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MEDITACIONES

DEL G L O R IO S O

DOCTOR DE L A IGLESIA

S A N AGUSTIN.
Traducido del Latín en Castellano

Por e l P. P e d ro de R ib a d e n e y ra ,
de la extinguida Compañía
llamada de Jesús .

CO N L IC E N C IA :

E n Madridten la Imprenta de Blas


Román. A ñ o d e 1^ 8 0 .

Se hallará en su Imprenta ^ P la ­
zuela de Santa Catalina de los
Donados.
TABLA
EE LOS C A P IT U L O S
de las Meditaciones del glo­
rioso Doctor de la Iglesia
San Agustín.

A P. í. Invocación á Dios
C todo Poderoso, para la re­
formación dt las costumbres, y
de la vida. Pag. i .
Cap Acusase el hombre, y ala*
ba la misericordia de Dios. 5.
Cap.\\\. Quexase el hombre, que
por su desobediencia no es oido
del Señor. 10.
Cap. [V. D el temor del Juez. 14.
Cap. V". Invoca el Padre por el
Hijo. 1 8.
Cap. VI. Representa el hombre al
* PadrelaPasiondesuHijo. 22.
Cap. V il. Confiesa el hombre, que
él
él es la causa.de la Pasión del
Señor. 26.
Capí VIII. Representa el hombre
al Padre Eterno la Pasión de,
su benditísimo H ijo , para que
le perdone. 32.
Cap. IX. Oración para invocar la
gracia delEspiritu Santo. 39.
Cap. X. Oración del hombre que
siente humildemente de sí. 42.
£ap. XI. Oración á la Santísima
Trinidad. 43.
Cap. XII. Oración para alabar
á Dios todo poderoso, y á su-
Divina Magestad. ibi.
Cap. XIII. Como el Padre E ter­
no se dignó socorrer al gene*
ro humano 5 y de la Encarna­
ción del Verbo Eterno, y de
las gracias que le debemos
por ello. 4'r.
Cap. XIV. D e la confianza que
de-
debe tener el alma en nuestro
Señor Jesu-Cbristo , y en su
."Pasión. 5 1.
Cap. XV. De la inmensa cari-
dad con qué el Padre Eterno
amó alLinage humano. 55.
Ca p. X VI. De las dos naturalezas
que hay en Christo, con la una
de las quales tiene misericor­
dia de nosotros, y con la otra
ruega por nosotros. 60.
Cap. XVII. D e las gracias que
debe dar el hombre á Dios por
el beneficio de la Redención. 6 5.
Cap. XVIII. Oración devotísima á
Christo nuestro Señor. 70.
Cap.XIX. L a diferencia que hay
entre la Sabiduría, que es la
Casa de D ios, y entre la S a ­
biduría Divina. 76 .
Cap. XX. Oración en que pide el
hombre, que la Casa de Dios
rué-
'niegue por el. 62.
Cap. XXI. De quantás miserias
está llena esta vida. 8 s.
Cap. XXII. L a felicidad de la -vi­
da que el Señor tiene apare­
jada para los que le aman. 87.
Cap. XXIII. D e la felicidad del
alma que sale de este mundo
' para el Cielo. 9 1.
Cap. X X IV .Oración para pedir á
todos los Santos que nos socor­
ran en nuestros peligros. 93.
Cap. XXV. Los deseos que tiene
el alma santa de la Celestial
Jerusalen. 96.
Cap. XXVI. Canto óHymno de la
Gloria del Paraíso, que com­
puso el Cardenal Pedro D a -
miaño, sacado de los dichos de
San Agustín. 102.
Cap. XX VIL Las alabanzas que
dá el alma áDios contemplan -
do
do su soberana Magestad. i oj\
Cap. XXVIII. Q ué cosa sea ver,
y ten<¡r en cierta manera á
Dios, y lo que habernos de sen -
tir de él. 112.
Cap. XXIX. Oración en que se
explican algunas propiedades
de Dios. 114.
Cap. XXX. D e la Unidad de
Dios en la Esencia y de la T r i­
nidad en las Personas. 1 2 1 .
Cap. XXXI. Oración á la Santí­
sima Trinidad. 1 1 ? 7.
Cap. XXXII. Que Dios es ver­
dadera,yfelicisimaVida. 1 29.
Cap. X X X llI. La alabanza, con
que alaban á Dios ios Angeles^
y los hombres. 1 3 2.
Cap. XXXIV. Quexase el hom­
bre, porque no se compunge en
la contemplación de Dios, con­
siderando,que los Angeles tiem­
blan
" blan en su acatamiento. 140.
Cap. X X X V . Oración para mo­
ver el corazon á devocion y
amor de Dios. 144.
C ap.X X X V I.Oración devotísima
en alabanza de Dios. 154 ;
Cap. XXXVII. Oración para p e '
• dir á Dios la compunción y do­
lor de nuestros pecados. 164.
Cap. XXXVIII. Oración para el
•' tiempo de la tribulación.
Cap. XXXIX. Oración devota al
• Hijo de Dios, ijrg.
Cáp.X L.Oración muy devota. 18 8
Cap. X L l.Oración muy devota de
la Pasión del Señor. ly jr.
MEDITACIONES
DEL GLORIOSO

DOCTOR DE LA IG L E S IA

S A N AGUSTI N.

C a p ít u l o P r im e r o .

Invocación á Dios todo poder osot


para la reformación de las
costumbres , y de la :
vida.

Enor , Dios mío , dadme gra­


S cia para que mi corazón OS
desee , deseando ós busque , bus-
A can-
a Meditaciones
cando os halle , hallando os ame
amandoos , no recayga en los ma­
les , de que una vez me habéis li­
brado. Dad , Señor Dios mió ? á
mi corazon arrepentimiento de mis
pecados; á mi espíritu contrición;
fuente de lágrimas á mis ojos ; y
á mis manos el don de la limos­
na , y liberalidad. Rey mió, apa­
gad en mí los apetitos sensuales
de la carne, y encended el fuego
de vuestro amor. Redentor mío,
apartad de mí el espíritu de sober­
bia , y concededme el tesoro de
vuestra humildad, Salvador mió,
desechad de mí el furor de la ira,
y armadme con el escudo de la pa­
ciencia. Criador mió , desarraygad
de mi alma el desabrimiento del
rencor v y plantad en ella la dul­
zura de la mansedumbre. Conce­
dedme , Padre clementísimo , una
Fe sola , una Esperanza firme , una
Caridad continua. Gobernador mió,
desnudad de mí la vanidad 5 la irtr
coas-*
de San Agustín. 3
constancia , el derramamiento del
corazon , la desenvoltura de la len­
gua , la altivez de los o jos, la glo­
tonería, la infamia de mi proxi-
mo , el pecado grave de la detrac­
ción : libradme de la comezon de
la curiosidad , de la codicia de las
riquezas , del deseo del mandar,
del apetito de la gloria vana , de
la falsa hypocresia , de la lisonja
ponzoñosa , del menosprecio de los
pobres , y cjel mal tratamiento de
los que poco pueden : mitigad el
ardor de la avaricia , limpiad el
orin de la envidia , y matad en
mi alma la muerte de qualquiera
desacato, é injuria vuestra : cer­
cenad , y cortad en m í, Hacedor
mió , toda temeridad , maldad, per­
tinacia , inquietud , ociosidad , so­
ñolencia , pereza , obscuridad de
la mente 9 ceguedad del corazon,
obstinación de mi sentido , aspere­
za de costumbres , inobediencia á
lo bueno , repugnancia á los conse-
A a josj
4 Meditaciones
jos , desenfrenamiento de la len-
gua. No sea yo para con ios po­
bres duro , ni violento para con
los flacos , ni calumnioso para con
los inocentes , descuidado para con
mis subditos , severo para con los
de mi casa , para con mis fami­
liares atrevido , y para con mis
proximos insufrible. Dios mió , mi­
sericordia mía , yo os suplico por
vuestro dilectísimo , y amantisimo
Hijo , y Señor mió , que me deis
gracia , para que yo me exercite
en las obras de misericordia , y
de piedad , que me compadezca
de los afligidos , enseñe á los er­
rados , socorra á los miserables,
ayude á los pobres r consuele a los
desconsolados , dé la mano á los
caídos , favor á los menestero­
sos , alegría á los tristes , liber­
tada rá> mis deudores ; perdone á
ios que me ofenden , ame á los que
me aborrecen , vuelva bien por
mal j no menosprecie á nadie r
de San Agustín. 5
no honre á todos , imite á los bue-
nos r guárdeme de los malos , abrar-
ce las virtudes , deseche los vicios,
tenga paciencia^ en las cosas ad­
versas , y en las prósperas tem^
planza , ponga freno á mi boca,
huelle la tierra , y. anhele para e l
Cielo. -

CAPITU LO II.

xA cúsüse el hombre , y alaba ¡a


misericordia de Dios. ; '
Uchas cosas , Hacedor mid,
M os he suplicado , y ningu­
na he >merecido. Yx> confieso , Se­
ñor (¡ay; dolor!) yo confieso , que
no solamente no ■ merezco los do­
nes que ¡ pido , mas que merezco
extraordinarios tormentos } pero con
todo eso me dan animo los Publí­
canos , las Mugeres pecadoras , y
los Ladrones , 4 los quales Vos
librasteis en un momento de las
A 3 uñas
6 Meditaciones
unas del león infernal , y cómo
buen Pastor los acogisteis en vues­
tro seno. Porque Vos , Señor , qu&
sois Criador de todas las cosas,
aunque en todas vuestras obras
sois maravilloso 9 os mostráis en
l a s : obras de clemencia, y piedad;
y por eso , hablando de Vos mis­
mo , dixisteis por un vuestro sier­
vo : Las misericordias del Señor
sobrepujan todas sus obras ; y lo
<jue dixisteis de todo vuestro Pue­
blo , creemos que también Jo di­
xisteis de cada uno de nosotros:
No apartaré de él mi misericor­
dia ; porque no despreciáis á na­
die , á nadie desecháis , á nadie
aborrecéis , sino al que por estar
íu era de sí os aborrece ; y no so­
lamente herís con ira al que lo
merece , pero á los mismos peca­
dores repartis vuestros dones,
quando dexan de pecar, Dios mío,
fortaleza 9 y salud mia , y refu­
gio mió ? yo desventurado , y mi-
de San Agustín. jr
serabley yo-, yo soy el que os he
ofendido , yo el que delante de
Vuestro acatamiento he pecado, e l
que os ha enojado , y merecido
vuestra ira : pequé , y tuvisteis
paciencia ; falté , y todavía me
esperáis : si me arrepiento , me
perdonáis ; si vuelvo á Vos , me:
admitís ; y aun si tardo, me aguar-,
dais. Llamais al descaminado , con­
vidáis al rebelde , esperáis al fio-
xo , abrazais al penitente , ense­
báis al ignorante , regalaís al des­
consolado , levantais al caído , re­
paráis al perdido ^ dais al que os
pide , os dexais hallar de el que
os busca , y abris al que os lia-
ma. ¡O Señor Dios , y mi salud,
no sé que don me pueda escusar,
ni sé qué pueda responder ; no ha­
llo refugio sino en Vos , ni me
puedo esconder de Vos ! Enseñas-
teisme el camino para vivir bien,
disteisme conocimiento para andar
por él , amenazasteisme con el In-
A 4. fier-
8 Me difaetones? >
fierro , y prometisteisme_ la bierw
aventuranza : Pues , ó Padre de
las misericordias , y Dios, de toda*
consolacion , atravesad mis carnes
con vuestro santo temor , para que
temiendo yo , no cayga en; Jo que
Vos me amenazais ; y dadme la.
alegría de vuestro rostro , para
que amandoos yo , alcance Jo que;
Vos me prometisteis. Fortaleza.'
mía , Señor mió , defensa mía , Dios
mió , refugio; mió , y libertador
mió , inspiradme Jo que tengo de
pensar de V o s , enseñadme con que
palabras os he de llamar y dadme
obras con que os pueda agradar*
Bien sé , Señor , dos cosas : la una
con que os aplacáis ; y la otra
que no menospreciáis ; pues el es­
píritu atribulado os es sacrificio,
y aceptais el corazon contrito , y
humillado., Enriquecedme , Dios
jnio , y ayudador mió , con estos
vuestros dones , con estas armas
armadme contra el enemigo , y
apa-
de San Agustín. 9
apagad las llamas de mis vicios
con vuestro r e fr e s c o .■y templad
toda-s Jas . pasiones, de mis vanos
deseos con este rocío celestial. Cprv?
cededme , Señor , y virtud de mi
salud %?y- de mi vida , que no sea
yo de aquellos , que á tiempo
creen ¿ y al tiempo .de la tenta-
ciori á¿:sfallecen. Hacedme seto-
bra'*err él dia de la -batalla y
sed mi esperanzaren él día de la
aflicción , y mi salud en el tiem­
po 'de la tribulaciori. -He ^aqui, S$-
fiorv-luz mía y salud mia , yo he
pedi'dp *lo que he menester , y de­
clarado lo que temo * mas la con-^
ciencia,-me ; remuerde y el secreto
de mi corazon me > , reprehende ; y
para lo que el amor me anima, el
temor me desanima ; el zelo me
incita-vy el miedo me detiene , vues­
tra! .piedad infinita me esfuerza,
y mis obras me acobardan : vues­
tra benignidad , y clemencia me
dilata ? y recrea , mas mi maldad
lo Meditaciones
Itie aprieta , y aflige, y la memo-»
ría de mis vicios detiene el ímpe-*
tu del animo presuntuoso , y atre*
vido.

C A P I T U L O III.

Qttexase el hombre , que por


su desobediencia no es¡ oido
del Señor*

E ro ¿con qué cara pide gracia e t


que es digno de aborrecimien­
to ? Y el que merece castigo, ¿ có­
mo se atreve á pedir la. gloría?
Exaspera al Juez el deiinqüente,
que en lugar de dar satisfacción
por su delito , quiere ser honrado
con premios ; y no poco ofende al
R e y , e l que estando condena­
d o al suplicio , suplica que le ba­
g a las mercedes que desmerece} y
por mas amoroso que sea el padre,
siente mucho , y tiene por descome­
de San Agustín. 11
dido á su hijo , si despues de haber­
le sido desobediente , é injuriadole,
le pide la herencia antes de haber
llorado su culpa , y pedidole per-
don. Pues ¡ó Padre mió benignísi­
mo , quántas , y quán graves son
mis culpas! ¡He merecido la muer­
te , y pido vida! ¡He enojado í
mi R ey , y sin vergüenza pido fa­
vores! ¡He despreciado al Juez,
y quiero que me sea Abogado! ¡Por
mi soberbia no he querido oir á
mi Padre , y presumo ha de ser mi
Tutor! ¡A y triste de m í, que tar­
de vengo! ¡ A y desventurado de'mf,
que poca priesa me doy , y como
aun despues de herido no busco
el remedio! Obligado era quando
estaba sano , á guardarme de las
heridas : descuídeme en huir el cuer*
po al golpe , y ahora me espanta
la m uerte, que está á la puerta*
He añadido heridas á heridas , por­
que he añadido pecados á pecados;
las señales de las heridas pasadas
he
xa Meditaciones •
he refrescado y amontonado tas mal^
dades antiguas con ios pecados pre­
sentes ; y las llagas , que la pia­
dosa mano del Medico Soberano^
iiabia sanado , por mi loco desvarío
las he renovado, y estando ya enco-:
nadas , y cubiertas , han vuelto á:
manar podre , y reverdecer * por^
que ha sido tan -grande mi mal­
dad ■ y nuevo desagradecimiento*
que he extinguido la misericordia
que conmigo habiades usado. Por­
que escrito está , Señor , que en
qualquiera hora que pecare el jus­
to y todas sus justicias se pondrán»
en olvido ; y si la justicia del
justo se olvida quando peca , ¿qué
se hará de la penitencia del peca­
dor , q u e.n o cesa de pecar? ¡O
quántas veces, como perro , volví
á lamer lo que habia vomitado , y
á revolearme , como puerco , en el
cieno de mis culpas! ¿Quántos han
sido los ignorantes á quien ensené
á pecar? ¿Quántos los que inducir
dos
de San Agustín. 13
dos por mí , ’ pecaron por su vo­
luntad? ¿Á quántos , que no que­
rían pecar , hice fuerza? ¿A quán­
tos , que me convidaban á consen­
tir? ¿A quántos armé lazos para
que se enredasen ? ¿ A quántos fui
tropiezo para que cayesen? Y para
cometerlo sin horror , procuré po­
nerlo en' olvido ; y no es maravi­
lla que la memoria me atormente
de lo que no tuve espanto de come­
ter. Pero Vos que sois justo Juez,
y teneis notados los pecados de
cada uno para castigarlos 9 habéis
considerado mis caminos , y con­
tado todos mis pasos , habéis calla­
do , habeisme siempre sufrido , y
tenido paciencia : mas desdichado
de mí , si á la postre habláredes y
-diéredes gritos , como muger gue
-está de parto*

GA-
*4 Meditaciones .
CAPITULO IV.
D e l temor del Jue%*

Eñor, ,
Dios inmenso y miseri­
S cordioso sobre toda nuestra
maldad , bien conozco . que algún
dia os habéis de manifestar , y
vendrá tiempo en que hablaréis;
quando delante de Vos arderá el
fuego , y la tempestad furiosa os
cercará , y llamaréis al Cielo y á la
tierra por testigos , para juzgar á
vuestro Pueblo , y delante de tan­
ta infinidad de gentes se descubri­
rán todas mis maldades 7 y á tan­
tos millares de Angeles estarán to­
dos mis pecados patentes y mani­
fiestos , no solamente mis obras , sino
también mis palabras , y pensamien-
tos* Pobre , y desnudo estaré de-r
lante de tantos Jueces ? quántos han
sido los que fueron delante de mí
con su buen ejemplo ; y de tantos
seré reprehendido ? quántos fueron
- los
de San Agustín. 15
los que irte enseñaron á vivir bien;
y con tantos testigos seré conven­
cido , quantos fueron los que coa
sus saludables palabras me amones­
taron , y con sus santas obras me
provocaron á su imitación. Señor
mío , no tengo que decir , ni sé qué
responder : ya me parece que me
hallo en aquel estrecho y cruel
peligro , y que la conciencia me
remuerde, y el secreto de mi cora-
zon me atormenta , la codicia me
angustia , la soberbia me acusa,
la envidia me consume , la con­
cupiscencia me abrasa 5 la injuria
me persigue , la gula me derriba,
la embriaguez me vence , la detrac­
ción me lastima , la ambición me
arrebata , el robo me reprehende,
la discordia me desasosiega , la ira
me turba';, la liviandad me disuelve,
la floxedad me entorpece , la h y -
pocre&ía me engaña , Ja lisonja me
trastorna , el favor me levanta , y
la calumnia me aflige. Estos son,
ó
i6 Meditaciones
6 Libertador mío > estos son los vi­
cios con quien he vivido desde que
nací , á estos me he entregado , y
á estos he sido leal : los mismos
estudios que yo tanto he amado,
me condenan y me reprehenden las
mismas cosas que yo he alabado.
Estos son los amigos á quien yo
he procurado alabar y agradar;
estos los maestros á quien he pro­
curado obedecer , y estos los seño­
res á quien he servido estos los
consejeros á quien he creído , los
vecinos con quien he morado , y
los domésticos y familiares de mi ca­
sa de quienes me he dexado llevar.
jO Rey mió , y Dios mío , como se
dilata este mi destierro y peregri­
nación! jO triste de mí , que he mo­
rado con los moradores1 de Cedar,
*y de las tinieblas! Porque si el
Santo Rey David se quexaba y de­
cía que su peregrinación se habia
dilatado mucho ; ¿con quánta mas
razón me podré yo quexar 3; y de-
de San A gustín. 17
clr , que la mía se ha dilatado
muy mucho ? O Dios mío , y mi es­
peranza , en cuyo acatamiento no
hay hombre viviente que se pue­
da justificar ; porque ¿ quién hay
que sea justo , si Vos no le juz­
gáis con clemencia y piedad ? Y
si con vuestra misericordia no pre­
venís al impío, ¿qué cosa habrá que
le pueda hacer pío ? Yo creo por
cierto , ó salud mia , lo que he oí­
do , que vuestra benignidad me
convida á penitencia ; y las pala*
bras dulcísimas de vuestra suavísi­
ma boca suenan en mis o íd o s: Nin­
guno puede venir á m í, si mí Padre
que me ha enviado , no le traxere*
Por tanto , pues me habéis.preveni­
do y enseñado con estas vuestras
palabras , con el mayor ahinco de
mi alma , y con los mas entraña­
bles suspiros de mi córazon ; yo
os suplico , ó Padre todo podero­
so , que con vuestro U nigénito, y
dileétisímo Hijo ? y tambieu suplí-
B co
18 Meditaciones
co á Vos hijo benditísimo , qiie
con el Espiritu Santo consolador de
las almas , me lleveis , y me tray-
gais , para que arrebatado de la
suavisima fragancia de vuestros un­
güentos y dones divinos , corra dul­
cemente ácia Vos.

C A P I T U L O V.

Invoca al Padre por el Hijo.


O os invoco, Dios mío ; yo os
invoco 5 pues estáis pronto pa­
ra acudir á todos los que os invo­
can en verdad. Vos sois la verdad,
enseñadme por vuestra clemencia:
ya os suplico, verdad santa , ense­
ñadme á invocaros en verdad; por­
que yo no sé como lo tengo de ha­
c e r , y deseo ser enseñado de Vos;
y asi , humildemente os ru< go,
que me enseñeis, ¡ó verdad eterna!
porque el saber sin Vos es insi­
piencia ? y el saber á Vos es per-
feo
de San Agustín. 19
feéta sabiduría. Ensenadme , ¡ó Sa­
biduría Divina ! enseñadme vuestra
L e y , que aquel será bienaventu­
rado , que fuere doctrinado y en­
señado de ella por V o s : deseo in­
vocaros , mas deseo invocaros en
verdad. ¿Qué cosa es invocar esta
verdad á la verdad, sino invocar
en el Hijo al Padre ? Pues , ó Pa­
dre Santo , vuestra palabra es la
verdad , y el principio de todas
vuestras palabras es la verdad.
Aquel es principio de vuestras pala­
bras , que en el principio era V er­
bo. En este principio ad oro, y re­
verencio á Vos , que sois sumo prin­
cipio : en este Verbo , y verdad
invoco á V o s , perfeftisima verdad,
para que en él , que con Vos es
una misma verdad , me enseñeis,
y endereceis en la verdad. ¿ Qué
cosa puede haber mas dulce para
el Padre , que invocarle en nom­
bre de su Unigénito , y moverle á
piedad coa la recordación de su
Ba H¿~
20 Meditaciones
Hijo , y mitigar la ira del R ey
con la representación de su queri­
do ? De esta manera se suelen li­
brar de las cárceles los facinerosos,
y soltarse los presos, y los conde­
nados escaparse de la muerte , y
aun alcanzar nuevas gracias , y
nuevos favores de los Principes
enojados , por solo ponerles delan­
te el amor de sus hijos. Asi los escla­
vos , quando ofenden á sus señores,
alcanzan perdón de sus culpas por
intercesión de sus dulces hijos. Pues,
ó Padre benignísimo , y todo po­
deroso , por la caridad eterna de
vuestro Hijo asimismo todo pode­
roso , os pido , y suplico , que me
libréis de la cárcel en que estoy,
para que pueda magnificar vuestro
santo Nombre. Desatad las prisio­
nes de mis pecados , borrad la sen­
tencia de muerte , que por ellos me­
r e z c o , por la intercesión dé vues­
tro Hijo querido que está asentan­
do á vuestra diestra* Perqué .¿. qué
otro
de San Agustín. si
otro medianero tomaré para con
Vos , Tsino al que es propiciación,
y rescate de todos nuestros peca­
dos , é intercede continuamente por
nos? Este es , Señor , nuestro abo­
gado delante de Vos ; este es el
Sumo Pontifice , que no tiene ne­
cesidad de ser limpiado con age-
na sangre , porque resplandece ba­
ñado con la suya. Esta es la Hos­
tia sarita , a Vos agradable y per­
fecta , ofrecida y aceptada en olor
de suavidad. Este es el Cordero sin
mancilla , que no habló quando le
trasquilaban ; que abofeteado , es­
cupido , y afrentado , no abrió su
boca ; y ño habiendo cometido pe­
cado , llevó sobre sí nuestros pe­
cados, y con sus dolores sanó nues­
tras dolencias.
32 Meditaciones

CAPITULO VI.

"Representa el hombre al Padre


la Pasión de su Hijo.

M , ,
irad Padre piadoso a vues*
tro piadosísimo Hijo , ator­
mentado con tanta impiedad por
mí en la Cruz : mirad , Rey cle­
mentísimo , al que padece , y acor­
daos benignamente por quien pade­
ce. ¿ Por ventura no es este Señor
aquel inocentísimo Hijo , que Vos
entregasteis á la muerte para re­
dimir al siervo desagradecido? ¿ N o
es este aquel Autor de la vida , que
fue llevado como oveja mansa a l
matadero , y siéndoos obediente
hasta la C r u z , no rehusó padecer
un genero de muerte cruelísima , y
afrentosa? A c o rd á o slo Divino dis­
pensador de nuestra salud , que
con ser este Señor el que Vos de
vues-
de San Agustín. 23
vuestra substancia engendrasteis,
quisisteis que se vistiese de la fla­
queza de mi carne. Verdaderamen­
te, Señor, que esta es vuestra divini­
dad , vestida de la librea de mi hu­
manidad ; la qual en el madero san­
to pagó , mediante la carne que
había tomado, el triste castigo que
yo merecía. Poned los ojos de vues­
tra Magestad , Señor , sobre esta
obra de inefable piedad. Mirad á
vuestro amorosísimo H ijo , estirado
y descoyuntado por mí en la C ruz.
Mirad sus manos inocentes que
destilan sangre preciosa , y por
ellas perdonad las maldades que
las mias han cometido. Parad mien­
tras aquel Pecho desnudo , y atra­
vesado con la lanza cruel , y re­
novadme con la sagrada fuente
que de él creo haber salido. Por
aquellos sacratísimos Pies, que siem­
pre anduvieron á grandes pasos
por los caminos de vuestra santa
L e y 5 los quales veis traspasados
B 4 con
¡24 Meditaciones
con duros clavos , os pido que en-*
dereceis los míos para que aborrez­
can los caminos torcidos , y anden
siempre por las sendas de la ver­
dad. O Rey de los Santos , por este
Santo de los Santos , por este Re­
dentor mió , yo os suplico , que
me hagais correr por el camino de
vuestros Mandamientos , paf“a que
y o sea uno con él en el espíritu,
pues él no tuvo asco de vestir­
se de mi carne. ¿ Por ventura no
miráis , ó Padre piadosísimo, la
Cabeza descaecida de vuestro dul­
císimo Hijo ? ¿Y la cerviz mas blan­
ca que la n ieve, inclinada y caí­
da con la presencia de la muerte?
Mirad , Señor , mirad, Criador be­
nignísimo , la humanidad de vues­
tro amado Hijo , y tened miseri­
cordia de la flaqueza , y miseria
de esta vuestra pobre criatura:
mirad como está blanqueando su
pecho desnudo , como bermejea su
sangriento Costado , como están
es-
de San Agustín. 35
estiradas sus secas entrañas , como
está obscurecía da la hermosura de
sus ojos , y amarilla la color de
su Rostro Real ; y como están sus
Brazos rendidos , colgadas sus
Piernas mas blancas que el alabas­
tro , y como riegan sus Pies atra­
vesados los arroyos de Sangre D ivi­
na. Contemplad, ó. Padre gloriosí­
simo , los miembros quebrantados
de este Señor , y acordaos que so­
mos de barro. Considerad la pena
de este Dios hombre que criasteis:
mirad la Pasión del Redentor, y
perdonad el pecado del redimido.
Aqueste es , Señor mió , el he­
rido de Vos por los pecados de
vuestro Pueblo , siendo vuestro
querido, en quien siempre os agra­
dasteis. Aqueste es el p u ro , el ino­
cente sin culpa , y sin engaño,
tratado como reo 3 y culpado.
a6 'Meditaciones

CAPITULO VII.

