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José Miguel Cejas

CARA Y CRUZ
Josemaría Escrivá

Contraportada

Este libro es una semblanza amena y documentada de San Josemaría
Escrivá, en la que se muestra la cara y la cruz de este sacerdote canonizado
por San Juan Pablo II en 2002; sus virtudes y sus defectos, sus alegrías y sus
penas, junto a sus respuestas al drama de la pobreza que sufren millones de
personas en todo el mundo.
Se trata de un santo conocido en los cinco continentes por ser el fundador
del Opus Dei, por sus libros de espiritualidad y por las numerosas iniciativas
que impulsó.
¿Fue la suya una vida de éxito o de fracaso? Desde esta clave paradójica,
Cara y cruz analiza su existencia y su mensaje.

Claves de las abreviaturas y referencias

AD Amigos de Dios, Rialp, Madrid 1977.
AGP Archivo General de la Prelatura del Opus Dei.
AP Álvaro del Portillo, Entrevista sobre el Fundador del Opus Dei,
Rialp, Madrid 1993.
ADP Javier Medina Bayo, Álvaro del Portillo, Un hombre fiel, Rialp,
Madrid 2012.
Apínt «Apuntes íntimos». Esos apuntes son anotaciones breves que fue
realizando Escrivá en diversos momentos de su vida, sobre todo
durante su juventud, para considerarlos posteriormente en su
oración personal. Tratan de temas variados.
AVF Autógrafos varios del Fundador.
AVP Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, Mons.
Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975), 3 vols., Rialp,
Madrid 1997-2002.
C Camino, Gráficas Turia, Valencia 1939.
Carta Cartas dirigidas por Josemaría Escrivá a las mujeres y hombres
del Opus Dei.
CECH Camino: edición crítico-histórica, preparada por Pedro
Rodríguez, Rialp, Madrid 2002.
CCEDJ Cuadernos del Centro de Documentación y Estudios Josemaría
Escrivá de Balaguer, Pamplona 1997-2003.
CONV Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, Rialp, Madrid
1968.
DA Julián Herranz, Dios y audacia. Mi juventud junto a San
Josemaría, Rialp, Madrid 2011.
DSJE Diccionario de San Josemaría Escrivá de Balaguer, Monte
Carmelo, Burgos 2013.
ECP Es Cristo que pasa, Madrid, Rialp, 1973.
EDCONV Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer. Edición
crítica-histórica preparada bajo la dirección de José Luis Illanes.
Instituto Histórico San Josemaría Escrivá de Balaguer, Rialp,

Madrid 2012.
F Forja, Rialp, Madrid 1987.
FH Federico M. Requena, Javier Sesé, Fuentes para la historia del
Opus Dei, Ariel, Madrid 2002.
GG José Luis González Gullón, El clero en la segunda República.
Madrid 1931-1936, Monte Carmelo, Burgos 2011.
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Tomo II: La Guerra Civil (1936-1939), Rialp, Madrid 1993.
IJ Amadeo de Fuenmayor, Valentín Gómez Iglesias, José Luis
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un carisma, Eunsa, Pamplona 1989.
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JA John L. Allen, Opus Dei. Una visión objetiva de la realidad y los
mitos de la fuerza más polémica dentro de la Iglesia católica,
Planeta, Barcelona 2006.
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Entrevista con Salvador Bernal, Rialp, Madrid 2000.
JC John F. Coverdale, La Fundación del Opus Dei, Ariel, Barcelona
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JH Julián Herranz, En las afueras de Jericó. Recuerdos de los años
con San Josemaría y Juan Pablo II, Rialp, Madrid 2007.
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Escobar 1896-1933, Rialp, Madrid 2001.
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Escrivá de Balaguer, Rialp, Madrid 1987.

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etc.
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RGP Rafael Gómez Pérez, Trabajando junto al Beato Josemaría,
Rialp, Madrid 1994.
S Surco, Rialp, Madrid 1986.
SB Salvador Bernal, Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer, Apuntes
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T Testimonial.
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Josemaría Escrivá de Balaguer, Rialp, Madrid 1989.
UFS Esther, Gloria y Lourdes Toranzo, Una familia del Somontano,
Rialp, Madrid 2004.
VBJ José Miguel Cejas, Vida del Beato Josemaría, Rialp, Madrid
1993.
VC Vía Crucis, Rialp, Madrid 1981.

Antes de comenzar

En un basurero de Guatemala

La idea de este libro nació hace más de veinte años, en julio de 1994. Me
encontraba en uno de los lugares más pobres del mundo: el basurero de
Ciudad de Guatemala. Acababa de entrevistarme con varias indígenas
katchiqueles en Junkabal, un centro promovido por mujeres del Opus Dei,
construido en un extremo de ese basurero, y me dirigía hacia Kinal –un centro
técnico laboral que habían puesto en marcha años atrás miembros y
cooperadores de la Obra– situado en el otro extremo de aquel mundo de
miseria.
Allí, entre toneladas de basura que se iban despeñando lentamente hacia el
barranco, malvivían, hacinadas en chabolas, decenas de familias: los
guajeros. Un puñado de patojos renegridos, envueltos en plásticos, hurgaban
con palos entre las montañas de desperdicios malolientes, con el peligro
constante de ser tragados por ellas. Muchos habían muerto así, rebuscando
entre la basura el tesoro de un bote de comida o un reloj extraviado. A nuestro
alrededor gruñían los zopilotes y otras aves carroñeras.
Mientras recorría aquel universo de pobreza, pensaba en el inspirador de
aquellos dos centros, Josemaría Escrivá, que había sido declarado beato dos
años antes, en 1992. Yo dirigía entonces en una ONG, Solidaridad
Universitaria Internacional, de la que era miembro fundador. Atendíamos,
gracias a la ayuda de cientos de jóvenes voluntarios, a miles de niños
marginados de los barrios de chabolas de Madrid y de las villas miseria de
algunas zonas centroamericanas, donde también luchaban contra la pobreza
algunas personas del Opus Dei; y pensé que algún día tendría que investigar
el pensamiento y el periplo vital de Escrivá desde esa perspectiva que suele
denominarse social.
No puede decirse, parafraseando el título de una novela, que Escrivá no
tenga quien le escriba. Se han publicado numerosos estudios y biografías
sobre su figura y por diversas causas –entre ellas, una película dirigida por
Roland Joffé [1]– su nombre y su mensaje resultan cada vez más conocidos

dentro y fuera de la Iglesia Católica [2]. El analista de la CNN, John L. Allen,
le considera «una figura histórica fascinante» y «uno de los santos más
estudiados y que más debates ha generado en todos los tiempos» [3].
Esta segunda afirmación requiere matizaciones, porque hay numerosos
santos cuya vida y escritos han sido estudiados ampliamente (basta pensar en
Agustín de Hipona o en Teresa de Jesús, entre otros muchos) y la historia del
catolicismo es rica en hombres y mujeres que generaron debates en su época
[4]. Algunos, como Tomás Moro, murieron a causa de ellos.
Aunque durante las últimas décadas se hayan publicado diversos perfiles,
semblanzas y biografías sobre Escrivá, como la de Vázquez de Prada [5],
considero que estamos demasiado próximos en el tiempo, como señalaba el
cardenal Baggio [6], para valorar el alcance de su proyección en la Iglesia y el
impacto de su mensaje entre los hombres del tercer milenio.
Escrivá continúa siendo, en muchos aspectos, nuestro contemporáneo. No
contamos todavía con sus Obras Completas, aunque se hayan editado las
primeras ediciones críticas de sus libros más conocidos, como Camino, Santo
Rosario, Es Cristo que pasa y Conversaciones [7]. Se ha publicado un
Diccionario con ciento cincuenta y ocho voces de carácter teológico-
espiritual, y otras ciento treinta histórico-biográficas [8]; pero faltan décadas –
si los plazos de apertura siguen siendo los mismos que en la actualidad– para
que los investigadores puedan acceder a los archivos vaticanos sobre los
pontificados de Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI, que se corresponden con
periodos decisivos de la existencia de Escrivá.
Y se adolece aún, en determinados ámbitos de la investigación histórica
general, del distanciamiento afectivo y vivencial necesario para abordar
algunas cuestiones que afectaron su vida de un modo u otro, como la guerra
de España, la II Guerra mundial o el concilio Vaticano II. Por lo que se refiere
a las contiendas, hay demasiados relatos escritos por los vencedores o por los
perdedores, y pocos todavía realizados por analistas e historiadores
imparciales y rigurosos. No resulta fácil, como afirmaba mi profesor Gonzalo
Redondo, «escribir desapasionadamente sobre la pasión» [9]; y la existencia
de Escrivá se desarrolló en medio de escenarios históricos tan apasionantes
como apasionados.
He conversado durante estas últimas décadas con más de medio centenar
de personas que le trataron directamente en diversas etapas de su existencia.
Muchos convivieron con él durante muchos años. Ofrezco sus impresiones y
testimonios, junto con mi visión particular sobre esta figura de la Iglesia. Eso
hace que estas páginas no se ciñan del todo a las características propias del
género «relato histórico» ya que, junto con la exposición de los hechos, pongo
de relieve las impresiones de primera mano que me transmitieron esas

deberemos contar con decaimientos y con derrotas. La mayoría de los biógrafos de Escrivá subrayan su trato con Dios y analizan rasgos de su personalidad que pertenecen a los ámbitos de la teología. como sus mociones espirituales interiores. Conocí a Josemaría Escrivá en 1967 y tuve la oportunidad de escucharle en una decena de ocasiones durante los años siguientes. en aquellas facetas de su personalidad que suelen denominarse. Deseo mostrar la cara y la cruz íntima de este sacerdote: sus virtudes y defectos. y en algunos casos. Unas palabras del propio Escrivá y del Papa Francisco han inspirado estas páginas: «No nos engañemos –decía Josemaría Escrivá–: en la vida nuestra. que se esforzaron por sembrar. en Madrid. de Francisco? Nunca me han gustado esas biografías de santos en las que. forman en la vida real una unidad indisoluble. Dedico esta semblanza a mis padres. recuerdos. más humanas. también las mías. en el habla coloquial. de la mística. hombre–. por decirlo de algún modo. Aunque estas distinciones acaban siendo solo de razón. se ocupan especialmente del Escrivá santo. He puesto especial atención en aquellas áreas que me interesan personalmente: su sentido de la justicia social. el lector se encuentra ante un libro de testimonios. este retrato de Escrivá se centra en una perspectiva propia. nos presentan las hazañas de esos hombres como si estuviesen confirmados en gracia desde el seno . con corazón hondamente cristiano. contemporáneos de Escrivá. también la de los que veneramos en los altares. y la influencia de sus enseñanzas sobre este aspecto en las mujeres y hombres que le siguieron [11]. fuentes directas y experiencias personales tanto de otras personas como mías. pero también con falta de doctrina. sus esfuerzos por llevar a cabo la configuración jurídico-canónica del Opus Dei o su modo de dirigir la Obra. Esa ha sido siempre la peregrinación terrena del cristiano. En cierto sentido.personas. la concordia y el perdón en un mundo zarandeado por las guerras y el odio. de Agustín. de la ascética. en diversas ciudades de España: la última fue en mayo de 1975. No me detengo demasiado en aquellos aspectos de su trayectoria vital que han sido ampliamente analizados en diversos estudios y biografías. en este y otros escritos. ¿Os acordáis de Pedro. sus alegrías y penas. si contamos con brío y con victorias. porque esos dos aspectos –santo. con ingenuidad. sus éxitos y sus fracasos. su desvelo por los pobres y necesitados. un mes antes de su fallecimiento [10]. Agradezco vivamente la ayuda que me ha prestado Constantino Ánchel. experto en la figura histórica de Escrivá. de la historia de la Iglesia o del derecho canónico.

¿qué es lo que cambió su vida? Cuando conocieron el amor de Dios. contritos. son personas que antes de alcanzar la gloria del cielo vivieron una vida normal. Pero. No. como cada uno de nosotros. soportaron sufrimientos y adversidades sin odiar y respondiendo al mal con el bien. luchaban y perdían. Esta es la vida de los santos: personas que por amor a Dios no le pusieron condiciones a Él en su vida» [13]. con alegrías y dolores. ni nacieron perfectos. Madrid. Las verdaderas biografías de los héroes cristianos son como nuestras vidas: luchaban y ganaban. difundiendo alegría y paz. fatigas y esperanzas. Son como nosotros. Y entonces. 10 de octubre de 2015 . Pinar de Chamartín.materno. le siguieron con todo el corazón. gastaron su vida al servicio de los demás. «Los santos no son superhombres –recordaba Francisco–. sin condiciones e hipocresías. volvían a la lucha» [12].

una industria escasa y un comercio que dependía estrechamente de la producción agrícola de la zona. Contaba con una estación de ferrocarril. sede episcopal y núcleo comercial relativamente importante– tal y como lo representó Roland Joffé en su película «Encontrarás Dragones». sobre lo que debía ser la vida cotidiana en aquel enclave del Somontano a comienzos del siglo pasado [2]. durante la llamada Belle Epoque [3]: una ciudad modesta. El historiador alemán Peter Berglar hace unas consideraciones más realistas y certeras. que contaba en esa época con poco más de dieciocho millones seiscientos mil habitantes. a mi juicio. especialmente a América. Barbastro El arte cinematográfico tiene tal capacidad de seducción que miles de personas imaginan en la actualidad el Barbastro de comienzos del siglo XX – una antigua ciudad aragonesa de siete mil habitantes. Desde el punto de vista social había una cierta predominancia liberal [5] y se puede decir que era relativamente igualitaria en el contexto de la época. Pero el Barbastro real. I La forja (1902-1915) 1902. Su economía era la propia de uno de los países más atrasados de Europa occidental [4]. no eran tan patentes en ella las enormes diferencias entre los sectores sociales que se daban en otras partes de España. donde nació Josemaría Escrivá [1]. a las diez de la noche del 9 de enero de 1902. no debía gozar. dentro del contexto europeo. por . de los cuales un setenta por ciento vivía en las zonas rurales. partida en dos por el río Vero. de la brillantez escenográfica y la fantástica prestancia de «pintoresco pueblo español» con que lo imagina y adorna el cineasta inglés. según los estudios y documentos gráficos que poseemos de aquel tiempo –comienzos del reinado del jovencísimo rey Alfonso XIII–. cabeza de partido. Las tasas de analfabetismo –superadas únicamente. Un cuarto de la población española se encontraba sumida en la pobreza. y eso llevó a más de millón y medio de españoles a emigrar. al menos. con viejas tradiciones rurales y algunos centros de vida cultural.

Lola llevó a su hijo en brazos. junto con el homeópata Santiago López Lafarga. junto con su esposo y su hijo. como se acostumbraba entonces. dijo Ignacio Camps. Fallecieron unos cincuenta niños» [10]. salvo la epidemia que se desató en la ciudad en 1904. una peregrinación en acción de gracias a la antigua ermita de Torreciudad. y se desconoce también el año exacto. si se curaba. o 1905. Lola y Pepe Escrivá –como eran conocidos por familiares y amigos–. acudieron a la Virgen. preguntó Ignacio Camps a su amigo Pepe.Portugal. el médico de cabecera y amigo de la familia. haría. que pudo ser 1904. ni en la educación que daban a sus hijos» [7]. cuando se presentó en su casa a primeras horas de la mañana del día siguiente. cuando tenía dos años. señala Mora-Figueroa. Esa epidemia puso al pequeño Escrivá al borde de la muerte. José Escrivá Corzán (Fonz. En Torreciudad pusieron al pequeño bajo la protección de la Virgen. «Lo demuestra la ausencia de caciquismo y el hecho de que las familias aristocráticas se enlazaran matrimonialmente con las de clase media sin que se diferenciaran de esta ni en gustos. Tenía diez años más que su esposa. Y cuando se recuperó –como recordaban bien muchos miembros y conocidos de la familia [12]– Pepe y Lola cumplieron su promesa y peregrinaron hasta la ermita. que lo atendió. hombres y el 71% de las mujeres) [6]. Lola hizo una novena a Nuestra Señora del Sagrado Corazón y prometió que. . no existía entre los barbastrinos la denominada «burguesía alta». Rusia y los estados balcánicos– afectaba a un sesenta y tres por ciento de la población (55%. Tuvo su momento álgido en los meses de noviembre y diciembre. «Algunos testimonios de la época –indica Ibarra– hablan genéricamente de meningitis. «¿A qué hora ha muerto el niño?». José Escrivá le comentó que se encontraba mucho mejor [11]. era copropietario. dedicada al comercio de tejidos. con la que se había casado en Barbastro el 19 de septiembre de 1898. y cabalgó hasta la ermita sentada en silla. de la sociedad Sucesores de Cirilo Latorre. Dolores Albás Blanc. «De esta noche no pasa». Ante su sorpresa. posiblemente para evitarle el mal trago de que el propio padre de la criatura tuviera que darle la mala noticia. junto con otros dos socios. ni en costumbres. 1867) [8]. En la primera década del siglo. Se ignora si fueron desde Barbastro –veinte kilómetros en carro o diligencia y cuatro kilómetros a caballo– o desde Fonz. La infancia y primera adolescencia de Escrivá [9] –que coincide sustancialmente con los años del pontificado de Pío X– no ofrece sucesos excepcionales. como sostiene Ánchel [13]. aunque las autoridades municipales se refieren a un brote de sarampión. El padre de Josemaría.

de padres ejemplares que practicaban y vivían su fe. y vigilándome al mismo tiempo con atención». se examinó del ingreso de Bachillerato en el instituto de Huesca. porque ya se había marchado al Cielo. con cinco. y recibió el sacramento de manos de Manuel Laborda [19]. «Chon» (1905). Puede sorprender. Esto es lo único destacable de los primeros años de la vida de Josemaría. pero libre» [17]. el escolapio que le había dado la catequesis previa. sin nada llamativo. y le tenían «corto de dinero. «Nunca me imponían su voluntad» [16]. cuenta. eran bastante comunes en . Durante el mes siguiente. en la que decía que la infancia y la primera adolescencia de Escrivá no ofrecen sucesos excepcionales. en octubre de 1913. Carmen Otal presenció el momento en el que Dolores Albás le comunicó a su hijo el fallecimiento de su hermana Asunción. La primera de ellas fue la muerte de su hermana Rosario. los escolapios [15]. cortísimo. Me hizo nacer en un hogar cristiano. falleció Lolita. dejándome una libertad muy grande desde chico. mi afirmación anterior. en julio de 1912. En la primera década del nuevo siglo nacieron tres hermanas más: Asunción. Tenía diez años – edad temprana para lo que se acostumbraba entonces–. el 11 de junio. en julio de 1910. El pequeño Escrivá estaba jugando en la calle y al entrar en casa su madre «le dijo que Chon estaba muy bien. en la primera planta de una casa de la calle Argensola que hacía esquina con la plaza del Mercado. Desgraciadamente. que había nacido en el último año del XIX. al contrario. «Trataban de darme una formación cristiana. en 1910. habían comenzado las desgracias familiares en su vida. Josemaría comenzó a llorar. y allí la adquirí más que en el colegio. y desde los siete a uno de religiosos». «Nuestro Señor fue preparando las cosas –recordaba Escrivá– para que mi vida fuese normal y corriente. cuando cursaba el bachiller en el colegio [20]. con solo nueve meses. abrazado a su madre. Asunción –Chon–. Dos años antes. Su infancia transcurrió entre las incidencias habituales de una familia cada vez más numerosa. Dos años más tarde. Carmen. al considerar estos fallecimientos. aunque desde los tres años me llevaron a un colegio de religiosas [14]. Tenía una hermana mayor. como suelen ser los de mi país. Lolita (1907) y Rosario (1909). Y un año después. que intentaba consolarle con el corazón roto [21]. estas muertes prematuras no eran excepcionales. Era la tercera hija –cuenta Otal– que se les moría en poco tiempo». El 23 de abril de 1912 hizo la Primera Comunión [18]. con ocho.

Como respuesta. divertidos. tres rasgos que luchó por moderar durante su vida. cuando uno de sus profesores le llamó a la pizarra para examinarle. por la calle. En otra ocasión una maestra le riñó por haberle pegado a una niña del colegio (algo que no era cierto) y se irritó muchísimo. En el entorno familiar de los Escrivá se dieron casos semejantes. y vino a nuestro encuentro ese mismo fraile. fue testigo durante su niñez de un trasiego incesante de nacimientos y entierros con ataúdes blancos. y acabó estampándola –junto con el plato– en la pared del comedor. más que por la reprimenda. Junto con eso. Pensé: “¡adiós!. le comentó una cosa amable… y se despidió sin decir nada» [24]. se detuvo. sus rabietas infantiles: en una ocasión se enfadó porque no quería tomar la comida que le habían puesto. poco aficionado a los juegos violentos. observador e intuitivo.aquel tiempo. pero el maestro no le hizo caso. El pequeño Josemaría agradeció mucho aquel silencio. de carácter firme. tomó el borrador. porque le habían culpado sin averiguar primero si aquello era verdad o no. algunas explosiones puntuales de mal genio revelaban un modo de ser impulsivo. Escrivá le dijo que aquello no lo había explicado en clase (y era verdad). Un chico normal ¿Cómo era Josemaría? Sus contemporáneos le retratan como un niño sociable. temperamental y algo impaciente. «Días después –recordaba Escrivá– iba yo con mi padre. Fue contestando correctamente hasta que el religioso le hizo una pregunta que no supo contestar. como tantas personas de su generación. Muchos de sus enfados tenían la misma raíz psicológica: no soportaba la injusticia. Años más tarde. Eso no significa que esos fallecimientos afectaran menos que ahora a los padres y hermanos que los padecían: Dolores Albás tuvo siempre presente el recuerdo doloroso de aquellas tres hijas muertas en plena infancia [22]. . a causa del escaso desarrollo de la pediatría. Efectivamente. lo arrojó enfadado contra la pizarra y se volvió protestando a su pupitre [23]. ahora se lo cuenta a mi padre…”. sus padres y su hermana Carmen recordaban. enérgico y sereno. inteligente. Josemaría. A medida que fue creciendo se perfilaron sus virtudes y sus defectos: era espontáneo. y gozaba de un incipiente don de gentes. Tuvo la misma reacción durante el Bachillerato.

No hay que exagerar. La crisis económica Además. cuando tenía once años y ya habían muerto dos de sus hermanas. sin embargo. resultaba psicológicamente insoportable para él. Cuando Latorre se jubiló. el alcance de esas rabietas. cuando el carácter de su hijo fue acusando el golpe de las muertes de sus hermanas y se fue convirtiendo en un adolescente reservado que se rebelaba en su interior –y en ocasiones. para este autor. hacia 1894. donde le dieron un premio por su buena conducta. y cuando casi está terminado. debieron preocuparse (no sabemos hasta qué punto. Jerónimo Mur y José Escrivá. porque solo contamos sobre este particular con un relato de su hermana Carmen y una breve alusión del propio Escrivá). Adriana. y esa fue. que pudo participar en . * * * Aunque sus padres no dieran mayor importancia a estas pataletas infantiles. lo recuerda como «un chico normal en el pleno sentido de la palabra». Se acercó y lo tiró al suelo de un manotazo: –Eso es lo que hace Dios con las personas –dijo. le sucedieron tres socios al cargo del negocio: Juan Juncosa. vio que Carmen y unas amigas estaban levantando un castillo de naipes. Aquella zona de Aragón había sufrido durante los dos últimos años una racha de malas cosechas. 1914. que habían generado un fuerte descenso del consumo. La bancarrota tuvo diversas causas. En 1914 quebró la sociedad de la que era copropietario su padre. una excepción en su comportamiento: solía ser obediente. algo que. desde 1912 –el año del naufragio del Titanic– la situación económica familiar se había vuelto cada vez más preocupante. Para Aardweg [27] esta reacción pone de manifiesto que aquel Josemaría preadolescente pensaba que su familia estaba siendo víctima de un destino inmerecido e injusto. A esto se unió el comportamiento de uno de los tres socios fundadores de la sociedad mercantil Sucesores de Cirilo Latorre. con tono amargo– construyes un castillo. «la gota que colmó el vaso» para el pequeño Escrivá. te lo tira [26]. en casa y en el colegio. una amiga de la familia [25]. externamente– contra aquella sucesión de hechos dolorosos que no entendía. que suponían. comunes en tantos niños. Un día. en cierto sentido. además.

pero no se la dio en cuanto al modo de realizar esa compensación. junto con Juncosa. un larguísimo proceso judicial. los Escrivá –al igual que hizo Juncosa– actuaron de forma coherente con su conciencia. abonables en sesenta y ocho pagarés. hermano mayor de Lola. En 1902 José y su amigo Juan. cosa que cumplieron entre los años 1902 y 1908. Carlos Albás. en cuanto que reconocía que el otro socio debía compensarles por los perjuicios causados. Mur no quiso participar en el nuevo proyecto y concertaron con él que no pondría otro comercio textil en la ciudad que les hiciera la competencia. Pero lo hicieron porque no querían que aquel descalabro afectara a terceras personas. Ciertamente no estaban obligados a pagar desde un punto de vista estrictamente jurídico y moral más que con los bienes de su empresa. pero lo que no esperaban. Debían buscar otro modo de calcular los daños causados. por la competencia comercial. porque los que entendieron menos su modo de actuar fueron. les llevaron a liquidar el negocio en 1915 [28]. y lo sabían. primero en la Audiencia de Zaragoza y más tarde en el Tribunal Supremo. sin duda. que gozaba de particular influencia dentro del entorno familiar por su condición de canónigo arcediano del Cabildo de Zaragoza. Al verse en aquella situación. paradójicamente. los hermanos sacerdotes de José y de Dolores: y de modo singular. posiblemente. Contaban con unos ahorros que habían quedado fuera de la bancarrota y decidieron pagar con sus propios bienes las deudas generadas por la quiebra. Pero Mur incumplió lo pactado y a partir de 1911 la empresa empezó a tener pérdidas. El problema estribaba en que Juncosa y Escrivá pretendían que Mur devolviera la cantidad de ciertos pagarés. fundaron Juncosa y Escrivá. unidos al daño económico que sufrieron. la consecuencia más dura de la quiebra. pero la sentencia estableció que no había suficiente base para afirmar que aquella cantidad fuera el montante de lo que Mur les debía abonar. como sucedió. Llegaron a un acuerdo: le compensarían por ello con cuarenta mil pesetas. Escrivá comenzó. fallecido recientemente. por la crisis económica y en parte. en parte. . La sentencia les dio la razón. es que la incomprensión familiar llegara a los extremos a los que llegó. Los costes de aquel largo juicio.ese proyecto gracias a la herencia que había recibido de su padre. Esa incomprensión fue. José y Dolores sabían también que ese gesto les llevaría a la ruina.

Esa actitud no era nueva: «el tío Carlos» mantenía desde hacía tiempo una actitud distante hacia su cuñado Pepe. Dios –pensaba–. dueño del comercio La Gran Ciudad de Londres. Los testigos de aquel tiempo recuerdan al «chico de los Escrivá» como un joven compenetrado con su padre. ¿Cómo era José Escrivá? [31]. hasta que cumplió los quince. necesitamos conocer algo más de su entorno: una familia de nivel medio. Manuel Ceniceros. Escrivá destacaba también ese rasgo al evocar a su padre: «Tenía una sonrisa en los labios y una simpatía particular» [33]. que trabajó durante años junto al padre de Josemaría. la mayor. había permitido que sus padres quedaran en la ruina y sufrieran una especie de desahucio familiar. tanto desde el punto de vista físico como en el modo de ser. cuando falleció la primera de sus hermanas. «Tengo un recuerdo encantador de mi padre –diría tiempo después– que se hizo amigo mío» [30]. «simpático. Ceniceros. Escribió años después: «Yo no era un hijo ejemplar: me rebelaba ante la situación de entonces. de corte liberal. Además de su . porque ha podido quedarse con una fortuna y lo ha perdido todo». porque fue su único hijo varón durante diecisiete años. sin clericalismos ni anticlericalismos exacerbados. al que se parecía mucho. además de robarle tres hermanas. sonriente y muy enamorado de su mujer» [32]. No perdió jamás esa alegría. Las críticas que hizo en aquellas circunstancias influyeron en la familia y los conocidos. fiel a las raíces cristianas. José Escrivá y Dolores Albás Para entender el cambio que se produjo en el alma de Josemaría desde los ocho años. En 1976 estuve conversando en Logroño con un testigo de excepción de su vida. junto con el rechazo general. le recordaba como un hombre de fe recia. Me sentía humillado» [29]. ahijado de Garrigosa. En aquel tiempo solo le quedaban dos: Teodoro. sacerdote en Fonz. el sentido de la justicia del adolescente Escrivá se sintió aún más herido. según Aardweg. y Josefa. como recordaba años después Dolores Albás: «Pepe ha sido un tonto. en plena juventud. que comenzaron a decir. aunque había sufrido en su propia carne las mismas desgracias familiares que su hijo: dos de sus cinco hermanos habían muerto durante la infancia y el tercero. En estas circunstancias. Jorge. Resulta lógico que le influyera profundamente.

uno de sus tíos. dotada de una fortaleza psíquica y espiritual que le ayudó a afrontar. Los que conocieron a José Escrivá le recuerdan como un hombre educado. de gran temperamento. peinada habitualmente con un moño alto. Otra de sus hermanas falleció en plena juventud. una mujer de etnia gitana que venía a verla con frecuencia. natural y espontáneo. Aunque se había criado en un ambiente relativamente acomodado y contaba con la ayuda de varias personas de servicio durante su infancia. Lola y Pepe eran conocidos por su preocupación por los más necesitados. los numerosos padecimientos que tuvo que sufrir durante su vida. había sido sacerdote: Joaquín Escrivá Zaydín (1833-1906). Es decir: tanto la madre como la abuela de Escrivá vieron morir a tres de sus hijas en plena infancia o al comienzo de su juventud [36]. con diecinueve años. dos años antes de que ella naciera. que era pariente lejano suyo (su madre y la de su marido eran primas segundas) algo habitual en muchos pueblos de aquella época. «sin que se le cayeran los anillos». que heredó su hijo mayor. También con la de su esposo. En la memoria de Josemaría quedó la imagen de su madre charlando en una habitación de la casa con Teresa. extrovertido y particularmente sensible hacia lo que entonces se llamaba «la cuestión obrera».hermano. junto con su hija Carmen. mediante un monte de piedad y otras entidades de socorro mutuo [34]. cuando vino la ruina económica pasó a ocuparse directamente de las tareas del hogar. Era una mujer de ojos vivos. * * * La madre de Escrivá. que se propuso mejorar las condiciones materiales de vida de los obreros. ya fallecido. su juventud y los primeros años de su matrimonio. Había participado. Concepción. de la que había hablado León XIII en 1981 en su encíclica Rerum Novarum. amable. en palabras de una de sus cuñadas [37]. con la seriedad «propia de todos los Albás». Lola tenía un carácter algo más reservado que el de su marido y se comportaba. junto con su socio Juan Juncosa y su cuñado Mauricio Albás. y su hermana gemela. murió dos días después del parto. Una de sus hermanas mayores falleció durante la infancia. Dolores Albás [35]. Y gozaba de un sentido del humor. en la creación del Centro Católico Barbastrense. sin derrumbarse. sin quejas ni lamentos. Florencia Blanc. cuando ella solo tenía cinco. fue la decimocuarta hija de los quince hijos de Pascual Albás y su existencia guardó similitudes sorprendentes con la vida de su madre. y recordaba que su padre hacia muchas obras de caridad –«era .

«El Pelé». pudo ser la esposa de Ceferino Giménez Malla. . González Simancas ha analizado varias coincidencias históricas que permiten plantear esta hipótesis: quizá esa mujer. el primer beato gitano de la historia. que sufrió martirio en Barbastro. Y el propio José Escrivá –estima este autor– pudo haberle dado a Pelé la catequesis previa al matrimonio. A falta de nuevos datos e independientemente de que algún día pueda confirmarse o no esa hipótesis –que cuenta con indicios razonables–. lo que queda claro tras la lectura del estudio de González Simancas es que el matrimonio Escrivá compartía una honda sensibilidad social y un gran sentido de la misericordia [38].muy limosnero»– y formaba parte de iniciativas de asistencia social. Teresa.

estaba dividida. haberme puesto a trabajar en cualquier cosa» [2]. Dejó de ser un propietario acomodado para convertirse en un empleado: muy estimado por el dueño. aunque era oficialmente neutral. «En casa continuaron mi educación –contaba Escrivá–. Como tantos padres de familia que se ven forzados a emigrar para encontrar un nuevo trabajo. cuando tenía trece años. Fin de una crisis interior La crisis interior del joven Escrivá –originada por la muerte injusta de sus hermanas y por su rechazo ante la situación económica en la que se encontraba su familia– llegó a su punto culminante en 1915. mientras los suyos permanecían en Barbastro. y a falta de otro lugar para vivir. ni entonces ni ahora. alojado en una pensión. pero asalariado. II La llamada y la decisión (1915-1919) Septiembre de 1915. Dolores y sus hijos pasaron el verano en Fonz. Ninguno de sus numerosos parientes de Barbastro acudió a despedirlos. ciertamente. Logroño. en germanófilos y aliadófilos. propiedad de Antonio Garrigosa [1]. en el caserón familiar de los Escrivá. una edad en la que no resultaba fácil. a pesar de la ruina familiar. Al llegar a la capital de La Rioja se instalaron en el cuarto piso de la calle . a la espera de que Carmen –de dieciséis años– y Josemaría –de trece– terminaran el curso. Forzados por las circunstancias vendieron su espaciosa casa en la calle Mayor. Logró encontrar un empleo a comienzos de 1915 en Logroño. cuando muy bien pudieron. como dependiente del comercio de telas La Gran Ciudad de Londres. rehacer la vida profesional. en justicia. En septiembre de 1915 se trasladaron a Logroño en diligencia. José Escrivá se había quedado literalmente en la calle cuando le faltaban pocos años para cumplir los cincuenta. José Escrivá tuvo que vivir solo en aquella ciudad durante casi medio año. de hecho. y España. para darme una carrera universitaria. Europa se desangraba durante aquel periodo en los diversos frentes de la Gran Guerra.

y de maduración humana. Estaba situado a poca distancia del comercio de telas donde trabajaba. «Los vi siempre sonrientes» –decía Escrivá [8]–. porque Zorzano era más bien reservado y algo tímido. Conviene subrayar este punto. en cuyas tumbas se lee únicamente: Un soldado de la gran guerra. lo que agravó la enfermedad reumática de Dolores. donde obtuvo buenas calificaciones [4]. La conducta de sus padres. en el que no faltaron las dificultades. catedrático de Filosofía. pantalón corto y calcetines negros hasta la rodilla– iba experimentando una profunda evolución interior. Durante tres años. Mientras tanto. que José Escrivá había alquilado poco antes. uno de sus compañeros de clase fue Isidoro Zorzano [6]. Y poco más sabemos del adolescente Escrivá. una de las más decisivas de su existencia. Fue su primera batalla espiritual y sin duda.Sagasta. antiguo profesor del Seminario y alma del periódico El Diario de la Rioja [5]. por una parte. entre ellos. Hubo un sacerdote que dejó profunda huella en él: Calixto Terés. los Escrivá no se convirtieron en personas amargadas. una alegría siempre presente. Las desgracias acumuladas en los años anteriores supusieron una doble prueba para él: de confianza en Dios. y fue madurando en un ambiente familiar confiado y entrañable. Se hicieron muy amigos a pesar de sus diferencias de carácter. Contamos con pocos datos sobre ese proceso. . Para Aardweg fue un tiempo de purificación. después de un año de preparación con una profesora. boina. tenía ochenta metros cuadrados y era muy caluroso en verano y bastante frío en invierno. Carmen comenzó a estudiar Magisterio en la Escuela Normal y Josemaría continuó el Bachillerato en el Instituto [3]. que vestía. Otro de sus amigos era Ángel Suils. que influirá profundamente en su vida: Josemaría nació y creció en un hogar feliz. heredada de su padre. en el que Josemaría acabó venciendo y venciéndose a sí mismo. Una vez instalados. por otra. siguiendo la moda de la época. A pesar de las desgracias. un chico nacido en Buenos Aires. al contrario. lo mismo con el sentido del humor. Josemaría –un adolescente corpulento para sus quince años. resuelta y firme [7] –aunque tardara tiempo en entenderla– le indicó el camino a seguir. Josemaría tenía una tendencia innata hacia la broma y la desdramatización de los sucesos. aquellas penalidades reforzaron los lazos de cariño y alegría. nº 18. hijo del médico que atendía a su madre. al igual que de aquellos miles de soldados que murieron durante aquel tiempo en la contienda europea. solo conocido por Dios.

que vivían su fe sin estridencias. Esta sensibilidad social se entrelazaba con las convicciones religiosas de los Escrivá. situándose. y su preocupación por los más necesitados. Esto corrobora la afirmación de Van Thuan: «Cuando conocemos nuestras raíces familiares nos damos cuenta de que pertenecemos a una historia que supera nuestra biografía concreta. Y captamos con mayor verdad el sentido de nuestra propia historia» [12]. El ejemplo paterno –en el carácter. en la vida espiritual. más allá de lo que establece la «letra de la ley» [10]. a dar también al prójimo todo lo que en justicia le corresponde» [9]. es probable. muy alejado de esas atmósferas religiosas asfixiantes. al igual que su padre. Si hubiesen obrado de ese modo. al mismo tiempo. Aunque al principio el adolescente Josemaría no entendiera del todo el sentido de lo que estaba sucediendo. Dolores y José no se dejaron llevar por el rencor ante el causante de su ruina. su concepto del perdón y de la confianza. Aquella ruina les había sobrevenido a causa de la conciencia cristiana –y social. que reflejaron en sus películas algunos cineastas del siglo XX. por su modo de ser. que Josemaría hubiese caído en esa actitud de autocompasión que se da en algunos adolescentes. Años después enseñaría que la condición de hijo de Dios empuja al cristiano «a dirigir todo al Señor y. que no deseaban que el desastre económico que habían sufrido afectara a terceras personas. pero a lo largo de su vida tuvo gestos muy elocuentes de agradecimiento hacia él. como Bergman [11]. todo hace suponer que aquella transformación interior –desde la rebeldía hasta el pleno abandono en Dios– debió costarle sangre. ni mostraron signos de desconfianza ante los que no les comprendían. No criticaron a los parientes que les hicieron el vacío. aquella profunda sensibilidad social acabaría marcando su personalidad. Con razón le decía su . apunta Aardweg. apasionado y sensible. Habló en público en pocas ocasiones de las virtudes de su padre. Siguiendo a Aardweg. por entender que pertenecía al ámbito de su intimidad familiar. para participar en la Misa o en otros actos litúrgicos y cada miembro de la familia cultivaba sus propias devociones en un ambiente distendido. He dedicado cierto tiempo a hablar de la personalidad de sus padres porque entre los suyos encontramos algunas claves decisivas para analizar su futuro comportamiento: su sentido de la justicia y de la misericordia. de raíz puritana. por decirlo con términos actuales– de José y Dolores. Acudían a la iglesia con asiduidad. en un ámbito superior. en las relaciones con los demás y en su preocupación por los necesitados– influyó en el modo de ser y en la vida de Josemaría de forma discreta pero intensa.

Y vi una valentía que era una escuela para mí. sin manifestar el sufrimiento. y los frutos serán. como si fuera a quedar aplastado entre dos planchas de hierro» [16]. después de haber enfermado del clásico mal –ahora me doy cuenta– que según los médicos se produce cuando se pasa por grandes disgustos y preocupaciones. tan maravillosa. Un hombre. un camino que acarreará terribles consecuencias: para sí mismo y para miles de hombres. para el bien y para el mal [14]. padre e hijo: a pesar de las numerosas penalidades que padecieron. Le habían quedado dos hijos y mi madre. que había participado en un complot para asesinar al Zar Alejandro III. perdió la fe cristiana. que constituye el fundamento natural de la paternidad tiene especial interés a la hora de estudiar la personalidad de Escrivá. Aunque sabemos poco sobre esta crisis interior parece evidente que la actitud serena de sus padres le ayudó a superarla. porque pones todo el corazón en lo que haces» [13]. se arrancó la cruz del cuello. tan cristiana» [15]. El ejemplo paterno –señala Aardweg– fue decisivo en la consolidación del carácter de Escrivá en cuanto varón. El historiador alemán Peter Berglar compara su reacción con la de Lenin: De Lenin sabemos que a la edad de diecisiete años y bajo la impresión del fusilamiento de su hermano mayor. Ignoramos el sentido profundo de estos hechos: es el misterio de la libertad. Explica este psicólogo holandés que cuando un hombre joven se siente querido por su padre y se reconoce como hijo –porque también su padre le reconoce como tal–. «Ese fuerte sentido de la filiación. se vuelve más capaz de tratar de forma paternal a sus hijos en el futuro. frutos admirables y magníficos para la humanidad. Mi padre. se fortalece en su amor a Dios y a los hombres. y se hizo fuerte. . que habló con tanta frecuencia de la alegría de saberse hijos de Dios» [17]. Otro hombre. «Al caer en la cuenta de que Dios no existía –escribe su amigo Lepeschinski–. supieron mantener una actitud alegre. de un modo heroico. empieza a recorrer el camino del odio. […] Le vi sufrir con alegría. en este caso. y no se perdonó humillación para sacarnos adelante decorosamente.madre: «Hijo mío: vas a sufrir mucho en la vida. Siempre admiró que su padre supiera «llevar toda la humillación que supone quedarse en la calle. Estamos ante un profundo misterio. Este es un rasgo común de los Escrivá. «Y fuimos adelante –recordaría Escrivá tiempo después–. al ver en la muerte de su hermano la adversidad del destino. la escupió con desprecio y la arrojó lejos de sí». porque después he sentido tantas veces que me faltaba la tierra y que se me venía el cielo encima. de una manera tan digna. ante la dureza de una tragedia familiar.

que no lanza gritos de desesperación desde el madero en el que le torturan. eluden el reto narrativo que plantean las existencias de estos hombres y mujeres: porque no resulta fácil explicar cómo pudieron mantener la sonrisa y la serenidad en medio de las intensas penalidades que marcaron sus vidas. pero su corazón se esfuerza por identificarse con el del Crucificado. «Todos escucharon muy atentos el discurso – asegura el hagiógrafo– y no se fueron hasta que el Santo les dio su bendición» [18]. y que Agnes Gonxha Bojaxhiu sufrió durante décadas una aridez espiritual. A los que niegan la acción de la gracia en el alma y a los que consideran que la alegría es incompatible con el sufrimiento (porque este –piensan– conduce inevitablemente. Esa perspectiva proporciona la clave última de comprensión de esta realidad: la mujer o el hombre que sigue los pasos de Jesucristo. Algunos hagiógrafos del pasado tendieron a convertirlos en cariátides impasibles con extraños poderes. Y algunos la reducen a un mero fenómeno psicológico. Esos hagiógrafos. fruto de la paradoja cristiana de la que hablaba Chesterton. Conviene tener presente que el hecho de que el hombre santo sepa que el dolor le ayuda a conformarse con Cristo. además de incomprensible. además de escamotear y deformar la realidad. de san Juan Pablo II o de la santa Teresa de Calcuta –por citar tres ejemplos entre los numerosos santos de nuestro tiempo [20]– solo se entiende con plenitud desde una perspectiva cristiana. padre y hermano– antes de cumplir veintiún años. Es bien sabido que Karol Wojtyla perdió a toda su familia –madre. Ese gusto por lo maravilloso y lo extraordinario ha ido componiendo con el paso de los siglos otra «leyenda dorada». sino palabras de perdón y de esperanza. La actitud de san Josemaría.abierta y cariñosa. a la tristeza y la desesperación) la respuesta de los llamados santos [19] ante el dolor corporal o espiritual les parece con frecuencia. y ha dejado hasta nuestros días la falsa impresión de que el santo es una especie de «superhombre». deshumanizada y artificiosa. . no hace que deje de sufrir. En una colección de «Vidas de Santos» muy popular se representaba a Antonio de Padua predicando a una muchedumbre de peces con la boca fuera del agua. La alegría mezclada con el dolor constituyó la cara y la cruz de su vida. sufre. tan sugestiva como falsa. una noche oscura del alma que la hizo padecer profundamente. Esa paradoja supone uno de los mayores retos narrativos a la hora de mostrar la vida de esos hombres y mujeres que los cristianos denominan santos.

El joven Escrivá fue superando poco a poco sus errores de adolescente –su rebeldía interior ante la situación familiar– y esforzándose por dominar su carácter natural impulsivo y vehemente. no lo hubiera sabido […] supo tener serenidad inmensa y llevar la contradicción con paz cristiana» [22]. de nerviosismo y de brusquedad» [24]. lo que la santifica. Lo mismo sucede con las fotografías de su padre: aunque su vida no fue precisamente un camino de rosas. Eloy Alonso [25]. el fruto no es nunca el rencor o la tristeza. si no. que era capaz de hacerlo. no se advierte nada sombrío en ellas. con gran sentido del humor y de muy buen carácter». Hacia 1916 empezó a seguir apasionadamente el desarrollo de la Gran . A medida que fue creciendo. en sí mismo. entre un grupo de amigos. desde Lope a Quevedo. como la literatura o la arquitectura. particularmente interesada en algunas dimensiones del arte. como es normal a medida que se consolida el carácter. «No le fue nada bien en los negocios –comentaba Josemaría. mira hacia la cámara con un gesto entre guasón y divertido– me insistía en esto: «era un hombre alegre. aunque desconocido en tantas ocasiones. es el modo con el que se acoge ese dolor. porque así sé yo lo que es la pobreza. Ceniceros –que me regaló una fotografía en la que José Escrivá. «sobre la punta de un espadín» [21]. Y fue familiarizándose con los clásicos españoles. El rostro suele ser un delator formidable. sabiendo que tiene un sentido redentor. Las fotografías de Escrivá adolescente le muestran sonriente y divertido. en frase hiperbólica de su esposa. Cuando se sufre unido al dolor y al amor de Cristo. la impetuosidad de su temperamento cobró mayor fuerza y en ocasiones daba «muestras de impaciencias. no purifica: lo que eleva el alma. Le apasionaba la caza y le gustaba tanto bailar. «El Señor iba preparando las cosas –continuaba diciendo–. Esas lecturas dejaron huella en su estilo literario y en su sensibilidad. ni un rictus de desasosiego. pasando por alto mis defectos. junto con la «profunda sensatez» de la que hablaba uno de sus compañeros de clase. El dolor. Era aficionado a la literatura y pronto pasó de las novelas de Julio Verne y Salgari a la lectura del Quijote. mis errores de adolescente…» [23]. mis errores de niño. al evocar la figura de su padre– y doy gracias a Dios. Su modo de ser no cambió demasiado a lo largo de su vida: conservó desde su adolescencia hasta su muerte la franqueza propia de las gentes de Aragón y un espíritu bromista. sin un asomo de amargura en la mirada. me iba dando una gracia tras otra.

mientras triunfaba en el extremo del continente europeo una revolución que tendría terribles consecuencias a lo largo de aquel siglo. Independientemente de lo que se podría denominar «fenomenología de la gracia y de la acción de Dios en cada alma». una elección» [30]. Fue. Esas pisadas conmovieron al joven Josemaría. Estaba al tanto de lo que sucedía en Irlanda y rezaba por las personas de aquel país que sufrían a causa de su fe [26]. Aquella mañana de invierno. evidentemente. en cierto sentido. en la zona que llamaban popularmente la costanilla. «Llama la atención –me comentaba Flavio Capucci [31] en Roma a finales de los setenta–. y no solo por lo que significaban de sacrificio personal por parte de aquellos frailes. lo que . a darme cuenta de que el corazón me pedía algo grande y que fuese amor […]. que un chico de quince o dieciséis años. es decir. Se ignora la fecha concreta. «El Señor –escribía tiempo después– arrojó una semilla encendida en amor. Yo no sabía lo que Dios quería de mí. se conmueva hasta ese punto y decida entregar su vida a Dios tras contemplar unas pisadas sobre la nieve. pocos días antes de que cumpliera dieciséis años. aunque no el periodo de tiempo en que ocurrió: entre las últimas fechas de diciembre de 1917 y las primeras jornadas de enero de 1918. Comencé a barruntar el Amor. Navidades de 1917-1918. El impacto de unas huellas Una noche de invierno cayó una fuerte nevada sobre la ciudad y durante la mañana siguiente [27] Escrivá vio en la calle Mayor. A los quince años sucedió en su vida un hecho externamente irrelevante que acabó marcando su existencia. con disposiciones de entrega generosa hacia el Señor. «Si otros hacen tantos sacrificios por amor de Dios –pensó–. Le transmitieron un mensaje de perfiles confusos y dieron origen a un decisivo giro existencial. tuvo lugar en su alma una de esas experiencias trascendentales que llevan a los jóvenes –según Aardweg– a tomar decisiones que comprometen decisivamente su futuro. Eran las huellas de algunos de los carmelitas descalzos que acababan de llegar a la ciudad dos semanas antes y cuyo convento quedaba cerca de allí [28]. para Capucci esta reacción pone de relieve que Josemaría había madurado en su vida espiritual de un modo llamativo para su edad. ¿yo no voy a ser capaz de ofrecerle nada?» [29]. pero era. la impronta de unos pies sobre la nieve. fruto del amor a Dios de una persona».Guerra.

porque los estudios de Derecho eran más baratos que los de Arquitectura. Pero no para mí: para otros» [34]. al ver sus buenas disposiciones. Escrivá consideró la propuesta con seriedad. Pensó incluso el nombre que podía elegir en el caso de que se decidiera [38]. con una mirada penetrante tras unas lentes circulares. No se me había presentado ese problema porque no era para mí. el religioso. porque la formación que recibí en mi casa era profundamente religiosa. a venerar el sacerdocio. Podía haberse limitado a esperar una nueva luz de Dios. ¿Qué podía hacer? ¿Ser sacerdote secular? «Vi con claridad que Dios . pero tomó una de esas «pequeñas decisiones» que adquieren una dimensión insospechada y trascendental con el paso del tiempo. prefería que fuese abogado.Víctor Frankl denomina «un descubrimiento del sentido existencial de la propia vida». Pero pronto se dio cuenta de que Dios no le llamaba a la vida religiosa y conventual. de tal manera que me sentía anticlerical. Aquel carmelita de treinta y tres años era un hombre de aspecto fornido y cordial. Amaba mucho a los sacerdotes. ¿Dónde y cómo? Lo ignoraba [32]. pensaba ser arquitecto [33]. que aquellas huellas fueron una «llamada de Dios». Eso hizo que al cabo de tres meses. Mejor dicho: era lo único de lo que estaba seguro. Como dibujaba con soltura y entendía los planos con cierta facilidad. Más aún: me molestaba el pensamiento de poder llegar al sacerdocio algún día. ni en dedicarme a Dios –decía–. me habían ayudado a respetar. le planteara la posibilidad de ingresar en la Orden del Carmen [37]. Decidió ir a la iglesia del convento de los carmelitas recién refundado para confesarse con José Miguel de la Virgen del Carmen [35]. El joven Escrivá comenzó a ir a Misa a diario y a rezar con mayor piedad. El cambio ocurrió sin más: de repente y sin preámbulos. de palabra y por escrito. entre otras razones. una llamada… ¿a qué? A una entrega plena en su servicio. Habló con Josemaría y le animó a intensificar su vida cristiana. del mismo modo que lo experimentaron tantos conversos de la historia. sin embargo. que fue posiblemente uno de los religiosos que dejaron aquellas huellas en la nieve [36]. entendiendo en este caso la palabra conversión en su sentido más amplio. de eso estaba seguro. Su padre. «Yo nunca pensé en hacerme sacerdote. Escrivá no se había planteado hasta entonces una posible entrega a Dios. Las fotografías de aquel periodo le muestran sonriente. Josemaría comentó en diversas ocasiones. pero.

En aquella época –y no ofendo a nadie– ser sacerdote era una especie de función administrativa. no esperó a «ver más» para decidirse. cuando supe para qué» [42]. como recordaba años después. «Yo distingo dos llamadas de Dios –escribía–: una. al principio. «aquello no era lo que Dios me pedía y yo me daba cuenta: no quería ser sacerdote para ser sacerdote. tras mostrarle las dificultades humanas con las que se va a encontrar. Pero la afirmación –fue la única vez que le vi llorar– dice mucho también del temple de este aragonés de cincuenta y dos años. Paradójicamente. pero no quería para mí un sacerdocio así. “el cura” que dicen en España. hasta que le dijo. ni sencilla. * * * Su padre se quedó perplejo cuando le comunicó sus planes: –Pero. sin saber a qué. Un breve comentario suyo pone de relieve hasta qué punto debió costarle: «Me resistí» [41]. Las diócesis iban adelante como una máquina vieja. y en contra de lo que suele suceder. y yo me resistía. Aunque no deseaba hacer carrera como cura. aún desconocida. prematuramente . Después…. «Se comportaban bien y procuraban ir de una parroquia a otra mejor. Explicaba a continuación que los Seminarios estaban llenos y los sacerdotes salían de allí para hacer su carrera. El tiempo pasaba. Era ya la primavera de 1918 y. de raíz cristiana. cuando pasaba el tiempo entraba en el Cabildo […].quería algo pero no sabía qué era» [39]. Yo tenía veneración al sacerdote. Al transcribir este pasaje algunos biógrafos destacan la actitud abierta. «Fue la única vez –recordaba Josemaría– que le vi llorar» [43]. después ya no me resistí. de este hombre que deja que su hijo tome sus propias decisiones –yo no me opondré–. mientras se le saltaban las lágrimas: –Pero yo no me opondré. pero funcionaban». No fue una decisión rápida. Y a mí. El que estaba preparado hacía oposiciones a una canonjía. un cariño humano? Fue explicándole lo que dejaba atrás si se hacía sacerdote. hijo mío –le preguntó–: ¿te das cuenta de que no vas a tener un cariño en la tierra. todo eso no me interesaba» [40]. que –estaba íntimamente convencido– el Señor le encomendaba. tomó la iniciativa y decidió hacerse sacerdote. decidió iniciar los estudios eclesiásticos porque concluyó que era el mejor modo para «estar disponible» y llevar a cabo aquella misión. chirriando de vez en cuando. con la confianza de que Dios le mostraría su voluntad en el futuro.

para que le ayudara a discernir su camino vocacional. Es decir: aunque aquella decisión contrariaba sus planes personales. Tras aquella conversación. significaba para él. Lo hizo una sola vez. que estudiaba el último curso de Magisterio. nació su hermano menor. José Escrivá –contento. «Con aquello –recordaba Escrivá– toqué con las manos la gracia de Dios […]. y en octubre de aquel mismo año –1918– entraría en el Seminario de Logroño para hacer el primer curso de Teología como alumno externo. rogó al Señor que concediera a sus padres un nuevo hijo.envejecido. José Escrivá le puso en contacto con un sacerdote amigo suyo. era una petición un tanto ingenua. Santiago [47]. en palabras de Escrivá uno de los primeros que «dieron calor» a su «incipiente vocación» [45]–. que llevaba soportando desde hacía tanto tiempo una sucesión de penalidades. Con la elección que había hecho el hijo mayor –en un tiempo en el que las madres de familia tenían un acceso muy limitado al mercado laboral– los Escrivá ya no podrían contar con él para sacar la familia adelante. No lo esperaba» [48]. que después de perder a tres de sus cuatro hijas y toda su hacienda. Aparentemente. Ciriaco Garrido [44] –que fue. Solo quedaría en casa Carmen. algo que para una persona nacida en el siglo XIX tenía una relevancia mayor que la que solemos imaginar en nuestros días. La determinación de su único hijo varón. entre otras cosas. porque habían pasado diez años desde el último parto de su madre. y junto con otro sacerdote. Antolín Oñate. lejos de «poner pruebas» o esperar a que se enfriara aquel «ardor juvenil». al ver la generosidad de su hijo con Dios– puso todos los medios para ayudarle. Oñate le confirmó que la decisión de su hijo no era fruto de una emoción pasajera. acordaron un plan: después de terminar el bachillerato en junio. Al cabo de poco tiempo su madre le dijo que estaba embarazada. Y el 28 de febrero de 1919. consciente de esta situación. Se entienden las palabras de Josemaría: «A él le debo la vocación» [46]. por otra parte. iba a carecer «de la continuidad de su apellido». Josemaría estudiaría durante el verano algunas asignaturas de Filosofía y Latín. Abad de la Colegiata de la Redonda. Josemaría. En el Seminario de Logroño . Noviembre de 1918. Y confirma que había hecho todo lo que estaba en su mano para que aquel conjunto de desgracias afectara lo menos posible a sus hijos. diez meses después de aquella oración al Señor.

franco y directo. El Seminario estaba cerca de su casa. Lo hizo en calidad de alumno externo. ¿cura? ¿Simple cura? Aquello no tenía brillo social. «de temperamento fuerte». a causa de la epidemia de gripe que afectó a gran parte de Europa. Por otra parte. ser externo era lo habitual para los chicos que residían en la ciudad [51]. El 29 de noviembre de 1918. aquel sacerdote santo [52]. La mayoría procedían de modestas familias campesinas. y desde entonces algunos compañeros de instituto –que soñaban con ser médicos o ingenieros– comenzaron a «mirarle por encima del hombro» [49]. y ocupaba un caserón destartalado que había albergado en la planta baja. ingresó en el Seminario Diocesano de Logroño. hasta el año anterior. Además. Uno de sus compañeros recordaba su modo de ser. que influía positivamente en los demás [53]. porque Josemaría no había hablado nunca de esa posibilidad. a los dieciséis años. Su confesor fue. que –genio y figura– conservaría hasta su muerte: «iba enseguida al grano» [54]. la mayoría de los que deseaban ingresar en el Seminario no habían hecho siquiera el bachiller y se contaban con los dedos de las manos los que aspiraban a cursar una carrera universitaria. una sección de Artillería con las caballerizas correspondientes. posiblemente por razones económicas [50]. el Director de Disciplina. Gregorio Fernández Anguiano. al que denominaría. Tenía un carácter vivo y despierto. Allí estudió Escrivá durante dos años. . en la calle Sagasta. años después. –¿Sacerdote? ¿Quieres ser sacerdote? Sus conocidos se asombraban al oírselo decir. muy probablemente. Los profesores le describieron como un chico «comunicativo». Aquel año el comienzo de curso se retrasó hasta el 29 de noviembre. ¡Si al menos hubiese decidido formar parte de «una orden de prestigio»! Pero.

Desde la perspectiva que proporciona casi un siglo. se descubren más . entre los que había un alto número de emigrantes. de la mala prensa» [6]. como deseaba y le había aconsejado su padre. al tiempo que comenzaba Derecho. En el Seminario de Zaragoza En septiembre de 1920 Escrivá –que había concluido los estudios de Humanidades. La propaganda marxista había calado con fuerza entre las masas obreras de los barrios periféricos y la violencia callejera había llegado hasta el punto de que nueve meses antes de la llegada de Escrivá. Filosofía y primero de Teología en el Seminario de Logroño– se trasladó al Seminario de San Francisco de Paula de Zaragoza [1] y se matriculó en la Universidad Pontificia de la Archidiócesis [2]. III Providenciales injusticias (1920-1924) Septiembre de 1920. Pero hubo un cambio de última hora [4] y dejó la carrera civil para más adelante. sobre todo. de la tolerancia de cultos y. especialmente de los dos sacerdotes [3]. Era el segundo núcleo anarcosindicalista del país. La ciudad contaba con unos ciento cincuenta mil habitantes. En agosto continuaban los disturbios por las calles. los alborotos y asesinatos a manos de pistoleros a sueldo [5]. en enero de 1920. después de Barcelona y se había convertido en un hervidero de conflictos laborales. Varios motivos aconsejaban ese traslado: en Zaragoza podría estudiar Derecho. Para el Cardenal Soldevila –comenta Crovetto– aquello era fruto de la «creciente secularización de la sociedad. Los obispos y entre ellos Soldevila. que se manifestaba en un descenso en la práctica religiosa y en la extensión del indiferentismo. se había declarado el estado de guerra en la ciudad. y allí esperaba contar con la ayuda de los tíos maternos que residían en la ciudad. huelgas y revueltas políticas. señalaron como causas directas de esa nueva situación la influencia de la educación laica. El plan inicial era seguir estudiando en el Seminario como alumno externo.

se había duplicado el empleo. que había un grifo en cada planta en la que los internos podían llenar de agua sus jofainas. y la ausencia de atención espiritual de las personas que vivían en los barrios marginales. la falta de compromiso cristiano de tantos laicos. muchas familias apenas podían ganarse la vida. y estaba situado muy cerca de la Basílica del Pilar [11]. y España seguía siendo. en concreto. aunque entre 1910 y 1930.causas y más complejas. El Seminario tenía su sede en un edificio antiguo que contaba con agua corriente. que –salvo excepciones [7]–. En el campo. un país atrasado. A estos factores había que sumar muchos otros. ya que solo seis seminaristas pagaban la pensión completa. Durante los años veinte esa expresión quería decir. de diversa índole. insuficientes para mantenerlos» [10]. Entre ellas. tenía su sede en el Seminario Conciliar de San Valero y San Braulio. unos pocos terratenientes poseían enormes extensiones de tierra improductiva. y esa concepción estrecha –que reservaba y reducía el anuncio del Evangelio exclusivamente a la acción de los sacerdotes– contribuyó a que el reto de la creciente secularización no se afrontara de forma adecuada [8]. Esto no era demasiado excepcional. * * * El Seminario de San Francisco de Paula. «En términos de educación cívica. y se había duplicado el número de estudiantes universitarios. de niveles de analfabetismo y de desarrollo económico –afirma este historiador norteamericano– se encontraba al nivel de Inglaterra en las décadas de 1850 o 1860. Tres años antes había triunfado en la lejana Rusia la Revolución bolchevique. Durante su estancia gozó de media beca gracias a las gestiones de su tío Carlos. las autoridades eclesiásticas –como escribe Crovetto– pensaban que la formación del clero era el único camino posible para llegar hasta el último bautizado. como apunta Coverdale. en su conjunto. No podían entrar mujeres y unos cuantos encargados se ocupaban de . Por ejemplo. En el sur. donde residía Escrivá. cultivadas por huestes de asalariados que podían considerarse afortunados si conseguían trabajar medio año. no se propusieron llevar a la práctica las enseñanzas de los diversos pontífices sobre las cuestiones sociales. Aquel primer año de Escrivá en Zaragoza fue tan agitado que acabó siendo conocido como «el año del terrorismo». o de Francia en las de 1870 o 1880» [9]. En algunas regiones del norte los pequeños propietarios intentaban ganarse la vida con parcelas diminutas. había bajado la tasa de analfabetismo un nueve por ciento. «Había fuertes tensiones sociales –continúa Coverdale–.

Les sorprendía que se lavara ¡todos los días! . Comenzaron a burlarse de él. Por ejemplo.la limpieza. Escrivá sufrió lo que ahora denominaríamos un choque cultural. a sus dieciocho años. No había luz eléctrica. Se encontró. * * * «¡Hijo mío. a un joven profesional que se quejaba de la situación de los seminarios diocesanos durante los años sesenta–. Algunos choques culturales se manifiestan en cuestiones «menores» como el cuidado de la higiene o las normas de compostura y educación. con un ropón negro sin mangas y una beca roja con el escudo del seminario en metal: un sol reluciente y la palabra charitas [12]. la mayoría de sus compañeros –chicos con un deseo claro de entrega a Dios– pensaban (porque lo habían aprendido en sus hogares y era lo habitual en los pueblos y aldeas de las que procedían). que nunca alcanzó niveles demasiado elevados. que procedían del mundo rural. Guardaban su ropa en la maleta o el baúl que habían traído. que pueden parecernos elementales. medio en serio. eran las propias de muchos seminarios españoles de las primeras décadas de los años veinte. por las calles paralelas al Coso. y hablaba y vestía con la corrección que le habían enseñado en su casa [14]. medio en broma. No entraba –ni se leía– ningún tipo de periódico. Los que querían leer por las noches recurrían a las velas. Los internos disponían de un cuarto minúsculo con un jarro con agua y una palangana para asearse. Y algunas costumbres que ahora sorprenden formaban parte del paisaje cotidiano. Y yo sí…» [13]. y cada cual se las apañaba con el lavado de las sábanas. una larga fila de seminaristas con sotana –desde los mayores hasta los más jóvenes–. a pesar de que las autoridades del Seminario recordaban la necesidad de lavarse. con un grupo de aspirantes al sacerdocio. durante aquel curso en el que estudió segundo de Teología. Por ejemplo. mientras que él había crecido en un entorno urbano. los zaragozanos estaban acostumbrados a contemplar. Eran treinta y siete seminaristas en total. porque dos años antes algunos alumnos habían padecido sarna. que con mojarse la cara por la mañana y atusarse el pelo era suficiente. Estas instalaciones y condiciones de vida. que tú no has estado en un Seminario! –escuché como le decía Escrivá el 8 de octubre de 1967. que se reservaba para el oratorio y las zonas comunes. haciendo lo que Dios le pedía. Aquellos puntos suspensivos guardaban un cúmulo de recuerdos agridulces. más o menos de su edad. porque junto con la alegría de «estar en camino». entre internos y externos.

se acercaba con frecuencia a la Basílica para rezar. proporciona una visión documentada que ayuda a contrastar y poner en su punto las valoraciones quizá demasiado subjetivas de algunos seminaristas de aquel tiempo. y contrastaba fuertemente con el nivel medio que reflejaban los alumnos procedentes de otros Seminarios y desplazados a Zaragoza por grados u otros motivos: era corriente la falta de aseo. como Mainar. el poco cuidado en el vestir. parecía que los seminaristas no se interesaban por el cultivo del espíritu humano: la literatura. muy justificables y razonables dada la época. El nivel cultural humanístico era también muy poco elevado. diciéndole: –¡Hay que oler a hombre! –¡No se es más hombre por ser más sucio! –le espetó Escrivá [16]. La perspectiva del tiempo puede llevar a exagerar la aparente rudeza de la vida en aquel Seminario. o Val Olona. Esa mezcla inusitada de espiritualidad y aseo llamó la atención en aquel micromundo presidido por un estereotipo social que dictaba que el verdadero hombre debía oler. el arte.de pies a cabeza y el mote no se hizo esperar: «el señorito» [15]. sin inquietudes. […] Sentiría mucho que alguien interpretase mal estas líneas: yo solo me remito a unos hechos. el medio rural estaba muy descuidado. Por esa razón conviene tomar con cierta prevención estas afirmaciones de Mainar. que a veces eran hasta groseros […]. sin conformarse con los ejercicios de piedad «reglamentarios». Era mediocre. que evocaba el ambiente de aquel centro eclesiástico con tintas sombrías: Yo conocí bien lo que era en aquella época –no sé lo que habrá sido en otras– porque viví en él durante siete años. que no impedían que de aquel Seminario pudieran salir –y salieron de hecho– hombres muy santos [17]. y en aquellos tiempos. se preocupaban especialmente por lo que era medio inmediato de hacer una carrera en el mundo clerical. la música. Herrando. un compañero de Josemaría. Alguno confundía la masculinidad con la mugre. seminarista en aquel tiempo. que ha realizado varios estudios específicos sobre este seminario. oler mal. los escasos modales en comidas y juegos. que se correspondía con muchos usos y costumbres vigentes. Todo esto puede explicarse fácilmente. Además. que llega a afirmar: «Desde luego puede decirse también que las . Todo esto no iba con ellos. y un día se le acercó un compañero que se secó el sudor del brazo en su cara. y en concreto. pues la mayoría de los seminaristas de aquella época en Zaragoza procedían del campo.

que solían ser sacerdotes recién ordenados o seminaristas. se cultivaban allí muchas virtudes. a los que solo veía cuando tenía que hacerles advertencias con castigos [19]. Ciertamente. entre ciertas tosquedades que el paso del tiempo puede exagerar de forma injusta. «piedad: buena». José López Sierra. siguiendo la visión unilateral de este Inspector. no iba . en las valoraciones de los Inspectores. porque allí no se aprendía nada. por lo que aquellas experiencias –cara y cruz– constituyeron un buen entrenamiento para el futuro. Fue un año de estudio intenso.virtudes que pudiese tener entonces (Escrivá) –o que haya desarrollado luego– no las aprendió en aquel Seminario. tranquilo. y también de pullas. Durante gran parte de su existencia tendría que avanzar a contracorriente y con frecuencia. que a la hora de examinarse. Había carencias. El Rector se basaba. ayudó a Escrivá a ir forjando su carácter. «trabajador: moderado». dimes y diretes. a la hora de juzgar la conducta de algún seminarista. no contaba todavía con la figura del director espiritual y se tendían a descuidar los elementos formativos para centrarse en los disciplinarios. Escrivá fue uno de los pocos alumnos del Seminario que no recibió ningún aviso o corrección durante aquel curso [21]. Eso explica que el Rector se dejase llevar por el clima negativo que se creó en torno al recién llegado. anotase a fin de curso: «caprichoso y orgulloso». En el apartado «vocación» escribió: «parece que la tiene». Pero esa situación pronto mejoró. Había dos inspectores: uno para los más jóvenes y otro para los alumnos de los últimos cursos. se dedicaba a sus múltiples ocupaciones sacerdotales y pasaba poco tiempo con los alumnos. y que. Y a pesar de esas limitaciones. «una actitud inexplicable de rechazo y animadversión». mantuvo hacia él desde el principio. en medio de incomprensiones mucho más enconadas. ya que el plan de estudios de Zaragoza no coincidía con el de Logroño. Ellos eran los encargados de mantener el reglamento. era innegable. ya que en lo que se refiere al comportamiento. años después. como atestiguaron varios condiscípulos. El joven inspector que tuvo Escrivá durante sus dos primeros años en Zaragoza [20]. Recuerdo un compañero que decía. A las cinco asignaturas de segundo de Teología se sumaron otras cuatro. años más tarde: “nosotros nos autoformamos”» [18]. Eso hizo que Escrivá comentara. pero eran relativamente comunes en los seminarios de los años veinte: Zaragoza no era la excepción. El hecho de que salieran «hombres muy santos» se compadece mal con una visión negativa de aquel centro. Ese clima de piedad. «lo que se dice tranquilo. No avalaba el Rector estas impresiones con hechos concretos. El Rector de Zaragoza.

Escrivá no deja dudas sobre este punto. lo que inquietaba a Josemaría no era la cuestión académica. precisamente. desde luego– el Rector puso «todos los medios» para que abandonara el Seminario. cuando afirma que –con la mejor de las intenciones. anotaba Escrivá. Josemaría en cambio. años después. Su punto de referencia más cercano –su tío Carlos. El tío era un eclesiástico cuyo horizonte era la carrera eclesiástica y que –al ser Arcediano– tenía la sensación de haber llegado a la cumbre.nunca» [22]. sino que incluso representaban dos formas diversas de concebir la vida del sacerdote. porque […] hubo momento en que me sentí profundamente anticlerical. sino los consejos del Rector. no contamos . a pesar de que ese tipo de sacerdote fuera bastante habitual. no tenía el menor interés en hacer carrera con el sacerdocio y se notaba que buscaba solamente en el Seminario la correspondencia a algo que Dios le pedía [24]. ¡yo que amo tanto a mis hermanos en el sacerdocio!» [25]. Escrivá no deseaba ser un sacerdote así. dirigiéndose al Señor: «Quizá –si no hubieras estorbado mi salida del Seminario de Zaragoza. Sus preguntas interiores se debían –por decirlo de algún modo– a la falta de un «modelo de sacerdote» al que imitar. Al igual que con la crisis que sufrió durante su adolescencia. uno de los mejores amigos de Escrivá en aquel tiempo– me doy cuenta de que eran no solo dos maneras de ser muy diferentes. «¿Para qué quiero hacerme sacerdote?» –se preguntó–. «¿Qué hago yo aquí?». que sin conocerle –y basado únicamente en las opiniones del joven inspector– llegó a decirle que no le veía como sacerdote. Cuando trato de recordar el contraste entre tío y sobrino –recuerda Antonio Moreno. con ser de inteligencia despierta y de brillante personalidad. el arcediano. No se trataba de una «crisis de vocación sacerdotal». como otros compañeros míos de Universidad lo están…. y no a tu lado. y le aconsejó en varias ocasiones que se marchara. El origen de aquella crisis no radicaba en una falta de generosidad o de disposiciones de entrega por su parte: como señala Herrando. todos los estudios sobre este periodo «aportan una documentación que ponen de manifiesto una actitud interior de fe inquebrantable y de firmeza en su respuesta a la vocación» [23]. cuando creí haberme equivocado de camino– estaría alborotando en las Cortes españolas. Recordando esos padecimientos interiores. tan distante afectivamente de sus padres– era la cara opuesta de sus aspiraciones íntimas. tal como se entiende habitualmente esa expresión. De todas formas. aunque los resultados fueran buenos.

«Parece que acabó el curso en Zaragoza –escribe Toldrà– con intención de no volver: de hecho el Rector no envió ese año a don Hilario Loza. Durante el mes de junio se produjo en África el llamado desastre de Annual: los rebeldes rifeños liderados por Abd El-Krim masacraron a unos ocho mil soldados y oficiales del ejército español en Marruecos. junto con Antonio Moreno. el oficio en el que le rogaba que informase sobre la conducta del seminarista durante el periodo estival» [28]. Eso explica la sorpresa del Rector de Zaragoza cuando le vio regresar a comienzos del curso siguiente. Durante ese verano Josemaría estuvo charlando con Gregorio Fernández Anguiano. «pues parece –escribe Toldrà– que ya no contaba con su presencia» [30]. años después. torturados o abiertos en canal. tío de un condiscípulo y amigo suyo con ese mismo nombre–. se produjo en López Sierra un cambio radical de actitud y comenzó a darle ánimos. Durante el largo periodo académico Escrivá residía. ya que. que tuvo lugar al final de su primer año en Zaragoza. Para Fernández no había duda. «Después de poner realmente todos los medios para que yo abandonara mi vocación (con intención rectísima hizo eso). «Demostraba mucho espíritu sacerdotal. Vicepresidente del Seminario de San Carlos. en septiembre de 1921. con gran sentido sobrenatural y pedagógico. que «sucedieron muchas cosas duras.con demasiados datos sobre este proceso íntimo. el párroco de Santiago. pero a vosotros sí que os la darían» [26]. Durante aquel segundo curso en el Seminario. como había puesto anteriormente por escrito. Hubo un cruce de cartas entre el Rector de Zaragoza y el Vicerrector de Logroño sobre la idoneidad de Escrivá para el sacerdocio. Aquella derrota conmovió al país y generó una fuerte crisis política. al conocerle mejor. Me contaba anécdotas muy gráficas. que no os digo porque a mí no me causan pena. López Sierra fue uno de los sacerdotes que más le influyeron durante ese período. al igual que sus . Este le tranquilizó y le reafirmó en su vocación. Y recordaba: «Dios escribe derecho con renglones torcidos» [27]. fue mi único defensor contra todos» [31]. durante cuatro años. Josemaría había dado «pruebas claras de su idoneidad al estado eclesiástico» [29] durante su estancia en el Seminario de Logroño. tremendas. que me hacían un bien enorme» [32]. que había pasado a ser Vicerrector del Seminario de Logroño y le conocía bien. que quedaron sin enterrar. Escrivá no habló demasiado de estas cuestiones. Solo comentó. mucha experiencia pastoral y era muy humano –contaba Escrivá hablando de Moreno.

Durante su segundo año en el seminario. Y a comienzos del curso 1922-23 –cuando se disponía a vivir su tercer año en aquel seminario. el primero que pasó Escrivá en el Seminario de Zaragoza para estudiar segundo de Teología. sin vacaciones de ningún tipo. . Tuvo ocasión de profundizar con calma en la llamada «cuestión social». algo realmente excepcional [37]. al igual que su padre. en dirigirse directamente a él. Entre ellas estaban las cartas del cardenal Soldevila sobre los problemas de los trabajadores. en el curso académico 1921-1922. ante las que estaba especialmente sensibilizado. Como hemos visto. como su impulsividad. cuando le veía junto con otros seminaristas. el Rector le aconsejó vivamente que se marchara. que seguía esforzándose por cultivar virtudes y pulir defectos. y estudiar las enseñanzas de la Iglesia sobre estas materias. el Rector pasó a animarle decididamente en su vocación y a defenderle «contra todos». Septiembre de 1922. durante el curso académico 1920-1921. mediante la cual entraba en el estado clerical. Inspector del Seminario En septiembre de 1922 se produjo un giro radical en la actitud de sus superiores. requisito necesario para ocupar cualquier cargo [34]. Y el mismo cardenal Soldevila no tenía reparo. de forma ininterrumpida en el Seminario. para estudiar cuarto de Teología– le nombraron Inspector del Seminario.compañeros. Tenía veinte años y no había recibido siquiera las órdenes menores. El mismo día que fue nombrado para el cargo. falleció Benedicto XV. El Rector llegó a confiar tanto en su criterio que un compañero del Seminario asegura que llegó un momento en que lo dejó prácticamente en sus manos. recibió la tonsura en la capilla del Palacio Arzobispal. Aquel cargo supuso una prueba de fuego para Escrivá. era Josemaría la única autoridad» [35]. El 6 de febrero fue elegido Pío XI [33]. el 28 de septiembre. como se acostumbraba entonces. en que estudió tercero de teología. «Me parece que puede decirse que en los últimos años de estancia en el San Francisco. mientras cursaba el segundo trimestre del tercer curso de Teología. Es más: en ocasiones le llamaba para charlar a solas [36]. El 22 de enero de 1922.

de forma indirecta. pocos meses antes de fallecer. le conocían bien. Elias Ger –conocedor de estos percances– explicó. por haber sido a mi juicio su adversario quien primero y más le pegó. y es que cada vez que se estropeaba una de las bolas tenía que pedir ex professo el recambio a una fábrica de Alemania. Tenía un inconveniente. siguió agrediéndole verbalmente. Tiempo después se lamentaría. por el hecho de haberse dejado llevar por sus impulsos. como el Rector de Zaragoza. Uno de sus profesores. el rector valoró positivamente su actitud ante el castigo que no tuvo más remedio que ponerle: «fue una gloria para él. el fruto que podía sacar de aquellas «malas experiencias»: Había una vez un comerciante que compraba canela en rama. Pero en aquel tiempo tanto don Gregorio. estaban pulidos y redondos como las bolas alemanas. ya en el Seminario. De esta misma manera hace Dios Nuestro Señor con las almas a las que quiere. Mea culpa» [38]. sino aquel seminarista que. duros como el pedernal. al que se lo contó por carta. y a mi presencia le insultó en la catedral de la Seo» [39]. mientras daba clase. testigo de los hechos. hombre de carácter difícil. en presencia del Rector. El 19 de octubre. La conversación fue subiendo de tono hasta que le dio una bofetada. y molían la canela perfectamente […]. . Escrivá? –concluyó don Elías. Hasta que un día se le gastaron todas las bolas y. se fue al lecho de un río. Al día siguiente. Josemaría no dudó en contestarle con otra. y profirió contra él palabras groseras e impropias de un clérigo. siendo sacerdote. que la convertía en polvo finísimo. más que por el castigo que les impuso el Rector. ¿Me entiendes. Julio Cortés. y luego la pasaba por un molino de bolas muy bueno. Es más. y tomó tres cantos rodados. Esa impulsividad le jugó una mala pasada pocas semanas después de su nombramiento como inspector. Los metió en el molino. cansado de tener que esperar a que llegaran de aquel país. Aquel suceso le afectó especialmente por el mal ejemplo que podía haber dado a los seminaristas jóvenes. comenzó a insultarle por la mañana cuando se encontraban en la catedral de la Seo. y empezó a darles vueltas y vueltas… Al cabo de quince días. de tamaño más o menos parecido a las bolas originales.fruto de su carácter fuerte. años después. le escribió una carta pidiéndole perdón: «Arrepentido y de la forma más sumisa e incondicional. aunque el responsable de la trifulca no había sido él. un seminarista de cuarenta y cinco años.

en palabras de su amigo Moreno. Le estoy viendo ahora en la sala de estudio. De todas formas. «Quería aprender a hacer todo por amor y enseñarlo con el ejemplo a los seminaristas». avisando a alguno que enredaba con delicadeza y. Se mantuvo unido al Rector y se esforzó por mejorar la urbanidad y la educación de los alumnos. porque «nunca tuvo formas autoritarias». acompañaba con un rigurosísimo esfuerzo ascético» [41]. y que. relator general de la Congregación para las Causas de los Santos– el Señor le condujo a través de experiencias místicas que le llevaron a alcanzar las cumbres de la unión transformante: locuciones interiores. era el único seminarista que yo conocía que bajara a la iglesia en horas libres» [40]. por cómo lo hacía» [47]. Apunta Val de Olona que «usaba de su autoridad con afabilidad. «El sentido de amistad con todos era tan fuerte –añade Agustín Callejas. decía como pidiendo un favor: “¿no ves que me comprometes ante el Rector?”». recordaba años después [46]. como todos los verdaderos místicos. al tiempo que reforzó la dimensión formativa de su encargo. escribe Arsenio Górriz. Sus años como inspector supusieron una experiencia positiva para el Seminario y fueron la primera forja de Escrivá en las tareas de dirección [45]. presididos por el estudio. entre otras razones. Pasaba mucho tiempo rezando por las noches en la iglesia del Seminario y «ya desde joven –comentaba el dominico Ambrosio Eszer. el esfuerzo por moderar su genio y adaptarse al modo de ser de los demás. Esa comprensión –que sería un rasgo de su tarea formativa a lo largo de su vida– le llevó a reducir los castigos a lo imprescindible. este suceso –excepcional y aislado– no caracteriza su comportamiento durante aquellos años. purificaciones y consolaciones que le hacían “sentir” en toda su humildad. que. Se ponía muy cerca de la Sacristía. uno de sus compañeros: «se le notaba la vida de piedad más que por lo que hacía. Sus informes reflejan una actitud comprensiva ante los fallos de sus compañeros: faltan –escribía– sin darse cuenta de que faltan. En los ratos libres –recordaba su amigo Moreno– «bajaba a la iglesia de San Carlos. la acción impetuosa de la gracia. y a no magnificar los problemas. Desde luego. como era previsible. otro compañero– como el de su responsabilidad en el cumplimiento del encargo: nunca dejó en mal lugar a un seminarista ante los superiores […]. Salió airoso y se ganó su respeto y confianza [42]. . sin intemperancias» [43]. De esto dan testimonio sus apuntes personales. Al principio. acababa convirtiendo «los dramas en comedias» [44]. la alegría. arrodillado. Era «muy piadoso». sus compañeros le pusieron a prueba. si no le hacía caso enseguida. resolviéndolos con su buen humor característico.

Y recuerdo […] que iba anotando con alegría: van mejor. de cuando en cuando. que eso que Tú quieres. con José Pou de Foxá. Escrivá. Carlos Sánchez del Río. además de un maestro. sobre todo. dos anarquistas asesinaron al Cardenal Soldevila. Hizo amistad con varios profesores como Miguel Sancho Izquierdo. al que consideraría con el paso del tiempo. Al terminar la jornada leía algunas de esas obras en su cuarto y pasaba largo rato rezando. Creo que lo puedo señalar como una buena cualidad porque motivos –aunque fuesen pequeñas cosas– los había. muchos de ellos después mártires. años más tarde–. Podía estar justificado el enfado de un Inspector. En la Facultad de Derecho El 4 de junio de 1923. Aquel suceso produjo gran consternación en el país. cumpliendo el deseo de su padre y de acuerdo con su tío Carlos –que tenía sus propios planes para «la carrera eclesiástica» de su sobrino y deseaba «dirigirla» personalmente–. «un amigo leal. Juan Moneva (que le llamaba afectuosamente «el curilla») y. Tantas cosas maravillosas recuerdo. Esa formación universitaria en la Facultad de Derecho tuvo gran trascendencia en su vida: le proporcionó una mentalidad jurídica [55] y le . Nunca lo vi enfadado. se cumpla! [52]. «Yo recuerdo tantas virtudes de aquellos chicos –comentaba Escrivá. muy afectado por el hecho. se les ve crecer. se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza y comenzó a asistir a clases como oyente [53]. sacerdote y catedrático de Derecho Romano. veló su cadáver junto con otros seminaristas. Septiembre de 1923. ¡Señor. que contaba con numerosas obras clásicas y de espiritualidad. a finales del curso académico. noble y bueno» [54]. Durante aquel verano Escrivá concluyó cuarto de Teología con buenas calificaciones y el curso siguiente. Tampoco le oí murmurar» [49]. Dios está aquí en esta alma… tantas veces» [50]. Posiblemente le costaría este dominio de su temperamento. Esos años fueron posiblemente –como apunta Baltar– los más intensos y fructíferos en lecturas de su vida [51]. pidiendo por aquella misión cuyo contenido específico ignoraba: ¡Que sea! ¡Que sea!. Escribe Val de Olona [48]: «No recuerdo haberle visto nunca enfadado. Su cargo de inspector le proporcionaba acceso directo a la biblioteca del Seminario.

que ya estaba sensibilizado en este aspecto por la educación familiar que había recibido. pensando que respondía a los deseos de un gran sector de la opinión pública. No bastaba con sustituir a unas personas por otras: para que el país funcionara era necesario cambiar todo el sistema [57]. «Las cosas no eran tan fáciles.facilitó un contacto directo con los afanes de la vida académica y civil. el comienzo del pontificado de Pío XI. «Los obispos –escribe Cano–. Suárez y Comellas retratan a Primo de Rivera como un militar enérgico. como la consagración de España al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles. pero «con intuiciones». simpático y no demasiado inteligente. ante el temor a un golpe de Estado. había exigido al rey que le concediera plenos poderes. en el que se dieron algunos hitos históricos. arregladas las cosas. mejoró la economía. el 30 de mayo de 1919. Primo de Rivera se prestó a desempeñar ambos papeles». la inestabilidad social y la guerra de Marruecos» [58]. desaparecieron los desórdenes y el terrorismo. en unos momentos en los que el país «se encontraba atribulado por el terrorismo. el desgaste de la clase política. también entre los católicos. acogieron positivamente a Primo de Rivera. Esa acogida por parte de la Jerarquía no estaba exenta de reservas. el 13 de septiembre de 1923. Muchos de sus profesores. Además. en un plazo de «cuatro o cinco meses». había aceptado el establecimiento de una dictadura. Esa formación dejó una profunda huella en su pensamiento. Luis Cano ha estudiado algunos rasgos de la mentalidad católica que dominaba en ese periodo. pero. muchos eclesiásticos vieron en este militar . Tomó medidas eficaces. * * * Poco antes de comenzar primero de Derecho. era necesario un cambio de mentalidad. la interminable guerra de Marruecos. uno de los núcleos más significativos del pensamiento cristiano-social de la época» [56]. entonces capitán general de Cataluña. como la mayoría de los españoles. Pero la idea de que. eran «representantes de la que se ha denominado como Escuela Social de Zaragoza. el general Primo de Rivera. y Alfonso XIII. el 6 de febrero de 1922 y el llamamiento a la paz que hizo este Papa en su primera encíclica Ubi arcano. que implantó el Directorio Militar como una situación transitoria. era posible volver “a lo de antes” se vio cada vez más complicada». pedían aquel “cirujano de hierro” por el que había clamado Joaquín Costa y la “revolución desde arriba” que había pregonado Maura. creyendo que todo se arreglaría con «diez o quince medidas bien tomadas». aumentó el empleo y la gente aplaudía cuando detenían a un político corrupto o multaban a un cacique. como señala este autor. La difícil situación social y económica. en general. como apunta Martin Schlag.

