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Oración Viernes Santo

De esta oración, de lo que llevamos de Dejarme hacer por las manos crucificadas de Jesús
Pascua en Bérriz no quiero olvidar... Pascua Bérriz

“In manus tuas, Domine….


En tus manos, Señor, tan dulces, tan poderosas, tan activas hasta la
médula del ser…, en tus manos que han bendecido, partido el pan,
acariciado a los niños, expulsado a los mercaderes…en tus manos
que no son como las nuestras, que no se sabe si van a mostrarse
dulces o a hacer daño a los que tocan… en esas manos, cuanto más
veo mi destino oscuro, tanto más me lanzo y me entrego”.
(Teilhard de Chardin 24.11.1916)

Viernes Santo. Hoy se nos revela la experiencia definitiva de la


confianza de Jesús: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.
Quien se ha sabido uno con el Padre y se ha dejado configurar y hacer
por su Voluntad, se entrega de manera total en sus Buenas Manos. Y,
por eso hoy se nos invita a hacer, en nuestra medida, esa misma
experiencia de abandono.

Hoy las manos crucificadas de Jesús parecen unas manos impotentes.


Normalmente las manos son expresión del hacer, de la actividad de
una persona. Hacen visibles las decisiones del interior del corazón,
de la voluntad de obrar algo, de llevarlo a la práctica. Nos fijamos
en las manos de Jesús que han bendecido, partido el pan,
acariciado a los niños, expulsado a los mercaderes… Han sido
manos por las que pasaron dinamismos de vida nueva que
alcanzaban el dolor de la gente y que fueron cauce de aliento y
sanación. Expresaban el Amor incondicional del constante trabajo
de su Padre. “Mi Padre actúa siempre, y Yo también actúo” (Jn.
5,17). Nos sabemos fruto de esa permanente acción creadora y
salvadora de Dios que llega “hasta la médula del ser”… y por eso,
como dice el mismo Teilhard:
“me recibo mucho más que me
hago a mí mismo”.

Al buen hacer de esas manos se CANTO FINAL: “Me das con tus heridas”
nos invita a entregamos cada día.
Me das con tus heridas la prueba de tu muerte
Hoy las manos crucificadas de Y quieres con mi muerte que yo viva el amor
Jesús parecen unas manos Me das con tus heridas tu carne hecha pan vivo
impotentes, yertas…No le sirven Y quieres que en mi carne me entregue como don.
ya para sanar, acariciar,
levantar… Y sin embargo, en Me das con tus heridas certeza y cercanía
esa aparente pasividad, son Mi fe sepa encontrarte, Amor en el dolor
manos divinamente fecundas, que Me das con tus heridas la Vida que no muere,
siguen realizando la Salvación, la Que venza en mí a la muerte y ahuyente en mí el temor.
nueva y constante Creación.
Me das con tus heridas tu entrega y tu ternura
Cuando la vida nos va trayendo el Que en mí sea el silencia Presencia y Comunión.
no saber, no poder, la debilidad y Me das con tus heridas razones y esperanza
la impotencia… “cuanto más veo De ser para el hermano don de liberación
mi destino oscuro”, es cuando se abren oportunidades
insospechadas para dejarnos hacer por las manos crucificadas de Me das con tus heridas la Fuente que me sacia
Jesús: y entonces, en esas manos, “tanto más me lanzo y entrego”. De vida en abundancia de amor y de perdón
Me das con tus heridas tu Historia en mí presente
CANTO: Jesús, vive tu suerte hecha canto y pasión.
In manus tuas, Pater, commendo spirtum meum (Taizè)
SALMO: Creo en un Dios impotente (Eduardo de la Serna)
Puedo preguntarme: Creo en un Dios impotente,
en un Dios débil debilitado,
¿Qué manos de Dios sostienen realmente mi vida y mi fe: las creo en un Dios que no puede,
de un Dios todopoderoso o las de un Dios crucificado, que no triunfa. Derrotado.
impotente…?
Creo en un Dios tan vecino
¿Qué me sugiere “dejarme hacer por las manos crucificadas de que se vuelve un Dios humano,
Jesús”? que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.
¿Qué supone para mí hoy “bajar de la cruz a los crucificados”?
Creo en un Dios sin poder,
¿Qué me pide? hecho hombre y torturado,
y por corona: ¡espinas!,
y por respuesta: ¡insultado!.

