You are on page 1of 5

Evaluación Análisis Económico del Derecho

Sebastián Flores Cuneo


Harry Jerez Díaz

Pregunta 1: Mecanismos regulatorios

1.- ¿Qué mecanismos regulatorios o combinación de mecanismos, Ud. considera que debieran
ser la base fundamental de su estrategia de control de la contaminación atmosférica?

El aire, que sería el elemento contaminado por la sustancia en cuestión, responde al concepto de
bien público, es decir, aquel que es no competitivo y no excluyente. ​Un bien es no competitivo
cuando su uso por una persona en particular no perjudica o impide el uso simultáneo por otros
individuos y es no excluyente cuando no se puede impedir su uso por usuarios potenciales o
reales.

Los costes sociales de una actividad contaminante pueden reducir los beneficios sociales, pero
los costes son tan difusos y tan pequeños para cada caso individual que el mercado por sí solo no
obligará a los contaminadores individuales a tener en cuenta esos costes. Así cada industria,
actuando racionalmente, como agente maximizador, adoptará una conducta que empeorará la
situación de la sociedad en su conjunto. Dados los altos costes individuales y los bajos beneficios
que impone corregir dicha conducta, cada contaminante actuará de manera oportunista,
aprovechándose de los esfuerzos hechos por los demás contaminantes para corregirla. Esto trae
como resultado que nadie limitará los efectos nocivos de su actividad, los que serán por lo tanto
muy superiores al punto óptimo o al de eficiencia de la asignación, entendidos como la situación
particular que es imposible de cambiar, para que por lo menos una persona mejore su situación,
según su propia estimación, sin empeorar la situación de otra, también según su propia
estimación.

Esto constituye una falla del mercado, entendida como una asignación ineficiente de los
recursos, que el Estado debe corregir. Un buen sistema legal mantiene alineado el beneficio de
los negocios con el bienestar de los individuos, por lo que la búsqueda de los beneficios también
beneficia al público. De lo anteriormente expuesto se desprende la necesidad de la intervención
del Estado regulador, debido a que la autonomía de la voluntad, derivada de la concepción liberal
decimonónica, no es suficiente para abordar los conflictos entre los intereses público y privado,
en el contexto de la sociedad industrializada.

2.- Considerando lo analizado en clase respecto a los distintos mecanismos regulatorios, ¿cuáles
son las ventajas relativas de cada mecanismo?

a) Estándares de Resultado:
Este mecanismo tiene como ventaja la sencillez y bajo coste en la fiscalización, en el sentido que
será simple y relativamente barato controlar que cada fuente fija se encuentre bajo el umbral
establecido. Es importante que en su diseño, es decir, al momento de determinar el límite en
concreto, se tomen en consideración todas las industrias que quedarían limitadas por él, a efectos
de no impactar colateralmente sectores de la economía que no debieran quedar comprendidos en
la regulación.

En cuanto a las desventajas de este mecanismo, cabe señalar que podría resultar fácil de eludir a
través del establecimiento de más fuentes fijas que individualmente consideradas se encuentren
bajo el estándar, pero que conjuntamente contaminen en niveles que podrían poner en riesgo la
salud humana y el medioambiente.

Así, este instrumento por sí solo resulta insuficiente para la protección del medioambiente y la
salud de las personas, toda vez que no es efectivo para controlar la contaminación global o
acumulada en el tiempo, ya que mientras cada fuente fija genere emisiones bajo el umbral
establecido, la suma de todas ellas configurarán un impacto que no podrá ser morigerado,
medido o previsto a través de este método.

b) Estándares de Calidad Ambiental:

Este mecanismo es ventajoso en el sentido de que ofrece la oportunidad de considerar de manera


integral una zona determinada, considerando sus particularidades, estableciendo un nivel de
contaminación que resulte compatible con la preservación de la vida humana y la biodiversidad
existente en ella.

Por otra parte, esta es una estrategia de bajo costo y muy apropiada para reducir la
contaminación en las zonas más contaminadas, porque obliga a las empresas a instalarse en
zonas limpias. En este sentido, la política debiera limitarse a la protección de las zonas vírgenes
o no contaminadas. No debería evitar el deterioro de las zonas relativamente limpias, aunque no
vírgenes, siempre que este deterioro no impida a esas zonas mantener el medio ambiente seguro
y saludable.

