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“El populismo existe porque no somos


capaces de entenderlo”: Omar Rincón
En este perfil de la Red Líder hablamos con el profesor y columnista quien ejerce liderazgo
con su opinión crítica sobre el periodismo y la cultura. Sostuvo que el periodismo ha
muerto y debe reinventarse con un nuevo lenguaje y narrativa.

Fundación Liderazgo y Democracia

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión
personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a los patrocinadores de
esta red

Columna

4060

27 de Enero de 2017

Información del líder


Omar Rincón. Foto La Red Líder

Nombre del líder


Omar Rincón
Lugar y fecha de nacimiento
Maripí, Boyacá, 21 enero de 1961
Ciudades donde ha vivido
Bogotá, Nueva York, Berkeley, Barcelona, Madrid, Buenos Aires y Albany
Estudios
Comunicación social y periodismo en la Universidad Javeriana. Maestría en educación en
el CINDE. Especialización en televisión. Maestría en comunicación y filosofía en SUNY,
Albany. Dirección de cine en la Universidad de Nueva York. Actualmente finalizando el
PhD. en Ciencias Humanas y Sociales Universidad Nacional de Colombia
Entidades o empresas con las que ha trabajado
Profesor de la Universidad Javeriana en la facultad de comunicación. Director de
comunicaciones de Colcultura. Fundación Friedrich Ebert (2001- actualidad). Universidad
de los Andes en la Facultad de Artes y Humanidades (2001- actualidad)
Actividades profesionales
Profesor de la Universidad de los Andes
Profesión frustrada
Me gustaría hacer cine y literatura
Líderes admirados
Barack Obama, Beyoncé y Madonna
Columnistas favoritos
Martín Caparrós, Juan Villoro, John Carlin de El País de España, Lucas Ospina, Daniel
Samper, Daniel Coronell y Paul Krugman
Libros leídos recientemente
“La crónica” de Martín Caparrós, “Los bárbaros” de Alessandro Baricco, “El brujo” de
Álvaro Bisama y “Mundo Huérfano” de Giuseppe Caputo
Políticamente correcto
Sí, pero me gusta ser incorrecto
Películas favoritas
“Los niños del cielo”, “Manchester frente al mar”. Series como Black Mirror
Música favorita
Calle 13, Rubén Blades, Andrés Calamaro, Tom Waits, Café Tacvba, como también
escucho a Ricardo Arjona, Gali Galeano, Giovanny Ayala y la cumbia argentina
Churchill o Gandhi
Gandhi
Bolívar o Santander
Antes Bolívar, ahora Santander
Qué opina de Barack Obama
Se caracteriza por tener estilo, postura ante el mundo, ser buen onda e inteligente

Reflexiones

La Red Líder: ¿El periodismo se perdió en el 2016 o en el siglo XXI?

Omar Rincón: El periodismo se ha venido perdiendo, pero el 2016 fue el año donde no
entendió nada. El periodismo viene mal hace rato por muchas cosas que han pasado. Le
podemos echar la culpa a Internet, al celular, a las redes sociales y a la crisis del negocio.
Pero como lo dijo García Márquez, el periodismo hace más de 30 años está en crisis porque
se desconectó del mundo. García Márquez al ser tan creativo dijo que tocaba reinventar el
mundo, pero el mundo es este y lo que hay que reinventar es el periodismo.

Cuando el periodismo se creyó el cuento de que decidía sobre la agenda pública y que ellos
entendían lo que la gente pensaba, fue cuando todo esto sucedió, porque todavía le siguen
haciendo caso en los Palacios de Gobierno. RCN trina contra la reforma tributaria por el
impuesto a la gaseosa y los políticos tiemblan haciéndole caso a RCN, ellos creen que eso
todavía existe.

Antes creíamos que el problema era América Latina, pero en el 2016 cuando el New York
Times cae, estamos diciendo que Estados Unidos ahora se parece a América Latina.

Si uno quiere explicar a Trump hay que explicarlo más en vía Chávez, Correa, Uribe,
Cristina, Ortega que en vía democrática.

¿Qué es lo que tienen en común ellos? son salvadores del mundo ya que ellos convierten a
los medios en oposición y los medios se dejan meter en el papel de actores políticos. Se
creen tan importantes para salir a discutir con el Presidente y pierden su lugar de
intermediarios sin darse cuenta que el mundo habla. El periodismo ahora no es el mundo
que a la gente le interesa, las formas y formatos que habla el periodismo no son los mismos
en los que habla la sociedad. Las maneras de comprender la realidad política de los medios
no es la manera en que debería comprenderse. No podemos seguir insistiendo en hacer
exactamente lo mismo.