Confiesa el hombre, que él es


la causa de la Pasión del
Señor.

* UE culpa cometiste , ó dul­


císimo Mancebo , para ser
condenado ? ¿ Qué hiciste
para ser tan mal tratado? ¿Qué pe-
cado fue el tuyo? ¿Qué delito? ¿Q ué
causa la de tu m uerte, y conde-,
nación? Yo , yo soy la llaga de tu
dolor , yo soy la culpa de tu pe­
na , yo el merecedor de tu tormen­
to , yo la ocasion de tan grande
venganza. jO maravillosa senten­
cia! ¡O inefable dispensación de es­
te mysterio escondido! Peca el in­
justo , y el justo escastigado ; fal­
ta el culpado , y es azotado el ino­
cente } ofende el impío , y el pió
es condenado ; lo que merece el
ma-
de San Agustín. ájr
Ríalo padece el bueno , y la deu-
da de el esclavo paga el Señor,
y por la culpa del hombre mue­
re Dios. jO Hijo de Dios v iv o !
¿á qué abismo descendió vuestra
humildad? ¿Dónde llegó vuestra
caridad ? ¿ Dónde vuestra pie­
dad , vuestra benignidad , vuestro
amor , y vuestra compasion? Yo fui
el malo , y Vos sois castigado ; yo
cometi el pecado , y Vos pagais
la pena ; yo soy el ladrón , y Vos
sois puesto á question de tormen­
to * yo el soberbio , y Vos el hu*
millado ; yo el vano , y Vos el aba­
tido ; yo el inobediente , y V os
pagais la culpa de mi desobedien­
cia * yo me sujeté á la gula 5 y V os
ayunais por mí. E l árbol vedado
me llevó al deleite ilícito , y á Vos
la perfecta caridad os puso en la
Cruz. Yo me entregué á mi mal
gusto , y Vos os entregasteis al
tormento : yo me recreo en el man-
jar i y Vos estáis cosido con un
ma-
28 Meditaciones
madero 5 yo me regalo con los de-
ley tés , y Vos sois lastimado con-
los duros clavos ; yo gusto la dul­
zura de la manzana , y Vos la amar­
gura de la hiel. A mi Eva con la ri­
sa me acaricia, y de Vos Maria llo­
rando se compadece : y en fin , ó
R ey de la Gloria , por mi impie­
dad se conoce mejor vuestra pie­
dad , . y por mi injusticia se des­
cubre mas vuestra justicia. Pues,
ó R ey mió , y Dios mió , ¿con
qué podré yo pagaros todos estos
dones , que de viiestra bendita ma-,
no he recibido? ¿Puede por ven­
tura el corazon humano hallar co­
sa digna de tales mercedes, ó in­
ventar con todo su ingenio cosa
que corresponda á vuestra infini­
ta benignidad? No puede , Señor,
la criatura empinarse , ó levantar­
se tanto , que venga á satisfacer¿
y dar justa recompensa por los
beneficios que recibe del Criador;
aunque en esta vuestra tan gran­
de,
de San Agustín; st#
jae', y tan admirable disposición,
-ó Jesús benditísimo , mi flaqueza
en algo os puede satisfacer , quan-
do mi alma alumbrada y compun­
gida con vuestra visitación , cru­
cifica su carne con todos los vi­
cios , y apetitos desordenados ; por­
que quando recibe esta merced de
Vos , comienza á compadecerse de
V os 9 y á entender , que Vos os
dignasteis morir por mi pecado,
y con esta viétoria del hombre in­
terior , guiandola Vos , se vá ar­
mando , y disponiendo para al­
canzar la palma exterior * y ren­
didos , y sujetados los enemigos
espirituales , toma fuerza , y se
alienta para poner el cuerpo al
cuchillo por vuestro amor * y en-
-tonces , aunque la criatura sea fla­
ca y frágil por su naturaleza , fa­
vorecida , y esforzada con vues­
tr a gracia y corresponde , en la ma­
nera que puede , á la grandeza
de su ¿.Criador;v.,Esta es , ó buen
Je-
go Meditaciones
Jesú s, vuestra celestial medicina,
este el estimulo de vuestro amor*
Yo os suplico humildemente , Se­
ñor , por aquellas vuestras mise­
ricordias antiguas , que sanéis mis
llagas , y tne concedáis gracia , pa­
ra que habiendo yo desechado el
mortal veneno de la serpiente in­
fernal , me sea restituida aquella
antigua salud que Vos me ganas­
teis con vuestra Sangre ; y gus­
tando la dulzura de vuestra sua­
vidad y menosprecie con todo mi
afeélo ? los deleytes blandos, del
mundo , y por Vos no tema sus
espantos vanos ; y acordándome
de aquella eterna , y gloriosa no­
bleza , no haga caso de esta va­
nidad breve , y momentánea. Nin­
guna cosa sin Vos sea dulce pa­
ra mí ^ ninguna me agrade , nin­
guna me sea preciosa , d hermo­
sa. Todas, las cosas sin V os me
sean enojosas., y viles \ seame mo­
lesto lo que es contrario ¿ vues­
tra
de San Agustín. 31
tra santa voluntad ; y lo que es
conforme á ella , agradable , y de­
seable. E l gozo sin Vos me sea
.pena , y la pena por Vos me sea
refrigerio , y vuestra memoria ali­
vio y consuelo : las lagrimas sean
mi pan , y mi sustento de dia , y
de noche , investigando , y medi­
tando vuestra santa L e y , y las
palabras de vuestra boca , mas pre^
ciosas que todo el oro , y toda la
plata del mundo. El, obedeceros
me sea amable , y aborrecible el
resistir á vuestros mandamientos.
Yo os suplico 5 esperanza mia , por
vuestra infinita piedad , que per­
donéis mi impiedad , y malicia*
Abrid mis oídos á vuestros Man­
damientos , y por vuestro santo
Nombre no dexeis caer mi cora­
zon, en palabras de malicia , ni
quando hubiere pecado , que es­
cuse su maldad. Y asimismo os su­
plico r por aquella vuestra admi­
rable humildad 5 que no permitáis
que
32 Meditaciones
:que mis pies tropiecen , y éaygáft
en la profundidad peligrosa de ia
soberbia , ni qüe la mano , y ■
bra­
zo dei pecador me mueva , y sa­
que de mi constancia y seguridad.

CAPITULO VIII.
'Representa el hombre al Pa~
dre Eterno la Pasión de su ben­
ditísimo Hijo , para que
¿e perdone.

E aqui \ Dios todo poderoso,


y Padre de mi Señor J;su-
Christo , que os he ofrecido todo
lo que yo he podido hallar mas pre­
cioso , y de mayor estima , y humil­
demente os lo he presentado. Nin­
guna cosa me he dexado 9 ríi ten­
go que añadir • porque todo mi
caudal , y toda mi esperanzó ois
he ofrecido. Yo os he enviado á
vuestro dilectísimo Hijo ,: para que
sea abogado por mí 3 y a l; íesjíaii-
dor
de San Agustín. 33
áót de vuestra gloria , y figura
de vuestra substancia , promedia­
dor entre V o s , y mí : heos en­
viado por intercesor á aquel por
quien espero alcanzar perdón : he
enviado al Verbo , que Vos en­
viasteis al mundo por mí 5 y os he
representado la Pasión , que él
por mí padeció. Creo que Vos en­
viasteis á vuestro Hijo Dios , pa­
ra que vestido de mi humanidad
se dignase padecer bofetadas , pri­
siones , baldones y escarnios , y
morir clavado , y herido en una
Cruz, Esta santa Humanidad es la
que despues de haber sido fati­
gada con los llantos de la niñez,
y envuelta en viles pañales , y
afligida con los sudores de la ju ­
ventud , atenuada con ayunos , atri­
bulada con vigilias , cansada con
varios caminos , rasgada con azo­
tes , y despedazada con tormentos,
vino á morir ; y al fin , vestida
de la gloria de la resurrección ? fue
C le-
34 Meditaciones
levantada sobre todos los Coros
de los Ángeles 3 y colocada en el
Trono de vuestra altísima M ages-
tad. Esta humanidad, Señor , es
la que amansa vuestra ira ^ y la
que nos reparte vuestras misericor-í-
días. Mirad j piadoso Dios , al Hijo
que engendrasteis , y al esclavo que
redimisteis : mirad aquí al hacedor,
y no menosprecieis á sü hechura:
abrazad al Pastor , y no desecheis
á la oveja * que él traxo acuestas
en suá hombros* Este es aquel fi­
delísimo Pastor 9 que con muchos
y varios trabajos buscó á la oveja
descarriada i que por las altas bre­
ñas , y cumbres de ; los montes ^ y
honduras de los valles andaba per­
dida t, el que hallándola yá pa^-
ciendo ^ y por* el largo destierro
desfalleciendo , baxando con el es­
fuerzo áp su caridad los hombros,
la , levantó del abismo de la con­
fusión en que estaba ^ y cogiendo^
la con , sus piadosos brazos , la lle­

de San Agustín. 35
vó al aprisco de las otras noven­
ta y nueve ovejas. He aqui R ey,
y Señor mió , he aqui el buen
Pastor , que os trae lo que Vos
le encomendasteis. E l 'tom ó por
vuestra obediencia á su cargo sal­
var al hombre , y os le ofrece lim­
pio , y sin mancilla ; y la obra de
vuestras manos , que estaba tan
apartada de Vos , os la restituye,
y como Pastor manso , y amoro­
so , recobra , y vuelve al rebaño
la oveja que había, robado ; ei la­
drón. Ha ¡ presentado delante de
vuestro- acátamiento al esclavo que
por su propia conciencia era fu­
gitivo , para que el .que por sí
mereció la pena , por este Señor
merezca perdón ; y el que por sus
culpas temia el Infierno , por la
gracia de él espere la Bienaventu­
ranza. Bien puedo yo > >ó Padre Sand­
i o , por mí mismo ofenderos , mas no
puedo por mí mismo desenojaros; pe­
ro vuestro dilectísimo H ijo , y Dios
C 2 mió*
g6 Meditaciones
mió , ha querido ser mi ayudador*
y vestirse de mi humanidad pa-
jra curar mi enfermedad , y para
que de donde había nacido la cul*
j>a > alli se hallase el remedio ; y
estando sentado á vuestra diestra,
os amansase 5 y me reconciliase,
mostrándoos que es carne _de mi
carne 4 y huesos de mis huesos,
y de una misma naturaleza con­
migo. Esta es toda mi esperanza,
y toda mi confianza : Si Vos , Se*
ñor r me despreciáis (como es justo)
por mi maldad , miradme con mi­
sericordia ? por la caridad de vues­
tro amado Hijo. En el Hijo ha­
llaréis 9 porque perdoneis al escla­
vo , el Sacramento de su - carne:
E l os mueva á perdonar la cul­
pa de mi carne, Quando vieredes
abiertas .las Llagas de vuestro ben­
ditísimo Hijo ■ , estén cerradas ( y o
os suplico) y cubiertas con ellas
mis maldades ; y quando miráredes
la sangre colorada a que mana de
aquel
de San Agustín. gf
aquel precioso Costado , lavad con
ella las manchas , y fealdades de
mi corrupción. Y pues la carne os
provocó á saña , la carne os mue­
va á misericordia 5 para que asi
como la carne me engañó , y en­
lazó en la culpa , asi la carne me
libre de ejla ? y me alcance per*
don ■ porque por mucho que sea
lo que desmerece mi culpa , mu­
cho mas es Jo que merece la mi-*
sericordia de mi Redentor , y no
hay comparación de mi maldad á
su bondad : pues lo que va de Dios
al hombre 9 eso va de la bondad
de Dios á la maldad del hombre,
en calidad y cantidad. ¿Qué cul­
pa tan grave pudo jamas come-*
ter el hombre , que no la sobre­
pujase la Redención del Hijo de
Dios hecho Hombre? ¿Qué sober­
bia puede haber tan luciferina , que
no se derribe con la humildad de
este Señor? ¿Qué imperio , y seño-*
íio tan grande pudo tener la muer*
C 3 ' t * s
38 Meditaciones
te , que no sea destruido con el
suplicio de la Cruz? Cierto 5 Se­
ñor Dios mío , que si con justo peso
se pesasen de una parte todos los
delitos de el hombre pecador , y
de otra la gracia de el Reden­
tor , que habrá mas distancia de
ésta á aquellos ? que hay de Orien­
te á Poniente , y de lo mas alto
de el Cielo á lo mas profundo de
el Infierno. Por tanto , Dios mio5
y bien mió , humildemente os su-'
plico , que por los trabajos y me-
recimientos inmensos de este vues­
tro dilectísimo Hijo , me soltéis
mis culpas ; y por su piedad per­
donéis mi impiedad r por su inocen­
cia mi malicia , y por su manse*
dumbre mi terribilidad. L a humil­
dad' de este santo Cordero venza
mi soberbia , su paciencia mi im4
paciencia s u . benignidad mi [du­
reza , su obediencia mi desobe*
diencia , y aquella su '■quietud y
sosiego componga mi alma desa>
de San Agustín, 39
sosegada ; aquella dulzura entra­
ñable agote mi amargura , aquella
suavidad ablande la aspereza de mi
ira , y aquella caridad inmensa
dome y sujete este mi rebelde co-*
razón,

CAPITULO IX,

Oración para invocar la gra~


cia del Espíritu
Santo*

Amor Divino , y comunica­


ción santa del Eterno Pa­
dre , y de su Hijo benditísirño. E s­
píritu todo poderoso , y consola­
dor clementísimo de todos los afli­
gidos , penetrad con vuestra vir­
tud lo mas íntimo de mis entra­
ñas , y con vuestra clarísima luz
alumbrad mi tenebroso , y ofusca­
do corazon ; regadle , que está se4-
¿o j con el riego de vuestra gra-
C A cía,
4o Meditaciones
cia , para que fructifique : Herid­
le con Jas saetas de vuestro amor,
y abrasadle con vuestras saluda-
bles llamas , para que ocupado y
encendido todo lo mas íntimo de
mi alma , y de mi cuerpo con vues^
tro fuego se derrita , y transfor­
me en Vos. Beba yo de aquel rio
caudaloso de vuestra dulzura , pa­
ra que dé de mano á todos los gusr
tos venenosos de este mundo. Juz­
gad mi causa , y apartadme de la
gente no santa , y enseñadme á ha­
cer vuestra voluntad , pues sois mi
Dios. Bien sé , que consagráis el
alma en que Vos habitais , en Tem­
plo , y morada del Padre , y del
Hijo : y por tanto es bienaventu­
rado el que os tiene por huespede
porque juntamente el Padre , y eí
Hijo moran con él. Venid ya , ve^
nid benignísimo consolador del al­
ma afligida , y defensor , y ayu­
dador cierto , y oportuno en la tri­
bulación, Venid santificador de los
pe-
. D e San Agustín. 41
pecadores 9 Medico * de los enfer­
mos , fortaleza de los flacos , es­
fuerzo de los caídos , Maestro de
los humildes, espanto de los sober­
bios , Padre piadoso de los huér­
fanos , Juez justo de las viudas,
remedio de los pobres , alivio de
los cansados. Venid norte de los que
navegan , y puerto seguro de los
que han dado al través. V enid , Se­
ñor , venid á mi alma , Vos que
sois única esperanza de todos los
que viven , y verdadera vida de
todos los que mueren. V en id , San­
tísimo Espíritu , venid , y apiadaos
de m í, conformad mi espíritu , y
pequenez con vuestra grandeza:
sustentad mi flaqueza con vuestro
brazo poderoso , para que yo os
sirva , y os agrade por Jesu-Chris-
to mi Salvador , el qual vive , y
reyna en vuestra unidad con el Pa­
dre , en los siglos de los siglos*

CA-
4^ M editaciones

CAPITULO X.

Oración del hombre que siente


humildemente de s í

O sé , Señor , yo Jo sé , y lo
confieso $ que no merezco que
me améis ; pero también sé cierto*
que Vos mereceis que yo os ame.
Yo no merezco serviros , pero Vos
mereceis4 que todas las criaturas
os sirvan. Dadme pues de Jo que
Vos mereceis , y perderé yo lo que
desmerezco ; de indigno me ha­
réis dignp de serviros. Concededme
vuestro Espíritu , para que confor­
me á vuestra voluntad yo cese de
pecar , y pueda serviros como de­
bo : Dadme gracia , para que de tal
manera enderece , rija , y acabe mi
v id a , que duerma en paz, y descanse
en Vos : Dadme tal fin, que la muer­
te me sea sueño -con reposo , reposo
seguro 5 y seguridad eterna. Amen#
CA-
de San Agustín. 43
CAPITULO XI.

Oración á la Santísima T ri­


nidad.

G N todo el corazon , y con la


boca os confesamos , alaba­
mos , y bendecimos á Vos Dios Pa­
dre que sois ingénito , y á Vos Hijo
unigénito j y á Vos Espíritu Santo
consolador, que sois una individua
Trinidad , á la qual sea toda gloria
en los siglos de los siglos. Amen.

CAPITULO X II.

Oración para alabar á Dios todo


poderoso , y á su Divina ,
Magestad.

Sarita T rin id a d , una virtud,


O é indivisa Magestad , Dios
nuestro 9 Dios todo poderoso ; yo
el
44 Meditaciones
el mas vil de vuestros siervos , y
el mas pequeño miembro de vues­
tra Iglesia , os alabo , y bendigo
con sacrificio de debida alabanza,
por el saber , y poder que os ha­
béis dignado dar á este gusanillo;
y porque no tengo otros dones
exteriores que ofreceros , ofrezco
con grande voluntad y alegria mis
deseos interiores, y el sacrificio de
Fe no fingida , y de conciencia pu­
r a , que por vuestra misericordia de
V os he recibido. Yo pues, ó R ey
del C ie lo , y de la tierra , de todo
mi corazon creo , y confieso , que
sois mi D io s , Padre , Hijo , y Es­
píritu Santo 9 trino en las Personas,
y uno en la substancia , Dios ver­
dadero , todo poderoso , una sim­
ple , incorporal , invisible , é limi­
tada naturaleza , que ni tiene so­
bre sí ni debaxo de sí cosa ma­
yor , ni igual ; pero en todas las
maneras es perfecta sin deformi­
dad , grande sin cantidad ? buena
de San Agustín• 43
sin calidad , eterna sin tiempo,
vida sin muerte , fuerte sin fla­
queza , verdad sin mentira , pre­
sente sin ocupar lugar , y presen­
te en todo lugar ; que hinche to­
das las cosas sin extensión , y en
todos los lugares se halla sin con-
tradicion , y mueve todas las cosas
sin moverse , y está dentro de ellas,
y no fixo , y las crió todas sin te­
ner en ellas alguna necesidad, y las
rige sin trabajo , y sin tener prin­
cipio las da á todas principio , y
sin mudarse las muda. V o s , Señor,
sois en la grandeza infinito , en la
virtud todo poderoso , en la bon­
dad sumo , en la sabiduría inesti­
mable , en los consejos terrible, en
los juicios justo , en los pensamien­
tos secretísimo , en las palabras ver­
dadero , en las obras Santo, en la
misericordia copiosísimo 5 para con
los pecadores pacientísimo, para con
los penitentes piísim o, siempre el
tnismo, eterno, y sempiterno bien; in-
mor-
46 Meditaciones
mortal , é inconmutable , que ni lo
ancho os dilata , ni lo angosto os es­
trecha , ni lugar alguno os aprie­
ta , ni la voluntad os muda , ni la
necesidad os aflige , ni las cosas
tristes os entristecen , ni las alegres
Os alegran , ni el olvido os quita,
ni la memoria os añade, ni las cqsas
pasadas pasan delante de Vos , ni
las advenideras suceden ? á quien el
origen no da principio , ni el tiem­
po progreso , ni el acaecimiento fin,
sino que antes de todos los siglos,
y en los siglos , y por todos los si­
glos vivis para, siempre , y teneis
alabanza perpetua , gloria eterna,
poder infinit.o r honra singular , R ey-
jno sempiterno , é Imperio sin fin,
por in fin ito s.i é indefatigables , y
sempiternos siglos de los siglos.
Amen.
de San Agustín . 4^

CAPITULO XIII.

Como el Padre Eterno se dignó


socorrer al genero humano 5 y
de la Encarnación del Verbo
E terno , y de las gracias
que le debemos
por ello.

Asta a q u i, Dios m ío , que tam­


H bién conocéis, y escudriñáis
mi corazon , he confesado la om­
nipotencia de vuestra Magestad , y
1^ Magestad de vuestra omnipo­
tencia : mas ahora quiero alabaros
p or la manera que habéis tenido
en socorrer al linage humano en
el fin de los siglos, y confesar con
la boca delante de vuestro acata­
miento , para ser salvo , lo que con
el corazon creo para ser justo. D e
V o s , Dios P a d r e , solo , nun,:a se
lee que hayais sido enviado * y de
vues-
48 Meditaciones
vuestro Hijo escribe el Apóstol es­
tas palabras : Quando vino el cum­
plimiento del tiempo , envió Dios
á su H ijo ; dicien d o: E n v ió , bien
claro da á entender , que vino en-
v i a d o , y vino al mundo quando na­
ció de la bienaventurada siempre
V irg en M aría ; y en nuestra carne
apareció hombre verd a d e ro , y per­
fecto. Pero ¿ qué quiere decir lo
que el señalado de los E vangelis­
tas escribe que estaba en el mun­
do , y que el mundo fue hecho por
é l ; sino darnos á entender , que fue
enviado por la humanidad , adon­
de siempre estuvo , y está presen­
te por la D ivinidad ? Yo con todo
el corazon creo esta misión ; y con
la lengua confieso , que es obra de
la Santísima Trinidad* ¿Cóm o nos
amasteis , ó Padre b u en o, y Santo?
¿Hasta dónde se estendió vuestra
dilección , pues no perdonasteis á
vuestro propio Hijo , sino que le
entregasteis á la muerte por n o-
de San Agustín . 49
sotros im píos, y pecadores ? E l
os fue obediente hasta la muerte,
y muerte de C ru z , y rasgó la
obligación de mis pecados , y la
enclavó en la C r u z , y crucificó
juntamente en ella el p eca d o , y
con su muerte mató la m u erte: E l
solo entre los muertos fue libre,
y tuvo potestad de morir quando
quiso , y de resucitar quando qui­
so por nosotros: y así fue victi­
ma , y vencedor ; y porque fue
v ic tim a , fue vencedor. Fue por
nosotros Sacerdote , y Sacrificio,
y por eso Sacerdote, porque fue
Sacrificio. Con mucha razón por
cierto tengo yo grande esperanza,
que sanaréis V o s , Señor , todas
mis dolencias por la intercesión
de aquel que está sentado á vues­
tra diestra , é intercede por nos.
Grandes s o n , Señor, y muchos mis
males , porque el Principe de este
mundo tiene gran parte en mí ( yo
lo sé , y lo confieso ) pero yo os
D su -
gt» Meditaciones
suplico por aquel Redentor nues­
t r o , que está sentado á vuestra
diestra , que me libréis , pues es­
te mal Príncipe y capital enemi­
go nuestro no pudo hallar cosa
suya en este Señor. Por aquel me
justificad , que no hizo p ecad o , ni
en su boca se halló m alicia, ni en­
gaño, Por este Señor que es nues­
tra Cabeza , en el qual no hubo
m ancilla, sanad este miembro suyo,
aunque pequeño , y enferm o., li­
bradme ( y o os lo suplico) de todos
mis pecados,, v ic io s , c u lp a s , y
n egligen cias: enriqueced mi alma
de las santas, virtudes , adornadla
con loables costumbres, y por vues­
tro santo Nombre dadme gracia,
para que me conforme con vues­
tra santa voluntad , y persevere
. en obras que os sean agradables
hasta el fin.

CA-
de San Agustín. 51

CAPITULO XIV.

