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www.caravansari.com

poesía contemporáneaenen
poesía contemporánea lenguas
lenguas peninsulares
peninsulares · revista
· revista de periodicidad
de periodicidad inciertaincierta
· 2007 · 5 €

2

Jon Kortazar · Eduard Sanahuja · Ramón Andrés
Juan Ramón Jiménez · Antonio Gamoneda
David Castillo · Manuel Rivas · Itxaro Borda
Carlos Vitale · Osías Stutman · Eduardo Moga

2

Manuel Altolaguirre · Poesía en asturiano
Paula Tavares · Poesía argentina actual · Rodolfo Häsler
Màrius Sampere · Joan Margarit · Eduardo Moga
Harkaitz Cano · María do Cebreiro · Ana Romaní · Jordi Virallonga
staff
CARAVANSARI
Revista de poesía contemporánea en lenguas peninsulares.
www.caravansari.com
N.º 2. Años 2007/2008.

Edita: Associació Cultural Caravansari


NIF G64135478
Depósito Legal .........
Apdo. 41.077, 08038 Barcelona
caravansaripoesia@hotmail.com

Director: Mateo Rello


Redacción: José Antonio Arcediano, Edu Barbero, Óscar Carreño, Ángel
Truñó
Redactora para la poesía en lengua portuguesa: Felisa Rodríguez Prado
Diseño y maquetación: Diego Petrilli
Ilustraciones: Carlos Daniel Abrkam (porsilasmoscas29@yahoo.
es), José Luís Garcia Muedra (yumak_lun@hotmail.com), Edu Barbero
(edubarbero@hotmail.com); el proyecto completo de José Antonio Millán
puede consultarse en: http://jamillan.com/paralavista/angeles.htm.
Ilustraciones de portada y contra portada, y diseño
de los iconos de sección: Edu Barbero
Imprime: Pereda Impressor. C/ Pamplona, 63. Tel. 93 309 45 17

Agradecimientos: a los herederos de Manuel Altolaguirre, por su generosi-


dad al cedernos la carta inédita del poeta; de nuevo a Ángel Sody de Rivas
por facilitarnos su publicación. A Jordi Gol, editor de Paralelo Sur y autor de
nuestra página web. A David Castillo, también de nuevo, por su confianza en
nuestro proyecto y por su valiosa colaboración. A Estefanía Touriño, que se
ha dejado los ojos luchando contra ese duende tenaz que siempre consigue
colar alguna errata en los textos. A Diego Petrilli, por sus desvelos con la
maquetación de la revista y su exquisito trabajo.

Caravansari no se hace responsable de las opiniones de sus colaboradores.


Tiene suficiente con las propias.

caravansari
“Caravansari, en el Oriente Medio, es un edificio
público usado como refugio de caravanas (q.v.)
y de viajeros en general. Comúnmente está construido
en la zona perteneciente a una ciudad o un pueblo,
pero fuera de sus muros. Tiene una forma cuadrangular,
con un muro exterior. Este muro enlo más alto tiene
pequeñas ventanas y en la parte más baja simplemente
algunos estrechos respiraderos […]. El patio central
está a cielo descubierto y generalmente tiene en
el centro un pozo con una pila al lado […].

Las estancias del piso de arriba se dedican


al alojamiento de las personas; normalmente
se cocina en uno o más de los rincones
del patio interior. Si el caravansari es pequeño,
los mercaderes y sus mercancías ocupan
el espacio interior, las bestias de carga
han de dejarse en el exterior…”

Enciclopedia Británica, vol. 4, 1965


sumario
CARAVANSARI N2

4 5 151720 25
26 28
48 6284 9496 110
86 108
10 22 52

Pensarme, Repaso monedas theorica


pensarnos. a la poesía de niebla teoría
literaria
las palabras en lengua poemas
de sal de vasca Jordi Virallonga/ El silenci,
Ana Romaní de 2006 Carlos Vitale/ lloc delitós
María Xesús Jon Kortazar
Alberto de la tòpica
Hernández/
Nogueira
Rodolfo Häsler/
poètica
Pereira
José Luis
García Herrera/
Màrius Sampere/
Jordi Boladeras
Sancho/
Sònia Moll/
María
do Cebreiro/
Editorial Poesías Antologías Claudio Pato/ las lentes de postales
Paula Tavares/
de lengua de poesía Harkaitz Cano/
baskerville de Nadja
portuguesa: vasca Igor Estankona reseñas Angelus
Angola y Iratxe Novus
Retolaza
la obra de José
Antonio
Ana Paula Millán
Tavares de verbo
M. Felisa entrevista a
Rodríguez Joan
PradO
Margarit

estigíadas cofre dossier espejos cartografías


ARTÍCULOS Carta inédita poesía de papel Los trastos
arte de de Manuel
asturiana otras revistas arrumbados
de poesía
anochecer Altolaguirre Reciela
Eugenio Castro
Harry
a Juan Guerrero Malory
Almela
Ruiz

El discurso Genis Cano, dossier dicho de


de la poesía el poeta de la poesía otro modo
en el Quijote contracultura argentina traducción
y su proyección Ferran Aisa al castellano
en la lírica de los textos
hispanoamericana y poemas en
Eduardo Moga portugués, catalán,
euzkera y gallego
editorial
Poco hay, es cierto, de la Babel doméstica que quisié-

ramos para la vieja Iberia, mojigata la promiscuidad

de sus lenguas y no muy firmes los puentes que, tensos

como nervios, debieran unir la curiosidad de lectores

y poetas. Nuestros trabajos, pues, casi clandestinos.

Pero en ellos seguimos y, al menos en estas páginas,

se cumple el territorio abigarrado y transitado por el

que conspiramos; poesía, al fin y al cabo, este país

nuestro es un espacio de fugacidad y acuciante ocio

de terrazas, premuras de exiliado en una zona fran-

ca de paso e incertidumbre. De su hipotético pueblo,

puede decirse, como en el verso de Lorca: “temblaba

con un miedo de molusco sin concha”.

Aportamos, en fin, evidencias o, siquiera, indicios

de la ciudad legendaria que siempre está detrás de la

siguiente montaña. No es poco para tiempos en los

que, al parecer, no hay respuestas porque no se for-

mulan preguntas. Por eso la nuestra ha de ser la fe del

carbonero y, ya que la luz es necesaria, en algún lugar

debe esperarla grieta oportuna para colarse.

Al amparo de tan magras certezas, aumentamos la

apuesta: primeros vistazos a la poesía en asturianu y

al vasto acervo portugués en este segundo número de

Caravansari, prieto como un dátil.

4 Caravansari
estigíadas
Arte de anochecer
X Harry Almela

En alguna línea de Nombres propios, Víctor Valera Mora nos regala este
verso luminoso e intrigante, que juega con una frase leída seguramente
en El Aleph: Pepe Pepe Dionisius Pepe Dionisio Paolini Pepe atolondrado/
Pepe ganado para siempre soy yo el diablo. Habla, por supuesto, de nuestro
Pepe, del atravesado por las banderas del delirio sosegado, el bien-
aventurado hijo de la copa de huesos de la Pandilla de Lautremont, en
fin, del poeta José María Barroeta Paolini, natural de alguna nube sin
bies ni escotes y venido al mundo en Pampanito (Trujillo), seguramen-
te una noche de grandes tormentas celestes y terrestres, el año de Dios
de 1942. Navegante a bolina de la modernidad poética venezolana, a
medio camino entre la cólera de Baudelaire y la serenidad de William
Carlos Williams, su voz y sus ojos inquietos han sabido descifrar el
tránsito por esta tierra, entre heredades toscas y alquimias de la her-
mosura, sin dejarse enamorar por el fondo de los alcoholes citadinos,
pues ha sido fiel a la tradición de todos sus paisajes.

Sus primeros libros (Perfiles, 1959 y Poemas, 1966) constituyen actual-


mente una rareza y en las más recientes compilaciones (Obra poética.
1971-1996, Mérida, Rectorado de la Universidad de los Andes, colec-
ción «El otro, el mismo»; Todos han muerto, 1971-2006, Candaya), tales
títulos no aparecen. Es con Todos han muerto (Caracas, Monte Ávila
Editores, 1971) que se inician los compendios. Allí están dibujadas,
para siempre, las texturas y rugosidades de una poesía que ha escogi-
do bien a sus lectores y que subterráneamente y en silencio se ha con-
vertido en una de las voces más auténticas de la poesía venezolana.
Nacida bajo la luz de los nostalgiosos años sesenta y setenta, la poesía
de Barroeta siempre asombra por su luminosidad y lirismo, por su ma-
nera de nombrar y fundar el mundo desde la mirada de un niño asceta
y entusiasta que contempla las pequeñas consagraciones de la vida en
constante movimiento, mientras adviene la devastación de la mudez.
Toda su obra está atravesada por la fascinación de quien ha venido al
mundo para cantarnos las buenas nuevas, por la certeza de un ángel es-
capado del Paraíso quien, vestido de paisano, nos cuenta las maravillas
del reino mientras anuncia el advenimiento del final:

Algo marchará mal


para que sea así la vida. Algo que no es el resplandor
ni el Cristo.
Un brebaje,
ansioso como el rocío en vuestros campos de sangre,
lleva lo que no siendo música del espíritu, arrástrame
piadoso a la muerte.
Qué bello es el mal de hoy. Cuando la caída de sus pestañas
no regocija.
El viento adulto me festeja entre árboles grandes.
Precisamente hoy que comienzo a vivir
otro fracaso me aguarda.

(“Hoy que comienzo a vivir”, de Todos han muerto).


Caravansari 5
Como buen infractor de la racionalidad (la frase se la debo a Rafael Rattia),
Barroeta confiesa, sin rubor, que anda vestido de boscajes en medio de pastos
de luna de Málaga. También nos habla de las buenas costumbres de un hom-
bre feliz encaramado a la copa de un árbol:

Cuando el loco Pernía se vino caminando


desde Cabimas hasta el pueblo
–trescientos son los kilómetros que separan
un punto de otro–,
halló las aguas del Motatán crecidas.
Miró un inmenso árbol que arrancado de cuajo
por la tempestad del día
daba sus hojas muertas al paisaje del mundo,
y dijo:
“este árbol es el espíritu vegetal
de la mujer que no he tenido nunca”,
y con el goce de quien encuentra no formas
sino sentidos en la cruz,
se lo echó a cuestas y solito lo llevó hasta
el pueblo. Y luego de sembrarlo en la casa
de una de sus hermanas que lo amaba por loco,
se marchó volando con él, entre las hojas.

(“Un loco”, de Arte de anochecer).

Este lirismo sustantivo es lo que más me ha enamorado de su poesía, cuyo


magnetismo estriba precisamente en la resistencia de los bordes de la esfera,
en ese exacto punto de tensión entre lo perfecto y lo imperfecto, en la frontera
entre aquello a lo que aspira la poesía y lo que es la vida, como si asistiéramos
a la creación de un espacio con respiraciones propias. Una poesía sustantiva
que ha sabido hacer diana en los blancos más constantes de la poesía venezo-
lana: la infancia (como nostalgia), el paisaje (como presencia), el tema amoroso
(como celebración) y la muerte (como destino).
Siguiendo los consejos del viejo Rilke, Barroeta ha sabido sobrevivir a su infancia,
asunto constante en toda su obra, como si fuese el piso más sólido sobre el cual
levanta y vuelve a levantar su edificio. Pero el tono nostálgico que el tema supone
no es, en modo alguno, sólo la deificación de un recuerdo. Más bien se coloca en
los textos como transfiguración, como excusa de un presente que marca surcos
en la cotidianidad pasajera. El reino de la infancia es una constante en la poesía
venezolana porque ante la realidad amenazante y huidiza, irregular y movediza,
la única tierra firme de la que podemos echar mano para sentirnos en continui-
dad con algo, es precisamente el tesoro de los primeros años. Así, al hablar de su
padre, Barroeta dice:

Bajo su peso no obtendré ninguna dicha. Su demonio arderá


en la noche campestre y la silueta de sus ojos ha de ser borrada
en los inviernos. Sin embargo, cuanto trato de reconocerme,
voy a su encuentro. Abandono la ciudad y me tiendo sobre la tierra
roja
bajo el cielo rojo.

(“Testimonio”, de Todos han muerto).

Acá cabe señalar que Barroeta es uno de los pocos poetas venezolanos a quie-
nes la presencia del padre le aturde o le conmueve. Punto de referencia con
el paraíso de la infancia, el padre de costumbres campesinas acecha en un
país que no se caracteriza precisamente por sus sanas relaciones con la figura
paterna. No es casual, además, que uno de los pocos ensayos sobre el tema del
padre en la poesía venezolana, se le deba a Barroeta.
Pero esa continuidad en el tiempo no puede carecer de espacio. Tiempo y
espacio se necesitan para conferir cohesión a nuestras trivialidades y desaso-
siegos. Es en el mundo real, en el espacio, donde ocurren las cosas de todos
nuestros tiempos personales, donde practicamos las buenas y las malas cos-
tumbres, donde percibimos nuestra precariedad:

6 Caravansari
Cada día mi sombra renuncia más a mí
cada día mis fábulas forman parte de un mundo
imposible y en ruinas
cada día mis espejismos y mi invencionario
dejan de ser
me abandonan en los límites de una ciudad rodeada
por montañas altas
por calles estrechas
por gentes y por casas frías.
Presiento que ahora no pertenezco a ninguna aventura
sino a la vida.

(“Invencionario”, de Culpas de juglar).

En cuanto al tema amoroso, el poeta cumple sus rituales. El sosiego y la celebración, la mala costumbre de la
buena compañía erótica, se convierte en su poesía en canto que celebra no sólo el cuerpo, sino básicamente la
aventura cotidiana de compartir la iluminación:

No han llegado palabras sino actos


al poema.
¿Cómo hago yo: recojo lenguaje o actos,
los combino?
Qué debo poner en la página:
lo que oí, lo que dijeron todos antes de marchar,
el mal tiempo, el ruido que acompaña.
¿Trataré de ser claro en la página?
Espero que se cope de signos
seré riguroso y oscuro
Ahora sí, amor mío, estoy confundido.
¿Qué debo poner?: palabras, objetos, emociones,
falsas trampas mías con la vida.
¿Qué debo confesar o expiar en esta cruz vacía
que aguanta sangre de la resurrección?
Dímelo tú y estaré contento.
No importa
si tu verbo no sirve en el poema
sirve para el fracaso.

(“Diálogos del poema y la mujer”, de Culpas de juglar)

En cuanto al tema de la muerte, Barroeta habla acerca de ella con el fulgor y la pasión de los que vienen de re-
greso, A todo evento, continúa a su manera el célebre Ed é subito sera que leímos una vez en Quasimodo, pero con
el destello personal de quien conoce a fondo (en palabra y en su vida) la poesía de César Vallejo. En muchas de
sus líneas, Barroeta le rinde homenaje. El título de su primer poemario es la primera frase de “La violencia de las
horas” del poeta peruano. Y también está presente en este poema del libro Culpas de juglar:

Yo quería escribir pero no pude


tenía la voz cerrada VALLEJO. Me había metido
en una cantina sucia como la madre
nada ni el corazón ni los huesos podían decir.
Me preguntaban y respondía con lágrimas
con cabezas rojas, celestes.
Yo quería dar y jugar y soñar un mano a mano
con la muerte
y me gustaba más la nada que el olvido
Yo no te pregunto cómo será tu muerte de poeta
enterrado entre nosotros.
No puedo y me cierro en los huesos de esa mujer
tan larga
tan extensa y tan vieja en los cielos de uno.
La tierra no ha comenzado todavía, POETA,
tú te pareces a la muerte y a lo que viví.

(“Homenaje a Vallejo”).

Caravansari 7
Es dable suponer que una poética sostenida sobre las variables de la infancia, el amor,
el paisaje y la muerte, sea una de las que mejor ha sabido resumir la pertenencia de la
poesía venezolana a una historia y a un imaginario. Quizás por eso, la poesía de José
Barroeta siempre está en cualquier cabecera, junto a los otros que siempre nos acom-
pañan. Poesía de estremecimientos fundacionales, escrita en clave cotidiana, ha sabido
aunar lo contingente a lo eterno, como le gustaba decir a Baudelaire. Y como el fran-
cés, Pepe Barroeta canta y se siente indefenso ante un mundo que nos ha arrebatado
la inocencia en esa disputa entre el tiempo que pasa y la entidad que perdura. Entre
ardores campesinos y las dolorosas luces de la ciudad, transcurre esta poesía clara y
misteriosa, llena de la candidez pecaminosa de algún mundo visto por un niño por la
primera vez. De un niño sabio que aprendió a mirar lo que está oculto del otro lado
de la orilla, y vino a contárnoslo con todos sus detalles. Porque vista así, a la orilla de
este lado le sobran y le faltan misterios. Quien ha vivido o soñado con bosques, luces
y demonios, lo sabe.

Postscriptum

Recién cinco meses después de la escritura de este texto, asistimos en la Mérida del río
Albarregas y de las cumbres nevadas, al bautizo de lo que viene a ser la primera publi-
cación de la obra de Barroeta en España, gracias a las amorosas manos de la editorial
Candaya (colección poesía, número 6), con presentación de Eugenio Montejo y pró-
logo de Víctor Bravo. Le hace buena compañía un CD con varios poemas, leídos por
el propio autor: Todos han muerto (1971-2006) recoge la poesía completa de este niño
prestado al mundo, que regresó al seno del Padre la mañana del 6 de junio de 2006
(bajo protesta y con llovizna pertinaz, supongo), pocas semanas antes de esa cita en la
Ciudad de los Caballeros, anunciada con alegría por él mismo a sus amigos.
Cuando llegué, no quise preguntar por los detalles, sabedor de su ya larga y extenuante
contienda con lo que viene a ser precisamente el asunto central de su último libro recogi-
do en este volumen, Elegías y olvidos. Pocos en nuestra lengua han sabido cantarle al tema
mayor de nuestra vida, con tanta locura, frenesí y respeto, con los ademanes propios de
quien ha aprendido a volar cometas bajo un cielo encapotado, sabedor de que al final
vendrá la lluvia, y el sabio y delicioso juguete será sólo destrozos.
Ubicar lo eterno en lo cotidiano es difícil y laborioso. Hacer de los terribles acontecimien-
tos ocurridos en diciembre de 1999 en varias poblaciones de las costas venezolanas un
punto de encuentro para la poesía es uno de los puntos culminantes de este libro

Eliécer
cuántos de los tuyos murieron
en la vaguada
cuántos arrastrados por las aguas
fueron a dar en cuerpo y alma
contra las rocas del juicio final.
Tú tan entregado a los trabajos y los días
agradecías al cielo el fruto de los cultivos
bebías luego tu brandy
hablabas del frío del café
de las faenas de año.
Trataste de salvar a tu hijo
pero el río y la noche se lo llevaron
lejos.
Buscas vida en el barro
sólo encuentras cuerpos podridos
casas despedazadas
mientras el teniente coronel
ordena el reparto de alimentos fúnebres
y campos de concentración para damnificados.
Tú miras Eliécer el valle de los muertos
esperando que el mundo arranque tus ojos.

(“Juicio final” de Elegías y olvidos)

8 Caravansari
Pocos como Barroeta, en su lirismo llano, han sabido retener, sin conocerlo, el instante preciso
del que habla Rilke, donde por fin somos dueños de nosotros mismos. Pocos como él podrán
escribir un poema como el que termina el libro:

Pasó el año nuevo


y reventaron los pulmones.
En mi pared bronquial
con arquitectura parcialmente alterada
por neoplasia maligna epitelial
las células se disponen en nidos y cestos
fragmentando el sonoro tejido de la noche.
Soñé contigo.
Nos tendieron desnudos en la mesa de
la Lección de Anatomía.
No pudieron arrancarnos la nubes del cuerpo
la luz del año nuevo parecía un escalpelo
en tu vesícula.
Dormí entre tus cuernos y el día
esperando el roce de las gaviotas.
Tan lejos como estamos del mar
a la hora de los imponderables
vienen siempre un oleaje y un mascarón de proa
para que soltemos las amarras.
Arriba donde el huracán hala
soy tu cadáver
el gran ocio.
Entre tus litorales y el miedo hermafrodita
el epitelio del sexo en alta mar
erecto y en enjambre.

(“Enero – 4 y 30 AM” del libro Elegías y olvidos)

La muerte supo esperarlo como sólo lo hace una novia de la infancia. Quizás se tomó un trago
con ella en el bar de la esquina de su casa, minutos antes de partir. Allí alzó su copa y brindó
por el mundo y por los amigos, por los que quedamos ateridos a las grandes preguntas celestes
de las que habla Antonio Cisneros, mientras también nos llegue el resplandor.
Todos han muerto, supongo. Todos han muerto, menos Pepe Barroeta.

Para leer a José Barroeta:

Poesía:
Todos han muerto. Caracas, Monte Ávila Editores, 1971.
Cartas a la extraña. Dirección de Cultura, Universidad de Carabobo, 1972.
Arte de anochecer. Caracas, Monte Ávila Editores, 1975.
Fuerza del día. Caracas, Casa de la Cultura Juan Félix Sánchez y Ateneo de Caracas, 1985.
Antología. Caracas, Fundarte, 1985.
Culpas de juglar. Cumaná, Centro de Actividades Literarias José Antonio Ramos Sucre, 1996.
Obra poética. 1971-1996. Mérida, Rectorado de la Universidad de los Andes, colección El otro, el mismo, 2001).
Todos han muerto 1971-2006. Barcelona (España), Editorial Candaya, 2006

Ensayos:
La hoguera de otra edad. Aproximación a dos grupos literarios. El techo de la ballena y Tabla redonda. Mérida, Ediciones del Consejo de Publi-
caciones, Universidad de los Andes, 1982.
El padre, imagen y retorno. Caracas, Monte Ávila Editores, 1993.
Lector de travesías (sobre la poesía de Luis Camilo Guevara, Rafael Cadenas y Víctor Valera Mora). Mérida, Gobernación del Estado, Dirección
de Cultura. Revista Solar, CONAC, 1994.

Caravansari 9
El discurso La literatura es un diálogo infinito: un «escuchar con los ojos a
los muertos», como escribió Quevedo –muerto ya, y que ha-
bla, no obstante, con nosotros–, pero también a los nonatos, y

de la poesía
a los sordomudos, y a uno mismo, que acaso sea las tres cosas.
La literatura es un mapa insondable, cuyos puntos cardinales
apuntan a todas las direcciones posibles, y cuyos accidentes

en el Quijote
abren nuevas topografías, que a su vez se despliegan en bos-
ques, o en nubes, o en fractales. El encadenamiento que hace
posible la literatura, proyección del encadenamiento poten-
cialmente infinito del lenguaje, nos permite transitar por un es-
pacio sin tiempo, por un yo sin finitud, por una realidad múlti-
y su proyección ple, hostil a las angostas servidumbres de lo real. Cada palabra
en la lírica hispanoamericana que leemos constituye un clavo que nos sujeta a otro clavo –a
otro sonido: a otra idea–, que se hunde en otro tabique, que se
prolonga en otra casa, que se integra en otra ciudad, cada una
de cuyas paredes aparece sembrada de clavos. Y por todos tre-
X EDUARDO MOGA pamos, encadenando ecos, hilvanando imágenes, exhumando
el yo que fuimos cuando leímos las palabras por primera vez,
o anticipando el que seremos cuando volvamos a leerlas.

El Quijote constituye un cúmulo privilegiado de resonancias. El


catálogo de saberes e influencias que lo sustenta, mimbres de
la cultura entre renacentista y barroca de la que surge, parece
inagotable, como sabemos gracias a la pesquisa coleóptera de
los eruditos. Pero también él es intertexto: fuente, igualmente
inagotable, de literatura futura. En la concepción que demues-
tra Cervantes de la poesía, y en el uso que hace de ella en la
novela –sirve como «descansadero lírico» de la narración y
coadyuvante de la crítica o parodia literarias, sin olvidar que
«la práctica áurea de intercalar versos ajenos en una obra»
proviene de «la vertiente cortesana de la poesía renacentis-
ta y [del] ideal de la imitatio», como señala Gaspar Garrote
Bernal–, confluyen Petrarca y Ariosto, Garcilaso y el manie-
rismo, Virgilio y los romances populares, Ercilla y Aristóteles.
Pero en su proyección futura, estas presencias se devanan en
reverberos y negaciones, en continuidades y saltos, que alcan-
zan a Borges y a Azorín, a Ortega y a Octavio Paz, a Orson
Welles y a Gonzalo Torrente Ballester. Hoy, no como erudito
–Ambrose Bierce, en el admirable Diccionario del diablo, de-
finía la erudición como el «polvillo que cae de un libro a un
cráneo vacío», y el mismo Cervantes abominaba del saber
excesivo, que ocultaba la ausencia de ideas propias–, sino
como simple lector, quiero hablar de cuanto me inspira –o
me recuerda– el discurso de la poesía, formulado por don
Quijote ante el caballero del Verde Gabán, y contenido en el
capítulo XVI de la segunda parte de la novela, que es y ha
sido siempre uno de mis episodios favoritos, por la sensatez
de sus ideas y la delicadeza de su enunciación; y lo haré aten-
diendo específicamente al ámbito hispanoamericano, que es
el que me convoca, para mi felicidad, hoy aquí.

Cabe recordar que dicho discurso se inscribe en la bien co-


nocida estructura dual del libro, y que obedece a uno de esos
periodos de lucidez en que Alonso Quijano da muestras de
un raciocinio excelente, que son todos aquellos en los que
no se halla arrebatado por su furor caballeresco. A esta mis-
ma suerte de paréntesis de cordura pertenecen el estupendo
discurso de las armas y las letras, y el parlamento a los cabre-
ros sobre la Edad de Oro, de memorable arranque: «Dichosa
edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron
nombre de dorados...». Tras el inicio de la respuesta de don
Quijote al caballero, en el que encomia que los hijos tengan
libertad para dedicarse a lo que les guste, y que eso bien pue-
de ser la poesía, empieza propiamente el elogio de ésta: «La
poesía, señor hidalgo, a mi parecer es como una doncella

10 Caravansari
tierna y de poca edad en todo estremo hermosa...». La ima- haya conservado un mayor interés en el continente america-
gen de la poesía como joven virginal, que Cervantes repite no, sea el de la literatura de combate, vinculada con frecuencia
en La gitanilla y El licenciado Vidriera, reproduce el estereotipo a las revoluciones y las guerras. Pienso en Roque Dalton, el
de las musas, presente desde la Antigüedad en la cultura oc- salvadoreño asesinado por los suyos, cuyos versos corrían de
cidental. Muchos poemas de Delmira Agustini, la exquisita linotipia en linotipia, y que encarna al poeta amoroso y agita-
poetisa uruguaya que recibió, con 27 años, dos balas de su ex dor, al combatiente vehemente y frágil, que escribía invectivas
marido Enrique Job Reyes –el cual no parece haber tenido la como ésta, titulada «El general Martínez»: «Dicen que fue un
paciencia que sugería su nombre para soportar el divorcio de buen Presidente / porque repartió casas baratas / a los salva-
su esposa–, evocan a esa ninfa inspiradora, a ese espíritu de doreños que quedaron...». También Ernesto Cardenal, épico y
las aguas, convertido en tópico del Modernismo, pero tratado epigramático, y otros autores de Nicaragua, de filiación a me-
por Delmira con finura enteriza. En un poema de El libro blan- nudo juglaresca, practican esta poesía que no teme la lectura
co (“Frágil”), de 1907, la describe así: «ornada de alboholes, / apresurada, sonriente, mientras se elude a la policía. Escribe
Perfumando sus labios en la miel de la fruta / Y dorando su Cardenal: «Nuestros poemas no se pueden publicar todavía.
cuerpo al fuego de los soles. // Vivió como una ninfa: desnu- / Circulan de mano en mano, manuscritos, / o copiados en
da, en fresca gruta, / Engalanando espejos de lagos tornasoles mimeógrafo. Pero un día / se olvidará el nombre del dictador
/ La gran garza rosada de su forma impoluta. / Volvió a mí / contra el que fueron escritos, / y seguirán siendo leídos».
como el oro de luz de los crisoles, // Más pura; los cabellos
emperlados de gotas / Lucientes y prendidos de abrojos; trajo En su discurso, Cervantes insiste en la dignidad y la pureza
notas / De pájaro silvestre, más frescura y más fuego...». alquímica de la poesía, e insta a no dejarla «correr en torpes
sátiras ni en desalmados sonetos; no ha de ser vendible en nin-
Esa doncella recatada y pura, pese a la desnudez que algu- guna manera, si ya no fuere en poemas heroicos, en lamen-
nos le atribuyen, «no quiere ser manoseada, ni traída por las tables tragedias o en comedias alegres y artificiosas; no se ha
calles, ni publicada por las esquinas de las plazas, ni por los
rincones de los palacios», añade don Quijote. Se refiere aquí
Cervantes a «la poesía de pasquines, libelos infamantes o
burlescos», como especifica Francisco Rico. Es éste un asun-
to al que dedicará una buena parte del discurso, como reflejo
de la concepción elevada que tenía de la poesía –conforme a
las exigencias aristotélicas–, pero también, probablemente, de
los trasiegos y disgustos que le procuró en vida. Cervantes se
vio envuelto hasta su muerte en un feroz pugilato satírico, con
el que los poetas barrocos acostumbraban a ventilar sus dife-
rencias. A veces las diatribas eran anónimas, y circulaban por
la calle, de mano en mano, en forma de pliegos o panfletos
lancinantes. En otras ocasiones los enemigos comparecían con
nombre y apellidos. Así sucedió con Lope de Vega, que opina-
ba que no había ningún poeta «tan malo como Cervantes, ni
tan necio que alabe a don Quijote», y con quien intercambió
un buen número de sonetos-pulla. Y si Cervantes, en uno de
ellos, se cagaba «en él y en sus poesías», Lope concluía otro
con estos versos poco perspicaces, pero minuciosamente in-
sultantes: «Y ese tu don Quijote baladí / de culo en culo por
el mundo va / vendiendo especias y azafrán romí / y al fin
en muladares parará». La impronta satírica arribó pronto al
Nuevo Mundo, donde brillan con luz propia, en el virreinato
de Nueva Castilla –el actual Perú–, Mateo Rosas de Oquendo y
el quevediano Juan del Valle Caviedes. Algo más tarde, en el s.
XVIII, sobresalió, asimismo en la Lima colonial, fray Francisco
del Castillo, también conocido como el Ciego de la Merced, un
personaje legendario que se apostaba en la puerta de la Iglesia
de la Merced, o en cualquiera otra de la ciudad, e improvisaba
versos burlescos con las informaciones que le proporcionaban
los amigos o paseantes. Éstos compuso a un tal doctor Morales,
elegido rector de la universidad: «Morales, a la verdad, / estoy
viendo, de hito en hito, / que hoy has puesto un sambenito /
en esta Universidad. / Dios nos mire con piedad, / porque si
tu calavera / por más tiempo persevera / en el cargo de rector,
/ se graduará de doctor / toda mula calesera». No acaba aquí,
por supuesto, el impulso satírico en Hispanoamérica, sino que
se prolonga hasta nuestros mismos días. Perduran los duelos
poéticos, como recrea un cuento divertido e inclemente del
venezolano Miguel Otero Silva, titulado «Dos poetas se caen
a tiros», y la crueldad máxima, ejercitada por el por otra parte
estimable poeta mexicano Salvador Novo. Pero acaso el ám-
bito en el que ese manoseo callejero que deplora Cervantes

Caravansari 11
de dejar tratar de los truhanes, ni del ignorante vulgo». Algo de pieza propia de la literatura italiana, y que pudo llegar a
hemos dicho ya de la sátira, cuya vigencia en Hispanoamérica Cervantes a través de Gutierre de Cetina. Es casi inevitable
habría acaso contrariado a don Quijote; los sonetos de muchos asociarla, de nuevo, a Neruda, que refundó la poesía amorosa
de sus autores, en cambio, le habrían complacido largamente, en nuestro siglo con sus Veinte poemas de amor y una canción des-
como los de Borges, Tomás Segovia, o Severo Sarduy, o los esperada. En efecto, ambas canciones, pese a inscribirse en tra-
de los modernistas que lo cultivaron, que fueron casi todos, diciones distintas –petrarquista la una, romántico-vanguardista
desde Darío a Lugones, pasando por Herrera y Reissig, José la otra– y utilizar formas asimismo dispares –Cervantes, en-
Asunción Silva o Julián del Casal, el cubano que se murió de decasílabos de rima consonante; Neruda, dísticos alejandrinos
un chiste. Los «poemas heroicos» también son abundantes, y asonantados–, comparten el tono exultante y desgarrado, y el
en Hispanoamérica comienzan propiamente con la Elegía de protagonismo de un yo poético abandonado al recuerdo de la
varones ilustres de Indias, de Juan de Castellanos, y, sobre todo, amada, a la soledad y a la muerte. «Yo muero, en fin, y porque
con La Araucana, de Alonso de Ercilla, el relato épico de la nunca esperé / buen suceso en la muerte ni en la vida, / per-
conquista de Chile, aparecidos ambos antes del Quijote. De La tinaz estaré en mi fantasía. / Diré que va acertado el que bien
Araucana hay ecos frecuentes en la novela de Cervantes. Las quiere, / y que es más libre el alma más rendida / a la de amor
décimas de cabo roto de Urganda la Desconocida, el primero antigua tiranía. / Diré que la enemiga siempre mía / hermosa
de los poemas burlescos que ocupan el lugar de los elogios el alma como el cuerpo tiene...», canta Grisóstomo. «Emerge
habituales al frente de los libros de la época, remiten a Ariosto, tu recuerdo de la noche en que estoy. / El río anuda al mar su
pero también al principio de La Araucana: «damas, armas, ca- lamento obstinado. // Abandonado como los muelles en el
balle–, / le provocaron de mo–, / que, cual Orlando furio–...», alba. / Es la hora de partir, oh abandonado!», escribe Neruda.
escribe Cervantes; y dice Ercilla: «No las armas, amor, no gen-
tilezas / de caballeros canto enamorados...». El Caballero del La defensa de una poesía cultivada y política, esto es, civili-
Bosque, en el capítulo XIV de la segunda parte del Quijote, cita zada, de acuerdo con las leyes retóricas de la época, no es in-
asimismo, con variantes, a Ercilla: «Y tanto el vencedor es más compatible con las raíces populares y la dimensión coloquial,
honrado / cuando más el vencido es reputado». En La Araucana como acabamos de señalar al hablar del frecuente recurso
leemos: «Pues no es el vencedor más estimado / de aquello en de Cervantes a las formas tradicionales. Algo más adelante
que el vencido es reputado». Por último, Rodríguez Marín cree abunda en ello el autor castellano, a cuenta del uso de los idio-
que el recurso narrativo –precursor del suspense moderno– de mas vernáculos, y no del latín de los humanistas –la lengua
mantener con las espadas en alto al vizcaíno y a don Quijote, culta por excelencia–, en la poesía de su tiempo. «El grande
como sucede en el capítulo IX de la primera parte, proviene de Homero no escribió en latín, porque era griego, ni Virgilio
La Araucana, en cuyo final de la segunda parte queda también no escribió en griego, porque era latino; en resolución, todos
interrumpido el combate entre Rengo y Tucapel. Lo heroico, los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron en
esto es, lo épico en la poesía de Hispanoamérica conserva su la leche, y no fueron a buscar las estranjeras para declarar la
vigencia, hasta nuestros días, en las obras de largo aliento, a las alteza de sus conceptos»; razón sería, pues, añade Cervantes,
que la poesía americana parece especialmente proclive, como «que no se desestimase el poeta alemán porque escribe en su
Muerte sin fin, de José Gorostiza, los extensos cantos de Altazor, lengua, ni el castellano, ni aun el vizcaíno que escribe en la
de Huidobro, o los poemas de La estación violenta, de Octavio suya». Sonrío ante el adverbio de la última cláusula, que se
Paz; sobre todo, «Piedra de sol». Y también en Pablo Neruda, burla discretamente de la lengua de los vascos, como antes, en
cuyo Canto general, fechado en 1950, constituye un monumento la estupenda batalla que tuvo don Quijote con el gallardo viz-
devastador, un torbellino histórico y lingüístico, que confieso caíno, se ha burlado, ruidosamente, de su torpeza sintáctica.
determinó mi vocación poética. El poema XXII de la sección Y pienso de inmediato en la poesía amerindia, tan autóctona
III, «Los conquistadores», está dedicado a Ercilla: «Piedras de como la que se escribe en castellano, si no más, y tan ignorada
Arauco y desatadas rosas / fluviales, territorios de raíces, / se en España. Conocemos, de la cultura maya, el Popol Vuh, pero
encuentran con el hombre que ha llegado de España. / (...) apenas nada de su poesía; sólo los Cantares de Dzitbalché, un
La yedra original pone manos azules / en el recién llegado conjunto de composiciones descubiertas en el pueblo homó-
silencio del planeta. / Hombre, Ercilla sonoro, oigo el pulso nimo de Campeche, México, en 1942, en una de las cuales
del agua / de tu primer amanecer, un frenesí de pájaros / y un leo esta sabia enumeración: «Las chachalacas y las palomas
trueno en el follaje...». Es el mismo Neruda el que celebra, no / y las tórtolas y las perdices / las pequeñas codornices / las
los cantos hiperbólicos, sino la intrahistoria de la poesía, ésa a mérulas y los sinsontes!», e imágenes de una rara precisión:
la que también se acogía Cervantes, pese a sus reprensiones «el rocío / origina felicidad»; «desvanecientemente / viene a
al vulgo indocto, y que se nutre de lo íntimo y popular. Leo morir la luna / sobre el verdor de los bosques». Algo más sa-
en Odas elementales la «Oda a los poetas populares»: «Poetas bemos de la poesía náhuatl, aunque tampoco demasiado. En
naturales de la tierra, / escondidos en surcos, / cantando en las una curiosa edición de esta poesía que obra en mi biblioteca,
esquinas, / ciegos de callejón, oh trovadores / de las praderas y publicada por Ecuador Oº O’ O’’. Revista de Poesía Universal, del
los almacenes / (...) Numerosos / sois, como las raíces. / En el español transterrado Alejandro Finisterre, admiro esta pará-
antiguo corazón / del pueblo / habéis nacido / y de allí viene frasis de Horacio Quiñones, que me atrevería a considerar
/ vuestra voz sencilla...». En el Quijote abunda también la lírica cervantina: «Como en prisión de espejos, / dondequiera que
tradicional –coplas, canciones y romances–, que se alterna con me vuelva / miro al Dios de la Dualidad. / Pero, ¿dónde está
las formas cultas, entre las que destaca el soneto, muy frecuen- la mentira? / ¿dónde está la verdad? / ¡Embriágate, oh, em-
tado por Cervantes. Uno de mis preferidos es el «Diálogo en- briágate!». Finalmente, la poesía quechua alberga diversos
tre Babieca y Rocinante», que figura entre los que preceden a tipos de cantares, uno de los cuales, el harawi, es una canción
la novela, y al que pertenece el muy citado verso: «–Metafísico triste (¿desesperada?) en la que los amantes ausentes lamen-
estáis. –Es que no como». Otra composición culta, la más lar- tan su destino. Un Grisóstomo inca enunció estos versos: «Tú,
ga del Quijote, propia de la lírica pastoril, es la «Canción de reina mía, / señora mía, / ¿ya no querrás / pensar en mí /
Grisóstomo», también llamada «Canción desesperada», con la cuando el león y el zorro / vengan a devorarme / en esta cár-
que se inicia el capítulo XIII de la primera parte, una suerte cel, / ni cuando sepas / que condenado estoy / a no salir de

12 Caravansari
aquí, señora mía?». Las palabras de Cervantes, sin embargo, a los que nunca dejó de estimar, a diferencia de Góngora
me remiten también al supuesto contrario, esto es, al de los o Quevedo, por los que sintió una gran admiración cuando
autores hispanoamericanos que han escrito parte o toda su sus hechuras barrocas coincidían con el frenesí metafórico
obra en un idioma distinto del castellano, como el pintores- del ultraísmo, pero de los que se fue apartando conforme
co boviliano José Manuel Loza, que escribía en latín en el s. sosegaba sus pirotecnias vanguardistas. Es revelador que
XIX, o el incaico César Moro, que recurrió al francés, o el ya «Pierre Menard, autor del Quijote» fuese el primer relato
mencionado Salvador Novo, que, en tiempos de efervescen- que Borges reconociera como tal. Y sorprende constatar los
cia nacionalista, escribió trechos de su obra en inglés –Seamen muchos cuentos, ensayos y poemas que dedica a Cervantes,
Rhymes y Never Ever–, para tocar las narices, supongo, como ya a don Quijote y a Sancho. En «Magias parciales del Quijote»
hacía con sus piezas satíricas. reflexiona sobre la presencia de lo maravilloso y lo lírico en
una obra esencialmente realista. En «Parábola de Cervantes
Cervantes continúa su discurso con unas extensas conside- y el Quijote» abunda en esa misma idea, y subraya la miti-
raciones sobre la necesidad de conjugar la aptitud poética ficación –esto es, el acceso al orbe poético– de los prosaicos
natural con el estudio de las letras, en las que subyacen con- parajes castellanos descritos por Cervantes. En «Un proble-
ceptos esgrimidos por Platón, Demócrito y Horacio, entre ma», se pregunta cuál sería la reacción del héroe manchego
otros, y que habían sido objeto de un prolijo debate en la si averiguase que, en una de sus desaforadas aventuras, ha
cultura de Occidente, para concluir que «el arte no se aven- matado a un hombre, y concluye que acaso don Quijote
taja a la naturaleza, sino perficiónala; así que, mezcladas la se diera cuenta de «que el muerto es ilusorio como lo son
naturaleza y el arte, y el arte con la naturaleza, sacarán un la espada sangrienta que le pesa en la mano y él mismo y
perfetísimo poeta». Aún habrán de pasar varios siglos hasta toda su vida pretérita y los vastos dioses y el universo». En
que Oscar Wilde dictamine que «la naturaleza imita al arte», cuanto a los poemas, todos subrayan la dimensión onírica de
y zanje la cuestión. Algo más adelante, Cervantes vuelve al
obsesivo asunto de la proscripción de las «sátiras que per-
judiquen las honras ajenas». Don Quijote insta al caballero
del Verde Gabán a que castigue a su hijo si las escribe –y
a destruir sus obras–, pero a alabarlo «si hiciere sermones
al modo de Horacio, donde reprehenda los vicios en gene-
ral (...), con que no señale persona alguna». La defensa de
Cervantes de la reprobación moral, al modo de las Sátiras
horacianas, y su oposición a la invectiva ad hominem pueden
provenir de su erasmismo y, en general, de su formación hu-
manista, pero es posible que tengan que ver también, como
ya he apuntado, con su desagradable experiencia con las
jácaras ajenas. Por ejemplo, en el poema de Lope contra él
antes transcrito, la referencia a la venta de «especias y aza-
frán romí» constituye una alusión velada al posible origen
converso de Cervantes, puesto que muchos judíos de enton-
ces se ganaban la vida vendiendo esos productos; tal impu-
tación era gravísima en aquel tiempo, y podía conducir a la
pérdida de la hacienda, la tortura y la muerte. Algo de ello
se trasluce en las siguientes palabras de don Quijote: «hay
poetas que, a trueco de decir una malicia, se pondrán a peli-
gro que los destierren a las islas del Ponto», lo que constituye
una clara alusión al exilio de Ovidio en el Mar Negro. Este
remate me recuerda a uno de los mayores y más inteligentes
satíricos de la historia, el austríaco Karl Krauss, que afirma-
ba no haber desatendido nunca el impulso satírico, más allá
de cualquier cálculo o consideración de sus consecuencias
Y también a lo que dicen diversas biografías de Borges: que
se pirraba por una frase ingeniosa, aunque ello le acarrease
perder a un amigo. El argentino escribió un delicioso artícu-
lo sobre las lides satíricas, titulado «El arte de injuriar», en el
que se consignan algunas de las más memorables maldades
de la historia de la literatura, como aquella improvisada por
el doctor Johnson: «Su esposa, caballero, con el pretexto de
que trabaja en un lupanar, vende géneros de contrabando»;
o esta otra, también inglesa, referida por De Quincey: «A un
caballero, en una discusión teológica o literaria, le arrojaron
en la cara un vaso de vino. El agredido no se inmutó y dijo al
ofensor: “Esto, señor, es una digresión; espero su argumen-
to”». Borges es, en cualquier caso, uno de los escritores his-
panoamericanos cuya obra más se asoma al cosmos cervan-
tino y, en particular, al Quijote, lo que es muy significativo,
dado el escaso aprecio que sentía por la literatura española.
Cervantes fue, además, uno de los pocos autores hispanos

Caravansari 13
los personajes cervantinos. Como ha sintetizado Teodosio del alma», precisa Cervantes a continuación. Y su aforismo
Fernández, «en “Lectores” (...) Borges conjetura que el hi- anuncia el de otro gran poeta, el español Manuel Álvarez
dalgo nunca salió de su biblioteca, que el relato de sus aven- Ortega, para quien «la poesía es la sintaxis del alma», aser-
turas “no es más que una crónica de sueños” (...); en “Sueña to sólo concebible tras el paso del vendaval mallarmeano.
Alonso Quijano” imagina que “el hidalgo fue un sueño de Cervantes concluye su proclama afirmando el venturoso
Cervantes / y don Quijote un sueño del hidalgo” (...); en “Ni destino que aguarda a los buenos poetas: «Cuando los reyes
siquiera soy polvo”, incluido en Historia de la noche (1977), se y príncipes veen la milagrosa ciencia de la poesía en suje-
vuelve sobre ese Alonso Quijano que sueña a don Quijote tos prudentes, virtuosos y graves, los honran, los estiman
y que ahora sabe que también él es un sueño, y que para se- y los enriquecen...». Lo que ha sido cierto desde el etrusco
guir soñando necesita seguir siendo soñado; en “El acto del Mecenas hasta nuestros días, en que poetas como Neruda y
libro”, de La cifra (1984), se propone que con la biblioteca Paz, o los españoles Leopoldo Panero y Julio Garcés –cónsul
de Alonso Quijano desapareció un libro mágico, en lengua éste en el Perú–, entre muchos otros, han recibido preben-
arábiga, en el que ya constaba la historia completa de sus das diplomáticas para garantizar su sustento y acendrar el
hazañas». Por último, en «Un soldado de Urbina», un mílite prestigio cultural de su país en el exterior; y también, por
errante y oscuro busca lo soñado «para borrar o mitigar la supuesto, en tiempos de Cervantes, que buscó, con ahínco
saña / de lo real», y, en efecto, Quijote y Sancho ya atravie- no siempre coronado por el éxito, el sostén de nobles como
san ese sueño. No acaban aquí las pesquisas cervantinas de el Duque de Béjar, a quien consta dedicado el Quijote. Cada
el autor de El Aleph, que dedica renovadas glosas al Quijote vez es más rara, no obstante, la recompensa institucional,
en el prólogo a Inquisiciones, en El idioma de los argentinos, en lo que resulta lamentable. Pero ni un ápice ha declinado la
«Nuestro pobre individualismo», de Otras inquisiciones, y en recompensa personal, ésa que nos aguarda tras la ejecución
«Nota sobre el Quijote», un artículo publicado en la revista de un verso hermoso y verdadero, como sin duda sentía, a
Realidad en 1947, entre otros textos dispersos e infinidad de tenor de las palabras de su hermoso y verdadero discurso,
referencias a lo largo de toda su obra. Miguel de Cervantes Saavedra.

También Octavio Paz atiende al mito quijotesco en varios


de los poemas de Árbol adentro (1987); singularmente, en
«Ejercicio preparatorio (Díptico con tablilla votiva)», en cuya
segunda sección, «Rememoración», y tras una larga cita de
Cervantes, Paz detalla sus reflexiones –y sus recuerdos– al
hilo de una lectura del Quijote: «Vuelvo a mis escrituras, / al
libro del hidalgo mal leído / en una adolescencia soleada, /
(…) el llano acuchillado, / las peleas del viento con el polvo,
/ el pirú, surtidor verde de sombra, / el testuz obstinado de
la sierra / contra la nube encinta de quimeras, / la rigurosa
luz que parte y distribuye / el cuerpo vivo del espacio: / geo-
metría y sacrificio». La muerte de don Quijote lleva a Paz a
meditar sobre la identidad y el tiempo, fundidos en un solo
y desesperado acto de revelación: «Con los ojos cerrados leo
el libro: / al regresar del desvarío / el hidalgo a su nombre
regresa y se contempla / en el agua estancada de un instan-
te sin tiempo. / Despunta, sol dudoso, / entre la niebla del
espejo, un rostro. / Es la cara del muerto. / En tales trances, /
dice, no ha de burlar al alma el hombre. / Y se mira a la cara: /
deshielo de reflejos». El hecho de la muerte inspira la siguien-
te sección del poema, «Deprecación», que empieza así: «No
he sido Don Quijote, / no deshice ningún entuerto / (aun-
que a veces / me han apedreado los galeotes) / pero quiero,
/ como él, morir con los ojos abiertos. / Morir / sabiendo
que morir es regresar / adonde no sabemos, / adonde, sin
esperanza, lo esperamos». Finalmente, en el poema titulado
«La Dulcinea de Marcel Duchamp», Paz recrea el cuadro
«Retrato o Dulcinea», del pintor francés, con la siguiente –y
paródica– cita inicial: «–Metafísica estáis. /–Hago striptease».

El discurso de la poesía de don Quijote va tocando a su


fin, como esta crónica. Tras denostar, como hemos visto,
las malas sátiras, invoca a otro satírico, el hispano Marcial,
cuyo «lasciva est nobis pagina, vita proba» parafrasea así:
«Si el poeta fuere casto en sus costumbres, lo será también
en sus versos»; pero incurre en contradicción, porque el
de Calatayud no era un reprensor virtuoso, sino obsce- Nota de la Redacción: el presente trabajo de Eduardo Moga fue leído en la
no, como acredita este epigrama: «Tienes una minga tan Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en julio de 2005. Creemos
que un texto tan rico como es éste, y el lector bien lo habrá comprobado
grande como tu nariz, Papilo, de forma que, cada vez que después de su lectura, era merecedor de más amplia difusión, así que hemos
entras en erección, puedes olerla». «La lengua es la pluma decidido recuperarlo para Caravansari.

14 Caravansari
Pensarme,
pensarnos.
Las palabras de sal
de Ana Romaní
X MARÍA XESÚS NOGUEIRA PEREIRA

Uno de los fenómenos más destacables de la literatura ga-


llega actual es el nacimiento de una vigorosa poesía escrita
por mujeres que, a pesar de su diversidad estética, han mar-
cado sus versos con rasgos propios, no ajenos a las estrate-
gias empleadas en la construcción de discursos genéricos
femeninos en otras culturas.

Aunque la voz fundacional de las letras gallegas modernas ha


sido una mujer, Rosalía de Castro, la escritura de género no
surge hasta la década de los ochenta, y es en los años noventa
cuando la crítica empieza a hablar de un boom de poéticas fe-
meninas. Las escritoras han recorrido un largo y difícil cami-
no en el que el discurso feminista ha sido compañero de viaje
y en el que una revista, la Festa da palabra silenciada (nacida en
1983 y rebautizada en 1997 como Festa da palabra) ha acogido
a la mayoría de las poetas implicadas en el proceso.

Una buena parte de esta travesía ha sido recorrida por la


escritora Ana Romaní, activista cultural y una de las voces
más singulares de la poesía de nuestros días. Nacida en Noia
(A Coruña) en 1962, ha participado en el debate feminista
iniciado en los ochenta. Desde hace dieciséis años dirige
el programa Diario cultural en Radio Galega, una ventana
abierta a la actualidad literaria y artística que ha desafiado
el espacio exiguo dedicado por los medios públicos a la cul-
tura del país. La escritora participó además en actividades
relacionadas con la creación poética, como espectáculos y
performances. Su presencia en las principales antologías de
estos años, entre ellas en la magna Antología consultada de la
poesía gallega 1976-2000 (2003) de Arturo Casas, revela la
posición que ocupa en el sistema literario.

La poesía de Ana Romaní se caracteriza por la cuidada expre-


sión, fundamentada en una simbología en la que predominan
los elementos marítimos y los referentes femeninos. El verso
indaga temas como el amor, el paso del tiempo, la interpreta-
ción del mito o la identidad. En su obra se percibe una evolu-
ción consistente en la apertura de nuevos interrogantes y en la
preferencia por formas compositivas más breves.

Su primer libro, Palabra de mar (1987) recrea sensuales es-


cenarios marinos cargados de simbología y en los que re-
flexiona sobre el amor, la ausencia y el paso del tiempo:
“Eu son o mar que triste ama” [“Yo soy el mar que triste
ama”]. En el libro, que repasa las geografías íntimas de la
soledad, el recuerdo o la reflexión, encontramos también

Caravansari 15
una solidaridad femenina que lleva a la voz lírica a estable- El libro dialoga también con la tradición poética escrita por
cer un diálogo con la propia Rosalía de Castro, en el poema mujeres en poemas con títulos tan significativos como “…
“Rosalía, tan amiga”: Rosalía, Emily Dickinson, Edith Södergran…”, y resalta
aquellas “mujeres de sal”, destemidas, que renuncian a la
resignación para rebelarse y “tejen tesoros de agua cada no-
Muller, amiga, che / contra la Historia”.
quero ve-lo mar contigo polas fiestras abertas,
sulcar imaxes de gaivotas namoradas Arden (1998) supone un paso más en la creación de una sim-
e berrar pola vida, bología propia a la que ahora se incorpora la mítica y ances-
nos límites mesmos da loucura, tral ballena, símbolo poderosísimo de una feminidad libre:
nosa é a ternura, “¿Por onde navegou mamífera a arqueoloxía da sombra?
este recuperar o verso e a historia, Por min mesma señores por min mesma” [“¿Por dónde na-
a entraña do ser, vegó mamífera la arqueología de la sombra? Por mí misma
o misterio da silenciada rebeldía. señores por mí misma”].

