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CAUSALES DE CONTRADICCIÓN
Carlos Antonio Pérez Ríos
1. Inexigibilidad o iliquidez de la obligación contenida en el título.
a. Inexigibilidad
Puede invocarse la inexigibilidad de la obligación contenida en el título cuando el derecho
se encuentra sometido a hechos, eventos o actos que impiden su ejercicio. La obligación es
inexigible cuando está limitada por plazos no vencidos o condición suspensiva aún no
verificada. No se discute la existencia del derecho sino la posibilidad de su ejercicio, su
actualidad.
b. Iliquidez de la obligación
Como resulta obvio, esta causal está referida exclusivamente a obligaciones de dar suma de
dinero y puede ser opuesta cuando el título ejecutivo no contiene una determinación dineraria
exacta, precisa de la obligación ejecutiva.
La iliquidez significa que el derecho, aun siendo cierto o presumiblemente cierto en su
existencia es, no obstante, incierto en su calidad y cantidad, de modo que deba procederse a
su determinación cualitativa y cuantitativa. En síntesis, jurídicamente es ilíquido todo aquello
que es incierto en su monto.
2. Nulidad formal o falsedad del título ejecutivo o cuando siendo este un título valor emitido
en forma incompleta hubiere sido completado en forma contraria a los acuerdos
adoptados, debiendo en este caso observarse la ley de la materia.
a. Nulidad formal
Por título ejecutivo nulo debe entenderse aquel que presenta la omisión de algún requisito
que la ley determina como indispensable, defecto de forma que lo invalida, o el instrumento
cuyo contenido es contrario a las leyes y buenas costumbres, y cuyo fondo mismo lo hace nulo.
En el proceso ejecutivo, esta nulidad debe emerger del propio título sin que tenga que
recurrirse a medio probatorio adicional alguno, de ahí que se trate de una nulidad formal.
Seguidamente mencionamos algunos casos:
La escritura pública de una hipoteca que no cuenta con inscripción en el registro de la
propiedad inmueble está afectada de nulidad formal porque de conformidad con lo que
dispone el artículo 1099.3 del Código Civil son requisitos para la validez de la hipoteca entre
otros: “Que el gravamen sea de cantidad determinada o determinable y se inscriba en el
registro de la propiedad inmueble”.
Una letra de cambio en la que no se indica la cantidad a pagar está viciada de nulidad
formal porque según dispone el artículo 119.1 de la Ley Nº 27287, la letra de cambio debe
contener: “c) La orden incondicional de pagar una cantidad determinada de dinero o una
cantidad determinable de este, conforme a los sistemas de actualización o reajuste de capital
legalmente admitidos”.
Aquella escritura pública, en la que no conste la trascripción de la minuta, está impregnada
de nulidad formal porque el artículo 57 de la Ley Nº 26002 dispone que “El cuerpo de la
escritura contendrá: a) La declaración de voluntad de los otorgantes, contenida en minuta
autorizada por letrado, la que se insertará literalmente”.
Como puede colegirse en todos estos casos la ley exige una formalidad cuya omisión puede
detectarse y establecerse con la sola lectura del documento, no se requiere mayor actividad
probatoria para su determinación.
La nulidad del título que no pueda determinarse con la simple percepción y examen del
título ejecutivo, y que requiera la actuación de otros medios probatorios, tendrá que verse en
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vía procesal cognitoria en la que la pretensión central tendrá que ser la nulidad del acto
jurídico y por ende del documento, además de la pretensión indemnizatoria si fuere el caso. Es
en este escenario en el que podrán ofrecerse y actuarse todos los medios probatorios que
acrediten la pretensión de nulidad. Sin embargo, nada impide que el ejecutado proponga los
medios probatorios que corroboren su afirmación que prima facie debe desprenderse del
título, pudiendo estos ser únicamente la declaración de parte, los documentos y la pericia
(parte final del primer párrafo del artículo 700 CPC).
Por lo demás esta causal no puede invocarse en el proceso de ejecución de resoluciones
judiciales, porque –como explica Ugo Rocco– la nulidad formal del título solo puede hablarse
en relación con los títulos ejecutivos extrajudiciales en los cuales no opera la virtud preclusiva
de la autoridad de la cosa juzgada, y siempre que estén afectados de vicios que invaliden su
eficacia (…)(10).
b. Falsedad
Explica el profesor sanmarquino Toribio Alayza y Paz Soldán que debe entenderse por
falsedad “la inexactitud del instrumento, como por ejemplo: las borraduras de una firma para
poner otra encima, la tarjadura de una fecha para enmendarla sin haberla salvado, (...) en
general todo lo que sea falso o inexacto”(11).