D e la \confianza que debe tener


el alma en nuestro Señor Jesu±
Christo , y en su Pasión .

iera yo * Señor , desesr


considerando mis inu-
merables pecados , y faltas infi­
n it a s , si vuestro. Verbo , y D ios
Eterno no se vistiera de carne
por m í, y conversara entre no­
sotros. Pero y a nQ me atrevo 4
desesperar : porque sjL siendo no­
sotros vuestros enem igos, nos re­
conciliasteis por la muerte de vues­
tro Hijo , con mas razón puedo
confiar , que despues *de habernos
perdonado , por el mismo H ijo
nos salvaréis : porque toda mi es­
peranza ^ mi seguridad y y confian­
za , está fu n d a d a . en aquella pre­
ciosa Sangre que él derrajnó por
Da no-
§2 'Meditaciones
n o so tro s, y por nuestra salud. E n
este Señor respiro , y confiado en
é l , deseo llegar á V os , no por
la justicia que yo tengo , sino
por la de vuestro Hijo bendito
Jesu-Christo , nuestro Señor. Por
tanto , clementísimo , y benigní­
simo amador de los hombres , que
por Jesu-C hristo vuestro Hijo , y
nuestro Señor ,■ siendo nosotros
por nuestras culpas perdidos , nos
librasteis , y redimisteis , y o os
hago infinitas gracias, y de lo mas
intimo de mis entrañas os ofrezco
sacrificio de alabanza por aquel
inefable amor , con el qual mo­
vid o de sola vuestra inmensa bon­
dad os habéis dignado amar á es­
tos vuestros miserables , é indig­
nos siervos ; y enviasteis de vues­
tro seno 5 y pecho paternal á
la plaza de este mundo á este
"Vuestro Unigénito Hijo , para que
salvase á nosotros los pecadores,
y hijos de perdición. Y o os hago
g ra -
de San Agustin. 53
g r a c ia s, Señor , por su santa En­
carnación , y Nacimiento , y por
su gloriosa M adre , de la qual se
dignó tomar carne por nosotros,
y por nuestra salud ; de tal ma­
nera , que asi como es Dios ver­
dadero de Dios verdadero , asi
sea hombre verdadero nacido de
verdadera muger. Y o os hago gra­
cias por su Pasión , y por su C ru z,
por su Muerte , y por su Resur­
re cció n , por su subida á los Cie­
los , y por la g lo r ia , y magestad
que tuvisteis sentándole á . vues­
tra diestra. Porque quarenta dias
despues de su. Resurrección , su­
bió sobre todos los C ie lo s , vién­
dolo sus Discípulos/, y sentado á
vuestra diestra derramó el E spí­
ritu .Santo sobre, aquellos que ha­
bía adoptado por hijos , como
lo había prometido. Y o os hago
gracias por aquel sacratísimo der­
ramamiento de su Sangre preciosa,
con la qual fuimos redimidos 5 y
D? pox
£4 Meditaciones *
por aquel sacrosanto, y- D ivino
mysterio dé sü Cuerpo , y San­
gre , con el qual cada día-'en la
Sarita Iglesia somos apacentados , y
embriagados , lavados , y santifi*.
cados 5 y hechos particioneros <de
vuestra - suma D ivinidad. 'Yo os
lia gó g r a c ia s ’ por* a q'uel 1a a d mi ra -
b le , é inefable caridad con la qual
nos am asteis, y salvasteis por me­
dió de vuestro rúnico r y amado
H ijo x porque én tanto grado amas­
teis al m u n d o, que le disteis á
vu estro Unigénito Hijo ^¡parra <}üe
todos los que> creyeren en él tío pe­
rezcan , ¡sino alcaÜceíi -la^ida^ete^-
na ; y lá -viáa eteffíá- fes , que-ok
¡conozcamos 'á -Vofc'Dios verdadera,
y á Jesu-Chri&fo; que nos disteis',
p o r una 'F é - t f é t f t a ^ y po^reoobráí
dignas ’de esta 'Fei ' - , ->r-
de San Agustín. 55

CAPITULO XV.

D e la inmensa caridad con que


el Padre Eterno amó el
linage humano*

¡ / ~ \ Piedad inmensa! ¡ó inestima-*


V ^ / ble ca rid a d ,. que entregas­
teis á la muerte ai Hijo por librar,
al esclavo! Dios se hizo hombre,
para que el hombre pefdidO; fuese
libre de la tyranía de los demonios;
lo qual puso en execucion el- be­
nignísimo amador de los hombres
Vtíestro Hijo , y nuestro, Dios^por-j
que nos amó con entrañas d e- tan?»
ta piedad, que nb se contentói qqrj
tomar c a r n e , y hacerse hombre en
el Vientre virginal de nuestra Ser
ñ o r a , mas aun. quiso sufK r el tor­
mento ignominioso: de la C r u z , der*-
ramando su Sangre por nosotros,-:y
por niiestra salud. V in o Dios vivo ,
D 4 mo-
56 Meditaciones
m orido de su propia clemencia , é
inestimable bondad, vino á buscar,
y saívar lo que habla perecido; bus­
có Ja oveja perdida , y traxola so­
bre sus hombros al rebaño de las
noventa y nueve, como piadoso Se-
fior , y cuidadoso Pastor. ¡O cari­
dad! ¡O piedad infinita! Quién jamás
o y ó tal? ¿Quién no queda atóni­
to, considerando esas entrañas tan
abiertas de m isericordia? ¿Quién no
se m aravilla ? ¿Q uién no sale fuera
de sí de jubilo y alegría , por esta
caridad inestimable con que nos
amasteis ? Enviasteis á vuestro H i­
jo en semejanza de carne de peca­
d o , para que del pecado condenase
a l pecado , y para que incorpora­
dos nosotros en é l , fuesemos jus­
tificados ante vuestro acatamiento;
porque él es el verdadero Cordero
sin m ancilla, que muriendo destru­
y ó nuestra m u erte, y resucitando
reparó nuestra vida. ¿Pero qué po­
demos nosotros, Señor ? hacer en
de San Agustín. gjr
recompensa de tantos y tan gran­
des beneficios? ¿Q ué alabanzas os
podemos dar? ¿Q ué hacimiento de
gracias ofrecer? Aunque tuviésemos
toda la sabiduría , y poder de los
Angeles bienaventurados , no po­
dremos satisfacer á la milésima par­
te de lo que debemos á tanta pie­
dad , y bondad. Si todos los miem­
bros de nuestro cuerpo se convir­
tiesen en le n g u a s, no podrian loa­
ros , ni magnificaros dignamente,
pues vuestra inestimable caridad
sobrepuja toda nuestra facultad y
sentido 5 porque vuestro Hijo , y
Señor nuestro no se vistió de la na­
turaleza A n gélica, sino de la nues­
tra , descendiendo de Abraham se­
mejante á nosotros , aunque dese­
mejante en la macula del pecado,
Y tomando la naturaleza humana,
y glorificándola con la estola de
la inm ortalidad, y de su santa R e­
surrección, la subió sobre todos los
C ie lo s , y la colocó en el trono de
sí 8 Meditaciones
gloria á vuestra diestra , para que
todos los Coros de los Angeles la,
alaben, las Dominaciones la adoren,
y todas las V irtudes , los Q ueru­
bines , y Serafines reverencien á
D ios Hombre ensalzado sobre sí.
Esta es toda mi esperanza , y to­
do mi remedio ; porque en J e -
su-Christo nuestro S eñ o r, que es
nuestra Cabeza , tengo yo mi par­
te , y en él está mi carne , y san­
gre ; pues donde reyna mi Cabeza*
allí reyno y o ; donde mi carne está
glorificada , alli conozco yo estar
giprificado ; donde es señora , a lli
participo yo de señorío y y ;aunque
soy pecador, no desconfío'de la par­
ticipación de esta gracia y aun­
que los pecados ponen entredicho
entre mí , y esta gloria , pero la
substancia de. mi. naturaleza me ani*
ma ? y aunque mis pecados me cier­
ran la p u e rta , pero la comunica?
cion que Dios -tiene conmigo me
la a b r e ; porque no es Dios tan ri-
gu-
de San Agustín. 59
guroso, que no se acuerde de] hom­
b r e , , y de aquella naturaleza que
unió consigo ; antes es manso , y
benigno este Dios mío , y mi Señor,
y ama su ca rn e , y sus miembros,
y sus entrañas en nuestro dulcí­
simo , benignísimo , y clementísi­
mo Señor Jesu-Christo , en el qual
resucitam os, y subimos ya sobre la
alteza de los C ielos, y estamos sen­
tados sobre todos los Coros de los
Angeles. E l es nuestra carne , que
nos am a, tenemos* eñ él’ Ja prerro­
g ativa de nuestra sangre', porqué
somos, sus miembros , ; y ; -su carné,
y él es nuestra Cabeza , del qual
resulta', y^ se compone todo este
cuerpo; asi como está escrito: hue­
so de mis^ huesos , y carne de mi
caírie: y :dos serán en una’ carne, y
tjinguíío-’janlás tuvo aborrecimien­
to a sü^cárñe ^ sino la ama y rega­
la . Aqueste es' aquel gr'áú mysterio
de ‘C hristo , y; de sú Iglesia , qué
nos p rédica San Pablo.
CA-
6o Meditaciones

CAPITULO XVI.

D e las dos naturalezas que hay


en Christo , con la una de las
quales tiene misericordia de
nosotros , y con la otra
ruega por nosotros.

O os hago gracias , S eñ o r, y
D ios mió , con mi lengua, coa
mi corazon , y , con toda la m ayor
fuerza de mi alma , por todas vues­
tras m isericordias, y por aquellas
entrañas de piedad con que os ha­
béis dignado socorrer m aravillosa­
mente á nosotros perdidos, por
medio de vuestro H ijo , Salvador,
y Redentor nuestro, que murió por
nuestros pecados , y resucitó para
nuestra justificación , y ahora vive
para siempre, y está sentado á vues­
tra diestra, y ruega por nos * y jun­
tamente con, :Vps tiene misericordia
de
de San Agustín. 61
de nos ; porque él es Dios de V os
Padre 5 coeterno , y consustancial
en todo á V o s, y asi nos puede sal­
var , y dar vida perdurable. Mas
en quanto hombre es menor que
V o s , y como tal le habéis dado
todo el poderío en el C ielo y en
la tierra , para que al nombre de
Jesús se arrodillen todas las po­
testades del C ielo , de la tierra,
y del infierno ; y todas las len­
guas confiesen , que nuestro Señor
Jesu-Christo está en la G loria sen­
tado á vuestra diestra. V o s , Señor,
le habéis hecho Juez de los vivos,
y de los muertos ;p o r q u e V os no
juzgáis á n a d ie , mas todo el ju icio
habéis dado á vuestro Hijo , en
cu yo divino pecho están encerra­
dos todos los tesoros de la cien­
cia , y sabiduría. E l es el testigo,
y el J u e z ; J u e z , y te s tig o , á
quien no se esconde , ni se puede
esconder ninguna conciencia peca^
dora ¿ porque todas las cosas le son
62 . Meditaciones
manifiestas , y desnudas delante de
sus ojos: , él es el que habiendo
sido juzgado injustamente , ju zgará
á todo el mundo con justicia , y
con verdad. Por tanto , -Dios mió,
y misericordia mia , de lo mas
intimo d e ; mi corazon bendigo , y
glorifico vuestro santo Nombre pa­
ra siem pre, por: aquella inenar­
ra b le ;, y admirable unión de la
D ivin id ad y Humanidad en una
P erso n a , la qual es tan estrecha,
que no es una Persona D io s , y
otra el hombre , sino una misma
Persona es D ios y Hombre , y
H om bre y Dios ; porque , aun­
que por vuestra admirable bondad
el V erbo Eterno se dignó tomar
nuestra c a r n e , no por eso se a lt e ­
raron las dos; naturalezas , ni se
mudaron, en su substancia, ni a l
M ysterio de la Santísima Trinidad
se añadió la quarta Persona ; porr
que la naturaleza del V erbo E ter­
no , y la del hombre no se con-
fun-
de San Agustín. 63
fundieron , ni se mezclaron , sino
fueron unidas en una persona , pa­
ra que nuestra naturaleza llegase
á D iv in a , y lo que nunca habia
sido , mediante esta unión , per­
maneciese , y fuese una misma cosa
con la que eternamente tuvo ser.
¡O admirable M ysterio ! ¡ O inefa­
ble unión! ¡ O m aravillosa, y ama­
ble benignidad de la D ivina miseri­
cordia! N o fuimos dignos de ser
siervos, y somos hechos hijos de
D ios , herederos de D io s , y here­
deros juntamente con Christo. ¿De
dónde á nosotros tanto bien? ¿Quién
nos levantó á tanta grandeza , y
gloria ? Pero ruegoos , ó Dios Pa­
dre clem entísimo, por esta vuestra
inestimable piedad , bondad , y ca ­
ridad , que nos hagais dignos de
las m u ch as, y grandes promesas
de este mismo Hijo vuestro , y
Señor nuestro Jesu-Christo, Man­
dad á vuestra virtud , y poned
en execucion , y en perfección las
64 . Meditaciones
obras que en nosotros habéis co­
menzado 9 para que merezcamos
alcanzar aquella abundancia de
vuestra gracia , y piedad. Dadnos
vuestro Espíritu Santo consolador,
para que entendamos , merezca­
mos , y reverenciemos con honra
debida aqueste gran M ysterio de
p ie d a d , que en nuestra carne se
m anifestó, y por el Espíritu San­
to fue justificado 9 apareció á los
Angeles , fue predicado á los G en ­
tiles , creído en el m undo, y co­
locado en la G lo ria celestial.
de San Agustín. 6g

C A P IT U L O XVII.

D e las gracias que debe dar


el hombre á Dios por el
beneficio de la R e­
dención.

quán grande es nuestra deu­


da , Señor , y Dios nuestro*
pues habernos sido redimidos con
tan alto precio , y rescatados con
tan celestial don , y favorecidos
con tan glorioso beneficio! ¡O quán-
to os debiéramos tem er, amar , ben­
decir , l o a r , h o n ra r, y glorificar,
pues asi nos amasteis , nos salvas­
teis , nos santificasteis , y ensalzas­
teis ; porque á V os os debemos to ­
do lo que somos , lo que podemos,
lo que vivimos , y lo que sabemos!
j>Quién hay que tenga cosa que no
seá vuestra? Por tanto , Señor D ios
nuestro ? que sois fuente origin al
E «i*
66 Meditaciones .
de todo lo bueno , por V os mismo,
y por -vuestro santo N om b re, dad­
nos g r a c ia , para que os sirvamos
con vuestros mismos dones y bie­
nes , y de veras os agradezcam os,
y cada día os ofrezcamos el debi­
do sacrificio de -alabanza por tan­
tos y tan inmensos beneficios , co­
mo de vuestra misericordia hemos
.recibido ; porque no podemos serr
viros , ni agradaros , sino con vues­
tros mismos dones , pues qualquier
dadiva santa , y qualquier don per­
fecto viene de arriba , y se deriva
de aquel Padre de las lumbres , en
el qual no hay mudanza , variedad,
ni claridad sucesiva. ¡O Señor1, y
D ios nuestro , D ios piadoso , Dios
bueno $ Dios todo poderoso,, Dios
inefable , y de naturaleza infinita,
D io s instituidor de todas las, cosas,
y Padre de nuestro Señor Jesu-
C h risto! que enviasteis á este rpis-
mo dilectísimo Hijo, vuestro , y d u t
císimo Señor nuestro , del seno
ter~
de San Agustín. 6¿r
ternal de vuestras entrañas para
provecho nuestro , y para que re­
cibiendo nuestra vida nos diese la
s,uya ; y siendo Dios perfecto por
la eterna generación de V os su Pa­
dre , fuese perfecto Hombre por el
nacimiento temporal de su purísi­
ma M adre : siendo uno el mismo
Christo , perfecto Dios , y perfecto
Hombre ,, eterno , y te m p o r a lm o r ­
tal , é inmortal ,■criador , y criado,
fu e r te , y flaco , vencedor , y ven­
cido , mantenedor universal, y man­
tenido ., Pastor , y oveja , muerto
temporalmente y. vivo para siem­
pre con V os. Este;, Señor , es el
que .prometió á todos los que le
aman., el. derecho de Ciudadanos
del C ielo , y dixo. á sus D iscípu­
los T od o lo que pidieredes al P a­
dre ep. mi nombre os . lo dará. P,ues
por este Sumo Sacerdote , verda­
dero P on tífice, y, buen Pastor , que
ge. ofreció en sacrificio , y dio su
vida p o r , sus ovejas y ahora esta
E a4 sen-
68 Meditaciones
sentado á vuestra diestra , y rue­
ga por nosotros como Redentor 3 y
A bogado nuestro : os pido , y su­
p lico , clementísimo , amantísimo,
y benignísimo amador de los hom­
bres , Señor Dios mío , que con este
mismo Hijo vuestro , y el Espíritu
Santo me deis gracia , para que
en todas las cosas os bendiga , y
glorifique con verdadera contri­
ció n , y 'd o lo r de mi corazon, y una
fuente de lágrim as , y con la reve-*
rencia , y temor santo que debo;
porque el mismo don es el de todas
las tres D ivinas Personas , Jcu ya
es una substancia. Pero pórque este
cuerpo corruptible es una pesada
carga para el aliña , y l á ' molesta
y agrava 3 despertad V os , yo OS
suplico , cón Jos estimules de vues*
tro amor , mi espíritu qüando se
h alla floxo , y cansado , para que
’y o , alentado con él , persevere
en vuestros preceptos de dia , y de
rioche ¿ y en Muestras alabanzas?.
En­
de San Agustín. 69
Encended mi corazon dentro de mí,
é inflamad mi alma en vuestra me*
ditacion, Y pues el mismo único
Hijo vuestro dixo : Ninguno viene á
mí , si mi Padre , que me envió,
no le tra jere ; y ninguno viene i
mi Padre , sino por mí : yo os rue­
go humildemente , y os suplico me
lleveis siempre á él , para que éi
jne lleve , y junte con V os , donde
él está sentado á vuestra diestra}
donde hay vida perdurable , y para
siempre bienaventurada • donde h ay
amor perfecto , y ningún temor;
donde un solo dia eterno , y un
espíritu simplicísimo de todos ; don*
de hay sum a, y cierta seguridad, se­
gura tranquilidad , y tranquila sua-^
vidad , suave felicidad , y felicísima
Bienaventuranza ; y aquella bien-*
aventurada visión , y alabanza d$
vuestra Magestad , que no tiene ter-
inino , ni fin ; donde V os con é l , y
él con V os en la comunión del Espí­
ritu Santo 3 vives , y re y ñas para
E 3 sienv*
*?o Meditaciones
siempre en los siglos de los siglos.
Amen,

CAPITULO XVIII.

Oración devotísima á Christo


nuestro Señor,

Christo , esperanza mia, ama­


dor dulce de los hombres,
lu z , camino , vida , salud , hermo­
sura 9 y ornamento de todos los que
os sirven , por los quales tanto hi­
cisteis , y padecisteis : M irad Señor,
las prisiones, la C ru z , las L la g as,
y la muerte que por nosotros pade­
cisteis , y acordaos que fuisteis
encerrado en un se p u lcro , y á los
tres dias , vencida la muerte , resu­
citasteis , aparecisteis á vuestros
Discípulos , y esforzasteis sus flacos
corazones $ y que pasados los qua-
renta dias subisteis sobre todos los
Cielos ? donde vives , y reynas
aho-
de San Agustín . *?i
ahora , y para siempre, V os sois,
D ios m ió? v iv o , y verdadero, Padre
rriió Santo , Señor mió piadoso , R e y
mió grande, Pastor mío bueno, úni*
co maestro mió , ayudador mió,
fiel amador mió hermoso , pan
mió vivo , Sacerdote mío eterno,
guia de mi d e stie rro , lumbre mia
verdadera , dulcedumbre mia santa,
camino mió derecho , sabiduría mia
cierta , simplicidad mis. pura , con*
cordia mia pacífica , guarda mia
segura , heredad mia r ic a -,' salud
mia perpetua , m isericordia mia
grande , paciencia mia fuerte. Hos­
tia por mis pecados , y Sacrificio
sin mancilla , Redención mia cum­
p lid a , y esperanza mia firme , cari­
dad mia perfecta , Resurrección
mia verdadera , vida mia eterna^
alegría , bienaventuranza mia per-**
d u r a b le : Y o os p id o , y ruego,
S e ñ o r , que mé dei¿ gracia p a r i
que y o camine por V os , llegue á
V o s , y descanse en V os j que sois
E4 ca--
Meditaciones
camino ? verdad , y vida * sin el
qual ninguno va al Padre, ¡O res­
plandor de gloria del Padre , que
estáis sentado sobre los Querubines,
y miráis á los abismos! ¡O lumbre
Verdadera! Lum bre que alum bra,
lumbre que no se apaga , en la
qual los Ángeles desean m irarse!
Por V os , dulcísimo , hermosísi­
mo Señor , mi alma suspira , mi
corazon está delante de V o s ; desha­
ced las tinieblas que le asombran,
para que se vista copiosamente de
la claridad de vuestro amor ; Dios
mió daos á mí , y restituios á mí,
m irad que os amo $ y si es poco
lo que os amo , deseo amaros mas.
N o sé y o quanto me falta de aquel
amor , que es menester para que
tni alma corra á V os , y goce de
vuestros, abrazos , y no vu elva
atrás , hasta que se esconda en e l
secreto de vuestro D ivino rostro.
Bien sé , Señor , que me va mal
sin V o s , no solamente quarido y o
un-
de San Agustín. ^3
ando fuera de mí , sino también
quando ando dentro de mí mismo,
pues toda Ja abundancia , que no es
mi D ios, es pobreza para m í; porque
V os solo sois aquel Bien simplicísi-
m o, que no se puede mudar en mejor,
ni en peor : aquel Bien en el quaJ lo
mismo es vivir , que vivir bienaven­
turadam ente; porque Vos mismo sois
vuestra bienaventuranza, Mas vues*
tra criatura , á quien el vivir , y v i­
vir bienaventuradamente , no es una
misma cosa, todo lo que v iv e , y vive
bienaventuradamente , lo debe , Se­
ñor, á V o s , y por eso nosotros tene^
mos necesidad de V o s , y V os no la te?*
neis de nosotros ; porque aunque de
todo punto no fuesemos , no os falta­
ría cosa alguna de aquel sumo bien
que V os mismo sois ; y asi tenemos
necesidad de llegarnos á V o s , Señor,
para que mediante vuestro continuo
favor podamos santamente vivir. Por­
que asi como el peso de nuestra fla­
queza nos in clin a, y tira ácia abaxo,
asi
74 Meditaciones
asi con el dón de vuestra gracia
se encienda nuestro corazon , y
abrasado con vuestro amor , subien­
do por las gradas de las virtudes,
os ofrezca sacrificios de alabanza,
y se levante ácia arriba con deseo
de llegar á aquella paz de Jerusa-
lén , que nos recrea con su memo­
ria , y con oir decir que iremos
á la Casa del Señor ; alli nos ha
puesto estos bienes , y queremos
permanecer en esta morada para
siempre. Mas porque mientras que
vivimos en este cuerpo mortal,
vamos peregrinando , no tenemos
aquí Ciudad permanente , y bus­
camos la Celestial , que á ésta ha
de suceder ; porque nuestra C iu ­
dad 9 y nuestra morada, en los C ie­
los está • por tanto , guiado de la
lu z de vuestra gracia , yo entro en
¡el secretó retraimiento de mi cora­
zon , y á V os Señor mió , y D ios
mió , cantó los cantares amorosos,
gimiendo , y llorando en este lu ­
gar
de San Agustín. ^5
gar de mi destierro , donde vues­
tras justificaciones me son materia
de canto , y de alegría ; y acor­
dándome de esa Jerusalen Celes­
tial , dilato los senos de mi alma,
para abrazarla , y con dolorosos
suspiros digo : ¡O Jerusalen, Patria
mia! ¡O Jerusalen , madre mia! Y
postrado delante de V o s , Señor que
sois el que en ella reynais , y la
alumbrais , y sois su Padre , T u to r,
Patrón , R ector , y Pastor , y to­
das las delicias castas ? sólidas , el
gozo macizo , los bienes inefables*
y todo el bien de esta santa C iu ­
dad (porque sois solo el sumo , y
verdadero Bien) os suplico , que no
me desecheis , ni me dexeis , hasta
que en el puerto tranquilo de esta
mi madre carísima me acojais , y
apartado por vuestra misericor­
dia del derramamiento y feal­
dad que ahora padezco , me con­
forméis , y confirméis para siem­
pre en Vos.*
CA-
Meditaciones

CAPITULO XIX.
L a diferencia que hay entre la
Sabiduría , que es la Casa de
D io s , y entre la Sabidu­
ría Divina.

,
questa es vuestra casa D ios
A mió , no terrenal, ni compues­
ta de alguna materia c o rp o ra l, sino
e s p ir itu a l, y participante de vuestra
eternidad ; porque sin mancilla de
pecado persevere para siempre : Y
V o s ordenasteis , que fuese perdura­
ble en los siglos de los s ig lo s , y no
se mudará vuestro mandamiento;
pero no es coeterna á vuestra R eal
e x ce le n cia , porque fue hecha , y no
sin principio; pues ante todas las co­
sas fue criada la Sabiduría. N o digo
aquella Sabiduría , que es coeterna,
é igual á D ios Padre , por la qual
son criadas todas las cosas , y en la
qual como en su principio fue hecho

de San Agustín.
$1 C ielo , y la tierra ; sino hablo
de aquella Sabiduría criada , y de
aquella espiritual naturaleza , la
qual es lumbre por la contem pla­
ción de vuestra lúmbre ; y aunque
es criada , se llama Sabiduría. Pero
tanta diferencia hay de j a lumbre
que alum bra , á la lumbre que es
alum brada , quanta h ay entre la a l­
tísima Sabiduría , y entre esta Sa­
biduría que ha sido criada ; y tan­
to como h ay entre la Justicia que
justifica ( que sois V o s Dios núes-*
tro ) y entre la Justicia que se infun­
de en el alma en nuestra justifica­
ción ; porque como lo testifica el
Apóstol , nosotros somos' llamados
Justicia de D ios padre , en V os Se­
ñor nuestro su verdadero Hijo. A n ­
te tóáas las co sa s, piles , fue cria­
da utia Sabiduría intelectual en esta
vúestrá C iu d a d , y iia d re nuestra^
qiie está a llá a r r ib a , y es lib r e , y
eterna en los Cielos. ¿Pero qué C ie­
los son estos , sino aquellos Cieí^
?8 Meditaciones
los sobre todos los Cielos , que os
alaban? De los quales está escrito: E l
C ielo del Cielo es la morada del Se­
ñor. Y aunque no. hallamos tiempo
antes de la Sabiduría, que precede á
la criatura que fue criada en tiempo,
porque fue criada ante todas las co­
sas; pero antes que ella fuese, erades
V os Dios Eterno .Criador de todas
las co sa s, deí qual mana .comp de
fuente la perpetuidad de esta cria.-
t u r a , y del qual tuvo su principio
(.no p rin cip io, d e . :tienipo\; porque
.aun no habia tiempo., sino- pxincipio
de su misma condicjon ) y .d^t^n^ar-
ñera matia de VJos^ que es otra cp^a
que V os , yunque, ni an.tes de elj^,
ni en ella, no, hallamos ¡sucesión de
tiempo. E stá qriaí,ura. puede, .siem­
pre- contemplar, vu,estro JPivip9nroS'
tro sin divertirse 4un.- punjo. eje su
contem plación^: Ppr Jp >q^^| . no
variable con, alguna muta cío#,,
aunque coaforme- á su .natura­
leza tiene s u , m utabilidad ., pqn
de San Agustín. yq
la qual se entibiaría , y obscurece­
ría 9 si por un amor grande no es­
tuviese unida con V o s , y no res­
plandeciese , y se abrasase por la
participación del fuego D ivino, que
Sois V os. Finalmente, ella está abra­
zada y unida con tan casto amor
con V os ( que sois Dios verdadero,
y verdaderamente eterno ) que aun­
que no es coeterna con V os , por
ninguna variedad , ni sucesión de
tiempo se aparta , ni desvia de V os,
sino descansa mas en la. dulce, con­
templación de so lo .V o s: Porque al
que os amaba quanto dfeb;e, V os Señor,
le mostráis vuestro rostro , y esto
le basta. De aqui le viene., que nun*
ca jamás se aparte de Vos , ni de
s í ; pero siempre persevera en ua
mismo estado , viéndoos á V'íos sin
cesar , y amandoos sin :in]terrupcioQ,
que sois, verdadera .lumbre , y-.casr
to a,mor. ! O bienaventurada esta
c r ia tu r a , mas alta que todas laf
criaturas , y mas bienaventurada,
por-
8 o Meditaciones
porque goza siempre de vuestra
bienaventuranza ! Dichosa por cier­
to , y muy dichosa , pues que V os
perpetuamente moráis en ella , y la
alumbrais. N o hallo cosa, que con
mas razón podamos llamar C íelo
del C ielo para el Señor , que esta
vuestra Casa , que está absorta en
la contemplación , y delectación de
V os , sin mengua , y sin afecto des­
ordenado de salir de V os para
amar otras cosas fuera de V o s , y
con una voluntad pura y unifor­
me , con un establecimiento de paz
entre todos los Espíritus bienaven­
turados. En aquellos moradores del
C ielo se hallan estas cosas celes­
tia le s, por donde entiende el alma,
¿üya peregrinaicion ha sido p ro li­
ja , si ya tieñe sed de V o s , si ya
se sustenta de sus lágrim as como
de pan , si ya Os ha pedido solo
el morar en vuestra Casa por to­
dos ios dias de su vida ; ¿ y que
cosa es su vida riño V os ? ¿ Y qué
dias
de San Agustín. 81
dias son los s u y o s , sino vuestra
Eternidad? Así como vuestros años
no tienen f in , ni jamás desfallecen*
Pues que así es , entienda el alma-
que lo puede entender, quanto V os,
S eñ o r, sois e te rn o , sobre toda la
m utabilidad de los tiem pos: Pues
que vuestra Casa C e le s tia l, aun no
es coeterna con V os , no padece
alguna variedad de tiempo ; por-r
que perpetuamente y sin cesar es­
tá unida con V os : Y gozando con
un amor perseverante y casto de
V o s , nunca ha salido de V os que
le estáis presente , ni ha experi­
mentado la mutuabilidád de su na­
turaleza : Y estando abrazada con
todo su afecto con V o s , no tiene:
cosa venidera que a g u a rd a r, ni
que* ácbrdarse de las pasadas; pór-
qüe no se muda con las cosas que
sé varían , ni está sujeta á succesiori
de tiempos*
2z Meditaciones

CAPITULO XX.

