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“Año del Diálogo y Reconciliación Nacional”

CONSTITUCIÓN Y DERECHOS HUMANOS

Derecho a la Inviolabilidad del Domicilio

Carrera: Contabilidad

Ciclo: V

Turno: Nocturno

Docente: Abg SALCEDO RODRÍGUEZ MAGNO

Alumno: Enciso Ancco, Luis

2018
Derecho a la Inviolabilidad del Domicilio

El Derecho a la Inviolabilidad del Domicilio se encuentra regulado en la Declaración


Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (Art. IX), la Declaración Universal de los Derechos
Humanos (Art. 12), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana
de Derechos Humanos (Art. 11) y la Convención sobre los Derechos del Niño6 (Art. 16), de los cuales
el Perú es Estado Parte.

La inviolabilidad del domicilio tiene como finalidad principal el respeto de un ámbito de


vida privada personal y familiar, que debe quedar excluido del conocimiento ajeno y de las
intromisiones de los demás salvo autorización del interesado.

El concepto de domicilio es fundamental para el Derecho. Y lo es porque la persona


necesita un determinado lugar para ejercer sus derechos y cumplir sus obligaciones. Imaginemos
que los acreedores persiguen judicialmente al deudor para que pague los créditos:

¿Dónde se le demandará? Sin ese elemento que es el domicilio, que sitúa al hombre en el espacio,
que lo relaciona con un lugar (localizándolo), las relaciones jurídicas serían especialmente
precarias. De ahí que la generalidad de la doctrina afirma que el domicilio es la sede jurídica de la
persona (en un sentido civil es el lugar que la ley considera como centro o sede jurídica de la
persona).

Los Estados tienen la obligación internacional, a partir de los tratados internacionales


ratificados, de adoptar medidas de distinta índole, ya sean normativas, administrativas, penales, etc.
Dichas medidas deben determinarlos ámbitos de aplicación del Derecho a la Inviolabilidad del
Domicilio con la finalidad de evitar injerencias indebidas. Merece especial atención, las medidas que
permitan desarrollar de forma clara y precisa las excepciones a dicho derecho. Claro está, que como
se ha advertido en las líneas precedentes, no sólo basta que esos criterios se encuentren establecidos
en una ley sino además se requiere, dependiendo del caso en concreto, la estricta justificación y
motivación de la sentencia o la intervención de los representantes del Estado.

Como se ha indicado, la violación de este derecho se produce en el momento en que el


agresor entra al domicilio. Una vez que el "tipo" se encuentra dentro de la casa, ya la violación se ha
consumado. A partir de ese instante, y mientras el agresor no abandone el lugar, es que puede
interponerse la acción de garantía pertinente, ya que de hacerlo después que el agresor haya salido de
la casa, la acción será declarada improcedente, ya sea por haber cesado la violación o por haberse
convertido ésta en irreparable. Por lo tanto, sólo queda ese lapso en el cual el agresor permanece aún
en el domicilio.
Por todo esto, al poder interponer una acción de garantía únicamente mientras el agresor
permanezca aún en el domicilio, es necesario un proceso rápido y urgente para obtener la
restauración de este derecho, antes que sea demasiado tarde. Al ser el procedimiento de Amparo más
lento que el que se utiliza en el Habeas Corpus, esto podría ocasionar que el daño devenga en
irreparable e improcedente.