[Mujer, amiga, / quiero ver el mar contigo por las Con la ballena inmensa conviven otras mamíferas (la leona,
ventanas abiertas, / surcar imágenes de gaviotas las yeguas, la felina, la marsopa) que inducen a una lectura
enamoradas y llamar a gritos por la vida, / en sugerentemente genérica. La constante alusión al incendio
los mismos límites de la locura, / nuestra es la sostiene el erotismo de una buena parte del poemario, que
ternura, / este recuperar el verso y la historia, / evoca además los escenarios de la infancia (tan presente en
la entraña del ser, / el misterio de la silenciada el verso de escritoras de este momento) y la figura de la
rebeldía.] abuela. Arden explora además otra línea novedosa al cues-
tionar la identidad de los sujetos en una serie de poemas en
los que se contradicen modelos comúnmente asumidos: “El
La voluntad de recuperar el verso y la historia enmarca el libro era eu” [“Él era yo”].
en una escritura genérica que tiene su continuidad en Das
últimas mareas (1994), poemario que comienza con dos ci- La última entrega de Ana Romaní, Love me tender. 24 pezas
tas de las escritoras Edith Södergran y Emily Dickinson. La mínimas para unha caixa de música [Love me tender. 24 piezas
obra nos presenta una voz enfrentada a la tarea de reescri- mínimas para una caja de música] (2005) guarda relación con
bir el mito de Penélope desde una perspectiva femenina. El la faceta más comprometida de una autora que ha pres-
personaje había sido ya objeto de reinterpretaciones en el tado su voz para homenajear, apoyar y denunciar causas
discurso literario gallego, algunas de ellas desde un enfoque diversas, entre ellas la violencia de género. El libro, que
claramente genérico, como la llevada a cabo por Xohana ha conocido una primera versión, Diario de Princesa, en la
Torres, quien ponía en sus labios el grito “¡Eu tamén na- red, aborda el tema de la tiranía de los sentimientos y la
vegar” [“Yo también navegar”]. Sin ignorar este referente, violencia con léxico doméstico e imágenes contradictorias
Ana Romaní aborda el personaje cuestionando el discurso cuyo resultado es desgarrador: “Ácábame. / Ámame tanto
patriarcal heredado: / que me acabes”.

Ennovelar pensamentos nos aneis,


perder os ollos nas montañas,
aniñar no silencio tan temido Como he intentado mostrar en estas breves notas, la poesía
e tecer esperanzas no zaguán. de Ana Romaní traza itinerarios personalísimos a contra-
Ese foi o único erro corriente de discursos heredados y roles identitarios, y se
que esqueceu Penélope. alía con las mujeres de sal que (re)escriben la Historia. La
escritura es, por tanto, una “navegación íntima, espacios da
[Enredar pensamientos en los anillos, / perder los carne que desgarra e desexa”, “ser outros, outras”, “pensar-
ojos en las montañas, anidar en el silencio tan te- me, pensarnos” [“navegación íntima, espacios de la carne
mido / y tejer esperanzas en el zaguán. / Ese fue el que desgarra y desea”, “ser otros, otras”, “pensarme, pen-
único error / que olvidó Penélope ]. sarnos”. Autopoética publicada en 1997]

16 Caravansari
Poesías de lengua
portuguesa:
Angola y la obra de Ana Paula Tavares
X M. FELISA RODRÍGUEZ PRADO
(UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA)

Poca es la literatura angoleña que po- a catalán– y editados en Mercado de poemas Espontaneidades da minha alma
demos encontrar en el Estado español historias (Vírus, 2003), en la secuencia [Espontaneidades de mi alma], y los
y casi toda traducida del portugués al del encuentro barcelonés que periódi- varios escritores reunidos en torno a lo
castellano, con excepción de un par de camente organiza Translit. Se trata de que se ha venido llamando africanidad
títulos asociados al público infantil-juve- poemas de Ana Paula Tavares, autora embrionaria o intuitiva y agrupados
nil en euskera, algunos textos en catalán ya presente en Poesia angolana de amor bajo la etiqueta de “generación de 1880
y diversas ediciones monolingües, en el dos anos 80. Breve antologia (Cadernos o del periodismo literario”, entre los
idioma original, aparecidas en Galicia. do Povo, 1991) y en los citados Poemas cuales sobresale la figura de Cordeiro
a la madre África, del año siguiente, así da Matta. En esta producción del siglo
La poca producción literaria de Angola como en el panorama de la produc- XIX, asociada a las convenciones de
aquí disponible es bastante reciente y ción de autoría femenina ofrecido a las Belles Lettres, suelen destacarse la
se ve concentrada en la narrativa, con través de la Antologia da poesia feminina idea y el sentimiento de amor a la tierra
traducciones de Manuel Rui y de los dos PALOP [Países Africanos de Língua con ciertos contornos reivindicativos; al
abundante e internacionalmente pre- Oficial Portuguesa] (Laiovento, 1998). mismo tiempo, se observa la subversión
miados José Eduardo Agualusa y, so- e innovación que supone el posiciona-
bre todo, Pepetela. Sin embargo, los Notada esta presencia, marcada e in- miento del africano, primero como ob-
orígenes de esta transferencia literaria fluyente, de la poesía de Paula Tavares jeto central del texto poético -tratándo-
hispano-angoleña se sitúan en el terreno en ediciones españolas, decido que sea se en muchas ocasiones de una mujer- y
de la poesía y pasan por el nombre de ella la que aquí nos convoque, introdu- más tarde como sujeto del mismo.
Agostinho Neto, líder político del MPLA ciendo brevemente la palabra poética
(Movimiento Popular de Liberación de de su país y algunos de los aspectos más Casi total consenso suscita la identifi-
Angola), primer presidente del país in- característicos de su obra.. Encuentro cación del trabajo de la generación de
dependiente y, más que eso, merecedor otro buen motivo para hacer esto en el Mensagem [Mensaje], o de los años cin-
de la considera-ción de poeta nacional reciente lanzamiento de su Manual para cuenta, con el advenimiento de la mo-
por excelencia. Él es la única presencia amantes desesperados (Lisboa, Caminho, dernidad literaria en Angola. El grupo,
constante de su país en las antologías 2007), que tuvo lugar en las ya clási- al que pertenecen además de Agostinho
Poesía de la negritud (Fundamentos, 1972) cas Correntes d’Escritas que cada mes Neto, Viriato da Cruz y António
y Poetas africanos contemporáneos ( Júcar, de febrero, año tras año, acogen en Jacinto, recibe su nombre de la revista
1975), pero tampoco falta en Poemas a la la localidad portuguesa de Póvoa de homónima, de corta vida (1951-1952),
madre África. Antología de la poesía ango- Varzim un “Encuentro de escritores de creada como uno de los instrumentos
leña del siglo XX (Ed. do Castro, 1992 expresión ibérica”. para edificar una cultura angoleña mo-
y 1997), ni en Floriram cravos vermelhos. derna. Su labor sintoniza con el grito
Antologia poética de expressão portuguesa em En la búsqueda de los inicios de la lite- “¡Vamos a descubrir Angola!” que ha-
África e Ásia (Espiral Maior, 1993), ela- ratura (escrita y en lengua portuguesa) bía servido como lema al Movimiento
boradas ambas por Xosé Lois García. angoleña nos encontramos, necesaria- de los Nuevos Intelectuales de Angola
Neto es, de hecho, hasta la fecha, el mente, con la poesía. Algunos estudio- (MNIA), surgido en 1948 a partir de la
único poeta angoleño con una antología sos, buceando en la “prehistoria litera- Asociación de los Naturales de Angola
traducida (La lucha continúa, Laia, 1980), ria” del país, se remontan al siglo XVII (ANANGOLA, palabra que significa
aunque no con obra publicada en el y a unas pocas composiciones como ‘hijos de Angola’ en una de las lenguas
Estado, como demuestran las Cartas aquellas, por ejemplo, de que da noticia bantúes del territorio). Aún presidida
de amor (Cadernos do Povo, 1990) de Oliveira Cadornega en su História geral por un proyecto común y de comunión
Lopito Feijóo. das guerras angolanas.. Otros se sitúan en con la tierra y su realidad histórica, eco-
el siglo XIX, hablando de “esbozos de nómica, social y cultural, la producción
Siguiendo la pista literaria de Angola una literatura que todavía no puede ser poética de los mensageiros no se caracte-
en los tiempos más recientes, que son considerada como tal” pero para cuya riza, desde el punto de vista estético, por
ya los del siglo XXI, con respecto a fundación han contribuido el mestizo la homogeneidad. Se aprecia una hete-
la poesía se constata que disponemos José da Silva Maia Ferreira, que pu- rodoxia que, convertida en constante
únicamente de una decena de textos blica en 1849 –con dedicatoria “a las de las diversas generaciones que han
traducidos –tanto a castellano como señoras africanas”– el volumen de ido siendo identificadas a partir de en-

Caravansari 17
tonces, es frecuentemente interpretada creación del Estado angoleño debe ser hasta entonces únicamente había com-
como síntoma de criollismo o resultado encuadrada Ana Paula Tavares (Huíla, puesto lo que ella misma llama “peque-
de la situación multicultural vivenciada. 1952), al lado de otros poetas como ñas cosas”, aparecidas en publicaciones
João Maimona, José Luís Mendonça, estudiantiles o escritas para ser leídas en
A partir de este momento, los críticos Lopito Feijoo o Maria Alexandre la radio. El hecho es que se hace notar
hablan de una autonomización y mo- Dáskalos. Dicha etapa suele ser llama- inmediatamente en el panorama litera-
dernidad literaria que, orientada por da de post-independencia, pero parece rio de su país: se habla de una escritura
y para la (re)construcción de la “an- enfrentar idéntica dificultad a la prece- ya madura, de una poesía delicada y
golanidad” –término entonces acuña- dente: indistinción o difícil distinción de lo esencial –con tonalidad minima-
do–, seguirá siendo trabajada alrede- de generaciones o grupos. Y esto ocu- lista–, de un lirismo que conjuga signos
dor de la revista Cultura (1957-1960). rre a pesar de haber transcurrido ya de la modernidad y de la tradición, de
Considerada heredera directa de más de treinta años… composiciones de carácter sintético y
Mensagem y continuadora de la tradi- contenido, por vía de la condensación
ción poética que había sido fundamen- Natural de la región Sur del país, Paula metafórica y metonímica.
tada en el neorrealismo y la negritud, Tavares, mestiza, ha hecho el aprendi-
en ella destacan, entre otros, Alda Lara, zaje de lenguas bantúes, tradición oral, Ese volumen de poemas editado por la
Mário António y Costa Andrade. rituales, cosmogonía y hábitos de los Unión de Escritores Angoleños (UEA)
pueblos que habitan el territorio an- resulta, conforme afirma la autora, de
En 1961 comienza en el territorio la lu- goleño, especialmente de los pastores la búsqueda de una voz propia y de
cha armada de liberación nacional, que nómadas de su área natal. Se trata, sin la ruptura con la poesía angoleña del
se convierte en destino de muchos de duda, de un trabajo relacionado con su momento, de carácter panfletario. Al
aquellos que habían participado activa- formación como historiadora y alimen- mismo tiempo, se presenta como una
mente en la creación del movimiento tado por una amplia experiencia de “tentación de mapa”, de decirlo (poé-
cultural angoleño. De este modo, las au- campo a través de la participación en ticamente) todo, de modo que ya aquí
toridades coloniales portuguesas pasan a proyectos de investigación histórica y se encuentran opciones que obras pos-
intensificar la acción de la censura, que arqueológica. La preservación de esas teriores continuarán trabajando y de-
era férreamente aplicada a las iniciativas tradiciones, aunque a veces sólo pueda sarrollando. Más que en la elección de
culturales, convertidas en sospechosas de ser hecha a través de la memoria y de su unos materiales repertoriales en los que
anticolonialismo, nacionalismo y subver- transmisión, es una tarea a la cual per- destacan –en la línea de lo que algunos
sión. Es este contexto el que, ante la au- manece fiel, pues ha sido y es el centro han llamado poética del enraizamiento–
sencia de un órgano literario en torno al de su actuación profesional en diversas la ancestralidad, los ritos y la oralidad,
que organizarse, ofrecen como nexo de áreas, desde la enseñanza hasta la et- su singularidad radica sobre todo en el
unión quienes hablan de la “generación nología, pasando por la museología, la tratamiento poético de la condición fe-
del silencio” (o de los años 70) para refe- investigación científica, el patrimonio o menina. En este sentido, conviene notar
rirse a una serie de productores que no la animación cultural. También su pro- que la de Tavares es la primera voz poé-
comparten programa o estética común ducción literaria se ve atravesada por la tica de mujer desde los años cincuenta,
ni se definen como grupo cohesionado. riqueza patrimonial de esas tradiciones cuando se había afirmado Alda Lara,
Algunos de los nombres más destacados y referencias vitales, reflejadas tanto en con la cual comparte el trabajo en verso
son Arlindo Barbeitos, Ruy Duarte de la poesía como en la cuidada crónica con visiones y miradas femeninas, tanto
Carvalho, Jofre Rocha o David Mestre, (casi siempre poética) que cultiva. porque el sujeto que contempla y deten-
en cuyas obras suele situarse el logro de ta la palabra se revela mujer en el texto,
un difícil equilibrio entre los aspectos éti- Es pacífica la afirmación de que el de- como por el hecho de que también es
cos y estéticos del texto. cenio que sigue al triunfo de la lucha de femenino, muy frecuentemente, el obje-
liberación está literariamente marcado to de observación y reflexión. En el caso
Así como en Portugal la Revolución de por el canto de la libertad, las manifes- de Ana Paula, sin embargo, nos encon-
los Claveles, de abril de 1974, supone taciones de euforia y la exaltación de tramos con la revisión de los conceptos
un momento clave para la literatura los héroes y de la revolución que ha- de maternidad, docilidad y resignación
nacional, la independencia de Angola, bían vencido al colonizador portugués. asociados a la mujer africana, con la co-
alcanzada el 11 de noviembre de 1975, 1985 pone fin, por lo tanto, al período existencia de normalidad y transgresión
fue un hito para la vida y la cultura de de auge de la poesía panfletaria, inau- y con la presencia, destacada y aún más
los angoleños, aunque no significó, ni gurando una producción lírica definida innovadora, de un erotismo y una sen-
de lejos, el fin de unos enfrentamien- por una postura estéticamente distancia- sualidad cuyo sujeto es femenino.
tos armados, que, con diversos pro- da del militantismo, hasta ese momento Además, se subraya el modo como con-
tagonistas, se fueron perpetuando en dominante. Exactamente de 1985 data sigue hablar de Angola incluso sin nom-
su territorio hasta el año 2002. En el Ritos de passagem [Ritos de iniciación], brarla e, igualmente importante, sin res-
período literario que comienza con la primera obra de Paula Tavares, que tringirse a ello. Para ello, usa materiales

18 Caravansari
corrientes, personajes comunes, objetos de Salomé [La cabeza de Salomé], don- (2007), que reúne veinte composiciones
cotidianos que postulan la necesaria ar- de encara la escritura como hechizo y presididas por el amor, el desamor, el
monía con la naturaleza, realzando la remedio, apelando a los tradicionales desencuentro, la pérdida, la ausencia
simplicidad de la propia vida a través poderes curativos de la palabra y del y, consecuentemente, por el dolor y la
de sus estrechas relaciones con una sa- gesto. Frente a situaciones o escena- saudade. En este Manual… están pre-
biduría tradicional que Paula Tavares rios –individuales o colectivos, gene- sentes, una vez más, la oralidad tradicio-
rehabilita “presentificándola”, ora para ralmente identificables como angole- nal, vertida al portugués, y la moderna
extender ciertas de sus enseñanzas ora ños– presididos por un desencanto o poesía angoleña, ya en esa lengua, que
para subvertir otras, poniendo su dedo una derrota que parecen definitivos e comienzan a dialogar en los dos para-
literario en algunas de esas cristalizacio- irreversibles, la escritura de Tavares se textos iniciales y acaban por convivir,
nes que han creado llagas. presenta como memoria y como forma sustentándola, en la poética de esta re-
de acción que posibilita la catarsis, la conocida escritora africana.
Desde el inicial (e iniciático) Ritos de crítica, la (re)construcción e incluso la
passagem pasa mucho tiempo hasta que creación. De esta forma, (re)habilita la Tavares afirma sentirse parte de los poe-
aparece, en 1999, su segundo poemario, palabra –y con ella su compañero in- tas vivos que celebran la lengua pero
O lago da lua [El lago de la luna]. Los separable, el silencio– para funcionar no la separan de la vida y, de hecho, su
casi quince años transcurridos entre como antídoto contra la destrucción o obra, presidida por (el espíritu de) la pa-
una y otra obra no son, sin embargo, la negación de la vida y de los sueños. labra tradicional, sagrada y curativa, en
de inactividad literaria, pues su trabajo diálogo con el silencio y los antepasa-
de escritura continúa del modo más ha- Interesa indicar, también, la experi- dos, podría definirse como producto del
bitual: con poemas y textos dispersos, mentación llevada a cabo en la novela dolor, pero no pesimista ni derrotada
sobre todo en revistas y periódicos. De Os olhos do homem que chorava no rio [Los porque es o se pretende transformado-
hecho, llega incluso a reunir en 1998, ojos del hombre que lloraba en el río], ra. En ella se contempla la curación de
en edición caboverdiana y bajo el títu- una obra narrativa de 2005 marcada heridas –ya sean individuales o colecti-
lo O sangue da buganvília [La sangre de por el lirismo y la fantasía onírica, es- vas– a través de la palabra, por medio
la buganvilla], un conjunto de crónicas crita a cuatro manos con el portugués de su enumeración, pues de este modo,
leídas a los micrófonos de la RDP África Manuel Jorge Marmelo y considerada aunque dolorosamente, va abriéndose
entre 1996 y el año de publicación. Esta un espectáculo de la palabra. paso la invención del presente, conver-
incursión en el terreno de la prosa es, tida en victoria sobre el pasado lleno de
al mismo tiempo, una apuesta por un Sin haber salido de la poesía, porque las escombros, destrucción y muerte.
género poco cultivado en la literatura narrativas de Paula Tavares son, parafra-
angoleña y un ejercicio de trasvase al te- seando al escritor mozambiqueño Mia Como aquellas a que en su día llamó
rreno de la narrativa de su trabajo con lo Couto, poesía que no trunca la línea, re- “mujeres arquitectas”, nómadas o refu-
cotidiano y con la observación desde los greso al año 1999 y a la aparición de O giadas con la casa a cuestas, Ana Paula
márgenes. Sin embargo, aquí se eviden- lago da lua, que ocurre en Portugal, de la Tavares transporta en sus espaldas su
cia más la tarea de reflexionar sobre la mano de la editorial Caminho, y duran- pedazo de mundo, que es Angola y es
condición de angoleños, o sea, la identi- te lo que se ha convertido, hasta la fe- palabra. Vale la pena asomarse a él y
dad de grupo. Situándose en los pasados cha, en una larga permanencia lusitana aprender sobre ellas.
o en los lugares remotos del territorio o por razones de formación, profesionales
presentando el punto de vista femeni- y familiares, asumida por Tavares como
no, rescata de esos tiempos, espacios y un exilio, aunque voluntario o, por lo
colectivos el conocimiento de las “pala- menos, elegido. Esta obra confirma la
bras originales” como vacuna para un contención como clave del trabajo poé-
país –el suyo, porque en él nació, pero, tico de la autora, muy depurado, que
sobre todo, porque ayuda a idearlo y a continuará en Dizes-me coisas amargas
Bibliografía
construirlo– que pierde el alma y la sabi- como os frutos [Me dices cosas amargas Chaves, Rita “A palavra enraizada de Ana Paula Tavares”
duría de los antiguos. La vida, la tierra y, como los frutos], de 2001, merecedor en Via atlântica. 4. São Paulo. Oct. 2000. p.159-167.
Comellas, Pere “Literaturas africanas de lengua portugue-
consecuentemente, la tradición que las del premio Mário António atribuido sa” en Diccionario histórico de la traducción en España.
sustenta son el bálsamo posible para el por la Fundación Calouste Gulbenkian Madrid. Gredos (en prensa).
Padilha, Laura Cavalvante “Paula Tavares e a semeadu-
cansancio de quienes practican, en tiem- portuguesa, y Ex-votos, publicado dos ra da palavra” en Novos pactos, outras ficções. Ensaios
pos de guerra, de muerte, de crisis, de años más tarde. En conjunto, se trata de sobre literaturas afro-luso-brasileiras. Lisboa. Novo
Imbondeiro. 2002. p.192-205.
refugiados, lo que llega a referir como una poesía de los elementos genesíacos, Salinas Portugal, Francisco Literaturas africanas en len-
“el arte y la lucha de ser angoleño”. con fuerte tesitura femenina, señal eróti- gua portuguesa. Madrid. Síntesis. 2006.
Secco, Carmen Lúcia Tindó “Ruminações do tempo e da
ca y carga de sensualidad. En esa misma memória na poesia de Paula Tavares” en
No resulta extraño, por lo tanto, su re- línea se sitúa el recentísimo volumen de http://www.uea-angola.org/criticas.cfm (17.12.2003).
Soares, Francisco. Notícia da literatura angolana. Lisboa.
greso a la crónica en 2004 con A cabeça poemas Manual para amantes desesperados Imprensa Nacional-Casa da Moeda. 2001.

Caravansari 19
Genís Cano,
poeta de la
contracultura
X FERRAN AISA

El dia 12 de febrer, al vespre, rebia un “SMS” al meu mòbil ca que, filtrada per l’aire canallesc de Barcelona i la vida
de David Castillo en què m’anunciava la mort a l’Hospital ganxona de Sant Feliu de Guíxols, faria d’ell un personatge
Duran i Reynals de l’amic Genís Cano i Soler, després únic. Gran viatger per Europa o Amèrica o el nord d’Àfrica,
d’haver patit durant dotze anys de leucemia. La meva amis- amant de la Provença, Genís Cano s’havia definit a si ma-
tat amb Genís no era molt llunyana però sí molt intensa. teix com anarquista-turista.
Precisament, fou David Castillo qui ens havia presentat en
una reunió que vam tenir a la redacció del diari Avui, encara Genís va formar part de la contracultura dels anys setanta,
al carrer Consell de Cent, per parlar d’una exposició sobre fundant i col·laborant en fanzines com Trilateral, Ampolla,
la contracultura que el Genís s’havia capficat a preparar per Eroz... L’any 1974 fou víctima d’un muntatge de la policia,
La Virreina. Mentre ell era el Comissari de l’exposició, jo que el va acusar de formar part de l’OLLA (Organització
em vaig incorporar al projecte com a documentalista. Du- de Lluita Armada), un grup subversiu solidari amb el MIL
rant uns mesos fou molt grat treballar amb el Genís, ja que i Puig Antich. Era l’època de la comuna hippie-anarquista
era entusiasta i considerat amb les persones que treballaven de la Miranda de Coll de Portell. Genís va trobar alesho-
al projecte. Per les nostres mans passaren centenars de do- res aixopluc i refugi a casa de Pau Maragall a Vilanova i la
cuments que anàvem portant a l’estudi d’Àngel Uzquiano Geltrú. Mort Franco va lligar-se a projectes de cinema auto-
i ell anava treballant la part gràfica: fotografies, revistes, gestionari i reivindicatiu. El Servei de Video Comunitari va
il·lustracions, dibuixos, poemes, articles, fanzines, còmics... filmar, entre altres coses, actes com les Jornades Llibertàries
L’abundant material era la base de la gran exposició de la Internacionals del Park Güell o el Míting de Montjuïc de
Contracultura a casa nostra. D’aquesta manera vam reco- la CNT. En Genís va estudiar a la Universitat Autònoma
llir material divers dels anys seixanta, setanta i vuitanta de Barcelona i, posteriorment va doctorar-se amb una tesi
d’artistes, poetes, escriptors, editors i gent underground de sobre el color. Als anys noranta, havia estat vicedegà de la
l’època: Pau Riba, Jaume Sisa, Gerard Jacas, Pere Maragall, Facultat de Belles Arts i actualment era professor i ànima de
Mariscal, Nazario, Oriol Tramvia, Pepe Ribas, Jorge Herral- la contracultura de la Universitat de Barcelona.
de, Enric Casasses, David Castillo, Julià Guillamón... Amb
l’Andreu Català ens vam dedicar a recórrer arxius particu- L’any 1980, va participar en la Biennal de Joves Creadors de
lars per fotografiar in situ documents que servissin de fons la Mediterrània. Admirador del grup d’avantguarda Fluxus,
per a l’exposició o per al llibre-catàleg. El resultat final de la va crear revistes en el mateix estil, va realitzar perfomances
recerca era la recuperació d’uns dos mil documents scane- i es va interessar pels grafitis. Fou l’impulsor de la trans-
jats, cosa que hagués permès realitzar la gran exposició de vanguarda amb espectacles com l’anomenat Gegant, a una
la Contracultura de Barcelona als anys setanta. Però els polí- plaça de Barcelona o l’acció d’acolorir els dipòsits de gas
tics i tècnics culturals postmodernistes de torn no van creure butà d’Horta, també anomenats els “Collons de Porcioles”.
oportú que sortís a la llum i es posés de manifest aquesta Per a aquestes accions transgressores va comptar amb la
riquesa contracultural amagada i avui desconeguda de la col·laboració dels germans Rinos o amb membres de la
nostra història recent. La contracultura, per l’administració Fura dels Baus. Als anys noranta van continuar les seves
cultural de La Virreina, va passar-se a dir “altres cultures” i experiències contraculturals a la Universitat, organitzant a
per acabar d’arrodonir la punyalada contra Genís es va sus- Balmes, 21 tot un seguit d’exposicions de caire alternatiu com
pendre la mostra sine die, amb l’argumentació que La Virrei- Patrim’92 i Bibliofilia transformista. Per aquests anys va coor-
na anava a viure una etapa d’obres. La realitat és que s’han dinar la revista Intermedia, on trobem la col·laboració, entre
continuat fent exposicions sense parar, però de l’exposició d’altres, de Miquel Quílez, Joan Daztira, Cristina Sabaté,
de la contracultura ja no s’ha tornat a parlar mai més. Vicenç Altaio, David Castillo, Enric Casasses, Carles Hac
Mor, Julià Guillamón, Víctor Nubla, Xavier Sabater, Isabel
Genís Cano i Soler (Barcelona, 1954-2007) m’explicava que Chavarria, Anxo Rabuñal i Ángel Uzquiano.
la seva família paterna procedia de La Unión (Múrcia), d’on
també eren uns parents seus, els Cano (Benjamín i Tomàs), Genís Cano és coautor amb el gallec Anxo Rabuñal d’un
mestres i escriptors llibertaris de l’època històrica del mo- llibre sobre els grafitis de Barcelona, que va ser publicat
viment faista; i per la línia materna, de Ponts (La Noguera) per l’Ajuntament de la ciutat. Com a poeta, ha publicat en
(d’aquesta branca familiar un dels seus avis era pintor). els darrers anys diversos llibres de poesia: Els sots psicodèlics
D’aquesta barreja d’alegria meridional i de la rauxa de les (1991), amb pròleg d’Enric Casasses; Gran xona ganxona
terres de Ponent, hauria tret la seva faceta anàrquic-artísti- (2003) i Rebaixes endins (2003), tots dos amb pròleg de Narcís

20 Caravansari
Una altra de les seves col·laboracions habituals ha estat amb
el Museu d’Història de Sant Feliu de Guíxols del qual era
assessor. Dins del Museu, ha participat en diverses exposi-
cions com Murs de Guíxols, Empremtes i L’Escola de Belles Arts.
Precisament, el maig del 2006 en Genís Cano va organitzar
la presentació del meu llibre La cultura anarquista a Catalunya
i, l’escrit conjuntament amb Mei Vidal, El Raval, un espai
al marge, al Museu d’Història, en un acte que fou presentat
per ell i per Sílvia Alemany, directora del Museu. Genís era
un perfecte amfitrió de Sant Feliu, coneixedor dels racons
menys turístics i dels espais més bells de Ganxònia. La ruta
no oblidava ni cap antiga fàbrica de suro, ni l’antic hospi-
tal, ni el cementiri... Ens portava a prendre te a La Vienesa
o cervesa a la Taverna del Mar, mentre ens explicava his-
tòries del suro, de les petxines, dels collarets del Brasil... i
parlàvem de poesia, del moviment llibertari, de projectes
empordanesos i de nous llibres de poetes supervivents de
la contracultura. Un dels seus darrers projectes inacabats,
en què estava treballant quan va morir, era precisament un
llibre que recollia l’obra de poetes i artistes “marginals” dels
setanta, entre els quals hi havia Gerard Jacas, Ningú (Pep
Castells), el meu germà Manel i jo mateix. A Barcelona,
ens reuníem al Bar Estudiantil o a un altre de la Sagrada
Família, prop del seu estudi de Padilla; algunes vegades
se’ns feia l’hora de dinar i ens convidava a dinar al Gerard i
a mi al Bilbao de Gràcia.

Genís Cano ens confessava les hores que havia perdut


anant darrere de l’Iván de la Nuez perquè es desencallés
l’exposició de la contracultura i ens demostrava el seu sen-
tit de l’humor quan es referia als crítics literaris que bate-
java amb els noms de “Julià Monaguill”, “David Gatillo”
o “Vicenç Billetero”. Ell mateix era el “Gengis Khan” o el
“Genís solitari”. El coyote o un dandi disfressat de quixot llui-
tant contra la burocràcia de l’administració. En un dels seus
darrers poemes, escrigué: “Entre Galiza i Gaza / ni niobi,
ni seleni / ni titani, ni tantali, ni silici: / ni l’antimoni / a
l’habitació zero / a l’hostal del cor trencat...”.

A Sant Feliu ens havia portat, a la Mei Vidal i a mi, amb la


seva companya Isabel Chavarria, a dinar a un restaurant de
la platja de Sant Pol (S’Agaró) i, després, a prendre cafè a
l’Hostal de la Gavina, on ens mostrava l’obra de l’arquitecte
noucentista Rafael Masó. Al juliol de 2006 vam passar uns
dies d’harmonia amb Genís a Sant Feliu de Guíxols, on s’hi
Comadira; Deixar-se de xarxes (2006) i Els traus postmoderns celebrava un post-grau de Belles Arts amb la presència de
(2006) amb pròleg de David Castillo. l’artista nord-americana Shapero i els professors Miquel
Quílez i Glòria Muñoz. Genís, amant de la bona gastrono-
El juny de l’any passat hi era, a la presentació de la revista mia i del bon vi, ens portava a sopar a La Dorada. La darre-
Caravansari a l’Ateneu Barcelonès i hi havia de participar en ra vegada que vàrem ésser amb ell a Sant Feliu de Guíxols
una lectura poètica al Bar Horiginal, però a causa d’una de fou el passat desembre. La Mei i jo veníem de Camallera, on
les seves recaigudes inoportunes no va poder assistir-hi. havíem participat a la Nau Côclea en un acte titulat “L’Art
de la Insurrecció”; des de Sant Feliu vam retornar plegats a
La inquietud de Genís i el seu dinamisme de fer coses per Barcelona, vam quedar per veure’ns després de festes, però,
sentir-se viu van fer d’ell un gran gestor cultural; en els da- malgrat que vam parlar per telèfon diverses vegades, ja no
rrers anys, havia publicat dos esplèndids llibres sobre poetes ens tornaríem a veure. El dia 14 de febrer era enterrat al
contraculturals, malauradament desapareguts joves: Pau cementiri marí de Sant Feliu de Guíxols, en el mateix lloc
Maragall, Pere Marcilla i Albert Subirats. Una altra de les que, uns mesos abans, ens havia mostrat, mentre ens deia
seves tasques fou la recuperació dels textos de Pau Malvido assenyalant un tros de terra: Aquí és on voldria ésser enterrat.
(pseudònim de Pau Maragall i Mira), apareguts a la revista Ara el Genís, aquell dandi revoltat de pell blanca i mirada
Star i que foren publicats amb el títol de Nosotros los malditos més viva que un gínjol és el nostre àngel de la contracultura:
per Anagrama (2004). “Company, qui legit ut dicat, sit tibi terra levis”.

Caravansari 21
Antologías
de poesía vasca:
itinerarios personales por territorios poéticos
X IRATXE RETOLAZA, EHU-UPV

Toda antología de literatura es un viaje guiado por territorios el prólogo de esta antología, el principal objetivo de ella
literarios, y plantea, evidentemente, itinerarios personales. es ofrecer una compilación de poesías vascas de todos los
De esta manera, las antologías, por una parte, acotan el terre- tiempos para que los jóvenes poetas echen mano de ellas, y
no literario que se va a visitar (acotando esa tal literatura que por tanto, para crear tradición poética, y para dar a conocer
se va a mostrar mediante la antología, y en su caso, acotando esa larga tradición desconocida y olvidada. En esta anto-
el género literario objeto de esa antología); y por otra parte, logía, además, destaca la visión poética y literaria de Santi
recorren ese territorio literario desde y hacia una dirección Onaindia, aún esencialista y romántica, que procura en la
concreta, desde y hacia un sentido concreto. Por ello, en esta poesía el alma de un pueblo, la personalidad de un pueblo.
breve incursión en el terreno de las antologías de poesía vas- De esta manera, la antología de Santi Onaindia pretende
ca, me ha parecido interesante y significativo aproximarnos mostrar las características del alma vasca a través de su pro-
a los trabajos antológicos e intentar mostrar esa dirección, ducción poética. Como es de esperar, esta visión romántica
ese sentido que propone cada una de ellas. Puesto que cada aboga por la importancia de las manifestaciones populares,
una de estas antologías responde a un punto de vista, a una de la poesía oral y popular. Esta antología de Onaindia
visión de la poesía vasca, la lectura de estos itinerarios per- destaca por incluir en una misma compilación la literatu-
sonales, además de dar a conocer estos trabajos antológicos, ra popular y la literatura culta, considerándolas a ambas
pretende dibujar un rápido esquema de la evolución de la manifestaciones de una misma esencia, el alma vasca. Así,
poesía vasca, y de las preocupaciones que la han rodeado en aquellos días de mediados de siglo, la novedad de esta
en el sistema literario vasco. Y así, este rápido viaje por las antología residió en el propósito de unir la tradición popu-
antologías será una buena manera de mostrar algunas claves lar y culta en un mismo camino y dirección, en una misma
de la poesía vasca, de entender algunas de las reflexiones, tradición*. Años más tarde, en 1975, Santi Onaindia publicó
preocupaciones y caminos que ha recorrido esa poesía. otra antología de poesía vasca, en la que acotó aún más el
terreno literario al mostrar, como bien se indica en el título:
Antes de intentar esbozar el mapa formado por tales itine- Las cien mejores poesías de Amor de la Lengua Vasca. Mediante
rarios personales, por estas antologías de poesía vasca, cabe esta nueva antología, todavía defendía esa visión tradicional
destacar que es concretamente este género, la poesía, el que y esencialista de la expresión poética, y no solamente eso,
más atención ha merecido a los antólogos de la literatura vas- sino que pretendía mostrar “que la lírica vasca ha produci-
ca. Seguramente, esta tendencia de hacer antologías de poesía do, a través de los siglos, bastante buena poesía amatoria”
se debe a varias razones, aunque, en mi opinión, entre todas (Onaindia 1975: 15), y añade “una nota característica: la
ellas sobresalen las dos siguientes: en primer lugar, no hay poesía euskara jamás ha sido enturbiada hasta la fecha por
que olvidar las características propias del género poético, su la truculenta pasión erótica”. De esta manera, de nuevo, la
estructura formal y su extensión, características que se ajustan poesía quiere ser reflejo del alma vasca, que, como se ve,
adecuadamente al género de la antología; en segundo lugar, considera Onaindia que no debe de ser “enturbiada”.
conviene subrayar que la poesía ha sido en el sistema literario
vasco el género con más prestigio, el género cumbre hasta Cronológicamente, la siguiente antología que aportó una
finales del siglo XX. Este prestigio se lo debe a un conjunto nueva visión de la poesía y de la literatura es Gerraondoko
de circunstancias y criterios, pero entre todos ellos destacan euskal poesiaren antologia [Antología poética vasca de post-
dos rasgos particulares de la tradición literaria vasca: la poe- guerra] (1945-1964) de Ibon Sarasola. Esta antología persi-
sía ha sido durante siglos uno de los géneros más cultivados gue otro objetivo completamente diferente, emprendiendo
y más arraigados en la literatura oral y popular, y, además, un itinerario muy distinto a los mencionados anteriormen-
las primeras tentativas de modernidad en la literatura vasca te. Se trata de un buen exponente de la nueva generación
llegaron principalmente de la mano de poetas. que, en las décadas de los 60 y 70, apostó por la renova-
ción literaria y cultural. Esta antología parece ser una res-
Esta doble situación del género poético en el sistema lite- puesta a la visión ofrecida y representada en el trabajo de
rario vasco va a ser decisiva para entender el panorama de Onaindia. Ibon Sarasola, evidentemente, también preten-
las antologías poéticas en nuestra literatura, los objetivos de día difundir una producción poética poco conocida, pero
cada uno de esos itinerarios personales. en este caso el territorio al que nos guía es completamente
diferente. Sarasola pretende compilar poemas vascos con-
La primera antología poética stricto sensu de la que tenemos temporáneos que pudieran tener interés en aquella época.
constancia es la Mila euskal olerki eder [Mil poemas vascos] De esta manera, en la visión de Sarasola destaca la pers-
del carmelita Santi Onaindia (1954). Como se indica en pectiva histórica, esa ubicación y lectura histórica de la que

22 Caravansari
carecía la antología de Onaindia. Semejante apuesta por derna de la poesía vasca” (Aldekoa 1993:11). Y, más adelan-
la presentación y por un itinerario históricos por la poesía te, añade: “En realidad prevalecía la concepción del hombre
vasca se aprecia tanto en la intención de la búsqueda del y su devenir que respondía a un sistema de ideas largamente
interés actual, como en la estructuración de la antología, en depurado en el tamiz del cristianismo tradicional, que pre-
la que los poemas se presentan cronológicamente. Es de- serva a quien lo sustenta de todo cambio, liberándolo de esa
cir, va exponiendo poemas publicados año por año desde manera de las garras de la Historia”. Haciendo referencia a
1945 hasta 1963, en los que va alternando poemas de auto- esa visión esencialista de la vida, la cultura y la literatura que
res ya consagrados anteriormente (como Emeterio Arrese ya hemos mencionado, Aldekoa pretende mostrar la evolu-
y Orixe) y de otros que comienzan a publicar en aquellas ción de la poesía vasca que se ciñe a la concepción moderna
fechas (como Bitoriano Gandiaga, Joxe Azurmendi, Mikel del ser humano, de la vida, de la cultura. A diferencia de
Lasa, Jon Mirande y Gabriel Aresti). En este sentido, es muy Sarasola y Amenazar, que consideraban Harri eta Herri un
curioso qué criterios emplea para acotar el espacio histórico hito fundamental por la renovación formal y temática que
por el que va a guiarnos, puesto que la primera gran fron- supuso, Aldekoa se centra en la renovación de la concepción
tera la ubica en 1945, fecha en la que finaliza la Segunda de la literatura y, por ello, comienza su itinerario detenién-
Guerra Mundial, y situando la segunda gran frontera en dose en los poemas de Jon Mirande (uno de los primeros
1964, cuando se publica Harri eta herri [Piedra y Pueblo] de poetas que se nutren de la literatura europea desde una con-
Gabriel Aresti; de esta manera, Sarasola señala el año 1964 cepción moderna), pasando por los de Gabriel Aresti (tanto
como un hito fundamental en la poesía vasca. Aunque en los poemas de su etapa simbolista anteriores a Harri eta Herri,
un primer acercamiento parezca que esta estructura crono- como por las posteriores manifestaciones de la poesía social)
lógica busca narrar la evolución estética de la poesía vasca, y va presentándonos luego a los siguientes poetas: Mikel
no parece ser esa su intención. Cara a esa visión moderna Lasa, Ibon Sarasola, Juan Mari Lecuona, Koldo Izagirre,
de la poesía que se estaba imponiendo en la década de los Bernardo Atxaga, Joseba Sarrionandia, Felipe Juaristi, Iñigo
60, Sarasola pretende acotar el terreno de la poesía culta, Aranbarri y Xabier Lete. Un gran elenco de poetas en ese
uno de los importantes criterios de selección de la visión itinerario que pretende mostrar las vías de la modernidad
moderna de la literatura, dibujando ya unos límites claros literaria. En esta antología, además, destaca el extenso pró-
entre poesía popular y culta. logo en el que Iñaki Aldekoa hace una lectura personal de
esa trayectoria moderna de la literatura vasca, una detenida
A esta visión responde también la antología de Joan Amena- lectura de la que carecían las antologías mencionadas hasta
zar, Euskal poesia kultoaren bilduma [Compilación de poesía el momento.
culta vasca]. Amenazar pretende también acotar el territorio
de la poesía culta. Para ello, nos ofrece dos volúmenes. El Ahora, cuando se va consolidando la visión moderna de la
primero de ellos Euskal poesia kultoaren bilduma (1880-1963) literatura y la poesía, también surge alguna que otra antolo-
[Compilación de poesía culta vasca (1880-1963)] recorre la gía como respuesta a esa visión moderna, que la mayoría de
poesía vasca desde 1880, fecha en la que el poeta Emeterio las veces lleva al olvido las obras de las poetas. En lo que a la
Arrese comienza su trayectoria en el contexto de los Lore literatura vasca se refiere, destacan dos antologías de poetas
Jokoak ( Juegos Florales), y termina su recorrido en 1964, vascas. La primera de ellas se publicó en 1990 a cargo de
con la publicación de Harri eta Herri de Gabriel Aresti, que Julia Otxoa con el título Emakume olerkariak=Mujeres poetas,
como ya he indicado, se considera uno de los hitos de la poe- y reúne la selección antológica de 19 poetas; la segunda de
sía vasca. En este caso, Amenabar justifica su división por ellas, más reciente, se publicó en el 2001, a cargo de Arantza
considerar que la obra Harri eta Herri supuso una renovación Fernández, con un título muy significativo, Once (poetas) para
en la poesía vasca, renovación que fundamenta en el uso de trescientos (lectores): (mujeres poetas en el País Vasco). En estas
la poesía libre, y en la temática social. Aunque en esta anto- dos antologías, a diferencia de las ya mencionadas, se acota
logía se habla de la importancia de la renovación, no se hace el terreno literario teniendo en cuenta las características bio-
mención alguna de la modernidad. Hay que esperar hasta políticas (género) y geopolíticas (País Vasco) de las poetas, y
1993 para que, en una antología de poesía vasca, la búsque- no la opción lingüística. Destaca, por tanto, la intención de
da de una literatura moderna sea el hilo conductor de la se- reivindicar esas dos características que se han silenciado en
lección y distribución. Me refiero a la Antología de la Poesía la mayoría de las antologías publicadas hasta ese momento.
Vasca de Iñaki Aldekoa. Como indica Aldekoa en el prólogo,
“[he creído] conveniente centrarme en aquellos poetas que Tras estas aportaciones desde criterios sujetos a una con-
han influido con una voz convincente en la trayectoria mo- cepción moderna de la literatura, y a los posibles discursos

Caravansari 23
contestatarios, a comienzos de siglo XXI el debate estético Aldekoa (1993) y Jon Kortazar (2006). Y, curiosamente, es-
y literario se ha centrado, entre otras, en dos vertientes: en tas dos antologías están escritas principalmente para dar a
primer lugar, se debate sobre las aportaciones poéticas de conocer algunas de las manifestaciones de la poesía vasca
las nuevas generaciones, sobre si ha habido renovación poé- a lectores y lectoras que no pueden acceder a ella. Es de-
tica y cambio generacional; y en segundo lugar, se debate cir, estas dos antologías son bilingües (euskara-español), y
sobre el postmodernismo como posible parámetro desde es precisamente por eso mismo por lo que se ofrecen esos
el que leer las poéticas recientes. Responden a estos deba- extensos prólogos como apoyo y contextualización de los
tes y preocupaciones actuales la mayoría de las propuestas poemas que en ellas se presentan. Por tanto, atendiendo a
antológicas coordinadas por Jon Kortazar. La primera de este objetivo, se aprecia claramente ese deseo (o/y obsesión)
ellas tiene el objetivo de dar a conocer a estos nuevos poetas de demostrar que la literatura vasca se puede homologar a
fuera del sistema literario vasco, concretamente en Galicia. las corrientes europeas con más renombre, y (de)mostrar
Para ello, en el año 2000 la editorial Letras de cal publicó la esa supuesta evolución natural de la literatura vasca, como
antología A ponte das palabras: poesía vasca 1990-2000, como un sistema literario homologable y saludable. Iñaki Aldekoa
puente entre estos dos sistemas literarios. Con el mismo ob- nos muestra la evolución de la trayectoria moderna; Jon
jetivo, se publicó también en el año 2004 la Antología poética Kortazar, a su vez, nos muestra la evolución de la trayecto-
(1990-2003), en la que se compilaron poemas de los últimos ria postmoderna. Sea como fuere, estas dos antologías son
años escritos en euskara, gallego y catalán. Tras esta extensa muy recomendables para hacer las primeras incursiones en
compilación, en el año 2005, Jon Kortazar de nuevo tendió los territorios poéticos vascos, y para obtener una idea gene-
otro puente: Un puente de palabras: 5 jóvenes poetas vascos. En ral del panorama poético de los últimos tiempos.
esta antología, Jon Kortazar hace una compilación de esa
nueva generación de poetas que empiezan a abrirse camino *Como en gran parte de Occidente, con el auge del Ro-
en el territorio literario vasco. Estos poetas jóvenes que nos manticismo en el siglo XIX se incrementa el interés por
presenta son Jon Benito, Angel Erro, Igor Estankona, Pello las manifestaciones culturales más populares, y se fomenta
Otxoteko y Castillo Suarez. Poetas que han destacado por la compilación de la cultura popular, y de esta manera, en
una voz propia y como exponentes de ese cambio genera- el siglo XIX se publican varias compilaciones de literatu-
cional y esa renovación estética de comienzos de siglo. ra oral y popular vasca. Pero, todas estas compilaciones de
literatura popular tienen la intencionalidad de diferenciar
Tras esas dos antologías de Jon Kortazar, en las que los poe- esta literatura popular de tradición más culta y moderna (en
mas priman ante la lectura de la poesía, el año pasado Jon sentido europeo).
Kortazar publicó el libro Montañas en la niebla. Poesía vasca
de los años 90, en la que trata la poesía escrita por poetas
que comenzaron a publicar en los años noventa. Es decir,
las nuevas voces de la poesía vasca. En este libro, junto a la
antología de poemas, nos ofrece una detenida lectura de la
evolución de la más reciente poesía vasca, y de las caracte- BIBLIOGRAFÍA
rísticas de la poesía de los autores y autoras escogidos. En Aldekoa, Iñaki. 1993. Antología de la Poesía Vasca, Visor, Madrid.
esta lectura, además, destaca el intento por guiarnos a través Amenabar, Joan. 1983. Euskal poesia kultoaren bilduma (1880-1963), Elkar, Donostia.
Amenabar, Joan. 1983. Euskal poesia kultoaren bilduma (1963-1982), Elkar, Donostia.
de la trayectoria postmoderna de la poesía, con el objetivo Fernández Iglesias, Arantza. 2001. Once (poetas) para trescientos (lectores): (mujeres
de mostrar la evolución de la poesía vasca en esa clave. Jon poetas en el País Vasco), La Palma, Madrid.
Kortazar, Jon (coord..). 2000. A ponte das palabras: poesía vasca 1990-2000. Hitzezko
Kortazar nos guía por los poemas de Rikardo Arregi Díaz zubia: euskal poesia 1990-2000, Letras de Cal, Compostela.
de Heredia, Karlos Linazasoro, Juanjo Olasagarre, Miren Kortazar, Jon. 2005. Un puente de palabras: 5 jóvenes poetas vascos, Centro de
Lingüística Aplicada Atenea, Madrid.
Agur Meabe, Harkaitz Cano y Kirmen Uribe, todos ellos Kortazar, Jon. 2006. Montañas en la niebla. Poesía vasca de los años 90, DVD poesía,
poetas que comenzaron a publicar en la década de los no- Barcelona.
Onaindia, Santiago. 1954. Mila euskal olerki eder I, Karmeldar Idaztiak, Larrea-
venta, pero que ya en estos comienzos del siglo XXI son Amorebieta.
unas voces consolidadas en nuestro panorama literario. Onaindia, Santiago. 1954. Mila euskal olerki eder II, Karmeldar Idaztiak, Larrea-
Amorebieta.
Onaindia, Santiago. 1975. Las cien mejores poesías de Amor de la Lengua Vasca,
De todas las antologías que he mencionado, las dos que fun- Editorial La Gran Enciclopedia Vasca.
Otxoa, Julia. 1990. Emakume olerkariak. Mujeres poetas. Torremozas, Madrid.
damentan su selección de autores y poemas, y que ofrecen Sarasola, Ibon. 1973. Gerraondoko euskal-poesiaren antologia (1945-1964), Lur,
un extenso prólogo con una lectura personal de la situación Donostia.
Varios autores. 2004. Antoloxía poética. Poesia antologia. Antología poética (1990-
y evolución de la poesía vasca, son las antologías de Iñaki 2003): Galeusca, Pamiela, Iruña.

24 Caravansari
Repaso
a la poesía en lengua
vasca de 2006

X JON KORTAZAR

Uno de los datos más notables para quien se introduce en la dad más impactante del año. Castillo Suarez sigue fiel a su
información sobre la poesía que se publica en lengua vasca estética: cotidianeidad y sorpresa unidas en una expresión
reside en el número –escaso– de publicaciones anuales. El del fragmento que se acerca al diario personal.
pasado año fueron siete (o nueve) los libros nuevos de au-
tores vascos. Nos referimos a libros nuevos de poemas de También coincidieron las obras poéticas de dos autores re-
un único autor, incidiendo, por tanto, en las novedades, y cientes en la publicación de poesía. Iván Igartua (1972) dio
excluyendo recopilaciones de varios autores y reediciones, a conocer su primer libro de poemas, Harrizko hiri hau [Esta
o ediciones de autores ya fallecidos. ciudad de piedra] y Juan Ramón Makuso (1961) para quien
Hiri gorazarre (título que encierra una sencilla ambigüedad,
Por ello, si hablamos de novedades de autores vivos la cifra pues significa, a la vez, “Homenaje a la ciudad” y “Homenaje
resulta pequeña. Pero debemos comenzar hablando, preci- a ti”) es el segundo de su trayectoria. Ambos buscan una
samente, de dos recopilaciones de textos poéticos de dos poesía confinada en la ciudad, reflexiva y deudora de la obra
importantes autores de la poesía vasca, que han reunido en de Aresti, más política y social en el caso de Igartua, a la vez
libros los textos poéticos dirigidos a la canción. Xabier Lete que se conjuga con una poesía de la reflexión y más descrip-
(1947) reunía en Abestiak eta poema kantatuak [Canciones y tiva en el caso de Makuso.
poemas cantados] las letras de sus canciones tan francesas, El último trimestre del año trajo, y rompemos con la co-
y Koldo Izagirre (1953) hacía otro tanto en Teilatuko lizarra rrelación del dos, a tres autores que vienen a redondear su
[El fresno del tejado]. En estos tiempos de Internet se dice trayectoria con libros nuevos. Gerardo Markuleta (1963)
que sólo compran discos los viejos oyentes, los que aún no ofrece una poesía mínima, muy apoyada en la sugerencia,
se acostumbran a bajarse la música desde la red. Estos libros y muy cuidadosa con la expresión rítmica en Ezjkaintasunak
conectan de forma clara con ese tipo de público, con aquellas [“Desconocimiento”]. Tras su recopilación de textos que fue-
personas que conocían los discos en que fueron apareciendo ron musicados, Koldo Izagirre, ofrece en Rimmel la visión de
las letras, y que, por fin, las tienen reunidas en un volumen. un padre que ve crecer a su hija, la narración de una historia
En el caso de Xabier Lete, el libro se enriqueció con una personal en la que combina multitud de recursos expresivos
reflexión autopoética y la inclusión de un par de buenas en- (la narración costumbrista, poemas humorísticos, poemas
trevistas que dan noticia de su importancia como escritor. infantiles, textos de fuerte contenido simbólico, elegías y
nostalgias, fe en el futuro) en su siempre cuidado y expresivo
La correlación en torno al número dos seguiría con la cons- euskara. Por último Amaia Iturbide (1961) ha roto el silencio
tatación de la publicación de dos libros de poemas de auto- que mantenía desde 1994. Ha dado a la prensa el libro: Lore
ras. Las obras poéticas de Leire Bilbao (1978), quien publi- mutuak eta tuaren ezkontzak. Flores mudas y las bodas de la saliva
có Ezkatak [Escamas], y Castillo Suarez, que dio a conocer en edición bilingüe publicada en Madrid. Por ello es posi-
su poemario Bala hutsak [Balas vacías], convergen en la im- ble que sea una de las poetas que puedan ser leídas en esa
portancia del cuerpo de mujer, y en la creación de mundos traducción por el público que no sabe euskara. Su poesía de
que unen cotidianeidad y reflexión. Para Leire Bilbao era fuerte sabor simbolista, se tiñe de surrealismo para expresar
su primer libro de poemas, y posiblemente, resulte la nove- aquello que no puede decirse.