Qrdeion en que pide el hombre,


que la Casa dé' Dios rué- .
gue per él.

Casa de D ios resplandecien-,


te y herniosa! Yo he , amar
do "vuestra hermosura y la morada,
d é 'la G loria dé mi Dios , y Señor,,
que os pósee , y fabricó. D e rd ia .y f
de, noche suspira mi alma peregrr-ñ-
na por V o s ; mi corazón anhela ki
V os ;; mis . entrañas ,están atentas á.
V o s, y desean llegar á vuestra bien-t
aventurada compañía : á yuestro:
tíaced o r digo , que me posea en V os, ,
pues" que me hizo á mí y-á Vqs* Y
Vos 1 , Casa bienaventurada^ decicl^
le ,ly rrogad le., . quse . me haga, digno
Je la participación de v u ^ fra g lo -K
r: i. N o pretendo vuestra santa com­
pañía ni vuestra admirable hermo-
, rr SU-
de rSan 'Agustín. 8%
.

sufa por mis merecimientos ^ .mas


confio, alcanzarla por aquella San^
gre ' preciosa con que fui redimido;
si yuestros merecimientos ; me ayu-?
d a n y vuestras 'santas y. purisia
mas Oraciones me socorren, pueá
no pueden;dexar de sev eficaces; de*:
la:nterded Señor.:.Yo co n feso , queche
e rra d o , y que he ahdado perdido
eomo ;oveja descarriada- y que: este
mi;-destierro se fci alatgado múciro
y que estoy desee hado^de la faz,del
Señor een Ja ceguedad de este vallé
de lágrim as. A q úi apartado denlos
gozos* del Paraíso^pilono-.cada, dia
conmigo mismo v ía i miseria' de -este
cautiverio, y c a i t o cantos llorosos y
lastimosos , quando ime;acuerdaj.de
V o s , ó Jerusalen ¿Celestial y Ma'dre
mia? Porque mis^pieslestán en-.eifs í£
guan dé la santa-y .hermosa ^Síon f p
no pueden entrar á; contem plar. las
lindezas, que estáñ^enceEradas ¿n ese
Baiacio =glorioso.; mais espero: que
un' dia seré llevado en dos- hombros
F i de
84 Meditaciones
de mi huen Pastor y G lorificado?
vuestro , y presentado á V os f para
que mi alma se regocije con V o s,
con aquel inenarrable gozo con que
se gozan todos los que moran en
V o s, delante de nuestro Dios y Sal­
vador Jesu-Christo , el qual en su
carne bendita deshizo las enemista­
des, y por su Sangre pacificó todo
lo que hay en el C ielo y én la tier-*
ra. Porque él es nuestra paz^ que
hizo de dos cosas u n a , y juntó las
dos paredes que parecían contra­
rias en la felicidad perpetua de
vuestra bienaventuranza, y prome­
tió darnosla de la misma manera, y
coti la misma m edida, quando dixos
Q u e serian los hombres bienaventu­
rados é iguales á los A n geles..de
D ios en el C ielo. O Jerusaíen, Casa
d e Dios etern a , despues del amor
de mi Señor Jesu-Christo > V os seáis
mi alegría y mi consuelo, y la dul*
ce memoria de vuestro bienaventtí¿
rado nombré sea a livio de mi tristes
de San Agustín, 8g
za y refrigerio de mis penas.

CAPITULO XXI.

D e quantas miserias e stá ' llena


esta vida•
Ucho me cansa , S e ñ o r , esta
vida, y me angustia esta pro­
lija y triste peregrinación. ¿ Mas
por qué la llamo yo vida y no muer­
t e , pues es vida falsa y muerte ver­
dadera? Esta vida es vida miserable,
vida fr á g il, vida incierta , trabajo­
sa , inm unda, Señora de los pecado­
res, y R ey na de los soberbios, llena
de afanes y d^ engaños , y que mas
se puede llam ar muerte , que vid a;
pues cada momento morimos, y coa
los acaecimientos Aarios de esta
nuestra mutuabilidad , cada hora
nos acabamos con diversos linages
dé muertes. ¿ Cómo podemos llamar
vida á esta que vivimos , pues los
humores Ja a lte ra n , los dolores la
86 Meditaciones
enflaquecen, los calores la secan te]
a y re la Inficiona , el manjar la cor­
rom pe, el ayuno la fatiga,, los p la­
ceres la trastornan, los pesares la
.consumen , el. cuidado,la a h o g a, la
seguridad la destruye , las riquezas
la levantan J la pobreza la derriba,
-juventud la. desvanece , la ;vejez
Ja, aflige, la enfermedad la quebran­
t a , la tristeza la acaba ; y á -todos
estos males sucede la muerte furio­
sa , que remata y 'd a fin á todos Jos
contentos de esta frágil y miserable
vid a ? d e ma ner a , q ue q ua rid o se aca­
b a , parece que no ha sido. Esta tal
vida muerte, viva? sé puede- llam ar
6 vida m ortal; la qual, por mas .q.ue
esté coimarfa; de.estos y de qtros-des.'
abrimientos y amarguras, tiene-a ¡in­
finita gen te: engañada ( ¡ay;-dolor;!:)
,con sus dulzuras, y enredada -y?.pre­
nsa con sus falsas promesas*;!Y siendo
como es engañosa y jd esab rid % y-que
Jos mismos que la aman y .servan;tías
■je-líaj ; no pueden - d exaí ;de^ conopeSr
de San Agusiin. 8?
su engaño, y de gustar y tragar su
am argu ra; son tantos los que andan
tomados del vino , y embriagados
de la copa dorada del cáliz de B a -
bylonia que trae en la mano , que
no se pueden contar. P ocos, y bien­
aventurados, Señor,' son los que hu­
y en de zu conversación y menos­
precian sus gozos fingidos , y áe
apartan de su compañía , para no
■perecer con la felicidad falsa y pe^
recedera de está vida. :

CAPITULO XXI L

L a felicidad de la vida que el


. Señor tiene aparejada para ,
los que le aman.

V id a que el Sénor ha apare­


O jado á ! los ^lie le aman , vid»
vital , vida bienaventurada, vida se­
gura , vida tranquila , vida hermo-
s a y vida limpia ¿ vida castá j vida
88 Meditaciones
santa, vida que no sabe qué es muer­
te ni tristeza: vida sin m ancilla, sin
d o lo r, sin congoja, sin corrupción,
sin tu rb ació n , sin variedad y mu­
danzas : vida llena de lindeza y
magestad , donde no hay enemigo
que persiga , ni flaqueza de car­
ne que ablande, donde hay perfec­
to am or, y no hay ningún temor;
adonde el dia es eterno, y uno el es­
p íritu de todos, adonde D ios cara á
cara se vé , y con este suavísimo
manjar de vida el alma se harta sin
hastío. M ucho querría (¡ó vida bien'
aventurada! estar atento á tu cla­
ridad , tus bienes me recrean , y
quanto mas considero tu grandeza,
tanto mas desfallezco de amor, y de
un vehemente deseo de g o z a rte , y
sola tu dulce memoria es vida para
jní. Q u isiera, quisiera levantar los
ojos de mi corazon á t í, y despertar
mis potencias interiores, y confor­
mar el afecto de mi alma. Quisiera
hablar de tí * oir de tí y escribir d&
de San Agustín, 89
t í , conferir y platicar de t í, y leer
cada dia de tu Bienaventuranza y
g lo r ia , y despues de haberlo Jeido
tornarlo muchas veces á leer, y ru­
m iarlo en mi corazon1, para que con
este refresco y celestial rocío , se
templen los ardores y las peligrosas
llamas que me abrasan en esta frá­
g il y perecedera v id a , y reclinar en
tu seno mi cabeza cansada , para
descansar en él. Para esto me v o y
esparciendo por los amenos prados
de Jas Sagradas Escrituras , y co ­
giendo las hierbas saludables de sus
sentencias, las quales co m o , rumio,
y escondo en mi mem oria, para que
gustando su dulzura , sienta menos
la amargura de esta vida miserable.
¡ O vida felicísim a! ¡ó R ey no verda­
deramente bienaventurado! que ca­
rece de muerte y de fin y de suc-
cesion de tiempo ; adonde el dia es
continuo, y no se sabe qué es noche;
adonde el soldado que ha peleado y
vencido 3 con la cabeza coronada de
.90 Meditaciones
gloria , y acompañado con aquellos
Bienaventurados Coros y G erar-
quias de. los Angeles cantan á Dios
sin cesar los cantares de alegria , y
de Sion. O si y o ? habiendo alcanza­
do perdón de mis pecados, y dexa-
da la carga de esta frágil carne, pu­
diese entrar en tus g o z o s , para te­
ner verdadero reposo , y ser admi­
tido dentro de esos muros riquísi­
mos de Jerusalen , y recibir de ma­
no del Señor la C oron a, y hallarme
presente á esos Santísimos Coros y
asistir á la gloria deí Señor , y
contemplar presente el rostro de
Christo , y ver aquella suma é ine­
fable lumbre , sin mas miedo de la
lumbre , y con gozo para siempre
del don inestimable de esa incor­
ruptible , y bienaventurada vida#
de San Agustín, 91

CAPITULO XXIII.

D e la felicidad del alma que


sale de este mundo para
el Cielo.

Idiosa por cierto, y bienaven­


turada es el alma que desata­
da ya , y libre de las ataduras de
este cu erp o, vuela al Cielo, y segu­
r a , y quieta no teme al enem igo, ni
á la muerte ; porque siempre tiene
■presente , y contempla , sin cesar
aqu'el hermosisiíno Señor á quien sir­
vió , á quien am ó, y á.quien alegre,
y .gloriosa finalmente llegó ; y sabe
que esta, tan grande bienaventuranza
no. se lé puede menoscabar con el
írempo ñi ■perderse por violencia.
L asrhijks: de Sion yieron esta tal
a l p r a y la pregonaron por biená-
Ve nt u ra da • y 1a s ¡Re y na s y E sposas
del'Ssñor la han alabado r diciendo;
¿quien
92 Meditaciones
¿quién es esta que sube de el desier­
to llena de delicias, y recostada so­
bre su amado? ? Quién es esta que
sale como la m añana, hermosa como
la L u n a , escogida como el S ol, ter­
rible como los Reales bien ordena*
do s, y puestos á punto de guerra?
¿Cóm o sale aleg re, cómo se da prie­
sa y co rre, quando con el oido aten­
to oye decir á su am ado: Levantate
am iga mia , y hermosa mia , date
priesa y ven ; porque ya ha pasado
el Invierno, ya las lluvias han cesa­
d o , las flores han parecido en nues­
tra tierra , ya ha venido el tiempo
de podar las viñ as, ya se ha oido la
vo z de la tórto la, y la higuera ha
producido su fr u ta , y las viñas han
florecido y dado de sí olor. L evan ­
tate ya y date p rie sa , amiga mia,
hermosa m ia, paloma mia , en los
agujeros de la piedra, y en la cueva
del cercado muestrame tu rostro, y
suene tu voz en mis oídos; porque tu
v o z es llena de dulzura^ y .tu rostro
de
de San Agustín. 93
de hermosura. V en escogida mia,
hermosa mia y paloma m ia, Esposa
mia sin fealdad. V e n , para que pon­
ga en tí mi T ro n o; porque he desea­
do tu hermosura. V en , para que te
alegres en mi acatamiento con mis
A n geles, pues que yo te prometí su
compañía. V e n , despues de muchos
peligros y trabajos, y entra en aquel
gozo de tú Señor , que ninguno te
podrá quitar,

C A P IT U L O XXIV.

Oración para pedir á todos los


Santos que nos socorran en
nuestros peligros.

Santos del C ie lo , y bienaven­


O turados , que despues de ha­
ber pasado por este golfo tan peli­
groso de nuestra mortalidad , ha­
béis* merecido llegar al Puerto de
eterna paz y seguridad 3 adonde y a
sin
94 . Meditaciones .
sin temor ni , sobresalto gozáis de
perpetua fiesta y a le g ría : Yo os su­
plico por vuestra carid ad , que,pues
estáis seguros:,-tengáis cuidado de
nosotros, que no*Jo estamos.;,y pues
teneis cierta vuestra g lo ria , tengáis
solicitud de. nuestra miseria- ..Yo ras
suplico por. aquel Señor qué :os. es­
cogió y beatificó, y por cu yain m ar?
taiidad ivasotrps sois, y a inmortales^
y con su vista gozosos y ibienaves-**
turados, que siempre os acordéis de
nosotros ,,;y q u ip o s socori&rsr;, pues
todavia estamos cercados de peli­
gros , y ^navegainos. p o r este mar
turbulento y V etóp ekuóso^ 'voso-
trós sóis ‘aiqtféfta5v'puértás ¿S Í t a y
herm osas-^^Ja C iu d a d - á e ^ io s ; y
nosotros somos como un poco de
tierra v i l y deáecBada: a cá n b E xíf,^
m uy lexosy de vuestra ex celem í#.
Dadnos pué'sola - m a n o - y ^levantad-?-
nos sobre •huestiros» pies , ■pobqiaevtfSi
tamos caídós , 'para que -sacando
fuerzas de flaqueza3 peleemos1 vale-
rO-
de San Agustín. 9g
rosamente en esta guerra. Interce­
ded, y rogad sin cesar por nosotros
miserables é indignos pecadores pa­
ra que por vuestras oraciones go­
cemos de vuestra santa compañía,
que de otra manera no nos podemos
salvar^ porque somos unos hom bre- .
cilios muy flacos, y sin ninguna vir­
tud (ó por mejor d ecir) somos unos
anim ales, esclavos de nuestro vien­
tre y .de nuestra carne, en los qua-’
les apenas h ay señal ni rastro de al-;
guna virtud ; mas debaxo del es­
tandarte ;y confesion de Christo na­
vegamos en el madero de la santa
C r u z , por este mar grande y espa-*
cioso , donde hay infinitas sabandi­
ja s, y animales grandes; y pequeños,
y donde está aquel dragón cruelísi­
mo siempre aparejado para tragar­
nos; dónde hay los lagares peligro-'
sos de Sc'yla y ‘Car*ibdi8,1* y otros
inum.erables , en los quaks dan a l'
través los que navegan sin recato
son dudosos en la fe. R ogad al Se-*
ñor,
96 Meditaciones
ñ o r, rogad le; ó Santos bienaventu­
rados, y compañía de almas puras
y celestiales, rogadle y suplicadle
que sea nuestra guia y norte en es­
ta navegación , para que favoreci­
dos con vuestras oraciones y mere-
y cim ientos, llegue este nuestro na­
vio entero á salvamento , y nosotros
en ese Puerto seguro , y tranquilí­
sim o, gocemos de vuestra bienaven­
turada compañía y de perpetua paz
y quietud.

C A PITU L O XXV.

Los deseos que tiene el alma


santa de la celestial
Jerusalen.

M adre Jerusalen , C iudad


santa de D ios, carísima E s­
posa de Jesu-Christo! Mi corazon te
am a, y mi alma en gran manera de­
sea ver tu hermosura* ¡O qué her-
mo-
D e San Agustín . g?
mosa eres! ¡ Q ué gloriosa y qué ge­
nerosa ! T oda eres hermosa , y no
h ay mancha en tL A legrate y g o za-
te, ó hermosa hija del Principe; por­
que aquel R ey Soberano que es her­
moso sobre todos los hijos de los
hombres, ha deseado tu hermosura,
y amó el resplandor de tu rostro:
¿Pero quál es este tu querido entre
todos los queridos , ó hermosísima
Princesa ? M i querido es blanco , y
colorado , y escogido entre m illa­
res : L a ventaja que hace el manza­
no á los arboles silvestres , esa ha­
ce él á los hijos de Adán, Aquí estoy
sentada con mucho contento deba-,
xo de la sombra de aquel que deseé,
y su fruto es muy dulce á mi gar­
ganta. M i amado metió la mano por
el agujero de la puerta, y mis entra­
ñas temblaron por su tocamiento.
D e noche en mi cama busqué al que
ama mi alm a; busquéle, y le hallé;
tengole , y no le dexaré hasta que
me lleve á su C a s a , y me aposente
G en
98 Meditaciones
en su retraimiento. ¡O M adre glo-*
riosá , aquí me darás tus pechos con
Irías abundancia y perfección , y me
hartarás de tü leche , con una har­
tura tari m aravillosa, que para siem­
pre jamas no tenga hambre ni sed !
jO dichosa mi a l m a , y en todos los
siglos bienaventurada , sí yo mere­
ciere ver tu gloria , tu bienaventu­
ranza * tu herm osura', tus puertas*
tüs murallas ^ tus p la za s, y aposen­
tos ^ tüs Ciudadanos nobilísimós ; y
sobré todo , aquel R ey de gloria erv
su M agestad ; porque tus muros sari-
de piedras preciosas , tus puertas de*
perlas finísimas , tus plazas de oro
purísimo ^ en las qüales , sin cesaí,
siempre se canta A lelu y a perpetua;
y suavísima : T us aposentos son mu­
chos i y fundados sobre piedras qüa-
dradas , y fabricados de zafiros y ja­
cintos , y cubiertos con tejas de oro
ert los quales no entra ningún malo,
ni ninguno que no Sea limpio. Her­
mosa e r e s , y suave eri tus deley tes,
de San Agustín. qq
¡ó M adre Jerusalen! No experimen-.
tan eíi tí tus mofadores lo que nos.o-¿
tros en esta miserable vida experi-1,
mentamos ^ no hay en tí tinieblas ni
noche ^ *ni adversidad de tiempos;
ni te alumbra lá luz de la lampara^
ni el resplandor de la luna ^ ni la,
claridad de las estrellas , sino Dios
de Dios , y la luz de la lu z , y el Sol
de Justicia siempre te alumbra. E l
Cordero blanco y sin mancilla es tu
lu z resplandeciente y clarísima ; tu
Sol i y tu claridad , y todo tu bien
es la contemplación perpetua de es-
te R e y de gloria , y el mismo R ey
de los Reyes , rodeado de todos sus
Cortesanos , está en medio. Ahí es­
tán los gloriosos Coros de los Á n ge­
les y toda aquella dulce compañía dé
los soberanos ciudadanos del C íelo,
los qüales ^ despues de esta triste
peregrinación, han tornado á su pa­
tria* Ahí están los Santos Profetas;
ahí el número misterioso de los do­
ce Aposto.les ; ahí el exército vic-
Ga to-
loó Meditaciones
torioso de los innumerables M arty-
res ; ahí la sagrada Congregación
de los Confesores j ahí los verdade­
ros perfectos Monges $ ahí las san­
tas Mugeres , que vencierori Jos re­
galos de este mundo > y la flaqueza
de su carne 5 ahí los niños y niñas,
que con la santidad de costumbres
sobrepujaron sus tiernos a ñ o s; ahí
están las ovejas y los corderos 9 li ­
bres ya de la boca de los lobos , y de
los lazos de esta nuestra mortalidad,
y todos se alegran en sus propias
inoradas. Y aunque es diferente la
glo ria de cada uno , pero la alegria
es una y comuñ de todos* Ahí rey na
una excelente y perfecta caridad^
porque ahí Dios es todas las cosas
en todos: á este Señor ven todos sin
fin , y viendole siempre arden en su
am or: amanle y alabadle; y alaban-
le , y amanle ; y toda su ocupacion
es alabarle sin fin , sin defecto y sin
trabajo. ¡O dichoso yo , y de veras
felicísimo ¿ si despues de dexadó es-
de San Agustín. 101
te cuerpo m iserable, mereciere oír
los cantares de aquella música ce­
lestial , que cantan Jos ciudadanos
, de esta patria y los coros, délos bien­
aventurados Espíritus r en alabanza
del R eyno Eterno! Dichoso y o , y
B ienaventurado, si mereciese can­
tar estos mismos can tares, y asistir
á mi R ey , y á mi D io s, y á mi Ca*
pitan , y contemplarle en su gloria,
•como él mismo se dignó de prome­
ter , quando dixo: ¡O Padre Sobera­
no! Yo quiero que los que tu me dis^
t e , estén i conmigo , y que vean la
claridad que tuve antes de la crea­
ción :del Mundo. Y en otra parte: E l
que me sirve, me siga ; y donde y a
estoy , estará, mi- JVLinistro. Y en
o tr a r E l que me ama se ri amado de
mi P adre, y yq-le am aré, y le mani^
festaré á mí mismo.
102 Meditaciones

CA PITU LO XXVI,

'C a n to , ó Himno de la Gloría


Id el Paraíso , que compuso el
. Cardenal Pedro Damiano¡
sacado de los dichos de
- ■ . San Agustín,

L alma seca -y sedienta corre á


la fuente .dé la vida p erdürá-
■ble 9 y encerrada^ e n 'la cárcel de la
carne , desea presto sa lir de ella,
* Ansiosa , y luchando co;nsígo: mis­
ma , querría goúr'át la patria , de
la qua 1 se. ve desterrada , y cóntétti*
p iar aquella gloria , que- perdió
quando pecó^ y él mal que tiérie pre­
sente acrecienta rrias la m ém fcm de
el bien perdido-aporque ¿qúíétf- pí)-
drá explicar la alegría de aquella
paz soberana? donde los edificios
son todos de piedras preciosas y v i­
vas 3 y loa tejados están cubiertos
de
de S m Agustín, J0.3
de uro purísim o, y las salas resplan­
decientes con maravillosa claridad,
y toda la obra es de piedras de ines*
timable valor ; y las calles de esta
Ciudad son ladrilladas de oro , mas
puro que un cristal , sin polvo ni
lodo , $itj inmundicia alguna ; adon­
de la aspereza,del;Invierno, ni el ar­
dor del estío no tienen lugar , adon-*
-de las flores, y rosas, que no se mar-»
phitan , hacen un perpetuo yerano;
adonde blanqueadlas azu cen as, y
sudan mil fuentes de balsamo , los
prados están siempre ve rd e s, y los
sembrados herniosos ,, y corren lo$
rrios de miel en grande abundan-
•cia : los unguentos suavísimos ^ y
a ro m á tico s echan de sí m uy gran -
-de olor ; adonde las m uy olorosas
ípanzanas están coig^das e n 'a q u ^
/líos bosques floridos ;para siempre;
■..adonde no hay variedad en la cla ri-
<¡dad de la Juna , y del S o l , y de las
estrellas ; porque .el Cordero es> el
que alumbra eñ aquella bienaventu*
G 4 ra^
104 Meditaciones
rada Ciudad , sin jamás esconderse;
donde no hay noche , ni sucesión
de tiempo , sinoj un dia constante y
p erp etu o , y cada uno de los Santos
resplandece como ei Sol ; adonde
despues de haber triunfado , coro­
nados de gloria , se alegran Jos unos
con los otros , y ya seguros , cuen­
tan las peleas que' tuvieron , y con
qué arm as, y cómo vencieron al ene­
migo ; y estando ya purificados de
toda macula de la carne , no tienen
que temer guerra : porque la carne
hecha en su manera e sp iritu a l, y el
alma quieren una misma cosa , go­
zando de mucha p a z , y no tienen
tropiezos ni escándalos. Y desnudos
y a de todas las cosas mudables de
esta vida , y vestidos de: inmorta­
lidad , contemplan aquella suma y
; eterna verdad v qúe tienen presente,
adonde se hartan de esta fuente de
¿vid^ , y embriagados de su! dulzura,
cobran v ig o r , y un estado de inmu­
tabilidad: aquí resplandecientes, v i-
gO'
de San Agustín, 105
gorosos y alegres , no están sujetos
á ningún acaso ni adversidad; siem­
pre sanos , sin temor de enfermedad;
siempre m ozos, sin envejecerse, en
un ser perpetuo ; porque lo que pa­
sa , ya pasó; por Jo qual están siem­
pre fresco s, floridos y robustos y
sin corrupción , y la fuerza y vigor
de aquella vida inmortal ya agotó
y aniquiló la fuerza que tenia la
muerte. ¿Q ué pueden dexar de sa­
ber al que todo lo sabe? Y penetran
los secretos del corazon cada uno
de los otros: una misma cosa quie­
ren , y una misma cosa quieren. Por­
que es una misma voluntad de to­
dos ; y aunque cada uno tenga su
premio diferente, conforme á su tra­
bajo , mas la caridad hace , que la
gloria de cada uno sea de todos.
Adonde está el cuerpo , allí se jun­
tan las a g u ila s , y las santas animas
se recrean en compañía de los Á n ge­
les. Con un mismo pan se mantienen
los moradores de esta tierra y los
del
io6 Meditaciones
del C ielo , adonde Jos bienaventura­
dos siempre están hartos y ham~
brientos, y desean lo que tienen; pe*
ro de manera , que ni la hartura les
causa hastio , n¡ la hambre fa tig a,
antes siempre comen lo que desean,
y desean Jo que comen. A llí h ay
siempre harmonía , y música de sua­
vísimas voces que regalan , y deley-
tan los oidos r y los organos é ins-*
trumentos músicos sirven para ala-"
banza del Señor. Bienaventurada,
pues , el alma , que tiene al R ey del
Cielo presente , y vé debaxo de sus
pies toda esta máquina del mundo,
y al Sol y á la L u n a , y á los Plañe-
tas , y Estrellas revolverse debaxo
de tí. ¡O C h risto, Señor, y Dios mió!
que eres la palma de tus soldados;
yo te suplico , que despues de ha­
ber acabado mis batallas y mi jor­
nada , me admitais en esa glorio­
sa Ciudad , y me hagas participante
de la gloria de tus Ciudadanos. Da^
me fuerzas ? Señor ? pues soy flaco
pa*
de San Agustín . 10^
para pelear , para que despues de
haber peleado y vencido , me des la
corona ; y yo pueda gozar de tí pa~
ra siempre jamas,

