You are on page 1of 4

Educación rima con Migración

Rocío Heinrich, Rocío Navarrete (2018)

Según la OIM (2006), migración es el “movimiento de población hacia el


territorio de otro Estado o dentro del mismo (…); incluye migración de refugiados,
personas desplazadas, personas desarraigadas, migrantes económicos” (p. 38).
Como hoy podemos apreciar, este fenómeno trae una serie de consecuencias al
país receptor de migrantes. Chile es un claro ejemplo de ello.

En lo que respecta a la actual sociedad chilena, ¿somos lo que


acostumbramos llamar “personas bien educadas” con los nuevos integrantes de
nuestra comunidad? Según la RAE, de ser así seríamos individuos con urbanidad,
es decir, que mostramos “comedimiento, atención y buen modo” con quienes
arriban al país. En realidad, ahora es cuando hacemos un breve examen de
nuestras actitudes y con remordimiento notamos que no podemos “seguir siendo
un país abierto y acogedor” (Nueva ley de migraciones, 2018), porque nunca lo
fuimos.

Nuestro objetivo es, en cierta forma, meditar sobre el propio


comportamiento frente a la migración, o más bien, los migrantes. Nos interesa
evaluar la actitud de los chilenos y ayudar a formar una mirada crítica con respecto
a ella, para que tanto la generación actual como las venideras, en conjunto
construyan una sociedad más empática, abierta y realmente acogedora. Hoy en
día esto adquiere gran relevancia en aspectos no solo sociales, sino también
educacionales. Cada vez llegan más personas a Chile, procedentes de los
continentes de todo el mundo: entre 2005 y 2016 fueron otorgadas 324.932
permanencias definitivas (en promedio casi 30.000 al año), y tan solo en el 2017
fueron 87.757, es decir, se triplicó el promedio de permisos de los años anteriores
(Estadísticas migratorias del DEM, 2005-2016, 2017). Todas estas personas están
en busca de mejores condiciones de vida, y ven en Chile una oportunidad para
establecerse y progresar (oportunidad que se ve obstaculizada por nuestra “falta
de educación”).
En primer lugar, en Chile este fenómeno (migración) todavía se toma como
algo extraño y nuevo, siendo que desde la época colonial existe. Incluso, Chile
impulsó la colonización del sur por inmigrantes, cabe aclarar, alemanes. Durante
los gobiernos del período conservador (1830-1860) se tomaron diversas medidas
para “desocupar pacíficamente” los territorios que serían posteriormente
entregados a los colonos: de Valdivia al sur.

Posiblemente esta extrañeza se debe a los conceptos diferenciados de


“extranjero” y “migrante”, tal como plantea María Mora (2018):

Entonces el “mito de la hospitalidad” del chileno viene a encubrir más bien la


subordinación hacia el “otro” de rasgos europeos y con pensamiento occidental,
aquel llamado “extranjero”, porque al afuerino latinoamericano se le denomina
“migrante”, cayendo en un ejercicio de menosprecio hacia nuestra identidad
mestiza de deslegitimación de nuestros saberes. (p.233)

El menosprecio a los latinoamericanos (y a todo migrante no europeo) es


una cuestión generalizada en la mentalidad chilena, que lamentablemente los
adultos han transmitido (no siempre a propósito) a los jóvenes. Una encuesta
realizada por la UNICEF (2004) en 720 alumnos de 7° a 8° básico y de 3° a 4°
medio en Santiago, Antofagasta y Temuco, arrojó que el 46% de estos jóvenes
piensan que una o más nacionalidades latinoamericanas son “inferiores”. Entre las
nacionalidades mayormente menospreciadas se encuentran peruanos y
bolivianos. Esta infravalorización disminuye a medida que aumenta la distancia
entre nuestro país y el otro, siendo que de un 16% de menosprecio a argentinos
disminuimos a un 4% a costarricences.

Optimistamente hablando, ese porcentaje representa menos de la mitad de


los jóvenes de un grupo. Sin embargo es necesario detenernos en este aspecto.
¿Bajo qué fundamentos nos creemos superiores?

Esta situación se puede comparar al antiguo pensamiento colonial, donde


los españoles menospreciaban a los nativos americanos y africanos, es decir,
aquellos que tenían un color de piel distinto al suyo. Esta filosofía retrógrada del
siglo XV ha persistido hasta hoy: es como un virus que se ha transmitido de
generación con leves mutaciones, pero básicamente sigue siendo lo mismo.
Estamos infectados con racismo.

