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Artículo de autor anónimo publicado en esperanto en el sitio Miresperanto.

ru en 2004

Sobre mujeres, amor y otras cosas


Traducción: Julio Pino

A continuación encontrará pensamientos sobre mujeres, amor, etc., que pueden


escandalizarle. Pero no se precipite a juzgar y poner etiquetas. Tenemos derecho a
pensar y expresarnos libremente, ¿no es así? Y no hay que olvidar que los pensamientos
que hacen avanzar a la humanidad suelen provocar las protestas y la indignación de
algunas personas. De otra manera, el progreso sería un paseo fácil, pero no es así...

Probablemente, sobre ningún tema se tienen tantos prejuicios como con los temas
relacionados con el amor y el sexo. No es de extrañar, pues tales temas nos incumben a
todos, y son lo más importante para la nueva era que se avecina: la era del Amor. Y las
personas, al mostrar su postura al respecto, demuestran si ya están listas para entrar en
la nueva era o no.

El cristianismo enseña que «Dios es Amor» y que «el hombre ha sido creado a imagen
y semejanza de Dios». ¿Acaso no significa eso que la verdadera Religión consiste en
que las personas se amen las unas a las otras y traten a los demás como imágenes de
Dios? En efecto, todas las personas jóvenes y sanas son muy hermosas e inspiran amor
por ellas. Deben amarse y adorarse mutuamente, y cuando eso ocurra, «el Amor y la
Verdad reinarán sobre la Tierra».

Aun los fanáticos religiosos que creen en diferentes dogmas siguen inconscientemente
esa Religión verdadera y cumplen sus mandamientos, como resultado de lo cual les
nacen hijos. Un hijo es corona y bendición por llevar a cabo el principal y más sagrado
rito de la Religión verdadera.

Pero si, como hemos dicho, el sexo es un ritual sagrado, ¿qué es entonces la
pornografía? La pornografía son imágenes de personas desnudas (creadas a imagen y
semejanza de Dios) y de sus actos sagrados de unión física; por lo tanto la pornografía
son imágenes sagradas, en otras palabras, ¡iconos!

Existe la opinión ampliamente extendida de que la pornografía humilla a la mujer, de


que sólo la muestra como un «trozo de carne», como un objeto inanimado para
complacer al hombre. Pero eso no es cierto. Las bellas imágenes eróticas muestran a la
mujer como un ideal angélico de belleza. Al ver la foto de una mujer desnuda, el
hombre mira en primer lugar su cara; si la cara es bella, toda la figura provoca entonces
admiración.

Pero la cara es de hecho el espejo del alma. Por lo tanto, el alma es lo más importante
para el hombre. En segundo lugar, el erotismo no es algo que los hombres impongan a
las mujeres, ¡no! El erotismo es una creación de las mujeres, y son precisamente ellas
las que toman la iniciativa en esta esfera de la vida. Las mujeres son las que cazan y los
hombres la presa, y no al revés, como muchos creen erróneamente.

El erotismo y la pornografía no son contrarios a la religión verdadera, ya que enfatizan


una ley primordial que Dios o la naturaleza han dado a los hombres.

Algunos creen que desenmascarar el acto sexual en forma de pornografía despoja a las
relaciones íntimas de su secretismo romántico. Pero en realidad es precisamente la
ocultación del acto sexual lo que lo despoja de romanticismo y lo hace parecer algo
sucio e indecente. Las bellas imágenes eróticas romantizan el amor, lo elevan al nivel de
una ciencia, de un arte, incluso de una religión. Y el secretismo siempre permanecerá,
ya que el acto sexual siempre contendrá el Gran Secreto de la unión de los dos
elementos principales...

En un foro en lengua rusa del diácono Kuraev se debatió si el sexo oral (chupar la polla
y lamer el coño) es compatible con el cristianismo. Hay sacerdotes que lo prohíben
estrictamente. Sin embargo, no es más que su opinión personal. El cristianismo no
prohíbe las caricias de ningún tipo si éstas se dan entre cónyuges legales.

Algunos cristianos predican que el acercamiento íntimo entre los cónyuges debe tener
como único fin el tener hijos. Predican que hay que evitar todo placer intencionado,
besarse «con labios secos», no enseñarse el uno al otro sus partes íntimas, y menos aún
excitarlas con la mano ni con la boca. Pero es precisamente una actitud así la que es
puramente física e inanimada; en efecto, son precisamente los animales los que realizan
el acto sexual con el único fin de tener crías. El amor humano se diferencia del de los
animales en que no es sólo un medio, sino también un fin en sí mismo.

