Crepitaba malignamente, resonaba extrañamente en aquel ambiente:
«Fueron los judíos los que se inventaron el sida. Fueron los judíos, esa
basura mierdosa, ellos se inventaron el sida en los laboratorios, después de
la guerra del Kippur. Era un arma bacteriológica. Ésta es la verdad, y
existen pruebas. Yo puedo destruir a Leibowitz. Con su narizota, Ali me dijo,
Ali me dijo: “A ese cerdo judío… voy a meterlo en el horno.” Eso me dijo».
Silencio.
—Naturalmente, he decidido presentar una denuncia contra el señor
Hassam, de acuerdo con mi abogado, el señor Malone.
Se apretó la nariz y añadió:
—Hasta aquí ha llegado nuestro país. Es muy triste, y como yo siempre
he dicho, es en la cultura y contra la barbarie donde se encuentra el origen de
este malestar, y hoy debemos actuar y reaccionar culturalmente. Muchas
gracias.
Fue largamente aplaudido. No todo el mundo estaba de acuerdo en todo,
pero había elementos.
Françoise fue a cogerlo por el brazo.
Alexandre, el prefecto, fue a felicitarlo, y Malone, de lejos, le hizo una
seña con el mentón. Leibowitz respiraba, lo había conseguido.
Françoise siguió agarrada a su brazo y Alexandre le dijo:
—Ven, quiero presentarte a Jérôme Deniau, conoce muy bien a Nicolas,
pero también tiene la entrada franca en el Elíseo. Seguro que te gustará.
El señor elegante, esbelto y de cráneo reluciente le estrechó la mano,
mientras Françoise le sobaba el otro brazo.
—Estoy fascinado. Nos ha gustado muchísimo.
—Gracias.

52
Fui otra vez a ver a Willie, y lo llevé a pasear por los Hortillonnages. El
médico me había dado la autorización.
—Que no se canse mucho.
Le pregunté si recibía visitas.
—Su madre; la he visto tres veces, y usted. Está muy solo.
Era verano y el sol estaba alto. El estado de William era relativamente
estable. Tenía ausencias, y ahora su tasa de CD4 flirteaba con los doscientos.
Era el momento en que las enfermedades oportunistas empezarían a
proliferar, yo ya lo sabía.
Le costaba mucho andar, nos detuvimos cerca de un estanque.
Dos perros iban y venían con un palo en la boca, algunas parejas jóvenes
se paseaban.
Nos sentamos más lejos, en unos bancos, bajo un pequeño refugio de
estilo vagamente japonés construido sobre el agua, hacía buen tiempo.
William tenía las órbitas redondas, ya no se parecía exactamente al Apolo
musculoso que había sido en los últimos años. Le faltaba el aliento. Contaba
con los dedos.
—Me salen cinco, Liz, uno para cada dedo, como un anillo, fíjate, cuando
cuento mis amores. ¿Te parece que son muchos? Quiero decir que son
muchos, ¿no crees? Ahora a mí me parece que están realmente, ¿me
entiendes?, en pie de igualdad, en un mismo plano, por así decir: Guillaume,
mi amor de Amiens, y mi jefe… Y después Dominique. Y Richard, ¿qué
habrá sido de él? Y luego Ali, también. Queda raro ponerlos en la misma
superficie, en pie de igualdad, todos iguales, hale hop, es un poco como si los