En medio de aquel clima social. Escrivá concluyó su quinto y último año de Teología [62]. en el que muchos católicos suspiraban por una vuelta nostálgica a la «España “de siempre”. Sus palabras reflejan el momento emocional en el que vivían muchos españoles de aquel tiempo. so pena de destruirla» [61]. en el que se iba larvando una revolución. de Felipe II. sino una simplificación gratuita de la historia y un ensueño. «Quizá no haya pueblo que guarde de los felices tiempos un recuerdo tan vivo como el pueblo español –comentaba el Cardenal–. Pero esta convicción tan arraigada formaba parte del deseo de colaborar activamente en la regeneración del país que tenían los obispos españoles» [60]. que enlazaba con la creencia común en el siglo de Oro de que la prosperidad del imperio dependía de la religiosidad y moralidad de sus habitantes. de Hernán Cortés o de Juan de Austria como si fuesen héroes de su tiempo y los hubiese visto el día anterior entrar triunfalmente en la ciudad» [59]. Volvió a brotar con fuerza. que este autor denomina «cato-patriótica». Esa mentalidad. informaba profundamente aquel periodo. una interpretación religiosa y patriótica de la historia de España. . el cual habla de Carlos V. la auténtica. tanto en los círculos eclesiásticos como en los intelectuales. con una tendencia a las confusiones político-patrióticas. «La idea de que el catolicismo propiciaría la vuelta a esos tiempos gloriosos –afirma Cano– no era un postulado ideológico. tenso y crispado. Cano recoge los consejos cargados de ironía que le dio el cardenal Gasparri al nuevo nuncio Tedeschini.al hombre que podría poner en marcha los ideales regeneracionistas con los que soñaban. la que amaban y no querían separar del catolicismo.

hora en que se abría. Se entretuvo un rato con Santiago. Antes de alcanzarla. antes de que pudiera ver la mesa con las firmas . se desplomó en el suelo. porque solía ser extremadamente puntual y siempre estaba a las nueve en su puesto de trabajo. y a la hora acostumbrada se dirigió hacia la puerta. falleció su padre. Dolores llamó al médico. sin volver en sí. que le administró los últimos sacramentos. que le aplicó unas rudimentarias sanguijuelas en el cuello para que le bajara la tensión sanguínea y a Daniel Alfaro. Dolores le pidió que pusiera a Josemaría un telegrama urgente pidiéndole que viniera. antes de marchar al trabajo. Su esposa y su hija le pidieron que se acostase. IV Una muerte repentina. Mientras tanto vino a la casa Manuel Ceniceros. para preguntar qué sucedía. su hijo pequeño. José Escrivá había estado rezando por la mañana. ante una imagen peregrina con esa advocación que albergaban en su hogar durante aquellos días. Ceniceros fue a recoger a Escrivá a la estación de tren y solo cuando se encontraban cerca de la casa. Murió dos horas después. Una muerte repentina El 14 de junio de 1924 recibió el subdiaconado de manos de Díaz Gómara. el jueves 27 de noviembre del 1924. con cincuenta y siete años. un sacerdote amigo. pero él les dijo que prefería ir a trabajar. y pocos meses después su vida dio otro giro inesperado: cuando faltaban pocas semanas para su ordenación como diácono. «En ese telegrama –me contaba Ceniceros– solo le decía que su padre estaba gravemente enfermo». Dolores fue corriendo a hacerle una manzanilla. Cuando se la llevó estaba tan desfallecido que tuvieron que ayudarle para que se acostara. Era la fiesta de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Ordenación sacerdotal y estancia en Perdiguera. el obispo auxiliar. pensando en que podría haberle sentado mal algo del desayuno. Tiempo de espera (1924-1927) 27 de noviembre de 1924.

Ordenación sacerdotal y Primera Misa Pocos días después regresó al Seminario y siguió preparándose para el diaconado. de una parte. En las primeras semanas de 1925 Dolores se instaló en Zaragoza con Carmen y Santiago. que recibió el 20 de diciembre de 1924. Fue un nuevo mazazo para los Escrivá. Era una vivienda modesta y abuhardillada. que seguía una línea que no coincidía con los planes que él se había forjado para la carrera sacerdotal de su sobrino [4]. quizá. don Carlos Albás que. desde hacía algún tiempo. al cabeza de familia» [3]. además. Estaban tan mal económicamente que tuvo que pedirle dinero prestado a Daniel Alfaro para poder pagar los gastos funerarios. En el de Logroño. En su enfado tuvo unos gestos de gran desconsideración para con Josemaría. Esta decisión contrarió profundamente al Arcediano. Debido a las circunstancias. Marzo de 1925. siguiendo la costumbre. por influencia de una sobrina. se había enfriado su relación con Josemaría. su hermana y el pequeño Santiago. Tras el funeral. consideró un grave error ese traslado. se atrevió a decirle que su padre había fallecido [1]. la responsabilidad de sacar adelante a su madre y sus hermanos. negándoles su ayuda y distanciándose de ellos desde ese momento. a pesar de la cercanía geográfica.de condolencia que había en la entrada. aunque no había asistido siquiera a los funerales de su cuñado. corto y estrecho del barrio de Tenerías. cercana al Seminario. ni su madre ni sus hermanos pudieron estar presentes. Ninguno de sus parientes de Zaragoza y Barbastro acudió al velatorio ni al entierro. su hermana y su madre. «En el cementerio de Barbastro dejaron a tres hijas enterradas. Alquilaron un tercer piso en un callejón oscuro. y de otra. al descubrir los proyectos de Josemaría. con la idea de que Josemaría fuera a vivir con ellos en cuanto se ordenara. que se celebró al día siguiente del fallecimiento. Josemaría caminó hasta el cementerio acompañado por unos conocidos –su madre. Por otra parte. A partir de aquel momento cayó sobre sus hombros –cuando era solo un subdiácono de veintidós años–. que no se habían repuesto aún de los anteriores. . La mudanza de Logroño a Zaragoza –explica Herrando– trajo nuevos disgustos y mayor soledad en esas horas dolorosas. no formaron parte de la comitiva fúnebre– y contempló cómo daban sepultura a su padre [2].

su prima Sixta Cermeño y su esposo. pero debió ser especialmente doloroso para ella que no quisieran asistir a esa primera Misa ninguno de sus hermanos y cuñados de Barbastro y Fonz. La situación económica familiar se volvió particularmente apurada. explica otro pariente. pequeño y modesto. que ofreció por el alma de su padre. Vicente –beneficiado en Burgos– y Florencio Albás pensaron en pasarles una cantidad si se quedaban en Logroño. Tenía veintitrés años [10]. en el nº 11 de la calle Rufas. y no les ayudaron nada» [5]. vestida de luto. Pascual Albás [6]. Josemaría tuvo que comenzar a dar clases particulares [7] cuando quedaban pocos meses para su ordenación. Era el único trabajo compatible con su situación en aquellos momentos. junto con su mujer y su hija. Mariano –también sacerdote. «Algunos de los tíos se distanciaron a fin de no tener que ayudarles». sino simplemente rezada. con ornamentos morados. el rector del Seminario. Juan Moneva. que fue fusilado en Barbastro durante la guerra–. no sé por qué –a mi modo de ver hay que saber respetar la intimidad de la vida de cada familia– los tíos se molestaron cuando decidieron venirse a Zaragoza. Pocas semanas después los Escrivá se mudaron a otro piso. «las de Cortés». consiguió celebrar su primera Misa en la Santa Capilla de la Basílica del Pilar –no le resultó fácil que le concediesen hacerlo allí–. obispo auxiliar de Zaragoza. Comenzó a las diez y media de la mañana y solo estuvieron presentes su madre. primo de Escrivá: «Tengo entendido que mis tíos Carlos –canónigo en Zaragoza–. En total. Josemaría recibió la ordenación sacerdotal [8] en la iglesia del Seminario de San Carlos. Al faltarles. pero una señora se arrodilló antes que ella en el reclinatorio y no quiso hacerle un desaire. al igual que Carmen y Santiago. que eran amigas de su hermana Carmen y un primo de su madre. unas quince personas. y que ni siquiera su . Cuenta Ángel Camo. No fue una misa solemne. junto con otros nueve presbíteros [9]. cuatro diáconos y catorce subdiáconos. dos chicas de Barbastro. Dolores Albás estaba feliz por tener un hijo sacerdote. A Josemaría le ilusionaba que su madre –que ese día se encontraba enferma– fuera la primera en recibir aquel día la comunión de sus manos. dos sacerdotes conocidos. El domingo abandonó el Seminario. y al día siguiente. El sábado 28 de marzo de 1925 –Año Santo en la Iglesia–. Hasta aquel momento los Escrivá habían vivido al día con el sueldo del cabeza de familia. Lunes de Pasión. junto con su esposa. de manos de Miguel Díaz Gomara. 30 de marzo. su profesor de Derecho.

Escrivá sabía. para sustituir temporalmente a Jesús Martínez. Poco a poco. Saturnino Arruga. la tercera dignidad eclesiástica de la archidiócesis. a cuidar de las cabras. con el rebaño. Teodoro Murillo. como era habitual entonces. Se entiende que. Un día se me ocurrió preguntarle. un pueblo de secano. ni su otro hermano sacerdote. Dolores Albás se quedó otra vez sola con su hija Carmen y el pequeño Santiago. el joven sacerdote se apartara a un lado. donde le esperaba un muchacho. hubiese estado presente. con ochocientos setenta y un habitantes. Por no tener. Subió al coche de línea tirado por mulas. Josemaría no disponía siquiera de la cinta con la que ataban las manos del nuevo presbítero durante la ceremonia y la tuvo que pedir prestada. de unos diez o doce años. canónigo arcediano de aquella misma catedral. No era habitual dar un destino pastoral de aquel modo precipitado [14].hermano Carlos. para ver cómo iba asimilando las lecciones: . Se hospedó en la modesta vivienda de un campesino del pueblo. poco después de la comida –un buen plato de arroz para los invitados más cercanos en la casa de la calle Rufas– le indicaron a Josemaría que se trasladase a Perdiguera. Lo mismo le sucedió a los suyos. además. que anteriormente habían contemplado la posibilidad de enviarle a uno de los pueblos más a desmano de la provincia. y tras recorrer cuatro leguas y media arribó a la plaza de Perdiguera. Lo habitual es que ellos hubieran sido «los padrinos de altar». Vicente. aunque debió resultarle especialmente duro alejarse de los suyos en aquellas circunstancias [13]. que había caído enfermo hacía un tiempo [12]. para que pudiera hacer la Primera Comunión. y tras cubrirse con su manteo. Quise darle un poco de catecismo. No protestó. comenzara a llorar [11]. Su hijo pequeño. un pueblo de los Monegros. sin acudir a la escuela: Me daba pena –recordaba Escrivá– ver que pasaba todo el día por ahí. Perdiguera Dos días después. se dedicaba únicamente. el párroco. hijo del sacristán [15]. quedaba a pocos kilómetros de la ciudad. le fui enseñando algunas cosas. 31 de marzo a 17 de mayo de 1925. En la misma jornada en la que celebró su primera Misa. Afortunadamente Perdiguera. al terminar la Misa. el 31 de marzo.

–Si fueras rico. en lugar de cabras. visitó a todas las familias del lugar y atendió de modo especial a los enfermos. está hablando el Espíritu Santo. como en la mayoría de los pueblos del país. y me dijo por fin: –Me comería ¡cada plato de sopas con vino! Todas las ambiciones son eso. con una formación humana y religiosa elemental. Esto lo hizo la sabiduría de Dios. cambiarse de traje tres veces al día… ¿Qué harías si fueras rico? Abrió mucho los ojos. . –Ser rico es tener mucho dinero. no se me ha olvidado aquello. Los hombres aparecían por la iglesia de Pascuas a Ramos. Comenzó a dar clases de catecismo a los niños y adultos. Aquella breve experiencia le sirvió para conocer la realidad del mundo rural. y las precarias condiciones de vida de los sacerdotes que atendían esas parroquias en condiciones materiales difíciles. pero pervivía. aunque estuvo allí poco más de mes y medio. Dejó un buen recuerdo [18]. con motivo de un bautizo. por lo general. me contestó. Es curioso. ir a reuniones. tener un banco… –Y… ¿qué es un banco? Se lo expliqué de un modo simple y continué: –Ser rico es tener muchas fincas y. una boda o un funeral. al igual que en muchos otros pueblos. Después. muy rico. Eran unas doscientas y se dedicaban. Adecentó la iglesia de la Asunción –el altar y el sagrario se encontraban en un estado lamentable– y se dispuso a conocer las familias de la parroquia. ¿qué te gustaría hacer? –¿Qué es ser rico?. No solía haber una actitud negativa hacia los sacerdotes –de hecho varios vecinos intentaron que les dijera la dirección de su familia en Zaragoza para enviarle algunos alimentos–. y más cuando se trataba de un sacerdote recién ordenado. no vale la pena nada. con sus luces y sombras. Hasta allí llegó alguno de los motes que le habían puesto en el Seminario: un día oyó que un vecino le llamaba «el místico» [17]. una antigua tradición de burlas al cura. a las faenas del campo: gente franca y sencilla. sufriendo con frecuencia el zarpazo de la soledad. Me quedé muy serio. unas vacas muy grandes. y pensé: Josemaría. para enseñarme que todo lo de la tierra era eso: bien poca cosa [16].

David Mainar. los hermanos Jiménez Arnau. a los que hospedaban en casa. . adjunto y eventual. pero las necesidades económicas le obligaban a dar más clases particulares. los Escrivá no lograban mantenerse económicamente. Con lo que Josemaría obtenía por las clases particulares y la pequeña pensión que abonaban dos sobrinos. Al ver lo sucedido. «debió de ser muy duro para él –sobre todo por el gran corazón que tenía– encontrarse con que sus tíos no le ayudaron. Hizo amistad con muchos compañeros: Manuel Romeo. Eso hizo que un catedrático le suspendiera en Historia de España. al considerarlas parte del plan de Dios para purificarle. en la curia no le dieron ningún encargo pastoral. Josemaría intentaba acabar lo antes posible sus estudios de Derecho para poder remediar aquellas penurias. Quería pedirle que no destinaran a Josemaría fuera de Zaragoza. Tiempo de espera El 18 de mayo regresó a Zaragoza. Para Domingo Fumanal. acompañada por el pequeño Santiago. pero no obtuvo respuesta. Consiguió. Años después denominaría ese periodo como un tiempo de «providenciales injusticias» [21]. Para su sorpresa. hasta que llegó un momento en el que la situación se volvió insostenible. tras muchas dificultades. Y siguió dando clases particulares. Le escribió una carta pidiéndole que le diese garantías de que podía aprobar en la convocatoria siguiente. ser capellán. un compañero suyo. fortalecerle y prepararle para una misión que aún desconocía. Todo daba a entender que su tío Carlos pretendía forzar su marcha de la ciudad. Dijo que estaba dispuesto a ir donde le indicaran. aunque Escrivá no estaba obligado a ello por ser alumno libre. Su madre fue a hablar con su hermano Carlos. El arcediano –recuerda Santiago– la recibió con hosquedad y acabó echándolos a empujones y de mala manera de su casa [19]. porque con lo que obtenía por ese trabajo pastoral no podía mantener a su familia. Sin embargo nunca murmuró de nadie» [20]. con lo que le quedaba menos tiempo para estudiar y asistir a la Facultad. por no haber asistido a sus clases. Domingo Fumanal.18 de mayo de 1925-8 abril de 1927. el catedrático reconoció su error y le dijo que ya estaba aprobado: bastaba con que se presentara al examen. los Camo Albás. regida por los jesuitas. en la iglesia de San Pedro Nolasco. ni acompañaron a su madre en los momentos tan difíciles y dolorosos por los que tuvieron que pasar. Juan Antonio Iranzo.

subraya su afán por «ayudar a todos en todos los aspectos. Todos subrayan su simpatía y «extraordinario don de gentes» [22] y le recuerdan ayudándoles espiritualmente y «haciendo además que entre nosotros nos conociésemos más y nos tratáramos y nos ayudáramos en lo que podíamos: estudios. con los que tenía amistad. también por supuesto en el espiritual» [25]. entristecido por las circunstancias. los domingos por la tarde acompañaba a un grupo de estudiantes que daban catequesis a los niños de los arrabales de Zaragoza. Luis Palos. apuntes. tras pedirlo reiteradamente –las cosas hubieran sucedido de otro modo si viviera el cardenal Soldevila– se encontrara irritado. o al menos. Los testimonios de los que le conocieron confirman que a Escrivá le sucedió lo segundo y se comportó de igual manera que su padre en los momentos de dificultad. tanto en cuestiones académicas como en el terreno espiritual» [29]. Se ignora por medio de quién estableció contacto con el capitán Amado. porque sabía «respetar las ideas que los demás pudiesen tener y abría su amistad a todos» [26]. quizá gracias al comandante Manuel Romeo Aparicio. así como los cursos preparatorios de algunas facultades [28]. . Cuando terminaban las clases. De las contradicciones puede obtenerse el fruto envenenado de la mala experiencia. «Era muy alegre –escribe Iranzo– y tenía un gran sentido del humor.» [23]. como Pascual Galbe. de siete a ocho de la tarde. etc. Aguantaba con sencillez las intemperancias –palabras malsonantes. Luis Palos… Entre ellos había creyentes y no creyentes. Derecho Romano y otras disciplinas en un centro académico –el instituto Amado [27]– que acababa de abrir en la ciudad el capitán Santiago Amado Loriga. frustrado. Escrivá «solía quedarse un rato con los alumnos de tertulia. padre de Manuel y José Romeo Rivera. Era de esperar que un joven sacerdote recién ordenado al que no dan ningún encargo pastoral en su diócesis. En esas conversaciones se veía su deseo de ayudar a todos. al igual que hacía en la Facultad de Derecho. o la experiencia liberadora que sabe sacar la mejor lección de cada suceso y aprende a relativizar los hechos. chistes subidos de tono– de los compañeros. A partir de octubre de 1926 comenzó a dar dos o tres clases por semana. En aquella Academia se podían estudiar numerosas materias del bachillerato y preparar el ingreso en las escuelas de ingenieros o en las academias militares. Arturo Landa recuerda que logró hacerse amigo de los universitarios más alejados de la fe. Y a pesar de su falta de tiempo.Arturo Landa. dándole a cada contrariedad la importancia que tiene. y sabía salir airoso de situaciones que para otros habrían sido comprometidas» [24]. el resentimiento y la amargura. de Derecho Canónico.

Realmente –ya lo contaré a su tiempo– vivimos así. y que yo ignoro!». que le preguntó: –¿Y qué harás en Madrid? –Me colocaré de preceptor o trabajaré dando clases [33]. más mal que bien. Un día se encontró por la calle con Domingo Fumanal. ¡Que sea! ¡Que sea! ¡Que sea eso que Tú quieres. porque llevaba dos años ordenado y en la diócesis seguían sin darle un encargo pastoral. con expresión aragonesa. Escribió al Rector de San Miguel. «¡Señor que vea! –seguía rezando–. logró mantener a su familia. ¿Qué era eso que. aunque se agudizó la situación a raíz de morir papá» [30]. . Seguía buscando una salida para remediar aquella situación de penuria permanente: «No sé cómo podremos vivir… –escribía–. Escrivá empezó a considerar la posibilidad de trasladarse a la capital. Tal como estaban las cosas –le dijo– en Zaragoza no tenía nada que hacer [32]. Lo habló con su amigo y maestro Pou de Foxá. A comienzos de marzo un amigo claretiano. Seguía planteándose la necesidad de llevar a cabo lo que Dios quería de él. desde que yo tenía catorce años. barruntaba (presentía) dentro del alma? Aún no lo sabía. hasta que en enero de 1927 terminó la carrera y obtuvo la licenciatura en Derecho. Prudencio Cáncer. que le aconsejó ese traslado. le comentó que los redentoristas que atendían la iglesia de San Miguel de Madrid buscaban con urgencia un sacerdote que pudiese celebrar la Misa de seis menos diez de la mañana [31]. un compañero de clase. algo por lo que se había hecho sacerdote y todavía ignoraba. Sorteando dificultades.

V
Llegada a Madrid (abril de 1927)

19 de abril de 1927

«Si pudiera venir pronto –le urgía a Escrivá por carta el Rector de la iglesia
de San Miguel, contestándole a vuelta de correo– se lo agradecería, por ser
este tiempo en el que más necesitamos de sacerdotes». El 17 de marzo el
arzobispo de Zaragoza le concedió el permiso para trasladarse a Madrid y tras
dos años de silencio por parte de la curia, tres días después, cuando ya lo tenía
todo dispuesto y preparado para hacer el viaje, le notificaron que debía
atender durante la Semana de Pasión y la Semana Santa la parroquia de un
pueblecito, Fombuena –que cuenta en la actualidad con cincuenta y cuatro
habitantes–, desde el 2 al 18 de abril.
Aquel encargo retrasaba un mes su llegada a Madrid y corría el peligro de
que en la iglesia de San Miguel no quisieran esperarle y buscaran a otro. Sin
embargo, siguiendo el consejo de su madre, escribió al rector diciéndole que
se incorporaría en cuanto terminara la Pascua [1], y el 2 de abril, a falta de
otro lugar para alojarse, su familia partió para Fonz y él para Fombuena.
Diecisiete días después, el 19 de abril, llegó a la madrileña estación de
Atocha y se dirigió inmediatamente a la iglesia de San Miguel, un hermoso
templo barroco que sería convertido, tres años después en Basílica Menor. El
estipendio por las Misas era de 5.50 pesetas, una cantidad que no le permitía
traer a los suyos a la capital.
Según la Guía de la Ciudad de Madrid, era «creencia general que la
población efectiva se acerca a un millón de almas». La capital estaba dejando
de ser una urbe administrativa, con un ritmo de vida sosegado, para
convertirse en una metrópoli moderna. Contaba con algunos barrios en los
que convivían personas de diversos ámbitos sociales. Las llamadas clases
bajas se instalaban en los sótanos y las buhardillas; las altas, en el llamado
piso principal, y el resto reproducía casi la escala social.
«El barrio de Salamanca –señalan Montero y Cervera–, buena parte del de

Chamberí, los Bulevares, Princesa, etc., son ejemplos típicos de ese Madrid
socialmente mezclado tan propio de la ciudad castiza» [2].
La ciudad contaba con los servicios de cualquier capital europea moderna
(en 1927, por ejemplo, había ya cincuenta y seis discos distintos de tranvías) y
al mismo tiempo se acrecentaba el número de chabolas que surgían, fruto de
la emigración, en los descampados de la periferia.
Estas infraviviendas «llegaron a constituir un auténtico cinturón rojo de la
capital: Guindalera, Cuatro Caminos, Tetuán, Puente de Vallecas, Peñuelas,
etc. Los empeños oficiales para construir viviendas baratas y asequibles a esta
población eran incapaces de atender las necesidades que planteaba una ciudad
en constante crecimiento demográfico, por el empuje conjunto de la
emigración y la natalidad» [3].
Según las estadísticas de 1929, 104.244 de los 809.400 madrileños eran
obreros o personas de condición económica muy modesta.
En esas zonas deprimidas, en las corralas que popularizarían las zarzuelas
y en las barriadas pobres del extrarradio, sobrevivían miles de gentes al borde
la miseria:
Mal alimentadas –que pasan hambre– dominadas por la incultura, que
apenas leen la prensa y que alimentan sus opiniones de conversaciones
durante el trabajo, en las que la voz de los sindicalistas fluye autorizada
desde las casas del pueblo y los locales anarquistas de la CNT
(Confederación Nacional del Trabajo).
Allí los enfoques socialistas y anarquistas configuran una opinión pública
en la que la conciencia de clase se transforma en algo más inmediato y
visceral: el odio a los ricos y al clero, que se percibe como cómplice de
aquéllos.
La experiencia de la miseria habitual, de la ignorancia, de la falta de
atención médica y de capacidad económica para llegar a los remedios
farmacéuticos, parecen reclamar una revancha que las diversas soluciones
revolucionarias presentan como próxima [4].

30 de abril de 1927. En La Casa Sacerdotal

Escrivá residió durante sus diez primeros días madrileños en una pensión
modesta, situada en el nº 2 de la calle Farmacia [5]. El 30 de abril, tres días
después de matricularse para el doctorado en la Universidad Central, se fue a

vivir a una Casa Sacerdotal que se había inaugurado pocos meses antes en el
nº 3 de la calle Larra, en la zona universitaria.
Esa Casa Sacerdotal tenía capacidad para treinta y un residentes y
convivían en ella sacerdotes mayores con otros más jóvenes, como Justo
Villamariel, Avelino Gómez Ledo, Antonio Pensado y Fidel Gómez Colomo.
Este último recuerda a Josemaría como «una persona cordial, diáfana, leal».
La residencia estaba situada casi frente por frente de la sede del diario El
Sol, con el que colaboraban destacados intelectuales del país. Algunos de
ellos eran conocidos por su pensamiento anticristiano [6].
Aquel periódico se había convertido en un lugar de encuentro de tres
generaciones de escritores y pensadores: los que conformaron la llamada
Edad de Plata; algunos miembros de la generación del 98; la generación del
año 5, en plena etapa creativa; y la del 27, que supuso «un fuerte empuje
literario y una decidida opción por el compromiso político y la acción cultural
en su vertiente de militancia social» [7].
Gómez Colomo recordó siempre la conversación que sostuvo con Escrivá
sobre la misión de los intelectuales: «Estábamos comentando algún
acontecimiento que ahora no recuerdo, y me habló de la necesidad de hacer
apostolado también con los intelectuales, porque, añadía, son como las
cumbres con nieve: cuando ésta se deshace, baja el agua que hace fructificar
los valles. No he olvidado nunca esta imagen, que tan bien refleja ese ideal
suyo de llevar a Cristo a la cumbre de todas las actividades humanas» [8].
En aquel tiempo el proyecto prioritario de Escrivá era cursar las
asignaturas del doctorado en Derecho y encontrar lo antes posible una
«colocación» que le permitiera traer a su familia, que permanecía en Fonz. Su
maestro y amigo Pou de Foxá le aconsejaba por carta –o se lo decía de
palabra, durante sus estancias en Madrid– que, si no conseguía pronto una
tarea eclesiástica, empezara a desarrollar un trabajo civil: podía opositar a una
cátedra, entrar en un bufete de abogados o en alguna oficina del cuerpo
consular… Escrivá agradecía sus consejos, pero no estaba dispuesto a
dedicarse a tareas tan alejadas de su ministerio.

1 de julio de 1927. En el Patronato de Enfermos

La Residencia Sacerdotal estaba regentada por las Damas Apostólicas, una
fundación que se encontraba en sus comienzos y acababa de ser aprobada por
el obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay.

Aunque en aquellos momentos solo contaba con diez Damas Apostólicas,
estas religiosas llevaban a cabo un amplísimo trabajo espiritual y asistencial,
gracias a la colaboración de numerosas señoras de la ciudad [9]. Dirigían
diversos empeños apostólicos y caritativos, como la Obra de la Preservación
de la Fe, la Obra de la Sagrada Familia, los Comedores de la Caridad o los
Roperos de San José.
En 1927, según el boletín trimestral que informaba de esas actividades, se
visitaron a unos cinco mil enfermos, se celebraron unos setecientos
matrimonios y se administraron más de cien bautismos. En 1928 la
Congregación llegó a contar con cincuenta y ocho escuelitas, enclavadas en
diversos barrios madrileños, a las que acudían unos catorce mil alumnos.
Distribuían diariamente trescientas comidas. Además, habían puesto en
marcha el Patronato de Enfermos (que contaba con una clínica de veinte
camas) y habían levantado seis capillas en las afueras de Madrid, donde los
inmigrantes malvivían en chabolas miserables.
Cuando Escrivá conoció a la Fundadora, Luz Rodríguez-Casanova, se
planteó la posibilidad de trabajar como capellán en el Patronato de Enfermos.
Doña Luz era una mujer de cincuenta y cuatro años –relata González-
Simancas–, con un «aspecto sumamente venerable. Se reflejaba en ella una
gran dignidad, decisión y energía. […] debió de intuir que había encontrado al
sacerdote que necesitaba, a la medida del apostolado que se hacía en y desde
el patronato. Y don Josemaría debió comprender también que aquella mujer,
cuatro años mayor que su madre, muy de Dios y llena de celo apostólico, le
abría las puertas de una labor sacerdotal amplia y eficaz» [10].
Rodríguez-Casanova mantenía una relación excelente con el obispo de
Madrid, y ella misma hizo las gestiones para que aquel joven sacerdote
pudiera celebrar la Eucaristía, predicar y oír confesiones fuera de la iglesia de
San Miguel [11]. Su misión como capellán del Patronato de Enfermos
consistía en cuidar de los actos de culto de la Casa del Patronato, celebrar la
Misa, hacer la Exposición del Santísimo y dirigir el rezo del Rosario.
Gracias a ese conjunto de aparentes coincidencias, Escrivá dejó de celebrar
Misa en la iglesia de San Miguel a comienzos de junio, y el 1 de julio de 1927
comenzó a trabajar como capellán en el Patronato, cuyo edificio se alza, con
su fachada de ladrillo visto y azulejos, en la calle de Santa Engracia.
Cuando tomó posesión de su cargo –explica González-Simancas–, José
María Rubio [12], que era el director espiritual de la nueva congregación,
acababa de predicar unos ejercicios espirituales para ayudar a Luz Rodríguez-
Casanova en la formación de las primeras candidatas. «Y, finalmente, la
víspera de la fiesta del Sagrado Corazón, 23 de junio, unos días después de
que don Josemaría comenzara a trabajar como capellán, el obispo […]

comunicó a Rodríguez-Casanova que el día siguiente quedaría erigida la
Congregación de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón. Aunque don
Josemaría no intervino para nada, ni entonces ni después, en la vida interna de
la congregación, era consciente de la riqueza de aquel fenómeno eclesial»
[13].
En el Patronato de Enfermos conoció Escrivá a un sacerdote astorgano,
Norberto Rodríguez, que llevaba tres años trabajando como capellán segundo.
Tenía cuarenta y siete años y era un hombre bueno y piadoso que se había
ocupado, al comienzo de su ministerio, de los enfermos del Hospital General.
Había contraído años antes, en 1914 una enfermedad de origen neuronal, y
cuando se repuso continuó trabajando en Peñagrande junto con José María
Rubio. Pero había vuelto a recaer, quedando inhabilitado para tareas que
requiriesen cierto esfuerzo.
Aunque la atención de los enfermos no formaba parte de su cometido como
capellán, el sentido de la caridad y de la misericordia pudo más en el alma de
Escrivá. Muy pronto comenzó a cuidar sacerdotalmente de los numerosos
enfermos que las Damas Apostólicas visitaban en sus domicilios. Una de
ellas, Asunción Muñoz, le recordaba hablando con los niños y los pobres que
acudían al comedor de caridad, ocupándose de sus problemas materiales y
procurando acercarlos al Señor.
Su afán sacerdotal le impulsaba hacia un trabajo como el que ahora podría
emprender –explica González-Simancas–. Ya en otras ocasiones había
procurado acercarse a los más necesitados, pero nunca se le había
presentado una oportunidad como aquella para poder tocar de cerca tanta
y tan abundante pobreza, enfermedad y dolor como se escondía en los
barrios populares de Madrid.
Desde 1917-1918 presentía que el Señor le pedía algo que aún desconocía
y pensó que colaborar ministerialmente en el apostolado con enfermos
que realizaban aquellas mujeres desde el Patronato de Enfermos, lejos de
desviarle de ese querer de Dios, haría madurar su corazón sacerdotal. Y
así sucedió, como él mismo dejaría constancia escrita en mayo de 1932, al
recordar esa etapa de su vida: «en el Patronato de Enfermos quiso el
Señor que yo encontrara mi corazón de sacerdote» [14].
* * *
«Corazón de sacerdote». Esta expresión proporciona la clave para entender
aquel desvivirse cotidiano de Escrivá por los pobres, y los que ahora se
denominan «los últimos». No le movía solo el ejemplo paterno, el afán por la
justicia y la preocupación por los más necesitados que había visto en sus
padres; ni su experiencia personal de la pobreza y de las carencias materiales.

Tampoco era fruto únicamente de la fuerte «concienciación social» (usando
términos actuales) que había recibido en la Universidad, gracias a las
enseñanzas de algunos de sus profesores en la Facultad de Derecho [15].
«No resultaba fácil –señalaba Pilar Sagüés– que las Parroquias fueran a
atender aquellos numerosos enfermos que las religiosas iban visitando y a las
que ayudábamos las personas de fuera. En cambio, don Josemaría aceptaba
con mucho gusto aquella hoja, o sea la lista de enfermos, y nunca ponía
dificultades para realizar aquel trabajo. Iba visitando a todos aquellos
enfermos a los que confesaba y atendía dándoles consuelo y ánimos,
ayudándoles a llevar sus dolores con espíritu sobrenatural. También les
llevaba la Sagrada Comunión» [16].
La expresión de Sagüés «no resultaba fácil que las Parroquias fueran a
atender aquellos numerosos enfermos» pone de manifiesto una paradoja de
aquella sociedad. Los enfermos de los hospitales y los que vivían en las
barriadas más pobres no estaban suficientemente atendidos desde el punto de
vista pastoral, a pesar de que Madrid contaba con un alto número de
sacerdotes y una de las grandes preocupaciones del obispo era que regresaran
a sus diócesis de origen los numerosos clérigos extradiocesanos que residían
en la ciudad.
Las cifras son elocuentes. En 1930 Madrid contaba con mil trescientos
treinta y tres sacerdotes seculares y cinco mil doscientos setenta y siete
religiosos y religiosas, con la presencia de veintiséis órdenes religiosas y un
total de seiscientos sacerdotes religiosos [17]. Sin embargo solo veintiocho
sacerdotes se ocupaban espiritual y humanamente de las ciento cuarenta mil
personas que malvivían en los suburbios.
La atención pastoral de esas zonas necesitadas –como señala González
Gullón– era muy deficitaria; en parte, por razones estructurales: no se
construyeron los templos y edificios necesarios para llevarla a cabo. Si se
hubiera seguido una distribución lógica de acuerdo con el número de
habitantes, en 1931 se habrían erigido noventa y cinco parroquias, en vez de
las veintinueve que había. Desde 1923 a 1930 solo se construyeron dos
templos al sur del extrarradio: el de Parla, en 1927 y el de San Miguel, en
1930. A esas carencias materiales se unían las personales:
El Prelado tenía –le sobraban– solicitudes de sacerdotes que deseaban
trabajar en Madrid, pero ni éstos deseaban ir a los suburbios, ni el obispo
los consideraba idóneos para tal trabajo. El extrarradio exigía sacerdotes
que renunciaran a ingresos económicos consistentes –la feligresía era en
su mayoría obrera–, hombres dispuestos a buscar a los feligreses en sus
casas, que aportaran ideas de progreso social en barrios influenciados por
partidos políticos y sindicatos de orientación anticatólica. Elementos, en

definitiva, que requerían ser afrontados por un clero especializado y de
gran celo» [18].
También se dieron dificultades prácticas, como el miedo a vivir en zonas
anticlericales […] La evangelización del extrarradio quedó para aquellos
sacerdotes jóvenes que, movidos por un gran celo pastoral, estaban
dispuestos a dedicar sus energías a una tarea difícil [19].
Un sacerdote de la época, Félix Verdasco, traza en sus memorias un cuadro
desalentador:
En aquel Madrid que todavía no había podido desprenderse del polvo
retardado del siglo XIX –escribe–, aún era frecuente el tipo galdosiano de
clérigo, ocioso y paseante en Corte, frecuentador de tertulias, amigo del
buen vino y de la buena mesa. Una vueltecita por la Puerta del Sol, y al
momento topábase uno con bastantes de estos sacerdotes, que en honor a
la verdad, eran casi todos extradiocesanos.
Unos, dejando por unos días a sus lejanas ovejas, venían a la Corte a
echar una cana al aire. Otros, rebotados de sus diócesis, aquí traían sus
vidas rotas, resentidos y amargados. […] El liberalismo no recluyó a los
curas al fondo de las sacristías, porque estos llevaban dentro de ellas hacía
muchos, muchísimos años, por su propia voluntad. Confiados en la fe del
pueblo español, dejaron a este «vivir de las rentas» y apenas sí se dieron a
un apostolado externo, contentándose con el rutinarismo del culto y el
estudio y cultivo de las letras por parte de una minoría. Las cosas como
son… [20].
Y se echaba en falta en la mayoría de los laicos un comportamiento
coherente con su fe en lo que se refiere a la justicia social, la atención a los
más necesitados, etc. [21]. Comentaba Escrivá:
Es frecuente, aun entre católicos que parecen responsables y piadosos, el
error de pensar que solo están obligados a cumplir sus deberes familiares
y religiosos, y apenas quieren oír hablar de deberes cívicos. No se trata de
egoísmo: es sencillamente falta de formación, porque nadie les ha dicho
nunca claramente que la virtud de la piedad –parte de la virtud cardinal de
la justicia– y el sentido de la solidaridad se concretan también en ese estar
presentes, en este conocer y contribuir a resolver los problemas que
interesan a toda la comunidad [22].
Por otra parte, pocos intelectuales creyentes, estaban preparados para
enfrentarse a los nuevos retos. Aunque algunos católicos habían creado
medios de comunicación que contaban con las últimas técnicas, su contenido
–en opinión de Montero y Cervera– «no difería demasiado –en lo cultural y
social especialmente– de lo que venía siendo la prensa católica tradicional,

por no decir tradicionalista en sentido lato» [23].
Además, muchos sacerdotes y laicos de aquel tiempo eran deudores de
«una herencia cultural católica de carácter marcadamente tradicionalista y
empeñada en una oposición a las nuevas ideas, que, en general, se perciben
como enemigas y ante las que no cabe el diálogo propiamente; solo el
argumentar para combatirlas. Esta actitud defensiva se transmitía, en general,
al clero en su formación» [24]. Esto explica en parte que numerosos laicos
desconociesen las enseñanzas sociales del magisterio de la Iglesia o sus
implicaciones prácticas. Y entre los que las conocían, fueron pocos en Madrid
los que se preocuparon por llevarlas a la práctica.
Se concluye que parte de aquella comunidad eclesial «se había olvidado de
los pobres». Se daban, naturalmente, honrosas excepciones, como el trabajo
abnegado que llevaban a cabo religiosos y religiosas dedicados a la
enseñanza, la catequesis y la beneficencia. Y entre los laicos había
actuaciones sobresalientes, como las señoras que colaboraban con las Damas
Apostólicas, o los jóvenes y mayores que participaban en las conferencias de
San Vicente de Paúl y otros apostolados similares. Pero en total fueron muy
pocos los sacerdotes, religiosos y laicos que se ocuparon de estas tareas de
misericordia y de justicia, en un momento decisivo de transformación social.
Las causas de esa falta de atención fueron diversas y complejas. González
Gullón las analiza con detalle en su estudio El clero en la Segunda República.
Solo deseo destacar este hecho: los medios que se pusieron para llevar el
Evangelio a las personas que vivían las zonas más pobres de la ciudad fueron
notoriamente insuficientes.
Esta realidad sirve para encuadrar el comportamiento de Escrivá durante
ese periodo y puede servir, para que los lectores menos familiarizados con esa
época de la historia de España, entiendan mejor qué sucedió pocos años
después.
Josefina Santos guardaba grabada en su memoria la imagen de Escrivá, un
joven sacerdote de veinticinco años, llevando la Comunión a los enfermos de
Vallecas, Lavapiés, San Millán, Lucero o la Ribera del Manzanares. Otra
testigo de aquel tiempo, Margarita Alvarado, le recuerda visitando y
confesando a pobres, moribundos y personas necesitadas: «iba en tranvía o
andando, como pudiera».
Recorría muchos kilómetros al día –hasta diez, con frecuencia–, caminando
o en medios públicos, para atender a esas personas, desahuciadas por los
médicos en su mayoría [25]. Escrivá no los olvidó nunca. Años mas tarde
recordaba a aquel tuberculoso de dieciséis años que agonizaba en un cuchitril
miserable, en el nº 11 de la calle Canarias. «Le administré los sacramentos, y

. Entonces yo: «hasta ahora no le he hablado de confesión. y al cabo de unas semanas. esas señoras del Patronato son unas latosas. Llegué a casa del enfermo. razón». dígame: ¿por qué no quiere confesarse?». en la Academia Cicuéndez y dando clases particulares le permitieron alquilar unas habitaciones para su familia en un ático del nº 56 de la calle Fernando el Católico. porque además del tiempo que dedicaba al Patronato por las mañanas. «A los diecisiete años hice juramento de no confesarme y lo he cumplido». Octubre de 1927. Me habló también del mismo pobre Dª Isabel Urdangarín. los ingresos que obtenía. Me quedé a su lado hasta que murió» [26]. gracias a su trabajo como capellán. impertinentes. Sobre todo una de ellas»… (lo decía por Pilar. donde empezó a dar clases por la tarde desde octubre de 1927 [29]. por mediación de Merceditas. Y me dijo también que ni al casarse se había confesado. Las reacciones de los enfermos ante la presencia de un sacerdote eran diversas y oscilaban entre el agradecimiento y el rechazo: Un enfermo gravísimo –contaba Escrivá–. le impidieron avanzar en el estudio de las asignaturas del doctorado. «Padre.cuando acabé. Desde el verano de aquel año disponía de un cuarto en el Patronato. pero no me confieso!». al que conocía de la Casa Sacerdotal– un trabajo como profesor de Derecho Canónico y Derecho Romano en la Academia Cicuéndez. en el Patronato. Y callé. para que siguiera hablando el enfermo. Se había propuesto sacar dos asignaturas al año. Con mi santa y apostólica desvergüenza. que González-Simancas ha analizado con detalle [28]. Así dijo. Les dije: encomendémosle al Señor. ¡que es canonizable!). Doña Pilar Romanillos me habló de él con pena. «Me ha dicho que me confiese… porque me muero: ¡me moriré. había conseguido –posiblemente por medio de Ángel Ayllón. envié fuera a la mujer y me quedé a solas con el pobre hombre. Al cuarto de hora escaso de hablar todo esto. En noviembre de 1927 su madre y sus hermanos se reunieron de nuevo con él en Madrid. el chico no quería que me marchara. lloraba confesándose [27]. pero. En la Academia Cicuéndez Estas actividades. «Tiene Vd. esta tarde durante la bendición. […]. le dije. porque se negaba a recibir al sacerdote y estaba grave. Su profundo sentido de la misericordia se acabó imponiendo. pero no lo logró. Vivía en la Almenara (Tetuán de las Victorias).

Cortés Cabanillas recordaba los paseos que daban. una chocolatería cercana a la Puerta de Alcalá. Llegaba agotado tras un largo día de trabajo. En las barriadas más pobres de Madrid La sorpresa de estos estudiantes pone de manifiesto otra paradoja de aquel tiempo. Escrivá siguió cultivando la amistad y se carteó con muchos de ellos hasta el final de su vida. Muy pronto sus jóvenes alumnos de la Academia Cicuéndez le tomaron afecto. Según los testimonios que han dejado sus alumnos. y Escrivá. sus lecciones se desarrollaban en un ambiente distendido y los estudiantes agradecían que. su «alegre desenfado juvenil». . después de dar clase. además de hacerlas amenas. aunque no iba sobrado ni de tiempo ni de dinero. Uno de sus alumnos en la Academia era un hombre mayor. No podían creérselo: en aquella época resultaba insólito que un sacerdote culto como Escrivá atendiese a personas de la periferia. que se había propuesto obtener el título de abogado para mejorar la situación económica de su familia. padre de familia. Un día se enteraron. se preocupara por sus problemas personales [31]. fruto de la bonanza económica y social de los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera. Una prueba de su amistad es que a los que se habían matriculado como alumnos libres de la Facultad de Derecho de Zaragoza (matricularse por libre en una facultad de otra ciudad del país era algo relativamente frecuente en aquel tiempo) les acompañaba hasta aquella ciudad para ayudarles en los exámenes [30]. por medio de otro sacerdote que trabajaba en la Academia. le daba gratuitamente clases extraordinarias para ayudarle. Algunos de ellos. Tras esa «investigación» comprobaron que iba a los arrabales para confortar espiritualmente a los pobres abandonados y ayudarles en sus necesidades [32]. una vez terminadas las clases. que su joven profesor atendía. Para confirmarlo. comentaba Gómez Alonso. como Mariano Trueba. su cercanía. Manuel Gómez Alonso y Julián Cortés Cabanillas evocan en sus testimonios su simpatía. a los niños y enfermos de los barrios de chabolas. José María Sanchís. hasta El Sotanillo. le siguieron por las calles sin que se diera cuenta. su buen humor y su afán por ayudarles. Madrid ofrecía una imagen de aparente prosperidad. «Era fácil trabar amistad con él».

Se daba un contraste lamentable entre el tono de vida de un sector acomodado de la ciudad –que proclamaba su fe de forma «oficial» en novenas. procesiones. pero el sentimiento religioso no era profundo y vital. los obispos españoles emplearían la palabra «espejismo» para describir la situación religiosa de aquel tiempo: El oficialismo de la religión favorecía ciertamente la apariencia externa de la España Católica […]. Se generalizaron espectáculos como las salas de cine. a emprender obras concretas y prácticas. tantas veces. La tradición social del Catolicismo deslumbraba en las solemnidades y procesiones típicas.– y el de un gran sector social. se empezó a practicar el turismo (y también llegaba turismo de fuera). un aparato de radio o comprarse un automóvil. que se iba descristianizando día tras día entre el desinterés y la desidia de muchos católicos. la gente vivía mejor. sumido en la miseria. sin fundirse ni . Se comenzó –escriben Suárez y Comellas– la electrificación de los ferrocarriles y se construyeron grandes embalses para impulsar la producción de energía eléctrica. que subsistía en condiciones penosas. Se había reducido el reinado de Cristo. y luego se recordaría aquella época como los felices años veinte. a buscar la propia santidad [35]. en una carta dirigida al Papa. que se incrustaban en las obligaciones familiares y profesionales del cristiano –en ocasiones. Y añade Luis Cano: No se reconocía la parte de responsabilidad que cabía al discurso cato- patriótico que con tanta profusión se había predicado a los fieles. y en 1927 comenzó a jugarse el Campeonato de Liga. Pocos años después. el espíritu católico no informaba de verdad y con constancia la vida pública [34]. Explicaba Escrivá: «El apostolado se concebía como una acción diferente – distinguida– de las acciones normales de la vida corriente: métodos. etc. propagandas. impidiéndole cumplirlas con perfección– y que constituían un mundo aparte. Los españoles tendían a una vida alegre y despreocupada [33]. Pero esa bonanza no alcanzó a una gran masa de población. No se había comprendido –salvo pocas excepciones– que representaba una llamada a la evangelización. organizaciones. se puso de moda el fútbol. Apareció la Telefónica y muchos españoles de clase media o alta pudieron permitirse el lujo de tener un teléfono. al dinamismo apostólico. las organizaciones militantes escasas. […] Evidentemente. a un recurso retórico que no representaba un estímulo para desarrollar las nuevas formas de apostolado católico que estaban triunfando en otros países.

jornada tras jornada. ya agonizante. «mientras les clavaban una lanceta de zapatero en la cabeza. antes de limpiarles un poco aquellas pobres almas» [40]. Se necesitaba mucho espíritu de sacrificio. «Estaba siempre disponible para todo. donde no sabíamos si nos iban a recibir bien o mal. . y prudentemente. de un extremo al otro. De sus apuntes personales y las notas de algunas señoras del Patronato se deduce que recorría. acudió al domicilio acompañado por Alejandro Guzmán. Amparo de Miguel. En una ocasión –probablemente en los días anteriores a las Navidades de 1927– le pidieron a Escrivá que atendiera a un enfermo en estado muy grave. jamás nos ponía dificultades» comentaba una de las religiosas que trabajaban en el Patronato de Enfermos [39]. arrastraron por la calle a varias de aquellas mujeres. sacerdotes y laicos. en una casa de mala vida. «Yo tengo sobre mi conciencia […] –evocaba años después– el haber dedicado muchos. Ese abandono de décadas de los sectores menos favorecidos de la sociedad por parte de tantos pastores. Tiempo después. alojado.entretejerse con el resto de su existencia» [36]. No era exactamente así: el enfermo estaba atendido por una hermana casada que vivía honradamente. junto con los óleos sacramentales y le estuvo confortando y asistiendo hasta que falleció [38]. en el barrio de Tetuán. Venían con los moquitos hasta la boca. recordaba que «el apostolado era muy penoso y difícil: había que ir por los barrios extremos de Madrid. unido a la propaganda marxista. según los vecinos. un hombre mayor y respetable. consultó el asunto con el Vicario de la Diócesis. buen amigo suyo. una chica joven que colaboraba con las Damas Apostólicas. Hubiera querido irles a confesar en todas las grandes barriadas más tristes y desamparadas del mundo. pero residía con ellos otra hermana que ejercía la prostitución en su cuarto. Margarita Alvarado. para evitar habladurías. Escrivá se aseguró de estos hechos. sobre todo en aquella época anterior a la República». propiciaba en ellos un clima cada más hostil hacia lo religioso. Había que comenzar limpiándoles la nariz. Al día siguiente se presentó de nuevo en la casa con las medicinas que necesitaba el enfermo. Una de ellas. y pidió a la hermana casada que impidiera que se ofendiera a Dios en aquella casa durante aquel tiempo. después de haber estudiado previamente el itinerario para no malgastar el poco tiempo que tenía. la ciudad entera a pie. trató de defender heroicamente a las demás y le arrancaron el cuero cabelludo y la maltrataron hasta dejarla desfigurada» [37]. muchos millares de horas a confesar niños en las barriadas pobres de Madrid.

salvo que encontrara un mendigo por el camino y se lo diera [47]. tanto para el fundador del Opus Dei como para la Madre Teresa. fueron el escenario habitual de aquellos años de su juventud. y también con el desprendimiento y la virtud de la pobreza cristiana. Ya en esa época –señala Martin Schlag– Escrivá vivía y enseñaba a vivir lo que años después se denominó «una opción preferencial. llevarlo a todos los sitios» [43]. desde 1927 hasta 1931. se puso de manifiesto «muy en particular en los primeros años de la historia del Opus Dei […]. pero no exclusiva. a centenares de enfermos y personas que malvivían en el cordón de suburbios que rodeaba Madrid [46]. Nuestro Señor. hasta hacerse uno con Jesús. que solía escribir en ocasiones con mayúsculas: la Santa Pobreza. Brian Kolodiychule. por los pobres» [41]. Es importante retener esta idea para comprender plenamente su personalidad. Con frecuencia lo único que tomaba durante el día era un bocadillo. en la raíz de este compromiso se advertía la fe. nacen de la misma fuente: el deseo del cristiano de imitar a Cristo. Ese afán sacerdotal le llevó a atender. hacerlo conocer. «Ambas virtudes –escribe Schlag–. el amor a los pobres y la pobreza. Su trabajo sacerdotal no se reducía a los aspectos de beneficencia y solidaridad: nacía de su unión con Cristo. el amor a los pobres estaba profundamente unido con la responsabilidad y el ejercicio de la justicia en el propio trabajo profesional. recordaba que el encuentro de Cristo en los pobres –carisma específico de Teresa de Calcuta–. ni «por arriba» ni «por abajo». y les sugería que se preguntasen a diario: «¿Cunde a tu alrededor la vida cristiana?» [44]. En su pensamiento. Postulador de la Causa de la Madre Teresa. sin ningún tipo de discriminación social. . que les hacía descubrir a Cristo en cada hombre» [42]. el modelo» [45]. En ambos casos. en su modo de obrar y en sus enseñanzas. de su afán por llevar su mensaje a todos. en los que se arracimaban desordenadamente las chabolas. Urgía a todos los cristianos a «conocer a Jesucristo. Los llamados barrios bajos.

y recuerdo con emoción el tocar de las campanas de la parroquia de Nuestra Sra. donde se encontraba Escrivá a comienzos de octubre de 1928. Y en un determinado momento –anotó más tarde– «vio». hasta el punto de establecer un antes y un después. por fin. de cuatro pisos. aún son visibles los muros exteriores de la Casa Central de los Paúles. «Recibí la iluminación sobre toda la Obra –recordaba en sus notas personales– mientras leía aquellos papeles. lo que Dios quería de él: aquello por lo que había estado rezando desde los dieciséis años. sencillas y austeras. Siempre consideró que aquel 2 de octubre había nacido la Obra. tras celebrar la Eucaristía. Durante el tiempo libre que dejaban las pláticas y los ejercicios de piedad los ejercitantes podían pasear por la huerta contigua que tenía una arboleda. Había tenido algunas mociones interiores en el pasado. de los Ángeles» [1]. En la mañana del 2 de octubre. Era una edificación grande. Escrivá se dirigió a su cuarto y comenzó a releer las anotaciones que había ido escribiendo durante los últimos años. como la experimentó aquel día. La Casa Central estaba situada en el nº 45 de la calle García de Paredes. «intuiciones». «sugerencias»… [2]. Conmovido me arrodillé –estaba solo en mi cuarto. Las habitaciones. aún sin nombre. pero solo habían sido «ideas sueltas». junto a la Basílica de la Milagrosa. con fachada de ladrillo visto y ventanas dispuestas en hilera. fiesta de los Ángeles Custodios. daban a unos largos corredores en torno a un patio central. participando en unos ejercicios espirituales para sacerdotes de la diócesis de Madrid. entre plática y plática– di gracias al Señor. Aquella luz cambió profundamente su existencia. VI «Madrid fue mi Damasco» (2 de octubre de 1928) 2 de octubre de 1928 Aunque el interior del edificio se haya transformado en un hospital. . nunca «una idea clara general» [3].

decía desde entonces. y aún más que escéptico y todavía más que ateo. no bautizado. ¿Qué vio? ¿Rostros concretos. que él debiera fundarlo. recogido y arrollado por la ola de una alegría inagotable [8]. Quizá existiera ya en el seno de la Iglesia. ¿Una estructura jurídico-canónica determinada? Tampoco. muestra cómo se desarrollan este tipo de sucesos. Su conversión. Habiendo entrado allí escéptico y ateo de extrema izquierda. «católico. forzosamente. y que le pedía –a él– que abriera un camino de santidad en el seno de la Iglesia para difundir ese mensaje. al hablar del efecto que tuvieron en Escrivá las huellas en la nieve. romano». De la lectura de sus notas solo se deduce que vio que Dios llamaba a los hombres [5] para que se santificaran en su trabajo cotidiano. alzado. por su . «Madrid fue mi Damasco». indiferente y ocupado en cosas muy distintas a un Dios que ni siquiera tenía intención de negar […] volví a salir. Desde luego. ateo. Eso explica que en un primer momento pensara que el hecho de que hubiera visto aquello no significaba. ni la conclusión de un proceso intelectual propio. facciones singulares? No. Salió a las cinco y cuarto completamente transformado. Sí. porque en esa ciudad. se le cayeron las escamas de los ojos que le impedían ver lo que Dios esperaba de él [7]. porque los movimientos teológicos y espirituales marchaban en otra dirección. Escrivá utilizó siempre el verbo ver para describir aquella moción interior. él –que tan consciente era de sus limitaciones– debía promover ese fuerte impulso de renovación cristiana en los cinco continentes [6]. estos hechos resultan inexplicables. Y nunca había sospechado que Dios quisiera que fundase algo [9]. hijo del Secretario General del Partido Comunista que se convirtió de repente al entrar en una iglesia parisina. un auténtico comienzo que cambió el rumbo de su vida» [4]. Anteriormente. al igual que a Pablo de Tarso. No se trató –apunta Illanes– del resultado de una suma de ideas. ni un ya lo encontré. Tampoco fue el fruto de un conjunto de intuiciones y decisiones personales: «lo que ocurrió en esa fecha implica una verdadera novedad. apostólico. Frossard entró a las cinco y diez de la tarde en una capilla del Barrio Latino en busca de un amigo. * * * Desde una perspectiva sin fe. justamente famosa. me referí a André Frossard. Lo que había visto –explicó Escrivá años después– no fue una ocurrencia personal. y lo único que debía hacer. llevado. aquello no era un fruto de su tiempo. algunos minutos más tarde. un francés de veinte años.

«Me dio la aparente humildad de pensar –contaba Escrivá– que podría haber en el mundo cosas que no se diferenciaran de lo que Él me pedía. y la prueba de que a mí no me interesaba ser fundador de nada…» [10]. Suiza. Comentaba tiempo después: «Sabéis qué aversión he tenido siempre a ese empeño de algunos –cuando no está basado en razones muy sobrenaturales. podemos añadir. aquello no tenía nombre siquiera. porque no estaba incardinado en Madrid [15]. que en alguna ocasión el motivo era lo de menos: lo esencial era crear algo nuevo y llamarse fundador» [14]. por ejemplo. Era una cobardía poco razonable. y en medio de circunstancias poco favorables. Por no tener. «Veintiséis años. «Yo quería y no quería». tras muchas cartas y gestiones. Francia. y no disponía de recursos económicos ni materiales. con la aprobación del Cardenal Ferrari. que llevaba a crear cosas innecesarias por motivos que consideraba ridículos. que la Iglesia juzga– por hacer nuevas fundaciones. no contaba con un encargo pastoral que le permitiera mantener de forma estable a los suyos. Alemania. se resignó a la idea de abrir un camino nuevo. Pensaba. quizá con falta de caridad. donde el Padre Honorato había creado varias instituciones [11]. Me parecía –y me sigue pareciendo– que sobraban fundaciones y fundadores: veía el peligro de una especie de psicosis de fundación. Hungría y Polonia. aquello era por lo que venía rezando desde los quince años. Para situar al joven Escrivá dentro de aquel contexto conviene despojarse mentalmente de lo que sabemos que ocurrió después. Habían surgido diversas realidades eclesiales en Italia. gracia de Dios y buen humor».parte. Vale la pena reflexionar sobre este autorretrato que nos deja Escrivá centrándonos en aquellos últimos meses de 1928 en los que la historia todavía no estaba escrita. que había sido fundada en Milán por un sacerdote. era la cobardía de la comodidad. afirmaba [13]. Comenzó a indagar y a preguntar si aquello existía ya. Quizá… Solicitó información. a la Compañía de San Pablo. porque nunca lo está: depende siempre de la libertad humana. entre otras cuestiones. de que admitían a mujeres. La Obra nació pequeña: no era más que el afán de un joven sacerdote. Giovanni Rossi. comprobó que no existía nada parecido. que se esforzaba en hacer lo que Dios le pedía» [16]. gracia de Dios y buen humor. No eligió su misión: Dios se la hizo ver –decía–. Sí. era incorporarse a ese camino. Cuando. Pero al enterarse. la descartó [12]. no solo porque los . «Solo tenía yo veintiséis años.

de sus cualidades y limitaciones. Experimentó por primera vez el temor de que aquella misión no se hiciera realidad por falta de generosidad por su parte. le sobrepasaba. en noviembre de 1929 anotó: «Empieza otra vez. ya sea por parte de Escrivá o de esas personas. a todas luces. A partir de entonces sintió sobre sus hombros la responsabilidad de una misión que debía llevar a cabo sin que le apeteciera –nunca quiso ser fundador–. «ancho –¡y corto!– de perdición. no tenía «un sino inexorable»: recibió una propuesta y respondió positiva y libremente a un querer de Dios. la claridad meridiana de mi propia indignidad. Había recibido un mensaje revolucionario y no le resultaría fácil a aquel sacerdote joven e inexperto empezar a romper la malla de prejuicios y estructuras mentales que constituían el bagaje intelectual de muchos católicos . y con solo veintiséis años. dos caminos: un «camino de la Cruz. «No es la natural modestia –explicaba–. cuando humanamente era un donnadie. Al fenómeno interior del 2 de octubre se unió otro. yo quise… Pero los hombres no han querido» [17].hechos podían haber sucedido de otro modo. Era consciente de sus virtudes y defectos. Escrivá. Es el constante convencimiento. como todo hombre. Se abrían en su vida dos posibilidades. sino porque –quizá– podían no haber ocurrido. Por fin. Ese querer fue haciéndose realidad y encarnándose –también como fruto de respuestas libres a la gracia– en millares de vidas concretas… lo mismo que podía no haberse hecho realidad por falta de fidelidad. cumpliendo mi voluntad» [18]. en palabras de Escrivá– y comenzó el tiempo fundacional. Josemaría conocía bien lo que se cuenta que Cristo dijo a Teresa de Ávila: «Teresa. cumpliendo la Voluntad de Dios en la fundación de la Obra que me llevará a la santidad» y otro camino. desconcertante: no volvió a tener nuevas «iluminaciones» interiores durante más de un año. del Señor» [20]. la ayuda especial. Un mensaje novedoso El 2 de octubre de 1928 terminó el periodo de los presentimientos y las intuiciones –«barruntos». tanto en el contexto de la Iglesia como en el de la sociedad civil. muy concreta. Jamás me había pasado por la cabeza […] que debería llevar adelante una misión entre los hombres» [19]. y sabía que aquella tarea.

prenden fuego con ayuda del Evangelio y cambian el mundo. vista desde el punto de vista de la eternidad. médico. aunque no era el primero en recordar la llamada universal a la santidad en la historia de la Iglesia. ¡Todos santos!» [23]. no son una serie de prácticas piadosas sin relación con el resto de la vida. comenta Allen: La espiritualidad y la oración. «Simples cristianos. que se meta a monje». Lo nuestro es lo ordinario. ¿Vivir con plenitud la vocación bautismal en medio del mundo? ¿Santificarse por medio del –no a pesar del– trabajo profesional como carpintero. de acuerdo con su manera de ver las cosas. Que un joven o una joven tuviera una vida espiritual más intensa. «aunque a lo largo de los siglos no faltaron maestros que predicaron la apertura de la santidad a todos los cristianos. Su ambición es nada menos que atravesar siglos de historia de la Iglesia para revitalizar el planteamiento de los primeros cristianos. o incluso el deseo de servir a Dios seriamente. no obstante. solía decirse–. Para Escrivá. La gran mayoría del pueblo fiel consideraba la búsqueda de la santidad en la vida corriente como algo «de segunda categoría». recuerda Illanes. adquiere un significado trascendental. con naturalidad. que se ocupan de sus tareas cotidianas y que. Medio: el trabajo profesional. pero. aunque ese mensaje –recordaba Escrivá– era «viejo como el Evangelio» [22]. se solía considerar como señal inequívoca de . en la práctica pastoral y en la reflexión teológica se tendía a acentuar las dificultades que podía representar la vida en el mundo para alcanzar una verdadera santidad» [24]. El centro real de la vida espiritual es el trabajo habitual de cada uno y las relaciones entre las personas. electricista o conductor de tranvía? A finales de los años veinte esas afirmaciones sonaban demasiado modernas y atrevidas. a pesar de que sus palabras entroncaban directamente con las enseñanzas de Jesucristo sobre la llamada universal a la santidad y la vida de los primeros cristianos [21]. Masa en fermento. Nos encontramos frente a un concepto explosivo capaz de desatar la energía creativa cristiana en muchas tareas de la humanidad. no están reservadas exclusivamente al ámbito de la Iglesia. indistinguibles de sus colegas y vecinos. Pocos habrían negado –escribe Coverdale– que era teóricamente posible para los laicos alcanzar la santidad. ama de casa. pero menos aún propondrían la santidad en medio del mundo como un ideal alcanzable. basta pensar en el impacto que produjo en su tiempo la Introducción a la vida devota de Francisco de Sales. La vida cotidiana. hombres y mujeres laicos.desde hacía siglos –«el que quiera ser santo. Su propuesta parecía demasiado explosiva.

será ocasión de vivir esa Cruz que es esencial para el cristiano. Sus incidencias. La santidad en medio del mundo podría ser un tema interesante para la especulación teológica. la esperanza y la caridad. el historiador Gonzalo Redondo y el teólogo José Luis Illanes han reflexionado y han expuesto sus hipótesis sobre este particular [26]. Esas realidades y esos hechos le interesaban más que las etiquetas. Escribiría tiempo después: En esa tarea profesional vuestra. y les explicaba que se trataba de vivir como los primeros cristianos. El esfuerzo para sacar adelante la propia ocupación ordinaria. Escrivá –pensaban– les hablaba de lo mismo. Escrivá consideraba el trabajo profesional como un medio para concretar el amor a los más desfavorecidos (que algunos reducían a la llamada beneficencia). Entre otras muchas consecuencias. pero raramente era predicado ni propuesto como una meta alcanzable [25]. vocación al sacerdocio o a la vida religiosa. los fracasos que existen siempre en todo esfuerzo . La experiencia de vuestra debilidad. al ver como algunas personas. alimentarán vuestra oración. ¿Por qué entonces? ¿Por qué precisamente en 1928? Entre otros estudiosos. sentido de servicio y solidaridad– constituye una fuente de progreso. La mayoría de los sacerdotes nunca animaban a los laicos a esforzase seriamente por alcanzar la santidad en sus vidas de trabajo ordinario. y a unos determinados fines. en la vida corriente. porque en las categorías mentales de aquella época –que persisten en cierta medida en la nuestra– la entrega a Dios estaba ligada de forma exclusiva a la vida propia de los monjes y los religiosos. se pondrán en juego la fe. se comportaban desde el punto de vista profesional de forma opuesta a la fe que profesaban. pero de hecho no lo conseguían: imaginaban que lo que proponía aquel joven sacerdote era una versión «en laico» de las instituciones religiosas. Le costó mucho que le entendieran. como reflejo del convencimiento práctico de que lo más que se podía esperar de los laicos era el cumplimiento de sus deberes religiosos básicos. sin distintivos… [27]. Enseñaba que el trabajo – cuando se desarrolla con honradez y ejemplaridad. Algunos parecían entenderle. con calidad profesional. hecha cara a Dios. encontrando a Dios en el propio trabajo (cualquier trabajo honrado). (Algo comprensible. las relaciones y problemas que trae consigo vuestra labor. que se autodenominaban católicas. como la creación de centros de enseñanza de carácter católico). sin signos externos. «pero sin llevar hábito». de avance social y de superación de muchas injusticias.

Ignoro qué proyectos han llevado a cabo esos realistas en el ámbito de la Iglesia o de las realizaciones humanas. Otros. un siglo después. algunos de los pensamientos que había anotado en su cuaderno. cuando le oían hablar de aquello. Su reacción refleja la actitud de muchas personas con las que Escrivá . en opinión de Redondo. le presentó a Pedro Rocamora. y a pensar que no vivís para vosotros mismos. Escrivá fue buscando. más humildad. en un clima de confidencia. Se trataba de seguir los pasos de los primeros discípulos de Jesús –les decía–. sino para el servicio de los demás y de Dios [28]. con el paso de los años. que llevaba a muchos sacerdotes. era cuestión de «ser contemplativos en medio del mundo». que recordaba las conversaciones que tuvo con Josemaría sentados junto a un quiosco de la Castellana. más comprensión con los demás. ni en lo espiritual. esperaban que unos cuantos años más de experiencia vital le pusieran los pies en el suelo y le devolvieran a la realidad. Algunos le dijeron abiertamente: «Josemaría: eres un soñador» (por no decirle quizá. que vivían y trabajaban en las profesiones más dispares y anunciaron a Cristo en los ambientes más diversos. Los éxitos y las alegrías os invitarán a dar gracias. al integrismo. ni en lo social. os darán más realismo. era la actividad espiritual que exclusivamente se necesitaba [30]. de «hacer el trabajo de Marta con el espíritu de María» [31]. Para hacerse comprender. explicaciones adecuadas a la mentalidad de sus oyentes. cierto «exceso de diagnóstico» [29]. Durante aquellos paseos por la Castellana. humano. no parecía urgente intentar conocer otras cosas pues se entendía que ya se conocía todo: solo era necesario escribir libros piadosos. lo que pensaban en su interior: eres un ingenuo). A Rocamora le parecían solo hermosas quimeras. María y José en la vida cotidiana… Un amigo suyo. de seguir los pasos de Jesús. Posiblemente les faltaba fe y sufrían lo que el Papa Francisco denominaría. José Romeo. Era sacerdote joven – escribió años después– «de una simpatía arrolladora que se sumaba a algo más profundo: era imposible conocerle y no sentirse atraído por el influjo de su espíritu» [32]. Escrivá le iba leyendo. de forma cruda. al que conocía de sus años de Zaragoza. lo cual. desde la visión tradicionalista. Aquel «soñador» tuvo que enfrentarse con una mentalidad inmovilista y exageradamente tradicionalista. Se entendía que a partir de la fe única e invariable las soluciones culturales –las soluciones temporales de cualquier tipo– eran igualmente únicas e invariables. Muchos pensaban que no era necesario cambiar nada.

sencillo y desconocido se entregaba con su alma y con su vida a un empeño gigantesco. […] Me parecía casi imposible que las ideas de aquel sacerdote aragonés. pobre. A esta falta de comprensión se unía –junto con la precariedad de su situación en Madrid y los agobiantes problemas económicos– otra dificultad: Escrivá no tenía nadie que le acompañara espiritualmente. ¿tú crees que eso es posible? –le decía yo.conversó durante aquel tiempo: Reconozco que a mí me parecieron ideas demasiado ambiciosas. El Padre las formulaba con una sencillez y una seguridad que asombraban. humilde. Y. fiel a esa voz. aquel sacerdote. ni ningún poder. […] Había asumido tal empresa como el que sabe que tiene que cumplir una especie de sino determinado en su vida. alentado solo por una fuerza sobrenatural que le impulsaba poderosamente [33]. en un ámbito de intimidad y confianza sacerdotal [34]. nadie a quien abrir el alma y comunicar. esto no es una invención mía: es una voz de Dios. pudieran un día realizarse. Y él me contestaba: –Mira. a pesar de su bondad y de su virtud. Y el Padre –todos lo veíamos– no tenía ningún apoyo humano. lo que Dios le había pedido. […] –Pero. .

acudió al . se me lleve joven. me ocurrió pedirle. que si no he de ser un sacerdote. Una muestra de la devoción privada de Escrivá hacia esta religiosa es que. Anotó Escrivá en sus apuntes personales: «Recuerdo. en la unión con su amor crucificado. por considerar justo que estas notas de un alma elegida quedaran dentro de nuestra Comunidad» [4]. estando moribunda Mercedes Reyna […]. «Durante algún tiempo –sigue contando Muñoz–. La entendió a pesar de lo original de su forma. a veces con cierto temor por si fue tentar a Dios u orgullo. a los últimos momentos de aquella mujer cuya entrega total al sufrimiento y al amor de Dios no dudó ni un instante […]. sin haberlo pensado de antemano. desde el 31 de julio al 8 de agosto de aquel año. lo siguiente: Mercedes. La entendió con la apertura de los que saben distinguir la Presencia de Dios en un alma por encima de todos los matices [2]. no bueno. Tuvo siempre conciencia de la santidad de esta mujer y la ayudó intensamente en su búsqueda de Dios. ¡santo!. en la humildad. además de conservar su cinturón como reliquia –que a veces mostraba a los enfermos–. VII Primeros pasos (1929) 23 de enero de 1929. don Josemaría tuvo en su poder el libro de Mercedes Reyna. dejándole una profunda huella espiritual. Posteriormente me lo dio a mí. desde el cielo. Amparo Muñoz. en la mortificación constante. La entendió en el profundo silencio de su entrega. aquel pequeño cuaderno en el que anotaba sus intuiciones de Dios. pida al Señor. Una religiosa. como lo hice. que. cuanto antes» [3]. su silencio y su entrega. Mercedes Entre las Damas Apostólicas que trató Escrivá durante sus primeros años en Madrid hubo una –Mercedes Reyna [1]– que falleció santamente el 23 de enero de 1929. a pesar de que el ánimo de don Josemaría barruntaba una entrega a Dios por caminos diferentes. recuerda que Escrivá asistió: Con absoluta devoción.

no solo que también las mujeres eran destinatarias del mensaje de santificación en la vida ordinaria. cuando. Vendrían muchos – cientos. ni de crear una . y pedirle que intercediera ante Dios por sus intenciones. No se trataba.cementerio para rezar el Rosario. cuyo contenido –como explica María Isabel Montero– «fue. aunque en aquellos momentos aquel empeño evangelizador contaba solo con uno: él. para difundirlo por el mundo. atendiera espiritualmente a su madre. sean cuales sean sus creencias) y requería que hubiese personas que se entregaran plenamente al servicio de Dios. El viernes 14 de febrero de 1930. sino que podían formar parte del Opus Dei» [8]. pero se compensaban con el desahogo económico de no tener que pagar un alquiler. Fue una nueva moción espiritual. en concreto– Escrivá pensaba únicamente en varones. de rodillas. inmediatamente después de la Comunión. a todas las personas de buena voluntad. Durante un breve periodo inicial –dieciséis meses y dos semanas. se encontraba celebrando misa en ese oratorio. ante su tumba. santificando su trabajo profesional y sus circunstancias personales. estaba convencido. 14 de febrero de 1930. comprendió –en palabras suyas–: «¡toda la Obra femenina!» [7]. por tanto. * * * Luz Rodríguez-Casanova le había pedido que. sustancialmente. una mujer anciana que se estaba quedando ciega. Las mujeres El mensaje que Escrivá había recibido el 2 de octubre de 1928 iba dirigido a todos los cristianos (y en general. mientras daba gracias [6]. Residía en el nº 1 de la calle Alcalá Galiano y su casa disponía de oratorio [5]. La casa estaba pensada para que residiera una sola persona y pasaron bastantes estrechuras. en una mañana fría de invierno. en la calle José Marañón. además del trabajo que desempeñaba como capellán del Patronato. volcada en la atención de personas pobres y enfermas. miles– con el paso de los siglos. Solo hubo un cambio exterior: el 4 septiembre los Escrivá se trasladaron desde el piso de Fernando el Católico a una vivienda destinada al capellán del Patronato. de una nueva fundación. * * * Durante aquel año su vida transcurrió como de costumbre.

y de modo particular ante los retos de la injusticia y la pobreza: pobreza material.institución diferente. en palabras de Escrivá. Aquella mañana de febrero comprendió que Dios deseaba que hubiera en la Iglesia hombres y mujeres con una misma llamada. sociales y profesionales en las que viviera. no poner obstáculos al trabajo de Dios en cada alma. para la fraternidad» [10]. y los difusores de ese mensaje debían ser también mujeres y hombres.» [11]. Un panorama de futuro ¿Qué fin específico tenía esa movilización? ¿Poner en marcha obras asistenciales y solidarias? ¿Atender a los pobres más pobres? ¿Crear universidades. del propio Escrivá: «Vinisteis –recordaba años después– a la vida de la Iglesia en un momento en que no os esperaba. y yo agradezco a Dios Padre. La luz del 2 de octubre de 1928 se dirigía a mujeres y hombres. para el bienestar. con separación de apostolados pero no de espíritu. ¿Y los problemas sociales. idénticos medios ascéticos y modos apostólicos. a Dios Hijo. una «gran movilización de cristianos para la paz. La iniciativa no partió. ante los que Escrivá era particularmente sensible? En su mente cada mujer. para la comprensión. con un mismo carisma. cada hombre debía dar su respuesta personal ante los problemas de la sociedad. de cada hombre. Unidos en la cabeza –Josemaría Escrivá y sus sucesores–. y a Dios Espíritu Santo y a la Santísima Virgen este vuestro nacer. agradezco el teneros» [9]. y eso exigía una atención personalizada en la formación cristiana de cada mujer. la búsqueda de la santidad. Escrivá puso por escrito que no se pondría el acento en «comités. etc. esas mujeres y esos hombres deberían llevar a cabo en medio del mundo. de nuevo. La respuesta de cada persona sería tan variada como las circunstancias familiares. con una misma misión –la santificación de las realidades humanas–. encuentros. asambleas. El fin era la entrega a Dios. Como fruto de la gracia y de esas respuestas personales –consideraba Escrivá– surgirían en el futuro . deslumbrado por el fogonazo de esa luz no hubiese percibido con nitidez hasta entonces todos los perfiles y matices de aquel querer de Dios. como la igualdad o la dignidad de la mujer? No. el servicio a la Iglesia. aunque Josemaría Escrivá. moral y espiritual. colegios y centros de enseñanza? ¿Luchar por grandes causas sociales.

debía ser un camino para el encuentro personal con el Señor sin intimismos reductores y sin esa indiferencia ante la suerte material y espiritual de los demás que no es propia de un corazón unido a Jesucristo. hospitales. en su trabajo. Esa era la vivificación cristiana que debían llevar a cabo los bautizados en una sociedad en la que Cristo debía estar en la cumbre de las actividades humanas. Esos empeños apostólicos irían variando con el paso del tiempo. debían actuar con sentido de justicia y solidaridad. En su mente las actividades para la promoción de la justicia y la lucha contra la pobreza debía ser expresión del afán por identificarse con Cristo de cada persona que viviera ese espíritu [13]. y un largo etcétera [12]. del deporte. Esa lucha. conversando largamente […]. proyectos asistenciales para los «últimos».cientos de iniciativas en los ambientes sociales y profesionales más variados. decía. del espectáculo. del arte en sus expresiones más variadas. con frase gráfica. ambulatorios. centros geriátricos. aún sin nombre. que las tocaba. respondiendo a necesidades sociales y humanas que entonces ni siquiera se planteaban. de la vida política. Cuenta un amigo suyo. ese esfuerzo. de las comunicaciones. de personas del medio rural. Aquello. etc. me hablaba de todo como si fuese una cosa ya hecha: tal era la claridad con la que –ayudado por la gracia de Dios– la veía proyectada en el futuro [14]. del entretenimiento. ¿Cómo va la tesis? . Había que «darle la vuelta al mundo como un calcetín». dimos varios paseos. Nacerían universidades. Aunque decía que estaba trabajando para realizarla. Castán Lacoma: «En alguna de aquellas ocasiones. escuelas para la formación de empresarios. no exigía que los cristianos «salieran de su sitio»: allí. Me habló de la fundación que el Señor le pedía […]. de las relaciones económicas. ONG para la consecución de la paz o la lucha contra el paro. A los que les mostraba este panorama –cuya formulación concreta fue precisando con el paso del tiempo– les sorprendía la seguridad –sin ser un visionario– con la que hablaba. comedores sociales para personas en situación de crisis. es decir. iniciativas de enseñanza. de obreros. a solas. Y Dios le daba una fe tan singular que parecía que las veía. entre los años 1929 y 1932. en la cumbre del mundo de la cultura. de la moda. en su hogar. en su ambiente social. construyendo junto con las demás personas de buena voluntad –creyentes o no– una sociedad más humana.

acudiera con el alma en vilo. Su situación se volvió tan inestable que contempló la posibilidad de aceptar la canonjía que le había ofrecido su pariente. sus trabajos para conseguir el doctorado. regresaba a la iglesia para dar gracias. un ámbito específico de crecimiento: Madrid. fueron quedando en un segundo plano. En junio de 1930 expiraba el plazo que le había dado su Arzobispo para residir fuera de la diócesis de Zaragoza. por ejemplo. aceptando mientras tanto cualquier trabajo. ni humor para los trabajos inmediatos de estos doctorados. La situación se volvía cada vez más difícil. como he de trabajar –a veces excesivamente– para sostener mi casa. Eso explica que cada vez que visitaba al Vicario para renovar las licencias ministeriales. el Vicario General. en un bufete. Ese querer y esa misión se habían convertido en lo primero y fundamental de su vida. Pou de Foxá. Lo prioritario –concluyó– era sacar adelante la Obra. Entraba primero en la cercana iglesia de Las Carboneras [17] y le pedía al Señor que se las renovaran a pesar de su condición de extradiocesano. en aquellos comienzos. y Francisco Morán. no teniendo dinero. le seguía preguntando por la marcha de la tesis y le urgía para que se doctorase cuanto antes. ¡cuánto puedo . Al terminar. En marzo de 1930 comenzó a trabajar en la Biblioteca Nacional en una tesis sobre «La ordenación de mestizos y cuarterones en la América española durante la época colonial» [15]. Pero no podía permanecer indefinidamente así. y b) que aunque tuviera tiempo. el obispo de Cuenca. y el obispo de Madrid estaba adoptando medidas para que los sacerdotes extradiocesanos regresaran a sus diócesis de origen. acabó descartando la idea. Su pariente. Debo proporcionarme una colocación eclesiástica modesta que me dé estabilidad canónica en Madrid hasta que la Obra se desarrolle lo suficiente: escondido tras el carguito de sacerdote secular. le aconsejaban lo mismo: «tienes que concéntrarte en el doctorado». Razonaba así: «No tengo dinero. A partir del 2 de octubre de 1928. y ese empeño tenía. el obispo de Cuenca. no me queda ni tiempo. es imposible pasar a esos ejercicios académicos» [16]. Pero Escrivá no estaba dispuesto a ejercer un trabajo que le apartara de su misión o que retrasara el querer de Dios que había visto aquel 2 de octubre. Pero después de hacer varias gestiones. motivo por el que se había trasladado a Madrid. Esto lleva consigo una doble consecuencia: a) que.

es algo personalísimo que. Si esa contradicción le afectara únicamente a él –pensaba– le resultaría más soportable. sencillo y asequible – algo poco habitual en aquella época. predicó en la Capilla del Obispo –un hermoso templo situado en la Plaza de la Paja– ante un numeroso auditorio compuesto por obreros y trabajadores. su madre y sus hermanos no comprendían su modo de actuar: ¿Por qué se quedaban en Madrid. para su Obra! [18]. sin quitarme la confianza en mi Dios. Para entender las causas de esa emoción conviene tener presente. Seguía conociendo a personas de diversos ambientes sociales: el 13 y 14 de junio. pasando apuros. Se entiende que. Eso hizo que durante aquel tiempo le pidiera a Dios «una cruz sin cirineos». y manipuladas por diversas ideologías. Otro problema que le acuciaba y no sabía resolver era el de su familia. por ejemplo. Lógicamente. Les habló con su estilo directo. ¿Motivos? Realmente. Pensaba que no había llegado el tiempo para explicarle aquello a su madre y a sus hermanos (además. que empeorarían aún más a causa de la Gran Depresión de 1929. porque no veo salida humana posible a mi situación» [19]. Pero. entre otros factores. cuando podían vivir en Cuenca con cierto desahogo? Josemaría sufría al verles padecer por su causa. hacer. hombres que malvivían con sus familias en aquellos suburbios miserables que Escrivá conocía bien. me hace sufrir. olvidadas de todos. esas masas sociales fueran radicalizándose. ¿qué les podía explicar?: era solo una moción interior dentro de su alma). las penosas condiciones de vida de la llamada entonces «masa obrera». Para vencer su emoción se aferró con fuerza al pasamanos de hierro de la barandilla [20]. Aunque durante ese periodo se mantenía lo que se denominaba entonces la «paz social». y que aquellas barriadas se convirtieran en un polvorín. * * * Mientras tanto. al que los soldados romanos ordenaron que ayudase a Cristo a llevar la Cruz. propensa a las retóricas ampulosas– y se conmovió al ver la sed de Dios de aquellas gentes. con la ayuda de Dios. «Estoy con una tribulación y desamparo grandes. seguían sin resolverse los graves problemas económicos y políticos que afectaban particularmente a los obreros y a los trabajadores que le escuchaban. que le recordaban a Simón de Cirene. los de siempre. pero de hecho acababa recayendo sobre los hombros de su madre y su hermana. Escrivá sufría un proceso íntimo de purificación: Quiere el Señor humillarme de una buena temporada a esta parte –anotaba .

de lo más vil […] jamás pude prever que. Sánchez se fue a Chamartín un par de semanas. me dijo que la obra era de Dios y que no tenía inconveniente en ser mi confesor [24]. y el buen padre Sánchez al final me preguntó: “¿cómo va esa Obra de Dios?”. era de la exclusiva incumbencia de Escrivá. Sánchez Ruiz no entraba en esas cuestiones [25]. como es lógico. En ese momento recordó que ya había usado esa expresión anteriormente en los apuntes que iba haciendo en cuadernos y cuartillas. En una de esas cuartillas había escrito tiempo atrás: . y a partir de aquella fecha Escrivá comenzó a charlar de forma periódica con Sánchez Ruiz sobre aspectos relativos a su vida interior y a su trato con Dios. en sus apuntes–. «Nada tuvo que ver ese venerable religioso con la Obra –explicaba Escrivá–. aquel jesuita maduro y experimentado se encontró con un sacerdote desconocido y joven –Escrivá no había cumplido los treinta años– que le abrió de par en par las puertas de su alma. * * * «Un día –anotaba Escrivá– fui a charlar con el P. del que le habían hablado en el Patronato. El P. de anotar las inspiraciones. Entonces. hubiera de resultar una Obra así […]. Valentín Sánchez Ruiz [22]. Ya en la calle. Se las llevé. que le orientase espiritualmente [23]. Al volver. Conversaron de nuevo el 21 de julio. pero sí con mi alma. ¡Este es el nombre que buscaba!”. Todo lo relativo a aquello. Nadie puede saber mejor que yo. * * * A primeros de julio de 1930 acudió a la residencia de los jesuitas de la calle de la Flor y le pidió a un sacerdote. cómo todo lo que va resultando (jamás pensado por mí) es cosa de Dios [21]. era–. Durante esa primera conversación. que no se puede separar del Opus Dei». Y en lo sucesivo se llamó siempre Opus Dei» [26]. operario…. comencé a pensar: “Obra de Dios. Quedamos en que yo le llevara unas cuartillas –un paquete de octavillas. comuniqué la Obra y mi alma. para que no me crea un superhombre. capaz de lo peor. despacio –recordaba Josemaría–. Los dos vimos en todo la mano de Dios. en las que tenía anotados los detalles de toda la labor. trabajo de Dios. Sánchez. ¡Opus Dei! Opus. para que no crea que las ideas que Él me inspira son de mi cosecha. Le hablé de mis cosas personales […]. en un locutorio de la residencia de la Flor. para que no piense que merezco de Él la predilección de ser su instrumento… Y me ha hecho clarísimamente ver que soy un miserable.

por mucho que brille y por alta que esté. se graba más en mí y me hace bien– que los edificios materiales. bajo tierra. Esos medios –la oración y el desagravio a Dios– debían constituir la base sólida de aquel edificio. no hay que dar importancia a la veleta brillante. en su construcción. términos y expresiones que irían viniendo con el paso del tiempo. incapaz de trasmitir y de expresar. Vengo considerando –y lo pongo aquí. para que no cupiera duda de que Él manda que su Obra se nombre así: La Obra de Dios [28]. los matices. de la reflexión personal y de la experiencia apostólica. leyéndolo. ¿Los medios? Orar y expiar En las notas personales que escribió durante este periodo Escrivá dejó constancia de sus dudas. que se llama «la Obra de Dios» y que llenará todo el mundo. ¡Eso ya vendrá! Los . aunque no brille como el pobre latón dorado allá arriba… Así. en las cuartillas nombradas. por el contrario. y quiso el Señor ponerlo en labios del buen padre Sánchez. donde nadie lo ve. una audacia. […] Entonces – y solo entonces– me di cuenta de que. Y así como aquella veleta dorada del gran edificio. La Obra iba creciendo y adquiriendo rostro propio en su alma como un embrión en el seno materno. tanteos e incertidumbres iniciales. es de importancia capital para que no se derrumbe la casa…. Su misión consistía en poner los medios y dejar que Dios hiciese su obra –Opus Dei: obra de Dios– a su manera. Ya estaba acuñado el nombre: Opus Dei [29]. fruto de las luces de Dios en la oración. se la denominaba así. mientras. Esa es la impresión que producen los apuntes íntimos de este periodo. casi una inconveniencia. quiso el Señor que se escribiera la primera vez. en ese gran edificio. porque luego. sin que yo supiera lo que escribía. las mociones interiores que iba experimentado en su corazón. como es lógico. con toda su hondura y riqueza de matices. que parece un atrevimiento. un viejo sillar oculto en los cimientos. en los que faltan aún. Y ese nombre (¡¡La Obra de Dios!!). tienen gran semejanza con los espirituales. no importa para la solidez de la obra. No se trata de una obra mía. sino de la Obra de Dios [27]. A la hora de explicar el Opus Dei –lo que sería en el futuro el Opus Dei– se encontraba con las limitaciones del lenguaje humano. Recurría con frecuencia al símil de la mujer embarazada para hablar del Opus Dei.

al igual que los promotores de empeños humanos de cualquier tipo. Finalmente. Una lógica desconcertante El 11 de agosto de 1929. el fenómeno pastoral vivido. que suele nacer de la costumbre. que no redactó ningún reglamento previo: «lo primero –escribía– es la vida. Si el cimiento de la Obra debía ser la oración. Después. siempre la vigilancia de la doctrina y de las costumbres: para que ni la vida. tanto la del alma y como «la oración del cuerpo» (la mortificación). orar y orar: expiar. la teoría teológica. Y. dura. la norma. muy hondos y fuertes: los sillares de ese cimiento son la oración. para un edificio gigante. «Me pide el Señor indudablemente –puso por escrito– que arrecie en la penitencia. Escrivá no hizo «un plan». la argamasa que unirá estos sillares tiene un nombre solamente: expiación. son: orar. Siguió su consejo. con alegría. ¿Y los medios? «Los medios seguros de llevar a cabo la Voluntad de Jesús –decía–. que se desarrolla con el fenómeno vivido. parece que la Obra toma nuevos impulsos» [36]. este le desaconsejó que lo hiciera. . para expiación» [33]. mientras daba la bendición con el Santísimo en la iglesia del Patronato de Enfermos. Cimientos hondos. ni la teoría se aparten de la fe y de la moral de Jesucristo» [32]. antes que actuar y moverse. Cuando le soy fiel en este punto. se le ocurrió la posibilidad de pedirle al Señor «una enfermedad fuerte. Este modo de proceder pone de relieve la naturaleza singular de lo que Dios le pedía. padecer con Cristo para redimir a los hombres. ni la norma. cimientos: de ellos depende la solidez toda del conjunto. se precisa una base gigante también [30]. sino de Dios. pues. Ahondar mucho. desde el primer momento. expiar y expiar» [31]. aunque –como diría tiempo después– presentía que Dios le concedería en el futuro una enfermedad fuerte y purificadora para sacar adelante la Obra [35]. Tan convencido estaba de que aquel «plan» no era suyo. que escriben manifiestos. que le ayudara a desagraviar y corredimir. es decir. Orar y sufrir. ¿qué mejor cosa podía hacer él – pensó– que padecer en su alma y en su cuerpo por Dios? [34]. Cuando Escrivá le comentó a Valentín Sánchez su deseo de pedir a Dios esa enfermedad. elaboran programas o diseñan estrategias de futuro.