C A P IT U L O x m
JLas alabanzas que dá el anima
á Dios contemplando su sobe-
Tana Magestad.

e n d ice , ó alma mia al Señor;


B y todas las cosas que están
! dentro de mí bendigan su santo nom­
bre. B endice, ó alma mia , al Señor,
- y no te olvides de todos sus benefi­
cios; Bendecid al Señor todas sus
obras, y en todo lugar de su señorío,
mv -alma bendiga al Señor. A labe­
mos á D io s , á quien alaban los A n ­
geles , adoran las Dominaciones , le
-tiemblan las P otestades, y á quien
los Querubines y*Serafines sin cesar
claínap r San to yS an to 5J>anto. Jun­
te-
io8 Meditaciones
temos nuestras voces con las de los
santos Angeles , y alabemos al co­
mún Señor con nuestras pequeñas
fu e r z a s , porque aquellos Bienaven­
turados Espíritus alaban al Señor
purísimamente y sin c e sa r; porque
siempre están absortos en su con­
templación : no por espejo , ni som­
bras , sino cara á cara. ¿Pero quien
podrá explicar , ó comprehender,
qué tal sea aquella muchedumbre
innumerable de los Espíritus Biena­
venturados y V irtudes Celestiales,
que están en el acatamiento de el Se­
ñor Dios todo poderoso? ¿Q u é tal
sea aquella fiesta de la visión de
D ios , que no tiene fin? ¿Q ué cum ­
plida sea aquella alegria ? ¿Q uán
grandes aquellas llamas, de amor,
que no dan pena, sino deley te? ¿ Qué
tal aquel deseo de ver á Dios con
hartura , y hartura con deseo? Mas
de tal manera , que ni el deseo, en­
gendra pena ni la hartura causa
hastío. ¿ Q u ié n entenderá , como
por
de San Agustín. 109
por estar unidos con la suma B ien-
aventuranza , son bienaventura­
dos 5 y como por estár juntos con
la verdadera L u z , son hechos luz,
y por estár siempre mirando á la
Santísima Trinidad , que es in­
conmutable , ellos de mudables se
han hecho inmudables? ¿Q uando
podremos nosotros cómprehender
aquella excelencia de la dignidad
A ngélica , pues son la naturaleza
de nuestra misma alma no po­
dremos entender? ¿Q u é tal es esta
nuestra alma , que puede dar vida
a l cuerpo , y aunque quiera no se
puede refrenar 9 ni detenerse en
sus pensamientos? ¿Q ué tal es
esta 9 tan fuerte y tan flaca , tan
pequeña y tan grande , que escu­
driña los secretos de D ios , y con­
templa las cosas celestiales , y con
su agu d o, y claro ingenio ha inven­
tado muchas artes , para la vida
humana provechosas? ¿Q u é tal es
esta j que sabe tantas cosas fuera de
lio Meditaciones
s í, y en ninguna manera sabe, cóm<5
ha sido criada? Porque aunque di­
versos Autores han escrito algunas
cosas de su principio y origen , pe­
ro son inciertas , y dudosas. L o que
podemos nosotros con verdad decir,
es , que es uní espíritu intelectual
criado por la potencia del S eñ o r, y
que en su manera vive inmortalmen­
te , y dá vida ál cuerpo mortal , cu­
y a forma és , que es sujeto á la mu­
tabilidad y al olvido , y que muchas
veces con el temor se encoge , y se
dilata con la alegría, ¡O cósa mara­
villosa ^ y digna de grande admira­
ción! que siendo Dios Criador de to­
das las cosas , inefable , é incompre­
hensible , sin ninguna duda leemos,
hablamos , y escribimos de él cosas
m aravillosas j y de los Angeles , y
de nuestras almas no podemos ha­
blar con tanta certidumbre. Pero
nuestro ánimo sabe de estas cosas
baxas , y traspasa todo la criado,
corta 3 suba 3 y v u e le 3 y dexando to­
das
de San Agustín .. 111
das las otras cosas , fixe los ojos de
la fe quanto pudiere en aquel que
las crió todas* Yo , pues , haré una
escalera en mi corazon ■ , y unas gra­
das para subir á lo mas alto de mi
alma ¿ y por ella subiré á mi Señor,
que está sobre mi cabeza# Despediré
con una mano fuerte , y apartaré le­
jos de, la vista de mi corazon todo
lo que se vé en este mundo visible,
y todo lo que espiritualmente se
puede imaginar , y con soío el en­
tendimiento puro y simple procura­
ré con un libero vuelo llegar al C ria ­
dor de los Angeles , y de las almas,
y de todas las cosas. ¡O Bienaventu­
rada aquella alma , que dexa las co­
sas b a x a s , y sube á las altas ; que
pone su morada en la cumbre de los
montes, y desde allí con ojosdeagui-
la mira y contempla al Sol de Justi­
cia ! Porque no h a y c o s í tan hermo­
sa ni de tanto contento, como escon-
tem plar, con la vista del al^na, y con
el afecto del co ra z o n , á Dios solo,
112 , Meditaciones
y en cierta manera admirable é in­
visible , ver al invisible , y gustar,
no esta dulcedumbre , sino otra mas
excelente , y ver otra luz* y no esta;
porque esta lu z que vemos con los
ojos corporales 5 y se encierra en lu ­
gar , y se mide con el 'tiempo $ y se
varia con la interrupción de las no­
ches , y es común á los hombres y á
las bestias, y á los gusanos; en com­
paración de aquella Soberana L u z ,
no se ha de llam ar lu z , sino noche.

C A P IT U L O XXVIII.

jQue cosa sea v e'r, y tener en


cierta manera á Dios , y lo
que habernos de sentir
de él.

Unque aquella suma , é incon­


A mutable Esencia , que es L u z
Verdadera , y que nunca se acab a, y
es L u z de los A n geles, no pueda ser
vis-
de San Agustín . 1 13
vista de nadie en esta v id a , porque
esto está reservado por premio á Jos
que están en el C ielo 5 todavía el
creerla y entenderla, y sentirla y
desearla con ardiente afecto , es una
manera de verla y de tenerla. Sue­
n e , p u es, nuestra voz sobre todos
los Angeles, y el hombre con la men­
te atenta contemple á D ios, y díga­
le cantares de alabanza , con las pa­
labras que. p u d ie re ; porque m uy
justo es , que la criatura alabe á su
C ria d o r, pues él nos c rió , para que
le alabasemos , no teniendo necesi­
dad alguna de nuestras alabanzas,
por ser él en sí mismo una virtud in­
comprehensible, que no tiene necesi­
dad de nadie, suficientisima para sí*
G rande es nuestro D io s, y Señor, y
su virtud es grande, y su sabiduría
es infinita. Grande es el Señor D ios
nuestro, y en gran manera digno
de ser alabado. A este Señor ame
nuestra anima , ¿ante nuestra len­
gua , escriba nuestra mano ? y en es*
H tas
U4 Meditaciones
tas santas ocupaciones se exercíte
siempre el alma fiel, y piadosa. Con
estos suavísimos manjares y celes­
tiales contemplaciones , el varón
de deseos y perfecto continuamen­
te se sustente para que fortalecido
con esta D ivina vianda, clame con
gran clam or, y con un jubilo amo­
roso y ardentísimo d eseo , diga de
todo su corazon la Oración que se
sigue*

C A P IT U L O XXIX.

Oración en que se explican al~


gunas propiedades de
Dios.

Sum o, Bonísim o, Omnipoten­


tísimo , M isericordiosísim o,
S acfatisim o, Presentísimo , Herm o­
sísimo , y Fortisim o Señor estable^
é ' incomprehensible^ que sois invisi­
b le , y todo lo veis • inmutable , y
todo lo mudáis; inm ortal5 sin lu g a r,
de Sañ Agustín . 115
$in térm ino, sin lím ite, ni fin a lg u ­
no 5 inestimable, inefable, inescru­
table;, y sin m o veros, todo lo .mo­
v é is; investigable , inexplicable , y
digno de ser temido , honrado , ve­
nenado , y reverenciado , V os , Se*
ñ o r , nunca sois nuevo, n i viejo , y
renováis todas las coáas ', y las lle­
váis á su térm ino, y -y e jé z ; siempre
obráis, y siempre estáis. quedó ; re~
cogéis , y no teneis necesidad lie-r
vais todas las cosas sin p eso , todas
las henchís , sin estar-encerrado, y
todas las c r ia is y defendeis , y 'p o r
sus pasos las llegáis* á. su perfec­
c ió n ; buscáis, no. teniendo falta-, de
cosa alguna ; amais\, y no os con­
g o jáis; teneis zelps., y estáis,.segu­
ro ; os arrepentís sin dolor ;■os. ‘eno­
jáis siú tu rb ación ; mudáis la s obras,
mas no el consejo ;; recibis lo <jue
ho hallais y .nunca perdisteis ,: no
sois pobre v y - o s holgáis con las
ganancias ; n<? .sois avaro , y pedis
usuras; os ofrecen; ios hombres obras
H a de
i té Meditaciones
de supererogación , para haceros
deudor, ¿pero quien tiene cosa que
no sea vuestra? Pagais las deudas,
sin deber nada ; y perdonáis lo que
se os debe , sin perder nada. Vos so­
lo , que criasteis todas las cosas, les
dais vid a, y estáis en todas ellas, y
todo en todo lugar* Podéis ser sen­
tido, pero no podéis ser visto; y no
estando ausente de cosa alguna , es-
tais lexos de los pensamientos de los
m alos, y aun no estáis ausente de
donde estáis lexos 5 porque donde no
e s t á is presente por gracia , lo estáis
por castigo* Tocáis todas las cosas;
pero no igualmente, porqué una»
tocáis , para que tengan ser , mas
no para que vivan; otras tocáis, pa?
ra que tengan ser.,.y. vid a , mas:no
para que sientan * ni entiendan;
otras tocáis, para que vivan, y sien*
tan , linas no para que entiendan. Y
finalmente , otras tocáis, para que
se a n vivas, sientan, y entiendan.. Y
siendo Vos siempre el mismo, y
aun*
de San Agustín. 11 f
nunca desemejante á V os mismo,
tra ía is Jas cosas desemejantes con
mucha variedad , y desemejanza.
Estando siempre presente en todas
las cosas, apenas podéis ser hallado;
y estando quedo os seguimos , y
no podemos alcanzar. Todas las co­
sas tenei6 , todas las henchís, todas
las abrazais, y las excedejs, y soste­
néis: no las sustentáis por una par­
te , y por otra las a b ra za is, y las
excedeis 9 y sosteneis : no las sus­
tentáis por una p a r te , y por otra
sois sustentado ; ni por una parte
las h en ch ís, y por otra las abra~
zais • mas abrazando , las hen~
chis ; y hinchendolas , las abra­
z a is ; y sustentando , las excedeis;
y excediendo las sustentáis. Ense­
ñáis los corazones de vuestros fieles
sin ruido de p alabras, llegáis de un
fin á otro fin con fortaleza , y dis­
ponéis todas las cosas con suavidad;
no os estendeis con los lugares,
ni os variáis con los tiempos j no te-
H z mh
118 ' Meditaciones
neis crecientes ni menguantes , por­
que siempre habitais en una lu z inac­
cesible, la qual ningún hombre vio,
ni puede ver. Estáis quedo en V os
mismo, y todo lo andais, y.en q u al-
quier parte estáis todo , porque no
sois p a rtib le , ni divisible , por ser
perfectamente uno, y no haber par­
tes en V os. Porque todo lo ten eis, y
todo lo henchís, todo lo ilustráis, y
poseeis. N o puede el entendimiento
humano compréhender la profundi­
dad inmensa de este M y s te rio , ni
lengua de ningún o r a d o r, por mas
eloqüente que sea, declararle, ni h ay
p a ia b r a s ,,n i libros , ni escrituras,
■$ue lo puedan explicar. Aunque to-
jdo el mundo, estuviese Heno de libros
no podría explicar vuestra Ciencia,
iporque es inenarrable; y en ningu-
rna manera.se, puede escribir, ;; ni 11-
irritar vuestro^ ser, porque so isF u e n -
t e dé L u z D iv in a , y Sol de claridad
eterna. V os sois G rande sin canti-»
d a d 5y por eso sois inmenso; Bueno,
de San Agustín, 119
sin calid ad ; y por eso verdadero, y
Sumo B ien; y ninguno es bueno si­
no V o s , cu ya voluntad es la obra*
y cu y o querepes el p oder, y todas
las cosas criasteis de nada, las qu a-
les hicisteis por sola vuestra volun­
tad, poseeis á todas vuestras cria tu ­
ras, sin necesidad , gobernaislas sin
cansancio, regislas sin pesadumbre^
y no hay cosa, que>estorve la órden
de vuestro mandamiento 5 en lo alto
ni en lo baxo, En* todos los lugares
estáis .sin lu ga r, todas las cosas abra*
za is, sin a b arcarlas: estáis presente^
sin ocupar sitio , ni tener movimien»
to ; no sois A u tor del mal , porque
con poderlo todo , el mal no es ca~
paz dé vuestro Poder. Nunca ós
habéis- arrepentido de h ab e r>hecho
cosa alguna , ni jamas habéis senti­
d o turbación en vuestro pecho , ni
.aunque se pierda ■ - todo el M undo
.recibís detrimento , ni apr.obais, ni
mandais maldad a lg u n a , ni: pecado;
nunca mentís 5 porque sois V erd ad
H 4. eter-
120 Meditaciones
eterna. Por vuestra, bondad nos hi­
cisteis , por vuestra justicia nos cas­
tigáis , y por vuestra clemencia nos
libráis. Ninguna cosa en el Cielo, ni
compuesta de fuego, ni de tierra, ni
de otro elemento, ni que se pueda
percibir con el sentido del cuerpo,
ha de ser reverenciada , ni tenida
por Vos, que verdaderamente sois ei
que sois, y no os mudáis. Estas co­
sas y otras muchas, me ha enseñado
la Santa Madre Iglesia, cuyo miem­
bro soy , por vuestra gracia* Hame
enseñado, que Vos solo uno, y ver­
dadero Dios , no sois co rp o ral, ni
pasible, y que en vuestra substan­
cia y naturaleza sois inviolable é
incommutable, y que no sois com­
puesto, ni hecho, ni podéis ser sen­
tido con los sentidos corporales, y
que ninguno de los mortales jamas
os ha podido ver en vuestra propia
Esencia, Esperamos ^ que como los
Angeles os ven a h o ra, nosotros os
veremos despues de esta vida. Mas
tam-
de San Agustín. 121
tampoco los mismos Angeles os pue­
den ver totalmente como s o is ; por­
que á ninguna criatura se concede,
que os comprehenda perfectamente.
V os solo, Señor, sois el que os com-
prehendeís y entendeis totalmente el
profundísimo abismo de vuestras
perfecciones y grandezas.

CA PITU L O XXX.

D e la Unidad de Dios en la
Esencia, y de la Trinidad en
las Personas.
OS sois, Señor, Dios sim plici-
V simo , uno en la substancia y
trino en las Personas. Sois un D ios,
que no tiene numero , porque sois
innumerable; ni medida, porque sois
inmenso; ni peso, porque sois infi­
nito é incomprehensible. N o conoce*
mos origen, ni principio en la suma
Bondad , que sois V os mismo, de la
qual 3 y por^ la q u a l, y en la qual
soa
x22 Meditaciones
son todas las cosas; y por la qual
decimos , que todas las cosas son
buenas.Porque vuestra D ivina Esen­
cia siempre careció y carece de ma­
teria, mas no carece de form a; pero
de una forma , que da forma , y es
forma de tpdas las form as, y forma
hermosísima. L a qual quando Vos la
imprimís como sello en las cosas, las
distinguís, y hacéis que sean d ife­
rentes de V o s, aunque sin mudanza,
ni aumento, ni mengua vuestra. T o ­
do lo que h ay criado en la naturale­
za es criatura vuestra. O T rin idad,
una, y trina unidad, V os sois D ios,
cu ya Omnipotencia posee , rige , é
hinche todas las cosas que crió ; y
no decim os, que henchis todas las
cosas de manera que esteis en ellas
como cosa contenida, ni encerrada,
sino como quien las contiene y abra­
za. Y no las henchis por partes , ni
,se ha de pensar que cada una 1de
las criaturas , según su capacidad,
tenga parte de V os ¿ la mayor ma­
yor
de San Agustín. 123
yor parte; y menor la m enor.Porque
V os todo estáis en todas las cosas^
y ellas en V o s ; vuestra Omnipoten­
cia tiene, todas las cosas debaxo de
su mano , asi que ninguna puede
h u ir, ni escapar de ella ; y el que
no os tiene propio no se podrá li ­
brar de V o s , quando os tuviere eno­
ja d o , ni en O rien te, ni en Poniente,
como dice D a v id , ni al M edio­
día. Porque V os sois el Juez de to­
dos, y asi dixo en otro lu gar el mis­
mo P rofeta: Adonde; iré, Señor, que
no me halle vuestro E spíritu ? y
adonde huiré de vuestra cara? L a
inmensidad de vuestra divina gran­
deza es ta l, que estáis dentro de to­
das las cosas, mas no encerrado ; y
fuera de to d a s, mas no excluido.
Estáis dentro para dar vida á to­
d a s; y estáis fuera para abarcarlas
con; la inmensidad de vuestra divina
4 infinita grandeza. Y a s í , estando
V os interiormente en e llas, mostráis
que sois su C riador ¿ y estando de
fu e -
124 Meditaciones
fuera , abrazandolas , que sois el
G obernador de todas. Estáis den­
t r o , para que todas las cosas que
criasteis no estén sin Vos ; y estáis
fuera , para que estén debaxo de
vuestra m an o, y como debaxo de
vuestra llave encerradas , no con
grandeza de lu g a r, sino con ía pre­
sencia de vuestra Omnipotencia.
Porque estáis siempre presente en
todo lu g a r , y todas las cosas os es­
tán presentes, aunque algunos en­
tienden esto , y otros no lo entien­
den. Siendo pues inseparable la uni­
dad de vuestra N atu ra le za , no pue­
de tener personas en la substancia
sep arables; porque asi como sois
T rin idad en unidad , y unidad en
T rin id a d , asi las Personas D ivinas
no pueden estar apartadas. Bien sa­
bemos , que algunas veces cada una
de las Personas Divinas se nombra
p or s í; pero de tal manera ( ó D i­
vina Trinidad ) os habéis querido
mostrar inseparable en las Personavs,
que
de San Agustín. 125
que ningún nombre de qualquiera de
las tres Personas Divinas se dexe
de referir á la o tra , según la regla
de la relación..Como el Padre se re­
fiere al Hijo , y el Hijo al Padre , y
el Espiritu Santo refiere al Padre, y
al H ijo; mas aquellos nombres, que
significan vuestra substancia, ó Per­
sona , ó Potencia , 6 E sencia, ó
qualquiera otra cosa , que p r o p ia ­
mente se atribuye á Dios, eso se atri­
buye á todas las personas igualmen­
te , como quando decimos : Dios
Grande Todo-Poderoso^ Eterno , y
los demas atributos que natural­
mente se dicen de V o s , Dios mió;
y asi, no hay nombre alguno de la
Naturaleza Divina , que de tal ma-?
ñera se atribuya á Vos^ Dios Pa­
dre^ que no se pueda atribuir al
H ijo, y al Espíritu Santo. Y asi de­
cimos, que V o s , Dios Padre, natu­
ralmente sois Dios,; pero también
decimos , que naturalmente el Hijo
es Dios 5 y naturalmente el E spiri-
í 26 Meditaciones
tu Santo es D io s , mas no tres D io­
ses, sino naturalmente un Dios Pa-*
dre, Dios Hijo, y Dios Espíritu San-r
to.. Y por esto V os, Santa T rin idad,
sois un Dios inseparable en las Per­
sonas, aunque en la voz tengáis nóm*
bres distintos. Porque en los nombres,
de la naturaleza no h ay distinción ni
numero plural. Con esto sé manifies­
ta, que en la Santa T rinidad ^ es un
D ios ve rd a d e ra , no se pueden divir*
dir las Personas 5 porque el nombre
de=qualquiera' Persona siempre m ira
y se-refiere á otra, persoga'£ si.d ig o
P a d r e , declaro;el H ijo : si.nom bró
a l H ijo , riianifiesto el Padre^ si Ha­
mo al Santo E spiritu i, necbsariamen^
te se ha de entender, quedes íEspirK
tu 'de alguno ; es á' saber ^•del ;Pa*
á r e , y del Hijov ljsta es la ,F e ver*
dadera ,.y*fef«aha doctrin a";‘-estaf es
la CatholicálFe^y ¿Ortodoxa ) que el
Señor por su gracia mé ha enseña­
do ’ en el seno= de la Iglesia -nuestra
M a d re * ; - ~ I , v a
de San Agustín. 12f
CAPITULO XXXI.
Oración á la Santísima Trini*
dad.
O N aquella F e , Señor, que por
C vuestra bondad, para mi sal­
vación, me habéis dado , os invoco;
porque el alma fiel con la F e viva*
y con la Esperanza posee ahora lo
que despues verá en V os : mi con­
ciencia casta , D ios m ió , os llam a,
y el amor de mi F e , la qual V os
( desterradas las tinieblas de mi
inocencia ) habéis traído al conoci­
miento de vuestra verdad ^ y lib ra -
dola dé la loca am argura de este
siglo , y con la caridad de vuestra
dulzura me la habéis hecho suave
y mas dulce que 3a miel. O Bien­
aventurada T r in id a d , la voz clara
os invoca , y el amor sincero de mi
F e ; la qual desde su principio ha-,
beis criado y llevado adelante , cotí'
la lumbre de vuestra gracia y con
la
128 Meditaciones
la doctrina de la Santa Iglesia nues­
tra Madre habéis acrecentado y con­
firmado en mi. Y o os llamo Bien­
aventurada, y B en d ita, y G loriosa
T rin id a d , P a d re , y H ijo , y E sp í­
ritu Santo, Dios, Señor, Consolador,
C aridad, G racia,Com unicación, En-
gen d rador, Engendrado , y R een-
gendrador , verdadera Lumbre , da
verdadera Lum bre , y verdadera
Iluminación , Fuente , R io , R ieg o ,
de uno todas las co sas, por uno to­
das las cosas , en uno todas las co­
sas, del q u al, y por el qual, y en el
qual todas- las cosas viven vida v i­
vien te, vida del v iv ie n te , y vivifi­
cador de todos los que viven. Uno
de sí mismo 9 uno de u n o , uno de
ambos. V erdad es el P adre, verdad
es el Hijo , verdad es el E spíritu
S a n to ; una Esencia es el Padre,
y el V erbo , y el E spíritu San­
to ; una V irtu d , una Bondad , una
Bienaventuranza : del q u a l, por el
q u a l, y en el qual ? son Bienaven-
de San Agustín• 129
turanzas todas las cosas, que lo son*

CA PITU LO XXXII.

Que Dios es verdadera 5y felicí­


sima Vida

Dios que sois verdadera , y


O suma V id a , del qual,, por el
qual , y en el qual viven todas las
cosas , que tienen v e r d a d e r a y bie­
naventura vida , V os sois b u en o , y
hermoso , del q u a l, por el qual y en
el qual todas las cosas que son bue­
nas y hermosas, lo son; vuestra F é
nos despierta , vuestra Esperanza
nos levanta, vuestra Caridad nos jun­
ta con V o s. V os mandais, que os pi­
damos , y hacéis que os hallem os, y
nos abrís quando llamamos, Quando
nos apartamos de V os caemos; quan­
do volvemos á V os nos levantamos;
quando permanecemos en V os esta­
mos en pie. V os sois aquel Dios, que
igo Meditaciones
íilnguno le pierde , sitio ehganádó;'
ninguno le busca , sino prevenido
con vuestra gracia * ninguno le h a lla ,
sino purgado ; conoceros á V os es
v iv ir ; serviros es reynar ; alabaros
es salu d ", y gozo; del A lm a. Con mi
len g u a, y coa mi corazon , y con to­
das mis fuerzas os alabo , bendigo y
a d o r o , y hago gracias á vuestra cle­
mentísima bondad , y por todas las
mercedes , que de vuestra mano he
recibido , y canto con grande afecto
el Hymnd de vuestra G loría , y di-
g ó : J-Santo , Santo , Santo. V enid á
m í , ó Bienaventurada T rinidad , y
hacedme templo dignó 'd e vuestra
G lo ria . Postrado delante de vuestro
acataríiiénto , ruego al Padre por el
H ijo,1 y kl Hijo por él Padre, y a) E s­
p íritu Santo por el Padre y por el H i­
jo , quearranqueis de mí todos los vi­
c io s, y* plantéis en mí todas las santas
virtudes. O Dios inmenso , del qual,
por el qual , y en el qual todas las
cosas visibles é invisibles tienen ser.
de San Agustín. 131
Dios , que todas vuestras obras de
fuera las abrazais , y de dentro las
llenáis 5 y encima las cubrís , y debaj
xo las sosteneis j guardadme , Señor,
pues soy obra de vuestras m anos, y
confio en vuestra sola m isericordia.
G uardadm e ( y o os su p lico ) aqui y
en todo lu g a r, ahora y siempre, den­
tro y fuera , delante y "a trá s, arribk
y abaxo , y todo al rédfedor , para
que cercado y guardado de V os no
h alle entrada en mí el enemigo. V os
Señor Dios todo poderoso, sois guar­
da , y proctetor de todos los que es­
peran en V o s ; sin el qual ninguno
está seguro , ninguno libre dé peli­
gro. V o s sois Dios , y no h ay otro
D ios sino V o s , ni en el C ie lo , ni eá
la T ie rra . V bs obráis cosas grandes
y m aravillosas, incomprehensibles é
infinitas : á V os se debe la alabanza,
á V o s la honra, á V o sla g lo ria ¿ A V o s
todos los A n g e le s , todd¿ los Cielos*
y* todas las Potestades cantan H ym -
Ros y loores, sin cesar¿ como criatu^
12 ras
13a Meditaciones
ras á su criador , como Siervos á su
Señor, como Soldados á su R e y ; y
derribada delante de V o s, toda cria­
tura, os ensalza, y magnifica, ó San*
ta é individua Trinidad.