Creo en un Dios impotente,


un Dios de brazos atados,
un Dios distinto a los hombres,
poderosos, soberanos…
Creo en un Dios que no sabe
negar lo que ha declarado,
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!

Creo en un Dios novedoso,


de novedad siempre a mano
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.

Creo en un Dios generoso,


del amor crucificado,
creo en un Dios también pobre,
COMPARTIMOS que tiene a los pobres al lado.

Creo en un Dios que no puede,


¡es el amor quien lo ha atado!
(
Creo en un Dios sin poder,
pobre... ¡resucitado!
Dejarme hacer por las manos de los crucificados denuncias a los vientos de todas las épocas
Jesús se dejó configurar también por las manos de los vulnerables, los los sufrimientos encerrados
sufrientes, los del lado oscuro de la vida… Ellos marcaron su destino. Su en las salas de tortura clandestina
profética defensa, por encima de leyes sociales y religiosas, le costó la y los llantos ahogados en la intimidad
vida. de corazones justos sin salida,
Hoy podemos evocar a las personas crucificadas de nuestro mundo, a todos los atropellos contra minorías impotentes
todas aquellas que se sienten impotentes y que, como Jesús, cargan hoy y la explotación de hombres amordazados
con el mal y el pecado de nuestro mundo, las víctimas… Son el Siervo por leyes, máquinas, amos y fusiles.
de Yahvé “despreciado y evitado por los hombres”, “desestimado”,
juzgado injustamente… En tu grito oímos la protesta de Dios
Podemos hacer memoria de nombres y colectivos que reproducen en contra todas las violaciones de sus hijos.
nuestros días esa imagen del Siervo y tratar de escuchar su grito y tu En ti grita el Espíritu crucificado
grito en la Cruz. Tratamos de mirar, escuchar y dejarnos “tocar” por por los tribunales, sinagogas e imperios por los siglos
ellos y ellas, y nos preguntamos cómo cuestionan nuestras vidas, cómo que quieren enmudecer el futuro libre y justo.
acercarnos a ellos, cómo vivir la solidaridad con ellos, aunque eso Dentro de tu grito lanzado al cielo
signifique a veces compartir la impotencia. encomiendan su vida en las manos del Padre
Dejarnos hacer por las manos crucificadas de Jesús ofrece sin duda una todos los que se sienten abandonados
tarea a nuestras manos, una obra por hacer: “tratar de bajar de la cruz a en un misterio incomprensible.
los crucificados” porque el amor compasivo de Jesús, no ama la cruz, Desde el desconcierto lanzado como queja
sino a los crucificados y toma partido por ellos. Que sus manos nos de los que experimentaron tu amor alguna vez,
transmitan decisión y fuerza para optar por los últimos, para dejarnos pero se sienten abandonados ahora,
hacer por ellos…porque “todo en nuestras vidas es susceptible de y sólo en la lucha contigo esperan su salida,
convertirse en contacto bendito de las Manos divinas” desde todas las noches del espíritu,
(Teilhard de Chardin). llega hasta tus manos de Padre nuestro grito.
SALMO: El grito de toda la historia
En ese grito tuyo último,
Dentro de tu grito en la cruz dolor de hombre y dolor de Dios,
caben todos nuestros gritos, inclinamos agotados la cabeza
desde el primer grito del niño y te entregamos el espíritu
hasta el último quejido del moribundo. cuando llegamos a nuestros límites,
Cuando la palabra es pequeña e incapaz donde se extinguen los esfuerzos y los días
para expresar tanto dolor nuestro, y donde empezamos a resucitar contigo
el cuerpo y el espíritu (Benjamín González Buelta, S.J.)
se unen en este espasmo
descoyuntado.

En tu grito de hombre comprometido


por la nueva justicia