Y él iba todas las tardes a ver a alguno de ellos. de un paciente que necesitábamos convencer! Yo le pedía consejo acerca de lo que habíamos de decir o hacer. muchas veces. que legalizar su situación. ¡Cuantas veces he dialogado con él acerca de un alma que habíamos de salvar. Nos acercábamos a las casas humildes de estos enfermos. Yo era la más joven de la Fundación y tenía más resistencia para actuar de día o de noche […]. Iba a visitarles en tranvía. haciendo oídos sordos a los insultos –cucaracha era el más refinado–. entre el hedor y la mugre. […]. Atendía a centenares de enfermos en los hospitales y corralas madrileñas donde se hacinaban las familias en condiciones miserables. sorteando las inmundicias. que ofrecieran a Dios sus oraciones y sufrimientos «por una intención suya». * * * Comenzó a pedir a numerosas personas. En este ambiente –recuerda una religiosa. casarlos. Había. solucionar problemas sociales y morales urgentes. con los zapatos rotos. La fortaleza humana de la Obra han sido los enfermos de los hospitales de Madrid: los más miserables. puesto que los enfermos para él eran un tesoro: los llevaba en el corazón. especialmente a los enfermos y pobres de los barrios marginales. perdida hasta la última esperanza humana. protegiéndose las suelas agujereadas con cartones –no había para más–. . Ayudarles en muchos aspectos. adentrándose en lugares que muchas buenas gentes de Madrid no se atrevían a pisar. entre el barro y los charcos. a pie. los que vivían en sus casas. Asunción Muñoz–: Se nos hizo imprescindible nuestro Capellán […]. los más ignorantes de aquellas barriadas extremas» [37]. «Fueron unos años –recordaba– en los que el Opus Dei crecía para adentro sin darnos cuenta.

VIII De agosto a agosto (1930-1931) 24 de agosto de 1930. que era entonces un ingeniero de veintiocho años que ejercía su profesión en Andalucía. Don Josemaría estaba en esos momentos acompañando a un chico enfermo. Isidoro le contó sus inquietudes y al oírle. No sabía a dónde iba. hizo una breve parada en la capital con la intención de pasar unas horas con su amigo Josemaría. me encontré de sopetón con Isidoro. por la compañía que hacía a su hijo. como José Romeo Rivera. Isidoro Zorzano. El 24 de agosto de 1930. «De pronto –recordaba– sentí el impulso de tener que salir a la calle. y su viejo amigo de Logroño. en La Rioja. para estar con su familia. que le había escrito poco antes en una postal: «cuando vengas por Madrid. Desde aquel momento aquel joven ingeniero se unió a la Obra. el sacerdote al que Escrivá le había hablado de la Obra en las Navidades de 1929 (y que se autovinculó el 14 de febrero de 1930. Isidoro. Norberto Rodríguez [2]. antes de que se lo propusiera el joven fundador) [3]. Al llegar. Aquel encuentro marcaría definitivamente la vida de Zorzano. su amigo le habló extensamente del Opus Dei. aunque la madre insistió en que me quedara. un joven estudiante de Arquitectura a cuya familia conocía desde sus años en Zaragoza. cuando Zorzano se dirigía hacia Cameros. sin saber a dónde me dirigía. ya en la calle. unirse . «Nada más saludarme –recordaba Escrivá– me dijo a bocajarro: Quiero entregarme a Dios y no sé cómo ni dónde» [6]. Pepe [1]. Tengo que contarte muchas cosas» [4]. Durante aquel periodo «unirse a la Obra» significaba. en lo humano. como no le había avisado previamente de su hora de llegada. que estaba haciendo tiempo para coger el tren de vuelta y casualmente pasaba también por allí» [5]. Le dije que me marchaba y. Decidió dar un paseo hasta la Puerta del Sol y luego. Fueron a casa de Josemaría. no le encontró en casa. me despedí. tomar el tren en dirección a Logroño. no dejes de verme. Un encuentro «casual» Comenzaron a secundarle algunas personas.

le siguieron. Algunos le seguían. Me acerqué a ella y le dije: –Hija mía. uno de los días que pasé a celebrar la Santa Misa. qué te pasa? Me miró y me sonrió. en la calle. porque estaba siempre en el mismo sitio. * * * Un día. como «las anguilas en el agua» [10]. las he repartido. yo. pobre sacerdote de Dios. Durante aquel verano se organizó desde el Patronato una misión para obreros y empleados. Y te pido que encomiendes mucho una intención mía. además de llevar revistas religiosas (El Mensajero. y ya está. se encontró con una mendiga a la que conocía. y al poco tiempo –semanas. en uno de ellos me encontré con esta mendiga en una de las salas. escribió en sus notas: «Desde hace mucho tiempo. Es lo mismo que hizo el Señor con los Apóstoles: si abrís el Evangelio. hubo temporada que no podía pasar por algunas calles sin que me pidieran revistas» [7]. tranquila y frescamente. El Iris de Paz. Los llamó. tampoco al otro… Como en esa época íbamos a visitar los hospitales. meses– se iban. El 25 de agosto. te doy lo que tengo: la bendición de Dios Padre Omnipotente. Les decía: venid conmigo… [9]. Estaba gravemente enferma. y otras. no estaba. y mantenía con ellos conversaciones privadas. ¡Dale al Señor todo lo que puedas! Al poco tiempo. Le indiqué: . por las calles: en los barrios bajos. veréis que al principio no les dijo lo que quería hacer. pero – como escribiría tiempo después– «no encontraba gente que me pareciera dispuesta» [11]. cuando se dirigía a la iglesia para celebrar Misa. pidiendo limosna. Comenzaba por no hablar de la Obra a los que venían junto a mí: les ponía a trabajar por Dios. ¿qué haces tú aquí. –Hija mía.a los afanes de un sacerdote joven y dos personas más. con pequeños o grandes grupos… Así me comporté yo con los primeros. al día siguiente de que se incorporara Isidoro. Procuraba ir conociendo a algunas mujeres que pudieran entenderle. Fue haciendo amistad con ellos y algunos decidieron secundarle en la tarea de «hacer la Obra de Dios» [8]. revistas de misiones y otras de diversas congregaciones) a los enfermos. que será para mucha gloria de Dios y bien de las almas. yo no puedo darte oro ni plata.

y cuando venía a Madrid se alojaba en la Casa Sacerdotal de las Damas Apostólicas. –Mañana celebraré la Misa pidiéndole al Señor que te ponga buena. un ingeniero de veintiocho y un sacerdote maduro y enfermo. D. Que sepa sufrir. mi vida. «Este suceso –apunta Toranzo– pone de manifiesto uno de los rasgos más característicos de la personalidad del fundador del Opus Dei: su confianza en la oración. y si te vas. Solo dos vivían en Madrid. pocos días antes de que se proclamase la II República. domingo de Resurrección. de donde era canónigo. El inicio del apostolado en orden a la expansión del mensaje del Opus Dei entre mujeres se presentaba además especialmente difícil» [12]. con el que estuvo hablando en el Patronato de Enfermos a finales de aquel año. Pepe y yo rezamos las preces de la Obra de Dios» [13]. desde que aquella pobre mendiga se fue al Cielo. Escrivá contaba solo con tres personas en el Opus Dei: «5 de abril de 1931: ayer. Isidoro. Zorzano viajaba a la capital de vez en cuando desde Málaga para hablar con Escrivá. Iba conociendo sacerdotes jóvenes. «Yo os digo –comentaba Josemaría Escrivá– que. Pedro Cantero Cuadrado. es cuando la Obra comenzó a caminar deprisa». como la primera mujer del Opus Dei. sea otro: que no sea yo. También estableció contacto con un sacerdote de Carrión de los Condes. cumple muy bien este encargo. ¿cómo se entiende? Usted me dijo que encomendase una cosa que era para mucha gloria de Dios y que le diera todo lo que pudiera al Señor: le he ofrecido lo que tengo. Tras muchos afanes. pero le pediré al Señor por ti. Escribía en sus Apuntes: Que. Que no te niegue nada de lo que me pidas. con el que se carteaba con frecuencia. de cincuenta y uno [14]. A partir de entonces consideró a aquella mendiga. Que sepa orar. Su respuesta ante las dificultades fue la confianza en Dios y la oración. Eran tres perfiles distintos: un joven estudiante de diecinueve años. fuera de Tu gloria. Norberto. Que nada me preocupe. Cirac vivía en Cuenca. La mendiga me contestó: –Padre. sino aquel que Tú deseas. como Sebastián Cirac. desde un punto de vista simbólico y espiritual. desde ahora. Pronto trabaron amistad y en sus sucesivos viajes a la capital Escrivá le fue explicando la Obra. Que sienta tu presencia de . Solo le dije: –Haz lo que quieras.

Pero no hubo agresiones físicas. Que el Espíritu Santo me encienda [15]. y experimentó un disgusto similar al de ellos cuando empezaron a promulgarse decretos-leyes de carácter anticristiano. mi Jesús. Que ame al Padre. el 17 de abril prohibió a los Gobernadores Civiles que acudieran oficialmente a las ceremonias religiosas. . Muchos católicos le concedieron al nuevo régimen el beneficio de la duda. El capellán llamó a la Guardia Civil y los asaltantes se disolvieron [16]. de forma que España dejaba de ser oficialmente católica y se establecía la libertad de práctica de cualquier creencia. Pocos días más tarde. a la expectativa. 14 de abril de 1931. El tercer principio establecía la separación Iglesia-Estado. puyas a los sacerdotes… Entre la muchedumbre que se congregó en la Puerta del Sol había un grupo que llevaba en andas a un hombre que ridiculizaba al Cristo de Medinaceli. Que Te desee a Ti. La II República El 14 de abril se proclamó la República en España. La celebración tuvo un tono anticlerical: gritos. Escrivá. continuo. y la mayoría de los fieles estaban dispuestos a secundarlos. y el 19 de abril eliminó los actos religiosos en los establecimientos militares. Al día siguiente de la proclamación. como tantos españoles católicos. se mantuvo. cuando varios desconocidos intentaron entrar en el convento de las Hermanas de la Cruz. El único intento se dio por la noche. en la colonia de los Pinos de Chamartín. se promulgó por decreto un estatuto jurídico que fijaba los principios directivos mediante los cuales se iba regir España hasta que las Cortes aprobasen una nueva constitución. Pero las disposiciones sobre las relaciones Iglesia y Estado seguían con celeridad inaudita: el 23 de abril se suprimió de un plumazo el culto obligatorio en los lugares penitenciarios. insultos. y el 6 de mayo la instrucción religiosa dejó de ser obligatoria en las escuelas primarias [17]. el gobierno adoptó otras medidas unilaterales que anulaban en la práctica el Concordato vigente. Los obispos habían alentado a la participación ciudadana y a la construcción de la paz. en una continuada Comunión.

El mismo Cardenal Segura había llegado a decir –siguiendo esas indicaciones– que «la Iglesia no siente predilección hacia una forma particular de Gobierno» [18]. se privó a la Iglesia de representación en el Consejo Nacional de Educación y se prohibió a los funcionarios la asistencia a actos religiosos públicos [19]. como el ideal del «régimen político católico». se produjeron los primeros incidentes graves. Así. varios individuos se dirigieron a la sede del periódico monárquico ABC. pocas semanas después de la proclamación de la República. que escuchaban los compases de la Marcha Real por un gramófono en su centro de reuniones. Pero las nuevas normas que se iban aprobando. en la calle Serrano y rociaron la fachada con gasolina. Esta sensación se acentuó porque el gobierno no quiso negociar ni consultar a los representantes de la Iglesia sobre los cambios en política religiosa [20]. un nuevo régimen donde pudieran convivir en paz creyentes y no creyentes. El domingo 10 de mayo. alcanzando a un hombre y a un chico de trece años que fallecieron horas después. otro gran número de creyentes deseaba un cambio político. a pesar de la actitud prudente que mantuvo la Jerarquía. no facilitaban esa convivencia: se disolvió el cuerpo de capellanes del Ejército y la Armada. encarnada en Alfonso XIII. Algunas de estas medidas –explica Coverdale– se habrían considerado aceptables en una sociedad tolerante y religiosamente plural. se consideraron estos actos como hostiles a la Iglesia. al menos de nombre. Ese modo de actuar provocó que muchos católicos acabaran concluyendo que el sistema de gobierno republicano era contrario a la Iglesia por naturaleza. fiel a las indicaciones de la Santa Sede. con las ventanas abiertas. y concebían la monarquía liberal. . Aunque seguía habiendo católicos que propugnaban la unión entre el trono y el altar. La fuerza pública se refugió en el interior y disparó desde dentro contra los agresores. Por la mañana algunos republicanos se enfrentaron contra los militantes del centro monárquico. A continuación. Para valorar el impacto de estas medidas conviene situarlas en su contexto histórico. Las algaradas continuaron y hacia las once de la mañana del día siguiente. católico y en la que durante siglos la norma había sido la de una estrecha colaboración entre la Iglesia y el Estado. pero la mayoría de los católicos españoles había crecido en una sociedad en la que prácticamente todo el mundo era. casi a contrarreloj. atendiendo a la mentalidad de los españoles de aquel tiempo. se sustituyó el tradicional juramento de un cargo por una simple promesa.

y que yo. situada junto a la residencia de los jesuitas en la Gran Vía. Se trataba. El número de agresores fue aumentando. y. Y todo esto. y en otros lugares. en bicicleta. Así sucedió en el convento de los carmelitas de la Plaza de España. como hijo del Cuerpo. en la residencia y colegio de los Sagrados Corazones. siguiendo las indicaciones. hasta alcanzar las siguientes cifras: cinco conventos de religiosos con sus iglesias y oratorios. y en cuanto surgían las llamas. hasta llegar a unas ciento cincuenta personas. me extrañó ver a un grupo de gente arremolinada frente a la iglesia de los jesuitas. ¿Cómo podían permitir aquel abuso? –¡No comprendo –les grité– que se queden parados ahí. Cuatro de los cinco colegios incendiados. Al llegar. incendiados. «eran de niños con padres obreros o de modestos recursos económicos» [23]. idéntico. –¿Órdenes? ¿Órdenes de quién? –Del Ministerio de la Gobernación [21]. de una acción previamente organizada [22]. señala González Gullón. ¡frente a unos números de la Guardia Civil que contemplaban aquello sin hacer nada! No pude más. El plan de acción de la llamada «quema de conventos» se repitió. a visitar a unos tíos míos que vivían en la calle de la Flor. cuatro conventos de religiosas (dos de ellos de clausura). en diversos puntos de Madrid. fui de paisano. que fue testigo de los hechos: Yo era un sacerdote joven. ante la pasividad de los viandantes y las fuerzas del orden. empezaban a celebrarlo. . en la iglesia de Santa Teresa. sabía lo que significaba el honor para ellos. mientras queman la iglesia! –Es que tenemos órdenes de no actuar –me respondieron. Me encaré con los guardias y les dije que mi padre era Guardia Civil. que comenzaron a prender fuego al templo. rociaban las puertas con gasolina rodeadas por un público que las miraba entre admirado y divertido. claramente. A continuación se iban a otro lugar. que hacía esquina con la calle de la Flor. asombrado.un grupo de jóvenes comenzó a apedrear los cristales de la iglesia del Sagrado Corazón. cinco colegios (dos masculinos y tres femeninos) y un anejo parroquial. Me contaba en 1993 Vicente Elvira. como varios hombres sacaban de entre la chusma un bidón de gasolina y empezaban a rociar la puerta de la iglesia para incendiarla. Me dirigí hacía allí. y observé. Unas cincuenta o sesenta personas (en su mayoría jóvenes) se congregaban ante la fachada de un edificio de signo religioso.

el único camino para alcanzarlo. Y en el resto del país ardió un centenar de conventos más. o meses quizá. acabaron envenenando el ambiente político. perdonar. se trasladó. que quedaba algo distante de allí. oscura e incómoda: unas cuantas semanas. Escrivá seguía soñando con la difusión del mensaje del Opus Dei en los cinco continentes. junto con las versiones distorsionadas que la prensa republicana de Madrid ofreció de ellos (El Liberal llegó a afirmar que los frailes habían quemado sus propios conventos para desprestigiar al gobierno). disculpar». Era un piso pequeño y sombrío. * * * Muchas personas de buena voluntad –y entre ellos. pero rechazaban la violencia y la lucha de clases. casi en Cuatro Caminos [26]. puentes de amistad y compresión en medio de una sociedad que se fracturaba. que había indicado que los sacerdotes vistieran así hasta que se calmaran los ánimos) retiró el día 11 la Eucaristía de la iglesia del Patronato y la trasladó al domicilio de su amigo Manuel Romeo. Intentaba tender. lo que le obligaba a escribir de rodillas. No sabían cuanto tiempo deberían permanecer en aquella vivienda estrecha. en aquel espacio minúsculo que daba a un estrecho pozo de ventilación. Seguía tratando apostólicamente a personas de perfiles políticos distintos. Se propalaron patrañas en los barrios extremos. que era. envenenada por ideologías radicales de diverso signo. para otros. numerosos católicos– deseaban un cambio económico y social. Como persistían los rumores de una posible quema. Allí. que estaba relativamente cerca. y en opinión de Montero y Cervera. en la medida de sus fuerzas. junto con su madre y sus hermanos. Ante los ataques. hasta que se pacificara la situación. porque como sacerdote –explicaba– debía tener los brazos abiertos a todos. su consejo siempre fue el mismo: «rezar. siguiendo las normas del Obispo. dos días después. . La indiferencia del gobierno republicano ante los incendios (que siguió una política concreta: «dejar hacer y no permitir excesos» [24]). Escrivá (que iba de paisano. el día 13. como que los curas y los frailes habían envenenado el agua de las fuentes públicas. de aspecto tristón y desagradable. comprender. utilizando la cama como mesa [27]. Ante el temor de que las masas incendiaran la iglesia y el edificio del Patronato. Su cuarto era tan reducido que no cabía siquiera una silla. a partir de aquel momento el enfrentamiento se hizo radical [25]. a una vivienda situada en el segundo piso del nº 22 de la calle Viriato.

un grupo de chiquillos y mujeres haciendo cola. dimensión constitutiva de la vocación cristiana» [31]. Escribía en sus apuntes el 26 de julio de 1931: Como es costumbre desde la república. los niños de las barriadas extremas. también me insultó a gusto en mis idas y venidas al cementerio. hizo un comentario peyorativo en su presencia. los obreros que iban en un transporte público o los albañiles que trabajaban en una construcción y le veían pasar. «La caridad cristiana –escribiría Josemaría Escrivá tiempo después– no se limita a socorrer al necesitado de bienes económicos. No concebía una caridad «oficial». Santiago. que –además de ser insuficientes para remediar los grandes problemas sociales– no iban siempre unidas con la caridad y la comprensión cristiana. que pone de manifiesto la mentalidad de algunas personas que ejercían ese tipo de beneficencia: un día. al saberse cristiano. a respetar y comprender al individuo en cuanto tal. La responsabilidad social es. cuando Escrivá salía a la calle. antes que nada. además de ser cristiano. en suma. Con frecuencia. recuerda un suceso menor. que esa suciedad estaría mal en mí. esa multitud envenenada por periódicos. una señora. folletos y hojas pornográfico-anticlericales. Para Escrivá –recuerda Illanes– «el cristiano no es alguien que. de la fe. Tanto unos como otros coincidían en que la justicia social no podía reducirse a la puesta en práctica de las llamadas «obras de beneficencia». se dirige. elemento integrante. que consideraba «una aberración» [30]. que estaba presente. «Josemaría excusó a la niña –cuenta Santiago– diciendo que en su casa no tenían agua caliente. durante un reparto de comidas para personas necesitadas. comenzaban a insultarle: «¡Una cucaracha! ¡Hay que pisarla!». se reconoce situado en el mundo para desarrollar allí todas sus implicaciones. también sociales. anecdótico. había junto a una de las dos fuentes que hay en el camino que va desde la carretera de Aragón al Este. sino alguien que. * * * El odio a la religión era cada vez más patente y los sacerdotes empezaron a padecer de forma generalizada un acoso callejero que solo conocían por los libros de historia del siglo XIX. para llenar de . tiene una responsabilidad social. Anotaré un par de casos curiosos: uno de esos días. «¡La España negra!». en su intrínseca dignidad de hombre y de hijo del Creador» [29]. al ver lo sucia que estaba una niña de seis o siete años que había acudido para tomar su ración. «seca». el hermano menor de Escrivá. pero no en la niña» [28].

considerando que muy posiblemente aquellos niños habían aprendido esas actitudes en sus casas. aquello de «si los curas y frailes supieran…» [32]. «¡Dios les perdone a todos!». * * * En 1931 Escrivá se encontraba al límite de sus fuerzas: además de cumplir con las obligaciones de su ministerio. Una nueva luz Durante aquel verano –el 7 de agosto. al pasar cerca de la iglesia de Jesús de Medinaceli. En una ocasión. agua sus cántaros. y de preparar e impartir las clases en la . y cuando la paja comenzó a arder. al pasar yo al lado de la cola hidrófila acostumbraba uno u otro de ellos o de ellas a cantar. un convento!». palmotearon divertidos: «¡un convento. con una dedicación personal y libérrima. que sean otros Cristos» [36]. casi un año después de su encuentro con Isidoro– recibió una nueva iluminación interior durante la Misa: entendió «que serán los hombres y mujeres de Dios quienes levantarán la Cruz con las doctrinas de Cristo sobre el pináculo de toda actividad humana… Y vi triunfar al Señor. se había popularizado en los ambientes anticlericales: Si los curas y frailes supieran / la paliza que les vamos a dar / subirían al coro cantando: / libertad. atrayendo hacia Sí todas las cosas» [35]. llena de paja y vuelta hacia abajo. 7 de agosto de 1931. anotó en sus apuntes [34]. y procuraba contestar en su interior «apedreando con avemarías» [33] a sus atacantes. Escrivá se esforzaba por mantener la serenidad cuando le insultaban. entonada con los compases del Himno de Riego. Prendieron fuego. Comprendió la necesidad de que en todos los lugares del mundo hubiera «cristianos. le abucheaban por la calle o le tiraban piedras. Aquella moción le hizo ver con especial claridad que el trabajo que cada persona desempeña debía ser lugar de encuentro y unión con Dios. vio a unos niños jugando con una cesta de mimbre vieja. en alto. libertad. latas… Del grupo de chiquillos salió una voz: «¡Un cura! Vamos a apedrearlo». […] otros días. como a tantos otros sacerdotes de la ciudad. Esa canción. libertad. sin decirles nada. botijos. No siempre lo conseguía y en ocasiones se dejaba llevar por su temperamento fogoso y les hacía ver con firmeza la injusticia y gratuidad con la que actuaban.

además de llevarle hasta el borde del agotamiento físico. poniendo el alma en ella cada día. le proporcionaba una casa para su madre y sus hermanos. a ser incapaz de trabajo intelectual [41]. Anotaba con sentimiento agridulce. en cambio… Con alegría. bien puedo asegurar que tengo metido en esa casa Apostólica una buena parte de mi corazón… Y el corazón no es una piltrafa despreciable para tirarlo por ahí de cualquier manera. cuando se trasladó a Santa Isabel: Voy a dejar el Patronato. llegaría a enfermar y. Con pena. todos los días. que quiere decir almas agradables a Dios. como los demás. a pie de una parte a otra. Esto fisiológicamente: a ese paso. . y empezó a considerar la posibilidad de dejar el Patronato. atendía a moribundos y hacía obras de misericordia con todo tipo de personas: «Estuve. Durante el verano encontró una posible solución: la atención de la capellanía del Convento de Santa Isabel. durante estos años. Este conjunto de tareas. Lo dejo con pena y con alegría. pero niños. sucios. cuidaba de numerosos enfermos. pero siento que no hayan sido más [40]. no le dejaban el tiempo necesario para dedicarse con intensidad al Opus Dei. porque ¡no puedo más! Estoy convencido de que Dios ya no me quiere en esa Obra: allí me aniquilo. desde luego. qué alegría! Fueron muchas horas en aquella labor. ¡Qué indignación siente mi alma de sacerdote. auricular y secreta. en mi caso. entre niños con los mocos en la boca. dependiente del Real Patronato de ese mismo nombre [39]. que no tenían nada de nada. porque otro sacerdote. me anulo. porque después de cuatro años largos de trabajo en la Obra Apostólica. Las Damas aceptaron su cese.academia. cuando dicen ahora que los niños no deben confesarse mientras son pequeños! ¡No es verdad! Tienen que hacer su confesión personal. Con pena también. ¡Y qué bien. Ese trabajo. durante una temporada –escribía en sus notas– dedicado a enseñar a leer y a escribir a un morito [37] de unos veinte años que quería hacerse cristiano» [38]. No olvidó nunca aquellos años entre las personas más necesitadas de Madrid: Horas y horas por todos los lados. entre pobres vergonzantes y pobres miserables. Y yo. además de darle el tiempo que necesitaba para impulsar la Obra. aunque siguió atendiendo varios meses más a los enfermos hasta que encontraron un sustituto. se habría hecho santo.

considerando la desgracia de esa pobre gente. cree hacer una cosa honrada. además de ser un vago parásito. por regla general. a la Ssma. Me costó. abusando de su ignorancia y de sus pasiones. con que las clases altas y burguesas trataron a sus obreros y dependientes. si obra así. por ejemplo. Ahora. González Gullón completa el panorama: Muchos obreros se alejaron de la Iglesia porque pensaban que era injusta la discriminación social de que eran objeto por parte de otros católicos y. no menor fue el abandono espiritual y religioso […] en que se dejó crecer . Virgen. cuando oyera groserías o indecencias. más aún. porque. Dios le hizo entender –anotó– que la Obra de Dios estaría con Él en todas partes. Estas luces interiores iban acompañadas de gracias que le acercaban a Dios y le ayudaban a mantenerse sereno. Escribía el dominico Gafo en abril de 1931: Tan grande como fue y es el abandono. ante los insultos y burlas que recibía por el hecho de ser sacerdote: Acordé encomendarles. la hostilidad o el desdén. se me enternecen las entrañas. cómplice del burgués que los explota [2]. al oír esas palabras innobles. del empleado o del carente de trabajo. IX En el patronato de Santa Isabel (21 de septiembre de 1931) Nuevas luces. la desesperación y el revolucionarismo consecuente…. no cuidándose de que el patrimonio sagrado del trabajador. afirmando el reinado de Cristo para siempre [1]. porque los sacerdotes no estaban a su lado. es su enemigo. con un avemaría. Lo hice. que. le han hecho creer que el sacerdote. sobre todo. se mantuviese suficiente y bien organizado para evitar la miseria. nuevos cambios El 8 de septiembre de 1931 experimentó otra moción íntima mientras oraba ante el Santísimo en la iglesia del Patronato de Enfermos.

sufrí. al conocer la expulsión de la Compañía y los demás acuerdos anticatólicos del Parlamento. que prohibía al gobierno central y a los gobiernos regionales y locales favorecer o apoyar a la Iglesia y a cualquier asociación religiosa. España adolecía desesperadamente de falta de escuelas. a pesar de que los diputados consideraban que la educación era una de sus principales prioridades. el Estado pagaba al clero diocesano. subí a Chamartín [5] con Adolfo [6]: el padre Sánchez. el artículo 26 de la Constitución. comenzó a ejercer como capellán interino de las Agustinas Recoletas del monasterio de Santa Isabel. Me dolió la cabeza. Esta medida sectaria da cuenta de que la mayoría anticlerical de la cámara quería minar a la Iglesia a cualquier precio. . la gran masa de pueblo que ahora se ha visto totalmente ausente de nosotros. Otras órdenes quedaron bajo la misma amenaza si el gobierno entendía que sus actividades podían constituir un peligro para la seguridad del Estado […]. ¡Qué cosas más serenamente hermosas nos dijo!» [7]. pero sirvió para la expulsión de los jesuitas y la confiscación de sus bienes. y. vestido de seglar. Por la tarde. Las medidas más importantes del artículo 26 afectaban a las órdenes religiosas. El artículo 26 eliminaba estos subsidios en el plazo de dos años. y por nosotros. Capellán de Santa Isabel Como había concertado con las Damas Apostólicas. 21 de septiembre de 1931. Casi un siglo antes –explica Coverdale–. el Estado había confiscado los bienes de la Iglesia. el 14 de octubre de 1931. de Jesucristo y de la Iglesia [3]. y todos los demás jesuitas. Lo peor del artículo 26 fue la prohibición a los religiosos de dedicarse a la educación. estaban ¡encantados! de sufrir persecución por su voto de obediencia al Santo Padre. Semanas después. trataban de forzar el cierre de las escuelas que educaban a cerca del 30% de los alumnos de secundaria y al 20% de primaria [4]. por ciento setenta y ocho votos contra cincuenta y nueve. Lo que se aprobó no fue tan lejos. El primer borrador preveía la disolución de todas. Escrivá dejó el Patronato de Enfermos y a partir del 21 de septiembre. Anduve mal hasta la tarde. Desde entonces. los representantes del país aprobaron. Consignó Escrivá en sus notas el 15 de octubre: «Ayer.

Vino conmigo. Y comprendió que la filiación divina. como Cristo. situada cerca de la Estación de Ferrocarril de Atocha. esta tierna invocación: Ábba! [10]. que hacía germinar en mi corazón y en mis labios. el Hospital General y la Facultad de Medicina. hijo de Dios» [8]. debía ser el fundamento del espíritu del Opus Dei [9]: «Sentí la acción del Señor. Pero el hecho de haber dejado el Patronato no le alejó de los . muy apostólico. blasfemias y burlas. Como la de los Apóstoles: conocer a Cristo y seguir el llamamiento. a la ventura. Isidoro [Zorzano]. por San Juan. para que formase parte de la Obra. por San Felipe. * * * Al día siguiente. con la fuerza de algo imperiosamente necesario. Lino Vea-Murguía. * * * Durante los últimos meses de 1931 se fueron uniendo nuevas personas a la Obra. […] El día de San Bartolomé. y al mismo tiempo con un gran corazón y con mucha simpatía» [14]. «Hasta ahora. la alegría y la paz de ser en Cristo. en la fiesta de algún apóstol. después. «Recuerdo que una vez. y siempre. más o menos. [Muñoz Aycuéns]. experimentó «la profunda certeza. 8 de noviembre de 1931. dinámico. cuando iban a atender a personas necesitadas y eran recibidos con insultos. dato curioso – anotaba Escrivá el 26 de octubre–. todas las vocaciones a la Obra de Dios han sido repentinas. porque –me contaba José Ramón Herrero–: «Lino era. activo. Pepe M. Vea-Murguía aceptó y a continuación Rodríguez le dio cuenta de los hechos a Escrivá. le permitió concentrarse. el saberse y obrar como un hijo amado por Dios. Adolfo [Gómez Ruiz] [12]. 16 de octubre. No quiere que le deje Su trabajo sacerdotal en la iglesia de Santa Isabel. un hombrachón de aquellos le gritó a otro: «Oye. El primero no dudó. Escrivá le tomó gran aprecio. A. Sebastián Cirac: así todos [13]. en el transcurso de un viaje en tranvía. Norberto Rodríguez invitó a un sacerdote amigo suyo. como deseaba. de su misma edad: era un sacerdote joven. en la tarea de «hacer el Opus Dei». tras de Jesús. yendo con don Lino. Pater! [11]. Se lo presentó y congeniaron enseguida. Herrero acompañó en ocasiones a Lino –hombre de aspecto vigoroso y atlético– por los barrios extremos. ¿no eras tú el que te comías los curas crudos? ¡Cómete a ése!» [15]. con un gran carácter.

«Mi Jesús –escribió en sus notas– no quiere que le deje y me recordó que Él está clavado en una cama del Hospital» [16]. un joven escultor de treinta [21]. «Ir al hospital» se entendía. «Ir a atender a un enfermo» significaba lavarle. que dirigía una maltería en Ciempozuelos. en jergones tirados por el suelo… con fiebres tifoideas. que era entonces una enfermedad incurable… En su mayoría eran pobres gentes que habían llegado a la capital. a lo largo de las crujías. limpiar los vasos de noche. Antonio . en algunos ambientes sociales. no había camas suficientes y estaban hacinados por todas partes: junto a las escaleras. como Luis Gordon [20]. huyendo de la miseria del campo para hacer fortuna. con tuberculosis. diciéndole palabras de esperanza y aliento… Esa imagen no se me borra de la memoria: le estoy viendo junto a la cabecera de aquellos moribundos. No podré olvidar nunca la impresión que me causó lo que vi allí dentro. con un gran patio central y los techos muy altos. le habló del trabajo que llevaba a cabo la Congregación seglar San Felipe Neri en el vecino Hospital General y el 8 de noviembre de 1931 comenzó a atender a los enfermos de aquel antiguo centro hospitalario. ayudado por algunas personas de esa congregación seglar. animándole. un ingeniero de treinta y tres años. con neumonías. estuvo en aquel hospital por primera vez.enfermos. En las salas de aquel Hospital –convertido ahora en un Centro de Arte [19]– don Josemaría conoció a diversas personas que participarían poco después en los comienzos del trabajo apostólico del Opus Dei. en los pasillos. arrodillado junto a un enfermo tendido en un pobre jergón sobre el suelo. La precaria situación de la medicina hospitalaria durante los años treinta hacía que ese concepto «atender a los enfermos» tuviera una dimensión mucho más amplia que la actual. José Ramón Herrero Fontana [17]. respondiendo a una invitación de Escrivá. consolándoles y hablándoles de Dios… Una imagen que refleja y resume lo que fueron aquellos años de su vida [18]. como «ir a morir al hospital». Las salas. sobre colchonetas. y se encontraban con aquello… Guardo esa imagen grabada en el alma: el Padre. sacristán de Santa Isabel. Jenaro Lázaro. desangelado. inmensas. a los que siguió atendiendo en los hospitales. cortarle las uñas. Era un caserón enorme. alineados a lo largo de una sala. estaban abarrotadas de enfermos. triste. adecentar el lugar donde se encontraba… Muchos de ellos estaban desahuciados por los médicos y dormían en jergones puestos directamente sobre el suelo. Un edificio frío. al que llamaban el Padre. un joven estudiante de Derecho. Antonio Díaz.

el doctor Canales. además de atender la capellanía del convento. «Me explicó con gran claridad –recordaba Cuervo– que era algo que no existía todavía y me impresionó la fe con que hablaba de lo que sería una Obra grande. y siempre contestaba. Lo veía a distintas horas de la mañana. con un cariño y una simpatía que encantaba al personal sanitario y a los enfermos. que se encontraba en edad escolar. Se llamaba Carmen Cuervo Radigales y era una joven inspectora auxiliar del Ministerio de Trabajo. y del pequeño Santiago. También su hermana Carmen empezó a dar clases particulares.Medialdea. que. con simpatía y sonriente. como el de la Princesa o el de San Rafael. Por lo que deduzco que debía estar tres o cuatro horas». para mucha gloria de Dios» [25]. y otros. No hay caminos hechos . aunque en todas las salas en que entraba había enfermos contagiosos. * * * Su nuevo trabajo como capellán de Santa Isabel le permitió permanecer en Madrid. Su nombramiento como capellán no pudo adquirir carácter oficial a causa de las tensiones entre el poder político y la jerarquía eclesiástica. para niños [22]. que seguía con mala salud. que él estaba inmunizado a todas las enfermedades» [23]. (el obispo de Madrid había ordenado poco antes que todos los sacerdotes extradiocesanos regresaran a sus diócesis de origen). El domingo 8 de noviembre de 1931 –el mismo día que comenzó a atender a los enfermos del Hospital General– Escrivá anotó en su cuaderno: «El viernes último creo que me deparó el Señor un alma. Solía confesarse con Escrivá. más de una vez se le avisó del peligro que corría en el trato con los enfermos. Allí planeaban visitas a enfermos de diversos hospitales de Madrid. como deseaba. tuvo que seguir dando clases particulares para mantener a su familia. donde les hablaba de Dios y de sus proyectos apostólicos. para comenzar a su tiempo. que un día le habló del Opus Dei. Un médico del Hospital de la Princesa. pero las dejó para ocuparse de su madre. Comenzó a reunirse con ellos y sus amigos con cierta periodicidad en El Sotanillo. y eso significó. la rama femenina de la Obra de Dios» [24]. en la práctica. recordaba: «confesaba y daba la comunión. pero no le ayudó a recomponer la maltrecha situación económica familiar. Y añade: «No temía al contagio.

Pero no hay caminos hechos para vosotros… Los haréis. * * * Sería equivocado pensar. pero no le señalaban un camino concreto a seguir. Solían ser palabras que se le quedaban impresas en el corazón y de cuyo origen sobrenatural no dudaba [26]. resonaron en su alma «con la fuerza arrebatadora de lo sobrenatural». pasan a través de los montes. Esas luces le confortaban y le confirmaban en su tarea. pasando las aguas de su Apostolado a través de todos los inconvenientes que han de presentarse» [27]. olvidando «el papel importantísimo que desempeñó –junto con la oración– el esfuerzo por adquirir y mejorar constantemente su formación doctrinal. estas palabras del Salmo 104: Haces manar las fuentes en los valles. mientras almorzaba en el domicilio de los Rodríguez- Casanova. Proseguían las dificultades de costumbre y la falta aparente de fruto. Navidades de 1931 . «Las entendí –anotó poco después–: son la promesa de que la O. Y fue conociendo nuevos sacerdotes que fueron sumándose a sus afanes. Tiempo después describió esta realidad de forma plástica: «Así es. El 7 de diciembre Poveda le presentó en su casa a Eliodoro Gil. en lengua latina. también era hermano e hijo» [30]. que iba consignando en sus apuntes. de la parroquia de Santa Bárbara. a través de las montañas. al golpe de vuestras pisadas» [29]. de D vencerá los obstáculos. para él. El 12 de diciembre. Mientras tanto seguía cultivando amistades y conociendo nuevos sacerdotes. En aquel mes de diciembre Luis Gordon. que la existencia de Escrivá fue una sucesión ininterrumpida de luces extraordinarias. mi hermano y mi hijo. a la vista de lo anterior. junto con las mociones y locuciones interiores. como Blas Romero. se incorporó al Opus Dei. Entre sus amigos estaba Pedro Poveda: «Dios nos unió de tal manera –escribió en sus Apuntes– que fue mi amigo. su piedad ilustrada» [28]. así tiene que ser el horizonte de tu apostolado: es preciso atravesar el mundo. un sacerdote leonés con el que hizo amistad. que le había acompañado en tantas ocasiones a visitar enfermos del Hospital General. Yo.

distinguiendo entre lo que eran sus devociones personales y las propias de las personas del Opus Dei. luego tuvo que guardar cama su madre. Fueron. Anotó en sus apuntes: «La pobre mamá se puso un poco nerviosa – cosa naturalísima–. que lleva a saberse y actuar como un hijo de Dios. me proporcione esa colocación. Hasta las once en punto. Como la situación económica empeoraba por momentos. ofrecí a Jesús los malos ratos que pasan. diciendo que “esto no puede seguir así”. que seguía un plan de mortificaciones que su madre. Lino le habló de José María Vegas un joven sacerdote de Madrid y José María Somoano. Cuando se acercaban las fechas de Navidad. Le pedía a Dios «que siempre que convenga para la Obra. ni un milímetro. Pero si me ha de apartar. me dijo. «horas –y aun días– de apuro y de mal humor» [32]. Carmen Escrivá cayó enferma. rosario. Desde el punto de vista material no se habían cumplido ninguna de sus expectativas de mejora con el traslado a la capital. ni la pido» [33]. José María Somoano El primer día del año Lino le presentó a su amigo Vegas. el propio Escrivá. Los dos habían sido compañeros suyos en el Seminario. «Es una devoción que me roba el alma» escribía durante aquellas Navidades. «En este Madrid – comentaba Dolores Albás dos días antes de la Navidad de 1931– pasamos nosotros el purgatorio» [31]. un asturiano. que atendía a los enfermos del Hospital del Rey [36]. lógicamente. El 29 de diciembre se reunió con Norberto y Lino y les preguntó por sacerdotes amigos suyos que pudieran entender la Obra. y poco después. anotó. Le ayudaba a profundizar en un rasgo central del espíritu del Opus Dei: la filiación divina. no aprobaba. La colocación –un trabajo que le permitiera sacar adelante la Obra y mantener económicamente a su madre y a sus hermanos– seguía sin llegar. En nombre de ellos. el sto. Escrivá decidió no gastar prácticamente nada en sí mismo. en las que atravesó momentos personales y familiares difíciles [34]. En esos meses cultivaba especialmente la devoción al Amor Misericordioso. no la quiero. no trasmitió esa devoción –tan extendida entonces– a los miembros de la Obra. y se enfadó conmigo porque no cené o merendé nada: “por eso se te pone la cabeza hueca”. Después rezamos. y al día siguiente . como de costumbre. además de rezar y de buscar soluciones de todo tipo. 2 de enero de 1932. estuve tratando de hacer oración» [35]. Sin embargo.

Me entusiasmó. encauzar el sufrimiento de los enfermos de su hospital. y se lo preguntó a la vuelta de correo. que se entusiasmó con el mensaje del Opus Dei y escribió aquel mismo día en su Diario: «Me visitó por vez primera José Mª Escrivá acompañado de Lino. Poco después le contó a María Ignacia García Escobar. Escrivá había encontrado en Somoano un alma de Apóstol y. movido por tan hermosa expiación [41]. en Madrid. de forma singular. –anotó Somoano al día siguiente– y rogué a hermanas y cabildo [38] que pidieran. para que el Corazón de nuestro Jesús acelere la hora de su Obra. «Me admiraba su profunda piedad eucarística. me relataba Royo Marín en el convento dominico de Atocha. Le prometí enchufes –enfermos orantes– para la O. porque sabe nuestro hermano. la excepcionalidad de Escrivá y habló con su amigo Vegas sobre la Obra. Gil Robles. admirablemente. agradecido a Dios. con qué fuerza le habló Somoano del mensaje del Opus Dei durante aquellos meses. pocos días antes de cumplir treinta años–. ¿Quién sería? [42]. Yo entusiasmado. Somoano puso a rezar con intensidad a muchos enfermos del Hospital –de forma especial a María Ignacia–. En el hospital estaba internado José Antonio Royo Marín [43]. a pesar de que era un sacerdote de su misma edad. de la alegría tan grande que sentía» [40]. un estudiante de dieciocho años que se convertiría en un conocido moralista. Pero mi hermano le dijo que no. ¿Una persona decisiva? Mi madre pensó que se podría tratar de un político conocido.a Somoano. Dispuesto a todo» [37]. de D. como se dice por ahí. Con José Mª Somoano hemos conseguido –anotaba poco después Escrivá. Somoano –hombre de honda piedad y con un decidido afán apostólico– sentía gran admiración por Escrivá. que se advertía especialmente al verle celebrar la Santa Misa». «Pedí por la O. Durante la mañana me sentí entusiasmadísimo y contento» [39]. que se trataba de una figura decisiva para la Iglesia. sino para todo el mundo. una enferma del Hospital. rezó con Norberto Rodríguez un Te Deum. Ya anciano. la sorpresa de su madre al recibir una carta de José María en la que le decía que había conocido a una persona decisiva y excepcional. Somoano comprendió. Vegas se entusiasmó y se unió a aquel empeño. que aquella noche no había podido «reconciliar el sueño. y no solo para España. y a sus . Nada más conocer a Escrivá. de D. Me contaba Cristina Somoano. un enchufe magnífico. su hermana.

llamaba la atención de los que le conocieron en aquel tiempo. el Señor ha querido que nunca más se desconozca o se olvide la verdad de que todos deben santificarse. y la recuerdo vivamente por la profunda impresión que me causó. no me preguntéis nada. existirá la Obra. Aunque entonces no le conocía. he prometido guardar secreto confesional. maravilloso. y de que a la mayoría de los cristianos les corresponde santificarse en el mundo. mientras haya hombres en la tierra. que busquen la santidad en su estado. Encomendadlo todos y cada uno al Señor» [45]. la Obra de que me hablaba no . 1932. desde las primeras palabras que cruzamos. En otra de sus cartas –me contaba su hermana Cristina– nos decía: «Me he enterado de una cosa trascendentalísima de mi vida. siendo almas contemplativas en medio de la calle [46]. Un tiempo recio Aquel fue un «tiempo recio». Por eso. Quizá Somoano recibió luces singulares de Dios para entender aquel carisma. El 5 de febrero escribió en su diario: «Es época de carismas especiales» [44]. con la que hablaba del futuro. Yo estaba firmemente conmovido –proseguía García Lahiguera– con lo que iba oyendo y comprendí enseguida que el Padre estaba iniciando algo verdaderamente trascendental. La seguridad con la que hablaba del futuro desarrollo del Opus Dei era sorprendente: Al suscitar en estos años su Obra. Esa seguridad llena de fe. como José María García Lahiguera [47]: Vino a verme a mi despacho de Director Espiritual del Seminario de Madrid en Las Vistillas. ni tenía de él referencia alguna. La entrevista duró una hora y media o dos horas. como denominaba Escrivá al recién nacido Opus Dei. Era un panorama de apostolado y servicio a la Iglesia que atraía. y un periodo particularmente intenso en la vida de Escrivá. se estableció entre los dos una corriente de cordialidad.padres y hermanos por aquella «intención». que el 9 de enero de 1932 cumplió treinta años. Siempre se producirá este fenómeno: que haya personas de todas las profesiones y oficios. Sus padres y hermanos nunca supieron a ciencia cierta en que consistía aquella «cosa trascendentalísima». como diría la santa de Ávila. en el trabajo ordinario. de Dios. en esa profesión o en ese oficio suyo.

que tuvo que esconderse durante un tiempo. su amor a la Compañía y su afecto hacia su confesor. residencias. era una cosa vaga. A partir de entonces comenzó a abrir su alma con Juan Postius. colegios o cualesquiera otros organismos directa o indirectamente dependientes de la Compañía». * * * El 24 de enero de 1932 se aprobó el decreto de disolución de la Compañía de Jesús: «El Estado no reconoce personalidad jurídica al mencionado instituto religioso. imprecisa. […] Después de explicarme la Obra. La orden establecía un período máximo de diez días para que todos los jesuitas abandonasen el territorio nacional. Ese fue el comienzo de una amistad que ha durado tanto como nuestras vidas [48]. ni a sus provincias canónicas. sino algo perfectamente real y concreto. un conocido claretiano [49]. por su devoción a san Ignacio. solo me pidió una cosa bien concreta: que rezase para que el Señor le ayudase a llevar el peso que Él mismo había echado sobre sus hombros. casas. . Prometí hacerlo de todo corazón y nos despedimos. Escrivá lamentó profundamente aquella resolución.

porque en la España de comienzos de los años treinta. accedió a confesarse. cosido a puñaladas en una riña. quiso que pusiera la mía en su boca para besármela. No tenía. y le di un rosario. sucedió un hecho que a Escrivá se le quedó intensamente grabado en la memoria. Mientras visitaba a los enfermos del Hospital General le señalaron la cama de un moribundo. gozaban. El mismo día en que se incorporó la primera mujer al Opus Dei. decidió formar parte de la Obra. Escrivá la había conocido el año anterior y llevaba meses explicándole aspectos del espíritu [2]. diciendo frases de profundo dolor por lo que ofendió al Señor [3]. Al momento. Su estado era lamentable. la joven profesional a la que le había explicado el Opus Dei. Durante aquellos años Escrivá buscaba mujeres y hombres que estuvieran dispuestos a entregarse a Dios en el celibato y a formarse con profundidad. echaba excrementos por vía oral. En el caso de las mujeres esto resultaba especialmente dificultoso. Esos miembros estarían casados en su gran mayoría. Daba verdadera pena. sin que pudiera hacerle callar: . X Somoano y Luis Gordon (1932) 14 de febrero de 1932 El 14 de febrero de 1932 Carmen Cuervo [1]. Con grandes voces dijo que juraba que no robaría más. Me pidió un Santo Cristo. para transmitir esa formación cristiana al resto de los miembros que fueran viniendo en el futuro. como él no podía. Evocaba años después: «Me decía a gritos. Ese suceso se encuentra reflejado en un altorrelieve en la Catedral de Madrid. Se lo puse arrollado a la muñeca y lo besaba. de poca independencia. pero era necesario comenzar por ellos: formarlos cristianamente para que pudiesen transmitir a su vez esa formación. Era un gitano. Solo una minoría se planteaba un futuro profesional. No quería soltar mi mano y. mientras que los célibes serían una minoría. por lo general.

Señor. insospechados. antes de la santa Misa. para que tu borrico sea ampliamente generoso. le dije a Jesús lo que tantas y tantas veces le digo de día y de noche: «[…] te amo más que éstas». Aquel grito de compunción se le quedó clavado en el alma. He aprendido de un gitano moribundo a hacer un acto de contrición». cuando se arregle mejor la situación económica de los tuyos… ¡entonces!».“Con esta boca mía podrida no puedo besar al Señor”. Murió con muerte edificantísima –escribió en sus notas–. por la que ahora mismo voy a rezar un responso [4]. Al momento vi con claridad lo poco generoso que soy. en el Cielo!”». tanto en lo grande como en lo pequeño. cuando estés fuerte. después de dar la sagrada Comunión a las monjas. entendí sin palabras: «obras son amores y no buenas razones». aflojando en la oración y en las mil pequeñas cosas que un niño […] puede ofrecer a su Señor cada día. Jesús! Ayúdame. como ponen de manifiesto sus notas personales. “¡Pero si le vas a dar un abrazo –le dije– y un beso muy fuerte enseguida. a solas. ya lo hice. ¡Oh. para besarte a ti». ¡Obras. Inmediatamente. pero te vuelvo a ofrecer esa alma. Por eso. Jesús. Yo me venía dando cuenta de esto y de que daba largas a ciertos propósitos de emplear mayor interés y tiempo en las prácticas de piedad. * * * Progresivamente. sin dar voces: con esta boca mía podrida. alguna vez lo he dicho también yo. diciendo entre otras frases al besar el Crucifijo del rosario: «Mis labios están podridos. obras! [5]. Dejó constancia en sus notas de sus dudas interiores. que se vea. Y clamaba para que sus hijas le vieran y supieran que su padre era bueno. no puedo besarte. que me daba continua oración. Escrivá iba experimentando en su alma una mayor exigencia de identificación con Jesucristo y una entrega más generosa en su servicio. sin duda. pero me tranquilizaba con el pensamiento: «más adelante. me dijo: «Póngame el rosario. a los que no daba importancia. Hace unos días –anotaba en sus apuntes el 16 de febrero de 1932– que estoy bastante acatarrado. que me hicieron comprender con mucho relieve esa falta de generosidad mía. «¿Habéis visto –comentaba– una manera más hermosamente tremenda de manifestar la contrición? Después. que se vea». aun . y eso era ocasión para que mi falta de generosidad con mi Dios se manifestara. viniendo a mi memoria muchos detalles. Y hoy. «Hay momentos en que –privado de aquella unión con Dios.

una zamorana de treinta. igual que María. El lunes 9 de abril ya contaba con dos mujeres. «Gracias a Dios –anotó Escrivá–. José Manuel Doménech. y Natividad González [14]. una enferma del Hospital del Rey. Romeo recordaba. porque se había unido a la Obra. Esteban Tuero y algunos otros [7]. A todos entregué la primera meditación. a Alfredo Eraso. Es flaqueza. para hacerla en la noche del jueves al viernes» [8]. Modesta Cabeza. piadosa y «archibuena». una alavesa de treinta y cinco años [12]. Ese era su trabajo: santificar los sufrimientos diarios que Dios les enviaba. Adolfo Gómez Ruiz y su hermano Perico. El lunes 22 decidió comenzar las Conferencias sacerdotales. Vea Murguía y Vegas. al cabo de los años. los obstáculos para emprender la O(bra)…. «Queda muy contenta – escribió Somoano–. como Hermógenes García. tras hablar con Vea Murguía y Somoano. que servirían para fundamentar el Opus Dei con sus enfermedades ofrecidas al Señor. Antonio Medialdea. Hoy. junto con algunos jóvenes que iba conociendo. pianista [13]. propondré a mis hermanos sacerdotes que recemos el Te Deum» [9]. para identificarnos. Señor y Padre mío. Aquel mes de febrero fue particularmente intenso. en nuestra reunión semanal. Escrivá consideraba a estas dos mujeres –María Ignacia y Antonia– «vocaciones de expiación». * * * Seguía atendiendo a los enfermos del Hospital. bien lo sabes: amo la Cruz. Antonia Sierra Pau. una madrileña de diecisiete . María Ignacia García Escobar. unas reuniones de periodicidad semanal con los sacerdotes que le seguían. Fueron uniéndose algunas mujeres más. en casa de Norberto Rodríguez. En la primera. Tres días después se incorporó otra enferma del mismo hospital. Era una mujer sacrificada. Seguiremos reuniéndonos: semanalmente. Julio Torres Azara. además de este. Luis Gordon. estuvieron presentes Somoano.durmiendo– parece que forcejeo con la Voluntad de Dios. –Dios no desprecia al corazón humilde y que sufre» [11]. de una serie sobre nuestra vocación. en palabras de Escrivá. casada [10] y madre de una niña. mi pequeñez misma y mi miseria espiritual» [6]. la falta de tantas cosas que todo el mundo juzga necesarias. Mediante aquellas charlas intentaba que aquellos sacerdotes fueran incorporando en sus vidas el espíritu del Opus Dei: «El lunes pasado – escribió– nos reunimos por primera vez cinco sacerdotes.

Cuando estuve con Leopoldo a comienzos de los años noventa en su casa cercana a Arriondas –localidad natal de Somoano– se habían publicado algunas biografías de Escrivá. uno de los hermanos pequeños de José María. pero naturalísimo. sin mojigaterías: absolutamente sencilla. con un modo de ser muy juvenil y atractivo para un chico joven como yo. Y. el buen humor. que ya formaban parte bastantes chicos y había algunas chicas» [15]. la espontaneidad y la audacia del Josemaría Escrivá que conoció: Era muy humano y divertido. y guardaba un recuerdo indeleble de las conversaciones que mantenían entre ellos. y luego a esa otra…». el Padre no era una persona que hiciese cosas extrañas. que abarcaba gentes de todas las condiciones. Natividad subrayaba el amor a la Virgen de don Josemaría y su confianza en que el Opus Dei se haría realidad: Tan grande era el amor del Padre a la Señora que parecía chifladura. Escrivá les iba dando a conocer el carisma del Opus Dei en el confesonario [19]. Me maravillaba verle a él y a mi hermano José María. sino todo lo contrario: era normalísimo y su piedad. Era un santo. que contagiaba su pasión por hacer el bien a los demás. con una seguridad absoluta nos hablaba del apostolado que haríamos a través de la Obra: un apostolado amplísimo. de veintitrés años y Ramona Sánchez-Elvira [18]. que tenía unos diecinueve. natural. esos apostolados no tenían límite [16].años que había conocido al fundador en el confesonario de la iglesia de Santa Isabel. Y lo mismo era él: amable. le desgastaba . pero era un santo alegre y simpático. * * * Leopoldo Somoano. Se incorporaron algunas más. mañana visitaremos a esa familia pobre. Yo disfrutaba escuchándoles: me parecían dos aventureros dispuestos a conquistar el Polo Norte… Aquella «pasión por hacer el bien» de la que me hablaba Leopoldo Somoano espoleaba el alma de Escrivá y al mismo tiempo. como Felisa Alcolea [17]. haciendo planes con aquel entusiasmo: «hoy iremos aquí y allí. eso estaba claro. y tenía tantas facetas cuantas podían ser las actividades de los hombres. la alegría. Recordaba Natividad: «Don Josemaría me habló de una Obra que tenía entre manos: algo que sería muy grande y daría mucha gloria a Dios. ni se saliese de la normalidad. A falta de otro lugar. Sin embargo. conoció a Escrivá cuando iba a visitar a su hermano al hospital. y a su juicio ninguna de ellas había sabido transmitir el entusiasmo juvenil.

una enfermedad mal vista y habitualmente incurable. Parece que le estoy viendo –me contaba–. era agotamiento y fatiga física acumulada: Anoche –anotaba en sus apuntes– pedí al Señor que me diera fuerzas para vencer la pereza. en medio de un ambiente cada vez más adverso. luché… y me quedé acostado. Hoy recé. porque –lo confieso. Pero aquello. a pesar de esa llamada sobrenatural. escribía– a las seis menos cuarto de la mañana. en concreto– pensó que. me postré en tierra. en que. El médico pensó que el capellán podía haberse intoxicado con algún alimento o quizá le podía haber contagiado algún enfermo. en conciencia. sor María Galparsoro y yo. reconociendo mi falta –serviam!–. 16 de julio de 1932. al despertar. Presentaba un extraño cuadro de quebrantamiento general. Me lo han matado El 15 de abril de 1932 Somoano fue cesado de su cargo de capellán a consecuencia de la legislación anticlerical. pero Somoano le dijo que bebía habitualmente agua de Lozoya. y el día 15 le ingresaron en el mismo hospital que atendía. Se levantaba –con pereza.físicamente. y no mantenía contacto físico alguno con los internados. tomaba siempre la leche hervida. no podía abandonar a sus enfermos y siguió atendiéndoles durante los meses siguientes. Cuando se reponía un poco. El 13 de julio recibió una noticia especialmente dolorosa: su hermano Leopoldo había contraído la tuberculosis. Por el hospital corrió un rumor: le han envenenado. él mismo se encontró mal de repente. Al día siguiente. llenó de humillación. para vergüenza mía– me cuesta enormemente una cosa tan pequeña y son bastantes los días. al ver la hora. comenzaba a rezar y a invocar al Señor en . me vestí y comencé mi meditación [20]. más que pereza. Por fin a las seis y cuarto […] me levanté y. me quedo un rato más en la cama. Durante la noche del día 15 estuvimos junto a su cama sin separarnos ni un momento de su lado. Para Sor María Casado –con la que estuve conversando en septiembre de 1993 en Gijón [21]– la hipótesis del envenenamiento no ofrecía duda. Aunque le habían amenazado de muerte diversas personas del hospital –algunos enfermeros. que se agravaba por momentos. Padecía unas pesadillas y unos espasmos terribles.

qué trabajo les estoy dando a las dos Marías…». por impulso de su oración–. hay que estar dispuesto a todo. nos miraba a las dos y nos decía: «Qué trabajo. predilección por la Obra de Dios y por José María. con casi toda probabilidad [25]. El pensamiento de que hubiera sacerdotes que se atreven a subir al Altar menos dispuestos. me lo han matado…!» [24]. como víctima por esta pobre España. ya que la presencia de un sacerdote en el hospital le comprometía. a las once de la noche del día siguiente. fue sorprendido en la Capilla del Hospital –del que fue capellán y apóstol hasta el fin. rezando –me contaba Sor María Casado–. y concluyó que el causante de su muerte fue el arsénico. «José María –le dijo Escrivá–. Cuando se calmaba. era un fruto maduro que el Señor quiso para el cielo. En cuanto se le pasaba la desazón. Avisaron a don Josemaría. «Y así. que acudió inmediatamente para atenderle. Posiblemente habían diluido ese veneno en el vino de Misa. le hacía derramar lágrimas de Reparación. encendiéndose más y más su corazón en hogueras de Fe y Amor. Nuestro Señor Jesús aceptó el holocausto y. Le daban unas convulsiones y unos espasmos tan fuertes que teníamos que sujetarlo. con una doble predilección. corta y fecunda. Cuando telefonearon a don Josemaría comunicándole su muerte. En 1983 el forense Martínez Jareño realizó un dictamen a la vista de los datos que constan en el cuadro médico. luego de los incendios sacrílegos de Mayo. Sacerdote admirable –recordaba Josemaría Escrivá en la Nota necrológica que escribió sobre Somoano tras su fallecimiento–. sábado 16 de julio. estaba conversando con Carmen Cuervo y exclamó. y para que la Obra tuviera . Antes de conocer la Obra de Dios. Y volvía a tener vómitos y estremecimientos. su vida. lleno de pesar: «¡Me lo han matado. al iniciarse la persecución con decretos oficiales. a pesar de todas las furias laicas–. volvía de nuevo a rezar. ofreciéndose a Jesús –en voz alta (creyéndose solo). voz alta. Yo no había visto nunca nada parecido y estaba convencida de que lo habían envenenado. fiesta de la Virgen del Carmen. invocando al Señor y a la Virgen. entre dolores y sufrimientos. Fue una visita muy rápida porque el médico de guardia le dijo que se fuera lo antes posible. Lo que Dios quiera. y a invocar al Señor… [22]. Hay que ser valientes». se nos fue al Cielo» [23]. nos lo envió: para que nuestro (hermano) redondeara su vida espiritual. Aquello era muy extraño.

es justo también que hagamos sufragios por el alma de nuestro (hermano) [26]. […] Siempre me impresionó como un hombre santo. no lo dudéis!» [27]. Otoño de 1932. en nuestra última reunión sacerdotal. pocos días después de la muerte de Somoano–. ¡Qué ganancioso cambio! A mis hermanos en la Obra de Dios les diré: «¡No tengáis pena! ¡Nuestra hermosa Obra dará un paso adelante. locos –locos como él. –Y aunque su santa vida y las circunstancias que rodearon su muerte nos dan la seguridad de que goza del eterno descanso de los que viven y mueren en el Señor. Le recuerdo perfectamente –comentaba sor María Jesús Sanz. Hablaba con mucha fe y con absoluta naturalidad. Otra de sus características era el valor. cuando pida por nosotros. Es justo que le lloremos. Nos venía a celebrar la Santa Misa casi todos los domingos y días festivos. En el Hospital del Rey A partir de entonces Escrivá siguió atendiendo a los enfermos del Hospital. a pesar de que en la situación política de aquel momento era mejor no hacer manifestaciones religiosas públicas. Yo le veía actuar en el Hospital y pensaba: «este sacerdote es y lleva dentro algo grande». esta Misa se celebraba al aire libre. Tengo una confianza absoluta. en que desde el Cielo ha de continuar su apostolado. Y no era fácil ya que. el lunes anterior a su muerte. Rezábamos casi en oculto. los proyectos del comienzo de nuestra acción! Yo sé que harán mucha fuerza sus instancias en el Corazón Misericordioso de Jesús. y… ¡como Él!– y que obtendremos las gracias abundantes que hemos de necesitar para cumplir la Voluntad de Dios. en el jardín. Y en el fervor. Se le notaba en su juventud y alegría extraordinaria en el servicio de Dios. ¡Con qué entusiasmo oyó. que impresionaba. supliendo la ausencia de Somoano. Atravesábamos unos tiempos muy difíciles y él no tenía miedo a nadie ni a nada en el cumplimiento de su deber sacerdotal. Lo hubiera dicho ya desde entonces. Jesús –escribía María Ignacia. nos apedreaban frecuentemente cuando . a nosotras. otra religiosa del Hospital del Rey–. junto a la Trinidad Beatísima y junto a María Inmaculada quien de continuo se preocupe de nosotros. Algunas veces.

También en eso conocía la existencia de un peligro importante que nunca tuvo en cuenta. Los sábados venía a confesar a los pacientes que estaban en el Hospital. Hizo un bien inmenso en este Hospital [28]. con su palabra y su orientación. ¿Qué hubiera . probablemente. Les he visto aceptar el dolor y la muerte con un fervor y una entrega. a nuestros enfermos. Empezó a pensar en una posible iniciativa apostólica: algo similar a una Academia. Durante aquel verano. apenas veían entrar a don Josemaría se llenaban de una felicidad profunda. el perdón y el entendimiento mutuo. naturalmente» –le dijeron. madres de familia. o era mejor buscar otra solución. Pero todavía no estaban los tiempos maduros. Quedaba dicho todo [29]. pobres. ni vivieron en un ambiente como el vuestro. Le gustaba más esa solución que una posible asociación de jóvenes. no tuvieron unos padres cristianos como vosotros. separadas de sus hijos por el contagio de la enfermedad y que. José Antonio y José Manuel le contaron que a veces jugaban al fútbol con varios anarquistas en el patio de la cárcel. algo que en aquellas circunstancias comportaba bastante riesgo. La mayoría de estos eran tuberculosos jóvenes (…) con un serio peligro de contagio. les he visto esperarle con alegría y con esperanza. Escrivá les aconsejó que jugaran mezclados. Lo decían sencillamente así: «Ya ha llegado don Josemaría». Adolfo. veníamos al Hospital […]. «Tened en cuenta – vino a decirles– que ellos. Fue a visitar a los tres encarcelados en varias ocasiones a la prisión. Durante una de esas visitas. Los pacientes tenían hemoptisis frecuentes y la contagiosidad era alta. Cuando venía a confesar y ayudar. para favorecer el respeto. Me llamaba la atención –comenta Benilde García Escobar. Estos últimos le acompañaban en ocasiones para atender a los enfermos desahuciados del Hospital General. hermana de María Ignacia que le conocía del Hospital– la alegría y la serenidad de todas aquellas mujeres. sobre todo. «¿Naturalmente?». que daban devoción a quienes les rodeábamos. ni. Y creo que esto se debía a la asistencia sacerdotal y a la unción de su palabra. Escrivá todavía dudaba si debía preparar una cátedra –con la que podría resolver la cuestión económica que le acuciaba y conocer nuevos estudiantes–. calmados: en agosto de 1932 encerraron en la Cárcel Modelo a tres estudiantes universitarios que conocía por haber participado en un golpe militar de carácter monárquico en contra de la República: Adolfo Gómez Ruiz –uno de los primeros que se habían unido a sus afanes– José Antonio Palacios López y José Manuel Doménech de Ibarra. «En equipos contrarios.

con el deseo de ayudar a ganar en intimidad con Dios a las personas que le seguían. 4/ No comer nada dulce. nuevas luces interiores le ayudaron a organizar los apostolados que tenía en mente. un pobre de pedir no pudiera gastarlos. en el Convento de los Carmelitas Descalzos. si. por ejemplo. en mi lugar. Pocos días después. Palacios recordaba que organizaron partidos de fútbol mezclados unos con otros y la experiencia fue muy positiva. descartó la posibilidad de opositar a cátedra y resolvió la organización apostólica de la Obra [33]. A partir de entonces. Consideraciones Espirituales. 9/ No alabar. «Yo jugaba de portero –escribía– y mis defensas eran dos anarcosindicalistas. Relataba en sus notas que. y la obra de San Gabriel –dedicada a la formación de todo tipo de personas. para alcanzar lo antes posible el horizonte universal del apostolado del Opus Dei» [35]. Así lo venía yo considerando» [32]. y siempre sin apoyar la espalda. solteras o casadas–. que anotó en sus apuntes: 1/ No mirar ¡nunca! 2/ No hacer preguntas de curiosidad. * * * El 29 de septiembre de 1932 Escrivá tomó la decisión de abrir una academia: «Trabajar sin que haya asociación –anotó en sus apuntes personales–: abriendo una academia. Deo omnis gloria! [36]. como no sea por buscar dirección. 5/ No beber más agua que la de las abluciones. . el trabajo del Opus Dei se fundaría en tres pilares: la obra de San Rafael –dedicada a la formación cristiana de la juventud–. Sacó a velógrafo un opúsculo. durante unos ejercicios espirituales en Segovia. 3/ No sentarme más que cuando sea indispensable. la obra de San Miguel –que formaría espiritual y humanamente a las personas que se fueran uniendo a la Obra con el compromiso del celibato–. no comer pan.sido de vosotros y de mí en sus mismas circunstancias?» [30]. Jamás jugué al fútbol con más elegancia y menos violencia» [31]. el 3 de octubre de 1932. 6/ Desde la comida o almuerzo del mediodía. y el 3 de noviembre de 1932 hizo estos propósitos. pertenecientes o no al Opus Dei [34] y que serían las más numerosas. mientras rezaba en la capilla que alberga los restos de Juan de la Cruz. 8/ No quejarme de nada nunca con nadie. 7/ No gastar ni cinco céntimos. Decidió –señalan Ánchel y Gómez Hortigüela– «centrar su actividad en estos primeros momentos con los universitarios. no criticar.

. Luis Gordon falleció prematuramente a causa de una dolencia pulmonar. la Santa Cruz que pesa sobre la Obra de Dios. Sin embargo. Buen modelo: obediente. Porque la oración es omnipotente» [37]. devotísimo de Santa María y de Teresita…. Mª [38]. –Ya tenemos dos santos: un sacerdote y un seglar… Por cierto que José María S. que le han llorado sentidamente a su muerte […]. ¡Otro! Nuestra Madre se lo ha llevado también en sábado. cuando solo le seguían un puñado de universitarios. acaecida pocos meses después de la de Somoano. Gordon era un profesional asentado. no perdió la confianza en Dios: «La oración –afirmaba– anticipará la hora de la Obra de Dios. para que no confiemos en nada terreno. sino solo y exclusivamente en su Providencia amorosísima. Aquella muerte. Sírvanos de consuelo esta seguridad. ni siquiera en las virtudes personales de nadie. Descansó en el Señor –anotó Escrivá en la necrológica de Gordon– al amanecer del 5 de Noviembre de 1932. en Málaga. hombre de Eucaristía y de oración. personas jóvenes y sin experiencia. supuso una nueva prueba para Escrivá. con treinta y cuatro años. dejó manifestada por escrito.5 de noviembre de 1932. padre de los obreros de su fábrica. Luis. y amemos la Cruz. mortificado y penitente…. –Nuestro Gran Rey Cristo Jesús ha querido llevarse a los dos mejor preparados. No llevaba siquiera un año en el Opus Dei. El Amor Misericordioso ha echado otro grano en el surco… y ¡cuánto esperamos de su fecundidad! J. humilde. Escrivá le atendió hasta el último momento. de hondas virtudes cristianas. en el que Escrivá había depositado muchas esperanzas en aquellos comienzos. caritativo hasta el despilfarro. salvo Zorzano que trabajaba a cientos de kilómetros. la impresión agradable que le produjo el carácter de nuestro (hermano). un artista y un dependiente: todos. Luis Gordon Dos días después de formular estos propósitos. discretísimo. el 5 de noviembre.

muy pocos. trescientos mil… (21 de enero de 1933) 21 de enero de 1933. «Era como si uno hubiese comprendido la Obra –me dijo Jiménez Vargas en otra ocasión– con un conocimiento humanamente inexplicable». cuando era tan solo un proyecto de futuro? Me contestó con su lenguaje característico. se incorporó al Opus Dei. directo y conciso: –Es que se veía. en palabras suyas «con una seguridad completa de todo lo que se haría. que pueden hacer pensar a los cristianos que el «triunfo de Dios» está ligado al «triunfo sociológico» o al «triunfo de los números». Eran muy pocos. Sin embargo. es decir. Y no añadió más [1]. Pero era patente. Era un profesional presagioso de carácter recio. trescientos. Escrivá transmitía a los primeros su fe inquebrantable en el futuro desarrollo de la Obra. –¿Cómo es posible –le pregunté– que decidiera formar parte del Opus Dei. XI Tres. con un gran corazón y una audacia natural fuera de lo común. «Se veía». eran pocos. que después de cinco años de trabajo. de la que les hablaba. que conservaba en sus años de madurez muchos rasgos de su juventud. Primera clase y comienzo de las catequesis Tuve ocasión de conversar en numerosas ocasiones con Juan Jiménez Vargas. Conoció a Escrivá en 1932 y el 4 de enero de 1933. que contaba con muy pocos miembros. de los escritos y actuaciones de Escrivá se concluye que para él lo importante era la persona concreta. pero Escrivá no le daba demasiada importancia a ese hecho. el encuentro con Dios de cada . como si ya estuviera hecho…» [2]. En esa línea se entiende su prevención a las estadísticas a la hora de describir estos empeños. cuando estudiaba Medicina.

muy contento. con unos enormes infartos ganglionares en el cuello» [8]. como Jacinto Valentín Gamazo. Dios haría. Ese Asilo era una fundación del Padre Méndez. expuse a Nuestro Señor en la Custodia y di la bendición a aquellos tres. Al día siguiente. ¡Qué descalabro! ¿verdad? ¡Pues no! Me puse muy optimista. bendecía a trescientos. que ahora se han convertido en barrios modernos de Madrid –me contaba Jiménez Vargas– es inimaginable. Se fijó una fecha para esa primera clase: el sábado 21 de enero del 33. que solían vivir en chabolas. desde 1929 hasta 1931. También iban a ver enfermos. Escrivá animó a Jiménez Vargas para que invitase a varios amigos suyos. Se interesaban por sus necesidades. que tenía un aspecto repugnante. por ejemplo. una sala del Asilo de Porta Coeli. con niños que correteaban entre la basura. Se observa esto. de todos los colores. golfillos y niños de la calle. Luis Heraso Goñi. fallecido en 1924. Habló con unos y con otros. Mateo Azúa. y les enseñaba un oficio con el que pudieran ganarse la vida. Sin esa fe. Somoano había trabajado en aquel Asilo como capellán. pidió oraciones… y al final acudieron tres: Juan y otros dos estudiantes de Medicina: José María Valentín Gamazo [3] y Vicente Hernández Bocos [4]. y en la siguiente visita les llevaban los medicamentos que necesitaban. blancos. Las familias vivían en chabolas. Me pareció que el Señor Jesús. que le habían prestado las monjas trinitarias. Me vinieron solo tres –recordaría años después–. A continuación explicaban el catecismo a los niños reunidos en pequeños grupos y al terminar las clases iban a conocer a sus familias. antes de conocer a Escrivá. Nuestro Dios. malolientes…» [6]. amarillos. «La pobreza de aquellas zonas marginales. trescientos mil. desharrapados. treinta millones. Lino Vea-Murguía les solía celebrar la Misa. inició una catequesis en los Pinos. tarde o temprano. Se ocuparon de aquella catequesis algunos estudiantes. de diversas zonas de Madrid. .uno. José Luis Sobrino y Aurelio Torres- Dulce. muchos de ellos moribundos. Era la pura miseria. de todas las combinaciones que el amor humano puede hacer [5]. lo más probable es que el desánimo hubiese podido más que su entusiasmo natural. Allí acogía a chicos sin hogar. Jiménez Vargas no olvidó nunca «a un enfermo de la calle del Espíritu Santo. negros. ropa o comida [7]. en la primera clase de formación cristiana que dio. rezó. su Opus Dei: estaba convencido. y me fui al oratorio de las monjas. tres mil millones…. Iban sucios. Lugar: a falta de otro.

que se ganaba la vida trabajando para los ferrocarriles. * * * Con el paso de los meses. un joven químico que preparaba su tesis doctoral en el Rockefeller Institute. «En 1933 –escribe Coverdale– hubo más de mil cien huelgas. con la participación de ochocientos cincuenta mil trabajadores y una pérdida de doce millones y medio millones de días de trabajo. Un día se presentó un chiquillo llorando. junto a la Red de San Luis. creía que la situación estaba madura para la revolución social» [11]. Filosofía. Arquitectura. algo que no era fácil. –¿Qué te pasa? –Es que mi padre está mu enfermo. La mayoría de los católicos. donde había un gran ascensor que bajaba hasta el metro. publicada el 3 de junio de aquel año. tendido en un camastro… [9]. y tras caminar un buen trecho entre malezas y lodazales. Telégrafos. llegábamos hasta las chabolas. Magisterio. Escrivá fue conociendo a estudiantes de Derecho. un escultor de treinta y dos años. Correos. o Jenaro Lázaro. situada en la calle de Martínez Campos [10]. Quedábamos los domingos por la mañana en la Gran Vía. pero eran despiertos y tenían deseos de aprender. mantuvieron una actitud serena y conciliadora hacia el nuevo régimen. en casa de su madre. al igual que el clero. Íbamos con él un grupo de cinco o seis estudiantes. Salíamos del metro. Fuimos a visitarle a la chabola: y allí. en el que se hacinaban unas pobres criaturas. las provocaciones . una vivienda pequeña y modesta. más tarde. * * * La situación sociopolítica española era cada vez más preocupante. temblando por la fiebre. Ingeniería. como José María González Barredo. Al principio continuó dando clases de formación cristiana en el Porta Coeli. encontramos a su padre. especialmente porque el sindicato anarquista. Yo acompañé al Padre algunas veces a la catequesis –me contaba José Ramón Herrero Fontana–. Farmacia. bajo un amasijo de latas viejas y cartones sucios. El Padre quería que conociéramos a las familias y que tratáramos a los padres. Los chicos estaban sucios y desharrapados. Aduanas… Algunos de ellos se unieron a sus afanes. Muchas de estas huelgas eran violentas. Señalaba el Papa: «no obstante las opiniones personales. que alabó el Papa Pío XI en su encíclica Dilectissima nobis. la CNT.

como Rodríguez o Vea Murguía. porque «visto desde fuera – recuerda Coverdale–. que no alentó ni justificó en ningún momento la insurrección contra el gobierno legalmente constituido. Era urgente ponerla en marcha cuanto antes para que el Opus Dei fuera caminando «al paso de Dios». sin dar lugar a desórdenes. destrúyela. y pierdes el tiempo…. «¡Qué solo me encuentro. vino a mi consideración este pensamiento amarguísimo: “¿y si todo es mentira. ilusión tuya. durante un instante «y sin llegar a concretarse razón alguna –no las hay–. María Ignacia Durante aquellos meses Escrivá había ido madurando los rasgos que debía tener la futura academia: debía ser un espacio en el que los estudiantes que lo desearan pudieran recibir formación cristiana. y mucho menos a guerras civiles». a veces! –anotó Escrivá el 12 de agosto de aquel año–. la urgencia de ponerla en marcha. Sin embargo aquel día de junio. Algunos de los sacerdotes que le rodeaban. Les parecía una aventura precipitada desde el punto de vista humano y demasiado arriesgada desde el económico. Hasta entonces había gozado de plena seguridad interior: «Ni una sola vez se me ocurre pensar –había escrito– que ando engañado. y menos.y vejámenes de los enemigos de la Iglesia. Todo lo contrario» [12]. pero ¡cómo se padece! Tomó una decisión de entrega total: Si no es tuya. en otoño de 1933 el Opus Dei parecía no haber encontrado su lugar» [15]. 13 de septiembre de 1933. que Dios no quiere su obra. Habían pasado cinco años desde el 2 de octubre de 1928 y apenas había «frutos visibles». han estado lejos de actos de violencia y represalia. si es. además de las clases de repaso de las diversas asignaturas que estudiaban en sus escuelas y facultades. Esa decisión suponía dar un paso importante. Inmediatamente –anotó– se sintió confirmado en la verdad de su Voluntad sobre su Obra [14]. Pocas semanas después de la aparición de esta encíclica. no acababan de entender la necesidad de esa academia. Ese fue el tono habitual del magisterio pontificio durante aquellos años. y lo que es peor. Fue cosa de segundos –explicaba–. manteniéndose en la tranquila sujeción al poder constituido. lo haces perder a tantos?”» [13]. confírmame. Es . el 22 de junio de 1933 Escrivá tuvo una experiencia agridulce mientras rezaba en la iglesia del convento de los redentoristas.

pero sí en su corazón– fue tan breve como intensa. fue el instrumento del Señor para que María viniera a la Obra –vocación de expiación– a ofrecerse víctima voluntaria por la santificación de los demás… Aun antes de conocer la Obra de Dios ya aplicaba María por nosotros los terribles sufrimientos de sus enfermedades. A Jiménez Vargas le impresionó vivamente –y así me lo contó en Pamplona en 1993– la conversación que había mantenido Escrivá sesenta años antes. –Hacía tiempo que. más que de entusiasmo. de nuestra Casa del Cielo. ¡Qué paz la suya! –¡Cómo hablaba. cargando más la Cruz…. de ir pronto con su Padre-Dios… y cómo recibía los encargos que le dábamos para la Patria…. tanto que hubo de decir la enferma a aquel sacerdote santo –nuestro hermano D. advertían esa discordancia en los entusiasmos de unos y otros. pienso que su intención tiene que valer mucho. con María Ignacia García Escobar. Meses después. a pesar de todo y de todos» [16]. José María. pase lo que pase. porque desde que usted me indicó que pidiera y ofreciera. se trataba. aunque. El Padre le iba encargando cuestiones por las que debía interceder cuando estuviera en el otro lado. Su entrega en el Opus Dei –una realidad de la Iglesia que nunca llegó a ver desarrollada con sus ojos. el 13 de septiembre de 1933. Le acompañé a llevarle la Comunión a María Ignacia. cuando don Josemaría estaba realizando las primeras gestiones para poner en marcha la Academia. . En las vísperas de la Exaltación de la Santa Cruz –escribió Josemaría Escrivá en la nota necrológica– 13 de Septiembre. que estaba muy grave. falleció María Ignacia [18]. Los jóvenes que le seguían. como Jiménez Vargas. en el caso de Escrivá. La estuvo preparando para la muerte que se preveía ya próxima. a ruegos suyos. y atendida la gravedad de su mal. cuando esta mujer se encontraba en la fase final de su enfermedad en el Hospital del Rey. Jesús se está portando muy espléndido conmigo». José María Somoano–: «D. Hablaban de ella con sencillez y naturalidad. que María recibía con alegría [17]. se durmió en el Señor esta primera hermana nuestra. de fe y confianza en Dios. con qué naturalidad.necesario abrir la Academia. –Y recibía Jesús esos dolores en olor de suavidad…. el 15 de abril de 1933. le administramos el Santo Viático. las peticiones por la Obra!– Un sacerdote hermano nuestro. apretando a la víctima.

pero hay ratos en que me parece que me va a explotar la cabeza. en la convulsa situación que atravesaba el país. y tanta pena me da ver que no comienzan a cristalizarse todavía en algo tangible» [20]. tantas cosas de gloria de Dios –su Obra– bullen en mí. La oración y el sufrimiento han sido las ruedas del carro de triunfo de esta hermana nuestra. Sería una institución secular –no eclesiástica–. inscrita en el registro civil. –No la hemos perdido: la hemos ganado. Desde el punto vista humano. encontraron un piso en la planta baja del nº 33 de la calle Luchana. un aula y una sala de visitas. J. de modo que no provocara ningún tipo de alarma –como señala González Gullón– que un grupo de universitarios se reuniera en un local. * * * Contra viento y marea. aquel empeño parecía condenado al fracaso. sin el apoyo de la mayoría de los sacerdotes que le rodeaban. Anotaba pocos días después: «6 de octubre de 1933: No pierdo la paz. –Al conocer su muerte. por mi falta de correspondencia y porque no veo moverse a la Obra» [21]. cinco años desde que vi la Obra –escribía–. El 2 de octubre de 1933 se cumplían cinco años desde que vio el Opus Dei y las personas que le seguían se podían contar con los dedos de las manos! Escribió semanas después: «18 de octubre de 1933: Me duele la cabeza. Sufro. una sala de estudio. después de una larga búsqueda y tras superar numerosas dificultades –«¡Cuántos escalones y cuántas impaciencias» [22]. Mª [19]. de cocina y baño. queremos que la pena natural se trueque pronto en la sobrenatural alegría de saber ciertamente que ya tenemos más poder en el cielo–. 2 de octubre de 1933. Escrivá se dispuso a poner en marcha la academia. Balance de cinco años El 2 de octubre se cumplía el quinto aniversario del Opus Dei. A finales de noviembre. ¡Dios mío. «Mañana. La sede contaba con seis habitaciones en las que se dispusieron tres despachos. anotó Escrivá en su cuaderno–. cerca del nuevo campus de la Universidad. Disponía. además. cuánta cuenta me pedirás! ¡Qué falta de correspondencia a la gracia!». El 8 de diciembre Escrivá bendijo con alegría .