si quieres. Tosiendo. como esos cromos de papel japonés. moriré porque haré que me maten. Sonrió. él había desviado la mirada. Me reí. acusarán a Dominique. no digas nada. como una anciana. era como si no tuviera labios. puso los ojos redondos y. de un cáncer. Excepto Guillaume. . tengo un imperdible. A cada momento yo tenía que comprobar sus gestos. como un motor al aire libre que ya no se puede limpiar. sí? —Sí. su respiración. ¿De dónde vendría el último fallo. se sacó del bolsillo de la cazadora que le había regalado yo un muñequito de papel arrugado. Voy a… Voy a hacer que me maten. ji. —Es Dominique. Miré el agua. —¿Ah. Tengo un plan. de la tuberculosis?… Su cuerpo iba a abrirse a los cuatro vientos. y una vena muy sobresaliente. Le tomé la mano para mirarla. Superseria. pero él y yo nunca estuvimos realmente enamorados. ¿de los pulmones. Todo se ha transformado en odio. Hace tiempo que lo estoy pensando. cuando la presa se resquebrajara?. ¿me entiendes?. Es una teoría totalmente cierta. sin protección. Cargará con el muerto. Es vudú. gris y verde. Tenía manchas. atravesó el monigote de papel con el imperdible. —¿Sabes qué es? Dije que no. La verdad es que no olía lo que se dice bien. Le dolían las extremidades y las articulaciones. Al final todos me odiaron. la piel era seca.cinco estuvieran flotando en el agua. es una cosa muy seria. los juncos. gris y gris. y todas las cochinadas del mundo vendrían muy pronto a infectarlo. plaf. Movía los dedos todo el tiempo. Y entonces… Ji. —Mira. Ya verás. —No te rías. De veras. Se acercó mucho para seguir hablando: —Shhh…. ¿Tienes un alfiler? —¿Un alfiler? Revolví en el bolso de cuero. ya verás. ji.

Hacían lo que podían para aliviarle los dolores. sí. Azí ze compenza. Súper. sanguinolento. no. deformarlo. y todas las pistas llevarán hasta Dominique. hacerlo pedazos. tenía un porte. Kaposi. va a contratar a un sicario. su pobre alma. para tragar. suena muy bien. claro que no. —Ez porque me duele todo el rezto. Tenía unas placas muy raras en la lengua. —Pues vaya. su corazoncito apretado contra sí mismo y que había llegado sin duda a su punto máximo. lo perderá todo. Y en el paladar. no serías capaz de hacerme eso. todas las defensas se derrumbaban. Tengo contactos con Malone. en el lugar del paladar. se abría en canal. tenía ganas de rascarse. como un viejo dique agrietado. Toda la parte de arriba agrietada. prométemelo. con dificultad. —A que sí… Suena superbién. Dios mío. y todo lo que lo rodeaba. se va a comer un buen marrón. vi aquello. Will. ¿Qué te parece? No dije nada. ya no me duelen laz muelaz. ya verás. —Ez guay —dijo ceceando—. Yo estaré muerto y lo hundiré en la miseria. Suena bien. Es lo que había dicho Schmitt: leucoplasia oral vellosa. Había pillado un principio de hepatitis. Hinchado. como esporas. desarreglarlo. venía a meterse en su cuerpo para hincharlo. ¿no? —No. No. Total. En el espacio de un instante. Una descomposición color rojo sangre en la boca. Lo que oyes. Ahora iba constantemente encorvado y en sus huesos había algo . Se retorció. no me loz tomo. Zon loz medicamentoz. cuando cayó el muro de Berlín. sin protección. ¿eh?. —Eh. en este mundo de mierda. un abogado muy bueno. Pues mira. sí. y no le digas nada. mientras chasqueaba la lengua contra el paladar. todo. como una cabeza de conejo despedazada. 1872. —Sí. un sarcoma de Kaposi. Joder. como en las novelas. no te vayas a chivar. esas fisuras violetas. Su cuerpo… Cuando llegó a París. Liz. como decía él. todo.

—Es vudú. no creas. pasado el puente de madera. ¿verdad que sí. por el líquido cefalorraquídeo. con la ayuda del imperdible. Se levantó y regresamos. Will. bajo la piel. como un sucio ataque de acné lleno de un sebo mortal. ¿sabes? No pasa una hora en que no piense en él. —¿Venías a pasear aquí. cuando eras pequeño? . no creas. y tenía casi la impresión de sentir el virus. a través de sus poros. Y además tú podrás hacerlo por mí. si todavía está vivo después. a las cuatro. —¿Vienes? Se pinchó con el imperdible hasta hacer aparecer una gota de sangre en su vena sobresaliente. ¿Todavía vivirá cuando yo la espiche? ¿Es inmortal o qué? —No. en un confín de la ciudad vieja… Desde los Hortillonnages nos dirigimos a los jardines del Obispado. resplandeciente. —Will. Después lo acompañé hasta el hospital. tú podrás cargártelo por mí. —Es que pienso mucho en él. He hecho muchos planes. Esto no se ha acabado. Lo tocaba con precaución. Recogí una piedra para él. de bosquecillos y de árboles espesos. —Pero. ¿qué estás haciendo? Mojó con la sangre el monigote de papel. It ain’t over ’till it’s over. hormigueante de vida cuando llega el verano. en el reverso del antebrazo. Liz? —Desde luego. esos pequeños canales que serpentean entre una naturaleza exuberante. ya ves. en las venas. de maleza. nunca se sabe. Lo estoy infectando. Para que reviente. Ahora reventará. hasta su cerebro y en sus ojos globulosos. cerca del borde. brotando. Los Hortillonnages. Hablaba cada vez menos. Will. ¿verdad?. man. Will… Dominique ya es seropositivo… —Mmm… —Miró el puntito rojo sobre el papel—. como para jugar a la rayuela. en el camino.excesivamente frágil. Está cantado. ¿verdad?. desde luego. —Mola —dijo.

