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RESUMEN:

La guerra del chaco se inicia en el año 1932 porque Bolivia no había definido su
extensión territorial y quería aprovecharse de Paraguay ya que había perdido la
salida al océano pacifico en la guerra con chile, que era parte del territorio de
Paraguay subestimando al enemigo en cuanto a su preparación militar, su calidad
de armamento y por ser un país chico.

Bolivia empieza a reclutar hombres a partir de 16 años mintiéndoles que Bolivia


tenía un buen armamento y una ventaja en la guerra porque los paraguayos eran
pocos reclutaron hombres en condiciones de participar en la guerra, traídos de
todas las regiones del país, guaraníes, aymaras, quechuas y de diferentes
dialectos. Ya en el campo de batalla se dieron cuenta de que las condiciones no
eran favorables sin contar que el tiempo era bastante arduo por en tiempos llovía y
en otros era una sequía y no había agua ni alimentos y lo peor era que no tenían
una buena organización porque no tenían un mandato estable y tampoco no
tenían una buena comunicación porque hablaban diferentes idiomas.

Cuando ellos tenían oportunidad de Salir de las trincheras iban al rio que estaba
cerca de ellos que era el Pilcomayo a tomar agua, pero primero se fijaban si no
había ningún peligro.

Esta guerra culmina en el año 1935 la cual duro tres años sin tener un ganador ni
tampoco un perdedor. Sin embargo por una parte Paraguay salió ganando
territorio pero no logro llegar al territorio que era rico en petróleo y Bolivia no logro
su objetivo principal que era la salida al océano atlántico. Hoy en día esta guerra
es muy recordada como una de las más crueles y sangrientas de América

I: INTRODUCCION.

Primeramente hablaremos de las causas que tuvo la guerra del chaco, las cuales
se dieron a causa de la controversia limítrofe de Bolivia y Paraguay enfrentando
batallas en las que algunas Bolivia salió victoriosa y en otras Paraguay. También
daremos a conocer sus antecedentes, como se dio la guerra y todo lo que tuvieron
que vivir nuestros ex combatientes para defender el territorio del chaco el cual se
decía que tenía petróleo. Nuestros combatientes tuvieron que recorrer del
altiplano hacia el chaco, en el trayecto habían soldados que no soportaban el
cambio brusco del clima y que fallecían sin haber participado siquiera de la guerra
recorriendo 1200 km mientras que los paraguayos recorrieron 350 km.

Fue un encuentro nacional en donde nos dimos cuenta de que había gente del
altiplano, del oriente y del chaco, aparte de tener diversidad de idiomas y lenguas
originarias nos dimos cuenta que habían gente guaraníes, quechuas, aymaras,
castellanos y otros dialectos lo cual era una dificultad para el sargento transmitir
las ordenes, mientras que los paraguayos hablaban solamente guaraní y
castellano, esta guerra lleva a dos naciones pobres de Sudamérica a
empobrecerse más. Hace 85 años que sucedió esta guerra hoy en Santa Cruz
nos quedan dos excombatientes vivos.

El enfrentamiento consumió ingentes recursos económicos de ambos países, de


por sí muy pobres. El Paraguay abasteció a su ejército con la gran cantidad de
armas y equipos capturados en distintas batallas. Terminada la guerra, algunos
excedentes los vendió a España (Decreto-ley 8406, 15 de enero de 1937).

El cese de las hostilidades se acordó el 12 de junio de 1935. Bajo la presión de los


Estados Unidos, por un tratado secreto firmado el 9 de julio de 1938, Paraguay
renunció a 110 000 km² ocupados por su ejército al cese de las hostilidades.

El Tratado de Paz, Amistad y Límites se firmó el 21 de julio de 1938 y el


27 de abril de 2009 se estableció el acuerdo de límites definitivo. La zona en litigio
quedó dividida en una cuarta parte bajo soberanía boliviana y tres cuartas partes
bajo soberanía paraguaya. Bolivia recibió una zona a orillas del alto río Paraguay.

II: ANTECEDENTES

Los antecedentes y causas de la guerra son complejos. Debido a la vaga


determinación de límites entre las distintas regiones y las pocas expediciones que
se hicieron durante la época colonial, Bolivia y Paraguay, cuando se volvieron
estados independientes, tuvieron que fijar sus respectivas jurisdicciones en base a
documentos muchas veces contradictorios. Los cuatro tratados de límites que se
acordaron entre 1884 y 1907, no fueron aceptados definitivamente por ninguna de
las partes. Bolivia y Paraguay realizaron a su vez pocas expediciones al Chaco.

En el siglo XX las compañías petroleras asentadas en Bolivia creían que había


yacimientos en el Chaco Boreal, y esto alentó aún más la guerra.
El Paraguay, unas décadas antes, había sido gravemente perjudicado por
la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) cuya consecuencia fue la pérdida de
enormes territorios en su zona oriental. Respecto del Chaco, la Argentina
pretendió incorporarla a su territorio pero tras el arbitraje del presidente

norteamericano Hayes, en 1879, éste falló que dichos territorios, desde el río
Pilcomayo hasta el Verde, correspondían al Paraguay. Con estos antecedentes
era difícil que el Paraguay pudiera aceptar las pretensiones bolivianas sobre la
zona chaqueña. Agravó la cuestión el Tratado de Petrópolis (1903) por el cual
Bolivia cedía definitivamente el Acre a Brasil y "como compensación" Brasil
reconocía como boliviana la cuenca del Alto Paraguay.