Pongamos el caso de nuestra localidad, Chillán, donde durante el verano


observamos un aumento en la población haitiana. Este importante cambio
demográfico genera bastante polémica y, lamentablemente, varios chillanejos no
han recibido de la mejor forma este hecho. Oímos o vemos en las noticias que
muchos empleadores abusan de la mano de obra haitiana; también nos enteramos
de casos de agresión, estafa, etc.
Por ejemplo, leemos en el diario La Discusión: “Una situación […] se
produjo en Río Viejo, en el sector sur oriente. Más de una veintena de haitianos
ocupaba pequeñas piezas compartidas en condiciones de hacinamiento,
ocupación espacial por la que debían cancelar 80 mil pesos.” (Los obstáculos que
dificultan la estadía haitiana en Chillán, 2018-06-24).

Por otro lado, los inmigrantes están recibiendo apoyo de comunidades


religiosas y escolares, entre otras:
El apoyo hacia la comunidad haitiana también se está dando en temas tan
importantes como el idioma. La parroquia San Vicente, el Liceo Narciso Tondreau
y personas particulares están impartiendo clases de español, con la finalidad de
que el extranjero se integre a la sociedad local y entender sus derechos, deberes y
tener más posibilidades de conseguir un trabajo. (Chávez. J. 24 de junio 2018.
Frío, cesantía y abusos son los obstáculos que dificultan la estadía haitiana en
Chillán. La Discusión. p.5)

Entonces tenemos dos caras de Chile: primero, un Chile mal educado, poco
empático y xenofóbico; segundo, un país solidario. El problema es que este lado
más bonito del país, que en realidad es una porción de gente que no ha perdido o
que aprendió las buenas maneras, no alcanza tanto impacto. Por lo tanto, aún hay
muchos inmigrantes que están siendo víctimas de la falta de urbanidad en Chile.

En síntesis, Chile no está preparado psicológicamente para recibir a


quienes debería considerar como sus hermanos (en vez de rivales o cargas),
porque inconscientemente imperan en la mentalidad nacional algunas ideas
negativas, arcaicas y antivalóricas, y también persiste esa intención de
“embaucadores”. Pero esto no implica que no esté comenzando un cambio en las
nuevas generaciones. A pesar de que todavía hay cierta resistencia por parte de
los adultos (que deberían ser un ejemplo), hay personas, en especial jóvenes, que
están conscientes de la actitud que deben tener: una actitud humana, no una de
defensa bárbara de territorio (o de trabajo, comida, o cualquier otro servicio o
recurso). Debemos extirpar el pensamiento de que Chile es superior a otros
países, porque sabemos que aún tenemos muchas falencias. Seguramente éstas
no son las mismas que en otros países, algunos pueden decir que somos estables
económica y políticamente, pero eso no justifica nuestra falta de cultura
(entiéndase por cultura la buena educación o cortesía).

Recordemos que hay que partir por casa: el cambio de mentalidad es


individual, y después podemos transmitir y efectuar colectivamente una
transformación, de tal modo que las barreras para los inmigrantes sean solo los
límites fronterizos del país, no el contenido de este (nosotros).
Referencias
OIM (2006). Glosario de migración.
http://publications.iom.int/system/files/pdf/iml_7_sp.pdf

Ministerio del Interior y de Seguridad Pública. 2018. Nueva ley de migraciones.


https://www.gob.cl/nuevaleydemigracion/

DEM (2018). Permanencias Definitivas otorgadas período 2005 – 2016,


Permanencias Definitivas otorgadas período 2017.
http://www.extranjeria.gob.cl/estadisticas-migratorias/

Mora, María Loreto (2018). Política educativa para migrantes en Chile: un silencio
elocuente. Polis. Revista latinoamericana, número 49, p.231-257.

Encuesta UNICEF, 2004. En Romo Samuel, Bade Gabriela y otros. Nosotros los
chilenos. Combates contra la desigualdad. Ediciones LOM, 2005.

Chávez. J. 24 de junio 2018. Frío, cesantía y abusos son los obstáculos que
dificultan la estadía haitiana en Chillán. La Discusión. p.5

Chávez. J.( 2018-06-24.). Los obstáculos que dificultan la estadía haitiana en


Chillán. http://www.ladiscusion.cl/detalle/24064/Los-obst%C3%A1culos-que-
dificultan-la-estad%C3%ADa-haitiana-en-Chill%C3%A1n