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1. CONCEPTO DE FÓSIL.

EL
REGISTRO FÓSIL

Los fósiles forman parte de la litosfera ya que son rocas. Los encontramos
dentro de un contexto geológico determinado siendo la prueba de cómo eran
los seres vivos del pasado y de la teoría evolutiva. Además, podemos decir que
los fósiles nos sirven para reconstruir los antiguos ambientes y estimar la edad
relativa de las rocas y estratos.

1. ¿QUÉ ES UN FÓSIL?
Desde la perspectiva vulgar, son restos de animales prehistóricos o
antediluvianos (relación con una interpretación basada en la Biblia).
Desde el punto de vista científico son cualquier tipo de resto directo o indirecto
de un ser vivo del pasado conservado, generalmente, en una roca
sedimentaria.

1.1. Tipos de restos:
-Directos: Son los restos de los propios seres vivos como huesos, dientes,
conchas o caparazones. Se trata de restos mineralizados que pueden ser tanto
macroscópicos como microscópicos.
Cuando nos referimos a la fosilización de partes blandas, aparecen con una
película carbonizada y hablamos de casos excepcionales ya que es muy difícil
que esto ocurra. Es el caso de algunos mamuts conservados en el permafrost
de Siberia. Así mismo, es muy común encontrar restos de vegetales
transformados en carbón e insectos conservados en ámbar.
Cabe mencionar la presencia de fósiles químicos que hacen referencia a las
sustancias de origen orgánico encontradas (aminoácidos, pigmentos vegetales,
DNA…). Son importantes a la hora de establecer el origen de la vida, pues nos
aportan información acerca de que hace 3.800 millones de años ya existía
actividad fotosintética (comparando los niveles de C13 respecto del C12).
-Indirectos: Son los restos de los productos de la actividad vital de los seres
vivos o de los procesos de fosilización.
Encontramos dos tipos de restos indirectos:
Icnitas: Son trazas o marcas producidas por los organismos como, por ejemplo,
las huellas de un dinosaurio.
Moldes: Son los productos de los procesos de fosilización produciéndose 3
fósiles por un solo proceso de fosilización: dos moldes, uno externo y otro
interno que corresponde a restos indirectos; y un tercer molde que corresponde
a un resto directo.

1.2. Relación entre los tipos de rocas y los fósiles:
-Sedimentarias: En ellas encontramos la mayoría de los fósiles. Pues cuando
mueren los seres vivos, pasan por los mismos procesos geológicos que las
rocas (erosión, meteorización, transporte y sedimentación). Con ello, aplicando
el principio básico de geología, el Actualismo, podemos reconstruir e interpretar
como se formaron los yacimientos de fósiles encontrados.
Así pues, los sedimentos junto con los restos orgánicos sufren la diagénesis
por la cual se consolidan y se comienzan a transformar en rocas sedimentarias
y fósiles.
-Volcánicas: En ellas es muy raro que encontremos fósiles. Aunque el hecho
de que el magma se solidifique en el exterior, permite la existencia casos
excepcionales en los cuales encontramos fósiles: las icnitas de primitivos
homínidos encontradas en Laetoli (Tanzania) sobre carbonatitas; el caso de
Pompeya en el año 79 d.C. con piroclastos (bombas y lapilli).
-Metamórficas: Estas rocas se forman por la alteración que sufren las rocas en
el interior de la Tierra dada la presión y temperatura. Si en un principio eran
rocas sedimentarias con fósiles y el grado de metamorfismo es bajo, podemos
encontrarlos aun conservados. Es el caso de pizarras, mármoles y cuarcitas.
-Plutónicas: En ellas nunca vamos a encontrar fósiles, pues el magma se
consolida en el interior de la Tierra.