no. él lo dijo. —No lo sé. en todo caso. Will. No salíamos mucho. Cuando lo dejé. Me extrañaría mucho que saliera de ella. —¿Quedaba demasiado lejos? —No es eso. —Mmm. . Está hundido en la miseria. está en la miseria. —Oh. y me extrañaría mucho que saliera de ella. me preguntó simplemente: —Al final pude con él. no. ¿eh? —¿Con quién? —Pues con él. No paseábamos mucho.

Ahora todo eso ya pasó. como todos nosotros. se va a morir. Estaba avisado. Hacía un tiempo magnífico. —He dejado la comunidad. Doumé. Después de todo habéis… Me había venido a buscar en un 4L verde manzana. ¿sabes? Deberías ir a verlo. me dijo: —Todo me va cada vez mejor —y estalló en carcajadas. prefiero tener cuidado. una existencia tranquila. —Ha salido de mi vida. Circulaba lentamente. espero encontrar un compañero. —Y espero encontrar el amor algún día. Retrocedió y se metió en la carretera de la costa que llevaba al pueblo. peor para él. —Se va a morir. para mí se acabó. ya está. estaba radiante. Levantó las manos del volante y las dejó caer. 53 Estaba fantásticamente bien. Dominique tenía su vida. No nos acordaremos más de él. Tenía muchos amigos. tranquilamente. sólo para suplicarle: —Doumé. He perdido muchos años. y . todavía estoy a tiempo. mucho tiempo. —¿Qué quieres que te diga. de nuestra vida. Yo había vuelto a Córcega para un fin de semana. —Estoy radicalmente a favor de la prevención. Liz. era comprensible. —¿Y qué puedo hacer yo? Bajó el cristal de la ventanilla. al menos diez años. Liz? Peor para él.

no llores. Lo siento mucho por él. Yo sabía claramente que estaba haciendo todo aquello porque no me encontraba nada bien. era un asunto moral. te lo tomas demasiado a pecho… Deberías mirarte al espejo. No. así es la vida. Y basta. que termine en paz con la gente de la que procede y con las personas que lo quieren. William Miller. Completamente igual. —Liz. ¿Qué quieres que te diga? Me importa un comino. de veras. Liz… —Doumé… Yo estaba temblando. Lo hemos pillado. sus dedos no llegaban más alto que las montañas. dejó pasar tres segundos. Llegamos. —No. ahora ya no. Ahora lo único que podemos esperar es que su alma acabe encontrando alguna especie de paz y que pronto quede olvidada. salió del 4L. ya ves. —Me da igual. Liz. Y ya no representa nada para mí. y ya ves. Eso es lo que hay. que le aproveche. ya no me afecta. que . no es culpa suya. se acabó. Y se acabó. ¿Dónde iba a aterrizar? No lo sabía. Que se vaya con su familia. En realidad… Abrió los brazos. Él quiso jugar con eso hasta el final. No le tengo ningún odio. con los suyos. Fíjate hasta dónde has llegado… Anda. no le deseo ningún mal. te estás destrozando. en el cielo azul. por favor. Que le vaya lo mejor posible. ¿de veras no quieres ir? Se había dejado una pequeña barba. no tenía las claves. tienes que hacer algo… Piensas demasiado en los demás. Que haga las cosas lo mejor que sepa. te lo digo sinceramente. —Doumé…. llevaba su vieja camisa. He dejado de pensar en ese individuo. Ese individuo era un veneno.si quieres que te diga una cosa. Se encogió de hombros. tenía que ser así. histórico. frotó con el dedo una pequeña planta enferma que empezaba a recuperarse. Pero era un gilipollas de dos pares de cojones. lo siento mucho. Will no tenía los códigos. es una desgracia. no. gozaba de buena salud. tienes que cuidarte. para. no podía saber. —No es culpa tuya. será mejor así. estás delgada.