Si se prohíbe el sexo oral, entonces, por lógica, también hay que prohibir los besos. De
hecho, en cierto sentido, la boca pertenece a los órganos sexuales (así lo enseña el
Kamasutra), y los besos son una especie de acto sexual.

En realidad, existen cuatro tipos principales de acto sexual entre hombre y mujer: (1)
cuando éstos se besan; (2) cuando el hombre lame a la mujer entre las piernas; (3)
cuando la mujer acaricia con la boca el órgano sexual del hombre; y (4) el acto sexual
usual. El acto (1) es un preludio a otros actos. Los actos (2) y (3) todavía no están
generalmente aceptados, y en algunos lugares están incluso prohibidos, al ser
considerados como «perversiones».

A propósito, la palabra «perversión» (y la palabra rusa «razvrat») proviene de una


postura en la que el hombre y la mujer no yacen frente a frente, sino girados, para
realizar los actos (2) y (3).

Así como el cuerpo de la persona es el templo de la religión verdadera, los órganos


sexuales son el altar de dicho templo. Se trata del lugar más sagrado del cuerpo, y por
eso se oculta a las miradas ajenas, evitando así su profanación. Pero si a nuestro lado
sólo tenemos personas queridas y nobles, la necesidad de ocultar el «altar» desaparece.

La ignorancia de los esperantistas sobre cuestiones sexuales es asombrosa. Al escribir


en un foro que a las mujeres les gusta chupar el pene y que la semilla del hombre es útil
para el organismo femenino, ¡algunos se rieron y burlaron de mí!
La semilla del hombre no pertenece a los fluidos excrementales, sino que es una
sustancia tan valiosa como la leche femenina. Ni siquiera puede ser de otra forma.
¿Acaso pueden las personas provenir de la inmundicia? La semilla es lo más valioso
que hay en todos los seres vivos.

El «Reino de Dios» está dentro de nosotros mismos. La felicidad está en nosotros


mismos. Sólo el hombre puede hacer feliz al hombre. Para este propósito están las
personas divididas en hombres y mujeres. Un ser del otro sexo es ideal para el amor.

Pero a las personas les resulta muy difícil volver a sí mismas. Están dispuestas a buscar
las causas de sus desgracias en cosas como la política o la economía, pero no en sí
mismas, no en su propia manera equivocada de vivir.

En algunas fuentes esotéricas, a la época futura se la denomina «Era de la Mujer», pero


tal vez sería mejor llamarla «Era del Amor». Durante la época futura, la ocupación
principal en la vida de las personas será amar, disfrutar del sexo y educar a los hijos. Y
en estas cosas la mujer tiene más experiencia que el hombre, cuya tarea se dirige
normalmente «hacia fuera». Por eso la mujer ocupará por derecho el lugar más
honorable en la vida, y eso compensará la dominación secular de los hombres.

La lucha contra la Era venidera de la Mujer (incluyendo la lucha contra el erotismo y la


pornografía) es una manifestación de la feneciente era masculina, en la que todo lo
relativo al sexo ha sido ocultado y casi prohibido...

Una de las vías hacia el progreso es el naturismo (el nudismo). Como se puede
comprobar, en muchos países es algo permitido y de lo más normal. Pero no
completamente. En primer lugar, no se permite estar desnudo en un espacio común,
entre personas vestidas.

(Por cierto, ¿qué habría de malo en que las gimnastas y otras deportistas compitieran al
desnudo? Para ellas hasta sería más cómodo, y para los espectadores más agradable. A
todo esto, gimnasia proviene de la palabra griega gimnos, que significa «desnudo»)

En segundo lugar, aunque existe el nudismo familiar, en el que los adultos se hallan
junto a los niños, las fotos de niños desnudos están sin embargo casi prohibidas. En
Internet se pueden encontrar fotos de nudistas en abundancia, ¡pero prácticamente no
hay fotos de niños! ¿Por qué?

Hay que saber que las fuerzas oscuras odian y temen a los niños. Éstas desean ocultar
todo lo mejor de los niños, para hacer de ellos nuevos oscurantistas. Por eso en ciertos
lugares existe una gran histeria debida a la desnudez infantil, que es el estado más
normal en un niño. Ésta llega al paroxismo cuando hay quien está dispuesto a juzgar a
una mujer por haber fotografiado a sus propios hijos en la bañera, o a juzgar a una chica
de quince años por haber enviado mediante correo electrónico su propia foto desnuda.
¡Todo eso se hace bajo el pretexto de la lucha contra la «pornografía infantil»!

