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HORA SANTA

CONOCER A JESÚS

LECTOR 01

NECESIDAD DE CONOCER A JESÚS

El mundo de hoy, está cada vez más necesitado de conocer y estudiar no solo quien
es, si no que es Jesús, a que vino y por que vino al mundo. El conocer y estudiar
sobre Jesús, no es un privilegio de los teólogos, es una necesidad de todos, porque
Dios lo envió para que nadie se quede sin la posibilidad de salvarse y llegar a la
vida eterna.

Jesucristo es la Palabra, el Verbo encarnado e Hijo de Dios, Jesús es nuestro


salvador, Cristo es el redentor, Él es nuestra fe, a esa fe nos adherimos y la
hacemos nuestra total esperanza.

Cada uno de los sucesos relevantes del nacimiento, la vida, las obras, la pasión, la
muerte y la resurrección de Jesucristo, debe empapar nuestro corazón. Todo
aquello que se refiere a su persona, con especial dedicación a su obra de salvación,
no puede ni debe estar oculto, y menos debe ser muy difícil de comprender o de
explicar.

Cristo es un misterio que tiene una explicación lógica, que se comprende y se cree
por la fe, en Él se resume todos los artículos de la fe, es decir la Santísima Trinidad,
ya que Él es Dios, el Hijo del Padre, el Espíritu Santo. Los designios, es decir el
plan que Dios que se propuso realizar y las obras de Él, se han realizado en
Jesús, en el plan de su voluntad salvífica.

LECTOR 02

COMO CONOCER A JESUS

A Jesús se le puede conocer externamente e internamente, no hay nada oculto hoy


día, la historia es un método para llegar a conocerlo. Además existen muchos y
rápidos elementos para conocer muy bien la realidad visible de la vida de Jesús,
tenemos mucha información accesible, investigaciones técnicas y científicas,
fotografías de lugares, películas, mapas etc.

Sin embargo, hemos de comprender, que solo mediante la Revelación divina y la


fe, podemos trascender lo externo y llegar con certeza y verdaderamente quién es
realmente Jesús, leemos en san Mateo 11, 27 “Nadie conoce al Hijo sino el Padre,
y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera dar a
conocer”, también leemos en san Juan 6, 44 “Nadie puede venir a mí si no lo atrae
el Padre que me envió”
Jesús, como persona se encargó de hacer respetar los derechos de los hombres de
su tiempo en la tierra, lo hizo en las sinagogas frente a los fariseos, en calles y
plazas, defendió con firmeza los intereses del Padre, es decir, El en su momento de
mayor intensidad, fue la fuerza y perfección, mediador y plenitud de toda la
Revelación. Asíes como Jesús, no es un relato o una historia que quiere hacerse
pasar por verdadera o que solo existen en la imaginación de los hombres, en otras
palabras, no es un mito, Él es Dios hecho hombre que vivió en un contexto histórico
concreto, y los acontecimientos de su vida, son reales, comprobables. Sin embargo,
para conocer a Cristo, es necesario, es imprescindible saber de su amor y hacer
una vida que nos asemeje a Él.

LECTOR 03

DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO.

"Jesús se fue a la región de Cesárea de Filipo. Estando allí, preguntó a sus


discípulos: «Según el parecer de la gente, ¿quién soy yo? ¿Quién es el Hijo del
Hombre?» Respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros que eres
Elías, o bien Jeremías o alguno de los profetas.» Jesús les preguntó: «Y ustedes,
¿quién dicen que soy yo?» Pedro contestó: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios
vivo.» Jesús le replicó: «Feliz eres, Simón Barjona, porque esto no te lo ha revelado
la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos." (Mt. 16, 13-17)
Palabra del Señor

DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

"Dicho esto, Jesús elevó los ojos al cielo y exclamó: «Padre, ha llegado la hora:
¡glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te dé gloria a ti! Yú le diste poder sobre todos los
mortales, y quieres que comunique la vida eterna a todos aquellos que le
encomendaste. Y ésta es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al
que tú has enviado, Jesús, el Cristo." (Jn. 17, 1-3) Palabra del Señor
Los apóstoles tenían clara noción de lo que significaba conocer a Jesucristo. San
Pablo les dice a los de Corinto: “Me propuse no saber otra cosa que a Jesucristo
(Cor. 2,2). Y pide los de Éfeso: “Que puedan comprender, junto con todos los
creyentes cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad del amor de
Cristo; un amor que supera todo conocimiento y que les llena de la plenitud misma
de de Dios (Ef. 3,18-19)
Hay que entender el verbo “conocer” en ese sentido bíblico de un conocimiento lleno
de amor, que lleva a la intimidad con la persona conocida y a hacerse una sola cosa
con ella. Por lo mismo, aquí se trata de conocer y amar a Jesucristo con una
intensidad insospechada.
Pero, ¿Cómo y dónde llegaremos a conocer a Jesucristo? Nunca nos dispensará
Dios nuestro esfuerzo, y es necesario el estudio según la capacidad y oportunidad
de cada uno: con la Biblia, con libros sobre la fe. Pero es más, mucho más
importante la oración.
LECTOR 01
El Papa Francisco en una de sus homilías dice: “Muchas veces Jesús se dirige a
nosotros y nos pregunta: ‘¿Quién soy yo para ti?’ obteniendo “la misma respuesta
de Pedro, que hemos aprendido en el Catecismo, pero no es suficiente: Parece que
para responder a la pregunta que todos escuchamos en nuestro corazón –‘¿Quién
es Jesús para nosotros?’- no es suficiente lo que hemos aprendido, estudiado en el
catecismo, que es importante estudiarlo y conocerlo, pero no es suficiente. Para
conocer a Jesús es necesario hacer el mismo camino que hizo Pedro: después de
esta humillación, siguió caminando con Jesús, ha visto los milagros que Jesús
hacía, ha visto su poder, ha pagado los impuestos, como le dijo Jesús que debía
hacer, ha pescado un pez, cogido una moneda, ha visto muchos milagros de ese
tipo. Pero, en un determinado momento, Pedro ha renegado de Jesús, le ha
traicionado, y ha aprendido esa difícil ciencia -más que ciencia, sabiduría- de las
lágrimas, del llanto.
Pedro, pide perdón a Jesús y, a pesar de esto, después de la Resurrección, Él le
interroga tres veces en la playa de Tiberíades, y probablemente, al reafirmar su
amor total por su Maestro llora y se avergüenza al recordar las tres veces que
renegó de Él.
Esta primera pregunta -‘¿Quién soy yo para vosotros, para ti?’- a Pedro, solo se
entiende junto a un camino, a un largo camino, un camino de gracia y de pecado,
un camino de discípulo. Jesús a Pedro y a sus discípulos no les dijo: ‘¡Conocedme!’,
sino que les dijo: ‘¡Seguidme!’. Y en este seguir a Jesús nos hace conocerle. Seguir
a Jesús con nuestras virtudes, y con nuestros pecados, pero seguirle siempre. No
es un estudio de cosas, que es necesario, sino una vida de discípulo”.
Se necesita, un encuentro cotidiano con el Señor, todos los días, con nuestras
victorias y nuestras debilidades. Pero, es también un camino que no podemos
recorrer solos”. Es necesaria la intervención del Espíritu Santo.
LECTOR 02
Conocer a Jesús es un regalo del Padre, es Él el que lo da a conocer; es un trabajo
del Espíritu Santo, que es un gran trabajador. No es un sindicalista, es un gran
trabajador y trabaja en nosotros. Hace este trabajo de explicar el misterio de Jesús
y de darnos este sentido de Cristo. Miremos a Jesús, Pedro, los apóstoles y
escuchemos en nuestro corazón esta pregunta: ‘¿Quién soy yo para ti?’. Y como
discípulos pidamos al Padre que nos dé el conocimiento de Cristo en el Espíritu
Santo, que nos explique este misterio”.
“No se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo acostumbro decir: ‘Pero si
tú quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús. No uno, ¡tantos