los bosques de robles. Había recuperado sus hábitos de juventud y volvía a ser más o menos el hombre que fue antes de que yo lo conociera. y por el otro lado. Llévate una botella de agua. una invitada. hacia el continente. En todo caso. y ese hombre que había vuelto a sí mismo y que ahora caminaba delante de mí. al desaparecer de repente. De pronto comprendes que has estado cerca de alguien sólo por la mediación de algo que. ¿Ves aquella roca grande. te deja totalmente indiferente. saldremos más tarde. como tantas otras. más seguro de sí mismo y con menos curiosidad devoradora hacia el otro lado del mar. Necesitaremos dos botellas de agua y calzado adecuado. . Supongo que para él yo tampoco tenía mucha importancia. Y nada más. me interesaba como otro cualquiera. —Esta tarde te haré subir por ese camino. había dejado de interesarme mucho. ya verás. a buen ritmo. Te sentará bien. si es que alguna vez tuve alguna. allí? Desde ella veremos toda la bahía. también. Una antigua amiga. Me puse a seguirlo. Iremos allí. Es magnífico.no sufra demasiado. ahora descansa un poco. Doumé caminaba bien.

en La fidelidad… Y tú… Yo… Te he engañado. no me lo puedo creer. Estaba atravesando una pared de algodón. —Tengo que decirte algo. —Tú no has cambiado. Te dejo. Tú y yo… Vacilaba. —¿Tú crees que alguna vez las cosas han funcionado entre tú y yo? Mientras dejaba el vaso. Leibo —murmuré. yo… Era una mala señal. . —Ahora tienes que odiarme. deformado. como hacía siempre cuando iba a llorar. ya sabes a qué me refiero. —Yo quiero a Sara. de color ámbar. 54 Leib me invitó a cenar. Elizabeth. He tardado tanto tiempo en comprenderlo… Le dije que. La fidelidad… Sólo ahora he llegado a comprenderlo. es algo delicado. Liz. Se acabó. no sé cómo decírtelo —me anunció—. cuando Leib no terminaba las frases. y me dijo: —Sólo ahora he llegado a comprender el sentido de lo que escribía. Liz. debo ser un monstruo. Liz. yo… ya ni siquiera sé quién soy yo… Lloraba. yo vi su rostro a través de él. —Es una cuestión de fidelidad. yo seguía queriéndolo. pero calvo. Se apretó fuerte el puente de la nariz. cálido y tranquilizador. —Ya lo he comprendido —dije yo. Sí. bebió un poco para tener las manos ocupadas. por mi parte.

no te mereces todo esto… ¿Me entiendes? No puedo hacerte esto… —Comprendo. comprendo —repetí. quiero que ahora pienses en ti. no queda nada. —Nos… nos equivocamos… No hemos podido estar equivocados durante todos estos años. pero entre nosotros. . Y de todos modos terminé de cenar. se acabó. todavía eres muy joven. Pero tú…. sólo entre nosotros… Simplemente entre tú y yo.

Recuperó su escaño de diputado por Indre-et-Loire en la Asamblea Nacional. Jean-Michel Leibowitz fue nombrado en su lugar. tal como se rumoreaba en las últimas semanas. 55 Después de las vacaciones. sobre todo a raíz del fracaso del referéndum sobre la Constitución europea. el presidente de la República procedió a un ligero reajuste ministerial. en septiembre. Renaud Donnedieu de Vabres había agotado su autoridad y su imagen en el conflicto permanente que lo enfrentaba con los trabajadores temporales del espectáculo. pues deseaba reorientar el gobierno francés hacia los intereses y las preocupaciones de la sociedad civil. donde ocupaba la vicepresidencia de la comisión de Asuntos Exteriores. .