2.1.: Controversia limítrofes:

La guerra tiene origen por la falta de limitación entre Paraguay y Bolivia, porque
estos países habían nacido a la vida independiente. En 1931 quien estaba al
mando de la presidencia era Daniel Salamanca con la política de “pisar fuerte en
el chaco” con esto se refería al aumento de guarniciones en Bolivia.

III: DESARROLLO DE LA GUERRA

3.1.: CAUSAS:

Las causas directas de la Guerra del Chaco están ligadas evidentemente a los
conflictos limítrofes entre Paraguay y Bolivia. Al menos cinco tratados fronterizos
fueron intentados entre los dos países, y por una u otra razón no resultaban
satisfactorios a alguna de las partes, o a ninguna de las dos.
En el momento histórico de la guerra, los líderes políticos bolivianos consideraron
viable obtener una victoria militar para cohesionar a la población a su alrededor.
Considerando a Paraguay el vecino más débil, y teniendo en cuenta el conflicto
limítrofe, se toma la decisión de ir a la guerra.

En julio de 1932 fue tomado y destruido un fortín militar paraguayo en la zona


fronteriza. A pesar de que el punto fue recuperado por Paraguay, ese evento les
persuadió de prepararse para una guerra de gran escala contra Bolivia, la cual
iniciaría en septiembre de ese año.

3.2.: BATALLAS:

BATALLA DE CORRALES (1º. DE ENERO DE 1933.)

En el sector Toledo se encuentra un punto geográfico denominado "FORTÍN


CORRALES". El fortín era como todos los de tiempo de paz, unas casitas de techo
de paja con pared francesa, un pozo de agua o alguna laguna de agua
semipermanente. Había que defenderlo y en caso de no poder conservarlo por
presión de fuerzas superiores, al menos escarmentar al enemigo y levantar la
moral de las propias tropas.

El fortín Corrales estaba defendido por un Escuadrón del 7 "San Martín" con
misión de resistencia, aún ante fuerzas superiores, maniobrar sobre Toledo sin
perder contacto con el enemigo. El lo. de enero de 1933, a primera hora, fue
atacado el fortín por dos columnas enemigas, casi en forma simultánea. Eran los
regimientos Warner, Parí, 30 Ingavi y una Sección de Artillería. Su efectivo llegaba
a 1800 hombres. Como armamento contaba el Escuadrón con 6 fusiles
ametralladoras, mientras el enemigo disponía de 12 ametralladoras livianas y 2
piezas de artillería.

El Coronel Gamarra comandaba la columna. El Teniente Coronel Luis Añez era su


Jefe de Estado Mayor. El regimiento Warner inició su ataque frontal, que fue
rechazado. En el encuentro murió el Comandante del regimiento Coronel
Guillermo Sánchez. El ala izquierda del dispositivo, atacado violentamente por el
regimiento Ingavi, también fue rechazado. La batalla continuó hasta el mediodía,
con la arremetida del regimiento Paris y el Destacamento Zelaya contra el ala
derecha del dispositivo de la defensa.

El Escuadrón consiguió desprenderse e iniciar la retirada sin mayores dificultades,


evitando que fuera copado, de acuerdo con las instrucciones del Comando del
Cuerpo. Hallándose el Escuadrón en retirada, se encuentra sorpresivamente que
la Compañía del Capitán Varneau, había interceptado la ruta de retirada hacia
Toledo, librándose de nuevo una lucha por cerca de una hora, para abrirse paso
dispersando a las fuerzas enemigas. Así terminó la batalla de Corrales del 1º de
enero de 1933, habiendo cumplido ampliamente su misión el Escuadrón del
Cuerpo 7 "San Martín" al mando del Capitán Domingo Aguirre.

BATALLA DE TOLEDO

La Batalla de Toledo, de la Guerra del Chaco, entre Bolivia y el Paraguay, se


produjo desde el 25 de febrero al 10 de marzo de 1933. El ataque del ejército
boliviano al estratégico fortín Toledo fue, hasta la Segunda batalla de Nanawa, en
julio de 1933, el que más bajas produjo al ejército boliviano.

Esta batalla finalizó el 11 de marzo de 1933 con el repliegue boliviano hasta una

línea defensiva a 11-15 km del fortín Corrales y fue, hasta la Segunda batalla de
Nanawa, en julio de 1933, la más importante de la guerra. El Coronel Ayala no
pudo realizar la persecución de enemigo por la escasez de camiones y porque el
coronel Estigarribia decidió utilizar parte de sus fuerzas como reserva general
debido a la sorpresiva aparición de la 9.ª División boliviana en la zona central y la
posterior captura que realizó esa unidad del fortín Alihuatá (Zenteno) el 13 de
marzo de 1933.