El alquiler se fue pagando con dificultad. Se alquiló a nombre de Isidoro Zorzano. en los que se estableció el primer centro del Opus Dei. Dios mío. Para Escrivá aquel acrónimo tenía una segunda lectura: Dios y audacia. con la puesta en marcha de la Academia. la mujer que pueda ponerse al frente de ellas al principio. dejándose formar!» [28]. algunos pasos más en el trato apostólico con los varones. . que seguía ejerciendo su profesión en Málaga y era el único de los que le seguían que cobraba un sueldo fijo [23]. para recordar la necesidad de asociarse a la Cruz redentora de Cristo en el trabajo diario. pintada de negro. Eso hacía sufrir a Escrivá. y le pidió que fuese el director de la Academia. fundamentalmente con el dinero que aportaban Escrivá. al que había conocido a mediados de mayo de aquel año. Esa cruz –explicaba– «está esperando el Crucifijo que le falta: y ese Crucifijo has de ser tú» [26]. Zorzano y González Barredo. La academia se llamó DYA. Seguía pidiéndole al Señor que concediera la vocación a la Obra a algunos de aquellos estudiantes. En otoño de 1933 contaba con una persona más: Ricardo Fernández Vallespín.aquellos locales. como señala Montero Casado de Amézua. En las Navidades de 1933 se fueron dando. «entre las mujeres no había ninguna que hubiera captado a fondo el mensaje de la Obra como para poder apoyarse en ella» [27]. a pesar de haberse incorporado al Opus Dei pocas semanas antes [24]. Contaba con algunos amigos y conocidos –Pedro Rocamora. porque estaba dirigida a estudiantes de Derecho y Arquitectura. entre otros [25]– como posibles profesores y ponentes de las materias que se impartirían en la Academia. que rezaba con especial sentido de urgencia: «¡A ver cuándo me envías. González Escudero y Fernando Oriol. un estudiante de arquitectura. El horizonte se iba abriendo lentamente. Puso en el despacho del capellán una Cruz de madera. sin Crucificado. Sin embargo. ya que solo de esa forma se podría llevar el mensaje del Opus Dei a todo el mundo.

me contaba que Escrivá les decía que: «En aquellos momentos de apuros económicos. anotaba don Josemaría. además de las dificultades económicas de los comienzos. aunque se deba lo que se gaste» [4]. bautizaría el nuevo centro en su honor. Pocos días más tarde recibió un donativo de seis mil pesetas. Y añadía que cuando se trata de dar gloria a Dios hay que gastar lo que se deba. En las anotaciones que hizo el joven director Fernández Vallespín durante aquellos meses. se ponen de manifiesto. Además de la Academia. que reservó para el nuevo centro» [2]. María Francisca Messía. que estudiaba ingeniería y participó en aquellos preparativos. Manuel Pérez Sánchez. Efectivamente (no contaré el proceso). «ya me aconsejaba –lleno de apuro– un Hermano mío sacerdote que la cerrara. »Puso DYA bajo el patrocinio de San José y le prometió que si resolvía sus problemas financieros. XII Una aventura. La residencia DYA (1934-1936) 1934. no la cerré y ha sido un éxito inesperado. junto con la vibración cristiana que Escrivá sembraba a su alrededor [6]. entre otras personas. una Residencia universitaria En cuanto la Academia empezó a funcionar. una antigua mesa que sirvió para la sala de estudio de la academia. Entre sus benefactores se contaban. teníamos que hacer humanamente lo que pudiésemos con confianza plena en la Divina Providencia: la Obra era un querer de Dios y no nos faltaría su ayuda. entre otros donativos. rotundo» [1]. una mexicana casada con José Ruiz [3] y Concepción Ruiz de la Guardia. que le hizo llegar. María Ballesteros. porque era un fracaso. el clima de estudio y de afanes intelectuales que caracterizó aquella academia. desde el 18 de marzo al 25 de junio de 1934 [5]. . Ese buen resultado hizo que el 5 de enero de 1934 pidiese «a los pocos miembros de la Obra que vivían en Madrid que buscaran un lugar lo suficiente grande como para ampliar la academia y añadir una residencia de estudiantes con capilla. «Visitas.

Universidades. En vista de la situación.) y en consecuencia. los frutos tardaban en llegar. Ramona Sánchez-Elvira recordaba que don Josemaría les hablaba de la Obra como un camino de santidad en medio del mundo. «Veo que no corremos –escribía en mayo de 1934–. Recuerda una de esas mujeres. el sábado 28 de abril reunió a las seis que quedaban [8] en el locutorio de Santa Isabel. No habían asimilado algunos rasgos decisivos del carisma específico del Opus Dei (la secularidad [13]. Jesús. A falta de otra sede. pudimos haberle entendido más. Fue una medida necesaria. ya que estos sacerdotes –buenos. de todos los ambientes sociales… Nos explicó que se trabajaría en toda clase de actividades: talleres de moda. Y . no puedo abarcar más» [11]. durante las horas en las que no estaban los residentes. en la Residencia DYA. casadas. Pero contigo. No fuimos profundas y estábamos poco preparadas. mayores. pero no sin inconvenientes. viudas. Felisa Alcolea: Yo he visto llorar a don Josemaría y estoy segura de que de algunas de esas lágrimas tuvimos la culpa nosotras. Tan no corremos. y durante el año siguiente. saldremos adelante» [7]. la búsqueda de la santidad en medio del mundo en el ejercicio del trabajo profesional. que puede decirse que no hay Obra» [10]. piadosos. y no supimos hacerlo. que al mencionarla solía decir Obra de Dios [9]. El Padre pasó épocas de mucho sufrimiento. cuando contó con un oratorio. como indica María Isabel Montero. ejemplares y unidos afectivamente a Escrivá– «tenían arraigados algunos modos que no eran propios del espíritu de la Obra y esto influía en lo que iban transmitiendo» [12]. Al menos. ministerios. en el que muchas mujeres podrían identificarse con Cristo: solteras. cerrazón del horizonte humano… –consignó Escrivá en sus apuntes–. * * * Continuaba atendiendo a las mujeres que se iban acercando a la Obra. pidió a Norberto Rodríguez y Lino Vea-Murguía que atendiesen a las mujeres. etc. A pesar de la intensa dedicación sacerdotal de Escrivá. jóvenes. ni secundar los afanes de Escrivá [14].negativas. No era por falta de generosidad por su parte: sencillamente no podía estar en todos los frentes: «no llego –anotó–. no supieron transmitir esos conceptos a aquellas mujeres. porque no supimos acompañarle en su sufrimiento. a pesar de mi miseria. de muchísimo sufrimiento. Los sábados posteriores siguieron reuniéndose en la Casa de la Estudiante. Institutos… Que unas podrían permanecer en casas de sus familias y que otras vivirían vida de familia en casas de la Obra.

donde celebró la Santa Misa y pensó por vez primera en consagrar el Opus Dei a la Virgen. Dolores y sus hijos se establecieron en un piso del que disponía el Patronato de Santa Isabel para los capellanes. en la sede de la Residencia. y con el nuevo régimen. Hay hermosos proyectos de realización inmediata. con tanta generosidad que. Misa y en tu oración [16]. Las dificultades que tuvieron que superar –señala González Gullón [18]– fueron enormes: aquello suponía un desembolso. los darían lo mismo [19]. que le correspondía por el hecho de ser capellán. económico que estaba muy por encima de sus posibilidades. No fue sencillo conseguirlo. La sede de la academia DYA se quedó pronto pequeña y en verano de 1934 comenzó la búsqueda de un nuevo local. al Cerro de los Ángeles. –¡gloria a Dios!–. don Josemaría viajó hasta Fonz. junto con Juan Jiménez Vargas y Ricardo Fernández Vallespín. a nuestros amigos del Cielo! Jesús hizo que cayera muy bien […]. acabaron concediéndole aquel domicilio. El propietario del inmueble. Aquí nos tienes llenos de preocupaciones –le contaba por carta a Eliodoro Gil el 6 de septiembre– hemos alquilado una nueva casa en Ferraz 50. de la Obra. Pensó que había llegado el momento para explicarles el Opus Dei y el día 20 contaba a los de Madrid: Al cuarto de hora de llegar a este pueblo (escribo en Fonz. ¡Cuánto había importunado para este instante. el Patronato había pasado a depender del Ministerio de Trabajo. Javier Bordiú. A su vuelta a Madrid. les alquiló tres pisos: uno se convertiría en el local de la Academia. Enseguida. vieron como cosa natural que se empleara en la Obra el dinero suyo. pero. había días en que se le veía sufrir [15]. hablé a mi madre y a mis hermanos. a grandes rasgos. A pesar de todo. Encomienda mucho este asunto en la Sta. los tres. Precisamente durante esos días encontró una sede apropiada en el nº 50 de la calle Ferraz [17]. donde se encontraban su madre y sus hermanos. aunque echaré estas cuartillas. Y esto. tras el fallecimiento de un tío paterno. El 30 de agosto fue a rezar. y el 16 de septiembre de 1934. nos encontramos con falta de quince mil pesetas que no sabemos de dónde sacar. y los otros dos. a consecuencia de los cambios políticos. porque. Escrivá no gozaba de reconocimiento oficial. aunque era muy alegre y estaba siempre contento. después de reunir nuestro dinero. aunque llevaba desocupado desde 1931. . mañana en Barbastro). En esas fechas los Escrivá recibieron una pequeña herencia. al correo. si tuvieran millones. muy viables.

colgaron cuadros. jugó un papel importante Jiménez Vargas. Además. de ayudar en todo lo posible para reducir gastos: pintaron paredes. «Los sacerdotes –anotaba Escrivá– no colaboran… y los chicos se dan perfecta cuenta. Eran frecuentes las algaradas y las manifestaciones universitarias. Su nueva vivienda era más espaciosa que las anteriores. En la tarde del 15 de septiembre quedó definitivamente instalada la nueva Academia» [24]. el resto. Pero habrá solución. A algunos de sus amigos sacerdotes (aunque ninguno de ellos se dedicaba exclusivamente a la Obra) aquel empeño les parecía una manifestación de la tozudez de Escrivá. Les parecía –dijo uno de ellos– que aquello era como tirarse desde un avión sin paracaídas. trabajando en la instalación del oratorio junto con algunos jóvenes: «¿Puedes ayudarnos?» –le pidió. Los estudiantes que seguían a Escrivá se encargaron. por lo general. Le secundaban en aquel empeño los laicos que perseveraban a su lado: Isidoro. Para poner en marcha la Academia-Residencia debían hacer un depósito previo. Tras rezar. Muchos años después. «En las gestiones del traslado a los nuevos pisos –escriben Ponz y Díaz–. El joven fundador se encontraba en plena faena. pero que consideraban poco realista. le escuché el relato de su primer encuentro con Escrivá. diciendo: «Dios me salvará». Ricardo. pero el barrio de la Cebada era mucho más problemático: estaba cerca de la Estación de Ferrocarril y de una zona obrera conflictiva. hicieron arreglos materiales… En aquel tiempo –otoño de 1943– visitó DYA un joven estudiante de ingeniería de Minas. No es posible volver atrás. Juan… [23]. así como en la búsqueda de profesores para dar las clases. de veinticinco mil pesetas que no tenían [20]. Le comentaba a Eliodoro Gil. José María Hernández Garnica. la casa quedaba bastante lejos de la Academia DYA –situada en el otro extremo de la ciudad– por lo que Escrivá tenía que hacer una buena caminata cada día para atender a los estudiantes. antes de alquilar. se consiguió esa cantidad. . por carta: «Andamos llenos de preocupación con el dichoso dinero […]. una tozudez que nacía de su afán por acercar a los demás a Dios. no le secundaron. junto con sus amigos. Oración. sin duda para aumentar el peso de la cruz» [22]. a finales de los sesenta. desde luego. No puedo mentir: humanamente no veo solución. y se encontraba a escasa distancia de la Facultad de Medicina que se había ido radicalizando políticamente durante los últimos años. oración y oración» [21]. Solo Cirac hizo una petición económica para la Residencia. hacer rezar a muchas personas por esa intención y pedir donativos a otras muchas. No es que no quieran la Obra y a mí –me quieren– pero el Señor permite muchas cosas.

aunque iba informando a la Jerarquía de todos los pasos que iba dando. abriendo una nueva fase en la historia del anticlericalismo español. Era una forma de actuar prudente y la que parece más lógica para una realidad incipiente. remarcando un rasgo esencial– no la ha imaginado un hombre. Después de tantos esfuerzos. tarde o temprano. para resolver la situación lamentable de la Iglesia en España desde 1931 […] no somos una organización circunstancial […] ni venimos a llenar una necesidad particular de un país o de un tiempo determinados. Aquel mes de octubre tuvo lugar una revolución que paralizó Madrid. ya . la situación de la Residencia se volvía cada vez más insostenible. por Fernández Vallespín. que se acababa de graduar en Arquitectura– tenía capacidad para veinte residentes. acciones violentas e incluso algunos asesinatos por las calles» [25]. se quitó la chaqueta y pocos segundos tras su llegada se encontraba con un martillo y unos clavos en la mano. acondicionando una parte del oratorio. «El vínculo que os une –insistía– es de naturaleza exclusivamente espiritual […] Lo que descarta toda idea o intención política o partidista» [27]. pero las previsiones fallaron a causa de la situación política del país. * * * La Residencia –dirigida. En diciembre llegaron al punto límite. amenazas. retrasó el comienzo de las clases en la Universidad y tuvo amplia repercusión en Asturias. Se habían hecho estudios previos sobre la estabilidad económica del proyecto. y se destruyeron cincuenta y ocho iglesias. La revolución tuvo un sesgo fuertemente anticlerical: murieron asesinados treinta y cuatro sacerdotes y religiosos. Esos disturbios hicieron que los estudiantes no acudieran a la universidad en los primeros meses de curso. Conforme pasaban las semanas. solo contaban con un residente. «El ambiente político –escriben Ponz y Díaz– se hizo tenso y agresivo. Ese fue el comienzo –que recordaría siempre– de su relación con don Josemaría y el Opus Dei. católica» [26]. con frecuentes manifestaciones callejeras. «La Obra de Dios –explicaba en 1934 a los que le seguían. * * * No contaba con ningún tipo de aprobación diocesana. porque quiere Jesús su Obra desde el primer momento con entraña universal. Escrivá no se desalentó: aquel paso era necesario para el desarrollo del Opus Dei y no dependía de unas circunstancias externas concretas. que se acabarían resolviendo. y que a finales del primer trimestre la Residencia siguiera vacía. Hernández asintió con la cabeza. al igual que la Academia.

constituía –como señalaba Braulia García Escobar. o les llevásemos pasteles. hay un ser nonato. jamón. en enero de 1935. Este es el consejo del P.que Escrivá consideraba. aunque no llegaron a hacerlas daño» [30]. que quisiera inscribir en el registro civil y en el parroquial a su hijo nonato?… ¿qué. etc. * * * Tras su nombramiento como Rector del Patronato de Santa Isabel [29] siguió impulsando el trabajo apostólico en las zonas más necesitadas de Madrid y animando a las jóvenes que se confesaban con él a dar catequesis a los niños pobres de la periferia. aunque varios de sus amigos sacerdotes le aconsejaban que abandonara el proyecto. por lo menos. hermana de María Ignacia–. que salga a la luz. vinieron los primeros residentes. para salir de los números rojos. como un niño en el seno de su madre… Calma: ya llegará la hora de inscribirlo. si intentara matricularlo como alumno en una Universidad? «Señora –le dirían–. como jurista. No lo hizo. En la actualidad estas propuestas pueden parecer normales. Les pedía que ayudaran en lo que pudieran a sus familias. ¿Qué se diría de una mujer grávida. En ocasiones las acompañaba Carmen Escrivá. pero en medio de aquel clima. Mientras. . espere Vd. un acto de audacia por su parte y por los que le seguían. y –añado– del sentido común [28]. si quisiera.». que crezca y se desarrolle…». de pedir las aprobaciones convenientes. Pedro Poveda. Sánchez y de D. Ahora. con la relativa normalización de la vida pública. bien: en el seno de la Iglesia Católica. daré cuenta siempre a la autoridad eclesiástica de todos nuestros trabajos externos –así lo he hecho hasta aquí–. Recuerda Ramona que una vez «a Carmen y a Hermógenes las apedrearon. pero se necesitaban veinte. cada vez más agitado y violento. Pues. Escrivá les sugería –recuerda Ramona Sánchez-Elvira– que si «tenían recetas les comprásemos las medicinas que necesitaban. Escrivá mantuvo la calma. De ninguna manera. que primero debía venir la vida y después la norma. Los primeros residentes Por fin. Enero de 1935. sin apresurar papeleos que vendrán a su hora. pero no tuvo más remedio que redimensionar sus fuerzas. pero con vida y actividades propias. dos palabras: ¿somos clandestinos? –se preguntaba en sus notas–. En enero ya eran ocho.

a la que no daba demasiada importancia: eran fruto de una mentalidad propensa al «dietrismo». otros le recriminaban que hubiese aceptado el permiso para ser Rector de Santa Isabel de manos de un gobierno de izquierdas. un prejuicio que supone que cualquier iniciativa buena. Tenían tan pocos recursos que iban comprando la ropa de cama y los muebles de cada habitación a crédito en unos grandes almacenes. por principio (es decir. A unos. En el 21 de febrero se reunió con Fernández Vallespín. etc. porque mi paz es. de las necesidades más materiales: fregaba suelos. en el que muchos consideraban a los laicos como meros figurantes o comparsas en un drama en que los únicos protagonistas debían ser los sacerdotes y las monjas…» [33]. Para que la Residencia fuese adelante. ni. porque en aquella época las sectas por antonomasia eran las sectas protestantes (así se denominaba. una descalificación con sabor a herejía. Esa actitud –entre intelectual y visceral– está dispuesta a encontrar indicios de «conspiraciones judeomasónicas» por todas partes. en general. cuando era necesario. a los luteranos. junto con algunos de los que le seguían. como sobre roca» [31]. duermo bien. de forma genérica e indiscriminada. honda y fuerte» [34]. su actitud renovadora. De vez en cuando llegaba a sus oídos alguna maledicencia aislada. en algunos ambientes clericales madrileños tampoco comprendían su empeño por poner en marcha la residencia. Sáinz de los Terreros y Jiménez Vargas para indicarles que había que cancelar el alquiler del piso de la Academia: sus actividades continuarían en los locales de la Residencia.). Salió a relucir un tópico de la denigración española: la palabra secta [32]. * * * No eran solo algunos de sus amigos sacerdotes (como don Lino o don Norberto) los que no le entendían. lavaba los platos. Su mensaje –afirma Allen– suponía «un giro copernicano para el catolicismo» de aquel periodo de la historia de la Iglesia. eso de «santificar el trabajo» les parecía algo «demasiado moderno». se ocupaba. «No es tozudez –anotaba Escrivá– es luz de Dios.acomodándose a la situación. «¡Cuántas preocupaciones –anotaba Escrivá en sus cuadernos de apuntes– y cuántas noches a medio dormir! Aunque. gracias a Dios. hacía las camas. que me hace sentirme firme. a los calvinistas. mientras buscaban nuevas soluciones. barría. en general. A comienzos de marzo de 1935 el hijo del . etc. por el simple hecho de parecer buena) debe esconder necesariamente detrás una intención oculta y perversa. a medida que llegaba un nuevo residente y pagaba su matricula de ingreso.

Había comprobado que sus amigos sacerdotes no acababan de entender el espíritu del Opus Dei. sino un hombre de fe que se esforzaba por poner los medios humanos a su alcance y al mismo tiempo. «Hay que poner los medios humanos y a la vez los sobrenaturales. cuando no llegamos. tanto en profundidad como en amplitud» [39]. constituyó para él una «corona de espinas» [41]. como la patena y las vinajeras. * * * Se vio obligado a tomar una decisión particularmente costosa: después de tres años de reuniones semanales dejó de dar las conferencias sacerdotales. por el afecto que les tenía –y que era recíproco–. La actuación de alguno de ellos. a pesar de su buena voluntad. Aquel mismo día le entregaron en la portería de la casa un paquete con los objetos necesarios. pedimos a Dios para que lleguemos». pero Escrivá prefirió no hacerlo de ese modo. y también porque veía «las virtudes de . La labor con mujeres. * * * En el mes de marzo el oratorio de la Residencia estaba casi acabado.propietario del edificio de la Academia le comentó que alguien había dicho a su padre: –¿Cómo tienen alquilados sus pisos a DYA. fue lo único que dijo el portero [36]. en latín: «Id a José» [37]. Nunca supo quien hizo el donativo. sin embargo. no eran capaces de transmitirlo a las personas que atendían [40]. El día 18 Escrivá hizo una lista de lo que necesitaba y se encomendó a San José. con la inscripción. avanzaba con lentitud. y en consecuencia. que nos sostengamos con el trabajo y. confiaba en Dios: «primero pido que trabajemos. pero no tenían dinero para más. cuya fiesta se celebraba al día siguiente. don Josemaría puso una medalla de San José en la llave del sagrario. Faltaban algunos objetos litúrgicos. con ironía–. «Desde que tenemos a Jesús en el sagrario de esta Casa se ha producido un gran cambio: vino Él y se multiplicó nuestro trabajo. «Era un hombre con barba». No era un providencialista en el sentido negativo del término. ¡No sabía yo que los masones rezan todos los días el rosario tan devotamente! [35]. que es cosa de masones? –¡Hombre! –exclamó el propietario. Agradecido. Durante esos meses se dieron nuevos pasos en el trabajo apostólico con los estudiantes. Algunos sacerdotes buenos y experimentados le aconsejaron que cortase con ellos sin más. que van siempre juntos» [38].

Julio-diciembre de 1935. el día 7. que se estaba quedando solo y aislado a causa de su enfermedad. Asistió al retiro y quedó conmovido: «Yo no había oído nunca hablar de Dios con tanta fuerza.todos y la buena fe innegable» [42]. estuvo conversando con Álvaro del Portillo. Fui aunque no le había visto más que cuatro o cinco minutos. a finales de curso. con motivo del fin de curso y comienzo de las vacaciones. por un simple motivo de educación. Invitaba a comer todos los miércoles a DYA a Norberto Rodríguez. pero al margen de las actividades propias de la Obra. Le animaba para que hablase. Optó «por el término medio de conllevarles. Y fueron llegando nuevos residentes: en el mes de abril. que no vivía en Madrid. la madre Muratori. «Era. Una religiosa. hasta que el 6 de julio. tratándole con especial cariño [44]. aprovechándolos siempre que sea necesario su ministerio sacerdotal» [43]. Después me dijo: mañana tenemos un día de retiro espiritual –era sábado–. procurando que se explayase. Aquel mismo . A comienzos de julio. Cirac le seguía presentando amigos suyos y Lino pasaba con frecuencia con la Residencia para charlar con él. Del Portillo y otros Poco a poco fue contando con nuevos brazos para sacar adelante el Opus Dei. cosa de Dios». Blas Romero daba clase de canto a los alumnos de DYA y Vicente Blanco. únicamente Eliodoro Gil [45]. en vez de distanciarles. un estudiante de ingeniería de veintiún años. «Se me ocurrió: voy a despedirme de aquel sacerdote que era tan simpático. ya eran catorce. Del Portillo quiso despedirse de él. de Apologética. al que había conocido brevemente varios meses antes. Habló con ellos con afecto y delicadeza y convinieron en que dejaran de colaborar «en primera línea». El 31 de marzo pudo celebrar por fin la Misa en la Residencia. permanecíó vinculado a sus afanes hasta el fin de su vida. con tanta fe» [47]. que enrarecía y agriaba su carácter. hizo que se reforzaran los vínculos de amistad entre ellos. De todos ellos. ¿porqué no te quedas a hacerlo antes de ir de veraneo?» [46]. No se habían vuelto a ver. comentaba Del Portillo años después. les prestó un sagrario de madera. Compraron un modesto altar de madera y un cuadro del Señor con los discípulos de Emaús. Me recibió y charlamos con calma de muchas cosas. con tanto amor a Dios. Esa decisión. evidentemente.

el ambiente de estudio que reinaba en la Residencia y la ayuda y consejo que nos proporcionaban los que estaban en cursos superiores» [51]. movidos por don Josemaría.día. Muchos de aquellos universitarios. el modo extraordinario de vivir la fraternidad entre todos. como señala Casas [49]. Agustín Thomas me comentaba en su casa madrileña que acudió a la Academia DYA durante sus primeros años de universidad. En el mes de octubre. que acudiera por allí. Casciaro ha evocado con detalle este periodo de su vida en sus memorias [53]. Pedro Casciaro. varios obispos– visitaron aquella nueva iniciativa. Le impresionó la vibración apostólica de Escrivá. Ese año. Emiliano tenía quince años [50] y se preparaba para ingresar en Arquitectura. Emiliano Amann. Semanas después. guardaron las cartas que les escribió su hijo a lo largo de aquel curso 1935-1936. el propio Amann consideraba que en sus cartas «se reflejaba la verdadera vida de familia que había en aquella residencia de Ferraz 50. «Los universitarios que iban por DYA –señala González Gullón– tenían ideas políticas diversas. El contraste entre la agitada situación política del momento y la calma de la Residencia les llamaba la atención». se incorporó al Opus Dei. que encontraron en el nº 48 de la misma calle de Ferraz. muchos de sus amigos eclesiásticos –entre ellos. en las reuniones colectivas de los residentes no se hablaba nunca de política [52]. En aquel tiempo de juventud –como me confirmó el propio Casciaro– su . por sugerencia de Blas Romero. Al releerlas al cabo de varias décadas. superando las diferencias regionales y políticas propias de aquellos años en España. a comienzos del curso académico 1935-1936. Por indicación expresa de Escrivá. 7 de julio. Más de ciento cincuenta chicos –de diversas carreras. Los padres de uno de aquellos residentes. y le propuso a un amigo de la infancia. sin que hubiese entre ellos personas que defendieran a partidos contrarios a la Iglesia. el día 28 de julio. se les unió José María Hernández Garnica. hacían obras de misericordia y atendían a personas necesitadas. otro estudiante de ingeniería. las veinte plazas de la Residencia se ocuparon sin problemas y pensaron en volver a alquilar otro piso para la Academia. junto con las clases de formación cristiana que daba. de la que iba informando con detalle al Vicario de la diócesis. lugares de origen y modos de pensar– participaron a lo largo de aquel año académico en cursos de formación profesional o cristiana [48]. Durante ese curso se consolidó la Academia-Residencia y Escrivá contó por primera vez con un instrumento apostólico donde podía formar en la fe a aquellos estudiantes que lo desearan con el carisma específico del Opus Dei.

La división de los españoles era patente y en Madrid se presentía el estallido de una revolución social. El país –señala Coverdale– sentía los efectos de la depresión económica mundial. Gracias al sistema de alianzas y a las peculiaridades de la ley electoral. mientras que los partidos de derechas. de su apariencia externa y de su programa. como señala Cervera. con una prevalencia de estas últimas [59].formación cristiana era deficiente y don Josemaría fue proporcionándosela con paciencia. decidió formar parte de ella tres días mas tarde». se presentaron de forma disgregada. Francisco Botella [55]. ninguna influencia [60]. Los partidos de derecha. Un amigo suyo. Eso hizo que los partidos obreros de izquierda y los partidos de centro izquierda se unieran para formar el Frente Popular [58]. Malos presagios La situación se volvió tan inestable que a comienzos de 1936 el presidente de la República disolvió el parlamento y convocó unas elecciones generales. Tiempo después. donde sus jóvenes camisas azules se enfrentaban a grupos de izquierdas en choques cada vez más violentos. el 30%. . aunque la diferencia de sufragios entre los bloques de izquierda y derecha. a diferencia de lo que había sucedido en 1933. A lo largo de aquel curso 1934-1935 acudieron a las clases de Escrivá más de medio centenar de chicos [56]. Pero el sistema electoral transformó esa diferencia de votos en abismal. A finales de 1935 el gobierno de centro derecha no era capaz de hacer frente a la situación [57]. el 20 de noviembre [54] se incorporó a la Obra. mientras que la situación política y social se deterioraba progresivamente. en realidad. los partidos extremistas crecían en tamaño y radicalismo. El centro quedó muy fragmentado con tan solo el 14% de los diputados y. y los partidos de izquierda estaban cada vez más decididos a provocar un cambio radical en España. el Frente Popular obtuvo el 56% de los parlamentarios. A la derecha. La Falange tomó del fascismo italiano parte de su vocabulario. que unos temían y otros deseaban con todas sus fuerzas. fue mínima (unos doscientos mil votos). que se celebraron el 16 de febrero. Enero-julio de 1936. Cada vez estaba más presente en las calles. Los resultados de las elecciones reflejaron una polarización extremada entre las derechas y las izquierdas.

Entre el 3 de febrero de 1936 y el comienzo de la Guerra Civil hubo unos doscientos setenta asesinatos y casi mil trescientos heridos. Para el historiador norteamericano. como la de Rusia o. que mamá salga unos días de aquella casa de Santa Isabel que le conviene poco a la salud. Pocas semanas después. «la derecha estaba convencida de que la revolución comunista era inminente. llegó la policía y los dispersó. para evitar los posibles jaleos. con ocasión de las elecciones. particularmente a las iglesias. aunque pequeño todavía. multiplicó por cinco el número de afiliados en solo unos meses. y ciento veinte murieron en pueblos y zonas rurales [62]. En el sur. más cerca todavía. Su periódico oficial hizo un llamamiento a la revolución proletaria para llevar a España a la misma situación que la Unión Soviética [61]. Cuando se acercaban las elecciones de febrero de 1936. como la de Asturias de octubre de 1934». situado en una zona en la que se producían frecuentes revueltas callejeras. Grupos armados de derechas patrullaban por las calles de Madrid y otras ciudades. mientras iban a buscar más. Había otros motivos también. que pensaba que de haber seguido allí «nos hubieran matado a todos». animados por los resultados electorales. Todo esto generó un clima deprimente entre los católicos. porque es muy húmeda» [63]. algo que molestó profundamente a los militantes de derechas. y desde la primavera de 1936 se generalizó la violencia. seguir viviendo en los edificios del Patronato de Santa Isabel. ocuparon la tierra. como reflejó en sus apuntes: «De una parte. Los conservadores no hacían muchas distinciones entre comunistas. Su madre y sus hermanos se trasladaron durante una temporada a una pensión de la calle Mayor y él se fue a vivir a la Residencia. intentaron incendiar el templo de Santa Isabel. En las ciudades se multiplicaron los ataques a edificios públicos o privados. socialistas y anarquistas. Y la violencia no se limitaba a la capital: unas ciento cincuenta personas fueron asesinadas en otras ciudades. tanto para él como para su familia. Una de las primeras decisiones del gobierno fue conceder una amnistía a los encarcelados por la revuelta de octubre de 1934. de otra. Se produjeron frecuentes huelgas y continuos altercados. Escrivá consideró que era peligroso. El Partido Comunista –prosigue Coverdale–. los agricultores. En aquella ocasión los agresores se quedaron sin gasolina y. Los tres eran rojos y su victoria traería una completa subversión social. que Escrivá luchaba por superar: . recordaba Santiago Escrivá. a menudo se disparaba al azar desde los coches. el 13 de marzo. No se sabía lo que podía pasar».

En el mes de abril se desarticularon en Madrid dos pequeños complots promovidos por militares. en Sta. En medio de aquel ambiente social se incorporaron a la Obra Vicente Rodríguez Casado y José Isasa. Escrivá se encontraba físicamente agotado. No consentiré pesimistas a mi lado: es preciso servir a Dios con alegría. el entierro de ese alférez se convirtió en una irritada concentración contra el gobierno del Frente Popular. otros fueron expulsados de forma violenta. también fueron profanados algunos cementerios y sepulturas [67]. La gente por ahí está muy pesimista. la misma suerte corrieron algunos centros católicos y numerosas comunidades religiosas. Con motivo de las elecciones de febrero de 1936 se interrumpieron las clases y la universidad permaneció cerrada durante febrero y marzo a causa de los enfrentamientos estudiantiles. al oír a todo el mundo hablar de asesinatos de curas y monjas. que concluyó con graves enfrentamientos. Tras la explosión se produjo un alboroto. Sin embargo en sus apuntes personales hay escasas . Dos días después. la procesión o el viático y otras manifestaciones religiosas. Hoy. y el 14 explotó la bomba que arrojaron contra la tribuna presidencial durante el desfile que se celebró con motivo del V aniversario de la República. donde no ganan para sustos. saqueadas. que son consecuencia de mi Amor […]. algunas quedaron incautadas por las autoridades civiles y registradas ilegalmente por los ayuntamientos. como consecuencia de tantos meses de intenso trabajo. atentadas o afectadas por diversos asaltos. El día 7 fue destituido en sesión parlamentaria el Presidente de la República. en algunos pueblos de diversas provincias no dejaron celebrar el culto o lo limitaron prohibiendo el toque de las campanas. me encogí y –el pavor es pegajoso– tuve miedo un momento. Niceto Alcalá Zamora. en los que no había podido encontrar tiempo para el necesario descanso. en los que varias personas perdieron la vida [66]. y de incendios y asaltos y horrores…. Varias decenas de sacerdotes fueron amenazados y obligados a salir de sus respectivas parroquias. Durante los cinco meses de gobierno del Frente Popular anteriores a la guerra –precisa Cárcel Ortí– varios centenares de iglesias fueron incendiadas. no sé cómo las monjas no están todas enfermas del corazón. y con abandono [64]. varias casas rectorales fueron incendiadas y saqueadas y otras pasaron a manos de las autoridades locales. Isabel. un joven estudiante de arquitectura. Junto con los desórdenes políticos continuaba la persecución religiosa. durante el cual unos guardias de asalto mataron a un alférez de la Guardia Civil [65]. Yo no puedo perder mi Fe y mi Esperanza.

que en las elecciones de febrero solo habían sacado cinco mil votos y habían sido hasta aquel momento un sector tan extremista como minoritario. Y el clero. ha olvidado el espíritu sobrenatural y se ha preocupado del pan y de la carrera [71]. como cristiano y como hombre. aplica cualquier método violento contra una sola persona. entregando su vida. Los seminarios han sido cuarteles o reformatorios. Los socialistas radicales. aunque ha suscitado protestas. llenos de inmoralidades y libertades intolerables. porque el divorcio entre el clero y la sociedad española tiene raíces muy antiguas. que se paseaban exhibiendo sus armas impunemente por las calles [69]. Se sucedieron los atentados. en nombre de la verdad o de una doctrina. fruto de ese árbol. Algunos grupos comenzaron a asaltar los centros políticos de la derecha y como respuesta. La situación social empeoraba con el paso del tiempo. . de la pasividad de muchos católicos y de las actuaciones equivocadas de parte del clero: La república ha conseguido despertar las conciencias de los católicos – decía el nuncio– y la afirmación del presidente Azaña sobre el laicismo del Estado. Pensaba –y actuó siempre conforme a esos principios– que «si alguno. Escrivá mantuvo su ponderación y serenidad habitual. había llegado el momento de llevar a cabo la revolución social. porque Cristo ha venido a salvar y a anunciar la verdadera doctrina con el amor. Los falangistas que vendían Fascio por las calles se tiroteaban con los comunistas que voceaban «Mundo obrero» […]. y el ambiente político se fue radicalizando hasta conformar un clima –en expresión de Montero y Cervera– «de enloquecimiento colectivo». en palabras del nuncio Federico Tedeschini. Aquella tormenta social se había desatado. Los partidos más extremos de la izquierda y de la derecha –desde los anarquistas a los falangistas de la dialéctica de los puños y las pistolas– se radicalizaron hasta el punto de organizar sus propias milicias. es una gran verdad. en cierta medida. sin violentar la libertad de las personas o de las conciencias» [70]. será ponerme al lado de los maltratados y despreciados. Hace ya muchos años que el clero español no predica el evangelio. los comunistas y los anarquistas decidieron que. como consecuencia. Por ello me atrevo a decir que la causa fundamental de la actual revolución española está en la ignorancia del clero y del pueblo. mi primer impulso como sacerdote. el pueblo no aprende el catecismo y la gente no sabe ni el Padre Nuestro. gran parte de las masas conservadoras fueron alineándose junto a los radicales falangistas.referencias a ese estado de fatiga [68]. tras el triunfo del Frente Popular.

Javier Lauzurica. vicedirector del Colegio Mayor Beato Juan de Rivera de Burjasot y a Eladio España. pero sabía que su tarea y su misión no eran de carácter político. Deseaba trasladar en cuanto fuera posible la Academia y la Residencia desde el nº 50 al nº 16 de la misma calle de Ferraz. en las que. con Fernández Vallespín para dar los primeros pasos de la Obra [72]. el Opus Dei contaba con diecinueve . La acción política por parte de miembros del clero era. Escrivá no se involucró en partidismos políticos de ningún tipo. secundando sus deseos. Ricardo Fernández Vallespín. sino netamente espiritual. Aquel mismo día Calvo se incorporó al Opus Dei. la Obra fue creciendo: cada vez se acercaban más jóvenes a los medios de formación cristiana y a mediados de 1936. Fueron semanas «de pruebas y padecimiento espirituales. «Jesús quiere que vayamos a Valencia y París». en su calidad de arquitecto. escribió en el mes de febrero. como hicieron tantas otras personas. dando un largo paseo junto a la orilla del mar. sorprendía a los que le rodeaban. Se movía con la lógica del hombre que actúa por razones que rebasan lo meramente humano. aunque muy lentamente. esperando a ver «en qué acababa la cosa». Era una de las doce ciudades españolas que contaba con Universidad. obispo auxiliar de la ciudad. Su corazón y su mente seguían estando puestos en la expansión evangelizadora en otras ciudades y naciones. un universitario con el que había estado conversando en Madrid pocas semanas antes. al considerar la fuerte inestabilidad social. Tampoco le arredraba algo que era evidente a los ojos de todos: la falta de medios económicos y de brazos para llevar a cabo esos proyectos. Botella le acompañó en las gestiones y cuando encontraron una casa en el nº 3 de la calle Calatrava que podía servir. contradicciones y debilidad física» [74]. el 17 de marzo. Desde el lunes 20 al jueves 23 de abril estuvo en Valencia. El último día pudo charlar con calma. un sacerdote que acompañaba espiritualmente a numerosos universitarios. una de las causas por las que se había desarrollado el anticlericalismo. Allí conoció a Antonio Rodilla. Estaba hondamente preocupado por la situación social de su país. y. en palabras del Primado de Toledo. se puso a buscar en Valencia una sede adecuada para instalar una futura residencia de estudiantes. con Rafael Calvo Serer [73]. se desplazó desde Madrid para ver el inmueble. Mantuvo una línea de conducta que –a pesar de estar en plena sintonía con lo que establecía la jerarquía eclesiástica–. En Valencia residía un antiguo conocido de Logroño. No detuvo las gestiones.

Zorzano se había trasladado a Madrid. En vista de las circunstancias. para darle la noticia de que el Ejército de África se había sublevado en Marruecos contra el régimen republicano y en Barcelona los cañones estaban en la calle. Además.miembros [75]. cuando Fernández Vallespín. El viernes 17 de julio. aplazaron la firma del contrato [76]. lo que suponía una buena ayuda para don Josemaría. la familia de este le llamó alarmada por teléfono. Botella y Calvo Serer estaban negociando en Valencia el contrato de alquiler del nuevo centro con el administrador. y ya poseía un conocimiento más profundo del Opus Dei. .

situado a doscientos pasos. Cerca de allí. Buscando un refugio (julio- octubre de 1936) 17/18 de julio de 1936. con la lógica inquietud por estos sucesos. que se fueron concentrando en el Cuartel de la Montaña. fundamentalmente–. pero el resto de las iglesias fueron incendiadas o saqueadas. Y continuaba el asedio del Cuartel de la Montaña. acribillaron a balazos su retrato. Fue rechazado y sustituido por José Giral que decidió entregar miles de armas al pueblo. Le acompañaban Jiménez Vargas y otros estudiantes. Escrivá seguía con la puesta en marcha de la Residencia. A las cinco de la mañana del domingo 19 de julio. como respuesta. XIII Guerra entre hermanos. Durante aquella jornada todavía se celebraron Misas en algunas iglesias de Madrid –Álvaro del Portillo logró asistir a una de ellas–. Solo quedaron con él en Ferraz: Isidoro Zorzano y José María . A última hora de la tarde. El obispo Eijo y Garay dejó la capital en vista de los acontecimientos y se dirigió a Vigo. a las dos del mediodía. formó un nuevo gobierno. Aquella misma tarde. el Jefe del Parque de Artillería de Madrid entregó cinco mil fusiles a las masas. y en otras ciudades de España sucedió algo semejante: a las cuatro de la tarde se sublevaron en Cádiz. Por la noche. frente por frente. el sustituto de Casares. los mandos militares de Sevilla se unieron a los sublevados. Comienza la guerra civil El sábado 18 de julio. de la nueva Residencia DYA. a las seis en Córdoba. dimitió el Jefe de Gobierno Santiago Casares y se formaron los primeros batallones de milicias contra los sublevados –militares y falangistas. Mientras tanto los milicianos habían asaltado el obispado y al no encontrar al obispo. a las cinco en Málaga. Escrivá pidió que le telefonearan para saber si habían llegado bien. Diego Martínez Barrio. los que estaban en DYA y vivían con sus padres marcharon a sus casas.

fruto de un conjunto de concausas que siguen suscitando la atención de los historiadores [1]. el lunes 20 las diversas emisoras de radio fueron dando noticias de las ciudades españolas que se habían sumado a la sublevación (Burgos y Valladolid) y las que permanecían leales a la República (Barcelona. Prosigue la persecución religiosa Coincidiendo con la guerra civil. quizá. acostumbrados desde el siglo XIX a los golpes militares. en su mayoría. los dos mayores. . un mes. Pero los extremismos habían gestado y dado a luz una guerra cruel entre hermanos. parte de Asturias. junto con los activistas políticos que se les habían unido. el patio del cuartel apareció cubierto de cadáveres. situada en la calle Rey Francisco. Sabía que el domicilio familiar no era un lugar seguro. en formaciones de extrema izquierda. Escrivá salió vestido con un mono y logró llegar hasta la casa de su madre. como mucho. * * * Escrivá. unas semanas. durante la revolución de octubre de 1934. Tras la refriega. Murcia. Pasaron varios aviones lanzando octavillas invitándoles a rendirse. sin que nadie prestase atención a su llamativa tonsura clerical. cobró nuevos bríos la persecución religiosa que había comenzado en las primeras semanas de la II República. pensaban –o preferían pensar– que aquel conflicto se resolvería en poco tiempo. * * * Tras aquel fin de semana frenético. Almería y Cartagena). en un sentido o en otro: tardaría unos días. a través de la muchedumbre exultante que celebraba la toma del Cuartel. Se procedió al reparto de armas y de los ciento cincuenta mil cerrojos que se guardaban en el cuartel a los que participaron en el asedio. tras varias temporadas de sosiego. pero en esos momentos no tenía otro lugar donde ir. Málaga.González Barredo. Santander. porque era conocido como sacerdote en aquel barrio de Ferraz. cosa que hicieron hacia las doce de la mañana. Muchos españoles. Bilbao. que militaban. y había vuelto a estallar violentamente. Los militares sublevados del Cuartel de la Montaña – situado a pocos metros de DYA– seguían resistiendo. que adquirió especial virulencia en Asturias. Zorzano y González Barredo decidieron abandonar la residencia de la forma más discreta posible.

no deben confundirse los mártires con los caídos ni con las víctimas. uno. ni tampoco con los civiles inocentes. Payne sigue el estudio clásico de Montero [6] con la revisión posterior de Ángel David Martín Rubio: Clero secular. siendo la más nutrida y concentrada masacre de religiosos católicos de la que tenemos constancia histórica» [7]. Esto no resulta fácil en muchos casos. obispos. en el curso de pocos meses. Un total de seis mil ochocientas treinta y dos personas. Cárcel Ortí habla de unos diez mil mártires. Aunque estos dos fenómenos –guerra y persecución– se dieron unidos en el tiempo. aunque «otros . «Posiblemente –afirmaba Hugh Thomas– en ninguna época de la historia de Europa. doce. Su análisis coincide sustancialmente con el de Thomas: «Podemos decir que el asesinato de casi siete mil religiosos. se ha manifestado un odio tan apasionado contra la religión y cuanto con ella se encuentra relacionado» [2]. las cifras son concluyentes: el número de católicos que fueron asesinados a causa de su fe durante aquella persecución fue mucho mayor que el de las personas que sucumbieron bajo el Terror durante la Revolución Francesa. aunque no todos. Payne la cifra es de seis mil setecientas ochenta y ocho personas. Payne subraya que la mayoría de las víctimas mortales de la represión no fueron torturadas «pero cuando hubo torturas era más frecuente que sus autores fueran republicanos» y cita a Julio de la Cueva. Clero regular. Seminaristas. noventa y cinco. que ha señalado que la mayoría de los asesinatos se cometían con arma de fuego. Monjas. «que no deben confundirse –precisa– con los soldados caídos en los campos de batalla de los dos bandos contendientes. tanto en la zona republicana como en la nacional» [3]. dos mil trescientas setenta y seis. si se quiere entender adecuadamente lo que sucedió. destaca proporcionalmente. y posiblemente del mundo. doscientas ochenta y dos. Administrador diocesano. Fueron asesinadas a causa de su fe –según el recuento del que se dispone en la actualidad– cuatro mil ciento ochenta y cuatro personas del clero secular –entre las que se incluyen doce obispos y numerosos seminaristas–. dos mil trescientos sesenta y cinco religiosos y doscientas ochenta y tres religiosas. cuatro mil cuatrocientos veintidós. En el recuento que ofrece Stanley G. Aunque esa afirmación pueda parecer exagerada. A esa cifra hay que añadir los miles de laicos que padecieron martirio exclusivamente a causa de sus creencias religiosas [5]. víctimas de la represión política. que fue muy dura durante la guerra. la mayoría. porque se perseguía conjuntamente al católico y al militante de un partido contrario [4]. En julio de 1936 la persecución se recrudeció y llegó a límites insospechados.

otros… Para algunos de los sublevados el respeto a la fe era algo fundamental. aludiendo a las tensiones entre los socialistas. su «guión ideológico». Tampoco había unanimidad entre los republicanos. Los españoles se encontraron ante un caleidoscopio de actitudes. por no estar de acuerdo con su credo político. en la que lucharon hermanos contra hermanos y se entrecruzaron ideales religiosos con móviles políticos –confundidos en unos casos con convicciones religiosas y en otros casos no–. ni todos los creyentes fueron antirrepublicanos. Finalmente. Apunta Cervera que «todos defendían la República. Además no siempre actuaron «en bloque» ni conforme a lo que dictaba. En medio de este entramado de situaciones hubo personas que empuñaron las armas movidos por una fe. que facilitaban la confusión y la incomprensión mutua. Al comienzo de estas páginas recordé unas palabras de Gonzalo Redondo sobre la dificultad que experimentan los escritores y los historiadores contemporáneos para «escribir desapasionadamente sobre la pasión» [9]. otras. los anarquistas y los republicanos más o menos moderados– «se produjeron múltiples niveles de conflictividad. de los monárquicos alfonsinos. asfixiados. quemados o enterrados vivos […]. Esta tarea se vuelve especialmente ardua al tratar de la guerra civil española. culturales y familiares. ahogados. eran diversas entre sí. como veremos más adelante. los comunistas. Las perspectivas de futuro de los falangistas. al margen del tipo de muerte que sufrieran. Entre ellos – recuerda Bahamonde. fruto de las ofertas políticas contrapuestas que acabaron desbordando al estado republicano nacido el 14 de abril de 1931» [12]. simplemente. porque no todos los defensores de la República fueron perseguidores de la fe. otros. sociales. aunque no todos la misma» [11]. lo decisivo era el mantenimiento del orden. Unos sucesos se explican por la ideología. lo mismo que hubo algunos requetés que los fusilaron. por el arrebato de un momento. y otras. otros por la envidia de clases.fueron colgados. en teoría. intereses y pasiones. . expuestos en sitios públicos o profanados de otras muchas maneras» [8]. de los requetés o de los militantes de las JONS. junto con intereses personales e ideologías de diverso signo [10]. otros. para otros. hubo algunos comunistas que salvaron la vida de sacerdotes. por el despecho o los celos amorosos. por una ideología. era probable que los cadáveres de los religiosos fueran arrastrados por las calles. Aunque las diferencias de cifras sean apabullantes entre unos y otros. No se puede explicar aquel periodo en términos de blanco y negro porque no se trató únicamente de una tensión bipolar entre los sublevados militares y los partidarios del régimen republicano: intervinieron numerosos factores económicos.

especialmente por Ricardo. aunque no a la formulación concreta de aquella república. como suele suceder. otros defendían el ideario requeté. algo que estaba en consonancia con el mensaje de libertad que les transmitía. protegerse. y «los otros. de repente. La ciudad se sumió en el caos. por motivos económicos. Fue una mezcla compleja de causas y concausas. en palabras de Montero y Cervera. –Las milicias en la azotea» [18]. 20 – Preocupación por todos. «Frente al odio antirreligioso –recuerda Redondo–. pasaron a encontrarse en territorio enemigo. hago la señal de la Cruz y salgo el primero. otros eran partidarios de la monarquía liberal. El rumor cobró un protagonismo exagerado. –Rezamos a la Santísima Virgen y a los Custodios. –Hablo por teléfono con Juan. reaccionarios. minado por el odio. que deseaba un modelo monárquico diferente al de Alfonso XIII. Madrid cambió de rostro y se convirtió. –Todos llegaron bien. El 25 de julio –fiesta de Santiago. –Tres partes del Rosario. Se mató por diferencias políticas. Aquella noche Escrivá anotó en sus Apuntes: «Lunes. ganancia de pescadores– y a veces. Solo les unía la defensa de la fe y de los valores cristianos. las advertencias insistentes de que la Iglesia nada tuvo que ver ni con la preparación ni con el desarrollo del Alzamiento militar no fueron no ya escuchadas. en una capital revolucionaria. Esto vuelve aún más sorprendente la actitud de Escrivá y la de aquellos que atravesaron aquel periodo. Durante la noche del lunes día 20 ardieron treinta y cuatro edificios religiosos más. –Cerca de la una. Los milicianos se hicieron con el poder. por el simple gusto de matar [13].porque la guerra les «tocó» en un determinado lugar. fascistas. calor. por razones sentimentales. no acababan de decantarse con claridad por ninguna formación política. –Noticias radio. por rencores personales. y otros. en un sentido y en otro. por confusión. Pasaron a ser desafectos a la República. –Mala noche. o no se habían mostrado entusiastas del Frente Popular. y en las primeras setenta y dos horas de revolución fueron saqueadas cuarenta y seis iglesias madrileñas [14]. en cuestión de horas. de un día para otro. por codicia –a río revuelto. sino ni siquiera oídas» [15]. – Sin breviario. Algunos de ellos estaban ligados afectivamente a la República. como suele ocurrir en esas situaciones [17]. quienes deseaban el triunfo del golpe de estado. Muchos combatientes se pasaron a las líneas enemigas en cuanto pudieron. aunque seguían en la misma ciudad. sembrando el perdón y anhelando la reconciliación entre todos. por odios de clase. Debieron esconderse. por venganzas familiares. patrón de España– asesinaron a casi un . Entre los seguidores de Escrivá no había unanimidad política. –Llego a casa de mi madre. enemigos del pueblo…» [16].

persecuciones. fue que el detenido no regresaba en unas horas. El 2 de agosto. sencillamente no dejando en pie ni una siquiera». y en Madrid se generalizó la denuncia y el paseo [19]. cada vez más habitual. Andreu Nin. sin hacer distinciones o perfectamente diferenciadas. En palabras de Indalecio Prieto. Aunque la realidad era que algunos ni siquiera eran desafectos a la República [20]. agosto. A veces se le encontraba muerto o no se le encontraba y nadie sabía de él. paseos. o se le veía entrar en la iglesia del barrio los domingos.centenar de eclesiásticos en todo el país. «lo han paseado» y una palabra producía escalofríos: «checa». venganza o inquina personal. venganzas. Y el resultado. “ejecuciones sin sumario que se prodigaron en las dos zonas de España y que nos deshonraron por igual a los españoles de uno y otro bando”» [21]. los motivos se reducían a rencor. las llamadas «checas». que aplicaban su «justicia» a los enemigos de la República en sui generis «sentencias de muerte». secretario general del POUM –partido obrero de unificación marxista– declaraba en La Vanguardia: «la clase obrera ha resuelto el problema de la Iglesia. al margen de cualquier consideración política o ideológica. septiembre. y su corolario. El país había quedado partido en dos y la comunicación se fue haciendo cada vez más complicada y dificultosa: para ir desde Madrid hasta Valencia había que superar ciento treinta y seis controles [22]. . o leía ABC o El Debate. En estos primeros meses de la guerra se produjeron en las dos zonas del conflicto «matanzas masivas. octubre y hasta mediados de noviembre. Para detener a cualquier persona bastaba una acusación: Porque el detenido había militado en un grupo «reaccionario» o lo votó en febrero. la cifra de muertos paseados es espeluznante. los llamados paseos. Los amaneceres de Madrid ofrecieron el trágico paisaje de cadáveres de los que la noche anterior habían sido detenidos por cualquiera de los motivos mencionados. En julio. represión incontrolada o “controlada” (en cuanto dirigida desde el poder). salvo los que Azaña llamó «los caciques del fusil» que aplicaban su «ley» y su «justicia» revolucionaria a quienes consideran «enemigos del pueblo». La violencia en Madrid esos meses pasaba por la combinación de estas nuevas realidades: detenidos conducidos a esas «cárceles y tribunales del pueblo». Entonces había que buscarlo. torturas. En Madrid nadie mandaba. Una expresión empezó a hacerse familiar. etc. o… En no pocas ocasiones.

8 de agosto de 1936. en el 4º piso del nº 13 –en una casa que aún se conserva– donde residía Albareda [25]. Calvo Serer. Habían enviado a Madrid una fotografía suya. un pueblo de Alicante. Enrique Alonso Martínez. pero no sabía dónde ir. porque algunos obreros malagueños le perseguían exclusivamente por su condición de católico. en Daimiel. De las mujeres que seguían a Escrivá –Hermógenes. Otros hacían gestiones para que les acogieran en legaciones diplomáticas. En busca de un refugio El día 7 tuvo lugar la primera incursión aérea por parte de los sublevados sobre Madrid. Rodríguez Casado o Del Portillo [23]. Pasó la noche en una pensión de la calle Menéndez Pelayo. Zorzano se recluyó en su domicilio durante aquellos primeros meses. Los mayores de veintiún años no tuvieron posibilidad de escoger bando. en Alcalalí. Zorzano estaba haciendo valer su origen argentino. Miguel Sotomayor. A los que les sorprendió el comienzo de la guerra en Madrid (Hernández Garnica [24]. porque se sospechaba que había personas escondidas en alguno de los pisos –rumor que se confirmó días después–. porque podían detenerle en cualquier control callejero. en Madrid. un joven profesor que le había presentado el año anterior uno de sus sacerdotes amigos. por las personas que le seguían. Los que no se encontraban en edad militar se habían refugiado en casa de sus padres: Fisac. Sebastián Cirac. para que le buscaran. y con frecuencia los datos que llegaban a oídos de Escrivá eran confusos o contradictorios. . como tantos españoles. Escrivá se despidió de los suyos y estuvo vagando por las calles. Sáinz de los Terreros. le detuvieran y le fusilaran. Ramona…– había escasas noticias. Fernández Vallespín o Jiménez Vargas) o en Valencia (Casciaro y Botella) fueron llamados a filas en el ejército republicano. El 8 de agosto. Los que se encontraban el 18 de julio en la zona sublevada –José Ramón Herrero Fontana. como Alastrué. José Isasa o Jacinto Valentín Gamazo– quedaron incorporados al llamado «ejército nacional». al escuchar el rumor de que los milicianos iban a registrar el edificio donde vivía su madre. Esto recrudeció aún más la violencia: varios presos fueron asesinados como represalia y se multiplicaron los registros en toda la ciudad. Eso era muy peligroso. Escrivá estaba gravemente preocupado por la situación y de forma singular. junto con sus datos personales.

Los porteros de las casas debían denunciar. lo mismo que el de los soldados caídos en los frentes de batalla. Los procedimientos solían ser rápidos y sumarios: se comenzaba con una denuncia anónima o con un nombre encontrado en un fichero que delataba la pertenencia a una organización «desafecta». Escrivá. a continuación. Era un edificio señorial. A finales de aquel mes. la detenían y la sometían en la checa a un interrogatorio rápido y hostil. mayor será por nuestra parte el castigo» [26]. Se extendió un clima de gran inseguridad y alto riesgo de muerte para cualquier sacerdote o religioso. El día 21 llegaron las primeras noticias de la matanza de Badajoz que se había producido el día 14: tras detener a centenares de personas. cualquier movimiento extraño que observaran. se trasladó a la casa donde estaban Escrivá y Jiménez Vargas. Dos días después unos milicianos entraron de improviso en el edificio y comenzaron a registrar las viviendas. «Si la decisión era la muerte. Jiménez Vargas y Juan Manuel –que . en la que se encontraban prácticamente solos. registros. en el domicilio de Manolo Sáinz de los Terreros. El número de víctimas de la represión iba subiendo. en el nº 33 de la calle Sagasta. Solo había dos opciones: la libertad o la muerte» [28]. un primo de Manolo. Allí continuaron durante los días siguientes. Entre ellos estaba el obispo de la diócesis. junto con Juan Jiménez Vargas. que cuanto mayor sea el obstáculo. una anciana empleada de hogar. detenían a las personas que se les antojaban sospechosas y las metían en la cárcel o las fusilaban sin darles oportunidad de defenderse. torturas y paseos. generalmente al anochecer. El día 12 fueron asesinados en el Pozo del Tío Raimundo doscientos presos de un tren procedente de Jaén. registraban los domicilios. o para cualquiera que no tuviera documentos y referencias de no afección al ejército sublevado [27]. Al día siguiente se refugió. Rápidamente. el asesinato se efectuaba de forma inmediata. Únicamente quedaba Martina. mientras les llegaban rumores constantes de detenciones arbitrarias. con una gran escalinata y amplias viviendas. El día 26 la aviación de los sublevados dejó caer sobre Madrid cientos de octavillas con este mensaje: «Sabed. el ejército sublevado [29] se había abierto camino hasta pocos kilómetros de la capital. Grupos armados –cuentan Ponz y Díaz– pedían por la calle la documentación. El 28 de agosto Juan Manuel Sáinz de los Terreros. madrileños. dos o cuatro integrantes de las checas buscaban a la víctima. bajo grave riesgo personal. los sublevados las confinaron en la plaza de toros y las asesinaron durante aquella noche y la mañana del día siguiente.

5 de septiembre de 1936. solo en aquel mes de agosto habían muerto asesinadas a causa de su fe un total de dos mil siete personas (incluyendo únicamente a sacerdotes. mientras don Josemaría se encontraba con ellos. Sorprendentemente los milicianos no registraron la buhardilla en la que estaban. Se imponía un nuevo cambio y el 4 de septiembre Escrivá se trasladó al domicilio del padre de González Barredo. que había salido momentáneamente de su . «Supuso mucha valentía decirme que era sacerdote –comentaba Juan Manuel–. ya que yo podía haberle traicionado y. si quieres haz un acto de contrición y yo te doy la absolución» [30]. El 30 de agosto la aviación de los sublevados bombardeó Madrid. Esto recrudeció la represión en la ciudad y elevó el nivel de vigilancia. bajo el tejado. Escrivá empezó a buscar un nuevo refugio. Incomprensiblemente no entraron en la de Herrero. religiosos y religiosas). Contaba Juan Manuel que el cuchitril en el que se escondieron estaba lleno «de polvo de carbón y de trastos. que residía en el cuarto piso de aquel mismo edificio. por primera vez. el padre de González Barredo se encontró casualmente por la calle con Álvaro del Portillo. en caso de que hubieran entrado. seminaristas. y en las que no nos podíamos poner de pie porque llegábamos con la cabeza al techo… Hacía un calor insoportable. Estamos en momentos difíciles. víctimas civiles.desconocía la condición de sacerdote de don Josemaría– subieron desde el tercer piso hasta el desván y se ocultaron en una buhardilla. En la calle Serrano Al día siguiente. causando. que residían en el nº 4 de la plaza de Herradores. En un momento oímos cómo entraban en la buhardilla de al lado para hacer el registro. Una noche. después de pasar unos días en casa de la familia Conde-Luque Herrero. Terminaba un mes trágico para el país y para la Iglesia en España: sin contar a los laicos. como todas las buhardillas. se produjo un gran estruendo en la zona: varias patrullas de policías y milicianos comenzaron a registrar las casas de alrededor. Estando en esta situación se me acerca don Josemaría y me dice: «Soy sacerdote. delatándolo» [31]. El 1 de septiembre acogieron a Escrivá en su domicilio los Herrero Fontana. podía haber intentado salvar mi vida. en la calle Caracas [32]. El registro de cada domicilio fue muy minucioso y duró varias horas. Como aquel ya no era un lugar seguro.

que no olvidaría nunca. Le invadió el nerviosismo y el desánimo. Del Portillo le comentó su situación: estaba refugiado junto con dos hermanos suyos en la vivienda de unos parientes. con una herida en la frente. día en que llegó un hermano de Álvaro y les alertó del peligro que corrían si permanecían más tiempo en aquel lugar. encontraron su cadáver en el Depósito Judicial. y le habían fusilado al día siguiente en el Cementerio del Este [34]. desde el 5 de septiembre hasta el 1 de octubre. día y noche. Al conocer este detalle. Le habían asesinado por su condición de sacerdote. al igual que a Poveda. atendida por una joven empleada del hogar. junto con un miedo cerval que hizo que comenzaran a temblarle las piernas [33]. 2 de octubre. «¡A este mozo lo despacharemos enseguida!» –le dijeron a su madre antes de marchar–. confiando en que la maquinaria administrativa –como de hecho sucedió– siguiera funcionando por inercia. lindaba. propiedad de unos conocidos. Sufrió una sensación agudísima de pánico. explicándole que estaba vacía. Al oír aquello. está todo el mundo con los nervios rotos? No quiero ni puedo quedarme encerrado con una mujer joven. pared con pared. y allí permanecieron durante casi todo aquel mes. el padre de González Barredo le contó la situación en la que se encontraban Escrivá y Jiménez Vargas. Al día siguiente.refugio para cobrar un sueldo. ¡Tengo un compromiso con Dios. y cuando pudieron hablar cara a cara. le contaron nuevos detalles sobre los asesinatos de Pedro Poveda y Lino Vea-Murguía. Escrivá le dijo: «¿No te das cuenta de que soy sacerdote y de que. Y arrojó la llave a una alcantarilla. Habían detenido a Poveda el pasado 27 de julio al acabar de celebrar la Misa. con la guerra y la persecución. Escrivá presintió su martirio y le abandonó la serenidad y la calma que había mantenido hasta entonces. con unas dependencias de la Dirección General de Seguridad. Era un lugar peligroso. porque además de estar situado en una zona céntrica y especialmente «visible» de la ciudad. al margen de aquel caos social que impedía que muchas personas pudieran acudir a sus puestos de trabajo. que está por encima de todo!». junto con su madre viuda (era su único hijo) cuando llegaron los milicianos y se lo llevaron a empellones. le dio la llave de una casa. Del Portillo les dijo que se fueran a vivir con ellos. Escrivá quedó profundamente afectado al escuchar aquello y comenzó a . Vea-Murguía estaba en su casa. junto a las tapias del Cementerio [35]. González Barredo le comentó por teléfono que al fin había encontrado un lugar seguro. Al escuchar esto. Después de buscarlo por diversos lugares de Madrid. en el nº 39 de la calle Serrano.

en la calle Maestro Chapí.sollozar. uno de los militares sublevados. a González Barredo–. se sentaron en el bordillo de una de las aceras de la glorieta de Cuatro Caminos. Las circunstancias hubieran requerido por su parte una menor «exposición externa». y más si se tiene en cuenta que durante aquel tiempo había cundido un nuevo temor entre los gobernantes madrileños. no tenía excusa con la que justificarse. Jiménez . Cuando se repuso del impacto de los últimos acontecimientos. como le sucedía a Jiménez Vargas. cansados por la caminata. y se desplazaba por las calles de Madrid para informarse de la situación de unos a otros y buscar refugios más seguros. Al fin. y al día siguiente estuvo dando vueltas por Madrid con Del Portillo y González Barredo. que había dicho que cuatro columnas avanzaban sobre Madrid y una quinta ya estaba dentro [37]. Escrivá se refugió en casa de los Jiménez Vargas. Juan sabía dónde encontrarle. de pronto. Sellés era un joven profesor de Farmacia. que la sorprendente paz interior de la que había gozado hasta entonces era una gracia. un pacto de amistad con Poveda: habían acordado que si mataban a uno de los dos durante la persecución. Se pusieron en contacto con Sellés. Si algún miliciano les pedía por la calle a Juan que se identificara y le preguntaba por qué no estaba en el ejército. que había ido en ocasiones por Ferraz y se había mostrado dispuesto a albergar al Padre en su casa [38]. Los temores y recelos hacia esa quinta columna aumentaron las sospechas sobre cualquier persona que pudiera dar muestras de desafección a la República. poco antes de que estallara la guerra civil. comprendió con mayor hondura –como comentó en diversas ocasiones–. Eso suponía un grave riesgo para su vida. sin saber qué hacer. Aquel día se cumplía el noveno aniversario de la fundación de la Obra. Tenía gran afecto por Lino y. pero Juan estaba convencido de que su deber era velar por don Josemaría y ayudarle en todo lo que pudiera. aquel que estuviera en el Cielo velaría especialmente por el otro. Y una clara muestra era estar en edad militar y no encontrarse en el frente. y desde allí se trasladó de nuevo al domicilio de los Herrero Fontana. que aceptó y desde el 3 al 6 de octubre Escrivá estuvo refugiado en su domicilio. Ponz y Díaz explican la compleja situación en la que se encontraban Escrivá y Jiménez Vargas: uno era sacerdote y el otro se encontraba en edad militar. había hecho. un don de Dios. Escrivá pasó con ellos solo la noche del 2 al 3 de octubre. Como el hogar de los Herrero tampoco era lugar seguro. Cuando no estaba a su lado. a consecuencia de unas declaraciones de Mola. «Recuerdo cómo lloraba el Padre delante de mí» –evocaba Álvaro del Portillo [36]. ¿Y si acudían a Sellés? –se le ocurrió.

Además. La casa de Sellés era un chalecito discreto –que aún se conserva–. y le sorprendió que Escrivá mantuviera. por las características del barrio.Vargas anotó en su diario. porque Escrivá sabía que ponía en peligro a aquella familia por su condición de sacerdote. si alguno venía a casa». La estancia fue forzosamente breve. Recuerda Sellés que apenas «salían de la habitación. La calle era corta y poco transitada. enclavado en una urbanización relativamente apartada. Esa alegría «resaltaba ante mí la confianza que tenía puesta en Dios». con su estilo escueto y contundente: «En esta epidemia de egoísmo cobarde que padece Madrid. en aquellas circunstancias. él (Sellés) y las Leyva son casos excepcionales de generosidad» [39]. por temor a que se les pudiese oír. su buen humor de siempre [40]. cualquier movimiento de personas era fácilmente detectable. .

para que pudiera ingresar en un sanatorio para enfermos mentales que dirigía el doctor Ángel Suils. conducido por un chófer acompañado por un miliciano armado. junto con Jiménez Vargas. –¡Para! –dijo el miliciano al chófer cuando le escuchó–. que tuvo lugar el 7 de octubre. al que Escrivá y Herrero conocían desde sus años en Logroño [1]. Para que no les detuviera ninguna patrulla –me contaba José Ramón– mi hermano Joaquín consiguió que viniera un auto del hospital en el que trabajaba. hacía gestiones. antes –subrayó con fuerza– …¡me . ¡Soy el doctor Maráñon!» – decía de vez en cuando. estaba situada en un extremo de la ciudad. José Ramón Herrero me relató con detalle las peripecias del traslado de Escrivá al Sanatorio. Suils (7 de octubre 1936) y la legación de Honduras (14 de marzo de 1937) 7 de octubre de 1936. XIV En el sanatorio del Dr. donde permaneció la noche del 6 al 7 de octubre. pero se repuso y le plantó cara: –¡Yo soy el médico responsable de que este hombre llegue al sanatorio! Por eso. «¡Soy el doctor Marañón!. El Padre se puso en el asiento de atrás y comenzó a simular que era un enfermo mental. José Ramón no fue testigo de ese traslado. al comienzo de la Ciudad Lineal proyectada por Arturo Soria. pero su hermano Joaquín se lo contó en mumerosas ocasiones y una semana antes de morir añadió un detalle elocuente. el hermano mayor. Escrivá regresó a casa de los Herrero. antes. ¡Si está tan loco. Mi hermano se quedó sobrecogido al escuchar aquello. lo fusilamos y no perdemos más tiempo con él! El chófer detuvo el vehículo en seco. (Marañón era un médico famoso de la época). La Casa de Reposo y Salud –nombre oficial del sanatorio–. si le vas a dar dos tiros. mientras Joaquín. En el sanatorio del Doctor Suils Después de pasar tres días con los Sellés.

que fue siempre muy parco al hablar de estas cosas: emplear ese tono con un miliciano en aquellas circunstancias. una cocinera y una . 492 Teléf. tener que fingir durante meses una enfermedad que no padecía. empezó a simular una afonía histérica y estuvo hablando de Dios con todas las personas del Sanatorio que le daban confianza. se calmó y dio orden de arrancar y proseguir el camino. Les asignaron una habitación en la planta que estaba sobre el semisótano [4]. Dejó de decir que era el doctor Marañón. cuya estructura fundamental –la fachada. Ángel Suils Arturo Soria. y cuando el doctor Turrientes ayudante del doctor Suils. La mayoría de los internados en el sanatorio padecían una enfermedad mental. Afortunadamente. 51188 Ciudad Lineal (Madrid) Junto a la Carretera de Aragón Allí pasó Escrivá uno de los periodos más terribles de su existencia. En el semisótano recluían a los enfermos graves y en las otras dos plantas a los enfermos en observación. Estaba situado en una zona tranquila y a medio urbanizar. Es fácil imaginar la tortura psicológica que debió significar para un carácter como el suyo. que a Joaquín se le hicieron eternos. En los impresos de información se leía: Sanatorio Psiquiátrico de la Ciudad Lineal Casa de Reposo y Salud Enfermedades mentales. toxicómanos Tratamientos modernos Doctor D. parte del jardín y la disposición interior– resulta perfectamente reconocible en la actualidad [3]. un administrador –Florentino–. Había una veintena de pacientes en total. significaba jugarse la vida. dos celadores. fue a «reconocerle» le dijo claramente: «Sé que usted es sacerdote. los muros laterales. directo y espontáneo. tres enfermeras. nerviosos. Fue un acto heroico por parte de mi hermano Joaquín. entre solares vacíos. pero aquí debe ir con cuidado en hablar de estas cosas» [5]. Escrivá guardó silencio ante la propuesta. y no dudó en hacerlo por el Padre. los tendrás que dar a mí! El miliciano se quedó callado durante unos segundos. pero había algunos que. El personal que atendía el sanatorio era reducido: dos médicos. Solo me habló de ellas una semana antes de morir [2]. al igual que él. El sanatorio dirigido por su amigo Suils tenía tres plantas. Yo conocía el resto de la historia menos esas palabras al miliciano. se habían refugiado allí para salvar la vida. expansivo.

le pidió a su amigo Suils que antes de que las milicias se llevaran a alguien le avisaran a él. unido a un brazalete con la bandera de su país. Le contó. que se había refugiado en aquel centro hospitalario por su condición de falangista. por ejemplo. fruto de dos meses de hambres y penalidades. y del resto de las personas que le seguían. lo denunciaban. En el mes de noviembre el portero del edificio en el que residía la familia Hernández Garnica denunció a José María. a causa de una enfermedad. Así sucedió con Florentino. y muy posiblemente.lavandera. Ese documento. por supuesto). Entre las enfermeras había una. lo detenían. don Josemaría tenía noticia de la situación de su madre y de su hermana Carmen. En cuanto descubrían a alguno. Gracias a Zorzano. En una ocasión se llevaron a una persona y Escrivá no se enteró hasta el día siguiente. Durante ese periodo. tomando las debidas precauciones. Tiempo después admitieron en el Sanatorio a González Barredo. Zorzano cruzaba prácticamente a diario la ciudad de un extremo a otro a pesar del peligro que corría. Unas nuevas gafas de cristales oscuros le daban aspecto diverso al que tenía. en calidad de acompañante del enfermo en observación. que el 16 de octubre habían detenido a Jiménez Vargas tras un registro y estaba en la cárcel de Porlier. le llevaba una Forma Consagrada. pudo celebrar la Eucaristía y atender sacerdotalmente a algunas de las personas con las que convivía. Isidoro Zorzano. Con frecuencia iba al sanatorio para darle noticias a Escrivá y llevarle formas para que pudiera celebrar la Eucaristía (siempre de forma clandestina. Al saberlo. aunque eso pusiera en riesgo su propia vida. Lo llevaron primero a la cárcel Modelo y luego al colegio de San Antón. le prestaba cierta protección. junto con el cambio físico que había experimentado. el administrador. lo asesinaban. tras pasar los primeros meses encerrado en su casa para salvar la vida. convertido en presidio. La jerarquía eclesiástica permitía en aquella situación excepcional que los laicos llevaran consigo la Eucaristía. que se había refugiado en casa de sus padres. había conseguido una acreditación que hacía constar su nacimiento en Buenos Aires. y el efecto era inmediato: venían las milicias. María Luisa Polanco. El 27 de noviembre le incluyeron en una saca . y más tarde a Santiago Escrivá. para que esa persona pudiera confesarse si lo deseaba. que habían tenido que abandonar su domicilio a causa de los bombardeos de los nacionales. mientras que las otras dos eran comunistas y sospechaban que entre el personal y los internados había desafectos al régimen. Durante los periodos en los que no pudo hacerlo.

lo sería más tarde. Estas noticias le iban llegando a Escrivá por medio de Zorzano. aunque con escaso poder político. ser sacerdote era suficiente motivo para que un tribunal popular dictara una sentencia de muerte. No tenía noticia de las mujeres. a la justificación mental de las acciones del propio bando. pero no fue escuchado. Otros militantes del llamado bando nacional deseaban restablecer el orden social. En el país vasco los republicanos asesinaron durante la guerra a cincuenta y ocho sacerdotes vascos por motivos religiosos. en función de las motivaciones. que se esforzaba por atender a unos y otros. algo que a Escrivá le hacía sufrir profundamente. fue un punto esencial. pero cuando ya había subido al camión y estaba junto con el resto de los condenados a muerte. uno de los carceleros dijo: «Tú. bloqueando a todos sus posibles competidores. como funcionario en el Palacio de Comunicaciones [7]. tan maltratada por la República. El conflicto había tenido múltiples motivaciones: para muchos españoles la defensa de la religión. Lentamente fue haciéndose con las riendas del país. En unos pocos meses decretó la disolución de las . Había personas que aprobaban esas barbaries como respuesta a las barbaries del otro. que formuló una apasionada petición de compasión y misericordia en noviembre de 1936: «Ni una gota de sangre y venganza». ¿Qué habría sido de Antonia Sierra. antes frío en lo religioso –afirma Pérez–. Los intensos conflictos ideológicos de los años precedentes –señala Coverdale– habían llevado a una demonización del enemigo y en muchos casos. y los nacionales. sí lo hizo el obispo de Pamplona.de presos que iban a fusilar. se presentó como defensor de la religión». y eso le apenaba aún más. Entonces «Franco. Franco se presentó ante ellos «como su campeón. Aunque por lo general no se pronunciaron públicamente. el hecho de haber trabajado durante la República. Uno de esos motivos podía ser el haberse manifestado en el pasado a favor de la República. El primero de los sacerdotes asesinados en Pamplona por un escuadrón de requetés fue Santiago Lucus Aramendía. gran amigo de Escrivá. bájate» [6]. Durante aquel tiempo el general Franco ya estaba situado en la cúspide militar. a catorce. pidió. enferma de gravedad? Circulaban rumores –mezclados con las exageraciones y bulos propios de cualquier guerra–. Los obispos y los sacerdotes intervinieron con frecuencia a favor de víctimas individuales de la represión nacional. sobre la represión que estaba teniendo lugar en ambos bandos. Para otros. por ejemplo. antiguo Inspector de Escrivá en el Seminario de Zaragoza. por motivos políticos. Para unos. Marcelino Olaechea.

Pretendían que el derrotismo cundiera entre los madrileños y el día 15 los aviones nacionales arrojaron sobre los tejados de la ciudad un ataúd suspendido en un paracaídas. En vista de la situación. por él» [8].milicias de los partidos o su completa sujeción a las autoridades militares. Poco después. algo inusual en un conflicto bélico. Los soldados se desplazaban hasta sus puestos de combate en metro o en tranvía. la de Porlier. y en contra de las previsiones de tantos. lo mismo que las medidas disuasorias. Para hacerse cargo del caos social en el que estaba sumida gran parte de la nación. desde el que bombardearon la capital durante el resto del conflicto. en el otro extremo de la ciudad. El 13 de noviembre las tropas franquistas tomaron el cerro de Garabitas de la Casa de Campo. En el sanatorio en el que se encontraba Escrivá se alternaban los sobresaltos y las penalidades con las situaciones trágico-cómicas: en una ocasión un enfermo vio las cajas de las máscaras antigás que llevaban unos milicianos y les pregunto: –Con todos los respetos y si a bien lo tienen… ¿podrían explicarme como funciona este instrumento de música de viento? [10]. Parecía inminente la toma de la capital por parte de los franquistas. el 18 de noviembre las tropas de los sublevados suspendieron el asalto general. y fusionó todas las fuerzas políticas derechistas en una sola. Los milicianos se marcharon pensando que todos los internados habían perdido la razón. encabezada. cuyo control y responsabilidad iba cambiando de manos. una amalgama imposible llamada Falange Española Tradicionalista y de las JONS. que se encontraba bastante cercano. se sucedieron los combates en la Ciudad Universitaria y en la carretera de la Coruña. bastante cerca del núcleo urbano. Desde el sanatorio se escuchaban los tiroteos y las bombas del frente. la de Ventas o la de duque de Sexto. como la cárcel Modelo. pero las milicias populares y las Brigadas Internacionales lograron contener todas sus intentonas [12]. en las primeras semanas de diciembre. conviene recordar que solo en Madrid funcionaban activamente más de doscientas checas [9] y había cinco grandes cárceles de hombres. la guerra se alargaba. sometidos a todo tipo de vejaciones. . claro está. en las que se hacinaban los presos. Los combates se sucedían en zonas cada vez más próximas al centro. aunque continuaron los bombardeos. la de San Antón. Iban pasando los meses. que llevaba en su interior el cadáver descuartizado de un aviador republicano [11].

Tanto la superiora –la Madre Maravillas [14]– como las religiosas pensaron que iban al martirio. Vegas y las monjas rezaron un Te Deum ante el monumento al Corazón de Jesús. sano y salvo. Horas de frío enorme y de impaciencia. hambrienta. Cada vez que iba al Sanatorio. a pesar de los intentos del ministro de Justicia. . hicieron un registro en el convento y ordenaron a las monjas que subieran al vehículo. A continuación. luego. compañero de seminario de Lino y Somoano. para recibir los escasos alimentos que les correspondían a ella y a su madre. por lo que Vegas pudo trasladarse. En el año 1994 su hermano Ángel Vegas me relató las circunstancias de su muerte. a lo largo de aquel mes de noviembre fueron haciendo sacas en las que fusilaron a un gran número de presos. muchas horas al día aguardando colas interminables. no cambiaron [13]. que era católico. con las cartillas de racionamiento. El 27 de noviembre llevaron a José María Vegas al pueblo de Paracuellos. una amiga suya– «conversaciones desgarradas de gente que estaba depauperada. pensábamos que era la mejor solución para que José María no estuviese a merced de cualquier patrulla incontrolada. tras diversas peripecias. en pleno día. Le obligaron a caminar junto con un grupo de condenados hasta unas zanjas. y con frecuencia. Los guardias de Asalto se presentaron de improviso con un camión. Su hermana Carmen pasaba. entre ellos a mi hermano [15]. comenzaban los bombardeos. más de doscientos hombres. Antes de subir al camión. acabaron refugiándose en una casa de la calle Claudio Coello. Si embargo. se formaba otra vez. reclutados a la fuerza entre las localidades vecinas. Zorzano le llevaba a Escrivá noticias de su familia y del resto de personas que conocía. El 22 de julio de 1936 José María Vegas se encontraba en el santuario del Cerro de los Ángeles. A medida que llegaban unos treinta o cuarenta milicianos los iban fusilando. que. Sorprendentemente. militante de Izquierda Republicana. con los que se deshacía la cola. Las relaciones de la República con la Iglesia. Aunque pueda sorprender –me contaba Ángel Vegas–. hasta el domicilio familiar. para que lo internaran en la cárcel de San Antón. del que era Rector. como tantas mujeres de Madrid. Durante aquel periodo fue asesinado otro amigo de Escrivá por el hecho de ser sacerdote: José María Vegas. sepultaban sus cadáveres. En esas colas se escuchaban –contaba Julia Vázquez. Pero en su casa su situación seguía siendo muy peligrosa –cualquier patrulla podía presentarse una noche para darle el paseo– por lo que su padre hizo gestiones con un amigo suyo. a veces no quedaba ya nada cuando tocaba la vez» [16]. Manuel Irujo.

