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RESUMEN EJECUTIVO

Métodos de Disposición Final de Residuos Peligrosos y Especiales

La disposición final es la acción de depósito permanente de los desechos en sitios y


condiciones adecuadas para evitar daños a la salud y al ambiente. Los desechos peligrosos
serán dispuestos en celdas de seguridad autorizadas, mientras que los desechos especiales
pueden disponerse en rellenos o sitios autorizados por la Autoridad Ambiental Distrital
(MAE, 2013).

La disposición final se debe realizar en infraestructuras habilitadas, es decir en


instalaciones debidamente equipadas y operadas. Nunca en botaderos clandestinos a cielo
abierto (SINIA, 2008).

La Ley Orgánica de la Salud determina la Responsabilidad de los Municipios en materia


de desechos sólidos según lo dispuesto en el LIBRO II: Salud y seguridad ambiental,
Capítulo II.- De los desechos comunes, infecciosos, especiales y de las radiaciones
ionizantes y no ionizantes. Artículo 100: “La recolección, transporte, tratamiento y
disposición final de desechos es responsabilidad de los municipios que la realizarán de
acuerdo con las leyes, reglamentos y ordenanzas que se dicten para el efecto, con
observancia de las normas de bioseguridad y control determinadas por la autoridad
sanitaria nacional. El Estado entregará los recursos necesarios para el cumplimiento de
lo dispuesto en este artículo” (Ambiente).

Residuos peligrosos:

son todos aquellos objetos, materiales, sustancias o productos que al terminar su vida útil
o uso son descartados o desechados y que por las sustancias o elementos que los
componen, pueden causar riesgo o daño para la salud y/o el ambiente, dado por sus
características corrosivas, reactivas, explosivas, toxicas, inflamables infecciosas o
radiactivas, así mismo se considera residuo o desecho peligroso los envases, empaques y
embalajes que hayan estado en contacto con ellos (Obregón, 2014).

Residuos Especiales:
Son aquellos residuos que contienen o pueden contener agentes patógenos en
concentraciones o cantidades suficientes para causar enfermedad a un huésped
susceptible (MAE, 2013).

El presente trabajo está enfocado en los rellenos sanitarios, ya que es comúnmente


utilizados para el adecuado manejo con respecto a la disposición final de los residuos
sólidos; por la cual un relleno sanitario es una técnica de ingeniería para llevar a cabo un
adecuado manejo de los desechos peligrosos y/o residuos; consiste en colocarlos en celdas
preparadas para ello y en un área del menos tamaño posible, sin causar daños al ambiente.
Comprende el esparcimiento, acomodo y compactación de los desechos y/o residuos,
reduciendo su volumen al mínimo aplicable, para luego cubrirlos con una capa de tierra
u otro material inerte, por lo menos diariamente y efectuando el control de los gases,
lixiviados y la proliferación de vectores (Tapia, 2015). Cada ciudad debe de tener su
relleno sanitario, como método de disposición final (Villalobos Maldonado, 1996).

Hay varios métodos de rellenos sanitarios, y en el trabajo no hemos enfocado en:

Botadero Relleno Sanitario


Descripción No Semi-
controlado Controlado Manual mecanizado Mecanizado
¿Uso de cobertura
diaria? No Si Si Si Si
Impermeabilización Normalmente Tecnificado,
del suelo No No con arcilla Si normalmente
con arcilla o
geomembrana
Sistema de Sí, pero
recolección y menos
tratamiento de No No tecnificado Si Si
lixiviados que un
relleno
mecanizado
Sistema de drenaje
de aguas No Varia Si Si Si
superficiales
Sistema de control
de gases No No Si Si Si
Compactación de Manual y/o Con equipo
material Ninguno A Mano A Mano mecanizado mecanizado
Rutas de acceso
pavimentado No No No Varia Si
Tabla 1. Clasificación de la disposición final (Meléndez, 2004)
La Tabla 1. representa descripciones con respecto a los sistemas que se efectúa ya sea en
botaderos y rellenos sanitarios.

Botaderos:

Los botaderos de residuos sólidos no constituyen una alternativa sanitaria mm ni segura


para la disposición final de los residuos, por lo que deben ser mm clausurados. La clausura
es un proceso integral y gradual que considera la evaluación técnica y ambiental del área
que ocupa y sus alrededores; la información a partir de la cual se tomó la decisión de
clausura ofrece valiosa información sobre las acciones que se deben seguir. Como es
obvio, paralelamente al proceso de cierre, se deben implementar sistemas substitutos para
la disposición final de la basura de manera sanitaria (DIGESA, 2004).

Relleno Sanitario manual:

Este tipo de relleno se puede implementar en poblaciones que tengas menos de 40.000
habitantes o que generen de 20 toneladas diarias de residuos sólidos. Para los rellenos
sanitarios manuales únicamente se usa equipos pesados en la preparación del sitio, la
construcción de las vías internas, excavar las zanjas o extraer materia de cobertura, por lo
general en este tipo de relleno se podrían utilizar herramientas sencillas como palas,
azadones, piochas, rastrillos, apelmazadoras manuales, entre otras (Meléndez, 2004).

Relleno Sanitario semi-mecanizado:

Este tipo de relleno es para una capacidad de operación diaria no sobrepasa a cincuenta
TM (Bolaños Cárdenas, 2003). Se llama semi-mecaizados porque requiere de equipos o
maquinaria pesada de vez en cuando, por lo general para las excavaciones de zanjas o
trincheras. Comúnmente este relleno tiene todas las características de un relleno diseñad,
construido, y operado con criterio de ingeniería civil y sanitaria, incluye sistemas de
drenaje interno de lixiviados, chimeneas para la ventilación de biogás (Meléndez, 2004).

Los tipos de métodos posiblemente más comunes ya sea en un relleno manual y semi-
mecanizado son:

Método de área:

Con respecto a este método el relleno sanitario se construye sobre la superficie del
terreno; el material de cobertura se debe importar de otros sitios o si es posible, extraerlo
de la capa superficial del sitio a rellenar. Es fundamentalmente construir las celdas diarias
con una pendiente suave para evitar así los deslizamientos y poder estabilizar el relleno a
medida que éste se eleva (Meléndez, 2004).

Método de Trinchera o Zanja:

Consiste excavar zanjas de dos o tres metros de profundidad y entre tres y seis metros de
ancho con una retroexcavadora; la tierra que se extrae se deja a un lado de la zanja para
usarla después como material de cobertura. Este método recomienda hacer cada zanja de
tal forma que pueda tener una vida útil entre 30 y 90 días, considerando que hay que tener
lista una nueva zanja antes de clausurar la que está en uso; como desventaja se podría
ocasionar el riesgo de que el lugar se convierta en un botadero abierto. Es de gran
importancia saber sobre qué tipo de suele se puede implementar el método trinchero, ya
que el nivel freático está muy próximo a la superficie del suelo en la que puede existir un
alto riesgo de contaminación para los acuíferos (Meléndez, 2004) (Uribe Vélez, 2007).