siempre insultando a las mujeres. Estaba encerrado en sí mismo. Yo estaba en Córcega y su madre había dejado de ir. se reactivó una infección latente o antigua que había estado controlada por la respuesta inmune. Estaba muy deshidratado y se cayó de la cama poco después. Parecía muy buen chico y. no. diciendo una cosa y luego todo lo contrario. no se lo tome a mal. Qué calvario para el pobre. pues sabía lo insoportable que podía ser. cuando su estado empezaba a estabilizarse. debía de estar totalmente grogui y lo trajinaban de un servicio a otro. Tuvo un nuevo ataque de encefalitis en julio. El pronóstico vital era incierto y el agente patógeno del ataque sigue siendo desconocido. contando la primera mentira que le venía a la cabeza. Según me dijeron. 56 El 5 de agosto. sin . Signos de herpes o de herpes zóster. Acababa de manifestarse una profunda depresión inmunitaria debida al virus: pronto se presentaron las infecciones oportunistas y después. y lo recordaba con su maldito carácter. —No. sin que eso tenga una significación particular. —¿De qué lado de la cama se cayó? —pregunté así a lo tonto. ya no hablaba mucho. Estaba solo. continuamente. —¿No les dio mucho… la lata? —pregunté inquieta a la enfermera. pero creo que era más bien anodino. Lo trasladaron al servicio de ortopedia. según el médico. parecía atontado. Se habían olvidado de instalar barrotes a los lados de la cama. no sé qué decirle. para practicarle una operación con anestesia general con el fin de reducir la fractura. murió Will. Yo no vi eso. con su aire falso de genio.

usted ya me entiende. Y su cuerpo estaba tan flaco… Quería dejarse crecer el pelo. y le daba vergüenza. pero nosotros lo limpiábamos. para contener la replicación del VIH. No se podía controlar. Quería ir a hacer pipí. —Puse no lo sé. Redujeron la fractura. ya me entienden… Entró en coma a finales de julio y ocho días después lo declararon muerto. Después Schmitt mandó que añadieran T20 al tratamiento. Por culpa de la vejiga. .ninguna razón. pero con las heridas y los edemas. Se golpeaba la cabeza a cada momento.

No sé si valía la pena. Tragaba saliva. Yo tenía permiso de conducir. Él y la madre no se saludaron. tal vez no. la amiga de William. Era ya una anciana. conduje el coche. la mujer echó un vistazo. no se había afeitado. Yo me había ocupado de elegirlo y había asistido al cierre. 57 No me abrió. sí. William había hecho testamento mucho tiempo atrás. Sólo pedía que lo incineraran. Quién sabe. Bueno. ¿le habría gustado a Willie? Tal vez sí. ella no decía nada. Soy Elizabeth. Y lo habría odiado. . Después la puerta rechinó. Fuimos juntas al cementerio. Yo iba vestida toda de negro. ya sabe. —Ah. O quizá habría dicho: esto apesta a muerto. Trajeron el ataúd. —¿Quién es usted? —Soy yo. Él habría dicho: la cantidad de piedras que puede haber… Y le habría gustado. Había incluso menos gente de lo que me había imaginado. no sé cuál de ellos. tenía las espaldas anchas. El día era gris. Estaba su hermano. ni siquiera sabía su nombre. Su padre me estrechó la mano. —Le agradezco mucho todo lo que hizo por mi hijo. Era alto. al noroeste de Amiens. y su sonrisa sólo se alargaba hacia un lado. el gran parque-cementerio de la Madeleine. En la rue Saint-Maurice. nada en particular.

