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Reseña Histórica de las Cooperativas en Honduras

El movimiento Cooperativo Hondureño, tiene su origen hace 45 años y su crecimiento se


ha venido relacionando con el grado de desarrollo del país.

En el desarrollo de las Cooperativas en Honduras se pueden distinguir dos etapas:

1. ETAPA DE DESARROLLO ESPONTANEO (HASTA 1950)

Esta etapa, abarca manifestaciones en su forma primitiva que han sido heredadas de las
culturas pre-hispánicas (Chortís, Lencas, etc) y formas de organización que surgieron por
impulsos espontáneos y bajo la inspiración gremialistas y mutua lista.

La forma más clara de este tipo de cooperación era la “Posoleada” que consistía en la
colaboración que toda la comunidad brindaba al vecino, que construiría el techo de su
vivienda, y éste se obligaba a atenderles, sirviéndole maíz revuelto con dulce (Posol).

De acuerdo con la información que se posee, la primera organización con lineamientos


cooperativistas, se estableció en Honduras en 1876 en la ciudad de Márcala. Se trata de un
organismo mutualista denominada “Sociedad de Ladinos” se creó entre familias
acomodadas de aquella época, que reunieron un capital de consideración para otorgar
préstamos a los miembros y a la comunidad en general al 2% de interés mensual. El objeto
de la organización era el de sostener la enseñanza primaria de la localidad con la renta
proveniente de los interés, dado que los Gobiernos de aquella época enfrascados en las
guerras civiles, no atendían adecuadamente los problemas de la educación nacional.

En 1930, se estableció la sociedad Cooperativa “El Obrero” en Nueva Ocotepeque, se trata


de un organismo de trabajadores que procuraba el mejoramiento de los obreros de aquella
ciudad por medio de diferentes actividades sociales, como en el caso anterior la naturaleza
de la organización era gremial por consiguiente de tipo mutualista.

En 1952, se estableció un experimento cooperativista en la Escuela Normal Rural del Eden.


En Comayagua, con fines educativos. Su propulsor el Profesor Herminio Fajardo, puso así
en contacto a los futuros maestros rurales del país, con una nueva idea para ayudar al
pueblo a salir del atraso. La obra consistió en el establecimiento de una Cooperativa para la
venta de artesanías producidas por los estudiantes; la experiencia duró 2 años y en 1953, el
ensayo se convirtió en una Cooperativa Escolar de Consumo.

Desde el punto de vista de la legislación se dieron algunas manifestaciones cuyo alcance e


intención fueron limitadas y por lo tanto no llegaron a formar un cuerpo jurídico consistente
que impulsara el desarrollo del Movimiento Cooperativo.

Ya en la constitución de 1924, se mencionaba la promoción de Cooperativas como una


función del Estado. En 1936, se decretó la primera “Ley de Sociedades Cooperativas” para
la venta de mercaderías a plazo, que no podía tener una aplicación de relieve puesto que ni
el Código Civil ni el de Comercio, entonces vigentes, contenía disposiciones para la
regulación y fomento de las Asociaciones Cooperativas.

Durante esta etapa, contribuyeron muy meritoriamente el Dr. Julián López Pineda,
fundador y Director del Periódico “El Día” y el maestro Agrónomo don Pompilio Ortega,
quienes con sus publicaciones y enseñanzas divulgaron la idea de la cooperación.

2. ETAPA DE IMPULSO ESTATAL

A partir de la década del 50, el Estado se hace cargo del impulso del Movimiento
Cooperativo.

En ésta etapa, nace verdaderamente el cooperativismo en Honduras y si bien el fenómeno


cooperativo y su implantación se deben a esfuerzos individuales, éstos esfuerzos se dieron
dentro de un marco institucional y recibieron un apoyo director del Estado, por lo tanto se
constituye en un factor determinante para el impulso y desarrollo del Movimiento
Cooperativo Nacional.
La persona que con su acción logró la mayor motivación e impulso inicial para la
organización y puesta en marcha de las Cooperativas de Honduras, fue el Dr. Jorge St.
Siengens, Economista Rumano que llegó al país contratado por el Gobierno de Honduras,
por recomendación de UNESCO, para organizar la facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad Nacional Autónoma de Honduras, de la cual fue Director y Catedrático
durante los primeros años.