BATALLA DE NANAWA

La Primera batalla de Nanawa correspondiente a la Guerra del Chaco, entre


Bolivia y el Paraguay, se libró en el Chaco Boreal desde el 20 al 26 de enero de
1933. Fue el primer intento del ejército boliviano por capturar el estratégico
fortín Nanawa que le abría las posibilidades de avanzar hacia el norte o, en su
defecto, avanzar hacia el este para salir al río Paraguay a la altura de la ciudad de
Concepción ubicada sobre la margen oriental de ese río.

La Segunda Batalla de Nanawa correspondiente a la Guerra del Chaco, entre


Bolivia y el Paraguay, se libró en el Chaco Boreal desde el 4 al 7 de julio de 1933.
Fue el segundo intento del general Hans Kundt por capturar el estratégico fortín
Nanawa. Fue el ataque frontal más importante llevado a cabo por el ejército
boliviano durante toda la guerra donde empleó, masivamente, todos los recursos
disponibles: artillería, aviación, tanques, morteros y lanzallamas.

Desde el 6 de julio y durante meses se luchó en forma intermitente, con


hostigamiento de ambas partes, con combates de trinchera a trinchera, choques

de patrullas y duelos de artillería. La artillería boliviana trató inútilmente de


destrozar el tanque que había quedado paralizado a 60 metros de las trincheras
enemigas. Se supone que finalmente los paraguayos le colocaron debajo una
carga de dinamita y lo hicieron volar en pedazos para que no lo recuperaran los
bolivianos.

BATALLA DE CAÑADA

La batalla de Cañada Strongest de la Guerra del Chaco, entre Bolivia y el


Paraguay, se libró entre el 10 y el 25 de mayo de 1934. Fue la mejor oportunidad
que tuvo el ejército boliviano, durante toda la guerra, de cercar a una gran unidad
paraguaya. Se caracterizó por una excelente planificación estratégica y un
inadecuado desarrollo táctico.

BATALLA DE KILOMETRO SIETE

La Batalla de Kilómetro Siete (del camino Saavedra-Alihuatá) fue una serie de


combates ocurridos durante la Guerra del Chaco entre el 7 de noviembre de 1932
y febrero de 1933 entre fuerzas de Bolivia y Paraguay. La batalla comenzó con el
avance del ejército paraguayo hacia Saavedra y terminó con la retirada de la
1.ª División paraguaya hacia Kilómetro 12, dando fin a la ofensiva paraguaya y al
inicio estratégico de su "defensa activa".

BATALLA DE ALGODONAL

La Primera batalla de Algodonal, de la Guerra del Chaco, se produjo el 21 y 22

de agosto de 1934 y formó parte de la ofensiva relámpago (blitzrieg) emprendida


por el Segundo Cuerpo de Ejército paraguayo, al mando del coronel Rafael
Franco, rumbo a Carandaity.

BATALLA DE DEFENSA VILLAMONTES

El nombre genérico de Batalla de Villamontes comprende los combates finales


de la Guerra del Chaco, entre Bolivia y Paraguay, desde enero a junio de 1935, en
la zona comprendida entre el río Parapetí, al norte; la serranía del Aguaragüe al
oeste; el río Pilcomayo al sur, a la altura de Villamontes; y las zonas bajas desde
Huirapitindí a Capirendá al este. Este territorio pertenece actualmente a Bolivia y
se reparte entre los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz de la
Sierra.

BATALLA DE YRENDAGUE

La Batalla de Yrendagüé, de la Guerra del Chaco, entre Bolivia y el Paraguay,


tuvo lugar en una de las zonas más desérticas e inhóspitas del Chaco Boreal,
entre el 5 y el 8 de diciembre de 1934. El ejército paraguayo infiltró
sorpresivamente una División entre dos Divisiones bolivianas recorriendo 70 km a
través del desierto con el objetivo de capturar los pozos del fortín Yrendagüé
ubicados en la retaguardia boliviana y dejar sin agua, en pleno desierto, a tres
divisiones enemigas.

BATALLA DE BOQUERON

Entre las batallas más recordadas de la Guerra del Chaco, figura, sin lugar a

dudas, la de Boquerón. El fortín fue tomado por Bolivia el 31 de julio de 1932 con
un destacamento de 8.000 hombres. Se organizó la defensa dándole la forma de
reducto fortificado con materiales de la región, en ciertos sectores reforzados con
alambres de púas.

El Ejército paraguayo, con un fuerte grupo de 5.310 hombres al mando del Cnel.
José Félix Estigarribia, el 7 de setiembre de 1932 inició la marcha de aproximación
sobre Boquerón.

3.3 EL CORRALITO DE VILLAMONTES


El 27 de noviembre de 1934, registra uno de los días más nefastos de la historia
de Bolivia, suceso acontecido en pleno desarrollo de la guerra del Chaco, la
conflagración bélica más cruenta del continente americano durante el siglo pasado
entre dos países hermanos, Bolivia y Paraguay. La guerra del Chaco, se libró
desde el 9 de septiembre de 1932 hasta el 12 de junio de 1935, por el control del
Chaco Boreal, cobrando más de ochenta mil vidas entre combatientes de ambos
bandos. Fue la acción militar más vergonzoso de la historia política y militar de
Bolivia
El Presidente Daniel Salamanca recibido en Villa Montes por el mando militar. No
imaginaba que sería víctima de un complot, el más vergonzoso de la historia
política y militar de la historia de Bolivia.