El título en el que se sustenta la ejecución es falso cuando ha sido materialmente
adulterado, total o parcialmente, es decir viciado, falsificado mediante supresiones,
modificaciones, agregados o falsificación de firmas, entre otras situaciones análogas.
El deudor ejecutado puede proponer los medios de prueba que corroboren su afirmación,
por limitación normativa solo puede proponer declaración de parte, documentos y pericia,
siendo esta última la de mayor empleo.
c. Título valor emitido en forma incompleta, completado en contra de los
acuerdos adoptados
El texto original del artículo 700 del CPC solo se refería a la nulidad formal o falsedad del
título; la nueva ley de títulos valores ha añadido a dicho tenor, el texto siguiente: “O cuando
siendo este un título valor emitido en forma incompleta hubiere sido completado en forma
contraria a los acuerdos adoptados, debiendo en este caso observarse la ley de la materia”.
Es frecuente que al celebrarse contratos se emitan o acepten títulos valores incompletos,
para ser posteriormente completados de acuerdo con las condiciones pactadas. Se desprende
de esto que para ejercitar cualquier derecho o acción derivada de un título valor emitido o
aceptado en forma incompleta, este deberá haberse completado conforme a los acuerdos
adoptados, de otro modo el obligado queda facultado para formular contradicción por esta
causa, tal como en efecto lo estipula el artículo 10.1 de la LTV “Para ejercitar cualquier derecho
o acción derivada de un título valor emitido o aceptado en forma incompleta, este deberá
haberse completado conforme a los acuerdos adoptados. En caso contrario, el obligado podrá
contradecir conforme al artículo 19 inciso e)”.
Para ejercitar este supuesto de contradicción el ejecutado debe acompañar necesariamente
el respectivo documento en el que consten los acuerdos trasgredidos por el ejecutante, así lo
exige el artículo 19 inciso e) de la LTV. Se trata de un medio probatorio especial, único y
vinculante, luego no podría ser sustituido por otro análogo o por sucedáneos probatorios por
lo que si el ejecutado no adjuntará este documento la contradicción deberá declararse
improcedente.
3. Extinción de la obligación
Las obligaciones se extinguen ordinariamente mediante el pago; empero la norma civil
regula otras formas de extinción y entre ellas la prescripción. El artículo 700 del CPC al referirse
a la extinción de la obligación como causal de oposición comprende a todas las formas de
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extinción obligacional, por lo que a continuación escuetamente examinamos a cada uno de los
modos de extinción regulados por el Código Civil:
a. El pago
Llamado también solutio, es el cumplimiento directo de una obligación, la exacta ejecución
de la prestación por el deudor. Paga quien cumple normalmente una obligación de dar, de
hacer o no hacer(12). Se entiende efectuado el pago solo cuando se ha ejecutado
íntegramente la prestación (artículo 1220 del CC). Es verdad que en el lenguaje común suele
entenderse que se paga solo aquellas obligaciones de dar sumas de dinero, mas en el lenguaje
jurídico el pago es el modo normal o regular de extinguir cualquier obligación.
En sentido más amplio, pago significa extinción de la obligación por cualquier medio que
implique la liberación del deudor, aunque no necesariamente la satisfacción del acreedor.(13)
El pago marca el momento de mayor virtualidad de la obligación puesto que esta se
constituyó para eso, para pagarse; es, el momento culminante de la existencia del vínculo y
también el momento final o de disolución. La función primordial del pago, y la que cumple en
todos los casos, es la de consumir el vínculo obligatorio mediante la realización de la finalidad
para la cual ha sido constituido. También de ordinario el pago implica la liberación del deudor y
representa la satisfacción plena del interés del acreedor(14).
b. La novación
Consiste en la sustitución de una obligación por otra. La obligación preexistente se extingue
al ser sustituida por una obligación nueva y distinta (artículos 1277 a 1287 CC).
La novación es un acto jurídico contractual en virtud del cual se extingue una obligación
originaria transformándola en otra que sustituye a la primera; mas no toda transformación
implica novación.