El Dr. Jorge St. Siegens introduce el cooperativismo como materia optativa dentro del plan
de estudios de la carrera de Economía y él mismo dictó La cátedra. Esto ocurre en el año de
1951. Luego en 1952, la Junta Directiva del Banco Nacional de Fomento (BANAFOM)
crea la sección de Cooperativas por iniciativa del mismo St. Siegens, que al respecto recibió
el apoyo decidido y entusiasta del Presidente del Banco, Don Guillermo López Rodezno.

En 1952, el Gobierno de Honduras, aceptó tres becas ofrecidas por la Unión Panamericana,
para entrenar técnicamente en la Universidad de Puerto Rico, a tres hondureños interesados
en seguir la acción cooperativista. Estas personas seleccionadas por el Dr. St. Siegens, entre
los estudiantes de la cátedra que él impartía en la Universidad, fueron los señores: Peritos
Mercantiles, Ramiro Rodríguez Lanza, Marcial Solís H. y Eduardo Mendieta. Después de
seis meses de entrenamiento intensivo, regresaron al país y con ellos, el Banco Nacional de
Fomento creó la Sección de Cooperativa, que se haría cargo de desarrollar técnicamente la
organización de las primeras Asociaciones Agropecuarias, de consumo y de crédito,
actividad que dio inicio el primero de enero de 1953.

La creación de dicha sección, fue el resultado de gestiones realizadas por el Sr. St. Siegens
y del buen criterio de las autoridades de la institución.

Por razones personales el señor Mendieta, se separó del grupo y el señor Marcial Solís, fue
encargado de dirigir la sección de cooperativas.
Los tres hondureños becados, obtuvieron el grado académico de Especialistas en
Cooperativas, otorgado por la Universidad de Puerto Rico, para lo cual tuvieron que
elaborar en calidad de tesis, el proyecto para Asociaciones Cooperativas, que más adelante
en 1954, fue estudiado y aprobado como Ley del País por el Congreso Nacional.

En 1953, por iniciativa del profesor Raúl Zaldívar, Director de Educación Primaria, la
sección de cooperativas del Banco Nacional de Fomento (BANAFOM) impartió las
primeras conferencias sobre cooperativismo a maestros del país, en Tegucigalpa, San Pedro
Sula, Santa Bárbara, Santa Rosa de Copan y Ocotepeque, aprovechando los primeros
cursos de verano que para los mentores se realizaban en todo el territorio nacional.

La idea del profesor Zaldívar, era promover un amplio programa de cooperativas escolares
y para iniciarlo imprimió tres mil ejemplares de un folleto “Cooperativas Escolares”
elaborado por la sección de cooperativas. Sin embargo, los maestros, no respondieron
positivamente a estos esfuerzos.

El 4 de julio de 1953, la Sección de Cooperativas, dio sus primeros frutos concretos,


estableciendo la primera cooperativa de consumo, en el Barrio Belén de Comayagüela y el
mismo año, se establecieron dos más de consumo, dos de ahorro y crédito, una de
ganaderos y dos escolares.

La primera Cooperativa de Ahorro y Crédito, fue establecida por los empleados del Banco
Nacional de Fomento en septiembre de 1953, su promotor y primer presidente, fue Marcial
Solís, ésta cooperativa sirvió de base por sus experiencias para la creación del Movimiento
de Ahorro y Crédito, el más desarrollado de país.

Las solicitudes en demanda de asesoramiento enviada por grupos de personas de las


diversas clases sociales, llegaron continuamente al Banco tan pronto se hizo pública por la
prensa y la radio, la noticia de los rápidos y efectivos resultados de las cooperativas
organizadas.

