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¿A qué nos referimos cuando pensamos en


seguridad?
JUAN MORATTO*
20 JUL 2018 - 00:00

Definir el concepto de “seguridad” es como definir el concepto de “cultura”:


centenares de definiciones. Quienes nos especializamos en seguridad, coincidimos
en que es “la ciencia que abarca todos aquellos incidentes no deseados y
perjudiciales contra las personas y bienes, causados intencionalmente por el
hombre para dañar a las personas o apropiarse de bienes ilegítimamente”.

Lo dicho separa actos intencionales (“delictivos”) de los no intencionales,


accidentales o naturales que usualmente suceden y perjudican también a las
personas y los bienes. En nuestra sociedad, la seguridad está vinculada al robo,
hurto, homicidio, fraude, desfalco, estafas y demás ilícitos, que hacen pensar
rápidamente en las situaciones de riesgo que todos queremos evitar.

Sin embargo, todo lo que uno hace entraña un riesgo.


Basta con pensar en cruzar una calle: si no se mira a ambos lados, existe el riesgo
de ser atropellado; es decir, quiero cruzar una calle pero tengo un riesgo de no
lograrlo.

En otros ámbitos de la vida, sobre todo en el ámbito laboral y empresarial, la


seguridad tiene un sentido más amplio porque los riesgos son mayores, con
consecuencias a veces impredecibles y muchas veces ignoradas por la comunidad.

El riesgo es la “incertidumbre o duda que se tiene de poder lograr determinados


objetivos”. Existe un grado de incertidumbre en cada situación ya que el tipo,
momento y el lugar en que un evento no deseado pudiera ocurrir no pueden ser
anticipados, especialmente los riesgos causados por la inseguridad.

Vincular la seguridad al riesgo es un proceso natural para aplicar estrategias


efectivas que mitiguen ese grado de incertidumbre y falta de protección. La
seguridad debe ser pensada holísticamente y eliminar de la mente que un robo,
por ejemplo, es sólo un hecho puntual, no repetible y casual.

Los delitos nunca son causados por un único factor. Hace poco, en un centro de
salud en la ciudad de Neuquén se produjo un robo por dos factores: el sistema de
alarmas instalado no estaba pensado para empresas sino para casas de familia –
expuestas a otro tipo de delitos– y la información de cómo vulnerar el sistema
había partido de un tercero.

Las alarmas, cámaras de seguridad, perros, rejas, guardias privados y demás


recursos refieren a la denominada seguridad física. Pero existen otros “riesgos”
que afectan la seguridad: estafas, empleados que roban mercadería, empresas
que operan fraudulentamente, bullying, violencia laboral, violencia de género,
violencia de parte del Estado, violencia doméstica y muchos más.

El robo de información, de patentes comerciales y procedimientos operativos,


planos, instalaciones eléctricas y de comunicaciones, configuraciones informáticas,
revelación de información de cotizaciones y otros incidentes han forzado a
extender los alcances de la seguridad a diferentes ámbitos y áreas.
La labor del especialista en seguridad consiste, primero, en analizar los riesgos: las
vulnerabilidades del lugar, los activos a proteger, las amenazas que se ciernen
sobre el objetivo y las consecuencias de un incidente. Luego, diseñar la solución y
por último verificar la misma en profundidad, una vez implementada.

Todos aquellos riesgos en los cuales la protección física resulte insuficiente frente
a actos delictivos deben ser controlados mediante otras estrategias, como por
ejemplo evitarlos, transferirlos y distribuirlos, entre otras.

Transferir un riesgo implica, por ejemplo, contratar un seguro. Distribuir el riesgo


implica separar aquellos bienes de valor, activos y recursos entre varias locaciones
o emplazamientos diferentes. Reducir el riesgo puede implicar no tener objetos de
valor en la propiedad o mantener reserva sobre planes, adquisiciones, viajes, etc.
Mitigar implica reducir el impacto del riesgo. Aceptar un riesgo significa
identificarlo y, en función de ello, tomar las medidas para que frente a lo inevitable
las consecuencias sean mínimas.

Por último, desmitificar la labor de la fuerza pública: la seguridad pública está


abocada a la aplicación de las leyes, a prevenir y reprimir el crimen y el
mantenimiento del orden público, siempre y cuando se encuentre dentro de su
ámbito de conocimiento la situación delictiva en preparación o durante su
transcurso, cosa que nunca puede ocurrir a puertas cerradas.

La policía actúa a posteriori, inclusive no tiene injerencia, por ejemplo, en prevenir


los posibles hechos delictivos que pueden producirse en un barrio privado o una
empresa, una escuela, un centro de salud, etc., solamente hasta que han sido
sospechados, detectados o denunciados.

La conciencia de la seguridad es parte de la vida cotidiana y de cada ciudadano.

La ciencia de la seguridad consiste, principalmente en prevenir que las personas,


bienes y activos estén preservados antes de que se produzcan los incidentes, no
después. La primera tarea que usted tiene es reconocer que en nuestro país el
riesgo existe y la inseguridad está a la vuelta de la esquina.

* Consultor en Seguridad Física y Protección de Activos