Un niño desnudo provoca sentimientos de amor y de simpatía. Pero eso es precisamente


lo que no quieren las fuerzas oscuras. Su objetivo es que los niños reciban tan poco
amor como sea posible. Sólo entonces crecerán siendo salvajes y crueles.
Los esperantistas no son más progresistas en este sentido que el resto de personas. He
aquí un ejemplo: cuando un esperantista creó la lista de correo «esper-erotik» para
debatir sobre este tema y puso la inocente foto de dos niñas de unos diez años desnudas,
se encontró con un «compañero» que de inmediato y sin previo aviso envió una
denuncia a Yahoo, por lo que Yahoo cerró el «account» del administrador.

A los que luchan contra la desnudez infantil les caracteriza una extraordinaria crueldad,
síntoma propio a todos los oscurantistas. No se detienen ante nada a la hora de obligar a
otras personas a vivir según su moral.

Sin embargo, los propios niños piensan de otra manera. Ellos se encuentran
estupendamente en los campamentos naturistas. La apariencia desnuda de la gente sólo
despierta en ellos los mejores y más puros sentimientos. Los niños pertenecen al futuro.
Saben que en ellos no hay nada feo, nada vergonzoso. Es más, hay un gran número de
sitios web de niñas desnudas. Las niñas de estos sitios son muy hermosas y posan con
gusto evidente. En efecto, están haciendo algo muy útil: nos recuerdan que Dios todavía
no ha perdido la ilusión en los hombres y que en el mundo existe algo digno de amor y
de adoración. Pero esos sitios son considerados «ilegales», son perseguidos con más
severidad que los de los terroristas, son especialmente infectados con virus informáticos
para dañar a sus visitantes... ¡Qué estupidez!

Los niños (y especialmente las niñas) necesitan ser amados. Porque si durante su
infancia reciben suficiente amor y caricias por parte de los adultos, crecerán siendo
bondadosos, tranquilos y felices y podrán, a su vez, criar a niños como ellos. Y eso
acercará el advenimiento de una era de felicidad.
Si un niño no recibe suficiente amor, no se desarrolla correctamente y hasta puede
enfermar física y mentalmente (por otra parte, ¿qué es la crueldad, si no una
enfermedad del corazón?).

La necesidad de ser amado es la necesidad psicológica más profunda de un niño. Y no


sólo necesita amor emocional, no sólo necesita palabras de amor, sino también dulces
caricias, besos... Las normas morales contemporáneas permiten sólo de manera muy
limitada que los adultos (sólo los padres) acaricien a los niños.

Por ejemplo, en los orfanatos se llega a prohibir terminantemente que los cuidadores/as
toquen a los niños. Se alega que es para evitar la pedofilia, pero el resultado es que los
niños experimentan un déficit de amor. Y en una situación como ésa el niño ejecuta un
programa de autodestrucción: empieza a fumar, a beber, a usar narcóticos. Es lógico:
quien no es amado, no debe vivir mucho tiempo. El principal remedio para evitar que
los niños se inicien en el tabaquismo y la bebida es ¡amarles!

La vida evoluciona en tal dirección que en el futuro, probablemente, lo que se denomina


«pornografía infantil» y «pedofilia» estarán permitidas. Todo —y entre otras cosas la
evolución tecnológica— hace avanzar a la sociedad hacia eso. A las personas no se les
puede prohibir lo que desean. Y no olvidemos que los niños también son personas. Ellos
están muy interesados en las cuestiones sexuales y no necesitan menos caricias que los
adultos.

Antiguamente, toda pornografía «adulta» y «para adultos» estaba prohibida; la gente no


podía satisfacer sus pasiones, ¿y acaso no contribuyó eso a que estallaran las guerras
mundiales? Una sociedad en la que la gente sufre la represión de sus instintos básicos es
agresiva. Esto lo vemos, entre otras cosas, como ejemplo de algunas sociedades
islámicas.

Más adelante, en Estados Unidos y en Europa tuvo lugar una «revolución sexual», y no
por eso vino el fin del mundo; no ocurrió nada terrible, la gente sigue viviendo
tranquilamente en condiciones de libertad sexual, y hasta los delitos con motivación
sexual se han hecho menos frecuentes.