Caravansari 25
cofre
Carta inédita de
Manuel Altolaguirre
a Juan Guerrero Ruiz
X ÁNGEL SODY DE RIVAS

Mi buen amigo Mateo Rello me pide que haga una breve de 1925, cuando una noche sevillana, en los jardines del
introducción a esta carta inédita de Manuel Altolaguirre, el Alcázar, conoció al autor de Platero y yo, y su feroz ataque
poeta impresor, dirigida a Juan Guerrero Ruiz, “juanramo- contra él unos años después. De ese primer encuentro entre
niano mayor del reino” según palabras de Guillén, y que me los dos poetas, Cernuda escribiría:
fue facilitada por Carmen Hernández-Pinzón, sobrina-nieta
de Juan Ramón Jiménez. Quienes conozcan el lugar podrán suponer lo que su fondo aña-
diría, en la imaginación de un poeta mozo, a la presencia casi
La epístola, aunque no está fechada, corresponde a la épo- mítica del gran poeta, del maestro considerado como algo divino.
ca en que Altolaguirre estaba todavía en la Imprenta Sur, Naturalmente, creo que no dije palabra, y benevolencia extremada
finales de la década de los veinte o comienzos de 1930. En debió tener conmigo si no me consideró como un completo idiota…
ella, el autor de Las islas invitadas intentaba justificar ante Me sentía como el creyente a quien en un trance sobrenatural se le
Guerrero unos comentarios muy duros vertidos por el poeta permite vislumbrar un rincón del paraíso. **
sevillano Luis Cernuda contra Juan Ramón Jiménez.
En la carta de Altolaguirre podemos apreciar, sin ningún géne-
No es un secreto para nadie, como muy bien apunta- ro de dudas, la gran admiración que éste sentía por el poeta de
ba James Valender*, que las relaciones entre Cernuda y Moguer. Al lector interesado le sugiero leer un reciente artículo
Jiménez nunca fueron fáciles. Sin embargo, se puede apre- aparecido en la revista Ateneu*** de Malgrat, donde se aporta
ciar una enorme diferencia –¿tal vez contradicción?– entre una serie de pruebas inéditas sobre esta afirmación. Y ya, sin
las manifestaciones del primer Cernuda, allá por el otoño dilatar más la introducción, pasamos a transcribir la carta.

*VALENDER, James. “Jiménez y Cernuda: Esquela contra y Réplica”, Insula, núm. 348, noviembre de 1975, pág. 3.
**CERNUDA, Luis. “Los dos J. R. Jiménez”, Poesía y Literatura I y II. Editorial Seix Barral (Biblioteca Breve de Bolsillo), Barcelona, 1971, pág. 292.
***SODY, Ángel. “La admiración de Manuel Altolaguirre por Juan Ramón Jiménez. A través de un amplio recorri-
do epistolar (1926-1936). I”, Ateneu, núm. 35, hivern-primavera de 2007, págs. 33-44.

NOTA DE LA REDACCIÓN
Recordamos a los lectores que pueden recuperar en nuestra edición digital el poema inédito de Juan Ramón Jiménez, “Tarde”, publicado en el número 1 de Caravansari.

26 Caravansari
imprenta Sur
San Lorenzo, 12.- Málaga

Queridísimo Juan Guerrero:

Naturalmente que no puedo estar de acuerdo con Cernuda.


Ya le dije a él lo que sentía su falsa actitud con Juan Ramón.
Él que tanto le debe, como todos nosotros, no puede sentir
lo que decía. Demasiado sabe que Juan Ramón es nuestro
más grande poeta de siempre. Yo así lo creo.

Pero ¡no importa! Cernuda es también un poeta verdadero


y se le pasará ese encono pueril. Seguramente fué (sic) lo
del diletantismo del xismo, que decía Juan Ramón en su
diario lo que le molestó. Una niñería. Yo soy muy amigo de
Cernuda y me ha enviado su Elegía que es magnífica, me
ha gustado mucho.

Lo que me gusta también mucho aunque con Valores muy


diferentes de fondo y forma es lo últimamente escrito por
E.(milio) Prados. Yo le animo a que envíe para ese número
de selección de “Verso y Prosa” algo de ello. Él lo hará con
mucho gusto pues yo sé lo que quiere a su revista, pero es
tan cuidadoso en los detalles últimos que sin esperar lo suyo
yo le envío tres poemas míos.

Si le gustan publíquelos los tres, y si no tuviera sitio para


tantos, publique lo que prefiera. (Me gustaría que el dedica-
do a H. K. saliera desde luego).

Gracias por todo, mi querido amigo, y reciba un abrazo de


su afmo.

Manuel Altolaguirre

Caravansari 27
monedas de niebla
Jordi Virallonga
(Barcelona, 1955) es poeta, traductor, estudioso de la literatura y promotor de poesía. Ha publicado los libros de poemas A la voz que
me acompaña (1980), Saberte (1982), Perímetro de un día (1986), El perfil de los pacíficos (1992), Crónicas de usura (Premio Ciudad
de Irún 1997), la antología Llevarte el día a casa (2000), prologada por José Hierro, Los Poemas de Turín (2001) y Todo parece indicar
(2003) con el que obtuvo el Premio Valencia de Poesía del mismo año. En su faceta de traductor destaca la antología Sol de sal, la nueva
poesía catalana (2002) y como ensayista José Agustín Goytisolo, vida y obra (1992). Ha sido incluido en el libro Por vivir aquí. Antología de
poetas catalanes en castellano (1980-2003). Actualmente ejerce como catedrático de filología española en la Universidad de Barcelona.
Es cofundador y presidente del Aula de Poesía de Barcelona.

SALIR DE CASA…
NO PIENSAS NADA
Salir de casa para encontrar
un camino repetido no es en vano. No piensas nada,
que un perro no es ninguna foca,
No le preocupa ser quien pasa, que un elefante cruzó los Alpes,
que el agua llegue al mar, que ocurrieron cosas curiosas
sino que deje de ser dulce y de ser río. cuando tú no estabas.

Si pensara, como Rilke, la muerte, Te entró polen en los ojos,


qué inusual, pequeño gozo, sería morir, un pensamiento gris color de agua,
frescor de oler pinaza húmeda, veinte años
pero la muerte no es la muerte, es un muerto, tenías por entonces, luego,
y habita en el recuerdo de algo vivo, es una historia repetida
como un ojo en el salitre de la puerta. entre los seres humanos,
el deshielo lento e imparable.

Hoy eres la serpiente que guarda


las maderas podridas del naufragio,
y no buscas escapar ni puedes
ni sabes qué hiciste mal,
seguramente nada,
sólo temes perder tu último tesoro.

(Inéditos)

Carlos Vitale
Nació en Buenos Aires en 1953 y reside en Barcelona desde 1981. Entre otros libros, ha publicado Unidad de lugar (1976-1997), (Editorial
Candaya, Canet de Mar (Barcelona), 2004). Los poemas “La respuesta adecuada”, “Pasos en la buena dirección” y “La cuesta del tiempo”
aparecieron en el diario ABC el 22 de enero de 2005.

LA PARTE POR EL TODO

Yo soy Nadie, ¿tú quién eres? Emily Dickinson

La respuesta adecuada Libre de polvo y paja En cabeza ajena

Responder al hielo. ¡Exceso de pureza! De todos modos mis sueños están


No con sonrisa, sino con misterio. ¡Primicias de corrupción y goce! en vosotros.

Pasos en la buena dirección Cosecha lenta La cuesta del tiempo

Estalla la condena: subasta Tendré que esperar a una flor Parte en dos la tribulación.
del límite. tardía. Mitad en cada bolsillo.

28 Caravansari
Alberto Hernández
Nació en Calabozo, estado de Guárico (Venezuela), el 25 de octubre de 1952. Poeta, narrador y periodista. Egresado del
Pedagógico de Maracay, realizó estudios de postgrado en la Universidad Simón Bolívar en Literatura Latinoamericana.
Fundador de la revista literaria Umbra, es colaborador de revistas y periódicos nacionales y extranjeros.
En el año 2000 recibió el Premio Juan Beroes por toda su obra literaria. Ha representado a su país en diferentes eventos
literarios: Universidad de San Diego (California, Estados Unidos) y Universidad de Pamplona (Colombia). Es miembro del
consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo. Se desempeña como secretario de redacción del
diario El Periodiquito de la ciudad de Maracay, estado de Aragua.
Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al árabe.

SENTIMIENTO MUTUO ABISMO

Un hombre de infinita edad se une a una muchacha. 1

Vale decir que la detesta –como ella a él–; Limo de lo hondo. Por estos parajes es difícil existir.
Son tantos los extraviados, los amansados por el clima.
entonces Miro con ojos muertos todo lo que nos circunda.
quien acude a este poema La profundidad siente la caída de la carne.
lee los papeles de una herencia y se tropieza
con el peso Entonces, los que quedamos en el borde anudamos los músculos,
de la traición en los ojos. rezamos en silencio.
Una bestia circular marea el aire. Cae con todo su plumaje
a nuestros pies cubiertos de barro.

2
PESADILLA
La ciudad –desde el mirador– muestra el pasado de una guerra.
Ya de noche, cuando también es nocturno el desaliento, Allá abajo los cuerpos descompuestos se elevan
el odio saca sus bestias a paseo: en los picos de los zamuros.

Un mordisco letal. Son tantos los muertos, nos sabemos en ellos.

De regreso al reposo desnudo, 3


la pesadilla se anuda sobre el lecho.
Los que vamos a morir
tendemos los brazos al cielo: el abismo ordena el bullicio,
lo corrompe.

ODIO (De Los ejercicios de la ofensa, inédito)

Cuando la patria es un escupitajo,


sólo es posible sentirse bofetada.

Caravansari 29
Rodolfo Häsler
Nació en 1958 en Santiago de Cuba y desde los diez años resi-
de en Barcelona. Tiene editados los siguientes libros: Poemas
de arena (Editorial E.R., Barcelona, 1982), Tratado de lican-
tropía (Editorial Endymión, Madrid, 1988), Elleife (premio Aula
de Poesía de Barcelona 1992, Editorial El Bardo, Barcelona,
1993), De la belleza del puro pensamiento (beca de la Oscar
B. Cintas Foundation de Nueva York 1993, Editorial El Bardo,
Barcelona, 1997), Poemas de la rue de Zurich (Miguel Gómez
Ediciones, Málaga, 2000), Paisaje, tiempo azul (Editorial
Aldus, México D.F., 2001), Cabeza de ébano (Ediciones Igitur,
Montblanc, 2007) y Antología poética (Editorial Pequeña
Venecia, Caracas, 2005). Ha publicado la plaquette Mariposa
y caballo (El Toro de Barro, Cuenca, 2002). Ha sido inclui-
do en la Anthologie de la poésie cubaine du XXè. siècle (Les
Éditions Patino, París, 1997), Nueva poesía latinoamericana
(Ediciones de la U.N.A.M, México D.F., 1999), Antología de
la poesía cubana (Editorial Verbum, Madrid, 2002), Poemas
cubanos del siglo XX (Ediciones Hiperión, Madrid, 2002),
Los poemas de la poesía (Editorial Praxis, México DF, 2003),
Por vivir aquí. Poetas catalanes en castellano.1980-2003
(Bartleby Editores, Madrid, 2003) y Barcelona. 60 poe-
mes des de la ciutat (Eumo Editorial, Barcelona, 2004).
Ha traducido la poesía completa de Novalis, minirelatos de
Kafka y es codirector de la revista Poesía080 de Barcelona.

II
Asciende, sólo asciende
hasta el buche candente de la caverna,
fuego que distingue el hallazgo,
si se pudiera detener por un momento
la asfixia del corazón,
CINCO FUEGOS un pastel de violetas, un salero de rosas,
una gruta en apremiante deseo,
La voz oscilante se empeña en arder, húmeda flor que deshoja los sueños
un lirio denso en su ascenso helicoidal,
entrando en la casa y en el jardín, un rasguño en el brazo, la fuerza mermada
un colibrí vibra en la visión, de tu muñeca, en un tapiz medieval
dobla su misterio al pronunciar la palabra se sienta la liebre que mordisquea el libreto,
que esconde maravillas, el crótalo que marca una danza estrellada
es un decir, marca un punto en la memoria,     acumula la fuerza de su veneno,
un aljibe, una conmoción. un poder para rechazarlo,
un matiz de plenitud,
Se esfuma el estupor como un trigal un delfín retenido en el lecho del aprendiz
arrasado por el fuego,         sopla su lengua fulminante,
prende el fuego hechicero, oscuro despojo, ligero ardor salado
llama sanadora despierta la escritura en el jaspe de la pronunciación,
de su retiro, soplo limpio de la virtud. me induce a masticar un ascua tuya.

Rueda del pavo real, árbol rotando  


que desviste el pistilo
para acrecentar el escozor.

Te creces en el aire, únete al aire

que es incienso y es humo,


el conocimiento regresa
al cuerpo preñado,
dominio aéreo, un peso, el crepitar
de una brizna de estopa, un parpadeo,
un perro que aventaja al viento
creyéndose mercurio, en la centella,
una frase compite con el bosque
y en su travesía me deja sin sabor.

 
30 Caravansari
 
IV
Me introduzco en el núcleo, en el ovillo del mar,
un enhiesto hipocampo de pelo oscuro
pasa por la ranura del espejo.

El aire se tiñe de azufre brioso,


un gesto sazonado de consonantes, un quite al azar.

Y si fuera un león que me busca:


trataría de comerme lo que cabe en las manos.

Los cipreses se mecen como cipreses preñados,


III un descubrimiento milenario en la luz del mediodía,
El pulso del sol el marco de tu infancia, la mano herida,
apremia la florescencia de marzo, los libros ordenados en la estantería
mes para rogar, el ángelus de Millet, tienen el brillo fresco de un mordisco inesperado,
llueva, llueva sobre las cabezas, la risa, un columpio donde mecer el milagro.
llueva viento lejano
al arrancar el azahar, llanto del néctar El fuego se apodera del castillo de la carne,
por la repetición de los ciclos, caracol servido en salsa picante,
la seca respiración, lo que se amasa el elegido duerme sobre un cuchillo
sin rechistar, es la cosecha. de hoja mellada, un tajo se anuncia en el momento.

Llueve sobre la superficie abrasada La insólita presencia del monarca tuerce el asiento,
una opción, lágrima gótica, rastrojo, una recámara por estrenar, un sinfín de manuscritos,
la maleza del monte se pronuncia: salvia y tomillo.
un fragmento del campo de Mallorca,
la petición, el regreso, una amatista Acércate al espléndido paisaje,
en el plato, sin miedo a romperse, te espera un vuelo flamígero en la combustión del sol.
el alma se alimenta en un lugar incierto,
lejos de la unidad, en el enjambre.  

Despliega la tela, el señuelo,


nada hace pensar en un día de suerte,
la hoguera es grande, el amor
es la carnada erizada en la mano.

La aguja exige un hilo más fuerte,


una copa de cenizas
para el cabello del señor,
el viento ulula en la caja cerrada
donde nada el pez, un horóscopo
luce el pergamino del tiempo,
un golpe derriba la punta del laurel,
un verso que acaba por llamarte:
no sé. LA CICATRIZ

Una estrella de mar en movimiento


se adentra en la pirámide del dolor
y tritura el empuje de los cinco dedos.

Ni una pizca para el asombro, sereno,


el peso de la mano poderosa
hurga en la carne mansa del entregado.

Cinco improntas blancas de mi propiedad,


la urgencia de la divinidad, la razón, el horizonte
es una llamarada de esparto, una brecha,
un puñado de amor. No se desdobla, no exige,
un hombre transformado cierra los ojos
y viste el vértigo de su destino.

El fuego de la carne borra la huella,


se arrima a su jergón de luz.
Moja el tallo largo de la canela.

Caravansari 31
José Luis García Herrera
Técnico químico-alimentario, poeta y crítico literario, nació en
Esplugues de Llobregat (Barcelona) en 1964. Fue miembro de la
Academia Iberoamericana de Poesía en Barcelona y coordinador
de los premios literarios “Ciutat de Sant Andreu de la Barca”. Ha
publicado los libros: Lágrimas de rojo niebla (1990, Premio “Vila
de Martorell” 1989), Memoria del olvido (1992), Los nuevos poe-
tas (1994), Código privado (1996), La ciudad del agua (Premio
“Elvira Castañón” 1997), Los caballos de la mar no tienen alas
(2000, Premio “Villa de Benasque” 1999), Spelugges (2002), El
guardián de los espejos (2004, accésit Premio “Víctor Jara” 2003),
Las huellas del viento (2005, Premio “María del Villar” 2004), Mar
de Praga (2005, Premio “Blas de Otero” 2004), La huella escrita
(2007, Premio “Mariano Roldán” 2006) y Las huellas en el laberinto
(2007, Premio “Ciudad de Benicarló” 2006).

PERLAS ENSANGRENTADAS TREN DE MITJANIT

A Carlos G. Berlanga, in memoriam A Carles Sabater, in memoriam

Anochece la mañana. La ciudad Con la noche reflejada


se libera de las viejas ataduras, en la luna redonda de los vasos
del viento opresor de la nostalgia. contemplo las redes rotas
El cacique del miedo de la vida que se fue, las viejas heridas
ya no reina detrás de las máscaras. causadas por las uñas rojas
Los días grises caen del calendario de los amores que perdí en los andenes.
como pétalos de sangre, Historias que no recordaré
como flores pisoteadas. porque siempre huí hacia adelante,
Bajo los túneles de las estrechas calles temeroso de caer en el mar de la locura,
un nuevo lenguaje abre las puertas de ahogarme en una sola carne de mujer.
a las estaciones de la libertad;
y ángeles del lado oscuro Busco en el fondo de los vasos
escriben en rojo las palabras la respuesta a todos los sueños
que dormían en la región del frío. no cumplidos; a todas las horas
Anochece la mañana que pasé esperando una oportunidad
y cada rostro en el espejo es una multitud. para escapar de las redes rotas del fracaso.
En un escenario de locos Bebo lágrimas de alcohol, voces lejanas
hay voces que escapan por las venas de la radio, escondidas en las costuras de mi corazón.
sembrando la semilla de la rebeldía, Y escucho en los andenes mis pasos sin mí,
sembrando la fiebre de la juventud. los pasos perdidos en la niebla, en el viento
Anochece la mañana y alguien, que trae el rumor de todas las derrotas.
con los ojos pintados de resaca,
escribe canciones nada cotidianas, Sentado en el banco de una estación solitaria,
traza leyendas urbanas en su mente y asegura escribo el testamento de quien espera morir
que decir Olvido es decir Alaska. sin memoria, con una mano
Anochece la mañana y un joven, sobre el pasaporte al olvido,
acodado tras el hielo de la barra, esperando la llegada de una mujer
contradice a Machado: que deje sobre mi sombra
como perlas ensangrentadas los días pasan, la condena de un amor imposible
nada queda y todo cambia. y un billete de ida al sur de los infiernos,
en el tren de medianoche.

32 Caravansari
SIETE VIDAS

A Antonio Flores, in memoriam

Sé que un día caeré,


que tropezaré con la arista afilada
de la última piedra
y ya nada podrá levantarme. Lo sé.
Quizá, por esa rara razón,
quemo la vida entre mis labios
y me aferro al mástil de la suerte
con la rabia del náufrago.
Aquí estaré, en una esquina del mar,
con el horizonte cosido a mi espalda,
con la luz del amanecer
pisándome los talones.
Sé qué caeré. Pero nada
le deberé al patriarca de la vida
cuando lo haga. Jamás
me atrapará con las manos
en el arcón de la nostalgia. La prisa
no es un don, ni es flor del mal.
Llevo en mí el espíritu de las rosas
y consumí la vida pensando que la muerte
era un arcángel negro en el corazón de otros.
Inmortal me recuerdo bajo la noche estrellada,
con el horizonte cosido a mi espalda
y una carretera alejándose de mi sombra.
Escuché voces pero no les hice caso.
Hice de mi voz mi causa y mi leyenda.
Sólo sé vivir de una forma, a mi manera.
Sé que caeré, que caeré sietes veces.
Soy un alma de la noche,
como los gatos.

(Del libro inédito, La aguja en el vinilo)

Caravansari 33
El poeta Màrius Sampere
X JORDI VALLS

L’obra de Màrius Sampere desperta més que curiositat, més que pontanis dels poetes catalans. El poeta i crític Vicenç Llorca va
estranyesa propiament dita, més que dialèctica introspectiva; i fer un estudi editat en format de llibre, L’obra de Màrius Sampere,
m’animo a dir: passió. Passió per la lectura, passió per la música, assaig de revisió del realisme històric, on aclareix les dimensions
passió per l’art i per tot element anecdòtic o transcendent que de la poesia de Sampere amb aquestes paraules: “la cosmovi-
enalteix la humanitat com un valor intrínsec. Per tant, tot el que sió se centra en el vitalisme, en l’afirmació del flux temporal
ell aboca al paper blanc acaba per contagiar el receptor dels i factual d’una realitat dinàmica, talment com la consciència
seus versos, i aquest és el principal motiu que m’empeny a es- existent”. Més endavant encara, hi escriu: “L’encreuament que
criure el present article. Màrius Sampere va néixer a Barcelona s’esdevé entre els elements concrets i vivencials amb uns altres
al 1928; és un nen que ha viscut la guerra amb ulls de nen –els abstractes i transcendents constitueix un dels trets més mera-
seus són, per cert, de color blau–. A les primeres fotografies de vellosament xocants de la seva obra ». Llorca ens deixa bastant
Sampere espurna una innocència que fins a l’edat adulta no ad- clar que l’origen de les motivacions de Sampere no respon als
quereix aquell gest característic de la seva mirada incisiva. Però estudis previs que havia fet la crítica de forma tan arbitrària.
encara és un nen que haurà de viure desavinences familiars És a partir dels anys 80 que la poesia de Sampere comença a
entre els seus pares, que canviarà d’habitatge, del Guinardó a assolir un reconeixement merescut a mans d’Alex Susanna i
Sant Adrià del Besòs, que viurà empès pels adults cap a un edicions Columna.
món brusc i difícil, però que davant de les primeres emocions
en sentir les òperes de Wagner per la ràdio, de compartir sen- Pati Llimona 1995. Acaba la presentació del llibre La cançó de
sibilitats i lectures amb la gent que es va trobant al seu camí, la metamorfosi. No he entés gairebé res, però estic fascinat per
s’imposarà una voluntat de superació personal que el durà a les la força dels seus poemes. Espero a la cua per tal que em signi
més altes cotes de la literatura catalana actual. el llibre i aprofitar per a saludar-lo personalment. Sampere
sempre té una paraula per a tothom i tothom li’n demana
Ara som a Santa Coloma de Gramenet; al mes d’Octubre, alguna; el ritual s’allarga bastant. Quan arriba el meu torn,
s’organitza una setmana cultural anomenada “Samperíades”. li demano la signatura corresponent, la resposta de Sampere
Màrius Sampere ha passat gairebé tota la vida a la comarca del em deixa sense paraules. Em demana, amb la seva mirada
Barcelonès Nord. Ara, poc a poc, arriben els reconeixements inquisitiva quin poema del llibre m’ha interessat més, encara
(és el tercer any que s’organitzen aquestes “Samperíades”) i no l’he llegit, improvisso el poema de la pàgina 36, “Signeu
ho fan per dos motius: d’una banda, emmarquen els “Premis aquí”. Sampere potser s’ha sorprés per la meva intuïció, jo
Internacionals Màrius Sampere”, i de l’altra es vol oferir una diria atzar, i em regala amb la seva dedicatòria la paraula
dimensió popular del poeta i acostar la seva poesia a la socie- “poeta”. No li estaré mai prou agraït.
tat colomenca. Dia 18, dimecres d’Octubre de l’any passat,
Marató Poètica amb la seva obra. Espai: Biblioteca Central, Màrius Sampere és un poeta que ha estat capaç de trencar
Jardins de Can Sisteré. Arriba una escola, Sampere els escolta amb la tradició d’una forma prou honesta, però no per això
atentament, un a un, els nens llegeixen els seus versos. Més menys arriscada. A Demiürgia aconsegueix arrodonir el seu
tard, ens anem afegint els poetes i amics que el coneixem i discurs, arribant a una fita que es correspon a tota una obra
admirem per retre el nostre particular homenatge. Els ulls de exigent, que creix com molt bé defineix Sam Abrams: “l’obra
Sampere són inescrutables, només quan acabem de llegir go- poètica de Sampere forma un tot orgànic i coherent, és com
sem acostar-nos per demanar-li si ho hem fet bé. Amable, ens una espiral ascendent que, de llibre en llibre, puja envers una
diu que està emocionat, tot i que costa creure-ho, amb aquest fita enlairada mentre eixampla l’esfera de les seves corbes”.
seu caràcter més donat a l’escepticisme que a suportar adula- Però encara és capaç de superar-se amb Subllum i tots els lli-
cions. Potser se’n riu de nosaltres, però avui particularment bres que vindran amb la seva nova etapa (ara, a l’editorial
l’he vist força satisfet. Proa), fins als nostres dies. L’últim llibre editat, Ens trobarem a
fora, sembla convidar-nos a una impossible transmigració. Un
Màrius Sampere ha estat un poeta força oblidat i menystin- graó més en la lluita de Sampere amb el Límit i els seus propis
gut per la crítica literària; de bon començament, el van situar límits, un repte semblant al del capità Ahab contra el Leviatà
en un corrent anomenat “realisme històric”, amb el que ell, personificat de la balena blanca. Ratllant el nihilisme de l’ho-
pel seu tarannà independent, no s’hi sentia identificat. L’auge me modern, la poesia de Sampere adopta un discurs gens dis-
i la caiguda d’aquest corrent de pensament literari va agafar tant envers els plantejaments d’altres poetes contemporanis,
descol·locat al poeta davant d’una crítica precoç, massa entot- com ara John Ashbery, Seamus Heaney, Lehuda Amikhai,
solada en els debats acadèmics i poc atenta als moviments es- Derek Walkot, Yves Bonnefoy… cal donar més pistes?

34 Caravansari
Edu Barbero

MARE, NO EM RENYIS

Mare, no em renyis, sí, ja sé


que m’he fet vell,
però jo no he sigut!

Jo no he sigut, deia d’infant


ben protegit per les primeres clarors.
Per què no dir-ho ara, al recer
de les últimes ombres?

Les joguines trencades per terra,


tot fet malbé, fill, no tens remei!
Mentida, mare,
ha estat aquell, no el veus com fuig?

I sempre aquell, mare, el mateix que et va desfer


el llit, el pare gras, el dimoni pelut
que ens roba la força i la bellesa.

Potser és just, no ho sé pas: li devíem


l’alè, la pell llisa i fresca, fins i tot
el goig immens d’estimar-nos. Però
jo no he sigut, mare. No em veus?, mira’m,
jo ja vinc
a poc a poc, amb bastó.

(Inèdit)

Caravansari 35
Jordi Boladeras Sancho
(Sant Vicenç dels Horts, Barcelona, 1960) és llicenciat en Filologia
Catalana. Treballa com a cap d’Imatge i Comunicació d’Agrupació
Mútua. Ha publicat els llibres de poemes Versos dispersos (Premi
de Poesia Ciutat de Benicarló 2003), Llibre d’arribades (Premi de
Creació Literària Joan Ramis i Ramis de l’Ateneu de Maó 2005) i
No ho sé (Premi de Poesia Joan Llacuna Ciutat d’Igualada 2005).
L’any 2006 ha estat guardonat –entre d’altres– amb el Premi de
Poesia Goleta i Bergantí d’El Masnou, pel recull La pell de l’aire
(Viena Edicions, 2007) i amb el IV Premi Sant Celoni de Novel·la
Breu per L’intrusista.

LA FI DE LA HISTÒRIA IN VINO VERITAS

Lleves el tap de l’ampolla de vi


A la paret hi havia quedat devotament, en silenci, i l’aboques
una clapa més clara i el clau. en un decantador tan lentament
Maria Barbal, que a contrallum sembles un alquimista
Pedra de tartera –l’or del raïm, en què ens convertirà?
Sort de l’oxigen, déu prodigiós
Pintem sovint les parets de les cases que airejarà, en els preàmbuls del tast,
i en el moment de llevar els vells retrats no tan sols les aromes polièdriques
ens adonem que el color de les clapes de vells ferments sinó els llargs monòlegs
ja no contrasta ni amb la intensitat embotellats, corromputs per l’asfíxia
ni amb el pigment dels desigs d’anys enrere. encapsulada entre el suro i el vi
Un ocre més clar o un groc poc menys fosc –entre la claudicació i la sang.
–irrellevants, posats a comparar-los Som còmplices de la taula parada
amb la pintura original– ens menen i d’una copa a vessar de cauteles.
a un pensament: que el temps ja no transcorre En les tovalles de la convivència
tan incisiu com abans, quan deixava també hi ha molles d’engany, pors i llànties
la poderosa petja del seu pas d’una tan pulcra hipocresia extrema
a les parets. Sempre hem donat la culpa que, abans de beure’ns el vi, pactarem
al temps hostil que ens estova i dissipa una vetllada distesa i un brindis
com als pinzells banyats en l’aiguarràs amable, un “per nosaltres!” ja inviable.
dels dies glaucs, viscosos de rutina;
dies en què la sola escapatòria
és decidir que ens cal tornar a pintar,
després de claudicar, des del mutisme,
per comprovar civilitzadament
que ni els retrats ni els quadres vells o nous
no amaguen res que no sigui l’amorfa
capa uniformadora de l’estòlida
i anunciada fi de la història.

NEVA A DINS DE CASA

Els que hem escrit a la neu amb bastó


sabem com és l’hivern, com ens consterna
el desconcert innocent de les volves
que el vent desprèn del cel, indiferents
tanmateix al rigor amb què ens sepulta
el full en blanc, el mantell nivi. Mots
trencadissos, glaçats, que no ens sostenen,
com aquests que avui escric, ara que neva
i que m’enfonso, sol, fins als genolls,
en el camí que em porta al prat nevat
del pensament. M’he deixat el bastó,
fa fred, cap rastre humà on abrigar-me.

36 Caravansari
Sònia Moll
Sònia Moll Gamboa va néixer l’abril del 74 a Barcelona en una LES COSES QUE NO DIUS
família nombrosa. De la mare, xilena, n’heretà el gust per la cul-
tura popular, i del pare, poeta i narrador menorquí, l’interès pels Les coses que no dius obren escletxes
clàssics, per la poesia i per la llengua. És llicenciada en Filologia damunt la pell estoica. Llisquen, àvides,
Catalana per la Universitat de Barcelona i treballa des de fa 9 pels rius de sang del cos, i no s’aturen
anys com a professora de català per a adults i com a correctora fins que troben racons que desconeixes.
per a diverses editorials. Ha rebut alguns premis en certàmens
literaris locals i té publicats uns quants contes i poemes, a més S’hi queden. Te’ls esquincen. Però tu
de la novel·la juvenil L’últim estrip d’aire (Cruïlla, 1998). no te n’adones. Parles fort, i rius,
i aconsegueixes ignorar la pena.

S’hi queden tant de temps que en perds el compte.


I GUARDO LA VERGONYA DINS ALFORGES Són coses que no vols, o vols i dols,
però t’estimes més aniquilar-les
Cos meu, –almenys, tu creus que ho fas; però revénen:
he nascut per mirar-te sense veure’t,
per guardar la vergonya dins alforges revénen en el plor dels dies grisos,
en un lloc imprecís de les entranyes. en l’ofec dels diumenges a la tarda,
en epílegs d’estius d’adolescència,
Ignorar-te és saber-te i no sentir-te, en preludis d’hivern sense esperança.
oblidar que existeixes, que hi ets sempre
i que et tinc (a desgrat de mi i de tu). Les coses que no dius tensen els músculs
i s’instal·len al cor de les genives
Voldria esmicolar els miralls del món, amb el gust de la pols i de les hores
el mirall de la cambra i el dels ulls que has deixat escolar-se sense esma.
que em miren i em mesuren i em suspenen. Hi ha una olor agredolça al tou dels dits
Trencar-los tots alhora, per trencar-me –olor de resclosit, de por, de sexe–.
de riure quan ressoni el foll brogit
de la meva victòria. Les coses que no dius fan mal als polsos.
Plorar I a les dents. I a les mans. I a les orelles.
després, potser, pel jo perdut, per l’ànima
perduda i enyorada d’aquest cos, (Inèdit)
que es sap vençuda.
No hi ha res llevat
de tu i de mi, i res no s’hi compara;
i tanmateix no et vull, o et vull i dolc,
i guardo la vergonya dins alforges
en un lloc ignorat de les entranyes.
TERANYINES
(Inèdit)
Teranyines al fons del paladar,
com filferros. Silencis embrutits
i malsons infantils sota les mantes.

«Si calles i empresones l’aire al pit,


la por se n’anirà sense trobar-te.»

La teva pell de nena amaga un monstre


que no apareix als contes que t’expliquen.
En coneixes el rostre i el respir,
i saps que es recargola en el teu centre
com una serp immunda.
Calles, doncs,
aferrada al conjur que ha de salvar-te,
i exilies el cos que han profanat
(li negues l’existència,
el tacte).

El dia que podràs estimbar el fàstic


en l’abisme del cos
ja no et caldran
conjurs irreductibles.

(Inèdit)

Caravansari 37
POR ESCRIU-ME

Martellets insistents Escriu-me quan arribis allà on sigui,


a tocar de les temples. on et dugui el desig, o el cansament,
Defora, quietuds sense repòs o totes dues coses. Parla’m sempre,
esperen per clavar-me dentegada. que necessito versos i paraules
Em quedo en el llindar del pànic, única per omplir-me aquest tros de soledat
drecera entre la mort i jo, i provo que enverina els camins secrets del cos.
d’aturar el remolí d’un pensament
que no em pertany. Agafaré les lletres que m’enviïs
i en faré una flassada acolorida
Els vidres de la por –encara tinc aquella por del fred
m’escampen a bocins que em recorre la pell a mossegades;
damunt l’estora. el fred que ve de dintre, de l’arrel
d’algun dolor ofegat que encara ignoro–.
M’ensorro en un instant
com un castell de cartes. Amb la tinta que en quedi, pintaré
grafits estranys per les parets del somni.
(Inèdit) Així podré ofegar aquest buit de tu,
i el buit de mi i el de la terra molla
que sé vençuda sota els peus de fang,
que no m’aguanta.

REPRENC LA VIDA Escriu-me, no t’oblidis del meu nom.


Quan ja no em quedi res on aferrar-me,
Reprenc la vida en el mateix instant m’arrauliré a la panxa de les lletres
on vaig deixar-la. Torno a respirar. i em quedaré quieta, mentre espero
M’enfilo al pic del somni per deixar que em facin oblidar que no són res,
que rodolin avall les mesquineses tret d’un miratge inútil que no em salva.
els anys obscurs.
Reprenc la vida allà
mateix, al punt de mitja tarda, tebis
oratges esvaint els núvols d’aigua.
–A estones perdo l’aire, i em mantinc
penjada en el no-res, cap per avall;
llavors em deixo caure i em capbusso
dins del mar a l’hivern, tancada a l’illa,
i el fred es converteix per primer cop
en el meu aliat: em redibuixa,
em recupera el cos i el concilia–.

En un avui sense demà reprenc


la vida, i em permeto de vegades
algun “m’agradaria” enyoradís,
xiuxiuejat a cau d’orella.
Prenc
un altre cop la vida, desnuant
els cabdells d’enyorança que m’ofeguen
i encalmant el dolor dins d’una tassa
de silenci.

Retrobaré les mares que he perdut.


N’estic segura.
Edu Barbero
(Inèdit)

38 Caravansari
María do Cebreiro
(Santiago de Compostela, 1976) es escritora e investigadora en el ámbito de la Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Fruto de
su trabajo en dichos campos, ha publicado los ensayos As antoloxías de poesía en Galicia e Cataluña (Universidade de Santiago de
Compostela, 2004) y As terceiras mulleres (Galaxia, 2005). Ha coordinado las antologías A poesía é o grande milagre do mundo / Poetry
is the world’s great miracle (P.E.N. Clube de Galicia, 2001) y Damas negras: música e poesía cantada por mulleres (Xerais, 2002). Su obra
poética se compone de los siguientes volúmenes: O estadio do espello (Xerais, 1998); (nós, as inadaptadas) (accésit al XXI Premio Esquío
de Poesía en lingua galega; Sociedade de Cultura Valle-Inclán, 2002); Non queres que o poema te coñeza (II Premio Caixanova de Poesía
2003; P.E.N. Clube de Galicia, 2004); O barrio das chinesas (O Correo Galego, 2005); Os hemisferios (Galaxia, 2006).

ALTO O FOGO FECHADO ESTE LUGAR

Non era un cemiterio. Aquel era o lugar –De onde eran os teus pais?
Tiña portas. onde un home lle dixo
A primeira levaba “son covarde”, –De despois, de moitísimo
directamente ao espello. mentres ela pensaba despois. Aproximadamente,
Na segunda, o pestillo “agora non”. de cando van e pechan
non nos deixou saír. Son as palabras a canteira. E a terra estoupa
Case non houbo sangue. máxicas: toda, sen que a miren.
Non quedaron sinais. abren e pechan cousas.
El quixo resolver Como o amor. (El era de onda o viño.
todas as miñas dúbidas. Era unha porta antiga. Da explotación. Das minas.
Como se din as nubes? Non se pode pasar. Das paisaxes da lousa.)
Como se din as tempas? Dividían os mortos
A súa descrición entre pobres e ricos. –Non pisaches a lúa.
avanzou sen descanso, Como agora.
en orde descendente. Ela tiña un vestido –Pódese coñecer o que non ves.
Era visto. De súpeto, que despois quedou
a voz da profesora. vello. Úsao para durmir. (Os cegos ven a noite.
Levei o dedo Unha tira de seda A lingua queda impresa.)
aos labios. El pechábame e debuxiños rubios
os ollos. Había polas mangas abaixo, –Na memoria?
unha intensidade lonxe do corazón. –Na mente.
pouco común O narrador dicía:
no seu xeito de mirar. xa se lles pasará. –Vives nunha cidade,
O daquelas persoas pero a lingua aparece como aparece o amor,
que ven algo como aparece a moza que camiña onda ti
e cren que o viron todo. e pasa sen mirarte.
Non o puido aturar. LOVESONG
No fondo, era un guerreiro. Á lingua non lle gustan
Sempre amei os feridos. E para que o poema as rúas cheas de xente.
“Ti primeiro”. Tan lento. poida escapar da páxina:
“Non me mires así”. hai que termar do alento, –Gústanlle as avenidas?
Despois dixen que non, cavilar moi a modo
que non quería. en Spinoza, –Gústanlle as cousas longas coma séculos.
Hoxe, no teu país, escribir noutra lingua
un grupo armado as palabras de amor –Non marches. Dime algo.
asinou unha carta. (por exemplo, dicir
Era de amor, xa sabes: exactamente iso: Un bico.
a cousa dos finais hold your breath
(adeus, adeus, din sempre very slowly –Terás tempo?
os que se necesitan). and think of Spinoza),
A razón sempre foi citar sen ir ás fontes, –Dime o que se che ocorra.
o meu único límite. tentar averiguar
Son malinterpretada. quen foi Jack Johnson, –O primeiro que pense?
Como se dirá paz. recitar en francés de Montréal,
dicir un verso longo –Mándamo, e despois dime
e non saber moi ben se chegou.
que significa
converter este –Chegou.
espazo
nunca caixa de son –Os bicos atravesan os espellos.
arrimar a cabeza á caixa
do teu tórax, –Non os creban. Escóitote
despois pechar os ollos, e o espello faise auga,
escoitar. faise vento.

Caravansari 39
Claudio Pato
(Ourense, 1962)

“Dende o principio o espírito está afectado pola maldición de estar “cargado” de material,
que aquí fai a súa aparición en forma de axitados extractos de aire, son, é dicir, linguaxe.”
A ideoloxía alemá. Marx

1.VARIACIÓN Nº 9
Sobre o corpo emporcallado da linguaxe

sendo (nin tan sequera unha trampa no decorrer do vehículo ianqui “spirit” sobre o
fondo da piscina) o centro do miasma á vez que o talo das xerberas outra superficie.

agora o que fas coa escrita é tratar as túas vivencias

a idea de explanar o teu amor a partir dos nomes que colocas nos poemas.

ginger ale

as voaduras serían innecesarias se non sostiveses aínda a alucinación ideática dos acuarios
ese costume teu de fechar en sólidas construcións de cristal as criaturas todas do mundo.

as campás ao igual
que a herba e os alimentos a onde se achegan os afectos

Primeira das vías de superficie:

pensar en como se nos presentan as cousas.

Jesús

– nunca tomabamos decisións, en todo caso abstraiamos os aconte-


cementos fóra da súa duración // de toda a súa duración.

40 Caravansari
2. ACTO SEGUNDO

1
Actuaba cun recollemento extraordinario e unha plenitude asombrosa, dada a súa idade e o seu estado.

deixaba de ser un ensaio


un experimento
a construción do seu corpo pasaba xa polas pasaxes da cidade de París

a construción dun ego-body

unha escena sen programar no córtex dos cativos

a superficie – as pantallas dos cinemas – o desexo – a contracción da memoria – a materia – clau-


dia pola cidade – a goma de borrar – os plásticos – a bicicleta para se transportar ate á Piscina–

trataba de non se mancar máis, de non se autolesionar

o alimento – o almorzo – o asunto era chegar á Piscina sen a idea do Acuario –

o plancto

2
a experiencia do discorrer desamarrado
o bascular das letras do libro deica a carne das flores

Pido desculpas se, tal como mo dixeron a vez pasada, hai certas escuridades no camiño por onde os levo. Penso que é
característico do noso campo.

incluso o día en nos vimos por primeira vez


cando xantamos xuntos en Compostela
tiña eu xa memorizado o nome da súa gata
os xestos – os ollos – o sorriso – o prato de mexillóns ao vapor que compartimos con Paula.

en todo caso aclárasenos que a protohistoria do íntimo procede sempre


como unha das historias que acontecen no conto de Alicia.

en fin
tratar cun pelotón de pulgas
o seu corpo cheo de area
claudio trataba as pulgas dende o sentido en como @s cantantes din a palabra amor ou a palabra vida

as cidades contidas no seu incrible corpo traspasado polos accidentes xeográficos da súa memoria.

pensando nel
nos días da nosa conversa en Roma.

Caravansari 41
Paula Tavares

(PODE SER QUE ME ENCONTRES...) (NAS TUAS MAOS...)

Pode ser que me encontres Nas tuas mãos


Se caminhares pelas dunas Ardia
Sobre a ardência da areia barco de espuma
Por entre as plantas rasteiras rede

Pode ser que me encontres das tuas mãos escorria


Por detrás das dunas língua de fogo
sede
Talvez me encontres
Na décima curva do vento nas tuas mãos sentia
Molhada ainda do sangue das virgens do sacrifício dobra do vento
Por entre a febre febre
A arder
nas tuas mãos
Pode ser que me encontres tremia
Como ao escaravelho negro nome da vida
Dobrada ao chão da décima duna tempo.
No corpo as gotas da salvação
Na exacta medida da tua sede

Pode ser que me encontres OTYOYO


No lugar da aranha do deserto (o altar da família)
A tecer a teia
De seda e areia Todas as mães da casa redonda disseram
Guarda os tesouros
Os telhados de vidro
O silêncio
(DEVIA OLHAR O REI...) Cuida do corpo da casa e das tranças
Desfaz-te em leite
Devia olhar o rei Para a fome das crianças
Mas foi o escravo que chegou
Para me semear o corpo de erva rasteira Ninguém falou de dor
Abandono solidão
Devia sentar-me na cadeira ao lado do rei A loucura é palavra interdita
Mas foi no chão que deixei a marca do meu corpo Ficam os sonhos a voar
Pássaros na boca do vento.
Penteei-me para o rei
Mas foi ao escravo que dei as tranças do meu cabelo (De Manual para amantes desesperados)

O escravo era novo


Tinha um corpo perfeito
As mãos feitas para a taça dos meus seios

Devia olhar para o rei


Mas baixei a cabeça
Doce terna
Diante do escravo.

(DEIXA AS MAOS CEGAS...)

Deixa as mãos cegas


Aprender a ler o meu corpo
Que eu ofereço vales
curvas de rio
óleos

Deixa as mãos cegas


Descer o rio
Por montes e vales.

42 Caravansari
UTOPIAS AS MAIS-VELHAS

“Abro a janela à luz difusa de Agosto. O erosionado casario Os teus chifres são agudos e direitos
dos Coqueiros dorme ainda sob o matinal cambriquito de como uma azagaia
nevoeiro. Logo mais o Sol virá devassar o véu da antema- Quando ferem alguém, este morre sem ter tido doença.
nhã e varrer a sonolência dos quintais (...) Depois quando Assim a fome, quando segue
for noite, o fogo manso e estaladiço evocando o mistério de Alguém não o deixa fugir.
uns brincos de lata. E quem nesta roda riscou no peito a O esfomeado, a quem a fome mata,
ave inviolável? Qual de vós apostou na morte e perdeu? Apresenta o seu corpo sem chaga nem ferida.
(...)” E quando sentado na sua casa
David Mestre já não procura mais coisa que se coma,
não é de propósito e por desleixo;
Os poetas têm sobre o comum dos mortais a grande vanta- sentado na sua casa, aquele esfomeado
gem de poder cultivar, na sua grande lavra de palavras, pas- já se parece a um velho
sados intactos que visitam e tratam para depois distribuir já está seco como uma velha
por pequenos trabalhos que nos devolvem a um mundo que ainda vive mas já se esqueceu de viver...
mais-do-que-perfeito e entretanto perdido. (Poema kuanyama)
Poemas como preces mais ou menos extensas podem assim
devolver-nos a um tempo que foi vivido a prazo ou simples- Nunca sabem a idade, porque nasceram antes do tempo das
mente adiado em função da vertiginosa realidade que nos sementes, num qualquer ano da praga de gafanhotos ou da
foi apresentada como “vida verdadeira” e tarefa urgente, epidemia de varíola. Com sorte, lembram um vago cometa
não para ser vivida mas simplesmente para realizar. que lhes ameaçou princípios ou um fim do mundo qual-
Podemos assim, e de vez em quando, beber nas palavras quer, apresentado sob a forma de dilúvio numa terra mais
dos outros as utopias que projectámos enquanto a vida ar- preparada para aparar as secas. Crescem sob o signo das
dia rapidamente, como se entre nós e a nossa vida um fosso sobreviventes, com a testa marcada pela estrela em brasa
intransponível de velocidade e tempo nos obrigasse a esco- das vacas eleitas para serem mães, mulheres, irmãs.
lher entre o desejável e o possível. O corpo jovem depressa se perde numa via crucis regula-
Palavras esquecidas e mal usadas, tornam-se, de repente e da por um calendário igual: ter filhos a cada ano e fazê-los
por intervenção do poeta, no alimento indispensável, na crescer em sonhos de leite.
água da vida, o pão e a flor necessários a um dia a dia que Têm mãos multiplicadas que se aplicam ao fogo, endure-
não se pode dispensar. cem a pátina, tornam branca a roupa, acalmam a febre com
Não surpreende, assim, que seja pela mão das palavras que cheiro de gelo e de vinagre.
se pode fazer o regresso à casa da mãe, às distintas cores da Ninguém dá por elas enquanto deslizam como sombra, for-
infância e aos cheiros dos nossos contentamentos. tes, pelas sobras das casas, perpassado o tempo em ternura
Mesmo escritas em línguas que não nos são maternas, as e eficácia.
palavras de cultivo, (ainda que sujeitas às estações particu- Vigiam o sono das crianças enquanto a noite cresce. São
lares de cada poeta e aos seus segredos-pousio, sementeiras, os únicos animais nocturnos e diurnos que conheço... Não
regas, adube e colheita), traduzem-se facilmente e ajudam descansam.
a segurar as ideias e a viver neste mundo habitado de som- Por vezes e sem que se note muito param, entre o dia e
bras onde acabamos por brincar às vidas, esquecendo às a noite, um momento, para passar, em forma de história,
vezes que elas não são assim tantas que se possam semear provérbio ou adivinha, as fórmulas de sobrevivência, lições
nas utopias adiadas e nos sonhos por resolver. de parentesco, lugares de culto, os nomes do caminho. São
Por isso custa tanto ouvir a palavra desperdiçada nas ocasi- livros de marinharia que trazem escritos dentro da memória
ões festivas, usada como enfeite de lapela nas ocasiões sole- e, em segredo, libertam do esquecimento.
nes, banalizada em discurso de ocasião, manifesto de boas Quando isto acontece, acontece um momento de milagre
e más intenções mais uma vez a adiar a vida. em que esquecem sua condição de formiga e acendem a
A palavra é um pacto com o tempo. Mesmo que seja um voz, soprando as palavras até que o fim do dia apague a
tempo fissurado entre realidade e sonho, entre vivido e por trémula chama de um ritual de cacimbo bem afinado.
viver, entre ruído e silêncio. Todos os seus dias parecem iguais e, no entanto, desfilam
A palavra dos poetas, ou de quem como eles não se esque- apressados entre a seiva das palavras e a multiplicação dos
ceu da mala da poesia, é um acto de coragem assumida no gestos necessários ao governo do tempo, à transformação
limite, tantas vezes da própria vida. do leite, às curas da alma em crescimento.
Celebre-se assim a matéria da palavra, sua consistência frá- Ainda têm tempo para descobrir no bosque os cogumelos
gil, sofrida, mas resistente e com a possibilidade de crescer solares que secam, carne vegetal que se armazena para os
sempre na lavra dos poetas. anos de crise. Deixam de ter nomes a certa altura. Passam a
ser as avós de toda a gente ou as nossas mais-velhas, forma
Lisboa, 26 de Junho de 1996. eficaz de apaziguar a culpa.
Um dia fazem a trouxa. Dobram em mil partes os panos an-
(De O sangue da buganvília) tigos. Escolhem o lençol, os panos pintados da Holanda, o
quimono novo com folhos e espiguilha. Descobrem o fio de
prata esquecido de muitos anos, a garrafa de vinho abafado
e uma faixa amarela com um livro de orações.
Desistem de viver devagarinho e fazem o caminho de re-
gresso com passos ainda mais pequenos.

(De A cabeça de Salomé)

Caravansari 43
Harkaitz Cano
Harkaitz Cano (San Sebastián, 1975). En 1994 publica su pri-
mer libro de poemas, Kea behelainopean bezala. Traducidas al
castellano, pueden leerse la antología de relatos Enseres de
ortopedia inútil (Hiru, 2002), un libro de crónicas neoyorquinas
titulado El puente desafinado (Erein, 2003), la novela Jazz y
Alaska en la misma frase (Seix Barral, 2004), y el poemario
Interpretación de los temblores (Atenea, 2004). También ha
escrito la nouvelle El filo de la hierba (Roca, 2007), farsa ale-
górica sobre una supuesta conquista de EEUU por parte de
Hitler. En 2006 obtuvo el Premio Nacional de la Crítica al mejor
libro de narrativa escrito en euskara con Neguko zirkua (Circo
de invierno). Ha realizado adaptaciones de teatro y guiones
para radio, televisión y cómic.

ABENDUAK 29 ETA HOTZAK JOTA TEILATUETAN LAN EGITEN DUEN JENDEA

Hitzordu bat. Adibidez hemen Zure agendan egonagatik sekula


orri zuri honetan. ezagutu ez duzun jende hori da.
Zita baten zain derrigorrezkoak diren Gogoratzen saiatu arren arrotzak zaizkizun
hitzetan pentsatuz, izen eta zenbaki horiek guztiak.
bakarrik.
Beste ezertan ez. Bakarrik hitz horietan pentsatuz. Teilatuetan lan egiten duen jendeak
ez dizu sekula aitortuko, baina badaki
zerua ez dela urdina
Jendea pilatzen ari da zubietan samuraien izarekin egindako banderen zurrumurrua bereizten badaki
bakarka edateko haizearen menera dagoenean.
binaka edatekoak diren likoreak. Teilatuetan lan egiten duen jendeak, jende horrek du
benetako bertigoa.
Teilatuetan lan egiten duen jendeak ezingo luke
Zaldi karrerak lurpean. gau-club batean edo
Hozkailu-kamioietako gakoetan behi haragiaren ordez kafetxe bateko hormen artean lan egin.
txeloak zintzilik. Teilaren bat aske egon daitekeen susmoa dutenean
Biren artean mahaian hedatu aurretik trazatu keinuak adierazten duen eran,
mantel batek airean sentitzen duen poz esekia. teilatuetan lan egiten duen jendea tango zalantzatien
irakasle izan zen
ez hain aspaldiko bizitza batean.
Gabonak dira, laguntza
eskatzen dute trapuzko hartzek
eskaparateetako sasietan harrapatuta. Teilatuetan lan egiten duen jendeak presa-orduak eta
Bihar belaontzi batek naufragatuko du giza galeren jende pilaketak saihesten ditu
galerian, baina guri zer. jendetzak eta autobusek eta leuzemiaren usainak eta
gehiegi hitzak
mundua bere buztinezko artesietatik
Ahoko lurruna eta bizarrean itsatsi jelazko lanpernak amilarazteko arriskua balego bezala.
kale hauetan oinez ibiltze hutsa
zoriontsu izatearen pareko dela
gogorarazi nahian. Teilatuetan lan egiten duen jendea ez da fio
goizeko bostetan kale hutsez ere,
eta teilatuetatik jaisten den apurretan
espaloia utziz errepideko zebrabidea
zapaldu aurretik
oin bakar batez ziurtatzen du lehenbizi
asfaltoaren gogortasuna, zer gerta ere,
oinen pean ibai izoztu bat
hondoratuko zaion beldurrez.

