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Maestría en Historia CIESAS Peninsular

Asignatura: Seminario de especialización I Alumno: David Anuar González Vázquez

Reporte de lectura 21

Natalia Bengochea y Florencia Lavín en el capítulo de libro titulado “Estado de la cuestión”,


ofrecen una instructiva guía sobre cómo abordar este tipo de textos. El argumento central del
texto podría resumirse en qué es, cómo se hace y para qué sirve un estado del arte o estado
de la cuestión. Las autoras definen este género de escritura científica como “una síntesis
crítica de las investigaciones previas en torno al tema de interés, una síntesis que pone tales
investigaciones en relación, a la vez que las evalúa” (Bengochea y Levín, 2012: 79) y de
igual forma visibilizan los contextos en que son usados, ya sea como parte de los proyectos
o informes de investigadores consolidados, en las propuestas de estudiantes de grado y
posgrado para obtener apoyos institucionales, como parte de proyectos que buscan
financiamiento, como secciones de tesis o de forma autónoma como revisiones de literatura
presentadas en congresos o publicadas en revistas especializadas (2012: 79-80).

Las autoras enfatizan que el estado del arte es una de las primeras cosas que se debe
de hacer al iniciar una investigación pues este ejercicio de revisión amplia de bibliografía
permite obtener conocimientos de lo que se ha hecho y proyectar luz sobre los espacios que
aún permanecen sin iluminar y que son potenciales vetas de investigación. Además de ello,
las autoras puntualizan que lo estados del arte sirven para delimitar el mismo proyecto que
en un inicio suele ser muy amplio, así, los estados del arte también son herramientas que
sirven para acotar un problema de estudio.

En el para qué de los estados del arte, Bengochea y Lavín los sintetizan en cuatro puntos:
1) mostrar antecedentes sobre el tema de estudio; 2) evidenciar el dominio o experticia en
dicho campo de conocimiento; 3) mostrar la originalidad de la propia investigación por
contraste con las propuestas reseñadas y sistematizadas en el estado del arte; 4) establecer la
investigación en un posicionamiento dentro de un corriente, visión o perspectiva teórica
(2012: 80-81).

Un aspecto interesante en la propuesta de las autoras y que a mí me ha servido mucho


para comprender este tipo de textos y poder, en un futuro cercano, practicarlos de mejor

1La lectura reportada es: Natalia Bengochea y Florencia Levín, 2012, “El estado de la cuestión” en Natale Lucía (coord.),
En carrera: escritura y lectura de textos académicos y profesionales, Los Polvorines: Universidad Nacional de General
Sarmiento, pp. 79-96.

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Maestría en Historia CIESAS Peninsular
Asignatura: Seminario de especialización I Alumno: David Anuar González Vázquez

manera, ha sido la clasificación que ofrecen de las variantes de los estados del arte según el
aspecto que los estructura. Las autoras ofrecen entonces una tipología basada en 4 aspectos:
el histórico, el statu quo, el teórico y el temático. Estos aspectos configuran 4 tipos de estados
del arte. Los de tipo histórico, que son los más relevantes en nuestro caso como estudiantes
y futuros investigadores de la historia, se organizan a partir de un eje temporal cronológico
y de acuerdo con la publicación de las investigaciones. Lo relevante en este tipo es mostrar
cómo se ha pensado un tema-problema a lo largo del tiempo, para ello se debe proceder
haciendo una evaluación crítica de las investigaciones señalando carencias y contribuciones,
y al mismo tiempo relacionándolas entre sí para ver tendencias.

Los otros tres tipos son el estado del arte statu quo, los cuales se enfocan en describir
describen la situación actual de un campo de estudio, por ello, se privilegian las
investigaciones recientes; el estado de la cuestión teórico que muestra las vertientes teóricas
con que se ha abordado un tema y suelen centrarse en la exposición de una; y el estado del
arte temático, en el cual sólo se delimitan un tema, suelen usarse cuando hay poco
conocimiento sobre un tema-problema.

El capítulo concluye con una serie de recomendaciones prácticas sobre cómo elaborar el
estado del arte propio, desde la selección de verbos de decir y sus implicaciones de
neutralidad, negación y afirmación; pasando por las locuciones introductorias y los
conectores de convergencia y divergencia que ofrece el texto; y concluyendo con una guía
esquemática de cómo estructurar nuestro propio estado del arte.

Considero que el texto es valioso y muy pedagógico, incluso he considerado en un futuro


usarlo para cuando yo dé clases y tenga asesorados (espero tenerlos, algún día). En cuanto a
qué tanto me sirve el texto ahora, creo que habría sido bueno leerlo hace 6 meses. Sin
embargo, creo que mucho de lo que dice el texto ya lo sabía pero de una forma intuitiva, en
cambio, el texto ha puesto las cartas sobre la mesa y me ha permitido ver con procesiones
distintas formas de estructurar y mejorar mi propio estado del arte, al cual volveré,
seguramente, en un futuro cercano.