LRL: ¿Cómo cubrir las noticias?

OR: No hay nada más divertido que ver a Trump criticando su oposición con los medios y
acusándolos de falsificar noticias, cuando los medios le transmitieron las noticias falsas a
él. De alguna forma el periodismo no sabe qué hacer. Hace unos días salió un teórico
diciendo que Trump no se podía analizar históricamente porque no tenía storytelling. No
tenía relato como el periodismo solía hacer. Trump no es coherente, Uribe no es coherente.

A Uribe se le puede encontrar cada dos días una contradicción, cómo se va a narrar algo
como eso. En comparación de otros como Franklin D. Roosevelt, Carlos Lleras Restrepo o
Galán, personas que toda su vida fue en función de ser presidentes algún día y se podía
hacer un relato o storytelling. Ahora debe surgir un nuevo formato para los políticos de las
mil caras.

LRL: ¿Cómo cubrir a estos políticos?

OR: Tal vez a estos políticos hay que cubrirlos con el humor y de pronto a los ciudadanos
hay que cubrirlos con farándula, sacar el celebrity que cada uno tiene. Si uno hiciera un
poquito más de esas cosas probablemente volvería a llamar la atención del ciudadano. Sin
embargo, se debe volver a aprender a leer la realidad porque estamos arrodillados al poder.
Tenemos que inventarnos nuevas narrativas sin dejar lo clásico, los medios deben seguir
siendo los que cuentan la actualidad, los que generan contacto, los que “joden” al poder,
pero debemos mejorar.

Sería bueno un feminismo que diera respuesta a los problemas actuales.

Omar Rincón
LRL: ¿Puede la mujer, y en especial la americana, jugar un rol más importante en la era
Trump que en cualquier otra época?

OR: En las marchas que tuvieron lugar esta semana contra Trump todas eran
mujeres. Aparece Madonna, aparecen las actrices y es interesante que solo salgan mujeres.
Los hombres solo eran cheerleaders de las mujeres, de alguna forma creo que sí hay una
perspectiva.

Pero también, está la otra parte que es complicada, pues están las feministas que vuelven
todo tan fuerte. La Universidad más feminista de Colombia es la de los Andes, y las
profesoras son en su mayoría feministas de verdad. Esto ha generado que las estudiantes se
limiten y en ocasiones odien las posiciones tan radicales. Es decir, que en ocasiones se
puede observar el efecto contrario, donde las mujeres no quieren llegar a extremos. De
modo que eso no ayuda a cambiar el estereotipo de las mujeres.

Aun así, hay un machismo contra Dilma, contra Christina, contra Hillary, contra Piedad
Córdoba o Claudia López. Los adjetivos que se usan contra ellas no se usan con ningún
hombre, eso sí es evidente.

Pero creo que la clave está en conversar más. A mí me gustaría hacer un Día de la mujer
con una feminista fuerte, con una mujer Afro, con una mujer transexual, con una modelo y
con una actriz, donde todas dijeran qué significa ser mujer hoy. Porque el feminismo sí
requiere una reinvención de la perspectiva de las chicas jóvenes.

El feminismo tiene una agenda clásica que fue necesaria, importante y muy válida, a la cual
agradecemos por los derechos que les han permitido a las mujeres estudiar, votar etc. Pero
esas eran las exclusiones antiguas, aunque algunas se mantienen.

Pero hoy hay nuevas exclusiones a las jóvenes y nuevos miedos, sería bueno un feminismo
que diera respuesta a los problemas actuales. No sabemos cuáles son las dudas que tienen
las mujeres de hoy y cómo habría que responder.

LRL: ¿Cómo deben narrar la paz los medios?

OR: El periodismo debe narrar la paz en nuevos formatos y narrativas. La narrativa clásica,
la crónica y el reportaje no sirven para nada.

Creo que hay que buscar otros formatos para eso, por ejemplo, hay que hacer televisión
celebrity, darle la cámara a la gente para que cada uno cuente cómo hace con orgullo la paz
por sí mismo, pero sin que diga la palabra paz.

Para mí el periodismo de la paz es volver a cada ciudadano celebrity, que le quitemos el


liderazgo a los guerreros y matoneadores y le demos el liderazgo a los ciudadanos. Se debe
visibilizar el orgullo de cada uno con lo que lo haga feliz, haciéndolos hacedores de paz.
Cambiar el lenguaje, comenzar a trabajar en las crisis.
Por ejemplo, es cierto que las zonas veredales no están listas, pero cuándo ha estado algo
listo en Colombia y más de un día para otro. Que los acuerdos no se van a cumplir todos,
pero cuándo se ha cumplido la totalidad de un acuerdo en algún lugar del mundo. Se va a
hacer lo que se pueda. Se debe comenzar a trabajar en esos términos de "hagámonos
pasito", miremos las ambigüedades.

