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Proceso Sociohistórico ¿Globalización o

Globalizaciones?
Globalización como Ideología:
Globalización y el Globalismo
Triunfadora:
Unidad curricular:
Globalización, Comunicación y Cultura
Quibor, Marzo 2014.
Introducción
Como es sabido por todos; el ser humano
es un ser total y absolutamente social, es
de hacer notar que todo con respecto lo
que estamos viviendo en nuestros tiempos
tanto económica, social, moral, mental,
emocional e inclusive espiritual o
interiormente; es producto o consecuencia
de años y años de ignorancia, y anqué no
lo sepamos conscientemente, siempre,
siempre seremos los responsables, puesto
que nos hemos dedicado a la
supervivencia y no al vivir
conscientemente.
En todas las civilizaciones del mundo se
han conocidos seres capases, de hacernos
cambiar este modo inconsciente de vivir la
vida, pero han sido tan pocos los que han
comprendido esto, que nuestro mundo hoy
día está siendo destruidos por la mayoría
de seres ignorantes e inconscientes que
solo piensan en sus propios beneficios y el
deseo de satisfacer sus necesidades
egoístas e inmediatas; sin tomar en cuenta
el orden natural de la vida.
En el comportamiento de esta dinámica
incidieron múltiples factores, destacándose
los procesos de acumulación que dieron
lugar al desarrollo de ese modo de
producción durante los siglos XV y XVI. Se
puede apuntar q los procesos culturales
han acompañado simultáneamente los
procesos políticos, económicos y militares.
Por lo que la reflexión sobre la dimensión
social y cultural de la globalización, está
profundamente vinculada con una mayor
intensificación de las relaciones sociales y
con el avance del colonialismo, los cuales
en su conjunto han propuesto en contacto
las más diversas contradicciones,
costumbres de vida y de solución de
problemas de la existencia humana.
Cuando seamos capases de vivir
conscientemente; la revolución llegara, y
es así cuando desde nuestro mundo
interior cambie, cambiará por ende nuestro
mundo exterior.
Aunque es frustrante y desesperante lo
que hoy día estamos viviendo; pues es la
inconciencia y la ignorancia quien tiene
más poder de convencimiento que lo real y
esencial en la vida.
Sin olvidar que Venezuela es uno de los
países más deseados y manipulado por los
Capitalistas, por el hecho de no tener una
identidad definida y clara, la cual
aprovechan para sus propios beneficios.
UN PROCESO SOCIO HISTÓRICO.
(GLOBALIZACIÓN O
GLOBALIZACIONES)
Largos años de resistencia indígena: La
conquista y colonización llevada a cabo por
la metrópoli española casi conduce a la
aniquilación de la comunidad originaria en
todo el continente americano. Sucedieron
también infinidad de levantamientos
populares que culminaron con los veinte
años de guerra de independencia que
dejaron al país diezmado. Los objetivos
planteados en la fundación de la república
naciente (Venezuela), una vez terminada la
lucha independentista fueron desconocidos
y confiscados por los señores de la
oligarquía y los antiguos generales que
participaron en aquel proceso; estos
últimos en poco tiempo se convirtieron en
grandes propietarios terratenientes, y se
adueñaron del poder político y económico
gobernando para intereses grupales y de
cúpulas. Se desligaron por completo de los
grandes intereses de la población.
No pasaron veinte años para que
ocurrieran nuevos levantamientos
populares y revolucionarios. La guerra
federal resultó ser expresión de una nueva
lucha del pueblo por su liberación. Proceso
que fue truncado con la traición y asesinato
de Zamora. El tratado de coche cierra con
broche de oro la conciliación entre liberales
y conservadores para darle rienda suelta a
las ambiciones de los oligarcas.
Nuevamente los intereses de los sectores
populares quedaron suspendidos a la
espera de mejores tiempos.
Ya en la primera parte del siglo veinte, una
sociedad empobrecida cae en manos de la
más vil dictadura: La de Juan Vicente
Gómez. En la última década de su
gobierno fue cuando se incubó un modelo
político sustentado en la extracción de
riqueza petrolera. Fue así como se
sustituyó la anterior economía agro-
exportadora por una nueva, con graves
consecuencias para el campo.
La relación porcentual 70-30 en cuanto a la
ubicación geográfica de una población
eminentemente rural, se invierte
radicalmente, generando los grandes
cinturones de miseria alrededor de los
enclaves industriales y consolidando el
latifundio en una fase moderna (las
haciendas).