La decisión del Presidente Daniel Salamanca de realizar cambios en el Alto


Mando Militar que conducía la guerra, sería determinante para que el 27 de
noviembre de 1934, estallara un golpe militar en Villa Montes, sede del Comando

en Jefe del Ejército Boliviano en campaña Mientras nuestros soldados combatían


y se desangraban heroicamente en Cañada Strongest, el Comando Militar
consumó un golpe de Estado que obligó la dimisión el presidente.

Este suceso histórico fue conocido como el “Corralito de Villa Montes”, al haber
sido el mandatario acorralado en instalaciones de la antigua Casa Staut y Cia por
los militares encabezados por los generales Enrique Peñaranda, David Toro y el
oficial Germán Busch, entre otros altos oficiales del ejército boliviano, que dirigían
las operaciones de guerra. Salamanca tuvo que ceder el gobierno a su
vicepresidente José Luis Tejada Sorzano que a su vez fue derrocado en mayo de
1935 por el coronel José David Toro, uno de los responsables del fracaso militar.
El desastre de la Guerra del Chaco tuvo un impacto muy profundo en Bolivia y su
posterior desarrollo.

3.4 COMPAÑÍA DE BOQUERON

El Fortín Boquerón estaba elegido por el destino para servir de escenario a una de
las gestas más heroicas de la historia militar de Bolivia en la guerra del Chaco, en
los años 1932 – 1935, puesto que el destacamento a cargo del Tte. Cnl. Manuel
Marzana, en los 21 días que duró el combate desde el 07 al 28 de septiembre del
mencionado año; los que participaron jefes, oficiales y tropas tuvieron una brillante
actuación digna de destacar ante un Ejército paraguayo que con mucha
anticipación se había preparado y armado, tenían ellos 5.000 hombres, y los
nuestros escasamente llegaban a 450, había una desproporción enorme de 10 a 1
y actuaban en su hábitat.

De la larga historia bélica que duró 3 años, solamente relataré las actuaciones

más sobresalientes de nuestro Ejército, por el factor espacio y son las siguientes:
según el historiador Dn. Roberto Querejazu Calvo en su libro Masamaclay.
A esto debo agregar que desde un comienzo y hasta el final el Alto Mando Militar
argentino asesoraba a los paraguayos en su "Estado Mayor".
Ni qué decir del Canciller Saavedra Lamas en la presencia de Justo, que
aparentando ser neutral en las reuniones de cancilleres, delegados, para intentar
en la vía diplomática evitar la guerra notoriamente se inclinaba a ellos.

El 1º de septiembre llegó al puesto de mando paraguayo el mayor Manuel garay y


le hizo entrega al Tte. Cnl. Estigarribia un documento que decía "Tome Boquerón"
el 7 de septiembre con 5.000 hombres del primer cuerpo de ejército recibieron la
orden de marchar sobre Boquerón, del lado nuestro no eran más de 450 hombres
con muy poca dotación de armamento, nunca comparable a lo que ellos había
acumulado, la orden de operaciones del Tcnl. Marzana decía, del destacamento
tiene la misión de defender posiciones sin abandonarlas bajo ningún pretexto, los
batallones Cuenca y Romero en los sectores que ocupan, la reposición de
municiones se hará por estafetas desde el comando, el santo y seña para esta
noche es, Oruro Potosí.

Los paraguayos tenían en ese momento 5.00 hombres de las 3 armas, estaban
listos para hacer trizas el Fortín Boquerón que estaba en nuestro poder, el 9 de
septiembre a las 7 de la mañana se escuchó un atronador "Viva el Paraguay" de
las tropas del regimiento Itororó, comenzando el ataque, iniciando el juego, el
combate se propagó a todo el frente, los cañones y estoques paraguayos
comenzaron el martilleo, las fuerzas de Marzana abrieron fuego, la mortífera
barrera de plomo paralizó a los atacantes, en el camino entre Yujra y Boquerón

cayó prisionero el mayor Adolfo Lairana, los sobrevivientes retrocedieron


desordenadamente hasta Yujra, dejando en el pajonal más de 40 muertos de su
batallón, horas más tarde avanzó por el mismo camino una nueva compañía del
14 de Infantería a las órdenes del Tte. Rosendo Villa en orden de combate y con
las bayonetas caladas, chocó violentamente con el enemigo y se lanzó a feroz
lucha cuerpo a cuerpo. La unidad boliviana quedó diezmada por la superioridad
numérica del contrario. Villa, después de hacer derroche de heroísmo y valentía
cayó muerto, al pretender tomar un nido de ametralladoras de los contrarios.

Esa noche entró en Boquerón otra compañía del regimiento 14 de infantería


comandada por el Cap. Tomás Manchego. Sembrando el desconcierto en filas
enemigas; el 13 de septiembre se cerró el cerco al fortín por parte de una
compañía del Regimiento Corrales.