La novación puede ser objetiva o subjetiva: la primera ocurre cuando se origina un cambio
en el objeto debido como cuando las partes deciden sustituir la prestación del deudor por otra
distinta; la segunda es el cambio en la persona del acreedor o del deudor. En el proceso
ejecutivo el deudor ejecutado puede invocar la novación objetiva como causal de extinción
obligacional; si se tratase de la novación subjetiva, la causal idónea de oposición es la
excepción de falta de legitimidad para obrar del deudor ejecutado.
c. La compensación
Se produce cuando la calidad de acreedor y deudor concurre en ambas partes, por
consiguiente las obligaciones recíprocas, líquidas, exigibles y de prestaciones fungibles y
homogéneas se extinguen hasta donde alcancen, desde que hayan sido opuestas las unas
frente a las otras (artículos 1288 a 1294 CC).
d. La condonación
Conocida también como remisión, no es otra cosa que el perdón de la deuda hecho por el
acreedor en favor del deudor. Modo extintivo de las obligaciones que consiste en la renuncia
que el acreedor hace de todo o parte de su crédito. En esta forma extintiva no existe ninguna
contraprestación (artículos 1295 a 1299 CC).
e. La consolidación
Se produce cuando las calidades de acreedor y deudor se reúnen en una misma persona; la
obligación se extingue porque las calidades de acreedor y deudor en una misma persona son
excluyentes. La imposibilidad de cumplir la obligación es obvia, absoluta y material, ya que
nadie puede ser deudor o acreedor de sí mismo. El acreedor no podría demandarse a sí
mismo. En la doctrina a este modo de extinción obligacional también se le denomina confusión
(artículos 1300 a 1301 CC).
f. La transacción
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Por la transacción las partes, haciéndose concesiones recíprocas, deciden sobre algún
asunto litigioso, evitando el pleito que podría promoverse o finalizando el que está iniciado
(...)”. A través de tales concesiones recíprocas no solo puede crearse, regularse, o modificarse
relaciones obligacionales, sino extinguir las existentes (artículos 1302 a 1312).
g. El mutuo disenso
No es otra cosa que el acuerdo de acreedor y deudor para dejar sin efecto el acto jurídico
que han celebrado, de este modo las obligaciones que hubieran surgido a su amparo quedan
igualmente sin efecto (artículo 1313 CC).
h. La prescripción
Debemos diferenciar entre la prescripción constitutiva de un derecho real, conocida como
prescripción adquisitiva o usucapión, y la prescripción extintiva de un derecho obligacional,
conocida también como liberatoria.
La prescripción extintiva o liberatoria es una institución vinculada al acto jurídico y no
exclusivamente a los de carácter patrimonial, ello explica que en el Código Civil no esté
regulada dentro de las fuentes de las obligaciones ni de las obligaciones mismas, sino en un
libro aparte, el libro VIII. La ley señala los términos dentro de los cuales el acreedor debe hacer
valer su pretensión obligacional, ejercitando su derecho de acción ante el órgano jurisdiccional
respectivo, de otro modo el deudor queda liberado del cumplimiento de la obligación, y por lo
tanto extinguida la obligación por el transcurso del tiempo.
Los plazos prescriptorios que deben tomarse en cuenta son los establecidos por las normas
especiales y supletoriamente por el Código Civil.
Sin embargo, tratándose del proceso ejecutivo, en el que son procedentes las excepciones y
defensas previas como causales de contradicción, la prescripción puede ser postulada como
excepción o alternativamente como extinción de la obligación por prescripción, ambas
opciones son procedentes y en última instancia tienen el mismo objetivo: destruir el título, el
mandato y la pretensión ejecutiva.
Excepciones y defensas previas
La contradicción podrá estar sustentada en cualquiera de las excepciones contenidas en el
artículo 446 y en cualquiera de las defensas previas señaladas en el artículo 455.
a. Excepciones
Con relación a las excepciones, solo debemos decir que no existe restricción o limitación
alguna; en consecuencia pueden ser propuestas las que convengan a la defensa del ejecutado.
Las excepciones y defensas previas pueden ser postuladas en el proceso ejecutivo, mas no en
los procesos de ejecución de resoluciones judiciales y de ejecución de garantías.
b. Defensas previas
Son medios de defensa regulados por normas de derecho material que están dirigidos
contra el derecho de acción en sí mismo o algunos aspectos de su ejercicio. No deben ser
confundidos con las defensas de fondo que se hacen valer al contestar la demanda o al
formular contradicción.
