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PERDÓN

Todo cristiano verdadero debe vivir diariamente el perdón en su vida.

Abordaremos cuatro puntos relevantes de cómo vivir el Perdón, ellos son:

1- SER PERDONADO POR DIOS


2- PERDONARSE A SI MISMO
3- LIBERAR PERDON AL PROJIMO
4- PEDIR PERDON AL PROJIMO

1- Ser perdonado por Dios:


Dios ansía perdonarnos, pero muchas veces no lo conseguimos aceptar. Jesús no escondió
nuestros pecados o los dejó en algún lugar secreto para un día traérnoslos de vuelta,
sencillamente porque EL no los oculta, no los hace agradables, no los pospone, EL
simplemente remueve todos nuestros pecados y los clavó en la cruz de su sacrificio,
sacándolos definitivamente de nuestras vidas.

En el día siguiente vio Juan a Jesús que venía hacia él, y le dijo: Eres el Cordero de Dios
que quita los pecados del mundo (Juan 1.29)
Debido a que es imposible ocultar un pecado a Dios, Él nos orienta a confesarlos
diariamente y pedir perdón por haber cometido tales fallas, pues el pecado confesado y
acompañado de un arrepentimiento verdadero, genera el perdón en nuestra vida.

Si decimos que no tenemos pecado alguno para confesar, nosotros mismos nos
engañamos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y
justo para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia (1Juan 1.8-9)

Confesando o no, un pecado Dios siempre sabe todo lo que hicimos o hacemos, por lo
tanto la decisión es nuestra: si queremos ser perdonados, vivir y ser curados, debemos
confesar los pecados, si no lo hacemos por lo tanto continuaremos esclavos del enemigo
y no recibiremos el perdón.

El hombre hasta consigue, por algún tiempo, esconder sus pecados no confesados de los
otros, tal vez de sus líderes, pastores, hermanos, ovejas, esposo, esposa, etc. Pero
debemos saber que ese tiempo un día culmina, porque la Palabra dice que “todo lo oculto
saldrá a la luz”. Dios conoce cada una de nuestras fallas y limitaciones y es por eso que
Él tiene paciencia y misericordia con nosotros.
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si hubiese cometido
pecado, ellos serán perdonados, confiesen pues vuestros pecados unos a otros y oren unos
por los otros para ser sanados. La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede
mucho (Santiago 5.15-16)

Todo cristiano debe pedir perdón por sus pecados cometidos diariamente. Solamente así
estaremos en una posición justa delante de Dios, sin dar espacios a la intromisión de
satanás. Todo el pecado que nos es confesado, días más o días menos, será expuesto a la
luz.

He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído


para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y
vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír (Isaías 59.1-2) Dios
quiere actuar a favor del hombre y salvarlo, quiere oír sus oraciones, pero el pecado es la
única situación que separa al hombre de Dios. Por lo tanto

Pero si así no lo hiciereis, he aquí habréis pecado ante Jehová; y sabed que vuestro
pecado os alcanzará. (Números 32.23)

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el


cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías
55.7)

Nuestro Dios es rápido en perdonar


Nuestros pecados nos separan de Dios. EL quiere perdonarnos, pero la falta de
arrepentimiento genera una barrera entre nosotros y EL. Cuando nos arrepentimos y
clamamos por el perdón de Dios esta barrera es quebrada y el perdón de Dios es
derramado sobre nosotros.

Tenemos que tener mucho cuidado pues el enemigo acusador siempre intentará hacernos
pensar que DIOS no nos perdonó, igualmente luego del arrepentimiento y el pedido de
perdón. DIOS NOS PERDONA INMEDIATAMENTE y cuando estamos en Cristo, ya no
existe más acusación sobre nosotros.