Sería interesante, pero muy extenso, exponer los diferentes casos que se presentaron como
obstáculos o valladares contra el desarrollo inicial de la idea del cooperativismo, pero
bastará con mencionar que difundir la idea del cooperativismo fue problemático por lo que
implicaba una nueva forma de actuar y proceder en la vida económico social de Honduras.

En primer lugar, se debe mencionar como obstáculo las cuestiones políticas. Los que
tuvieron la tarea de llevar a cabo la idea del cooperativismo, tuvieron que recorrer el país en
condiciones difíciles por la carencia de vías de comunicación después de largas jornadas,
bajo el polvo o el lodo, en jeep, camión o a lomo de mula, solo para encontrarse muchas
veces con que no había reunión de los interesados, porque el comandante local, instigado
por dirigentes políticos los habían intimidado, haciéndoles creer que los promotores eran
“comunistas”. Muchos no podían concebir que hubiera personas desinteresadas en lo
particular y se dedicaran a expandir la idea del cooperativismo, como una nueva forma de
vida, que contribuyera en forma conjunta a satisfacer las necesidades básicas de la persona
humana.
Muchos promotores, fueron mal vistos y en algunas ocasiones amenazados y hasta
encarcelados, tal como es el caso de los Jesuitas, Reverendo Padre Juan Newell y el
Reverendo Francisco Ratherman.

Como dijimos anteriormente, en esta segunda etapa, fue el Estado que enarboló la bandera
de Cooperativismo, pero por razones de efervescencia política, en el período 1954 a 1956,
se vio debilitada la idea y falto apoyo Gubernamental para su difusión, porque el
cooperativismo, en su débil dimensión económico-social, rompió con las barreras políticas
e implementaba una nueva concepción de la sociedad bajo la idea de la ayuda mutua; sin
importar la raza, credos políticos y religiosos.

Otra etapa importante es la Legislativa, el impacto inicial favorable acusado en la opinión


pública por la sección de Cooperativas del Banco Nacional de Fomento, alentó
sensiblemente la demanda de los servicios de la misma e hizo insuficiente el personal
existente para atender todas las solicitudes de asistencia técnica y además, pronto se hizo
evidente la necesidad de revestir el Organismo de alguna autoridad para promover,
coordinar y supervisar a las Cooperativas nacientes para evitarles dificultades y abusos que
se pudieron cometer con ellas o ellas pudieran poner en práctica, pero especialmente
necesitaba el organismo promotor, una mayor independencia técnica y flexibilidad
funcional para llevar a cabo su programa. Por otra parte, a las Cooperativas les hacía falta
un estatuto legal que respaldara su personalidad jurídica genuina y especial.

En marzo de 1954, por iniciativa personal de los respectivos funcionarios y empleados de la


División Técnica y de la Sección de Cooperativas del Banco Nacional de Fomento, se
visitó a varios diputados para conseguir su apoyo y se obtuvo que cinco de ellos
presentaron al Congreso Nacional, un Proyecto de Ley de Asociaciones Cooperativas, el
que había sido elaborado con la correspondiente exposición de motivos, ellos fueron:
Manuel Luna Mejía, Miguel Villamil Luna, Manuel de Jesús Fajardo, Abel Fonseca Flores
y Joaquín Palma Hoyuela. El Congreso Nacional, nombró una comisión para que
dictaminara, cuyo informe fue favorable a la Ley.

Es interesante destacar tres aspectos importantes de la Acción Legislativa; 1) La iniciativa


de Ley no partió del Poder Ejecutivo.

Esto tuvo origen en el hecho que el Ministerio de Hacienda de la época, no pudo ser
convencido de la importancia del Cooperativismo, lo que obligó a Guillermo López
Rodezno, Dr. Jorge St. Siegens, Ramiro Rodríguez Lanza, y a Marcial Solís D’Acosta, a
buscar a los diputados antes citados; López Rodezno, Presidente del Banco, había sido
diputado y tenía magníficas relaciones; 2) La Corte Suprema de Justicia, emitió un
dictamen favorable, dadas las implicaciones jurídicas del Proyecto, que reformaba el
Código de Comercio, en relativo corto tiempo; 3) el proyecto fue aprobado sin
modificaciones por unanimidad, el último día de sesiones del Congreso en ese período.