Sólo leí la última frase en el papel verde rugoso. —¿Las cenizas? —Sí. Era una bella frase de despedida para Willie. reciclable: «Para conseguir que la cremación. Nosotros. más o menos. dentro de ricos y adornados panteones. el féretro de Willie. mola. Ni siquiera sabía lo que era. a la sombra de los grandes árboles. lo más limpio es el fuego. tenía las manos sobre el vientre. como los aldeanos. la cremación. Se lo tuve que explicar. En la puerta. en aquel gran cementerio lleno de piedras. está totalmente superado lo de meter a los muertos bajo tierra. el fuego. de un material complejo de papel. con el aspecto. nosotros somos gente de ciudad. joder. sobre las piedras grises y bajo los grandes árboles. y consulté con la madre. no ponemos jamás los pies en la tierra. poco costoso. un anciano simpático y canoso nos ofreció respetuosamente propaganda de la Asociación Interregional Crematista de Flandes-Artois- Picardía. sea gratuita como es el caso en Dinamarca desde hace ya varios años. está clarísimo. rosácea. Liz. cómo mola. Allí estábamos. estoy segura de que le habría gustado. En fin. Todas las grandes familias de Amiens del siglo XIX reposaban allí. los cuatro. a ver. el color de helecho del horizonte inundaba el lugar con una luz fija. El camino estaba silencioso. que era de papel. formemos la cadena de unión de nuestra gran y hermosa familia crematista unida por los vínculos de la fraternidad y la amistad. —Bueno. de un féretro normal. vale. En la avenida. joder. es lo que dice Spinoza. que evita la contaminación y deja la tierra a los vivos. para que surja un nuevo humanismo frente a la muerte». ¿por qué íbamos a regresar a ella? No. y luego acabas en el aire . y ya me parecía oírle argumentar con su entusiasmo habitual: «Sí. dieciocho milímetros de espesor. a la entrada del crematorio. si eso es lo que él quería… El padre dijo que mientras no sea demasiado caro… Yo llevaba un traje chaqueta. después vacilante. Evidentemente. la religión judía no acepta la cremación. Me dio una especie de calambre en el estómago. Se acabó.

sería romántico… Si yo fuera un hombre sería capitán… Hay que decir que los tiempos han cambiado. Su madre no se enteró de nada. Es el futuro. En nuestros días. El empleado de la funeraria se me acercó: —Si quiere decir unas palabras. son nuestros elementos. Y después volvió el silencio. Liz. en la sala de cremación. si yo fuera hombre. si yo fuera hombre! Su padre se reía a carcajadas. Si los hombres no tuvieran tanta prisa en echarse una novia… ¡Ay. o poner alguna música… En su testamento. Me puse las gafas y di algunos pasos por los senderos de grava. sería romántico». con la cabeza baja. es nuestro futuro. amarillo naranja. la madre seguía abatida. es total. en la semioscuridad de la sala. si yo fuera hombre. de lejos y en silencio: «Gracias». Yo estaba pensando en todo eso. Pusieron la canción dos veces seguidas: Ay. Se partía el pecho. El padre vino a discutir. Acababan de meter el ataúd en el horno a novecientos grados. Yo había comprado el disco en internet. sentada en una silla. Estaba vacilando. cada cual va a la suya… Es lástima.puro. a mí me habría gustado un poco más de amor y de cariño. El padre de Will daba golpecitos con el pie en el suelo. el hermano se excusó y se marchó. La parte de abajo del rostro era igual que el de . el de la gente como tú y como yo». El cementerio era romántico. No se veía nada: un resplandor rojo. los árboles magníficos y el sol todavía estaba alto. La cosa duró una hora y media. William pedía que se escuchara la canción: «Ay. pero al final lo saqué del bolso. Me dijo.

en las sábanas.William. no. El chico no era gran cosa. William era un débil. en concreto? —Bueno… —En fin. para que tengan . las cosas son como son. Abrió los brazos señalando el inmenso espacio vacío alrededor. usted ya me entiende. no es él. Ahora residía en Boulogne. Se meaba en la cama. Se meaba en la cama. las cosas son así. Le di la urna a la madre y el padre se despidió. entre las tumbas grises. —Mire usted. Las cenizas. Yo lo supe enseguida. ¿Qué hacía. así son las cosas. se manoseaba el cinturón. No era gran cosa. —No hay nadie. tontamente. No todo el mundo triunfa en la vida. se han evacuado por vía gaseosa. No hizo nada. dentro de un cenicero cerrado con soldadura y dentro de una urna. Bueno. no. Ha muerto y no hay nadie. Su madre… Fue el último. a mí no me dé eso. no. —Disponemos de un local de depósito provisional. He aquí el residuo de su calcio. eso es lo que hay. Y yo. Era el tipo de hombre que te hace callar sólo con abrir la boca. miré al cielo. Es una pena para todo el mundo. El padre dijo: —Ah. El empleado me dijo: —No. ese chico. Enseguida. En fin. Es la jungla. tamizadas. El empleado precisó educadamente: —Debía llevar amalgamas dentales. mire usted. Los mejores salen adelante. —En fin. mire… Las cosas como son. Tampoco vamos a llorar por eso. no había nadie. yo no. el humo que salía de la chimenea y las nubes sobre el cielo blanco. No supe qué decir. William era débil. El empleado lo interrumpió trayendo la urna funeraria. son los mejores los que salen adelante. trituradas. No hizo nada. son cosas que se notan. señorita. No era gran cosa. una pena para todo el mundo. pues él no.