3.5: HISTORIAL DE COMBATE

El ejército boliviano tuvo instructores extranjeros que formaron parte de las


misiones alemanas que prestaron servicios en Bolivia desde fechas tan tempranas
como 1904. Algunos de estos volvieron entre 1931 y 1934, como el mayor Wilhelm
'Wim' Brandt y el mayor Achim R. von Kries, que llegaron a comandar tanques en
la guerra del Chaco. Se tienen datos de otros dos extranjeros: el ingeniero
estadounidense John Kenneth Lockhart y el Capitán austriaco Walter Kohn.
Ambos fallecieron en la contienda, el primero en la batalla de "Kilómetro 7", y el
segundo en "Nanawa". Al menos dos mecánicos de las unidades blindadas
habrían sido de origen chileno. El resto de las tripulaciones estuvieron integradas
por voluntarios bolivianos que recibieron una breve instrucción que duraba 8
semanas. Se prepararon al menos 2 tripulaciones por cada vehículo.

El historial de combate de los blindados es limitado y poco documentado.

Participaron principalmente como parte de unidades de artillería o como reserva


móvil de estas. Una unidad entró en combate por primera vez en el cerco de
Boquerón, los días 15 y 16 de septiembre de 1932. Lo que los paraguayos
describieron como un "pequeño tanque boliviano con forma de cajón" era una
tanqueta Carden-Loyd al mando del capitán Lockhart perteneciente al
"Destacamento Peñaranda" que habían sido enviados para ayudar al
"Destacamento Marzana" sitiado en Boquerón.

En esa ocasión, Lockhart fue herido por disparos de fusil al operar con las
escotillas abiertas debido al calor imperante, por lo que la unidad debió retirarse y
no se la volvió a ver en esa batalla. El general Luis Fernando Sánchez Guzmán,
en su obra sobre Boquerón, habla del empleo de 2 blindados en esta batalla, pero
no se han encontrado informes que confirmen esa afirmación.

Los blindados entraron en acción nuevamente en la batalla de "Kilómetro 7". Dos


de ellos, al mando en esa oportunidad de Kohn y Lockhart, actuaron juntos con el
"Destacamento Z" en apoyo del teniente coronel Bilbao Rioja encargado de frenar
el avance paraguayo hacia a Saavedra. Debido a averías mecánicas y al calor,
ambos tanques dejaron de operar y sus tripulaciones terminaron combatiendo
como soldados de infantería. Así perdió la vida Lockhart, acribillado en el pecho
por una ráfaga de ametralladora mientras lideraba una escuadra en un ataque
frontal. Kohn quedó herido por impactos de fusilería. No existen detalles del tipo
de vehículos que actuaron en esta batalla, debido a que los partes bolivianos y
paraguayos hacen referencia a los blindados genéricamente como "tanques
Vickers" o simplemente "tanques". Por un tema de logística se asume que se

habría tratado de las tanquetas Carden-Loyd, porque a mediados de octubre de


1932 todavía se estaba discutiendo la compra de los Mk.E más pesados. Para el
19 de noviembre, una unidad, al mando del Tte. José Quiroga, se sumó a la
Batería de Artillería "Rivera" en la defensa del flanco izquierdo de la línea
boliviana.

Entre el 8 y 15 de diciembre de 1932, una de las tanquetas Carden-Loyd fue


empleada en los reconocimientos en el área que luego se llamaría "Campo
Jordán". El 26 de diciembre, un solitario tanque al mando de Kohn fue empleado

por el centro del dispositivo de ataque de la 4ª División de Peñaranda, en apoyo al


RI-3 "Pérez". Al poco tiempo de partir, el tanque empezó a moverse más
lentamente y, aparentemente averiado, fue abandonado por su tripulación sin
haber siquiera entrado en combate debido al intenso calor de más de 60°C dentro
del vehículo. Más tarde, los zapadores bolivianos recuperaron el vehículo para su
reparación.

Es significativo que los bolivianos no usaran tanques en el importante primer


ataque contra las fortificacioness de Nanawa, en enero de 1933, ni en Toledo.
Nuevamente se usaron los blindados en la toma de Alihuatá, realizada entre el 13
y 18 de marzo de 1933, aunque no se tienen detalles de su participación, cantidad
ni conductores.

3.6 FIN DE LA GUERRA

La duración, los malos resultados y la lista de bajas acrecentaron el descontento


del pueblo boliviano ante la guerra. Solo los militares sostenían que con tiempo y

recursos todavía se podía alcanzar la victoria. Pero esta actitud era solo para
salvar las apariencias. En mayo de 1935, en plena ofensiva boliviana sobre el río
Parapetí, el coronel Ángel Rodríguez expuso que para alcanzarla se necesitaban
50 000 hombres, 500 camiones, gran cantidad de municiones y recursos
monetarios suficientes para sostener el aprovisionamiento del ejército por largo
tiempo.

El 5 de junio de 1935, en Buenos Aires (Argentina), miembros de la delegación


boliviana que analizaban el cese de las hostilidades consideraron que debía
pedirse la opinión del comando del ejército, general Peñaranda y coronel Toro.
Ante este requerimiento, el representante del ejército boliviano en la delegación,
coronel Ángel Rodríguez, afirmó: «El comando soy yo».

