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Reseña: La ciudad compacta y diversa frente a la conurbación difusa

Salvador Rueda, ecólogo urbano.

El ecólogo urbano Salvador Rueda plantea el modelo de una ciudad sostenible que recibe la denominación de
ciudad mediterránea compacta. Este modelo surge como una solución al problema de la creciente
insostenibilidad de la ciudad difusa y diversa, que actualmente es el modelo que siguen las ciudades del mundo,
y obliga a buscar una nueva y mejor forma de organización que garantice la pervivencia de las ciudades.

Rueda define la esencia de la ciudad como la interacción entre los ciudadanos y sus actividades e instituciones;
esto incluye la regulación, el intercambio y la comunicación que se da entre los diferentes actores. Además
define a la ciudad como un sistema formado por elementos que interaccionan unos con otros, dicha interacción
genera una red de influencias que reducen las posibilidades de variación ya que cada elemento influye sobre las
posibles variaciones de los otros. En ese sentido, surge una convergencia de comportamientos que guían la
actividad del sistema. Asimismo la ciudad es un sistema abierto pues depende de materia, energía e información
externa para mantener su estructura. Por otro lado, la complejidad de la ciudad consiste en la probabilidad de
contacto entre los diversos portadores de información dentro del territorio determinado de tal forma que se
genere una mejor organización.

El sistema urbano actual tiene una tendencia a aumentar la complejidad de la ciudad; sin embargo, el modelo de
ciudad difusa obliga a consumir enormes cantidades de recursos y energía para hacer posible el cumplimiento de
su propósito, y posicionarse mejor que el resto de las ciudades en la explotación de los sistemas, sean locales o
globales, sin tener en cuenta los límites en la capacidad de carga de tales sistemas. La ciudad difusa lo tiene
todo pero disperso y separado tanto funcional como socialmente. Tiene sectores dentro de la ciudad enfocados
en una sola actividad (residencias, industria, áreas comerciales, etc.) y marcados grupos sociales que las
habitan. Esto obliga a crear una densa red de carreteras y vías de transporte para unirlos, multiplicando así el
consumo de suelo, energía y materiales.

El creciente consumo de suelos es la causa de la destrucción de partes de suelo agrícola y forestal, lo cual tiene
un efecto destructor sobre los ecosistemas. Personalmente considero que el autor toca un importante punto
respecto a la sostenibilidad ambiental, la degradación actual que el crecimiento desmesurado de las ciudades
provoca sobre los ecosistemas es un grave problema a nivel global. No solo se consume ingentes cantidades de
suelo, sino que se atenta contra la vida natural que tiene su hábitat en zonas que están siendo depredadas por la
actividad humana, obligándolas a desplazarse y alterar su nicho ecológico y muchas de ellas terminan
extinguiéndose.

Antes los problemas urbanos podían resolverse con medidas locales, sin embargo hoy, en un contexto de
internacionalización y globalización los problemas son de una magnitud mucho mayor y afectan a nivel global,
por tanto es necesaria la intervención de organismos internacionales para resolverlos.

La ciudad difusa presenta todas las disfunciones que con el tiempo pueden llevarla al colapso. El hecho de tener
áreas mono funcionales separadas físicamente contribuye al empobrecimiento de las relaciones entre personas,
actividades e instituciones diferentes lo cual podría decirse que disminuye la complejidad de la ciudad y por
ende, también su competitividad. Pero la complejidad en la ciudad difusa no depende del espacio y la
proximidad, pues éstos son sustituidos por medios mecánicos o de telecomunicaciones como los automóviles,
teléfonos, internet, etc. Consecuentemente estos medios disminuyen el contacto personal, y aunque han
permitido el aumento del número de contactos por persona, ha empobrecido la calidad de las relaciones. Por otro
lado, como ya se ha explicado, el uso de estos medios requiere un mayor consumo de recursos y energía.
Las calles de una ciudad que antes eran espacios públicos de socialización se convierten en redes de
locomoción motorizada. El uso excesivo de los autos privados aumenta la emisión de gases de la atmósfera, de
contaminación auditiva, así como también aumenta el número de accidentes y la pérdida de horas laborales por
las congestiones de tránsito cotidianas que muchas veces se intentan resolver aumentando el número de
carreteras y vías que a su vez destruyen los sistemas rurales y naturales periféricos. Todo ello provoca estrés
ambiental y hace que la vida para el ciudadano se torne insoportable.

Otra disfunción evidente de la ciudad difusa recae en la segregación socio espacial en relación con el nivel
adquisitivo y socio profesional, pues el modelo de planificación mono funcionalista crea espacios exclusivos
según los niveles de renta y permite el contacto solo entre iguales, lo cual provoca la pérdida de contactos y
relaciones diversas. Entre tanto, esta separación social marca los límites entre clases y genera una disminución
de los reguladores afectivos de vecindad y convivencia, crea recelo de las clases marginales, la estabilidad social
se ve amenazada por la violencia, la inseguridad, actividades marginales y delictivas. El sistema en sí se vuelve
inestable y con riesgo de colapso.

Por tanto se comprueba que la ciudad difusa presenta problemas internos y problemas que han traspasado sus
límites impactando sobre los ecosistemas locales, regionales y globales. Entonces es modelo urbano que se
busca es el de una ciudad sostenible social, económica y ambientalmente evitando las disfunciones de la ciudad
difusa. Este modelo es el de la ciudad compacta y diversa que se presenta como un modelo de
multifuncionalidad y heterogeneidad en toda su extensión, que permite un aumento de la complejidad y por lo
tanto de la competitividad. Así como también de la explotación racional de sus recursos, ahorrando suelo,
energía y otros recursos. De esta manera no se compromete la calidad de vida urbana ni se ejerce un impacto
negativo sobre el medio ambiente.