44 Caravansari
TRASTEAK JASOTZEKO ORDUA

Amaitu da garagardoen baltsa: paperezko ahozapiek ez dute


edalontzi zikinen barruan arrosa zurien antzarik.
Eszenatokia hutsik, aulkiak hutsik. Bihotza hutsik?
Ez urdaila bezain. Lokalak txikiago dirudi orain,
zerbitzariak swingik gabe zenbatzen ditu kaxako txanponak.
Makurtu eta jaso dena: kableak askatu, hildako tigre bati
isatsetik zirika egiten dionak bezala.
Azken inpresio hitsak gain hartu dio txaloen aparrari.
Lokalaren jabea ahozabalka eta lausenguetan uzkur.
Mainontzi hutsak ote gara? Ongi jo ote dugu?
Guk bakarrik dakigu hori, baina ez zaio inori axola.
Geure zauriak miazkatzen ditugun zakur deslaiak gara.
Ile motxeko neska, zango hegalarikoa, ohean da honezkero,
eskutik helduta zeukan ergelarekin larruz larru.
Laguntzen du pentsatzeak neska esnai egongo dela zugan pentsatzen,
zu, xalo hori, izarapean sartu arte.
Zure ohea harenetik mila legoatara egon arren, laguntzen du.
Leku honek beste leku eta garai bat ekartzen dizkizu akordura.
Antzoki guztietan berdina delako agian larrialdietako irteera.
“Izan gara inoiz lehenago hemen, Charles?”
“Ez, gaurkoa da lehen gaua”. Azkena denentz, auskalo.
Garbitzailea, erratza eskuan, gu joateko zain dago.
Kanpoan euria. Karpetak itxi, tresnei trapua igurtzi,
giltzatu estutxeak, bukatu da, fini.

Geure pausoak arrotz, hiria erbeste.

Zerbait jateko ere, dena itxita egongo da kanpoan.

Dena, zeure zauriak ez beste.



(inédito)

Caravansari 45
Igor Estankona
Igor Estankona Bilbao 1977an jaio zen Artean. Zuzenbide
ekonomikoan lizentziatua da Deustuko Unibertsitatean. Arratiako
Zantzoa literatur aldizkariaren bultzatzaileetako bat, Anemometroa
(Susa, 1998) eta Tundra (Susa, 2002) poema liburuak argitaratu
ditu eta baita, Irun Hiria sarien karietara, Ehiza eta nekea ere.
Zutabegile eta literatur kritikari lanetan ibili izan da prentsan, eta
Euskal Idazleen Elkarteko lehendakariorde izan zen.

SUGEA EZ DAGO LAINORIK

Horregatik heldu naiz etxera lehentxeago Gaur ez dago lainorik eta gaua dator garbi,
horregatik igo ditut eskailerak gutxitan ikusten da horrela, beldurra ematen du ia.
hain isilik Zerbaitek eztanda egitea izan daiteke irtenbide bat.
eta horregatik ireki dut atea Bake honetan jalgi dira gerizpeak
ez neukala uste zenuen eta aurpegia ukitu didate,
giltzaren kopia horrekin inoiz gulakorik ikusi gabeak balira bezala.
horregatik eman duzu buelta eta Ez zenuke lorik egingo
amuarrainen abileziaz ihes egin didazu zertan pentsatzen ari naizen jakingo bazenu.
besoetatik eta horregatik Astiro noa zugana, hankabakar noa zugana,
zangotrabatu behar izan zaitut denboran atzera egin nahi dut
eta lurrera esku fosil bitzuokin ukitzeko
erori jaio gabeko zure azala.
gara Gure oraina ukatuko nuke
horregatik zelan hilko zaren ikustearren.
ez dizut kasurik egin Zelai bat bezain zabal daukat eskua,
barre artean iraindu nauzunean aurrera jotzen dute handik zure ametsek
horregatik lehertu dira limoi bi nire eskuetan eta hemen daude nireak talka itxaroten;
horregatik askatu dizkizut esadazu ze asmorekin datorren zure barre urduria.
fraketako botoiak Esadazu, egingo didazun zulo horretan
horregatik geratzeko asmorik duzun.
ukitu dizkizut ezpainak
eta ahoa zabaldu duzu (Tundra, Susa, 2002)
zabaltzen diren bezala erretzen doazen bitartean
arrosak edo paper zatiak
horregatik itzali dut argia
horregatik egin dut dena hain azkar: TARTALOREN ESKUMAKO BEGIA
defentsa prestatzeko astirik
izan ez dezazun. Ohean lo gaudela
erle gautar batek eztia egiten du guretzat
(Anemometroa, Susa, 1998) bihotza urratzen diguten oteak eurak baliatuz.
Izan ere, bizitza ez da dena,
askotan ez da garrantzitsuena ere izaten,
begira zenbat gauzak erabaki duten
ez izatea eta kito.

(Tundra, Susa, 2002)

46 Caravansari
OZEN BARRURANTZA LEHENALDIA BILGUNE

Behar bada ez orain Gartzelatik itzuli zenean


behar bada ez aurten –gartzela mota asko daude, esan dezagun
behar bada zati batean ez haietako batetik, behar bada ilunenetik,
baina egunen batean belauniko jarriko zarete itzuli zela–
ni nagoen bezala hartaz eta hontaz galdetu zidan.
eta ez duzue inoren bildurrik izango Nik koñaka zerbitzatzen nuen
ez zarete inork derrigorturik egongo afaloste gozoan.
eta gardena izango da zuon bihotza Hainbeste jasandakoa izan arren
behar bada ez orain oraindik ere harrigarriro birjinak ziren
behar bada ez aurten amodioaren inguruan,
behar bada zati batean ez politikaren inguruan,
baina egunen batean negar egingo duzue bizitzaren inguruan zituen ideiak.
nik bezala Galderak egiten zizkidan
zoriontsuak izango zarete barka gaitzazue! eta nik koñaka zerbitzatzen nuen
oihukatzen duzuen bitartean afaloste gozoan…
nik egiten dudan bezain ozen barrurantza Ederrak ziren behinolako ametsak
behar bada ez orain birrindutako txalupen antzera
behar bada ez aurten alkoholaren eta tabakorriaren ke artean.
baina bai: Ederrak lagunei azaldu eta etsaiei
egunen batean barka gaitzazue! oihukatuko duzue inposatu gura genizkien haiek guztiak.
eta agian ez zaituzte barkatuko. Ederrak behinolako ametsak
alkoholaren eta tabakorriaren ke artean
(Tundra, Susa, 2002) guztiz inoiz hondoratuko ez diren
txalupa birrinduen antzera.

(Ehiza eta nekea, Kutxa, 20


PLAZA

Zer ote dio bazterreko ezki zaharrak


loratzen
ari den bitartean?
“Loratzen ari naiz”, dio.

Horri ustelen te koloreko


uretan
uhandreen estalordua da
desagertutako urmaeletan.

Ume talde batek


baloia darabil hormaren kontra.
Horrelaxe gogoratzen duzu dena,
ez da ezer aldatu:
umeak ekinean itota
eta zaharrak, mezatik bueltan,
pentsamenduetan murgilduta.

(Ehiza eta nekea, Kutxa, 2004)

Caravansari 47
de verbo
Última Casa
de Misericorida
Una entrevista con Joan Margarit
X Óscar Carreño/ Mateo Rello

De planta imponente, el poeta Joan Margarit (Sanaüja, –Precisamente, poesía o barbarie parece ser una
Lleida,1938) es un hombre coronado por una hermosa voz de sus divisas. ¿La patria del poeta Joan Margarit
acorde con su talla. Escribe ya, según dice, desde “la edad es la civilidad?
de la decepción”, aunque al verle cuesta creerlo. “¡Adula- –Sí. La poesía es una destilación de la cultura, de la civiliza-
ción física! ¡Mal empezamos!”, nos corta al abrir la entrevista ción. A lo largo de los siglos, no ha habido grandes cambios
por esa línea, “Pregúntaselo a mi hígado, pregúntaselo a mi en esos instrumentos de ordenación. Como todas las artes,
estómago”. Es uno de los poetas en lengua catalana con aunque podríamos discutir con qué alcance. Hay artes que
más proyección, no sólo por lo que hace al resto de Espa- tanto pueden servir para esa ordenación como para el mero
ña sino, incluso, en ámbitos lingüísticos como el británico. entretenimiento; es el caso del cine o la novela, pero no el
Tal vez como la música, omnipresente en su obra, la poesía de la poesía, claro: quien lee poesía para entretenerse, si es
es para Joan Margarit una última Casa de Misericordia que, que puede existir alguien así, es un memo.
como aquellas de la negra posguerra, tiene frontera ya sólo Luego está el problema de la accesibilidad, porque en
con el reino de la desolación absoluta; pero también ejer- algunas artes es un problema. Algo tan obvio como la po-
cicio de necesaria crueldad. Volvemos a la carga: “Entre el sibilidad de escuchar cuando quieres un cd con una pieza
consuelo y la crueldad, su concepción de la poesía es como de Mozart o un libro de poemas resulta sencillamente im-
la vida misma”. posible en el caso de la pintura, por ejemplo. Si quieres
disfrutar con Cézanne, has de ir a verlo allí donde está;
–Respuesta. La poesía que funciona lo hace precisamente hay copias, cierto, pero las copias no sirven para nada.
porque es cruel. ¿Conoces el poema “Casa de misericor- En otro orden de cosas, esto se podría aplicar al cine de
dia”? Pues a eso me refiero. Hay una crueldad que acaba en escasa distribución comercial: no puedes verlo cuando
sí misma, horrorosa, como la que impulsa la tortura de un quieres. En fin, la accesibilidad plena sólo es aplicable a
prisionero; pero hay otra que no termina ahí y que es ne- la poesía, la música y la filosofía (incluyo aquí la religión,
cesario ejercer para poder atravesar un dolor. Esta crueldad porque la respeto sin entenderla, pero nunca en su faceta
ayuda a pasar al otro lado del sufrimiento, a no quedarse doctrinal sino en la que conecta con la propia filosofía).
atrapado en la superficie.
-Y ¿qué ocurre con la arquitectura, su profesión?
–Pese a reivindicar su subjetividad y el segundo -La arquitectura ofrece las dos posibilidades anteriores y
principio de la termodinámica, parece usted un alguna más. Te protege de las inclemencias, impide que te
poeta platónico cuando habla del “orden perdido”, mojes, te calienta. A partir de requerimientos tan básicos,
previo e ideal, que reproduce todo buen poema, es evidente que una catedral gótica cumple toda una serie
ése que usted considera hallado más que creado. de funciones añadidas; no estoy tan seguro de que suceda
–En absoluto: cuando he hablado de “orden perdido” es- lo mismo con un edificio de Le Corbusier o con la torre
taba utilizando conceptos de pura teoría de la información Agbar. Y sí los tiene, por ejemplo, una casita de Josep
para referirme a un desorden individual al cual la vida nos Antoni Coderch. Son muchos los intereses que confluyen
somete. Pena, dolor, pérdida, todo esto, dicho con la teoría en la arquitectura y estos determinan las vertientes tan
de la información en la mano, es desorden. La vida es un dispares del oficio. Pero sin olvidar nunca que a la arqui-
continuo reordenar lo que se desordena. Pues bien, la poesía tectura hay que exigirle siempre que nos permita vivir
es una de las pocas herramientas, y una muy potente, para con comodidad.
construir o reorganizar ese orden. Eso es lo que le pido a
la cultura, a la educación, al arte. Dicho de otro modo, que –Desconfía usted radicalmente de la poesía más
me ayude a transformar el dolor en otra cosa, a superarlo simbolista o metapoética, si se puede llamar así.
gracias a algo que, al fin y al cabo, sirve para vivir. Esos lenguajes, ¿son parte de la “mística mistifi-

48 Caravansari
Edu Barbero

cadora” de la que ha hablado alguna vez, de las “Lo que tenemos, ¿es poco? Lo terrible es no
“meras irrealidades”, o son, simplemente, la otra
tradición poética? tener nada y a nosotros nos queda una últi-
–Bien, yo no desconfío de ningún tipo de poesía: descon-
fío de la mala poesía. Pero permíteme explicarme a partir
ma casa de misericordia: la poesía.”
de una broma. Podríamos reducirlo todo a una cuestión de
grado de dificultad. Lo más fácil es hacer un poema malo
que no se entienda. Mira, nos ponemos ahora tú y yo y que requiere de todo ese aparato para ser leído no puede
hacemos cincuenta de una sentada. Algo más difícil es ha- sostenerse por sí mismo, no funciona.
cer un poema malo y que se entienda; de estos ya no nos
saldrían tantos. Más difícil todavía, pero que mucho más di- –¿Cree que ocurre lo mismo, por ejemplo, con La
fícil: uno bueno que no se entienda. Y ya la hostia es poder tierra baldía de T. S. Eliot?
hacer un poema bueno que además se entienda, algo sólo –Precisamente no he querido poner ese ejemplo porque
al alcance de los clásicos. está a medio camino. Eliot es un poeta que tan pronto se
Luego hay otro fenómeno, algo misterioso que yo lla- suelta con unos versos que parecen escritos bajo las pre-
mo el poema-contenedor. Hay poetas, poetas reconocidos misas del realismo socialista, como escribe desde una zona
como buenos y que lo han demostrado con algún poema, contrapuesta. En todo caso, ahí está la edición de La tierra
que, partiendo de esa credibilidad, se dirigen hacia una baldía que hizo Joan Ferrater; al igual que esa biografía de
zona u otra de la expresión poética. Sólo estos poetas son Celan de la que hablaba, es una exhibición de erudición.
capaces de escribir determinados poemas en los que no hay Francamente, para mí la poesía no es esto. Ni siquiera es
manera de entender qué dicen, pero que funcionan por la del todo un ejercicio de cultura, ha de llegar de una forma
misma ley misteriosa que hace de unos versos un buen poe- más directa. Pienso en la imagen que empleaba Baudelaire
ma sin que haya sabio o profesor capaz de explicarlo. ¿Qué al hablar del soldado que, en medio de la batalla, tiene que
hacen los poetas de esta categoría? Vuelcan en el poema echar mano del manual de manejo del fusil.
toda una serie de elementos que un lector preciso necesi-
taba encontrar en un poema auténtico. Es un mecanismo –Sin pretender ser demagógicos, le preguntamos
muy complejo mediante el cual poemas que no quieren de- si puede la poesía llegar a donde no hay aún cono-
cir nada pueden no ser malos poemas. Y, por supuesto, algo cimiento o donde lo hubo y el olvido lo aniquiló.
especial, algo mágico –no me preguntes qué– deben tener –Creo que hay cosas que sólo la poesía puede decir de
esas palabras ininteligibles, que ya no son lo mismo que forma precisamente “poética” y creo que hay formas “no
otras palabras ininteligibles y que han conseguido evitar el poéticas” de intentar decir lo mismo. Lo segundo es un ám-
abismo del poeta, que es el ridículo. Un misterio. bito de frustración. A veces Heidegger me parece un poe-
No todos los poetas crípticos sirven para contenedores; ta frustrado que intenta hacer un poema sin conseguirlo;
en cambio, también misteriosamente, todos los poetas que como Nietzsche, aunque éste sí llega a expresarse en verso.
han servido para hacer poemas-contenedor, en algún mo- Lo que dice el poema –eso que es el propio poema– sólo
mento, han sido capaces de escribir un gran poema. Pien- se puede decir como lo dice el poema. ¿Para qué intentar
so, por ejemplo, en Celan. Celan es un poeta de un gran hacerlo de otra manera? ¿Para llegar a los intentos fallidos
poema, “Fuga de la muerte”. Yo creo que no tiene otro. de los profesores?
Hay una preciosa biografía de Celan escrita por un judío En cuanto a lo perdido, es que resulta que todo se ha perdi-
alemán, como él; no recuerdo el título. Se trata de una bio- do. Hay que desvelar para encontrar, mostrar lo oculto. Es
grafía crítica, en cada poema, el autor rastrea el origen de más acertado –o más próximo a lo real– hablar del poema
cada palabra: bíblico, cabalístico, histórico. Pero un poema no creado, sino descubierto.

Caravansari 49
–Poemas de amor. Pocos temas habrá tan privile- saber que tienes cosas que decir, y que no te salen, y que no
giados en poesía y pocos que con tanta frecuencia las dices; hasta que te preguntas: “¿No será que me falla la
naufraguen en “lo literario” sin llegar a “lo poéti- herramienta?”. Y dudas. En mi caso, este proceso culminó
co”. Por eso es tan rara, tan bella y tan terrible la de una forma casi anecdótica. Durante años, me escribí con
cima que usted tocó con Joana. Martí i Pol. Al cabo de unas cuantas cartas, me contaba: “He
–Se ha hablado mucho de la cercanía entre el amor y la cogido una carta tuya, se la he enseñado a mi hija y le he
muerte. Sencillamente, ¿hasta qué punto tiene sentido ha- preguntado: “¿Tú crees que esta persona puede escribir un
blar del amor sin la conciencia de la vecindad de la muer- poema en catalán.” A su hija le pareció evidente que sí. Martí
te? ¿No es irreal plantear éste sin la intensidad genuina que i Pol utilizó esto como argumento en un momento –era a
proporciona la certeza de aquélla? Esa cercanía es el tema finales de los 70– en que mis dudas estaban maduras.
mayor. Es esa cercanía la que la poesía explora (y lo hace
con más fortuna, por ejemplo, que el psicoanálisis), como –¿Qué diagnóstico hace de la poesía escrita en catalán?
las artes, tal vez como la religión (y digo tal vez porque, –El problema del catalán no es su poesía, sino su núme-
repito, dado que no la entiendo, no me siento autorizado a ro de lectores. Todas las lenguas minoritarias padecen, en
inhabilitarla). Son los únicos instrumentos que poseemos. principio, un mayor o menor riesgo de extinción; yo no me
¿Es poco? Lo desolador es no tener nada. atrevo a hacer pronósticos en cuanto al futuro del catalán,
En el origen de Casa de misericòrdia hay esta anécdota. Yo pero a veces pienso que vamos hacia un respeto por las
había ido a visitar una exposición sobre esas “casas de mise- lenguas minoritarias que no había existido nunca. Claro,
ricordia” que, durante la posguerra, funcionaron como hospi- la situación del catalán no es la de otras lenguas, como el
cios para niños cuyas familias vivían en una pobreza absoluta, castellano, que cuentan con millones de hablantes. En todo
muchas veces con el padre fusilado por el Régimen que ahora caso, no soy pesimista ni optimista: sólo te digo que, a fin de
les acogía. Tanta derrota, la sordidez de las instalaciones, la cuentas, no hay más cera que la que arde.
burocracia humillante: aquello me pareció espantoso. Pero, Ciñéndonos a la poesía escrita en catalán, creo que el ni-
entonces, también entendí algo: esa institución era terrible, sí; vel es bueno y que hay muy buenos poetas (no voy a entrar
ahora bien: afuera, era la intemperie absoluta. en nombres porque no quisiera dejarme ninguno) con un
Así que repito la pregunta. Lo que tenemos, ¿es poco? Lo nivel similar al del resto de España. En la medida de lo que
terrible es no tener nada y a nosotros nos queda una última he conocido en los años que llevo al pie del cañón, te diría
casa de misericordia: la poesía. que las que sí han sufrido un bajón poético han sido Francia
e Italia; se mantienen Gran Bretaña, Rusia y, por ejemplo
–Háblenos de sus crisis creativas (la de los años 70, España (incluyo a gallegos y catalanes; de los vascos, la ver-
la de mediados de los ochenta). ¿Se trataba de una dad, estoy poco informado).
simple cuestión de identidad lingüística?
–Era, primero, una cuestión de convencimiento.Un artista –Con Arquitecturas de la memoria, la edición bilin-
dedica toda su vida a expresarse en determinado arte. Y a lo güe de su obra, Cátedra ha roto un silencio de 30
mejor resulta que, al final de esa vida, no lo logra. La apuesta años por lo que se refiere a la poesía en catalán.
implica un gran riesgo, pero un riesgo que se ha de asumir. –En efecto, el último poeta en lengua catalana que editó
Yo era joven y me expresaba en dos lenguas. Pensaba que, si Cátedra fue Salvador Espriu hace casi tres décadas. Y es
la cultura la tenía en una de ellas, debía hacer la obra en esa lamentable, pero no por negligencia de la editorial sino por
lengua. Me equivoqué porque era joven y porque no está tan nosotros, los poetas catalanes. Uno no puede esperar que
claro que no se pueda cometer esa equivocación. Es así de vengan a buscarle; es necesario moverse, salir. Ese ejercicio
simple. Ahora, la poesía es muy señora. En poesía, los ma- debe impulsarlo el propio poeta.
tices son fundamentales. Y puede resultar que la intensidad
te es negada allí donde tienes la cultura, pero aparece en esa –Dado el carácter de esta revista, es un tema que
pobre lengua en la que no la tienes. Sabes, mejor dicho, crees nos interesa especialmente. ¿No escasean de for-

50 Caravansari
“Un poema pretende ser tan potente como

una sinfonía o una pieza de cámara que dura

20 minutos. Y debe estar compuesto con el

mismo rigor, con la misma precisión. En el

poema, la exactitud es consustancial a su

éxito o fracaso como transmisor de determi-

nadas cosas. Nada, nada puede sobrar o ser

aleatorio. (…) Si el lector detecta alguna ex-

crecencia, te abandona.”

ma alarmante los puentes entre la poesía escrita propia. Jamás, jamás diré nada que él no diga; ahora bien,
en las lenguas peninsulares? luego lo diré a mi manera para que el resultado sea un
–No hay mejor puente para un poeta que quiere darse a co- poema. No soporto las traducciones que han dejado de ser
nocer que la traducción, eso está claro. Y no me digas que, un poema, como esas barbaridades de la Iliada en prosa. Es
por lo que respecta al castellano, uno no puede traducirse a una estupidez. ¿Te imaginas dejar de ver una película para
sí mismo, solo o con ayuda; la verdad, creo que, el que no conformarte con que alguien te cuente el argumento?
lo hace, es porque no quiere. Puede ser por mera desidia,
puede ser por un concepto muy personal de lo que son la –Usted no mitifica la infancia, que es algo frecuen-
poesía y la política, no sé. Pero te diré que yo ya he vivido te en muchos poetas. Sin embargo, la presencia del
muchos años cercado por el mundo de la ideología como lobo en algunos versos suyos evoca con fuerza el
para seguir estándolo ahora. sabor de los terrores infantiles.
–En realidad, el origen de mi querencia por este símbolo se
–¿Qué poetas le acompañan hoy? remonta a la época en que salía de la adolescencia, concre-
¿Hay algún amor tardío? tamente, a la profunda impresión que me causó entonces
–De mi tiempo, Claudio Rodríguez. Es un poeta muy alejado El lobo estepario de Hermann Hesse, en especial la primera
de mi manera de entender la poesía, ciertamente, pero es que, parte de la obra.
en general, se aprende más de aquellos poetas que tienen un
punto de partida muy distinto y una manera de hacer absolu- –Y, ¿su isla del tesoro?
tamente distinta de los tuyos. Me sucede también con algunos –Es un símbolo para mí inseparable de un territorio y un
poetas cercanos al modo contenedor, poetas a los que se ha tiempo muy concretos. Mi isla del tesoro fue el Santa Cruz
llamado con poca exactitud “del silencio”; cuando surge algo de Tenerife de los primeros años 50, su paisaje de entonces
bueno en un poema de estos autores, el asombro es más fuer- y, sobre todo, ligado a él, un tipo de vida, una vida amable
te y te obliga a parar para preguntarte cómo se puede hacer regida por un ritmo bueno para vivir.
algo tan hermoso desde ese punto de vista. Eso es un tesoro.
Ahí aprendes. Y, por cierto, se cultiva la humildad. –Podríamos decir que usted es un poeta de impul-
Otros autores. Me gusta la americana Sharon Olds, una so narrativo, y con una tendencia muy acusada a
poeta que ya conocía de antiguo y con la que he podido subrallar los finales.
recitar hace poco en Inglaterra (recientemente, Olds se ha –Si hay algo que define a un poema es su carácter de obra
hecho célebre por haber plantado a Laura Bush en un re- autónoma. Yo me ciño a una forma clásica. En cuanto a los
cital en la Casa Blanca). De ella me gusta especialmente finales, no puedes dejar al lector en el aire. Un poema preten-
Satán dice, aunque sin olvidar algunos poemas de El padre y de ser tan potente como una sinfonía o una pieza de cámara
Los muertos y los vivos. Por otro lado, estos últimos años, he que dura 20 minutos. Y debe estar compuesto con el mismo
estado muy cercano a Elisabeth Bishop, una poeta de la que rigor, con la misma precisión. En el poema, la exactitud es
hemos traducido la obra completa Sam Abrams y yo (Proa consustancial a su éxito o fracaso como transmisor de deter-
editará la traducción catalana e Igitur la castellana). Y, por minadas cosas. Nada, nada puede sobrar o ser aleatorio. Ten
supuesto, sigo leyendo a mis poetas de siempre, como Tho- en cuenta además que el lector de poesía es el más exigente,
mas Hardy, otro poeta que he traducido junto a Sam y por aun sin ser consciente a veces, y si detecta que algo en el de-
los mismos motivos por los que traduzco la obra de ciertos sarrollo es gratuito, o que es una excrecencia, te abandona.
autores. Verás, traduje a Hardy para poder leerlo. La tra- No puede ser de otra manera, porque el lector de poesía, a
ducción, para mí, es una operación absolutamente egoísta; su vez, es un intérprete, un ejecutante. Un concierto, te lo in-
si luego alguien más se beneficia, magnífico, pero cuando terpretan; ahora, como lector de poemas, eres tú quien inter-
traduzco a un poeta es porque me interesa especialmente preta la partitura, y eso implica saber tocar un instrumento.
y necesito “acercármelo”. Al traducir, respeto escrupulosa- Evidentemente, esto conlleva un esfuerzo, y por eso hay tan
mente lo que el poeta dice, pero con una forma del todo pocos lectores de poesía.

Caravansari 51
dossier: poesía asturiana

La poética de la
modernidá asturiana
X XUAN SANTORI

Edu Barbero y
Carlos Daniel Abrkam

52 Caravansari
Nel añu 2005, depués de que Seamus Heaney prestosísi- Esta señardá asturiana tien abondo de máter funda­dora de
mamente aceptare participar en dellos actos na XXVI la poesía asturia­na contemporánea, apar­tada ésta yá de tou
Selmana de les Lletres Asturianes, atrevímonos incluso a enfotu rei­vindicativu col que se tuvo que dar a conocer.
propone-y el tema pa la so conferencia nel Paraninfu uni- Ésta tien yá andao un ca­mín llargu y vien entainando den-
versitariu. Si la celebración d’aquel añu diba tar enfocada de unos primeros versos tatexantes, notarios de la reaIidá
a la poesía asturiana como realidá creadora viva, actual y social y política y arre­blagando perriba d’una de les muries
obleru pal asitiamientu de la tradición na modernidá artís- más altes y ro­coses que tien un idioma minorizáu como ye’l
tica asturiana, camentamos que’l tema a suxeri-y a Heaney mo­delu de llingua lliteraria; agora cla­ra, prestosa, acondada
habría d’enveredar per esa sienda del reconocimien­tu de y más venceyada a la realidá sociollingüística.
los finxos qu’alluguen a una xente nel so mundu. Asina,
Sea­mus mesmu sorprendiónos suxi­riendo’l tema de la tie- Convién, ensin embargu, re­cordar ónde entamó’l senderu
rra y de la llingua pa la so conferencia que vieno en titular: que trai a la llírica asturiana hasta equí: hai un encruz, una
“El llugar de caún; de la tierra y de la llingua”. Ye más, fecha na que la poesía decidió facese ma­yor y echar a andar
na so argumenta­ción entraba a desplicar al detalle’l sentíu solina llibre del ramal de la realidá como coartada, tirando
qu’eses dos palabres xuntes; tierra y llingua, tie­nen en gaéli- pa onde sabía que taba’l so llugar y ensin importa-y si con
cu irlandés y que los asturianos, curiosamente cono­cemos ello diba salvase o non. Ye na revista Zimbru, cuando pelos
de forma innata. Dizse en gaélicu «dúchas», un términu años ochenta publi­quen un grupu de poetes les sos intencio-
qu’axunta sig­nificaos como patrimoniu, here­dá, llar nativu, nes: “(...)Sabémonos irreme­diablemente asturianos fin de sie­glu: nós
afinidá o lligazón cola ascendencia o col llugar d’ún. Surde tamién tamos más cerca d’Umberto Eco que de Pepín de Pría”. (...)
too ello en momentos in­sospechaos cuando por exemplu: Esta puerta qu’abren trairá probablemente les meyores y va­
ún ta alloñáu de casa, o quiciabes al final del perco­rríu vital riaes amueses de poesía, dafechu equiparables a cualquier
y nun chigrín, siente una vocina antigua de dalguién –que otres con unos conteníos, forma y tenden­cies reconocibles por
yá nun ta pero que nun tiempu foi– repiquetian­do na oreya, estándares d’acullá de les isogloses asturia­nes. Lo qu’apaez en
y que fai saltar un mecanismu in­ternu que nos encara es- Zimbru ye’l determín de ser autóno­mos, tanto de la tradición
contra esa perda, como un instintu he­redáu o una tendencia asturia­na, qu’estimen de valir cuestionable, co­mo de les co­
natural. Nós llamámoslo “señardá”. rrientes poétiques coetanies en castellanu o de cualquier otra
reivindicación que nun fuere la po­esía ensembre.

Pero nesi andar solitariu, ínte­gru qu’entamaron apaeció-


yos –como nun podía ser otro a astu­rianos como ellos–
el «dúchas», la señardá, interpretada nel so sen más am-
pliu: un sentimientu d’enseñoriamientu del pasáu co­mún,
deseáu o imaxináu, de nostalxa polos llugares comunes
qu’esbarrumben na realidá, sen­timientu de perda y her-
mandá con poétiques y lliteratures fora­nies que conocen el
dúchas. «Dúchas»: patrimoniu y llar nati­vu, ye dicir la casa,
la casa co­mún de la memoria idealizada del pasáu colectivu,
de la realidá d’un mundu qu’acaba. En voz de los autores:

(...) Pesllada la puerta, / echaos el cuarterón y los posti­gos / dexé la


casa, / por si un día vuelvo. / Caltengo nel envés de la memoria /
caminos y cale­yes de champán y d’escuela: / imprecisa cartografía
del vencíu. / (...) “La mala suerte”, Es­ther Prieto.

(...) Desque marchaste / la ca­sa ta más grande ya sola / como si


nel camín d’ayer a güei / -y medraran pasiel.los ya cuartos / ya las
escaleras se-y subieran / totalmente a la cabeza. (...) “La casa”,
Buscador d’estrel.las, Mi­guel Rojo.

Dexé la casa. / Dexé la casa y l’aire abierto/quedó tres les


coses conocíes/quieto como dicen que remanez/la memo-
ria de los vencíos. (...) “ La lluz de los díes”. El llugar del
sol, Inaciu Llope.

Esti reconocimientu del dúchas, de la señaldá n’estenso


como fonte y ponte al futuru, ye onde s’alcuentra un gara-
piellu de poétiques y d’escritores significativu de la poesía
asturiana d’anguaño; es­brexando por llevantar –en palabres
de Berta Piñán–­una casa que seya como un mundu.

(...) llevantar una casa que seya como un mundu,/ andar les xeo-
grafies de pa­siellos, cardales d’ escale­res, les ventanes abiertes, les
pontes, los caminos. (...) “Una casa”. Un mes. Berta Piñán.

Caravansari 53
Xuan Xosé Sanchez Vicente
(Xixón, 1949)

CANCIU DEL AMANTE NON CORRESPONDIU

L’amante non correspondíu


fae saber el so amor y pide’l so castigu
Oque cansat estic de la meva
Cobarda vella, tan salvatge terra,
Que cansáu toi de la mio cobarde, vieya, montesina tierra
Nire aitaren etxea
Defendituko dut.
La casa de mio padre, tó defendela.
Otsoen kontra,
sikaetaren kontra.
Escontra los llobos, escontra la seca
Lukurreriaren kontra
Justiziaren kontra,
Escontra los bancos
y el so executor, la xusticia ciega.
I como m’agradaría d’allunyar-me’n,
¡Y ya diba prestame a mi garrar soleta
nord enllá,
on diuen que la gente és neta
pal Norte, onde diz que la xente ye neta
Defenditu
Eginen dut
Nire aitaren etxea anda, y señálame un sitiu
La casa de mio padre, tó defendela.
i noble, culta, lliure,
desvetllada i feliç!
y noble y culta y llibre,
y llista y gayolera.
Galduko ditut
Aziendak,
Soloak, pinudiak; onde yo me pueda dir
El ganáu tó perder, l’arbolíu del monte, la güerta.
Korrituak,
Errentak,
Interesak
Los intereses, los dividendos, la renta.
Aleshores, a la congregació, els germans diríen
Desaprovant: «Com l’ocell que deixa el niu, onde yo me pueda dir
Així l’home que se’n va del seu indret»,
Entós, nel conceyu, los collacios dirínse con noxera:
Netu’l paxarín que’l ñeru anoxa,
Asina l’home que dexa la llarera.
Harmak kenduko dizkidate,
Eta eskuarekin defendituko dut
Nire aitaren etxea;
Coles manes, si me quiten les armes,
La casa de mio padre, tó defendela.

54 Caravansari
Eskuak ebakiko dizkidate,
Eta besoarekin defendituko dut
Nire aitaren etxea;
Colos tucos, si me fraden les manes, solín a llorar mios penes
La casa de mio padre, tó defendela.
Mentre jo, ja ben lluny, em riuria
De la llei i de l’antiga saviesa
D’aquest meu árid poble.
Mentantu yo reiría, ya bien lloñe, de la llei y la sabencia
antiga d’esta de mio tan grebia tierra.
Besorik gabe,
Bularrik gabe
Utizko naute,
Eta arimarekin defendituko dut
Nire aitaren etxea.
Ensin brazos, ensin costazos, ensin arca serán pa dexame:
Col aliendu la casa de mio padre, tó defendela.
Però no he de seguir mai el meu somni
I em quedaré aquí fins a la mort.
Pero non tó seguir esta velea:
Equí tó de fincar hasta la muerte.
Ni hilen naiz
Nire arima galduko da
Nire askazia galduko da,
Baina nire aitaren etxeak
Iraunen du
Zutik.
Morreré, nun volverá sabese del mio aliendu, la mio simienta perderáse,
Pero la casa de mio padre, va caltenese arrecha.
Car sóc també molt covard y salvatge
Y estimo a més amb un
Desesperat dolor
Tamién só yo montesín y cobarde
Y pertengo querencia
Con un
Desesperáu dolor
Aquesta meva pobra,
Bruta, trista, dissortada patria.
A esta patria:
Probe,
Tocha, triste, tierra
Ensin suerte.

Cobarda, vella, tan salvatge terra


anda, y señalame un sitiu
onde yo me pueda dir
solín a llorar mios penes

Caravansari 55
Xosé Bolado Xuan Bello
(Uviéu, 1946) (Paniceiros, 1965)

AMO’L TIEMPU PIADOSU DE LA MEMORIA) MAYA

Amo’l tiempu piadosu de la memoria… afalaos pola mano secreta del aire
En cualquier llugar siento les voces enveréndense pel camín, a modo,
del mundu que quedó –nun sé si atrás–, los bueis del sol.
vienen tamién los colores a sobreponese Ye branu
a la tierra semao d’iviernu. y atapez.
Solo’l tiempu sigue’l so ritmu sin caos. De lo mesto del silenciu
Qu’agostu nun escuenda la llinia curtia surden voces nueves y escolares.
del so dominiu. Que nun vuelva’l pulsu Esi acentu perfechu de la sede
a esta mano pa repetir la espiral que madre (¿nun óis el colar del ríu na distancia?)
dibuxaba firme. Qu’esta tarde nun cuartu empobina güei les mios palabres.
nel corazón de la ciudá piense nel relieve Más nada perturba’l pasu de les hores,
del mundu heredáu, tan escasu de lluz del tiempu que ducemente va quemando
nes sos mares vacies, nes fronteres de tiniebla... paya dorao y escariada tierra.
El tiempu conduz, pero da igual que tu, ayeri padre, Entrín
me deprendieres el valor d’estimalu, y non pases, cola bicicleta del ramal,
hai momentos nos que la memoria xuega ríes y acenes aliella. Otra vuelta cumplo
a escondelu, como fai contigo, yá siempre, quince años y tu por dicir trece.
como si too fore presente ya nada ríu abaxo
s’espeñara, como si nada verdadero cayere
sinón rutina de los díes baxo los pies cansos.

Amo’l tiempu piadosu de la memoria... Miguel Rojo


El valor del corazón pa vivir sin él. (Zarracín, Tinéu, 1957)

QUE LLUEVA

Berta Piñán Tronada imposible por inimaxinable


(Cañu, 1962) que cuerra de dientru adientru
que mueye hasta les mesmes cordures del alma
FERIDES y enllene a reventar los diques de la conciencia.
Lluvia imparable d’aguafuerte que nos llave
Hai ferides que nun ensin consuelu nin clemencia
son a zarrar, qu’esfaraguye la mesma esistencia
ferides qu’el tiempu que nos torne al aire les castañes
agranda, allá
como una grieta cuando ‘l mundu yera tan inalgamable
nes muries de la casa. como una sola pregunta
Per esa grieta voi y la mayor mancadura
cola mio hermana yera pinchase naquellos oricios que nacíen en suelu
de la mano, baxo la fueya los castañares de Zarracín,
les dos yá de mayores. nel mesmísimu centru del Universu,
Ye de nueche y caminamos. allá, na metá ‘l monte ́l Molín.
Habitantes
d’un tiempu
que nun llegó a ser
ente nosotres,
respiramos l’aire atrapao
nesi instante.
Como’l pexe que de críes
llevamos brillando
nuna bolsa y depués
yá taba muertu.
Hai ferides
que namás cierren
en falsu, Nel Amaro
ríos caudalosos qu’en (Cantuserrón, Mieres, 1946)
silenciu fluin
baxo la tierra (ESPERTEME ENSIN PATRIA)
y dacuando, nos
desborden la vida, Esperteme ensin Patria
a borbotones. pa durmime ensin pruyimientos de conciencia.

56 Caravansari
Ánxel Álvarez Llano Marta Mori
(Bo, Ayer, 1958) (Xixón,1965)

MOYÓN BADAGÜEYU

Andamos per estes tierres n’abertal, Que la vieyera y l’olvidu m’alcuentren


manses, baxo los soles serondiegos, sentada y sola,
nelles olvidamos la vida y la muerte, serena
l’aliendu del amor, la fosca ausencia, y silenciosa
la patria muda que nos regala’l pan al pía d’un carbayu,
qu’antaño foi semiente en mano sabia. igual que,
Olvidamos, tamién, qu’un día fuimos nenos, cuando nena,
que perdimos la mocedá n’enfotos valeros, mio madre me posaba unos minutos
que buscamos pelos caminos embaxo la ramasca
la rosa secreta de Yeats. y ellí,
Arrecha, la piedra caliar del moyón al aveséu,
divide tierres y heredaes mientres la vía charrar con otros
que nun pue mover la mano del home y ofrecer el so cuellu
casi como’l tiempu que nos parte la vida. o’l cáliz la so voz
a los mios hermanos más pequeños,
yo,
que mui poco sabía de la vida,
Lourdes Álvarez García mirábalos un momentu con mirada pacetible
(La Güeria d’Urbiés, 1961) y dormíame.
Yo mui bien quieta y a la sombra
COORDENAES y los que más quería,
cerca de mi,
D’esti tiempu de dubies fadré la casa al algame de la mano,
nueva. Convocaré esa idega de siempre indefiníu, y fuera.
les hores de les cartes, les nueches averaes
a lluna tresparente. Tamién habrá –ye cierto–
de la otra casa antigua la piedra y el so frío,
les bruxes, les solombres, l’aldaba del olvidu. Humberto González
Pudiere haber –nun sé– dalgún recuerdu qu’otru, (Figareo, Mieres, 1961)
el rir en dellos díes, l’aterecer del aire,
les caricies mermaes que’l suañu nos desfixo. FOLES
D’esta casa nueva fairá ríos el sol
anque dacuando l’ausencia nos la embargue. Hebo una dómina avecindada
nel quebráu abellu que zarraba la cala,
(De Aldabes del olvidu) acariciada polos marmullos mínimos de les foles.
Cuando llegaba la borrina,
cuando les estrelles se nos negaben
y nun se podíen ver les lluces del puertu,
Xabiero Cayarga que yeren la última reminiscencia de la humanidá,
(Cangues d’Onís, 1967) nesos momentos, cada vez que morría una fola
sobre la roca, el soníu, el ximíu cuasi silenciosu,
BLADERIDERS recoyía nel so sen el nuestru amáu tremanamientu.
Cuando nun había guía nin rastru,
Cuando yéramos nuevos, y sólo’l nuestru aliendu y les nuestres manos nos empobinaben,
mui nuevos, díbemos a les playes la voz suave de les foles
buscando la hora na que’l peligru trayíanos los llugares misteriosos del cuerpu
engrifaba les foles. Alcuérdome, pa que la pasión s’embraveciera y los enllenara.
yéramos munchos: xóvenes dioses Delles veces paecíemos perdíos na mar,
imprudentes. Había estraños reptiles al debalu, y namás el soníu de les foles
soterraos baxo’l sable, dacuando torgaba que nos esfronáremos contra les roques,
amosaben el rostru: les fauces siniestres y entós la nuestra pasión se nos antoxaba peligrosa.
resplandiendo contaminaes pola contigüidá Agora, tópeme onde sía, la borrina y la so humedá
dorada de l’arena ardiente. Acusbiando nos arumes del aire, nel mio rostru y nes mios manos,
baxo los palmerales, los llargatos chisbaben devuélveme l’alcordanza d’aquel otru tiempu
el nuestru traxín na bahía. Nós aguardábemos cuando tu y yo, hermanos de les foles, falábemos del amor.
xunto al arrecife que la marea que varaba
los tolinos nos cargare en llombu
faciéndonos cabalgar sobre l’agua. ¿Qué
importaba’l re(s)tu de los mostruos marinos
frente al xuegu?

Caravansari 57
Xuan Santori
(Uviéu, 1968)

ÑERBATU

Llegó la edá adulta


ensin sabelo, naide nun m’avisara.

Llegóme como un símbolu seique bíblicu


amiyando, xusto, xusto
na forcadura del mio gomeru.
Tensé les gomes qu’abrazaben el cuetu.
Disparé.
El, esmesaba les plumes
ensin sabelo. Yo tampoco.

Nunca nun tires a los páxaros

Tovía pasaríen dellos años


enantes de saber siquiera
d’ente tolos nomes
cuál yera’l suyu.

páxaruñerbatumiruellu

Endemasiaes coses que desconocía.


Pero güei, cosa curiosa,
suáñolu davezu, prietu,
llandiu col piquín coloráu,
muertu ensin matadura
aparente
y bien muertu;
pluma durmiente namás
na mano abierta
y me diz el so nome:

Páxaru, Ñerbatu, Miruellu.

Vien na voz de mio pa


que me trai un regalu,
un gomeru
con una única condición,
una sola
qu’hubi prometer de cumplir
con tolo que tenía;
la mio palabra sólo, pero entera
namás que
–agora entiendolo–
nunca nun tirara a nengún

Páxaru, Ñerbatu, Miruellu. Edu Barbero

58 Caravansari
Elías Veiga Miguel Allende
(Presnes, Allande, 1972) (La Pola, llaviana, 1960)

BILLY BOY ONDE SUAÑEN LES FORMIGUES ROXES


(Fala’l payasu del so pueblu)
Los guajes mayores l.lamábante Billy  
con aquel.la mofa de los que se sienten a salvo Yo soi d’un pueblu onde suañen les formigues roxes;
no tiempu ya na distancia, suañen con una vaca pinta grandísima que rompió unes llates
mientras pasabas despaciu hacia dalgún l.lugar, y escapóse d’un cuadru d’Úrculo.
la canana floxa ya las pistolas colgando a cada l.lau. Y qu’al pacer arríma- yos l’alientu.
Nun había sin embargu malo que t’aguantase Suañen con un moxal enorme que delles veces gotia lleche amariello.
dous tiros de mentira nin gatu no pueblu  
que nun respigara’l l.lombu al vete nin moza que nun quixera Llámase l’Altu Missouri,
contate una a una las estrel.las –pecas– de la cara. cerca de Yellowstone,
onde viven los “pies negros”
Dalgo tenías, Billy, qu’imponía. y los llobos aúllen pela nueche
enllenando de medrana tolos valles.
Igual esa mirada tuya de rebelde con causa.  
Onde la nieve suaña suaños grises
A veces acuérdome de ti volviendo a casa famientu ya cansáu d’escombreres y planos,
–de tanto fader l’indiu– onde van los carros a cargar el carbón
ya mama riñendo dulcemente l.levándote a la cama... tiraos pelos gües xuncíos y mansos.
 
Agora pregúntome, depuéis de media vida, qué será de ti, Vengo d’eses llanures nevaes del norte d’Europa, inmenses,
en qué l.lugar de los suaños morréu tanta inocencia: onde los lapones curien les manaes de renos
aquel mundu onde’l tiempu yera solo una mentira. y faen cantimplores y gorros colos pelleyos.
 
Suaños verdes d’un pueblu onde pacen les yegües braves
que baxen del monte .
Ana Vanessa Gutiérrez Yo soi d’un pueblu onde les yegües pacen en paz.
(Urbiés,1980)  
Soi d’una ciudá de casiellos roxos
NEL AGUA fechos a la oriella del Rhin,
onde en branu los atapeceres
Nel agua tuvi la última promesa emborrinen el sol y l’agua puerco del ríu.
y la to mano pegada al mio llombu,  
percorriendo les imperfeiciones callaes Soi d’onde se fita’l borrín na frente’l monte
del pasáu que va tiempu que discurro. y pel iviernu,
Dacuandu un besu suave p’apaciguar el dolor acércase a veme’l raitán amigu.
d’esta certedume que m’esgarduña la piel. D’ahí ye mio casa.
 
Nel agua los cuerpos diben desfaciéndose Ta nes Islles Marqueses de la Polinesia
ente palabres que suañaben mañanes azules onde la xente ye moreno y l’agua claro
en países soleyeros. y pel aire pasa la memoria
Pero los mios güeyos perdíos, de Jacques Brel y de Gauguin.
cuasi muertos nel remolín del desagüe,  
despidíen l’agua, el sol, la tierra entero Yo soi d’esi pueblu onde duermen los raposos gachos nes cueves escures.
y esta amarga certedume d’olvidu Y les andarines fieles blinquen pel aire y puntien l’azul del cielu.
que tovía nun confieso. Soi d’un pueblu onde los nenos beben
en vasos fechos cola fueya verde de les castañales.
 
  Esi ye’l mio pueblu.
Onde tolos díes a les ocho
canta nesa mata un malvís presumíu.
 

Caravansari 59
Pablo Texón José Luis Rendueles
(Felechosa, 1977) (Xixón, 1972)

faya ORACIÓN DE PIEDRA

tien mofu la primer taya que fixi A los dioses del cielo y de la tierra
na faya de Cel.lero pedimos con toda el alma
PTC ‘82 que las piedras se conviertan en semillas.
domingu les calamiyeres teniendo pola Alberto Blanco, El Salmo de Piedra
pota d’arroz a lo probe
la mano feble que nun ye a tarazar la corteya L’alcordanza fósil de les piedres, suañando,
nel so silenciu perfectu, les primeres sílabes
xunta la poza tantes veces repasada que tatexó la tierra.
LTF ‘67 Pallabres que ya esistíen
ocho persones segando n’andecha enantes de naide pronunciales, piedres que solletriaron
un mes d’herba y vinu la pallabra casa, llar nun castru, agora pigacien
la camera enllena pates que nun pregunten nuna iglesia, nuna muria de güerta.
qué ye lo que pasa fuera
A los dioses antiguos pidimos
y cuando tu viniesti qu’esti edificiu que ye la llingua, esguazáu,
P y C ‘03 escarcavazáu pol tiempu y la política, permaneza.
camudando los vezos Que cada piedra d’esi edificiu seya grana,
“esta ye la primer taya que fixi” que cada guañu dea un árbol fuerte
que xorreza pa construyir la casa nueva.
y tovía hai sitiu pa munches más tayes Y que muncha xente s’abellugue nella.
toa una estirpe nesti tueru
la buelga vexetal d’una familia equí llabrada A los dioses antiguos pidimos clemencia.
¿quién va valtar primero, Nada esperamos de los nuevos.
quién va cayer anantes?

naide sabe lo que dura una


f
a
y
a
piérdese na memoria’l momentu en que biltó esta faya
y solo’l que la tira
embaxo
pue saber la so edá
el so tiempu
Pablo Rodríguez Alonso
el día que desapaezamos sabré cuánto llevamos sobre la tierra (Xixón, 1979)
el día que desapaezamos
ESTO NUN PUEDE ACABAR EQUÍ
toa una estirpe nesti tueru
Dizlo un fíu de xeneraciones
que perdieron tolos guerres.
Gláyenlo los güeyos cansaos
d’un vieyu de ventitantos.

Dizlo’l fíu d’un país


que ye la sombra
escura del vientu,
d’un pueblu afogáu
coles sos propies manes.

Cárcel ensin pesllera.


Títere d’un solu filu.

Fíu d’una patria


que conxuga siempre’l
verbu morrer en presente.

60 Caravansari
Xosé Anxelu Gutiérrez Morán Chechu García
(Avilés, 1969) (L’Entreg, 1970)

EVVIALSA
PROGRESU
Ónde guardar esti sabor yerbosu
nel aire encesu yá d’alloriu ¿Alcordaisvos?
perdíu sin remediu’l so compás. El sol salía pel pozu Sotón y metíase pel pozu Maria Luisa.
Asina un día tres d’otru.
Ónde escribir esta revelación
la última lluz del veranu ¿Alcordaisvos cuando los nomes de la muerte yeren:
añerando impaciente nel to pelo. Grisú, Derrabe, Costeru?
Terribles pantasmes.
Ónde atopar esti instante que bate
primero que la nueche seya ¿Alcordaisvos? El domingu nun se llavaba carbón, y miles de truches de los vais d’arriba
la oriella esbordada del mio sangre. volvíen al ríu, al reinu de regodón y agua que-yos perteneciera dende siempre.

¿Alcordaisvos del Turuyu dictando’l ritmu y sen de les coses?


Nun s’escucha hai mui bien de tiempu.

¿Alcordaisvos del progresu?


Ricardo Candás Llegó, como siempre llega l’intrusu,
(Xixón, 1977)) de llevita y puño charolao.

L’ESPECTRU Del progresu saben abondo los fierros de L’Entregu.

Hailos que se m’adelanten, Un castillete ensin pozu.


róbenme l’amor col que llueu Una vía ensin trenes.
namoren les coses más elementales.

Y quédome como un mar


que nun ye a morder les orielles,
cola cara que tendría un reló
al que-y faltaren les aguyes,
camino pela ciudá como una formiga
qu’al mundu nun-y importa.
Pablo X. Suárez
Fartu de les esquines del mundu (Siero, 1981)
clavándoseme nes costielles,
torno a casa como l’espectru d’un soldáu LOS ÚNICOS PLANETES QUE TENEMOS
que nun sabe que morrió na batalla.
Los globos d’ayeri na feria
tovia tienen gas, amigu míu, y son agora
los únicos planetes que tenemos.
Nel techu de l’habitación
nun sedrán los primeros que s’estrapallen.
Henrique G. Facuriella Tamién los nuestros suaños
(Blimea, 1980) anduvieron al debalu pente los encargaos de los coches de choque
enantes de decatanos de que’l tren de la bruxa
EL TO NOME yera una estafa dafechu
o de que los algodones de zucre
Yes un garrapiellu de retratos nos empalagaren.
sacaos de más o menos cerca. Paez que nun sabíemos
Nun tienes nome y por eso dite’l míu qu’un día sedríemos vieyos
pa poder llamate de dalgún mou y miraríamos les obres del ayuntamientu
mentantu espero. como si la vida nos fuera
La última semeya fui a sacala nelles, colloraos pol vino y cansaos del tiempu.
onde nun contaba con topate Los únicos planetes que tenemos, amigu
y tol tiempu’l llombu vueltu, son estos globos que tovía tienen gas
ensin miranos. gravitando al rodiu de la bombilla sola.
Y sigo equí esperando que me llames Los feriantes quedrán robanos l’alma toa na cartera
pol to nome. y los globos quiciás mañana tean en suelu
anque paradóxicamente nos alcordemos
con señardá d’aquel primeru
qu’antaño, cuando neños, se nos escapó de les manes.

Caravansari 61
dossier: poesía argentina
6 (+1) poetas argentinos
contemporáneos.
Una aproximación
X DAVID CASTILLO

Diego Petrilli

62 Caravansari
Difícil resulta presentar una breve antología de la poesía dictaduras auspiciadas por ese mirlo blanco llamado Henry
argentina actual. La ciudad de Buenos Aires bulle en ini- Kissinger (y ¿para cuándo un juicio para él como el de
ciativas culturales y ni la crisis ni la diáspora han mermado Saddam Hussein?). Ahora le ha llegado el turno del exilio
la capacidad creativa de los argentinos. La crisis económi- a los que huyen ante la falta de posibilidades. Argentina,
ca ha incrementado la imaginación y sólo con comparar el a pesar de todo, no se resiente. Es tan rica en patrimonio
cine argentino con el de los opulentos españoles está dicho humano como en incompetencia de sus políticos. La cul-
todo. Argentina exporta deportistas, pero también infinidad tura, a pesar de todo, no tiene fronteras y resulta alentador
de profesionales liberales, intelectuales, sin olvidar a los psi- encontrar poetas desconocidos de la calidad de los que os
coanalistas, especie aparte. Los exilios de uno y otro lado ofrecemos a continuación. Dicen que las antologías están
del Atlántico han definido las relaciones entre la Península para descubrir nombres. Apuntad estos: Rubén Horacio
y la más brillante de las antiguas colonias. En Catalunya, Balseiro, Daniel Muxica, Beatriz Schaefer, César Bisso, Ana
nos habituamos a los sudamericanos que escapaban de las Guillot y Graciela Caprarulo.