Quedó paralizado y tuvo que guardar cama durante más de dos semanas. y. A comienzos de diciembre Escrivá padeció un fuerte ataque de reuma y su amigo Suils le inyectó un preparado de veneno de abeja. y logró salvarla también en esta ocasión. No podía mover la cabeza y se le agarrotó el brazo sobre el pecho [19]. Este pobre loco os abraza y os quiere» [23]. Escrivá pedía a los miembros del Opus Dei que estaban en Valencia que hicieran todo lo posible por atenderle bien: Mi cabeza parece que va mejor: es mucho el tiempo que llevo en este manicomio. por orden de mi Padre [21] y además nunca olvido que no hay mal que cien años dure. Dos días después comenzó la batalla del Jarama. en la que las tropas nacionales intentaron cortar la vía de comunicación entre la capital y el Levante. Hernández había salvado la vida in extremis poco tiempo antes. El frío era creciente. en medio de tantos pobres enfermos como yo. me consuelo pensando que estoy aquí encerrado para mi bien. Mi gran preocupación. porque todos los presos de los tres primeros envíos realizados desde la cárcel Modelo habían sido fusilados a su paso por Tarancón. Pocas jornadas más tarde le dijeron a Escrivá que a las tres de la mañana del 6 de febrero. como si fuese realmente un enfermo mental –para sortear los riesgos de la censura militar–. escrita en clave. se habían llevado a Hernández Garnica desde la cárcel de Madrid a la cárcel Modelo de Valencia. Tan exhausto e impedido estaba que su hermano Santiago tenía que ayudarle para que bebiera jugo de naranja. Los efectos del veneno fueron «fulminantes y terribles» [18]. en esta soledad. el único alimento que toleraba su organismo. . aunque despacio. Hubo una breve pausa en los combates en las cercanías de Madrid desde el 23 de diciembre hasta el 3 de enero. avanzaba el invierno y en el Sanatorio estaban casi sin calefacción. Tomó esa medida –supone Vázquez de Prada– para prevenir nuevos ataques reumáticos y porque deseaba provocar «una fuerte reacción que convenciese al resto del personal de que se trataba de un auténtico enfermo» [17]. En una carta. ¡Cuánto pienso en ellos y en el porvenir espléndido de nuestra familia! De momento. en Cuenca [20]. Chiqui [22] está en el primer plano (…): ved si por medio de alguna amiga vuestra podéis atenderle en su actual preocupación. Fueron unas navidades especialmente tristes. Él viajó en el cuarto envío. son mis hijos. en el que los presos llegaron a Valencia sin contratiempos. cuando le trasladaban para matarle.

también profesor universitario. salvadoreño de origen. El doctor Suils. Juan Jiménez Vargas –escribe Casas– se incorporó al frente de guerra del sur de Madrid con la Brigada Espartaco y José María González Barredo encontró asilo en la Legación de Honduras por medio de un amigo. Desde el momento en que lo abandonaron. Jiménez Vargas se reunió más tarde con ellos. que conocía a José Luis Rodríguez Candela. que estaba casado con la hija del cónsul de Honduras [25]. le indicó al falangista que se fuera y pidió a González Barredo y a Jiménez Vargas –a pesar del disgusto que esto supuso para Escrivá– que buscaran otro refugio. Desde la legación de aquel país centroamericano Barredo comenzó a hacer gestiones para que don Josemaría y su hermano Santiago pudieran trasladarse hasta aquel enclave diplomático. profesor universitario. 14 de marzo 1937. porque no tenía documentación– fue admitido en el sanatorio. Además –apunta De Meer– la llegada de Jiménez Vargas coincidió con la de otros dos refugiados muy significados desde el punto de vista político: un comandante de aviación. temiendo nuevos registros. y Láscaris. el 14 de marzo de 1937 Escrivá se trasladó a la Legación de Honduras. . para sobrevivir en aquellas circunstancias. En la Legación de Honduras Tras cinco meses y medio de penalidades en el Sanatorio. Pero aquella «casa de reposo» se estaba convirtiendo. Jiménez Vargas logró salir de la cárcel de Porlier y tras pasar unas semanas en el domicilio familiar –algo muy arriesgado. un falangista [24]. Josemaría A finales de enero. título altisonante que empleaba el cónsul honorario Pedro Jaime de Matheu Salazar. junto con Escrivá. don Josemaría se planteó la necesidad de marcharse de allí. gracias a las gestiones de Zorzano. situado en el nº 53 [26] del Paseo de la Castellana. con el paso del tiempo. en un lugar cada vez menos seguro. El título «Legación» indicaba un status diplomático de segundo orden (era el que ostentaban los países con escasa actividad en España) pero estar asilado en un Legación otorgaba cierta autoridad ante un control callejero. que era de lo que se trataba. porque no había modo de justificar su permanencia en el Sanatorio. cerca de la Plaza de Castelar.

ponerse bajo la protección de una bandera extranjera era la solución más segura en un tiempo en el que todos los hoteles. Estaba prohibido acercarse a los dos grandes ventanales del salón. viendo constantemente las mismas caras y escuchando las mismas conversaciones. apunta este autor. semana a semana. Por lo demás. Allí extendíamos los seis colchones durante la noche y los recogíamos . un gran salón que daba a la calle y un pasillo largo y espacioso por el que se accedía a las habitaciones interiores. además de los otros refugiados. como la de Brasil o Chile. día a día. treinta y dos personas. por ejemplo. debajo de un bargueño. Al llegar a la Legación –recuerda Santiago Escrivá– estábamos. que daban a la Castellana. La primera habitación estaba abarrotada de muebles para dejar espacio a los asilados. que dormíamos debajo de la mesa del comedor. Había unas cuantas mujeres y hasta un niño. El piso en el que estaba Escrivá –que se conserva con la disposición original– tenía un vestíbulo. al lado de la puerta de servicio. ante las autoridades. cuando los demás refugiados se retiraban a su habitaciones. contaban con numerosos pisos y locales que servían para este fin. frente a la puerta de servicio. una y otra vez» [28]. la cifra real de los que ocupaban esos edificios era mucho menor. Al cabo de un mes o más. mes a mes. Sin embargo. En muchas sedes diplomáticas se daba esa diferencia entre lo legal y lo real. aunque gozaran de esa acreditación legal. el armario y la jofaina de la empleada del hogar. junto a la que había un cuarto minúsculo. con pocas condiciones higiénicas y ninguna intimidad durante las veinticuatro horas. pensiones y fondas estaban fuertemente controlados y los porteros de los domicilios se habían convertido en la fuente habitual de las denuncias. lo que reducía aún más el espacio. que dormía en el hall. aparte de la sede principal. la llamada Legación de Honduras estaba compuesta por varios pisos en los que vivían de hecho unos cien refugiados. ya tuvimos la habitación que había junto a la carbonera. seguían residiendo en sus casas. algo que no dejaba de ser peligroso [27]. y mi hermano Josemaría y yo. solo José María González Barredo. Algunas embajadas. En ese cuarto donde cabría estrechamente en otros tiempos la cama. porque la mayoría de los que vivían allí eran hombres: sus esposas o hijas. pero notoriamente insuficiente para el número de personas que vivían allí. Contaba con un cuarto de baño muy amplio. hombres en su gran mayoría. Cervera calcula que había en Madrid unos once mil asilados legales en edificios diplomáticos. El pasillo terminaba en la carbonera. y su ambiente era similar al del resto de las embajadas y consulados de la ciudad: «Se vivía hacinado. aunque desde el punto legal solo residieran allí.

a que el grano muriese en el surco. El 9 de abril de 1937 hacía su oración en voz alta. para ofrecerlo a Dios» [30]. Los que convivieron con él recuerdan que en medio de esa postración física. Escrivá acusó en su cuerpo de tal manera el peso de tantos sufrimientos – llevaba muchos meses de hambres. La comida era mala y escasa: lentejas o algarrobas. y el azúcar solo podía expedirse con receta. que vinieron poco después. Durante el día permanecían sentados sobre las colchonetas enrolladas. Pero vendrá la paz. y cuando empezaba a echar raicillas y a apuntar en la superficie un esbozo de tallo. tensiones continuas y peligros de muerte– que cuando su madre fue a verle a la Legación solo le reconoció por la voz. «Comíamos muy poco –recuerda Santiago–. se esforzaba por transmitir esperanza y aliento. * * * Los madrileños de a pie seguían sufriendo constantes bombardeos y . Escrivá celebraba la Misa sobre una de las maletas apiladas sobre cajas de cartón. como mortificación. acompañadas de insectos en ocasiones. acabaron conviviendo seis personas: Escrivá. Josemaría menos que los demás porque había días que no comía nada o muy poca cosa. junto a las cuatro personas del Opus Dei que convivían con él. Este «cara y cruz» entre su alma dolorida y al mismo tiempo serena y confiada en Dios presidió su vida. Señor. sus ramas serán abundantes y darán olorosas flores y frutos cuajados en sazón [31]. El cuarto daba a un oscuro patio interior. ¿cuáles serán las consecuencias de todo esto? Parece que esperaste. durante el día [29]. Jiménez Vargas y González Barredo. Tras aludir a la destrucción de tantos templos a causa de la persecución. su hermano Santiago. que extendían durante las noches en el suelo. se preguntaba: Pero ¿qué significa la destrucción de catedrales? Apena muy de veras que se pierdan. y la Obra se desarrollará perfectamente después de esta prueba. y para poder verse las caras tenían que encender la bombilla vacilante que pendía del techo. permitiste que se desencadenase este vendaval. aunque –sin dejar de lamentar esa barbarie– debemos considerar que lo verdaderamente esencial es salvar almas. junto con Del Portillo y Alastrué. En aquella minúscula habitación junto a la carbonera. Y pensando en esta Obra que Tú has bendecido. que quedaba frente por frente a la entrada de servicio. Desde el día 3 de aquel mes de marzo el pan estaba racionado en Madrid.

con muchas . religiosos de los Sagrados Corazones. y tanto ellos como el resto de los refugiados tuvieron que permanecer en la Legación. Recaredo Ventosa. porque la escasez de alimentos iba en aumento. muchas veces. que habían sido allanadas por los milicianos por considerar que albergaban armas. y los asilados soñaban con formar parte de las evacuaciones que se formaban de vez en cuando. y tras numerosas gestiones por parte del cónsul durante los meses de abril y mayo. Ya se sufre. Como consecuencia lógica surgió un resentimiento en la opinión pública contra los que se habían asilado en aquellos lugares. Para aquellas gentes. esa evacuación no llegó a producirse. para recibir cada vez menos comida. esperando su turno en una cola. vivían en una situación de permanente inquietud y zozobra. pagaron el importe y llegaron a asignarles los números 23. Esa prueba interior no le llevó a perder la alegría externa a pesar de sus sufrimientos interiores. 92 y 35. allí comían desafectos. cosa que en unos casos era cierto y en otros no. Por su parte. partidarios de los causantes de su hambre. y como entre los numerosos asilados que vivían en el piso de arriba. enemigos. con sus cartillas de racionamiento. Pero cada vez que parecía que la evacuación era inminente. seis o siete horas de cola o responsables del dolor por la muerte de alguien querido» [32]. se volvía a retrasar. desde luego. de sus penurias. se está mejor en la cárcel. podía confesarse y abrir su alma con uno de ellos. había tres sacerdotes.aguardaban durante horas ante las tiendas. los asilados de las embajadas y consulados. porque se iban conociendo sucesos como los asaltos de las embajadas de Finlandia o de Perú. un consulado o simplemente un piso protegido por aquella enseña. «En toda esta temporada – escribía el 6 de mayo en una carta– los peores días son los que llevo metido en… ¡semejantes honduras! Desde luego. a la una y media o a las dos de la mañana con el religioso que hay en el refugio. de sus cinco. De hecho Escrivá. He sufrido esta noche horriblemente –escribió el 9 de mayo–. no había ningún tipo de armamento. Durante aquella primavera Escrivá padeció lo que la mística denomina con el nombre genérico de noche oscura del alma. En la de Honduras. Menos mal que pude desahogarme. su hermano y Jiménez Vargas se apuntaron en una de las numerosas «listas de espera» de cosibles evacuados. Se entiende su indignación cuando «un vehículo con una bandera extranjera se detenía ante un establecimiento y se llevaba un montón de víveres para una embajada. Les llegaban noticias de que los refugiados de alguna embajada habían conseguido llegar a Valencia y tomar un barco o un avión [33]. He pedido. y se ofrece lo sufrido» [34].

pone de manifiesto algunos rasgos de aquella prueba interior: se consideraba un mal instrumento para sacar adelante lo que Dios le pedía. y aquí abajo soy obstáculo y temo por mi salvación. a pesar de mi vida pecadora. hermanos pequeños de Álvaro del Portillo–. viejo. ¡qué más da! [38]. siempre con una alegría muy. Igual da [35]. más de ciento setenta cartas [40]. podré hacer más por la Obra y por mis hijos e hijas: Tú promoverás otro instrumento más apto que yo –y más fiel–. fechada dos semanas después. Ya vamos acostumbrándonos [41]. Si no es posible. entiendo que Jesús quiere que viva. os agradeceré que me traigáis algo de comer: porque hace hambre. para sacar adelante la Obra en la tierra […] Jesús. en estos días. sufriendo. una tuberculosis o una pulmonía. empleando expresiones singulares para despistar a la censura: ¡Qué voy a hacer! No tengo ganas de enfadarme: así y todo. ante el temor de no cumplir la Voluntad de Dios. si no voy a ser el instrumento que deseas. No temo a la muerte. . * * * –Si os fuera posible –le pedía Escrivá a Zorzano en una nota. se despertó vuestro tío Santiago. Morir –oraba–. el 23 de mayo. muy honda y esperanzada: que no es jonda. Y después ha tenido la frescura de decir que paso la madrugada dedicado al cante jondo. abuelo!– es que canto y lloro. … o cuatro tiros. En fin: de otra parte. aconsejándoles que aprovecharan aquel periodo para «crecer para adentro» [39]. Pero. 23-domingo-1937: Oración mía de esta noche pasada. y me gritó: «¿qué haces. con las que continuaba manteniendo el trato con las personas que le seguían. Desde la Legación enviaba numerosas cartas. Escribió en total. y era tan fuerte la conciencia de su poquedad y de su falta de correspondencia. y ante las preocupaciones que siento por mi salvación: Señor. lágrimas. En otra carta. Paciencia. Pocos días después le escribía a Pedro Casciaro. por medio de Teresa y Carlos. y trabaje. llévame: desde el otro mundo –desde el purgatorio–. sobre las dos de la mañana o por ahí. que usufructúa con Jeannot [36] y conmigo dos colchones. cuanto antes llévame en tu gracia. La verdad: no sé a qué carta quedarme: a lo mejor –¡viejo. eso sí. no os preocupéis. morir pronto en la gracia del Señor […]. que llegaba a sentir temor por su salvación. durante los meses que residió allí. porque desde arriba podré ayudar. hace unas noches. hombre? ¿estás… llorando?». ni tiene nada que ver con la ópera flamenca [37]. porque me acuerdo de tu Amor: un tifus.

Escrivá fue explicándole la Obra a Lola. Escrivá le comentó este . le recuerdo a tus papás y a toda tu familia. usando el lenguaje en clave al que les obligaba la censura militar de la correspondencia [44]. ¡Ah!. Pero. * * * En el mes de junio le comunicaron a Escrivá que José María Isasa –que se había incorporado a la Obra en abril de 1936 y del que no tenía noticias desde hacía tiempo–. Zorzano le contestó al día siguiente: –De comestibles para poder llevar estamos muy mal. en una palabra: la felicidad [47]. si te nombro a ti. carta tras carta. Sin embargo. que ponía todos los medios para atender a los que se encontraban refugiados. Ya apretaremos el cinturón un punto más. siempre le digo igual: de ti depende exclusivamente hacer realidad nuestras charlas. también hay algo. los cimientos. Cuando se reciban los embutidos que anuncian de Daimiel los enviaremos [42]. y trabajo duro: de piedra de sillería: es el comienzo. Hacía varios meses que Miguel había hablado con su hermana de don Josemaría. hasta que en una ocasión –siempre de forma epistolar– le propuso formar parte de ella. poniendo en riesgo su vida. atenazada por el hambre. que estaba escondido en casa de sus padres en Daimiel. se había puesto en contacto por carta con Fisac. La primera vez fue el 22 septiembre de 1935. para que no le descubriesen. con el que siguió carteándose y hablando de su entrega a Dios en la Obra. a diario. en una carta dirigida a su hermana Lola. Lola se decidió el 7 de julio de 1937 y así se lo hizo saber a don Josemaría. Durante aquellos largos meses de guerra. porque va a celebrar la Santa Misa por ti un sacerdote y no te pasará nada”». que no se encuentra en ninguna parte: la alegría y la paz. Don Josemaría le decía en una de sus cartas: Cuando hablo con Manolo [45]. Desde allí le enviaban algunos alimentos imposibles de conseguir en la capital. pues ni fruta hay en estos días. En ocasiones Zorzano le enviaba a Fisac unas cuartillas escritas por Escrivá. no me olvides que en mi casa [46] hay mucho trabajo. –No os preocupen los comestibles –respondió Escrivá–. Zorzano [43]. Esto. había fallecido en un frente de guerra. «Me iban a hacer una operación –recordaba Lola– y mi hermano Miguel me dijo: “No tengas miedo.

hecho doloroso a los demás: Pepe –¡dichoso. conmigo. dichosísimo Pepe!– cayó en el frente vasco. Antes de que los nacionales se dirigieran a Santander. que también Ignacio os daría: rosas –tres ramos–. la última zona fiel a la República en el norte de España. pero os ruego que. A mediados de junio las tropas nacionales consiguieron entrar en Bilbao. donde se libró una batalla durísima desde el 6 hasta el 26 de julio de 1937. Entre los asilados de la Legación se comentaban apasionadamente los partes militares que emitían las emisoras prohibidas (es decir. Las tropas nacionales lograron ocupar Asturias por completo el 21 de octubre de 1937 y el llamado «frente del norte» dejó de existir. sino en Pinto. por la muerte de mi nieto queridísimo: la acepto. perdieron cien aviones y unos veinticinco mil hombres. se deducía claramente que el fin de la guerra estaba lejano. Manuel [48]. Más tarde supo que Isasa no había fallecido en el Norte. el 23 de abril de 1937. para evitar la desmoralización de los soldados–. El abuelo casi no sabe deciros nada. al norte y sur de Zaragoza. en el frente de Madrid. En muchos hogares de la ciudad los madrileños escuchaban esas noticias cubiertos por mantas que amortiguaran los sonidos. muchos de ellos de las Brigadas Internacionales. sobre su sepulcro: y que visitarais a D. el ejército republicano comenzó una maniobra de distracción lanzando una ofensiva en el curso del río Ebro. las del bando nacional) [50]. Un encargo os hice. También las escuchaban muchas personas del área republicana para saber si sus familiares habían fallecido o habían sido hecho prisioneros por el enemigo. que lucharon como tropas de choque. La batalla empezó el 24 de agosto de 1937 –durante los últimos días de estancia de Escrivá en la Legación– y tuvo fases de diversa intensidad hasta finales de septiembre. los republicanos lanzaron una ofensiva en las inmediaciones de Brunete. recomendéis a mis peques para que no se me vaya ninguno más [49]. . A finales de agosto el ejército que luchaba bajo el mando de Franco tomó Santander y cuando se dirigía hacia Asturias. mientras que Santander y Asturias permanecían en manos de los republicanos. para evitar denuncias. Independientemente de lo que dijera cada emisora –ya que en ambos bandos se manipulaban los datos. como le dijeron al principio. Los republicanos solo consiguieron un avance de cinco kilómetros dentro de un frente de dieciséis. al parecer. ¡A Don Manuel! ¡Qué agradecido le estoy! Mis lágrimas –no me da vergüenza decir que he llorado– no son protesta.

Estas noticias eran ampliamente comentadas por los refugiados de la
Legación. José Luis Rodríguez-Candela, el cónsul, recuerda la actitud de
Escrivá en medio de aquel ambiente de incertidumbre.
Era asombrosa su ecuanimidad para enjuiciar unos hechos que por su
gravedad afectaban enormemente a todos. –Y añade–: Nunca se
pronunció con odios ni con rencor enjuiciando a nadie […]. Le dolía lo
que estaba sucediendo […]. Y cuando los demás celebrábamos victorias,
don Josemaría permanecía callado [51]. A veces se le oía musitar: «¡Esto
es una tragedia!» [52].
Al fin, logró enterarse del paradero de Hermógenes, una de las mujeres que
le seguían, y le dijo a Isidoro que se pusiera en contacto con ella, para pedirle
oraciones y noticias sobre las demás [53]. A partir de entonces Hermógenes
haría de enlace con el resto de las mujeres.
Un día le llegó a Juan Jiménez Vargas la noticia de que Ginés Albareda, un
hermano de José María, había logrado llegar hasta la otra zona de forma
clandestina, cruzando los Pirineos a pie, junto con Pascual Galindo, un
sacerdote amigo suyo y conocido de Escrivá.
Juan se informó sobre el asunto y le propuso a don Josemaría esa
posibilidad. Aquella propuesta le planteó un grave problema de conciencia.
Si realizaba aquella travesía con éxito podría seguir impulsando con
libertad el desarrollo del Opus Dei en la otra zona del país. Era la única
opción que le quedaba, después de haber fracasado en los diversos intentos de
conseguir pasaportes extranjeros por medio de las embajadas turca, cubana y
chilena.
Pero eso significaba dejar en Madrid a su madre, a sus hermanos Carmen y
Santiago, a Isidoro, a Álvaro y al resto de las mujeres y hombres que le
seguían. ¿Qué debía hacer? [54].

Septiembre-octubre de 1937. En una pensión de la calle Ayala

Jiménez Vargas continuó insistiendo, y al fin, aunque no del todo
convencido, Escrivá cedió, y dejó la Legación en los últimos días de agosto
con una documentación falsa que le proporcionó el cónsul. Esos papeles le
acreditaban como intendente de la cancillería. Tomás Alvira le recordaba
caminando por las calles de Madrid vestido con un mono de color gris y un
brazalete con los colores de la bandera de Honduras. Se instaló en una
pensión situada en un ático de la calle Ayala, donde se le unió pronto Jiménez

Vargas.
Aunque su precaria documentación no le protegía de los posibles desmanes
de un control callejero, al menos le permitía proseguir con su trabajo
sacerdotal de forma clandestina en aquel Madrid en el que las pocas iglesias
que habían quedado en pie estaban cerradas o se utilizaban como garajes,
almacenes y talleres mecánicos. La vida cristiana se desarrollaba en un clima
de catacumbas.
La persecución religiosa no era tan acuciante como en los primeros meses
de guerra porque muchos perseguidos habían encontrado ya una solución para
vivir en la clandestinidad (mediante documentaciones falsas, refugios
diplomáticos, etc.). También pesaba, en cierta medida, la Carta colectiva del
episcopado español al mundo entero con motivo de la guerra de España, que
se había publicado un mes antes, en el mes de julio; y el hecho de que al
gobierno no le interesara que se produjeran más acciones que pudieran dañar
la imagen de la República. Pero eso no significaba que la Iglesia hubiese
recobrado su libertad: ningún eclesiástico se atrevía, desde luego, a ir por la
calle con signos de su identidad. Un día, cuando se acercaba a un edificio
donde pensaba celebrar Misa, una señora le saludó en voz alta: «¡Qué alegría
verte!».
Luego, en un aparte, le explicó en voz baja: «En este momento están
registrando el edificio. Como vaya le detienen y le matan» [55].
Un sacerdote amigo de Escrivá, José María García Lahiguera, coordinaba
la atención pastoral clandestina. Se celebraban Misas a las que asistían
pequeños grupos y se impartía catequesis a los niños en secreto [56].
Escrivá descubrió que había una imagen de la Virgen en la base del
monumento a Colón, en el paseo de la Castellana, que se había salvado de la
destrucción posiblemente por haber pasado inadvertida; y de vez en cuando se
acercaba hasta allí para rezar de forma disimulada.
Confesaba dando un paseo; bautizaba a escondidas y predicaba retiros
cambiando constantemente de sede, para no despertar sospechas. Llevaba
siempre consigo una hostia consagrada dentro una pitillera, envuelta, por
precaución, en una funda con la bandera y el sello de la Legación. «Muchas
veces dormía sin quitarme la ropa –recordaba–, con la Sagrada Forma encima,
abrazando al Señor» [57]. Atendió a algunas religiosas refugiadas en
domicilios particulares; y en medio de aquella situación caótica, el 8 de
septiembre, José María Albareda –un joven catedrático del Instituto
Velázquez de Madrid–, se incorporó al Opus Dei [58].
Escrivá comenzó, junto con Jiménez Vargas y el resto, a buscar avales,
salvoconductos y dinero para pagar los gastos de la expedición. Eran

plenamente conscientes del riesgo que corrían: si eran descubiertos, perderían
la vida.
Albareda y Alvira eran jóvenes profesionales y pusieron de su parte todo lo
que habían ahorrado hasta entonces. A los estudiantes –Botella, Fisac y
Casciaro– se lo pagaron sus familias; y como aun así no les llegaba, Zorzano
y González Barredo les ayudaron en algo. Escrivá no tuvo más remedio que
invertir en aquello el poco dinero que quedaba tras la instalación de la nueva
residencia de Ferraz.

XV
Travesía de los Pirineos (noviembre de 1937)

8 de octubre de 1937. Rumbo a Barcelona

Consiguieron un auto y la gasolina necesaria y el 8 de octubre [1]
emprendieron la aventura. En el vehículo iban Escrivá y Albareda (35 años);
Alvira (31) y Sáinz de los Terreros (a punto de cumplir los 30). Jiménez
Vargas, de veinticuatro, que se convertiría en el guía de aquella expedición,
había salido de Madrid con anterioridad.
Tras superar numerosos controles, llegaron a Valencia a las ocho de la
tarde-noche y se reunieron con Casciaro, Botella y Fisac, que con sus
veintidós años eran los más jóvenes del grupo. Alvira era el único que no
pertenecía a la Obra [2].
Llegaron a Barcelona el día 10, y tuvieron que esperar en aquella ciudad
mucho más tiempo del previsto, hasta que los organizadores de la travesía les
dijeron que podían marchar. Después de pasar los cuatro primeros días en el
hotel Centric, se trasladaron a casa de la viuda de Cornet, que los ponía en
contacto con su enlace, Mateu Monlleví Roca, al que llamaban «Mateo el
lechero».
Las cuatro semanas que pensaban esperar al principio se transformaron en
cuarenta días de incomodidades, con el peligro constante de que les
detuvieran, especialmente a los jóvenes que estaban en edad militar. Fueron
días de largas caminatas, como entrenamiento para la travesía que les
esperaba. Días de desasosiego, al ver cómo menguaba el dinero que habían
logrado reunir para pagar a los guías; y, especialmente para Escrivá, días de
tribulación interior: ¿había hecho bien dejando Madrid? ¿Eso era lo que Dios
le pedía?
En un determinado momento, recuerda Jiménez Vargas, cuando estaban los
dos solos, Escrivá le dijo que regresaba a Madrid. El resto –comentó– debía
continuar el viaje. Y salió decidido a la calle, en dirección a la estación de
tren. Jiménez Vargas quedó anonadado y sin saber qué hacer: «fue el peor

momento que he pasado en mi vida», escribió tiempo después [3].
A la media hora Escrivá ya estaba de vuelta, convencido de nuevo de que
Dios le pedía que se trasladara al otro lado. «El Padre –cuenta Jiménez
Vargas– sabía que los obstáculos que se presentaban solo con la ayuda de
Dios los podía superar, como casi todo lo que hizo en su vida. Fue
impresionante la humildad con que me pidió perdón por el mal rato que me
había hecho pasar» [4].
Día tras día iban pasando por la lechería, donde estaba Mateo, su enlace; y
día tras día, le decían la frase convenida para indicar que debían seguir
esperando: Aún no llegado Pallarés.
Don Josemaría se enteró por medio de la prensa barcelonesa, que Pascual
Galbe, compañero de la Facultad de Derecho de Zaragoza, estaba ejerciendo
como juez en el Tribunal de Segunda Instancia de Barcelona, en
representación del gobierno autónomo de Cataluña. Se puso en contacto con
él por medio de Tomás Alvira, que también le conocía y Galbe le invitó a
comer a su casa.
Galbe, hombre no creyente, apreciaba sinceramente a Escrivá y le ofreció
varias posibilidades para escapar. Podía proporcionarle trabajo, por ejemplo,
como letrado en el Tribunal.
Escrivá le hizo ver que, si no había ejercido antes la profesión de abogado
para dedicarse plenamente a su ministerio, no pensaba hacerlo en aquellas
circunstancias, y menos en un lugar donde le matarían en cuanto descubrieran
su condición sacerdotal [5].
Galbe intentó disuadirle: «Josemaría: si te detienen, te matarán»; y le hizo
ver que la travesía era extremadamente peligrosa, porque los que vigilaban la
frontera tenían órdenes de disparar a matar. Como no lograba convencerle,
quiso que presenciara el juicio de una persona que había sido capturada en
una tentativa de huida. Fue condenada a muerte inmediatamente. Al fin,
cuando comprobó que su amigo no cambiaba de opinión, le dijo que si le
apresaban dijera que era hermano suyo, por si podía hacer algo por él.
Al fin, el 16 de noviembre se puso en marcha la expedición. La
organización había sido más complicada de lo previsto –explicaron los guías–
a causa de las condiciones climáticas desfavorables, el endurecimiento de la
vigilancia fronteriza y la dificultad para formar un grupo lo suficientemente
amplio con el que hacer la travesía.
Mateo, el organizador, les indicó que se distribuyeran en tres grupos. El
primero, compuesto por Escrivá, Albareda y Jiménez Vargas, iría en autobús
hasta Oliana. Casciaro, Botella y Fisac tomarían el mismo autobús, pero se

bajarían quince kilómetros antes, en Sanahuja. Alvira y Sáinz de los Terreros
saldrían dos días después, para no despertar sospechas.

19 de noviembre de 1937. Travesía de los Pirineos

El 19 de noviembre, Escrivá, Albareda y Jiménez Vargas tomaron el
autobús hasta Oliana con unas mochilas por todo equipaje. Escrivá llevaba
varias prendas prestadas: un pantalón de pana color tabaco, un jersey de lana
azul marino que le quedaba grande, unas botas de suela de goma y una boina.
Durante el camino seguía preguntándose: ¿había hecho bien al marcharse de
Madrid? ¿Debía continuar? ¿Era realmente eso lo que Dios quería, o se estaba
engañando?
Estos pensamientos le causaban graves escrúpulos de conciencia, mientras
se acercaban a Oliana, situada a unos cien kilómetros al noroeste de
Barcelona.
Pedro Casciaro relata en sus memorias los numerosos percances de esa
travesía [6].
Al día siguiente, 20 de diciembre, según lo establecido, encontraron a
Tonillo, un chico de diecisiete años que les acompañó hasta la masía de
Vilaró, situada en un cerro. Allí Escrivá celebró Misa y estuvieron encerrados
el resto del tiempo dentro del pajar. Seguía inquieto por los tres que faltaban.
Fisac, Casciaro y Botella, que llegaron al fin, después de tardar veinticuatro
horas en hacer un recorrido de cinco, a causa del estado de embriaguez de su
guía.
Al atardecer se trasladaron desde Vilaró hasta la rectoría de Pallerols,
donde pasaron la noche del 21 al 22 de noviembre. Les indicaron que podían
descansar en el horno de la casa rectoral, junto a la iglesia de Pallerols, que
había sido incendiada y destrozada en 1936.
Mientras los otros dormían, Escrivá no pudo soportar más la presión
interior y comenzó a sollozar en silencio. Algunos de los que le
acompañaban, como Casciaro, ignoraban la causa de esas lágrimas y se
asombraron al oír que Juan le decía, de forma contundente: «¡A usted le
llevamos al otro lado, vivo o muerto!».
Fue un trago duro para Jiménez Vargas, tener que pronunciar esas palabras,
pero no tuvo más remedio, porque conocía las dudas interiores que acosaban a
don Josemaría.

Al verse en aquella situación límite, Escrivá hizo algo que no había hecho
hasta entonces, ni volvería a hacer en el futuro: pidió a Dios una prueba
externa de que estaba haciendo su Voluntad.
No logró conciliar el sueño y a primeras horas de la mañana bajó al templo
para rezar. Y allí, entre los escombros, encontró la prueba que había pedido:
una rosa dorada, de madera, procedente de un retablo de la Virgen [7] que
había sido destrozado.
Cuando estaba comido de preocupaciones –contaba, años después–, ante
el dilema de si debía pasar o no, durante la guerra civil de un lado a otro,
en medio de aquella persecución […] viene otra prueba externa: esa rosa
de madera. Cosas así: Dios me trata como a un niño desgraciado al que
hay que dar pruebas tangibles, pero de modo ordinario [8].
Regresó transformado, y le dio la rosa a Jiménez Vargas para que la
guardara. «Todos sacamos la impresión de que aquella rosa tenía un profundo
significado sobrenatural, aunque no hizo ninguna aclaración», escribió
Jiménez Vargas [9].
Al año siguiente, en una carta dirigida a Zorzano, Escrivá elogiaría la
fortaleza de Juan en aquellos momentos difíciles: «¡Cuantas veces hubiera
vuelto a mi país, antes de llegar a Francia, si no lo hubiera evitado!» [10].
El día 22 los expedicionarios alcanzaron una zona boscosa y se guarecieron
en una cabaña elemental, construida con troncos. El suelo era de yerbas secas.
El invierno avanzaba y Jiménez Vargas temía que la nieve y el frío le
provocaran a Escrivá –que llevaba un calzado defectuoso y ropa de abrigo
insuficiente–, un ataque de reumatismo similar al que le había dejado
paralizado en el sanatorio.
Durante aquellos cinco días de espera Escrivá aprovechó para conversar
con algunos sacerdotes que estaban escondidos en otra cabaña, situada un
poco más arriba, dentro del mismo bosque.
Aquellos primeros nueve días en Peramola, Pallerols y los bosques de
Rialp fueron, desde el punto de vista físico, bastante aceptables. Las familias
que les acogieron les trataron bien y les dieron comida suficiente. Pero a
partir del 27 de noviembre comenzaron cinco marchas nocturnas terribles.
Tuvieron que escalar montañas y sortear precipicios, realizando largas
caminatas desde la media tarde hasta el amanecer del día siguiente. Llegaban
rendidos por el cansancio.
Mientras tanto se iban sumando diversas personas a la expedición.
Llegarían a ser veinticuatro en total [11].
La primera noche caminaron desde la cabaña hasta el barranco de la

Ribalera, donde se alojaron en una cueva tapiada, a la que llamaban la «casa
del Corb».
Tras reponer fuerzas, al final de la tarde del día 27 se les presentó un nuevo
guía.
Nos dijo que se llamaba Antonio –escribe Jiménez Vargas–, aunque
después nos reveló su verdadero nombre: José Cirera. Era un
contrabandista autoritario, infatigable y audaz, como poco a poco fuimos
comprobando. Avanzamos hasta el interior de la cueva y cuando
estábamos en lo más profundo, a la luz de una vela, nos dijo con voz
enérgica: «Aquí mando yo, y los demás a hacerme caso. Andaremos en
fila, de uno en uno. Y no hablar: no quiero nada de ruidos. Cuando yo
tenga que avisar algo se lo diré a los primeros de la fila, y os lo iréis
diciendo unos a otros. Que nadie se separe ni se detenga. Si alguno se
pone malo y no puede seguir, se quedará en el camino. Si alguno quiere
acompañarle, se quedará también» [12].
A las tres de la madrugada se pusieron en marcha. Cuando amaneció aquel
domingo 28 de noviembre, Escrivá celebró Misa, arrodillado sobre una gran
piedra, junto a la pared de un cortado, para quedar a cubierto del viento. Las
personas que estaban allí –más de veinte– no habían oído Misa ni pisado una
iglesia desde julio del año anterior. Siguieron la celebración en medio de un
gran silencio.
Sobre una roca y arrodillado –escribió en su bloc de notas Antonio
Dalmases, uno de los expedicionarios que se habían sumado a la travesía–
casi tendido en el suelo, un sacerdote que viene con nosotros dice la Misa.
No la reza como los otros sacerdotes de las iglesias. Sus palabras claras y
sentidas se meten en el alma. Nunca he oído Misa como hoy, no sé si por
las circunstancias o porque el sacerdote es un santo. La Sagrada
Comunión es conmovedora; como casi no podemos movernos hay
dificultad para administrarla, y esto que estamos todos agrupados en torno
al altar. Todos vamos andrajosos, con barba de varios días, despeinados,
cansados. Uno tiene el pantalón roto y enseña toda la pierna. Las manos
sangran por los rasguños, los ojos brillan por las lágrimas contenidas y
sobre todo está Dios entre nosotros [13].
El día 28 recorrieron otro tramo decisivo de la travesía, desde la Ribalera
hasta el Corral de Fenollet. Tuvieron que subir primero la gran pendiente del
Aubens. La hicieron de día porque «era grande y en algunos momentos solo
se podía andar trepando por las piedras» [14]. Tomás Alvira cayó desvanecido
y quedó en tal estado de agotamiento que pensaba que no podría llegar al
final.

otra más. «Nos estremecemos y tiritamos – anotó en su diario Antonio Dalmases–. en silencio. Era una decisión brutal y no estábamos dispuestos a aceptarla […]. Ordenó que a Tomás lo dejáramos allí. Aquello era solo explicable por la fe y la fortaleza del Padre. cruzamos el Tosal del Fach y bajamos por un bosque de pinos en la cara norte de la montaña. hasta el final. perdí pie. jóvenes y mayores. Intentamos reanimarlo –cuenta Jiménez Vargas–. con temperaturas muy bajas y la ropa mojada. donde . Se agarraba al ramaje. Y tomó unos alambres de reserva. Cruzaron la montaña de Santa Fe y a las doce menos cuarto comenzaron a escalar a gatas la pendiente del Ares. Trajo agua y le dio algún baño con alguna medicina. A las seis de la tarde se pusieron en marcha de nuevo. Todos pararon en seco. Más tarde vislumbraron otra. no hagas caso. Jiménez Vargas comenzó a atender a Escrivá que «llevaba los pies y el calzado destrozado. Caminaron durante horas y horas junto al río Arabell. porque temía que amaneciera antes de llegar al Corral de Fenollet. Al fin. Pero en un determinado momento el jefe dio la orden de seguir porque había que alcanzar la cumbre antes del anochecer. Sin embargo. porque Tomás no se sentía con fuerzas para nada. El guía iba muy nervioso. Empieza a amanecer y el suelo está completamente blanco de escarcha. a las seis y media de la mañana. porque no podían gritar. Una vez dentro del corral. mirando hacia el precipicio en silencio. y no faltaron los salicilatos. una balsa que encontramos tiene una capa de hielo que cuesta romper para poder beber en ella» [17]. Entonces el Padre tomó al guía del brazo. entre una niebla espesa que les impedía divisar el valle. A continuación le arregló con un alambre que encontró. y a continuación. llegaron a la borda de Conorbau. donde nos refugiamos» [15]. lleno de pinchos. habló unos minutos con él: –Tomás. y me caí rodando. la más alta y dura de la travesía. A poco de comenzar la bajada. Afortunadamente pude trepar hasta arriba por mi propio pie. arrastrándole casi. Silba el viento. en medio de la consternación general. para el resto del viaje» [16]. intentado que el guía no le viera en aquella situación de fatiga extrema y ordenara dejarle allí. en dirección a la borda de Conorbau. Tú seguirás con nosotros como los demás. Estaban desfallecidos. las suelas que ya estaban muy sueltas. Al cabo de tres horas coronaron la cumbre. Ayudaron a Escrivá a subir.

me importaba más el frío que el miedo a ser apresado. Unas veces la corriente era tan impetuosa –escribe Alvira– que nos arrastraba y con el palo. . El frío era intenso (finales de noviembre. el sueño y el hambre las alargaban desmesuradamente. en la que caminaron desde la borda hasta los Roques de la Caubella. No entendíamos lo que pasaba… [19]. y me hacía estremecer en medio de aquel agotamiento físico y psíquico que arrastraba desde hacía varios días» [22]. –Uña del pie arrancada. Salieron a las seis de la tarde y llegaron a las seis de mañana del primer día de diciembre a unos roques. al salir del agua. que sirviéndonos de bastón llevábamos cada uno. y el cansancio. teníamos que apoyarnos fuertemente para no ser arrastrados. Las alargaban también lo agreste del camino. Era un frío terrible. –seis días. comentando cosas en voz baja. –Por valle vadeando el río unas veinte veces. según decían. –Comer solo un pedacito de queso e idem chorizo con pan. en el Pirineo y de noche) y los pantalones. las caminatas nocturnas me parecían interminables. ni qué hora era. y abrirnos paso. Allí descansaron un rato. Casciaro –uno de los más jóvenes del grupo– estaba al límite de sus fuerzas: «en aquellos momentos –por lo menos a mí–. y los guías desaparecían a veces sin previo aviso y volvían al cabo del rato. La travesía de la cuarta noche. se endurecían porque el agua se congelaba en el primer momento [20]. –Muy sucios sin lavar no tocar ropa.les entregaron una pequeña cantidad de comida. que me calaba hasta los huesos. envueltos entre las malezas. no sabía en qué día estábamos. un frío inmisericorde y cruel. Sáinz de los Terreros los resume en sus notas de forma parca y contundente: Salida a las cinco y llegada al bosque espeso a las seis y media. entre la maleza del bosque [21]. a duras penas. Al igual que el resto. –Mis rodillas fatal. –Por no poder salir del agujero no duermo (falta sitio) y mucho frío [18]. del 30 al 1 de diciembre. Estábamos muertos de sueño y temblando de frío –relata Jiménez Vargas– y los guías nos llevaban de noche por lugares que. resultó particularmente fatigosa. Acabé perdiendo el sentido del tiempo –continúa Casciaro–. muchos no se atreverían a pasar de día. –Muy largo y pies mojados todo el camino. Cada expedicionario expone y recuerda los hechos conforme a su carácter. porque nunca seguíamos propiamente una senda de montaña: no hacíamos más que trepar y trepar riscos. Los milicianos estaban cada vez más cerca.

Habían caminado cien kilómetros. sin que los vieran. Seguimos nuestra marcha. escribió en sus notas aquel día: No sé cómo será el camino del infierno. como agradecimiento a la Virgen. No debíamos apoyar los palos en el suelo para evitar ruidos. Así comenzamos a andar. Contaba Alvira: Nos dio instrucciones nuestro guía. sería mucho más breve y llevadera que las anteriores. sin reparar en los jirones de la ropa o de piel que se empeñan en guardarse entre sus espinas. con sus ladridos. guardando el máximo silencio. Divisaron al fondo. Era una mentira piadosa para que no se vinieran abajo física y anímicamente. e iríamos lo más ligeros posible. siguió ladrando el perro y. se calló. aumentan por momentos. más que andar. por fin. los árboles más altos. De Andorra hasta «el otro lado» ¡Ya estaban en Andorra! Era el 2 de diciembre de 1937 [26]. Tenen que esperar aquí fins que es faci de dia per no extraviar- se. desde la Caubella a Sant Julià de Lòria. porque el perro. puede decirse que nadábamos entre el ramaje [23]. indicaba claramente que pasaba alguien. ¡No salió nadie! ¿Qué pasó? Es inexplicable [24]. A continuación atravesaron un bosque. sin duda. con bastante temor. en una hondonada. cuando de pronto se oyó el ladrido fuerte y seguido del perro que debían tener en el puesto de carabineros. Cuanto más denso. Los guías les aseguraron que la última jornada nocturna. una caseta de carabineros. para que no rodasen. una hoguera. Los matorrales más tupidos. y al otro lado. Aquel fue. habitualmente tan escueto en sus declaraciones. y hay que atravesarlos por las buenas o por las malas. hasta que uno de los guías dijo: «Ja son a Andorra. procuraríamos no apoyar los pies en piedras movedizas. Hasta que llega un momento en que. con un desnivel acumulado de unos seis mil cuatrocientos metros de subida y unos cinco mil novecientos de bajada. Yo creí que allí había terminado todo. uno de los momentos de mayor peligro de la travesía. . pone fer-foc» [25]. Debían pasar entre la caseta y la hoguera. pero cuesta trabajo imaginarlo algo peor que eso. porque de hecho fue una de las más duras de la travesía. Jiménez Vargas. Hubo una explosión general de alegría y Escrivá incoó la Salve. 2 de diciembre de 1937. que se interponen en el camino.

Allí ya la nevada era tan alta que el vehículo no pudo avanzar más. Llegaron hasta Soldeu en autobús. Tras pasar una noche en Sant Gaudens. Los expedicionarios se hicieron una fotografía. Comenzaron a caminar. hundiéndose hasta las rodillas en cada paso [28]. al igual que al resto. por primera vez desde el comienzo de la guerra. Le ayudaba Pedro Casciaro. esto también me molestó. hasta que lograron llegar. con una temperatura que no llegaba a los cuatro grados. hasta la frontera franco-andorrana. Escrivá quiso peregrinar a Lourdes antes de dirigirse de nuevo a España. con el rostro consumido y demacrado. por una senda cubierta de nieve. Aquella misma mañana llegaron a Sant Julià. Los gendarmes tenían orden de «desarmar» a todos los que llegaban y les quitaron los palos que les servían de apoyo para caminar. sino una motivación estrictamente espiritual. Me quedé profundamente sorprendido –relata Casciaro–: realmente yo no había ofrecido la Misa por esa intención. tiene especial relevancia. Subieron el puerto de montaña de Envalira (dos mil cuatrocientos nueve metros) el más alto con carretera de los Pirineos. Tenía las manos hinchadas a causa de las espinas que se le habían clavado al agarrarse a los matorrales. Me impresionó además que el Padre. en la que se ve a Escrivá. precisamente en esos momentos en que con tanto fervor se disponía a dar gracias a Nuestra Señora. un pueblecito andorrano. El viernes 10 de diciembre salieron en autobús hacia Francia. Este comentario de Casciaro. tiritando de frío. Esto desagradó a Pedro Casciaro. Fue un viaje muy accidentado a causa de la nieve. y que . porque la política no había sido el motivo de nuestra evasión de España» [27]. hacinados en otro autobús. Aquel conjunto de personas estaba unido por un mismo ideal religioso. «Supongo que ofrecerás la Misa –le dijo– por la conversión de tu padre y para que el Señor le dé muchos años de vida cristiana». pero cada uno tenía diversas sensibilidades políticas: no les unía una postura de adhesión o rechazo a la República. En aquel enclave del Principado. estaba poco concentrado y con la atonía natural de quien se ha levantado muy temprano y aún se encuentra en ayunas. «Los gendarmes nos documentaron –recuerda– como refugiés politiques. es más. y el 11 de diciembre celebró en la Basílica [29] una Misa de acción de gracias por haber llegado sanos y salvos. hijo del Presidente del Frente Popular de Albacete. Les quedaban trece kilómetros hasta la frontera. que deseaba conservar el suyo como recuerdo. a una altitud de mil doscientos sesenta y seis metros. Escrivá celebró la Eucaristía revestido con ornamentos. o a aquella República. En Encamp tuvieron que bajar del vehículo y atravesar el pueblo a pie.

«Es justo –me dijo el Padre– que el día de mañana se sepa el bien que ha hecho tanta gente buena. para salvar muchas vidas y evitar sacrilegios. olvidando la cruenta persecución religiosa y los numerosos sacrilegios que se estaban cometiendo. Valiéndose de su cargo de Director provincial de Monumentos Históricos y Artísticos. en voz baja. El Padre nunca hablaba de política: quería y rezaba por la paz y por la libertad de las conciencias. deseaba. El relato de Pedro Casciaro –que. un gesto de desprecio. sobre todo en el terreno político. Un comentario hiriente. custodias. Y de los que entonces estuvimos más cerca de él. muchos vasos sagrados. haciendo constar los esfuerzos que había hecho mi padre. explicable por las víctimas que habían tenido en su familia o por las penalidades que habían sufrido. Entonces. en medio de este ambiente. Eso explica que apenas llegamos a Fuenterrabía el Padre me pidiese que dejara una relación escrita en la Oficina de Información. Los que se habían escapado de la «otra zona» caían con frecuencia en un revanchismo exacerbado. Conmovido. jamás. tantas cosas iba a encomendarle. quizá pocos podrían estar tan sensibilizados como yo. que todos volvieran y se acercaran a Dios. Nunca formuló . pídelo a la Virgen. le contesté en el mismo tono: –Lo haré. mi padre había logrado esconder en unos almacenes en Albacete y en un sótano del pueblo de Fuensanta. con su corazón grande y abierto a todos. como tantos españoles. pone de manifiesto la actitud de Escrivá. imágenes religiosas. tenía familiares implicados en los dos bandos–. a veces con éxito. Eran tiempos de guerra –escribe– y los ánimos estaban muy exaltados. hijo mío. se defendían con ardor y pasión. añadió: –Hazlo. ignorados por las masas. una alusión… yo lo hubiese detectado enseguida. etc. y verás qué maravillas te concederá [30]. Y sufría cuando escuchaba una valoración exclusivamente política de aquellos sucesos. Sin embargo. no vi ni oí en el Padre expresión alguna que no fuera serena. tuviera el corazón tan grande como para acordarse de mis problemas familiares. prudente y caritativa con todos. Estas palabras ponen de manifiesto su grandeza de alma. Padre. las opiniones. a causa de mi compleja situación familiar. pero nunca lo dijo. independientemente de las opiniones políticas que hayan podido tener».

Por contraste. el Padre. Jamás tuvo una expresión de rencor. dime algo!». lágrimas abundantes y clamores… y oración. cuando me tenga que juzgar». una fuerte sacudida: «¡Jesús. Nos recomendó. en función de su edad y sus obligaciones. que conocía a Escrivá desde años atrás –habían coincidido en Madrid– le pidió que fuera a la capital navarra para descansar unos días en la casa episcopal. muchas veces recitada. rezar. callar. Y en aquella época no era tarea fácil unir el amor a la justicia con la caridad. que llegó a acuñarse esta frase: no me cuente usted su caso. mientras que el resto de los expedicionarios se dispersó por diversos lugares. menos la noche del jueves al viernes que no dormiré»: concretos y pequeños son estos propósitos. entonces. en la vida ordinaria». Mucha frialdad –anotó Escrivá durante aquellos ejercicios–: al principio. pero creo que serán fecundos [32]. no lo hizo nunca. Don Josemaría aceptó y aprovechó aquellas jornadas para hacer unos días de retiro. – Y una invocación a mi Madre del cielo –«¡Mamá!»–. lleno de pena ante el hielo interior. y a los Custodios. que tenía tantas penalidades que relatar. obispo de Pamplona. Gracias al aval de Marcelino Olaechea. –Después. Otro rasgo característico de aquel momento histórico es que mucha gente hablaba de sí misma en un tono heroico y grandilocuente: se puso tan de moda el contarse unos a otros sus penalidades pasadas. «dormir solo cinco horas. que nunca tuviéramos odio en el corazón y que perdonáramos siempre. solo brilló el deseo pueril de que «mi Padre-Dios se ponga contento. Propósitos: «ser fiel al horario. A las siete de la tarde del 11 de diciembre llegaron a la frontera de Hendaya. cruzaron la frontera de Irún sin mayores complicaciones y llegaron a San Sebastián. y a mis hijos que están gozando de Dios… y. y. y procurar pasar inadvertido. pero el Padre supo hacerlo admirablemente. Olaechea. una acusación para nadie: cuando no podía alabar. si me lo permite el confesor. Estoy segura –comentaba una de las religiosas que cuidaban de aquella residencia– de que muchas noches no dormía o –al menos a nuestro parecer– no dormía en la cama. En efecto: las sábanas estaban sin arrugas . Hay que situarse en aquellos momentos para entender lo que significaban estas palabras en toda su radicalidad [31]. Hizo lo de siempre: trabajar. callaba. por favor. en medio de aquel clima exaltado. Tampoco buscó un acomodo oficial.

como deseaba. si había dormido. Allí residía. en espera del momento en que llegase la paz. Casimiro Morcillo. Por otra parte. como si la hubiera usado. además esa ciudad castellana constituía un importante nudo de comunicaciones que le permitiría desplazarse. junto con otras muchas personas conocidas. al pie del Sagrario. nosotras nos dábamos cuenta de que. hora tras hora [33]. mientras no pudiera regresar a Madrid. que se ocupaba de la reorganización de la diócesis de Madrid-Alcalá. Creemos que se servía del duro suelo para descansar. aunque él dejaba la cama destapada. y. haciendo oración. no había sido en la cama. . muchas noches le encontrábamos de rodillas. lo más razonable era trasladarse a Burgos. Escrivá consideró que. hasta los diversos frentes de guerra para atender a los miembros del Opus Dei y a muchas de las personas que había conocido en Madrid [34].

Jiménez Vargas vivía en aquella ciudad desde el mes de diciembre. XVI Burgos (8 de enero de 1938-29 de marzo de 939) 8 de enero de 1938. que había sido destinado a Burgos como soldado raso [2]. su aspecto físico delataba las penalidades pasadas. Comenzó a enviar desde Burgos numerosas cartas a las personas que conocía. el 19 de enero. Aunque Escrivá se esforzaba por mantener su buen humor. León. y a hacer viajes para solicitar licencias ministeriales a los obispos y poner las bases de la futura expansión del Opus Dei en cuanto terminara la guerra. donde residía Albareda desde el pasado día 2. Salamanca. Poco después contó con la compañía de Francisco Botella. impulsada por mi Padre-Dios. Emprendió su primer viaje poco después de llegar. y estuvo en Palencia. Y verme a mí mismo como una pelota. a los que se encontraban dispersos por varios puntos de la Península a causa del conflicto. Escrivá lamentó su ausencia. Burgos Llegó a Burgos el 8 de enero y se instaló en una modesta pensión de la calle Santa Clara. porque en aquel tiempo pensaba que Jiménez Vargas –cuya actuación había resultado decisiva en aquel periodo– podría ser su sucesor al frente del Opus Dei. el 30 de enero–. Vivía en absoluta pobreza» [1]. «Se me saltaron las lágrimas al verle –recordaba Antonio Rodilla. Deseaba atender. pero poco después lo enviaron al frente de Teruel. un sacerdote amigo suyo–. tan pronto golpeado con el pie como recibiendo una caricia de sus manos…» [3]. de pared a pared. Estuve allí unos días con él. Me lo encontré hecho un esqueleto. Ávila. en la medida de sus posibilidades. dispuestos a servir a la . Pedía a Dios que vinieran pronto al Opus Dei. Astorga y Valladolid. «Muchas ganas de soledad –escribía en Vitoria. que va.

Algunos días amanecía con la boca llena de cuajarones de sangre» [8]. y treinta y seis. por dentro. hace más de un mes. Pero los síntomas eran los de una tuberculosis en estado avanzado [6]. Fiat (Hágase). en sus propias palabras. una tuberculosis. «cincuenta hombres que le amen sobre todas las cosas». Viejo: ochenta años. Paco Botella lo encontró tendido en la cama al entrar en la habitación y le preguntó qué le pasaba. * * * . Se encontraba tan débil que en cuanto subía a un auto se mareaba [5]. Veremos. Una tarde. pero estoy contento: aunque. porque muchas veces me quedo afónico del todo. ciento dieciséis años… y una faringe agrietada que me hace toser día y noche. «La enfermedad –comenta Vázquez de Prada– seguía su proceso. ¡Veremos! [4]. Le ardía la garganta y la boca se le llenaba de sangre. hace unos días que me sangra la garganta y pienso si será tuberculosis. con aquella confiada esperanza que me llenaba el alma entera. Comenzaron a verle diversos especialistas. y me ha quedado una faringitis crónica. le había diagnosticado una faringitis crónica. y aquella enfermedad no era. Escrivá pensaba que muy pronto podría volver a Madrid y comenzar «una época de intensa vibración»… si vivía para entonces. le dijo: «Paco. Continuaron las fiebres. al que había consultado unas semanas antes. con peligro de contagiarlas? «¿Sabes que estoy hecho un viejo pellejo?» –escribió a Jiménez Vargas el 24 de febrero–. Seguía físicamente. si he de hablar. será preciso que Jesús me la cure. Tras un largo silencio. Durante aquel mes de febrero parecía que la guerra estaba a punto de terminar. Un poco molesta es la cosa. «Pesqué un catarro. que describiría con detalle en sus memorias aquellos meses de intensa convivencia con el joven fundador [10]. No te acerques». Ese mismo día los nacionales lanzaron una nueva ofensiva en Aragón y las tropas republicanas acabaron derrotadas. Fiat» [7]. cada dos minutos.Iglesia. Conste que le pido esto al Señor mientras te escribo –le decía a Enrique Alonso-Martínez el 4 de febrero–. cuando de chico escribía a los Reyes Magos. pero ninguno daba un diagnóstico definitivo [9]. Empeoraba. al pasar por Zaragoza el 21 de febrero. hacia mediados de febrero de 1938. por fuera: total. Si se diera esa posibilidad –se preguntó Escrivá– ¿tenía derecho a vivir junto a las personas del Opus Dei. «hecho una ruina». Pero la guerra continuó su curso y el 9 de marzo de 1938 se trasladó a Burgos Pedro Casciaro. como parecía. Un médico.

porque Escrivá estaba convencido de que Dios le pedía ese sacrificio para su purificación interior. Comprendían. la obra de Dios!: acabar la tarea personal con perfección. Los que gastaron sus energías en esa tarea. En esas charlas les hacía notar que aquella maravilla no se veía desde abajo. Y. aprovechando un permiso militar. con el primor de estas delicadas blondas de piedra. oír rezar en voz alta. Se corrió el rumor de que la guerra estaba a punto de terminar. «No puedo hacer oración vocal –anotaba Escrivá en sus apuntes el 10 de marzo de 1938–. una mesa y un par de sillas. fruto de una labor paciente. Casciaro y Botella. el Sabadell. Lo denominaban. no se cumplieron las previsiones. un diálogo hermoso con el Señor. Siempre que podía daba un paseo con ellos por la ciudad y les enseñaba la catedral. De esto hablé con el Obispo de Vitoria. Comía lo imprescindible y ayunaba con tanta frecuencia. para materializar lo que con repetida frecuencia les había explicado. costosa». «Me gustaba subir a una torre –recordaba–. En aquella misma fecha Escrivá comenzó su primer viaje por Andalucía. Me hace daño. Todo fue en vano. para conversar durante unas cuantas horas con él. A finales de marzo alquiló. sabían perfectamente que desde las calles de la ciudad nadie apreciaría su esfuerzo: era solo para Dios» [12]. un auténtico encaje de piedra. casi físico. que contaba con un estrecho mirador acristalado. un armario. situado junto al río. para que contemplaran de cerca la crestería. y en ese espacio dispusieron varias camas de níquel. una joya del arte gótico que comenzó a construirse en el siglo XIII. profesores y estudiantes. trataban de impedírselo. Mi oración mental y toda mi vida interior es puro desorden. aislando entre sí Barcelona y Valencia. que me tranquilizó» [11]. Seguía rezando para que concluyera aquella guerra fratricida. una habitación en un modesto hotel de la ciudad. Córdoba fue la primera ciudad que visitó. les comentaba: «¡Esto es el trabajo de Dios. en el que había dos butacas de mimbre. que los que convivían con él. Una cortina blanca dividía en dos la habitación. que todo eso era oración. porque allí charlaba Escrivá con las personas que venían a verle: sacerdotes. El cuarto tenía veintiocho metros cuadrados. con humor «la sala de visitas». * * * El 15 de abril de 1938 el ejército de los sublevados llegó a Castellón de la Plana y cortó en dos la zona de sus enemigos. que permanecían fieles a la República. De nuevo. junto con los que le acompañaban. con belleza. ante esa realidad que entraba por los ojos. Miguel Sotomayor estaba destinado . Algunos hacían largos viajes desde los frentes en los que estaban destinados.

en su alma noble. Un escritor. les animaba a que aprovecharan el tiempo con tareas útiles. con aquellos sentimientos de violencia. * * * Vienen ahora a mi memoria –recordaba Escrivá años después– mis viajes a los frentes de batalla durante la Guerra Civil española. las interminables horas o minutos hasta el inicio de una marcha a pequeña velocidad […]. un barrio situado a diez kilómetros del centro de la ciudad. La marcha era lenta. que hicieran lo posible por no convertir la trinchera y la garita en una especie de sala de espera de las estaciones de ferrocarril de entonces. perdonar y rezar por unos y por otros. venía la espera de la salida. en los míos y en mi hacienda. ¿Con cuanto retraso viene?. Las paradas dejaban ver el nombre de las estaciones a la luz mortecina de los faroles. Sin contar con medio humano alguno. Su actitud ante aquella contienda queda reflejada en una carta que escribió desde Córdoba fechada el 17 de abril: «la cruz de Cristo es callar. aguardando aquellos trenes que parecía que no iban a llegar nunca… [16].militarmente en Alcolea. reflejaba de forma plástica el ambiente de aquellos viajes en trenes desvencijados en los que el viajero acababa impregnado de carbonilla y olores de todo tipo. para que todos alcancen la paz» [15]. no me limitaba a sugerir un consejo simplemente ascético. Durante ese viaje coincidió en el tren con un joven militar. Venía luego la aventura de encontrar un lugar en el tren y cuando ya estaba casi atiborrado. Abella. Me movía entonces la misma preocupación que siento ahora. les pedía que no se abandonaran. profetiza sus próximas venganzas. que quizá daban pie a muchos para justificar sus abandonos y descuidos. Las noches se hacían inacabables. acudía donde se encontraba cualquiera que necesitara de mi labor de sacerdote. por las persecuciones de los rojos. a que la guerra no constituyese como una especie de paréntesis cerrado en su vida. Le digo que he sufrido como él. donde la gente mataba el tiempo. y que estoy tratando de que el Señor despierte en cada uno de vosotros: me interesaba por el bien de sus almas. . y también por su alegría aquí en la tierra. y no habían podido hablar personalmente desde el comienzo de la guerra [13]. Las palabras cristianas chocan. En aquellas circunstancias tan peculiares. pero que deseo que los rojos [14] vivan y se conviertan. y se le ve reaccionar. Un alférez –escribió– que ha sufrido extraordinariamente en su familia y en su hacienda. se preguntaba habitualmente al llegar. desesperante.

Pedro Casciaro me relataba en Bilbao. * * * La finalidad de esos viajes era alentar en su vida cristiana a los chicos que conocía. con nuestro propio esfuerzo: que esta Obra de Dios se mueve. os digo que –si no nos apartamos del camino– los medios materiales nunca serán un problema que no podamos resolver fácilmente. tiene actividades fecundas. que todos volvieran y se acercaran a Dios» [19]. que le resultaban especialmente fatigosos porque. y gracias a ello podía medirse la magnitud del retraso que se iba arrastrando [17]. en el verano de 1972. El trato continuó durante los meses siguientes. dejando . En alguno de los primeros se había enfriado el trato con Dios. se acercó en varias ocasiones expresamente hasta Burgos para charlar con don Josemaría. y confortar en su camino vocacional a los que se habían incorporado a la Obra y estaban en los frentes. Durante el mes de junio tuvo noticia de que Eloy Montero. algo que luego puso por escrito años después en sus memorias: «Nunca hablaba de política: quería y rezaba por la paz y por la libertad de las conciencias. con el afán de revitalizar su vida cristiana. con su corazón grande y abierto. Decidió cambiar de tema y le propuso a Montero un estudio sobre la jurisdicción de la Abadesa de las Huelgas Reales. cuyo monasterio se encontraba en las afueras de la ciudad. continuaba escribiendo a los que estaban lejos y conversaba con los que venían a verle. Las personas con las que trataba se sorprendían que en medio de aquel clima exacerbado no se posicionase a favor de una determinada opción política. En cuanto regresaba a Burgos. Montero aprobó el tema y leyó la primera redacción que le entregó Escrivá en el verano de 1938. vive. desde junio hasta agosto. se encontraba en aquella ciudad castellana. se puso en contacto con él. como el trigo que se sembró germina bajo la tierra helada [18]. Durante los meses siguientes. La guerra –reconocía Escrivá– ha sido la ocasión de la pérdida de algunos de vuestros hermanos… A todo esto. lo localizó y le planteó la posibilidad de que le dirigiera su tesis doctoral. deseaba. Uno de ellos fue José Luis Múzquiz –un joven ingeniero al que había conocido en 1934– que se encontraba en el frente de Guadalajara. después de tantos meses de penalidades y ausencias. que debía comenzar de nuevo porque la guerra había destruido el trabajo que había realizado en Madrid. continuó haciendo viajes por el país. catedrático de Derecho Canónico de la Universidad de Madrid. y en alguno de los segundos se había debilitado el deseo de entrega. Cuando localizó dónde estaba. en los que Múzquiz.

Se acercó hasta el observatorio de Carabanchel Alto. pero Escrivá no quiso aceptar nada. en Alemania se fortalecía el régimen nazi. La familia de José Isasa le comunicó que. Al final el médico dio el diagnóstico definitivo: padecía una faringitis crónica. Los edificios de la capital se divisaban con nitidez y un oficial le permitió contemplarlos desde el anteojo de antenas de la batería. allí seguía del Portillo. Comenzó a reírse. no le matara. incógnita que miro con optimismo. Pasaban los meses y la guerra parecía no terminar nunca. «¡Madrid! –escribió durante aquel tiempo. Fue recorriendo con el visor diversos puntos de la ciudad: allí estaban su madre y sus hermanos. porque todo lo mueve mi Padre-Dios» [21]. * * * Mientras tanto.. el 9 junio de 1938. allí vivía Zorzano. Tiene un montón de heridas en todo el cuerpo: un verdadero tatuaje». situado en la misma línea del frente. que había resultado herido dos días antes. Durante el mes de junio los bombardeos sobre la costa valenciana y catalana fueron prácticamente diarios [22]. En el pensamiento de Escrivá. a pesar de las dificultades económicas que atravesaba. refugiado en la Legación de Honduras. Desde Carabanchel Alto Pocas semanas después. estaba en ruinas. el Opus Dei no dependía exclusivamente de lo que hiciera él.aparte las incomodidades materiales. La familia estaba dispuesta a hacerlo. y menos. –¿Por qué se ríe? –le preguntó el oficial. 9 de junio de 1938. viajó hasta el frente de Madrid para visitar a Fernández Vallespín. El 11 de marzo las tropas de Hitler habían ocupado Austria y el 17 de agosto había estallado . con frecuencia se encontraba enfermo. «Es milagroso –le contaba por escrito a Jiménez Vargas– que la bomba de mano que le hirió. y lo estaba corroborando con sus propios ojos. –¡Porque estoy viendo lo poco que queda de mi casa! [20]. antes de morir en el frente. Localizó la calle Ferraz y comprobó que la Residencia DYA que tantos esfuerzos le había costado poner en marcha. El 24 de julio comenzó la larguísima batalla del Ebro. cuando destruía unas granadas defectuosas. de los instrumentos materiales con los que contara. en una carta dirigida a Pedro Casciaro–. que duró hasta el 16 de noviembre. su hijo había expresado su deseo de que se entregara a la Obra todo lo que tenía.

con vuestra oración y . ¿Serán estériles estos días? Y. en algunos boletines eclesiásticos –que tenían un número reducido de lectores– y en la revista de los jesuitas Razón y Fe. al cabo de una década. Pero eso no le causaba desánimo: «Seguimos trabajando –escribía– con el mismo empeño de siempre. que había podido abandonar por fin la Legación de Honduras. en la trinchera. En Burgos. No hago oración. Zorzano le entregó unas Formas consagradas para que se las llevara a Fontanar.la Crisis de los Sudetes. y en un pequeño jardín contiguo a ese templo. al aire libre. Continuó haciendo viajes a lo largo del mes de agosto [24] y en septiembre atravesó una nueva noche oscura. en el parapeto. mi Madre es mi Madre y Jesús es –¿me atrevo?– ¡mi Jesús! Y hay bastantes almas santas. pero la encíclica no se había publicado completa en España por presiones políticas. no solo incapaz de sacar la Obra adelante. Me veo. Solo salió a la luz aquel año de 1938. ¡Diez años de trabajo! Dentro del undécimo. a quien nada importara lo que contempla. y se había alistado en el ejército republicano. que comenzará pronto. Aquel día gozaba del permiso que le habían dado sus superiores militares. mientras hacía unos ejercicios espirituales en Silos: Terriblemente tentado. en el forzoso descanso del hospital. junto a don Josemaría. y de forma muy discreta. sin embargo. Recogieron el rancho en un cuartel situado cerca de la Basílica de Atocha. y pudiera comulgar durante los días sucesivos. Estoy frío y –peor– como indiferente: igual que si fuera un espectador de «mi caso». Anotó. al comprobar que muchos españoles estaban más sensibilizados con el peligro comunista que con las perversiones del régimen hitleriano [23]. ¡No lo entiendo! ¿Vendrá la enfermedad que me purifique? [25]. no daba la sensación de que. el Opus Dei hubiese avanzado demasiado. Pío XI había promulgado la encíclica Mit brennender Sorge. Jesús y yo esperamos mucho de vosotros. pidiendo por este pecador. Ahora mismo en el cuartel. sentados en un bordillo de la acera. Humanamente. Isidoro Zorzano y Álvaro del Portillo. no había muchos más. * * * Aquel octubre de 1938 se reunieron en Madrid. sino incapaz de salvarme –¡pobre alma mía!– sin un milagro de la gracia. El año anterior. En cuanto Escrivá pudo hacerse con el texto completo procuró difundirlo todo lo posible. donde se encontraba. ahora mismo. en la que condenaba claramente la ideología hitleriana. celebraron el décimo aniversario. para celebrar el décimo aniversario del Opus Dei.

lo mismo que a la hora de la pelea con las armas. veinte mil heridos y veinte mil prisioneros– y los nacionales superaron las treinta mil. y quería alzar una gran cruz en aquel lugar para recordar esos asesinatos. porque lo que te mueve es el odio: no será la Cruz de Cristo sino la cruz del diablo» [28]. Comenzaron los partes de guerra nacionales que repetían. y otro libro. fue elegido papa el cardenal Eugenio Pacelli. Pero era difícil enmascarar la barbarie de la guerra: en aquella batalla los republicanos sufrieron unas setenta mil bajas –treinta mil muertos. con el nombre de Pío XII. y pocas semanas después. «Españoles: atención al frente del Ebro. aseguraban las emisoras del otro bando. con vuestras contradicciones y vuestros éxitos. vuestra vida limpia. La breva está madura y a poco que alarguemos el brazo […] podemos llevárnosla a la boca». Escrivá oraba por el fin del conflicto y ansiaba la llegada de una paz sin odios. abandonó el territorio español. En una ocasión fue a verle un joven que le contó que los comunistas habían asesinado a varios parientes suyos en el cruce de una carretera. Escrivá dedicaba mucho tiempo a la redacción de dos libros que deseaba publicar en cuanto fuera posible: una nueva edición. ¡cuánto podéis influir en el impulso de nuestra Obra! Vivamos una particular comunión de los santos: y cada uno sentirá. Manuel Azaña. «No debes hacerlo –le aconsejó–. Además de sus trabajos en la tesis doctoral. Tres días más tarde se constituyó en Madrid un Consejo de Defensa para negociar con Franco. que pensaba titular Devocionario Litúrgico [27]. la alegría y la fuerza de no estar solo» [26]. El 26 de enero de 1939 las tropas franquistas tomaron Barcelona. a la hora de la lucha interior. proclamaban unas emisoras republicanas. corregida y ampliada de Consideraciones Espirituales –que le ocupó muchas horas de los últimos meses de 1938– y que publicó más tarde con el título de Camino. El 5 de febrero de 1939 el Presidente de la República. unos doscientos cincuenta mil republicanos cruzaron la frontera de Francia camino del exilio. revanchas. Saxum . ni rencores. Estaba teniendo lugar la terrible batalla del Ebro que concluyó el 16 de noviembre de aquel año tras ciento quince días de lucha. Entre el 5 y el 10 de febrero de 1939. el 2 de marzo. Álvaro del Portillo. «Nueve pueblos liberados para siempre del fascismo». Pero no era ése el ambiente que se respiraba. El día 10 falleció en Roma Pío XI. jornada tras jornada: «Sin novedad en el frente». Las emisoras continuaron su tarea propagandística.

Roma. Durante aquel mes de marzo iba comprendiendo con mayor claridad los que se podrían denominar «puestos de servicio» para cada uno. Tokio. la roca –saxum–. unido a su discernimiento en la oración. Años antes. como le ponía por escrito a Emiliano Amann. tras ejercer su profesión en Madrid. mientras aprendía los rudimentos del japonés en la Legación de Honduras– podía ser el apoyo. con el que contaba para trabajar en Japón –había convivido durante muchas horas con él. Oslo. que le ayudara a consolidar y desarrollar el Opus Dei en todo . París. Tenía esa idea muy presente. pero no lo es. Jiménez Vargas permaneció en España como rodrigón del trabajo apostólico hasta el final de su vida. «la gloria de Dios nos disperse: Madrid. el mayor conocimiento que había ido teniendo Escrivá de las cualidades propias de los que le seguían. durante el largo periodo en el que su vida estaba expuesta día y noche a continuos peligros. cuando el Opus Dei se encontraba en sus inicios. también debe conocer. Oxford. Chicago…» [30]. después de ejercer su profesión y difundir el Opus Dei en diversas partes del mundo. Se lo planteó tiempo después. aceptaron libremente y tras responder a la llamada de Dios al sacerdocio. donde cuenta con edificios conocidos. Escrivá comprendió que Del Portillo. Berlín. Tiempo después. Casciaro fue a México. había pensado que su posible sucesor podía ser Fernández Vallespín. le llevaron a buscar el lugar más adecuado en el servicio a Dios dentro del Opus Dei para cada uno de ellos. hasta que llegase el momento en el que. es cuidar de que no se pierda nada. En este sentido. cuidar que crezca. Ayudar a que cada uno de los que están debajo de la autoridad encuentre lo que Dios quiere» [29]. para indicarle a cada uno lo que Dios quiere a través del diálogo y la oración por el don de la sabiduría. con esa dimensión de paternidad y maternidad que parece exagerada. cuando finalizaba su estancia en Burgos. Zurich. Pensaba que Fernández Vallespín. ejerciendo su profesión de médico. «La primera dimensión de quien conduce. al igual que Casciaro –con el que había hablado de la cuestión– podrían ser sacerdotes en el futuro. Fernández Vallespín. pensó en Jiménez Vargas. se ordenaron sacerdotes al cabo de los años. Además de cuidar. Consideraba que formaba parte de su responsabilidad ante Dios formar a su posible sucesor. Buenos Aires. del servicio de la autoridad – comentaba el cardenal Bergoglio–. Es la dedicación total a esa misión de cuidar. se ordenó sacerdote y comenzó en Argentina.

situada en la planta baja. y pensó en él como un posible sucesor. a las que pidió colaboración para acondicionar la iglesia de Santa Isabel cara a la Semana Santa. sus hermanos Carmen y Santiago y algunos miembros de la Obra. Encontró a su madre –con sesenta y dos años– y a su hermana Carmen con el ánimo firme y el rostro demacrado por las penalidades. participaron unas catorce personas. un pueblo cerca de Valladolid. a su regreso a Madrid. donde le había ido a visitar en varias ocasiones desde enero de aquel de aquel año– esta carta: Jesús te me guarde. Ese domicilio había sido usado por unas unidades de ingenieros y en uno de sus balcones continuaba ondeando la bandera blanca de rendición. hombres y mujeres. 28 de marzo de 1939. cuando estaban a punto de concluir aquellos treinta y dos meses de guerra. De común acuerdo con su madre y sus hermanos. en Segovia. Regreso a Madrid Cuatro días después. Y sé que lo eres. el 29 de marzo fueron a vivir juntos a la casa rectoral de Santa Isabel. donde residía su madre y sus hermanos. el 27 de marzo. que estaba próxima. Era más espaciosa que la vivienda del segundo piso en la que habían residido antes. porque el barrio de Argüelles había sido desalojado al convertirse en zona de combate. Escrivá abandonó Burgos y llegó a Villacastín. Al día siguiente se firmó la capitulación del ejército republicano del frente central. Habían tenido que abandonar su casa. En la primera Misa que celebró Escrivá.el mundo. Encontró sitio en un camión que formaba parte de la primera línea de abastecimiento y fue uno de los primeros en entrar en la capital [32]. en el piso de la calle Caracas. Veo que el Señor te presta fortaleza y hace operativa mi palabra: saxum! Agradéceselo y sé fiel [31]. Saxum. El 23 de marzo escribió a Del Portillo –al que los mandos militares habían destinado a Cigales. que se dispusieron a ayudarle en aquellas tareas. Carmen había llegado a cocinar un tipo de hierbas que nacía entre los escombros de los edificios destruidos por los bombardeos [33]. permaneciendo a su lado en las tareas de dirección. . Residieron durante un tiempo con la familia González Barredo con grandes dificultades para alimentarse y sobrevivir. Allí le aguardaban su madre. Le alegró ver entre los asistentes a Hermógenes García Ruiz y Ramona Sánchez-Elvira.

Por la mañana estuvo viendo lo que quedaba de Ferraz. a causa de los bombardeos y los saqueos. Suárez del Villar. por ejemplo. después de padecer amenazas y vejaciones: en ocasiones le ofrecían para comer excrementos humanos. en esos tres años. Esto no me horroriza. convocando a los fieles. Luego. Algunos permanecían todavía en sus destinos militares. La fachada del edificio seguía en pie. El 1 de abril el general Franco firmó en Burgos el Bando de la Victoria. hasta que fue liberado. Yo me llamo Mariano por él. había pasado casi dos meses en el colegio de San Antón convertido en cárcel. No han sabido amar» [36]. Algunos habían decidido no continuar. para agradecer a la familia Fisac su ayuda durante la guerra. Gastaca. que habían reafirmado su decisión de fidelidad [37] y gozaban de una inusitada madurez para su edad. en hombres curtidos por el dolor. Tuvo noticia también de la muerte de algunos familiares y amigos. Pero se encontró también con la otra cara: aquel puñado de jóvenes inexpertos que le seguían en 1936 se habían convertido. como su padrino de bautismo: «Era viudo. y más tarde había logrado pasar al otro lado en una aventura tan azarosa como providencial. donde estuvo el 20 de abril. domingo. Esta era la cruz. «Es de buen nacido ser agradecido». El día 2. El primer viaje que hizo Escrivá tras su llegada a Madrid fue a Daimiel. me llena de lágrimas el corazón… Están equivocados. pero no la encontró. Buscó entre los escombros una imagen a la que tenía especial devoción –la Virgen de los Besos–. Zapico. que confirmaba la rendición del Ejército Popular de la República. Costilla. Dos de los que le seguían habían muerto durante el conflicto: José Isasa y Valentín Gamazo. Munárriz. Mendieta. había soportado largos meses de aislamiento en la Legación de Honduras. recuerda un refrán castellano. Del centenar de jóvenes que iban por Ferraz para recibir formación cristiana habían fallecido bastantes: Eraso. Gil de Santíbañez. y le propuso un plan de vida cristiana al que esta mujer sería fiel durante toda su vida. Ochoa. Debía comenzar de nuevo. Álvaro del Portillo. La guerra había terminado. Aresti. Llanos. las campanas de las iglesias de Madrid volvieron a tocar. Chico de Guzmán. después de casi tres años. Conoció en persona a Lola Fisac. Jiménez Vargas había estado en Porlier (otro colegio escolapio convertido en prisión) y en noviembre de 1936 estuvo a punto de formar parte de una . Más. y más tarde se hizo sacerdote. en todos los sentidos. Y a la monjita que me enseñó las primeras letras en el colegio –era amiga de mi madre antes de hacerse monja– la asesinaron en Valencia [35]. pero las viviendas se encontraban en un estado ruinoso. Moreno… [34]. Lo martirizaron cuando tenía sesenta y tres años.

porque los obreros le tendieron una emboscada y estuvieron a punto de matarle. la tensión continua por las sucesivas condenas a muerte. por la arbitrariedad con la que se producían las detenciones y los procesos. donde continuó el trabajo apostólico que había comenzado en DYA. el pueblo natal de su madre [42]. cosa que hicieron el 22 de julio. dos días antes de que Escrivá se trasladara a Jenner [41]. Pidió a su madre y a su hermana que se trasladaran a aquella residencia para ayudarle. Luego le enviaron a Baza. Solo contaba con quince hombres y muy pocas mujeres [39]. en Almería. porque sabía lo que significaba para ellas privarlas de la intimidad de un hogar. María Ignacia García Escobar había fallecido hacía seis años y Antonia Sierra el 13 de agosto de 1939. salvo él. Había pensado con calma durante su estancia en Burgos la oportunidad de plantearles esa petición. entre ellas Lola Fisac. algo que les facilitaría la expansión por diversas ciudades que estaba a punto de comenzar. Hernández Garnica. Cuando concluyó la guerra estaba agotado a causa de los sufrimientos de la cárcel. había sufrido una conmoción cerebral al comienzo de la guerra y se reponía en La Guardia. Su colaboración supuso para don Josemaría una ayuda inestimable. Los azares de la guerra les habían permitido entablar amistad con numerosos jóvenes de la Península. tras cumplir su condena militar el 30 de junio de 1937. las situaciones eran diversas: Modesta Cabeza.saca de presos. El resto había sufrido penalidades parecidas. donde llegó el 21 de agosto de 1937. En cuanto al resto. especialmente en lo relativo a la nueva puesta en marcha del trabajo apostólico con las mujeres. que se libró de forma humanamente inexplicable. al que solo llegaban noticias manipuladas por la propaganda [38]. en Granada. la labor con mujeres seguía en sus comienzos. . pero había visto claro que las necesitaba para dar calor y ambiente de familia a las personas que se acercaran al Opus Dei. Pudo incorporarse al ejército republicano y fue destinado a transmisiones en Madrid. Todos los componentes de aquella saca fueron fusilados en Paracuellos. y las horas terribles que había pasado en un frente muerto. El trabajo apostólico con los varones se ampliaba: eran cada vez más los que se acercaban a Dios en Madrid y en Valencia [40]. por ejemplo. Con este puñado de hombres Escrivá comenzó a buscar una nueva sede para la residencia. que encontraron en el primer y tercer piso de la calle Jenner. Permaneció allí pocas semanas. se había ido a trabajar con su tío a las minas de Rodalquilar. y algunos de ellos se incorporaban al Opus Dei: sin embargo.

Y el enemigo hace lo que puede para que mi mal genio salga a relucir. ante la superioridad del ejército agresor» [46]. sin que él le hubiese preguntado nada sobre el particular. Eran «profundamente cristianas –apunta Toranzo–. Los más jóvenes –Del Portillo. y al mismo tiempo. Durante el conflicto había podido mantener. Jiménez Vargas o Botella– siguieron movilizados . se habían trasladado para trabajar en la capital los fieles de la Obra de mayor edad como Albareda y González Barredo. * * * A comienzos del nuevo curso. unos «días de crisis interior espantosos. Fernández Vallespín. Casciaro. cierto contacto con los hombres que había conocido antes de julio de 1936. Los meses que siguieron presagiaban nuevos peligros. A José Orlandis. –Esta mañana he ofrecido la Santa Misa por Polonia –le dijo–. de una forma u otra. se le quedaron grabadas unas palabras que le comentó espontáneamente. algo que le preocupaba y humillaba al mismo tiempo. como reflejaba en sus notas. a pesar de sus esfuerzos. Me fastidia todo. Estoy muy humillado» [45]. un joven mallorquín que se incorporó al Opus Dei pocos días después. Comentaba Orlandis: «Pude ver que esa intención –la suerte de la Polonia invadida– la llevaba muy dentro del corazón y le afectaba mucho en un tiempo en que la resistencia polaca se derrumbaba por todas partes. Después de la firma del acuerdo germano-soviético en agosto de 1939. Ese agotamiento le volvía. ese país católico que está sufriendo una prueba tremenda con la invasión nazi. el 3 de septiembre Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Alemania como respuesta a la invasión de Polonia. porque no ando como debo. No se los deseo a nadie» [44]. el 14 de septiembre de 1939. diversas del carácter secular propio del Opus Dei» [43] y eso hacía que –a pesar de su afecto por la Obra y la admiración que tenían por Escrivá– no acabaran de sintonizar plenamente con su carisma. Fisac. ninguna de ellas habían alcanzado una identificación plena con el carisma de la Obra. pero estaban formadas en espiritualidades relacionadas con la vida consagrada. Eran nuevas purificaciones de su alma. durante los ejercicios que Escrivá predicaba en Burjasot. Escribía el 12 de agosto de 1939: «Lleno de preocupación. inquieto e irritable. y sobre todo –eso era lo importante–. fruto comprensible del cansancio que arrastraba desde hacía años. * * * Atravesó durante el mes de agosto. pero con la mayoría de las mujeres no había logrado establecer una relación continua. Hernández Garnica.

Mariano Puigdollers. que tuvo que comenzar el apostolado con mujeres por segunda vez. los fantasmas del rencor y del odio se habían apoderado de muchas conciencias. El tribunal. Por otra parte. Que tal vez eso llevase bastante tiempo y no resultara muy fácil. y quedaron cortadas las comunicaciones con el extranjero. guardando siempre gran afecto y agradecimiento hacia Escrivá [48]. Tras aquel encuentro. con Lola Fisac. que tituló Estudio histórico canónico de la jurisdicción eclesiástica «Nullius dioecesis» de la Abadesa del Monasterio de las Huelgas. Se había convertido en la capital de los vencedores y se respiraba en ella un clima exaltado y triunfalista. Pensaba en su bien y en el del Opus Dei. cuando era especialmente necesario que hubiese un crecimiento armónico de hombres y mujeres. Como en tantas posguerras. en el que se tendía a confundir lo político con lo religioso. estuvo hablando con las que le habían seguido hasta entonces. Ignacio de Casso. Que la que pensase que Dios la quería por otro camino. formado por Inocencio Jiménez –presidente–. le otorgó la calificación de sobresaliente [49]. cada una de ellas emprendió una vía distinta de vida cristiana. se puso en marcha la residencia de Jenner. Madrid no era la misma ciudad que había conocido al llegar de Zaragoza. que lo siguiese con la mayor libertad».militarmente varios meses más. sin entender ni asumir del todo el carisma de la Obra. López Ortiz y Santiago Magariños. Inglaterra… Pero cinco meses después de que concluyera la guerra civil española comenzó la Segunda Guerra Mundial. Ramona Sánchez-Elvira recordaba la reunión que tuvo con ella y Hermógenes García Ruiz a finales de 1939 [47]: «Nos reunió –cuenta– y nos dijo que nuevamente había que poner las cosas en marcha. Solo contaba. Soñaba con una rápida expansión por otros países: Francia. Mientras fueron regresando de sus diversos destinos militares. ni la ciudad revolucionaria de la guerra civil. que contaba en el mes de octubre con veinte residentes. escribía en noviembre de 1939. de hecho. Después de rezar y reflexionar sobre esta situación. Algunos de los chicos que frecuentaban la Residencia pertenecían a una . * * * El 18 de diciembre de 1939 leyó su tesis en la Facultad de Derecho. «Mi preocupación son ellas». Burgos. * * * El trabajo apostólico con las mujeres seguía siendo lento.

asociación piadosa de Madrid y empezaron a decir que el oratorio estaba decorado con signos cabalísticos y masónicos. Eran las primeras lluvias de la gran tormenta que se avecinaba. cuando solo había símbolos litúrgicos usados por la Iglesia desde hacía siglos. .

debió oponer resistencia a dos peligros: por una parte. aún reconociendo a Franco el mérito de la pacificación. al término de la guerra civil. la revancha y el rencor. la instrumentalización de la fe. Escrivá se mantuvo al margen de aquel clima de revanchas. A unos les sorprendía su modo de actuar excesivamente renovador. con una clara toma de posición de la Jerarquía a favor del General Franco. y por otra. Don Josemaría –recordaba Del Portillo– protestó muchas veces por este abuso […]. la tendencia de algunos ambientes católicos a servirse del poder público como un brazo secular. extremismos y posturas radicales. eso era lo que decían– que el Papa las iba a condenar . El triunfo bélico fue administrado con frecuencia desde el odio. desconfianzas y denuncias desde diversas instancias. A otros. de las escuelas católicas. el fundador. Basta pensar que. ¡Presentes!» [2]. El final de la guerra civil –afirmaba Álvaro del Portillo– significó el resurgir de la vida de la Iglesia. Su figura despertaba sospechas. sino más bien lo contrario. que era considerado en muchos ambientes como «providencial». Con la paz no llegó aquel periodo de tranquilidad y sosiego que esperaba para llevar a cabo su misión sacerdotal. de las asociaciones. En esta situación. XVII Fantasmas de posguerra (abril de 1939-junio de 1946) La represión de los vencedores «Más que la paz –escribe Cervera refiriéndose al fin de la guerra española– lo que había llegado era la victoria» [1]. y estaban seguros –al menos. sus enseñanzas sobre la santificación en medio del mundo les parecían casi (o sin casi) una herejía. en la fachada de las catedrales de todas las ciudades españolas que eran sede episcopal se puso el escudo de la Falange con la inscripción: «Caídos por Dios y por España. En suma. dos facetas del clericalismo [3]. ante el intento de determinados grupos de monopolizar la representación de los católicos en la vida pública. Esto le generó ataques.

La Jerarquía de la Iglesia se encontraba entre varios fuegos. Junto con eso. «Lecciones de la guerra y deberes de la paz». * * * Se estaba produciendo durante aquellos meses una durísima represión por parte de los vencedores. sospechas. salvo en los boletines diocesanos. por haber sido dirigente del partido Unión Republicana. Entre los represaliados había amigos y conocidos de Escrivá. revanchas y temores.inmediatamente [4]. El Vaticano reaccionó con preocupación. El régimen que Franco estaba implantando se parecía . Incluso a su profesor y amigo Pou de Foxá se le instruyó un expediente de depuración por su posible acción contraria al Régimen [7]. La reacción del poder político –señala Pablo Pérez– fue censurar la pastoral: no apareció en ningún medio. como Isidro Goma. fue tan innovadora que Escrivá llegó a ser acusado de herejía en la década de 1940 en España [5]. este suceso es una muestra expresiva de aquel ambiente de delaciones. se realizan en el ámbito profesional porque lo consideran apropiado. eximidos de censura. El Opus Dei –comenta Allen– no es. en absoluto. Algunos obispos protestaron por aquella represión. Cándido Baselga. tuvieron que limitarse a tomar nota. pasó en la cárcel varios años en dos fases sucesivas durante la década de los cuarenta. Uno de ellos. pero sirvió de poco. manteniendo una relación que solo se interrumpió con la muerte de Baselga en 1972. Escrivá le visitó en la prisión y se interesó por su suerte. Muchos madrileños que habían militado en las filas republicanas o que vivían en las ciudades de la llamada «zona roja» habían regresado a Madrid pensando que no les ocurriría nada por el hecho de haber defendido unos ideales [6]. Pronto se dieron cuenta de su error. Los obispes protestaron. tradicional. en su carta pastoral de octubre de 1939. en la que llamaba a la generosidad y al perdón para alcanzar la reconciliación. a la vez. Su visión del laicado y del clero. Aunque pronto le reintegraron al servicio activo como catedrático. barbastrense como él. su énfasis por subrayar la libertad de los cristianos en las cuestiones temporales resultaba sospechoso en aquel ambiente de autoritarismo exacerbado en unos sectores y de tradicionalismo a ultranza en otros. Advertía que identificar la fuerza de un país con la de su Estado era propio del materialismo. mujeres y hombres compartiendo la misma vocación y formando parte de un mismo cuerpo que siguen su vocación con libertad y.

lo razonable es dar cada uno su parecer: Por ejemplo. porque se podía vivir como hermanos y respetarse. para comprarles unos dulces a sus hijos. Uno de aquellos días –relata Echevarría– don Josemaría tuvo que tomar un taxi y comenzó a decirle al taxista: Cuánto lamentaba la guerra que había padecido España. yo me paso a su opinión. respetándonos como hermanos y queriéndonos [9]. hablamos. si usted me convence. y con mezquindades de nuestra parte» [10]. de vencer el odio con el amor después de tanta barbarie. Una anécdota pone de relieve la sed de venganza que había anidado en muchas personas tras los padecimientos sufridos. como un «vencido» que añoraba los días de persecución) . si yo le convenzo. . seguimos pensando cada uno lo que queremos. a aquellas alturas de su vida. y. con tensiones y luchas. añadió: –Quédese con el resto. Sabía –como puso por escrito tiempo después– que «la vida no es una novela rosa. si usted en una materia concreta piensa distinto de lo que yo considero que es la verdad. Y que ha de serlo en una vida que conserva toda su dureza. mucho al fascista italiano y mantenía lazos con el nazi alemán [8]. significaba una muestra de debilidad moral. que reflejan un odio satánico entre hermanos. Era realista y conocía bien la naturaleza humana. aunque se defendiesen opiniones distintas. de cuyas luces y sombras tenía. con el contacto diario con personas que nos parecerán mezquinas. hablar de perdón y reconciliación con el otro. Para muchos. Si no nos convencemos. Escrivá le entregó el dinero que llevaba en el bolsillo y le preguntó: –¿Tiene hijos? Ante su contestación afirmativa. Además. El taxista escuchó en silencio y al llegar al destino. La fraternidad cristiana no es algo que venga del Cielo de una vez por todas. –¡Lástima que no le hayan matado! –dijo el taxista (que podía ser tanto un «vencedor» resentido que se negaba al perdón. usted se pasa a mi opinión. sino una realidad que ha de ser construida cada día. una amplia y dolorosa experiencia. Le explicaba que era innecesario recurrir a esos procedimientos tan atroces. con choques de intereses. Cuando hablaba de paz y perdón Escrivá no proponía un ideal utópico. le comentó: –¿Usted se encontraba en Madrid durante la guerra? Escrivá asintió. pero vivimos en santa paz.