LRL: ¿Hoy en día se crítica todo?

OR: Es necesario hacer uso de otro lenguaje, este lenguaje de todo está mal a mí me
molesta.

Últimamente en La Luciérnaga y en todos los programas todo da igual. Por ejemplo, una
barbaridad de Uribe es igual a la corrupción en el Congreso. Y no, no todo es igual.

Hay que comenzar a darle identidad a los problemas. Quitemos la visibilidad a los
guerreros, eso sería un triunfo espectacular. Tenemos que adoptar otro lenguaje, otros
formatos, otras narrativas trabajando sobre los grises, y no sobre lo blanco y negro. Intentar
generar confianza en el sentido de “todos vamos a hacer parte de esto”, y evidenciando que
ya no hay retroceso de manera tal que se intente lo mejor.

El periodismo tiene que promover las agendas de diálogo social y no las agendas de control
de sociedad. No se sabe hacer esto, porque narramos desde hace 50 años de una forma y no
sabemos pensar de otra.

El peor error que estamos cometiendo es trasladando la guerra a las ciudades, como ya no
hay guerra en el campo, ahora los noticieros narran cómo se matan en la ciudad, en directo
como si fuera lo más importante.

No es qué tan significativo es, pero es significativo cuando la noticia tiene una magnitud.
Pero si uno se enloqueció y asesinó a alguien, es un señor que está loco. Lo de Uribe
Noguera, está loco, pero no es que todo el mundo lo esté. La pregunta es ¿qué nos está
pasando como sociedad? últimamente solo tenemos casos de estos y el periodismo debería
estar indagando las posibles causas de los hechos. Donde se pasa del directo y la narrativa
de los hechos, a la investigación.

LRL: ¿Cómo define su oficio?

OR: De mi parte, los pagos que recibo en la universidad son porque enseño a generar
esperanza, entro a un curso a generar esperanza.

Odié al profesor que le decía a uno que nada se podía hacer, yo le digo a mis estudiantes
que todo es posible.

En la serie ”Rita” hay una cosa buenísima. Cuando le preguntan a Rita por qué se volvió
profesora -ella responde que para defender a los niños o a los jóvenes de sus padres-. En
este mismo sentido, creo que educo para defender a los estudiantes de los padres, para que
sean ellos y se encuentren en capacidad de pensar con su propia cabeza.

LRL: ¿Coincide con que "es la cultura, estúpido?”

OR: La cultura cambió en los años 90 con la llegada de Internet. Con la "www" y una
cantidad de movimientos musicales, étnicos y diversidad cultural en el mundo entero. La
política apenas cambió este año con la muerte de Fidel Castro y la llegada de Donald
Trump al poder, es la muerte de la política del siglo XX.

La política tiene un desfase casi de 30 años sobre la cultura. Toca comenzar a mirar más la
cultura, porque si no la miramos no vamos a entender la política en la democracia y lo que
tenemos que hacer.

De modo que estamos obsesionados con la política, cuando lo que tocaría es mirar la
cultura. Si miráramos la cultura, la paz en Colombia hubiera comenzado hace rato y
existiría diversidad de propuestas, hay maneras en que cada región ha enfrentado la cosa,
las culturas populares han ayudado a sobrevivir.

En el caso boliviano la cultura indígena aparece con Evo. Cuando se le analiza, nadie se ha
dado cuenta lo que significa para la autoestima de lo indígena, y por tanto cómo creció el
país por el orgullo indñigena que ha generado. Cuando uno mira a Colombia por sus goces
populares, sus historias, sus comidas, y la Cumbia como música de América Latina. Lo
cultural tiene una cantidad de cosas que nos dan valores y que no las tenemos en cuenta.

Somos el país menos conectado con el mundo, queremos conectarnos es con Estados
Unidos y lo hacemos como súbditos, con España como súbditos. Y tenemos muy poca
conexión con América Latina

Omar Rincón

LRL: ¿Cómo comparar a Colombia con el mundo en materia de su cultura de


entretenimiento?

OR: Colombia es un país, que según Jesus Martín Barbero “vivió una moderna
soledad”. Nosotros hemos sido modernos a nuestro estilo, a nuestro gusto, en nuestra
soledad.

Nosotros somos el país menos conectado con el mundo, queremos conectarnos es con
Estados Unidos y lo hacemos como súbditos, con España como súbditos. Y tenemos muy
poca conexión con América Latina, que es lo que nos corresponde en culturas.