Caravansari 63
Rubén Horacio Balseiro
Nació en Avellaneda en 1955. Participó en numerosas antologías: 70 poetas argentinos de hoy (Selección y prólogo de Antonio Aliberti),
Poesía argentina contemporánea, Vol. XIII (Fundación Argentina para la Poesía), El Cantar de las Palabras (selección de Jorge Clemente),
Poetas Argentinos Contemporáneos (Selección y prologo Nina Thurler). Fue colaborador del diario La Prensa y participó en distintas pu-
blicaciones literarias del país y del extranjero. Fue organizador de diversos cafés literarios como los de S.A.D.E , Los Poetas y Fundación
Argentina para la poesía. Fue vocal (1989-1995) y secretario (1996-1998) de la Fundación Argentina para la poesía. Participó en el comité
de redacción de la revista Nexo literario y actualmente en la redacción de la revista Aquí y Allá. Publicó De lugares y olvidos (Ed. Último
Reino, 1989) (Primera mención Fondo nacional de las Artes 1998, Faja de honor de la Asociación de Escritores Argentinos), Los desiertos
más íntimos (Ed. Ultimo Reino, 1998) y Cántaros Quebrados (Ed. Argos 2005).

LA RED DEL PESCADOR

La red del pescador


es menos misteriosa para el pez
que la red de la vida para el hombre.
Porque el hombre navega en otras aguas,
en ríos más tortuosos y secretos.
En esos laberintos LA CASA
donde mueren los pasos;
que los menos audaces denominan destino Aquí, están todos los recuerdos,
y unos pocos pasión. una valija, un pájaro, la sombra balanceándose
en la opaca pared de un cuarto de abandono,
(De lugares y olvidos) el fulgor del hogar en el otoño,
un gesto,
vidrios empañados que no ven los ojos.
Tantas cosas y a veces
pequeños objetos en un cofre,
huellas de polvo gris en la mirada,
CANTAROS QUEBRADOS cartas que condensaron el dolor, la alegría
y el crujir misterioso de la lluvia o el viento.

Nosotros, artistas en la sociedad actual …Todo lugar es de algún modo,


no somos más que cántaros quebrados eco de lo que en él dijimos,
Vincent Van Gogh rumores que no escuchamos
sino en esos momentos
Por una rajadura de la piel se derrama la vida. en que la soledad golpea a nuestra puerta
Se derrama la vida y la voz se agiganta. y penetra en la casa
¿Qué buscarás después? como un viajero hastiado de andar por los caminos…
¿Qué misteriosos pasos recorrerán tu viaje?
Entonces,
En un amanecer, dibujarás miradas, en las sombras,
abrirás un espacio de peregrino sueño. acechan los fantasmas de un ayer incierto,
chisporrotean tizones
Hay rostros que se alejan y madrugadas grises y son los viejos ecos
y valijas vacías en andenes sedientos monólogos ardientes de las horas perdidas.
y pañuelos y llanto. Acordes de una música venida desde lejos
nos traen la apariencia
Por una rajadura de la piel se derrama la vida. de la mujer que deja deslizar sus vestidos
Ya no puedes gritar, al abrigo del fuego,
tu mano no dibuja el perfil de tu rostro, como sagrado rito donde el sexo se pega
solamente una línea, a las piernas mojadas por el mar o el rocío.
un trazo en la alta noche.
Todo deja su marca,
A lo lejos el mar y los puertos como el viento en las rocas.
y unas barcas que parten a lejanas riberas. Todo vuelve a nacer
y los viejos rumores son ahora silencios
¿Quedará otro lugar? tan poblados de voces,
¿Algún otoño? que apenas nos permiten dormir por un instante,
¿Un viaje? esperar a la muerte
¿Algún florecimiento de una rama caída? con las puertas abiertas.

(De Cántaros quebrados) (De Los Desiertos más íntimos)

64 Caravansari
AMAR

Amar es ese verbo


que tan sólo se puede conjugar en pasado

Como ciertos caminos,


que sólo recorremos cuando estamos de vuelta.
Como ciertos olvidos,
que sólo recordamos cuando estamos muy lejos.

(Despojos, inédito, 2006)

UNO

De pronto uno comprende,


se contempla las manos,
juega con una arruga que apareció en la frente,
cierra un ojo,
cierra después el otro y se mira por dentro.
Quiero decir, a veces, no alcanzan las palabras
y por más que uno grite,
se observe en el espejo las fauces de
[ león encerrado en la jaula,
el silencio lo absorbe.
Uno sabe que apenas puede decir un nombre
escribir una carta sin destino preciso.
Uno sabe que apenas puede mirar de frente
porque toda la vida le pasa de costado.
Y el camino es muy corto,
o tal vez es muy largo,
uno ya ha recorrido el final de la ruta
y le queda otro tanto.
¿Qué hacer con tanta ausencia apretada en las manos
y con tanto dolor royéndonos por dentro?
Al fin y al cabo, uno,
no es más que una palabra a medio pronunciar,
en un idioma incierto.

(De Los Desiertos más íntimos)


Carlos Daniel Abrkam

Caravansari 65
Daniel Muxica
Daniel Muxica (Argentina), Valentín Alsina, nacido en Buenos Aires en 1950. Poeta, narrador y traductor de portugués, publicó en poesía:
Hermanecer (1976); El poder de la música (1983); El perro del alquimista (1985); Ex libris, el elogio de la dispersión (1989); Siete textos
premortales (1991); Pensilea, la vírgula y algunos otros poemas (1994); Nihil obstat, libro/CD (1998) y Bailarina privada, libro/CD (2001),
La Conversación (2005) y Nihil obstat, libro (Ed. Tintanueva, DF México). Publicó en narrativa poética Contra dicción, 1986; El libro de
las traducciones, 1993. Antologías: Poesía Erótica Argetina (1600-2000) (Ed. Manantial, 2002) y El arcano o el arca no (La azotea, la
Habana, Cuba 2005). Como novelista publicó El vientre Convexo (Ed. Sudamericana, 2005). Fundó y dirige desde el año 2000 la revista
literaria Los rollos del mal muerto.

DEL BUEN AMOR EL HUÉSPED



A mi querido Arcipreste. Alguien ha estado en este lugar antes que yo.
Sumo los cuerpos,
¿Acaso no entré por tu vagina de tutelares labios admito el otro ojo y el primer paso.
a esta historia de templos y seculares movimientos Alguien llegó antes.
arriba abajo y los costados... ? Es la fábula Alguien come y habita la mano que me decide.
de cierta promesa la que arrastra mi torpe caballo de madera
hasta tus rojas puertas, la Troya; mi heroico rocín (De El poder de la música)
jamelgo de ridículo penacho, cosquilleando el viejo sentido
del afuera hacia adentro,
sacudiendo ese antiguo miedo fálico a la sabiduría.
Y me dices que lo hago bien. Hubo
una mística panadería en Betsaida para seguidores hambrientos,
merendaron a rabiar, se saciaron a la intemperie EL TEMA DE ULDA
con harinas eficaces y comibles y otros ingredientes sanos;
y sea fue Dos veces incluida ésta decía Ulda para encontrarse
tu horno carnoso dispuesta a la vulva del milagro en otro cigarrillo descompuesto
donde mi Cristo de arrebatados panes, a secas calentadas masculinas y mucho bla bla bla detrás del árbol añoso
cocinó para todas las épocas. Y me pides que murió antes que mi padre
que te apriete más. Todo eso pero que está de pie sin mi padre perdido
después del primer diluvio menstrual, del primer despojo crudo; ejercitando su canto su antorcha sin reino inmediato
abierto fragor de una era ya perdida, florecida y secreta vocinglero alcohol y semen de bestia que persigue
en que tu cráter se permitía las erupciones más inseguras junto a él
y más violentas. Y me pides padre árbol de alguna especie
que te bese superiores inferiores labios buceando corales. Que también yo dejaré mis días y seré sueño
sea bueno. De mucho o de poco ha servido en la noche de los hombres que me visitan
el maloqueo de mi lanza para herir, vencer el cerco estrecho, en la noche de los hombres que no me visitan
el orificio oracular de tu alzado vientre; pese sensual contoneo atrás del árbol
al estaqueo y las piernas abiertas también el infiel obstinado
ablanda sus armas. Y me pides que siga, que sea tierno. atrás de la noche
Has compartido
el lecho con todo el zodíaco, Oriente hemisferio Occidente (De Ex libris)
en tu pecho y magos y apóstoles o infelices animales de corazonada.
Clavo erecto, seguramente a todos concediste
esa tumba templada donde descansarían durante tres días;
todos en el hueco suspensivo en que la vida y la muerte
son una promesa gemela.
Y me pides a los gritos que apure mis entradas salidas sufra goce
llore ría contigo apure por favor y amor de Dios y acabe y termine SIN MUERTE
con tanta historia...
La muerte se me ha escapado
Me pides del cuerpo sigilosamente.
más o menos dolor como si me fueras a parir.
Me dejó tan solo
que es posible mirar al cielo
sin ninguna creencia.

Peligroso es el abandono,
peligroso es ser extranjero
cuando el que se va es el otro.

(De Pentesilea, la vírgula y algunos otros poemas)

66 Caravansari
HE AHÍ A OTRO QUE HA VIVIDO

Aún en mis sueños te negabas a verme


y sólo me enviabas a tus criadas.
Ezra Pound

¿Es el tiempo un soberbio lujo del adiós ? Sonríe


la tierra se arma ese signo en el aire es anécdota sin cara precisa
se trata de atmósferas desnudas la genuflexión del saludo temblando entre sus piernas
no hay martirio ni éxtasis ni visiones definitivas obligar al sexo
“la llevaría a la cama” el sueño de unos minutos
la camarera del hotel predica su “señor, buen día señor” germen masculino escapando a su natural residencia
y la emoción se separa del cuerpo que sirve
está intacta “Buenos días” “buenos días” hablar de una cosa
no hay nada de extraño en ello hablar de una
“buenos días, señor” “buenos días” otra parte del cuerpo
afirmar nada no negar fijar la mirada en una otra parte
preguntas enormes tenaz continuar viviendo el paisaje no ayuda a distraernos
episodios todavía son tetas caídas
rapsodias perfectas
no me agrada la compañía de los italianos y las putas venales “buenos días” “buenos días” todo eso en caliente
las sábanas desde el aire desde sus manos a lo mullido ¿qué decir que no
cámara lenta pueda negarse afirmarse negarse en otra satisfecho?
camarera lenta el ciervo deja su pelambre en el helecho
¿qué es ese ruido imperceptible ? se cae la intemperie la huella huele a ella
se separa el brazo del cuerpo presumir ornamentos
la carne de su aceite asumir
el saludo del saludo sumir
“buenos días” “buenos días” el apretado brazo de la despedida
incluso todavía no sabemos decirlo volver del cielo a tierra por vértice por vía vaginal
recordar en qué circunstancias
Preguntas enormes saben más saben demás placenta espejo de aguas reflejando el gesto del héroe
el tiempo vestir siempre ropa de extranjero acicalarse maquillarse con semen
visita guiada al cementerio del pueblo flujos haciendo menos dudosa nuestra salida
seguro que lo harán con gentes cobardes esperar aplausos
modo de formalmente “buenos días” “buenos” al menos el gesto
apenas una inclinación de cabeza puede bastar aptitud de no morir por los propios medios
una leve inclinación de la memoria Se va a retirar de la habitación
Parada ordena las cosas tengo la propina a mano
me excuso de atenderla con detalles la tengo a mano
confundir lo real con lo fantástico si el mundo es una cárcel el cuarto también
lo inocente con aquello que amenaza como columnas a caer también el útero
“buenos días” pero esto no es seguro no es seguro
“buenos días” forzosamente lo diría antes o después me voy en doble cuerpo de líquidos y conciencia
romperse la espalda fatigada la pequeña muerte
acabarse quién sabe qué cuándo cuántas dinastías ¿dónde estará mi energía
la llevaría a la cama desesperado millones de años luego de mi dispersión ?
sin saber qué es traer una cama hacia donde está ella se va
me acaba de irse

Quizás mañana esté un poco menos triste


quizás mañana le regale una promesa.
(De Siete textos premortales, 1994)

Caravansari 67
BAILARINA CLÁSICA

Equilibra, labra, rúbrica seda lúbrica el pie sedal, se da el alma, la carne, el arnés, olor de heno freno para el salto suspen-
dido el pie, he aquí pende, en suspenso su planta plana lana es y se carda, arde, se hace dardo, ahora exquisito alfiler, alma
mía esa en el aire, en el piso, en el ahí rueda, ronde de jambes, enjambre muscular su empeine va en busca de una versión
inmóvil

otra versión

¿revela ravel la tal desproporción de la existencia, bella Eurímone, la velocidad, la prescindencia del cuerpo, fino felino
euritmia musical la palabra andreyacat bailada en yacarta?, ¿es delgado el sonido legado?, ¿son los perfumes pringosos de
la musa melopea?, ¿o halaga la gala el plumaje del cisne en el lago, linaje que por sus pesados coturnos encontró definiti-
vamente la quietud?

está entre las cosas que se esfuman


y el cuerpo seduce a propio el cuerpo posible

una cosa es bailar y otra cosa ¡ah!...


otra una cosa es el suspiro moviendo el aire eternamente
sudar como el río
la música que se desliza por el vientre amado
seguir aguas abajo
aguas abajo
el final puede ser cualquier orilla
cualquier punto de la orilla
cualquier costado
el vertebral silencioso
movido por la noche en suave travesía
también reclama para los bienes del mundo una terminación

el arte
la herencia ociosa de lo hecho

el tutú y tu
el yoyó y yo

¿qué presencia acecha juega en el giro


de la materia en el muslo

sesean las zapatillas en el aire otra vez


otra vez
través
ave la puntilla del pie, zapatilla, leve gama gema en el azur, en el
médano, el pie en punta repite emite pasajes, vuelos, antes después de la caída, ida vuelta el aleteo que ninguna paloma
amaina, que toda paloma anima

el aleteo
el leteo

flota su venado en vano, venas abiertas en el vano sin poder bajar, lo que es toda su tristeza, su tris; alas las manos son
láminas, ánimas para un solo salto que muere en el aire, que muere según las estadísticas donde menos se puede morir

68 Caravansari
¿es la síncopa del mimbre para el insomnio del lago
o hay alguna virtud de resistencia en el aire
cuando el viento es/
talle?
explosiones de espacios distancia mayores
cuerpo gentilmente estirado
sólo la minuciosidad muestra sus estrías
la tríada
laqué gasas rimmel
y amanece permanece aún en ese abrigo

me gusta en la posición del sueño


digo
cuando es entregada a cuerpo
cuando no hay voluntad alrededor

seule autres sans autres


dice
mientras se separa de la sombra

no semueva en el don de la danza, no se termine de atar, no se aspire como una versión implícita, como quien espía desde
los camarines del corazón

o desde la parálisis

los dedos son pétalos


y lo que está ciego lo que está reunido
mendiga de sí una presencia
y una vastedad

no pequeñas escenas debí suponer más tiempos enormes para cada salto sobre mí, está siempre en el aire; pienso que re-
nunciaré, que ya no la veré nunca, que ya no la oiré nunca, que ya no la tocaré nunca, que ya no nunca tendré deseos

pero está ahí está ahí


luciendo el corazón desnudo entre los senos

un circo y un teatro arman la escenografía del corazón


el dedo punzante de la danza para adán
para el hombre solo

un salto es un deseo

tengo sobresaltos cuando te sueño


y poco a poco marco
mi propio suelo
mi propio precipicio.

(De Bailarina Privada)

Caravansari 69
LA MORDEDURA TAJANTE

A Maricarmen Arnó

Todo lo que abriga un sentimiento es un misterio.


Henrich von Kleist

No hay lugares ni espacios pues todos son tuyos


cárcel pecho palacio
lecciones de la breve oscuridad
alcantarilla provocadora en ayuda de ese río que se escapa
desdeña su curso
desgarro sanguíneo por las escaleras las marquesinas
determinada operación de éxitos
excitación acelerada impronta
entre tus piernas prieta contra mi amor
informe de sanatorio
el crúor
su propio brillo desnudo y solo

terminar ahí tiene un final


decir en tu cuerpo lo que no soy

Te hago tajo servido al diente superior


hago de hacer qué cosa
miradas
colores que no atrevo a encontrar en los sueños
en el grito
mi turno entre los sonidos pecho expuesto a las trompas de la cacería
voz menudas escenas
arrabal del vértigo el acercamiento frescos de pared
perfil de advertencia entre el goce y las arrugas explorar
implorar
algo ahí no va las manchas en su origen torcaza halcones buitres
cómo decir lo que no empiezo. otra cetrería
ahuecar el pecho miedoso antes del acabamiento
Mordiscar aquí donde siempre se entra de noche reconocer
y la fuente salpica leche lasciva reconocer durar un momento con eso
en el circo donde niño tigre reía de mis penas brazos que no son alas sino aspas para batir el viento desde tierra
mis imágenes (en las tetas habrás visto molinos al ritmo del corazón
al niño que se muerde a sí mismo meter
que no sabe ma que no sabe mar) sacar
mamar metáforas desfondadas tumultuosas terminar ahí terminar ahí
antes de la clausura de los párpados
cuerpo sitiado desde la infancia mi cuerpo tiene derecho a que se le reconozca imposible
recuerdo morder molestar al universo
retrato de sufrido singular
Me digo hago tonto qué cosa por significar la realidad
algo ahí no va algo ahí no signar la bestia que apenas soporto
adentro el afuera siempre es previo perdiéndolo todo por amor
descendiendo a los ojos del fantasma
necesito una receta para este rasgón mi barca impersonal en tu océano
intimidades que por misterio nunca renunciaron a su cuerpo
a lo que llega rememorado
el poema
arrojar una gran frase a la balanza
amor hecho cuerpo el único arte
sin movimiento ni desplazamiento
sólo labios
y en mis pulmones el aire de tu beso
siempre se aprende a volar hacia la herida

algo ahí algo ahí


el cuerpo esa extraña metáfora.

70 Caravansari
Carlos Daniel Abrkam

Caravansari 71
Beatriz Schaefer Peña
Nació en Buenos Aires, Capital. Siendo adolescente se inicia en la actividad literaria publicando su primer poemario, Mi jardín tiene estre-
llas, con prólogo de Vicente Barbieri; le siguen las siguientes publicaciones:
Poemarios: De ángeles y designios (Editorial Botella al Mar, 1982), palabras de contratapa: León Benarós; Revelaciones y artificios
(Editorial Botella al Mar, 1992), palabras de contratapa: Leonor Calvera; El fuego y los vestigios (Editorial El francotirador, 1998), palabras
de contratapa María Granata; El fuego y los vestigios (Editorial C:I:E:N, 2000. 2ª edición), prólogo de Federico Peltzer; y En la alta noche
(Editorial Último Reino, 2003). Su poesía ha sido traducida al portugués y al italiano y le ha valido numerosos galardones en Argentina,
Cuba y Puerto Rico.
Narrativa: El cielo prometido y otros cuentos (Ed. Torres Agüero, 1988).

DE LAS SECRETAS VOCES  LA ÚLTIMA CENA

De lejos llega ese rumor tranquilo (Rotemburg, 2001)


como tranquilas aguas
que van trayendo, uno por uno, Un solo discípulo sentado a la mesa,
diferentes momentos. un solo comensal
Estás de pie mirando aquella noche esperando al anfitrión que le ha ofrecido
que avanza sobre el día su plato predilecto.
mientras la luz se apaga en las señales No sabe que él mismo
que nunca has comprendido. es el banquete que le aguarda.
Así, la tarde, inesperadamente, Cada parte de su cuerpo está dispuesta
se adueña de tus pasos. para el regocijo de los paladares.
Ya no acontence el sol. Y se hunde en el sumo agridulce de las jarras
Y sin embargo celebrando el momento,
su voz aún te llama mientras la noche llega con su dormidera
en la penumbra. desde el fondo del día.
Él, ignorando que ya se ha devorado,
(De Poetas argentinos contemporáneos) sueña que es un río que avanza con la sangre
arrasando el despojo.

(De Colección Cuadernos, nº 4, Grupo Némesis, 2005)


THÁNATOS

Como si fuera una quimera,


se hace visión en su ángel detenido.
Tiene el color tardío con que, a veces,
recordamos los sueños.
Tú eres la presa, la cita de ese instante.
No más el resplandor opacado por la nube
Ni el ronronear de las incertidumbres.
Ajeno de la luz,
solo querrás entrever el precipicio
donde te espera el sello de su abrazo
y el figurado rostro que elegiste
para ponerle una máscara a ese miedo.

Inútil ya tu antiguo interrogante:


solamente su esfinge y su armadura.

(De Revelaciones y Artificios)

72 Caravansari
José Luís García Muedra

Caravansari 73
César Bisso
Santa Fe, 1952, poeta y sociólogo. Publicó Poemas del taller (Colmegna, Santa Fe, 1975); La agonía del silencio (Colmegna, Santa Fe,
1976); El límite de los días (Ediciones Lux, Santa Fe, 1986); El otro río (Calle Abajo, Buenos Aires, 1990); A pesar de nosotros (Correo
Latino, Buenos Aires, 1991); Contramuros (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1996) e Isla adentro (Ediciones Culturales Santafesinas,
Santa Fe, 1999, premio José Pedroni). La Universidad Nacional del Litoral editó en el 2005 Las trazas del agua (poesía escogida), y la
editorial Arquitrave (Bogotá, Colombia) publicó durante el mismo año una edición de poemas éditos e inéditos bajo el título de Coronda. Es
docente de Sociología en la UBA y en otras universidades y autor de diversos ensayos publicados y otros que permancen inéditos.
Los poemas elegidos pertenecen al libro Lluvias y regresos, de próxima edición.

VALER LA PENA EL VUELO

Tu ausencia es lo que no será y así es futuro. Vengo a ti, padre en soledad.


Juan Gelman
Hacia el patio de larga sombra,
Cuando era niño esparcía colores a mis asombros. al refugio celeste de alverjillas,
Un día su muerte apagó todas las fulguras. a la tierra embellecida de lluvias.
Suplicaron buscar a Dios para compensar la pena. Desde la ciudad de la infamia
No sabía el lugar preciso donde mirar. un pájaro de fulminado vuelo
Mi madre dijo el cielo. Mi padre señaló el río. retorna al primer esplendor.
Mi otra hermana propuso hurgar el recuerdo.
Hacia ti, quien busca ser otro.
Aún resisto la búsqueda. El cielo es impenetrable. Y en mí, nada muera otra vez.
El río no tiene final. La memoria revive algunos colores.
Ignoro el lugar donde estuvo Dios aquel día.
Vale mi pena saber que nadie compensará su ausencia.

IMÁGENES GARZA MORA

Transito el atardecer. Serpentea el alba.


Sobre muros de barro Con plumaje de luz
contemplo busca la fina porcelana
el perfil de la luna, remoto, en el fondo de la laguna.
suspendido entre hojas de sauce.
Abandona su vuelo
Vibra esta hora secreta quien desde la orilla ignora
al ritmo de los impetuosos juncos, la armonía del cosmos fluvial
cuando el gran pez y comienza a desandar
abre la boca de espuma el quebrantado rumbo del día.
y devora el último hilo de luz.
La tierra flota Entre dos cielos,
sobre un abanico de estrellas. la vida descansa en una sola pata.
Sólo los pájaros desafían
las espadas del cielo,
clavándose en la enramada solitaria.

La isla es canto de cigarra


a la espera de una lluvia sin tiempo. DURAR

Qué alivio abandonarme Tu deseo por vivir


y sentir como desciende la mirada. tocó lo prohibido
Qué deslumbrante hechizo con la punta de los dedos
la luna entre los remansos ocres. y de pronto
una falange tras otra cayó
Veo tenderse, rendida, la muerte. y gota a gota la sangre
y en cada desgarro la sangre
De orilla a orilla y entre huesitos rotos
todo se vuelve ausencia. la espesa y lenta sangre
ahogó noches y días.
Un jaspeado viento sur
abre la puerta de la noche. Nunca duró tanto la muerte.

74 Caravansari
Edu Barbero

LUNAS

Jamás soñé una noche sin luna. En mi país hubo noches sin luna.
Bajo su luz todo es posible. El terror anidaba en las manos del niño.
El amor tiene brillo de cuerpos desnudos. Fue galope asesino en cada luciérnaga.
Los pueblos encienden misterios insondables. Aniquiló plazas y calles misteriosamente.
Las luciérnagas vuelan más alto. Derrotó los cuerpos que alumbraron el amor.
Los ojos del niño titilan sin temor.
Una noche de plenilunio es puro regocijo. Esta noche mi hija pregunta por qué no hay luna.
Comienza a titilar el miedo.
Si no hubiera luna los pueblos se apagarían. Tanto desamparo derrumba el último caserío.
La mirada del niño sólo ofrecería miedo. El viejo dolor vuelve a padecer aquella enfermedad.
Las luciérnagas no dibujarían parábolas.
Enamorarse sería partir el pan de las bestias. Una luciérnaga atraviesa lo que resta de alma.

Caravansari 75
Ana Guillot
Nació en Buenos Aires en 1953. Es profesora en Letras (egresada de la Universidad Católica Argentina) y ha ejercido la docencia secun-
daria y universitaria. Junto a Graciela Caprarulo (y con la colaboración de Belén Ancizar y Florencia Abadi) coordina, desde hace más de
quince años el Taller de la Siesta. También ha conducido el programa radial Dos Palabras, por FM San Isidro Labrador, FM Palermo y,
finalmente, por AM Radio de la Ciudad. Ha dictado y dicta seminarios acerca de diferentes temas literarios, mitos y crecimiento personal,
en su país y en el exterior. Ha colaborado con numerosos autores de diferentes disciplinas en el armado y corrección de sus libros.
Como docente ha publicado El taller de escritura en el ámbito escolar (Ed. Stella, 1987); y ¿Querés que te cuente el cuento? (Ed. Lumen-
Magisterio del Río de la Plata, 1989). Como poeta ha publicado: Curva de mujer (Libros de Tierra Firme, 1994); Abrir las puertas (para ir
a jugar) (Libros de Tierra Firme, 1997); Mientras duerme el inocente (Libros de Alejandría, 1999); y Los posibles espacios (Nuevohacer,
Grupo editor latinoamericano, 2004). Integra diversas antologías y colabora con publicaciones del país y del exterior. Es miembro del
consejo de redacción de la revista literaria Barataria de Buenos Aires y colabora con la publicación El cuervo de Puerto Rico y La pecera
de Mar del Plata. Ha sido invitada a participar en la Semana de la Poesía. Festival internacional de poesía de Barcelona en los años 2004
y 2006; en el Festival internacional de Rosario, 2005; y en el Festival de Poesía de Zamora (Méjico; 2006). Su obra ha sido publicada,
parcialmente, en España, Venezuela, Chile, Méjico y Puerto Rico. Ha sido jurado del concurso internacional de minificciones Ficticia, en
Méjico (2004). Coordina el ciclo de poesía Las hermanas de Casandra en la Casa de la Poesía, junto a Graciela Caprarulo, Belén Ancizar
y Florencia Abadi y el encuentro literario trimestral tohu-bohu junto a Carina Paz y Silvia Montenegro.
Acaba de terminar su primera novela, La luna en el abanico, y trabaja en un nuevo libro de poemas, La orilla familiar.

LA ORILLA FAMILIAR
(fragmento)

CAPÍTULO: LA ABUELA
(Viuda joven como ella)

la muerte en off la diagonal que gira hacia el océano


es ese campo neutral es un puerto y su gente
donde todo permanece escapando
inalterable como sea posible
la viuda corre el grito como puedan
sin garganta –el grito que no cesa–
–el grito que no cesa polizones del mundo
el grito– (¿emocionarse?)
pasos, y pueblos, kilómetros distantes
sólo para conseguir retornar la memoria
cebollas en el vientre sólo
algo de carne en los bolsillos para sorber la lágrima caliente
en manos de la abuela
la muerte en off la viuda que he de ser
es el aterrador silencio y que aún desconozco
que acota cada bombardeo y elegir su dolor para calmarla
destrozarse las manos –que duerma en paz– le digo
sólo para arañar –y el grito que no cesa– parece
la raíz que ya está
arrancarse crías sólo para que prevalezca
la propia la muerte en on ahora
justifica mi canto paulatino
la muerte en off –que te duermas en paz–
es fraccionar luego en la casa que ya es suficiente
para que todos puedan tu calvario
comer
de ese pan que no tiene religión *
ahora
ser republicano es un pecado no sería morir
el cielo bate nubes en su contra en Madrid sólo
y el fuego se lleva las casas la cruz se expande negra
como marcas judías en Barcelona
si el ángel negro es las esquinas son fauces
el que delata en donde el enemigo
aún en su propia familia al traidor hiere

76 Caravansari
la carne sudorosa que se escapa
es necesario
estar acá
ahora más que nunca
salvando los panes cotidianos
la cama y su blandura
el almuerzo
no hay enigma en la guerra
se sabe que los cuervos son negros
y traicionan
se sabe que entre hermanos
todo suena a delito
rueda el día
como rueda la noche entre silencios
como rueda el terror
gritando entre las calles
los niños que no lloran
que se creen que es un juego
pero tiemblan
–¿estará él acá?– dice
la madre no contesta
los duelos la perforan
y ella
que ni siquiera puede
llorar
le sujeta la mano
como si buscara también
que él la sujete
es joven y está viuda
sólo vuelve la espalda
a la conciencia
no se puede nombrar
lo que no cabe
y el grito se encapsula
en la garganta

Caravansari 77
CAPÍTULO: EL CORO (DE MUJERES)

mujer 1

–¡ah!, ¿se podía elegir?– pregunta


ahora que ya es vieja
ahora que su vestido es negro, aceitoso,
que ha parido seis hijos y tiene
el vientre entumecido, lacio
el peinado tirante y esa sonrisa tiesa
y finita
¡ah!, ¿se podía gozar?
era posible entonces dejarse tocar en la entrepierna
sin que los padres miren
era posible cantar con voz profunda
como chavela vargas
no como doris day
el pasito liviano
ese final feliz y tan yanqui
era posible cantar
un bolero
como si entrecerrara los ojos para él
la nuca para él
los pechos como frutas abiertas
y ese olor a verano
y las enaguas flotando el precipicio
la clara manera de decir que sí
–¡ah!, ¿se podía reír y no planchar
el ceño almidonado para que no se enojaran en casa?
como si fuera la calle la apertura
la noche la apertura
un corredor erógeno
un relámpago en la columna vertebral
–¡ah!, ¿no estaba mal tentarse con la risa de otro
con el olor de otro
con la cintura de ese hombre perfumado
que traía jazmines los domingos?

elegir qué ingles, qué palabras,


qué portazos pegar
cuando le pegan a ella las palabras dolidas
las palabras precarias, amarretas

haber parido hijos y no haberle escuchado


ni un –te amo–
nunca la caricia después de la descarga
nunca una manera de mirar diferente antes del desayuno
¡ah!, el frío la acobarda
es hora de cerrar esa puerta que viene haciendo ruido
es hora de prender el farol
y apenas descansar

78 Caravansari
CAPÍTULO: LA HISTORIA (¿CUÁL?)

A César Vallejo

–hay golpes en la vida– dice rompe el cascarón


y esparce la semilla en él habita el mundo
en el obrador clara la disolución
hay la mañana azul y luminosa más espesa hacia abajo
hay un canto entre dientes se escurre por el piso patinosa
hay esa flacura más densa en el costado prohibido
y el arroz como solo alimento más densa aún en la sombra de las sombras
–tan fuertes en manos de caín
tan certeros– la tierra prometida
y cubre la semilla con la tierra que no cesa su exilio
hay una lentitud (hay cadáveres aun en israel
en esas manos y el rojo es un mar que nombra sangres)
–yo no sé– dice se rompe el cascarón
y el otro lo mira y guardo la yema en el pocillo
en el silencio vacuo de sus ojos la agito
en el lienzo que late me alimento del huevo
al calor de ese día que es el orbe
azul y luminoso íntimo en mi boca
–como del odio– dice se derrama en ríos subterráneos
y abrevia la frase se hace blanco en el ojo del vecino
y riega los terrones que cubren la semilla a punto de nieve se condensa
hay el perro que husmea se rompe el cascarón
y un viento clandestino se pulveriza
un animal que huele (como si arena fuese)
a excrementos y sangre en él habita el mundo
aunque sea ahora la mañana un gigante dormido
azul y luminosa un trueno a punto de decir
hay cierta similitud entre los hombres el nombre que se oculta
hay cierta similitud en esparcir la semilla se rompe el cascarón
y regar esperando lo frío en la oliva elemental
hay una hoz también adentro del granero (el monte fue un infierno
un animal untuoso, embravecido o una pesadilla
que amenaza la zanja y la festeja ( celebra) nadie quedó velando parece)
–hay golpes– dice en él habita el mundo
martillos, coces, bombas un planisferio muerto
el portazo del hombre sobre el hombre de hambre
y rastrilla la tierra y cubre la semilla plano como la fritura
como una promesa que excede a la sartén
como un ataúd y cruje
la hoz en el granero las pulgas de pan-ku caminan por el cuello de mi perra
calla me da pena este invierno
el hombre de los ojos vacuos calla también a mí también
hay en ese silencio
una peste que hiende el paladar (De La orilla familiar (Inédito))
en una arcada

Caravansari 79
Graciela Caprarulo
Es Profesora en Letras y coordina junto a Ana Guillot el Taller de la Siesta en San Isidro y Buenos Aires, desde 1992. Es fundadora y directora del sello
Ediciones de la Siesta. Es conductora y productora del ciclo literario Las Hermanas de Casandra, auspiciado por la Casa de la Poesía de Buenos
Aires. Recibió el premio de cuento Jorge Luis Borges de la Academia Hispanoamericana de Letras de Los Ángeles (EE.UU.) en 1991. Publicó los
libros de poesía En abrazo de Barro (Libros de Tierra Firme, 1995) y A la Sombra de los Paraísos (Libros de Tierra Firme, 1998), ambos con el apoyo
del Fondo Nacional de las Artes. Y publicó también los libros Psique (La Bohemia, 2003), que cuenta también con una edición electrónica, y El Clan
de la Cicatriz (La Bohemia, 2006). Participó en varias antologías poéticas nacionales e internacionales entre 1991 y 2005. Algunos de sus poemas,
cuentos y artículos literarios han sido publicados en distintos medios de Argentina, Estados Unidos, Puerto Rico, Costa Rica, España y México.

I ISIS EN SAIS

emerge desde el vientre altivo


sin despertar sospechas
es ya la Tierra el territorio
acostumbrado

y busca a Aquél
que ha de portar la cicatriz

hay dos pilares en su trono


donde yace
sentada desde siglos

guarda la entrada en la cual dice


ningún hombre mortal
ha descifrado lo que oculto

caen los velos que son siete

y lo indeciso del agua la contempla


mientras el mundo duerme su sueño
y se descuida

II

esa mujer que yace un hueco tibio donde apoyar


pelirroja y pequeña la cabeza
no es mi madre y que no supe encontrar
pero me pertenece
la mujer que está yaciendo
la veo descansar tan blanca soy yo y alguien me observa
y me pregunto por qué alguien que cree ser mi hijo
la alejo se acurruca y busca
por qué la quiero lejos en mi hombro izquierdo
si es tan blanca y si duerme
mientras yo divago
o esa mujer que yace ahora somos tres
sí es mi madre los que emulamos la infancia
y no me pertenece los que buscamos
a mí que soy pequeña un hombro infinito donde apoyar
y que no duermo la cabeza
porque no hay regazo ¿es eso la eternidad?
¿hundir la cabeza en el hueco?
apoyo mi cabeza ¿es eso morir?
en su hombro izquierdo ¿dejarse ir en el hueco
me inclino que me acuna rítmicamente
simbólicamente emulo como un fuelle y me respira?
lo que pudo ser
la infancia el hijo que no es mío pero pudo
un hombro izquierdo está yaciendo
y mientras duermo espera
que la infancia le dure
que este hueco le sorba la memoria

80 Caravansari
III V

duerme la perfecta finitud de la rosa hacia adentro de la noche


que pierde su esplendor desconocida sensación
duerme en el averno de preferir amar lo Oscuro
su torcido destino de amapola en busca del dragón tan mal parido
de profundis duerme tan mal parado frente al héroe
y sueña iba la muy doncella
que muta que palpita señorita educada entre algodones
aletea en la noche el voile de la camisa descorrido
que también duerme ladeado el hombro el corazón
como duerme el Padre lo descubrió
como duerme el Hijo
si la rosa es asesinada ¿chirriaba en las alturas
si el averno es un río o era su canto de pájaro encendido?
sus cadáveres flotando enamorado ruiseñor que en el Oriente
en el intento de llegar hasta la orilla se leería
ave sutil de fino canto
animal despreciable en otra parte
en la oscura noche del alma
IV Génesis en la que reina

aún desde la ocuridad y el caos volvamos a él


por encima del Abismo aleteador nocturno
lo vislumbraba lanzador de llamas
en su negro traje esplendoroso llama a la doncella
señorita con predisposición
en medio del jardín a enamorarse
el árbol inconvenientemente
la fruta maldecida por la historia de animales difíciles
de sentar a la mesa
juegan ellos, ríen
y en tanto la ciudad para amar a ese monstruo
planea derrotarlos hay que vivir en la roca
encadenarse a un rayo de luna
en medio de la rama sin más coronación
roja, inalterable que las estrellas
redondeada persiste
ella acepta aceptaría
y ellos juegan cada vez más alto dice sí
cada movimiento muerden dice voy a seguirte hasta tu cueva
cerca crece el árbol hasta el fondo de la cueva
rompe en que nacimos
el equilibrio inestable del jardín de la noche que pide
amar sin imposturas
detrás del árbol sin posturas
vestido de negro resplandece
es hermoso y coquetea a la mujer volvamos a él
el eslabón débil en la cadena aleteador nocturno enamorado
la pieza del naufragio que quiere redimirse
sacude su cola en el agua
que arda ella que baile la de ella
la muy entre las lenguas quien la beba no conocerá
en la luz como luciérnaga encendida
Lucifer Luzbel luzmala volvamos a ella
la malnacida serpiente señorita amadora
sempiterna y tierna de animales que gustan
de esmoquin viste de andar lanzando fuego
como un astro
y bautiza universos en su nombre la que lo abandonó
sin más ni más
ella, la bella mal maridada y todo porque él
contempla a su mitad y muerde se aficionó al agua
la manzana muerde su destino
de condenada hembra
que arderá (De El Clan de la Cicatriz)

Caravansari 81
Fernando Mut
Nació en San Telmo, Buenos Aires, en 1968. Actualmente vive en el barrio de Pichincha de la ciudad de Rosario. Es maestro de escuela,
profesor de historia, poeta, artista plástico, periodista y padre de familia. Trabajó en la producción de los programas El Despertador y
Vampiros por FM TL de Rosario. Allí también inició la publicación del fanzine La Hoja Blindada, en el que participaron varias docenas de
artistas argentinos. Fue cofundador, guionista, realizador escenográfico y actor del grupo TSO (Teatro Sanitario de Operaciones) con el
cual estrenó las obras Cuatro estómagos, Zamarra, Aparecido y Piedad.
La Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires lo ha premiado en dos oportunidades por su poemas “Maldita ilusión urbana”
y “Marta entre las cañas”. En 1999 recibió el Tercer Premio José Pedroni por su libro Cuarentena, entregado por la Subsecretaría de Cultura
de la Presidencia de la Nación. Algunas de sus obras fueron publicadas por la Universidad Nacional de Rosario como parte de una antología
de poetas de la ciudad en el año 2001. También la revista Qì de la Universidad Carlos III de Madrid ha incluido varios de sus trabajos.
Desde 2005 escribe en su bitácora personal en forma de blog [ http://sitiobaldio.blogspot.com ], donde recientemente ha dado a conocer
los primeros capítulos de la novela de aventuras Una señal en lo profundo del cielo.
Nota de la Redacción: sin pretender objetar la selección de David Castillo, que es espléndida, y ante lo inabarcable del panorama de la poesía argentina contemporánea, no nos resistimos
a incluir en la breve nómina de poetas aquí representados el nombre de Fernando Mut.

MALDITA ILUSIÓN URBANA


cuando las vacas sobrevuelen mi buen aire ahhh ... cuando las vacas sobrevuelen mi buen aire
y los monos más osados se atrevan a encararse
todo el esplendor de sus ubres cristalinas en el viejo y reluciente anillo habrá una fiesta
yo estaré sentado en aquel subsuelo metálico tal vez tenga puesta entre mis manos la fortuna
junto a los que se tomaron toda la vida la bola suerte el porvenir la lotería
y en el mismísimo troquel de los papeles ese día alguien dará por mí más de lo que yo daría
nos reuniremos una diez y cien mil veces el día (amor) que las vacas (amor) sobrevuelen (amor)
para cantar odas a tu nombre y a tus épicos días mi buen aire (amor) no habrá (amor) más pena (amor)
a tu pompeya sin lava y a mi san telmo querido ni olvido (amor) se mojarán las pilas (amor)
de todos los timbres (amor) no pasarán
ahhh ... cuando las vacas sobrevuelen mi buen aire (amor) no pasarán (amor)
lab of mai laif (amor) de mi gran vida
somos muchos esperando el gran momento (amor) y las narices (amor)
somos varios los anónimos meticulosos devariados narices oliendo (amor) todo el aroma (amor)
los apócrifos inmortales achoperados con los sentidos plenos (amor) sobre el asfalto (amor)
los bisnietos oblicuos y danzantes sobre el asfalto
los unineuronales veloces alterados
los internacionales virósicos incorruptibles y gente llegada desde todos los confines del asunto
enfermos terminales odiados bellos desenterrarán los vicios y virtudes más guardadas
y horrendos perdedores eternos perfectos desatendidos para llenar de luna la tristeza y así entablar
seres que aún transitamos el aventurerismo experimental la relación más nueva y vigorosa
de creer que el melón es descartable y se puede vivir que el señor cupido jamás hubo investido
sin aniquilar los glóbulos mejores que permiten a este
corazón que a veces sangre y otras llore lagrimones ahhh ... cuando las vacas sobrevuelen mi buen aire:
ahhh ... cuando las vacas sobrevuelen mi buen aire (amor) te lo digo (amor) te lo juro (amor) te prometo
(amor) que ese día (amor) llegará
la gloriosa albiceleste de la copa y seis estrellas
volverá a renacer de entre muertos y olvidados (amor) el día (amor) que (amor) las
a sacudir las victorias memoriales vacas (amor) sobrevuelen
que hicieron de su apodo una bandera (amor) mi buen aire (amor) el condenado
y los más de veinte años que pasaron día en que se decidan
se alejarán por siempre de la faz de la tierra (amor) porque la culpa es de ellas (amor) entendeme
y gardel y mujica y los otros se abrazarán en el gol (amor) la culpa es de ellas (amor) y del año también
de la venganza y saldrán de los palcos de las tumbas (amor) ese año que vivimos en peligro
y tomarán las calles del otro lado de ese río (amor) y que luego fue otro
que cruzarán nadando o con los botes (amor) y otro (amor) y aún otro más
antes que caiga el puente (amor) la culpa es de ellas (amor) y del año
(amor) rojo peligro (amor) verde peligro
colmados de estandartes a la plaza y a las fuentes (amor) el año verde
para mojar las patas como en el día (amor) no pasarán
soleado de un oktubre pasado (amor) vacas (amor) verdes (amor) años
el río es la memoria amor amor amor
el río es un objeto mi buenos aires querido
el río es un símbolo y un signo maldita ilusión
el río es marrón y a veces negro
el río es agua aceite y barcos y marineros
y putas en el puerto y bares ... todo eso
el río del que hablo no es plateado
y en realidad tampoco es río: para algunos es mar
para otros riacho

82 Caravansari
MARTA ENTRE LAS CAÑAS LA MEMORIA ELÁSTICA

ayer violaron a marta entre las cañas deberíamos


después la envenenaron con gamexán calcular
le dieron un palazo en el vientre medio hinchado aproximadamente
estaba embarazada la pérdida de la memoria elástica
que posee
se supo la noticia por dos chicos una
que robaban duraznos en los campos vecinos de nuestras ideas más livianas
ricos duraznos (dijeron) dulces grandes duraznos luego de ser arrojada
escucharon un grito y escaparon un número equis de veces
corriendo veloces asustados tropezando a través de una ventana
cerrada
dicen los que me contaron que marta no lloraba
ni reía ni hablaba (lo cual no cambia nada)
pero dicen ellos también que probablemente
estire la pata

las cañas son terribles de puro espesas


la noche también cuando las nubes son las que gobiernan

no tan lejos del escenario de estos hechos había un baile


y mientras todos se movían bajo el sensual poder de la cumbia
las cañas (quietas) se mascaban dos pedazos de vida

polvos oros blancos del polvo venimos al polvo nos vamos


matorral mata rata mata cucarachas duraznos cañas
ayer violaron a marta

LA MÁXIMA

atravesaré la espesa sopa el repollo comeré masticaré el hígado


con cebollas todo con cebollas me tragaré la pastillita las pastillas
dale al nene la pastilla no cagaré el pañal no mearé la cama
pediré la pelela pediré el papagayo pediré la chata pediré perdón
daré las gracias el besito de las buenas noches y diré al señor
mis oraciones
guardaré los juguetes en el baúl de los juguetes obedeceré
creeré en dios en la familia y en la santa iglesia católica
creeré en las instituciones en la maestra y en la tarea de vacaciones
en el cuadro de honor en el estado y en la libreta de calificaciones
seré el guardián de la moral de toda ley y todo reglamento
defenderé hasta la muerte al actual gobierno
hasta que sea derrotado
y luego defenderé hasta la muerte al nuevo actual gobierno
y luego al más actual y luego al ultra actual y así eternamente
te juro oh madre mantenerme
actualizado
creeré en la propiedad privada y en la ley de mercado votaré
cada vez que sea necesario y aplaudiré frente al televisor
a todos los señores y todas las señoras que sean candidateados
haré campaña cantaré el himno nacional y la oración a la bandera
la marcha a sarmiento y la de san lorenzo
me pondré la escarapela y si jugamos el mundial la camiseta
denunciaré a todos los vecinos que hablen o vistan sospechosamente
formaré a los varones y mujeres
que serán los buenos argentinos del mañana
trabajaré día y noche por el engrandecimiento de la nación
seré lo que deba ser o sino no seré nada
nada

Caravansari 83
theorica
El silenci,
lloc delitós
de la tòpica poètica
X XAVIER LABORDA GIL
(Universitat de Barcelona)

De què parlen els poetes? Hi ha preguntes que no semblen És més, un dels indrets plaents del poeta és el silenci. Els
gaire importants i, potser, aquesta és una mostra: ¿de què títols de poemaris expresen amb una freqüència sorprenent
parlen els poetes? Tal vegada fóra més il·luminador indagar paraules relacionades amb el silenci. A l’interior d’aquestes
de què no parlen, sobre què callen i per què. Tanmateix, la obres el silenci apareix moltes més vegades. Citem ara una
qüestió dels tòpics ha merescut l’atenció dels teòrics. A les passatge de Federico García Lorca, en el qual llegim que
preceptives apareixen relacions de tòpics, amb l’explicació “el paisaje es un silencio / con forma. La tarde muere. / La
del seu abast i amb exemples del seu conreu. Un d’aquests llanura está amarilla...”. Projectats sobre un paisatge simbò-
tòpics és el silenci, concebut com una vivència molt intensa lic, l’amor i els sentiments fructifiquen en silenci. Així, Cloé
dels sentiments i molt madura del pensament del poeta. El Rolland xiuxiueja un breu poema: “Dans le silence / notre
poeta sovint parla del silenci i reflecteix els seus matisos i parole se refait / une petite beauté.” Pablo Neruda proclama
circumstàncies amb una emoció pregona. en versos populars: “me gustas cuando callas porque estás
como ausente, / y me oyes desde lejos, y mi voz te toca. /
Els tòpics són els temes o motius usuals a la tradició literà- Parece que los ojos se te hubieran volado / y parece que un
ria. I bona part d’aquests llocs comuns tenen el seu origen a beso te cerrara la boca.” Y Àlex Susana, a “Silencis”, relata
la literatura grecolatina clàssica. El veïnatge entre la poètica les impacients preguntes de l’amant quan ell calla:
i la retòrica va promoure a partir del Renaixement el gust
per les taxonomies, les classificacions de figures retòriques Digue’m què penses,
i de temes freqüents. Es tracta, però, d’unes activitats desa- em preguntes ara i adés,
creditades actualment, encara que els seus esquemes són nua, estesa, prop meu,
útils per respondre la pregunta sobre els temes dels quals quan callo i semblo perdut.
parlen els poetes.
En aquests descriu el poeta l’estat d’ànim que experimenta
Els tres grans tòpics són el locus amoeunus o lloc delitós, el abans de parlar i la incitació que li fa la parella perquè tren-
carpe diem o invitació a la vida i l’ubi sunt o meditació sobre qui el silenci després d’estimar-se. També parla d’aquesta
la fugacitat dels bens materials i de la vida. La poesia ha par- situació Luis Cernuda al poema “Después de hablar”, per
lat dels llocs plaents o locus amoenus, que són totes aquelles indicar-nos el que cal fer:
situacions amables i joioses per al subjecte. Aquest se sent,
per una banda, allunyat dels contrastos i esdeveniments del No sabes guardar silencio
temps i de la història, i, per l’altra, experimenta una recon- Con tu amor. ¿Es que le importa
ciliació amb la natura, amb allò que es considera essencial A los otros? Pues gozaste
i atemporal. Tant se val que es tracti de realitats transcen- Callado, callado ahora.
dents o quotidianes, ja que el que compta és la manera com
es viuen. Són llocs plaents l’Arcàdia o el jardí privat, l’illa Sufre, pero nada digas.
inexplorada o les tardes al sol, el veler de l’aventurer solitari Es el amor de una esencia
o el paisatge domèstic. Són jardins de la felicitat, horts de Que se corrompe al hablarlo:
la llibertat, espais propers al cercle buit del zen. Viure en En el silencio se engendra
aquests indrets està vinculat amb la quietud, el silenci dels (…)
pensaments i el misteri de l’èxtasi.

84 Caravansari
Edu Barbero

Aquestes citacions recorden tan sols uns passatges de la Xavier Laborda


(Tabuenca, 1955) és professor de la U.B. dedicat a l’estudi de la comuni-
gran producció poètica sobre el silenci. El poeta viu en un cació pública, la pragmàtica i la hermenèutica i autor, entre d’altres obres,
estat de silenci clamorós, el de la consciència que aboca de De retòrica: la comunicació persuasiva, Cartografia barroca y la retórica
el seu sentir en paraules quietes. Més enllà de la delicada del discurso, Hermenéutica de la ciudad, espacio de la memoria, Retórica
bellesa del tòpic, el nostre interès es deu a la paradoxa del Interpersonal.

silenci com a font d’expressió. Segons la teoria de la comu-


nicació i la lingüística (Marco 2000, Mateu 2001), es pot
concebre el silenci com un àmbit que requereix una intensa
socialització i una gran perícia com a parlant. El parlant
capacitat, l’interlocutor atent i l’orador hàbil dominen els
matisos amb silencis (Castilla del Pino 1992). Hi ha l’especi-
alitat de l’oratòria del silenci (Laborda 2006). L’oratòria del
silenci compta amb el coneixement popular del refranyer i
amb l’expressió poètica dels escriptors. La retòrica concep-
tista de Baltasar Gracián és una mostra d’aquesta modalitat
literària, amb els refranys, adagis, el·lipsis i jocs d’enginy.
No tan sols a la literatura, sinó també a les arts plàstiques i Referències
teatrals d’avantguarda s’experimenta amb els límits del si- Carlos Castilla del Pino, ed. (1992): El silencio, Madrid, Alianza.
lenci i s’obtenen uns resultats sorprenents (Picazo 2005). I a Xavier Laborda (1992, 2004): De Retórica. La comunicación persuasiva.
URL: www.sant-cugat.net/laborda/deretorica.htm.
l’educació i la formació de docents es fan indagacions sobre – (2006): “Oratoria y silencio como experiencia comunicativa”, en 7è
el cos, el discurs i el silenci (Llobet 2005). Congrés de Lingüística General (CLG7). URL: www.sant-cugat.net/
Si la poesia que tracta dels silencis és molt comunicativa, laborda/2006Oratoria_y_silencio.htm
Francesc Llobet, dir. (2005): La cultura del cuerpo: el futuro de Prometeo
així mateix l’oratòria del silenci és parladora. El que la dife- y Durga, Barcelona, Televisió de Catalunya y Observatori Europeu de la Te-
rencia, però, de l’oratòria tradicional és l’afany de persuadir levisió Infantil.
d’una manera cooperativa. Per atènyer aquest objectiu és Ángeles Marco (2000): Una aproximación a la semiótica del silencio, tesis
convenient saber escoltar i permetre que la comunicació doctoral, Universidad de Barcelona.
Rosa Mateu (2001): El lugar del silencio en el proceso de la comunicació,
respiri amb silencis i esguards. L’oratòria del silenci no és tesis doctoral, Universidad de Lleida.
callada; tampoc és competitiva, sinó cooperativa. I es de- Rosa Mateu, Glòria Picazo, eds. (2005): Transversal, “El silenci i el buit”,
senvolupa en entorns de mediació i de negociació. Al igual núm. 25.
Glòria Picazo (2005): “Marina Abramovic. Taller Cleaning the house”, Trans-
que passa a la poesia, el tòpic del silenci és un motiu perquè versal, núm. 25, p. 7-22.
en les relacions interpersonals ens posem a estalvi del xivar-
ri de la xerradissa, de l’incordi dels records i de la vanitat
del pensament. El silenci representa un estat d’ànim que Fe de erratas
En la primera entrega de Theorica, faltaba la reseña bio-bibliográfica de su
ens allunya dels clarobscurs de l’experiència de cada dia autor, que es la siguiente:
i ens reconcilia amb sensacions delitoses. El silenci invoca Jesús Tusón ( València, 1939 ) és catedràtic de lingüística a la U.B., on
mons plaents i és un entorn que té les condicions per a una ha impartit assignatures de Sintaxi, Història de la Lingüística, Semàntica,
Lingüística i Poètica, i de Teoria i Història de l’escriptura. Entre les obres
comunicació serena amb un mateix, amb els altres i –en publicades cal destacar-ne Introducció a la lingüística (1984), El luxe del
tercer lloc, però no menor–, amb l’escriptura. llenguatge (1986), Mal de llengües ( 1988), L’escriptura (1996).