La Ley no mereció objeción de nadie, pese a su publicidad de Ley, lo que se atribuye a la


ignorancia sobre la materia, sobre todo de los sectores mercantiles, quienes más adelante
quisieron reformar y hasta derogar la Ley; pretextando estar “sufriendo perjuicios
económicos”
El proyecto fue aprobado por Decreto No. 158 del 13 de marzo de 1954, además de regular
la organización y funcionamiento de las cooperativas, contempla la creación de la
Dirección de Fomento Cooperativo como organismo Semi-autónomo, con fondos propios y
temporalmente adscrito al Banco Nacional de Fomento. En 1956, la Dirección de Fomento
Cooperativo (DIFOCCOP) elaboraron un proyecto de Reglamento de la Ley de
Asociaciones Cooperativas, que fue aprobado íntegramente o el Gobierno de la República
en junio de ese mismo año.

En 1987 a instancia de líderes Cooperativistas nacionales, el Congreso de la República,


emite el Decreto número 65/87, de fecha 30 de abril, publicado en el Diario Oficial “La
Gaceta” con el número 25228 el día de su publicación. La Ley de cooperativas de Honduras
por Acuerdo Número 191/88 del 30 de abril de 1988, fecha en que entró en vigencia. Estos
instrumentos jurídicos están vigentes hasta la fecha, aunque no satisface las aspiraciones de
muchos dirigentes nacionales, otra etapa importante fue la del Desarrollo Federativo en el
campo cooperativo en todo Latinoamérica, a partir de la reunión de Punta del Este y de los
esfuerzos por una política integrada, marcados por la estrategia de la Alianza para el
Progreso.

La política integrativa externa al movimiento se realizó principalmente en los subsectores


agropecuarios y el de ahorro y crédito que tuviera un enorme impulso auspiciado por la
A.I.D. mediante Convenio con CUNA INTERNACIONAL Y ACDI (PROGRAMA PARA
EL DESARROLLO INTERNACIONAL DE COOPERATIVAS AGRICOLAS), también
participaron en este esfuerzo por el desarrollo del Movimiento Cooperativo, el Instituto
Nacional Agrario (INFA), la Iglesia Católica, el Ministerio de Trabajo y naturalmente, la
propia dirigencia cooperativista.

En esta etapa se constituyen las siguientes federaciones:

• 30 de septiembre de 1963 - FEDERACION DE COOPERATIVAS DE VIVIENDA


(FEHCOVIL).

• 25 de marzo de 1966 -FEDERACION DE NACIONAL DE COOPERATIVAS DE


TRANSPORTE (FENACOTRAL)

• 3 de abril de 1966 - FEDERACION DE ASOCIACIONES COOPERATIVAS DE


AHORRO Y CREDITO DE HONDURAS (FACACH)

• 3 de septiembre de 1966 -FEDERACION HONDUREÑA DE COOPERATIVAS


CAFETALERAS (FEHCOCAL)

• 11 de diciembre de 1969 - FEDERACION DE COOPERATIVAS AGROPECUARIAS


DE HONDURAS (FECOAGROH)

• 1974 - FEDERACION DE COOPERATIVAS DE LA REFORMA AGRARIA


(FECORAH)
• FEDERACION HONDUREÑA DE COOPERATIVAS AGROFORESTARES
(FEHCAFOR)

• En 1975 FEDERACION HONDUREÑA DE COOPERTIVAS DE TRANSPORTE DE


CARGA (FEHCOTRAL)

• En 1976 - LA PREFEDERACION DE COOPERATIVAS INDUSTRIALES (FEHCIL)

• En 1974 - CONFEDERACION HONDUREÑA DE COOPERATIVAS (C.H.C.)

• De noviembre de 1974 - Se creó el INSTITUTO DE INVESTIGACION Y FORMACION


COOPERATIVISTA (IFC).

Posteriormente, se integran La Asociación de Productores de Café (AHPROCAFE) y La


Alianza de Campesinos Nacionales (ACAN).