HOGARES CON VISIÓN

visiónyrestauración.com

Ánimo Para Edificar
PUNTO DE PARTIDA
Qué sucedería si de pronto te das cuenta y encontraras tu hogar dañado, sumido en un caos, y tú en un desanimo total.
¿Buscarías un culpable o, una solución? Comenta.

LECTURA: Nehemías 4:6 (RVR1960) Isaías 61:4 (RVR1960)
Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los
hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades
trabajar. arruinadas, los escombros de muchas generaciones.

PARA MEDITAR Y APLICAR
En los tiempos del Antiguo Testamento las ciudades procuraban su defensa rodeándose de muros que proveían
protección; y el libro de Nehemías relata que la ciudad de Jerusalén estaba en gran afrenta pues el muro estaba
derribado. Un muro derribado es vulnerable a los ataques del enemigo. En cierto sentido, los muros simbolizan para
nuestra vida espiritual los principios morales, los valores, la integridad, la cobertura espiritual, entre otros; que protege el
territorio de nuestras propias vidas, nuestra familia, nuestro patrimonio, y todas las demás cosas que Dios nos ha dado y
ha puesto bajo nuestro cuidado (Sal. 122:6-7).
El reedificar en este tiempo es de gran importancia para la restauración de las generaciones que se están
derribando poco a poco.
Pasos del proceso de reedificación:
I.- El primer paso es la IDENTIFICACIÓN. El pasaje de Isaías 61 habla de ruinas antiguas de los asolamientos
primeros, de los escombros de muchas generaciones. No siempre la destrucción es repentina o súbita, muchas veces
sucede poco a poco, el relajar las normas y ceder terreno al maligno; al final pequeños descuidos produce gran
destrucción (Cnt. 2:15; Pr. 26:2). El problema en una familia, sociedad, ciudad, o una Nación, no es de una sola
persona, Nehemías lo entendió y se identificó con el problema y abordó directamente las causas. Y él nos deja un
modelo de oración efectiva, que nos puede guiar en un proceso de restauración.
a) La reacción de Nehemías. El ayuno y la oración tienen poder y traen respuestas de Dios (Neh. 1:4; 1 Jn. 5:14-15).
b) Declaración del carácter de Dios. Reconoció que Dios es Soberano y tiene autoridad (Neh. 1:5).
c) Identificación con las causas. Confesó los pecados de sus ancestros, familiares y generaciones (Neh. 1:6; 1 Jn. 1:9).
d) Confesión específica y las consecuencias de su desobediencia. Tomó responsabilidad por haber sido rebeldes en
guardar la Palabra, y por ello trajo consecuencias devastadoras (Neh. 1:7-8).
e) Reclamando las promesas del arrepentimiento y de Su poder restaurador. Hizo memoria a Dios de Su pacto y
Sus promesas, al volverse al Dios vivo, porque Dios ha comprometido Su palabra (Neh. 1:9; Is. 44:22).
f) Recordándole que son su pueblo y lo que ya ha hecho antes por ellos. Dios es fiel a Su Palabra. Es necesario
retener la Palabra de Dios, reconociendo sus hechos poderosos (Neh. 1:10; 1 P. 2:9).
g) Reconociendo que toda victoria es para Glorificarlo a Él. Darle a Él todo reconocimiento (Neh. 1:11; Ro. 10:8).
II.- El segundo paso es la MOTIVACIÓN. La tarea de reedificación fue desafiante, era para desanimar a cualquiera
que intentara hacer algo para remediarlo, se requería de un ánimo extraordinario para poner manos a la obra y restaurar
el muro. La motivación es el combustible que nos energiza a alcanzar una meta.
Hay dos maneras de motivarnos, una es porque algo está muy mal y es necesario corregir, la otra es, por el incentivo o
beneficio cuando se logre la meta.
Lo que detona o impulsa a reedificar son las buenas noticias que son señal de que esto es posible.
a) Nos motiva a quitar el oprobio. Todo estaba mal, nada estaba bien. Eso no debía de estar así, era vergonzoso e
indigno del Dios al que el pueblo de Israel servía eso no podía seguir así y había que hacer algo al respecto, y Nehemías
era el hombre y el tiempo en ese momento (Neh. 1:3).
¿Cómo podemos aplicar esto a nuestras vidas? ¿Estamos ignorando cosas que nos exhiben? ¿Reconocemos que somos
nosotros los que tenemos que actuar? ¿Entendemos que el tiempo de actuar es ahora?
b) Otra motivación, el celo por la ofensa de su tierra (El lugar del sepulcro de mis padres). Nehemías estaba en la
comodidad del palacio, se encontraba entre 1,300 y 1,600 kms de Jerusalén aunque estaba lejos de su tierra y tenía una
posición privilegiada sentía suya la ofensa de su tierra (Neh. 2:3,5).
A veces sentimos alivio cuando suceden desastres como epidemias, desastres naturales, revueltas, hambrunas, y otras
calamidades en otros lugares, o a otras personas, pero no a nosotros. Nehemías nos enseña que somos las personas, es el
tiempo, es el lugar y es la posición en la que estamos, es entonces que somos los indicados para actuar levantando los
brazos de quienes están desanimados, no para pensar en nosotros mismos.
¡Usted puede hacer algo por alguien que está más necesitado que usted!
c) Pelear por la familia. El saber que la familia está de nuestro lado nos fortalece, cuando pasamos por turbulencia.
La familia es reconocida como el núcleo que forma y fortalece el tejido de una sociedad, por lo tanto es el más atacado,
en sus valores, en su unidad, en su integridad, y de muchas otras maneras.
Nuestra cultura latina tiene un especial énfasis en los valores familiares, pero no podemos negar que estos han sido
afectados por las corrientes de pensamiento actuales. Así que la mayor motivación deberá ser la reedificación de estos
valores, y fortaleciéndose en la familia, peleando por ella; recuerde que en el diluvio Dios preservó la humanidad
salvando a una familia (Neh. 4:13-14).
d) Comparte las buenas noticias. Buenas noticias animan, tú no puedes negar la situación por la que estás pasando,
pero puedes contar con que el favor del rey está contigo. Testifica; el testimonio tiene mayor valor cuando estás en
medio de una situación, aunque no tengas resuelto tu problema, anticipa buenos resultados compartiendo buenas noticias
(Neh. 2:4-8; 17-18; Sal. 125:2).
Pequeños triunfos traen ánimo, porque trasmiten el sentir que cuando Dios está contigo la victoria es posible.

ORACIÓN
Padre Bueno, gracias por tu favor y gracia. Enséñame cada día a depender de ti, esperar en ti y confiar plenamente en
ti. Ayúdame a identificar las causas de las maldiciones generacionales para poner manos a la obra, recibiendo de ti la
motivación y las fuerzas para restaurar mi familia, en el nombre de Jesús. Amén.