Esta política plantea el desafío de cómo distribuir las cuotas de emisión entre las diversas fuentes
fijas existentes o que a futuro se instalen en una zona determinada, lo que obligará a recurrir a
otro mecanismo complementario, como por ejemplo, los derechos negociables de emisión o los
impuestos.

Otro efecto del presente método, es la generación de condiciones para una posición dominante en
favor de las industrias ya instaladas en la zona, en desventaja para aquellas que pretenden
instalarse, toda vez que las nuevas enfrentarán una barrera a la entrada, consistente en que el
máximo de contaminación admisible en la zona ya fue alcanzado y distribuido entre los actores
existentes, impidiéndoles de esta forma el acceso al mercado.

c) Impuesto:
Este mecanismo tiene como ventaja su eficiencia, toda vez que si son determinados de manera
adecuada, es decir, de manera tal que reflejen fielmente el costo social del impacto de las
emisiones en el medioambiente, permitirán al Estado utilizar esos recursos para mitigar los daños
y/o externalidades que surjan como consecuencia de la contaminación, en el entendido que la
empresa toma decisiones basadas únicamente en sus costes y beneficios, sin tener en cuenta los
costes indirectos que recaen en las víctimas de la contaminación.

Es eficiente en un segundo sentido, toda vez que permite conseguir un mismo nivel de reducción
de la contaminación a un menor costo total, pues el impuesto permite que cada agente elija
cuánto reducir según sus costos marginales particulares; a lo anterior se suma el hecho de que la
adopción de un impuesto le ahorra al gobierno la necesidad de información individualizada sobre
los costos de reducción de emisiones.

Es eficiente también en un tercer sentido, al generar un incentivo para la industria en orden a


limitar sus emisiones, lo que podría ser alcanzado a través de innovaciones tecnológicas que
vuelvan más limpias las fuentes fijas, generando así un beneficio social.

Finalmente, tiene la ventaja de ser una medida de aplicación general, en el sentido de que la
introducción de impuestos hace que todos los contaminadores se enfrenten a una misma tasa, con
independencia de sus características tecnológicas y económicas individuales y, sin embargo,
pueden ajustar el nivel de reducción según dichas particularidades.

Como desventaja de este mecanismo, podríamos consignar que establecerlo desprovisto de una
alternativa más integral, podría traer aparejado un impacto al medioambiente ilimitado, toda vez
que si una determinada industria dispone de los recursos suficientes, en razón de que desarrolla
un proceso productivo altamente contaminante, pero también altamente lucrativo, podría emitir
una cantidad de la sustancia nociva que se encuentre sobre aquel límite que resulta compatible
con la conservación ambiental y de la salud humana.

Pregunta 2: Asignación de deberes

Para responder la interrogante planteada, cabe tener presente que la regulación puede tener una
serie de costes y beneficios colaterales o imprevistos que se deben tener en cuenta, pero que son
fáciles de pasar por alto y difíciles de medir.

Así, en caso de imponer un estándar más estricto sólo a las fuentes nuevas, estaríamos creando
así un incentivo a las plantas existentes para mantener las plantas contaminantes existentes en el
mercado el mayor tiempo posible, dado los rigurosos requisitos de depuración para las nuevas
plantas. Un ejemplo de este fenómeno pudo constatarse con la promulgación de la Clean Air Act,
cuyo efecto no previsto fue justamente aquel que pretendía evitar: la degradación del
medioambiente. Por lo anterior, podrían establecerse requisitos o estándares para las fuentes
nuevas, pero teniendo en cuenta los problemas que se pueden derivar de esta decisión.
En este sentido, una consecuencia previsible de establecer una distinción entre fuentes antiguas y
nuevas es poner estas en una situación de acusada desventaja financiera respecto de aquellas.
Este fenómeno no solo retrasa la innovación, sino que tiene la consecuencia accidental y
potencialmente desastrosa de mantener viejas tecnologías que se quieren erradicar del mercado
industrial.