Nosotros estamos desconectados de todos los patrones culturales de América Latina. Por
ejemplo, la cultura del fútbol la retomamos, pero no retomamos el ritual de la fiesta, sino el
ritual de las barras y de la pelea y la borrachera.
LRL: ¿Le parece que hemos sido más desarrollados y más originales musicalmente que en
otras expresiones culturales?

OR: En la música estamos exportando y estamos dialogando. Según un estudio, la cumbia


es una identidad débil, y al ser una identidad débil es capaz de mezclarse.

De tal forma, que hemos sido capaces de venderle al mundo una buena onda, el baile y la
alegría. No sé bailar, pero cuando salgo no hay forma que como colombiano no sepa
bailar. Normalmente lo que hago es imitar a la gente, pero no tengo la más remota idea de
bailar y es así como hemos logrado construir un relato. García Márquez, donde lo lean,
resalta que su inspiración fue la cultura popular. Mi propuesta es las culturas bastardas, se
tiene muchos padres culturales por eso se vale ser bastardo y no saber quién es el papá.
Pero hay que enunciar, narrar, mezclar de lo nuestro, lo que somos: la madre que nos da
miarada, singularidad, diferencia. Nos falta creer, no que lo nuestro es bueno, sino que lo
nuestro es el lugar de enunciación.

Cuándo dejaremos finalmente de imitar a Miami, Londres o New York, cuando seamos
capaces de convivir con el resto de América Larina. Sino admiramos lo local, no seremos
capaces de valorar lo que tenemos. Otro ejemplo es la comida. Bogotá es similar en todos
los restaurantes, apenas hay como 4 o 5 que están empezando a mirar qué pasaría si
hacemos salsa de chontaduro, y qué pasaría si le metemos a esto una hierbita del Amazonas
y otra del Chocó y comienza uno a mezclar desde acá. Mientras que la comida mediterránea
que se imita aquí es idéntica, todos los sabores son iguales.

LRL: ¿Cuáles son los valores que más marcan a la sociedad colombiana?

OR: Los valores que dicen que nos marcan no los creo, porque dicen que somos unos
verracos, echados para delante y todos esos me parecen antivalores.

Eso no es bueno, ser un verraco y nunca mirar para atrás, ”para atrás ni para coger
impulso”, que no se la deja montar de nadie. Uno de nuestros valores es el humor, debe ser
por la violencia, porque como no sabemos qué va a pasar, hay que disfrutar. La otra cosa
que tiene el colombiano es que es muy amiguero, es chévere, logra hacer nuevos amigos.

Tenemos el atrevimiento para pensar e imaginar, creo que somos sumisos y muy poco
innovadores, pero es por un problema de cultura. Nadie quiere innovar, porque le tenemos
miedo al fracaso, la educación nos mide para no fracasar, la familia nos mide para no
fracasar, todo el mundo nos mide para no fracasar.

Uno no puede innovar cuando nadie es capaz de asumir la responsabilidad de responder


frente al fracaso, porque si existe el fracaso no es gracias a nosotros mismos, sino que lo
atribuimos a otros. Lo otro para lo que creo que somos buenos es para la cultura oral, la
oralidad, aunque no somos buenos para escribir se nos da muy bien contar cuentos.

Si usted quiere entender a Colombia vaya a la música, donde quiera, la canción que quiera
Omar Rincón

LRL: ¿Cuáles son las narrativas que mejor explican el alma colombiana?

OR: Si usted quiere entender Colombia vaya a la música, donde quiera, la canción que
quiera, desde ”soy soltero, me bebí lo del arriendo” hasta pasando por Carlos Vives y La
bicicleta que a todo el mundo le gusta. Uno va a ChocQuibTown y “somos pacífico, somos
sabor”. Y si va al llano “y así es la vida que me marca el camino que debemos recorrer,
para mal o para bien a mí me tocó esta vida y qué le vamos a hacer”. Uno va a la música
nuestra y nos determina bastante del alma.

Después creo que está la telenovela. Las series televisivas colombianas son un lugar de
relato, usted mira lo que están pasando actualmente es divino a las 8 o 9, parece un reflejo
de la sociedad. En un canal se réen de los pobres y en el otro de los ricos.

Diría que hay una cosa que no se ha descubierto, que es todo lo relacionado con los medios
populares comunitarios, por ahí pasa una vitalidad de país que uno no conoce.

Somos pesimos en Internet, en YouTube y Web series, porque no nos atrevemos. Si quieren
hacer series terminan pareciendo programas de televisión y los youtubers quieren parecer
de Miami, son una manada de gomelos.