Caravansari 85
las lentes de baskerville
Soliloquio para dos
Eduardo Moga y José Noriega
La Garúa, Sta. Coloma de Gramenet, 2006
:::
JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO
:::
Una de las virtudes más apreciadas del arte es su capacidad sión no está en mostrar el cuerpo, sino en la ausencia del otro
de sugerencia erótica en la representación de objetos cotidia- a quien se le muestra. Un cuerpo desnudo no se exhibe ante
nos. Esta cualidad de lo artístico sitúa lo carnal entre las aspi- otro cuerpo desnudo. Compartir desnudo deshace la exhibi-
raciones más nobles del ser humano. Detrás de la cual siem- ción; crea su opuesto, la intimidad. Pero estos cuerpos aquí re-
pre se advierte una mirada que ennoblece cuanto roza. No le unidos carecen de otro. Se exhiben. El trabajo artístico de José
resulta extraña esta reflexión a la poesía de Eduardo Moga. Noriega ha consistido en crear el otro, en convocar con su
Sea en su vertiente cósmica, sea en su vertiente terrenal, la trazo una mirada, y al mirar esa mirada la exhibición pierde
mirada erótica, celebratoria, sexual impregna sus versos. sus argumentos. Accedemos directamente a la intimidad de
ese cuerpo. Y es su intimidad la que encarna la desolación.
Esta virtud del arte posee un rasgo inherente de sentido
contrario: el despojamiento de todo sentido erótico y sexual A lo que Eduardo Moga da voz en su poema es exactamente a
en la representación del cuerpo desnudo. A la par de esta esta intimidad recobrada tras la exhibición. Sin el Otro, y escri-
pérdida, el cuerpo desnudo se carga de un sentido trascen- bo ahora Otro con mayúsculas aunque bien podría decir Dios,
dente y sagrado, a veces; existencial y lírico, en otras oca- es decir, sin Dios que, en función de Otro, nos ampare con su
siones, pero siempre va más allá de lo carnal, pues la mera intimidad, nos acoja en su intimidad, nos haga sus iguales en
representación erótica del desnudo condenaría a ilustración desnudez ante el tiempo y el destino, sin Dios, el ser humano
cualquier obra artística. pasa a ser una mera exhibición. Como esas fotografías recorta-
das de una revista de contactos. Somos cuerpos que se exhiben.
Este segundo aspecto explica la sensación que se experimen- Es decir, sólo tiene existencia lo que tiene exhibición.
ta ante las piezas pictóricas de José Noriega reproducidas en
Soliloquio para dos. En su origen se trata de imágenes triviales, Otra de las virtudes del arte es su capacidad para convocar
¿existe algo más trivial que el recorte de una revista de contac- en nosotros la mirada del otro. Para recobrar la intimidad
tos? Su función ni siquiera alcanza el grado de ilustración del perdida. Exactamente la intimidad que se ve al mirar las
deseo. Su intención es redundante: imágenes carnales con vo- imágenes intervenidas por José Noriega. Desde esta intimi-
luntad de despertar la carne. Sobre estas imágenes que apare- dad Eduardo Moga ha iniciado la escritura de su poema:
cen «sin el otro en la mirada» –tal como las describe con clari- «Dime, alma, qué cincel has empleado / para que sea yo
videncia Tomás Sánchez Santiago en el prólogo– José Noriega tu forma, / qué sombra subyace en mi sombra, / o qué me-
ha realizado algunas pequeñas intervenciones pictóricas. Estos moria soy, qué invertebrada / conciencia.» En esta primera
trazos inarmónicos sobre las imágenes triviales de repente las estrofa del poema se nombran las dimensiones de la intimi-
convierten en imágenes artísticas. Vale la pena indagar la ra- dad recobrada: memoria y conciencia. Y se nombra direc-
zón de esta metamorfosis. Lo que ha hecho José Noriega ha tamente al otro que nos proporciona esa intimidad: «alma».
sido despojar a estas imágenes eróticas de su erotismo. Y al El alma ha sido, desde el platonismo, la mejor compañera
desaparecer la función que las sostenía, de repente, la pintura del ser humano, de ahí que esta ideación pagana le resultara
sobre el papel permite entrar dentro de las imágenes y asistir a tan útil al cristianismo. La función primordial del alma ha
su existencia íntima. Es decir, contemplar lo que se contempla sido siempre evitar que el ser humano derive hacia la mera
en ellas: el vacío que encierran. Su desolación. exhibición de sí mismo. El alma es la mirada del otro que
se refleja en nuestros ojos y comparte nuestra desnudez. Es
Eduardo Moga ha realizado en su poema una transforma- nuestra intimidad. O mejor: lo ha sido durante siglos.
ción análoga. Hay que empezar subrayando que este des-
pojamiento de lo erótico ante las imágenes seleccionadas La cuestión fundamental que se plantea Eduardo Moga en su
por José Noriega es un objetivo explícito de Moga. Así lo poema es la siguiente: después de haber quedado todos a ex-
expresa en el epílogo del libro: «Quien conozca mi poesía pensas del exhibicionismo, desheredados de la mirada del otro
hasta el momento, sabrá de mi gusto por el vocabulario car- que compartía nuestra desnudez metafísica y nos proporciona-
nal y la metáfora amatoria… Pues bien, Soliloquio para dos ba intimidad, cuando el arte nos ayude a recobrar esa intimidad
elude deliberadamente ese ámbito y se vuelca en su opues- perdida, ¿recobraremos también la vieja compañía, la mirada
to: el diálogo con lo inasible». Moga no podía expresar con que emergía de nosotros mismos para mirarnos a los ojos? Esta
mayor lucidez la doble condición del erotismo en el arte: es la pregunta clave. ¿Recobraremos con la intimidad que nos
ennoblece cuando no está en el objeto, y degrada cuando acoge en el arte el alma que nos acogía antes de la pérdida?
se convierte la obviedad en su fin.
La respuesta son los cuatrocientos versos de este poema que
Ahora bien, ¿por qué esta serie de retratos de cuerpos desnu- arañan un cristal, describen un vacío y hablan de una desola-
dos ha de desembocar necesariamente, dentro de un poema, ción, la de concebirse desposeído del alma. Y en este punto,
en un diálogo con lo inasible? Puesto que la mayor parte de justamente en este punto, aunque hayan transitado caminos ar-
las imágenes reproducidas dejan al aire lo que normalmen- tísticos diversos, convergen imágenes y palabras, José Noriega
te se lleva tapado, cabe denominar a estas imágenes triviales y Eduardo Moga en un solo libro para dos géneros, un solo
«exhibicionistas». Se podría matizar diciendo que la distor- título para dos artistas, en una única obra para dos obras.

86 Caravansari
el devaneo de algas, cruje desde bronquios desalmados. El
mar no es el mar. Laberinto sonámbulo que arrecia. Las
Ladino olas mecen sueños perdidos boca abajo.”
Joan de la Vega
Trea, Gijón, 2006 Poesía áspera, tensa y desbordada, que recuerda el trazo fe-
::: bril, enérgico y descarnado de cierto expresionismo abstracto.
MOISÉS GALINDO Poesía irreverente y de sensaciones que no admite medias tin-
::: tas y nos pone en la tesitura de reconocernos en medio de un
La fractura, el exilio o la contradicción parecen formar par- mundo donde, todavía, las cosas pueden ir a peor. Arriesgado,
te de una poesía que, si bien mira voluntariamente hacia políticamente incorrecto, Ladino es fruto de la más pura nece-
“las culturas inca, maya y azteca” a las que rinde homena- sidad de su autor y, de los tres títulos de que consta, destacaría
je, todavía permanece fuertemente anclada a sus orígenes. por su osadía, libertad y contención Inti-huatana.
Porque, en el fondo, de lo que nos habla el término “ladino”
y que da título al libro no es tanto de la idea más común
de “astuto o sagaz” como, por oposición, de la acción de
abandonar un mundo y una lengua, la propia, por otra que
se sabe preeminente. Conciencia, pues, de una poética que Casa de Misericòrdia
no corresponde a la cultura de la que bebe el autor y cuya Joan Margarit
bicefalia queda explícita en no pocos poemas. Barcelona, Proa, 2007
:::
Cabría, sin embargo, otra posibilidad. Que “ladino” hiciese Casa de Misericordia
referencia a ese más allá de la lengua a la que parece invo- Madrid, Visor, 2007. Ed. bilingüe.
car la poesía, a ese idioma original en el que se expresa el :::
espíritu o las musas y que sólo alcanzamos a balbucear. “Ser ÓSCAR CARREÑO
como un extranjero en su propia lengua”, que diría Deleuze :::
refiriéndose al estilo, o citando a Proust: “Los libros bellos De un tiempo acá, Joan Margarit (Sanaüja, 1938) inaugura
están escritos en una especie de lengua extranjera”. Ser ex- o concluye sus libros con un preámbulo o epílogo, depende
tranjeros en la propia lengua, crear una nueva lengua den- del caso, en los cuales explicita las adhesiones, motivaciones
tro de la lengua y que no oculta lo peligroso de la empresa. y objetivos que lo han impulsado a escribir el poemario en
Como escribió Hölderlin en su Empédocles : “Debe partir a cuestión. No exceptúa de esta costumbre a su última obra
tiempo,/ aquel por el que habla el espíritu”. Casa de Misericòrdia, y acaso en su epílogo hemos de en-
contrar las claves de su significación. En el mismo, viene a
El poema en prosa y su discurso fragmentado son otro de decirnos el poeta que si bien la poesía de nada sirve ante el
los ejes del libro. El molde que el autor escoge para abocar dolor y la ausencia, mucho peor sería la intemperie adversa
una poesía desgarrada que va in crescendo a medida que los sin los versos; análoga idea a la sentida por Margarit durante
poemas se suceden. Sobre el destierro y el poema fragmen- una visita a una exposición sobre la Casa de Misericordia,
tado oigamos a Blanchot: “El extrañamiento no sólo es la inhóspito espacio que recogió a los huérfanos que dejó la
pérdida del país, sino una manera más auténtica de residir, Guerra Civil en la derrotada Barcelona Republicana; rincón
de habitar sin hábito. El destierro es una nueva relación con de silenciada represión infantil que aspiraba a homogenei-
el Afuera. Así el poema fragmentado es un poema no in- zar a los perdedores en la culpa y absolverlos de pecados fil-
cumplido, sino que abre otra forma de cumplimiento, aquel iales mediante una uniformada disciplina militar; el espacio
que está en juego en la espera, en el preguntar o en alguna de la Misericordia era horrible, pero era peor la intemperie
afirmación irreductible a la unidad”. de unas calles habitadas por la derrota y la miseria. Esta
idea de la incapacidad reparadora de la poesía como bello
Reunión de tres libros, Inti-huatana, Ixtab y Ipalnemoani, antídoto con el cual superar el dolor y la pérdida –la poesía
Ladino comprende un itinerario vital marcado por la con- es acaso sólo un consuelo de ingrávida ligereza– no ha de
ciencia de desamparo, desesperanza y desamor. Suavizado sorprendernos pues la encontramos en buena parte de las
por las imágenes y el ritmo –controlado– en Inti-huatana, últimas obras de Margarit, y especialmente en Joana, el po-
desbocado en Ixtab y desafiante y provocador en Ipalnemoani, emario que ha de asegurarle un sitio preeminente entre los
Ladino es un triángulo inclinado hacia el dolor. poetas de su tiempo. Por esta razón el poema que da título
al conjunto se antoja clave para significarlo; en él se nos
El homenaje, el guiño, la relectura de poetas pasados y pre- dice: És com la poesia: un bon poema,/per bell que sigui, ha de ser
sentes –Cernuda, Larrea, Valente, Sergio Gaspar, Ramón cruel; y de nuevo el lector encontrará en Casa de Misercòrdia
Andrés o Eduardo Moga– ayudan a contextualizar un libro la crueldad del dolor vital al que se encuentra sometida la
cuya cadencia suena a desolada provocación. La angustia, voz poética ante la pérdida de lo próximo, del contexto vi-
el aislamiento, el malestar hacia lo público y lo privado –lo tal sobre el que ha de sustentarse la experiencia del vivir y
individual y colectivo– vertebran un discurso que, si bien el final certeramente inminente del porvenir.
hunde sus raíces en el surrealismo, intenta adaptarse a una
situación y un tiempo presente que parecen no tener esca- Por los poemas que completan el libro transita la ausencia
patoria. Hacer del magma de lo cotidiano, de su aplastante (“La tarda cau al Mal Mort”, “Cementiri o mar” o “Fred
materialidad, una entidad susceptible de ser poetizada es, de juny a Forés); una ausencia que se amplifica al evocar
creo, uno de los objetivos de Joan de la Vega y, a la vez, la desnudez de los espacios que un día fueron recorri-
el soporte indispensable para exorcizar sus demonios . Se dos con los hoy no presentes; la presencia de la vejez, y
trataría de reintegrar para la poesía toda una porción de la proximidad espectral de la muerte (“Rere la porta”),
realidad que linda con los aspectos más sórdidos del ser aquellos primers freds que ya atenazaban a la voz poéti-
y de la lengua y que Joan de la Vega trata de desenterrar ca de antiguos poemas y cuya proximidad se vislumbra
con la ayuda de un arsenal de enumeraciones e imágenes ahora con claridad meridiana. Además, en ese pedazo de
surrealistas: “El recuerdo es húmedo como el crimen. La vida que son los libros de Joan Margarit, el poeta evoca
asfixia, insurrecta, ara sobre las rocas primigenias anzuelos en éste la figura del padre y la Guerra Civil, como no lo
que entumecieron brújulas. El corazón, lomo soterrado por hacía desde Estació de França.

Caravansari 87
Con predomino del endecasílabo, una imaginería sugestiva lidad con frecuencia no es su propio significado, del que
de fuerte carga visual (destaca la imagen del tren que pen- carecen, sino eso que Breton llamó “el azar objetivo”, un
etra en la oscuridad del túnel que ha de llegar (“El Pare” concepto que bebe profusamente, y a su manera, de la
y “Melancolia ferroviària”), un equilibrio algebraico entre Psicopatología de la vida cotidiana de Freud. El tono de lite-
el referente cotidiano (“Prozac”, “Hotel Andorra park”, ratura clínica que tanto Breton como Castro remedan en
“El vendedor de roses”, “Quimioterapia”) y el intelectual ocasiones, seguramente no sin un cierto regodeo consciente
(“Suite, Xostakòvitz. Simfonia Leningrad” o “Retrat d’una de pastiche, no debe ser ajeno al influjo del gigante vienés.
nena”), una simplicidad con la cual se condensa la idea
que el poema desgrana en apenas unos pocos versos y El “azar objetivo” abre las puertas a la presencia de nuestras
una búsqueda, plenamente hallada, de la esencialidad, de inhibiciones que, relegadas a la zona crepuscular del sub-
construir el poema con lo mínimo para convertirlo en un consciente, pugnan por salir a la luz. Ciertas casualidades
mensaje comunicativo que apela al lector con la fuerza de o encuentros fortuitos; confusiones con el propio sosias, del
una propuesta de máximos; Joan Margarit vuelve a rubricar que nos llega así noticia; el hallazgo de objetos; la sospecha
un poemario de exultante y desnuda belleza, que somete al de vida en lo inanimado –motivos todos muy presentes en
lector a ese embrujo catártico que sólo él es capaz de con- H– funcionarían como manifestación consciente de los ele-
seguir. Un Margarit que, cada vez más cercano a Antonio mentos reprimidos. Poco hay que añadir sobre el potencial
Machado, vuelve a congregarnos alrededor de un puñado poético de esas desesperadas llamadas crepusculares.
de poemas que ratifica aún más la sensación de encontra-
rnos delante de un clásico vivo, muy vivo. Hablamos, pues, de lo que emerge. Ya Castro había dedicado
un inquietante libro de collages, Reaparición de la Isla Misteriosa
(Ediciones de la Torre Magnética, Madrid, 1995), al apoca-
lipsis urbano, superponiendo a las imágenes del Londres
bombardeado otras de elementos intrusivos, como menhires,
tótems, bestias, elementos que parecían haber convocado el
H desastre y precipitado la ruina para manifestarse, para quedar
Eugenio Castro al descubierto pues ya estaban ahí. La morbidez de lo ordena-
Pepitas de calabaza, do, resquebrajada como una costra o una cáscara, deja paso
Logroño, 2006 en estos collages al advenimiento de lo salvaje, por el que tal
vez clamaba. H también está recorrido por estos ángeles de lo
Situación de la poesía crepuscular, aunque aquí las ruinas son las de nuestra miseria
(por otros medios) cotidiana, y la beligerancia pugna contra la ciudad capitalista.
a la luz del surrealismo
VV. AA. Así emerge lo maravilloso. Pero, ¿cómo se expresa este poe-
Edición conjunta del Grupo Surrealista de Madrid, Fundació ma silvestre y permanentemente inacabado que el poeta en-
d’Estudis Llibertaris i anarcosindicalistes, Traficantes de cuentra y no escribe? ¿Cómo cifrar sus fenómenos, terribles o
Sueños y Colectivo La Felguera, Madrid, 2007 maravillosos? La “poesía por otros medios” es la respuesta.
::
MATEO RELLO El lector interesado dispone desde hace unos meses del volu-
:: men Situación de la poesía (por otros medios) a la luz del surrealismo,
“En el filo del sentido” discurre la última obra de Eugenio prolijo título bajo el que se recogen las comunicaciones de las
Castro, H. Pero, deliberadamente, no más allá: a punto de la re- Jornadas homónimas celebradas en los locales de la Fundació
velación –de la revelación, no de lo meramente inteligible–, en d’Estudis Llibertaris i anarcosindicalistes de Barcelona, entre
un instante que convierte nuestra cotidianidad en un ámbito de el 12 de mayo y el 3 de junio de 2006. En la introducción,
sospechas y correspondencias misteriosas; una mirada impla- hay unas palabras que nos interesan: “Se querría, así, opo-
cable, que no se conforma con menos que la vida, aguarda tal ner mediante “la poesía por otros medios” –que sólo puede
instante. Acechada por lo maravilloso, o a su acecho, esa mirada existir como ceremonia de los sentidos– una fuerte resistencia
da unidad y coherencia a H, un libro inclasificable en el que no al envilecimiento de las actuales relaciones con el mundo y
se excluyen mutuamente la lírica y el duro tono teórico, la litera- con el mundo sensible, del que la vida diaria representa su
tura de viajes e, incluso, cierto aire freudiano de diario clínico. esfera más depauperada. Se trataría, en consecuencia, de no
perder la perspectiva de “reapasionar la vida”, “precisamente
Con H, Eugenio Castro propone al lector una aventura, nada porque justifica todas las formas de insumisión sensible, pasa-
más (¡nada menos!) que un juego de niños –por mejor decir: das o venideras, como otras tantas respuestas inventadas a la
de la edad de la infancia– y sólo desde esa invitación tiene única pregunta válida que es saber cómo vivir”.”* La poesía
sentido la obra: el curioso ocasional o el pertinaz descreído está, también, ahí fuera. Uno de los escenarios privilegiados
no están llamados a este viaje, por lo demás, digámoslo ya, de esta poesía hallada y no escrita será la ciudad; la cacería,
de inequívoca ascendencia surrealista (Castro gusta de hablar el deambular urbano en su busca se inscribe en una tradición
de la “aventura surrealista”, no del movimiento). Así, la ma- con precedentes ilustres (embrionaria aún en Poe, De Quincey
ravilla y el misterio emergen en H con ese particular carácter y Baudelaire, ya vertebrada en la flânerie surrealista y la deriva
de repentina interrupción o suspensión de la normalidad, tan situacionista**; aunque Castro usa también el término deriva
propiamente superrealista, y que por un momento nos per- (“Manifestación de un sentido de la poesía que supera su mar-
mite vislumbrar algo vasto e intrusivo, acaso sistemático. Al co meramente técnico (la sola escritura poemática), abriéndose
filo del sentido, pues, la mirada se entrega con rigor no a la al campo vivencial (…). Expresión de la poesía que se realiza
interpretación, no a la exégesis, sino al goce de ese hipotéti- por otros medios”, (H, pág. 35)), su periplo tiene más de flâne-
co, pero tercamente verosímil, lenguaje. Un lenguaje sobre rie que de deriva situ. La encarnación de la “poesía por otros
el cual el azar, igualmente pertinaz, insiste objetivamente para medios”, más o menos efímera, es tan azarosa como múltiple:
perturbar nuestra cotidianidad con una siempre mutilada y, rótulos comerciales o sus reliquias destrozadas, erosiones en
por lo mismo, excitante y desazonadora piedra Rosetta. las paredes, pintadas, objetos de la basura; correspondencias
y analogías; encuentros y confusiones con otra persona, ase-
Nadja de André Breton es un referente fundamental de H. chanzas del sosias. Y las reiteraciones misteriosas, como la de
Como en la obra del pontífice francés, lo que dota aquí de la letra h, que da título a la obra y que, durante un tiempo,
sentido a estos fragmentos o restos del naufragio de la rea- persigue al autor de una forma que se nos antoja significativa.

88 Caravansari
Pero la poesía por otros medios también puede convocarse ducen y, así, ya no ilustran, pues, monstruosidades urbanas;
o precipitarse. Sirva de ejemplo el relato de una acción del porque nos encantan a su manera, y pierden ese carácter de
colectivo La Felguera, recogido en Situación de la poesía… documento fehaciente que se les pretendía, incurriendo en
Ahí, Servando Rocha nos cuenta de la convocatoria a una una cierta ingenuidad, como sucede concretamente con la
“Deriva por el subsuelo oculto de Madrid. Gratuita, no serie de instantáneas sobre una deriva, que ya no muestran el
guiada, con alta probabilidad de perderte para siempre.”, hilo psicogeográfico. Quizás, simplemente, porque haya algo
tal y como rezaba el cartel mediante el que se difundió la demasiado subjetivo o incomunicable en esa experiencia.
“actividad”. A la hora prevista y en los lugares indicados,
los asistentes, que fueron muchos e incluyeron a unos des- Sea como sea, H es un alto ejemplo de mirada poética, en-
concertados policías antidisturbios, se encontraron no con tendida como oficio vital necesario para encantar el mundo,
la boca bostezante que habría de conducirles al Madrid de y su autor partidario de aquel verso de Cernuda que señala
La torre de los 7 jorobados, sino con una puerta pintada en la a la creación “ciega, hasta hallar su mirada en el poeta”.
pared. Un manifiesto del colectivo pegado sobre ella daba
pistas para convertir la perplejidad del personal en el deseo Notas
de construir otra ciudad, otra vida. *
Servirían estas líneas, por cierto, a modo de perfecto emblema para los traba-
jos del Grupo Surrealista de Madrid, del que Castro es uno de los inspiradores
Ahora bien, no es sólo la ciudad el ámbito de la aventura en (colectivo defensor de la “aventura surrealista” y empeñado en la ingente tarea
H. La naturaleza y sus potencias, el afuera, también se ofrecen de re-encantar el lenguaje, ahí están, si no, para demostrarlo los magníficos
a la mirada y la cautivan. Especialmente reveladoras son, por 14 números de su revista, Salamandra, cuyo subtítulo es, a su vez, revelador:
ejemplo, las consideraciones en torno a la noche: “Para la “Intervención surrealista. Imaginación insurgente. Crítica de la vida cotidiana”).
cultura de la técnica, la noche tiene que ser conjurada a toda
costa, tiene que ser neutralizada su promesa de desorden ** “Los protagonistas de la flânerie surrealista, dice Mirilla Bandini, son la
(su contra-orden femenino) y civilizada su compleja “inhu- calle, populosa y moderna, el jardín público, el bar y la plaza”. Su práctica con-
manidad”. Ningún vestigio de oscuridad puede quedar sin sistirá en deambular buscando “dentro del espacio urbano la espera tensio-
enterrar, ninguna tiniebla sin exorcisar: deben ser arrojados nal de lo maravilloso y desconocido mediante vibrantes “nodos” en los cruces
de nuevo a la pira… mediática.” (pág. 101). De profunda raíz de las calles, cuya energía oculta se revela a quien la solicita.” (Mirella Bandini
romántica, y evocador de Novalis, el territorio nocturno que “Referentes surrealistas en las nociones de deriva y de psicogeografía del
nos descubre Castro concita otro concepto fundamental: la entorno urbano situacionista” (pág. 42), en Situacionistas. Arte, política, ur-
necesidad de descolonizar la vida cotidiana, de resonancias banismo, Museu d’Art Contemporani de Barcelona, Barcelona, 1996).
tan situacionistas. Aunque esta necesidad ya aparece en las
reflexiones e intuiciones del autor sobre la ciudad, tal vez sea En el artículo “La deriva y el París situacionista”, Thomas McDonough escribe:
ante la naturaleza donde, con mayor pureza y más estreme- “La palabra psicogeografía, neologismo creado por los situacionistas, se refie-
cedoramente, resuenen las implicaciones de radical adanis- re a los efectos que “el entorno geográfico, organizado o no conscientemente”
mo y, con él, de perfecto rechazo de ciertas mediatizaciones [para crear “situaciones” que eliminen la categoría de espectador en favor de
que comportan la descolonización de lo cotidiano. la de protagonista del arte, práctica de la que la Internacional Situacionista
(IS) toman su nombre], producía en “las emociones y en el comportamiento
La apoteosis del arrebatamiento ante la naturaleza llega en de los individuos”. Debord [figura equivalente para la IS a la de Breton en el
las páginas dedicadas a la montaña del Toral, evocadoras surrealismo], en sus largas derivas por París llegó a creer que “las ciudades
por momentos del Viaje al centro de la Tierra de Verne o de presentan un relieve psicogeográfico, con corrientes constantes, puntos fijos
El mundo perdido de Conan Doyle; ocurre en este caso que el y vórtices que nos disuaden de entrar o salir de según qué zonas.”” (op. cit.,
sobrecogimiento ante lo telúrico remite, más que a la edad pág. 55). La deriva, otra forma de deambular urbano, sería la técnica usada
de las grandes bestias, a “los siglos anteriores al desencan- para rastrear esos mapas, que hoy se nos antojan pseudo-esotéricos.
to del alma”, según expresión del desasosegado Bernardo
Soares. Nuevamente romántico, el poeta adanista de ahora
se siente llegar a un clímax de la “facultad reveladora hu-
mana” (pág. 136), en ese “Paraíso” en el que “(…)la sensa-
ción de ver por primera vez se sobrepone sin dificultad a Contra Maquieiro
la sensación de lo ya visto.” (pág. 137) y al espíritu le son Xosé Luís Méndez Ferrín
restituidas “facultades originales” (pág. 139). Reencantada Xerais, 2005
su alma y recuperada de la mutilación de varios siglos razo- ::
nadores, el poeta se nos muestra en toda la magnitud de su ANXO ANGUEIRA
mester: una determinada forma de mirar que es, al fin, un ::
estilo de vida –y nunca mejor dicho. La posición central de X. L. Méndez Ferrín (1938) en el
sistema literario gallego, no sólo por ser vanguardia del
El rigor, la belleza y el misterio emanan de H. Su aventu- subcampo de la producción restringida, que diría Bourdieu,
ra vital hace de ella una obra necesaria, irrenunciable. Por sino por serlo desde hace cincuenta años, genera siempre
lo demás, su concepción de lo maravilloso, sin apelación a grandes expectativas ante cualquiera de sus entregas. En
dioses o potencias sobrenaturales es, en efecto, humana, de- poesía, por ir concretando, cada nuevo libro de Ferrín es
masiado humana. Pero, en este sentido, tal vez podríamos utilizado por muchos como referente para auscultar el esta-
hacer alguna objeción a Eugenio Castro, como a algunos de do de las cosas e intuir las próximas derrotas. Y eso que la
los autores que aparecen en Situación de la poesía…: queda producción poética gallega vive actualmente una vibrante
aleteando una cierta nostalgia del milagro, una latente nece- pujanza multipolar.
sidad de algo más. La consumación del prodigio, no sólo su
anuncio. El ángel de lo misterioso, el demonio de lo poético En Contra Maquieiro encontramos un poemario ordenado
que, en H, viene a tocarnos el hombro está, no al filo del en cuatro movimientos bien distintos y perfectamente aco-
sentido, sino acechado por él. plados. En el primero de ellos, que el autor eleva al título,
el discurso se fundamenta en la metáfora del maquilero,
Acaso quepa una última objeción a H. La obra viene profu- persona que muele y cobra maquila, el Capital. Arraigado
samente respaldada por fotografías. Demasiado bellas, enig- en la cultura y en la economía popular frente a los molinos
máticas o sugerentes, estas imágenes descontextualizadas de herederos, de llave comunal y en los que el excedente
traicionan tal vez las intenciones del autor. Porque nos se- y la plusvalía se reparten, aunque ya desaparecido, el ma-

Caravansari 89
quilero proyecta su reconocible simbología de explotación David Castillo (Barcelona, 1961) és un poeta prou conegut a
capitalista sobre todo el libro. Las coordenadas políticas casa nostra; precisament, al número anterior de Caravansari
quiere el autor expresamente situarlas en el siglo XX (“meu fèiem un recorregut per la vida, l’obra i el compromís
século”) y el conjunto de estragos a lo largo de él produci- d’aquest poeta barceloní. En el mateix número, el director
dos, especialmente a través de guerras, en la derrota de las de la revista, Mateo Rello, feia la crítica de Downtown i
naciones de la que el poeta hace revisión. Aquí la palabra afirmava: “Al llarg de set llibres de poesia, David Castillo
es elegía por los inocentes e ignotos muertos a manos del ha fet de la seva veu, aconseguint-ho com pocs poetes,
Capital y de sus sucesivas formas y rostros. Las alusiones un personatge peculiar i reconeixible, el mateix que pro-
son claramente internacionalistas: Chile, Timor, Biafra, tagonitza aquest vuitè llibre, acabat de sortir, Downtown.
Cuba, Balcanes… Y al lado de Roi Xordo, rebelde irman- Sospito que, quan recita, Castillo dóna al personatge no
diño medieval, o de Foucellas, guerrilleiro antifranquista, només la veu sinó també el cos, atorgant-li maneres arro-
también están Spartaco o Toro Sentado. Elegía y aviso para gants i prestància de petit maitre amarg però rabiosament
reconocer las nuevas formas de Maquilero: “Proletario no viu; ell, per la seva part, aporta a la seva poesia coherència
lo olvides / Maquilero hogaño es plenitud tersa / with ple- i unitat internes”.
na usura / limpio como el design”. En todo caso el poeta
invoca la Razón, invoca la Revolución Francesa, flexionada Esquena nua aplega poemes escrits fa quinze anys i altres
también con Lenin o con Stalin. de més recents; però tots ells formen un corpus unitari que
l’autor ha dividit en sis apartats. Com a anteriors llibres,
El “Cuarteto con Alemaña”, tal vez más culturalista, fusiona es fa notar la presència geogràfica tant del seu barri, com
un yo local y hasta biográfico de la Galicia de Vilanova dos d’altres espais de Barcelona o, en aquest cas, els paisatges
Infantes, un yo de pasado también literario, con varias re- dels dos deltes, el del Llobregat i de l’Ebre. Alguns dels
sonancias de la cultura alemana, especialmente de Goethe poemes, explica Castillo, van formar part del disc Deriva,
(también de Marx). Aquí el pie del lector pisa territorios que va realitzar amb el músic David Mengual. El llibre se-
más confusos, mucho más densos, singularmente atrevidos. gueix més o menys en la línia clàssica dels anteriors reculls,
Ya en “Senecto corpore” volvemos al hilo del recorrido però tal vegada ara aconsegueix aprofundir molt més el seu
recolector por varios “chiños”, de sociolecto citadino, por missatge que esdevé més íntim, més romàntic, més eròtic.
varios sosias y máscaras del pueblo que no es Maquilero
saludados con sobrecogedora ternura. Siempre con sus tra- El David Castillo íntim és capaç de recórrer mig món
jes y en historia: el preso (Ferrín lo fue varias veces, antes per trobar el de sempre, les vies mortes dels trens per on
y después de Franco), el marinero en el Gran Sol, el se- s’escapa el somni fet cos de dona amb nom: “Has de sa-
gador en Castilla, el obrero… El obrero y la muerte. La ber que no tot es recupera / Maria, digues que sí”. Si a
final “Profecía de Taramundi” (lugar administrativamente Downtown la ciutat és tan viva com els seus nàufrags que
de Asturias en el que se habla gallego) supone un poten- viuen al marge, a Esquena nua el poeta cerca les seves arrels
te resorte expresivo, cargado de simbología y de alusiones per allà on passa, enlairant una cançó de Dylan com si fos
enigmáticas que, siendo propias del género, incitan a la lec- la bandera de l’alliberament de l’ànima. Són temps difícils
tura cómplice, política y literaria. per a la lírica, però Castillo sap posar-li la música adequa-
da per seguir cadascun dels ritmes dels versos que dansen,
Hace tiempo que al autor se desmarcó de la literatura de- nus, sobre la terra de ningú. A “Dones de 23 anys”, planeja
nominada “comprometida”. Casi tanto como Cortázar. El com una cançó cantada per la veu melodiosa d’Aute quan
compromiso del escritor es la literatura. Una enunciación Castillo diu: “Tens carmí, / tens inquietud, / tens força, /
tan plástica y compleja y fácil y retorcida, una atención al bellesa, / tens por. / I quan em parles, / a mitja tarda, /
marginal, al elidido, a las voces que no se oyen en poesía… entre les heures, / les presons de les cares, / et contesto que
He aquí otra lección más, y más sabia, del maestro. sí, / que potser sí, / que no, / et dic que no. / Amor que es
trenca / con música dance / cossos joves / sota la suor / com
una causa justa / per oblidar. / Entre la llum, / pausa lenta,
/ sentit intermitent, / insecte que em toca, / dolor, / gust, /
marxa tòrrida”.
Esquena nua
David Castillo Esquena nua segueix, doncs, el camí poètic de David Castillo
Proa, Barcelona, 2006 amb la veu íntima dels seus millors versos i amb l’originalitat
:: d’una de les obres poètiques més universals de la literatura
FERRAN AISA catalana actual. Per cert: “Quan arribis a casa teva / i sentis
:: la meva veu al contestador, / no cal que em truquis / perquè
Un matí de la primavera d’enguany vaig baixar al Bar de no sé on sóc”. Tal vegada per això el poeta acaba el seu lli-
Sant Cugat, on acostumo anar-hi cada dia a prendre un tallat bre amb una afirmació rotunda: “De que serveix recordar?
i a llegir la premsa. Mentre anava passant i fullejant l’Avui, / Oblida...”.
de cop la notícia de la concessió d’un premi em va sobtar, ja
que, des del dia anterior, estava immers en la lectura d’aquest
llibre i a més el tenia a la butxaca de l’americana. Era el 25
d’abril, efemèride de la Revolució dels Clavells a Portugal i
la cançó de José Afonso em va venir a la memòria: Grândola Llibre dels minuts
vila morena / terra da fraternidade / O povo é quem mais ordena / Gemma Gorga
dentro de ti ó cidade. Al poeta David Castillo li havien atorgat Columna, Barcelona, 2006
el premi “Cadaqués a Quima Jaume” pel seu llibre de versos ::
Esquena nua. Vaig deixar el diari i vaig obrir el llibre; capficat XAVIER BURGOS
en els versos de Castillo, vaig llegir: “Observo decadència i ::
frases gastades / com força de vent que força / vells pentinats Aquest que avui ressenyem és el quart poemari publicat de
d’astres de finals dels seixanta / i dentadures corcades per ex- Gemma Gorga (Barcelona, 1968), el precedeixen: Ocellania
cés de melodia sense frens. / Massa heroïna i poca vitamina. (1997), El desordre de les mans (2003) i Instruments òptics (2005).
/ Quan algú somia quimeres només desperta infelicitats”. Llibre dels minuts conté seixanta poemes breus en prosa, nu-

90 Caravansari
merats i sense títol. L’obra fou premiada el setembre passat
amb el 29è Premi Miquel de Palol de Poesia, atorgat per la
Fundació Prudenci Bertrana.
Sombras de la huella
A Llibre dels minuts l’autora fa oscil·lar el pèndol sobre dos Santiago López Navia
temes fonamentals: la memòria i la soledat. Al cap i a la fi, Abadia Editors, Maçaners, 2006
són dues cares d’una mateixa moneda. La soledat propicia ::
l’observació callada dels objectes i escenaris quotidians, el JOSÉ ANTONIO ARCEDIANO
quals acaben esdevenint catalitzadors inevitables del record, ::
a la manera proustiana. És el que succeeix, per exemple, a Me parece oportuno recurrir a algunos conceptos filosóficos
la peça número 16: l’acte involuntari de trepitjar una fulla muy próximos a nuestra concepción de la existencia cotidia-
mullada per la pluja en una avinguda temps enrere freqüen- na, para abordar una lectura de Sombras de la huella, segundo
tada en companyia, posem per cas, de la persona estimada, poemario publicado por Santiago López Navia. Esos concep-
provoca una “relliscada” inesperada en el passat (el tema tos son los de cambio o movimiento, y otros dos que le son
recorda el poema “El mutilat”, de Gabriel Ferrater). subsidiarios: tiempo y devenir. Para ello me parece adecuado
y útil recurrir a la doctrina aristotélica, dado que Aristóteles fue
Es fa necessari incidir en la presència cabdal, gairebé mís- el primero en fijar explícitamente esos conceptos, refutando
tica, que tenen en l’obra els objectes més propers i senzills, de algún modo la doctrina de la Escuela de Elea (Parménides
interlocutors únics de qui és sol (ben bé com en una escena y sus discípulos) que rechazaba la posibilidad del movimi-
de Dreyer): les cadires al voltant de la taula, unes taronges ento, dado que éste implicaba la aceptación del no-ser. Para
sobre el marbre de la cuina, un llibre, el got d’aigua i l’ansi- Aristóteles, el cambio no implica el paso del no-ser al ser, sino
olític, els mocadors ben planxats dins els calaixos de la cò- que representa “el paso del ser en potencia al ser en acto”.
moda, un mirall. Aquests elements constitueixen l’atrezzo
de l’escenari que acull l’existència més íntima: “Vet aquí un En cuanto al tiempo, admitida la posibilidad del movimi-
món de dimensions precises / on encaixar sense dolor.” ento, quedaría definido como una afección de éste, aque-
lla que incide más directamente sobre el ser humano. Así,
I tot sovint hi és de nit. La nit i el silenci fan bullir el cap. És el mo- Aristóteles nos dice que “el tiempo es el número del movi-
ment de la introspecció descarnada, que no sempre dóna respos- miento según el antes y el después”. ¿Qué hemos consegui-
tes: “De nit, les preguntes són fosforescents i ens mi- / ren amb do con esto? ¿Adónde hemos venido a parar? Pues, senci-
els seus ulls de gat. Fosforescents com / ossos soterrats. I com els llamente, a la idea del tiempo como algo mesurable, suscep-
ossos, dures, estranyes i / persistents enllà de les respostes.” tible de ser medido, computado, y que adopta una forma
lineal, y, asimismo, con esa idea del tiempo nos sobreviene
Gemma Gorga desplega en els seus poemes una imatge- el concepto de devenir, ese discurrir de la existencia a tra-
ria rica que compensa la fredor discursiva de la prosa. Les vés del tiempo, el cambio que conduce a la plenitud del ser,
imatges actuen com a petits orificis per on les frases segre- esto es, la vía que recorren los entes para actualizarse, para
guen la seva poesia, que no embafa. Malgrat l’homenatge a ser plenamente lo que son, para realizar su esencia. El de-
Eugénio de Andrade del minut 21, els poemes no tenen una venir, por tanto, conserva siempre en Aristóteles un sentido
dimensió onírica o irreal (pròpia de la poesia del portuguès) positivo, alejando la posibilidad de la nada (descartando el
sinó referencial, lògica o realista (domèstica, segons com). nihilismo, una doctrina nada útil cuando pretendemos in-
Fins i tot hi ensopeguem adesiara amb algun raonament de terpretar la existencia en términos teleológicos o acogernos
tipus aforístic. En algunes peces es percep també l’estimació a algún tipo de esperanza respecto al futuro).
de l’escriptora per les paraules (la matèria primera del seu
ofici); ho demostren algunes juguesques verbals i les con- Pues bien, leyendo los poemas que conforman Sombras de
tínues al·lusions al diccionari (manta vegades consultat al la huella, nos encontramos ante un “yo” poético inmerso de
llarg dels anys): “[...] agafes la / lletra m entre les mans i li pleno en ese devenir, en ese discurrir a través del tiempo,
sostraus l’últim traç / fins a convertir-la en una n.” en el cambio, en el movimiento, y lo está de tal manera que
es y existe siempre en referencia al antes y al después. Esa
Escauen a les composicions de Llibre dels minuts les paraules inmersión en el devenir hace que el “yo” poético se aleje
que Salvador Oliva va dedicar als poemes en prosa de J.V. paulatinamente del antes, del pasado, un pasado remoto
Foix: “Cal no oblidar que una bona part dels poemes en que contiene los momentos de belleza y felicidad perdidos
prosa estan formats per frases i sintagmes que també funci- en algún punto del camino y se halle situado en el ahora (un
onen com a versos. No pocs dels seus poemes, considerats ahora dinámico y extenso, un ahora en movimiento) carac-
com a prosa poètica, no són sinó poemes en vers, dissimu- terizado por la pérdida y la nostalgia de lo perdido, por el
lats per la tipografia amb què se’ns presenten. Llegint-los dolor, la tristeza, la melancolía, así como por la ansiedad
en veu alta ens en podem adonar immediatament.”* Tot de lo no alcanzado, aunque conservando un atisbo de espe-
i que la lectura sembla massa condicionada pels arranja- ranza, una esperanza puesta en el después, en el futuro, que
ments sintàctics i que, en aparença, les frases no s’hi han atesora la consecución de los deseos, sueños y anhelos del
construït seguint les regles de la mètrica, no es pot dubtar “yo”, sostenidos en la intuición de la trascendencia, en la
dels atributs poètics d’aquesta prosa (fluïdesa, ritme, sono- creencia en un Dios que es causa y motor de su existencia.
ritat), tan propera al vers. Un diria que el fet de recórrer al
poema en prosa és, més enllà d’una mera decisió estètica, Así, la situación del “yo” poético en Sombras de la huella es
una estratègia realista. Talment com si la mètrica més orto- la de hallarse permanentemente en lo que podríamos lla-
doxa fos un llast d’artificialitat que calgués sacrificar a l’ara mar “la franja no resuelta de la existencia”, sometido a una
de la versemblança lingüística de tall discursiu. provisionalidad dolorosa, que se prolonga en el tiempo
haciendo del ahora un segmento extensísimo que va ejer-
Sigui com sigui, llegiu Llibre dels minuts, llegiu la Gemma ciendo una fuerza opresiva muy poderosa sobre él. Creo
Gorga, tal vegada la poeta en llengua catalana més interes- que podemos situar en el texto estas afirmaciones con bas-
sant dels últims anys. tante claridad. El ermitaño Antero Freire (uno de los hete-
rónimos de López Navia) se dirige a Dios pidiendo perdón
*Salvador Oliva, Introducció a la mètrica. Quaderns Crema. BCN, 1988 (2ª ed.). por la tristeza que vierte en sus poemas, por sus dudas y su

Caravansari 91
vacío interior que –conviene aclararlo– no proviene de sí inamovible del “yo”, a la que permanece ligado(“me ata a
mismo, sino del mundo exterior, de… “la tierra/ helada en ti esta alba de promesas/ que se deshacen en tu mar abier-
el camino de los hombres”, para acto seguido rogarle que to”) en la esperanza de poder crear un mundo a la medida
le confunda, que acabe con su existencia:”hiéreme con el exacta de los amantes.
rayo de los sueños (…) si alguna vez me hundí en el peca-
do de ignorar/ mi causa y el torrente de mi vida”. El ”yo” De esta suerte, y retrotrayéndonos al inicio de esta exposi-
poético, encarnado en Antero Freire, se siente desposeído ción, el “yo” poético en su devenir confía en que acabará
de todo, pero conserva aquellos dones que Dios ha puesto cumpliendo su finalidad y desarrollando su esencia de vivi-
en manos incluso de aquellos que lo han perdido todo:”y ente, alcanzando la plenitud y sustrayéndose para siempre
aunque nada me quede, de Dios tengo/ la tempestad calla- del vacío y de la nada.
da de sus voces”.

Posteriormente entrará en escena un viejo conocido de


López Navia: Jacobo Sadness, quien se lamenta de los reve-
ses sufridos tanto en el medio académico como en el litera- La sombra prestada
rio, de la forma en que medran los mediocres y los pelotas, Pedro Luis Cano
en detrimento”de quien trabaja duro y en la sombra”, pero Paralelo Sur Ediciones, Barcelona, 2006
que, de nuevo, alberga esperanzas, sustentadas en la cre- ::
encia en Dios y en la luz que Éste proyecta (“cargado de JORDI GOL
esperanza pese a todo,/ creyendo que la luz ha de llegar- ::
me/ (…) aunque la sed de luz me ahogue ahora”). Jacobo Esta reseña no pretende ser otra cosa que unas pequeñas
Sadness sale de escena no sin antes conminarse a hacer una notas que tratan de perfilar algunas de las claves por las
catarsis que le libere del dolor y le permita continuar el que este editor se decidió, hace un año y poco, a publicar el
camino(“escupe cada llama que te quema/ desde cada raíz poemario La sombra prestada, del poeta jienense afincado en
hasta un destello/ de ángeles erguidos en tu boca). Santa Coloma de Gramenet Pedro Luis Cano. Claves que
arrancan de un conocimiento profundo de su corta obra
Habíamos dicho que el dolor y el vacío no provenían del publicada, que comienza con Viaje al estanque de los peces do-
interior del “yo” poético, sino que eran extrínsecos, proce- rados, publicado por La Garúa, en el que Cano lograba sus-
dentes del mundo de los hombres. Pues bien, entre la des- pender en el tiempo la palabra poética transformando sus
cripción profusa de ese dolor y ese vacío, sólo mitigado a recuerdos, su propio tiempo psíquico, en material poético.
veces por la aparición de un rayo de esperanza, el personaje Vivencias extremas: la emigración, las despedidas familia-
de Sombras de la huella saca fuerzas para formular ideales res, la dureza del trayecto, la revelación del mar, las inter-
tan profundos y necesarios como la paz universal y el amor minables noches en las chabolas de los suburbios... Un viaje
fraterno, exhortando a los otros y a sí mismo a construir esa a la memoria manifestado con un lirismo descarnado, con
paz enérgicamente, reconduciendo o reconvirtiendo el do- una verdad desnuda de retórica que muestra su crudeza, su
lor y la ira, sentimientos en principio negativos, hacia esos miseria, a veces su profunda felicidad. Un itinerario por la
ideales armónicos(“el aura de la paz ha de pintarse/ con memoria colectiva de una generación, cargada de mitos y
una mano enorme y liberada,/ surgida desde el mar o desde demonios, que desciende finalmente a una memoria telúri-
el fuego/ de los volcanes agrios de la ira”). Esos ideales de ca, la ancestral memoria de la materia, que despliega todas
paz y amor fraterno alcanzan, como no, a todas las cria- sus epifanías a través la evocación de fenómenos físicos y
turas, a todos los seres, y eso lo ejemplifica poéticamente objetos cotidianos (brisa, lluvia, etc.), mediante los que el yo
López Navia dispensando –como muy bien ha señalado lírico transciende su presente para aprehender el pasado.
Miquel-Lluís Muntané en su magnífico prólogo– ternura y
solidaridad incluso a los seres proscritos, a los monstruos, a Tras este poemario cargado de fuerza, Cano escribe La
aquellos presuntamente desviados de esos ideales elevados. sombra prestada, que confirma la plena madurez del poeta.
De ese modo irrumpen en Sombras de la huella algunos viejos Dividido en tres partes, la primera, que da título al volu-
conocidos de López Navia (que ya habían tenido una voz men, continúa el viaje por la memoria del desarraigo de su
y un espacio, con anterioridad, en Tremendo arcángel, su bri- primer libro, pero esta vez a través del viajero, personaje
llante primera entrega poética) como el Conde Drácula o el singular del drama, víctima de un éxodo hacia un norte in-
Hombre Lobo, en un bello recurso a una de las fuentes de cierto desde un ingrato y amargo sur donde pesa el desgarro
inspiración del autor, la cultura del celuloide. Esa ternura del hambre, el rigor estacional, la áspera dureza del paisaje.
que procura a sus queridos monstruos es la misma que dis- Un viaje no espacial que rompe con cualquier retorno posi-
pensa a otros iconos del séptimo arte, como John Wayne o ble al no lugar y al no tiempo de origen. Un camino vital a
Gary Cooper, que encarnaron casi siempre personajes con través del que gravita la sombra prestada de la experiencia,
un bagaje moral y un sentido de la justicia inquebrantables, presentida o intuida, de su padre.
pero que a menudo se encontraron “solos ante el peligro”,
como lo está el “yo” poético que transita por las páginas de En “Sin saber por qué”, el yo lírico mira al mundo con la
Sombras de la huella, y que comparten con éste otra caracte- perplejidad de estar vivo en un mundo incognoscible y
rística común: la esperanza de alcanzar un futuro mejor, a oscuro. En el reflejo de la propia imagen, como Narciso,
menudo de la mano del amor que todo lo redime. el poeta reconoce su esencial unidad frente al otro, pero
también la inaprensibilidad de éste. Tránsito de lo material
Y llegamos, de este modo, a la parte final del libro, Ofrenda y de lo externo al interior, desde donde trata de responder
en el agua, donde el personaje proyecta sus anhelos y es- a preguntas que contienen en sí mismas el germen de su
peranzas en la figura del ser amado, y donde, junto con el propia capitulación.
balance de su dolorosa existencia sumida en el devenir, em-
prende un diálogo con ese ser amado que se erige en la vía “Con ojos de perro”, tercera parte del poemario, humilla
o el cauce para alcanzar la plenitud, la realización total de la mirada humana a la altura (a la condición) de la de un
su esencia, en la certeza de que, a pesar de la separación, de perro, esencia y paradigma del sometimiento. Desde esta
la distancia (“lejos los dos, pero una sola noche/ inmensa”) altura (bajura) y con una hondura humana sobrecogedora,
un día se anunciará la venida del ser amado, única realidad los perros de Cano denuncian la realidad cotidiana, la ruti-

92 Caravansari
na, el conformismo, en poemas que se adentran en lo social, banquete que siempre se ofrece el tiempo, por si llega la ham-
pero que tienen la estética como intención y fundamento bruna. El espacio donde encontrar alivio y de donde puede
insoslayable. emerger todo el cansancio, el escepticismo, el desconcierto,
el desaliento que producen los sueños no cumplidos.
El sexo –la relación mística con el cuerpo, la indivisibilidad
carnal y espiritual, la aventura extrema del alma sumergida Porque nunca sucede (...) / Todo sucede (...) / Digo no sé / y
en el límite del cuerpo–, y el cante –el abismarse a los re- es mañana... El poeta vuelve a recalar en ese paisaje en el
cónditos paisajes del alma para buscar la memoria colectiva que a veces las emociones parece que surgen como viejos
donde aún palpita el asombro ante el hecho inexplicable barcos a la deriva que buscaran descansar en algún puerto.
de estar vivo–, como potencias extremadas del alma, dan No obstante, esa mirada poética hacia sí mismo, que nos
paso paulatinamente a unos poemas que se sumergen en el va acompañando durante todo el poemario, también está
tenebroso territorio de lo existencial. La voz vital transita de cargada de indulgencia y espera, de anhelo, de futuro. Una
la primera a la segunda persona, para acabar en una tercera mirada cercana a la idea de Jules Supervielle: “Cuando el
que nos engloba a todos y que se deshace de la narratividad fin se acerca regresamos al origen”.
inherente al “yo” para crear los poemas más libres del libro,
que se cierra con “la muerte” (el poemario se abre con “la El ocaso, el crepúsculo, el horizonte, los amaneceres infini-
vida”), dedicado a todos, y que, paradójicamente, abre una tos, los confines, se convierten en signos de esperanza. Más
inmensa puerta a la esperanza. allá uno puede recobrar la dicha perdida o no encontrada,
el “paraíso” supuestamente merecido. Más allá de la infinita
La sombra prestada, en definitiva, es un poemario que supone soledad de las palabras (...) / en el lugar preciso donde la vida
un acercamiento al mundo y a la memoria desde una pers- empieza..., el inicio, el reencuentro.
pectiva única y múltiple a la vez, a través de una voz clara
y profunda, que supone la consolidación dentro del pano- Para acabar, me atrevería a decir que el libro de José Agudo,
rama literario de una voz fresca, original, que destaca tanto pese a hacernos recorrer un trayecto en el que se van alter-
por su fuerza lírica como por alejarse del envaramiento y la nando los escollos y las ensenadas y en el que aparentemen-
rigidez habitual de nuestros vates. te predomina el pesimismo, en definitiva, es un poemario
en el que el desánimo es superado por el optimismo de quien
espera de la vida casi todo y la serenidad del que siente la
certeza de estar en el camino.
 