tendrás!’. ¡Pero es el camino para conocer a Jesús! ¡No se puede conocer a Jesús
en primera clase! A Jesús se lo conoce en lo cotidiano de todos los días. No se
puede conocer a Jesús en la tranquilidad, ni siquiera en la biblioteca… ¡Conocer a
Jesús!
Se puede conocer a Jesús en el Catecismo, porque el Catecismo nos enseña tantas
cosas sobre Jesús. Debemos estudiarlo, debemos aprenderlo. De este modo
conocemos al Hijo de Dios, que ha venido para salvarnos; comprendemos toda la
belleza de la historia de la Salvación, del amor del Padre, estudiando el Catecismo.
Y sin embargo, ¿Cuántos han leído el Catecismo de la Iglesia Católica desde que
ha sido publicado hace más de veinte años?
Sí, se debe conocer a Jesús en el Catecismo. Pero no es suficiente conocerlo con
la mente: es un paso. Pero a Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él,
hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús,
no lo conoces. Tú sabes cosas de Jesús, pero no vas con el conocimiento que te
da el corazón en la oración. Conocer a Jesús con la mente, el estudio del Catecismo;
conocer a Jesús con el corazón, en la oración, en el diálogo con Él. Esto nos ayuda
bastante, pero tampoco es suficiente...
Es necesario andar, recorrer sus caminos, ¡caminando! Es necesario, afirmó el
conocer a Jesús con el lenguaje de la acción. He aquí entonces que se puede
conocer verdaderamente a Jesús con estos tres lenguajes, de la mente, del corazón
y de la acción. Por tanto, si yo conozco a Jesús así me implico con Él:
No se puede conocer a Jesús sin implicarse con Él, sin jugarse la vida por Él.
Cuando tanta gente – también nosotros – se hace esta pregunta: ‘¿Pero quién es
éste?’, la Palabra de Dios nos responde: ‘¿Tú quieres conocer quién es éste? Lee
lo que la Iglesia te dice de Él, habla con Él en la oración y camina por su camino
con Él. De este modo tú conocerás quién es este hombre’. ¡Éste es el camino! ¡Cada
uno debe hacer su elección!”.
LECTOR 03
¿POR QUÉ SE CUESTIONA LA PRESENCIA DE JESÚS?
Nos preguntamos ¿Por qué será que la presencia de Jesús era cuestionada?, ¿Por
qué se sigue cuestionando hoy a Jesús?, la respuesta de ayer y de hoy es una sola,
la presencia de Jesús cuestiona al mundo.
Tenemos que reconocer que Jesús es un interrogante, así se nos plantea frente a
muchas realidades de nuestra vida, y ante eso reaccionamos de muy distinta forma,
especialmente cuando vemos que el Evangelio nos contradice a ciertas respuestas
que nosotros creemos que deben ser así, y esto sucede porque no conocemos bien
a Jesús. En efecto, conocer a Jesús en forma intima, para algunos resulta difícil, y
para otros es muy fácil.
El que quiera descubrir, encontrar y hallar a Jesús, tiene que hacerlo con mucha fe,
solo así puede ser capaz de penetrar en el profundo misterio que encierra Jesús.
Desde principios de siglo hasta ahora, ha estado presente la búsqueda de tratar de
conocer y reconstruir la vida de Jesús de diversos modos. Sin embargo, muchos
pasan por alto y guardan silencio para abstenerse de hablar de lo que no tiene una
explicación racional, y de esta forma pretenden decir que los prodigios del Señor no
dejan de ser un mito.
Otros, buscan conocer a Jesús, a través del apoyo cierto o verdad en lo que se dice
o se hace por la razón, e incluso a través de la ciencia histórica, con lo cual casi no
se llega a conocer a Jesús. Del mismo modo, no faltan los que a través de historias
literarias y de ciencia ficción, pretenden establecer quien era y a que vino Jesucristo,
creando falsas conjeturas, respaldadas en juicios o ideas que se forman a partir de
indicios o de datos incompletos o no comprobados. Con esto han formado un Jesús,
mágico, taumaturgo, un revolucionario, un maestro de filosofías esotéricas, algo
ocultas, que resultan incomprensibles o de difícil acceso para la mente.
Los prejuicios de los libres pensadores, idealistas y racionalistas, alegan y sostienen
que es imposible que Jesús sea Dios, y no aceptan la realidad palpable de sus
milagros.