La tercera narrativa es el humor. Y la cuarta, las mujeres. Para entender a Colombia hay
que ver a sus mujeres y no a sus hombres, porque es a través de ellas que se expresa más la
historia de la abuela y su rol. Mientras que los hombres se perciben más como el
mandadero de la casa.

LRL: ¿Le parece que el establecimiento colombiano es muy americanizado y muy poco
europeizado?

OR: No, ojalá fuera americano o europeo. Es colombiche total: racista, clasista,
homofóbico, todo combinado. Solo miremos toda la discusión que hay sobre los
guardaespaldas, eso es el clasismo colombiano, tratamos a los de abajo con desprecio, sean
los vigilantes, las empleadas, los conductores.

LRL: ¿Cómo se reproduce culturalmente el populismo en Colombia?

OR: Hemos sido populistas eternamente porque seguimos siendo política pre moderna. Las
facultades de Ciencia Política de las universidades deben estudiar más las culturas políticas
colombianas, en vez de solo leer culturas políticas norteamericanas y europeas. Porque
cuando se leen las culturas políticas colombianas se pueden entender mejor los factores. Por
ejemplo, se entiende por qué Uribe es el rey.

Debería existir un curso de clientelismo porque esta práctica tiene una lógica trascendental
en las elecciones debido a que va más allá de comprar un voto tiene la capacidad emocional
de comprender al otro, para identificar y entender los factores que inciden en la toma de
decisión política.

La cultura política es lo que debe enseñarse a los jóvenes, una cultura que los emocione
para que la practiquen y la promuevan. Debemos estudiar las culturas políticas, por ejemplo
la colombiana es populista de derecha, mientras que la brasileña y la argentina es populista
de izquierda. Y la populista de Estados Unidos no es de izquierda o derecha, sino que es
empresarial.

La gente está diciendo que Trump es de derecha, pero ni siquiera es de derecha, él sacó el
empresario que cada gringo lleva dentro. Así como Uribe sacó al matón que todos llevamos
dentro. Si no estudiamos las culturas políticas locales y debemos comprender que lo que
sabemos lo sabemos entre todos. El populismo existe porque no somos capaces de
entenderlo.

Todo el mundo ve el populismo como algo malo, se le hace una mirada moral y no
análitica. El populismo NO es una ideología sino una forma de gobierno, ya lo dijo
Laclau que da preferencia a otra forma de ser del Estado: uno que interviene y decide la
vida pública.

El populismo de Trump va a cambiar a Estados Unidos y va a hacer que pase algo porque
evidencia que el sistema político no funcionaba. Los populismos, también, son
necesarios. Aquí no los hemos estudiado porque creemos que le hace mal a la democracia,
pero de pronto le hace mucho bien. Puede ser como los virus, que a pesar de su daño
generan nuevos ecosistema y limpias corporales.

A Colombia le faltó un populismo que nos modernizara.

LRL: ¿Qué personajes de la vida nacional representan las mejores características de los
colombianos?

OR: Álvaro Uribe, Gabriel García Márquez y Jaime Garzón. Cada uno representa una cosa.

Uribe representa ese gen antioqueño que tenemos de los valores, de la lucha, del trabajo y
la verraquera, y ese gen marca mucho lo colombiano. Todos tenemos un pequeño Uribe en
el corazón.

García Márquez nos pone en la exuberancia narrativa, creativa, corporal, bailadora,


musical, nos saca de los valores y nos pone la expresividad corporal.

Garzón nos pone el humor cachaco, ese cinismo, ironía, que llamamos inteligencia cachaca.

LRL: ¿Los realities son para ignorantes?


OR: No. Los realities son el mejor formato televisivo, es videoclip, documental,
melodrama y concurso. El reality es el resultado perfecto de una sociedad de mercado
capitalista.

LRL: ¿Le controla el acceso de televisión a su hija?

OR: No tengo hijos pero mi ex esposa tenía dos hijos. A ellos nunca les he controlado la
televisión. De hecho, hace unos días me colocaron a ver Sherlock Holmes y creían que no
lo iba a entender, porque me faltaban algunos referentes. Los pongo a ver un noticiero y
ellos me argumentan por qué el noticiero es malo.

Perfil de liderazgo

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Omar Rincón. Foto La Red Líder

La Red Líder: ¿Cuáles considera que son esas influencias que han determinado su estilo y
motivaciones de liderazgo?