Hombre desnudo
José Agudo
Rialla, 2006
(Premio Otoño de Poesía PARALELO SUR
“Villa de Chiva” 2004)
::
JUAN CARLOS PEÑA
::
Cruzar las líneas / alcanzar otros mundos / por la ventana abierta
de algún charco. Del mismo modo que P. Valery hace una di-
ferencia entre la emoción poética y la emoción ordinaria así
José Agudo, en Hombre Desnudo, se pone delante del espejo y Ya está a la venta el nº 5 de la revista Paralelo Sur (www.
comienza a describirnos no el retrato del mundo visual más paralelosur.com), que incluye un dossier sobre la nueva lite-
cercano sino el de un lugar que es posible que se asemeje a ratura española. El lector encontrará poemas de Jordi Doce,
su espacio vital o al nuestro y que a la vez es diferente porque Marcos Canteli, Vicente Luis Mora, Eduardo Moga, Juan
las experiencias pueden ser parecidas pero no las mismas. Luis Calbarro, Eduardo García, Bruno Marcos Carcedo,
Victor M. Díez, Agustín Fernández Mallo, Enrique Falcón,
No es un sujeto al descubierto del que nos habla el poeta, es de Chus Fernández, Rafael-José Díaz, Javier Gómez Martínez,
alguien cuyas percepciones o emociones van emergiendo casi de José Luis Gómez Toré, Carlos Jiménez Arribas, José Antonio
un modo caprichoso arrastradas por las ondulaciones del tiem- Llera, Fernándo Menéndez, Mateo de Paz, Mª Ángeles
po. Así, decía Octavio Paz: “El reino de la poesía es el tiempo”. Pérez López, Mariano Peyrou, Pablo García Casado, Benito
del Pliego y Josep Mª Rodríguez.
El vacío, la tristeza, la soledad fluyen en el presente pero vie-
nen de lejos y se asientan en un paisaje desolado. Las ciudades
vacías, la inquietante luz de las estrellas, la blanca soledad de las
estrellas. Espacios que intimidan como intimida lo intacto, lo
puro, lo desconocido. Luz quemada / halo pantanoso / arañazo
seco / orden cuartelario / crujidos. Una atmósfera inquietante
surge entre poema y poema dando intensidad a la expresi-
ón poética, pero el poemario se nos haría poco atractivo si
sólo nos ofreciera la negación, a menos que otros aspectos POEMAS PARA EL CENTENARIO
del lenguaje suplieran la parte de optimismo, de humor y DE SOLIDARIDAD OBRERA
de ironía difícilmente separables de todo texto poético. Así
el poeta, en ocasiones, acude al pasado para, irónicamente, La legendaria “Soli” de CNT cumple un siglo de vida. Para
burlarse del presente. Otras,   se enfrenta al presente más conmemorarlo, se ha editado un monográfico con materi-
inmediato con humor y algo de descaro  mostrando otros al historiográfico y una pequeña plaquette con poemas de
aspectos del sujeto que “siempre va consigo”. A todo ello le Jesús Lizano, David Castillo, Enric Casasses y otros autores.
añade una constante pugna entre los diferentes tiempos uti- Puede consultarse en www.soliobrera.org
lizando como rasgo predominante la memoria: la chistera,
el saco, el recipiente de donde extrae la magia que nos sor-
prende o inquieta. El lugar donde esconder  los restos del

Caravansari 93
espejos de papel

Reciella Malory

Muchos y diferentes fueron los caminos que nos unieron tra- El primer número sale en Junio del 2004, con un precio
vés de los últimos años. Distintas personalidades, gustos y vo- de venta de 3 euros y, como los restantes, sin dotación de
ces que se reunen periódicamente desde 1998 en un extraña subvenciones de ningún tipo. La financiación procede de
Reciella (pequeño grupo en asturiano) con la idea de compartir las ventas, pues éste es uno de los principales objetivos que
un espacio donde la literatura funcione como combustible. nos propusimos: nada de subvenciones. Si el número de
lectores se mantiene estable, continuaríamos; en el momen-
Alrededor de las muchas tardes en la cervecería Tom to que no suscitásemos la atención del lector, cerraríamos
Malory en L’Entregu, nació la idea de crear una revista. Lo nuestra etapa editorial.
que surgió como una casualidad fue convirtiéndose en un
proyecto serio, con la ilusión de aportar nuevas voces al La respuesta del público es excelente y en los siguientes nú-
panorama literario asturiano. Así se fragua la creación de meros se intenta seguir la línea trazada, una línea abierta
Reciella Malory. y crítica, donde dar espacio a las distintas voces, estilos y
generaciones que nuestras letras van mostrando con el paso
Intentamos desde un inicio seguir la senda de aquellos de los años. Este deseo es el que nos hace presentar autores
que abrieron el camino del renacimiento asturiano, hace jóvenes con otros ya consagrados, en el intento de ser un es-
más de treinta años, tomándolos como referente de inicio, caparate donde se pueda medir la fortaleza y crecimiento de
Camaretá, Nuberu o Manuel Asur, entre otros. esta pequeña flor entre zarzas que es la literatura asturiana.

De esas raíces quisimos que brotara un nuevo pulso, inten- El número 0 de Reciella Malory, es un tratado de intenciones,
tando seguir el ejemplo de otras publicaciones que nos sir- comienza con el poema “Volvamos a empezar” de Manuel
vieron de precedente como Adréi, Zimbru, Sietestrellu... Asur, e intervienen escritores fundamentalmente del valle
del Nalón: Xulio Arbesú, Xosé Ramón Ardines, Antonio y
Guillermo Riopedre, Martín López-Vega, Ana Rosa Fernández,
Henrique Facuriella, Ana Vanessa Gutiérrez, Chechu García,
Xuan Carlos Crespos Lanchas y Roberto Corte.

En los siguientes números abrimos los caminos y aumenta-


mos la nómina de autores con nombres como Naciu Varillas,
Xurde Fernández, Pablo Antón Marín Estrada, Pablo Texón
Castañón, Armando Vega, Inaciu Galán, Lourdes Álvarez,
Casimiro Palacios, Xurde Álvarez, Xandru Fernández, Héctor
Pérez, Antón García, Xuan Santori, Belinda González, Inacio
Pepe Otal
Solar,
en elRoberto
taller./ Jiménez Camiña, Xabel de Cea Gutiérrez...
Jesús Atienza
Dedicada fundamentalmente a la poesía, se incorpora si-
empre una pieza dramática que cierra cada número y un
pequeño cuento que lo abre.

En el año 2006, colabora con la revista teatral La Ratonera y


se realiza un especial monográfico Reciella Malory dedicado
al teatro asturiano, con una selección de dramaturgos entre
los que destacan: Adolfo Camilo Díaz, Xabiero Cayarga,
Pablo Rodriguez Medina, Ramón Lluis Bande, Cristina
Muñiz o Azucena Álvarez.

Los poetas Ana Vanessa Gutiérrez, Henrique Facuriella y


Chechu García coordinan Reciella Malory desde su fundaci-
ón como revista.

94 Caravansari
Insectidario de ausencias,
a Rosa, in memoriam

Poema visual de Edu Barbero

Caravansari 95
dicho de otro modo

ESTIGÍADAS cultura de los años setenta, fundando y colaborando con fancines


como Trilateral, Ampolla, Eroz… En 1974 fue víctima de un montaje
Genís Cano, poeta de la contracultura policial que lo acusó de formar parte del OLLA (Organització de
Ferran Aisa Lluita Armada [Organización de Lucha Armada]), un grupo subver-
(Traducción: Mateo Rello) sivo solidario con el MIL y Puig Antich. Era la época de la comuna
hippie-anarquista de la Miranda de Coll de Portell. Genís encontró
El día 12 de febrero, por la tarde, recibía un “SMS” en mi móvil de entonces protección y refugio en casa de Pau Maragall, en Vilanova
David Castillo; en él, me anunciaba la muerte en el Hospital Duran i la Geltrú. Muerto Franco, se vinculó a proyectos de cine autoges-
i Reynals del amigo Genís Cano i Soler, después de haber padecido tionario y reivindicativo. El Servei de Video Comunitari filmó, en-
leucemia durante doce años. Mi amistad con Genís no era muy leja- tre otras cosas, actos como las Jornadas Libertarias Internacionales
na, pero sí muy intensa. Precisamente, fue David Castillo quien nos del Park Güell o el Míting de Montjuïc de la CNT. Genís estudió en
presentó en una reunión que tuvimos en la redacción del diario Avui, la Universitat Autònoma de Barcelona y, posteriormente, se docto-
todavía en la calle Consell de Cent, para hablar de una exposición ró con una tesis sobre el color. En los noventa, fue vicedecano de
sobre la contracultura que Genís se había empeñado en preparar la Facultad de Bellas Artes y actualmente era profesor y alma de la
para la Virreina. Mientras él era el Comisario de la exposición, yo contracultura en la Universitat De Barcelona.
me incorporé al proyecto como documentalista. Durante unos me-
ses fue muy grato trabajar con Genís, pues era entusiasta y conside- En 1980, participó en la Bienal de Joves Creadors de la Mediterrània.
rado con las personas que trabajaban en el proyecto. Por nuestras Admirador del grupo de vanguardia Fluxus, creó revistas del mis-
manos pasaron centenares de documentos que íbamos llevando al mo estilo, realizó performances y se interesó por los grafitis. Fue el
estudio de Ángel Uzquiano y él iba trabajando la parte gráfica: fo- impulsor de la transvanguardia con espectáculos como el llamado
tografías, revistas, ilustraciones, dibujos, poemas, artículos, fancines, Gegant, escenificado en una plaza de Barcelona, o la acción de co-
cómics… El abundante material era la base de la gran exposición de lorear los depósitos de gas butano de Horta, también llamados los
la Contracultura en Catalunya. De esta manera, recogimos material “Cojones de Porcioles” [por el alcalde franquista barcelonés]. Para
diverso de los años sesenta, setenta y ochenta de artistas, poetas, es- estas acciones transgresoras, contó con la colaboración de los her-
critores, editores y gente underground de la época: Pau Riba, Jaume manos Rinos o con miembros de la Fura dels Baus. En los años no-
Sisa, Gerard Jacas, Pere Maragall, Mariscal, Nazario, Oriol Tramvia, venta, continuó sus experiencias contraculturales en la Universitat,
Pepe Ribas, Jorge Herralde, Enric Casasses, David Castillo, Julià organizando en Balmes 21 una serie de exposiciones de carácter al-
Guillamón… Junto a Andreu Català, nos dedicamos a recorrer ar- ternativo como Patrim’92 y Bibliofilia transformista. Por estas fechas,
chivos particulares para fotografiar in situ documentos que sirvieran coordinó la revista Intermèdia, donde encontramos la colabora-
de fondo para la exposición o para el libro-catálogo. El resultado ción, entre otros, de Miquel Quílez, Joan Daztira, Cristina Sabaté,
final de la búsqueda era la recuperación de unos dos mil documentos Vicenç Altaio, David Castillo, Enric Casasses, Carles Hac Mor,
escaneados, lo que hubiera permitido realizar la gran exposición de Julià Guillamón, Víctor Nubla, Xavier Sabater, Isabel Chavarria,
la Contracultura de Barcelona en los años setenta. Pero los políticos Anxo Rabuñal y Ángel Uzquiano. Genís Cano es coautor, junto al
y técnicos culturales posmodernistas de turno no creyeron oportuno gallego Anxo Rabuñal, de un libro sobre los grafitis de Barcelona,
que saliese a la luz y se pusiese de manifiesto esta riqueza contra- que fue publicado por el Ajuntament de la ciudad. Como poeta,
cultural escondida, y hoy desconocida, de nuestra historia reciente. ha publicado en los últimos años diversos libros de poesia: Els sots
Para la administración cultural de La Virreina, la contracultura pasó psicodèlics (1991), con prólogo de Enric Casasses; Gran xona ganxo-
a llamarse “otras culturas” y, para acabar de redondear la puñalada na (2003) y Rebaixes endins (2003), ambos con prólogo de Narcís
contra Genís, se suspendió la muestra sine die, con la argumentación Comadira; también Deixar-se de xarxes (2006) y Els traus postmoderns
de que La Virreina iba a vivir una etapa de obras. La realidad es que (2006), con prólogo de David Castillo. El pasado junio estuvo en la
se han continuado haciendo exposiciones sin parar, pero de la expo- presentación de Caravansari en el Ateneu Barcelonès y debía par-
sición de la contracultura ya no se ha vuelto a hablar nunca más. ticipar en una lectura poética en el Bar Horiginal, pero a causa de
una de sus inoportunas recaídas no pudo asistir.
Genís Cano i Soler (Barcelona, 1954-2007) me explicaba que su fa-
milia paterna procedía de La Unión (Murcia), de donde también La inquietud de Genís y su dinamismo hicieron de él un gran gestor
eran unos parientes suyos, los Cano (Bejamín y Tomás), maestros y cultural; en los últimos años había publicado dos espléndidos libros
escritores libertarios de la época histórica del movimiento faísta; y sobre poetas contraculturales, desgraciadamente desaparecidos jó-
por la línea materna, de Ponts (La Noguera). De esta rama familiar, venes: Pau Maragall, Pere Marcilla y Albert Subirats. Otra de sus
uno de los abuelos era pintor. De esta mezcla de alegría meridional tareas fue la recuperación de los textos de Pau Malvado (pseudóni-
y de la “rauxa” [impetuosidad] de las Terres de Ponent, habría saca- mo de Pau Maragall i Mira), aparecidos en la revista Star y que fue-
do su faceta anárquico-artística que, filtrada por el aire canallesco de ron publicados bajo el título de Nosotros los malditos por Anagrama
Barcelona y la vida guixolense [de Sant Feliu de Guíxols], harían de (2004). Otra de sus colaboraciones habituales fue la que mantuvo
él un personaje único. Gran viajero por Europa, América o el norte con el Museu d’Història de Sant Feliu de Guíxols, del que era asesor.
de África, amante de la Provenza, Genís Cano se había definido a Dentro del Museu, ha participado en diversas exposiciones, como
sí mismo como anarquista-turista. Genís formó parte de la contra- Murs de Guíxols, Empremtes y L’Escola de Belles Arts. Precisamente, en

96 Caravansari
mayo de 2006, Genís Cano organizó la presentación de mi libro La guerra con ojos de niño (los suyos son, por cierto, de color azul).
cultura anarquista a Catalunya y el escrito conjuntamente con Mei En las primeras fotografías de Sampere chispea una inocencia que
Vidal, El Raval, un espai al marge, en el Museu D’Història, en un hasta la edad adulta no adquiere aquel gesto característico de su
acto que fue presentado por él y por Sílvia Alemany, directora del mirada incisiva. Pero aún es un niño que tendrá que vivir desa-
Museu. Genís era un perfecto anfitrión de Sant Feliu, conocedor venencias familiares entre sus padres, que cambiará de residencia
de los rincones menos turísticos y de los espacios más bellos de (del Guinardó a Sant Adrià del Besòs), que vivirá empujado por los
Ganxònia. La ruta no olvidaba ninguna antigua fábrica de corcho, adultos hacia un mundo brusco y difícil, pero que ante las primeras
ni el antiguo hospital, ni el cementerio… Nos llevaba a tomar té en emociones, al sentir las óperas de Wagner por la radio, al compartir
La Vienesa o cerveza en la Taverna del Mar, mientras nos explica- sensibilidades y lecturas con la gente que se va encontrando por el
ba historias del corcho, de las conchas, de los collares del Brasil… camino, se impondrá una voluntad de superación personal que lo
y hablábamos de poesía, del movimiento libertario, de proyectos llevará a las más altas cumbres de la literatura catalana actual.
ampurdaneses y de nuevos libros de poetas supervivientes de la
contracultura. Uno de sus últimos proyectos inacabados en los que Ahora estamos en Santa Coloma de Gramenet, en el mes de oc-
trabajaba antes de su muerte era precisamente un libro que recogía tubre del año pasado; se organiza una semana cultural llamada
la obra de poetas y artistas “marginales” de los setenta, entre los “Samperíades”. Màrius Sampere ha pasado casi toda la vida en la
cuales estaban Gerard Jacas, Ningú [Nadie] (Pep Castells), mi her- comarca del Barcelonés Nord; ahora, poco a poco, llegan los reco-
mano Manel y yo mismo. En Barcelona, nos reuníamos en el Bar nocimientos. Es el segundo año que se organizan y lo hacen por dos
Estudiantil o en otro de la Sagrada Família, cerca de su estudio de motivos: por un lado, enmarcan los Premios Internacionales Màrius
Padilla; a veces, nos daba la hora de comer y nos invitaba a Gerard Sempere, y, por otro, se quiere dar una dimensión popular al poeta
y a mí en el Bilbao de Gràcia. y acercar su poesía a la sociedad colomense. Día 18, miércoles de
octubre de 2006, Maratón Poética con su obra. Lugar: Biblioteca
Genís Cano nos confesaba la de horas que había perdido detrás Central, Jardines de Can Sisteré. Llega una escuela, Sampere escuc-
de Iván de la Nuez para que se desencallara la exposición de la ha atentamente: uno a uno leen sus versos; más tarde, nos añadimos
contracultura, y nos demostraba su sentido del humor al referirse a los poetas y amigos que lo conocemos y admiramos para rendirle
los críticos literarios, a los que bautizaba con los nombres de “Julià nuestro particular homenaje. Los ojos de Sampere son inescruta-
Monaguill”, “David Gatillo” o “Vicenç Billetero”. Él mismo era bles. Sólo cuando acabamos de leer nos atrevemos a acercarnos
“Gengis Kan” o “Genís Solitari”. El coyote o un dandi disfrazado para preguntarle si lo hemos hecho bien. Amable, nos dice que está
de Quijote luchando contra la burocracia de la Administración. En emocionado: cuesta creerlo por su carácter más dado al escepticis-
uno de sus últimos poemas, escribió: “Entre Galiza y Gaza/ ni nio- mo que a soportar adulaciones. Quizás se ríe de nosotros, pero hoy
bio, ni selenio/ ni titanio, ni tantalio, ni silicio:/ ni el antimonio/ en particularmente le he visto bastante satisfecho.
la habitación cero/ del hostal del corazón roto…”.
Màrius Sampere ha sido un poeta bastante olvidado y menospre-
En Sant Feliu, nos había llevado a Mei Vidal y a mí, con su com- ciado por la crítica literaria. Desde un principio lo situaron en una
pañera Isabel Chavarria, a comer a un restaurante de la playa de corriente llamada “realismo histórico”, con la que él, por su forma
Sant Pol, S’Agaró, y luego a tomar café al Hostal de la Gavina, de ser independiente, no se sentía identificado. El auge y caída de
donde nos mostraba la obra del arquitecto novecentista Rafael esta corriente de pensamiento literario cogió descolocado al poeta
Masó. En julio de 2006, pasamos unos días de armonía con Genís ante una crítica precoz, demasiado obstinada en debates académi-
Cano en Sant Feliu de Guíxols, donde se celebraba un post-grado cos y poco atenta a los movimientos espontáneos de los poetas
de Bellas Artes con la presencia del artista norteamericano Shapero catalanes. No sólo no pertenece a este grupo, sino que además el
y los profesores Miquel Quílez y Glòria Muñoz. Genís, amante poeta y crítico Vicenç Llorca hizo un estudio editado en forma
de la buena gastronomía y del buen vino, nos llevaba a cenar a de libro, La obra de Màrius Sampere. Ensayo de revisión del realismo
La Dorada. La última vez que estuvimos con él en Sant Feliu de histórico donde aclara las dimensiones de la poesía de Sampere
Guíxols fue el pasado diciembre. Mei y yo veníamos de Camallera, con estas palabras: “la cosmovisión se centra en el vitalismo, en la
donde habíamos participado en la Nau Côclea en un acto titula- afirmación del flujo temporal y factual de una realidad dinámica,
do “L’Art de la Insurrecció” [El Arte de la Insurrección]; volvimos como la conciencia existente.” Más adelante escribe: “La encru-
juntos a Barcelona desde Sant Feliu, quedamos para vernos des- cijada que se da entre los elementos concretos y vivenciales con
pués de fiestas pero, aunque hablamos por teléfono varias veces, otros abstractos y transcendentes constituyen uno de los rasgos más
ya no volveríamos a vernos. El día 14 de febrero, era enterrado maravillosamente chocantes de su obra”. Llorca nos deja bastante
en el cementerio marinero de Sant Feliu de Guíxols, en el mismo claro que el origen de las motivaciones de Sampere no responde
lugar en que, unos meses antes, nos había mostrado, señalándolo, a los estudios previos que había hecho la crítica de forma tan ar-
un trozo de tierra mientras nos decía: “Aquí es donde querría ser bitraria. Es a partir de los años 80 cuando la poesía de Sampere
enterrado”. Ahora, Genís, aquel dandi sublevado de piel blanca y comienza a alcanzar un reconocimiento merecido gracias a Álex
mirada más viva que un jínjol, es nuestro ángel de la contracultura: Susana y a Ediciones Columna.
“Compañero, qui legit ut dicta, sit tibi terra levis”.
Pati Llimona 1995. Acaba la presentación del libro La cançó de la
Metamorfosi. No he entendido casi nada, pero estoy fascinado por
la fuerza de sus poemas. Hago cola para que me firme el libro y
aprovecho para saludarlo personalmente. Sampere siempre tiene
MONEDAS DE NIEBLA una palabra para todo el mundo y todo el mundo le pide alguna.
El ritual se alarga bastante. Cuando llega mi turno, le pido la firma
EL poeta Màrius Sampere correspondiente. La respuesta de Sampere me deja sin palabras:
Jordi Valls me pide, con su mirada inquisidora, qué poema del libro me ha
(Trad. Àngel Truñó Barros) interesado más. Aún no lo he leído. Improviso el poema de la pági-
na 36, “Firmad aquí”. Sampere quizás se ha sorprendido por mi
La obra de Màrius Sampere despierta algo más que curiosidad, intuición (yo diría azar). Me regala con su dedicatoria la palabra
algo más que extrañeza propiamente dicha, algo más que dialéctica “poeta”. No le estaré nunca lo suficientemente agradecido.
introspectiva; me animo a decir: pasión.
Màrius Sampere es un poeta que ha sido capaz de romper con la
Pasión por la lectura, pasión por la música, pasión por el arte y por tradición de una forma honesta, pero no por ello menos arriesgada.
todo elemento anecdótico o trascendente que enaltece a la humani- En Demiurgia consigue redondear su discurso, llegando a una cima
dad como un valor intrínseco. Por tanto, todo lo que vierte sobre el que corresponde a toda una obra exigente, que crece, como muy
papel blanco acaba por contagiar al receptor de sus versos, y éste es bien define Sam Abrams: “la obra poética de Sampere forma un
el principal motivo que me empuja a escribir este artículo. Màrius todo orgánico y coherente, es como una espiral ascendente que,
Sampere nació en Barcelona en 1928; es un niño que ha vivido la de libro en libro, sube hacia una cumbre mientras ensancha la es-

Caravansari 97
fera de sus curvas”. Pero aún es capaz de superarse con Subllum In vino veritas
y todos los libros que vendrán en su nueva etapa con la editorial Descorchas la botella de vino/ devotamente, en silencio, y lo vier-
Proa, hasta nuestros días. El último libro editado Nos encontraremos tes/ en un decantador tan lentamente/ que a contraluz pareces
fuera parece invitarnos a una imposible transmigración. Un escalón un alquimista/ –el oro de la uva, ¿en qué nos convertirá?/ Suerte
más en la lucha de Sampere con el límite y los suyos propios; un del oxígeno, dios prodigioso/ que aireará, en los preámbulos de
reto parecido al del capitán Ahab contra el Leviatán personificado la cata,/ no sólo los aromas poliédricos/ de viejos fermentos sino
de la ballena blanca. Rayando en el nihilismo del hombre moder- los largos monólogos/ embotellados, corrompidos por la asfixia/
no, la poesía de Sampere adopta un discurso nada distante con encapsulada entre el corcho y el vino/ –entre la claudicación y la
los planteamientos de otros poetas contemporáneos como John sangre./ Somos cómplices de la mesa puesta/ y de una copa a rebo-
Ashbery, Seamus Heaney, Lehuda Amikhai, Derek Walkot, Yves sar de cautelas./ En el mantel de la convivencia/ también hay mi-
Bonnefoy… ¿Hace falta dar más pistas? gas de engaño, miedos y lamparones/ de una tan pulcra hipocresía
extrema/ que, antes de bebernos el vino, pactaremos/ una velada
distendida y un brindis/ amable, un “¡por nosotros!” ya inviable.

Màrius Sampere
(Traducción: Mateo Rello)
Sónia Moll
Madre, no me regañes (Traducción de la autora)
Madre, no me regañes, sí, ya sé/ que me he hecho viejo,/ ¡pero yo
no he sido!// Yo no he sido, decía de niño/ bien protegido/ por las Y guardo la vergüenza en las alforjas
primeras claridades./ ¿Por qué no decirlo ahora, al abrigo/ de las Cuerpo mío,/ nací para mirarte sin verte/ y guardé la vergüenza en
últimas sombras?// ¡Por tierra los juguetes rotos,/ estropeado todo, las alforjas/ en algún sitio impreciso/ de las entrañas./ Ignorarte es
hijo, no tienes remedio!/ Mentira, madre,/ ha sido aquél, ¿no le ves, saberte y no sentirte,/ es olvidar que existes, que te tengo/ a pesar
cómo escapa?// Y siempre aquél, madre, el mismo que te deshizo/ la de mí y de ti.// Querría hacer añicos los espejos,/ los del mundo y
cama, el padre gordo, el demonio peludo/ que nos roba la fuerza y la los de casa/ y también los de los ojos/ que me miran,/ me miden,/
belleza.// Acaso sea justo, no lo sé: le debíamos/ el aliento, la piel lisa me suspenden./ Romperlos a la vez, para romperme/ de risa cuan-
y fresca, incluso/ la dicha inmensa de querernos. Pero/ yo no he sido, do suene el ruido sordo/ de mi victoria. Llorar después, tal vez,/
madre. ¿No me ves?, mírame,/ ya llego/ poco a poco, con bastón. por el yo perdido, por el alma/ perdida y añorada de este cuerpo,/
que se sabe vencida. Nada hay/ excepto tú y yo,/ y nada es compa-
Jordi Boladeras rable,/ y aún así no te quiero/ (o te quiero y no puedo)/ y guardo la
(trad. del autor) vergüenza en las alforjas/ en algún sitio oculto/ de las entrañas.

Jordi Boladeras Sancho (Sant Vicenç dels Horts, Barcelona, 1960) es Las cosas que no dices
licenciado en Filología Catalana. Trabaja como director de Imagen Las cosas que no dices abren grietas/ sobre la piel estoica. Ávidas
y Comunicación de Agrupació Mútua. Ha publicado los libros de fluyen/ por los ríos de sangre, y no se paran/ hasta hallar los rinco-
poemas Versos dispersos (Premi de Poesia Ciutat de Benicarló 2003), nes que tú ignoras.// Allí se quedan. Te los rasgan. Pero tú/ ni te das
Llibre d’arribades (Premi de Creació Literària Joan Ramis i Ramis cuenta, y hablas fuerte, y ríes,/ y consigues así ignorar la pena.// Se
de l’Ateneu de Maó 2005) i No ho sé (Premi de Poesia Joan Llacuna quedan tanto tiempo/ que ya ni sabes./ Son cosas que no quieres,/
Ciutat d’Igualada 2005). En 2006 ha sido galardonado –entre o quieres y no puedes,/ pero prefieres destruirlas./ Al menos, eso
otros– con el Premi de Poesia Goleta i Bergantí de El Masnou, por es lo que tú crees;/ pero ellas vuelven.// Vuelven en el llanto de
el poemario La pell de l’aire (de próxima publicación) y con el IV los días grises,/ en ahogos de tardes de domingo,/ en los epílogos
Premi Sant Celoni de Novel·la Breu por L’intrusista. de los veranos/ de la adolescencia,/ en preludios de inviernos de-
solados.// Las cosas que no dices tensan músculos/ y se instalan en
El fin de la historia la raíz de las encías/ con el gusto del polvo y de las horas/ que has
dejado escaparse sin aliento./ Hay un olor agridulce/ en las yemas
“A la paret hi havia quedat/ una clapa més clara i el clau”. (Maria de los dedos/ –un olor a cerrado, a miedo, a sexo–.// Las cosas que
Barbal, Pedra de tartera) no dices te duelen en las sienes./ Y en los dientes. Y en las manos.
Y en los oídos.
Pintamos a menudo las paredes de las casas/ y en el momento de
apartar los viejos retratos/ nos damos cuenta de que el color de los Telarañas
claros/ ya no contrasta ni con la intensidad/ ni con el pigmento de Hay telarañas en el paladar,/ como alambres. Silencios que embru-
los deseos de hace años./ Un ocre más claro o un amarillo poco tecen/ y pesadillas infantiles bajo las mantas.// “Si callas, encerran-
menos oscuro/ –irrelevantes, puestos a compararlos/ con la pintura do aire en el pecho,/ se marchará el terror sin encontrarte.”// Tu
original– nos llevan/ a un pensamiento: que el tiempo ya no trans- piel de niña esconde un monstruo/ ausente en esos cuentos que te
curre/ tan incisivo como antes, cuando dejaba/ la poderosa huella explican./ Conoces su rostro y su aliento,/ y sabes que se te enrosca
de su paso/ en las paredes. Siempre hemos culpado/ al tiempo en el centro/ como serpiente inmunda./ Callas, pues,/ aferrada al
hostil que nos ablanda y disipa/ como a pinceles bañados en el conjuro que te salva,/ y destierras el cuerpo profanado/ (le niegas
aguarrás/ de los días glaucos, viscosos de rutina;/ días en los que la existencia, el tacto).// El día que consigas despeñar/ el asco en el
la única escapatoria/ es decidir que debemos volver a pintar,/ tras abismo del cuerpo/ ya no necesitarás/ conjuros irreductibles.
claudicar, desde el mutismo,/ para comprobar civilizadamente/
que ni los retratos ni los cuadros viejos o nuevos/ esconden nada Miedo
que no sea la amorfa/ capa uniformadora del estólido/ y anunciado Martillazos insistentes en las sienes./ Afuera, quietudes sin reposo/
fin de la historia. esperan para hincarme dentellada./ Me quedo sola en el umbral
del pánico,/ único atajo entre la muerte y yo,/ e intento refrenar el
Nieva dentro de casa remolino/ de un pensamiento intruso.// Los cristales del miedo/
Los que hemos escrito en la nieve con bastón/ sabemos cómo es me esparcen a trocitos/ por la alfombra.// Me derrumbo en un
el invierno, cómo nos consterna/ el desconcierto inocente de los instante/ como un castillo de naipes.
copos/ que el viento desprende del cielo, indiferentes/ sin embargo
al rigor con que nos sepulta/ la hoja en blanco, el manto nevoso. Escríbeme
Palabras/ quebradizas, heladas, que no nos sostienen,/ como estas Escríbeme al llegar a donde sea,/ donde te lleve el deseo, o el can-
que hoy escribo, ahora que nieva/ y que me hundo, solo, hasta sancio,/ o ambas cosas. Háblame siempre,/ que necesito versos y
las rodillas,/ en el camino que me conduce al prado nevado/ del palabras/ para llenarme el trozo/ de soledad que envenena/ los ca-
pensamiento. Me he dejado el bastón,/ hace frío, ningún rastro hu- minos secretos de mi cuerpo.// Recogeré las letras que me envíes/ y
mano donde abrigarme. tejeré una manta de colores/ (tengo aún el antiguo miedo al frío/ que

98 Caravansari
me recorre mordiendo la piel,/ y que viene de dentro, en la raíz/ de como siglos.// –No te vayas. Dime algo.// Un beso.// –¿Tienes
un dolor ahogado que aún ignoro)./ Con la tinta que quede, pintaré/ tiempo?// –Di lo que se te ocurra.// –¿Lo primero que piense?//
raros grafitis en muros del sueño./ Así podré ahogar este vacío/ de –Mándamelo, y después dime/ si te llega.// –Me llega.// –Los be-
ti, y el vacío de mí, y el de la tierra/ mojada hundida bajo pies de sos atraviesan los espejos.// –No los rompen. Te escucho/ y el es-
barro,/ que no me aguanta.// Escribe, no te olvides de mi nombre./ pejo se hace agua,/ se hace viento.
Cuando nada me quede a que agarrarme,/ me encogeré en el hueco
de las letras/ y me quedaré quieta, esperando/ que me hagan olvidar
que no son nada:/ sólo un inútil espejismo/ incapaz de salvarme.
Claudio Pato
Reanudo la vida (Trad. de Verónica Cervela y Valentina Veiga)
Reanudo la vida en el instante/ en que la interrumpí. Otra vez res-
piro./ Me encaramo a la cima del ensueño/ para dejar que caigan “Desde el principio, el espíritu está afectado por la maldición de
la ruindades/ de los años oscuros.// Reanudo la vida allí mismo,/ estar “cargado” de material, que aquí hace su aparición en forma
al punto de la media tarde, tibios/ vientos desvaneciendo nubes de de agitados extractos de aire, sonido, es decir, lenguaje”.
agua./ –A veces pierdo el aire, y me mantengo/ cabeza abajo en vilo La ideología alemana, Marx.
de la nada;/ me dejo caer luego y me zambullo/ dentro del mar en
invierno,/ prisionera en la isla,/ y el frío se convierte en un aliado:/ 1.
por vez primera, el frío/ me redibuja, me devuelve el cuerpo/ y con- Variación nº 9
migo lo pone en paz de nuevo.// En un hoy sin mañana reanudo/ la Sobre el cuerpo emporcado del lenguaje
vida, e incluso me permito, a veces,/ algún “me gustaría” añoradi- siendo (ni tan siquiera una trampa en el discurrir del vehículo yan-
zo,/ susurrado al oído.// De nuevo atrapo/ la vida, voy denudando qui “spirit” sobre el fondo de la piscina) el centro del miasma a la
ovillos/ de añoranza que ahogan, y calmando/ el dolor en un vaso vez que el tallo de las gerberas otra superficie.// ahora lo que haces
de silencio.// Encontraré las madres que perdí./ Estoy segura. con la escritura es tratar tus vivencias/ la idea de explanar tu amor
a partir de los nombres que colocas en los poemas/ ginger ale/ las
voladuras serían innecesarias si no sostuvieras aún la alucinación
María do Cebrerio ideática de los acuarios/ esa costumbre tuya de cerrar en sólidas
(Trad. de la autora) construcciones de cristal las criaturas todas del mundo./ las cam-
panas/ al igual/ que la hierba y los alimentos a los que se acercan
Alto el fuego los afectos/ primera de las vías de superficie: / pensar en
No era un cementerio./ Tenía puertas./ La primera llevaba/ hacia cómo se nos presentan las cosas.// Jesús/ – nunca tomábamos de-
el espejo./ En la segunda, el cierre/ no nos dejó salir./ Apenas hubo cisiones, en todo caso abstraíamos los acontecimientos fuera de su
sangre./ No quedaron señales./ Él quiso resolver/ todas mis dudas./ duración // de toda su duración.
¿Cómo se dice nube?/ ¿Cómo se dice sien?/ Su descripción/ avanzó
sin descanso,/ en orden descendente./ Era visto. De pronto,/ la voz
de la profesora./ Me llevé el dedo/ a los labios. Él me cerró/ los 2. ACTO SEGUNDO
ojos. Había/ una intensidad/ poco común/ en su modo de mirar./ La
de aquellas personas/ que ven algo/ y creen que lo han visto todo./ 1.
No pudo soportarlo./ En el fondo, un guerrero./ Siempre amé a los Actuaba con un recogimiento extraordinario y una plenitud asom-
heridos./ “Tú primero”. Tan lento./ “No me mires así”./ Después brosa, dada su edad y su estado.// dejaba de ser un ensayo/ un ex-
dije que no,/ que no quería./ Hoy, en tu país,/ un grupo armado/ perimento/ la construcción de su cuerpo pasaba ya por los pasajes
ha firmado una carta./ Era de amor, ya sabes:/ eso de los finales/ de la ciudad de París/ la construcción de un ego-body/ una escena
(adiós, adiós, se dicen/ los que se necesitan)./ La razón siempre ha sin programar en el córtex de los cautivos/ la superficie – las panta-
sido/ mi única frontera./ Soy malinterpretada./ Cómo se dirá paz. llas de los cines – el deseo – la contracción de la memoria – la ma-
teria – claudia por la ciudad – la goma de borrar – los plásticos – la
Cerrado bicicleta para transportarse hasta la Piscina/ trataba de no lastimarse
Aquel era el lugar/ donde un hombre le dijo/ “soy cobarde”,/ más, de no autolesionarse/ el alimento – el desayuno – el asunto era
mientras ella pensaba/ “ahora no”./ Son las palabras/ mágicas:/ llegar a la Piscina sin la idea del Acuario –/ el plancton
abren y cierran cosas./ Como el amor./ Era una puerta antigua./
No se puede pasar./ Dividían los muertos/ entre pobres y ricos./ 2.
Como ahora./ Ella tenía un vestido./ Después se quedó/ viejo. Lo la experiencia del discurrir desamarrado/ el bascular de las letras
usa para dormir./ Una tira de seda/ y arabescos dorados/ en las del libro hasta la carne de las flores/ Pido disculpas si, tal como me
mangas,/ lejos del corazón./ El narrador decía:/ ya se les pasará. lo dijeron la vez pasada, hay ciertas oscuridades en el camino por
el que os llevo. Pienso que es característico de nuestro campo.//
Lovesong incluso el día en el que nos vimos por primera vez/ cuando comía-
Y para que el poema/ se escape de la página:/ hay que aguantar la mos juntos en Compostela/ tenía yo ya memorizado el nombre de
respiración,/ pensar muy lentamente/ en Spinoza,/ escribir en otro su gata/ los gestos – los ojos – la sonrisa – el plato de mejillones
idioma/ las palabras de amor/ (por ejemplo, decir/ exactamente al vapor/ que compartimos con Paula./ en todo caso se nos aclara
eso:/ hold your breath/ very slowly/ and think of Spinoza),/ citar sin ir a que la protohistoria de lo íntimo procede siempre como una de las
las fuentes,/ intentar averiguar/ quien fue Jack Johnson,/ recitar en historias que acontecen en el cuento de Alicia./ en fin/ tratar con
francés de Montréal,/ decir un verso largo/ y no saber muy bien/ un pelotón de pulgas/ y su cuerpo lleno de arena/ claudio trataba
qué significa/ convertir este/ espacio/ en caja de sonido/ apoyar la las pulgas desde el sentido en el que l@s cantantes dicen la palabra
cabeza en la caja/ de tu tórax,/ después cerrar los ojos,/ escuchar. amor o la palabra vida/ las ciudades contenidas en su increíble
cuerpo traspasado por los accidentes geográficos de su memoria./
Este lugar pensando en él/ en los días de nuestra conversación en Roma.
–De dónde eran tus padres?/ –De después, de muchísimo/ des-
pués. Aproximadamente,/ de cuando van y cierran/ la cantera. La
tierra explota/ entera, sin que nadie la mire.// (Él venía del vino./
La explotación. Las minas./ Viene de los paisajes de pizarra.)// Paula Tavares
–No has pisado la luna.// –Se puede conocer lo que no ves.// (Los (Trad. De M. Felisa Rodríguez Prado)
ciegos ven la noche./ La lengua queda impresa.)// –En la memo-
ria?/ –En la mente.// –Vives en la ciudad,/ y la lengua aparece (Puede ser que me encuentres…)
como aparece el amor,/ como aparece la chica que camina a tu Puede ser que me encuentres/ Si caminas por las dunas/ Sobre el
lado/ y pasa sin mirarte.// A la lengua no le gustan/ las calles llenas ardor de la arena/ Por entre las plantas rastreras// Puede ser que
de gente.// –¿Le gustan las avenidas?// –Le gustan las cosas largas me encuentres/ Por detrás de las dunas// Tal vez me encuentres/

Caravansari 99
En la décima curva del viento/ Mojada aún de la sangre de las vír- Utopías
genes del sacrificio/ Por entre la fiebre/ Ardiendo// Puede ser que
me encuentres/ Como al escarabajo negro/ Doblada al suelo de la “Abro la ventana a la luz difusa de Agosto. El erosionado
décima duna/ En el cuerpo las gotas de la salvación/ En la exacta caserío de los Coqueiros duerme aún bajo el matinal man-
medida de tu sed// Puede ser que me encuentres/ En el lugar de la to de niebla. No tardará mucho el Sol en venir a arrancar el
araña del desierto/ Tejiendo la tela/ De seda y arena. velo de la antemañana y barrer la somnolencia de los jar-
dines (...) Después, cuando llegue la noche, el fuego manso
y crepitante evocando el misterio de unos pendientes de
(Debía mirar al rey…) lata. ¿Y quién en este corro se ha grabado en el pecho
Debía mirar al rey/ Pero fue el esclavo el que llegó/ Para sembrar- el ave inviolable? ¿Cuál de vosotros ha apostado por la
me el cuerpo de hierba rastrera// Debía sentarme en la silla al lado muerte y ha perdido? (...)”
del rey/ Pero fue en el suelo donde dejé la marca de mi cuerpo// David Mestre
Me peiné para el rey/ Pero fue al esclavo al que le entregué las tren-
zas de mi pelo// El esclavo era joven/ Tenía un cuerpo perfecto/ Los poetas tienen sobre el común de los mortales la gran ventaja de
Las manos hechas para la copa de mis pechos// Debía mirar al rey/ poder cultivar, en su gran huerta de palabras, pasados intactos que vi-
Pero incliné la cabeza/ Dulce tierna/ Ante el esclavo. sitan y cuidan para después distribuir por pequeños trabajos que nos
devuelven a un mundo pluscuamperfecto y, sin embargo, perdido.
Poemas como rezos más o menos extensos pueden así devolvernos a
(Deja a las manos ciegas…) un tiempo que vivimos a plazo o simplemente suspendimos en función
Deja a las manos ciegas/ Que aprendan a leer mi cuerpo/ Que yo de la vertiginosa realidad que nos presentaron como “vida verdadera”
ofrezco valles/ Curvas de río/ Aceites// Deja a las manos ciegas/ y tarea urgente, no para ser vivida sino simplemente para realizar.
Que bajen el río/ Por montes y valles. Podemos así, y de vez en cuando, beber en las palabras de los otros las
utopías que proyectamos mientras la vida ardía rápidamente, como
si entre nosotros y nuestra vida un foso infranqueable de velocidad y
(En tus manos…) tiempo nos obligase a escoger entre lo deseable y lo posible.
En tus manos/ Ardía/ barco de espuma/ red// de tus manos escur- Palabras olvidadas y mal usadas se vuelven, de repente y por inter-
ría/ lengua de fuego/ sed// en tus manos/ sentía/ el doblez del vien- vención del poeta, alimento indispensable, agua de la vida, pan y
to/ fiebre// en tus manos/ temblaba/ nombre de la vida/ tiempo. flor necesarios para un día a día que no se puede dispensar.
No sorprende, así, que de la mano de las palabras se pueda hacer el
regreso a la casa de la madre, a los distintos colores de la infancia y
Otyoyo a los olores de nuestras alegrías.
(el altar de la familia) Incluso escritas en lenguas que no nos son maternas, las palabras de
Todas las madres de la casa redonda dijeron/ Guarda los tesoros/ cultivo, (aunque sujetas a las estaciones particulares de cada poeta
Los tejados de vidrio/ El silencio/ Cuida del cuerpo de la casa y de y a sus secretos-barbecho, siembras, riegos, fertilización y cosecha),
las trenzas/ Deshazte en leche/ Para el hambre de los niños// Nadie se traducen fácilmente y ayudan a asir las ideas y a vivir en este
habló de dolor/ Abandono soledad/ La locura es palabra prohibi- mundo habitado de sombras donde acabamos por jugar a las vidas,
da/ Quedan los sueños volando/ Pájaros en la boca del viento. olvidando a veces que ellas no son tantas como para poderlas sem-
(De Manual para amantes deseperados) brar en las utopías diferidas y en los sueños por resolver.
Por eso cuesta tanto oír la palabra desperdiciada en las ocasiones
festivas, usada como adorno de solapa en las ocasiones solemnes,
banalizada en discurso de ocasión, manifiesto de buenas y malas
intenciones que una vez más deja la vida para después.
La palabra es un pacto con el tiempo. Aún cuando se trata de un
tiempo escindido entre realidad y sueño, entre vivido y por vivir,
entre ruido y silencio.
La palabra de los poetas, o de quien como ellos no ha olvidado la
maleta de la poesía, es un acto de valentía asumida en el límite,
tantas veces de la vida misma.
Que se celebre, así, la materia de la palabra, su consistencia frágil,
sufrida, pero resistente y con posibilidad de crecer siempre en la
huerta de los poetas.

Lisboa, 26 de junio de 1996.


(De La sangre de la buganvilla)

Las viejitas

Tus cuernos son agudos y rectos


Como una lanza
Cuando hieren a alguien, éste muere sin haber tenido enfermedad.
Así el hambre, cuando persigue
A alguien no lo deja huir.
El hambriento, a quien el hambre mata,
Presenta su cuerpo sin llaga ni herida.
Y cuando sentado en su casa
Ya no busca cosa alguna para comer,
No lo hace a propósito o por descuido;
Sentado en su casa, aquel hambriento
Ya se parece a un viejo
Ya está seco como una vieja
Que aún vive pero ya se ha olvidado de vivir…

(Poema cuañama)
José Luís García Muedra

100 Caravansari
Carlos Daniel Abrkam
Nunca saben la edad, porque nacieron antes del tiempo de las simien-
tes, en un año cualquiera de la plaga de langostas o de la epidemia de
viruela. Con suerte, recuerdan un vago cometa que les amenazó prin-
cipios o un fin del mundo cualquiera, presentado en forma de diluvio
en una tierra más preparada para resistir las sequías. Crecen bajo el
si(g)no de las supervivientes, con la frente marcada por la estrella en
brasa de las vacas elegidas para ser madres, mujeres, hermanas.
El cuerpo joven de prisa se pierde en un via crucis regulado por un
calendario igual: tener hijos cada año y hacerlos crecer en sueños
de leche.
Tienen manos multiplicadas que se aplican al fuego, endurecen la
pátina, hacen blanquear la ropa, calman la fiebre con olor a hielo
y vinagre.
Nadie nota su presencia mientras se deslizan como sombra, fuertes,
por las sobras de las casas, pasado el tiempo en ternura y eficacia.
Vigilan el sueño de los niños mientras la noche crece. Son los úni-
cos animales nocturnos y diurnos que conozco... No descansan.
A veces y sin que se note mucho paran, entre el día y la noche, un
momento, para pasar, en forma de historia, proverbio o adivinan-
za, las fórmulas de supervivencia, lecciones de parentesco, lugares
de culto, los nombres del camino. Son libros de marinería que tra-
en escritos dentro de la memoria y, en secreto, libran del olvido.
Cuando esto ocurre, ocurre un momento de milagro en el que ol-
vidan su condición de hormiga y encienden la voz, soplando las al sospechar que una teja puede estar suelta,/ intuimos que, en una
palabras hasta que el final del día apague la trémula llama de un vida no tan lejana, pudieron ser/ indecisos profesores de tango.// La
ritual de neblina bien afinado. gente que trabaja en los tejados odia/ las horas punta, evita aglomera-
Todos sus días parecen iguales y, sin embargo, desfilan apresurados ciones,/ como si la multitud, los autobuses, el olor a leucemia/ o la pa-
entre la savia de las palabras y la multiplicación de los gestos nece- labra demasiado tuviesen la culpa del sobrepeso,/ de que el mundo se
sarios para el gobierno del tiempo, la transformación de la leche, despeñe poco a poco/ por sus fisuras de barro.// La gente que trabaja
las curas del alma en crecimiento. en los tejados sale de madrugada/ desconfía hasta de las calles vacías./
Aún tienen tiempo para descubrir en el bosque las setas solares que No son estables las avenidas en el interior de sus ojos./ Y las pocas
secan, carne vegetal que se almacena para los años de crisis. Dejan de veces que se aventuran a bajar/ antes de dejar la acera y pisar el paso
tener nombres, en cierto momento. Pasan a ser las abuelas de todo el de cebra/ comprueban primero, con un pie,/ la dureza del asfalto,/
mundo o nuestras viejitas, forma eficaz de apaciguar la culpa. temerosos de que un río helado/ pueda quebrarse bajo sus pies.
Un día hacen el atillo. Doblan en mil partes los vestidos antiguos. (De Interpretación de los temblores, Atenea, 2004)
Escogen la sábana, los paños pintados de Holanda, el kimono nue-
vo con volantes y puntilla. Descubren la cadenita de plata durante Recogiendo los bártulos
tantos años olvidada, la botella de vino dulce y una cinta amarilla Cesó ya el vals de copas: las servilletas de papel,/ arrugadas dentro
con un libro de oraciones. de los vasos,/ no son las rosas blancas que anhelabas./ El escenario
Desisten de vivir muy lentamente y hacen el camino de regreso vacío, los asientos vacíos. ¿El corazón vacío?/ No tanto como el estó-
con pasos aún más pequeños. mago. El local parece más pequeño,/ un camarero hace el recuento
(De La cabeza de Salomé) de la caja sin swing alguno./ Agacharse y recoger los restos: tirar del
cable, como quien/ chincha la cola a un tigre muerto y fláccido./ La
última impresión amarga anula la espuma del aplauso./ El dueño del
local bosteza, parco en elogios./ ¿Tan necesitados de afecto estamos?
Harkaitz Cano ¿Habremos tocado bien?/ Tan sólo nosotros lo sabemos, pero a nadie
(Trad. del autor) más importa./ Somos perros vagabundos que se lamen sus heridas./
La chica de pelo corto y piernas aladas estará ya en la cama/ abrazan-
29 de diciembre, muerto de frío do desnuda al cretino que lo acompañaba./ Ayuda imaginar que la
Una cita. Por ejemplo aquí/ en esta página en blanco./ Pensando chica permanecerá aún despierta, pensando/ en ti, a tu edad y tan ilu-
sólo en las palabras precisas/ que uno ha de pensar mientras espera./ so, hasta que te deslices bajo las sábanas./ Aunque tu cama se encuen-
Pensando sólo esas palabras.// Gente solitaria se amontona en los tre a mil leguas de la suya, ayuda./ Este local pulsa un resorte de otro
puentes/ para beber/ licores que habrían de beberse en compañía.// tiempo y otros lugares./ Quizás porque en todos los teatros/ la salida
La tierra se mueve y puede que sea el metro./ O puede que haya de emergencia conduce a una idéntica desesperación./ “¿Habíamos
carreras de caballos bajo tierra./ De los ganchos de los camiones estado antes alguna vez en este antro, Charles?”/ “No, la de hoy ha
frigoríficos/ penden chelos en vez de la usual carne de caballo./ Un sido la primera noche”. Si será la última, dios sabe./ La mujer de la
mantel se alboroza instantáneamente en el aire/ justo antes de que limpieza espera que nos marchemos/ para pasar la mopa./ Llueve
dos personas lo extiendan sobre la mesa.// Es Navidad, piden auxi- en el exterior, cerramos carpetas, enceramos instrumentos,/ clausu-
lio/ los osos de peluche/ atrapados en las zarzas de los escaparates.// ramos estuches, se acabó, fuera y adiós.// Incluso para comer algo,
Mañana naufragará un velero en la galería de/ las pérdidas, pero qué todo estará ya cerrado.// Todo, salvo tus heridas. (Inédito)
importa.// Vaho en la boca y percebes de hielo adheridos/ a mi bar-
ba de varios días./ Todo un recordatorio, un detalle para no olvidar/
que en estas calles, caminar y ser feliz/ son la misma cosa.
(De Interpretación de los temblores, Atenea, 2004) Igor Estankona
(Trad. del autor)
Gente que trabaja en los tejados
Es esa gente que, a pesar de estar en tu agenda,/ no reconoces./ Todos Igor Estankona Bilbao nació en Artea, en 1977. Es licenciado en
esos números y nombres que te son extraños,/ aunque intentes recor- derecho económico por la Universidad de Deusto. Fue impul-
darlos.// Ellos, la gente que trabaja en los tejados,/ jamás lo confesa- sor de la revista literaria Zantzoa y ha publicado los poemarios
rán, pero conocen/ el color del cielo./ Saben que no es azul sobre las Anemometroa (Susa, 1998), Tundra (Susa, 2002) y Ehiza eta nekea
aves./ La gente que trabaja en los tejados, esa gente sí/ tiene verdadero (Caza y Cansancio), premio Ciudad de Irún 2004. Colabora en
vértigo./ La gente que trabaja en los tejados no podría trabajar/ en un prensa como columnista y crítico de literatura, y fue vicepresidente
night-club, o entre las cuatro paredes de un café.// Del gesto que dibujan/ de la Asociación de Escritores Vascos.