Las defensas previas si bien como contenido tienen naturaleza sustantiva, al ser planteadas
en un proceso civil y constituirse en medios de defensa tienen como propósito socavar la
viabilidad o procedencia de la pretensión postulada.
El beneficio de excusión y el beneficio de inventario son las defensas previas mencionadas
por el artículo 455 del CPC; empero la norma no es restrictiva por lo que pueden ser
propuestas todas aquellas reguladas por las normas de derecho material y que obviamente
convengan al ejecutado.
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c. Beneficio de excusión
Es el derecho en virtud del cual el fiador al ser requerido para el pago por el acreedor,
solicita a este que se dirija previamente contra el deudor, para hacerse pago con sus bienes.
Esta facultad del fiador está sustentada, fundamentalmente en la naturaleza subsidiaria de la
fianza y en el reconocimiento de que el fiador si bien es un obligado, lo es por lo general a
título gratuito, como acto de liberalidad o de favor hacia el deudor.
Según el artículo 1880 del Código Civil el beneficio de excusión debe ser opuesto por el
fiador al acreedor luego de que este lo requiera para el pago, y debe acreditar la existencia de
bienes del deudor realizables dentro del territorio de la República que sean suficientes para
cubrir el importe de la obligación.
El requerimiento para el pago puede ser formulado judicial o extrajudicialmente; luego, el
beneficio de excusión puede ser opuesto al acreedor en una u otra oportunidad y modalidad.
Ciertamente que para nuestro interés importa el requerimiento judicial, formulado a través de
la demanda ejecutiva y formalizada mediante el mandato ejecutivo; es esta la oportunidad en
la que el fiador emplazado al contradecir el mandato ejecutivo opone al acreedor ejecutante el
beneficio de excusión que es propuesto conforme al trámite de las excepciones.
d. El beneficio de inventario
Es el derecho de orden procesal, una defensa previa, del que puede valerse el heredero
para no pagar a los acreedores de su causante más allá del valor de la herencia, con cuyo
objeto solicita al juez este beneficio y hace un inventario formal de los bienes que recibe(15).
En lo sustantivo, el beneficio de inventario es una figura jurídica relacionada con la
transmisión sucesoria de las deudas y cargas de la herencia. Dos son los sistemas que sobre el
particular existen: El sistema ultra vires hereditatis de origen romano, y el sistema intra vires
hereditatis de origen germánico; por el primero, la responsabilidad del heredero por las
deudas del causante es ilimitada, salvo el beneficio de inventario; en tanto que por el segundo,
el heredero responde de las deudas y cargas de la herencia solo hasta donde alcancen los
bienes de esta, el beneficio de inventario en este caso es la regla.
Ahora bien, como medio de defensa, instalados ya en el escenario procesal, una vez
producido el emplazamiento con la demanda y el mandato ejecutivo, el ejecutado (heredero
del causante) podrá formular contradicción al mandato ejecutivo sustentándose precisamente
en el beneficio de inventario; lo cual presupone que el heredero ejecutado hubiere realizado
inventario vía proceso no contencioso o ante notario. Con esta defensa previa, si el deudor
causante hubiere dejado bienes hereditarios valorizados en cien mil nuevos soles y una deuda
ascendente a doscientos mil nuevos soles, la presentación del inventario vía contradicción será
prueba suficiente para que el ejecutado (heredero) no vea afectado o en riesgo su patrimonio
ajeno a la herencia.
Causales de contradicción en la Ley Nº 27287, Ley de Títulos Valores
Desde el momento en que el título valor no pudo cumplir su finalidad, por el
incumplimiento del obligado; la demanda de tutela jurisdiccional satisfactiva por el tenedor
legítimo del título, a través del correspondiente proceso ejecutivo, significa que el título valor
trastoca su naturaleza, conforme a las formalidades de ley, para convertirse en título ejecutivo.
Técnicamente, en el proceso ejecutivo no existen títulos valores sino títulos ejecutivos que
materialmente tuvieron la calidad de aquellos.