en un mueble. tenía los pulmones totalmente bloqueados. oscuro. y divertirme. y para mí aquello era el mundo. cerca de Étouvie. . imagínatelo. y respirar. Era tan pequeño. y los domingos. no dijo nada. Lo feliz que fui al marcharme. entró en su casa. —No te lo puedes imaginar. figúrate. el mundo era muy pequeño. la casa donde él tanto se asfixiaba durante toda su adolescencia. y mi madre. todo olía a polvo. en la penumbra de la casita cerca de Étouvie. Salió del coche. en un estante. fuera… No te puedes imaginar. y vivir. Liz.tiempo de pensar durante unos meses. También las pueden esparcir en el Jardín del Recuerdo… Señaló un espacio a la derecha. Me puse en marcha y no regresé nunca más. Y acompañé a la madre de vuelta a su casa. los postigos estaban cerrados en pleno día. estaba encerrado. como dentro de una caja. polvoriento y muerto. Las cenizas del cuerpo de William están en algún lugar. una cajita muy pequeña. esa chabola.

La mejor parte .

creo que muy pronto voy a aburrirles a ustedes. sin los vínculos que me unían a mis hombres. bajo determinadas condiciones. la humanidad nos parece sin relieve. en aquellos años. hasta la obsesión. para decírmelo no veo a nadie más que a mí. que hay que saber abandonar detrás de una. Como saben. Y para volver a sumergirnos en los millones. al fin sólo deja en el recuerdo la forma de una curva en forma de campana. . la conjunción de algunas personas sólo es válida durante cierto momento culminante de una vida. En tal cantidad. ¿no hay ni una sola lección que podamos conservar de esa minúscula parte? Lo que daría yo por una lección y una voz que dijera qué hay que conservar de todo esto que se va… Por desgracia. 58 Ha llegado el momento de dejarles ahí. yo me encuentro sola. a mis tres hombres. en ciertos lugares y entre los mejores de nosotros. y el sentimiento tan fuerte que crece. Entonces se abre frente a ti el hecho de que existen en realidad millones de seres humanos. tal cual. así que lo intento. * A fin de cuentas. comparada con esa pequeña parte que nos ha ocupado la mejor parte de nuestra vida. y después decrece. aliando a tres o cuatro personas. y que nosotros tan sólo éramos cuatro entre muchos otros. * Me pareció que el amor de un hombre y una mujer. Ahora.

Jamás he amado a ningún corazón como al de William Miller. Simplemente triste. Y así se fue. les dejo que lo digan ustedes mismos. como un actor del gran teatro de la naturaleza que se hace demasiado consciente de su texto. y las mujeres también. Todo esto cambia con el tiempo. Doum-Doum y Willie. Hubo algo sorprendente y mucho más feliz. sé que no es verdad. en aquella época. aparentemente despistaba. Venga. mi hermoso amante. ha luchado para que no se conviertan en nada. Digamos que yo he estado entre Leibo. lejos de nuestras miradas. y finalmente algo más grande. y una vez vacío. en el caso de los hombres que se amaban. y de su vida quedan numerosas piruetas intelectuales. Jean-Michel Leibowitz vaciló mucho. depresivo. y ciertos chapuzones. sin duda. * . con mayor o menor rapidez. ¿Qué conservaré de él que no les haya explicado ya? * William me odió mucho. Dominique Rossi descansa. Sobre todo Willie. cuando dentro de él no había más que el germen de la bondad. pero retrocediendo sólo un paso puede vérselo tal como es. finalmente. siempre igual. generalmente hablando. las apariencias estaban contra él. se toma una jubilación que debe considerar merecida. William Miller sembró por el mundo que le rodeaba las peores cochinadas. ¿Acaso no es éste el destino de muchos de nosotros? Y de mí no sé qué decir. y no pienso transmitir nada a nadie. conformándose con dilapidar en esta vida lo peor. Ha hecho cosas.se volvía triste. llevando en el vientre la posibilidad intacta de lo mejor que tenía. y lo contrario tal vez será verdad para nuestros hijos. y algunas decisiones. aunque yo no tendré hijos. Siempre he creído que debió de reservar en el fondo de su alma un amor que jamás mostró a nadie. más trágico. cambió mucho. No tendré heredero.