Los grandes chorros de petróleo abrieron
las fauces del consumo energético
mundial. De un país desconocido en el
mapa, pasamos a ser el principal
exportador de energía del mundo. El
creciente torrente de ingresos que
representaba la producción petrolera puso
en manos del Estado venezolano
inmensos recursos económicos.
La aplicación de la política de concesiones
a empresas internacionales principalmente,
preparó las condiciones para
el surgimiento de un sector empresarial
parasitarioa la sombra del nuevo estado
nacional, favoreciéndose especialmente,
un conjunto de comerciantes poseedores
de tierras rurales y urbanas los cuáles
integraban (como integran aún hoy) los
sectores dominantes de la sociedad,
mientras una parte considerable de los
militares se hallaban a su servicio. Al
mismo tiempo se dio la formación de
verdaderas mafias de sindicalistas
burocratizados y desclasados que se
incorporaron al festín y reparto de riqueza
nacional, en contra de los trabajadores que
supuestamente “representaban”.
En el orden político e ideológico, la
ausencia de una clase trabajadora con
suficiente conciencia de su papel en la
sociedad y en relación con el destino de la
nación (lo que se resume en un solo
concepto: conciencia de clase), condujo a
que se entregara la dirección en el orden
estratégico a los sectores medios de la
escala social, por tratarse de personal
calificado (profesionales universitarios y
técnicos especializados). Fueron (en su
mayoría) egresados de las universidades
quienes emprendieron la formación de los
partidos de izquierda y de derecha.
Antes de proseguir con el presente repaso
de nuestra historia, es importante advertir
que hacia la década de los años cincuenta,
se entra por completo en la fórmula de las
políticas económicas enmarcadas dentro
del modelo de “sustitución de
importaciones” (también llamadas políticas
keynessianas, entre las cuales se destacan
por ejemplo, los subsidios a los
productores y en general la política
proteccionista de “fomento” a la industria
nacional). Ello trae como consecuencia la
concentración en el aparato del Estado, de
todas las políticas gubernamentales, tanto
las económicas como las sociales, dando
origen en Venezuela a una imitación de lo
que en Norteamérica y Europa se conoce
como el “Estado de bienestar”. Dicho
modelo comienza a experimentar notables
signos de agotamiento hacia la década de
1970, abriendo camino a la política de las
llamadas “economías globalizadas”, es
decir el “triunfo” de la economía de
mercado (Neo-Liberalismo), con los
resultados y consecuencias ya conocidos
(se comienzan a desatar, a partir de los
años ochenta la devaluación, inflación,
desempleo y en definitiva, la miseria del
pueblo venezolano). De ese modo avanza
la década de 1980, donde avanzan a su
vez, las medidas privatizadoras.
Todas empresas básicas que se
encontraban bajo control del Estado
pasaron a manos privadas, quedando bajo
el dominio de las multinacionales del
capital (SIDOR, CANTV, líneas aéreas,
varias empresas del ramo alimenticio, etc.)
Fue tal el esquema de shock que le
impusieron al país los grandes acreedores
(FMI, Banco Mundial, Banco
Interamericano de Desarrollo), que la
sociedad toda es sacudida en toda su
estructura por la rebelión popular del 27 y
28 de febrero de 1.989; en aquella rebelión
el pueblo vio, por lo menos de manera
fugaz, la posibilidad de recuperar lo que
por tanto tiempo se le había arrebatado,
sin embargo terminó viéndose impedido de
alcanzar cualquier objetivo estratégico
como clase (sobre todo por las limitaciones
atribuibles a la espontaneidad de aquella
explosión social).
La ausencia de un programa de acción con
objetivos políticos claros desdibujó el
“hacerse sentir” del pueblo, convirtiéndolo
en la peor masacre que conoció la historia
venezolana después de la conquista. Miles
de hombres, mujeres y niños fueron
asesinados y desaparecidos por los
órganos de seguridad del Estado. Esta fue
una lección que supo dar el sistema
imperante, para que sirviera de
escarmiento a la osadía de desafiar el
orden institucional de aquel entonces.
En la década siguiente (años 90), el
deterioro de las condiciones de vida de las
venezolanas y venezolanos, junto al
inevitable desmoronamiento del ineficaz
sistema político que había nacido con la
caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958
abonaron el terreno para las insurrecciones
militares de 1992 lideradas por la juventud
patriótica de fines de siglo pasado y el
triunfo electoral de 1998 con Hugo Chávez
a la cabeza. Ambos episodios cerraron el
ciclo puntofijista de la democracia
representativa, y abrieron una opción
opuesta al modelo desarrollista neoliberal.