Perdón y arrepentimiento cancelan el derecho legal que satanás tiene de actuar contra la
vida de cualquier persona. Ahora pues no existe ninguna condenación para los que están
en Cristo Jesús (Romanos 8.1)

Jesús nos alerta que la blasfemia contra el Espíritu Santo, o sea negar la divinidad de
Cristo, no aceptando que Él sea el Cordero de Dios y el Señor de Señores, además aun
sabiendo que es Dios quien está operando, le atribuya la diablo las obras que Jesús hizo y
todavía hace, negando CONCIENTEMENTE a Dios, es un pecado imperdonable.
2- Perdonarse a sí mismo:
Muchas personas aun reconociendo sus errores y sabiendo que Dios perdona, no
se consiguen perdonar, llevando cargas pesadísimas, intentado llegar por ellas
mismas a una
perfección absurda. Si Dios ya nos perdonó, solamente necesitamos aceptar eso como un
regalo y no mantenernos culpándonos por los pecados del pasado.

Cuando conocemos a Jesús y nos arrepentimos de nuestros pecados pasamos a vivir fuera
de ellos, la ignorancia espiritual que nos llevaba a pecar es sustituida por el conocimiento
espiritual y es por eso que no podemos quedar inmersos en el remordimiento,
torturándonos por los errores del pasado.

Pues perdonaré vuestras iniquidades y de sus pecados jamás me acordaré (Jeremías


31.34)

Si Cristo a nos perdonó y pagó el precio de muerte por nuestros pecados, NO TENEMOS
DERECHO de no perdonarnos, al final quiénes somos nosotros? Si Jesús que tenía
motivos coherentes y suficientes para no perdonarnos, escogió hacerlo, eximiéndonos de
toda culpa, entonces nuestra obligación como cristianos pasa a ser de cooperar con Dios y
así perdonarnos también.

Cuando no aceptamos el perdón entregado por Dios despreciamos el sacrificio de Jesús.


No podemos confundir el mal estado causado por el pecado (acusación, vergüenza), con
falta de perdón, pues este solamente nos alcanza en el mismo momento en que
arrepentidos, confesamos. Siendo así debemos confesar nuestros pecados lo más rápido
posible y arreglar cuentas con Dios cuanto antes, para que la barrera no se torne cada vez
más grande y al final enfríe nuestro corazón o lo endurezca totalmente. Acuérdese que
Dios no nos mira como miserables, al contrario EL nos ve como un ejército de
vencedores. No somos miserables, somos representantes de Dios en esta tierra!

Veremos los otros dos puntos ahora, pues no solamente están los dos involucrados en el
perdón (Usted y Dios) sino que ahora pasan a ser tres partes, Usted, Dios y una tercera
persona:

3- Libere perdón al prójimo:


… y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores y no
nos deje de caer en la tentación, librándonos del mal, pues tuyo es el Reino, el Poder y la
Gloria para siempre. Amén. Porque si perdonas a los hombres sus ofensas, también
vuestro Padre que está en los cielos perdonará vuestras ofensas (Mateo 6.12-15)

¿Causa o efecto? Se trata de un principio espiritual en el cual el deseo de que Dios me


perdone está condicionado a que perdone a mi prójimo, y si retengo el perdón para él,
entonces el perdón será retenido para nuestra vida.
Las experiencias que vivimos.
A lo largo de nuestra vida acumulamos experiencias, algunas buenas otras malas. Las
buenas deben ser guardadas, disfrutadas y recordadas, a los fines de generar motivación.
Las malas por única vez, deben ser entregadas rápidamente a Dios, acompañadas de un
pedido para que Él nos enseñe o qué es lo bueno que podremos aprender de ellas, no
podemos jamás guardarlas en el corazón. Con todo esto existen personas que van
acumulando dolor, guardando cada frustración vivida y cada herida causada en su alma.

Mantenga su Corazón Limpio.


Para relacionarnos con Dios, o aún más que eso, para verlo, tenemos que guardar con
celo nuestro corazón, es necesario limpiarlo día tras días, “dice la Palabra que del corazón
mana la vida”, eliminando de inmediato cualquier dolor acumulado y que esté
impidiendo de crecer cada vez más en el Señor. ¿Qué es más fácil: Arrancar una muda de
árbol, que basta con tirarla y ella saldrá entera en su mano, o un árbol enraizado que
exige el esfuerzo para ser arrancado, tal vez de todo un equipo de personas? Existen
árboles que poseen raíces tan grandes y fuertes que destruyen casas enteras, así también
existen dolores y heridas tan antiguas que crecieron a través del tiempo y así destruyen
vidas enteras.