Omar Rincón: Voy a usar una frase que leí en Argentina y creo que corresponde “a mí fue
lo que el destino me tocó en suerte”, porque soy el primer educado de mí familia. Lo que
tengo en mi familia es buen humor, se ríen todo el día, creo que adopté eso.
En lo académico tuve dos profesores alucinantes. El profesor Jesús Martín Barbero que es
muy inteligente y apasionado por las ideas. Por eso cuando hago una conferencia o me
expreso ante algo me emociono mucho. También el profesor americano Michael Huspek -
quien ya se retiró- y para enseñar interpretaba los conceptos. Es decir, se vestía de acuerdo
a lo que iba a enseñar. Cuando él enseñaba clase de marxismo crítico se vestía todo rebelde.
Y a las mujeres académicas, a lo largo de mi carrera siempre he trabajado con mujeres, me
parecen lo máximo, no estamos en el ámbito de competencia sino en el ámbito de
colaboración y la pasamos bien.

De la película “Los niños del cielo” me quedó una reflexión de vida impresionante. Es más
difícil llegar de segundo que llegar de primero. Llegar primero es el que más corre, ser el
más rico del mundo es el que más dinero tiene, es muy fácil. Pero el segundo tiene que
calcular que quede uno adelante y otro atrás, es muy difícil. En la última competencia de la
película, el niño quería quedar segundo por el premio que ganaría. Si quedaba en primer o
tercer puesto no obtenía lo que deseaba. El niño durante toda la carrera se queda mirando
adelante y atrás para poder quedar de segundo. Los líderes que admiro nunca quedan de
primeros sino que son capaces de ser buenos segundos o terceros.

LRL: ¿Cómo cree que maneja la inteligencia emocional?

OR: Yo soy súper torpe emocionalmente en mí intimidad. Internamente soy un desastre y


no sé cómo mejorarlo. Pero externamente soy muy emocional y afectivo.

LRL: ¿Por qué se pinta solo una uña?

OR: Por equivocación, por sobreinterpretación semiológica. Eso significa que la gente cree
que uno significa todo lo que hace, a todo le damos significado. Resulta que una vez mi hija
me pintó la uña de rosado en la finca y se olvidó. Todo el mundo se preguntaba que me
pasó y me pareció interesante seguir pintándome la uña de diferentes colores porque la
gente interpreta cosas rarísimas.

LRL: ¿Cómo ha sido el liderazgo colectivo en su experiencia?

OR: Es fundamental porque le baja a uno el ego, diluye la responsabilidad, aumenta la


creatividad, permite que la gente innove. Hay una frase española que dice “lo que sabemos,
lo sabemos mejor entre todos” eso sí lo he practicado y es la cultura de pobres. Sobreviven
muy bien por que sobreviven juntos, mientras los ricos muy mal porque cada uno está solo.

LRL: ¿En qué áreas de la vida colombiana ve liderazgo colectivo?

OR: Creo que está fregado. La política no tiene, es un mar de egos inteligentes del matoneo
porque todos los políticos son ‘bullyneros’. Los empresarios tampoco generan, le dan muy
poco a la sociedad, cuando construyen un edificio uno se da cuenta que no le dejan ni un
metro a la ciudad. Con la reforma tributaria todos los gremios y empresas salen a defender
sus intereses y nunca pensaron en el colectivo para absolutamente nada. La academia se ha
vuelto individualista, la universidad está llena de egos que se creen todos genios en el aula
de clase pero poco hacen en vida colectiva o de forma activista.

En las nuevas agendas empiezan a aparecer cosas interesantes. En la agenda medio


ambiental hay una fuerza que ha recuperado el espíritu colectivo de hacer cosas juntos. De
igual manera, en las agendas de sexualidad y en proyectos como ‘me pongo la ruana’. Sin
embargo, los ambientalistas a veces son muy fachos y buscan imponer sus normas sobre las
demás. Los jóvenes quieren ser colectivos, pero no encuentran las misiones donde serlo y
tan pronto se logre guiarlos en misiones colectivas va a ser una maravilla.

LRL: ¿Un ejemplo de un país con liderazgo colectivo?

OR: Por ejemplo, es admirable que en Argentina se vaya al estadio, a los conciertos y a
hacer política de la misma forma, en colectivo y haciendo fiesta. Cuando uno se da cuenta
los clubes de fútbol eran clubes en los que usted puede mandar a los niños a educar y hacer
deportes, de modo que mientras estas estudiando haces parte del club. De este mismo modo
la educación es colectiva, una clase de periodismo allá es de 500 personas, aquí si no tiene
para pagar no hay opción de entrar.

En Colombia si uno sale a marchar se convierte en fascista o guerrillero. Tampoco tenemos


celebración colectiva. No sabemos ni protestar, lo que hicimos por las corridas de toros y
casi nos matamos.

