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INSTITUTO FELIPE ENRIQUE AUGUSTINUS

AHORRO Y SEGURO FINANCIERO

Cátedra:

Catedrático:

Presentado Por:

Grado:

Jornada: Sección: “”

San Lorenzo, Valle, 16 de Abril del año 2018


INTRODUCCIÓN
En el presente informe daremos a conocer información relevante sobre el
tema de ahorro y seguro financiero, el cual es de suma importancia
conocer ya que la aparición de los seguros de ahorro ha sido un fenómeno
relativamente reciente dentro del sector de los productos financieros
destinados al ahorro y a la inversión.
OBJETIVOS
GENERAL

Comprender a que se refiere el ahorro y seguro financiero y comprender


cada uno de los aspectos contenidos en dicho tema.

ESPECÍFICOS

Definir el zonificado de ahorro.

Definir el significado de seguro financiero.

Comprender la seguridad y garantía que ofrecen el ahorro y el seguro


financiero.
AHORRO Y SEGURO FINANCIERO

AHORRO
Lo que te queda de tus ingresos a fin de mes. Se puede decir que es el
resultado de tener dinero disponible después de hacer frente a todos
los gastos necesarios en un periodo de tiempo.

Normalmente hace referencia a la cantidad de dinero que se guarda para


ser utilizado en el futuro.

Ahorro = Ingresos disponibles – Gastos

El ahorro es la parte de los ingresos de un individuo o empresa que no se


dedican al gasto durante ese periodo, sino que se decide reservarlos.

De esta forma, la cantidad de ingreso que no se ha gastado, se guarda


para hacer frente a gastos futuros, como por ejemplo
los gastos imprevistos. También se utiliza cuando se evita un gasto o
consumo de algo (por ejemplo, conducir con las ventanillas cerradas ahorra
gasolina).

SEGÚN EL SUJETO QUE REALICE EL AHORRO SE PUEDE


DISTINGUIR:

- Ahorro privado: es aquel que realizan los individuos, las familias,


las empresas, etc.

- Ahorro público: es aquel que realiza el Estado.


Los ingresos obtenidos por el Estado se destinan a pagar los gastos que se
realizan a través de las distintas partidas presupuestarias, como los
ministerios, la Seguridad Social, la Deuda pública, etc. Si el gasto del
Estado es inferior a los ingresos, la situación será de superávit fiscal y el
ahorro será posible. Si por el contrario el Estado tiene más gastos que
ingresos la situación será de déficit, y por supuesto el ahorro inexistente.

EL AHORRO REAL Y EL AHORRO FINANCIERO

El ahorro real engloba todo el ahorro compuesto por la totalidad de los


ingresos que se reservan para el futuro, independientemente del modo de
ahorro.

El ahorro financiero, sin embargo, es aquel que se dedica a adquirir activos


financieros, como depósitos, certificados, bonos o títulos.

Tanto el ahorro real como el financiero facilitan la financiación de


las inversiones que pueden hacerse a posteriori, tanto a nivel individual
como de empresa o Estado. Si existen ahorros existe la disposición
de dinero.

DETERMINANTES DEL AHORRO

- La renta disponible: a mayor renta, mayor probabilidad de ahorro.

- Previsión de ingresos futuros: si pensamos que nuestros ingresos


aumentarán, nuestra motivación para ahorrar será menor; por el contrario,
si creemos que nuestros ingresos futuros disminuirán o es posible que
lleguen a desaparecer, estaremos más predispuestos a ahorrar.
- El tipo de interés: cuanto mayor sea el tipo de interés, mayor será
la remuneración que un individuo obtendría por sus ahorros, y por tanto le
motivará a ahorrar más. Es decir, a mayor interés, mayor ahorro.

- La inflación: es el aumento generalizado de los precios de


la economía de un país. Cuanto mayor sea la inflación, menor será el
ahorro.

EL SEGURO FINANCIERO
¿PARA QUÉ ME SIRVEN?

Los seguros son instrumentos financieros que nos ayudan a reducir la


incertidumbre económica sobre el futuro, ya que firmando un contrato
(póliza) con una Compañía de Seguros (ya sea de Vida o Generales) en la
cual yo me comprometo a pagar una determinada cantidad de dinero
(prima) estoy garantizando cierto pago futuro en la eventualidad que ocurra
alguna circunstancia por la cual yo me estoy asegurando. La actividad
aseguradora es una actividad económico-financiera:

 La aseguradora percibe unas primas que destina mayoritariamente a


pagar las indemnizaciones a los asegurados (o a quién corresponda).

 Logra una redistribución de capitales, es decir, emplea los recursos


económicos generados por todos los asegurados en aquellas
situaciones de necesidad individual.

 Invierte sus fondos, bajo control legal, para obtener beneficios,


mejorar las prestaciones a los asegurados y tener mayor solidez
como empresa.
 Algunos compromisos de la entidad de seguros son a largo
plazo (por ejemplo, proporcionar rentas de jubilación) y tendrá que
realizar las inversiones adecuadas que permitan abonar la prestación
en el futuro.