2. EL REGISTRO FÓSIL
Es el conjunto de los materiales fósiles conservados en la litosfera, casi
siempre en rocas sedimentarias.
Antes de estudiar el registro fósiles debemos de realizarnos dos preguntas para
determinar el grado de fiabilidad de éste:

¿Está completo el registro fósil?:
Actualmente existen unas 800.000 especies de fósiles descritos. Referente al
número de especies actuales, unas 2 millones descritas, auqneu los zoólogos y
botánicos estiman que existen alrededor de unas 4.500.000 especies.
Si comparamos el número de fósiles descritos con las estimaciones de las
especies actuales, encontramos que es un número muy bajo, menos del 18%.
Así pues, no tiene sentido realizar dicha comparación que, además, compara
un momento de la historia de la Tierra con el de toda la historia de la Tierra. Lo
correcto sería comparar los fósiles con todas las especies existentes a lo largo
de la historia de la Tierra. Para realizar dicha comparación debemos de
conocer la tasa de renovación de la flora y fauna. Esta se trata de una tasa
evolutiva que nos dice con que velocidad se reemplaza la flora y la fauna.
Hay varios autores que han tratado de calcular dicha tasa:
Simpson G.G., 2,75 millones de años.
Valentine J.W., 5-10 millones de años.
Los cálculos los vamos a basar en los últimos 542 millones de años
(Fanerozoico), pues en dicho eón aparecen los organismo pluricelulares y
macroscópicos. La pregunta acerca de la cual basamos los cálculos es: Si en
cada 2,75 millones de años tenemos 4.500.000 especies existentes,
¿cuántas habremos tenido en 542 millones de años?:
-Con 2,75 millones de años, 887.106 especies distintas estimadas. Esto
representa el 0.9%.
-Con 5 millones de años, 488.106. Representa el 0,16%
-Con 10 millones de años, 244.106. Representa el 0,33%
El total de todo supone el 1-3 ‰ del número de especies fósiles que
conocemos respecto del número de especies existentes a lo largo de la historia
de la Tierra.
Con estos datos podemos concluir que el número de especies fósiles descritas,
respecto al número de especies que han existido en la historia de la Tierra, son
poquísimas. Así pues, el registro fósil no se encuentra completo ya que
solo conocemos entre el 1 y el 3 ‰ de las especies, que se trata de una
colección excepcional y que se ha perdido información.

¿Está sesgado el registro fósil?:
1. Si comparamos el número de especies de insectos actuales (750.000) con
las fósiles (8.000-10.000), podemos observar como el registro fósil ha
conservado deficientemente el número de éstas especies. Lo mismo podemos
decir de otros grupos de organismos como los anélidos y vertebrados. Así
pues, podemos hacer la misma comparación entre la abundancia relativa de
especies actuales de los diferentes phyla (Protozoa, Archaeocyatha †, Porifera,
Coelenterata, Brachiopoda, Mollusca, Arthropoda, Echinoodermata y
Ectoprocta) y la de las especies fósiles.
Este cambio en las proporciones nos indica la existencia de un sesgo a favor
de unos phyla respecto a otros.
2. Cuando comparamos la abundancia de partes mineralizadas en diferentes
animales de distinta phyla con la abundancia de los fósiles encontrados,
concluimos lo siguiente: Existe una correlación positiva entre los organismos
con partes mineralizadas y los fósiles de éstos hallados. El mayor porcentaje
de especies en el registro fósil corresponden con aquellos organismos que
poseen partes mineralizadas. Encontrar fósiles de organismos sin partes
mineralizadas es algo excepcional como ocurre con el phylum Nemertina o
Tunicata. Así, teniendo en cuenta esto, se recalculan los porcentajes sobre las
tasas de renovación:
-Para 2,75 millones de años 1,95%
-Para 5 millones de años, una representación del 3,55%
-Para 10 millones de años 7,10%
Esto nos indica que aun habiendo organismos con partes mineralizadas, la
representación de las especies fósiles aun en el mejor de los casos es del 7%,
dando a conocer que el registro fósil con partes mineralizadas es pobre.
Encontramos un sesgo a favor de aquellos organismos con partes
mineralizadas.
3. Podemos observar un tercer sesgo que en este caso se relaciona con la
distribución en el tiempo geológico.
Al observar la figura (2), vemos como aumenta aparentemente la diversidad de
especies fósiles encontradas pertenecientes a los últimos 542 millones de
años. A su vez, se observa como el volumen de rocas sedimentarias
encontradas, en el mismo intervalo de tiempo, ha ido aumentando hasta la
actualidad. Esto último se debe a que las rocas actuales no han tenido tiempo
de sufrir la misma cantidad de procesos geológicos (erosión, plegamientos,
metamorfismo…) como las más antiguas. Es por esta apreciación que el
aumento de la diversidad orgánica es aparente, pues hay mayor cantidad de
fósiles descritos en un mayor volumen de roca sedimentaria.
Si nos atenemos al área que ocupan los sedimentos en el mapa, encontramos
un caso muy similar al volumen de sedimento, pues van en relación. Así,
cuanta más área de roca sedimentaria encontremos, mas probabilidad hay de
encontrar fósiles.
Esta correlación tiene algunos puntos con anomalías: Entre el Pérmico y el
Triásico, hace 250 millones de años, la extinción del 98% de especies se refleja
como una disminución de la diversidad y con ello vemos una anomalía en la
correlación; otra anomalía se localiza entre el Cretácico y el Terciario, hace 65
millones de años, debido a una radiación evolutiva tras la extinción de los
dinosaurios; por último, la fragmentación de los continentes en el Devónico
permite la formación de una mayor línea de costa y con ello más diversidad y
sedimentos, y en el Carbonífero se vuelven a unir los continentes.
-A lo largo de la historia de la Tierra ha habido importantes variaciones de la
diversidad orgánica (extinciones y radiaciones evolutivas) dándonos a entender
que ésta no es lineal, sino que presenta oscilaciones en el tiempo.