Por otra parte, si los requisitos resultan demasiado onerosos para las fuentes existentes, por
ejemplo, exigiéndoles la adopción de las mejores tecnologías y prácticas disponibles, en ciertos
casos podrían dichas empresas verse obligadas a cerrar. Esto a su vez podría conducir al Estado a
renunciar por completo a la regulación de muchas sustancias contaminantes, a fin de evitar
graves consecuencias económicas y garantizar el crecimiento económico. La consecuencia final
es una grave distorsión del proceso de establecimiento prioridades, así como, de nuevo, tanto la
sobrerregulación como la falta de regulación, ambas alternativas altamente ineficientes.

Pregunta 3: Costos y beneficios

Para una empresa maximizadora de su ganancia, la respuesta depende de tres costos: primero, el
costo de hacer que el producto sea más seguro; segundo, la responsabilidad legal del fabricante,
por daños causados a los consumidores; y tercero, la medida en que los daños desalientan a los
consumidores de comprar el producto. El productor maximizador de beneficios ajustará la
seguridad hasta que el coste de la seguridad adicional iguale el beneficio de la reducción de la
responsabilidad y una mayor demanda del producto por parte del consumidor. Tratándose este
caso de una industria respecto de la cual desconocemos si produce un artículo consumido por el
público, cabrá centrarse en los dos primeros costos, y no considerar el último.

Es importante tener presente que las empresas buscan evitar litigios y cumplir con las
regulaciones, por lo que para que una política pública sea eficiente, se debe considerar junto con
el costo que se impondría a la industria en general, el potencial ahorro que este costo le
generaría, particularmente asociado al reducir el número de posibles demandas por los daños
irrogados a salud de las personas, acción civil indemnizatoria, y al medioambiente, a través de la
acción de reparación ambiental, que en ambos casos se podrían traducir en cuantiosas sumas de
dinero. Asimismo, cabe considerar los costos que deben asumir las empresas en la contratación
de las defensas judiciales y el potencial daño en la imagen pública de la industria que pudiera
afectar su participación en distintos ámbitos.

Desde el punto de vista de la industria que será regulada, y al comportamiento que podría
adoptar frente a cada alternativa, se hace necesario considerar los costos y beneficios dados en
cada caso, desde la perspectiva de la eventual responsabilidad civil pecuniaria de la industria,
derivada de las eventuales acciones impetradas por las familias de las víctimas que fallecen
como consecuencia del daño en la salud causado por el contaminante:

En el primer caso, la industria ahorraría enfrentarse a 100 litigios por la muerte de personas, a un
costo total de 1 millón de dólares, lo que se traduce en que cada litigio evitado tiene un costo de
10.000 dólares. En la segunda alternativa, este costo aumenta considerablemente, por cuanto para
evitar 125 casos de indemnización, la industria deberá desembolsar 5 millones de dólares, a
razón de 40.000 cada una. Finalmente, la opción más gravosa, impone a la industria un costo de
20 millones de dólares, lo que evita la muerte de 150 personas y los consecuentes litigios, a un
costo de 133.333 dólares.

Sin conocer los valores de las indemnizaciones que los tribunales pudieran imponer a la industria
por la muerte de las personas, o los costos en términos de imagen de la industria que podría
aparejar la contaminación de las empresas, o cómo la contaminación podría incidir en las
oportunidades económicas de la misma, o el grado de disminución en el consumo por parte del
público de los productos que genera, ni tampoco los costos en que incurrirá el Estado en los
tratamientos de las personas enfermas por el contaminante, cabe concluir que la opción más
eficiente es la primera, porque permite a la industria ahorrar una gran cantidad de litigios a un
costo bajo, pensando que, a pesar de que la segunda opción aumenta en 25 el número de
personas que se salvarán, desde la perspectiva del costo de cada litigio que se evita, tenemos un
aumento de un 400%. En el caso de la tercera igualmente se logran salvar más vidas, en concreto
50 personas más, pero aumentando dramáticamente el costo de cada juicio evitado, en una
proporción de 1300%, comparándola con la primera alternativa.