Firman el proceso de paz y entonces la Plaza de Bolívar está vacía porque nadie la recuerda
como un lugar propio pero se reúnen en el parque de los hippies como si fuera una paz
hippie, y no es hippie, es algo colectivo. No tenemos un gen que nos haya educado en lo
colectivo históricamente. Tal vez estoy equivocado, soy hincha de Santa Fe pero si no
tengo con quién ir al estadio no voy porque ir a fútbol solo es aburrido, al igual que ir a
rumbear, pasear o cine es aburrido. No está mal ir solo pero se pasa mejor en sociedad y eso
no hemos sido capaz de verlo en Colombia.

LRL: ¿Cómo describe a un líder?

OR: Normalmente el líder lo que hace es mirar para atrás, y eso me parece que es
detestable, porque solo se fija en que no lo alcancen, solo le interesa ganar. Definiría que el
líder es el que mira hacia delante y hacia atrás, y más que mirar hacia delante es capaz de
sentir en colectivo y es capaz de hacerse cargo de todo y es responsable de sus actos. Los
líderes son aquellos que generan esperanza y divertimento en vez de tragedia y miedos.

LRL: ¿Cómo describiría la cultura de liderazgo del país?

OR: En Colombia somos buenos uno por uno. Por ejemplo, si estoy en un grupo pequeño y
tengo humor nos reímos a gusto, más si, hacemos la misma reunión con un grupo más
grande como de 20 llega un personaje que hace chistes bobos, racistas, clasistas y domina
la voz y ya todos quedamos callados frente al matoncito que cuenta chistes. En todas partes
nos pasa eso, en lo pequeñito nosotros somos chéveres pero cuando nos ponemos juntos se
nos sale ese racista y clasista que llevamos dentro.

El liderazgo en Colombia ha sido muy malo, porque es paternalista, caritativo y cristiano.


Se cree que es buen líder por bautizar al pelao, o porque te doy una tierrita o te acompaño a
la fiesta pero eso no lo es. Ser buen líder es pensar en sus derechos, en su seguridad social,
que debería ser normal. Un buen ejemplo es con la empleada doméstica, a la que quieren
como si fuera de la familia pero no le pagan seguridad social, no es darle caridad, son sus
derechos.

Nos falta solidaridad, y, además, todo el sistema está hecho para que no sea colaborativo.

LRL: ¿A qué personas en la actualidad le reconoce liderazgo público?

OR: En el campo académico Arturo Escobar con la teoría del sentipensamiento, quién en
su articulo “desde abajo, por la izquierda y con la tierra” manifiesta que los proyectos
deben salir desde y con la gente y hay que revindicar los valores progresistas socialistas de
la izquierda y que se debe hacer todo en conexión con la tierra es fuerte.

Los líderes indígenas que están haciendo un llamado a integrarse con el sistema. No
tenemos un nombre exacto pero si un movimiento.El Chocó ha logrado incursionar en
Bogotá e incluso dominarla a través del sabor, comida y la música. Todo el mundo
considera que la comida y la música del Pacífico es riquísima. Esos son liderazgos de abajo
que lograron seducirnos.

En el campo del deporte Nairo Quintana, él es lo más de lo más. Se comprometió en el


plebiscito, habla siempre de la gente, no se deja manosear, no es una valla publicitaria, es
auténtico e inteligente. Él es el único en el deporte que se ha puesto una camiseta para
pensar en el país y eso es una maravilla.

En la cultura Lucas Ospina siempre está provocando pensamientos. Desde el campo de las
artes me gusta José Alejandro Restrepo, lo pone a pensar a uno de forma alucinante.

LRL: ¿De la política?

OR: De la política colombiana, estaba admirando un liderazgo que es fatal pero


políticamente interesante: Roy Barreras técnicamente y teóricamente es detestables
teóricamente, porque cambia de partido por deporte: fue de la U, fue liberal, fue uribista,
fue todo. Pero el tipo sabe leer muy bien los momentos de la sociedad y meterse en los
proyectos, a él se le deben proyectos que importan como el marco para la paz, cuando
Uribe era presidente y había que luchar por la guerra también le metió a la guerra, como
que sabe leer los momentos. No me gusta mucho gente como Robledo o Clara que siempre
están en contra. No se puede estar en contra de todo como una posición ante la vida.

Alejandro Gaviria ha asumido su cargo sin deambular por los medios, asumió un trabajo
serio en el ministerio de Salud, ha hecho lo que ha podido en semejante mar e magnum. Se
le reconoce que lo estudia, que es autocrítico, cuando dicen que no paso la ley de las
gaseosas asume que tal vez pudo haberse equivocado en la forma que expuso, no dice que
es culpa de RCN y su campaña, si no más bien no logré hacerlo y por tanto no es culpa de
los demás. Es un liderazgo positivo, no negativo como el de Uribe que no acepta nada, no
hace autocrítica y siempre la culpa es de los demás.