CONCLUSIÓN:
El registro fósil solo representa una pequeña porción de los seres vivos del
pasado y, además, se encuentra muy sesgado a favor de aquellos grupos que
presentan partes mineralizadas. Nos da a entender que el proceso de
fosilización es un fenómeno raro. Por lo tanto, lo que encontramos en las
comunidades de organismos actuales es un reflejo muy parcial de lo que fueron
en el pasado.

3. DIVISIONES DE LA PALEONTOLOGÍA.
La paleontología como ciencia debe de responder a una serie de preguntas
como ¿se qué fósil se trata? Para ello los fósiles se sitúan dentro de un sistema
establecido previamente en el cual se realiza un análisis morfológico detallado
e identificación del taxón correspondiente.
1. TAFONOMÍA.
Estudia los procesos de fosilización y la formación de los yacimientos de
fósiles.

2. PALEOBIOLOGÍA.
Estudia desde un punto de vista “biológico”, los seres vivos que conocemos
únicamente por sus fósiles, planteando para ellos los mimos problemas
ecológicos, etológicos, bionómicos… que se estudian en los seres vivos
actuales.
La finalidad primordial es la reconstrucción de los fósiles valiéndose del
actualismo, la anatomía comparada, correlación orgánica y la correlación
funcional.

3. PALEONTOLOGÍA APLICADA.

4. Paleoecología.
Estudia los organismos fósiles y los restos fósiles del pasado para conocer su
medio ambiente y reconstruir los ecosistemas presentes en la Tierra durante
las diferentes eras geológicas.
El campo de investigación incluye el ciclo de vida de los fósiles, las relaciones
recíprocas entre las especies fósiles identificadas, su medio ambiente o las
maneras en que murieron, se depositaron y fueron sepultados.

5. Paleobotánica.
Disciplina compartida por la botánica y la paleontología que estudia los restos
vegetales que vivieron en el pasado. También contempla el uso de los restos
para la reconstrucción de ambientes antiguos y la historia de la vida. Incluye el
estudio de los fósiles de las plantas terrestres, y los autótrofos marinos como
las algas.

6. Paleopalinología.
Se basa en la capacidad del polen y esporas para ser fosilizados. Permite la
reconstrucción de ambientes fósiles en distintos planos.

7. Morfología teórica, construccional y funcional.

8. Paleobiogeografía.

El trabajo de un paleontólogo se estructura en tres niveles:
1. TAFONÓMICO: Estudiar qué le pasó al organismo desde que murió hasta
que lo encontramos. Los sucesos que ocurrieron una vez falleció.
2. PALEOBIOLÓGICO: Clasificar, estudiar la morfología y realizar estudios
evolutivos. Es decir, estudiar todo lo que se puede predecir de las
características del organismo cuando estaba vivo.
3. APLICACIÓN A OTRAS CIENCIAS: Geología para datar los estratos
basándose en el principio de sucesión faunística de W. Smith (la evolución es
un proceso irreversible y los seres vivos aparecen en el tiempo siempre en el
mismo orden). Gracias a esto se ha podido establecer una escala cronológica
(tiempo relativo) y reconstruir la historia de la Tierra; La reconstrucción de
ambientes en el pasado ha permitido confirmar los movimientos de los
continentes (reconstrucción de la tectónica del pasado), pues los organismos
presentaban una distribución diferente a la actual.