Luego de aquel recorrido veloz de la
historia nuestra, podemos caracterizar en
la realidad socio-histórica de la nación con
los siguientes elementos:
1. Desarrollo parcial de un capitalismo
tardío, y dependiente, caracterizado en lo
fundamental por una economía supeditada
a la renta del petróleo.
2. Capitalismo de Estado: Control de la
economía y el poder político por parte de
un aparato burocrático y tecnocrático que
se reproduce así mismo periódicamente
por la vía electoral.
3. Un sector privado que tiende a
alimentarse de los privilegios que le otorga
el Estado rentista. Con visión imperial,
atado a las multinacionales.
4. Sectores medios funcionales a la lógica
capitalista, los cuáles mantienen cautivo
(aún en la actualidad) al Estado.
5. 1983 – 1998: Un creciente contingente
popular, compuesto de trabajadores
industriales, campesinos y estatales, junto
a un número cada vez mayor de
trabajadores de la economía informal y
desempleados, bajo condiciones de
marginación en continuo empeoramiento.
6. El surgimiento de partidos políticos que
funcionaron como operadores políticos de
los intereses oligárquicos del país.
7. Un seudo-movimiento obrero y
campesino aburguesado y desclasado que
terminó favoreciendo la aplicación de
políticas anti-populares.
GLOBALIZACION COMO IDEOLOGIA. .
(GLOBALIZACION O
GLOBALIZACIONES)
En el marco de una agresiva penetración
ideológica, especialmente en América
Latina, se usa la globalización para
justificar acciones derivadas de las
relaciones de poder, tanto en el plano
internacional como en el plano nacional de
cada uno de los países. Con la caída de la
URSS se acentuó el intento de sostener la
existencia de un pensamiento único
basado en el neoliberalismo. Sirvan a vía
de ejemplo medidas propias de esta
concepción: La apertura comercial no es
un fenómeno inevitable de la globalización
sino el fruto de los intereses dominantes de
los países desarrollados, especialmente de
Estados Unidos, para colocar sus
productos y resolver su déficit de balanza
comercial. Si bien hay una tendencia a la
apertura económica, tanto en la Unión
Europea como en Estados Unidos y en el
Sudeste asiático se mantienen
protecciones y subsidios a los productos
agrícolas y mecanismos para arancelarios
en el resto de las actividades productivas.
Estas medidas, que afectaron a la región
latinoamericana, muestran que la apertura
comercial no es inevitable. Subsisten los
grandes bloques económicos y las
intervenciones estatales derivadas de las
distintas relaciones de poder. Esto no
significa desconocer la necesidad de
mejorar los niveles de competitividad de
los países de la región dada la velocidad
de la revolución tecnológica en los últimos
tiempos y la prioridad que debe otorgarse
al mundo del conocimiento.
Las privatizaciones tampoco son
consecuencia inevitable de un fenómeno
de globalización. Derivan de una fuerte
corriente ideológica que facilita el
aprovechamiento por parte de las grandes
empresas trasnacionales de los elevados
excedentes financieros internacionales. En
la búsqueda de una mejor rentabilidad,
penetran en mercados, como el de los
servicios públicos de América Latina.
El debilitamiento del Estado en sus
distintas funciones tampoco es
consecuencia de la globalización, como lo
muestra su mantenimiento y fuerza en el
Sudeste asiático, en Europa occidental y el
propio intervencionismo de las políticas de
la Reserva Federal en Estados Unidos. En
América Latina es el fruto de la ideología
dominante en determinados períodos y de
la relación de fuerzas entre quienes
pretenden darle mayor protagonismo al
mercado y al sector privado y quienes
buscan mantener cierta dirección
económica y ciertas bases del Estado de
bienestar para atender objetivos de
equidad, de igualdad y de justicia social.
Esta ideología de la globalización, que en
el campo económico es conocida como
neoliberalismo y que tuvo y, en cierta
medida, sigue gozando de gran aceptación
en América Latina tiene una fuerza
extraordinaria. Coincide con la ideología
del poder financiero internacional que hoy
tiene cierto predominio; se trasmite
mediante los medios de comunicación,
especialmente la televisión y las poderosas
agencias de noticias internacionales; se
efectiviza en las condiciones exigidas en
los préstamos de los organismos
financieros internacionales, de una enorme
influencia en América Latina y mucho
menor predicamento en el resto del
mundo; y es apoyada por las tecnocracias
de muchos de los gobiernos de los países
de la región, sobre todo por los presidentes
de los bancos centrales y algunos
ministros de Economía, Finanzas o
Hacienda que funcionan como verdaderos
superministros.