Pues bien, tratándose de títulos valores, con la calidad actual de títulos ejecutivos, la nueva
Ley de Títulos Valores señala determinadas causales específicas en las que puede ampararse el
ejecutado para oponerse al mandato ejecutivo. En efecto, el artículo 19.1 de la Ley Nº 27287,
Ley de Títulos Valores (en adelante, LTV) establece: “Cualquiera que fuere la vía en la que se
ejerciten las acciones derivadas del título valor, el demandado puede contradecir fundándose
en:
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a) El contenido literal del título valor o en los defectos de forma legal de este;
b) La falsedad de la firma que se le atribuye;
c) La falta de capacidad o representación del propio demandado en el momento que se
firmó el título valor;
d) La falta del protesto, o el protesto defectuoso, o de la formalidad sustitutoria, en los casos
de títulos valores sujetos a ello;
e) Que el título valor incompleto al emitirse haya sido completado en forma contraria a los
acuerdos adoptados, acompañando necesariamente el respectivo documento donde consten
tales acuerdos transgredidos por el demandante; y
f) La falta de cumplimiento de algún requisito señalado por la ley para el ejercicio de la
acción cambiaria (...)”.
Cuando en la primera parte de esta norma se señala: “Cualquiera que fuere la vía en la que
se ejerciten las acciones derivadas del título valor, el demandado puede contradecir
fundándose en (...)” Podría inferirse que estos títulos pueden ser reclamados en otros procesos
de ejecución o de cognición. Lo cierto es el artículo 18.2 de la propia LTV nos da la respuesta al
precisar: “El tenedor podrá ejercitar las acciones derivadas del título valor en proceso distinto
al ejecutivo, observando la ley procesal”.
Sin embargo, las causales de contradicción enumeradas en el artículo 19.1 de la LTV lo son
para el proceso ejecutivo; sobre este extremo no puede existir la menor duda. Ahora bien, si el
tenedor del título opta por alguna de las vías de cognición, las mencionadas causales no
podrían ser invocadas como tales o fundamentos de oposición, pues esta articulación no
corresponde a estos procesos; en todo caso podrían ser consideradas como fundamentos
fácticos principales de la contestación de la demanda.
Por otro lado, con relación al verbo contradecir, extremando sus alcances semánticos y
otorgándosele una acepción amplia podría entenderse como posibilidad de contradicción del
mandato ejecutivo y como posibilidad de formalizar el contradictorio a través de la
contestación de la demanda. Es verdad que el tenedor de un título valor con mérito ejecutivo
puede optar por el proceso ejecutivo o un proceso de cognición; mas, si opta por el último
debe observar las formalidades establecidas por la ley procesal, así lo establece el artículo 18.2
de la LTV; en consecuencia, las causales de contradicción enumeradas en el artículo 19.1 de la
misma ley, si bien pueden ser invocadas como fundamentos de una eventual contestación de
demanda, en modo alguno podrían ser postuladas como causales de contradicción en los
procesos de cognición.
Por limitaciones propias de la extensión del artículo no explicamos cada una de estas
causales ni desarrollamos las causales de contradicción del proceso de ejecución de
resoluciones judiciales, ni del proceso de ejecución de garantías.
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(10) ROCCO, Ugo. Ob. cit. Pág. 380.
(11) ALAYZA Y PAZ SOLDÁN, Toribio. “El procedimiento civil en el Perú”. Sesator. Lima, 1982. Pág. 108.
(12) PALACIO PIMENTAL, Gustavo. “Elementos de Derecho Civil peruano”. T. I. Sesator, 1979. Pág. 407.
(13) LLAMBÍAS, Jorge Joaquín; BENEGAS, Patricio Raffo; SASSOT, Rafael A. “Manual de Derecho Civil Obligaciones”.
Editorial Perrot. Buenos Aires, 1993. Pág. 377.
(14) Ibídem. Págs. 377 y 378.
(15) LANATTA E., Rómulo. “Derecho de Sucesiones”. T. I. Edit. Desarrollo S.A. Lima, 1983. Pág. 186.

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Extraído de: Actualidad Juridica -2011/ACTUALIDAD JURÍDICA/INDICE DE TOMOS/Tomo 157 - Diciembre
2006/ESPECIAL: EL DERECHO DE DEFENSA EN LOS PROCESOS DE EJECUCIÓN/LA CONTRADICCIÓN EN LOS
PROCESOS DE EJECUCIÓN Carlos Antonio Pérez Ríos