El mismo proceso se da en la Europa del Este y en Rusia. Y poco a poco se hace


aceptable y normal para las masas. La mayoría ya no quiere volver a la situación
anterior. Es cierto que los fanáticos religiosos en alianza con los comunistas estalinistas
no dejan de enfurecerse por el «mancillamiento de las generaciones más jóvenes», por
la «infección por parte del podrido Occidente», pero lo hacen porque necesitan
esclavizar la conciencia humana, meterle a la gente en la cabeza una cierta religión o un
cierto dogma político y gobernarla, desviándola del amor al prójimo...

Después vino el turno de la homosexualidad. Personalmente no entiendo el amor de


hombre a hombre, pero estoy en contra de las prohibiciones en este sentido. Un amor
«incorrecto» es mejor que un odio «correcto». Es preferible ser homosexual que
criminal o terrorista. La criminalidad se origina por un déficit de amor. La libertad de
los homosexuales hace progresar a la sociedad hacia una mayor libertad en cuestiones
amorosas.

Algún día, probablemente, también se permitirá el erotismo «infantil» y «para niños».


Los niños adquirirán los mismos derechos que las mujeres anteriormente. De hecho
antes (y todavía hoy en los países islámicos) las mujeres no tenían derecho a
desnudarse, a retratarse desnudas, a tener relaciones sexuales con nadie más que su
«amo» o, en cualquier caso, su libertad a la hora de tener relaciones estaba limitada.

En los países islámicos y comunistas (por ejemplo China) la pornografía sigue estando
prohibida, pero en los países occidentales se siguen prohibiendo igualmente las
imágenes de niños desnudos, y se detiene y encarcela por ello a cientos de personas.
Pero al final se entenderá que las represalias son un callejón sin salida.

En nuestra época, prohibir imágenes y relaciones personales sólo es posible bajo una
dictadura totalitaria, sólo en condiciones de espionaje y denunciación totalitarios. Y los
«defensores» indeseados de los niños no toman en consideración los deseos de los
propios niños, que son personas de pleno derecho y de pleno valor.

Sólo hay que defender a alguien en caso de que consienta. No se debe «defender» a las
personas en contra de su voluntad, ya que eso sería una forma de violencia. Así como
las mujeres normalmente no son víctimas del acto sexual, sino sus partícipes e
iniciadoras activas, lo mismo ocurre con algunos niños; como dijo el poeta: «el amor no
tiene edad».

Cuando se trata de casos de pedofilia, en la mayoría de ocasiones el acto «delictivo» se


ha realizado de acuerdo a un consentimiento y a un deseo mutuos y ha proporcionado
placer a ambas partes. Por lo tanto, en tales casos hay que ser muy cauteloso y no
romper almas humanas como un elefante en una tienda de porcelanas.
La «defensa» violenta de un niño frente a un «delincuente pedófilo» suele provocar un
gran daño psicológico al niño, un daño incomparablemente mayor que el propio
«delito». El niño pasa por un humillante interrogatorio acerca de las cuestiones más
íntimas, se le sugiere que odie a su amigo y, como resultado, muchas veces toma asco a
todo acto sexual, lo cual puede causarle problemas en su vida íntima al cabo de pocos
años...

En épocas anteriores los jóvenes se casaban no por su voluntad, sino por voluntad de
sus padres. Se creía que los jóvenes no tenían derecho a decidir por sí mismos sobre su
destino ni a disponer de su cuerpo. Por lo tanto, debemos destacar que la evolución se
encamina hacia la libertad, hacia el permiso para toda persona de hacer lo que le plazca,
a condición de que ello no perjudique a los demás.

Muchas veces, cuando se trata de «pornografía infantil», autores/as exaltados describen


casos verdaderamente terribles en los que se atormenta, tortura y asesina a niños para
fotografiar o grabar todo eso. ¡Pero eso es harina de otro costal! ¡Eso es una fechoría, y
ni siquiera merece la pena hablar de ello! Pero el acto sería exactamente igual de
criminal si se realizara contra una mujer adulta. No hay necesidad de mezclar de manera
tan hipócrita cosas distintas. Cuando se habla de «pedofilia», hay que tratar de
manifestaciones amorosas, pues philia significa «amor».

Los niños no son objetos. Nadie, en ningún caso, debe atentar contra su libertad e
«intocabilidad», pero por otro lado no se debe prohibir que el niño sea «tocable» cuando
es él mismo el que lo desea. El niño es dueño de sí mismo. ¡No es una propiedad de los
padres!