El liderazgo de Uribe es fatal, porque se limita al yo y a la venganza. Además es mal


amigo, no respalda a nadie, le saca el cuerpo a todo, le echa la culpa a todo el mundo, no
asume ninguna responsabilidad histórica. Eso, me parece que es un liderazgo realmente
detestable que no sirve para absolutamente nada.

El liderazgo de Juan Manuel Santos, lo admiro. El es un tipo de liderazgo débil. A mí no


me cae él muy bien pero creo que durante el proceso de paz él ha sido un genio, ha ido paso
a paso; haciendo un liderazgo corto, despacio, secuencial, correcto, asegurando cada pasito.
No es el que gana el partido por knock out, sino que lo gana por puntos. Mira dónde nos
lleva, a punta de no preocuparse de que el Vicepresidente se la pase haciendo politiquería
con las carreteras, de no preocuparse de que el Ministro de Hacienda está haciendo unas
barbaridades en beneficio de empresas privadas, de que no le importe que la Ministra de
Cultura viva pérdida del universo cultural colombiano. Es un liderazgo que casi nunca se
reconoce, que es el de la perseverancia, el ir poco a poco para ir triunfando.

La Viceministra de cultura Zulia Mena me parece una genio. Es impresionante su labor, es


inteligente, brillante, habla como los dioses, me parece espectacular. Ángela María Robledo
me cae bien, me parece que piensa bien, sabe manejar la dosis justa de agresividad. Claudia
López es buenísima pero a veces se excede un poco. Piedad Córdoba tiene salidas que en
ocasiones desconciertan pero me parece que es una mujer luchadora, que le ha puesto a
esto energía. La canciller María Ángela Holguín me parece perfecta, habla divino, su
actitud también lo es, está en el momento, en un país de trogloditas ha llevado a Colombia
tener una imagen internacional maravillosa.

LRL: ¿Y en el periodismo?

OR: En periodismo, Juanita León en La Silla Vacía, Martha Ruiz en Semana, Maria Teresa
Ronderos es espectacular, Margarita Martínez en el documental. Tenemos mujeres
impresionantes que saben hacer periodismo, razón por la que creo que las mujeres en
América Latina hacen mejor periodismo con más conciencia que los hombres.

LRL: Mirando hacia atrás, pensando en líderes colombianos ¿cuál le atrae?

OR: Jaime Garzón me permitía pensar de una forma distinta. El Antanas Mockus de la
cultura ciudadana me parecía un líder espectacular. El primer Fajardo de Medellín pero ya
el otro no, se pervierten con la política. En el campo de la academia Orlando Fals Borda,
llegó a pensar diversas teorías desde la perspectiva de América Latina y no de copiar desde
afuera. En deporte creo que el único ídolo que nos queda con decencia en fútbol es el Pibe
Valderrama, quién todavía mantiene vigencia después de lo que sucede. Guillermo Cano en
el campo del periodismo, un periodismo mucho más comprometido con el oficio.
De políticos del pasado me gustaba Pizarro, Jaramillo Ossa y Bateman, que me parecía lo
máximo no como guerrillero sino como pensador. Él se imaginó que Colombia tenía que
ser un sancocho nacional en política y cultura. Tenía la idea de meter un pedacito de
saborcito caribe, paisa, pacífico y boyacense. Bateman me parecía lo máximo gracias a su
credibilidad en el símbolo. Colombia es un país con muy poco concepto sobre el símbolo,
aquí lo simbólico no significa nada. Bateman creía mucho en los símbolos, el todo lo volvía
simbólico, todo era pasado por la estética y la narrativa. A mi me tocó una época muy mala,
Pastrana Borrero, Turbay Ayala, López Michelsen, Barco.

Carlos Gaviria, me parecía un tipo chévere y coherente. De los pensadores de hoy me gusta
Uprimny, es impresionante su forma de pensar, además de ser hincha de Santa Fe. Juan
Camilo Cárdenas el decano de economía de La Universidad de los Andes, también me
parece espectacular, es un tipo que piensa y es buen negociador. La decana de derecho
Catalina Botero, fue parte de la comisión de Derechos Humanos en libertad de expresión.

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Comentarios (1)

Henry Castro Gerardino

Ingeniero Civil

28 de Enero

140 Seguidores

Perdóneme pero casi todo es una parrillada de lugares comunes (el periodismo ...+ ver más

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