La estabilidad y aumento de la complejidad es esencial en este modelo, ya que al diversificar las actividades
dentro de su territorio así como reducir el espacio físico entre los centros de concentración de tales actividades,
permite un aumento de relaciones y contactos entre diferentes portadores de información. La mezcla de gente y
actividades diversas en un mismo espacio proporciona estabilidad y cohesión social que garantiza la pervivencia
del sistema. Tener actividades económicas diversas próximas unas de otras genera también creatividad al poner
en contacto componentes complementarios.

En contraste con la ciudad difusa, la ciudad compacta ofrece una mayor diversidad de medios de transporte con
un menor consumo de energía y que permiten un mayor número de contactos físicos, por ejemplo los viajes a
pie, en bicicleta, paseos al parque, etc. Liberando los espacios públicos del exceso de automóviles privados se
mejora la calidad de vida urbana, se reduce la contaminación atmosférica y auditiva, el número de accidentes,
las horas laborales perdidas, etc. La reducción de las separaciones físicas disminuye la necesidad de una
movilidad motorizada así como también permite un mejor suministro de servicios a todos los hogares, aspecto
que era deficiente en el caso de la ciudad difusa pues al estar alejados los asentamientos humanos aumentaba
la dificultad de proporcionarles tales servicios adecuadamente. En conclusión, en la ciudad compacta es factible
ordenar el desorden ya que la proximidad y mayor regularidad lo facilitan.

La ciudad compacta aprovecha mejor los recursos como energía, al reducirse las distancias necesarias para
establecer contactos se libera la energía que requiere el uso de automóviles; se reduce también la ocupación de
suelo, liberando este recurso para destinarlo a actividades agrícolas que sustenten las necesidades alimentarias
de la ciudad y permitiendo un desarrollo forestal ininterrumpido.

La competitividad de una ciudad está basada en su capacidad de explotación de recursos no sólo materiales sino
también inmateriales como la información lo cual constituye la complejidad de la ciudad; y al mismo tiempo está
basada en su capacidad de consumir energía. Siguiendo esta lógica de competitividad con sostenibilidad, la
ciudad compacta presenta una estrategia que aumenta la complejidad sin comprometer el uso de mayores
cantidades de energía ni recursos, ya que su estructura compacta y heterogénea genera una mayor diversidad
de contactos e intercambios que contribuyen al aumento de su complejidad y el mejoramiento de su
organización.

La calidad urbana y la calidad de vida son aspectos interdependientes el uno del otro. La calidad de vida de los
ciudadanos depende de factores sociales y económicos así como también de las condiciones ambientales y
espaciales. La ciudad compacta impulsa el diseño y mantenimiento de los sistemas urbanos de modo que se
proteja la salud pública, se fomente el contacto y la interacción entre las personas generando así una cohesión
social que permita una sana convivencia entre sus miembros. El modelo busca asimismo una integración de las
partes periféricas que hubieran sido excluidas por cualquier motivo, incluyéndolas a la actividad de la ciudad.
Para ello se busca diseñar un plan de equipamientos y servicios de calidad que fomenten la actividad en dichas
zonas. Los grupos y asociaciones sin afán de lucro juegan un papel importante en el proceso de integración pues
son suministradores de estabilidad y cohesión social.

Dentro de la calidad urbana se encuentra el diseño de los edificios, sin importar la función que éstos tengan, para
su construcción se habrá de utilizar materiales que estén próximos y sean reciclables o reutilizables, así como
también estén orientados a resolver la dicotomía entre privacidad y espacios comunes, ofreciendo lugares de
concurrencia pública y sociabilización así como también espacios privados. Todo ello incentiva a las personas a
permanecer en la ciudad y no las obliga a buscar e invadir espacios naturales para la construcción de
residencias que satisfagan estas necesidades.

Por otro lado la manera en que se realiza la producción y el consumo actual tiene un efecto negativo sobre el
ambiente y en consecuencia se empobrece la calidad de vida. Las características de consumo deben adecuarse
a la nueva filosofía de ahorro de recursos y energía. Actualmente el consumismo llega a niveles insostenibles, y
los residuos que esto genera exceden la capacidad de soporte del medio. La producción debe adecuarse a las
nuevas características de sostenibilidad así como también, adecuar sus productos para un uso perdurable o
reciclable en su defecto. El proceso de producción debe tener en cuenta el efecto que ejerce el uso y desperdicio
de recursos sobre el medio ambiente, tratar de generar procesos limpios y amigables con la naturaleza.

En conclusión el modelo que Rueda plantea es la mejor alternativa de desarrollo de las ciudades, éste permite no
solo la supervivencia sino el desarrollo de competitividad. Una competitividad que busca el desarrollo sostenible,
la cohesión social y un aumento de la calidad de vida de sus habitantes más que el mero posicionamiento sobre
otras ciudades. Es importante entender que la insostenibilidad del modelo de ciudad difusa está destinado al
colapso en el tiempo, y dado que la internacionalización es un fenómeno permanente y creciente, los efectos
negativos que este modelo puede ejercer afecta no solo a nivel de la propia ciudad sino a nivel global
comprometiendo el desarrollo de otras ciudades. La necesidad de aplicar este modelo crece con cada evidencia
de excesos de consumo de recursos como suelos, agua, aire y energía que caracterizan a las ciudades que
aplican el modelo de ciudad difusa, que son la mayoría de ellas a nivel mundial, y las devastadoras
consecuencias que se observan día a día, todo ello sumado a la explosión demográfica de las últimas décadas
nos formula un grave problema que requiere solución inmediata.

Espirilla Paucar, Sandra