Esta ideología ha penetrado con empuje
en la región pero sus propuestas no
pudieron resolver e incluso agudizaron los
problemas sociales como la pobreza, la
marginalidad, las desigualdades y la
violencia en las zonas urbanas, que
afectan la calidad de vida de las grandes
mayorías de la población. Su fracaso
facilitó la presencia de nuevos gobiernos
progresistas en la región.

GLOBALIZACIÓN
Podemos llamar globalización como tal a la
globalidad o mundialización de la segunda
modernidad, en la que los Estados
nacionales soberanos, al imbricarse de
manera múltiple con actores
transnacionales ven desdibujada su
soberanía. Esta globalidad de la segunda
modernización se identifica con la fase
expansiva del capital financiero.
A diferencia de la globalidad anterior, la
tendencia que se impuso fue una ruptura
del compromiso entre el trabajo y el capital,
desde el capital. «Este capitalismo de
reformas –afirma Franz Hinkelammert—
había puesto junto a la mano invisible de
Adam Smith la mano visible de Lord
Keynes. Ahora el capitalismo retiró la mano
de Keynes y se volvió a presentar como el
capitalismo salvaje que había sido». Al
dejar sin efecto su compromiso con la
fuerza de trabajo, que implicaba asegurar
condiciones humanas de reproducción en
las que la actividad en la producción podía
no ser vivida como pura explotación,
genera la situación y amenaza de la
flexibilización, la precarización y la
exclusión.
Las empresas multinacionales o
transnacionales son la expresión concreta
del actual proceso de mundialización y
como tales constituyen los agentes activos
del proceso. Las grandes transnacionales
disponen hoy de redes internas que les
permiten administrar las relaciones entre
producción, investigación, innovación y
comercialización en escala planetaria y en
su seno se producen flujos de bienes,
servicios e información sin tener en cuenta
las fronteras nacionales. Al desarrollar sus
actividades en cualquier país, optan por
aquellos donde los gastos de
funcionamiento sean más bajos. La acción
de dichas empresas da lugar a importantes
modificaciones de tipo estructural en el
funcionamiento del capitalismo. Sus
exigencias son: ajustes estructurales,
desregulación, desempleo masivo,
redistribución de la renta a favor de los
ricos, privatización de los bienes públicos.
Esto significa que se ha generalizado la
propiedad internacional de las empresas:
deja de ser exclusivamente de capitalistas
de un mismo origen nacional y se funde en
un solo capital, en el cual el origen
nacional de sus propietarios pierde sentido.
También se ha hecho mundial la
rentabilidad y la valorización del capital. En
otras palabras: los capitales se
internacionalizaron ayer (en un cambio
claramente cuantitativo) para
transnacionalizarse hoy (en un cambio
fundamentalmente cualitativo). Esta nueva
cualidad está dada, entre otros aspectos,
por el hecho de que las antiguas empresas
internacionales de compra-venta se
convierten en empresas de producción
mundial, favorecida por los avances
tecnológicos en las comunicaciones, la
información y el transporte.
El Estado-nación se debilita por las
agresiones de las gigantescas empresas
transnacionales, siendo estas últimas la
objetivación en la práctica de ese
fenómeno abstracto llamado
transnacionalización del capitalismo. Estas
empresas no son otra cosa que la
transformación cualitativa de los viejos
monopolios del siglo pasado, que tuvieron
su culminación alrededor de la Primera
Guerra Mundial. Las empresas
transnacionales actuales -conformadas
desde la segunda postguerra- cumplen con
su naturaleza de máximos monopolios:
coartan la plena libertad de comercio
mundial y entorpecen el libre juego de las
fuerzas del mercado.
Las empresas privadas de América Latina
y del Sur han sido cada vez más
incorporadas e insertas en forma
dependiente a la lógica del capital central.
La empresa nacional, tanto privada como
estatal, queda cada vez más marginada y
en posición asimétrica frente a la empresa
transnacional, crecientemente aislada de la
lógica del mercado doméstico y de la
lógica de la sobrevivencia de las grandes
mayorías pauperizadas.

GLOBALISMO
El globalismo puede ser considerado como
la ideología hegemónica del gran capital
transnacional en la globalización. Reduce
la pluridimensionalidad de la globalización
a una sola dimensión: la económica. Es la
concepción según la cual el mercado
mundial desaloja o sustituye el quehacer
político.