El 12 de junio de 1935, en Buenos Aires (Argentina), se firmó el Protocolo de


paz donde se acordó el cese definitivo de las hostilidades sobre la base de las
posiciones alcanzadas hasta ese momento por los beligerantes.
El 18 de julio de 1935, en Puesto Merino, ubicado en la tierra de nadie camino a
Villamontes, se produjo el primer encuentro entre los comandantes de ambos
ejércitos. La sencillez del general paraguayo Estigarribia contrastó con las
condecoraciones, correaje y fusta que portaba el general boliviano Peñaranda.

3.7: BALANCE DE LA GUERRA

Bolivia, con una población mucho más grande que la de Paraguay y un ingreso
fijo de sus minas de plata y estaño, pudo comprar una cantidad considerable de
armamento moderno en la década antes de la guerra. En 1926, Bolivia concertó

un contrato con Vickers para 36000 fusiles, 250 ametralladoras pesadas y 500
ametralladoras livianas, 196 piezas de artillería y grandes cantidades de
municiones. El comienzo de la depresión en 1929 disminuyó el contrato con
Vickers pero, cuando la guerra estalló en 1932, Bolivia disponía de un armamento
impresionante de 39.000 rifles Mauser modernos, 750 ametralladoras, 64 piezas
de artillería modernas y cinco tanques británicos para dotar su ejército permanente
de 6.000 hombres.

A Bolivia llegaron antes de la guerra misiones militares europeas, sobre todo

alemanas, que servían para el adiestramiento y asesoramiento de sus tropas,


aunque en 1934 solicitó a Checoslovaquia una misión militar.

Los gastos militares bolivianos fueron muy bien administrados ya que gracias a
ello pudo formar un ejército capaz con una de las mejores fuerzas aéreas de
América.

Cabe destacar también, que el ejército boliviano, con relación a su equivalente


paraguayo, era el único que poseía tanques.
En resumen, el ejército boliviano tenía más hombres para movilizar en caso de
guerra y contaba con las armas necesarias para equiparlos. Contaba con más y
mejor artillería y aviones que su adversario. Los Estados Mayores de los países
vecinos, que observaban con aprehensión la inversión boliviana en armamento,
opinaban que en caso de una guerra contra el Paraguay, este último no tenía
ninguna posibilidad de triunfar.

3.8: CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

En el caso de Bolivia, los jóvenes combatientes, que habían visto y sufrido las
consecuencias de la actuación de los jefes civiles y militares durante el conflicto,

comenzaron a revisar su visión del país, identificaron algunos de los males que le
aquejaban, se dieron cuenta de que era necesario modificar viejas estructuras, y
propusieron cambios profundos para que Bolivia saliera de la situación en la que
se encontraba, en la cual, la reciente derrota había dejado el sabor amargo de la
frustración; y, al mismo tiempo, se dieron cuenta del engaño de quienes les
hablaron de un país rico y poderoso; por eso, una vez desmovilizados, se
reunieron para encontrar las soluciones.

De ahí surgió el nuevo pensamiento social y político que se iba a prolongar por
cerca de una treintena de años. Los nuevos partidos fundados por jóvenes se
fueron posicionando de las mentes y las sedujeron con sus propuestas; de esta
manera surge el POR, el PIR, FSB, MNR, que se ubican desde el marxismo
trotskista, el stalinismo, el fascismo y el nacionalismo. Todos ellos, de una u otra
manera, propusieron la nacionalización de las minas, la realización de una reforma
agraria y la industrialización del país.
Paralelamente a esto surge la rebelión indígena que reclama derechos y mejor
trato para el indio, pues se siente parte de la nación; así, en l936 se funda un
sindicato agrario en Cliza, que predica cambios en la vida del agro y la actitud de
los terratenientes en relación con el labrador. Sindicato que cobra tal importancia
que los terratenientes, preocupados por la situación, deciden comprar las tierras
de ese lugar y sacar de ellas a los rebeldes, anulando de esta manera el
movimiento indio; pero se ha planteado ya claramente la cuestión agraria y se ve
la necesidad de una reforma en la tenencia de la tierra, como la abolición del
pongueaje.

Con los altibajos propios de todo proceso social, durante el gobierno de Gualberto

Villarroel, integrado por los jóvenes oficiales de la RADEPA, en alianza con el


MNR, se lleva a cabo el Primer congreso indigenal boliviano, con Chipana Ramos
como cabeza del movimiento indio, en el que se suprime oficialmente el
pongueaje, pero que en la práctica, debido a la vida política del país, en realidad
no fue superado.

Cosa semejante sucede en el Paraguay, donde el coronel Rafael Franco, en 1936,


recobra para el Estado unas dos millones de hectáreas de los latifundistas,

especialmente de la familia Casado, dueña prácticamente del Chaco; todo debido


a la efervescencia social que la guerra produjo entre los jóvenes excombatientes.
Además, se forma tanto una oficina de trabajo como la Unión Nacional de
Trabajadores del Paraguay, y se pone en vigencia una ley de trabajo. Por eso,
Stefanich y Yegros, funcionarios del gobierno Franco, forman la Unión Nacional

Revolucionaria, sobre la base de los excombatientes, la cual pretende sustituir a


los dos partidos tradicionales: el liberal y el colorado; desgraciadamente, el coronel
Ramón Paredes ocupa Asunción con sus tropas el 8 de agosto de 1937, y
comienza el fin de la llamada revolución.