C A P IT U L O XXXIII.
La alabanza , con que alaban á
Dios los Angeles, y los
hombres.

Odos los Santos y humildes de


corazon ; todos los espiritus
y alma de los Justos; todos aquellos
Soberanos Ciudadanos del Cielo; y
iodos aquellos innumerables Exerci-
tos de los Bienaventurados, postra­
dos delante de V o s ? Señor, os ado­
ra n , y para siempre jamás os cantan
alabanzas de honra y glo ria, y mag­
nifican y ensalzan vuestra grande­
za. También el hombre , que es gran
parte de vuestras criaturas , os ala­
ba ¡ y y o hombrecillo pecador , coa
gran-
de San Agustín. 133
grande afecto deseo loaros, y ama­
rros con un amor muy particular*
Dios m ió, V id a m ia, Fortaleza mia5
hacedme digno de que yo os alabé*
Dadme lumbre en el corazon, y pa­
labras en la boca, para que mi cora­
zon medite vuestra gloria, y mi len­
gua continuamente cante vuestras
alabanzas. Pero; porque la alabanza
en la boca del pecador no os agra­
da , y yo tengo los labios Inmun­
dos , limpiad Vos ( yo os suplico )
mi co ra z o n , y purificadle de toda
fealdad , y santificadle interior y
exteriormente , pues sois Santifica-»
dor todo poderoso, y hacedme digno
de alabaros : a ce p ta d , por vuestra
benignidad , de mano de mi cora­
zon , y dei mas íntimo afecto de mi
alma , este sacrificio de mis labios,
para que sea acepto delante dét
vuestro acatam iento, y su b a á Vo#
en olor de suavidad. V uestra memo*
ría santa y vuestra bienaventurada
du lzu ra posea toda m i alma ; y lj»
1 2 ro-
134 . Meditaciones
robe y la traspase , suba de las cosas
visibles á las invisibles, de las terre­
nales á las celestiales, de las tempo­
rales á las eternas, y vea aquella ma­
ra villo sa visión. ¡O verdad eterna, y
verdadera caridad , y cara , y pre-
xiosa eternidad! V os sois mi Dios , á
V o s suspiro de noche y d e d ia , á V o s
anhelo , á V os deseo lle g a r ; porque
.el que os conoce conoce la verdad y
conoce la eternidad. V os sois la ver­
d a d , que estáis sobre todas las cosas,
k V o s veremos como sois., quando
hubiere pasado esta vida, ciega y
m o r ta l, en la qual nos están diciendo:
¿.Adonde está tu ,D io s? Y yo digo:
í>ios m ió, ¿dpnde estáis? Algunas ve-
x e s respira un poco mi alm a;, quan­
do se arroja y reposa en V o s )scojn
>;oz de alabanza;y de alegría.,, pero
ju e g o :se tQrna a entristecer , porque
desfallece y ca.e;en un abismo; ó p o r
,mejor decir , jelía. misma, siente^ que
ío d á v ia es un abismo. L a Seíjpr,
,que V o s .h á b e is e n c e n d id o - f c s í#
de San Agustín. 135
.noche delante de itiis pies , dice á mi
alma : O alma mia , ¿por qué estás
triste ? j Y por qué andas afligida?
Tént esperanza en D io s , porque su
.palabra es lu z para tus pies * confia
y persevera hasta, que pase la no**
c h e , que es madre de los malos, ha?*
ta que pase la ira del S e ñ o r ,x u y o s
hijos en un tiempo fuimos, Hasta que
pase este ím p etu , y avenida de. las
.aguas , que todavía nps arrebata*
.mientras que estamos en este cuer­
po , que es muerto por el pecado;
hasta que venga el d ia , y desaparez-*
can las sombras. E s p e r a e n el Señor*
,y por la mañana a-síste á su Tern^
p ió : y contempla y alaba siempre su
.magnificencia. Por la mañana asís**
tiré,, y veré á mi D io s, que es nu
„S a lv a d o r ,y la alegría de mi rostro,
el qual vivificará estos nuestros
(Cuerpos mortajes por virtud d el
E sp íritu Santo: que . habita en noso-
,fcf*os,para que seamos ya luz^ é hijo#
,de lu z ? y hijos -del. dia y no de la
136 Meditaciones
noche, ni de las tinieblas; por que
nosotros en un tiempo fuimos tinie­
blas mas ahora somos luz en V os, Se­
ñor Dios nuestro; pero luz por la Fé
y no por clara visión. Todas acuellas
G erarquías de vuestros
mortales os alaban, Señor, y todas
las* celestiales V irtudes glorifican
vuestro santo Nombre ; las quales
para conoceros, no tienen necesidad
de leér esta nuestra escritura ; por­
qué siempre eátán contemplando
vuestra fa z, y sin silabas, ni palabras
temporales leen lo que quiere vú es-
tra voluntad eterna, leenlo, escogeri-
lo y a m an lo , y siempre lo leen, y
nunca se pasa lo que leen. Escogien­
do y ámando, leen la inm utabilidad
de vuestro consejo, y este L ib ro'q u e
tienen delante no se cierra, ni se plie­
g a ; porque V os sois su lib ro , y lose-
•réis* en los siglos de los siglos. O
dichosas y m uy bienaventuradás
aquellas Virtudes de el C ie lo , que
tan santa y puramente os púedert
a la -
de San Agustín . 1 3 jr
alabar con inenarrable dulzura é
inefable alegría r por donde se go­
za n , os alaban; porque siempre véa
lo que les dá materia de gozo y de
alabanza. Mas nosotros , que con la
carga pesada de nuestra carne, esta­
mos oprimidos en esta peregrina­
ción, y lexos de vuestro rostro, y der­
ramados en tantas y tan varias co­
sas de este mundo , no os podemos
dignam ente, a la b a r, aunque os ala­
bamos por la F e en esta obscuridad,
y no por clara visión. Mas aquellos
Espíritus Angélicos os alaban , no
por F é , sino por visión c la ra ; por­
que esta nuestra carne nos estorva
que no os podamos alabar de la ma­
nera. que ellos os alaban. Mas aun­
que sean diferentes los modos de
a la b a ro s , V o s Dios mío , sois uno
y el mismo C riador de todas las co­
sas , al qual se ofrece sacrificio de
alabanza en el Cielo y en la T ierra.
M as confiamos, que por vuestra mi­
sericordia llegaremos algún dia á
la
138 Meditaciones
la compañía de los Bienaventura­
dos, y que con ellos para siempre os
veremos , y sin fin os alabaremos.
Dadme gracia , Señor , para que
mientras que estuviere en este frá g il
cuerpo , mi corazon os alabe , mi
lengua os bendiga , y todos mis
huesos digan : Señor, ¿quién hay se­
mejante á V os? V os sois Dios todo
poderoso , T rino en las Personas, y
uno en la substancia , al qual reve­
renciamos y adoramos , Padre ingé­
nito , H ijo del Padre unigénito, E s ­
píritu Santo , que procede de el Pa­
dre y del H ijo , y en ámbos perma­
nece Santa y individua T rin id ad ;
un D ios todo poderoso , que quan­
do no eramos , nos criasteis , y sien­
do por nuestra culpa perdidos , por
vuestra piedad y bondad , m aravi­
llosamente nos recobrasteis. N o per­
mitáis , S eñ o r,, que seamos ingratos
á tantos beneficios , é indignos de
tan sobradas misericordias., Y o os
.Fuego, pido y suplico > que acrecen-
de San Agustín. 139
tels en mí la Fe , la Esperanza y la
C a rid a d , y que por vuestra gracia
seamos siempre firmes en la Fe , y
eficaces en las obras , para que me-
diánte la Fe verdadera y las obras,
que correspondan á esta F e , por
vuestra misericordia podamos llegar
á la vida eterna ; y en eJla viéndoos
como sois, adoremos y glorifiquemos
vuestra soberana M agestad, y juntos
'todos á ú n a , con vo z de júbilo y
.alegría digam os: G loria sea aJ Padre
que nos c rió ; G lo ria al Hijo que nos
¡redimió ; G lo ria al Espíritu Santo
^que nos santificó ; G lo ria sea á la
-Suma é individua T rinidad , cu yas
•obras son inseparables y cu yo im­
perio, permanece; para siempre. D ig -
lio sois , Señor , de loor ? digno de
alabanza , á V os se debe toda la
-honra toda la bendición y h aci-
fliiientO’ de gracias , . la, virtud y la
fortaleza , que sois D ios nuestro , en
•los siglos de los siglos, . • -

CA-
140 Meditaciones

C A P I T U L O X X X IV .

Quexase el hombre, porque no se


compunge en la contemplación de
D ios , considerando , que
los Angeles tiemblan en
su acatamiento.

Erdonadme , Señor m ío , perdo­


nadme piadoso D ios m ío, per­
donadme y habed misericordia de
mí , perdonad á mi ign orancia, y á
mí grande imperfección, no me dese­
chéis como á temerario; porque sien­
do vuestro siervo Inútil y malo 5 me
atrevo á alabaros, bendeciros y ado­
raros , sin contrición y lágrim as de
mi corazon , y sin la reverencia y
temblor que se debe á vuestra Sobe­
rana Magestad , pues sois D ios todo
poderoso y terrible , y mucho para
tem er; porque si los Angeles quan*-
do os adoran y alaban 3 estando lle­
nos
de San Agustín. 141
nos de una admirable alegría , te­
men , y tiemblan ; cómo yo , mise­
rable pecador , quando estoy en
vuestra presencia , no os alabo y
ofrezco sacrificio , no tiemblo y me
demudo y enm udezco, y se me espe-
luzan , los cabellos, y con abundan­
cia de lágrim as perpetuamente no
lloro delante de V os? Q u iero , mas
no puedo , porque no puedo lo que
deseo; y por esto en gran manera
me m a ra v illo , quando con los ojos
de la Fé os considero. Pero quién po­
drá hacer esto sin el favor de vues­
tra gracia ? Porque toda nuestra sa­
lu d -está puesta en vuestra grande
m isericordia. O triste de m í , que
insensible está mi alma , pues no
se espanta y asombra , quando
está delante de D ios , y le canta
cantares de alabanza. M iserable de
m í, pues mi corazon está tan empe­
dernido y mis ojos tan secos , que
no destilan un rio perpetuo de lá ­
grimas quando yo como siervo ha­
blo
142 Meditaciones
blo con mi Señ or; como hom bre, con
D ios ; como criatura , con su C ria ­
dor ; y copio amasado y compuesto
de barro , con aquel que crió todas
las cosas de nada. Heme aquí , Se­
ñor , y o me pongo delante de V o s , y
lo que siento de mí mismo en el se­
creto de mi corazon , yo lo confieso
en vuestros oídos* V os sois rico en
la misericordia y largo en el galar­
dón ; dadme de vuestros bien es, pa­
ra que con ellos os pueda servir;
porque no os podre s e r v ir , ni agra­
d a r , sino con vuestros dones¿ A tra ­
vesad (yo os suplico) mis carnes cori
vuestro temor ; y de tal manera mi
corazon se alégre en V os , que tema
vuestro Santo Nombre. O si os te­
miese mi alma pecadora , de la ma­
nera que os temía aquel V arón San­
to quando dixo : Siempre temí á
D ios , como una horrible honda
que venia sobre mí. Dios mió , da­
dor de todos los bienes , dadme en-
tre : vuestras alabanzas una fuente
de
de San Agustín. 143
de lágrim as acompañada coa la pu­
ridad de corazon y jubilo de mi al­
ma , para que amandoos perfecta­
mente , y alabandoos dignamente,
sienta y guste con el paladar de mi
corazon , quan dulce y suave sois,
así como está escrito : Gustad y ved
quan suave es el Señor , Bienaven­
turado el que espera en él. Bienaven­
turado el pueblo , que os sabe ala­
bar 5 Bienaventurado el varón que
tiene vuestro socorro , y en ese va ­
lle de lágrim as sube por sus gradas
á V os ; Bienaventurados son los
lim pios de corazon , porque ellos
verán á D io s ; Bienaventurados son,
Señor , los que moran en vuestra
Casa , porque en los siglos de los
siglos os alabarán*
144 Meditaciones

C A P IT U L O XXXV.

Oración para mover el corazon


á devocon y amor de
D ios .

J e s ú s, redención , amor y
O deseo nuestro, Dios de D ios,
dad la mano á este vuestro siervo;
y o os invoco y clamo á V os con un
clam or grande , y de todo mi cora­
zon ; y os suplico , que vengáis á mi
alm a, yentreis en ella, y la ajustéis y
compongáis también con V o s, que la
poseáis sin rugas, ni fealdad alguna;
pues la morada en que ha de habi­
tar un Señor tan limpio como V os,
m uy justo es que esté limpia. V os
habéis fabricado este vaso de mi co­
razon , santificadle , pues , vaciadle
de la maldad que hay en é l , y lle ­
nadle de vuestra gracia , y conser­
vadle lleno ? para que sea templo
de San Agustín. 145
perpetuo y digno de Vos. Dulcísimo,
benignísimo, amantisimo , carísimo^
potentísimo, deseadisimo , preciosí­
simo, amabilísimo y hermosísimo Se­
ñor : V os sois mas dulce que la mielj
mas blanco que la leche y que la nie­
v e ; mas suave que el M aná* mas
precioso que las perlas y el oro; y
de mi alma mas amado que todos los
tesoros y honras de la tierra. Pero
quando digo esto, Dios mío , espe­
ranza m ía , misericordia mia y d u l­
zura bienaventurada, y segura mía;
qué es lo que digo? D ig o , Señor, lo
que puedo, y no digo lo que debo.¡O
si yo pudiese decir lo que dicen y
cantan aquellos Celestiales Coros dé
los Angeles! O que de buena gana
me emplearía todo en vuestras a la ­
banzas, y con quanta devocion, en-
medio de vuestra Iglesia , cantaría
mi alma vuestras grandezas, y g lo ­
rificaría vuestro Santo Nombre , y
perseverancia en ello sin cansar. Pe­
ro por qué no puedo de esta manera
K lo a -
>46 Meditaciones
lo aro s, será bien por ventura callar?
A y del que calla y no os alaba, pues
V os abris las bocas de los mudos, y
hacéis eloquentesá Jos niños que no
saben hablar. A y de los parleros mu­
dos, que callan y no os alaban.Q uien
es el que dignamente os puede a la ­
b a r, ó inefable virtud , y Sabiduría
del P adre? N o hallo palabras con
que os pueda explicar dignamente;
porque sois Verbo E tern o, podero-
sisim o, y sapientísimo ; y asi diré
ahora lo que puedo , hasta que por
vuestra gracia venga á V o s , y esté
donde pueda decir lo que debo, y
conviene á vuestra Soberana M ages­
tad. Y así os su p lico , que no mi­
réis tanto á Jo que ahora d ig o ,q u a n -
to á lo que deseo d ecir; porque mi
deseo es grandísimo de hablar de
V o s lo que me conviene á mí hablar,
y á V os oir : que sois digno de toda
alabanza , honra y gloria. Bien sa­
béis V os, Dios mió, á quien todos Jos
corazones soa manifiestos 3 que yo
os
de San .Agustín. 14 ?
os amo y quiero mas que ál C ielo
y á la T ierra, y todas las cosas que
en ella hay* y con razón , pues por
vuestro amor todas las cosas transi­
torias se deben menospreciar. Yo os
amo , Dios m ió, con grande amor,
y deseo amaros mas : dadme gracia
que siempre oís ame quanto deseo
y debo rapara que en V os solo me
desvele y medite : en V os pienso
continuamente de dia : en V os sue­
ño de noche : con Vos hable mi espi-?
ritu, y mi alma siempre platique con
V os. Ilustrad Vos mi corazon con
la lumbre de vuestra Santa visita-^
cion , para que con vuestra gracia
■y vuestra dirección , yo camine de
virtud en virtud ; y finalmente os
v e a , á V o s , Dios decíós D ioses, en
Sion , y ahora por espejo y figu-*
ra s, y despues cara á ca ra , y os cor
nozca como de Voá soy conocido. Y o
os suplico , Señor pof todas vues­
tras misericordias , con las quaie¿
nos* librasteis de muerte á vida , que
K2 abian-
i 48 Meditaciones.
ablandéis mi corazon mas duro que
la p iedra, y que el hierro y diaman-
te, y que mé abraséis con el fuego de
3a compunción, de manera que me­
rezca yo ser cada hora v-uestra Hos­
tia viva. Dadme un corazon contri­
to y hum illado, y abundancia de lá ­
grimas para llorar mis pecados.Con-
cededme vuestro fervor , para que
y o totalmente muera á este mundo,
y herido de vuestro santo temor y
am or, me olvide de todas sus cosas.
N o llore y o ni me g o z e ; no tema
ni ame cosa temporal. N o me ablan­
de la prosperidad, ni la adversidad
tne derribe : y pues vuestro amor es
fu e r te , como; la muerte , poseedme
V o s , Señor, (yo os suplico) y trans-
form ad en V o s mi ¿orazon, con la
fuerza de vuestro encendido, y dul^
cisimo am or; de tal manera que o l­
vidado de to d a s'k s cosas, que hay
debaxo de el C ielo , esté absorto en
V os ; y abrazado con soio V o s , y
se sustente con sola, la memoria- de
vues-
de San Agustín. 1 49
vuestra suavidad. Descienda, Señor,
descienda bien mío , descienda en
mi corazon vuestro olor suavísimo,
y entre en él vuestro amor mas dul*
ce que la m iel; y el sabor de vues>
tra maravillosa- ¿ inenarrable d a l­
zu ra despierte y avive en el palar
dar de mi alma nuevos gustos y nue­
vos sabores, y produzca aquella yer­
na de agua viva que sube hasta la
vid a eterna^ V os sois inmenso Señor,
y debeis ser amado y loado sin me­
c id a de los que redimisteis con vuesr
•tra preciosa Sangre, Benignísimo
-amadbr de los: hombres ; y' ciernen^
tísim o Señor y justísimo J u ez ; bieti
ve is-co n vuestro -'sapientísimo ju i­
c io que es cosa absurda’é knol&ra»
;b1e, que los hijos de este sig]Q:p:y
de la noche y tinieblas busquen con
¿ñas ansia, y amen con mayor afec^
to estas riquezas, perecederas y horr-
,tas fugitivas y que nosotros vuestros
siervos os amamos á V o s , que nos
hicisteis y redimiesteis. Porque si un
K 3 hom-
ago Meditaciones
hombre ama á otro hombre con tan
grande amor , ,que apenas se pue­
de apartar de .él : Si ta Esposa está
■unida con; tanta vehemencia y amo*
•roso afecto con?su Esposo que por
la fuerza del amor , ninguna, cosa
le dá contento , ni reposa .quando
le tiene ausente : con qué am or, coa
qué.solicitud, con qué fervor, el a l­
ma (■que es vuestra E sposa) o& de­
be a m a r á V os ^ Verdadero D ios y
Jiermosisimo Esposo su y o , pues así
Ja habéis amado* y 1 salvado ,, y por
sjuíen tantas* y tan grañdesr cosas
to b é is hecho '.f npádeddo ? -Porque
¿aunque eí>tas?cosa&'; baxas y tempor
rales se atnafcfsy atienen sus deleir
-tes ; q.u.é tienen q:ue ver todos ellojs
•comel deleite .y gusto que V os dai£,
y con que r e g a lá is ^ Justo? Porque
•vuestro amor es suave y sosegado^
y hinche el corazon ique posee de
d u lzu ra y su a v id a d , y descanso^
y al contrario-, el amor del siglo
y de -la: carne es congojoso y d.ésar
de San Agustín. 151
sosegado, y no dexa reposar las al­
mas, que tiene tiranizadas ; antes
las fatiga con varias sospechas, tur­
baciones, congojas y temores. Pero
V os sois el deleite y alegría de los
Justos, y con razón ; porque en V os
h ay una vida tranquilísim a, y una
quietud perpetua é inenarrable. E l
que entra en. V os , amorosísimo Se­
ñ o r, entra en el gozo de su D ios, y
no tiene mas que tem er, porque está
m uy bien, y en muy buen lu g a r, y
puede decir: Este es mi reposo, en los
siglos de los siglos aquí moraré,
porque esta es la morada que he
escogido. Y aquello otro.,del P sal-
i d o : E l Señor me rige , no m e;falta¿

rá nada , y con pastos saludables


me apacienta. O dulcísimo Señor, ó
buen J u e z , abrasad mi corazon con
él fuego de vuestra caridad , para
que encendido todo , arda yo con
tan grandes llamas de este dulce
a m o r, que ningunas aguas las pue­
dan apagar. Dadme g racia , dulci-
E 4 si*
152 Meditaciones
simo. S eñ or, para que yo os a‘mer
y con el deseo vehementísimo de
V os , me vea libre de la carga de
todos los deseos carnales y terrenos
que tiran y afligen mi alma misera­
b le ; y ligero y .suelto de mis pasio­
nes, corra tras V os , en el olor de
vuestros suavísimos unguentos, has-*
ía llegar á la visión de vuestra her^
inosura , adonde me hartaré y re^
crearé, y tendré todo mi bien. N o
pueden estar juntos en un pecho dos
amores, uno bueno y otro m alo; uno
dulce y otro amargo. Por tanto, el
que ama alguna cosa fuera de V os?
jno tiene vuestra caridad , que es
un amqr dulce y una dulzura amo­
rosa ; un amor que no da p en a, si­
no deleite ; un amor sincero y cas­
to , que permanece para siempre.
V o s , so is, S eñ or, este amor que
siempre arde y nunca se apaga. D u l­
ce Señor , buen Jesús , candad , y
Dios mió, encendedme todo con vues­
tro fu e g o , y con vuestro am o r, con
vues-
de San Agustín. 153
vuestra suavidad y dulzura ; con
vuestro gozo y alegría ; con el de­
seo de Vos , santo y bueno , cas­
to y limpio, quieto y seguro , para
que lleno de la dulzura de este vues­
tro amor , y abrasado de las llamas
de vuestra caridad , os-ame, Dios
m ío, de todo mi co razo n , y con
todas mis entrañas , y os tenga en
nyi alma y en mi boca , y delante
de mis ojos siempre, de suerte, que
ningún amor falso y adulterino ha­
lle en mí lugar. Dios mío , oídme,,
lumbre de mis ojos, oid lo que pi-T
d o , y dadme lo que os debo pe-,
dir , para que rae oigáis. Piadosísi­
mo y misericordiosísimo Señor , no
miréis á mis pecados., ni * cerreis
vuestros oídos , mas por -vuestra,
bondad aceptad los ruegos de, este
vuestro s ie r v o , y concededme lo
que-os.suplico, y por la intercesión
y ruegos de la gloriosa, V ir g e n M a ­
ría , .mí Señora, y vuestra M adre,
y de ,todos los Santos. Amen.
CA-
i 54 Meditaciones

c a pit u lo xxxvr.