Gonzalo Redondo proporciona algunas claves para comprender este momento histórico: Se debe tener […] presente algo que se deriva de un principio fácil de explicar. contra los enemigos encarnizados de ésta. en defensa de la Iglesia. Olvidar esa tensión permanente […] entre Iglesia y Estado durante toda la Guerra Civil lleva con frecuencia a malentender el desarrollo de la historia española durante estos años. aunque su origen sea radicalmente opuesto. A esa confusión sustancial se unió una realidad coyuntural: durante los primeros años tras el conflicto. se buscó con fortuna diversa en todo momento subrayar la independencia de la Iglesia con respecto al Estado. Una confusión de similares proporciones. Mons. y por ejemplo. pero no de tan sencilla vivencia: en todo momento a la Iglesia le interesan […] la salvación de las almas y todo aquello que contribuya a que las almas puedan salvarse: que no haya una legislación perseguidora. que deseaban una legitimización del Régimen para lo que denominaron «Cruzada». en una Cruzada. Y sin olvidar que también en la inmensa mayoría de la jerarquía eclesiástica española predominó la concepción cultural tradicionalista. sin dejar de desconocer por ello los servicios grandes en alguna ocasión recibidos de ese mismo Estado. la Iglesia debería apoyarles reconociendo no solo. El resentimiento se mezclaba con los traumas emocionales sufridos durante la guerra. sino también a las concretas instituciones políticas que durante la guerra fueron articulándose en Salamanca o Burgos. que la Iglesia pueda realizar en paz su misión de formación cristiana. uno de los grupos políticos más . que había habido mártires. Isidro Gomá. La Iglesia y el Estado nuevo debían marchar unánimes y acordes. la Falange. como se decía. para la misma jerarquía española dentro de la que desarrolló un papel primordial el cardenal de Toledo y Primado de España. Para la Santa Sede. tuvo lugar durante los mismos años en la otra zona [11]. Pues en la llamada zona nacional y debido al predominio innegable que en ella tuvo la concepción cultural tradicionalista –bastante común a la inmensa mayoría de los que lucharon a favor del Alzamiento– con frecuencia se entendió que todo era asunto de la Iglesia: si luchaban. y la diversidad de motivaciones de los que habían peleado en uno y otro bando. etc. Nacieron curiosas alianzas político-religiosas. las cosas no eran tan sencillas y claras. Algo en sí mismo tan claro no fue en casi ningún momento comprendido en ninguna de las dos zonas en que la guerra civil rompió a España.

En el punto de mira El 21 de enero de 1940 solicitó formar parte del Opus Dei José Luis Múzquiz. como conseguir dos nuevos centros. Pero el Opus Dei no les daría ninguna orientación política [12]. este le insistió que las personas del Opus Dei son libres a la hora de tomar sus propias decisiones en materias políticas y culturales. Como leales hijos de la Iglesia. Se decidió tras participar en un retiro en el que escuchó hablar a Escrivá de la pesca milagrosa. un joven barcelonés del Opus Dei que formaba parte de una asociación cultural catalanista. Escrivá consideró su decisión de entrega como una gracia especial del Espíritu Santo [15]. ya que para entonces en Barcelona solo eran seis de la Obra y sería un golpe para su desarrollo el que uno de ellos estuviera en la cárcel. algunos miembros recién incorporados a la Obra participaban activamente en la vida política. Cuando se lo dijo a Escrivá. sino de una curiosa mélange: «Falange Española. y otro en el . Por otra parte. aunque ya no se trataba de la Falange originaria. Tradicionalista y de las JONS». escribe Coverdale. uno en el que vivieran algunos «mayores». como Zorzano –que no había cumplido todavía cuarenta años–. no pensaba que la Obra fuera su camino. Múzquiz había conocido a Escrivá a finales de 1934 [14] y aunque le había causado buena impresión. como tantos miles de sacerdotes españoles. 1940. El comienzo de la guerra le sorprendió cuando estudiaba en Alemania y pensó que aquel joven sacerdote habría sido asesinado. estarían obligados a seguir las indicaciones dictadas por la jerarquía para salir al paso de las situaciones políticas que amenazasen los valores espirituales. Durante aquel verano Escrivá estuvo madurando otros proyectos. un joven ingeniero que trabajaba en la Compañía de Ferrocarriles del Norte. Escrivá dejó claro a los del Opus Dei –recuerda Coverdale– que disfrutaban de total autonomía en materias políticas. dominaba la vida política española. como Juan Bautista Torelló. Se alegró al saber que estaba vivo y fue a visitarle a Burgos en varias ocasiones.radicalizados. pero le sugirió que procurara no ser arrestado. «De todas formas –le dijo– haz lo que mejor te parezca» [13]. considerada como un grupo clandestino contrario al régimen.

sus hermanos y algunos más de la Obra. Este modo de proceder no gustaba en los ambientes políticos. sino para no identificarse con ningún grupo cultural o político. junto con un supuesto antipatriotismo. y pocas semanas después. La revista ¿Qué pasa? y otras publicaciones falangistas empezaron a publicar ataques contra la Obra y Escrivá. Pero algunos le reprochaban precisamente lo que no hacía ni decía. Escrivá nunca lo hizo. Esos proyectos se llevaron a cabo muy pronto: en el mes de septiembre Zorzano. que fueron conociendo el espíritu del Opus Dei de labios del propio Escrivá. Escrivá se fue a vivir con su madre. a pesar de que como cabeza del Opus Dei y sacerdote. muchos de los cuales se fueron acercando a Dios. se atacaba su internacionalismo. Un día. una investigación sobre «la organización secreta Opus Dei» llevada a cabo por el servicio de información de la Falange. en aquel tiempo. sobre todo en los falangistas. Además de referirse al Opus Dei como una organización clandestina. que pensaban que cualquier grupo que no estuviera bajo su control directo suponía una amenaza para el Régimen. Del Portillo y otros se trasladaron a una vivienda en el número 15 de la calle Villanueva. la mayoría de los asistentes –entre ellos muchos obispos y sacerdotes– saludaba con el brazo en alto. Proseguían las habladurías sobre su persona. tan estrictos en otras cuestiones relativas a la Iglesia. gracias al trato con Escrivá y los fieles del Opus Dei. Lentamente. La Residencia de Jenner abrió de nuevo sus puertas durante el curso de 1940-41 con más de cuarenta residentes. para que no se malinterpretase lo que hacía y decía. El 2 de octubre de 1940 se trasladaron allí unos veinte universitarios. sobre el que tenían entonces gran influencia. cuando el himno nacional sonaba en las ceremonias oficiales. y se afirmaba que era manifiesta su oposición a la nación y al régimen. una persona que trabajaba en la Secretaría General de la Falange le entregó a Fray José López Ortiz. . agustino y buen amigo de Escrivá [16]. el 31 de octubre. Por ejemplo. Los censores oficiales. Escrivá extremaba la prudencia en el hablar y en el obrar. se iban viendo los primeros frutos del trabajo apostólico entre los varones.que pudiese transmitir de forma más directa el carisma del Opus Dei a los recién llegados a la Obra. a los de la derecha y a los del centro). según el uso adoptado por la Falange y el régimen de Franco. a una vivienda que hace esquina entre las calles de Diego de León y Lagasca. permitían la publicación de esos ataques. y no tanto para mostrar oposición a aquel Régimen (le gustaba decir que como sacerdote tenía los brazos abiertos a los de la izquierda.

Pocos años antes. es falso: pero si me conociesen mejor. Escrivá fue a hablar con él. Hasta ahora no vino con fuerza. en todo caso. bien en contra el Opus Dei o bien en contra de las Congregaciones Marianas. En la primavera de 1940 supo que los divulgadores de aquella historia pertenecían a la Congregación Mariana de Madrid. el encargado de esa Congregación. cuando estaba en la Legación de Honduras. Esas murmuraciones se difundieron por otras ciudades. porque yo no soy más que un pobre pecador que ama con locura a Jesucristo». le explicó en qué consistía su trabajo apostólico –conocido por la Jerarquía de la Iglesia desde sus comienzos– y lleno de buena voluntad. que describió el documento como una atroz calumnia. * * * Comenzaba una nueva prueba en su vida: la de «la persecución de los buenos». Pepe. Es un inconveniente con el que es preciso contar. para que se lo devolviera a su amigo de forma que este no tuviera problemas después [17]. como Murcia y . habrían podido afirmar con verdad cosas mucho peores. había comentado: Aún puede haber otro obstáculo para mi labor. decía a los jóvenes congregantes que el Opus Dei era una sociedad secreta de cuño masónico. el 6 de julio de 1937. También le llegaron los ecos de que en algunos ambientes madrileños se rumoreaba que dentro de poco iba recibir una condena pontificia. También se acusaba a la Obra de ser contraria a la Falange y de maquinar de forma sectaria para hacerse con el control de la universidad. pero puede llegar impetuosa esta prueba: que quienes debieran comprender y ayudar como hermanos a los que trabajamos por Cristo. se opongan abierta o encubiertamente a nuestra labor [18]. se lo leyó a Escrivá entre lágrimas. dirigida por eclesiásticos influyentes en el mundo clerical y civil. En concreto. pero. porque todo lo que dicen aquí. «Las críticas de Carrillo –señala Aurell– podían estar condicionadas por el bienintencionado deber de preservar las congregaciones mañanas. Y le dio el documento. en parte porque la presentía. Escrivá no se extrañó demasiado. le propuso un acuerdo: se comunicarían recíprocamente cualquier crítica peyorativa que llegase a su conocimiento. Fray José. eran infundadas» [19]. gracias a Dios. Ángel Carrillo de Albornoz. y en parte porque conocía la historia de la Iglesia: a lo largo de los siglos numerosas realidades eclesiales han padecido esa persecución. para la labor de la Obra: la falta de comprensión y cordialidad por parte de personas buenas e influyentes. Pero este le dijo: «No te preocupes.

Con frecuencia Dolores Albás y su hija Carmen estaban presentes en las reuniones. criticó duramente. Escrivá pensó –escribe Montero– «en instalar un piso. el Opus Dei no había alcanzado su pleno desarrollo y algunos religiosos pensaban que su objetivo se limitaba al trato con estudiantes [22]. libres para ir a donde se les antoje» [20]. aquella «nueva espiritualidad». cuyo número era todavía muy reducido. «Cada una vivía con su familia –escribe Cajigas– y acudían muchas tardes a recibir clases de formación que en presencia de Dolores Albás. el Padre Vergés. * * * Para impulsar el trabajo apostólico con mujeres. La madre de Escrivá se convirtió en una figura decisiva durante aquellos . Faltaban las mujeres. Por otra parte. En vista de la situación. y no había aún miembros casados. de modo que se reforzara la unidad entre ellas y les resultara más fácil profundizar en el conocimiento del Opus Dei. con americana y corbata. un cambio de las circunstancias externas. «la juventud del Padre y la nuestra suscitaba curiosidad en el vecindario» [24]. La Obra no ofrecía todavía su rostro completo. porque. Escrivá decidió cerrar el piso el 6 de diciembre. el fundador les impartía» [25]. pocas semanas después de haberlo abierto. En septiembre de 1940.Barcelona. a lo largo de la Novena de la Inmaculada de 1940. Estos eclesiásticos no alcanzaban a comprender que el camino de santidad que proponía Escrivá –que respetaba todos los caminos vocacionales aceptados por la Iglesia– no requería. con el consiguiente peligro de perder posibles vocaciones para sus respectivas congregaciones. Pero no acabó de cuajar. además de Lola Fisac. como recuerda Allen. Era su segundo intento. donde el director de las Congregaciones Marianas de la capital catalana. que a su entender llevaba a aceptar esta herejía: «era posible entregarse a Dios y perseverar sin ningún distintivo. que contaba con una zona independiente. A partir de diciembre de 1940 las jóvenes comenzaron a reunirse en la casa de Diego de León. y lo ocuparon en los últimos días de octubre» [23]. sino «un cambio en la actitud personal que ve todo de nuevo bajo la luz del propio destino sobrenatural» [21]. Se encontró un local apropiado en la calle Castelló. Escrivá solo contaba con cinco mujeres más. como señalaba Lola Fisac.

cinco de esas mujeres dejaron pronto el Opus Dei. porque sabía dar ambiente y calor de familia a aquella labor incipiente de forma amable y discreta.comienzos. Pedro Gómez Aparicio. pensó que era un medio para contribuir a la formación cristiana de esos futuros profesionales. Se trataba de una actividad de carácter netamente académico y. –¿Qué quieres? –le dijo– ¿Que haga como la madre de don Bosco? ¡Ni hablar! –Pero mamá –le contestó Escrivá. dejó de figurar en el cuadro de profesores. dentro del ámbito civil: formar a los futuros profesionales de la comunicación con una honda preparación humanística y ética [29]. optimista y generoso. Lola Fisac [28]. No fue iniciativa suya: acabó cediendo a las peticiones del organizador –su viejo amigo Enrique Giménez Arnau– porque el obispo de Madrid se lo había recomendado vivamente. había perdido el tiempo con aquellas clases. por otra parte. recordaba su carácter «abierto. Aparentemente. que alejaban los estudios de periodismo de un posible encuadramiento académico y universitario. Dolores Albás comprendió su interés. Al leer la ayuda que prestó Margarita Occhiena [26] a los afanes apostólicos de su hijo. Pero cuando su amigo Giménez Arnau cayó en desgracia políticamente y se produjo un cambio de orientación en las enseñanzas. Aunque puso los medios a su alcance para atenderlas espiritualmente. ¡si lo estás haciendo ya! [27]. siempre dispuesto a un diálogo cordial». de nuevo. * * * A lo largo de aquella temporada. entre octubre de 1940 y junio de 1941. Escrivá dio algunas clases de Ética general y Moral profesional en unos cursillos de especialización para periodistas. Y aventuraba: «hubiera sido un gran periodista de no absorberle sus actividades apostólicas». Uno de ellos. La única que continuó fue. divertido–. Escrivá deseaba dar respuesta a una necesidad de la época. Un día su hijo le recomendó que leyera la vida del fundador de los salesianos. * * * . a pesar de su falta de tiempo. por no identificarse plenamente con su espíritu. que era necesaria. No pensaba en la «prensa católica» tradicional. pero aquella breve experiencia le llevó a pensar en la posible creación de unos estudios de periodismo de rango universitario.

Durante aquel periodo la Falange experimentó un gran crecimiento: si en 1939 contaba con seiscientos cincuenta mil afiliados varones. Escrivá hablaba con ellos y les confortaba personalmente. Escribía en julio de 1940: «Estoy dando una de esas frecuentes tandas de ejercicios para Sacerdotes. Para muchos supusieron un hito inolvidable porque. que le conocían bien. además de predicar. menos con usted». un porcentaje más o menos alto del clero había muerto o había sido asesinado. mientras que numerosos obispos del país. dirigentes de la Acción Católica y de otras realidades laicales. Yo era joven. una calumnia horrible. aunque muchos de ellos fueran puramente nominales. La ayuda que le pedían los obispos resultaba decisiva en aquellos años. un año después se acercaba a los novecientos mil. lo que le permitía controlar la única organización estudiantil tolerada por el Régimen [30]. Le cogí las manos y se las besé. religiosas y laicos. hermano. Su influencia era notable. charlas y clases de formación . el Opus Dei era considerado de forma negativa. superiores de religiosos y religiosas. Fui a buscarlo a su habitación. que solían durar entre cinco y siete días. no cesaban de invitarle para que predicara ejercicios a sacerdotes. Escrivá se encontró de nuevo en una situación paradójica. En determinados ambientes políticos –como la Falange– y en algunos círculos de creyentes – influenciados por unos concretos y determinados religiosos que en su mayoría no le conocían personalmente–. Constantino Ánchel [32] ha recogido los recuerdos de numerosos participantes de esas tandas. porque muchos prelados se enfrentaban con el reto de reorganizar sus diócesis. ¡Qué alegría siento de servir a la Iglesia! Querría que siempre fuera ese nuestro empeño: servir». Y entonces me contó una auténtica tragedia. y le dije: «bueno. ¿qué le pasa? No viene… Porque yo he hablado con todos. En muchas de ellas. refiriéndose a unos ejercicios para sacerdotes–. religiosos. libre de adornos retóricos y gestos ampulosos de la oratoria tradicional» [31]. ¿no le acompañan?». Se echó a llorar. muchos de los edificios eclesiásticos se encontraban en ruinas o seriamente dañados. por ser la única organización política autorizada en el país. Y le dije: «y los hermanos nuestros que están cerca de usted. como le salía de dentro. que la Jerarquía me encomienda. Y me respondió: «me acompaño solo». a los que se dirigía «con la palabra desnuda. Pero creo que no se fue solo ya [33]. Me dio una pena aquel frío. Impartió numerosos ejercicios espirituales. y se habían dado notables cambios de personas y de mentalidad entre los fieles. Recuerdo que una vez uno no venía –escribió en sus notas.

en mayo. dieciocho a Valencia y catorce a Zaragoza. uno para universitarios de Valencia. la vidente de Fátima. febrero y marzo de 1940 predicó varios ejercicios para los sacerdotes de Madrid en la parroquia de la Santa Cruz y en el convento de los Paúles. y universitarios valencianos. con el crecimiento del Opus Dei. Eso hizo que. y pocos días después. . en abril. nuevos ejercicios para sacerdotes de Madrid. Durante esos meses –sin dejar de atender las peticiones que le hacían muchos obispos de España– seguía realizando viajes para dar los primeros pasos de la Obra en diversas ciudades del país. Poco después. y otro para sacerdotes madrileños. Desde 1939 a 1946 hizo treinta y tres viajes a Valladolid. También estuvo en Portugal. para universitarios de la Acción Católica en Chamartín. En enero. ya no encontró tiempo material para llegar a todo y no tuvo más remedio que dejar de dar tandas de ejercicios a personas no relacionadas con los apostolados de la Obra. varios para universitarios de Acción Católica. a la que había visitado en Tuy [35]. animado por sor Lucia. otros muchos comenzaran a hablar de él como un posible candidato al episcopado. para los de Valladolid… [34]. mientras algunos pocos eclesiásticos le denostaban agriamente. en junio. mujeres de la Acción Católica de Zaragoza.cristiana.

una mujer joven que no sabía prácticamente nada del Opus Dei. Comenzaron los Ejercicios –recuerda Ortega–. que le acompañaba. que le acompañó en muchos de aquellos viajes: –Álvaro. Había leído Camino y su hermano le había hablado positivamente de aquel sacerdote. Décadas después. Y nos salía muy bien. sobre todo teniendo hambre. como le sucedió en Valencia. al regresar de nuevo a esa ciudad levantina. Dormíamos sobre unos hierros y unas maderas. Ortega tenía veinte años y estaba curtida en el sufrimiento: había vivido el asedio de Teruel durante la guerra: un asedio terrible en el que se batalló casa por casa. evocaba con Álvaro del Portillo. como en los cuarteles de antes. Eso era todo [4]. en uno de los ejercicios espirituales que predicó en Valencia –concretamente en el pueblo de Alacuás. ¿verdad? –Muy bien. –Y no decíamos nada a nadie… [2]. que es el mejor condimento. El 30 de marzo de 1941. cuando sufrió un desvanecimiento mientras celebraba en el altar de la Trinidad de la Catedral. todas estropeadas» [1]. estamos en la tierra del arroz. y luego –contaba Escrivá– «me llevaron a casa. y no había más ropa que unas cortinas de balcón. en la Casa de Ejercicios de las Operarias Doctrineras– estaba Encarnita Ortega [3]. Conoció las penalidades de la cárcel con solo diecisiete años. Unos ejercicios en Alacuás Las carestías propias de la situación y la falta de medios económicos hicieron que en muchos de esos viajes se mantuviera con lo estrictamente indispensable. . le ayudó a llegar hasta la sacristía. Entramos en la capilla. Federico Suárez. XVIII Encarnación Ortega y las primeras (marzo de 1941) 30 de marzo de 1941. ¡Qué arroz nos hacíamos tú y yo. y alguno más! No comíamos otra cosa: en una chimenea poníamos unas jícaras de arroz y unas jícaras de agua. como menos de eso. y en ocasiones.

Agudicé mis preocupaciones y me puse en la última fila y en el centro: así me encontraba más defendida. con el Padre. y. la plática sobre perseverancia y la Santa Misa. su genuflexión ante el Sagrario y el modo de desentrañarnos la oración preparatoria de la meditación. que me oyes…». animándonos a ser conscientes de que el Señor estaba allí. que me ves. la elección de los primeros doce… eran un despertador continuo. Entró el Padre en la capilla. y se cambiaron por la necesidad de escuchar a Dios y ser generosa con Él… Fui a saludar al Padre. estar en el mundo sin ser del mundo. después de dejar a la entrada a casi todos los apóstoles. me hicieron olvidar inmediatamente mi deseo de escuchar a un gran orador. El Padre nos hizo sentir el sufrimiento de Jesús: visión de todos . nos llevó hasta el Huerto de los Olivos. con un gran asombro por mi parte. de virtudes humanas: sinceridad. Veía que Dios necesitaba mujeres valientes para hacer su Obra en la tierra. que me iba perfectamente. no bancos–. la vida oculta y pública de Jesús. a la mañana siguiente. A pesar de esa decisión no podía dormir ni casi comer. pero las palabras del Padre sobre los novísimos. acompañado de tres.Poco después llegó el Padre. ya que no conocía su existencia. Desde el Cenáculo. lleno de naturalidad. vivir vida contemplativa sin ser religiosos. yo me había enterado a través de su Fundador… Aquella idea la tenía viva. de inquietud apostólica. no sabía por qué. Su recogimiento. Después de un brevísimo preámbulo. convirtiendo –sin hacer cosas raras– la calle en celda… Me habló de la filiación divina como nota que perfilaba la fisonomía de las personas que trabajaban así y su gran importancia. y comenzó a hablar sobre la Pasión del Señor. laboriosidad. creo firmemente que estás aquí. se postró en oración. el Padre me explicó en síntesis la Obra: buscar la santidad en el trabajo ordinario. donde nos había dado la gran prueba de Amor de la institución de la Eucaristía. Allí. valentía… No sabía que existiese el Opus Dei. me ponía en una fila más atrás de sillas –en la capilla había sillas. y nos miraba y nos escuchaba. que siempre me impresionaba tanto. como para poner distancia a la llamada de Dios. frente a frente. Hice el propósito de no volver nunca a encontrarme. Solo faltaba. En cada meditación. a quienes pidió que orasen y vigilasen. pero que me lo exigía todo. constantemente. pero en aquel momento lo vi perfectamente estructurado y me asustó mucho que Dios me pudiera pedir lanzarme a los comienzos de algo que me parecía maravilloso. Repitió la oración preparatoria: «Señor mío y Dios mío. Llegó el último día y la última meditación de aquella jornada. sin salirse de su sitio.

Sé valiente al menos. había que tener una disponibilidad total hasta para irse lejos. era tal su angustia. Al día siguiente le presentó a Encarnación Ortega: eran las primeras mujeres del Opus Dei en Valencia [6]. Desde aquel instante esa mujer se consideró de la Obra. entonces. * * * Un mes después. los pecados de los hombres. Aquello supuso una gran alegría para don Josemaría. al llegar a Lérida para predicar unos ejercicios espirituales que le había pedido el obispo. Me dejas sin nada El 20 de abril de 1941. ten la valentía de mirar al Sagrario y decirle: eso que me estás pidiendo ¡no me da la gana!». a la que conocía desde 1939. Y a continuación nos dijo: «Todo eso lo ha sufrido por ti. que recibiría pocos días después otro golpe inesperado. Enrica le dijo que su hermano Paco le había hablado extensamente del Opus Dei. Al hablar otra vez con don Josemaría solo quería decirle una cosa: que estaba dispuesta a todo. y dile que eso que está pidiendo ¡no te da la gana!». 22 de abril de 1941. El fundador le habló de la necesidad de llevar una intensa vida cristiana y la animó a atender con gran cariño a sus padres. Tú. ingratitud. cuando estaba de nuevo en Valencia para predicar una nueva tanda de Ejercicios. Seguidamente nos explicó la flagelación con tanta fuerza que parecíamos testigos oculares. que estaban enfermos (fallecieron poco después). ya que no quieres hacer lo que te está pidiendo. tal vez habría que aprender japonés y marchar allá… Nada de eso me importaba: tenía una decisión plena que apoyada en la gracia de Dios. le comentó Escrivá. Y la cruz a cuestas. «Yo estoy pidiendo por tu vocación». Escrivá coincidió con Enrica. angustia física ante el pensamiento de la Pasión. volvía a repetir: «todo eso lo ha sufrido por ti. le llegaron noticias de Barcelona: la . salvaría las dificultades [5]. al menos. Y cada uno de los sufrimientos de la Pasión… Después de cada uno de ellos. El Padre. la pobreza. una hermana de Francisco Botella. empezó a ponerme dificultades: la vida iba a ser dura. soledad… El Señor fue a buscar un poco de consuelo en aquellos tres discípulos que había llevado con Él y ¡los encontró dormidos! Renovada su oración. grande. que ¡sudó sangre!… Con gran viveza nos presentó este momento. Y la coronación de espinas.

Al entrar en la casa de Diego de León. su madre se encontraba en cama por una enfermedad que parecía pasajera y leve. rezó un Te Deum de acción de gracias a Dios junto al cuerpo de su madre. La cuidaron durante la noche. Lo hizo y el obispo le comunicó de parte de Álvaro del Portillo que su madre acababa de fallecer en Madrid. ¿Tienen. que le dijeron que podía marcharse sin problemas. con el hábito de la Virgen del Carmen . Y en un determinado momento. y diles que estén muy contentos y agradecidos al Señor. nos dé alegría y sentido sobrenatural y mucha caridad para llevarlos adelante [7]. en Barcelona. su hija Carmen y Lola Fisac. y que. Procura que la Abuela ofrezca las molestias de su enfermedad por mis intenciones. en Barcelona. por turnos. amortajado. mientras duren. Dolores Albás se agravó repentinamente. cuando estaba con Lola. Estuvo hablando con los médicos. cuando ya estaba en Lérida. la vida de San Ignacio de Ribadeneyra? Si no la tienen. pidiéndole que recordara a los miembros de la Obra que vivían en esa ciudad la actitud cristiana que debían mantener: Yo no les escribo: hazlo tú. Sin embargo. y se lo había pedido muchas veces a Dios en su oración. y que no se les escape ni una palabra ¡ni un pensamiento! falto de caridad: que estén seguros de que Jesús va a hacer grandes y buenas cosas. Había deseado desde siempre poder acompañar a su madre en sus últimos momentos. Dos días después. envíales un ejemplar. falleció. si llevamos esto como Él quiere […]. como ella deseaba. El viaje fue más largo y accidentado de lo que había previsto y llegaron a Madrid bien entrada la noche. en la mañana del 22 de abril de 1941 estaba predicando sobre la figura insustituible de la madre junto al sacerdote en su trabajo pastoral. Días antes de salir de Madrid. Y aquel mismo día escribió una carta a Álvaro del Portillo. que le prestó un vehículo con chófer. Mientras decía que «las madres de los sacerdotes debían morir al día siguiente de que se muriese su hijo». sereno [8] aunque visiblemente afectado.contradicción iba en aumento. pero aceptó rendidamente su voluntad. Juan Antonio Cremades. Escrivá intentó regresar a Madrid lo más rápido que pudo. para su gloria. La enfermedad no era importante –le aseguraron– y en pocos días estaría repuesta. Pidió ayuda a un amigo suyo de Zaragoza. Quiero que todos tengáis devoción y amor a San Ignacio y a su bendita Compañía. uno de los asistentes se acercó para indicarle que se pusiera al teléfono. entre otras. que no son otras sino pedir al Señor que nos abrevie estos trabajos –si es su Voluntad–.

Entendí enseguida –recordaba Escrivá tiempo después– que el Señor mi Dios había hecho lo que más convenía: y lloré. Narcisa González Guzmán. aquella sensación de «quedarse sin nada» se haría aún mayor: le comunicaron que Isidoro. cúmplase. que tantas veces os recomiendo: fiat. en julio. aunque tardé un tiempo en responder» [12]. sea alabada por siempre la justísima y amabilísima Voluntad de Dios).[9]. le expuso su deseo de formar parte de la Obra. rezando en voz alta –estaba solo con Él– aquella larga jaculatoria. Había hablado con Nisa –como era conocida por todos– en la casa del obispo de León. Desde entonces aquella joven emprendedora se estaba planteando su entrega a Dios en el Opus Dei. Yo pensaba que mi madre les hacía falta a estas hijas mías. a la que había conocido en León durante el año anterior por medio de Eliodoro Gil. Meses después. adimpleatur. laudetur… iustissima atque amabilissima voluntas Dei super omnia (Hágase. Nisa González Guzmán Durante aquel mes de abril de 1941 fue a visitarle a Madrid una joven leonesa. Cuando le contaron cómo le había sobrevenido la muerte. Amen. que seguía vinculado a sus afanes apostólicos. El perfil humano de aquella mujer de treinta y cuatro años no era demasiado común en la España de aquel tiempo. y me dejas sin nada…. ¡sin nada!» [10]. donde se alojó mientras predicaba ejercicios espirituales a unos sacerdotes. «Noté –comentaba Nisa– que la llamada del Señor había sonado. siempre he pensado que el Señor quiso de mí ese sacrificio como muestra externa de mi cariño a los sacerdotes diocesanos. Pidió la admisión en la Obra el 30 de abril de 1941. Amen. de forma tan inesperada. Dios mío. como llora un niño. y que mi madre especialmente continúa intercediendo por esta labor» [11]. una de las pocas personas maduras y con experiencia con las que contaba. Desde entonces. 30 de abril de 1941. Pronto. tenía un cáncer de vías linfáticas (Hodgkin) y los médicos daban escasas esperanzas de curación. exclamó en voz baja: «Dios mío. Era la sexta hija de un . ¿qué has hecho? Me vas quitando todo: todo me lo quitas.

que ni siquiera le preguntamos su nombre». se me ocultaban los aspectos negativos del sistema y de la filosofía nazi. «Con la pata quebrada y en casa». Esto me había llevado a recelar del nazismo. con un vigor que ponía de manifiesto su amor a la libertad. al que había conocido durante la guerra. que había dejado ya la Legación de Honduras y vivía en una pensión de la calle Ayala. aunque antes de la hora que habían previsto. esperando a casarse y sin plantearse mayores perspectivas de futuro. «Fue todo tan rápido –decía Díaz Ambrona–. Yo le comenté que acababa de regresar de un viaje a Alemania y había podido captar el miedo de los católicos a manifestar sus convicciones religiosas. por motivos de prudencia. Mons. decía el refrán popular. animoso e independiente. Y quise saber su opinión. pero como a muchos españoles. Había heredado de su padre un carácter resuelto. Me sorprendió profundamente. practicaba varios deportes –había sido campeona de slalom– y conducía su propio coche. Hay que hacer notar que no era fácil encontrar en España por aquel entonces personas que condenasen con tanta contundencia el sistema nazi y que denunciasen con . durante un viaje en tren de Madrid a Ávila. Escrivá coincidió con Díaz Ambrona. la respuesta tajante de aquel sacerdote que tenía una información muy certera de la situación de la Iglesia y de los católicos bajo el régimen de Hitler. en el tren que cubría la línea Madrid-Ávila. Nos encontrábamos en un momento decisivo de la historia de Europa. en aquellos momentos. Por medio de Albareda se pusieron en contacto con Escrivá. * * * Un día de agosto de 1941. algo bastante inusual entonces [13]. y parecía «demasiado moderna» en un contexto social en el que la mayoría de las mujeres dejaban de estudiar muy pronto para recluirse en su hogar. ya que los padres habían convocado a un número excesivo de personas sin medir las posibles consecuencias. para saber por la radio cómo iba el avance de las tropas alemanas en territorio ruso. Escrivá me habló con mucha fuerza en contra de ese régimen anticristiano. Recuerdo que yo tenía un gran deseo de llegar cuanto antes a las Navas del Marqués. que tras descubrir unas minas de carbón se había convertido en empresario. deslumbrado por una propaganda de una Alemania que se presentaba como la fuerza que iba a aniquilar por fin al comunismo. Nisa estudiaba idiomas. Escrivá la bautizó.minero. En agosto de 1941 –contaba Díaz Ambrona–. un amigo de Albareda. don Josemaría nos reconoció y nos pusimos a hablar. El 3 de septiembre de 1937 había nacido su primera hija y decidieron bautizarla en secreto.

En el noviciado de una benemérita Congregación de religiosas se le presentó como el anticristo» [17]. loco… Muchas veces. en medio de mi alma. la opinión hasta en los sacerdotes era favorable a esas ideas» [15]. Le llamó la atención que en un determinado momento de su predicación les hiciera ver los peligros del nazismo. después de celebrar la misa. Aquella conversación se me quedó profundamente grabada [14]. Creo que se las he dado con todo mi querer. «Había ferocidad y pertinacia en la persecución –comentaba Antonio Rodilla. sectario. Todos los días le llegaban noticias de las falsedades que se propalaban en los lugares más diversos de la Península. Yo. pero sí respecto de sus actuaciones apostólicas. Escrivá le preguntaba a Del Portillo. ¿para qué la quiero? Mientras tanto proseguían las acusaciones y murmuraciones contra su persona y el Opus Dei. embaucador de jóvenes. El cuerpo. oportunista político. un conocido sacerdote valenciano–. por la propaganda masiva. milagrero. No oí calumnias ni acusaciones contra su vida privada. secretista. «precisamente cuando en España. Había padecido hasta entonces numerosas humillaciones. que había tomado posesión hacía poco de su destino como ingeniero en el ministerio de Obras Públicas: «¿Desde dónde nos insultarán hoy?». Poco después escribió al Obispo de Madrid: «A mí no me quedan lágrimas que llorar: el Señor me ha pedido la honra y la madre. Escrivá entendió que había llegado el momento de desprenderse hasta de su propia honra: un valor cultural y psicológico importante para él. tanta claridad su raíz anticristiana. Esa propaganda –orquestada desde los servicios de información nazis en España– fue particularmente intensa durante la inmediata postguerra. Lo mismo le sucedió a Juan Capistrano. masón. durante el desayuno. Se veía «como una escupidera en la que todo el mundo se siente con derecho a echar sus esputos» [16]. un español que había sido educado y se había esforzado por comportarse siempre como un hombre de honra y honor [18]. a ratos. la verdad de aquellas palabras que se leen en el . cuyos fines se consideraban aviesos. no puede más. pero de continuo siento. y acerca de su ortodoxia. ambicioso de honores. Se le infamaba –escribe Pilar Urbano– con calumnias del más grueso calibre: hereje. un joven seminarista que asistió a los ejercicios espirituales que predicó Escrivá en la casa de Cristo Rey en Burlada (Navarra). pero ninguna tan pública y clamorosa.

Les decían que a sus hijos les estaban imbuyendo unas peligrosas y novedosas ideas. durante unos ejercicios espirituales en los Paúles– soy serio. con la gracia de Dios. Y Dios no quiere eso. ni el sufrimiento por estar en boca de todos y ser la comidilla morbosa de tantas sobremesas clericales. que Josemaría Escrivá era diabólico» [23]. que a nosotros nos iban embaucando poco a poco. pero la fisiología. no me cambiaría por el hombre más feliz de la tierra. Pongo empeño en que haya alegría en nuestras casas. Rafael Escolà recordaba que «enseguida visitaron a mi familia para contarles que la Obra era una herejía muy peligrosa. opuestas a la tradición secular de la Iglesia. Se repartieron unas hojas llenas de acusaciones contra Escrivá. ni ese es el espíritu de la Obra. ya que el imaginario suponía que en Barcelona vivían cientos de personas de la Obra. En Cataluña comenzaron a seguirle algunos jóvenes. A partir de entonces se vio obligado a dedicar parte de su tiempo y de sus energías a explicar lo que no era el Opus Dei a personas muy poco dispuestas a entenderle. que se encontraron pronto con los frutos de las maledicencias. y la hay» [21]. que se . se me rinde» [22]. Cuenta Aurell que durante el curso de 1940-1941 varios religiosos visitaron a los padres de los que frecuentaban el centro del Opus Dei en Barcelona. aunque luchaba para corregir ese impulso de su temperamento: «tengo frecuentes arranques de malhumor –escribía el 1 de noviembre de 1941. a veces. no le ahorró las humillaciones. parezco triste. Pero el desprendimiento y entrega de su honra (lo que hoy llamaríamos «imagen pública». cuando solo había unos cuantos estudiantes universitarios. Aquellas insidias no lograron hacer mella en su paz interior. «Me he levantado de la cama –anotaba en una ocasión–. Escuché ese relato de labios del propio Escolà y me sorprendió su serenidad al evocar aquellos hechos desproporcionados. cuando no le daban abasto las horas del día para transmitir lo que era a los que le seguían. y el espíritu está pronto. en su ánimo. Ese sufrimiento interior acabó repercutiendo en su estado físico –algo que le venía de familia: a su madre le sucedía lo mismo [20]– y en ocasiones. Llevo trece años así. que van más allá de la simple apariencia o del reconocimiento ajeno). a la vez.Evangelio de hoy: et gaudium vestrum nemo tollet a vobis!» (nadie os quitará vuestra alegría) [19]. para escribir esta carta: ¡Sufro mucho!: Y. aunque el concepto honra en el contexto de la tradición española comporta unos valores humanos reales.

La pobre monja –relataba López Rodó– a poco se desmaya: le habían hecho creer que éramos una legión numerosísima de verdaderos herejes y se encontró con que éramos unos pocos estudiantes corrientes y molientes que asistíamos a Misa con devoción y comulgábamos [24]. pero no quiso mencionar ninguno. Otros religiosos estuvieron conversando en Valencia con los padres de los hermanos Sánchez Bella y la madre de Amadeo Fuenmayor. que le hicieron sufrir mucho. López Rodó. En el fondo de esos malentendidos –afirma Aurell– se percibe el recelo de algunos eclesiásticos. a rezar por tu hermano Álvaro [26]. Recordaba bien los nombres de los falsos acusadores. Al terminar.difundieron en iglesias y conventos. que un día fue a misa. Aquello le hizo sufrir intensamente. como la de los Portillo. amigo de don Josemaría. que pensaban que el Opus Dei ponía en entredicho el valor de la vida consagrada. Mi madre sabía bien que todo aquello era falso porque conocía personalmente al Padre. Le oí contar a otro de los primeros miembros del Opus Dei barceloneses. Se habían tratado en Madrid. concluyendo que todo era cuestión de que algunos religiosos temían que iban a perder vocaciones [25]. como manifestación de perdón. Durante el desayuno Galindo dijo a la Superiora: «Estos son los herejes por cuya conversión me pidió Vd. Pero aquella situación le provocaba. con otras personas de la Obra. por el que sentía una gran admiración. Escrivá relataba estos sucesos en su carta al obispo de Madrid del 31 de mayo de 1941. Carlos del Portillo me contó la actitud serena de su madre cuando escuchó aquellas acusaciones. La celebraba Pascual Galindo. Un día se presentó en casa un sacerdote y empezó a relatarle aquellas habladurías. las monjas invitaron a desayunar al sacerdote y a los jóvenes que le acompañaban. y luego en Burgos. . Despidió educadamente a aquel sacerdote y le dijo que lo que afirmaba no era verdad. un intenso dolor. que ofreciera la Misa de hoy». Le decían a mi madre cosas terribles sobre el Padre y la Obra. para alertarles del peligro que corrían sus hijos: «los del Opus Dei los tienen alucinados – aseguraban– porque les hacen creer que se puede ser santo en medio del mundo» [27]. Y me decía con frecuencia: vamos a la iglesia. cuando la muerte de mi padre. como es natural. porque seguían sembrando inquietudes entre las familias. lo mismo que los anónimos que les hacían llegar por debajo de la puerta de la casa. a un colegio de monjas situado en la esquina de la Diagonal y la Rambla de Cataluña. Lo imaginaban como una institución que venía a enturbiar la paz interna de la Iglesia. en Madrid.

Falleció en París en 1981. Al tener constancia de esto. Alarmado por lo que se decía. Ya lo sabía yo sobradamente. Balcells –que no formaría parte de la Obra hasta 1943– le comentó el problema a Leopoldo Eijo y Garay. años después. súfralo por Él y por el Opus. como dirigente de una organización masónica. acusándole de apartar a los jóvenes de la fe católica. especie de masonería. por indicación del Excmo. (afectuosísimo) en N. y con mucha caridad y perdón. tras una vida de intenso apostolado y fidelidad a la Iglesia. que le respondió a comienzos de junio: Querido Sr.. ¡Ya ve V. al contrario: llegaron a denunciar a Escrivá ante el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería. Vergés. Sr. Algunos intentaban impedir que le nombraran médico de guardia del Hospital Clínico de Barcelona. miembro del Opus Dei. tan unidos en la inmediata posguerra y en el primer periodo del franquismo [29]. el gobernador civil de Barcelona llamó a comparecer a Alfonso Balcells. aduciendo que pertenecía «a una secta herética» [30].VI.S. manifestó con hechos. José Mª no deja de comunicarme nada.. por el contrario. mío: Recibí la carta que me escribió V.1941 [31]. Obispo. Ya se hacen gestiones para que no prospere este atropello. le premiará a V. Denunciado ante el Tribunal de Represión de la Masonería En contra de las previsiones del Obispo de Barcelona. qué sociedad secreta! Dios N. que Escrivá había fundado «una secta. Carrillo abandonó su orden religiosa en 1951 y terminó trabajando como jefe de operaciones comerciales de una empresa parisina. Jaume Aurell señala la diferente trayectoria vital de los dos principales promotores de aquellas acusaciones: Carrillo de Albornoz y Vergés. + El Obispo de M. Madrid. De corazón le bendice su afm. nuestro D. todo. donde contrajo matrimonio en una iglesia protestante. Escrivá puso los medios para ayudarle a resolver su situación moral y jurídica. 2. que todo había sido un malentendido y falleció en 1956.S. Obispo de ahí. Escribo además a ese Sr. A instancias del obispo de Barcelona. otros religiosos dijeron a los padres de Javier Ayala. el temporal no se calmó. En Zaragoza. . Las incomprensiones y maledicencias pasaron pronto de los ámbitos clericales a los políticos. que terminaron en el infierno» [28]. siendo como los antiguos iluminados. Creo que enseguida se calmará el temporal.

pues él jamás comprendería la utilidad de que un masón. lo mismo que la primera fase de instrucción. El Presidente entonces decidió. El Tribunal estaba entonces compuesto. Don Wenceslao González Oliveros. el General Saliquet. el partido dominado por la Falange. otros de loco… «También –evocaba el propio Escrivá– de monárquico. utilizados por gentes del Movimiento Nacional. Oliveros. se les facilitó solícitamente la investigación. una denuncia contra el Opus Dei […]. por los Generales Rada y Borbón. de falangista. preguntó si la Ponencia había observado alguna fisura en el acatamiento a la castidad. para sus fines. entre otras virtudes. de antimonárquico. y a las representaciones de Alemania e Italia. El General Saliquet. constituían una amenaza latente. Wenceslao. la castidad. * * * La denuncia no prosperó. de anticarlista» [33]. que podía estallar en cualquier momento» [35]. que no se hablara más de la denuncia y que se archivara el asunto. para decir que yo era germanófilo. que en contraste con su ruda apariencia. tuviera que vivir la castidad. y el Sr. porque los falangistas gozaban de una gran relevancia política y una notable influencia en el Gobierno. según los ponentes refirieron. Pradera. el cual no escatimó juicios colectivos elogiosos ni alabanzas. Cuando llevaba largo rato en el desenvolvimiento de su informe. Unos le tildaban de hereje. entonces también Capitán General de Madrid. de carlista. a la que los socios de la Obra. cualquier acusación de herejía o . un tanto de pasada. Aserto que compartió el Tribunal en pleno [32]. al igual que el Sr. El funcionamiento de aquel tribunal era peculiar: la identidad de los denunciantes era secreta. Siendo yo Secretario General del Tribunal Especial de Represión de la Masonería –contaba Luis López–. manifestaron que no había ni asomo de duda sobre la honestidad de todos los socios. En esas circunstancias. era hombre muy agudo. Don Juan José Pradera y Don Marcelino Ulibarri. mencionó. el Director General de Seguridad transmitió al Presidente del Organismo. que los socios de la Obra viven. a más del Presidente. El resultado se expuso prolijamente de palabra por D. para decir que yo era anglófilo» [34]. Eso hacía que los denunciados se enteraran de los cargos que le hacían en el preciso momento en que eran llamados a declarar. El Presidente nombró una Ponencia integrada por González Oliveros y Pradera. «Iban las mismas personas –o gentes movidas por ellos– a las Embajadas de los aliados. pero la cizaña estaba sembrada. «Estos chismes –comenta Vázquez de Prada– .

En Valencia el capitán Cerezo enviaba a jóvenes como María Teresa Llopis. en la residencia de Jenner. ascética y apostólica del Opus Dei. una estudiante de Química. Guillermo Gesta de Piquer. Cuando Escrivá descubrió los propósitos de un joven espía. en Madrid se presentaban jóvenes agentes del servicio de Información de la Delegación de Falange en la residencia de Diego de León. y me dijo que todavía no. sin necesidad de andarse con tapujos ni misterios» [38]. para preguntarle por la sociedad «secreta y masónica» de Escrivá. director de la Residencia. Era un reconocimiento sencillo. me relató su primer encuentro con Escrivá durante esos años. . Un día fue a visitarle un falangista influyente. donde vivía Escrivá. ¿Una institución todavía no aprobada por la Iglesia. porque la veía con muy buenos ojos. le hizo ver. No era tarea fácil –y tanto el Prelado como Escrivá lo sabían– porque en el marco jurídico canónico de aquel tiempo no existía una figura que respondiera a la novedad espiritual. aunque no hubiera obtenido todavía su cauce jurídico específico dentro de la Iglesia [39]. y que hubiera bastado dirigirse personalmente a él para obtener todos los informes. Al final el fundador accedió a que el Obispo reconociese la Obra como Pía Unión. de la que se decían tantas y tantas cosas? Aquello me inquietó. que era entonces un chico con inquietudes vocacionales. para que espiaran lo que decía Escrivá durante los ejercicios espirituales [37]. válido solo para la diócesis de Madrid. Al terminar de charlar –me contaba– le pregunté si la Obra estaba aprobada por la Iglesia. en la que nos pedía que no se atacara a la Obra. con idéntica misión de espionaje. Poco tiempo después vi claramente que Dios me llamaba al sacerdocio e ingresé en el Seminario de Madrid. Al propio Eijo y Garay le llegaban directamente estas insidias. don Leopoldo Eijo y Garay. Aquel año arreciaron especialmente las incomprensiones en torno al Fundador y en el Seminario se respiraba un ambiente de sospecha contra el Opus Dei. que no comprometía el futuro ordenamiento jurídico canónico. hasta que recibimos una nota del obispo. alegando diversas excusas. Carlos Rodríguez Varcárcel. que aquel modo de comportarse era «un atropello y una falta de delicadeza. Eso hizo que el obispo urgiera a don Josemaría para que encontrara un status adecuado para la Obra. como cuenta José Manuel Casas Torres.sospecha de heterodoxia podría comportar la apertura de un proceso penal por atentar contra la integridad del régimen político hegemónico en España [36].

residencias de universitarias. una . «¡éramos pocas más en todo el mundo!». actividades de la moda. Manifestaba esa misma fe ante la expansión del Opus Dei por los países más dispares. distintas casas de capacitación profesional para la mujer. casi producía sensación de vértigo: granjas para campesinas. Extendió sobre la mesa un pliego de papel en el que había escrito el cuadro de labores que las mujeres del Opus Dei iban a realizar en el futuro en los cinco continentes. pero también nuestra impotencia. el 16 de julio se trasladaron a vivir allí Nisa González Guzmán y Encarnación Ortega. En los últimos días de mayo de 1942 se dio con una vivienda adecuada a las necesidades apostólicas en la calle Jorge Manrique. al tercer intento. Espero que tengáis la segunda. bibliotecas circulantes que harían llegar lectura sana y formativa hasta los pueblos más remotos. Escrivá reunió en la biblioteca a las que vivían en aquella casa.Noviembre de 1942. porque doblando despacio aquel cuadro. Eran solo tres mujeres jóvenes y como recuerda Encarnación Ortega. Sensación de vértigo En otoño de 1941. Luego se les unió Lola Fisac. Su fe no le hizo tener en cuenta ni el número de mujeres del Opus Dei. como lo más importante. pero quimérico. y otra de confianza en el Señor que. Una tarde de noviembre de 1942. dijo: –Ante esto se pueden tener dos reacciones: una. y. Y no parecía importarle que fueran solo tres. irrealizable. casas de maternidad en distintas ciudades del mundo. ni la falta de preparación en todos los campos. aunque tuviéramos que comenzar sin más bagaje que la bendición del Padre. la de pensar que es algo muy bonito. Siempre pensó que si el Señor nos pedía aquello y respondíamos con fidelidad no dejaría de darnos su gracia. el apostolado personal de cada una de nosotras… Debíamos de expresar con la mirada nuestro deseo de realizar lo que el Padre nos había expuesto. si nos ha pedido todo esto. nos ayudará a sacarlo adelante. ni la juventud. que nos las explicaba con viveza. Les habló con fuerza. librerías… Y. tras acondicionarla. empezó a cuajar el trabajo con las mujeres. Solo el hecho de seguir al Padre –comentaba Encarnación Ortega–. con fe plena en que todas aquellas labores pronto se harían realidad.

Tenía presentes aquellas palabras de Teresa de Ávila: «De santos de rostro desabrido. tan injustas. Como fruto de esta experiencia personal. para sufrir por el servicio del Señor y para madurar espiritualmente. aun los más apasionados y encendidos. además de las insidias contra su persona que se difundían por todas partes. Nunca se presentaba como víctima» [41]. «sin el menor dramatismo. el fallecimiento de su padre. para esculpir. «En Escrivá –escribe Aardweg– es siempre el entendimiento el que guía. * * * Desde hacía décadas se habían ido entrelazando en la existencia de Escrivá los contratiempos y las penalidades: la muerte de sus hermanas. líbranos Señor» [43]. Soñaba con la expansión de la Obra por el mundo. ni más ni menos. la ruina económica. comentaba: «los días que el cristiano vive en la tierra son siempre una prueba. porque nos han dado medios extraordinarios. las incomprensiones familiares que le llevaron a dejar Zaragoza. la enfermedad de Isidoro Zorzano que iba empeorando cada día. Un tiempo que nos ha sido concedido. todas las características específicas de nuestro espíritu y de nuestro modo peculiar de hacer el apostolado» [44]. «Estas contradicciones –comentaba Escrivá– nos han ocasionado mucho bien: porque nos han hecho mayores de edad. Externamente rebosaba buen humor y en sus apuntes personales no se encuentran consideraciones de autocompasión. cuenta que Escrivá le hablaba de las contradicciones que estaba sufriendo –tan duras. las penalidades por mantener a los suyos en Madrid. para purificar nuestra fe y preparar nuestra alma para la vida eterna. García Lahiguera. el que domina y modera los sentimientos. Su confesor de aquel tiempo. tan dolorosas– con gran sencillez y objetividad. sino Dios». la tensión de aquellos meses de guerra en los que podía ser asesinado cada día. que no se convierten nunca en sentimentalismos. imagen de la Virgen y un Crucifijo [40]. pero en aquellos . por la misericordia de Dios. porque nos han puesto aún más de manifiesto que la Obra no la hacen los hombres. han servido para dibujar. y durante aquellos meses. Y añadía que aunque «nos hayan hecho sufrir y todavía nos hagan padecer durante años. del mismo modo que trabajan los artistas» [42]. en el tiempo en el que otros son jóvenes con poca o con ninguna personalidad. las objetivaba de tal manera que yo podía darles la importancia que tenían en sí. El tiempo que ahora nos toca vivir es de dura prueba».

en contra de sus deseos. durante los años siguientes la historia del Opus Dei siguiera escribiéndose solo en España.momentos se estaba librando uno de los mayores conflictos bélicos de la historia: la II Guerra Mundial. . Eso hizo que.

y la Obra no contaba aún con el marco jurídico apropiado para ellos. junto con Álvaro del Portillo. esta vez en el centro de la calle Jorge Manrique. en su momento. . y acabé sabiendo que el Señor quería la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz» [3]. Rezaba y hacía rezar a muchas personas para resolver «la cuestión de los sacerdotes». como otras veces. El obispo dio su autorización para que siguieran esos estudios en Diego de León. Sucedió de nuevo mientras celebraba la Eucaristía. y al día siguiente comenzó a preparar. Escrivá había propuesto a tres jóvenes profesionales –Del Portillo. confiando en que. hasta que el 14 de febrero de 1943 –como contaría más tarde el propio Escrivá– se hizo una luz en su mente que resolvió la solución jurídica para la incorporación de los sacerdotes al Opus Dei: la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz [2]. pero ninguna adecuada. una propuesta en este sentido dirigida a Eijo y Garay [5]. en 1940. dibujé el sello de la Obra –la Cruz de Cristo abrazando el mundo. Dios le mostraría el camino oportuno. XIX Los sacerdotes (14 de febrero de 1943) 14 de febrero de 1943. Aquel día encontró el cauce para que los sacerdotes provenientes de los laicos de la Obra pudieran incardinarse al servicio del Opus Dei. «Yo comencé la Misa –contaba Escrivá– sin saber nada. mientras buscaba el modo para resolver la cuestión. que le proponían diversas soluciones. Hernández y Múzquiz– que comenzaran los estudios eclesiásticos. Don Josemaría buscó el mejor profesorado que pudo y se ocupó personalmente de su formación pastoral. «Y al acabar de celebrarla –proseguía–. metida en sus entrañas– y pude hablar de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz» [4]. Esto planteaba un problema: la experiencia le había demostrado que esos sacerdotes debían provenir de los fieles laicos. Pedía consejo a los expertos. Tres años antes. Los sacerdotes El crecimiento del trabajo apostólico [1] puso de manifiesto la necesidad de contar cuanto antes con sacerdotes que comprendieran y vivieran el carisma del Opus Dei.

para que. Escrivá sabía que aquel proceso sería una «tarea ardua. porque había muchos ojos llenos de cariño puestos en nosotros. Pasado el 14 de febrero de 1943. sino hacerlo abriendo nuevos caminos» [8]. porque en la vida profesional he exigido siempre a mis hijos la mejor formación. y deseo ardientemente salvar mi alma [11]. Del Portillo llegó a Roma el 25 de mayo y el 4 de junio fue recibido por Pío XII. Desde que preparé a los primeros sacerdotes de la Obra exageré –si cabe –en su formación filosófica y teológica. don Josemaría envió a Roma. y con varias personalidades de la Curia Romana. la cuarta. Desde el mes de noviembre del año anterior. Se entrevistó también con el Cardenal Maglione. como apunta Illanes: «el derecho canónico entonces vigente no permitía una fórmula adecuada a la realidad del espíritu y la praxis del Opus Dei. Escrivá siguió perfilando una propuesta concreta para la Sociedad Sacerdotal. con el que conversó ampliamente sobre la realidad del Opus Dei. Siguiendo las indicaciones del Fundador aprovecharon su estancia para tener trato con algunas personalidades de la Curia Romana. y buscaba una ocasión para atacar. como recuerdan los autores de El Itinerario jurídico del Opus Dei. en mayo de ese año. después. Y la primera razón –puesto que yo me puedo morir de un momento a otro. pero el Señor nos ayudará» [9]. pensaba–. Habrá que superar muchos obstáculos. La acogida fue favorable y a su vuelta. a Álvaro del Portillo. penosa y dura. La configuración jurídica que le permitía ordenar sacerdotes no era del todo satisfactoria. pues. * * * . Secretario de Estado. A pesar de esa urgencia. Escrivá puso los medios para que se preparasen bien y busco un buen plantel de profesores [10]. la tercera. como Secretario General del Opus Dei. por razones de estudio. Pero –por insatisfactoria que fuera– esa configuración jurídica hacía posible resolver a corto plazo la necesidad de sacerdotes. porque tengo que dar cuenta a Dios de lo que he hecho. y no iba a ser menos en la formación religiosa. y darles a conocer la Obra. por agradar a Dios. porque había gente que no nos quería. por muchas razones: la segunda. «dos miembros del Opus Dei –José Orlandis y Salvador Canals– se encontraban en Roma. no solo continuar. El día de Pentecostés solicitó formalmente la erección de esa sociedad al Obispo de Madrid. El proceso jurídico emprendido por el fundador debería. en octubre se recibió el nihil obstat de la Santa Sede y la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz fue erigida en la diócesis madrileña el 8 de diciembre de 1943 [7]. y no se podía defraudar a esas almas. y vista la posible solución. iniciara las oportunas gestiones ante la Santa Sede» [6].

que se alza en la actualidad en la capilla de la Virgen de la catedral de la Almudena. tuvo lugar el desembarco de las tropas aliadas en Normandía (el famoso día D). recibieron el diaconado en el Seminario de Madrid. el 3 de junio. de manos de Marcelino Olaechea. como de costumbre. Don Josemaría sufrió honda y serenamente por aquella pérdida. En junio de aquel año concluyó el contrato de alquiler de los pisos de Jenner y durante aquel verano se encontraron dos edificios situados cerca de la ciudad universitaria. por su contrapunto: una fiebre alta le obligó a acostarse antes de que terminara la ceremonia [15]. sacrificados. las correspondientes asignaturas de Teología ante un Tribunal nombrado por el obispo de Madrid. Durante aquel verano. Aquello supuso un indudable sacrificio para él. en una zona que había utilizado en el siglo XIX Antonio María Claret. el 6 de junio. Les alentaba para que fueran siempre «alegres. La guerra mundial en Europa parecía acercarse a su fin. convencido de la santidad de vida de Isidoro [13]. celebrando la Eucaristía y rezando por los nuevos sacerdotes. que vino acompañada. Hernández y Múzquiz. olvidados de vosotros mismos» [14]. santos. doctos. 25 de junio de 1944. presidida por un retablo de Juan de Flandes. La ordenación sacerdotal tuvo lugar el 25 de junio de 1944. en la Avenida de la Moncloa. Aumentó el número de plazas hasta llegar al medio centenar. en la capilla del Palacio Episcopal. después de haber superado con brillantez los exámenes del bienio filosófico y más tarde. Eijo y Garay. Escrivá decidió permanecer durante el tiempo de la ordenación en la residencia de Diego de León. pero . el 15 de julio falleció Isidoro Zorzano en la clínica de San Francisco de Asís de Madrid [12]. Pocos días después. Obispo Auxiliar de la diócesis. de manos del obispo de Madrid. Tres días después de esa ceremonia. Era un tiempo trascendental para la historia del mundo y también para la del Opus Dei. que cambió su nombre por Moncloa. tras dos años de sufrimiento y siete meses de hospitalización. Tres sacerdotes más Desde el 13 al 20 de mayo de 1944 el fundador predicó un retiro a los tres ordenandos en el Monasterio del Escorial. a los que se trasladó la residencia. Obispo de Pamplona. de manos de Casimiro Morcillo. El domingo 28 de mayo. recibieron el subdiaconado en el oratorio de la residencia de Diego de León. Del Portillo. Esto supuso una gran alegría para Escrivá.

que desapareció de allí muy pronto. Escrivá pidió a Del Portillo que permaneciese a su lado.quería ser fiel al lema de su vida: «ocultarse y desaparecer: que solo Jesús se luzca». Padre. Álvaro del Portillo fue su confesor y la persona a la que abría su alma. ante el Obispo de Madrid– y esto contribuyó al crecimiento que la Obra experimentó durante aquel tiempo. Desde entonces. lo había hecho el año anterior. Se organizó una tertulia con el obispo en el salón azul de la planta baja. un joven del Opus Dei que falleció aquel año. sacerdotes. Al llegar. –No. donde vivía Álvaro del Portillo. Al día siguiente acudió al centro del Opus Dei de la calle Villanueva. no deseaba que nadie interpretara su presencia en la ceremonia como un triunfo personal. Aconsejaba don Josemaría a los nuevos sacerdotes: «Sed en primer lugar. Y siempre y en todo. Tanto don Josemaría como los que le seguían habían rezado intensamente para que se hiciese realidad. y le preguntó si había escuchado a alguna persona en confesión. que fue el primero en incorporarse. solo sacerdotes. y hasta el final de su vida. dejadlo todo para atenderle» [17]. en medio de numerosas dificultades [20]. y les dio un abrazo muy de Padre. Además. le dijo. A partir de entonces el Opus Dei contaba con cuatro sacerdotes en la Sociedad Sacerdotal –Escrivá. Juan Fontán. ayudándole en las . Se le veía feliz por haber culminado algo que consideraba muy importante y significativo para el Opus Dei y para toda la Iglesia [16]. Aprovechando la ausencia del Padre. –Cuando seáis llamados por un penitente. Terminada la ordenación –recordaba Francisco Ponz–. sacerdotes. –Pues vas a oír la mía. porque quiero hacer confesión general contigo [18]. que lo decía todo. que se quedó a almorzar con el Padre y los tres presbíteros. Con la ordenación de aquellos tres sacerdotes se abría un nuevo capítulo en la historia de la Obra. Después. – Hablad solo de Dios. don Leopoldo nos dijo frases muy sentidas y sobrenaturales sobre él. besó sus manos recién consagradas. había ofrecido los dolores de su enfermedad por esa intención [19]. que les esperaba anhelante. los tres nuevos sacerdotes vinieron a Diego de León para reunirse con el Padre. Más tarde llegó don Leopoldo. Después de la comida nos reunimos en la casa muchos de los que éramos del Opus Dei en Madrid y los que habían venido de fuera.

con tantos obstáculos. Para Casas ese desarrollo era la confirmación de la extraordinaria estatura espiritual de Escrivá. Todos coinciden en que superó todas las esperanzas y satisfizo plenamente los deseos de los Superiores. un apóstol. a comienzos de los años noventa. «es un santo. como Barcelona. como pone de relieve esta carta del Provincial de los Agustinos. son las expresiones que he escuchado de los oyentes. en Córdoba. sobre todo tratándose de un auditorio de intelectuales y especialistas en gran proporción. sin ayudas de ningún tipo. en aquella situación. Todos sin excepción (Padres. que ya gozaba de fama de santidad en aquel tiempo. Zaragoza y Valencia. dirigida a Del Portillo y fechada el 26 de octubre: Voy a darle una breve impresión de los ejercicios espirituales dados por don José María Escrivá a los religiosos agustinos del Real Monasterio de El Escorial en este mes de octubre. entusiasmo. No se ha oído una sola voz menos favorable. en la Casa Sacerdotal de San Pedro. a Hernández Garnica le encomendó de modo especial la atención espiritual de las mujeres de la Obra y sus apostolados. A Múzquiz le confió el cuidado sacerdotal de las incipientes actividades apostólicas que estaban surgiendo en el sur de España. ahora esperamos de Dios que el fruto sea muy abundante. hermanos y aspirantes) estaban pendientes de sus labios sin respirar. Carlos Vicuña. habla así porque tiene vida y fuego interior». lejos de defraudarla. pudiera poner en marcha dentro de la Iglesia una realidad universal?» [22]. como suele decirse. en Madrid. Es verdad que venía precedido de una aureola de santo. ¿Cómo pudo hacerlo? «¿Cómo pudo hacerlo?» se preguntaba Inocencio Casas. tan complicada para todos.tareas de dirección del Opus Dei. sinceridad y efusión de corazón. pero no es menos cierto que. . un sacerdote de la misma generación que Escrivá. si le sobrevivimos muchos de nosotros le hemos de ver en los altares…». Es muy de notar la rara unanimidad en los elogios. no disimulaba su asombro: «¿Cómo es posible –me decía– que un sacerdote de mi misma edad. cautivados por aquel torrente de fervor. «Le sale de dentro. sus conferencias de treinta y treinta y cinco minutos les parecían de solo diez. Cuando conversaba con él. en concreto. y le animó a que fuera a algunas ciudades en las que se estaba comenzando. Sevilla y Granada [21]. teólogos. filósofos. la ha confirmado [23].

Aquel día. por fin. Escrivá llevaba nueve años rodeado por un entorno bélico más o menos cercano y el futuro era todavía incierto. El 19 de abril de aquel año los aliados bajaron por el valle italiano del Po y se produjo la insurrección general de los partisanos contra los fascistas y las tropas alemanas. La artillería soviética se disponía a bombardear Berlín. salvo excepciones. Cuando partió para el Escorial tenía un ántrax en el cuello y rondaba los cuarenta grados de fiebre. 7 de mayo de 1945. que don Josemaría achacaba hasta entonces a su ritmo de trabajo. El trabajo apostólico con las mujeres iba creciendo con lentitud. y logró predicar sin que advirtiesen su estado de postración física. El carisma del Opus Dei les abría nuevos horizontes de santidad en un momento histórico en el que la mayoría de las mujeres –como se comprueba al leer la literatura o ver las películas de aquel periodo– no había alcanzado. la autonomía espiritual. humana y profesional de la que gozan en la actualidad. visión doble –diplopía–. aunque no pudo cumplir con las horas de descanso que los médicos le prescribieron [24]. en condiciones físicas muy precarias. Como consecuencia de aquella enfermedad comenzó a engordar –se observa claramente en las fotografías de la época– y a sufrir continuos ataques de sed. que duraron desde el día 3 al 11 de octubre de 1944. subidas de fiebre. a pesar de sus esfuerzos. Poco antes de impartirlos los médicos habían diagnosticado. Lo que no sabía Vicuña –comentó Del Portillo tiempo después– es que Escrivá les había predicado aquellos ejercicios. A partir de entonces comenzó a recibir inyecciones de insulina y a seguir una dieta. Fin de la Guerra Mundial en Europa Durante los primeros meses de 1945 tuvieron lugar las últimas batallas de la II Guerra Mundial en el continente. en medio de aquella situación de desasosiego generalizado. Pidió que le trajeran desde Madrid varios pañuelos negros para disimular el ántrax. que le supuraba. Rezaba con intensidad por esa intención y ponía los medios a su alcance. pérdidas de vista durante un tiempo y molestias en la boca. que tenía como síntomas unos fuertes dolores de cabeza y un cansancio generalizado. pero eran todavía muy pocas [25]. Josemaría Escrivá quiso reafirmar su confianza en Dios incluyendo en las . la enfermedad que venía padeciendo desde hacía años: era una diabetes en un estadio avanzado.

un libro que había leído por primera vez cuando viajaba en tren. Irlanda y Francia. el autor de Camino. como Julián Urbistondo –que participó en los primeros pasos que se dieron en Francia– me relataron directamente esos hechos. En su habitación tenía un globo terráqueo y nos decía: «mira cuántos países. aquel sacerdote era. el posible comienzo de tantas posibilidades evangelizadoras en el continente europeo. algunos países como Bélgica. Algunos de ellos deseaban que comenzara el Opus Dei en sus respectivos países. pocos años después de incorporarme a la Obra –seguía . Se acercaba la paz por la que había rezado tanto y con ella. Dinamarca. En 1945. que me contó durante el verano de 1991 sus experiencias como pionero en Inglaterra. con alegría. Alemania y Suiza. Para Galarraga. Inglaterra. un joven estudiante de Farmacia de diecinueve años. estas palabras del salmo: «El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién he de temer? Aunque un ejército acampe contra mí. Le sorprendió vivamente su pasión por anunciar el Evangelio a todo el mundo: En el vestíbulo de entrada había puesto un gran mapamundi para hacernos reflexionar sobre esta realidad: nos estaba esperando el mundo entero. en dirección a Toledo. y Escrivá comenzó a preparar el trabajo apostólico en tres naciones concretas: Gran Bretaña. Iba recibiendo las noticias sobre la contienda con pena y alegría: con pena.oraciones que rezan todos los días los fieles del Opus Dei. mi corazón no teme» [26]. Francia. por los que morían en los frentes. y el ideario nazi. Lo mismo hizo Juan Antonio Galarraga [27]. y así lo hizo el 20 de diciembre de 1939. de raíz anticristiana–. por motivos profesionales. «Aquella lectura me impresionó: parecía como si cada punto me lo dirigiera a mí». no por la derrota de Alemania – distinguía siempre entre el pueblo alemán. Y el 7 de mayo de aquel año concluyó la II Guerra Mundial en Europa. el odio y la brutalidad que acarrea cualquier guerra. Durante los años anteriores algunas personas del Opus Dei habían visitado. y habían entablado amistad con sus colegas. mira qué pocos cristianos…». y el afán de que el Opus Dei se expandiera por los cinco continentes lo antes posible». Un sacerdote de Bilbao le recomendó que fuera a conocerle a Madrid. sobre todo. cuyas virtudes admiraba. Tenía la idea clara de que la misión de la Obra es transformar el mundo para Cristo. sino porque daba la impresión de que se iba a poner fin a la miseria. Algunos. * * * Existen numerosos relatos escritos por las personas que participaron en los comienzos del Opus Dei en los diversos países.

en la fiesta de los Santos Inocentes. Por cierto. Hay que situarse en el contexto: la guerra acababa de terminar. Alemania seguía ocupada por los Cuatro Grandes. tenemos que ir». contándome Galarraga–. la «partecica» de la Iglesia que debía sacar adelante –el Opus Dei–. sin profesor. había significado únicamente el fin de la contienda bélica. Los únicos países posibles eran Inglaterra. por lo que aterrizamos en Inglaterra al día siguiente. quedó partida en dos por lo que Churchill denominó el telón de acero. y el Padre nos decía: «Tenemos que ir. y se consolidaron dos grandes potencias –los EE. A Escrivá le impactó profundamente la noticia y «rezaba por todas las víctimas y por los heridos graves. Irlanda o Francia. pero con una gran confianza en Dios [28]. para que tuviesen un encuentro con Dios en medio del sufrimiento. y se veían a muchos prisioneros de guerra alemanes. * * * A comienzos de agosto de aquel año el mundo contempló. muchas calles de la ciudad seguían destrozadas por los pasados bombardeos. Cuando llegué. España se encontraba totalmente aislada. como una siembra de paz y justicia en el mundo. las fotografías que mostraban las consecuencias de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. donde comencé a aprender inglés por mi cuenta. más que dejar paso a un tiempo de verdadera paz. A partir de aquel año. se habían retirado todos los embajadores. Con el desarrollo de los acontecimientos. porque concebía la Iglesia. y la URSS– que mantuvieron durante los años . me fui a Granada como director de la Residencia de Estudiantes Albaycín. Entonces me plantearon la posibilidad de comenzar el trabajo apostólico en otro país. alentados por el Padre: sin recursos materiales. se vio cada vez más claro que el fin de la guerra. Francia estaba en plena depuración. excepto el de Argentina. y en su caso concreto. el avión tuvo que interrumpir el vuelo y nos devolvió de nuevo a Madrid. En esas circunstancias empezamos a dar los primeros pasos. Y el 27 de diciembre de 1946 me embarqué rumbo a Londres. pero con secuelas que todavía se ignoraban» [29]. además de perder su protagonismo mundial. para que no se desesperasen. Yo había terminado el doctorado y me encontraba en un momento propicio para salir al extranjero desde el punto de vista profesional.UU. Recordaba también a los que quedarían vivos. Europa. Estos sucesos le apenaban y al mismo tiempo le espoleaban en su misión. horrorizado.

denominado certeramente «Guerra Fría» [30]. convirtiendo esas tareas en su trabajo profesional. Marzo de 1946. cuidando de los suyos. campesinas. cuando tenía veintinueve. maestras. donde conoció a don Josemaría. realizando un trabajo similar al que desarrolla una madre de familia en su hogar. Tras Dora del Hoyo. enfermeras… Algunas de ellas fueron las primeras en su país. Recordaba Sastre que desde la apertura del primer centro de mujeres de la Obra. Dora del Hoyo En marzo de 1946 pidió la admisión una leonesa.siguientes un estado de máxima tensión. Tienen mentalidades diversas y una formación cultural variada: hay artistas. «Participáis en . Fueron las tres primeras mujeres que encarnaron esa entrega concreta en su vida. profesional y humano. sino de un trabajo más. se incorporaron al Opus Dei Concha de Andrés y Rosalía López. Su función dentro del desarrollo apostólico y espiritual de la Obra era imprescindible. con su desvelo espiritual y con su cuidado material. como Marta. Empezó a trabajar en la administración doméstica del Colegio Mayor Moncloa. deseaba que hubiera mujeres que sostuvieran el trabajo apostólico que se desarrollaba en ellos con su oración. que había entrado en contacto con el Opus Dei dos años antes. licenciadas en Filosofía. con la que conversé en Ciudad de Guatemala. una indígena katchickel. que deseaba que los centros de la Obra fuesen un foco de vida cristiana con el ambiente de un hogar de familia. que era al mismo tiempo vocacional. Para lograrlo. se dedicaran a esos trabajos. Dora del Hoyo. He entrevistado a muchas de estas mujeres del Opus Dei en diversos países del mundo. y del Hoyo fue la primera que asumió en su vida aquel proyecto. «No se trataba de una llamada distinta –explica Sastre–. la primera mujer centroamericana del Opus Dei. Escrivá insistía en la necesidad de pedirle a Dios que vinieran a la Obra personas como Dora: mujeres que. incluido en la universal vocación a la santidad» [31]. Con la decisión de Dora. el Opus Dei dio un nuevo paso en la configuración de su fisonomía. La profesión de estas mujeres tiene múltiples dimensiones. vocacionalmente y con una dedicación profesional exclusiva. o Kaoru Saito –la primera de Japón– que me relató en Osaka algunos recuerdos del Fundador.

sino de una realidad tan universal como la propia Iglesia. el mayor de los impulsos para toda la Obra. Se entrevistó con el Cardenal Cerejeira y diversos Obispos del país. no se trataba –y lo recordaba con fuerza– de una «obra española». junio y septiembre–. aunque esa dimensión –la universalidad– se encontrara entonces en fase de desarrollo. . si lo hacéis con amor de Dios. para preparar el comienzo del trabajo apostólico. En todo caso. Su buena marcha es una condición necesaria. Sin ese apostolado vuestro. Era consciente de que la Obra podía haber nacido en España o en cualquier otro lugar del mundo. y lentamente el rostro del Opus Dei fue adquiriendo los rasgos de universalidad que Escrivá deseaba.todos los apostolados –decía Escrivá–. colaboráis en toda la labor. no se podrían hacer los demás según nuestro espíritu» [32]. * * * Durante aquel año –1946– don Josemaría viajó en tres ocasiones a Portugal –en febrero.

Primera estancia en Roma Pude conversar en numerosas ocasiones con José Orlandis –sacerdote. Pocos años después. el 26 de abril de aquel mismo año. el 21 de febrero de 1946. Del Portillo se había desplazado hasta allí para obtener un decreto de aprobación de la Santa Sede. XX En Roma y desde Roma (1946-1962) 23 de junio de 1946. ni respondía a su carácter universal en un momento en el que se iniciaba la expansión evangelizadora en diversos países del mundo. una semana antes del desembarco norteamericano en el norte de África y vio con sus propios ojos la rápida transformación de la ciudad cuando la abandonaron las tropas alemanas y llegaron las aliadas. Álvaro del Portillo estuvo conversando con Juan Bautista Montini. Salvador Canals y un compañero de origen croata. una de consultores y otra de cardenales. Esa aprobación pontificia requería el visto bueno de dos comisiones. el colaborador más estrecho del . un reconocimiento jurídico del Opus Dei conforme con su realidad. Fue protagonista de los comienzos del Opus Dei en Italia y testigo de los primeros contactos de Josemaría Escrivá con personas de la Santa Sede [1]. Álvaro del Portillo viajó por segunda vez a Roma. donde residían Orlandis. por lo que la respuesta a la solicitud se demoró [2]. sustituto de la Secretaría de Estado (es decir. Para Escrivá resultaba particularmente urgente obtener ese reconocimiento de la Santa Sede. profesor universitario y especialista en instituciones visigóticas– acerca del tiempo que pasó en Roma durante su juventud. Llegó a la Ciudad Eterna el 1 de noviembre de 1942. es decir. En el mes de junio el asunto seguía estudiándose. porque en España no cesaban las murmuraciones y algunas de ellas habían llegado hasta el Vaticano. ya que la erección diocesana como Pía Unión que se había obtenido tres años antes no expresaba adecuadamente su naturaleza. que se incorporó al Opus Dei pocos meses después de su llegada. conforme al ritmo de trabajo curial de aquel tiempo. Vladimiro Vince.

en el Código de Derecho Canónico de 1917– ninguna fórmula apropiada para el carisma del Opus Dei. constituyera también una alabanza del Opus Dei y un reconocimiento expreso de la Santa Sede de la rectitud de su espíritu y su apostolado. En vista de la situación. no existe. mientras que el crecimiento de la Obra le urgía a tratar de obtener una aprobación pontificia. que la aplicación del Codex de 1917 fue en ocasiones excesivamente rígida. para dirigir la organización eclesiástica. Escrivá se encontraba bastante enfermo: se había agravado la diabetes que padecía y los médicos –Ciancas y Rof Carballo– le habían recomendado que reposara. En ese contexto. que. Se llegó a decir que lo que no estaba regulado y reconocido en el Codex no podía tener carta de naturaleza en la vida de la Iglesia. Tal apreciación resultaba fundada –sostienen estos autores– pero hay que reconocer. persistían en su actitud [4]. Su prudencia y visión histórica le hacían comprender que quizá transcurriría mucho tiempo antes de que eso ocurriese. a pesar del nihil obstat de 11 de octubre de 1943. y Del Portillo no recibía contestación de ningún tipo. además de dotar a la institución de un régimen interdiocesano y de derecho pontificio. le pidió a don Josemaría por carta que viajara a Roma: a su juicio era la única solución para conseguir agilizar aquella solicitud. En aquel periodo. el Fundador no podía esperar a que. muy convenientes ante la incomprensión de algunos que. se acercaba el verano. olvidando la tradicional flexibilidad del Derecho canónico para acoger en su seno movimientos renovadores y rejuvenecedores de la pastoral de la Iglesia. y como señalan los autores del Itinerario Jurídico [3] el Código de Derecho Canónico de 1917 estaba en pleno apogeo: se le consideraba un instrumento apto para fomentar la formación y mejora del clero. Y se lo hizo saber. y al Cardenal Gasparri –Secretario de Estado hasta 1930 y principal impulsor del nuevo Código– se le atribuía una frase que circulaba por Roma casi con valor de axioma: quod non est in Codice non est in mundo. No existía en el ordenamiento jurídico de la Iglesia –en concreto. nunca he estado en peor disposición . con su sencillez habitual. se abriese para el Opus Dei un camino jurídico adecuado. Pasaban los días. sin poner en duda esas innegables ventajas. para ofrecer una base sólida al encauzamiento de la acción pastoral. que le dijeron: «han llegado ustedes con cien años de anticipación».Papa) y entabló relación con diversos miembros de la Curia. a través de una reforma del Código de Derecho Canónico vigente. etc. lo que no está en el Código no está en el mundo. Se sentía como un fardo. a Del Portillo: «No me hace ninguna gracia el viaje que me indicas como conveniente.

las señoras gritando […]. Sin embargo. consultó con los médicos. un pequeño vapor correo de unas mil toneladas. era bajo su exclusiva responsabilidad. el 19 de junio de 1946. ¡Y pensar que aquello era el bautismo de agua salada del Padre! Pasamos diez o doce horas de verdadero infierno. Tras orar ante la Virgen de la Merced. en barco. No he tenido más voluntad que la de servirte [7]. tomaba el primer avión a Roma. –Señor –siguió diciendo–. entre otros. El mar nos cogía de costado y el barco pasaba de esta posición [aquí unos dibujitos] a ésta. pues el jaleo que se organizó fue de órdago. rumbo a Genova. . Después de cenar –recordaba Orlandis– comenzaron a sentirse unos bandazos alarmantes que nos aconsejaron marchar a toda prisa a la cama. he hecho que esta misma mañana preparen mis papeles. Salió en auto de Madrid. No se oía más que el estruendo de las vajillas que se destrozaban. y llegó a Montserrat. bastante viejo y gastado –había sido botado en 1896–. ¡Tengo tanta fe. los muebles corriendo de un sitio a otro. Le escuchaban. Le aguardaban cinco días de viaje. decidió marchar a Roma. El Padre dice que el diablo metió el rabo en el golfo de Lyón y armó la tempestad más formidable que recuerdo haber sufrido a pesar de ser yo isleño y viejo amigo del Mediterráneo.física y moral. ¿tú has podido permitir que yo de buena fe engañe a tantas almas? ¡Si todo lo he hecho por tu gloria y sabiendo que es tu Voluntad! ¿Es posible que la Santa Sede diga que llegamos con un siglo de anticipación? […]. evocando las palabras del Evangelio–: «¿Qué será de nosotros?». iré como un fardo. y las bombas achicando continuamente el agua. es más: le dijeron que si lo hacía. si voy. Jiménez Vargas y Alfonso Balcells. con la cabeza visible de la Iglesia Universal. decidido a no poner inconvenientes a la voluntad de Dios. J. embarcó a las seis de la tarde. Después de consultarlo con el Consejo General de la Obra. convencido de que era lo que Dios le pedía. Tras añadir en su carta que si era especialmente urgente. teniendo en cuenta la situación física en la que se encontraba. junto con Orlandis. Y en buena hora lo hicimos. en el J. Fiat» [5]. donde rezó a la Virgen por los frutos de las futuras gestiones. tanta confianza en la Iglesia y en el Papa! [6]. Estos le desaconsejaron aquel viaje. –Nuestro espíritu –subrayó a continuación– reclama una estrecha unión con el Pontífice Romano. por si acaso. El 21 de junio dirigió una meditación a los miembros del Opus Dei que residían en Barcelona: –He aquí que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido –les dijo. Sister.

la cubierta era materialmente barrida por las olas. Añadía. El Padre pasó horas malísimas y no hacía más que decir: «Pepe. Decían: “Estos españoles son unos fanáticos”. en segunda. Se cumplía uno de los grandes sueños de su vida: conocer al Papa y estar en la Ciudad Eterna. «Llegaba rendido por el viaje –contaba Del Portillo–. que entraba por todas partes: en primera teníamos el office inundado. en los camarotes. Era amor del hijo al Padre» [10]. y yo. hacia las diez o las once de la mañana del sábado amainó el temporal. los puentes no existían…» [9]. al ver el trabajo que desplegó durante aquellos días. Escrivá se instaló junto con el resto en un apartamento situado cerca de San Pedro. 23 de junio. ¿Qué te apuestas a que Pedro [Casciaro] no vuelve a probar pescado en su vida?». con convencimiento: «de Roma. haciendo oración por el Pontífice. donde le esperaban Del Portillo y Canals. me parece que vamos a volver a Madrid convertidos en merluza. Pasó su primera noche romana sin dormir. siguiendo el conocido ejemplo del avestruz. El barco atracó en Genova el 22 de junio. Roma para mí es Pedro». Y al cabo de tres o cuatro días. que fue tremendamente duro. en tono de broma– ¡Ya os habéis salido con la vuestra! Orlandis le comentó poco después. del Papa. Finalmente. haciendo gestiones. porque estaban todas las carreteras machacadas. todo el mundo se reía de nuestro Fundador. no puede venirme más que la luz y el bien» [12]. volví pitando al camarote para no ver el espectáculo. No era por ser español. * * * –¡Aquí está el fardo! –dijo Escrivá al llegar. que al amanecer subí al puente a ver qué pasaba. comprando utensilios necesarios para la casa y ayudando a terminar las instalaciones materiales como uno más: –Padre… ¡Y eso que decía usted que había venido como un fardo! ¡Si no llega a ser así! [11]. en la plaza de Città Leonina. aunque mar muy movida la tuvimos hasta la misma boca del puerto de Genova [8]. * * * . el agua llegaba a las rodillas. en la Curia. continuando la broma. Llegaron a Roma en un auto alquilado al final de la tarde del día siguiente. «Me siento romano –escribió–. «Yo tuve la ingenuidad de contarlo a un amigo mío de la Secretaría de Estado –escribía Álvaro del Portillo–. y además aquello no era fanatismo.

resultó positivo en términos generales. Tuvo una buena acogida por parte de la Santa Sede. «La primera mano amiga que yo encontré aquí. gracias a las gestiones de Montini. «¿Qué es lo que yo quería? –recordaba Escrivá años después–: un lugar para la Obra en el derecho de la Iglesia. y otros amigos que trabajaban en la . que le dieron una Carta de hermandad. El 16 de julio. Y también en la celda de su paisano José de Calasanz y en las habitaciones de Ignacio de Loyola. Y en la Curia no todos alcanzaban a comprender la urgencia que sentía el Fundador del Opus Dei. la primera palabra de cariño para la Obra que se oyó en Roma. Al terminar. que. cuando le pidió la bendición. una sanción plena del Magisterio a nuestro camino sobrenatural. que regresó a España el 31 de agosto. se resistían a aceptar lo que no entrara en ese marco. aspiraba a cubrir etapas. Josefa Segovia. que se desarrolló en un ambiente cordial. consciente de que debía responder ante Dios de la misión que le había conferido al darle a conocer la Obra. Además de orar en las diversas Basílicas. en un clima confiado y amigable. el 8 de julio. como Severiano Azcona. Pío XII le recibió en una audiencia privada. la dijo él» [16]. pudo celebrar la Eucaristía en la Cripta de los Papas de las catacumbas de San Calixto. Uno de los términos utilizados con frecuencia era el dilata. claros y nítidos. el balance de la primera estancia en Roma de Escrivá. en Roma. Dos semanas después de llegar. estuvo conversando largamente con el Sustituto Montini. de acuerdo con la naturaleza de nuestra vocación y con las exigencias de la expansión de nuestros apostolados. dar tiempo para que las cosas se resolvieran por sí mismas» [17]. el futuro beato Pablo VI le contestó: «¡Pero si eres tú el que me la tienes que dar a mí!» [15]. con su antigua conocida. directora general de la Institución Teresiana o el claretiano Juan Postius. con algunos jesuitas relevantes. es decir. Pero –indica Torresani– «los problemas jurídicos que planteaba el Opus Dei eran considerables. La Curia de aquel tiempo tenía un ritmo lento. orgullosos de que en 1917 se hubiera llevado a término la codificación del Derecho Canónico. personalidades de la Curia y eclesiásticos que vivían en Roma: con los dominicos. dos santos a los que tenía especial devoción [19]. Eran muchos los canonistas que. Estuvo conversando con diversos cardenales. los rasgos de nuestra fisonomía espiritual» [13]. donde quedaran. A pesar de estos imponderables –señala Cano [18]–. –recordaría Escrivá con el paso de los años– fue la de Monseñor Montini. que reconoció la autenticidad del carisma que había recibido [14].

resaltase la secularidad de la Obra» [23]. entre ellos millones de judíos. cuando llegara. asesinados a causa de una ideología racista. Y sentó las bases para que la aprobación. por obra del criminal programa nazi» [24]. Tiempo de cambios Desde el 20 de noviembre del año anterior hasta el 1 de octubre de 1946 se desarrollaron los procesos de Núremberg. triunfaba el expresionismo abstracto y en América empezaba a popularizarse la televisión. Algunos promotores de esos cambios fueron. No le faltaron sinsabores. lo que servía de excusa a determinados creyentes para adoptar posturas conformistas. en ocasiones. al igual que a otras realidades. Era el motivo de la prisa por obtener esa aprobación. de los instrumentos de comunicación llevados por anticatólicos no está solo en el hecho de que han llegado antes: está también en que ordinariamente son mejores desde el punto de vista técnico […]. ni pudo obtener el Decretum laudis en el plazo breve que deseaba. Comentaba en una carta que dirigió a los miembros del Opus Dei: La razón del éxito y del predominio. La visión de Escrivá era diversa. que representaba algo muy positivo. personas de signo abiertamente anticristiano.ciudad. así como indulgencias y privilegios que venían a ratificar el aprecio de la Iglesia por la vida de los miembros del Opus Dei y por su Fundador [22]. las nuevas tendencias en el mundo artístico. Obtuvo una carta de alabanza para el Opus Dei. ¡No es poca ciencia!» [20]. Álvaro del Portillo fue testigo durante aquel periodo del dolor de Josemaría Escrivá «por el holocausto sufrido por el pueblo hebreo. Aunque no se cumplieron todas sus expectativas. . con varios documentos que podían servirle para defenderse de los ataques y calumnias que pudiera recibir. al que Escrivá estuvo especialmente atento. regresó [21] «bastante esperanzado. Se produjo al mismo tiempo un notable desarrollo en el ámbito de los medios de comunicación. objetivo casi imposible de alcanzar en un periodo tan breve: «en Roma –decía– he aprendido a saber esperar. Eran los últimos años de la «edad de oro» de Hollywood. casi absoluto. que dieron a conocer las muertes de tantos inocentes. como los avances en la investigación científica.

un cristiano responsable: en eso hay que admitir. Escrivá y del Portillo empezaron a buscar una sede para el Opus Dei en la Ciudad Eterna. debía llevar a Cristo el mundo del teatro. con esperanza de éxito. como Nisa González Guzmán. Lo que no se puede hacer. encontrarían el modo de atraer a la gente con cosas honestas. que se la vendió . Vázquez de Prada o Méndiz [28]. siguiendo las recomendaciones de Montini y otros Prelados. de la acción teatral [25]. 1947-1948. Algunas de las primeras. en las que se establecían de manera más o menos permanente [27]. como Berglar. con responsabilidad personal. con un conocimiento apropiado de sus exigencias específicas. Cada uno. de la novela. de las nuevas expresiones artísticas. sin lugar a dudas. si muchos católicos trabajaran en ese terreno. y el Papa le recibió un mes más tarde. que los corruptores tienen una labor más cómoda. sin haber aprendido a expresarse eficazmente –¡el don de lenguas!– con el lenguaje peculiar de la noticia. La sede central. hacían viajes por diversas ciudades españolas. sin tener un dominio real de la técnica de cada medio de comunicación. Cada vez se eran más las que se acercaban a Dios por medio de la Obra y entre ellas había algunas que se incorporaban al Opus Dei. propiedad de Gori Mazzoleni. Varios biógrafos y escritores. de la publicidad. el trabajo apostólico con las mujeres se iba consolidando. Vieron por primera vez el edificio de la actual Villa Tevere el 9 de febrero de 1947. del deporte… Aunque las personas que le seguían eran aún pocas. del cine. Villa Tevere Poco después de llegar a Roma. de la escena cinematográfica. Es verdad que al público se le puede atraer con alicientes que no puede utilizar una persona honesta. Animaba a los cristianos a revitalizar esos ambientes con la luz de Evangelio. han relatado las dificultades con las que se encontraron a la hora de comprar aquel edificio. es ir a esa competencia sin haber estudiado y vivido de cerca la psicología de cada público. en la fiesta de la Inmaculada. del reportaje. A fin de año –el 27 de diciembre– llegaron a aquella ciudad las primeras mujeres de la Obra. de las agencias de prensa. de la imagen. les abría –como al comienzo de la Obra. Escrivá regresó a Roma el 8 de noviembre de 1946. Pero no es menos cierto que. cuando se encontraba prácticamente solo– horizontes novedosos e insospechados [26]. * * * Poco a poco.

confiando en su honradez.
El 24 de febrero de 1947 la Santa Sede otorgó la primera aprobación
pontificia. Ese mismo año se inició la labor en Irlanda. Varios años después
algunas personas de la Obra se trasladaron a diversos países centroeuropeos,
como Alemania (1952), Suiza (1956), Austria (1957) y Holanda (1959). En
1948 se dieron los primeros pasos en México [29] y Estados Unidos [30].
Diez años después, en 1958, se inició el trabajo apostólico en un país
africano, Kenya [31]. Y ese mismo año se comenzó en Japón [32].
Los comienzos en esas naciones, al igual que sucedió en España, fueron
extremadamente laboriosos y por lo general, muy lentos. Se empezaba donde
se podía: en casa de un amigo, en un restaurante, en donde se podía. Para
Escrivá estas carencias no constituían un obstáculo decisivo: «las obras en
servicio de Dios nunca se pierden –decía– por falta de dinero: se pierden por
falta de espíritu» [33].
Escrivá y los que le acompañaban se trasladaron a vivir a lo que sería la
futura sede central el 22 de julio de 1947. Se alojaron en la casa del portero
del edificio, que seguía ocupada abusivamente por unos funcionarios
húngaros, que no parecían dispuestos a marcharse.
«Como no había dinero –recordaba tiempo después– no encendíamos la
calefacción. En invierno entraba el frío por todas partes, y tuvimos que
conformarnos con tapar la rendijas con papel de periódico» [34]. No
consentía excepciones: si le ponían una estufa eléctrica para que se calentara,
la apagaba, diciendo: «¿Cómo vais a pasar frío vosotros y yo no?».
Empezaron a acudir jóvenes a aquella casa para estudiar y recibir
formación cristiana; y entre ellos surgieron los primeros miembros italianos
del Opus Dei, como Francesco Angelicchio [35], Luigi Tirelli, Renato
Mariani, Mario Lantini y Umberto Farri.
* * *
El 4 de enero de 1948 Escrivá visitó en la sede del arzobispado de Milán al
benedictino Alfredo Ildefonso Schuster, que era Cardenal de aquella ciudad
desde 1929 [36] y estaba considerado como una de las personalidades más
importantes de la Iglesia en aquella época.
Fue la única vez que se vieron. Schuster tendría, tres años después de aquel
encuentro, una influencia decisiva en la historia del Opus Dei.
La figura de Schuster se suma al grupo de hombres y mujeres, con los que
Escrivá tuvo una amistad o relación intensa. Algunos ya han sido canonizados
o beatificados por la Iglesia; y otros son venerables y«siervos de Dios» [37].

