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El trabajo y las actividades en el siglo XXI

Las personas que no tienen medios de producción venden su fuerza de trabajo, su energía física. El
médico, el empleado, todos venden su personalidad. Todos ellos necesitan una personalidad si
quieren vender sus productos o servicios .su personalidad debe de ser agradable: debe poseer
energía e iniciativa, y todas las cualidades que a su posición o profesión se requieran (Fromm,
2016).

Tal como ocurre con las demás mercancías, el mercado es al que le corresponde fijar el valor de
estas cualidades humanas aún su misma existencia. Si las características ofrecidas por una persona
no hallan empleo, si las características ofrecidas por una persona no hallan empleo, simplemente
no existen (Fromm, 2003).

El Ser humano en la actualidad trabaja para fines extrapersonales. Se ha convertido en un esclavo


de la máquina qué él construyo, por lo tanto, le han dado un significado de impotencia personales
(Fromm, 2003).

El ser humano en los lugares de trabajo se encuentra despojado de su derecho a pensar y a


moverse libremente

El trabajo en el siglo XXI: enajenante: insta al hombre de laboras que no le pertenecen (Fernández,
2008).

Apatía o regresión psíquica, son los resultados de acabar con la creatividad, con la curiosidad y con
la independencia de ideas del trabajador (Fernández, 2008).

La fuerza humana es un artículo y el ser humano es un objeto (Fromm, 2016).

Tiempo libre

El ser humano no conoce el verdadero tiempo libre, lo considera una pérdida de tiempo: el ser
humano siempre busca la remuneración económica (Mueller, 2011).

El ser humano cuando no es influido por agentes externos desea la ociosidad (Fromm, 2016).

Ocio

Una persona únicamente puede divertirse si ha consumido (Fernández, 2008).

El propósito de los seres humanos frente al sistema capitalista

El destino del ser humano se transforma en el de contribuir al crecimiento del sistema económico,
a la acumulación del capital, no ya para lograr la felicidad o la salvación, sino como un fin en sí
mismo (Fromm, 2003).

Las necesidades humanas se encuentran en un segundo plano frente a las necesidades del
progreso industrial (Campos, 2006)
“El ser humano es un instrumento destinado a servir a los propósitos de aquella misma máquina
que sus manos han forjado. Mantiene la ilusión de construir el centro del universo, y sin embargo
se siente penetrado por un intenso sentimiento de insignificancia e impotencia análogo que sus
antepasados experimentaron de manera consiente respecto a dios (Fromm, 2003, p126)”.

El hombre se convierte en un engranaje de la vasta máquina económica – un engranaje


importante si se posee mucho capital, uno insignificante si se carece de él (Fromm,2016).

Consumir más y usar más conduciendo a cosas y personas inútiles (Zetina, 2010).