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Escuela Sabatica Programas

“Persevera y Vencerás”
Objetivo del Programa: Mostrar la importancia de ser perseverantes.

Sugerencias para el Director: Procure ilustrar la historia de las ranas. Escriba el título de este
programa en letras grandes y colóquelo en la pared del frente del templo.

Servicio de Canto:

Lectura Bíblica y Saludo: "Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Si sufrimos,
también reinaremos con Él..." (2 Timoteo 2 :1, 12).
Es con palabras de ánimo que empieza nuestro programa en esta mañana. ¡Les saludamos a todos en
Cristo Jesús, nuestro dulce salvador!
Himno de Apertura: "Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; poned
gloria en su alabanza" (Salmo 66:1, 2). Sí, con agradecimiento en nuestros corazones, alabemos a
nuestro Dios uniendo nuestras voces en el himno Núm. 1, "Cantad alegres al Señor", del Himnario
Adventista.
Oración de Rodillas: Les invitamos a arrodillarse para la oración. Al hacerlo, cantemos la primera
estrofa del himno Núm. 344, "Dulce oración", del Himnario Adventista. Después (Nombre del que
orará) tendrá la oración y nosotros seguiremos susurrando la melodía mientras se eleva la oración.
Bienvenida: "En cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien" (Salmo 73:28), exclamó un día David. Y
para nosotros, no podría ser de otra manera; nuestra presencia aquí lo demuestra, ¿no es cierto? Le
damos una muy cordial bienvenida a cada uno, sin excepción.
Especial:
Informe Secretarial:
Relato Misionero: Ahora es el momento del Relato Misionero. Escuchemos a (Nombre el que
presentará el Relato).
Marcando el Rumbo: Inversión:
Tema: Un día, dos ranas cayeron en una vasija de crema de leche. Imposible salir de allí. No había
ningún punto para apoyarse y saltar hacia afuera. Empezaron a nadar y a nadar hasta el agotamiento.
Una de ellas, perdiendo toda esperanza, decidió dejarse hundir. La otra perseveró. Sus esfuerzos
parecían vanos y absurdos. Pero no importaba. Siguió nadando hasta el límite de sus fuerzas. Ya iba a
hundirse, cuando empezó a sentir debajo de sus patas algo más duro: La crema se había convertido
en mantequilla. Apoyándose en este punto sólido, pudo tomar impulso y salió de un salto.
Queridos hermanos y hermanas, queridos amigos: Esta historia nos revela dos verdades esenciales:
1. Los que rehúsan combatir, frente a las luchas y el desanimo, pierden la fuerza y el gozo de la
victoria.
2. Nuestros esfuerzos perseverantes para superar los obstáculos en nuestro camino, nos dirigen
seguramente hacia el triunfo.
La perseverancia es uno de los secretos del éxito. Al esperar con paciencia, nuestra voluntad se
fortalece y, con la experiencia, llegamos a ser más aptos para enfrentar los desafíos. La perseverancia
es una cualidad esencial que debe adquirir todo aquel que quiere triunfar en las dificultades.
Conclusión: Un día, un hombre dio su testimonio de esta manera:

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"Tuve frío, tuve calor, sentí dolor.


Dudé, fui humillado, resbalé, me caí.
Estuve muy cansado, casi abandoné la carrera,
pero, por la gracia de Dios, ¡sigo corriendo!
Sí, hasta el regreso de Jesús, hasta que muera,
ésta es mi oración: Oh Dios, haz que continúe corriendo a favor de Jesús, ¡mi maravilloso Salvador!."
¡Que éste sea nuestro testimonio y nuestra oración!
Para terminar, recordemos queridos hermanos y amigos: Frente a las pruebas que debemos encarar
aquí, los que se niegan a luchar, son los que pierden las fuerzas y el gozo de la victoria. Por eso, tú que
oras, sigue orando, aun cuando tengas la impresión de que Dios se queda en silencio. Sigue amando,
aun cuando la gente alrededor tuyo no parezca cambiar. Sigue cumpliendo fielmente tu tarea, aunque
te parezca humilde. Persevera y, un día, paso a paso, etapa por etapa, llegarás al final del camino, a la
puerta del reino. El Señor te dará la bienvenida, reinarás con Él y, como dice el apóstol Pablo, "si
perseveramos, reinaremos con Él. ¡Amén!
Clausura: ¡Cómo pueblo de Dios, como iglesia del remanente, el estudio de la Lección de esta semana
tiene como propósito animarnos, para que ante toda clase de desafíos que se presente al fin de los
tiempos, podamos alcanzar el triunfo para la gloria de nuestro amado Salvador Jesucristo y para
nuestra dicha eterna!
No quiero decir más acerca del tópico de la Lección estudiada esta semana. Tendremos oportunidad
de discutirla con más tiempo, después de entonar el himno Núm. 359, "¡Trabajad! ¡Trabajad!", del
Himnario Adventista (primera y última estrofa) (Himno sobre el servicio).
Oración Final:

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