Entre esas amistades está su íntimo amigo, San Pedro Poveda; la fundadora
Luz Rodríguez-Casanova, sierva de Dios; la también fundadora beata
Esperanza Alhama [38]; la religiosa Mercedes Reyna, sierva de Dios; el
obispo Manuel González, declarado beato [39]; su confesor y amigo, el
Venerable José María García Lahiguera [40]; la Venerable Josefa Segovia,
que dirigió durante años la Institución Teresiana; el Venerable Manuel
Aparici, de Acción Católica; el sacerdote valenciano Eladio España, siervo de
Dios; el beato Óscar Romero, de El Salvador, entre otros [41].
* * *
Como consecuencia del frío que pasó en el Pensionato a comienzos de
1948 sufrió una parálisis a frigore cuando le faltaban pocos días para regresar
a España. Aquello se hubiera evitado con una buena calefacción, pero como
le contaba por carta a González Barredo:
¡Si vieras cuántos apuros pasamos, en todas partes! Ojalá se comenzara a
levantar cabeza económicamente, siquiera en algún sitio. El Señor lo hará
[42].
¿Sabéis que hace dos días me desperté con todo el lado izquierdo de la
cara paralizado, la boca torcida, el ojo izquierdo sin poder cerrarlo? ¡Una
facha! Pensé: ¿será hemiplejia? Pero el resto del cuerpo está normal y
ágil. El profesor Faelli asegura que es una bromita del clima romano:
reuma. Ahora mismo os escribo con alguna molestia, porque, al caerse la
ceja sobre el ojo, veo medianamente.
Estoy muy contento: me miro al espejo y puedo contemplar, por el lado
izquierdo, mi cadáver, porque parece cosa muerta: hasta se me ha
quedado media frente tersa, sin arrugas, y me hago la ilusión de que, con
esta muerte, rejuvenezco.
Bueno: no os preocupéis, porque todo esto no es nada. Tomo salicilatos,
me acuesto antes y me pongo una bolsa de agua caliente. Es cuestión de
paciencia. Creo que no habrá suficiente motivo para retrasar el viaje.
Pedid por mí. Pedid que ame de veras al Señor: que me porte siempre
como Él quiere: porque su Opus Dei es –debe ser siempre– una Escuela
de Santidad en medio del mundo, y sería una pena que este fundador sin
fundamento se quedara a la cola, debiendo ir a la cabeza. Una pena y una
gran responsabilidad, sería [43].

29 de junio de 1948. El Colegio Romano de la Santa Cruz

Meses más tarde, el 29 de junio de 1948, cuando aún no disponían de la
sede completa y seguían viviendo en la portería de Villa Tevere, Escrivá
erigió el Colegio Romano de la Santa Cruz para la formación de jóvenes
profesionales del Opus Dei. Había intentado conseguir una sede
independiente en otro lugar de la ciudad, pero al final, ante la falta de medios
económicos, se decidió que los alumnos de ese Colegio residieran en la propia
sede central.
«De aquí, del Colegio Romano, saldrán centenares –millares– de
sacerdotes y de laicos que extenderán la labor en los sitios en que se está
trabajando; la comenzarán en otras muchas naciones que nos esperan; y
pondrán en marcha Centros de formación, para hombres de todos los
continentes y de todas las razas, en servicio de la Iglesia» [44].
Álvaro del Portillo comentaba que «humanamente, la erección de este
centro de formación en 1948 era una auténtica locura». A pesar de la falta de
sede y del número reducidísimo de alumnos –solo cuatro– Escrivá redactó,
recuerda Del Portillo, «un decreto en el que, con espíritu profético, afirmaba
que el Colegio Romano de la Santa Cruz estaba destinado a recibir gente ex
omni natione, de todas las naciones y a dar frutos cada día más copiosos»
[45].
Para Escrivá se trataba, explica Luis Cano, «de una carrera contra el
tiempo, pues estaba convencido –lo dijo muchas veces en esos años– de que
si no lograba sacar adelante ese proyecto, la expansión y el desarrollo de la
Obra sufrirían un retraso de medio siglo» [46].
Con frecuencia, en cuanto los obreros cubrían aguas, los alumnos se
instalaban en los cuartos, mientras los albañiles ultimaban los trabajos, entre
el polvo, la cal y los ladrillos sin revocar; pero «en la guerra como en la
guerra». «Seguimos saliendo adelante –escribía don Josemaría–, cada día, de
milagro» [47]. Fue –en palabras suyas– «una dura prueba, un interminable
agobio» [48].
Al año siguiente, en 1949, el Colegio Romano contaba con catorce
alumnos; en 1950, llegaron a veinte; en 1951, eran más de veinticinco; y en
1952, cuarenta. El Cardenal Herranz [49] –que llegó a Roma en 1953, en un
año en el que se incorporaron ciento veinte alumnos [50]–, me relató las
escaseces materiales que acompañaron la puesta en marcha de aquel Colegio,
que Escrivá llevaba con su habitual buen humor. «Dios no le había dado
nunca una comodidad» [51] –solía decir. A esas escaseces se unía su mala
salud.
Julián Herranz, que le atendió en varias ocasiones por su condición de
médico, me contaba:

Comprobé que padecía, a consecuencia de la diabetes, arrebatos de sed,
fiebres, continuas migrañas, fatigas, dioplía en la vista y varias molestias
más. Tenía que recibir diariamente varias dosis de insulina y vitamina B.
Un médico que vivía en Villa Tevere, Juan Aznar, le hacía los análisis de
sangre y le inyectaba la insulina [52]. Algunas veces, yo mismo lo hice y
descubrí que tenía la piel tan apergaminada por los pinchazos que la aguja
se doblaba.
–¡Es que este borrico –bromeaba– tiene la piel muy dura!
En una ocasión me pidió que le palpara el cuello porque sentía algunas
molestias y comprobé que los forúnculos le habían dejado una rigidez fibrosa,
a la que no daba importancia. Durante aquella temporada se encontraba algo
mejor de salud, pero en el periodo más grave de la diabetes se había quedado
casi ciego, con varias zonas del cuerpo totalmente llagadas. Cuando fue a
Lourdes para pedir a la Virgen por las intenciones de la Iglesia y del Opus
Dei, solo hizo un ruego con relación a su enfermedad: no quedarse con un
aspecto repugnante, «para poder seguir trabajando con las almas» [53].

XXI
¡Caben! (1948).
Un martilleo interior (1950)

11 de enero de 1948: ¡Caben!

Aunque hasta 1947 Escrivá se había ocupado prioritariamente de la
formación de los miembros célibes, preveía que en el futuro –como ha
sucedido– la mayoría de los miembros del Opus Dei serían personas casadas.
Para atenderlas necesitaba contar primero con esas personas célibes, que con
su disponibilidad de tiempo, circunstancias personales y formación adecuada,
pudieran transmitir el mensaje cristiano del Opus Dei al resto de los fieles en
particular; y en general, a todos sus colegas de trabajo, y a todas las personas,
creyentes o no, de los ámbitos sociales en los que vivieran.
Desde el verano de 1947 comenzó a prestar particular mención a las
personas casadas que conocía. A muchas de ellas las había atendido
espiritualmente años antes y había hablado con alguna en concreto sobre la
posibilidad de vincularse formalmente al Opus Dei en el futuro.
Seguía meditando cómo formular el vínculo ascético y jurídico que debían
tener esas personas con el Opus Dei, de modo que fuera «expresión clara y
explícita de su compromiso vocacional» [1].
Recordaba: «Siempre os he puesto de relieve que en la Obra hay una sola y
única vocación […]. Una sola vocación divina, un solo fenómeno espiritual,
que se adapta con flexibilidad a las condiciones personales de cada individuo
y a su propio estado. La identidad de vocación comporta una igualdad de
dedicación, dentro de los límites naturales que imponen esas diversas
condiciones» [2].
«No podremos perder de vista que no se trata de la inscripción de unos
señores en determinada asociación, sino de la vocación sobrenatural a la vida
de perfección y al apostolado» [3]. Es decir: no era una especie de entrega de
segunda clase para los casados, sino de una entrega plena, en una misma
vocación –la llamada de Dios al Opus Dei, la misma para todos– vivida

habitualmente en el estado matrimonial y en las circunstancias personales de
cada uno, cualesquiera que sean sus circunstancias: sacerdote, laico, soltero,
casado, viudo.
Al mismo tiempo –recalcaba–, esa sola y única llamada era singular para
cada uno, porque cada persona tiene una misión única, específica que cumplir.
Esa misión personalísima se concreta en el nombre que viene en esa
«piedrecita blanca» de la que habla el Apocalipsis [4].
Esos hombres y mujeres –casados o solteros, pero en todo caso, sin
compromiso de celibato– «con la misma vocación divina que los demás»,
subraya Navarro [5], participarían plenamente en el apostolado del Opus Dei,
«con la disponibilidad, por lo que se refiere a las actividades apostólicas, que
resulta compatible con el cumplimiento de sus obligaciones familiares,
profesionales y sociales» [6].
La vida fue por delante del derecho, y el 1 de enero escribía a los tres
primeros hombres con los que contaba para hacer realidad aquel nuevo
fenómeno apostólico: Tomás Alvira, Víctor García Hoz y Mariano Navarro
Rubio:
Roma, 1 de enero de 1948.
Para Tomás, Víctor y Mariano.
¡Que Jesús me guarde a esos hijos!
Mis queridos tres: Es imposible que ahora os escriba uno a uno: pero os
envío la primera carta, que sale de mi pluma el año 48. Os encomiendo de
veras. Sois el germen de miles y miles de hermanos vuestros, que vendrán
más pronto de lo que esperamos.
¡Cuánto y qué bien se ha de trabajar por el Reinado de Jesucristo! [7].
* * *
Diez días después, el 11 de enero de 1948, Escrivá regresaba de Milán en
auto, tras su visita al Cardenal Schuster a la que ya me he referido. Era un día
particularmente nuboso. Le acompañaba Álvaro del Portillo. Conducía el
vehículo Ignacio Sallent. Cuando estaban cerca de Padua, en un determinado
momento exclamó en voz alta: ¡caben!
Había encontrado por fin, la forma, el camino jurídico para ese nuevo
fenómeno apostólico que nacía dentro de la Iglesia: personas casadas
entregadas a Dios en su estado matrimonial, esforzándose por identificarse
con Cristo y transmitir el Evangelio en medio del mundo, de su propio
ambiente familiar, profesional y social.
Pocas semanas después, el 2 de febrero escribió una carta al Papa, pidiendo

que pudieran incorporarse al Opus Dei miembros, solteros y casados, de
cualquier condición y profesión.
En marzo de 1948 encontró la solución jurídica adecuada y a fines de
septiembre de aquel año, con ocasión de un viaje a España, estuvo en la casa
de retiros de Molinoviejo, donde se habían reunido dieciocho hombres con
vocación matrimonial que habían estado relacionados con los apostolados de
la Obra desde años atrás.
Algunos de ellos se habían ido vinculando jurídicamente en los meses
anteriores. «A los que no se habían incorporado todavía al Opus Dei, les
propuso que pensaran en su oración, madura y serenamente, si Dios les
llamaba a hacer propio ese espíritu vinculándose establemente» [8]. La
respuesta de los dieciocho fue positiva [9].
Con ellos comenzó un periodo de notable crecimiento del Opus Dei.
Empezaron a incorporarse a la Obra numerosos hombres y mujeres casados,
primero en España, y más tarde en diversos países del mundo.
Quedaba claro algo que, en palabras de Ocáriz, «pertenece a la sustancia
teológica del fenómeno pastoral del Opus Dei»: los miembros célibes no son
el paradigma de miembro del Opus Dei, del que la figura de los miembros
casados sería una aproximación.
Todos los miembros del Opus Dei –hombres y mujeres, solteros y casados,
sin distinción alguna, tienen la misma vocación peculiar a la santidad y al
apostolado; todos buscan el mismo fin apostólico; todos tienen un mundo
espíritu [10].
El primer miembro casado de América fue un carpintero mexicano,
Celedonio Castillo, que entró formar parte de la Obra el 12 de junio de 1952.
Entre los tres primeros de Centroamérica se encuentra el doctor Ernesto
Cofiño, un pediatra guatemalteco conocido por su atención a los niños más
pobres y desvalidos [11]. La Iglesia ha abierto su causa de canonización, lo
mismo que de Tomás Álvira y de su esposa, Francisca Domínguez [12].

La batalla de la formación y las dificultades

Este fenómeno de crecimiento, unido al afán de Escrivá por dar a conocer
el mensaje de Cristo a más y más personas, explica su urgencia por ampliar el
número de alumnos del Colegio Romano de la Santa Cruz y su énfasis en lo
que denominaba «la batalla de la formación».

Mientras tanto, las falsedades que se habían difundido durante los años
cuarenta habían ido creando en determinados ambientes eclesiásticos y civiles
un clima de sospecha y recelo hacia la Obra. Don Josemaría era consciente de
esto y de sus consecuencias en el futuro.
En aquellos primeros momentos fuertes –escribía en septiembre de 1951–,
que no son fáciles de describir, porque removieron a muchas almas contra
el Opus Dei y en contra de mí, decía a los hermanos vuestros, que tenía
cerca: hijos míos, lo malo no es esta campaña de ahora, lo malo será que
después repetirán lo mismo los fanáticos y los enemigos de la Iglesia,
reforzando sus calumnias con el falso testimonio de estos santos varones.
Y, efectivamente, así sucede. Todas las falsedades contra la Obra que
ahora se difunden, no son nuevas: son francamente viejas, son las
inventadas entonces, hace tantos años [13].
Aunque aquellos recelos e incomprensiones no fueran un fenómeno
exclusivamente español; encontraron un buen caldo de cultivo en la
psicología de los hombres y mujeres de la Piel de Toro. A mediados de los
años ochenta, un conocido escritor, José Luis Martín Descalzo,
comentaba, confirmando las predicciones de futuro que había hecho
Escrivá:
Siempre me ha llamado la atención esa tendencia, tan española, de los que
opinan que «de temas religiosos sabemos todos». Así sucede que
periodistas que se echarían a temblar si tuvieran que hacer un reportaje
sobre bioquímica, se armen simplemente de bolígrafo y audacia para
escribir de asuntos de Iglesia sin encomendarse ni a Dios, ni al diablo, ni a
un mínimo de seriedad. Ayer, por ejemplo, un diario madrileño publicaba
un reportaje sobre el Opus Dei (al que llamaba «el brazo armado del
Vaticano») que hubiera sido modélico para una antología del disparate.
Transcribía a continuación lo que llamaba «perlas celestiales»:
Muy seriamente el autor del reportaje nos cuenta que «cuando el padre
Arrupe fue nombrado (!) director (!) de la Compañía de Jesús la
ceremonia de investidura (!) iba a tener lugar en Roma y el fundador del
Opus excusó su asistencia (!) en el acto de toma de posesión» (!).
Bueno, a mí me parece bien –concluía– que la gente diga lo que piense
sobre la Iglesia. Pero me gustaría que lo pensara antes de decirlo [14].
A pesar de su componente de frivolidad y de su inconsistencia intelectual,
muchas de esas maledicencias e incomprensiones se convirtieron con
frecuencia en dificultades para el trabajo apostólico en diversos enclaves del
mundo, porque había obispos, desconocedores de la realidad del Opus Dei,
que creían de buena fe lo que afirmaban determinados autores –que escribían,

Catania. A continuación estuvieron en algunas ciudades de Canadá: Toronto. Tenía dos objetivos: hablar con los obispos de las diócesis que habían manifestado su deseo de que el Opus Dei comenzara en sus circunscripciones y conocer in situ las circunstancias de cada lugar para preparar una futura implantación de la Obra. . qué obra corporativa habrá de hacerse primero. no comenzar nunca el trabajo en una diócesis «cuyo obispo no diera su consentimiento explícito para iniciar esas tareas» [15]. en diversos países de Europa [18]. porque Escrivá tenía por norma. Estuvo en diversas ciudades y regiones de Italia. la forma más segura de empezar la labor. 1948. etc. como señala Aurell. día en que volaron a la capital del Perú. Esta intoxicación informativa acabó convirtiéndose en un obstáculo grave. solemos estudiar siempre atentamente las circunstancias de la nación: sus características peculiares. Montreal. Partieron de Madrid el 13 de abril de 1948 en dirección a Nueva York. donde permanecieron hasta el 10 de agosto. Ottawa. donde permanecieron unas semanas.» [20]. «Antes de ir –explicaba–. y dificultaban o imposibilitaban la labor evangelizadora de las personas de la Obra en sus diócesis. con qué medios económicos podremos contar. Génova. Luego se dirigieron a Chicago. y Quebec. Turín o Nápoles. Por último.tantas veces basados en datos falsos o inexistentes. acompañado por dos profesores españoles [22]. como Calabria [16] –donde sufrió unos calores que le hicieron «acordarse del Purgatorio» [17]–. El 19 de mayo llegaron a México. las dificultades que se pueden encontrar. con qué personas de ese lugar debemos inicialmente relacionarnos. visitaron Chile y dos ciudades de Argentina: Buenos Aires y Rosario. Encargó a Pedro Casciaro que llevase a cabo por América un viaje que se podría denominar «de reconocimiento del terreno apostólico» [21]. «Un viaje de reconocimiento» Desde que se asentó en Italia en 1947 Escrivá continuó haciendo viajes para impulsar el trabajo apostólico del Opus Dei. Milán. Palermo. A partir de 1948 impulsó de modo especial la expansión del Opus Dei por América [19]. y más tarde. En Washington se entrevistaron con varios obispos y visitaron diversas universidades. Casciaro realizó un largo periplo de seis meses por diversos países con esa finalidad. sin tomarse la molestia de contrastarlos–.

Días más tarde visitaron en Chicago al Cardenal Samuel Stritch. con la colaboración de Álvaro del Portillo. salvo en México. perfilar y confirmar la aprobación obtenida en 1947 [27]. El 22 de noviembre de 1949 emprendió un viaje que le llevó hasta Innsbruck y Munich. Continuaba ultimando. que deseaba que la Obra se estableciese en su diócesis. Año Santo A finales de aquel año. Enero de 1950. que se encontraba durante aquellos días en Molinoviejo. Como resultado de los informes que le dieron. se tomó la decisión de comenzar al mismo tiempo en Estados Unidos y México. El 17 de febrero se dio otro paso importante: José Luis Múzquiz viajó a Estados Unidos. una casa de retiros cerca de Segovia. que vendría a completar. «Se enfrentaron –comenta Coverdale– con numerosos obstáculos: no tenían dinero. al que informó del crecimiento que había experimentado el Opus Dei en los últimos años. con Salvador M. El 28 de enero de 1949 Escrivá fue recibido de nuevo por Pío XII. El 1 de enero de 1950 Escrivá acudió a San Pedro para ganar la indulgencia. el día 25 de diciembre de 1949. Casciaro se trasladó a la capital mexicana con otras dos personas. conocían a poca gente. con dos peticiones urgentes en su corazón: la expansión . Ferigle. Pío XII inauguró el Año Santo mediante la ceremonia de la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. En la mayoría de los países –recordaba Casciaro años después– «permanecimos de una a tres semanas. En septiembre regresaron a España y contaron sus impresiones a Escrivá. donde conversó con el cardenal Faulhaber sobre la posibilidad de comenzar el Opus Dei en Baviera [26]. su inglés era pobre y desconocían los modos de vida de Estados Unidos» [25]. donde estuvo más de dos meses impulsando los apostolados de la Obra. la preparación de la documentación necesaria para solicitar la aprobación definitiva del Opus Dei. donde residimos más de dos meses y aún nos supo a poco». y a finales de 1948. Pocos días después regresó a España. Escrivá les animó a actuar con audacia y sin temores: «Más vale echar marcha atrás en una cosa que dejar de hacer noventa y ocho por miedo a equivocarse» [24]. Múzquiz celebró su primera misa en la Catedral de San Patricio. a las que se unirían otras dos algunos meses después [23]. Allí les esperaba José María González Barredo.

concretas y permanentes. Chile En 1950 se inició el trabajo del Opus Dei en Chile. de carácter personal. con veintiocho años. que había estudiado Comercio y trabajaba en una entidad bancaria de Ciudad Real. en su libro de memorias Antes. más y mejor [33]. constantes. se han levantado más calumnias graves. Nisa González Guzmán viajó a Chicago y Guadalupe Ortiz de Landázuri a México [31]. El primer hombre que vivió la vocación al Opus Dei en esas circunstancias –me contaba Linares– fue Francisco Navarro. es lógico que Escrivá deseara obtener cuanto antes una sanción pontificia definitiva de la Iglesia que reconociera que el Opus Dei era un verdadero camino de santidad. Pocos meses antes. Febrero de 1950. Gran Bretaña. En 1950 ya se habían dado los primeros pasos en Portugal. «El siguiente fue Rafael Poveda. que les llevan. proseguían las contradicciones: «¡Cuando ya pensábamos que callarían! –comentaba Escrivá–. entre otras razones. como señalan los autores del Itinerario Jurídico. En este contexto. Se incorporó a la Obra el 30 de abril de 1950. porque en un tiempo en el que cada vez más personas se acercaban al Opus Dei [28]. organizadas» [29].de la labor apostólica y la aprobación definitiva del Opus Dei por la Santa Sede. en septiembre de 1949. que deben atender – como señala Navarro– necesidades. familiar o profesional. Adolfo Rodríguez Vidal. en lo que se refiere a los hombres. que tenía treinta y dos y trabajaba como administrativo en la Comisión de Abastos. Irlanda y Francia. Esa aprobación le urgía. a vivir con la propia familia y determinan su dedicación a las tareas apostólicas o de formación en la Obra [32]. Y a continuación Paco Uceda. y ese mismo año se comenzó en Chile y Argentina [30]. Italia. El primer miembro del Opus Dei que llegó a ese país para comenzar fue Adolfo Rodríguez Vidal. practicante de profesión» [34]. ordinariamente. que había estudiado ingeniería naval en Madrid y había conocido a Escrivá en los . don Josemaría había encontrado la solución jurídica para que pudieran incorporarse al Opus Dei hombres y mujeres con una entrega plena en el celibato. Lázaro Linares ha narrado los comienzos de este fenómeno apostólico.

ese señor no estaba en el aeropuerto y yo no sabía cómo ubicarlo. calzados con ojotas… Y así nació. . varias hectáreas para cultivar cereal y un cuarto pequeño que servía de aula. pero me llevó. Estuve dando clases en la Universidad Católica durante año y medio. confiando en Dios. Fue un viaje muy largo. Al principio solo había unos cuantos animales. ¿le importaría llevarme gratis a la ciudad? Se quedó asombrado. no por culpa del avión. En España me habían dado cinco dólares. camino a San Juan de la Sierra. que podían pagar muy poco. en el kilómetro 150 de la carretera Panamericana Sur. La mayoría eran de Punta Arenas y procedían de familias modestas. Fue un tiempo difícil. con mucho trabajo y esfuerzo. una carta de Escrivá fechada el 18 de enero en la que le preguntaba si estaba dispuesto a comenzar en Chile. Menos mal que al día siguiente encontré a ese señor. sino por falta de dinero. donde residía. hasta que vinieron otros miembros de la Obra.años cuarenta. así que no tuve más remedio que pedirle al conductor del autobús: Mire. No era lo ideal. Tras ejercer su profesión en una oficina de cálculo de estructuras. Además. pero teníamos que hacer algo por aquellos campesinos pobres. Al cabo del tiempo logramos poner en marcha una residencia con doce estudiantes. Nada más. Yo le escribí enseguida diciéndole que sí –me contaba durante una entrevista en Madrid en los años ochenta– y el 27 de febrero de ese mismo año ya estaba en la escalerilla del avión. Estaba bien situado. Lo malo es que cuando llegué a Buenos Aires ya era de noche. y a comienzos de 1950 recibió en Barcelona. muy lento. fuimos tratando a personas de diversos ambientes sociales. Sí: no llevaba más que cinco dólares. tras muchos esfuerzos. mal alimentados. la Escuela Agrícola Las Garzas» [35]. tuve que hacer varias escalas. Y así. porque entonces viajar en avión era algo lento. no como ahora. que traían a sus chiquillos mal vestidos. y tenía la confianza de que en Buenos Aires me ayudara una persona a la que había conocido Pedro Casciaro. sin medios. Comenzamos una iniciativa con campesinos en un fundo que nos cedieron en 1955. Habitualmente se ha comenzado de ese modo. con la ayuda de unos y otros. se ordenó sacerdote el 25 de abril de 1948. y pude viajar hasta Santiago el 5 de marzo. donde me atendió generosamente el cardenal Caro.

y le expliqué que estábamos poniendo en marcha una residencia en aquella ciudad. con el propósito de poner en marcha una residencia universitaria en aquella ciudad. Ponz tuvo que regresar a España para examinar a sus alumnos. Y así llegó el 1 de noviembre de 1950. en cuanto acabara de construir la parroquia que estaba haciendo. Era el alma de aquel grupo y tenía grandes afanes intelectuales y literarios –se carteaba con Papini–. tras superar numerosas dificultades económicas y materiales. lograron instalar una sede para la residencia con capacidad para quince estudiantes. donde hicieron numerosos amigos. y aceptó. y se quedaron en Rosario Ricardo Fernández Vallespín y él. día en el que el Papa habló por última vez ex cathedra. y dos jóvenes profesores –Francisco Ponz e Ismael Sánchez Bella– viajaron rumbo a Buenos Aires y Rosario para comenzar el trabajo apostólico en Argentina. Esas residencias eran bastante novedosas en Argentina. Al fin. Le propuse que se viniera a vivir a la Residencia. Se mantuvieron económicamente dando conferencias en diversas ciudades del país. Al oír aquello me invitó aquella misma noche para que participara en una tertulia de estudiantes. iba a poner una lápida en la que se leyera: “esta iglesia se ha hecho con el dinero de los pobres y las promesas de los ricos”». Pero como nos encontrábamos a fin del curso escolar –me seguía contando Sánchez Bella–. no nos quedó más remedio que esperar hasta el curso siguiente para ocuparla.Marzo de 1950. Se asombró al verme en Rosario. que estudiaba tercero de Medicina y había estado en una conferencia de Francisco Ponz sobre el origen de la vida. les hablaron de las dificultades con las que se iban a encontrar. Se interesó mucho por el espíritu de la Obra. que conocían su precaria situación económica. Durante ese tiempo. . Sánchez Bella [36] me relató en el verano de 1983 que dos meses después de llegar. gracias a la ayuda de sus amigos. Adolfo Isoardi. Argentina El 11 de marzo un sacerdote. Gracias a Adolfo conocí a un grupo de jóvenes universitarios con muchas inquietudes cristianas. de broma –recordaba Sánchez Bella– que. «El párroco nos dijo. Tanto el cardenal como un párroco amigo. un día de septiembre me encontré por la calle con un chico de origen italiano. Ricardo Fernández Vallespín. proclamando el dogma de la Asunción.

que le desgarraba interiormente. a los de Madrid. Le pedimos a la Virgen que durante aquella jornada tan especial nos concediera la gracia de la primera vocación a la Obra en Argentina. Dejar la Obra era una decisión muy dura. Y así fue: aquel día Adolfo Isoardi decidió formar parte del Opus Dei [37]. pero no encontraba otra solución: y estaba decidido a llevarla a cabo en . en palabras suyas. Un martilleo interior Desde el 2 de octubre de 1928 había una inquietud que rondaba la mente y el corazón de Escrivá: ayudar a los sacerdotes diocesanos a santificarse en su ministerio. después de consultarlo con varias personas de la Santa Sede. la única solución que le parecía posible. para los sacerdotes diocesanos. había pedido la colaboración de varios sacerdotes de vida ejemplar. Se preguntaba con frecuencia qué podía hacer por los sacerdotes incardinados en las diversas diócesis. Escrivá pedía por carta. diversa de la Obra. ¡entre otras cosas!» [38]. Durante «los años 1948 y 1949 –escribió en una carta– esta preocupación martilleaba mi alma con una insistencia especial» [39]. en Roma. habló con los responsables del Opus Dei y con sus hermanos Carmen y Santiago y les dijo que a partir de entonces se dedicaría exclusivamente a crear otra asociación. como hemos visto. Varios de ellos murieron mártires. seguían siendo sus compañeros de camino. al mismo tiempo. Con el tiempo esa inquietud fue convirtiéndose. En sus reflexiones. y además hace tiempo que no podemos pagar al contratista. Abril de 1950. Hasta que en un determinado momento. acosado por las deudas: «enviad lo que sea cuanto antes porque tenemos pendiente otra letra creo que para el día ocho. decidió esperar algunos años hasta encontrar la solución adecuada. * * * Aquel mismo día. como en su mayoría no llegaron a identificarse plenamente con el carisma del Opus Dei. pero. «Meditó largamente –escribe González Gullón– como concretar ese impulso. sumamente dolorosa: dejar el Opus Dei para dedicarse a los sacerdotes seculares con una nueva fundación» [40]. En los comienzos de la Obra. En la Obra –pensaba– no cabían. Los agobios económicos. junto con los contratiempos. era. en un martilleo interior.

aquello había sido «un verdadero milagro» [43]. sin salirse de su sitio. del Opus Dei– sino uno solo: cada uno su obispo» [44]. dos días después de que se cumplieran las bodas de plata de su sacerdocio. Florencio Sánchez Bella. intrínsecamente ligada al Opus Dei. en la fecha prevista. le comentaba al historiador Peter Berglar que. No hay. el 1 de abril de 1950. problema de doble obediencia. sino un solo espíritu de vida cristiana. A continuación. con mucha más rapidez de la que se esperaba. Comunicó rápidamente esa propuesta a la Santa Sede en una carta fechada el 2 de junio. los sacerdotes diocesanos pudieron formar parte de la Obra. la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz «proporciona a sus socios la oportuna atención espiritual y ascética: que no solo deja intacta. que fue Consiliario del Opus Dei en España y conoció de cerca el rápido desarrollo de esta Sociedad Sacerdotal durante los años cincuenta. Señalaba Álvaro del Portillo. de su condición de miembros del presbiterio de una diócesis. también los sacerdotes. pues. sin perder la dependencia de los respectivos obispos diocesanos» [41]. que pueda crear conflictos: […] esos sacerdotes no tienen doble superior –el propio obispo y un superior interno. a la vez sacerdotal y secular [45]. y durante aquellos meses el Señor le hizo ver con claridad que no era necesario hacer aquel sacrificio: «Los sacerdotes diocesanos podían vivir el espíritu de la Obra asociándose a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Escrivá no proponía –recuerda López Díaz– una espiritualidad para los sacerdotes seculares y otra distinta para los laicos. Los laicos y los presbíteros – . pueden y deben santificarse en el ejercicio de su propio ministerio sacerdotal. con el estímulo y ayuda espiritual que. «Si los miembros del Opus Dei –explican los autores del Itinerario jurídico– deben buscar la santificación en sus condiciones ordinarias de trabajo. numerosos sacerdotes de diversas diócesis españolas pidieron formar parte de esa Sociedad. inseparablemente unida al Opus Dei. Y con el paso de los años fueron asociándose sacerdotes de diversos países. Sin embargo los trabajos de la Curia se retrasaron. para cumplir los propios deberes. La propuesta fue admitida y el 16 de junio. esforzándose en realizarlo lo mejor posible.cuanto el Opus Dei obtuviera la aprobación definitiva. sino que refuerza la obediencia canónica que estos sacerdotes deben a su propio obispo. a su juicio. cuando Pío XII concedió la aprobación definitiva al Opus Dei mediante el decreto Primer inter. proporciona el Opus Dei» [42]. realizándolo con plena dedicación y con plena unión al propio Ordinario.

El Decreto Primer inter supuso para el Opus Dei no solo «un paso más. podría originar efectos irreparables. sino un buen salto hacia adelante». por su misma naturaleza. el reconocimiento definitivo por parte de la Iglesia […] del valor cristiano y eclesial del carisma fundacional del Opus Dei» [47]. además de ser sacerdote.enseñaba– deben cooperar armónicamente en la santificación del mundo desde dentro [46]. Era consciente de que «un equívoco. Conocía la historia de la Iglesia y sabía que algunas instituciones se habían alejado de su propósito fundacional específico por estar encuadradas en un marco jurídico que no les correspondía. . sino de fidelidad a la voluntad de Dios. era abogado. el «más importante de los logros alcanzados es que la aprobación pontificia de 16 de junio de 1950 supone. porque podía adulterar la voluntad de Dios» [48]. Pero en la mente de Escrivá no se trataba de juridicismos. una concesión en algo substancial. Me jugaba el alma. Una visión superficial podría considerar este interés por lo jurídico como el rasgo propio de un fundador que. Para los autores del Itinerario jurídico.

Otros cooperan con la Obra sin formar parte de ninguna Asociación. judíos. Además de los católicos. no cristianas. De nuevo. pero en aquellos años. colaboraban cada vez más personas en las iniciativas evangelizadoras. XXII Cooperadores cristianos y no cristianos (1950). En algunos lugares han formado Asociaciones de las que forman parte los cooperadores que lo desean. «Ma Monsignore. ayudaban con su oración o con su trabajo. esa propuesta resultaba sorprendente: ¡unos no creyentes que cooperaban con la Iglesia Católica! Era «una petición que carecía de precedentes en la historia de la Iglesia» [1]. Dejó pasar un tiempo prudencial. Escrivá se adelantaba a su tiempo y proponía caminos «revolucionarios». hay cooperadores protestantes. Insistió. Los cooperadores del Opus Dei son personas de perfiles diversos. Muchas de ellas no católicas. y en 1950. le dijeron en la Curia Romana. Suelen tener. como rasgo común. con el desarrollo del movimiento ecuménico. y del diálogo interreligioso esto puede parecer «normal». quedó establecida la figura de los cooperadores no católicos. Lei chiede una cosa impossibile». creyentes y no creyentes. y en algunas naciones del mundo. Al contemplar esa realidad. Me he entrevistado con varios de ellos en diversos países del mundo. En nuestros días. budistas…. musulmanes. afecto y/o respeto por el mensaje de . mujeres y hombres de los más diversos modos de pensar. Loreto (1951) Los cooperadores Además de los sacerdotes y los laicos del Opus Dei. volvió a solicitarlo por segunda vez. y en esta ocasión obtuvo un dilata: le pedían que esperase. con la aprobación definitiva del Opus Dei. Escrivá propuso a la Santa Sede en 1948 que pudieran cooperar con el Opus Dei cristianos y no cristianos. agnósticos y personas sin religión.

para llegar a la actual prelatura personal–. «la unidad y la secularidad del Opus Dei y. era la menos inadecuada de las que recogía el Código de Derecho Canónico vigente en ese momento» [5]. Escrivá –explica Molano– «acudió a una figura jurídica que. no era la más adecuada para la Obra –de hecho. Ese reconocimiento era lo único que se podía obtener en aquellas circunstancias. mes tras mes. marcaba con claridad. un 57% de los cuales son mujeres» [3]. facilitaba el gobierno pastoral y la difusión de la labor apostólica» [6]. «Muy apurados de dinero – comentaba el 14 de enero de 1950. para adquirir la perfección cristiana y ejercer plenamente el apostolado. publicado en el 2005. para poder continuar estas obras» [7]. 15 de agosto de 1951. aunque no era apropiada al carisma peculiar de la Obra. profesan en el mundo los consejos evangélicos» [4]. «El Señor hizo –recordaba Del Portillo– que pudiéramos ir arreglándonos a base de letras y de equilibrios. Una peregrinación a Loreto A comienzos de los años cincuenta la situación económica alcanzó cotas preocupantes.Escrivá. Allen señaló que esta actitud de apertura a los no católicos o no creyentes acabó generando. Era desnudar a un santo para . Así. aunque no estén actualizados resultan indicativos: «Se calcula que hay unos ciento setenta y cuatro mil cooperadores del Opus Dei en el mundo. recuerda Illanes. y que había unas quinientas comunidades religiosas cooperadoras de la Obra a título institucional. * * * Cuando obtuvo su aprobación definitiva. el Opus Dei pasó a ser un Instituto Secular. El número de alumnos del Colegio Romano crecía cada año y cada semana los agobios se hacían mayores. en una carta dirigida a los miembros del Consejo General que vivían en Madrid–. con el paso del tiempo críticas por parte de ciertos grupos de extrema derecha. cuyos miembros. Aunque la fórmula. En su libro. y un afán por colaborar con las actividades apostólicas que promueven los miembros del Opus Dei [2]. al tener rango pontificio. se dejó tiempo después. Días de no saber cómo pagar –ni un resquicio humano se ve–. que. como se denominó a la nueva forma canónica que se creó para las «sociedades clericales o laicales. Afirmaba Allen que unas novecientas mil personas participaban en aquel momento en la labor formativa del Opus Dei. este periodista norteamericano ofrecía los siguientes datos.

el primer pensamiento era el mismo [9]. Afirmaban en esa carta que sus hijos «habían perdido los valores morales sobre los que ellos habían construido su educación» [11] desde que estaban en contacto con el Opus Dei. frecuente en la época. os venís a darme la Extremaunción. tienen que ir lejos a pararlo. al despertarme. desde luego– aunque estos ya fueran mayores de edad. aquella tensión continua acabó repercutiendo en la salud de Escrivá y Del Portillo. se resistían a que sus hijos encauzaran su vida cristiana por un camino diverso al que habían previsto para ellos.vestir a otro: una locura. me explicó en Roma. que era uno de esos jóvenes. pero pagábamos siempre» [8]. A las penalidades físicas se unieron las espirituales. y estoy contento de morir en tus brazos. al alcance de la mano. A esto se unía cierto autoritarismo paterno. Esa incomprensión no era nueva. en palabras de Vázquez de Prada [13]– llegaba en un momento especialmente delicado para la Obra. en diciembre de 1999. Por la mañana. Umberto Farri. y. Espero en tu misericordia. En aquel tiempo –me comentaba Farri– determinadas familias romanas tenían gran facilidad para acceder hasta el mismo Papa por medio de un cardenal amigo. un excesivo proteccionismo sobre los hijos –movido por el cariño. Aquel timbre. escribieron una carta al Papa instigados por un religioso [10]. Se agravó la diabetes que padecía el fundador. que acababa de ser aprobada por la . al oír el escándalo. Dije: por lo menos. te doy gracias por la vida que me concedas. y constituye casi un tópico en la historia de la Iglesia: basta recordar la oposición del padre de Francisco de Asís o de Teresa de Ávila. una fuente de sufrimientos. Llegaba la noche. hasta el punto de que hizo colocar un timbre en su habitación. una vez puesto en movimiento. el enfado de la madre y los hermanos de Tomás de Aquino o las dificultades que pusieron a la vocación de su hijo los padres de Luis Beltrán [12]. no sé si me levantaré mañana. al igual que los del resto. sueno. No se sabe cómo. Esa carta –«una desmesurada denuncia condenatoria del apostolado del Opus Dei». los rasgos generales de aquella contradicción local: la razón de fondo es que sus padres. y pensaba: Señor. y el hecho de que el Opus Dei fuera poco conocido y estuviera escasamente difundido en Italia. Esa facilidad podía acabar convirtiendo una cuestión familiar y doméstica –como la incomprensión de un padre ante la decisión de entrega a Dios de un hijo suyo– en un problema de la Iglesia Universal. El 25 de abril de 1951 cinco padres de familia. a las que pertenecían los primeros jóvenes italianos del Opus Dei. ¿Y cómo pagamos? Es un milagro. Aunque la viviesen con serenidad.

«Con el pasar de los días. Coincidieron con una procesión eucarística local. Durante el mes de septiembre el cardenal Schuster de Milán estuvo conversando con varios miembros del Opus Dei y se interesó por don Josemaría. en la que don Josemaría advirtió una llamativa ausencia de hombres. Además de poner los medios humanos oportunos –conversaciones con unos y con otros. sin adivinar la señal de alerta que el Prelado deseaba transmitirles con aquella pregunta. un pequeño pueblo de los alrededores de Roma. algo que implicaba una amenaza grave para el Opus Dei. que le llevó a promover el culto eucarístico con singular esmero y devoción en los lugares del mundo donde trabajaban personas del Opus Dei. * * * Pocos días después. En la misma semana en que le presentaron el escrito al Papa. y abandonar sus preocupaciones en manos de la Virgen» [17]. Tomó una decisión: visitar el Santuario mariano de Loreto. intuía que algo estaba ocurriendo. en Fátima. uno de los cinco denunciantes retiró su firma [16]. Aunque no tenía datos ni informaciones concretas. Me contaba Francisco Vives que «en aquellos momentos. Hizo esa peregrinación el 15 de agosto de 1951. y consagró el Opus Dei al Corazón Dulcísimo de María. había experimentado en su alma la urgente necesidad de hacer esa consagración para solucionar el problema» [15]. el 3 y 4 de enero de 1948. con motivo de diversos viajes apostólicos. Meses después. y los otros cuatro pronto dejaron de poner obstáculos a la entrega a Dios de sus hijos. pidiendo que se solucionara aquella contradicción [14]. donde había estado pocos años antes. . explicaciones. Aquello le produjo una fuerte sacudida interior. Escrivá se sentía inquieto. ese presentimiento se fue haciendo más agudo. durante el verano de 1951. Durante los meses siguientes varias informaciones le confirmaron que sus temores no eran infundados [18]. Le dijeron que se encontraba bien. En octubre. Escrivá y Del Portillo siguieron pidiéndole a la Virgen por aquella intención: el 6 rezaron en Lourdes. el 27 de mayo. y cambiaron de actitud hacia el Opus Dei. Y así sucedió. en Marino. aclaraciones. Escrivá peregrinó al Santuario de la Madonna del Tufo. Le acompañaba Álvaro del Portillo.Iglesia aquel mismo año. el 9 en el Pilar y el 19. etc.– don Josemaría decidió consagrar el Opus Dei a la Sagrada Familia el 14 de mayo.

durante una nueva conversación con Juan Udaondo y otros miembros de la Obra que vivían en Milán. con gesto de preocupación–. porque seguramente continuarían las incomprensiones contra la Obra. Para cualquier conocedor de la historia de la Iglesia. porque siempre nos ha enseñado que si nos unimos a la Cruz nos encontraremos con Jesús. Calasanz falleció en 1648. Pero no era amigo de hacer juicios temerarios: le gustaba «oír todas las campanas y. con instituciones como Schoenstatt y el Padre Kentenich [22]. a ser posible. el Cardenal volvió a encontrarse con Udaondo y le preguntó de nuevo por don Josemaría. Yo conozco la cruz de vuestro fundador. Pocas semanas después. Esta vez fue mucho más claro: –¿Pero no lleva en este momento una cruz muy pesada? –Si así fuera –le dijo Udaondo– estaría muy contento. el 18 de febrero. cuya causa de Canonización se abrió el 10 de febrero de 1975. augurando que en el futuro todo se resolvería. una localidad cercana a Barbastro. Cuando se lo comunicaron a Escrivá empezó a vislumbrar el peligro que se avecinaba. conocer al campanero» [19]. la indicación resultaba clara: José de Calasanz. y así sucedió: diez años después se restauró la Orden de las Escuelas Pías [21]. Y le dijo de forma explícita: –Díganle de mi parte que se acuerde de su paisano San José de Calasanz y que se mueva (e che si dia da fare). –No. El Señor había permitido en ocasiones – añadió– que el fundador de una determinada institución fuera depuesto tras una visita apostólica. En 1646 la Santa Sede suprimió la orden que había fundado. Durante ese mismo periodo se habían dado casos similares. originario de Peralta de la Sal.1952. Udaondo partió inmediatamente para Roma y le transmitió a Escrivá el mensaje del cardenal [20]. Moverse y «hacerse el muerto» El 15 de enero de 1952. el cardenal les volvió a preguntar si don Josemaría estaba sufriendo una cruz especial. y les dijo que debían estar preparados. no –le interrumpió el Cardenal. a causa de las maquinaciones de algunos que le rodeaban. Como relata Engelbert . fue depuesto de su cargo de Superior General en 1642.

En cambio. profesor de la Universidad Pontificia Gregoriana y consultor del Santo Oficio. el mínimo contacto con Schoenstatt. Partió para Suiza y en diciembre el visitador le ordenó que abandonara Europa y le depuso de su cargo al frente de la Liga de Schoenstatt. dos días después de que cumpliera ochenta años. En 1966 se aprobaron los Estatutos que el fundador deseaba y dos años más tarde falleció. donde estuvo trabajando durante once años como capellán de los emigrantes alemanes. * * * Escrivá intuyó lo que intentaban algunas personas ajenas a la Obra: dividir el Opus Dei en dos instituciones diferentes (una. de mujeres). por fidelidad. «Comprendió. y alejarle a él tanto de la una como de la otra [24]. cuando de vuelta a Suramérica. Se le asignó como domicilio la residencia de los palotinos de Milwaukee. al mismo tiempo. como se le había indicado. unido al hecho de que no le hubieran dado oportunidad de aclarar las cosas y defenderse ante las acusaciones injustas. el Padre Kentenich se detuvo en Roma. Aquello le causó un profundo dolor. no podía pensar en una separación voluntaria y el 31 de julio le llegó el decreto que le deponía del cargo de Director de las Hermanas de María. y el 30 de septiembre otro. optara por separarse voluntariamente de su Obra. que le prohibía la estancia en Schoenstatt. que. para solucionar las dificultades. de hombres y otra. sino que dio por terminada la visita apostólica. En la entrevista le propuso el Visitador que. cuando Pablo VI recibió en audiencia a Kentenich. como había recomendado el . sin mantener. Si accedía espontáneamente a la separación quedaba siempre la posibilidad de volver a ella en un futuro lejano. Las murmuraciones sin fundamento sobre su figura no se hicieron esperar.Monnerjhan: El Santo Oficio nombró un Visitador apostólico en la persona del jesuita holandés. y el decreto de disolución de la fundación de Kentenich llegó hasta la mesa de Pío XII. si se le imponía la separación no podría contar con esa posibilidad [23]. En la Semana Santa de 1951 llegó el Padre Tromp a Schoenstatt para una primera y breve estancia. que no solo no lo firmó. La situación no se resolvió hasta el 22 de diciembre de 1965. Padre Sebastián Tromp. Un encuentro entre el Visitador apostólico y el Padre Kentenich tuvo lugar a principios de mayo del mismo año. Kentenich respondió que.

como señala Illanes. pero firme. que ya tenía bastante ultimado: pero. Solo le quedaba un camino: acudir directamente al Papa. Era la tercera consagración que hacía en un lapso de año y medio. por ejemplo. un buen amigo!» [28]. Y el asunto quedó zanjado gracias a la intervención directa del Papa [26]. como Surco. En cuanto la leyó. pues la tramitación estaba. tuvo que viajar a Irlanda y Portugal para aclarar malentendidos con algunos miembros de la Jerarquía [29]. el 12 de mayo de 1996. Álvaro del Portillo. al aprobar. «En esa carta –escriben los autores del Itinerario jurídico– con tono delicadamente respetuoso.Cardenal Schuster. Pío XII dijo que no se haría absolutamente nada. en años anteriores. al que hizo llegar una carta. Escrivá deseaba seguir publicando algunos libros similares a Camino. manifestaba estar al corriente de lo que algunos pretendían. Refiriéndose concretamente a la unidad institucional del Opus Dei. Se arrodilló sobre el suelo y en un determinado momento. el menor pretexto a los que pudieran pensar en volver a intentar maniobras como la presente» [30]. ni de lejos. durante una audiencia. Años después estuvo en Milán y acudió a rezar ante la tumba del cardenal Schuster. exclamó: «¡Fue. actuar. todo el ordenamiento del Opus Dei». Tedeschini presentó esa carta al Papa el 18 de marzo. . por medio del Cardenal Tedeschini. ya bastante avanzada» [25]. El motivo de esa consagración –además de pedir que finalizara la contradicción de los buenos y que se solucionaran tanto el problema institucional como los agobios económicos– era rogar por la paz de las almas y del mundo [27]. al parecer. solicitaba que cesara toda tramitación secreta. verdaderamente. algunas personalidades de la Santa Sede con las que tenía especial amistad y confianza «le aconsejaron que procurara aparecer en público lo menos posible. hacía constar su sorpresa y su pena ante el hecho de que se quisiera volver de nuevo sobre una cuestión ya tan profundamente estudiada. que falleció santamente en 1954 y fue beatificado varias décadas después. y repercutió también en sus actividades externas. y defendía el derecho del Opus Dei a seguir viviendo de acuerdo con las normas repetidamente aprobadas por la Santa Sede. tuvieron consecuencias importantes en el trabajo apostólico en algunos países. El 26 de octubre de aquel año Escrivá consagró el Opus Dei al Sagrado Corazón de Jesús en la Fiesta de Cristo Rey. era necesario moverse. fechada el 12 de marzo de 1952. examinada y decidida. a fin de no dar. * * * Aunque estos sucesos no frenaron el afán de Escrivá por acercar las almas a Dios.

No se le vio en Roma. a escribir homilías y cartas doctrinales. destruida por las tropas de Zapata. y pienso en los servicios que prestaremos aquí y allá. cuando algunas noches me cuesta conciliar el sueño. No había expectativas de trabajo ni de desarrollo. para que a uno no le maten es conveniente hacerse el muerto». pero recorrió Europa de punta a punta. «de encierro activísimo: dedicado a formar a los suyos. me distraigo conquistando el mundo para Cristo. «Cuando estoy cansado –comentaba–. proporcionándoles la formación y la ayuda adecuada. Aquellos años en los que se recluyó voluntariamente en Villa Tevere. ese consejo coincidía con su lema personal: «ocultarse y desaparecer. llevando a Nuestro Señor para que muchas personas le amen. y a impulsar con vigor el apostolado en diversos países. sino de ayudar a aquellas gentes a autopromocionarse. Un alto miembro de la Curia le recordó un dicho italiano: «en ocasiones. como escribe Urbano. le conozcan. y sobrevivían como podían. que se convertiría. con su sombrero. y durante años no publicó ningún libro y mantuvo lo que en la actualidad se denominaría «un perfil bajo». –A solearme. –Manito. me . impulsó el Estudio General de Navarra. Entre campesinos mexicanos Durante ese periodo alentó los comienzos en la República Federal Alemana. Cuando llegamos a México –me contaba María José Monterde– las campesinas vivían en unas condiciones de pobreza extrema. fueron. Sacaban su cosecha de frijoles y chilitos. en la Universidad de Navarra [36]. No hablaba de caridades ni de obras de beneficencia. una vez reconstruidas. en el suelo. en fatigantes viajes por carretera» [33] impulsando el trabajo apostólico en los cinco continentes [34]. y le alegró que las mujeres del Opus Dei que estaban comenzando en México hubiesen aceptado la donación de las ruinas de una hacienda. profesional y cristiana con los campesinos mexicanos. Por otra parte. que solo Jesús se luzca» [32]. pocos años después. que venía formulado de un modo –indica Illanes– que transparentaba un mandato [31]. en el Valle de Amilpas. Recuerdo a un campesino que se sentaba muy de mañana a la puerta de su casa. Hizo caso del consejo. para realizar una gran tarea de formación humana. le traten» [35]. ¿qué hace aquí? –le preguntaba yo. Aquellas ruinas –soñaba Escrivá– podrían servir de sede.

todos en la misma pieza. que fue dando frutos de vida cristiana y de avance social con el paso de los años. y conocía su afán por elevar el nivel de vida de los más necesitados. Y cuando regresaba a mi casa. No solían expresar con claridad su pensamiento. decían. un profesional del Opus Dei– tienen una raíz histórica específica. Poco después pusieron en marcha una escuela de campesinas. que contó con el apoyo decidido del obispo de la diócesis de Tacámbaro. nos prometen. casi de noche. con el paso del tiempo. que había tratado a Escrivá en Roma. Las mujeres del Opus Dei. Se me ha quedado grabada su figura porque retrataba la indolencia. al que las malas experiencias de la historia habían llenado de desconfianza: –Todos. a los que se ha enseñado a organizarse. Pero con el cabo de los años fuimos creciendo. y ésa fue la primera barrera que tuvimos que superar a la hora de poner en marcha el Peñón. pero no dan. Las enseñanzas se han ido acomodando. con un comal para calentar las tortas de maíz y poco más. a las necesidades de cada época. Tras la revolución mexicana la propiedad de muchos de aquellos terrenos quedó en manos del Estado. decía. ¿qué hace aquí? Y me contestaba: –A sombrearme. de las familias del medio rural. con el techo cubierto de caña. Era una iniciativa para enseñarles técnicas agrícolas y ayudarles a mejorar de vida. Solía ser un hombre bueno. y en concreto. El Colegio Romano de Santa María . que los distribuyó en pequeños egidos que no daban más que para vivir pobremente en la mayoría de los casos. junto con las cooperadoras y amigas. a formar cooperativas y a tener viviendas más dignas. le volvía a preguntar: –Manito. Así nació la figura del egidatario: un campesinito que vive con los suyos en su jacal. Y con razón. a prever las plagas. un centro Agropecuario experimental para campesinos. Los comienzos fueron modestos: solo se apuntaron cinco chicos. de forma que algunos hijos de los campesinos pudiesen cursar una carrera técnica o estudiar en la Universidad. y ya han pasado por la escuela cientos de campesinos. la falta de horizontes y de esperanza en la que vivían tantas familias campesinas durante aquella época. 14 de febrero de 1954. Esas actitudes de indolencia –me explicaba Ignacio Canals. comenzaron una tarea de promoción humana y espiritual con las mujeres de la zona. los hacendados y los políticos. a administrar el dinero.

Venezuela es un país rico. solo a ganar dinero y a trazarte un porvenir. No cosas. muy débil. y el otro es turco. como Elena Olivera. Begoña Elejalde y Ana María Gibert [38]. portugués o español. olvidar y hablar con los responsables de esos rumores –cuando eran conocidos– para aclarar la verdad. Acogen a todo el que llega: vas al zapatero y es italiano. Carmen Gómez del Moral. como tantos otros. explotados y sin explotar! Pero siguen quedando muchas familias que viven pobremente en esos ranchitos de las colinas. El Padre nos decía que debíamos ir a esos países con la mentalidad de aprender. . que se destrozan cuando cae el palo de agua. Hay mucha pobreza material y una gran falta de estabilidad familiar: la familia es muy quebradiza. hechos con cuatro tablas. y así. a fundirnos. vas al tendero y es chino. Y esa la sufren personas de todas las condiciones sociales. me contaba que su padre le había escrito desde su mansión suiza diciéndole que no se preocupara. hija de unos padres divorciados. y los venezolanos a los que fui conociendo lo captaron enseguida. El 20 de febrero de 1953 Escrivá peregrinó de nuevo al santuario romano del Divino Amore para rezar por la solución de los problemas económicos que acarreaba la construcción de la sede central y la puesta en marcha de tantas iniciativas. blancos. que me narró en los años ochenta sus primeras impresiones al llegar a aquel país [39]: Mi primer contacto con la amabilidad y la simpatía venezolana lo tuve en el consulado de Italia: Sí. El Padre nos animaba a hacernos de nuestra nueva nación. Luego se fueron sumando otras. Una chica joven. Poco después le llegó el eco de una nueva insidia: algunos habían lanzado el rumor de que estaba alterando las constituciones de la Obra a espaldas del Papa [37]. que te identificas con ellos. negros. Se dan cuenta de que les quieres. Es la otra pobreza. indios… una mezcla maravillosa de razas. todo el país: criollos. ¡Tiene tantos recursos naturales. y a mí me admiró desde el primer momento su hospitalidad. y que no has venido. tantos manantiales de petróleo. En la doma del agua –decían entonces– está la clave del futuro de Venezuela. Su respuesta fue la habitual: rezar. que él le enviaría los dólares que necesitara… y me decía: yo lo que quiero es un papá y una mamá. perdonar. que te esfuerzas por adoptar sus costumbres. mi amor –me dijo la funcionaria– mañana mismo te contesto y te lo soluciono todo. la que nace de la falta del amor. * * * El 1 de febrero de 1954 llegaron las primeras mujeres del Opus Dei a Venezuela: María Jesús Arellano.

* * * Catorce días después de la llegada de las mujeres de la Obra a Venezuela. también a los más humildes. etc. la misma incluso que los que serían ordenados sacerdotes. me comentaba una chica muy joven que se había quedado embarazada. con la mirada puesta en estos problemas y en los de todos los países del mundo. No entendía su maternidad cara a la familia. hijos de madres de trece. que no parecían los más oportunos. el 14 de febrero de 1954. «no se guiaba. Era un empeño firme de servicio de la Iglesia universal» [41]. Escrivá comenzó. teológica y apostólica a mujeres del Opus Dei de los cinco continentes. una realidad eclesial compuesta por mujeres y hombres. Por lo general –salvo alguna excepción– se pensaba que bastaba con que tuvieran «unas cuantas nociones de Teología». También en esto tuvo que abrir brecha: suponía una novedad en la historia de la Iglesia que las mujeres recibiesen idéntica formación doctrinal y teológica que los hombres.) seguía siendo minoritaria. Esa mentalidad era acorde con el modo de pensar de aquel tiempo. diecisiete o dieciocho… Por esa razón. Tampoco este Colegio contaba con sede propia y seguían arreciando las contradicciones. que actúan . catorce. en el que la presencia femenina en la Universidad y en los puntos neurálgicos de la sociedad (la política. comenzó como pudo. Recuerdo que cuando iba a visitar a amigas mías que habían dado a luz en las salas de maternidad del Hospital Universitario. de la familia. y conforme a su modo habitual de proceder. Esa falta de sentido de la familia afecta a todos. Por eso quiero tener a este hijo. que convivió durante esos años con él–. pero Josemaría Escrivá –como me comentaba el cardenal Herranz. el primer curso del Colegio Romano de Santa María con siete alumnas procedentes de México. del matrimonio. sino cara a su propia satisfacción emocional. para tener algo mío. Y el padre tenía dieciséis. me encontraba con muchos niños. Yo no tengo nada. en una zona de Villa Tevere. Lo había erigido el pasado 12 de diciembre para proporcionar formación espiritual. de la responsabilidad y de la justicia. Irlanda y España [40]. a la hora de poner en marcha estas iniciativas por unos criterios meramente circunstanciales o de conveniencia. el mundo empresarial. y en unos momentos. una de nuestras principales preocupaciones desde el principio fue difundir el verdadero sentido del amor. al igual que sucedió con el Colegio Romano de la Santa Cruz. El Colegio Romano para las mujeres era una consecuencia lógica del carisma del Opus Dei. quince o dieciséis años. Italia.

y ha de crear las condiciones favorables para que ejerciten ese derecho todas las que lo deseen» [45]. Montero ha estudiado con detenimiento el origen y desarrollo de ese centro [44]. Aquel afán era consecuencia también de la concepción que Escrivá tenía de la dignidad y emancipación de la mujer: «La presencia de la mujer en el conjunto de la vida social –afirmaba– es un fenómeno lógico y totalmente positivo… Una sociedad moderna. democrática. «Todo eso supuso –comenta Allen– una ruptura con la mentalidad clerical tradicional» [42]. El empeño fue consolidándose y durante los cinco primeros años estudiaron allí ciento veintiuna mujeres de dieciséis países [43]. «Una mujer con la preparación adecuada –añadía– ha de tener la posibilidad de encontrar abierto todo el campo de la vida pública. ha de reconocer a la mujer su derecho a tomar parte activa en la vida política. y Escrivá no deseaba nada reductivo para ellas.por separado aunque con unidad de espíritu. . En este sentido no se pueden señalar unas tareas específicas que correspondan solo a la mujer» [46]. en todos los niveles.

Eso explica que Escrivá se considerase. la enfermedad le provocaba cada jornada una molestia distinta: un día estaba desfallecido. «Estos dientes los quito yo alla cinese» [3]. y sacándoselos de la boca» [4]. porque no le coincidían las piezas dentales. Necesitaba que le inyectasen diariamente tres dosis de insulina y a . como tantos santos en la Iglesia. dijo. cuando estaba impulsando desde Roma la llamada universal a la santidad por todo el mundo. Fue tomando uno a uno con los dedos. le fallaba el ojo derecho. otro. Eijo y Garay. un hombre afortunado. Cuenta Echevarría que un día. con razón. le dolía la cabeza. XXIII Curación de la diabetes (27 de abril de 1954). Sufrió la llamada «persecución de los buenos». Vivió en un siglo de Papas santos y en situaciones decisivas de la historia de la Iglesia [2]. pero contó siempre con el apoyo de la Jerarquía. Se iba enfrentando. Por todo el mundo 27 de abril de 1954. con dificultades aparentemente fuera de lógica: ahora. que podía ser fatal en aquellos momentos. La curación de la diabetes Durante los años cincuenta Escrivá seguía padeciendo la fuerte diabetes que le habían diagnosticado años atrás. comenzando por el Obispo de Madrid. a pesar de los contratiempos históricos y las numerosas enfermedades que padeció. Durante los comienzos tuvo que vencer grandes obstáculos y numerosas incomprensiones. De esa forma logró evitar una hemorragia. pero hubo hombres y mujeres que le secundaron fielmente y se esforzaron por hacer realidad su mensaje en su propia existencia [1]. El odontólogo advirtió que tras sufrir un gran giro. al levantarse por la mañana comprobó que no podía masticar. al igual que en otros periodos de su vida. al siguiente. sin anestesia ni pinzas. se habían quedado prácticamente sueltas. Su vida seguía teniendo su cara y su cruz.

siguió su curso hasta el 27 de abril de 1954. y dio las oportunas indicaciones […]. el médico que le trataba. Hablé con el doctor Faelli y me dijo que continuara con el tratamiento. etc. Poco después de bendecir la mesa. llegó al cabo de trece minutos. me pidió con voz entrecortada: Álvaro. Después de llamar al médico. me he quedado ciego. miembro de la Obra. Dios permitió que no comprendiese sus palabras. no veo nada. empezó a recuperar la vista y le acompañé a su habitación. comentó: Ya sé como quedaré cuando esté muerto. Me había preocupado de leer atentamente las indicaciones de esa medicina. Entonces repitió: ¡La Absolución! Y por tercera vez. el doctor Faelli. Le impartí la absolución inmediatamente e hice lo que pude. Dos o tres días antes. Con todo. terroso. Le tomó el pulso. Como de costumbre. y en aquel instante perdió el conocimiento. a lo mejor esto se me pasa. y que tendría que haberse visto unas horas antes: entonces sí que parecía un . El médico. ¡la Absolución! Yo no le entendí. para mí desconocida. Miguel Ángel Madurga. y vi en el prospecto que cada dosis de este nuevo tipo de insulina equivalía a algo más del doble de la normal. Y se quedó como muy encogido. Cuando el médico salió. muy grave y con efectos secundarios especialmente dolorosos –contaba Álvaro del Portillo–. El resultado de los análisis semanales era cada vez más negativo. a pesar de las indicaciones del médico. cuando el Padre empezaba a recuperar el conocimiento. El 27 de abril le inyecté la insulina cinco o diez minutos antes de comer. reduje la dosis. le había recetado una nueva marca de insulina retardada. Yo le pregunté: Padre. La enfermedad.. en muy pocos segundos. Le hice notar que estaba ya mucho mejor. la tensión. Recuerdo que primero se puso intensamente rojo y después de color amarillento.comienzos de 1954 la diabetes se agravó. se le desencadenó una reacción de tipo alérgico. ¿por qué no se lo ha dicho al médico? Para no darle un disgusto innecesario. el Padre me dijo: Hijo mío. ego te absolvo…. A continuación fuimos hacia el comedor […]. Me pareció por eso que ciento diez unidades era una cantidad excesiva. fiesta de la Virgen de Montserrat. y como las dosis elevadas de insulina aumentaban las jaquecas que padecía nuestro Fundador. no podía entenderlo. porque no se podía mover y no quería preocupar a nadie. indicando que le pusiéramos ciento diez unidades. Mirándose en el espejo. Después. me encargué yo de ponerle la inyección. dijo: ¡La Absolución!. Tuvo que quedarse varias horas en el comedor. le puse azúcar sobre la lengua y le hice tomar un poco de agua para que pudiera tragar: no reaccionaba y el pulso era imperceptible.

Estudiaban allí jóvenes profesionales de Estados Unidos. Guatemala. Además. pero proporcionó cierta serenidad. Venezuela. Durante ese año académico. en el marco de una reunión o de un encuentro de catequesis. con ciento treinta y tres. La situación se calmó. me contaba que sabía unir con naturalidad. a la que tenía tanta devoción [5]. Ignacio Celaya. Argentina. como se sabe. los problemas económicos se multiplicaban. ahora lo había curado en una fiesta de la Virgen. Nuestro Fundador solo comentó que. A medida que crecía el número de alumnos. comentaba Escrivá a los de Perú [6]. El Padre me contó que el Señor le había concedido ver toda su vida en un instante. que trabajó durante años a su lado. pero comenzó a sufrir otro tipo de dolores de cabeza. cadáver. 1955-56. Eso no solucionó el problema económico. impulsivo. * * * Los testimonios de los que convivieron con Escrivá durante esos años romanos le recuerdan con su carácter de siempre: directo. es una enfermedad incurable. 1955-1956. le había sucedido algo que. Viajes por Europa En el curso del 54-55 el Colegio Romano contaba con ciento veinticinco alumnos y en el del 55-56. Enseguida vino a verle el doctor Faelli y descubrió con sorpresa que habían desaparecido todos los síntomas de la diabetes. dejó de tener las fortísimas cefaleas de años anteriores. «un comentario . ocurre a los que están en trance de muerte. México. confiado y acogedor. se doctoraron sesenta alumnos del Colegio Romano. como en una película rapidísima: había tenido tiempo para pedirle perdón por todos los errores de los que se consideraba culpable […]. A partir de entonces. Chile y Perú. Portugal. en parte. precisamente en la de Nuestra Señora de Montserrat. Estaba tan claro que suspendió el tratamiento y le dio de alta. España. cordial. que. cuando la empresa de Leonardo Castelli [7] asumió la continuación de las obras y la gestión de construcción de los edificios. Irlanda. de la misma manera que el Señor le había mandado aquella enfermedad. extrovertido y temperamental. según dicen. Colombia. a partir del 20 de abril de 1955. «No os imagináis cuanto sufrimiento en estos seis años». porque las obras podían continuar sin los continuos agobios que provocaba la falta de liquidez. Italia.

sin excepción. le preguntó: –Padre ¿no dormía? –No. hijo mío. sabía ser enérgico». subrayan su cordialidad. y el Señor se ha servido de mis malas cualidades. su afabilidad. Estaba llorando. porque se amoldaba al carácter y modo de ser de cada persona: había personas a las que no corregía nunca directamente. contaba que una noche le llamó porque le dolía especialmente una pierna y no podía dormir. «Cuando se daban actuaciones desacertadas –escribe Gómez Pérez–. como Los sueños de Quevedo. vuelven a coincidir cuando. * * * «Nunca he perdido el buen humor –comentaba Escrivá años después–. un médico que se ordenó sacerdote tras ejercer su profesión y convivió durante muchos años a su lado. un genio vivo y una enérgica fortaleza para corregir. que tiene alma! ¡Ayudadle a que se haga un sendero noble! ¡Queredlo!”» [13]. con una anécdota simpática o un suceso histórico. la cita de alguna obra literaria. junto con la pena. que citaba con frecuencia y oportunidad. «El cariño presionaba sobre la energía. porque era muy humano y al mismo tiempo. «Y me contó su pena –escribe Pastor– por el comportamiento de una persona que no estaba siendo fiel al Señor» [12].lleno de buen humor con una consideración sobrenatural. su simpatía o su entrañable ternura para no dejar a nadie herido o desairado o simplemente preocupado tras una reprensión» [9]. de tal manera que podía llegar a la fuerza de las lágrimas […] y nunca ocultó que había llorado y mucho» [10]. Después de atenderle. Pero esos mismos. junto a ello. ya que no . muy sobrenatural» [8]. pero he tenido genio. Herranz señala que en esos casos. La infidelidad –y de modo especial. Aunque en esto – matiza– tampoco se pueden dar reglas generales. José Luis Pastor [11]. el recuerdo de algunos de sus profesores de universidad con un chiste que le acababan de contar. Había estudiado mucho y conocía bien a los autores clásicos de la espiritualidad. «Todos cuantos trataron a Josemaría Escrivá– afirma Pilar Urbano– coinciden en afirmar que tenía un carácter fuerte. no tenía inconveniente en levantar la voz. cuando se trataba de personas que abandonaban el Opus Dei por falta de generosidad con Dios– era con frecuencia la causa de esas lágrimas. su actitud era de cariño y comprensión: «Alentaba a ayudar humana y espiritualmente a aquellas personas del Opus Dei que deseaban emprender otro camino y dejar el que libremente habían escogido: “¡Ayudadle! ¡Ayudadle.

se podía servir de otras. Y no me he arrepentido nunca de haber tenido genio. los Países Bajos. Algunas de las razones por las que este bilbaíno había acabado siendo obispo en el Perú fueron. * * * Siguió visitando diversas naciones de Europa para impulsar el trabajo evangelizador [15]. Y el 12 abril de 1957 la Santa Sede segregó de la Archidiócesis de Lima unos territorios de los Andes peruanos de Yauyos y Huarochirí –17. 1957. aceptó. Gracias a esos viajes. que le permitían impulsar directamente el trabajo apostólico en cada país. miembro del Opus Dei desde 1942 y sacerdote desde 1951. Porque no me ha faltado cariño. quiero a todos. espiritual. la Santa Sede decidió convertirlos en Prelaturas. Londres fue – según Allen– la capital de un país del mundo en la que pasó más tiempo de su vida. no he maltratado a nadie. En vista de la situación. Ignacio Orbegozo Me entrevisté con Ignacio Orbegozo en Madrid durante los años ochenta. Cuando le preguntaron a Escrivá si estaba dispuesto a hacerse cargo de alguno de aquellos territorios. –La que no quiera nadie –dijo. Irlanda y Gran Bretaña. cultural y humana europea: basta recordar que estuvo en Suiza en diecinueve ocasiones y se tiene noticia de al menos treinta y seis estancias en Francia (en París y en numerosas ciudades galas) [16]. Y no olvidaba su propia preparación intelectual: estudiaba todo lo que le permitían sus obligaciones pastorales y a finales de 1956 se doctoró en Teología en la Universidad Lateranense de Roma [17]. En 1957 había sido nombrado Prelado de la recién creada prelatura nullius de Yauyos [18] y Huarochirí en Perú. llegó a conocer con profundidad la realidad eclesial. entre otras. las siguientes: pertenecían a la Archidiócesis de Lima unos territorios extensos. Austria. Visitó con frecuencia Alemania. En esto no tengo mérito. de misión. tras Madrid y Roma.385 . era doctor en Medicina y en Teología. que las diócesis peruanas no podía atender por falta de brazos. Vasco de pura cepa –había nacido en 1923 en Bilbao–. –¿Qué zona quiere? –le preguntaron. porque el Señor me ha hecho afectuoso» [14]. Yauyos.

estábamos horas y horas bautizando. Y así tomé posesión. predicando. –¿Y su fiebre? –¿La fiebre? ¡No importa! Orbegozo era un tipo alto y vigoroso. aunque el acento peruano suavizaba algunas de sus expresiones. íntegro. su voz ronca y quebrada delataba un fuerte catarro. lo pasé con Enrique Pélach [21]. a la una de la madrugada. no. y cuando llegábamos a los cinco mil metros empezaba a verse el sol. No llevábamos de nada: algo de comida y algunas medicinas en las alforjas y ya está. a caballo. Horas y horas de sierra. que no teníamos de nada… Juan Francisco Onaindía [20] y yo lo desconocíamos todo… Recuerdo mi entrada como obispo. Pero mortales. tendría unos dos mil habitantes. Estábamos cinco sacerdotes y yo para los treinta y siete mil habitantes de la Prelatura… El primer año. Soledad. Hablaba con la energía característica de su tierra. Cuando llegamos –me contó– sabíamos que era duro. Cuando concerté por teléfono la entrevista con Orbegozo. que no había carreteras. a veces cada uno en una zona. A veces. No teníamos más que un plano chiquito de ésos que usan en los colegios… íbamos por caminos muy estrechos y peligrosos. Entre aquellas quebradas y precipicios vivían pobres pastores de llamas y alpacas en caseríos hechos de barro con techumbres de paja [19]. y gracias a Dios no hubo accidentes mortales… Caídas de caballos y accidentes. frío. que era una zona paupérrima. que toda la comunicación con los pueblecitos se hacía a caballo. que era la Sede. Yauyos. muchos. Venga ahora. Y allí. a veces juntos. –¡No! Cuando me ponga bien estaré trabajando y no tendré un minuto libre. en muchas horas no se encontraba nada. Me dijo que tenía fiebre y le propuse posponer la entrevista hasta que se mejorase. con uno de esos perfiles recios que aparecen en tantos cuadros de Zuloaga. la tarde y parte de la noche. a otro . nombrando prelado a Ignacio Orbegozo. Y luego. visitando pueblo por pueblo. a caballo.kilómetros cuadrados– y creó la Prelatura Nullius de Yauyos-Huarochirí. Habían hecho un arco con unas ramas de eucaliptus y lo pusieron a la entrada de Yauyos. De fatiga… Al llegar a cada pueblo. confesando. Y pasábamos un hambre… ¡y un frío! Salíamos a medianoche. conociendo la Prelatura. toda la mañana.

¡Veinte años! ¡Y a mí que aquellos primeros años me habían parecido siglos de largo! Ahora. a empezar de nuevo… Al cabo de un año hice un viaje a Roma y al llegar me preguntó el Padre: –¿Y las vocaciones sacerdotales? –Padre –le dije– este año nos lo hemos pasado sobre un caballo. que bendecía nuestro trabajo y que en veinte años veríamos mucho fruto. de doce. Era un chiquito de tercer o cuarto año de primaria. doce días. por ejemplo. Y al siguiente. ¡Gran progreso…! Las gentes eran sencillas. que si él estuviera en mi lugar se preocuparía fundamentalmente por las vocaciones sacerdotales… Cuando volví a Yauyos. de una gran religiosidad popular. de trece años… Y vinieron más sacerdotes a ayudarnos. Muchos no habían visto a un sacerdote en veinticinco años. Al comienzo teníamos dificultad para encontrar caballos y nos los prestaban. pueblo. Yauyos ocupó un lugar principalísimo en el corazón de Escrivá: Ya sueño –escribía– con las vocaciones sacerdotales para la Prelatura de Yauyos. El trabajo quizá no será fácil. Luego pudimos tener caballo propio. con chiquillos que estaban en las parroquias. Y al siguiente. Y se ordenó a los veinte años justos. Es doctor en Teología. y ahora es el director del Seminario [22]. veinte… Al final regresábamos a Yauyos. también entre el escaso clero que había. para que pudieran descansar los caballos. era desconocido. durante diez. de fiesta de santo. pero . salidas de entre esos inditos. ha estado en Roma. Cuando supo el Padre toda la labor que se estaba haciendo y los medios que estábamos poniendo para promover vocaciones sacerdotales. con gran respeto hacia mi libertad. pero no tenían noticia de la fe. Y así. Y luego. Y ya se han ordenado más de treinta sacerdotes… Como señala Puig y Tarrats. para asearnos y tomarnos unos días de descanso. del bautismo sí. pero el sacramento de la penitencia. creé una Asociación de acólitos. con delicadeza. Y me dijo. me dijo que estaba muy contento. Y también. y tenían una gran ignorancia religiosa. echando cuentas. recorriendo la Prelatura. descubro que Chama era uno de los muchachos que conocimos entonces.