durante un breve momento. original. eso produce una persona extremadamente sucia. tiene dinero y la sensación de una existencia útil. Jean-Michel se ha expuesto al poder. un intruso. ya lo han visto. y cuando haya terminado. William. como Willie. yo sigo. y todo el mundo es diferente. Se puede no hacer bien el bien. pues sí que estamos bien. Era una persona muy pura. me imagino. ya no es nada. se puede hacer el amor no amorosamente. Nada de lo que hacemos garantiza la manera como lo hacemos. ahora ya es algo. y se puede hacer el mal no malvadamente. no creo que quede gran cosa. que procedía de la casi nada. y entonces debe regresar a . * ¿Y qué era él? Él era diferente. * Dominique se ha retirado a la isla de la que procede. * Alguien que. se convierte en un idiota. entra en el mundo de las ideas y los discursos sin heredar de nadie tiene la ventaja. de parecer genial. * Pero hay muchas maneras fieles de ser traidor y maneras muy traidoras de ser fiel. está muerto. Yo vivo. y gente que lo odiará y lo atacará. En contacto con el mundo. ni lo que somos. durante muchos años tendrá gente que lo defenderá y admirará. y pasado cierto tiempo. salvo lo que se refiere a ellos. tiene este mérito. cuando las costumbres recuperan su largo curso. se ha hecho un nombre y una reputación.

no queda. William debió de ser libre. ideas. visto desde fuera. la duda incesante de que en realidad sean mucho más de lo que son. la manera de comprender eso depende de la manera como al principio hemos querido ignorarlo y ser libres. A los seres humanos cuya importancia entera está exhibida. la clase de hombres que conozco. bien aprovechadas. * Entre el momento en que salió de su casa y el momento en que regresó a ella. y con un poco de fatiga. han hecho una suerte de genios de todo género. de realizaciones. aparte de vivir en su compañía. en forma de hechos. * . la mayoría de los cuales me habrían resultado indiferentes y a los que las ocasiones. de discursos porque hablan. a ellos la muerte no les quita gran cosa. nada de lo mejor que había en ellos: la posibilidad. al que ya ni siquiera pertenece. otro poco de alivio. calibrarlo.su ámbito. saber si son potencialmente extraordinarios o mediocres. en este sentido. cuya vida están en el interior. * Hay seres humanos cuyo entero valor. Ausentes. otro poco de espanto. lejanos o muertos. actos y vidas. ha debido de proceder de hombres oportunistas. y desde luego no hay ninguna manera de verificarlo. porque actúan y trabajan. obras. y me parece cada vez más que todo lo que he podido admirar en el mundo. interiormente. * Nuestro origen resulta ser tardíamente nuestro destino.

certezas. su desaparición finalmente no es más que una peripecia de su larga duración a nuestros ojos. ésos se sobreviven. FIN . El tesoro de un hombre ¿está en lo que deja —sentimientos. sus padres y sus herederos. sus palabras y todo lo que de ello se deriva. sus actos. imágenes y gestos—. hasta la última hora. en lo que conserva? Sin duda los que dejan muchísimo. los que quedan. En cuanto a la mejor parte de los hombres que la guardan en su corazón. objetos. a falta de algo mejor. vive pero también muere con ellos. sino todo a su alrededor. tienen en ellos infinitamente poco… * Los hombres cuya mejor parte no es el corazón.

.AGRADECIMIENTOS Gracias a Jean Le Bitoux por su benevolencia. su ayuda y sus consejos.

que fue galardonada con el Premio Flore. . 1981) se impuso de inmediato como una gran revelación de la literatura francesa con La mejor parte de los hombres. su primera novela.TRISTAN GARCIA (Toulouse.

Notas .

(N. << . del T).[1]El francés pédé es el equivalente aproximado de «marica» en español.

y que Foucault no llegó a escribir. (N.[2]Título del que tenía que ser el cuarto volumen de la «Historia de la sexualidad». del T). << .

capote.[3] K-POT. (N. << . es condón en francés. del T).

del T). (N. << .[4]En francés cabinet evoca a la vez un gabinete ministerial y un retrete.