Caravansari 101
La serpiente DOSSIER: LA POÉTICA DE LA MODERNIDAD ASTURIANA
Es por eso que he llegado a casa antes de lo esperado/ es por eso
que he subido las escaleras/ sigiloso/ y es por eso que he abierto Xuan Santori
la puerta/ con la copia de la llave/ que pensabas que no tenía/ es
por eso que te has dado la vuelta/ y escapado de mis brazos/ con En el año 2005, después de que Seamus Hea­ney aceptara encan-
la destreza de las truchas/ es por eso que te he puesto la zancadilla/ tado participar en varios actos de la XXVI Selmana de les Lletres
y hemos/ caído/ al suelo/ es por eso/ que no te he hecho caso/ Asturianes, nos atrevimos incluso a proponerle el tema para su con-
cuando entre risas me has insultado/ es por eso que han estallado ferencia en el Paraninfo uni­versitario. Si la celebración de aquel
dos limones en mi mano/ es por eso que te he desabrochado/ los año iba a estar dedicada a la poesía asturiana como realidad crea-
botones del pantalón/ es por eso/ que he rozado tus labios/ y has dora viva, actual y estímulo para la inclusión de la tradición en la
abierto la boca/ como se van abriendo mientras arden/ las rosas modernidad artística asturiana, valoramos el hecho de que el tema
o las bolas de papel/ es por eso que he apagado la luz/ es por eso que deberíamos proponer a Heaney habría de recorrer esa senda
que he hecho todo tan de prisa:/ para que no te diera tiempo/ de del reconocimien­to de los hitos que emplazan a un pueblo y su
preparar tu defensa. cultura en el mundo. De esta manera, el mismo Sea­mus Heaney
(Anemometroa, Susa, 1998) nos sorprendió sugi­riendo el tema de la tierra y de la lengua para
la conferencia que tituló: “El lugar de cada uno; de la tierra y de la
Hoy no hay nubes lengua”. Es más, en su argumenta­ción entraba a explicar al detalle
Hoy no hay nubes y la noche cae clara,/ ocurre en raras ocasiones, el sentido que esas dos palabras juntas, tierra y llingua, tie­nen en
y casi da miedo./ Que algo estalle puede ser una suerte de solu- gaélico irlandés y que los asturianos, curiosamente cono­cemos de
ción./ En esta paz surgen las sombras/ y me tocan la cara,/ como forma innata. Se dice en gaélico «dúchas», un término que une sig­
si nunca hubieran visto a alguien como nosotros./ Te desvelarías/ nificados como patrimonio, here­dad, hogar nativo, afinidad o liga-
si supieras en qué pienso./ Me acerco despacio a ti, a la pata coja,/ zón con la ascendencia o con el lugar originario. Surge todo ello en
quisiera volver hacia atrás/ para tocar con estas manos fósiles/ tu momentos in­sospechados, cuando por ejemplo uno está alejado de
piel aún no nacida./ Negaría nuestro presente para ver/ cómo casa, o quizás al final del recorrido vital y en una tasca, siente una
morirás./ Mi mano es ancha como un campo,/ por él avanzan tus voz antigua de alguien –que ya no está pero que tuvo su tiempo–
sueños,/ y aquí esperan los míos para encontrarse;/ dime qué in- repiquetean­do en el oído, y que hace saltar un mecanismo in­terno
tención trae tu risa nerviosa./ Dime si piensas quedarte/ en ese que nos encara contra esa pérdida, como un instinto he­redado o
agujero que cavarás en mí. una tendencia natural. A esa morriña o nostalgia, nosotros la lla-
(Tundra, Susa, 2002) mamos señardá.

El ojo derecho de Polifemo Esta señardá asturiana tiene mucho de mater funda­dora de la poe-
Mientras dormimos,/ una abeja nocturna fabrica su miel/ con el sía asturia­na contemporánea, apar­tada ésta ya de cualquier interés
mismísimo tojo que nos desgarra el corazón./ De hecho, no todo es rei­vindicativo con el que se tuvo que dar a conocer. Ésta ya ha
vida,/ en ocasiones tampoco es lo más importante,/ mira cuantas andado un ca­mino largo y viene apurando desde unos primeros
cosas han decidido/ no ser y punto. versos llenos de dudas, notarios de la realidad social y política
(Tundra, Susa, 2002) y pasando por arriba de una de las barreras más altas y ro­cosas
que tiene un idioma minorizado como es el mo­delo de lengua
Grito hacia adentro literaria; ahora cla­ra, amable, exacta y más cercana a la realidad
Quizás no ahora/ quizás tampoco este año/ puede que pase un sociolingüística.
tiempo/ pero algún día os arrodillaréis/ como lo hago yo ahora/ y
no temeréis a nadie/ y nadie os habrá obligado a hacerlo/ y vues- Conviene, sin embargo, re­cordar dónde comenzó el recorrido que
tro corazón será inocente/ quizás no ahora/ quizás tampoco este trajo a la lírica asturiana hasta este punto: hay un punto de no re-
año/ puede que pase un tiempo/ pero algún día lloraréis/ como torno, una fecha en que la poesía decidió hacerse ma­yor y echar
yo/ seréis felices mientras gritáis ¡perdonadnos!/ como grito yo a andar sola, libre de la guía de la realidad como coartada, diri-
hacia dentro/ quizás no ahora/ quizás tampoco este año/ pero es giéndose hacia donde sabía que estaba su lugar y sin importarle
seguro:/ algún día gritaréis ¡perdonadnos!/ y puede que no seáis si, con ello, iba a salvarse o no. Es en la revista Zimbru, cuando,
perdonados. por los años ochenta publi­can un grupo de poetas sus intenciones:
(Tundra, Susa, 2002) “(...)Sabémonos irreme­diablemente asturianos fin de sie­glu: nós tamién ta-
mos más cerca d’Umberto Eco que de Pepín de Pría”. (...) Esta puerta
La plaza que abren traerá probablemente las mejores y va­riadas muestras
¿Qué dice el viejo tilo del rincón/ mientras/ florece?/ Dice: de poesía, perfectamente equiparables a cualquier otra con unos
“Florezco”.// En el agua color de té/ de las hojas podridas/ llega contenidos, forma y tenden­cias reconocibles por estándares de más
la hora del apareamiento de las salamandras/ en estanques evapo- allá de las isoglosas asturia­nas. Lo que aparece en Zimbru es la
rados.// Un grupo de niños / juega al balón, lanzándolo contra la determinación de ser autóno­mos, tanto de la tradición asturia­na,
pared./ Lo recordabas todo tal cual,/ nada ha cambiado:/ los niños de la que se cuestionaba su valor, co­mo de las co­rrientes poéticas
ahogados en su insistencia/ y los viejos, al volver de misa, / inmer- coetáneas en castellano, o de cualquier otra reivindicación que no
sos en sus pensamientos. fuera simplemente poesía.
(Ehiza eta nekea, Kutxa, 2004)
Pero en este caminar solitario, ínte­gro, comenzado, se les apareció
El pasado que nos une –como no podía ser de otra manera a astu­rianos como ellos– el
Cuando volvió de la cárcel/ –hay muchas clases de cárceles, di- «dúchas», la señardá, interpretada en su sentido más amplio: un
gamos/ que volvió/ de una de ellas, posiblemente de la más os- sentimiento de enseñoreamiento del pasado co­mún, deseado o
cura–/ me preguntó de esto y de aquello./ Yo servía coñac / en imaginado, de nostalgia por los lugares comunes que la realidad
la dulce sobremesa de la cena./ Aunque había vivido mucho,/ va abatiendo, sen­timiento de pérdida y hermandad con poéticas y
resultaban extrañamente vírgenes/ sus ideas sobre el amor,/ la literaturas forá­neas que conocen el dúchas. «Dúchas»: patrimonio
política,/ la vida./ Me preguntó de esto y de aquello/ y yo servía y lugar originario, es decir: la casa, la casa co­mún de la memoria
coñac/ en la dulce sobremesa de la cena…/ Eran hermosos los idealizada del pasado colectivo, de la realidad de un mundo que se
antiguos sueños/ como chalupas estragadas/ entre el alcohol y el termina. En la voz de los autores:
tabaco./ Hermosos los sueños que quisimos explicar a los amigos/
e imponer a los enemigos./ Hermosos los antiguos sueños/ entre (...) Pesllada la puerta, / echaos el cuarterón y los posti­gos / dexé la casa, /
el alcohol y el tabaco,/ como las chalupas estragadas/ que nunca por si un día vuelvo. / Caltengo nel envés de la memoria / caminos y cale­yes
se hundirán. de champán y d’escuela: / imprecisa cartografía del vencíu. / (...) “La mala
(Ehiza eta nekea, Kutxa, 2004) suerte”, Es­ther Prieto.

102 Caravansari
(...) Desque marchaste / la ca­sa ta más grande ya sola / como si nel camín tanto pasas,/ con la bicicleta de la mano,/ ríes y saludas alegre./
d’ayer a güei / -y medraran pasiel.los ya cuartos / ya las escaleras se-y Otra vez cumplo/ quince años y tú apenas trece.
subieran / totalmente a la cabeza. (...) “La casa”, Buscador d’estrel.
las, Mi­guel Rojo.

Dexé la casa. / Dexé la casa y l’aire abierto/quedó tres les coses co- Miguel Rojo
nocíes/quieto como dicen que remanez/la memoria de los vencíos.
(...) “ La lluz de los díes”. El llugar del sol, Inaciu Llope. Que llueva
Tormenta imposible por inimaginable/ que corra de dentro aden-
Este reconocimiento del dúchas, de la señardá en extenso, como tro/ que moje hasta las mismas costuras del alma/ y llene a reventar
fuente y puente al futuro, es donde se encuentra el nudo de las poé- los diques de la conciencia./ Lluvia imparable de aguafuerte que
ticas y de escritores más significativo de la poesía asturiana actual; nos lave/ sin consuelo ni clemencia/ que desmigaje la misma exis-
batallando por levantar –en palabras de Berta Piñán–­una casa que tencia/ que nos devuelva al aire de las castañas/ allá/ cuando el
sea como un mundo. mundo era tan inalcanzable/ como una sola pregunta/ y la mayor
herida/ era pincharse en aquellos erizos que nacían en el suelo/
(...) llevantar una casa que seya como un mundu,/ andar les xeografies de bajo la hoja de los castaños de Zarracín,/ en el mismísimo centro
pa­siellos, cardales d’ escale­res, les ventanes abiertes, les pontes, los caminos. del Universo,/ allá, en la mitad del monte del Molino.
(...) “Una casa”. Un mes. Berta Piñán.

Ánxel Alvarez Llano


Nel Amaro
(Quentuserrón, Mieres 1946) Mojón
Caminamos por estas tierras abiertas,/ dóciles, bajo los soles otoña-
Me desperté sin Patria/ para dormirme sin remordimientos de con- les,/ en ellas olvidamos la vida y la muerte,/ el aliento del amor, la
ciencia. ingrata ausencia,/ la patria muda que nos regala el pan/ que antaño
fue simiente en mano sabia./ Olvidamos, también, que un día fuimos
niños,/ que perdimos la juventud en esperanzas vacías,/ que busca-
mos por los caminos/ la rosa secreta de Yeats./ Derecha, la piedra
Xosé Bolado caliza del mojón/ divide tierras y heredades/ que no puede mover la
mano del hombre/ casi como el tiempo que nos parte la vida
Amo el tiempo piadoso de la memoria
En cualquier lugar oigo las voces/ del mundo que quedó –no sé si
atrás–,/ vienen también los colores a sobreponerse/ a la tierra sem-
brada de invierno./ Solo el tiempo sigue su ritmo sin caos./ Que Lourdes Álvarez García
agosto no esconda la línea corta/ de su dominio. Que no vuelva
el pulso/ a esta mano para repetir la espiral que madre/ dibujaba Coordenadas
firme. Que esta tarde en una habitación/ en el corazón de la ciudad De este tiempo de dudas haré la casa/ nueva. Convocaré esa idea
piense en el relieve/ del mundo heredado, tan escaso de luz/ en sus de siempre indefinido,/ las horas de las cartas, las noches arrima-
mares vacías, en las fronteras de tiniebla…/ El tiempo conduce, das/ a luna transparente. También habrá –es cierto–/ de la otra
pero da igual que tú, ayer, padre,/ me enseñases el valor de esti- casa antigua la piedra y su frío,/ las brujas, las sombras, la aldaba
marlo,/ hay momentos en los que la memoria juega/ a esconderlo, del olvido./ Podría haber –no sé– algún recuerdo que otro,/ la
como hace contigo, ya siempre,/ como si todo fuese presente y risa algunos días, el tiritar del aire,/ las caricias menguantes que el
nada río abajo/ se despeñara, como si nada verdadero cayese/ sino sueño nos deshizo./ De esta casa nueva hará ríos el sol/ aunque a
rutina de los días bajo los pies cansados.// Amo el tiempo piadoso veces la ausencia nos la embargue.
de la memoria…/ El valor del corazón para vivir sin él.

Xabiero Cayarga
Berta Piñan
bladeriders
Heridas Cuando éramos jóvenes,/ muy jóvenes, íbamos a las playas/ buscan-
Hay heridas que no/ logran cerrar,/ heridas que el tiempo/ agran- do la hora en que el peligro/ erizaba las olas. Lo recuerdo,/ éramos
da,/ como una grieta/ en los muros de la casa./ Por esa grieta voy/ muchos: jóvenes dioses/ imprudentes. Había extraños reptiles/ ente-
con mi hermana/ de la mano,/ las dos ya de mayores./ Es de noche rrados bajo la arena, a veces/ mostraban su rostro: sus fauces sinies-
y caminamos./ Habitantes/ de un tiempo/ que no llegó a ser/ entre tras/ resplandeciendo contaminadas por la contigüidad/ dorada de
nosotras,/ respiramos el aire atrapado/ en ese instante./ Como el la arena ardiente. Acechando/ bajo los palmerales los lagartos con-
pez que de niñas/ llevamos brillando/ en una bolsa y después/ ya templaban/ nuestros movimientos en la bahía. Nosotros esperába-
estaba muerto./ Hay heridas/ que nada más cierran/ en falso,/ ríos mos/ junto al arrecife que la marea que arrumbaba/ los delfines nos
caudalosos que/ en silencio fluyen/ bajo la tierra/ y, a veces, nos/ cargara en sus lomos/ y nos hiciera cabalgar sobre el agua. ¿Qué/
desbordan la vida,/ a borbotones. importaba el re(s)to de los monstruos marinos/ frente al juego?

Xuan Bello Chechu García

Maya Progreso
Guiados por la mano secreta del aire/ van por el camino, lentos,/ ¿Recordáis?/ El sol nacía en el pozo Sotón y se ponía en el pozo
los bueyes del sol./ Es verano/ y anochece./ De la espesura del si- Maria Luisa./ Un día tras otro. Sin descanso.// ¿Recordáis cuando
lencio/ surgen voces jóvenes y escolares./ ese acento perfecto de la los nombres de la muerte eran:/ Grisú, Derrabe, Costero?/ Terribles
sed/ (¿no oyes el fluir del río en la distancia?)/ acompaña hoy mis fantasmas.// ¿Recordáis? El domingo no se lavaba carbón, y miles
palabras./ Nada más perturba el paso de las horas,/ del tiempo que de truchas de los valles de arriba volvían al río, al reino de cantos
dulcemente va quemando/ paja dorada y tierra reseca./ Mientras que les pertenecía/ desde siempre.// ¿Recordáis la sirena dictando el

Caravansari 103
Carlos Daniel Abrkam

ritmo y sentido de las cosas?/ No se escucha hace mucho tiempo.// Xuan Santori
¿Recordáis el progreso?/ Llegó, como siempre llega el intruso,/ de
levita y puño charolado.// Del progreso, bien saben los hierros de Mirlo
El Entrego.// Un castillete sin pozo./ Una vía sin trenes. Llegó la edad adulta/ sin saberlo, nadie me había avisado.// Llegó
como un símbolo casi bíblico/ descendiendo, con exactitud/ entre
la horcadura de mi tirachinas./ Tensé las gomas que abrazaban la
piedra./ Disparé./ Él se mesaba las plumas/sin saberlo. Yo tam-
Marta Mori poco.// No tires nunca a los pájaros// Aún deberían pasar unos
cuantos años/ antes de saber siquiera/ de ente todos los nombres/
Presagio cuál era el suyo.// pájarozorzalmirlo// Demasiadas cosas que des-
Que la vejez y el olvido me encuentren/ sentada y sola,/ serena/ y conocía./ Pero hoy, cosa curiosa/ lo sueño a menudo, negrísimo,/
silenciosa/ al pie de un roble,/ igual que,/ de pequeña,/ mi madre blando con el pico rojo y breve,/ muerto sin matadura/ aparente/
me dejaba unos minutos/ debajo del ramaje/ y allí,/ a contraluz,/ y bien muerto;/ pluma durmiente nada más/ en la mano abierta/
mientras la veía charlar con otros/ y ofrecer su regazo/ o el cáliz de y me dice su nombre:/ Pájaro, Zorzal, Mirlo.// Viene en la voz de
su voz/ a mis hermanos más pequeños,/ yo,/ que muy poco sabía mi padre/ que me trae un regalo,/ un tirachinas/ con una única
de la vida,/ los miraba un momento con mirada tranquila/ y me condición,/ una sola/ que hube prometer cumplir/ con todo lo que
dormía./ Yo muy quieta y a la sombra/ y los que más quería,/ cerca tenía;/ sólo mi palabra, pero entera/ nada más que/ –lo entiendo
de mí,/ al alcance de la mano,/ y fuera. ahora –/ no tirara nunca a ningún// Pájaro, Zorzal, Mirlo.

Humberto González ElíasVeiga

Olas Billy boy


Hubo una época avecindada/ en el quebrado refugio que cerra- Los chicos mayores te llamaban Billy//con aquella guasa de los que
ba la cala,/ acariciada por los murmullos mínimos de las olas./ se sienten a salvo/ en el tiempo y la distancia,/ mientras pasabas
Cuando llegaba la bruma,/ cuando las estrellas se nos negaban/ y despacio hacia algún lugar,/ la canana floja y las pistolas colgando
no podían verse las luces del puerto,/ que eran la última reminis- a cada lado./ No había sin embargo malo que te aguantase/ dos
cencia de la humanidad,/ en esos momentos, cada vez que moría disparos de mentira ni gato en el pueblo/ que no huyera aterrado
una ola/ sobre la roca, el sonido, el gemido casi silencioso,/ recogía al verte ni chica que no quisiera/ contarte una a una las estrellas
en su seno nuestro extravío./ Cuando no había ni guía ni rastro,/ –pecas– de la cara.// Algo tenías, Billy, que imponía.// Quizás esa
y solamente nuestro aliento y nuestras manos nos dirigían,/ la voz mirada tuya de rebelde con causa.// A veces me acuerdo de ti vol-
suave de las olas/ nos traía los lugares misteriosos del cuerpo/ para viendo a casa hambriento y cansado/ –de tanto hacer el indio–/
que la pasión se embraveciera y los llenase./ Algunas veces pare- y mamá riñendo dulcemente llevándote a la cama...// Ahora me
cíamos perdidos en el mar,/ sin rumbo, y tan solo el sonido de las pregunto, después de media vida, qué habrá sido de ti,/ en qué
olas/ impedía que chocáramos contra las rocas,/ y entonces nuestra lugar de los sueños murió tanta inocencia:/ aquel mundo donde el
pasión se nos antojaba peligrosa./ Ahora, me halle en el lugar que tiempo era sólo una mentira.
sea, la bruma y su humedad/ en los aromas del aire, en mi rostro
y en mis manos,/ me devuelve el recuerdo de otrora/ cuando tú y
yo, hermanos de las olas, hablábamos del amor.

104 Caravansari
Ana Vanessa Gutiérrez que de cada brote salga un árbol fuerte/ que crezca para construir
la nueva casa./ Y que mucha gente se cobije en ella.// A los dioses
En el agua antiguos pedimos clemencia./ Nada esperamos de los nuevos.
En el agua tuve la última promesa/ y tu mano pegada a mi espal-
da,/ recorriendo las imperfecciones calladas/ del pasado que hace
tiempo que me invento./ De vez en cuando un suave beso para apa-
ciguar el dolor/ de esta certeza que me destroza la piel.// En el agua Pablo Texón
los cuerpos iban deshaciéndose/ entre palabras que soñaban azules
mañanas/ en países soleados./ Pero mis ojos perdidos,/ casi muertos Haya
en el remolino del desagüe,/ despedían el agua, el sol, la tierra ente- Tiene musgo la primera muesca que hice/ en el haya de Cel.lero/
ra/ y esta amarga certeza de olvido/ que todavía no confieso. PTC ‘82/ domingo las cadenas sujetando la/ olla de arroz a lo po-
bre/ la mano débil incapaz de hendir la corteza// junto al hoyo
tantas veces repasado/ LTF ‘67/ ocho personas segando en común/
un mes de hierba y vino/ el camastro lleno de piernas que no pre-
Miguel Allende guntan/ qué es lo que pasa fuera// y cuando tú viniste/ P y C ‘03/
mudando los hábitos/ “esta es la primera muesca que hice”// y
Donde sueñan las hormigas rojas todavía hay espacio para muchas más muescas/ toda una estirpe en
(habla el payaso de su pueblo) este tronco/ la huella vegetal de una familia aquí labrada/ ¿quién
Yo soy de un pueblo donde sueñan las hormigas rojas;/ sueñan con va a ser derribado con anterioridad,/ quién va caer antes?// nadie
una vaca pinta grandísima que rompió una cerca/ y se escapó de sabe lo que dura una/ h/ a/ y/ a/ se pierde en la memoria el mo-
un cuadro de Úrculo./ Y que al pacer les arrima el aliento./ Sueñan mento en que brotó esta haya/ y sólo el que la tira/ al suelo/ puede
con una ubre enorme que algunas veces gotea leche amarilla.// saber su edad/ su tiempo// el día que desaparezcamos sabré cuánto
Se llama el Alto Missouri,/ cerca de Yellowstone,/ donde viven llevamos sobre la tierra/
los “pies negros”/ y los lobos aúllan por la noche/ llenando de el día que desaparezcamos// toda una estirpe en este tronco
miedo todos los valles.// Donde la nieve sueña sueños grises/ de
escombreras y planos,/ donde van los carros a cargar el carbón/
tirados por los bueyes uncidos y mansos.// Vengo de esas llanuras
nevadas del norte de Europa, inmensas,/ donde los lapones cuidan Pablo Rodríguez Alonso
las manadas de renos/ y hacen cantimploras y gorros con las pie-
les.// Sueños verdes de un pueblo donde pacen las yeguas bravas/ Esto no puede acabar aquí
que bajan de las montañas./ Yo soy de un pueblo donde las yeguas Lo dice un hijo de generaciones/ que perdieron todas las guerras./
pacen en paz.// Soy de una ciudad de colmenas rojas/ hechas a la Lo gritan los ojos/ de un viejo de veintitantos.// Lo dice el hijo de
orilla del Rhin,/ donde en verano los atardeceres/ nublan el sol y un país/ que es la sombra oscura del viento,/ de un pueblo aho-
el agua sucia del río.// Soy de donde se clava la niebla en la frente gado/ con sus propias manos.// Cárcel sin cerradura./ Títere de
de la montaña/ y por el invierno,/ se acerca a verme el petirrojo un solo hilo.// Hijo de una patria/ que conjuga siempre/ el verbo
amigo./ De ahí es mi casa.// Está en las Islas Marquesas de la Poli- morir en presente.
nesia/ donde la gente es morena y el agua clara/ y por el aire pasa  
la memoria/ de Jacques Brel y de Gauguin.// Yo soy de ese pueblo
donde duermen los raposos cabizbajos en las cuevas/ oscuras./ Y
las golondrinas fieles saltan en el aire y puntean el azul del cielo./ Pablo X. Suárez
Soy de un pueblo donde los niños beben/ en vasos hechos con las
hojas verdes de los castaños.// Ese es mi pueblo./ Donde todos los Los únicos planetas que tenemos
días a las ocho/ canta en ese bosque un tordo presumido. Los globos de ayer en la feria/ todavía tienen gas, amigo mío, y
son ahora/ los únicos planetas que tenemos./ En el techo de la
habitación/ no serán los primeros que revienten./ También nues-
tros sueños/ anduvieron a la deriva por entre los encargados de
Xosé Anxelu Gutiérrez Morán los coches de choque/ antes de que nos percatáramos de que el
tren de la bruja/ era una total estafa/ o de que los algodones de
EVVIALSA azúcar/ nos empalagaran./ Parece que no sabíamos/ que un día
Dónde guardar este sabor a hierba/ en el aire ya encendido de seríamos viejos/ y miraríamos las obras del ayuntamiento/ como si
locura/ perdido sin remedio su compás.// Dónde escribir esta reve- la vida nos fuera/ en ellas, enrojecidos por el vino y cansados del
lación/ la última luz del verano/ anidando impaciente en tu pelo.// tiempo./ Los únicos planetas que tenemos, amigo/ son estos globos
Dónde encontrar este instante que bate/ antes de que la noche sea/ que todavía tienen gas/ gravitando alrededor de la bombilla sola./
la orilla desbordada de mi sangre. Los feriantes querrán robarnos el alma toda en la cartera/ y los
globos quizás mañana estén en el suelo/ aunque paradójicamente
nos acordemos/ con nostalgia de aquel primero/ que antaño, en la
infancia, se nos escapó de las manos.
José Luis Rendueles

Oración de piedra
Henrique G. Facuriella
“A los dioses del cielo y de la tierra/ pedimos con toda el alma/ que
las piedras se conviertan en semillas” Tu nombre
Alberto Blanco, El Salmo de Piedra Eres un manojo de retratos/ sacados de más o menos cerca./ No
tienes nombre y por eso te he dado el mío/ para poder llamarte
La memoria fósil de las piedras, soñando,/ en su silencio perfec- de alguna forma/ mientras espero./ La última fotografía fui a ha-
to, las primeras sílabas/ que tartamudeó la tierra./ Palabras que ya cerla/ donde no esperaba encontrarte/ y todo el tiempo vuelta la
existían/ antes que nadie las pronunciara, piedras que deletrearon/ espalda/ sin mirarnos./ Y sigo aquí esperando que me llames/ por
la palabra casa, lar en un castro, ahora dormitan/ en una iglesia, en tu nombre.
el muro de una huerta.// A los dioses antiguos pedimos/ que este
edificio que es la lengua, desguazado,/ carcomido por el tiempo y la
política, permanezca./ Que cada piedra de ese edificio sea semilla,/

Caravansari 105
THEORICA Estas citas recuerdan sólo unos pasajes de la gran producción poé-
tica sobre el silencio. El poeta vive en un estado de silencio clamo-
El silencio, lugar placentero en la tópica poética roso, el de una conciencia que vuelca su sentir en palabras quedas.
Xavier Laborda Gil (Universitat de Barcelona) Más allá de la delicada belleza del tópico, nuestro interés se debe a
(Trad. Àngel Truñó) la paradoja del silencio como fuente de la expresión. En la teoría de
la comunicación y en los modelos lingüísticos (Marco, 2000; Ma-
¿De qué hablan los poetas? Hay preguntas que parecen no tener teu, 2001), el silencio se concibe como un ámbito que requiere una
importancia y quizá ésta sea una muestra: ¿de qué hablan los poe- intensa socialización y una gran pericia como hablante. El hablante
tas? Tal vez fuera más iluminador indagar de qué no hablan, sobre capaz, el interlocutor atento y el orador hábil dominan los matices
qué callan y por qué. No obstante, el asunto de los tópicos ha me- con los silencios (Castilla del Pino, 1992). Hay una especialidad
recido la atención de los teóricos. En las preceptivas aparecen rela- de la oratoria del silencio (Laborda, 2006). Cuenta con el cono-
ciones de tópicos, con la explicación de su alcance y con ejemplos cimiento popular del refranero y con la expresión poética de los
de su cultivo. Uno de estos tópicos es el silencio, concebido como escritores. La retórica conceptista de Baltasar Gracián es una mues-
una vivencia muy intensa en el sentir y madura en el pensar del tra de esta modalidad literaria, con sus refranes, adagios, elipsis y
poeta. El poeta habla a menudo del silencio y refiere sus matices y juegos de ingenio. No sólo en la literatura, sino también en las artes
circunstancias con una honda emoción. plásticas y teatrales de vanguardia se experimenta con los límites
del silencio y se obtienen unos resultados sorprendentes (Picazo,
Los tópicos son los temas o motivos usuales en la tradición literaria. 2005). Y en la educación y la formación de docentes se indaga
Y buena parte de estos lugares comunes tienen su origen en la lite- sobre el cuerpo, el discurso y el silencio (Llobet, 2005).
ratura grecolatina clásica. La vecindad entre la poética y la retórica
propaló a partir del Renacimiento la afición por las taxonomías, las Del mismo modo que la poesía sobre el silencio es muy comunica-
clasificaciones de figuras retóricas y de temas usuales. Se trata de tiva, la oratoria del silencio es habladora, pero lo que la diferencia
unas actividades denostadas hoy, pero sus esquemas son útiles para de la oratoria tradicional es el afán de persuadir de un modo coope-
responder a la pregunta sobre aquello de lo que hablan los poetas. rativo. Para ello es conveniente saber escuchar y acertar a dejar que
la comunicación respire con silencios y miradas. La oratoria del
Los tres grandes tópicos son el locus amoeunus o lugar placentero, el silencio no es callada ni competitiva, sino cooperativa, y se desarro-
carpe diem o invitación a la vida y el ubi sunt o meditación sobre la lla en entornos de mediación y de negociación. Como en la poesía,
fugacidad de los bienes y la vida. La poesía ha hablado de los lugares el tópico del silencio es un motivo para ponernos a salvo del ruido
placenteros o locus amoenus, que son todas aquellas situaciones ama- del parloteo, del incordio de los recuerdos y de la vanidad del pen-
bles y gozosas para el sujeto. Éste se siente, por una parte, alejado samiento. El silencio representa un estado de ánimo que nos aleja
de los contrastes y avatares del tiempo y de la historia; y, por la otra, de los claroscuros de la experiencia cotidiana y nos reconcilia con
experimenta una reconciliación con la naturaleza, con aquello que se sensaciones placenteras. El silencio invoca mundos placenteros y
considera esencial y atemporal. Tanto da que se trate de realidades es un entorno que tiene las condiciones para una comunicación
mayores y menores, pues cuenta el modo en que se vive. Son lugares serena consigo mismo, los demás y con la escritura.
placenteros la Arcadia o el jardín privado, la isla del descubridor o
las tardes al sol, el velero del aventurero o el paisaje doméstico. Son
jardines de la felicidad, huertos de la libertad, espacios cercanos al Referencias
Carlos Castilla del Pino, ed. (1992): El silencio, Madrid, Alianza.
círculo vacío del zen. Su experiencia linda con la quietud plena, el Xavier Laborda (1992, 2004): De Retórica. La comunicación persuasiva.
silencio de los pensamientos y el misterio del éxtasis. URL: www.sant-cugat.net/laborda/deretorica.htm.
(2006): “Oratoria y silencio como experiencia comunicativa”, en 7è Congrés de Lingüística
General (CLG7). URL: www.sant-cugat.net/laborda/2006Oratoria_y_silencio.htm
Más aún, uno de los lugares placenteros del poeta es el silencio. Francesc Llobet, dir. (2005): La cultura del cuerpo: el futuro de Prometeo y Durga,
Los títulos de poemarios acogen con una frecuencia sorprendente Barcelona, Televisió de Cataunya y Observatori Europeu de la Televisió Infantil.
palabras relacionadas con el silencio. Con más motivo sucede en Ángeles Marco (2000): Una aproximación a la semiótica del silencio, tesis doctoral,
Universidad de Barcelona.
los poemas. Citemos un pasaje de Federico García Lorca, donde se Rosa Mateu (2001): El lugar del silencio en el proceso de la comunicació, tesis doctoral,
lee que “el paisaje es un silencio / con forma. La tarde muere. / La Universidad de Lleida.
llanura está amarilla...”. Sobre el paisaje, el amor y los sentimientos Rosa Mateu, Glòria Picazo, eds. (2005): Transversal, “El silenci i el buit”, Nº25.
fructifican con el silencio. Así, Cloé Rolland confiesa que “dans le Glòria Picazo(2005): “Marina Abramovic. Taller Cleaning the house”, Transversal, Nº25, p. 7-22.
silence / notre parole se refait / une petite beauté.” Pablo Neruda
proclama en versos populares: “me gustas cuando callas porque es-
tás como ausente, / y me oyes desde lejos, y mi voz te toca. / Parece
que los ojos se te hubieran volado / y parece que un beso te cerrara
la boca.” Y Àlex Susana, en “Silencis”, relata sobre las impacientes
preguntas de su amada cuando él calla: LAS LENTES DE BASKERVILLE

Digue’m què penses, Llibre dels minuts


em preguntes ara i adés, Gemma Gorga
nua, estesa, prop meu, Columna, Barcelona, 2006
quan callo i semblo perdut.
Xavier Burgos
En estos versos refiere el poeta el estado que vive antes de ha-
blar y el apremio de la pareja porque rompa el silencio después de El libro que nos ocupa es el cuarto poemario publicado de Gemma
amarse. También se expresa al respecto Luis Cernuda, “Después de Gorga (Barcelona, 1968), lo preceden: Ocellania (1997), El desordre
hablar”, lo que correspondería hacer: de les mans (2003) e Instruments òptics (2005). Llibre dels minuts con-
tiene sesenta poemas breves en prosa, numerados y sin titular. La
No sabes guardar silencio obra obtuvo el pasado mes de septiembre el 29º Premi Miquel de
Con tu amor. ¿Es que le importa Palol de Poesia, concedido por la Fundació Prudenci Bertrana.
A los otros? Pues gozaste
Callado, callado ahora. En Llibre dels minuts la autora hace oscilar el péndulo sobre dos
temas fundamentales: la memoria y la soledad. Temas que son
Sufre, pero nada digas. las dos caras de una misma moneda. La soledad propicia la ob-
Es el amor de una esencia servación callada de los objetos y los escenarios cotidianos, que
Que se corrompe al hablarlo: acaban convirtiéndose en catalizadores del recuerdo, a la manera
En el silencio se engendra proustiana. Así sucede, por ejemplo, en la pieza número 16: el acto
(…) involuntario de pisar la hojarasca mojada por la lluvia en una aven-

106 Caravansari
ida tiempo atrás frecuentada en compañía, pongamos por caso, de quem mais ordena/ dentro de ti ó cidade”. Al poeta David Castillo
la persona amada, provoca un tropiezo inesperado con el pasado le habían otorgado el premio “Cadaqués a Quima Jaume” por su
(el tema recuerda el poema “El mutilat” de Gabriel Ferrater). libro de versos Esquena nua [Espalda desnuda]. Dejé el diario y abrí el
libro; inmerso en los versos de Castillo, leí: “Observo decadencia y
Es necesario incidir en la presencia crucial, casi mística, que tienen frases gastadas/ como fuerza de viento que fuerza/ viejos peinados
en la obra los objetos más próximos y sencillos, interlocutores úni- de estrellas de finales de los sesenta/ y dentaduras carcomidas por
cos de aquéllos que están solos (Como si se tratará de una escena exceso de melodía sin frenos./ Demasiada heroína y poca vitami-
de Dreyer): las sillas alrededor de la mesa, unas naranjas sobre na./ Cuando alguien sueña quimeras sólo despierta infelicidades”.
el mármol de la cocina, un libro, el vaso de agua y el ansiolítico,
los pañuelos pulcramente planchados dentro de los cajones de la David Castillo (Barcelona, 1961) es un poeta de sobras conocido
cómoda, un espejo. Estos elementos constituyen el atrezzo del es- en Catalunya; precisamente, en el número anterior de Caravansari
cenario que acoge la existencia más íntima: “Vet aquí un món de hacíamos un recorrido por la vida, la obra y el compromiso de
dimensions precises/ on encaixar sense dolor.” este poeta barcelonés. En el mismo número, el director de la re-
vista, Mateo Rello, hacía la crítica de Downtown y afirmaba: “A lo
A menudo, hallamos la noche. La noche y el silencio que bulle en la largo de siete libros de poesía, David Castillo ha hecho de su voz,
cabeza. Es el momento de la introspección descarnada, que no siem- consiguiéndolo como pocos poetas, un personaje peculiar y reco-
pre otorga respuestas: “De nit, les preguntes són fosforescents i ens nocible, el mismo que protagoniza este octavo libro, recién salido,
mi– / ren amb els seus ulls de gat. Fosforescents com / ossos soterrats. Downtown. Sospecho que, cuando recita, Castillo da al personaje no
I com els ossos, dures, estranyes i / persistents enllà de les respostes”. sólo la voz sino también el cuerpo, otorgándole maneras arrogantes
y prestancia de petit maitre amargo pero rabiosamente vivo; él, por
Gemma Gorga despliega en sus poemas una imaginería rica que su parte, aporta a su poesía coherencia y unidad internas”.
compensa la frialdad discursiva de la prosa. Las imágenes actúan
como pequeños orificios por donde las frases segregan poesía, poe- Esquena nua recoge poemas escritos hace quince años y otros más
sía que no empacha. Si bien encontramos un homenaje al Eugenio recientes; pero todos ellos forman un corpus unitario que el autor
de Andrade del minuto 21, los poemas no tienen una dimensión ha divido en seis apartados. Como en anteriores libros, se hace
onírica ni irreal (propia de la poesía del portugués) sino referencial, notar la presencia geográfica tanto de su barrio como de otros es-
lógica y realista (doméstica en ocasiones). Incluso nos encontramos, pacios de Barcelona o, en este caso, los paisajes de los dos del-
en ocasiones, con alguna sentencia de tipo aforístico. En algunas tas, el del Llobregat y el del Ebro. Algunos de los poemas, explica
piezas, también se percibe el amor que la autora siente hacia las Castillo, formaron parte del disco Deriva, que realizó junto al mú-
palabras (materia prima de su oficio); para muestra algunos juegos sico David Mengual. El libro sigue más o menos la línea clásica
verbales y las continuas alusiones al diccionario (numerosas veces de las compilaciones anteriores, pero tal vez ahora consiguiendo
consultado a lo largo de los años): “[...] agafes la / lletra m entre les dar mayor profundidad a su mensaje, que se hace más íntimo, más
mans i li sostraus l’últim traç / fins a convertir-la en una n.” romántico, más erótico.

Propicias son para las composiciones de Llibre dels minuts las pala- El David Castillo íntimo es capaz de recorrer medio mundo para
bras que Salvador Oliva dedicó a los poemas en prosa de J.V.Foix: encontrar el de siempre, las vías muertas de los trenes por las que
“No olvidemos que una buena parte de los poemas en prosa están se escapa el sueño hecho cuerpo de mujer con nombre: “Has de
formados por frases y sintagmas que también funcionan como ver- saber que no todo se recupera/ Maria, di que sí”. Si en Downtown
sos. No pocos de sus poemas, considerados prosa poética, no son la ciudad está tan viva como sus náufragos que viven al margen, en
sino poemas en verso, disimulados por la tipografía con que son Esquena nua, el poeta busca sus raíces por donde pasa, levantando
presentados. Leyéndolos en voz alta lo podemos percibir instantá- una canción de Dylan como su fuese la bandera de la liberación del
neamente”*. A pesar de que la lectura parece demasiado condici- alma. Son tiempos difíciles para la lírica, pero Castillo sabe ponerle
onada por los arreglos sintácticos y que, aparentemente, las frases la música adecuada para seguir cada uno de los ritmos de los versos
no están construidas siguiendo las reglas de la métrica, no hay que que danzan, desnudos, sobre la tierra de nadie. En “Dones de 23
dudar de los atributos poéticos de esta prosa (fluidez, ritmo, sonori- anys” [“Mujeres de 23 años”], planea como una canción cantada por
dad), tan cercana al verso. Se diría que el hecho de recurrir al poe- la voz melodiosa de Aute cuando Castillo dice: “Tienes carmín,/ tie-
ma en prosa no es tanto una decisión estética como una estrategia nes inquietud,/ tienes fuerza,/ belleza,/ tienes miedo./ Y cuando me
realista, como si la métrica más ortodoxa fuera un lastre de artifi- hablas,/ a media tarde,/ entre las hiedras,/ las prisiones de las caras,/
cialidad que fuera necesario sacrificar en pos de una verosimilitud te contesto que sí,/ que acaso sí,/ que no,/ te digo que no./ Amor que
lingüística de corte discursivo. se rompe/ con música dance/ cuerpos jóvenes/ bajo el sudor/ como
una causa justa/ para olvidar./ Entre la luz,/ pausa lenta,/ sentido in-
Sea como sea, hay que leer Llibre dels minuts, y hay que leer a termitente,/ insecto que me toca,/ dolor,/ sabor,/ marcha tórrida”.
Gemma Gorga, posiblemente la poeta en lengua catalana más inte-
resante de los últimos años. Esquena nua sigue, pues, el camino poético de David Castillo con la
voz íntima de sus mejores versos y con la originalidad de una de las
*Salvador Oliva, Introducció a la mètrica, Quadrens Crema, obras poéticas más universales de la literatura catalana actual. Por
Barcelona, 1988 (2ª edición). cierto: “Cuando llegues a tu casa/ y escuches mi voz en el contes-
tador,/ no es necesario que me llames/ porque no sé dónde estoy”.
Quizás por eso el poeta acaba su libro con una afirmación rotunda:
Esquena nua “¿De qué sirve recordar?/ Olvida…”
David Castillo
Proa, Barcelona, 2006.

Ferran Aisa
(Trad. Mateo Rello)

Una mañana de la primavera de este año, bajé al Bar de Sant Cugat,


donde acostumbro a ir cada día a tomar un cortado y a leer la pren-
sa. Mientras hojeaba el Avui, de golpe la noticia de la concesión de
un premio me sorprendió, pues, desde el día anterior, estaba in-
merso en la lectura de este libro y, además, lo llevaba en el bolsillo
de la americana. Era el 25 de abril, efeméride de la Revolución de
los Claveles en Portugal, y la canción de José Afonso me vino a la
memoria: “Grándola vila morena/ terra da fraternidade/ o povo é

Caravansari 107
postales de nadja
Angelus Novus
fragmento de “Sobre los ángeles” “Cuenta la Cábala que a cada instante Dios crea
obra en curso (2004-2007) un inmenso número de ángeles nuevos cuyo único
propósito es, antes de desvanecerse en la nada, cantar
X José Antonio Millán por un momento una alabanza ante su trono”
a Susana Walter Benjamin, “Agesilaus Santander” (¿1931-33?)

Ángel ante una iglesia ignorado por la muchedumbre.

Ángeles ajenos a todo. Ángeles cegado por manos turbias.


Ángel de las basuras.

Ángel asombrado ante el sol.

Ángel de las puertas.

108 Caravansari
Ángel del futuro.
Ángel cayente.

Cadáver de ángel. Rarísimo registro de tránsito angélico múltiple en un transporte público.

Ángel del crepúsculo.

Caravansari 109
cartografías
Los trastos
arrumbados
X EUGENIO CASTRO

Durante años me vienen asaltando toda una serie de trastos Apenas me entretendré en afirmar que ese objeto del que
arrumbados en la calle. Por lo general, se trata de enseres do- hablo tiene su origen en los precipitados del deseo deseante,
mésticos, mobiliario diverso del que se han desprendido para y por tanto liberador (un sueño de Breton lo hace gravitar
siempre sus propietarios. Sin embargo, se da la circunstancia en el sistema de la emancipación mental), y que su puesta
de que a la hora de depositarlos en las aceras, apoyarlos en en circulación forma parte de las dinámicas simbolizadoras
las paredes o contra las fachadas, esa acción no se realiza ni del surrealismo. Esto es suficiente para situarlo en oposición
con desprecio ni con indiferencia. Al contrario, una ordena- clara a la señalética de la Economía.
ción de los mismos se destaca en la forma en que han sido
dispuestos. No pongo en duda que la forma de ubicarlos pue- Además, a la consideración de Breton añadiría yo que se tra-
da deberse a un elemental principio cívico. No obstante, algo ta asimismo de un precipitado de poesía, para sumar a la carac-
parece señalar otra intención, que extrañamente sólo a priori terística de vida psíquica del primero (su origen onírico), la
es de sentido común: pareciera darse un cuidado ciertamente participación de la construcción del objeto surrealista de una
importante por parte de los que abandonan estos trastos, al experiencia de lo poético ligada a las actividades cotidianas
disponerlos de un modo que parece evocar el último saludo y a los actos de placer en su práctica mágica (transformación
de quien se despide de sus últimos restos, preocupándose, en de la materia como transformación de la propia vida).
efecto, de darles una despedida digna de la vida que se ha
tenido con ellos. Tal vez se trate de un ritual inconsciente que De todos modos, allí donde un primer encuentro entre esos
sea reminiscencia de una memoria mágica, pues algo late en trastos y el objeto surrealista se produce es en su valor de
este comportamiento que hace pensar en una ceremonia de uso. Tal valor reside en una entrega común a la inutilidad
animismo: los enseres poseen la vida que sus poseedores les económica, en una acción antiproductivista propia de un úl-
confirieron, y estos últimos han quedado impregnados por timo “rito de paso” (deshacerse de los enseres); y en espigar-
la vida que les devuelven unos enseres que quizá llegaron a los y reconstruirlos siguiendo los dictados del deseo, del sue-
alcanzar la categoría de fetiches. Tal vez un comportamiento ño, de la imaginación, lo que caracteriza una gratuidad de
semejante sea también el gesto de una resistencia mágica, espíritu que es representativa de los afectos incalculables.
seguramente inconsciente, en contra del desencantamiento
programado, tanto del individuo como del mundo. Sin embargo, ese encuentro resuena en otro hecho de pri-
mera importancia: tanto la acción de abandonar como la de
* encontrar y espigar conduce a un cierto tipo de involuntario
intercambio simbólico. En efecto, cabe esperar que éste se
He hablado de ordenación. Ésta toma, en unos casos, la for- suceda en la libre mediación que establecen, precisamente,
ma más convencional, al mostrarse esos enseres perfecta- los afectos incalculables del encuentro con tales cosas arro-
mente alineados. En otros, los elementos se juntan entre sí, jadas a su definitiva desprotección.
quedando bellamente ensamblados. En uno y otro caso -y
en el segundo de modo más gráfico- me he sentido siempre No obstante, la impregnación de una vida vivida junto a esas
en presencia del “objeto surrealista”. Me hago cargo de que cosas, latente en su nuevo estado de abandono, coincidirá
la sola mención de “objeto surrealista” puede desactivar también con el objeto surrealista en que ambos introducen
parte de un propósito que tiene su punto de partida en lo un elemento enaltecedor de la vida cotidiana, al estimular
testimonial, si bien se desea introducir una fuerte carga sim- una elevación del paisaje urbano en su relación con el pai-
bólica. Ello se debería, no a la mención en sí, sino al poder saje mental (1). Quiero decir, que igual que la construcción
de reificación que desplaza el lenguaje de la dominación. de un objeto surrealista es una pulsión poética primordial
Pero no sólo a ésta, sino también a la muy acusada pereza no abstracta sino concreta, pues ese objeto se anima de una
mental (la crónica apelación al “objeto encontrado”) que reminiscencia de la niñez por la que destella su capacidad de
tanto contribuye a hacer más pujante, en este caso concre- asombro; que igual que se da en la construcción del objeto
to, esa reificación, así como el abandono de la subjetividad surrealista una fabulación de la infancia, en tanto que hace
al cuarto trastero de los análisis críticos hiperracionalistas advenir su potencia ilusionante, que cristaliza y se vuelve en
(en ocasiones tan entorpecedores), para desempolvarla en él real, esos trastos arrumbados son como un enlace con el
función de estrategias mentales y discursivas a veces colin- paisaje de la niñez, volviéndose rehabilitación de su fabula-
dantes con el funcionalismo de partido. ción (2). Y así como en la construcción del objeto surrealista

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Eugenio Castro

Caravansari 111
se produce un cierto estado de desprendimiento que lleva a
una determinada –y emocionante– recreación del mundo
(lo construye), el encuentro con esos trastos suscita una reen-
cantación de la vida inmediata, tanto en su dimensión real
como imaginaria, que hace mundo. Dicho de otro modo, en
su aleatoriedad, esos trastos concentran una intensa sensa-
ción de apertura al inducir el ensanchamiento mental –y en
tal sentido vital– del escenario callejero. No en vano susci-
tan una especie de cortocircuito perceptivo que induce una
reacción sensorial que entra en coalescencia con la mental.
Por ellos adviene la memoria de una vida vivida que, al per-
sistir en el espíritu con su fuerte carga encantada, tiende a
reactivar la propia vida psíquica, trayendo a la esfera mental
el recuerdo de lo que una vez nos deslumbró.

Lo que sucede en el instante de este encuentro es que se


actualiza ese resto pnemotécnico, proporcionando la vívida
experiencia mediante la cual las relaciones entre lo imagi-
nario y lo real se renuevan. Mas ¿de qué modo lo hacen?
En la forma de un encuentro inicialmente visual que tiene
todos los rasgos de Eros, pues al menos en el plano sim-
bólico ese abrazo psico-físico ha excitado la libido mental
que tiene por efecto la erotización de lo real, o dicho en
términos surrealistas, la restitución del principio de surrea-
lidad en la vida corriente. La manera específica en que esto
se manifiesta es como enaltecimiento de la latencia poéti-
ca de la vida cotidiana, de su carga poética oculta, pues la
recreación del paisaje urbano a que conducen esos trastos
arrumbados, al entrar en consonancia con la afectividad in-
tensamente sentimental y emocional y con la imaginación
pnemotécnica que suscitan, introducen en lo “real devasta-
do” (Lacan) un sentimiento de lo maravilloso que tiene los
rasgos de la primera mirada (que es una mirada erotizada
en estado latente). Ese sentimiento de lo maravilloso supera
lo real devastado, sobre lo que deposita, por impregnación,
un principio de lo real gozado. Este sentimiento es el que va
a persistir, quedando como estrato de una memoria psico-
objetual que tendrá su correspondencia emocional con la
memoria de los sitios y las calles donde ese encuentro ha
Eugenio Castro tenido lugar y en el futuro vuelva de nuevo a tener lugar.

Notas:

(1) (2)
El “Juego de las perturbaciones sutiles”, inventado por el Grupo surrealista Con buen ojo Walter Benjamin se refiere a tal hecho en estos términos:
de Leeds en 1995, representa en las investigaciones surrealistas sobre el …”la Tierra está repleta de los más incomparables objetos que se ofrecen a
objeto, hoy, el momento más característico de este “diálogo” que se da entre la atención y a la actividad infantiles (…) De hecho, los niños (…) se sienten
tal objeto y los trastos arrumbados, al destinar los objetos construidos por atraídos por los desechos provenientes de la construcción, jardinería, labores
cada uno de los jugadores, y después de pasar ciertas “reglas del juego”, domésticas y de costura o carpintería. En los productos residuales reconocen
a distintos espacios repartidos por la ciudad, entendiendo que desde ese el rostro que el mundo de los objetos les devuelve precisamente, y sólo, a
momento “el objeto adopta la posición de intermediario entre los procesos ellos (…) gracias a lo que con ellos elaboran sus juegos. Los propios niños
inconscientes de todos los participantes, desarrollados a través de la analo- construyen así su propio mundo objetal, un mundo pequeño dentro del gran-
gía y la intersubjetividad; o puede contemplarse como el principio unificador de. (Walter Benjamin, Dirección única, p. 25, Ediciones Alfaguara, Madrid,
entre el Yo y lo Maravilloso según se manifiesta en los lugares urbanos” (Ver: 1987). Yo mismo me recuerdo en ese periodo de la vida recorriendo esterco-
Salamandra. Comunicación surrealista. Imaginación insurgente. Crítica de leros y sintiendo un gran júbilo de meterme en ellos y ver las cosas amonto-
la vida cotidiana, nº 8/9, p. 8, Madrid, 1997-98). Depositados así en la in- nadas, desparramadas por su superficie; y me veo hoy mismo contemplando
temperie, y por lo tanto ya sin propietario alguno, esos objetos, como aque- montones de tierra, sacos de cemento, residuos de plástico, de ramas, de
llos trastos, introducen “una inconsciencia colectiva activa en las relaciones papel tirados por aquí y por allí, en lugares urbanos y metropolitanos, experi-
diurnas y directas de la gente, relaciones que a la luz de las interpretaciones mentando una simpatía –mas también un gozo– que reconozco heredados de
más elementales aparecerían tan subversivas, extrañas y reveladoras como aquel periodo, y que mucho más tarde el objeto surrealista ha reencarnado,
los sueños” (Luca & Trost. Presentation de graphies colorées, de cubomanies para mí, con toda su potencial maravilla, restituyendo en el adulto que pueda
et d’objets, Bucarest, 1945). Potenciadores latentes de la renovación de una haber en mí aquella mirada asombrada.
morfología mental inédita, esos objetos y esos trastos confieren un rostro
asimismo inédito al paisaje urbano en particular, y al cotidiano en general.
Pero un rostro que facilita unas relaciones que liberan unos procedimientos
asociativos mentales cuya carga encantatoria (en el sentido de Max Weber:
reencantar el mundo), se sobrepone a la acomodaticia esfera de entendimien-
to y comunicación propuesta por el muy equívoco “sentido común”.

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Fatum, poema visual de Edu Barbero

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