La elección correcta: ¡PERDONAR!


Perdonar es abrir la mano aun cuando se sienta lastimado, es abrir la mano de justicia
propia. Por eso el Reino de los cielos es semejante a un rey que resolvió ajustar cuentas
con sus siervos. Y pasando a realizarlos trajo a uno que le debía diez mil talentos, no
teniendo este con qué pagar al rey, éste ordenó que fuese vendido él, su esposa, sus hijos
y cuanto poseía hasta que la deuda fuese cubierta. Entonces el siervo postrándose le rogó
que sea paciente con él que pagaría todo.

El Señor de aquel siervo se compadeció, lo mandó de vuelta y perdonó toda su deuda.


Saliendo del palacio aquel siervo se encontró con otro consiervo que le debía cien
denarios, y agarrándolo se enojó y sofocaba diciendo: págame lo que me debes. Entonces
su consiervo cayendo a sus pies le imploró que sea paciente con él que le pagaría todo. El
no quiso y yéndose lo encarceló hasta que saldase la deuda. Viendo esto uno de sus
compañeros se entristeció mucho y fue a relatar al señor lo que había acontecido.
Entonces el Señor llamando al siervo dijo: siervo malvado, te he perdonado tu deuda
porque me has suplicado, ¿no debías tu hacer lo mismo y compadecerte de tu consiervo,
como yo me compadecí de ti? E indignado el Señor lo entregó a los verdugos hasta que le
pagase toda la deuda. Así también mi Padre que está en los cielos hará con ustedes si no
perdonan de corazón cada uno a su hermano (Mateo 18.23-35)
Toda parábola bíblica es una verdad espiritual utilizada por Jesús para ilustrar los
acontecimientos del día a día. La parábola anterior por ejemplo muestra lo que ocurre a
aquel que no libera el perdón al prójimo. Vemos que el rey mandó llamar a su siervo el
cual tenía una deuda impagable de diez mil talentos, el equivalente a sesenta millones de
denarios, siendo un denario el equivalente a un día de trabajo. En otras palabras la deuda
de aquel hombre era equivalente a más o menos ¡165 mil años! En virtud del llamado del
rey para arreglar cuentas el siervo se humilló y suplicó para que le diese tiempo y
paciencia pues él iría a pagar la deuda. El propio rey sabía que esa súplica era ridícula
pues el valor era impagable, pero el decidió perdonar la deuda total porque tuvo
compasión de aquel hombre.

Dios no nos perdona por alguna cosa que hayamos realizado con éxito, su Perdón viene
de su amor y misericordia.
En la parábola, el rey escogió perdonar la deuda. Las deudas no desaparecen en el aire,
como un truco mágico, cuando el rey tomó la decisión, él sufrió una pérdida y decidió
hacer frente a ese costo.
La obra de la cruz revela al propio Dios asumiendo nuestra deuda impagable y afrontando
el costo.

Usted y yo somos deudores delante de Dios y nuestra deuda no desaparece en el aire pero
por el contrario alguien tiene que asumirla, quien hizo eso fue el propio DIOS a través de
su Hijo JESUCRISTO, en la cruz del calvario.

Jesús nos ilustra en esta parábola lo que sucede con aquel que no libera perdón al
prójimo, es dado directamente a los verdugos, o sea a los demonios atormentadores y
torturadores que mantienen a la persona en una prisión espiritual de tormento y opresión
actuando en su vida. Solamente es posible salir de esa prisión a través de la liberación del
perdón. Aquel que no libera perdón actúa como si desease ver a una persona buscar y
pagar por algo que cometió, olvidando lo que Dios hizo por los dos.

Nuestra realidad si no fuese el Perdón.