Oración devotísima en alabanza


de Dios.
Eñor tnio Jesu-Christo , V erbo
del Padre, que vertisteis á este
Mundo psra salvar á los pecadores;
y o os suplico., por aquella vuestra
entrañable y dulcísima misericordia,
que enmendeis mi v id a , refornieis
nrís obras , compongáis mis costum­
bres , y apartéis de mí todo lo que á
mí me daña y á V os desagrada, y me
concedáis lo que á V os agrada , y á
mí me aprovecha. Quién puede, Se­
ñ o r, sino V o s , limpiara! inmundo y
concebido eu pecado? Vos sois Dios
todo poderoso y suma bondad,-que
justificáis á los impíos , y vivificáis
á los muertos, y mudáis á los peca­
dores, para qúe no lo sean mas. Q u i­
tad , pues , de mí todo lo que os des­
place ; porque yo tengo muchas im -
per-
de San Agustín• 155
perfecciones que ven vuestros ojos,
y querría que apartaseis de mí todo
]o que en mí os desagrada. Mi salud
y mi enfermedad están delante de
Vos ; yo os suplico, que conservéis
Ja salud, y sanéis la enfermedad: sa­
nadme Señor, y seré sano, salvadme*
y seré salvo. Porque V os sois el que
dais la salud, y la conserváis, y con
solo querer repara is lo quebrado, y
levantais lo caído : y si por vuestra
misericordia os dignáis de sembrar
vuestra buena semilla en este campo
de mi corazon, arrancad primero d&
é l, con la mano de vuestra piedad^
;ias espinas de mis vicios. Dulcísimo,
benignísimo , amantisimo, hermosi^
simo Señor, infundid ( yo os ruego)
en mis^ entrañas la. abundancia de
-vuestra1dulzura y de vuestra cari­
dad;: para que no desee, ni piense
tosa terrenal , ni c a r n a l, sino que
á V os solo siempre a-me^á Vos solo
tenga en la boca y en el corazon;
E scribid con vuestro dedo en mi
: pe-
i g6 Meditaciones
pecho la suave memoria de vues­
tro dulcisimo Nombre , de manera,
que jamas se borre. Escribid en mi i
corazon vuestra voluntad y vuestra
Santa L e y , para que Vos esteis ’
siempre presente y delante de mis
ojos, que sois Señor de inmensa dul­
zura. Abrasad mi Alma con aquel
fuego d iv in o , que Vos venisteis á
encender en la tierra , y quereis
que arda para que y o os ofrezca
cada d i a , con abundancia de lagrimas
sacrificio d e . espíritu atribulado y
de corazon verdaderamente contrito*
Dulcisimo Señor mió, y Jesús bueno,
dadme vuestro amor santo y.casto;
porque le deseo, y os le pido cotí
grande afecto para que hincha mi
alm a, y 1 a .:ténga t o d a ,. y Ja^ posea*
Concededme f e s e ñ a l clara de v u e s ­
tro amor, que es una fuente-perpetua
de lagrim as; _para que ellas: mismas
sean testigos-da, este amor, y mani­
fiesten y -prediquen quanto os ama
mi a4may pues se derrite en lagrimas,
por
de San Agustín. 157
por el exceso y dulzura de vuestro
amor. Acuerdóme, Señor mío piado­
so , de aquella buena muger, madre
de Samuel, que se postró delante del
Tabernáculo, para suplicaros que le
dieseis un hijo, de la qual dice la E s­
critu ra, que despues de su oracion y
lagrimas, no se demudó ei semblante
de su rostro, porque siempre estuvo
alegre y serena. Mas acordándome
de este exemplo , me aflige y me
confunde, viendome tan miserable,
y tan lexos de lo que debo. Porque
si esta muger asi lloró , y perse­
veró en su llanto por el deseo de un
hijo ; como debe llorar mi alma, y
perseverar en su llanto, pues busca,
y ama á D io s , y desea llegar á él.
Qué gemidos, y qué sollozos debe
dar aquella alma , que de d ia , y de
noche busca á D io s , y ninguna otra
cosa quiere am ar, sino á Jesu-Chri-
to? Cómo sus lagrimas no son su pan,
y su sustento de dia y de noche, volved
los ojos á m í, Señor, y .habed miseri-
co r-
158 Meditaciones
cordia de mí; porque los dolores de mi
se han multiplicado, dadme corazon
vuestraconsolacion celestial, y no me­
nospreciéis esta alma pecadora, por
la qual moristeis en la Cruz. D ad­
me unas lágrimas interiores, y copio­
sas, y que sean poderosas para rom­
per las cadenas de mis pecados , y
para llenar mi alma de vuestra sua­
vidad celestial. Y ya que no merezca
alcanzar la Corona de los verdaderos
Monges, y perfectos Varones ( c u ­
yos excelentes exemplos no puedo
im ita r) merezca á lo menos alguna
partecilla en vuestro R e y n o , con
las devotas, y santas Mugeres. Tam ­
bién se me ofrece aquella devoeion
maravillosa de otra muger , que con
piadoso amor os buscaba en el Se­
pulcro , y partiéndose vuestros Dis­
cípulos de él , ella no se partía,
antes estaba sentada alli , triste y
dolorosa, derramando continuamen­
te lágrimas', y levantándose una y
muchas veces ? con los. ojos atentos,
v o l-
de San Agustín . 159
volvía á mirar dentro del Sepulcro,
por veros á V o s , á quien con tan
fervoroso deseo buscaba. Cierto, que
ya una , y muchas veces había en­
trado en el Sepulcro , y miradole,
y vuelto los ojos por él ; mas por­
que amaba mucho, todo le parecía
poco ; porque la virtud de la bue­
na obra es la perseverancia. Y por­
que os amó mas que las o tr a s , y
amando os lloró, y llorando os bus­
có , y buscándoos perseveró, me­
reció ser la primera que os halla­
se , que os viese, y que os habla­
se, y que fuese apostola de los Apos­
tóles , y les anunciase la G loria de
vuestra Resurrección , mandándole
V o s que así lo hiciese ; y dicien-
dole amorosamente : V é , y di á mis
hermanos, que vayan á G a lile a , por­
que ahí me verán. Pues si esta san­
ta Muger , que os busca á Vos v i ­
vo con los muertos , así l l o r ó , y
perseveró en su llanto ; cómo debe
llorar mi Alma , y perseverar en
16o - Meditaciones
sus lagrimas , que busca á V os su
Redentor , y sabe,-que estáis asen­
tado en el Cíelo , y cree con el co-/
razón , que reynais en todo lugar,
y con la boca lo confiesa? Cómo
debe gemir y llorar el alma , que
con todo su corazon os ama , y con
todo su deseo os desea ver? O refu­
gio y única esperanza de los peca­
dores, que nunca desecháis los rue­
gos de la gente miserable , yo os
suplico, por Vos mismo, y por vues*
tro Santo nombre, que me deis g ra ­
cia para que siempre que de Vos
pensare, de V os habláre , de V o s
escribiere, de V os le y e r e , de V os
platicare, de Vos, me acordare , á
V os asistiere, y os ofreciere sacri­
ficio , oraciones y a labanzas, me
derrita y deshaga en lágrimas de­
lante de vuestro acatamiento, y mis
lágrimas se conviertan en mí pan
y sustento , de noche y de dia. V os,
R e y de G lo ria , y Maestro de todas
las V irtu d e s, con vuestras palabras,
y
De San Agustín i 6r
y ejemplos nos ensenasteis á ge­
mir y llo ra r, quando dtxisteis; Bie­
naventurados son los que lloran*
porque ellos serán consolados; y
quando llorasteis sobre Lázaro*
vuestro amigo difunto , y sobre la
Ciudad de Jerusalen , que habia de
ser asolada. Pues yo os su p lic o , ó
buen Jesús, por estas vuestras pre­
ciosas lágrimas , y por todas vues­
tras misericordias, con que siendo
perdidos nos socorristeis, que me
deis este don de lágrimas , que tan­
to desea mi Alma y apetece ; por­
que sin V os no le puedo h a b e r, y
sin aquel Espíritu Santo vuestro,
que es el que ablanda las corazones
duros , y los compunge y resuelve
en lágrimas. Concededme este don
de lágrimas ^como les disteis á nues­
tros P a d r e s , cuyos pasos y pisadas
debo imitar , y llorarme toda mi vi­
da , como ellos se lloraron de dia
y de noche. Por los merecimientos
y oraciones de todos aquellos que
L os
í 62 'Meditaciones
Os agradaron ¿ y con gran afecto ós
sirvieron * habed misericordia de mí
íhísefable é indigno siervo vuestro,
y dadme este don* Dadme esta plu­
v ia celestial $ y este riego de aba­
s o y riego de arriba b pata que me
sustenté cofl mis lágrimas delante de
V o s , y abrasado con el füegó de lá
Cómpüncion sea sacrificado en el a l­
tar de mi co r a z ó il, y hecho urt hó^-
lócaüsto muy grueso y agradable á
V os ^ eti olor de suavidad. Y junta­
mente i dulcísimo Señor , dadme una
fuente de agua viva y clara * en que:
este mi holocausto se lave ¿ que
todavía está inmundo. Porque aun­
que es verdad que yo , por vues-*
ir á gracia , he hecho sacrificio de
m í , y me he ofrecido todo á Vos;
pero es tan grande mi flaqueza* que
cada diá ós ofendo muchas Veces.
Dadme ^ pues $ V os ó bendito * y
amable Señor , esta gracia de lágri­
mas , especialmente las que se des­
tilan y derraman por la grande d u l-
de San Agustín. 1 63
¡¿ura de vuestro amor. Aparejad esta
ínesa á este vuestro siervo , y dad­
me licencia para que yo me pue­
da hartar de ella quando quisiere;
y por vuestra bondad y piedad con­
cededme , q u e , este vuestro cáliz
excelente y divino apague mí sed,
y mi espíritu embriagado , anheie á
V o s , suspire por Vos , y arda en
Vuestro amor, olvidado de la vani­
dad y miseria de está vida. Oídme,
Dios mió, oídme lumbre de mis ojos,
oíd lo que os pido , y concededme
que os pida lo que habéis de oír.
Piadoso y clementísimo Señor , no
dexeis de oírme por mis pecados,
mas por vuestra bondad aceptad los
ruegos de este vuestro siervo, y con­
cededme ló que Os pido y deseó, por
la intercesión y merecimientos de
]a Gloriosa Virgen María , Seño­
ra nuestra ¿ y de todos los Santos#
Amen-
i 64 Meditaciones

C A PITU L O XXXVII.

Oración para pedirá Dios la com*


función y dolor de núes-
tros pecados.

Eñor mío Jesu-Christo ¿ jesús

S piadoso , Jfesus bueno , que os


dignasteis morir por mis pecados ^ y
resucitasteis por nuestra justifica­
ción; yo os suplico por vuestra glo^
riosa Resurrección 5 que resucitéis mi
alma de la sepultura de todos niis
vicios y pecados , para que y o me­
rezca tener parte en vuestra glorio­
sa Resurrección,Dulcísimo, benigní­
simo ^amantísimo, carísimo, precio­
sísimo , deseadísimo, amabilísimo y
hermosísimo S eñ o r, V o s subisteis a l
C ielo con gran gloria y triunfo , y
estáis sentado á la diestra de vuestro
Padre. Pues traedme , ó R e y pode­
roso 5 y llevadme á V o s , para que en
la
de San Agustín. 165
la fragancia de vuestros suavísimos •
unguentos, yo corra tras Vos, y lle­
vado y guiado de Vos , no desfallez^
ca. Poned la boca de mi alma sedien*
ta en esas corrientes de la hartura
eterna, ó por mejor decir, llevadme
á esa Fuente de V id a , para que y o ,
conforme á mi capacidad , beba ds
e lla , y con lo que bebiere, viva para
siempre. ¡ O Dios m i ó , y V id a mia!
V o s dixisteis, con vuestra bendita y
santa boca. E l que tiene sed , venga
á m í y beba. Pues, ó Fuente de V id a ,
dad gracia á mi alma, que está muer-*
ta de sed, para que beba siempre de
V o s ; para que según vuestra santa y
verdadera promesa , salgan de mia
entrañas aguas vivas, O Fuente de
V i d a , henchid mi alma con la aveni­
da de vuestros deleites , embriagad
mi corazon con la embriaguez sobria
de vuestro amor , para que tomado
de este vino , se olvide de todas las
cosas vanas y perecederas , y se
acuerde siempre , y se deleite en so-*
L ? lo
ió6 Meditaciones
Jo " V o s , como está escrito , acorde»
me de Dios' y deleíteme, Conceded-
me el Espíritu Santo , que significa­
ban aquellas aguas , que Vos prome*
tisteis dar á los que tuviesen sed.
Dadme a la s , para que con todo mi
deseo y todo mi cu id a d o , yo vuele
adonde V os subisteis despues de
vuestra santa Resurrección , y para
que esté con solo el cuerpo en esta
presente miseria , y con el pensa-
miento y afecto, y todo mi corazón,
donde está mi deseable é incompara^
b l e , y sobre todas las cosas amable
tesoro, y todo mi bien, Porque en es­
te grande diluvio, donde somos com­
batidos de tantas hondas y tempesta**
d e s n o hay p u e r to , ni lugar emi­
nente y se g u r o , donde la paloma
pueda poner el pie para reposar; no
se halla segura paz y tranquila quie*»
tud, sino guerras y pleytos, y enemi-r
gos 9 peleas de fuera , y temores de
dentro, Y porque estamos compues­
tos del a lm a , que es espiritual, y.de
de San Agustín. 167
qarne que es animal , este cuer­
po , que se corrom pe, agrava , y ti­
ra abaxo el alma. Y por esto mi ani*
jno , que es mi compañero y mi ami*
go , cansado del camino, está flaco y
caído , y herido y traspasado , de
Jas vanidades por donde pasó ; está
muerto de hambre y de sed , y no
tengo q u e d a r le , porque soy pobre y
mendigo. Vos , Señor Dios mío , que
sois r i c o , y abundante de todos los
bienes , y repartís con tenta magni­
ficencia los manjares celestiales á los
que están sentados á vuestra mesa^
dad de comer aj cansado, recoged al
perdido , curad al herido, mirad que
está á vuestra puerta, y llam a , abrid^
Je, por las entrarías de vuestra miseria
co rdia, y mandadle que entre á Vos*
y que repose en V os ; y que se sus-5*
tente y coma de V o s , que sois Pan
ce le stia l, para que harto y satisfe*
cho , y recobradas las fuerzas , suba
á lo alto, y de este valle de lágrimas,
con las alas de los santos deseos,
L4 vueW
568 Meditaciones
vuelve á vuestra celestial Patria, To»
me , Señor, tome mi espíritu Jas plu­
mas del Aguila , y vueJe, y no des­
fallezca ; vuele hasta que llegue á
la hermosura de vuestra morada , y
a l Palacio Real de vuestra G lo ria>
adonde , sentado á la mesa de los
Ciudadanos del Cielo , se apaciente
en Jos pastos divinos , y en Jas cor­
rientes copiosísimas , y repose en
V o s , Dios mió , mi corazon ; mi
corazon d i g o , que ahora anda alte­
rado , como un M ar grande y tem­
pestuoso. Pero V o s , Señor, queman*
dasteis á los vientos , y la mar , que
se sosegasen , y ai punto se sose­
garon , venid y hollad estas hondas
de mi corazon , para que se serene
y q u ie te , y se abrace con V os 9 que
sois solo mi bien 5 y deshechaJa nie­
bla caliginosa de mis desasosegados
pensamientos, contemple á V o s , que
sois dulce lumbre de mis ojos. Des­
canse , Dios mió , debaxo de vuestra
sota*
de San Agustín . 169
sombra y de vuestras alas mi alma,
donde escondida en la frescura de
vuestro rostro , y libre ya de los
ardores y calma de sus pensamien­
tos y cuidados , cante con alegría,
y diga : En la paz del Señor dor­
miré , y reposaré. Duerma , Señor,
Dios mió ( y o os suplico) duerma
mi memoria á todos los males, abor­
rezca la maldad , y ame la justicia.
Porque ¿qué cosa puede haber mas
apacible y mas dulce entre las tinie­
blas y amarguras de esta vida , que
estar el alma colgada de vuestros
pechos, y con la boca abierta apete­
cer y gustar vuestra dulzura , mo­
rando con la mente en aquella Bie­
naventuranza , que está colmada de
gozo y de alegría? Dulcísimo, aman-
tísimo , benignísimo , carísimo , pre­
ciosísimo, deseadísimo, amabilísimo
Señor , ¿quándo os veré? ¿Quándo
pareceré delante de vuestro rostro?
¿Quándo me hartaré de vuestra her-
mo-
j yo Meditaciones
mosura? Quando me sacareis de es^
ta cárcel tenebrosa , para que alabe
vuestro santo .Nombre , y no ten^
ga mas congoja , ni aflicción: Quán-*
do llegaré á aquel vuestro admira*»
ble y hermosísimo Palacio Real,
adonde no se oyen sino voces de
alegria y de júbilo? Bienaventura^
dos , Señor , son los que moran en
vuestra casa , porque en los siglos
de los siglos os alabarán. Bienaven^
turados , y de veras Bienaventu­
rados , Jos que V os habéis escogi­
do , y hecho participantes de esa
G loria celestial. Vuestros Santos,
Señor , florecen delante de V os co ­
mo lirios , y son abastecidos de la
abundancia de vuestra C a s a , y har*
tos de las corrientes de vuestros de-*
leites, Porque vos sois Fuente de
vida 5 y ven la lumbre en vuestra
lumbre tan perfectamente r que por
V o s , que sois lumbre que los alum­
bra , ellos mismos vienen á ser una
lumbre alumbrada de Vos y vesti­
dos
de San Agustín, x fi
dos de vuestra luz , resplandecen
como un Sol delante de vuestro aca­
tamiento, O qué maravillosos , qué
hermosos 9 y qué agradables son los
aposentos de vuestra casa , y como
mi alma pecadora desea entrar en
ellos ; porque yo , Señor , he ama­
do Ja hermosura de vuestra casa , y
el lugar donde habita vuestra G lo ­
ria. Una gracia he pedido á Dios,
y esta buscaré , que pueda morar
todos los dias de mi vida en la casa
del Señor. Como el ciervo sediento
y acosado desea las fuentes de las
aguas , asi mi alma desea á Vos,
Señor; ¿quándo vendré, quando p a ­
receré delante de V os , quando? ve­
ré aquel Dios mió , que desea mi
alma , quándo le veré en la tierra
de los vivientes. Porque en esta tier­
ra de los que mueren , ninguno le
puede vér con ojos mortales, ¿Q u é
haré yo , miserable , viéndome ata­
do y cargado con las prisiones de
esta mortalidad? Qué haré pues
mien^
Meditaciones
mientras que estamos en el cuerpo,
somos peregrinos, y no tenemos aqui
ciudad permanente;antesbuscamosla
que ha de venir , y nuestra Pátria
está en el Cielo, O desventurado de
m í , como se va alargando este mi
destierro, como habito con los mora­
dores de C edar, y de tinieblas, y co­
mo dura mi peregrinación; quién me
dará alas , como de paloma , y
volaré y descansaré. N o hay cosa
para mí tan dulce , como estar con
mi Señor, y llegarme á é l ; es muy
bueno, para mí. D adm e, S e ñ o r ,g r a ­
c i a , para qu e, mientras estoy vesti­
do de estos miembros frágiles, y o
me llegue á V os , pues el que se
allega á Vos es un Espíritu con
V os. Concededme, pues, yo os rue­
go , las alas de vuestra contempla­
ción , para que con ellas y o vuele
á Vos. Y porque todas las cosas ter­
renales y pesadas van ácia abaxo,
tenedme V os de vuestra mano , pa­
sa que yo no caiga en la profu n^
de San Agustín.
didad de este valle tenebroso , y
para que la sombra de la tierra no
se interponga entre V os y m í, y
me prive de vuestra luz ( ó Sol de
Justicia ) y no me dexe ver y mirar
á lo alto. Tened con vuestra mano
mi corazon, porque sin V os no pue­
do subir arriba , y con gran prie­
sa querria llegar adonde reyna la
paz soberana y la perpetua quie­
tud. Tened y regid V os mi espíri­
t u , y conformadle con vuestra vo­
luntad , para que guiándole V o s , su­
ba á aquella bienaventurada Región,
adonde V o s apacentais para siem­
pre á Israel con el pasto de la ver­
dad , y para que con grande y vehe­
mente afecto se abrace con V os, que
sois suma sabiduría. Mas quando mi
alma quiere volar á V o s , muchas
cosas le enojan, y le hacen ruido.
Callen t o d o s , Señor m ió, por vues­
tro mandado ; la misma alma calle,
y pase con silencio por todas las
cosas criadas? y comenzando de sí,
174 Meditaciones
suba por todas ellas , hasta que lle­
gue á Vos , y en V os solo , CHa­
do f de todas ellas , ponga los ojos
de la Fe. A Vos anhele, á Vos atien­
da , á Vos medite , á V os contem­
p le , á Vos tenga delante de sus ojos,
á Vos traiga delante de su cora­
zon, que sois verdadero y sumo bien,
y gozo , que permanece para siemr-
pre. Muchas consideraciones hay^
con las quales el alma devota ma­
ravillosamente se sustenta - pero nin­
guna hay de tanto..deleite, ni de tan­
to gusto para ella como, pensar en
V o s , y á V os solo meditar y con­
templar. Quán grande es la abun­
dancia de vuestra dulzura;,. Sefiob,
-la qual maravillosamente infundís
én los corazones.de los que os aman^
y quán inefable es la suavidad de
..vuestro am or, de que gozan los que
no aman otra, cosa fuera de Vos,
ni otra cosa búscan ni desean y ni
querrían pensar? Bienaventurados
aquellos , cuya esperanza sois solo
V os
de San Agustín, ijrg
V o s , y todo su cuidado y estudio
es la Oración : Bienaventurado el
que sabe estar sentado , solitario y
quieto ; y calla 5 y vela continua­
mente de dia y de noche sobre sí;
para que aun estando en este cuer­
po flaco y miserable , pueda gus­
tar alguna gota de vuestra dulzura.
Y o os suplico , Señor , por aquellas
vuestras preciosas llagas ? y por
aquella sangre que manó de ellas
para nuestra redención , que lla­
guéis esta mi alma pecadora ^ por
la qual os dignasteis mofir* L la g ad ­
la , Señor , con aquella abrasada ? y
poderosísima lanza de vuestra ex­
cesiva caridad : porque vuestra p a ­
labra es viva y eficaz 9 y penetra
mas que la espada de dos filos. V os
sois saeta escogida , y espada muy
aguda , que podéis romper , y cor­
tar el escudo del corazón humano
con vuestra Omnipotencia. Pues tras­
pasad mi corazon con la ’ satra de
vuestro amor 5 para que os diga mi
a l-
f*
1^6 Meditaciones
alma ; Herida estoy con vuestra ca­
ridad : y para que de esta misma
herida de vuestro amor corran lá­
grimas abundantes de dia y de no­
che* Herid , Señor 5 herid esta pie­
dra dura con la punta del cuhillo
de vuestro a m o r , y penetrad has­
ta lo mas intimo de mis entrañas,
y sacad de mi cabeza agua abun­
dante , y de mis ojos una fuente de
lá g rim a s, que mane continuamente
por el a f e c to , y el deseo encendi­
do de vuestra hermosura. Llore y o
de dia y de n o ch e , y no admita en
esta presente vida consolacion algu­
na , hasta que merezca yer en el T á ­
lamo glorioso á mi Dulcísimo y Her­
mosísimo Esposo, Dios mío, y Señor
mío; y viéndoos, humilmente os ado­
re , en compañía de ios Bienaventu­
rados Espíritus , y lleno de un ce­
lestial # inefable j ú b i lo , exclame
con todos vuestros Santos , y diga:
Y a veo lo que co d ic ié , ya tengo
lo que esperé ya poseo lo que de­
de-Sati.A'guMn. ‘. i ? ?
see¿ porque: «¡stoy .junta e n 'e l Cielf>
con- aquel a quie-n estatido yo en
l a .tierra , at}ié (con todas mis fuerr-
■za.s , yi-;Qon quien me a b ra cé , con
t o d a ;caridad , y ¿ quien, co a todo
;amor me allegué y á. este, Señor alar
bo,, bendigo y adpiio * que vive y, y
.re y na en los sigLoj» de los siglos.
.Ameran *, ' •> - f

' GAH TULO í X X X V III i *

' Oración para el tiempo de M ¡


tribulación. ’ *
abed misericordiade mí,/ Señar

H mío piadoso habed miseri­


cordia de mí , miserable pecador
que hago lo que: n o d e b o , y padez­
co lo que debo, y. continuamente!ros
ofendo y y cada di a; su tro vuestros
azotesr, Quando. pi e nso.bien miseu¡l -
.pas ^ conozco claramente que son
-pequeños los maÍes. que padezco^-y
menores de ,1o-; queridas. merecen,
M JUS-
-ijrS Meditaciones '
Justo s o is , Señor, y Justo vuestro
ju ic io , y no hay sinjusticia en V os;
porque no castigáis injustamente á
;los que, quando eramos , con vues^
■tro poderoso brazo sacasteis del abis-
mó de la nada , y despues que nos
perdimos por nuestra culpa repa­
gasteis con vuestra preciosa Sangre.
Bien sé , que esta nuestra vida no
pende de caso , ni está sujeta á los
movimientos varios é inciertos de
Ja fortuna , sino que es gobernada
de vuestra inefable providencia, con
la q u a l, Señor, disponéis todas las
cosas., y las gobernáis; porque de
todo y de todo/teneis cuidado; y mas
particularmente de los que coloca-
.ron toda su esperanza en sola vues­
tra misericordia* Por tanto , yo os
suplico, que no me castiguéis como
.merecen mis pecados , sino confór­
tale á vuestra gran misericordia, que
rsobrepnja á todos los pecados del
mundo. V o s , Señor, que dais exte-
,rionnence los trabajos; dad las fuer-
, zas
de San Agustín. 179
aasinteriores para llevarlos; armad­
me de una paciencia invencible, con
que mí alma esté asida de V os,-y mi
Jengua siempre os alabe. Habed mi­
sericordia de mí, Señor, habed mi­
sericordia de mí, ayudadm e,•.esfor­
zadme , fortalecedme , como veis,
que para el alma y para el cuerpo
-lo he menester.

C A PITU LO XXXIX.

Oración devota al Hijo de


Dios.