En nuestro país también se funda sindicatos mineros, no obstante la resistencia de


las empresas mineras; se forma un Ministerio de Trabajo, con el obrero Waldo
Álvarez como ministro; se organiza la Confederación Sindical de Trabajadores de
Bolivia, en fin, la vida social y política busca cambios en la estructura del país, los
cuales han de llegar posteriormente.

3.9 :MEMORIAS DE PERSONAS SOBRE LA GUERRA

14 de junio, se ha conmemorado un aniversario más, el 81, de la finalización de la

Guerra del Chaco, una guerra que con razón ha sido calificada como una “guerra
estúpida”.

Este año, tal como viene ocurriendo desde hace algún tiempo, ha vuelto a ser más
sentida la creciente ausencia de excombatientes. No podía ser de otro modo, las
ocho décadas transcurridas explican que ya sean muy pocos los que aún están
con vida.

Sin embargo, la paulatina y natural desaparición de quienes pasaron por las


trincheras del Chaco es compensada con un interés creciente con el que las
nuevas generaciones se esfuerzan por mantener viva en la memoria la
experiencia y las lecciones que dejan nuestros antecesores.

Los actos conmemorativos del armisticio que se han organizado en nuestra ciudad
son un cabal testimonio de lo dicho. Así lo confirman actividades como la que
organiza la Secretaría de Culturas de la Alcaldía bajo el título de “Nombres, rostros
y corazones de la Guerra del Chaco”, la lectura artística de las cartas de los
soldados, familiares y otros; lectura denominada “Voces desde la Línea de Fuego”,
la interpretación de boleros de caballería y la recreación de los rituales de
despedida de los soldados. La proyección de las películas “Boquerón” y “La sed”
es también parte de ese esfuerzo colectivo.

Como ya es habitual, Los Tiempos está presente a través de la Hemeroteca y


Centro de Documentación Carlos Canelas Canelas con una exposición
bibliográfica con decenas de obras escritas por diferentes autores sobre la Guerra
del Chaco.

 General Filiberto Osorio (desde septiembre a octubre de 1932).

 General José Leonardo Lanza (desde octubre a diciembre de 1932).


 General José Leonardo Lanza (desde octubre a diciembre de 1932).
 General Hans Kundt (desde diciembre de 1932 a diciembre de 1933)
 General Enrique Peñaranda Castillo (desde diciembre de 1933 hasta
finalizar la guerra)
 Daniel Salamanca Urey , presidente de Bolivia entre 1931 y 1934.
 General José Félix Estigarribia.

IV.: CONCLUSION

El Chaco en tiempos prehistóricos fue un lugar de caza y de recolección de


alimentos para los pueblos aborígenes lugareños y del imperio incaico, fue
también destino de legendarias migraciones de los guaraníes en busca de la
"tierra sin mal". Se implantaron en él, como los chiriguanos que armaron baluartes
soberanos para resistir exitosamente a los dos grandes centros de poder español
en América, nos referimos a Lima y Asunción.

El territorio también fue testigo de persistentes travesías conquistadoras y del


fracasado final del proyecto de Irala por estructurar la base de un ambicioso
"hinterland hispano-colonial", que articulara las regiones metalíferas y atlánticas
con Asunción como centro y capital del imperio rioplatense.

A consecuencia de este fracaso, el Chaco se convirtió en una frontera olvidada


asilo de naciones indómitas que se resistían a la presencia y dominación de los
españoles, se dejaron de transitar los antiguos derroteros con excepción de

algunos audaces misioneros jesuitas que buscaban poner en comunicación directa


sus reducciones mesopotámicas con las chaqueñas.

La jurisdicción paraguaya sobre el Chaco antes que beneficios, le imponía la


obligación de defenderla de la expansión portuguesa, de las incursiones
depredadoras de los indígenas indóciles, de asegurar la navegación fluvial y las
comunicaciones con el Alto Perú. Es la tarea que cumplieron, dentro de sus
posibilidades, los gobiernos coloniales e independientes de la primera República.

En la posguerra contra la Triple Alianza se trató de definir los límites políticos del
recóndito territorio contiguo de Paraguay y Bolivia, por la vía diplomática, a través
de sendos tratados que nunca llegaron a ratificarse, porque una clara demarcación
no constituía, en ese tiempo, un interés prioritario para ambos gobiernos. En
Bolivia, recién a principios del siglo pasado, a consecuencia de la pérdida
definitiva de su litoral marítimo, afloró su voluntad premeditada y sistemática de
apoderarse del Chaco. Esta voluntad se materializa en planes de penetración y
ocupación del territorio, en la cuantía de recursos propios y provenientes del
extranjero asignados a este fin y en la fundación de un gran manojo de
establecimientos militares.

Paraguay trató de contrarrestar el avance del altiplano por la vía diplomática,


negociando sobre la base del principio del statu quo en las instancias
internacionales y domésticamente plantando fortines delante de las vías de
penetración del altiplano hacia Bahía Negra, en el Pilcomayo y en el desamparado
sector central para impedir que se uniera y consolidara el arco de fortines

bolivianos del Norte y Sur.