Nosotros jamás conseguiríamos pagar nuestra deuda para con Dios, aún así EL nos
perdonó. Si entendemos la verdad de esta parábola, nunca más vamos a asumir el papel
de juez, pues el único juez para nuestras causas será DIOS. De esta forma demostraremos
al prójimo la compasión que Dios nos mostró a nosotros.

Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra
otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Colosenses
3.13)

Tener compasión y colocarse en el lugar de la otra persona nos hará sentir su dolor,
angustia y dificultades. Cuando Jesús murió en la cruz, EL tomó nuestro lugar, pues
éramos nosotros que merecíamos la muerte, no EL.
El acto de perdonar es el mismo que liberar al deudor de su deuda, basado en aquello que
Jesús hizo con nosotros, apagando los errores de la memoria y no dando lugar a los
dolores y archivos confidenciales!

Dios tiene la capacidad de juzgar con perfección los actos de alguien, por eso cuando
perdonamos colocamos a esa persona en las manos de Dios y no intentamos ser juez de
ella, dejando todo juicio a cargo de EL. Perdonar no es dar la razón a una personal que
nos hirió y lastimó, en verdad se trata de un acto que libera a esa persona de toda su
deuda y error. Recuerde: fue exactamente eso lo que Jesús hizo por cada uno de nosotros.

La relación entre el Amor y el Perdón


Por eso te digo: Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque
amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama. (Lucas 7.47)

Existe una relación entre el perdón y el amor: cuanto más se ama, más se perdona, cuanto
menos se ama, menos se perdona, donde existe mucho amor, entonces existe mucho
perdón.
El odio conlleva a las contiendas, más el amor cubre multitud de pecados (proverbios
10.12)

De nada sirve decir que perdonó y que está todo bien, cuando en verdad no podemos oír
hablar de esa persona, quiero distancia y todavía dice que Dios va a hacer pesar su mano
sobre ella, eso no representa el perdón, porque la motivación del perdón debe ser el Amor
y la Misericordia. El perdón comienza en el corazón, por eso si el corazón estuviese con
amargura, debemos aceptar que es un problema real y confesar a Dios rápidamente,
tenemos que anhelar la sanidad, pedir perdona a Dios y liberar el perdón a la persona que
nos hirió.

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como
Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4.32)
Al liberar el perdón sobre nuestro prójimo, Dios visita primeramente con el perdón
nuestra vida y luego la de la otra persona. De la misma manera ocurre cuando clamamos
por juicio sobre alguien: Dios visita primero nuestra vida con juicio y después la vida de
la otra persona. Si la otra persona se arrepiente de lo que hizo el juicio caerá solamente
sobre aquel que clamó por él.

La Biblia enseña hasta cuántas veces perdonar


¿Cuántas veces tengo que perdonar? Dios quiere que perdonemos a las personas cuantas
veces fueran necesarias. Entonces Pedro, acercándose, le preguntó: ¿Señor hasta cuántas
veces pecará mi hermano contra mí y yo le perdonaré? ¿Hasta siete? Jesús respondiendo
le dijo: No te digo hasta siete sino setenta veces siete (Mateo 18.21-22)
Eso da 490 veces. Pero Jesús utilizó eso para expresar que el arte de perdonar debe ser
parte del caminar del cristiano y que debemos perdonar siempre cuantas veces sea
necesario.

Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias (Salmo 103:3)

Existe una verdad espiritual que dice que el perdón y la sanidad están íntimamente
ligados, en verdad ellos caminan juntos.
Retener el perdón es lo mismo que abrir una puerta para la entrada de diferentes
enfermedades, las cuales se inician en el alma y tiene su reflejo, muchas veces, en el
propio cuerpo. Esto cuando aceptamos, recibimos o liberamos perdón. Dios tiene la
libertad de actuar en nosotros, trayendo sanidad a nuestra alma.

Evitando que cualquier enfermedad permanezca en el cuerpo, personas que retienen


perdón y alimentan odios y heridas la vida entera, tienen una fuerte tendencia a
desarrollar alguna especie de cáncer.

Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo


he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane
ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones. (II Corintios 2.10 e
11)

Según el apóstol Pablo todo perdón verdadero es realizado en la presencia de CRISTO, o


sea es solamente a través de Dios que conseguimos perdonar y ser perdonados. Así
recibimos o liberamos perdón. La ventaja pasa a estar de nuestro lado la desventaja, del
lado del enemigo y entonces satanás no consigue prevalecer sobre nosotros. La intención
de él es mantenernos espiritualmente presos, a través de falta de perdón. Con todo esto si
conocemos este destino podremos deshacer este tipo de estrategia y salir libres de todo lo
que nos intenta aprisionar.

4- Pedir perdón al prójimo:


Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo
contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu
hermano y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto,
entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el
juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta
que pagues el último cuadrante (Mateo 5.23-26)

Si sabes que existe algo que un hermano tiene en contra de ti, alguna cosa que haya hecho
que te hirió o lastimó, tienes que ir hasta él y pedirle perdón, pues Jesús nos enseña eso y
que no debe haber diferencias entre hermanos. Las diferencias existentes entre su prójimo
y usted pueden ser usadas como una brecha en el mundo espiritual reteniendo las
bendiciones y causando daños contra ambos.
Jesús no dice entonces que debemos relacionarnos íntimamente con todos, pero sí es
necesario que amemos a todos, hasta aquellos que nos persiguen. Amar no es un
sentimiento, más es tener Actitud, Actitud de esas que nos llevan a pedir perdón. Si
existiese aceptación, entonces puede ser restaurada la relación, si ello no ocurriere su
parte fue hecha y eso impedirá que los verdugos actúen en contra de su vida.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a
los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen (Mateo 5.44)

Pedir y liberar perdón es desear con sinceridad el bien al prójimo; es bendecir y no


maldecir; es restituir el daño material o espiritual causado a otra persona. No te dejes
vencer por el mal, más bien vence el mal con el bien (Romanos 12.21)

Todo sufrimiento físico, mental o espiritual; todo rechazo y dolor que Jesús sufrió, EL
retribuyó con nuestra Salvación, la muerte recibida por EL fue pagada con la Vida. Jesús
nos enseña que debemos tomar nuestra cruz del mismo modo que EL lo hizo (Lucas 9.23)
pues haciendo esto tendremos el poder de vencer el mal con el bien.

CAMINOS AL PERDON X BARRERAS AL PERDON

- Arrepentimiento X Orgullo
- Humildad X Soberbia
- Fe X Incredulidad
- Valorización / auto-estima X Baja auto-estima

El proceso del Perdón

El perdón comienza en el corazón y se da a través de las siguientes etapas:


- Aceptar la existencia de un problema real
- Arrepentirse y confesar ese problema a Dios
- Anhelar la sanidad y pedir perdón a Dios por ese problema
- Recibir el perdón de Dios
- Liberar el perdón al prójimo o pedir perdón al prójimo

Debemos orar para que Dios nos revele quienes son las personas para las cuales
precisamos liberar y pedir perdón. Dios es quien va a mostrártelas, indicando el momento
correcto y revelándote las causas del problema.
Dios cuenta con nuestra obediencia.
Que no apenas aprendamos al respecto del perdón, sino que vivamos haciendo de él algo
diario en nuestras vidas. Al vivir el perdón estaremos purificando nuestro corazón y
depositando nuestra confianza en Dios, que es el único capaz de juzgar perfecta e
imparcialmente.

Debemos recordar que al hacer esto dejamos todo en manos de Dios y dejamos de ser
jueces y aceptamos que EL lo sea; siendo cierto y correcto que su juzgamiento siempre
será precedido de Misericordia, Gracia y Amor.

El camino para que te perdones a ti mismo, el camino para que liberes el perdón al
prójimo y también de pedir perdón al prójimo, pasa por el criterio de aceptar el perdón de
Dios. Acepte el Perdón del Señor, ¡Acepte el Perdón del Todopoderoso, pues ciertamente
las demás cosas les serán acrecentadas sin engaño alguno!