Es muy importante destacar que la entidad aseguradora no puede realizar


inversiones de cualquier forma; debe cumplir con una serie de requisitos
legales a fin de garantizar sus compromisos y, además, sus operaciones
están sujetas a control por parte de los organismos estatales.

Un seguro es un contrato, denominado póliza de seguro, por el que


una Compañía de Seguros (el asegurador) se obliga, mediante el cobro de
una prima y para el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es
objeto de cobertura a indemnizar, dentro de los límites pactados, el daño
producido al asegurado; bien a través de un capital, una renta, o a través
de la prestación de un servicio.

En este contrato intervienen: El asegurador, que siempre ha de ser


una compañía de seguros, que es la entidad responsable de la cobertura
en caso de siniestro, El tomador, que es el propietario de la póliza de
seguro y responsable del pago de la prima correspondiente, el
asegurado que es la persona a la que se asegura (bien a ella o a sus
propiedades o intereses, y el beneficiario que es la persona que cobrará la
indemnización correspondiente en caso de siniestro.

No siempre estas tres figuras han de ser la misma persona pudiendo ser
todos distintos. A modo de ejemplo: Una empresa (tomador) que paga un
seguro de vida su empleado (asegurado) para que cobren sus hijos
(beneficiarios) en caso de fallecimiento de este.
También puede existir una figura más, el mediador, que es la persona que
intermedia entre el Tomador y la compañía de seguros antes de la compra
de la póliza de seguro, en el momento de la formalización (compra) y
después de la compra (modificaciones que sean necesarias, tramitación de
siniestros, etc). La cantidad de dinero que se cobra por el seguro se llama
prima. La prima garantiza que el asegurador esté obligado a cumplir con
las prestaciones que le ha prometido al Tomador.

La gestión del riesgo, que es la práctica de la evaluación y control del


mismo, se ha desarrollado como un campo discreto de estudio y práctica.

La transacción implica que el asegurado supone una pérdida relativamente


pequeña y conocida en la forma de pago de una prima a la aseguradora a
cambio de la garantía de la compañía de seguros para compensar
(indemnizar) al asegurado en el caso de una pérdida financiera o
comercial. El asegurado recibe un contrato, denominado la póliza de
seguro, que detalla las condiciones y circunstancias en las que el
asegurado será compensado.

Desde un punto de vista matemático, el seguro transforma los riesgos a los


que están sometidos las personas en probabilidades soportables a través
de una organización. El seguro se configura como una pieza básica de la
actual estructura social. Desde un punto de vista matemático, el seguro
transforma los riesgos a los que están sometidos las personas en
probabilidades soportables a través de una organización. El seguro se
configura como una pieza básica de la actual estructura social.
LA INSTITUCIÓN DEL SEGURO TIENE DOS GRANDES
MANIFESTACIONES EN LA SOCIEDAD:

 SEGURIDAD SOCIAL, que es un sistema obligatorio de cobertura,


administrado por el Estado, dirigido a proporcionar protección y
bienestar a los ciudadanos, que suele garantizar una prestación
económica en caso de jubilación, incapacidad laboral, fallecimiento,
desempleo etc.

 SEGUROS PRIVADOS, que cubren y protegen a las personas o


entidades que contrata, pudiendo ser de suscripción obligatoria o
voluntaria. Ejemplos de seguros privados son los seguros de robo o
incendio de un inmueble o los seguros de automóviles o de accidentes
de personas.

Aunque a primera vista el seguro de ahorro pudiera parecernos un


producto muy similar a un depósito a plazo fijo, lo cierto es que son
productos bastante diferentes. Por ello, es fundamental saber en qué se
parecen y en qué se diferencian a la hora de elegir entre un producto u
otro.

La clave es determinar cuáles son nuestras necesidades como inversores y


poder así decidir, a través de un criterio objetivo, si lo que mejor cubre
nuestras necesidades es un depósito o un seguro de ahorro.

El depósito a plazo fijo es uno de los productos bancarios más conocidos y


seguros para ahorrar. Pero, ¿sabemos realmente qué es un seguro de
ahorro? A través de este artículo intentaremos despejar las posibles dudas.
El seguro de ahorro tiene algunos rasgos superficiales que pueden hacer
que lo confundamos con un depósito, sin embargo, si ahondamos en sus
características con un nivel de análisis mayor, en seguida veremos que
existen diferencias notables entre los dos productos de ahorro.

En ambos productos se trata de obtener una rentabilidad determinada


mediante el depósito de un capital durante un plazo de tiempo concreto. Y
a partir de aquí, entre depósito y seguro de ahorro, el resto son diferencias.