La proximidad de los fortines y la carrera por ocupar los lugares "sin dueño"
desembocó en incidentes y enfrentamientos que tuvieron amplia repercusión en la
opinión pública y también en los antagonismos políticos internos de ambos
estados. Esto condujo a generar un clima de desconfianza y crispación entre
ambas repúblicas y a transitar la peligrosa senda de privilegiar las opciones
militares frente al entendimiento para liquidar el conflicto.

El control de la laguna Pitiantuta constituyó el eslabón que le faltaba a Bolivia para


unir la cadena de fortines que se extendía desde el Fortín Sorpresa sobre el
Pilcomayo, al Fortín Vanguardia, sobre el Otuquis. Era la pieza esencial de una
finalidad estratégica del estado boliviano que iba a producir la deflagración de la
guerra por tanto no fue un incidente aislado como se lo ha querido presentar.

La Guerra del Chaco se desarrolló, en su mayor parte, en un escenario con


raquíticas vías fluviales, carente de vías de comunicación y era extremadamente
inhóspito para la vida humana, allí los combatientes tuvieron que sufrir la sed y
enfermedades, y necesitaron recurrir a toda su capacidad e ingenio para superar
las penurias y toda su fortaleza física y moral para sobrevivir.

La primera ofensiva paraguaya se desarrolló sobre la primera transversal del bajo


Pilcomayo, buscaba establecer bases seguras para operaciones posteriores y
proteger el ala sur en un obstáculo natural. El Estero Patiño sirvió como pivote de
la mencionada ala sur, su resultado fue la eliminación del primer ejército boliviano,

pero a la vez el momento en que fuimos superados por la potente movilización del
adversario.

La decisión de virar hacia la defensa estratégica es consecuencia de que a


Estigarribia la iniciativa se le escapó de las manos por esta aplastante
superioridad de medios materiales y humanos de nuestro adversario, no queda
entonces otra alternativa que hacerle padecer el desgaste, y esperar el momento
oportuno para pasar a la contraofensiva. Esta oportunidad se presenta a finales de
1933 cuando el ejército boliviano terminó de desangrarse frente a las
fortificaciones defensivas paraguayas y culminó con el golpe de gracia asestado
en Zenteno-Gondra, conocido también como Campo Vía, y el aniquilamiento del
segundo ejército boliviano.
El conductor del Chaco retoma entonces la iniciativa, pero la capacidad ofensiva
del ejército paraguayo se malgasta en Strongest y en ataques frontales a Ballivian,
el centro de gravedad del dispositivo boliviano, hay una etapa de desorientación
en el mando paraguayo de cómo atacarlo. Se termina por intentar el abordaje por
la vía indirecta que comienza auspiciosamente en el raid del II CE del Cnel.
Franco y culmina con la portentosa victoria de El Carmen que destruye al tercer
ejército boliviano.

En la última etapa de la guerra el Ejército paraguayo es lanzado hacia las


estribaciones andinas sus líneas de abastecimiento se proyectan hasta el límite de
su capacidad lo que llevará inexorablemente al dislocamiento estratégico que lo

pone al borde del abismo. Para peor tiene que hacer frente una poderosa
contraofensiva boliviana, de la que se libra rompiendo cercos y efectuando
combates de encuentro.

La guerra culminó con un luctuoso saldo de sangre para ambos bandos, pero el
Paraguay, salió victorioso de la disputa armada por el Chaco, el 12 de junio de mil
novecientos treinta y cinco, cesó el fuego en el teatro de operaciones, con grandes
manifestaciones de júbilo popular.

Esta fue la guerra la más importante en el continente sudamericano durante el


siglo XX. Bolivia movilizó, en los tres años de duración, 250.000 soldados y
Paraguay 150.000, que se enfrentaron en combates en los que hubo gran
cantidad de muertos y desaparecidos (70.000 bolivianos y 30.000 paraguayos) y
un gran número de heridos y mutilados.

Los distintos tipos de enfermedades, tanto físicas como psicológicas, la


característica hostil del teatro de operaciones y la falta de agua y buena
alimentación afectaron la salud de los sobrevivientes, a muchos de por vida.

Pero la guerra técnicamente continuó hasta que los derechos del territorio en
disputa se dilucidaron con la firma del tratado de paz de 1938, que nadie festeja ni
recuerda. Paraguay retuvo las 3/4 partes del Chaco Boreal, Bolivia recibió una
zona a orillas del río Paraguay, donde se encuentra hoy día Puerto Busch.

No existe la predestinación, solo con coraje y sacrificio colectivo se logra influir en


el destino, el Paraguay tuvo que volver a valerse por sí mismo, la voluntad general

se unificó alrededor de una causa aglutinadora, la defensa nacional, para salir con
vida del atolladero la guerra que resultó al final un importante aliciente para la
recuperación del orgullo nacional por los suelos después de la guerra contra la
Triple Alianza. Pero también los hechos expuestos y analizados demuestran que
el nacionalismo paraguayo es defensivo nunca hemos querido atacar a nadie solo
nos defendimos de una nueva a agresión.
ANEXOS