Enor mío Jesu-Christo, Hijo de


S Dios vivo, que estendisteis vues­
tras m;^nos en la C r u z ,: y bebisteis
el C á liz amargo de. vuestra Pasión,
-por la Redención de todos los peca­
dores; yo os suplico, que hoy me so­
corráis, y deis la mano. Heme aqui,
Señor, que como pobre vengo á V os
que sois ric o , y como miserable , ai
M 2 mis*
18’o Meditaciones
misericórdioso 5 no vuelva vacíoyrií
desechado de Vos. Con hambre ven­
g ó , no me aparta a y uno y y si antes
que coma suspiro y á lo menos conce­
dedme Vos , que despues de haber
suspirado coma. Ante* todas cosas,
dulcísimo Jesús, yo confieso contrá mí
mi maldad, delante de vuestra mag­
nificencia y bondady po’rque habien­
do yo sido concebido , y nacido en
pecado : y habiéndome. Vos alabado
y santificado, yo despues he tornado
á afear mi alma con.mas graves cul­
pas: porque nací.en el pecado que
no pude escusár , y despues me he
rebolcado, por mi voluntad, en otros
pecados.'Mas V o s , S e ñ o r , no olvi­
dándoos de vuestra misericordia, me
sacasteis de la casa de mi padre car­
n a l, y de la conversación de los pe­
cadores, y me llamasteis á Ja compa­
ñía de vuestros Siervos, de aquellos
que buscan vuestra faz, y andan por
las sendas derechas de la perfección,
y moran entre los lirios de la casti­
dad,
de San Agustín. 181
dad, y están asentados en el taberná­
culo de una-altisima pobreza. Mas
y o , desagradecido á tantos benefi­
cios, despues de haber entrado en la
R A igion, he cometido muchos peca­
dos; y habiendo de .enipendar las cul­
pas pasadas , he añadido culpas á
cu lpas, y pecados á pecados. Estos*
§on mis males, Señor, con los qüales
he deshonrado á V o s , y amancillado
aquella alrna , que Vos criasteis á
muestra imagen y^ejLejanza $ con la
soberbia v con la vana glo ria, y coa
les-ótros innumerables males que la
cong.ojan,, y.la afligen, y destruyen.
Mis maldades,, Seqor, están ;§obre mi
cabeza ,- y ;fcomo,una carga muy pe­
sada la. a graban.; y si Vos., cuya.;es
p r o p r.i a 1a mis gric o r d i a t, y ne I pe r^l o-
íiar, no me: ten^ls.debaxo vuestra- tpa-
EO, no: pod/éídeixir de perderme,;y^de
irme al fondo S'in remedio. Paradmen-r
tes, Se tío r 'Dios rpia* y .mirad,. q u e mi.
^ejversa rio ha;ee.^u ria^e* ÍPk ¥>$ief:
leí h a . d e s a n ^ f á^p^yO;.!^ per-»
1 82 Meditaciones
seguiré y le prenderé, porque no tie­
ne quien le libre de mis manos. ¿ Y
V os, Señor, hasta quando disimuláis?
Volved vuestros piadosos ojos, y li­
bra mi alma, y salvadme por vues­
tra misericordia 5- apiadaos de esté
vuestro hijo , que con tan grandes
dolores paristeis, y no atendais tan­
to á mi gran maldad, que os olvidéis
de vuestra suma bondad. ¿Qué Pa­
dre hay en el mundo tan inhumano,
que no libre á su^hijo? ¿ó qué hijó
h a y , que rio sea castigado de su pa­
dre con vara de la cofreccion? Pues,
ó Padre, y Señor tn io ,5por mas peJ
cador que' yo sea'^ no puedo dexar
de ser vuestro hijo,'pTües: me hicisteis1
preparasteis. Si pequé A z o ta d m e y
castigadme^, yasi'enfnérfdado, entre­
gadme á 'vuestro hijo. «¿Puede por
t in tu r a la rnadr^ olvidarse del niño-
qüé sa-lio de sús^^ñf’p'a'ñas? Pues por
¿nas q ue •ella se' tfltfíde, V o s j Padre
árfiotóso|'fio os olvidareis de vuestro
hijo' \ 'po'rque^si ló^ífeíleis-prometidoí
He-
de San Agustín. 1 3 -$
Heme aqui, que doy gritos, y no me
oís* ¿ mi corazon está atravesado de
dolor, y no me consoláis?-¿Qué diréy;
ó qué haré, pobre, y misara ble,, pues,
estando en tanta tristeza y amar-i
gura , Vos , Señor , rae arrojais de
V o s? Ay de m í, de. quanto bien, en,
quanto mal he caído. ¿Adonde iba, y
dónde, he parado? ^Dónde esto y , y;
dónde no estoy? ¿Por quién suspira*
ba, y p or quién suspiro? ¿Busqué los
bienes, y hali-afeéome turbado? ¿ Y o j*
me mueroy y Jesús no está conmigo?-
Pues cierto^ que.es mejor para mí p;$
tener sér , que- tenerle sin Jesús; y
mejor es no vivir., que vivir sin Ist
vida. Ha -Jesús mío, ¿dónde están
vuestras antiguas misericordias?,Ha*
de durar para siempre vuestro eao^
jo? 'Aplacaos, Señor, habed miseria
cordia de mí , y no volváis de. raí
vüestro rostro, pues por rescatarme
de^la-muíerte, no le desviasteis de los
que1 os escarnecieron y escupieron.
Y o confieso que peq.uév y que merez^
M 4 co
i -Wéditádm'és 'V>
¿O- ser condenado , y que ’np puedo"
hacét digna penitencia ; pero cierto-
es } que vuestra’ misericordia1 sobre-,
p u ja ;toda s mi &cu.l pa s y pecados'. Pod
ranto, y 0 os'-sirplicoy piadosísimo Se-:
que'no estribáis contra’ mí las
áma-rguras db tnis-maldades y n r e n i
iréis- en juioiq' edil vuestro . Siervo^
SDas tjüé'-b'orreísí $ ¿)esbaíg^is* misf jcuí-t
í fór fft]e k 'la ,mu ched am bre:d é
as-triIsé'fi’dqfdfas; .í¡* Ay?devnríJ
\ í}liando1 vénd-ri rKdikdedí JfuicLo^- y
'-abrirán los libros de la,soeoncien*'
cira s r y se ldirá <de m í '; ^He: a q ui ¿es té
bofrrbre ¡ y<he>&qui’tsus ¡obras. Qué
fearé yo; ervtánríps,, Señor Dios ■ mk>$
quándoiló¿**Gielofó-serán .--testigos, de
t ó >A a lci a’d \ y 1a t i e r r a s e le va ritaa?á
c^mrav-fní/:' 0 <3'cfrno enmudeceré, y
cónfro no podré" responder palabra¿
áí-i-tes con lá’ ÍCábé2ía baxa estaré con^
ÉU5Oy te ffiblSñdtf delante de Vos! O
frikteí-db m i i ^ q u é d iré? ;C k m a ré -á
V iís¡, rSeñor Dk>s niio pero sr ha1**
bl 4 fe- j n o ,ctfsatá’ m} dolor^ y ;si. csi*
*j ¿ ,k ÍA llá -
de San\ JgusHn. 18.55
lÍárQy:itifertdrmente seré afligido de
una lastimosa y estraña amargura.-
L lo ra 9 alma mia , como, viuda que, 1
perdió el maridpí, coa quien se ha­
bía, desposado en -su mocedad * der­
rama lagrimas , ,y haz llanto , por­
qué' Christo tu- esposo te ha dexa-
áo. -¡O.vira de: Dios omnipotente!
no vengas sobre mí, porque no ca­
brás en m i* ni en mí-hay tanta fuer­
za { qué te pu$da_, tolerar. Habed,;
Señorr mísericor-Gii^vde mí-, para que
po. desespere y sino que esperando
respire-y que ;si yo be cometido tan7
tos ¡males, que por ellos me podéis
condenar., Vos. no ha.b.eis.: .perdido»
la bondad , co.n*vqüe soléis salvar.,
Vos-, Señor , no^ queréis la muertq
de los pecadores, ni os oigáis -.con
la perdición d e l os:- que. m ue re n , an­
tes,.par a que los: muertos viviesen^
m ori ste i s V o s y, y -«v*o est ra mu ex te
maitóí.la muerte; denlos ,pecadores.
Pues si muriendo Vos , ellos vivie­
ron, yo .os suplica, viviendo Vos^
i 86 Meditaciones
no muera yo. Dadme la mano cíe
allá de lo alto , y libradme de lat
mano de mis enemigos, para que no
se gocen de mi mal , y digan : tra­
ga remosle. ¿Quién p o d r á , ó buert
Jesús, desconfiar de vuestra miseri­
cordia , pues siendo5 aun vuestros
enemigos , nos redimisteis con vues­
tra S an gre, y nos pacificasteis coa
Dios? Debajo de íá sombra de vues­
tra misericordia corro tras V o s , y os
pido p erd ó n , y .confio llegar al
T ro n o de vuestra Gloria : clamaré,
y llamaré, hasta que tengáis mise­
ricordia de mí. Porque si nos llamas­
teis , y ofrecisteis' perdón al tiempo
que huimos de Vos*, y no le que-,
riamos , i cómo ahora , que le que­
remos , y Je pedimos, no le al cen­
iza rémos? No os acordéis, dulcisimo
Jesús , de vuestra justicia contra
él p ecador, sirio de muestra benig­
nidad para con vuestra criatura:
lio os acordéis de vuestra ira con­
tra el delincuente , mas acordaos
de
de San Agusün. 18 ?
de vuestra misericordia para con
el miserable: olvidaos del soberbio
que os provoca á saña , y mirad al
desventurado que invoca vuestra
piedad. Porque ¿qué cosa es Jesús,
sino Salvador por lo que V os mismo
sois, levantaos en mi ayuda, y decid
a mi alma ! Y o soy tu salud. Mucho
presumo, Señor, de vuestra bondad*
porque V os mismo me enseñáis que
pida , busque y llame ; y por eso,
animado con vuestra amonestación,
pido , busco y llamó ; y pues V os,
Señor, mandaís que pida , dadme
lo que os pido ; y pues me aconse­
jáis que busque , concededme que
y o os halle ; y pues me enseñáis
que llame, abrid al que llama, con­
firmad al flaco, recoged al perdido,
resucitad aPmuerto ; y dignaos re­
g ir y gobernar todos mis sentidos,
todos mis pensamientos , palabras y
obras, en Vuestro santo beneplácito;
para que de aquí adelante, á Vos sir-
Va3 á V o s 'v i v a 5 á V os me entregue.
Bien
j 83 /Meditaciones
Bien sé, Señor mió , que porque me
criasteis os debo todo lo que soy; y
porque os hicisteis Hombre por mí,
y me redimisteis con vuestra Sangre,
os debo mas que á m í, si mas. tu vie­
se; y tanto mas, quanto va de lo que
yo soy á lo que V os sois , que os
disteis por mí. Pero yo no tengo
mas que á mí , ni lo que tengo os
lo puedo dar sin V os ; Vos , Señor,
aceptadme, tomadme y llevadme á
V o s, para que así como soy vuestro,
por haberme, criado , y redimido,
asi:Jo\sea por vuestra imitación ,- y
amor que vivís y reináis en los
siglos-de Jos siglos. Amen,

- C A P I T U L Ó XL*

-. /., ■
.
Oración muy fáyota.
" v.v-.
Eñoc mio . Dios todo, pode roso, •

S que sois T rino, y U no, y estáis


siemp£e/ei3 todas las cosas,*¡y fuisteis.,
ante ellas j , y en. todas -s^$is\siemrj
: pre
de San Agustín. 189
pre Dios ; yo os encomiendo hoy,
y en rodo tiempo mi alma, mi cuer­
po , vista , mi oído , el gusto y ol­
fato y tacto , todos mis pensamien­
tos, afectos, palabras y obras, y to­
dos mis sentidos y potencias, ínter-
riores y exteriores, mi entendimien­
to , mi memoria , mi Fe y creencia,
y mi perseverancia. Todo lo pon­
g o , Señor, en vuestras benditas ma­
n o s e a r a que lo guardéis , y de­
fendáis de día y de noche , á todas
horas , y en todos los momentos;
y o os suplico, Santa y bendita T r i ­
nidad , que me oigáis , por las ora­
ciones de los Patriarcas, por los me­
recimientos de los Profetas , por los
ruegos de los Apóstoles, por la cons­
tancia de los Mártyres , por la Fe
de los Confesores, por la castidad de
las Vírgenes, y por la intercesión de
todos los Santos, que desde el princi­
pio del mundo os agradaron; y que
me guardéis,y defendáis de todo mal
y de todo escandaló y pecado mor-
tai.
190 Meditaciones'
tal, y de todas las asechanzas y en­
cuentros de los demonios y de todos
mis enemigos visibles é invisibles.
Desechad de mí la a lt iv e z , y a u -
-mentad la compunción; deshaced la
soberbia, y criad en mí Ja verda­
dera humildad ; dadme lagrimas,
ablandad mi, corazon empedernido,
libradme, Señor, de todas las ase­
chanzas del enemigo , y conservad­
me en vuestra santa voluntad : en­
señadme , S e ñ o r , á hacer siempre
lo que V os quereis, porque Vos sois
mi Dios: dadme un sentido, y enten­
dimiento perfecto , para que sea ca­
paz de . vuestra inmensa benignidad.
. Dadme gracia para que os pida Jo
que Vos gustáis de oír , y á mí me
conviene pedir. Dadme tan copio­
sas y afectuosas lagrimas, que pue­
da desatar las prisiones de mis pe­
cados. Oídme , Señor mió , y Dios
m ió, oídme lumbre de mis ojos, oíd
lo que os pido , y concededme lo
que os pido. Si me menosprecias,
soy
de San Agustín. ig t
soy perdido; si me miráis con ojos
de piedad v iv ir é ; si buscáis mi jus*
ticia , no la hallareis , porque estoy
muerto y huelo mal ; si me miráis
con misericordia, resucitaré como
muerto , á vida. Alanzad de mí to­
do lo que aborrecéis en m í , infun­
did en mi Alma el espíritu de cas­
tidad y continencia , para que no
os ofenda en lo que os pidiere; qu ir
tad de mí todo ,1o dañoso, y dad­
me io provechoso ; concededme , Se­
ñ o r, remedios y medicinas, con que
cure mis llagas; dadme, Señor, vues­
tro temor santo , la compunción de
corazon , la humildad de mi Alm^,
y la conciencia pura , la caridad
fraternal^; y que de tai manera co­
nozca y llore i mis m ales, que no
sea curioso de los ágenos. Perdonad
á, mi alma pecadora , perdonad mis
males y mis culpas y p e c a d o s ,,y
abominaciones ; visitad á este enfer­
mo , curad á este doliente , sanadla
este tullido resucitad ¿ este muerto:
dad-
í q:í2 Meditaciones ■■
'D ios m ió , habed híiséricor’d ia-de lr¡i\
'dadme, Señor ,-uá corazón , que ós
tem a , una alma: qifé^os-ame ,‘un seií*
t ido que os"e ritienda y orejas q ue;os
'oigan ^ y ojos que: os vean ; habed
íniserieordia de!mí, Dios mío, habed
“misericordia de- mí y desde esá aU
ta Silla de Vuestra Majestad, mirad-
’ hle con rostro sereiKV, y con-el rayo
de vuestro resjplandor alumbrad las
^tirtieblas' de 'mi corazon. Conceded>-
ftie , Señor, qtfé ^sepa distinguir en-
:tir& !el bien y' él tíial , y que mi en­
cendimiento este-siempre a te n to -á
•Vdíí: yo os-’pido * Señor ; que me
: perdonéis todos1 mFs pecados, y que
jen'tiempo d e m i! necesidad■ y angus­
tia ,j 'mé seáis' p ro pie io ;, y ¡ be ni g nó.
- j O Santa , y ■Purisima V irg e n M a -
^rM', Madre' de mi’Señor Jesu-Chris-
-td! 'yo os suplico* que os digneis in-
vterc£der por' mi delante d$ aquel*
~ templo merecisteis Ser. San
¿ M iguel , Saín Gabriel San Rafaei^
• y todos los CoFbs^de los Angeles y
-L * A r-
D e Sün Agustín 193
Arcángeles , y vosotros Patriarcas*
Profetas , Apostóles , Evangelistas,
M artyres , Confesores , Sacerdotes,
Levitas , Monges , Vírgenes , y to­
dos los otros Justos ^ y Santos de
Dios j por aquel Señor , que os es**
cogió , y de cuya contemplación os
g o z á i s , me atrevo á suplicaros, que
os digneis de interceder p o r jn í, mi*
serable pecador , para que , median­
te vuestros ruegos y oraciones , yo
merezca ser libre de la muerte eterna
y de las uñas de Satanás* Dadme,
Señor , la vida perdurable , por
vuestra clemencia y benignísima mi­
sericordia . Conceded , Señor mió Je*
su-Christo i, á los Sacerdotes vuestro
E sp íritu , y á los R e y e s, y Príncipes
gracia , para que juzguen justamen­
te , y ¿sus Pueblos tengan paz y tran*
quilidad* Y o os ruego , Señor ^ por
toda la Santa Iglesia Catholica , por
hombres y mugeres , por Religiosos^
y Seglares, por todos los Goberna­
dores de la R e p ú b lic a , y por todos
N los
iq 4 Meditaciones
lo s Fieles qüe por vuestro santo amó?
trabajan ; y os suplicó , que les deis
gracia para perseverar eti el bien
que haced* Conceded ^ Señorí mio5
R e y de Gloria á las Viígenes cas­
tidad^ á los qué están dedicados á
vuestro Servició continencia ; á los
casados santidad ; perdón á los per
niteníes ; á las yiiidaá y huérfanos
remedio ; á los pobres amparó á
los Peregrinos $ ;que vuelvan á suá
casas con bien á l o s tristes consue­
lo ; á los Fieíes difuntos eteriio ,re?
posó } á los que ,navegan , qué 11er?
g'üeñ á deseado Puerto ; á los; per­
fectos ¿ qilé persevereri siempre en
$ü bondad ; á los buenos, y media­
nos en la virtud ¿ que Váyan ade*-
lanté i á los malos y perversos , co-
ráó soy yo 3 qué sé apárten presto
d e sü mal camino* O Dulcísimo y
Misericordiosísimo Señor mió Jesu-
Christo * Redentor del Mundó , y
Hijo de Dios vivó , yó coíifiesó 4 que
entre todos los pecadores soy el mas
de San Agustín. 195
iniserablé pecador ; pero cotí todo
eso j yó ós süplico ¿ que no me ar­
rojéis de vuestra misericordia , pues
sois Señor Clementísimo y teneis
compasion de todos. O R e y de los
Reyes ^ qué dais pidió de vida á
los pecadores ^ para qüe vuelvan
á V os $ dádmele á m í , para qüe toe
corrija y enmiende : despertad en mi
alma üñ vivó y afectuoso deseó , pa­
ta qué ós busque Sobre todas las co­
sas, y ós halle, y tema ¿ y haga vues­
tra santa voluntad* Particularmen­
te ( ó Padre Santo , bendito , y glo­
rioso paraosíempre) humilmente pi­
do á vuestra Magestad , que os dig-
tieís tener debáxó d e ’vuestra mano,
con particular protección , á todos
aquellos qüé se acuerdan de míetisus
Oraciones, ó que sé han encomenda­
do , á las mias indignas ^ ó qué han
Usado alguna obra de caridád conmi­
go ^ y á todos mis deudos y amigos,
vivos y difuntos, para que, por vues­
tra gracia ¿ sean salvos. D ad favor á
Na to-
196 Meditaciones
todos los Christianos que viven, y á
los que ya pasaron de esta vida pere­
cedera á la gloria de vuestra vista. Y
también os suplico, Señor, pues sois
principio , y fin de todas las cosas,
que quando viniere el fin y postre­
ro dia de mi vida , V os me seáis
piadoso Juez , contra el maligno
acusador, y perpetuo defensor i con­
tra las asechanzas de nuestro anti-*
guo enem igo, para que por vues-*
tra gracia seax admitido en la com->
pañia de los Angeles., y de todos los
Santos , eñ ese vuestro Paraíso de
deleites ^ en el qual y o os bendiga,
ensalce * adore ; y glorifique en los
siglos de los siglos. Amen*
de San Agustín, ig f

CAPITULO XU.

Oración muy devota de la Ta»


sion de el Señor,

Efior mió Jesu-Christo , reden^


clon mia, misericordia, y salud
m ia , yo os alabo y hago gracias, no
las que debo , ni dignas de vuestros
beneficios , sino indevotas , flacas y
tibias, y sin la dulzura y afecto que
seria razón , y tales como yo , vues*
tra vil y miserable criatura , os pue­
do ofrecer. Pero V os , Señor , espe-^
ranza de mi corazon, y virtud de mi
alm a, suplid, por vuestra misericor^
d i a , lo que falta á mi flaqueza, pues
sois mi v i d a , y el bien y fin de todos
mis intentos. Bien sé, que no m erez­
co amaros tanto, quanto debo * pero
á lo menos deseo amaros con todas
mis fuerzas , y cumplir con mi obli^
gacion. O lumbre de mi alma5 delan-
198 Meditaciones
te de te qual estámpatenos todos mtg
deseos 9 Vos veis mi gima , y si ell^
desea alguna cpsa buepa, de vuestra
jnano es. Si Ja inspiración , que me
habéis dado, Señor , es buena 9 ántes
porque se que es b u e n a , pues es d§
amaros ? dadine Jo que me hacéis que-?
yer , y desear , concededme gracia
para que yo os ame tanto , quantQ
V o s mandais que os ame : yo 05
pfrezcp gracias , y ala b a n zas, y os
pido , que este vuestro Don no sea
$in frutp para m í , pues me lo disteis
de vuestra graciosa voluntad , sino
que deis perfección á los que habéis
comenzado, y c u m p la is, por vuestra
benignidad, lo que sin yo merecerlo,
me habéis hecho desear. Encended,
é inflamad con vuestro amor este mi
tibio-, y ejado corazon; porque tpdQ
Jo que deseo, y todo lo que pido , y
Hiedito de vuestros beneficios , se en*
dereza á suplicaros , que encendáis
mí vuestro amor. Vuestra bondad^
§epq r? me cr ió ; vuestra misericordia

de San Agustín. 199
fne limpió del pecado original; vues­
tra paciepcia, despues que yo recibí
Ja gracia del BautjsfpQ, estando en­
vuelto y amancillado enpnuphas feal^
dades y miserias de pecados , me h;i
sufrido, su-stent^do y esperado. Es-^
perais, Señor, que y o me enmiende^
y yo para enmendarme, y hacer pe­
nitencia de mis p ecad os, espero la,
inspiración y favor de vuestra gra-r»
tria, Dios mío, Criador mió, s u f r i ­
d o r , y pastor m ío , yo tengo sed y
hambre , y deseo de V os , por V o s
suspiro ;*y á Ja manera que un niño
h u é r fa n o , que ha perdido á su du-i*
CÍsimo P a d r e , llora por é l , y gi^
ine sin ce s a r , y con la memoria se
^cuerda de su querido Padre , y
con el corazon le abraza ; asi y o ,
bo quanto debo , sino quantg pue^
t i o , me acuerdo dé vuestra dulcí-?
sima Pasión , de vuestras bofeta­
d a s , azotes - y heridas, y de aque­
lla inmensa caridad^ con la qual mo­
risteis por m íj y fuisteis sepultado,
' N4 y
200 Meditaciones
y resucitasteis , y subisteis á los
Cielos con Gloria y triunfo. Estos
Mysterios creo firmemente, y lloro
las miserias de mi destierro 5 y espe­
ro la consolacion de vuestra venida*
y deseo la gloriosa contemplación
de vuestro Rostro. O si yo pudiera
veros. Señor, y R e y de los Angeles,
acá entre los hombres abatido , pa­
ra ensalzar á los hombres á la dig­
nidad de los Ángeles : si pudiera
veros m o r ir , ó Dios Eterno, y ofen^
dido del pecador , para dar vida al
mismo pecador que os ofendió. T ris­
te de m í , que no merecí hallarme
presente á este admirable é inesti­
mable M y s te r io , y quedar atonito
y pasmado de ver morir á Dios en
una C ru z ; pero y a que no merecí
e s t o , ¿por qué , ó Alma mia , no es­
tás traspasada de dolor , quando te
acuerdas , que fue abierto con una
X a n z a el costado de tu Salvador^
y sus Pies y Manos enclavadas en
iln madero 5 y que de todos sus mien-
bros
de San Agustín. 201
bros corrieron rios de sangre para
tu redención ? ¿ Cómo no estás lle­
ra de amargura , viendo que á tu
Señor le dán hiel y vinagre para
su refrigerio? ¿Cómo no tienes com*
pasión á aquella castísima Virgen,
y dignísima M adre, y Señora tuya?
O Señora mia piadosísima , ¿qué
fuentes de lágrimas derramaron
vuestros castísimos ojos , quando
visteis aquel vuestro Hijo purísi­
mo , y Inocente , a t a d o , azotado,
y puesto en una C r u z ; quando le
visteis estendido en aquel duro
madero , y aquella carne delica­
da , salida de vuestras entrañas,
tan maltratada de los pecadores, y
afligida ? ¿Qué sollozos fueron los
vuestros , qué sintió vuestro vir­
ginal pecho, quando oísteis aquellas
palabras: Muger he aqui á tu Hijo.
Y al Discípulo: esta es tu Madre;
guando trocasteis el Discípulo por
el M aestro, y el Siervo por el Señor?
Meditaciones
O que dichoso fuera y o , si á lo tne^
n o s , con el Santo Josef , hubiera
baxado de la C ruz aquel Cuerpo
difunto y afeado , y ungidole con
ungüentos arornáticos , y puestole
en el Sepulcro , para que a lo me­
nos no faltase yo en éste Entier­
ro , y hiciese algún servicio á mi
Señor. O si yo me hubiera hallado
en compañia de aquellas Bienaven­
turadas Mugeres, y temido por aque-?
13a resplandeciente visión de ios Á n ­
geles, y oído la nueva de la Resur^
reccion del Señor , nueva de con*^
suelo , nuevg, esperada y deseada.
O sj[ yo hubiera oído de la boca de
el A n g e l : No queráis temer voso^
tros , que buscáis á Jesús crucifica­
do , ya resucitó, no está aqui. B e ­
nignísimo, Suavísimo y Serenísimo
Señor , ¿quándo me recompensareis
lo que p e r d í, por no haber visto
aquella incorrupción de vuestra g lo ­
riosa carne , y de no haber besado
aque-r
de San Agustín, 303
aquellas Llagas y aquellos agujeros
de los c la v o s , y derramado muchas
lágrimas de g o z o , sobre todos los
cardenales y señales de vuestro Cuer^
po ? Quando me consolaréis, y quan­
do pondrás fin á mi dolor , el qual
no se acabará mientras que durare
esta mi peregrinación ? Pues qué dU
r é , ó Consolador de mi alm a, quan­
do considero, que os partisteis sin
despediros de m í , al tiempo que su^
tiendo á jos Cielos echasteis la ben*»
dicion sobre vuestros Discípulos , y
y o no me hallé presente: Quando
fuisteis recogido de la Nube con las
manos levantadas , y entrasteis en
C i e j o , yo no lo v i : los Ángeles
prometieron , que tornariades , y yo
fio lo oí* ¿Qué diré ? Qué haré¿
Adónde iré ? Dónde le buscaré? ¿ Y
qyándo le hallaré? ¿ A quién rogaré?
¿Quién dirá á mi querido, que des­
fallezco de amor ? Faltadoha el go­
zo én mi corazon, mi risa se ha con­
ven
204 Meditaciones
vertido en llanto , mi cuerpo y mí
alma desfallecen * porque Dios de
mi corazon es mi p a r t e , y lo se­
rá para siempre. Por eso mi alma
no admite consuelo, ni le puede te*-
ner, sino en Vos dulcedumbre mia,
porque , ¿qué cosa puede haber en
el Cielo ni en. la Tierra , que y o
deseé sino V os? A V os q u ie r o , á
V o s e sp e ro, á Vos b u s c o , á V o s
dice mi corazon: Vuestro Rostro,
Señor, he buscado, no le apartéis de
m í , pues sois Amador benignisimo
de los hombres, y Remediador del
pobre y desamparado , y ayudador
y Padre de los huérfanos. Señor mió,
habed misericordia de m í , que soy
huérfano desamparado y sin Padre,
y mi alma es como viuda , que ha
perdido á su marido y su amparo:
mirad las lágrimas de mi huerfandad
y viudéz, las quales os ofrezco, y os
ofreceré hasta que volváis á mí* E a
Señor 3 ea y a aparacedme, y quedaré
con*
de San Agustín. 205
coftsólado , volveos á m í , y c u m p lí
ráse mi deseo, descubridme vuestra
g lo ria , y mi gozo será colmado \por­
que mi alma tiene sed de V os , y
mi carne os desea; mi álma sedien­
ta corre á la fuente de aguas vivas,
y dice : ¿Quándo llegaré , y pare­
ceré delante de la cara de mi Señor?
¿Quándo vendréis Consolador mió?.
¿Para quándó os aguardaré ? ¡O si^
tengo de vér algún dia el gozo que
deseo 1 ¡O si me tengo de hartar de
aquella Gloría cuya hambre me fa­
tiga ! Si me tengo de embriagar de
aquel vino oloroso y suave por el
qual suspiró: si tengo de beber de
aquel rio de deleites de que tengo
sed: Entre tan to5 S eñ orea s lágrimas
sean mi pan , y mi sustento de dia
y de noche, hasta que se diga á mi
A l m a : He aqui á tu Dios ; hasta
que él la o ig a : he aqui á tu Esposo.
Mientras que viniere esta h o ra , apa­
centadme 3 Señor 3 con mis sollozos,
2 o6 Meditaciones
y recreadme con mis dolores. Quizá
vendrá mí Redentor porque es bue­
no, y no tardará, porque es piadoso;
á él sea gloría en los siglos de los
siglos. Amen,

F I N