En síntesis, la globalización es un proceso
objetivo, no un mero concepto, asentado
en un salto cualitativo en el desarrollo de
las fuerzas productivas que se opera a
partir de las modernas tecnologías. Es
oportuno recordar que a cada nivel de
desarrollo de las fuerzas productivas
dentro del capitalismo corresponde un tipo
de expansión del capital en la búsqueda
del «mercado mundial» y normalmente va
asociado a una forma concreta de
imperialismo.
La historia nos ha enseñado que las
formas y extensión de la dominación
imperialista han sido unas en el pasado y
son otras hoy en día. El imperialismo
«clásico» nunca llegó a dominar todo el
planeta, el imperialismo actual impregna
todas las esferas de la vida material y
cultural del orbe, aun aquellas que
margina.
La globalización se ha constituido en una
transformación sustantiva del capitalismo y
ha desarrollado una nueva relación de
interdependencia más allá de los estados
nacionales. El punto de vista de Marx
sobre un mercado mundial, y su noción
que la necesidad de un mercado en
constante expansión para sus productos
persigue a la burguesía sobre toda la
superficie del globo, aparece enfatizado en
esta «teoría» de la globalización. No es
contra la globalización que debemos
encarar la lucha sino contra el modo de
apropiación de los productos del trabajo
social, la explotación o la exclusión (caras
de una misma moneda) y la consecuente
alienación que opera en todos los ámbitos
de la vida material y espiritual de los
pueblos y las personas.
CONCLUSIÓN.
Veo con gran preocupación, frustración y
tristeza la dependencia de nuestros
pueblos a todo este andamiaje económico,
social, político, religioso, etc. que nos
manipulan a su antojo y nos someten a
toda una maraña de supuestas
necesidades inexistentes que solo buscan
su propio beneficio económico.
Es lamentable ver en mi pueblo, seres
haciendo colas interminables, para buscar
su supuestosustento; es triste ver como
son manipulados por una neurosis
colectiva, haciendo que la vida se vea y se
sienta terriblemente tensa y desagradable,
provocando así la violencia y a la
agresividad entre hermanos, amigos y a
cuanto se acerque a su lado.
Somos los seres humanos entre comillas
“seres pensantes” que estamos
destruyendo lo que con tanto trabajo
hemos logrado. Es sabido que por ser
seres total y absolutamente social,
dependemos del mundo que nos rodea
incluyéndonos, y el mundo que nos rodea
depende de nosotros; entonces porque lo
destruimos; porque lo dañamos, porque
creemos que no necesitamos de nadie
faltando al respeto a otros, porque este
sistema materialista llamado globalización
que en esencia no es malo pero lo hemos
convertido en el peor y el más terrible de
las armas.
Con la existencia y la insistenciasde
seres que en verdad buscan un cambio en
sus vidas y en las vidas de otros, dando el
ejemplo para el cambio y posibilitado el
modificar la realidad y las realidades de los
seres que a su alrededor están. Podremos
hacer la diferencia, y tener menos
dependencia a todo este artilugio llamado
globalización.
Solo basta tener las ganas primeramente,
el agua y un poco de tierra para sembrar y
así poder lograr nuestro verdadero
sustento y todo cambia, solo imaginémoslo
y visualizamos la diferencia.
Tenemos en nuestras manos las
herramientas necesarias para lograrlo y
dejar así de depender como títeres de los
capitalistas; frente a este cuadro podemos
afirmar la necesidad de cambiar el rumbo
de la globalización, teniendo en cuenta, en
primera instancia, la necesidad de una
democratización en la globalización, como
una alternativa posible y deseable al
totalitarismo del mercado que la misma ha
desplegado planetariamente en el proceso
de su totalización imperialista.
Resumiendo este punto, abogamos por
priorizar el debate entre quienes
pretendemos dar otro curso a la historia,
sacándolo de la agenda que impulsan las
transnacionales. Al respecto señalamos la
pertinencia de colocar el tema sobre la
idea de la apropiación de la globalización
por el pueblo. «Algún día no nos separan
orígenes étnicos, ni chovinismos
nacionales ni fronteras, ni ríos ni mares, ni
océanos ni distancias –pronostica Fidel
Castro-. Seremos, por encima de todo,
seres humanos llamados a vivir
inevitablemente en un mundo globalizado,
pero verdaderamente justo, solidario y
pacífico».