El Agni Yoga enseña a buscar la verdad allí donde hay persecuciones. ¿A quién se
persigue con más severidad hoy en día? A los llamados «pedófilos». Extráigase de ello
una conclusión lógica.

Se afirma que un hombre no debe tener relaciones de ningún tipo con una niña. Pero en
realidad ambos se necesitan muy mucho el uno al otro. A la niña le atrae del hombre su
fuerza y su virilidad; al hombre le atrae de la niña su debilidad y su feminidad. Por un
lado hay pureza angelical e inocencia, y por otro experiencia y sabiduría. Una niña
puede dar por el corazón de un hombre más todavía de lo que puede dar una mujer, y un
hombre puede dar por la razón de una niña más de lo que puede dar un niño. Y, al
conocer bien a un hombre, la niña será más adelante una buena esposa y una buena
madre.

Igualmente se afirma que una mujer no debe tener relaciones de ningún tipo con un
niño. Que a todo niño le atraen las mujeres es algo que todo hombre sabe por sí mismo
desde su infancia. Pero no es muy sabido (las mujeres son demasiado modestas para
confesarlo) que también a las mujeres les atraen los niños, y que desean acariciarles y
ser acariciadas por ellos. Así, por analogía: a la mujer le atrae del niño su debilidad y su
virilidad; al niño le atrae de la mujer su fuerza y su feminidad. Ambos se complementan
perfectamente el uno al otro.

Si un niño tiene contacto íntimo con una mujer, si ésta le enseña a acariciar y a amar,
seguramente no se convertirá en delincuente, bandido, asesino, extremista político o
religioso. Porque en efecto es a todos estos males a lo que empuja a los jóvenes un
déficit de amor y una reserva de energía psíquica que no usan. ¡Es mejor que esa
energía erupcione en forma de amor que en forma de odio!

Los padres no son dueños de sus hijos. Sólo son cuidadores temporales. La tarea de los
padres es ocuparse del desarrollo de nuevas personas de acuerdo con el programa que
hay insertado en ellas. Y dicho programa, insertado en cada niño, incluye también un
interés natural por las cuestiones sexuales. Por eso aquellos padres y adultos que
«protegen» a los niños contra los conocimientos sexuales, en realidad perturban su
programa, obstaculizan su desarrollo.

¿Por qué decrece la población de Rusia y de algunos países de Europa? ¿Qué es lo que
impide a las mujeres rusas y europeas tener muchos hijos? Obviamente, la culpa es del
déficit amoroso. Si los jóvenes no se aman intensamente unos a otros, no desearán tener
hijos en común. También es culpa de las razones económicas. Suele creerse que un bebé
requiere muchos gastos, pero eso no es cierto. En realidad un bebé, durante los primeros
meses, no necesita más que leche materna, la cual es gratis. El bebé no necesita ropa y
en circunstancias adecuadas ni siquiera necesita pañales. Si es criado conforme a la
naturaleza, requerirá muy pocos gastos económicos. Son las propias personas las que se
inventan muchos de sus problemas.

Alertando del descenso poblacional en Rusia, hay quienes al mismo tiempo gritan
indignados cuando las chicas menores de edad se quedan embarazadas. (Hace poco, en
Járkov, una niña de once años dio sensacionalmente a luz a un niño completamente
sano). Muchas veces se les obliga a abortar. ¿Dónde está la lógica? Esas niñas son
heroínas que cumplen con un mandamiento divino: «multiplicaos». Y a menudo tales
niñas llegan a ser mejores madres que sus compañeras mayores. ¡Dejad que las niñas
tengan más libertad, y llenarán Rusia de hermosos y sanos bebés!

Se equivocan quienes creen que una persona de once años no puede amar. No sólo
puede, sino que muchas veces su amor es incluso más intenso y más puro que el amor
de los adultos. De hecho, las almas de los adultos están muchas veces tan corrompidas
que no pueden amar abnegadamente y con el corazón. A menudo son ya demasiado
cínicas, y no ven en las caricias algo sagrado, sino un simple placer físico.

A medida que evolucionen, las personas se irán acercando a un estado de santidad, a un


estado angelical, y conocer el Amor les servirá de ayuda. Ése es el camino directo al
paraíso terrenal; y no está lejos, el único obstáculo para que se haga realidad son
nuestros duros corazones.