Un seguro de ahorro es principalmente lo primero, un seguro y como tal no


entra dentro de las garantías del Fondo de Garantías en caso de quiebra
de la empresa que gestiona, a diferencia de las cuentas y depósitos a
plazo fijo. Ello no significa que los productos cuya naturaleza es la de un
seguro no sean seguros, en absoluto. Incluso podríamos decir que tienen
un nivel de seguridad más elevado que los depósitos en determinadas
entidades financieras.

A través del contrato de seguro se asegura un capital y una determinada


rentabilidad a un plazo fijado, por ello se suele establecer el pago de
cantidades periódicas mínimas.

A diferencia de la mayoría de los depósitos, la rentabilidad se acumula a la


prima satisfecha, no hay abonos hasta su vencimiento y por tanto tampoco
hay que hacer pagos o retenciones.

La ventaja que si tienen estos productos es que ofrecen una rentabilidad


asegurada (como los depósitos) y en estos momentos por encima de ellos,
con un interés que supera con creces el de estos, incluso con ofertas
alrededor del 4%.
Además tiene la ventaja de ser un "seguro" y al destinar parte de nuestra
aportación a una prima de seguro cubre supuestos como el fallecimiento
con un capital adicional al aportado.

Pero también tienen obligaciones, siendo una fundamental, la de realizar


aportaciones periódicas (por ello se les asemeja más a los planes de
pensiones).

Si es cierto que existen productos de "prima única" en el que inicialmente


se aporta todo el capital, pero lo normal es que se establezca el pago de
aportaciones periódica, mensual, trimestral, semestral o anualmente,
generalmente con compromisos de cantidad mínima. También hay que
analizar bien las condiciones en las que recuperar nuestro dinero antes del
vencimiento.

La recuperación no es tan sencilla y automática como en el caso de los


depósitos, aunque generalmente se facilita casos como dejar de hacer
aportaciones o retiradas parciales.

1. SEGÚN LA SEGURIDAD Y GARANTÍA QUE OFRECEN

Los depósitos a plazo constituyen uno de los productos de ahorro e


inversión más sólidos a los que se puede acceder. Para que un banco
pueda ofrecer un depósito, debe contar con la aprobación previa del Banco
para poder comenzar a operar. Además, existe la figura del Fondo de
Garantía de Depósitos), En el caso del Depósito Facto, un producto del
grupo Banca Farmafactoring, cuenta con la doble supervisión del Banco
de España y de la Banca D’Italia.
Además, está avalado por el fondo de garantía de depósitos italiano, el
F.I.T.D. (Fondo Interbancario Di Tutela Dei Depositi). Con ello, se nos
garantizan hasta 100.000 euros por cada titular de cuenta y entidad.

El caso de los seguros de ahorro es algo más complejo. Para empezar, un


seguro de ahorro es principalmente eso: un seguro. Esto parece una
obviedad, pero es fundamental entender que la entidad que nos ofrecerá
este tipo de productos va a ser una compañía aseguradora y no un
banco (aunque pueda haber bancos que los ofrezca, ya que pueden contar
con alguna compañía aseguradora perteneciente a su propio grupo). Por
ello, los seguros de ahorro no rinden cuentas ante las mismas autoridades
financieras que los productos bancarios. En última instancia, la garantía de
un seguro de ahorro depende solo de la solvencia de la propia entidad
aseguradora. Aunque eso sí, esta debe estar supervisada por la Dirección
General de Seguros, que depende, a su vez, del Ministerio de Economía.
Según esto, el importe de la inversión debería estar garantizado por el
Consorcio de Compensación de Seguros.

Por otra parte, no se respalda un capital máximo por inversión, como si


ocurre en el caso de los depósitos a través del fondo de garantía.
CONCLUSIONES

El ahorro siempre es útil para mejorar los ingresos futuros y estar


preparado para gastos inesperados, de manera que es un elemento que
estabiliza el consumo tanto en el presente como en el futuro. Además el
ahorro facilita la inversión productiva, lo que repercute en una mejora del
crecimiento económico nacional.

Por último decir que entre los productos financieros más habituales
destinados al ahorro se encuentran las cuentas a la vista remuneradas.

El seguro es un instrumento financiero que permite a las personas, a las


empresas y al Estado transferir sus riesgos a las compañías de seguros,
mediante el pago de una suma de dinero. Así, una vez sucedan los hechos
cubiertos en el contrato, las aseguradoras contribuyen para que los
afectados se repongan de las pérdidas o daños sufridos, gracias al pago de
una indemnización, una suma asegurada o la prestación de un servicio.

Mediante esta figura, los integrantes de la comunidad asegurada


comparten sus riesgos en un gran fondo común para que sean
administrados por agentes expertos, las aseguradoras, quienes
compensan a los beneficiarios del seguro por los eventos que ocurran y
estén amparados, entre ellos los desastres naturales, las enfermedades, la
muerte o el desempleo.

De esta manera, las personas aseguradas pueden reponerse rápidamente,


sin afectar su capacidad de consumo, su calidad de vida y la continuidad
de sus negocios.
ANEXOS