Llevamos veinte años trabajando allí y es raro el día en que no se presentan con un regalo para mostrar su agradecimiento: un pescado. donde hay más de un centenar de niños tuberculosos. otra zona de Perú. iniciativas muy diversas: campañas de vacunación. peruana. De ellos. unos choclos. Sobre todo. Hace poco vino un señor canadiense a visitarnos y le pedí tres containers de leche en polvo. veo que es acertadísimo y al fin. muy buena y muy generosa. modestas campesinas indígenas. preocupadas por las gentes de su aldea. Y hay familias acomodadas que han dicho: «cuando hay gente que sufre tanta pobreza. un centro para la promoción de la mujer. me relató años después. en la década de los noventa. Las promotoras rurales –me contaba Varillas– son madres de familia. junto con las actividades de formación cristiana. un poco de maíz. En Lima. alfabetización de adultos… Algunas de esas actividades las llevan a cabo las llamadas promotoras rurales. La función de estas promotoras consiste en trasmitir las enseñanzas de Condoray a sus pueblos. no tienen para comer. en Navidad. * * * Elena Varillas Montenegro. que está al frente de los refrigerios infantiles de San Benito. en su mayoría. Vamos a preparar paquetes y los enviamos a Cañete». el trabajo que llevaban a cabo las mujeres del Opus Dei con las madres de familia de Cañete. fecundo para el porvenir religioso de esas tierras [23]. que solo toman una taza de leche con avena y hacen una sola comida al día. El 14 de abril de 1964 ingresaron en el Preseminario cuarenta muchachos. entre las que hay bastantes mujeres del Opus Dei. y queremos que sean tres veces. Eran. no nos vamos a regalar cosas superfluas. ya que las gentes de esos lugares no tienen plata para pagar sus pasajes hasta la escuela. «Eso es demasiado –me dijo–. donde se realizan. Es gente muy pobre. una madre de familia. Isabel Sanz. y por lo general todo lo que saben lo han aprendido en Condoray. Impulsaron la creación de Condoray. Son personas de condición muy humilde. educación para la salud. Piense que en seis . dispensarios rurales. porque en Perú nos gusta mucho regalarnos. buscamos alimentos. que ocupaban prácticamente todos los cargos y labores pastorales de la Prelatura [24]. A comienzos del siglo XXI ya se habían ordenado setenta y cinco. Si no les ayudamos. Esas fechas suelen ser un gastadero de plata. Suelen tener una formación elemental. hacemos una campaña para Condoray. varios pasaron al Seminario Mayor. especialmente para los niños. dos naranjas. Por ejemplo.

gracias a su plena dedicación a las diversas tareas que su hermano le fue pidiendo. Hugo Bressane de Araújo. me contaron. para no gastarlos. Recuerdo que a uno de esos sacerdotes su padre le compró. También tenemos un programa de huertos familiares. apio. se los volvía a quitar. sin formar parte del Opus Dei. zanahorias. Escrivá dispuso que su hermana fuera enterrada en la cripta de Santa María de la Paz. una chacrita de tres por cuatro metros. Brasil Durante esos meses se dieron los primeros pasos en Marilia. . Poco después se comenzó en São Paulo – a cuatrocientos cuarenta kilómetros de Marilia–. para ayudar a las mujeres a cultivar sus huertos. A los tres meses ya lo habíamos repartido todo. unos zapatos para que fuera a Misa. que son muy pequeñitos. desarrolló un papel indispensable en la Obra. a causa de un cáncer de hígado que le habían diagnosticado pocos meses antes. un español. de familias de condición muy modesta. cuando era pequeño. con las aduanas…». * * * El 20 de junio de 1957 Escrivá vivió con sereno dolor el fallecimiento de su hermana Carmen. en Río y en otras ciudades brasileñas. vainitas… Organizamos clases de crianza de animales menores y hemos creado una especie de cooperativa para estimular a las campesinas a criar animales… Una alumna de Condoray me contaba que estaba ahorrando para comprarle a su hermano unos zapatos nuevos para el día de su ordenación sacerdotal. meses se vence y que siempre hay problemas con el transporte. Y es que Dios premia tanta entrega. Septiembre de 1957. y al salir. Y él se los amarraba a la espalda. Porque la casi totalidad de los sacerdotes que se ordenan en la prelatura de Yauyos son hijos de inditos. Como prueba de su agradecimiento. una ciudad del Estado de São Paulo. el primer miembro brasileño del Opus Dei que se ordenó sacerdote. la causa por la que se comenzó en aquella ciudad de cuarenta mil habitantes y no en cualquiera de las grandes metrópolis del país: se deseaba corresponder a la petición y el afecto del obispo de aquella diócesis. betarragas. y Ramón Montalat. en la Sede Central del Opus Dei [25]. Pedro Barreto. décadas después. Ahora es doctor en Teología. y caminaba descalzo hasta la iglesia. Al llegar se los ponía. Les damos a las promotoras las semillas para que las distribuyan y puedan plantar coliflores. tanta generosidad. Carmen Escrivá.

me proporcionó una visión amplia a lo largo de una entrevista sobre los diversos empeños apostólicos del Opus Dei en aquel inmenso país. Fueron a visitar a todas las familias para conocer sus necesidades. por eso. . de enseñanza…. que llegó a Brasil el 20 de septiembre de 1957 junto con otras cuatro mujeres para comenzar el trabajo apostólico. y con frecuencia. porque se hacen con rafia. pero que quedan más bonitas que la estera. Empezaron a tratar a personas de todo el arco social –me contaba–. No recuerdo exactamente –me decía Bollaín– por qué comenzamos precisamente allí. como esteras. fue un acierto. otras se ocupaban de sus hijos pequeños. Se les enseñó a hacer alfombras. Empezamos a recaudar fondos oficiales y privados. Amparo Bollaín Gómez. Algunas mujeres en contacto con la Obra –unas eran del Opus Dei y otras cooperadoras– pidieron prestadas máquinas de coser y empezaron a enseñar a aquellas mujeres. pero gracias a Dios. de escuela portuguesa o colonial. También se les enseñaba corte. y mientras unas les enseñaban oficios con los que pudieran ganarse la vida. una cantidad simbólica. Se pudo haber elegido cualquier otra tarea. un barrio de favelas desperdigadas a lo largo de un reguero de agua sucia. gente muy buena. Esto se correspondía con las enseñanzas de Escrivá sobre la justicia social. Se le cobraba. Ganaban poco. de salubridad. y llegó un momento en el que comprendimos que debíamos construir un edificio. o rústicas. Comenzaron a venir a centenares. sin cualificación de ningún tipo. Eran familias con problemas de vivienda. pero que no había recibido ningún tipo de formación. ¿Qué se podía hacer con aquellas mujeres? La mayoría tenían hijos y no podían abandonarlos para venir a las clases: la solución era que vinieran con ellos. explicando que no se trataba de dar limosna: aquello era una cuestión de justicia. lo poco que ganaban se quedaba en la taberna. Y así nació Morro Velho –vieja colina. Al principio no se fiaban: no estaban acostumbradas a que se les diera algo por tan poco a cambio. desde intelectuales y profesoras universitarias hasta las mujeres que vivían en Taboao. para hacer uniformes y delantales. para que valoraran lo que se hacía. en las que subrayaba con fuerza –recuerda Schlag– «la necesidad de vivir la solidaridad sin clasismos y sin exclusivismos de ningún género» [26]. se podría traducir– para la promoción de la mujer brasileña sin recursos. Quizá porque conocíamos a la directora de un colegio y nos cedió un aula. Por lo general los hombres trabajaban como peones de la construcción. porque enseguida tuvieron demanda: eran alfombras de nudo. con dibujo.

sin Dios no alcanzaría a levantar ni una paja del suelo. Un día. de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Navarra [27]. como solía decir mi maestro Luka Brajnovic. un profesor de origen croata que fue profesor durante muchos en esa Facultad. Estaba en lo justo –escribió recordando este suceso–: yo solo no lograría ningún resultado. Era un proyecto en el que soñaba desde hacía años. ¿Que se entristezca un hijo de Dios? […] ¡Es mala cosa la tristeza! De pronto. «¡Aquí no conseguirás nada!». cuando ese tipo de estudios no solían tenerlo en la mayoría de los países del mundo. contado de corrido. Toda la pobre ineficacia mía estaba tan patente. Estuvo en las Islas desde el 23 de julio al 30 de septiembre. * * * Aquel verano fue el primero que pasó en el Reino Unido. y más tarde. dirigida al mundo intelectual: Nuestro Tiempo. porque la mayoría no tenían seguridad social ni nada parecido. y que constituía en gran medida «la niña de sus ojos». y en 1954 otra. Vestidos no. pensó. Pero fueron unos comienzos duros y difíciles. Escrivá comprendía la importancia y la necesidad de una formación de calidad para los periodistas [28]. Fue el precedente del Instituto de Periodismo. Aquel empeño académico era otra de las iniciativas revolucionarias de Escrivá. porque sus vecinas eran tan pobres como ellas y no podían pagarlos. como todos. pero Yo lo puedo todo. mientras caminaba por la City londinense. tú eres la ineptitud. El primer director del Instituto fue Antonio Fontán. . que casi me puse triste. Y muchas se acercaron a la fe cristiana. en aquel momento resultaba algo muy novedoso. * * * En el verano de 1958 comenzó en Pamplona una iniciativa que Escrivá venía impulsando desde tiempo atrás: el Primer curso de Verano sobre «Periodismo y cuestiones de Actualidad» que tuvo lugar desde el 1 de julio hasta el 20 de septiembre. Así. y eso es malo. Esto. que no plantea discusión en la actualidad. Y se puso un ambulatorio médico. sufrió una fugaz tentación de desánimo. un catedrático de Filología latina que había creado en 1952 una revista de información general. en medio de una calle […] sentí la eficacia del brazo de Dios: tú no puedes nada. porque ese Instituto nació con el propósito de alcanzar un rango universitario. La Actualidad Española. al comparar aquellas instituciones centenarias con su falta de medios materiales y de experiencia. parece que todo fue rápido y sencillo.

a la unidad […] a la salvación! ¡También aquí sembraremos paz y alegría abundantes! [29]. una mujer casada que ayudó decisivamente en los comienzos. cuando llegaron tres mujeres españolas para dar los primeros pasos en Perú ya las estaba esperando una peruana. En una zona pobre de Vallecas Un hombre del mundo del deporte. como Fernando Acaso. para que la Obra no pareciese algo importado. Lázaro Linares. y se incorporó a la Obra en 1963. cuyos comienzos me relató José Luis Múzquiz en los años 1967 y 1974. Es el caso de Japón. en hoteles. Vallecas. y algunos de sus principales protagonistas. en Madrid. y eso hizo –me contaba Linares– que durante los comienzos los promotores de aquella iniciativa [34] no vieran prudente que Rodrigo Fernández. el primer país de África. pero Yo soy la Omnipotencia.) muchos de los recelos contra la Iglesia. Yo estaré contigo y ¡habrá eficacia! ¡Llevaremos las almas a la felicidad. que había sufrido una fuerte agresión en la cabeza a mediados de los años 30. herencia de épocas anteriores. Pero en muchos sitios no hubo más remedio que comenzar con personas nacidas a muchos kilómetros de allí. * * * En diciembre de aquel año se comenzó el trabajo apostólico del Opus Dei en Japón –el primero de Extremo Oriente– y en Kenya. en el 2011 [33]. Por ejemplo. cuando regresaba de dar catequesis en la parroquia de San Ramón Nonato. etc. sino fruto «de la carne y la sangre del propio país» [32]. «¿Y cómo se comienza? –decía Escrivá– ¡Como se puede! ¿Y donde se comienza? ¡Donde se puede! […] En casas de amigos. me relató el desarrollo de una iniciativa apostólica que comenzó durante aquel mismo año –1958– en una de las zonas más pobres del barrio de Vallecas. Escrivá conocía bien la zona. porque había estado con frecuencia durante su juventud en aquellos parajes para atender a personas necesitadas. En 1958 pervivían en esa parte de Madrid (Puente de Vallecas. en dos habitaciones que se alquilan…» [30]. el . Isabel Thorne. También Del Portillo. Le golpearon con una llave inglesa y logró salvar la vida porque pudo alcanzar antes que sus perseguidores la estación de metro. antiguo entrenador nacional de atletismo. el 24 de noviembre de 1954. Siempre que pudo procuró que las personas que abrieran brecha en los apostolados de una nación hubiesen nacido allí [31].

el Alto del Arenal. dejaron de tirar las chabolas y nos fuimos al centro de Madrid.sacerdote. de la atención espiritual de los alumnos y de sus familias. Tras las actividades deportivas vinieron las culturales. Lo más probable –pensaban– es que fuera recibido con insultos. Hablamos con el coronel que . fue creciendo y consolidándose el colegio actual. se acercara hasta el barrio. las Californias. alentados por Escrivá. cuando salía por la mañana. Y así. pero desde luego se trataba de construcciones hechas al margen de la legalidad. José Luis Saura. superando muchas dificultades. Fue el germen del futuro Tajamar. ¿Cree usted que esto es plato de gusto? –me dijo. capellán de Tajamar desde sus comienzos– no reunía condiciones para un colegio. enseñándome la orden de derribo. llorando frente a los escombros. y los promotores. Era una solución provisional y para llegar hasta allí los niños tenían que atravesar unos grandes barrizales. en el que se respiraba un fuerte ambiente anticlerical. de ministerio en ministerio. El 12 de febrero se dieron las primeras clases a un total de setenta y seis chicos provenientes de barrios modestos como Palomeras. Ahora esta zona se ha transformado tanto que resulta difícil imaginarse cómo era entonces. entre vertederos de basuras. que han venido unos guardias y nos están echando las chabolas abajo! Bajé hasta el poblado que estaba junto al colegio y vi que habían derribado cinco o seis. que procedía de la Dirección General de la Vivienda. Se veían los muebles y las ropas desperdigadas por el suelo. sin lograr nada. Aquel lugar –me contaba durante los años ochenta Rodrigo Fernández. La mayoría de aquella gente vivía en chabolas o en cuevas. a la que habían derribado su casa. Recuerdo que un día de octubre de 1966. No recuerdo quién era el propietario de aquellos terrenos. se propusieron crear un Instituto de Enseñanza que tuvo su sede en un pequeño local de la colonia Erillas. Entrevías y el Pozo del Tío Raimundo. y menos para niños que vivían en chabolas en su gran mayoría. que acondicionaron como pudieron. me encontré en la puerta de Tajamar con unas señoras llorando: ¡Venga usted. Pero los promotores siguieron con el proyecto y. junto con otro sacerdote. Bernardo Perea. a falta de otro lugar. encontraron una vaquería en el barrio de doña Carlota. Fui a hablar con el teniente que dirigía la operación y le pregunté por qué hacían aquello. sin luz. Estuvimos todo el día haciendo gestiones. en situaciones infrahumanas. estaba sentada en una silla. Una mujer embarazada. Avisé al director del Colegio. don Rodrigo. Yo me ocupaba.

al día siguiente no regresaron los guardias y se consiguió que paralizaran el derribo hasta que se encontrara una solución razonable. sino porque era una injusticia que dejaran a esas personas en la calle. En la actualidad este barrio se ha transformado por completo. Recuerdo que una de las familias a la que le echaron la chabola abajo tenía una hija enferma. Yo atendía a los alumnos del colegio y José Luis Saura se ocupaba de lo que es ahora la parroquia de San Alberto Magno [35] que se estableció junto a Tajamar. las familias se fueron movilizando y al cabo del tiempo se construyeron mil ciento ochenta y cinco viviendas sociales que se adjudicaron preferentemente a los que vivían en las cuevas y en las chabolas. De vuelta a Tajamar. otra tenía un hijo hospitalizado con parálisis infantil. muchas personas del barrio se implicaron en poner en marcha una cooperativa. mientras iban y venían algunas señoras trayéndonos café. y luego se construyó la parroquia de nueva planta. Algunas cuestiones se las solucionaba él. Años después. Más tarde pusieron una residencia de ancianos. Nos pasamos la noche trabajando. pero en muchos casos les decía dónde tenían que ir y qué gestiones debían hacer. los hijos. los padres. Estuvo muy correcto. en gran medida gracias a Tajamar y a la labor de promoción humana y espiritual que se ha realizado aquí desde 1958 [36]. . Todos los alumnos se presentaron voluntarios. José Luis se esforzaba por ayudar a estas familias y procuraba que aprendieran a resolver sus problemas por su cuenta. vimos que había que detener aquel derribo. Bernardo Perea les ofreció a las familias que se habían quedado sin hogar unas clases para que pasaran la noche. Estaba un hombre jorobado que vendía lotería en el barrio de Salamanca. los alumnos de la sección nocturna y los profesores de Tajamar nos pusimos a reconstruir las viviendas como un solo hombre. para que aprendieran a valerse por sí mismos. pero no ofreció soluciones. Afortunadamente. sin otra alternativa.había firmado la orden de derribo y le explicamos la situación dramática de aquellas familias. y a un niño de ocho años que tenía a su madre y a su padre en la cárcel… Aquella misma noche. si no encontraban otro lugar para cobijarse. no solo porque allí vivían nuestros vecinos y muchos de nuestros alumnos.

obreras– procurando ayudarlas en su promoción profesional y espiritual. En una carta fechada el 9 de enero de 1960 Guadalupe Ortiz de Landázuri le contaba a Josemaría Escrivá algunas anécdotas de aquel trabajo. * * * Durante ese mismo periodo –finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta– varias mujeres del Opus Dei. que era entonces un inmenso poblado de chabolas. en el que malvivían miles de familias en condiciones penosas. . otra zona de la periferia de Madrid. dieron numerosas catequesis a los niños y clases de formación humana y cristiana a las jóvenes –en su mayoría. junto con algunas cooperadoras y amigas. Socorrían a cientos de familias con alimentos. llevaron a cabo un intenso trabajo apostólico y asistencial en Valdebebas [37]. habían instalado un dispensario para proporcionar atención médica a los que vivían allí. un lugar cercano. Al igual que en Belmonte.

Un anuncio insospechado El 9 de octubre de 1958 falleció Pío XII. así pasa la gloria del mundo…) […]. guardias suizos con uniforme de gala: franjas rojas. y los anteriores –escribe Herranz–. caballeros de la Guardia Noble y de la Palatina… y arriba. mientras salmodiaban: Pater Sancte. los “vaticanistas” habían dado rienda suelta en la prensa a toda suerte de opiniones y predicciones sobre las ideas y posibles programas de gobierno de los cardenales papabili –entre ellos el Patriarca de Venecia–. terciopelos. el cardenal Ottaviani le quitó la alta mitra dorada y el cardenal Canali ciñó sobre sus sienes una gran tiara. Juan XXIII. medias de seda. mientras le recordaba: ¡Recibe la tiara adornada . morriones de plumas. en la silla gestatoria. el Papa subió a la Sala de Bendiciones […]. Le precedían seis maestros de ceremonias portando braseros en los que echaban bolas de lino que se convertían rápidamente en cenizas. se celebró la Santa Misa y la ceremonia de coronación. un Papa de setenta y siete años [2]. alabardas y corazas relucientes. azules. «Ese día. Trompetas de plata. El cardenal Herranz describe en sus memorias los fastos externos que acompañaban en aquel tiempo el comienzo de un pontificado. con cúpula de plata y tres coronas de oro [3]. sic transit gloria mundi… (Padre Santo. XXIV El concilio (1962-1965) 25 de enero de 1959. bendecía a la multitud con sus manos gruesas enfundadas en unos guantes blancos bordados con pedrería. El cardenal Tisserant rezó el Paternoster y la plegaria de coronación. de nombre Juan XXIII» [1]. y el 28 de aquel mismo mes fue elegido Papa el Patriarca de Venecia. Angelo Roncalli. con expresiones de la cultura barroca que resaltaban la grandeza del Papado ante el orbe católico: «Pocos días después. pero noté claramente que para el Padre lo único importante era saber que el Apóstol Pedro ya tenía un Sucesor. amarillas. Tras la Misa. vigoroso y sonriente.

Escrivá comenzó a rezar y a pedir oraciones «por el feliz éxito de esa gran iniciativa» [7]. Nos llevarán felizmente a la deseada y esperada actualización del Código de Derecho Canónico. Pero la decisión del Papa era firme. y había sido tomada con humilde resolución de propósito. detener aquella convocatoria. pero a la vez con humilde resolución de propósito. Durante aquellas semanas don Josemaría estaba hondamente preocupado . Algunos cardenales y miembros de la Curia intentaron. que el Espíritu del Señor nos irá sugiriendo a medida que se vayan desarrollando [5]. sin éxito. con ningún plan ni programa definido [6]. Aquel anuncio produjo tal estupor entre los cardenales que al final del discurso se produjo un embarazoso silencio. como señalaba Guitton. pero el 25 de enero de 1959. el 17 de mayo. apenas Juan XXIII la hizo pública. Por su edad avanzada. Entre otras cosas. Juan XXIII les dio la bendición y se retiró. que no se habían atrevido a hacer. Pío XI y Pío XII. Venerables Hermanos y Amados Hijos nuestros. Cuando le llegó la noticia. solo tres meses después de su elección. le envió inmediatamente una carta llena de gratitud. que no contaba todavía. como de hecho sucedió» [8]. Juan XXIII constituyó la Comisión Antepreparatoria del Concilio. preveía que el Concilio colmaría la laguna teológica sobre el papel de los laicos en la Iglesia. «Se alegró mucho por la convocatoria del Concilio Vaticano II –comentaba Del Portillo– y. el nuevo Papa reunió a diecisiete cardenales de la curia en la sala capitular de la Basílica de San Pablo Extramuros y les dijo. con las tres coronas y sabe que eres el Padre de los príncipes y los reyes. el nombre y la propuesta de una doble celebración eclesial: un Sínodo diocesano para Roma y un Concilio Ecuménico para la Iglesia Universal. que coronará estas dos manifestaciones de aplicación práctica de disciplina eclesiástica. con el plural mayestático y el tono solemne propio de la época: ¡Venerables Hermanos y Amados Hijos Nuestros! Pronunciamos ante vosotros. Vosotros. Pocos meses después del anuncio. los dos Papas anteriores. después de estudiarla cuidadosamente. Estaba naciendo un tiempo nuevo en la Iglesia. Pontífice de todo el mundo y Vicario en la tierra de Nuestro Señor Jesucristo a quien debes honrar y glorificar eternamente! [4]. muchos pensaron que el pontificado de Juan XXIII sería de «transición» y no aportaría grandes novedades a la Iglesia. ciertamente con no poca emoción. es decir. no necesitáis excesivas explicaciones sobre la importancia histórica y jurídica de estas dos propuestas.

El primer irlandés fue Cormac Burke. desde el 15 de agosto al 19. Del Portillo fue recibido en una audiencia por Juan XXIII. antes de que llegara ningún sacerdote de la Obra a aquel país. Le operaron al día siguiente y llegó a tal estado de gravedad que cuando fue a visitarle Leonardo Castelli con su familia a la clínica. * * * El 12 de agosto de 1959.por la salud de Álvaro del Portillo. Aunque eso significaba que durante los años sucesivos podría apoyarse menos en él para las cuestiones relativas a la dirección de la Obra. Del Portillo fue nombrado Presidente de la VIIª Comisión de estudio. para que esta señora llevase a cabo allí una iniciativa catequética. Así denominaba al conjunto de dos casas situadas en Castelgandolfo. ya completamente restablecido. Escrivá le comentó: «Leonardo. viuda de Campello. estuvo por primera y única vez en Irlanda. . Hablaría a partir de entonces del milagro de Irlanda. porque. Giustina Guala quiso ceder sus derechos al Opus Dei sobre esos terrenos. No lo puedo perder. Tres días después. Al cabo de varias semanas. don Josemaría acogió con alegría esa decisión de la Santa Sede por lo que suponía de servicio a la Iglesia. se estableciera en Villa delle Rose. ya había varios hombres y mujeres irlandeses que habían decidido formar parte del Opus Dei. preparatoria del Concilio. y se fue recuperando lentamente. en unos terrenos que la Santa Sede había cedido en 1922 a Giustina Guala. Del Portillo abandonó la Clínica. * * * Aquel año Josemaría Escrivá dio otro paso importante: decidió que la sede del Colegio Romano de Santa María. que diez años más tarde Juan XXIII otorgaría a la Obra en propiedad. estoy muy preocupado por Álvaro. el 10 de febrero. Tras conocer a Escrivá. Esos edificios se habían usado hasta aquel año para diversos medios de formación. dedicada a los medios modernos de apostolado. Álvaro no debe morir. Sé que no puede morirse ahora» [9]. aunque –al igual que le sucedió a Escrivá– las enfermedades le acompañaron hasta su muerte. cuando se encontraba junto a Josemaría Escrivá en Londres. que funcionaba desde 1953 en Villa Tevere. Se fueron acondicionando durante varios años y a partir de 1963 comenzaron a residir en Villa delle Rose las alumnas del Colegio Romano [10]. El 28 de abril de 1959. que había sido internado el 3 de enero en la Clínica romana Sanatrix a causa de un abceso prostático.

felicísimo. Francisco Vives. que provenían cada año de los países y lugares más diversos. que es el consuelo de Dios. con gente tan buena que hay por aquí. no nos faltará la alegría. Escrivá no consideraba ese crecimiento como un mérito propio. un pecador que ama con locura a Jesucristo: pero un pecador. Tipperary. especialmente en todo el mundo de habla inglesa…. tan espléndida» [11]. que es medio mundo. por el desarrollo que iba alcanzando el trabajo apostólico [13]. Volvedlo a estudiar. en la sede central del Opus Dei. –No lo acabo de ver –nos dijo–. como fruto de esa humildad. durante su visita a Irlanda. He viajado lleno de alegría y cantando casi todo el tiempo. Si somos felices y no lo mostramos a otros. ¿por qué vamos a estar tristes? –decía–. […] Irlanda. «Cuando pasen los años –dijo a una persona de la Obra–. me contaba que. «Ayudadme a ser bueno y fiel –solía pedir–. la gente del Opus Dei te preguntará: ¿Cómo fue la estancia del Padre por toda Irlanda? Y tú les contestarás que el Padre fue muy feliz. y le enseñaron uno de los lugares más hermosos del país: la Rock of Cashel in Co. Fue una estancia particularmente gozosa: se entrevistó con numerosas personas. por favor. tenía un profundo respeto a la opinión a los demás. en la . El nuevo decenio comenzó con una buena noticia: el 9 de enero de 1960 concluyeron las obras de Villa Tevere. Esa visión de sí mismo y el conocimiento de sus defectos no le llevaba a la tristeza: «Los hijos de Dios. «Irlanda tiene una misión en el mundo –dijo Escrivá en uno de sus encuentros con estudiantes irlandesas–. ¿les estamos haciendo un bien? Pues podéis decirles que el Padre fue muy feliz y que estuvo cantando mientras visitó Irlanda» [12]. donde seguían residiendo los alumnos del Colegio Romano. aunque descubramos nuestros errores y nuestras miserias» [15]. * * * El último día de aquel año tuvo la alegría de celebrar la Eucaristía por primera vez en el oratorio de Santa María de Paz. ni fruto de sus cualidades personales. un pobre hombre» [14]. este país que es una maravilla. Lo que os pido es sencillamente eso: ser felices y cantar. aunque fueran personas mucho más jóvenes que él y con menos experiencia: En una ocasión estábamos estudiando la orientación de un determinado proyecto apostólico y manteníamos una opinión diversa de la suya. que trabajó durante años a su lado en tareas de dirección del Opus Dei. La tristeza es la escoria del egoísmo: si queremos vivir para el Señor. porque soy un pobre hombre que ama a Jesucristo.

Alzó las manos. y al mismo tiempo. El 13 de junio de aquel año partieron desde Roma ocho mujeres procedentes de diversos países para comenzar en Japón. Entonces nos dijo: –Lo acepto. Al final se decidió por uno. Así lo hicimos. de líneas elegantes. Tras conversar largo rato con el Fundador. y nos lo dio. Solía acudir en primer lugar a las mujeres de la administración [16] para que encomendaran una determinada intención [17]. nos decía: “Vedlo todos. Nos arrodillamos para la bendición de viaje. Nos entregó un sagrario y estuvo viendo con nosotras varios cálices que habían donado para diversos centros del mundo. con una gran confianza en cada uno. Si le dábamos nuevos datos y enfoques. y al cabo de unos días. comentó que la sencillez y la espontaneidad del Papa facilitaba las confidencias «fuera de protocolo». y luego. Juan XXIII recibió a Escrivá por primera vez. pero como medida de prudencia. sobrias y estilizadas. adelante”» [18]. de todas… ¡de cada una! . como un padre lleno de satisfacción por sus hijas. después de analizarlo de nuevo. 5 de marzo de 1960. Escrivá y Juan XXIII. propondremos que se haga ad experimentum. nos dijo: –Estoy orgulloso de vosotras. que colaboró con Escrivá durante muchos años en los trabajos de dirección–. Juan XXIII le dijo que sus explicaciones sobre la Obra le habían abierto «insospechados horizontes de apostolado» [19]. y siempre que se encontraba con un problema. para ver cómo se desarrollan las cosas. Del Portillo. presencia de Dios. sus últimos días en Roma junto a Escrivá antes de embarcar para aquel país: Nunca me olvidaré de la despedida del Padre. «Siempre nos pedía consejo –me decía Fernando Valenciano. paraguaya– me relató en Ashiya. La audiencia se desarrolló en un clima de cordialidad. y si estáis conformes. Estaba contento y feliz. diciendo: –Este parece japonés. Japón Tres meses después. muy emocionado. aunque procuraba que no se le notase. nos confirmamos en nuestra opinión. el 5 de marzo de 1960. Una de ellas –Ana María Brun. nos bendijo. que estuvo presente. cambiaba con facilidad de opinión. rezaba y nos pedía que rezásemos para que Dios nos iluminara. Y con frecuencia. cerca de Osaka.

Por lo que a mí se refería, me daba vergüenza oírle decir aquello; pero me
alegré, por la confianza que tenía en Dios y en nosotras.
Y se fue rápidamente. Más tarde Encarnita Ortega le explicó a Irene el
motivo: no quería que le viéramos con lágrimas en los ojos. Y pasó
aquella noche en oración pidiendo por los frutos apostólicos en aquel país
de Oriente.
* * *
Durante el otoño, el 17 de octubre, en el transcurso de un viaje apostólico
por Italia, España y Francia, Escrivá celebró la Eucaristía en la Basílica de
San Miguel, la primera iglesia de Madrid en la que había ejercido su
ministerio. Cuando entró en el templo y lo vio abarrotado de personas de
todas las condiciones sociales, muchos de ellos miembros del Opus Dei, se
conmovió. «Sentaos –dijo al comienzo de la homilía–… los que podáis. Yo
quiero deciros unas palabras en esta iglesia de Madrid, donde tuve la alegría
de celebrar la primera misa mía madrileña. Me trajo el Señor aquí con
barruntos de nuestra Obra. Yo no podía entonces soñar que vería esta iglesia
llena de almas que aman tanto a Jesucristo». A continuación evocó la difusión
del Opus Dei por diversos países de Europa y América, y habló de los inicios
en África y Asia [20].
Pocos días después, el 21 de octubre, recibió el doctorado Honoris Causa
de la Universidad de Zaragoza, donde había estudiado Derecho, y el
nombramiento de Hijo Adoptivo de Pamplona, ciudad en la que había nacido
la Universidad de Navarra.
Aunque cada vez era más conocido en toda la Iglesia, seguía con su modo
de ser de siempre. Usaba la misma sotana desde hacía más de catorce años –y
continuó llevándola varios años más– y seguía cosiéndose personalmente los
botones que se le caían [21]. Cuando viajaba a algún lugar en el que se estaba
comenzando –como París o cualquier ciudad alemana– al terminar de comer
se ponía un delantal (aunque los que vivían allí intentaran impedírselo) y
ayudaba a lavar los platos y cubiertos, como en los tiempos de la residencia
DYA.
Iban a visitarle muchas personas a Roma; algunas, por simple curiosidad
–«para ver al bicho» [22], comentaba Escrivá, divertido–; y otras, porque
deseaban conocerle para formarse su propia opinión sobre él, después de
haber escuchado juicios contradictorios.
Una de esas personas fue Otto de Habsburgo, hijo del beato Carlos de
Austria. Le habían transmitido una imagen distorsionada de Escrivá y cambió
radicalmente de opinión al conocerle personalmente. «Se veía, a los cinco
minutos de estar con él, que era realmente un santo –comentaba–. Vivía de la

fe. Y en mí cambiaron muchas cosas desde aquel momento».
* * *
En noviembre de 1960 comenzó oficialmente el trabajo de las diez
comisiones preparatorias del Concilio, que elaboraron sesenta y cinco
esquemas previos a lo largo de 1961. Por fin, el 2 de enero de 1962 la
Comisión central preparatoria envió la convocatoria oficial a todos los
obispos y religiosos del mundo, con derecho a participar en aquella magna
Asamblea [23].
Hubo en torno a quinientos Padres Conciliares que no pudieron asistir a la
Primera Sesión por diversas razones: enfermedad, edad, o carencia de
permiso para viajar a Roma, como les sucedió a muchos de los que vivían tras
el telón de acero. El padre conciliar más anciano fue el arzobispo Alfonso
Carinci [24] que había prestado sus servicios en el Vaticano I cuando tenía
siete años.
Participaron personas de los cinco continentes y eso hizo que aquella
asamblea fuera, por primera vez, desde el punto de vista geográfico, un
concilio ecuménico también de facto. Además de los Padres Conciliares se
contó con la presencia de más de trescientos expertos o peritos –con un alto
número de dominicos y jesuitas– y cerca de doscientos teólogos. Hubo
auditores laicos, como Frank Duff o Jean Guitton y observadores no católicos,
que fueron aumentando con el tiempo: en la cuarta sesión llegaron a ser ciento
tres, que representaban a veintinueve comunidades eclesiales [25].
* * *
Me contaba Francisco Corazón en Córdoba (España), en el año 2007:
Yo conocí al Padre en 1960, en Zaragoza con motivo de su investidura
como Doctor Honoris Causa por la Universidad de esa ciudad. Fui con
Lola, mi mujer, y aquel viaje, desde Córdoba a Zaragoza, por las
carreteras de entonces, en un dos caballos que se nos averiaba cada dos
por tres, fue una aventura. Aquella noche, después de aquella travesía
agotadora, soñé que al día siguiente nos recibía personalmente el Padre…
y así fue. Era algo que no esperábamos. Nos preguntó a Lola y a mí por
nuestros hijos, le enseñamos una fotografía y los fue bendiciendo uno a
uno.
Aquel encuentro me removió por dentro. Y me planteé: ¿qué más puedo
hacer yo, con mi profesión, en mi vida corriente, por el Señor? Sabía que
desde los comienzos de la Obra el Padre soñaba con iniciativas para
elevar el nivel de formación de los campesinos en todos los aspectos:
humano, profesional, espiritual; y tuve la fortuna –mejor dicho, la gracia

de Dios– de dar los primeros pasos para que aquel sueño se convirtiera en
realidad.
Se me ocurrió la idea de poner en marcha una Granja Escuela de
Capataces Agrícolas. En aquellos momentos solo era una simple idea mía,
un proyecto personal ligado a mis aspiraciones humanas y profesionales.
Y me puse a trabajar, sabiendo que la responsabilidad de aquello caía
enteramente sobre mis hombros.
Ningún comienzo resulta fácil y aquel no fue una excepción a la regla.
Además, con ocho hijos y muchas horas de trabajo para sacarlos adelante,
no es que me sobrara el tiempo, precisamente.
Fui dando poco a poco los primeros pasos, con la ayuda de algunos
amigos y conocidos. Le expliqué el proyecto al Gobernador Civil; viajé a
Granada para hablar con unos especialistas en el cultivo del olivo; y como
deseaba que la Granja Escuela tuviera un oratorio, solicité permiso al
Obispo, que me lo dio encantado. Luego vino la tarea de instalarlo, y tuve
que pedirlo todo prestado: el cáliz, la patena, el misal…
El problema más arduo fue el económico. Pensé que el proyecto se podía
poner en marcha con treinta personas dispuestas a hacer un donativo de
treinta mil pesetas cada una y con un equipo de profesores que dieran las
clases… gratis. Y la respuesta fue muy generosa. Un amigo, Bernardo
López Baena, me dijo que le pidiese cualquier cosa menos colaborar
directamente, porque estaba muy ocupado y no tenía tiempo para nada. Y
añadió: «Ah, y por el dinero te preocupes: toma, treinta mil pesetas».
En aquel tiempo treinta mil pesetas era una cifra considerable. Otro
amigo, Juan Lobera, nos dejó la finca de San Eduardo, donde veraneaba
con su familia, para que sirviera de sede de la futura Granja Escuela. Y así
fueron sumándose una tras otra, numerosas personas al proyecto, como
Pepe Guerrero –que tenía muchas amistades en Córdoba– y su primo
Andrés, que era Jefe del Servicio de Trigo.
Así, con mucha confianza en Dios y muchas horas de trabajo, dando
primero un paso y luego otro, sin medios, sin recursos pero con empeño,
fue saliendo el proyecto. Yo fui el primer director de la Granja Escuela, en
el curso 1962-63.
Al principio pensábamos solo en la promoción humana de los campesinos
andaluces, y en concreto, de los cordobeses. Pero el Padre tenía unas
miras universales, y cuando Andrés Guerrero le habló del proyecto que
habíamos puesto en marcha para los campesinos del Valle del
Guadalquivir, le dijo: «No, hijo mío: ¡tenéis que pensar en todo el
mundo!».

Y así ha sido. Con el paso de los años, el proyecto de promoción de la
gente del medio agrario fue madurando, perfeccionándose y adaptándose
a las circunstancias. José Manuel Gil de Antuñano remodeló la idea
inicial, y gracias a la ayuda de muchas personas, como Manolo Verdejo,
fue tomando cuerpo.
Tiempo después, apoyándose en esta experiencia y en otras que se habían
llevado a cabo en otros países, como Francia, nacieron las Escuelas
Familiares Agrarias, con el mismo deseo de ayudar a las personas del campo.

21 de enero de 1962. Paraguay

El 21 de enero de 1962 se inició el trabajo apostólico en Paraguay. Peter
Kopa me habló en diversas ocasiones de aquellos comienzos.
La vida de Kopa, un abogado y escritor de origen checoslovaco, es un
reflejo de las turbulencias de la historia europea del siglo XX. Nació en Praga
una noche de noviembre de 1944, mientras caían las bombas sobre la ciudad.
En aquel tiempo su padre se encontraba preso en un campo de concentración,
donde sufrió todo tipo de torturas físicas y psicológicas. Al fin la familia
logró escapar a América en 1947 sobre la cubierta de un carguero, junto con
dos mil personas. Llegaron a Uruguay donde conoció, a comienzos de los
sesenta, a Ramón Taboada, una de las primeras personas del Opus Dei que
habían llegado al país.
Los primeros que vinieron –me decía Kopa– pasaron muchas dificultades;
algunas que un europeo ni se imagina: tuvieron que adaptarse a las
comidas, a los insectos… Yo me acostumbré, pero lo normal es que al
acostarte, si no tienes el mosquitero que recubre la cama por encima, te
encuentres rodeado, a los pocos segundos, por una nube de mosquitos
revoloteando en torno a tu cara. Y la mañana siguiente descubres sus
tarjetas de visita: numerosos puntitos colorados en tu piel, con una
aureola blanca alrededor. Y si tienes alergia, o no estás acostumbrado,
cada punto se te hincha y se infecta un poco. Eso hizo que algunos de los
que llegaron, aunque estaban ilusionados por comenzar en Paraguay,
tuvieran que regresar a su país.
El Padre nos alentaba continuamente desde Roma. Yo era joven y alguna
vez se me ocurrió pensar: «aquí en Paraguay, va a ser imposible que
arraigue el Opus Dei».
Ahora veo que no hay que desanimarse nunca: los caminos de Dios son

sorprendentes. Al cabo de pocos años el trabajo apostólico comenzó a
cuajar entre personas de todo tipo.
* * *
A lo largo de 1962 se produjeron profundos cambios políticos: finalizó la
guerra fría con todas sus consecuencias –entre otras, el temor al empleo del
armamento nuclear por alguna de las dos superpotencias– y comenzó un
periodo de coexistencia entre ellas.
Aquel año Escrivá reiteró ante la Santa Sede su petición de que el Opus
Dei abandonase cuanto antes su configuración como instituto secular, que
resultaba claramente inadecuada, porque le llegaban unas indicaciones desde
la Congregación de la que dependía, que eran propias y buenas para los
religiosos, pero no respondían a la realidad de los miembros de la Obra, laicos
normales y corrientes.
Pensó que había llegado el momento para dar públicamente algunos pasos
en esa dirección y planteó de forma oficial la necesidad de alcanzar una
solución jurídica acomodada a la realidad del Opus Dei. El Papa consideró
que para dar un paso de esta envergadura convenía aguardar a que se hubiera
celebrado el Concilio. Escrivá aceptó esa resolución «a la vez que
manifestaba que, de hecho, el Opus Dei no se consideraba ya instituto secular,
aunque siguiera siéndolo de derecho» [26].
El 27 de junio de aquel año tuvo un segundo encuentro con Juan XXIII, en
el que hablaron con detenimiento del trabajo evangelizador que llevaban a
cabo las personas de la Obra en diversos países del mundo, a las que se
estimulaba para que dieran su respuesta personal y responsable ante los retos
de la injusticia y la pobreza de las sociedades en las que vivían.
«Me habló muchas veces –comentaba Álvaro del Portillo– con gran
admiración de las virtudes sacerdotales del Papa Roncalli» [27].
«Udenza esauriente e soddisfacente» (audiencia exhaustiva y satisfactoria)
–escribió Juan XXIII en su diario personal, tras aquella entrevista [28].

11 de octubre de 1962. Comienza el Concilio

A medida que se acercaba el 11 de octubre de 1962 la televisión italiana
fue retrasmitendo –por primera vez en la historia– la llegada a Roma en tren o
en avión de algunos de los dos mil quinientos noventa y cuatro obispos y
ciento cincuenta y seis superiores de congregaciones religiosas que

participaron en el Concilio.
La primera Sesión se clausuró tres meses después, el 8 de diciembre, entre
cierta expectación, porque el desarrollo de aquella sesión no se había
correspondido con la idea de «asamblea de decisiones rápidas» que algunos se
habían hecho. No se aprobaron los documentos que la Curia había preparado,
ni ningún otro; y se puso de manifiesto la diversidad y pluralidad de enfoques
de los pastores de la Iglesia, dentro de la fidelidad a una única fe. Numerosos
historiadores, como Agostino Marchetto [29], han analizado con profundad el
desarrollo de aquella gran asamblea. Se anunció que la segunda etapa
continuaría en septiembre de 1963, fecha en la que se esperaba que
concluyera el Concilio, coincidiendo con el aniversario del de Trento [30].
Durante aquel tiempo, numerosos padres conciliares, peritos y teólogos
fueron a Villa Tevere para conversar con Escrivá y conocer su parecer sobre
algunas de las cuestiones que se debatían en el Aula.
Entre ellos había representantes de las dos corrientes principales [31],
denominadas por algunos la «mayoría» y la «minoría». Hay que tomar estas
clasificaciones con prevención, porque no dejan de ser generalizaciones. «La
mayoría», según Orlandis, estaría más abierta a la innovación, con el deseo de
aproximar la Iglesia al mundo contemporáneo, y en ella participarían Frings,
Döpfner, Liénart, Garrone, Suenens, Alfrinck y Lercaro, con la ayuda de
expertos como Ratzinger, Rahner, De Lubac, Danielou y Congar; y «la
minoría» se mostraría más preocupada por la salvaguardia de la doctrina y la
disciplina eclesiástica, con figuras como Ottaviani, Siri o Ruffini [32].
Estuvieron conversando con Escrivá eclesiásticos de perfiles diversos
como Onclin, König, Döpfner, Pohlschneider, Marty, Ottaviani y muchos
otros: los estadounidenses Wright y Krol; los mexicanos Miranda, Márquez y
Ayala; los británicos Beck y Holland; los franceses Lallier y Mazerat; los
italianos Siri y Costa, etc. [33].

Junio de 1963: de Juan XXIII a Pablo VI

Mientras se preparaba la segunda Sesión del Concilio, a las ocho menos
cuarto de la tarde del 3 junio de 1963, falleció Juan XXIII tras una dolorosa
enfermedad. En los últimos días le atendió especialmente el cardenal Angelo
dell’Acqua [34], que, por su gran amistad y confianza con Escrivá, le tuvo al
tanto de la evolución de la salud del Papa.
Poco después comenzó el cónclave, que duró catorce días. El cardenal

Franz König recordaba que en un determinado momento empezó a verse con
claridad que muchos cardenales pensaban que el futuro Papa iba a ser el
cardenal Montini, de Milán. El propio König, que era de esa misma opinión,
fue a verle el día 20 de junio a su cuarto. Lo encontró abatido: «me siento
rodeado –le dijo Montini– por una densa oscuridad y solo puedo esperar que
el Señor me saque de ella».
«Cuando fue elegido al día siguiente –relataba König– temí que dijera No,
como había sucedido repetidamente en los cónclaves. Pero Montini dijo Sí,
aunque de un modo muy vacilante. No quería ser Papa, pero aceptó la
elección» [35].
König evocaba en sus memorias el clima que se vivía en aquellos
momentos en muchos ámbitos de la Iglesia: «¿qué iba a pasar? ¿El nuevo
Papa continuaría el Concilio o lo interrumpiría?».
«Pablo VI –escribe el cardenal Herranz [36]– disipó las dudas cuando seis
días después de su elección anunció que el Concilio sería su “obra principal”,
en la cual –dijo– “gastaremos todas las energías que el Señor nos dé para que
la Iglesia Católica –que brilla en el mundo como bandera levantada sobre
todas las naciones lejanas– pueda atraer a todos los hombres. Este será el
primer pensamiento de nuestro ministerio, a fin de proclamar frente al mundo
que solo en el Evangelio de Jesús está la salvación esperada y deseada”» [37].
El 30 de junio el Papa fue coronado en Plaza de San Pedro –por primera
vez en la historia vaticana, ya que la ceremonia se celebraba tradicionalmente
dentro de la Basílica– con una tiara de tres coronas que le regalaron los fieles
de Milán. Fue el último Papa al que se le impuso y no la volvió a utilizar:
poco tiempo después la depositaría sobre el altar de la Basílica como un don
destinado a los pobres [38]. En la homilía declaró el afán fundamental de su
pontificado: dar a conocer la Iglesia como «madre y maestra, amorosísima
con sus fieles, respetuosa, comprensiva, paciente y al mismo tiempo,
invitando cordialmente a los que todavía no lo son» [39].
Escrivá conocía al nuevo Papa desde su llegada a Roma cuando Montini
trabajaba como Sustituto de la Secretaría de Estado. Fue, como dijo en
diversas ocasiones, «la primera mano amiga» que encontró en la curia
romana.
El 29 septiembre comenzó la segunda sesión del Concilio, con un clima
diverso al de la primera, menos entusiasta quizá, pero más realista y
consciente. Semanas antes, el 14 de diciembre, el Papa había nombrado
cuatro moderadores para dirigir la Asamblea: Agaganian, Döpfner, Lercaro y
Suenens.
El 4 de diciembre concluyó la II Sesión conciliar y se promulgaron los

primeros documentos conciliares: la Constitución sobre la Sagrada Liturgia y
el Decreto sobre los medios de comunicación social.
Por contraste, durante aquel tiempo decisivo, estaba teniendo lugar en
algunos países tradicionalmente católicos, como España, Canadá y Holanda,
una honda crisis eclesial.
¿Qué encontraron los pioneros holandeses del Opus Dei a comienzos de
1959? –evocaba años después, Willen Eijik, arzobispo de Utrech–. La
Iglesia aparentaba ser una organización floreciente. Las iglesias estaban
llenas, las Misas también. El doce por ciento de todos los misioneros del
mundo eran originarios de nuestro país. Pero esto no duraría largo tiempo.
Cuatro años más tarde llegó el gran cambio. Era el comienzo de una
nueva tormenta iconoclasta. Una cuarta parte de los sacerdotes abandonó
su vocación. Pero esa situación no vino de repente: los que estaban al
tanto sabían que desde la segunda mitad de los años cuarenta los católicos
sufrían ya una profunda corriente de secularización [40].
* * *
Durante ese periodo le comunicaron a Escrivá el fallecimiento de Valentín
Sánchez, que había sido su confesor durante casi una década. Al conocer la
noticia celebró la Misa en sufragio por su alma y en diciembre de 1963 –dos
días después de la clausura de la segunda sesión del Concilio– escribió estas
líneas a Florencio Sánchez Bella, Consiliario del Opus Dei en España:
¡Que en paz descanse, porque era bueno y apostólico! A él acudía yo,
especialmente cuando el Señor o su Madre Santísima hacían con este
pecador alguna de las suyas, y yo, después de asustarme, porque no quería
aquello, sentía claro y fuerte y sin palabras, en el fondo del alma: «¡Ne
timeas!, que soy Yo». El buen jesuita, al escucharme horas después en
cada caso, me decía sonriente y paterno: «esté tranquilo: eso es de Dios».
Perdonad. Soy un pobre hombre. Rezad por mí, para que sea bueno, fiel y
alegre. He sentido la necesidad de contarte esto, para que también
encomendéis al Señor esa alma, que pienso que le era muy grata [41].

24 de enero de 1964. Primera audiencia con Pablo VI

El 24 de enero de 1964 Pablo VI concedió su primera audiencia privada a
Escrivá, que transcurrió en un ambiente especialmente cercano y cordial,
porque se conocían desde hacía mucho tiempo. El Papa se interesó por la
situación jurídica de la Obra. Al terminar, entró a saludarle Álvaro del

al finalizar la segunda sesión del Concilio.Portillo. y puso por escrito algunos comentarios sobre el apostolado del Opus Dei. a comienzos de los años 40. incluso. sospechoso de herejía. Con aquella enseñanza conciliar se superaba radicalmente un viejo planteamiento que estaba en la base de muchas de las incomprensiones del mensaje de Escrivá. Patriarca de Constantinopla. por cuya afirmación algunos le consideraron ingenuo. Del Portillo comentó al instante: –Santidad. me comentaba en diciembre de 1999 la profunda sintonía entre el mensaje de Escrivá y las enseñanzas conciliares: entre otros rasgos. «La llamada universal a la santidad. mientras murmuraba por lo bajo a Álvaro: “don Álvaro. La segunda audiencia tuvo lugar varios meses después. sino que había llegado a ser solemnemente sancionada por el Concilio» [45]. plenamente abierta a las exigencias de un apostolado moderno». En aquella ocasión el Papa entregó a Escrivá un cáliz de oro y marfil. loco o. el 10 octubre. y le dijo. «Antes de despedirnos –recordaba Escrivá–. destacaba la «unidad de vida del cristiano. entendida como coherencia vital entre la llamada a la santidad y la vida ordinaria» [44]. la misión evangelizada «habría sido confiada por Cristo a la Jerarquía eclesiástica. que conoció de cerca el Concilio y trabaja en la Santa Sede desde los años de Juan XXIII. no solo se había abierto camino. por una u otra vía. Según la antigua concepción. en un clima de confianza: –Me he vuelto viejo. El cardenal Herranz. don Álvaro…”» [43]. Finaliza la III Sesión El 21 de noviembre de 1964 se clausuró la tercera sesión conciliar y se promulgó la Constitución Dogmática Lumen gentium que fue recibida con gran alegría por Josemaría Escrivá y los fieles de la Obra. El documento subrayaba algo que Escrivá –entre otros precursores de las . ese auténtico eje de su predicación desde los comienzos. ya superada. Pablo VI recordó sus primeros encuentros con él. 21 de noviembre de 1964. idéntico al que había regalado pocas semanas antes a Atenágoras. que haría después partícipe de ella. se ha vuelto Pedro [42]. al pueblo cristiano». con una bendición larga y afectuosa […] quiso hacerse con nosotros dos fotografías. al que calificó de «viva expresión de la perenne juventud de la Iglesia.

faltaban pocos días para que finalizara el Concilio y acudieron al ELIS numerosos eclesiásticos de relieve. En una entrevista que le hicieron durante aquel tiempo comentó: Y no hace mucho –con una emoción. oigamos ahora la voz de las personas y de las cosas que encontramos. Era la primera vez que un pontífice visitaba un centro de la Obra. Otros documentos conciliares enseñaban algunos rasgos de la fe cristiana que Escrivá venía predicando desde hacía décadas. 21 de noviembre 1965. que es difícil de explicar– el Concilio ha recordado a todos los cristianos en la Constitución Dogmática De Ecclesia. al que está confiado este Centro. Está aquí Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer. buscando la perfección cristiana. Durante aquella III sesión conciliar Álvaro del Portillo trabajó intensamente. que son complementarias las unas de las otras» [46].doctrinas conciliares– llevaba enseñando desde hacía varias décadas: Cristo confió esa misión a todos los fieles cristianos. el conocidísimo Fundador del Opus Dei. a la que son llamados por el sencillo hecho de haber recibido el Bautismo [47]. y encontramos a los socios del Opus Dei. estructurado en una diversidad de tareas o funciones. y vemos también al Monseñor Vicegerente y a sus auxiliares. Está aquí nuestro Cardenal Vicario. que amablemente nos acogen en su casa y nos muestran ya los primeros frutos de su actividad. que deben sentirse plenamente ciudadanos de la ciudad terrena. a todo «el cuerpo de la Iglesia. Señores Cardenales. un centro de formación profesional para obreros que la Santa Sede había encomendado al Opus Dei en el Tiburtino. que con Nos sienten la alegría de visitar este novísimo Centro Internazionale della Gioventù Lavoratrice. un barrio de la periferia romana. Pablo VI en el ELIS El 21 de noviembre de 1965 Pablo VI inauguró los edificios del Centro ELIS. para este pobre sacerdote. trabajando en todas las actividades humanas […]. Venerables hermanos. como Secretario de la Comisión que preparó el Decreto sobre los sacerdotes Presbyterorum Ordinis. y nos presentan una obra que honrará a la Roma católica. ayudado por Julián Herranz. . a algunos de los cuales conocemos y queremos desde hace tiempo. queridísimo Monseñor Escrivá de Balaguer –dijo el Papa–: después de haber escuchado todos juntos las palabras del Señor en esta nueva iglesia.

Clausura del Concilio Pocos días después. aunque el discurso escrito solo lo afirmaba una vez–. más aún. es la vida cristiana. el 8 de diciembre. por estar aquí hoy con vosotros y para vosotros». No es un simple albergue. –improvisó el Papa. donde la vida halla su dignidad propia. recalcó Pablo VI: «Nuestra presencia manifiesta hasta qué punto este lugar. el Papa abrazó públicamente a don Josemaría y dijo en voz alta: «Tutto qui. «Una de mis mayores alegrías –declararía Escrivá años después– ha sido precisamente ver cómo el Concilio Vaticano II ha proclamado con gran claridad la vocación divina del laicado. que ha destinado a esta labor la suma recogida en honor de su predecesor» [48]. tutto qui è Opus Dei! (¡Aquí todo es Opus Dei!)» [49]. ¡muy felices!. A la derecha del Papa se encontraba un nutrido grupo de cardenales. «Está aquí –continuó Pablo VI– Monseñor Angelo dell’Acqua. Comentando la labor del Opus Dei en aquel lugar. esta obra. estas personas. no es un simple taller o una simple escuela. es una obra del Evangelio. que aquí se afirma y se desenvuelve y que aquí quiere demostrar en la práctica muchas cosas de interés para nuestro tiempo». después de haber pasado allí más de dos horas y media. la confianza. Hacé treinta años. En una palabra que lo resume todo: Nos sentimos felices. 8 de diciembre de 1965. «Hemos de estar contentos al acabar este Concilio – dijo Escrivá–. las consideramos ministerio nuestro. en primera fila. que tanto ha impulsado esta nueva y gran labor. En otro momento del discurso. por predicar cosas de nuestro espíritu. no es un campo deportivo cualquiera: es un centro en el que la amistad. y. tanto personal como apostólico. Antes de subir al automóvil. es una obra de Cristo. se clausuró el Concilio Vaticano II con una Misa Solemne. gozan de nuestra simpatía y de nuestra confianza. Sin jactancia alguna. a la izquierda. Escrivá. toda ella orientada en beneficio de los que la usan. por lo que se refiere a nuestro espíritu. su verdadera esperanza. la alegría. Sustituto de nuestra Secretaría de Estado. constituyen el ambiente. que ahora ha recogido el Concilio de modo solemne» [50]. a mí me acusaron algunos de hereje. debo decir que. Del Portillo y Echevarría. algunos obispos. junto con el alcalde de Roma y diversas autoridades civiles. su auténtico sentido. dijo: «Es una obra del corazón. el Concilio no ha supuesto una . debida a la generosidad de cuantos han querido honrar a Pío XII y a la generosidad de Juan XXIII.

ha confirmado lo que –por la gracia de Dios– veníamos viviendo y enseñando desde hace tantos años. La mayor parte de los documentos conciliares. . sino que. al contrario.invitación a cambiar. ni unas estructuras determinadas. «fueron aprobados prácticamente por la unanimidad de los padres Conciliares. tras los vivos debates que se habían presenciado en el Aula. algo que sorprendió a muchos. sino un espíritu que lleva precisamente a santificar el trabajo ordinario» [51]. señala Orlandis. La principal característica del Opus Dei no son unas técnicas o métodos de apostolado. Los votos negativos solo llegaron –y en contadas ocasiones– al cinco por ciento» [52].

y preguntaba. histórica y afectivamente. curvando los dedos con ademán parecido al de los jugadores de frontón. los contendientes están convencidos de que tienen razón… y cuando quieren aniquilar al contrario creen que es de justicia. Nosotros tenemos la verdad revelada . El cardenal Herranz me comentaba una anécdota de Escrivá que puso por escrito en su libro de memorias que puede resultar ilustrativa: A veces. cuando intentan atrapar la pelota en el aire: –¿Esto es cóncavo o convexo? Y sin darnos tiempo a responder. la tiene Dios. La verdad. en la actualidad –2015– cuando faltan tantos años para que se abran los archivos vaticanos correspondientes a ese periodo histórico y viven tantos testigos presenciales. junto con el conocimiento de las fuentes. cóncavo. XXV La tempestad Confusión y oscuridad La imagen de una tempestad resulta adecuada para definir los años del inmediato periodo postconciliar. Hijos de mi alma: ¡tienen razón los dos casi siempre! o… ¡ninguno de los dos! ¡Rara vez tiene razón uno! Pero como no tienen razón ninguno (o tienen razón los dos)… ¡que vayan al término medio y se apañen! Esto lo he aprendido en Roma. nos encontramos demasiado cerca. la perspectiva temporal necesaria para comprender las actitudes de unos y otros. Se requiere. convexo… –Cuando dos personas defienden una postura opuesta –nos comentaba el 31 de octubre de 1963– ambos creen tener la razón. decía: –Para ti. alzaba la mano. para mí. acentuada por el contraste con las grandes esperanzas que habían suscitado los textos del Vaticano II. toda. Fue un tiempo de confusión y oscuridad. para entenderlo adecuadamente. A mi juicio. completa.

Porque dos personas –insistía el Padre– pueden obrar en conciencia. manifestada por el Magisterio de la Iglesia [1]. con razones. junto con el auténtico Concilio. hay que dejar a los historiadores del futuro la tarea de analizar con profundidad esa época. daban noticia de sus peculiares puntos de vista ideológicos. sino también de madre «tengo la posibilidad de que me deje cambiar por cariño. el Concilio inmediatamente eficiente que llego al pueblo fue el de los medios. ¡y tener las dos razón. También. El análisis de ese periodo histórico tendrá que tener en cuenta las diversas informaciones y actitudes ante la realidad de sus protagonistas. Y vosotros [los miembros del Consejo General] tenéis el deber de decirme: «Padre. me puedo seguir equivocando. ni del Opus Dei. por su corazón de padre. y al mismo tiempo! ¡No hay nada malo en las divergencias humanas. En la actualidad podemos afirmar. «Cóncavo y convexo –proseguía Herranz– son dos caras de una misma moneda. a través de los medios. ¿eh? Y terminaba explicando que. que denominó el Concilio de los medios de comunicación. contribuyeron a la ceremonia de la confusión determinados medios de comunicación que. lo cóncavo y lo convexo de cada situación. algo que parece obvio: parte de aquella crisis fue fruto de las actitudes de determinados clérigos y teólogos que. más que informar sobre el Concilio y sus enseñanzas. salvo que generen rencores en el alma!». No me vengáis con cariño… ¡venidme con razones!». me he equivocado muchas veces. y si a esto añadís que no quiero ser fanático de nada. ¡Me he equivocado tantas veces! A mí no me creéis por mi palabra porque yo me puedo equivocar. pues así… ¡no es tan difícil hacerme cambiar de parecer! Con razones. era un Concilio de la fe […] el Concilio de los periodistas no se desarrollaba . no aceptaron las enseñanzas de los Padres Conciliares y les hicieron decir lo que no habían dicho o lo que les gustaría que hubiesen dicho. no el de los Padres. sería una prueba de cariño. está usted equivocado». Yo no me he creído nunca infalible. entre otros muchos factores. y eso sería malo. Así pues. Era casi un Concilio aparte –explicaba el Papa–. y el mundo percibió el Concilio a través de éstos. Esto fue tan patente que Benedicto XVI llegó a afirmar que. ¿No me puedo equivocar? –siguió diciendo–. sostener puntos de vista diversos. No sería falta de respeto. incluso contradictorios. completa. se desarrolló otro. Y mientras el Concilio de los Padres se realizaba dentro de la fe. Por esa razón. desde sus posicionamientos extremos.

cincuenta años después del Concilio. en sus sacramentos. y ha provocado tantas calamidades. que favorecer. con una hermenéutica distinta. se realiza cada vez más y se convierte en la fuerza verdadera que después es también reforma verdadera. lo más eficiente. Era una hermenéutica política. Para ellos. soberanía popular. naturalmente. realmente tantas miserias: seminarios cerrados. porque Ratzinger tuvo un papel destacado en el Concilio. verdadera renovación de la Iglesia. Pero la fuerza real del Concilio estaba presente y. en su disciplina» [3]. para realizarse. es decir. naturalmente dentro de la fe. fuera de la fe. sino dentro de las categorías de los medios de comunicación de hoy. poco a poco. transferido después al poder de los obispos y al poder de todos. vemos cómo este Concilio virtual se rompe. esta era la parte que había que aprobar. tan maltratado: en su doctrina. de los laicos. luego. como Papa comprometido con llevarlo a la práctica. una lucha de poder entre diversas corrientes en la Iglesia. La cita es larga. liturgia banalizada… y el verdadero Concilio ha tenido dificultad para concretizarse. que promulgar. a través de la palabra Pueblo de Dios. y aparece el verdadero Concilio con toda su fuerza espiritual [2]. y más tarde. «¡Cuánto sufrió nuestro Padre! –recordaba Del Portillo– Si toda su existencia estuvo marcada por la Cruz. Me parece que. sino como algo en lo que se hacen cosas […]. el Concilio virtual era más fuerte que el Concilio real. Y lo mismo sucedía con la liturgia: no interesaba la liturgia como acto de la fe. como obispo y Cardenal. Así. primero como teólogo. conventos cerrados. Se planteaba esta triple cuestión: el poder del Papa. el poder para los obispos y después. tantos problemas. Escrivá padeció intensamente al contemplar aquella adulteración de las enseñanzas conciliares y su influencia negativa en el pueblo cristiano. el Concilio era una lucha política. se pierde. por su inmenso amor al Cuerpo Místico de Cristo. Era lógico que los medios de comunicación tomaran partido por aquella parte que les parecía más conforme con su mundo. Estaban los que buscaban la descentralización de la Iglesia. Para los medios de comunicación. «Me doy perfecta cuenta de que no consigo nada poniéndome triste – . el poder del pueblo. pero a mi juicio merece la pena reproducirla entera. Sabemos en qué medida este Concilio de los medios de comunicación fue accesible a todos. esto era lo dominante. el último periodo fue quizá el más doloroso.

siempre pidiendo. que quisiera acabar y no llego. y recordaba que «en los momentos de crisis profundas en la historia de la Iglesia. por tu Iglesia…. Los cristianos han de coincidir en el . mientras le digo con un abandono total: ¡Señor. y que no se esfuerce por aliviarlas. me dan pena las almas! Muchas veces acabo el día agotado por el esfuerzo de rezar continuamente. cuando daban los primeros pasos. Y entonces el peso de ese cansancio procuro convertirlo en oración y ofrezco a Dios mis miserias. por mí…!» [4]. «Siempre que leo noticias de prensa sobre ese país –les decía en una carta fechada el 31 de marzo de 1967– especialmente me conmuevo y os encomiendo» [6]. culpando de la crisis al Concilio. por mis hijas y mis hijos…. cuando el origen de lo que estaba sucediendo en la Iglesia era mucho más lejano desde el punto de vista histórico y notablemente más complejo. con la confianza de que el Señor tiene que escucharme. pero no lo puedo remediar: ¡me da pena la Iglesia. Pero esos pocos han colmado de luz de nuevo la Iglesia y el mundo» [5]. por el contrario.comentaba Escrivá el 2 de agosto de 1966–. Ese sufrimiento era diverso al derrotismo que sembraban algunos eclesiásticos. 20 de octubre de 1965. no son un hombre o una sociedad a la medida del amor del Corazón de Cristo. mis buenos deseos y el buen afán de hacer muchas cosas. en julio de 1967. no han sido nunca muchos los que. Era consciente de la situación social de tantos países africanos: «un hombre o una sociedad –decía– que no reaccione ante las tribulaciones o las injusticias. Escrivá siguió muy de cerca aquellos comienzos. para oponer una decidida resistencia a los agentes de la maldad. una iniciativa apostólica del Opus Dei en Kenya– llegaron a Nigeria el 20 de octubre de 1965 con el deseo de poner en marcha un proyecto educativo con universitarios. permaneciendo fieles. los resortes morales e intelectuales. Escrivá confiaba. en que tarde o temprano llegarían los frutos. han reunido además la preparación espiritual y doctrinal suficiente. siempre pidiendo. La situación no era nueva para él: había comenzado el Opus Dei en los años previos a una guerra civil y preparó la expansión en medio de una contienda mundial. Poco después se produjeron dos golpes de Estado en el país –el 15 de enero y el 29 de julio de 1966– que presagiaban la guerra que se desató un año más tarde. Nigeria José Domingo Gabiola y Jeremy White –que habían trabajado en Strathmore College.

En aquel tiempo se había empezado a explotar el petróleo y se respiraba cierto ambiente de prosperidad. a pesar de las dificultades. Fue mi primera experiencia con el problema de la corrupción en Nigeria. De otro modo. ya estoy aquí: ¿Qué tengo qué hacer? Me miró con gesto divertido y me dijo: –¿Qué tienes que hacer? ¡Lo que quieras! Comprendí que estaba todo por hacer. porque los estudiantes comenzaron a pedirme consejo y a pedirme que los confesase. durante aquel tiempo conflictivo fueron acercándose muchas personas a los incipientes apostolados de la Obra. que me relató en Granada las primeras impresiones que experimentó al llegar: «Cuando vi la casa que habían alquilado se me cayó el alma a los pies. El 29 de septiembre de aquel año se trasladaron de casa. Jesús Muñoz Chápuli. etc. Me contaba Albert Alós. un engaño de cara a Dios y de cara a los hombres» [7]. Uno de ellos se llamaba Ondó y era católico. Vi a unos estudiantes que estaban jugando al fútbol y me acerqué. su cristianismo no será la Palabra y la Vida de Jesús: será un disfraz. Y lo primero era mantenemos económicamente. muchos estudiantes hacían una sola comida al día. Nos esperaba el país entero. Pensé en el Padre. que había comenzado con los universitarios y me dirigí a la universidad a eso de las cinco de la tarde. Job Alaba. Fue mi primer contacto con la pobreza de África. catequesis. fue ampliándose el número de jóvenes que iban recibiendo formación cristiana. que era el consiliario: –Muy bien. Al principio nos engañaron con el precio del alquiler. La puerta de entrada daba directamente al comedor. . Sin embargo.idéntico afán de servir a la humanidad. Pocos días después llegó un joven sacerdote español. por medio de la amistad personal. Fui conociendo nuevos alumnos y alumnas y fueron surgiendo clases sobre la fe cristiana. Con el paso del tiempo me convertí en el capellán de aquella Residencia. que. Nos hicimos amigos y poco después me invitó a conocer la Residencia donde vivía. uno de los primeros que llegaron al país. Y así. También fui haciendo amigos entre los profesores del Seminario y los seminaristas. porque algunos –solo algunos– se habían enriquecido rápidamente. Todo era elemental. En cuanto me instalé le dije a José Domingo Gabiola. de tal forma que comíamos y vivíamos prácticamente en la calle. Uno de ellos. era de mi misma edad y acababa de volver de Roma donde había estado formándose durante un tiempo [8].

junto con la homilía que pronunció durante la Misa que celebró en el Campus de la Universidad de Navarra el 8 de octubre de 1967. Aceptó. Y no es que la comida fuese cara. La mayoría de la población vivía por debajo del umbral de la pobreza. 8 de octubre de 1967. En 1968 se publicaron reunidas en un libro. Algunos más –poquísimos también– se mantienen gracias al empleo que proporcionan esas multinacionales o el trabajo en los bancos. y a esa siguieron otras seis. con una importante reserva de petróleo. Algunos se manejaban con un inglés elemental. Y el resto intenta sobrevivir en situaciones humanamente terribles. por ley. titulado Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer. al contrario. Lo paradójico es que Nigeria es un país rico. a la que asistieron cerca de veinticinco mil personas. concedidas a diversas publicaciones americanas y europeas. con un amplio sector que no sabía leer ni escribir. Eso nos llevó a poner en marcha diversas iniciativas de carácter social. En esa espiral de la pobreza no es extraño que muchos acaben en la delincuencia. lo que genera grandes desequilibrios sociales. Al escuchar aquella homilía que algunos han calificado como la Carta magna de los laicos tuve la sensación de que Escrivá estaba dejando una especie de testamento espiritual. en las que se plasmara el afán de justicia propio de los cristianos. El presupuesto general del Estado se financia así. Comentó puntos centrales de la fe cristiana y definió algunos rasgos que debían presidir la actuación pública de los laicos . ya que un porcentaje de la venta del crudo se destina al gobierno. era llamativamente barata. Durante estos años se ha hecho mucho en el ámbito de la formación cristiana y de la promoción social. a pesar de que la matrícula era simbólica y el alojamiento en la Universidad les salía gratis. pero aún queda mucho por hacer» [9]. de miseria y hambre. Los poquísimos que viven en el entorno de las multinacionales llevan una existencia opulenta. Y la mayoría se sostenían con menos de un dólar al día… en el caso de que tuvieran trabajo y pudieran ganar algo de dinero. en una especie de dialecto creado para entenderse. La homilía del Campus En 1966 un periodista de Le Figaro le pidió una entrevista a Escrivá. Pero gran parte de ese dinero va a parar a las multinacionales y a los sectores gubernamentales. pero sus padres no podían ayudarles en nada.porque no tenían dinero para más.

Pocos meses antes había estallado la contestación estudiantil y las barricadas de París se habían convertido en el símbolo de lo que algunos llaman el mayo francés. Se derrumbaron las ideologías de la posguerra y triunfó un nihilismo sin programas ni propuestas. y que la universidad no perdiera su condición como lugar de formación y transmisión de saberes. Se exaltó el individualismo en sus facetas más instintivas y egoístas. años atrás. Para mi sorpresa. Tras el mayo francés Un año después. del paficismo. Sin que me lo dijera expresamente. tres líderes de hondas convicciones católicas: Schuman. La Sorbona. Nanterre y otras muchas de España. Columbia. que seguía asfixiando las libertades de los países del Este y . se extendió en algunos ambientes el feminismo radical y se erosionó gravemente –tanto en su concepción. que afectó a la política. etc. a las relaciones entre padres e hijos. Alemania e Italia. hubo avances y retrocesos: la mujer comenzó a ocupar el puesto que le corresponde en la sociedad y entraron en declive viejos comportamientos autoritarios en el ámbito de la política. como en la vida práctica– el matrimonio y la institución familiar. de la enseñanza y de la misma familia. en octubre de 1968. reaccionó de forma muy viva y me dijo que era necesario que los estudiantes se prepararan profesionalmente bien para servir a la sociedad. al papel de la mujer en la sociedad. Checoslovaquia era invadida de nuevo por el poder militar ruso. Fue un tiempo de contrastes: mientras que muchos países africanos alcanzaban la independencia. Los avances tecnológicos posibilitaron la generalización del uso de la televisión. de la llamada «revolución sexual» y del ecologismo. Fueron los años del movimiento hippie. que contribuyó decisivamente a difundir aquel cambio de valores. mientras que otros trabajaban por ideales más solidarios.en medio de una sociedad plural» [10]. 1968. participé en un encuentro con Escrivá y le hice una pregunta relacionada con el estudio. Pero al mismo tiempo. aunque el fenómeno político y cultural no se limitó a aquel mes ni al contexto de Francia. Aquel cambio tuvo manifestaciones de diverso signo. como la unidad europea. de los slogans (la imaginación al poder). a las tradiciones. Adenauer y De Gasperi. como Berkeley. entendí que aquella era su respuesta ante la politización creciente que sufrían entonces muchas universidades de Occidente. que habían puesto en marcha. Y como suele suceder en las grandes crisis históricas.

Algunos se conforman con acercarse a los umbrales: prescinden de la justicia. agencias de prensa. ignorando y silenciando el aplastamiento de las libertades que se daba –en nombre de esa misma ideología– en tantos países tras el telón de acero. Detestaba la violencia. Se rebelaba ante las injusticias. y el derecho a educar a los hijos… Yo en este terreno. Y se muestran tan satisfechos de sí mismos. Su rechazo del marxismo no le llevaba a defender los sistemas dictatoriales o ferozmente capitalistas. no! Es necesario que haya quien dirija. Para llegar de la estricta justicia a la abundancia de la caridad hay todo un trayecto que recorrer. No la entenderé jamás. el derecho a estar viejo y que le cuiden. que es hijo de Dios. porque lo dulcifica todo. voy más lejos que nadie. ¡Si esto es ser de izquierdas. pero es necesario que todos los hombres gocen de libertades personales. Todos tienen el derecho al trabajo […]. tener hijos y educarlos bien. Hemos de movernos siempre por Amor de Dios. que puedan trabajar. el derecho al descanso. «¡Esclavos. Levantad a todos. no os extrañéis si la gente se queda herida: pide mucho más la dignidad del hombre. que califican de caridad. y que los que valgan puedan salir adelante sin escollos clasistas» [14]. La maquinaria publicitaria de signo marxista alcanzó un nivel sin precedentes. y el derecho a estar enfermos. Cuando se hace justicia a secas. y promovía un afán por resolver las injusticias sociales que naciera de la justicia y de la caridad y no del revanchismo social. sin percatarse de que aquello supone una parte pequeña de lo que están obligados a hacer. Se oponía. «No entiendo yo la lucha de clases –decía–. La caridad ha de ir dentro y al lado. señala Schlag. soy ultraizquierdista!» [13]. a reducir el amor a los pobres y necesitados a un programa político de lucha de clases [12]. por el carácter materialista de esa ideología y la falta de respeto a las libertades que ponía de manifiesto. . y el derecho a divertirse honestamente. y se limitan a un poco de beneficencia. lo deifica: Dios es amor. y purifica y eleva los amores terrenos. consciente de la explotación que sufrían millones de personas bajo los sistemas ideológicos más variados. revistas y publicaciones de todo tipo [11]. como el fariseo que pensaba haber colmado la medida de la ley porque ayunaba dos días por semana y pagaba el diezmo de todo cuanto poseía [15]. y se dejó sentir en editoriales. Escrivá alertaba ante el sesgo marxista de muchos ámbitos de la cultura. que torna más fácil querer al prójimo. Recordaba que solo con la justicia no se podían resolver los grandes problemas de la humanidad. Y no son muchos los que perseveran hasta el fin.del Centro de Europa.

provocado por los que se resistían a aceptar las verdaderas enseñanzas del Concilio. muchas maneras dignas. pero que dentro de todo esto. Los mismos episcopados parecían demasiado condescendientes con la imprecisión dogmática del momento. «La corriente secularizante –escribe González Novalín– entró de lleno en la concepción de la doctrina eclesiástica. ya incoada durante los días del Concilio» [17]. nosotros tenemos que defender. transigiendo con publicaciones o textos a los que Roma ponía reparos […]. propios de los extremismos: se hizo habitual calificar a todos los que no aceptaban los postulados progresistas como tradicionalistas. de “la secularización”. Luego aquí no hay tiranía y yo no tolero tiranos. Se cuestionó la obediencia cristiana y se introdujeron en la exégesis y en la predicación categorías sociopolíticas. Era el clima en el que se forjaba la escisión del arzobispo Lefebvre. Esto les llevaba a una animadversión crítica frente a lo que denominaban «Iglesia institucional». era considerada «sospechosa de izquierdismo» por los . como una manifestación de nuestro espíritu. leyéndolas en clave materialista o decididamente marxista. Convenceos que en las cosas humanas hay muchas maneras. retrógrados. ultraconservadores. etc. ¿Hablo de política? No. muchas maneras buenas –unas más buenas. que hacía llegar al Pontífice estudios sobre el criptoprotestantismo de la reforma litúrgica (dossier Ottaviani-Bacci) o abordaba en ocasionales audiencias el problema de la herejía que se infiltraba en la Iglesia (Siri). […] En ninguna cosa terrena hay un camino solo. que substituyó el objeto formal de la teología por las realidades que implicaban sus modernas denominaciones de “Teología de la muerte de Dios”. planteando falsos dilemas. El fenómeno contestatario En aquel periodo de la historia de la Iglesia se dio con especial fuerza el fenómeno de la contestación. la libertad personal y una cosa democrática. Por otra parte se radicalizaba también la contestación del ala conservadora. ¡En las cosas terrenas no hay dogmas! Se dice en mi tierra que por todos los caminos se va a Roma… ¡Libertad en las cosas temporales! ¡No hay un solo camino! [16]. de “la liberación”. etc. porque esto sería dogmático. otras menos buenas según la simpatía o la forma de cabeza de cada uno–. Y al revés: cualquier denuncia social o defensa de los pobres y de la caridad cristiana. Hablo de cosas doctrinales.

que pretendía alargar la vida del lánguido régimen gracias a la eficaz política económica de los tecnócratas. casi “reinventada” en su interior. Cuando pregunté qué tipo de marxismo defendía. otros presentaban a la Virgen María como «la madre del guerrillero». Las palabras del Papa –que en muchas ocasiones fueron manipuladas o tácticamente silenciadas– cobraron tintes dramáticos. de un sacerdote al que unos militares habían asesinado por defender el marxismo. A los propagadores del mito negativo no pareció importarles esta incongruencia que señala Allen: «En las décadas de 1930 y 1940. que empezaron a considerar al Opus Dei como una organización conservadora. integrista y reaccionaria. en el dogma. que. «los ataques dejaron de proceder de la derecha (si encajamos a la Falange Española en esta categoría) y empezaron a provenir significativamente de la izquierda. Ese movimiento de contestación –que tuvo numerosos protagonistas y contó con la ayuda de poderosos medios de comunicación– hizo decir al Concilio lo que no había dicho. Esta segunda oleada abarcó. incluso doctrinal. hasta la actitud adversa de algunos eclesiásticos en el contexto de las tensiones que conoció el período postconciliar» [19]. pues. en la Guatemala de los años noventa. En esa misma zona. El Opus Dei pasó a ser considerado un engendro franquista. que alcanzaron cierto eco en algunos ambientes. como señala Aurell. se añadieron otras. aprovechando la decadencia de sectores ideológicos como la Falange o los Propagandistas. que querría una ruptura con la tradición. El mito se extendió acríticamente a algunos ambientes eclesiásticos. en otro tiempo. en las costumbres. y a las viejas acusaciones en contra de Escrivá y el Opus Dei. El Opus Dei se habría hecho con el poder político. en la constitución. habían concentrado todo el poder. * * * En España se sufrió esa crisis con profundidad. especialmente cuando denunció «una falsa y abusiva interpretación del Concilio. Si durante los años cuarenta su figura había sido denostada por propugnar «peligrosas novedades». durante los años sesenta. recelosa de las reformas del Concilio Vaticano II (1962-1965). me contestaron: «Hablaba de los derechos de los pobres» (¡!). distorsionó sus mensajes y causó gran confusión entre los creyentes. en el derecho» [18]. Recuerdo cómo me hablaban determinadas personas.radicales del otro extremo. desde las críticas a los tecnócratas por parte de falangistas y otras familias franquistas. cuando el . llegando al rechazo de la Iglesia preconciliar y al libertinaje de concebir una Iglesia “nueva”.

sentimiento aplastante en la España católica era profranquista. Esa situación impulsó al fundador del Opus Dei a dirigirse por escrito a Monseñor Benelli. la defensa de la llamada «libertad sexual»– corrían el riesgo de ser demonizados y tildados de ultraconservadores y sospechosos de connivencia con regímenes de orientación totalitaria. Solo cuatro años más tarde. gran amigo de Escrivá. ni tampoco de novedades: no cayó en tradicionalismos anclados en el pasado. y adjuntándole una carta para el Papa. Estaba claro que alguien había interceptado sus peticiones durante cuatro años [25]. el silencio de Escrivá se interpretó a menudo como la señal de un liberalismo escondido. solicitando sus buenos oficios para obtener la audiencia que deseaba. durante un periodo en el que se produjeron hechos cruciales para la historia de la Iglesia. A lo largo de ese periodo Escrivá solicitó en diversas ocasiones que Pablo VI le recibiera. En aquella coyuntura histórica Escrivá no se convirtió en un coleccionista de antigüedades. Los desafectos de algunas de las nuevas proclamas –por ejemplo. dejó ese cargo en manos de Giovanni Benelli. Recibió respuesta de Pablo VI. el 26 de febrero de 1969. En julio de 1967 el fundador fue recibido por el Papa Montini. tuvo lugar esa anhelada audiencia» [24]. pero sin mencionar ninguna posible audiencia [23]. el 24 de febrero de 1969. . cuando la opinión de los católicos había cambiado. pero esas peticiones no siguieron su curso. el 25 de junio de 1973. hacia las décadas de 1960 y 1970. 29 de julio de 1968. Escrivá no volvió a ser recibido por el Papa hasta varios años después [22]. La Humanae Vitae En junio de 1967 el sustituto de la Secretaría de Estado Angelo dell’Aqua. ni en el error de considerar que lo «nuevo» era mejor que lo anterior solo por el simple hecho de serlo [21]. sin darle siquiera noticia al Papa de ellas. Eso explica su sorpresa cuando al fin se la concedieron y el Papa le comentó su extrañeza porque no le hubiese ido a ver durante ese tiempo. «Después de la audiencia del 15 de julio de 1967 –precisa Saranyana– pasaron varios meses sin que hubiera nuevos encuentros entre Pablo VI y Josemaría Escrivá. por medio de una carta autógrafa. ese mismo silencio se interpretó como una máscara del conservadurismo profranquista» [20]. pero tras el cambio producido en la Secretaría de Estado durante aquel verano.

porque era consciente de que la concepción del matrimonio que enseña la Iglesia es mucho más que una respuesta antiaborto. leído. 19). aquí está bien clara la mano de Dios» [31]. como escribe Allen no formaba parte de su vocabulario [29]. que tanto me ayuda a descansar en Dios: un hombre solo. antipíldora y antipreservativo. no solo a los católicos. * * * «Cuantas veces razono sobre mi pequeñez –decía– y sobre el prodigioso desarrollo de la Obra en el mundo. dentro y fuera de la Iglesia. que el matrimonio es un camino de santidad. «De hecho –comenta González Novalín– la encíclica fue mal recibida en el mundo laico y menos que con “obediencia obsequiosa” en algunos ambientes católicos» [27]. como el aborto o el divorcio. «Trabajo hay. sobre todo en Norteamérica. VIII. Siguió fielmente las indicaciones de la Jerarquía: la palabra disidente. el mundo es grande y son millones las almas que no han oído aún con claridad la doctrina de Cristo» [32]. ni en el derrotismo o en la focalización empobrecedora de la vida cristiana de algunos. Se dio un cambio radical de actitudes y afectos: la figura de Pablo VI entró en desgracia y el Papa –tan alabado hasta entonces por ciertos sectores de la prensa– sufrió durísimos ataques. Alentaba a los que le . que no cesaron hasta su fallecimiento. Un amplio sector de la opinión pública mundial se alzó en su contra. o arbitrariamente onerosa para la vida matrimonial!» [26]. y menos yo. Tres días después de la publicación de la encíclica. Seguía siendo anti-nada y recordaba a todos los hombres sin excepción. Ser disidente equivalía en el contexto contestatario de aquel tiempo a situarse en la oposición [30]. discutido cuando pudimos. Hemos estudiado. cuántas veces hemos temblado ante el dilema de una fácil condescendencia con las opiniones en curso o de una decisión insufrible para la sociedad moderna. siempre llego a concluir con este pensamiento. Escrivá no cayó en el hipermoralismo reductor que piensa que la tarea de los cristianos se reduce a combatir una o dos cuestiones cruciales. y puede afirmarse que sufrió una especie de linchamiento moral» [28]. Uno de esos hechos fue la publicación –el 29 de julio de 1968– de la encíclica de Pablo VI Humanae Vitae que provocó una aparatosa respuesta negativa en numerosos países. En aquel tiempo de radicalismos y posiciones exacerbadas. y hemos también orado… ¡Cuántas veces tuvimos la impresión de que nos desbordaban los argumentos. no puede hacer esto: digitus Dei est hic (Exod. escribía Pablo VI: «Nunca como en esta ocasión hemos sentido el peso de nuestra carga.

donde pensaba estar en aquella fecha–. «Esto resulta lógico –comenta Aardweg–. Este es el espíritu nuestro: sentir el lamento de tantos corazones áridos.seguían a llevar a cabo una transmisión de la fe. de forma particularizada. «No me deja de interesar ninguna criatura […]: deseo llevarlas todas a Dios. Josemaría Escrivá se encontraba en Pozoalbero. Yo os mentiría si os dijera que el Señor no ha tenido conmigo intervenciones extraordinarias. muy especialmente en un día como hoy. en el clima cálido del tú a tú propio de la amistad. 2 de octubre de 1968.7). porque cada alma es única. un alma que hay que salvar» [34]. un alma con la que hay que convivir. una casa de retiros ubicada cerca de Jerez de la Frontera –y no en Roma. para que se os quede muy grabado. irrepetible y singular. en el cuarenta aniversario de la fundación del Opus Dei. Los psicólogos que conocemos la historia íntima de tantos hombres y mujeres. que el camino nuestro es lo ordinario: santificar las acciones vulgares y corrientes de cada día» [35]. El Congreso General Especial . hijos de Dios –decía–. Con motivo de ese aniversario le preguntaron si había habido sucesos sobrenaturales o intervenciones extraordinarias de Dios en su existencia. Se negó a hablar de esas cuestiones y aclaró la razón de su modo de proceder: «intencionadamente no he querido contaros nada. 1969. y lo repitáis en el futuro […]. llamados a corredimir» [33]. Cuarenta aniversario del Opus Dei El 2 de octubre de 1968. no tengo quien me dé una mano y me acerque a la luz y al calor de Cristo… Somos nosotros otros Cristos. lo sabemos bien». ¡Me duelen las almas! A veces no entiendo cómo me aguantan el corazón y la cabeza. […] Pero. tenemos que pensar en las almas: he aquí un alma –hemos de decirnos– que hay que ayudar. un alma que hay que comprender. «Tú y yo. cuando vemos a la gente. no he querido contaros nada de eso. que parecen decirnos hominem non habeo (J 7. Las ha tenido siempre que han sido necesarias para la marcha de la Obra. como fruto de una serie de imponderables: el barco con el que había venido desde Italia se había retrasado varios días a causa de una huelga y esto había alterado sus planes de trabajo en España. Escrivá enseñaba a hablar de Dios a cada persona con el lenguaje de cada cual.

sin que le hubiesen notificado oficialmente nada. poco amante de lo formal. Allí acudió para rezar por sus padres y por los padres difuntos de los miembros del Opus Dei. rectifico. . expresivo y humilde. Los testigos de aquel periodo recuerdan a Escrivá como un hombre sencillo. cercano y dispuesto a rectificar y a cambiar de opinión cuando se equivocaba: «no soy un río. Tuvo el consuelo de saber que desde el 31 de marzo los restos de sus padres – enterrados hasta entonces en el Cementerio de la Almudena– reposaban en una cripta en la Residencia de Diego de León. y otros como yo. Escrivá «envió al Papa una carta en la que. Si alguna vez pienso que tienen razón. que no puede volverse atrás» [42]. Durante la primavera de 1969 hubo otra cara y cruz en su vida. Durante ese tiempo supo que en la Curia Romana se había constituido una comisión para revisar los estatutos del Opus Dei. con derecho a voz y voto. la comisión para revisar los Estatutos del Opus Dei se disolvió. canadiense. El Congreso General Especial convocado por el fundador continuó estudiando la modificación de la configuración jurídico-canónica del Opus Dei. de modo claro y determinado. Por otra parte. la erección como prelatura personal» [38]. «El modo de proceder –señala Requena– y las personas que integraban la comisión evidenciaban hostilidad respecto al fundador» [36]. mexicano. holandés. Johannes Schoutzen. Jesús Becerra. belga. señala Requena. Juan Claudio Sanahuja. argentino. En total participaron ciento noventa y dos delegados: ochenta y siete varones y ciento cinco mujeres [40]. hacía ver la injusticia que se pretendía llevar a cabo contra el Opus Dei. sus reiteradas peticiones de audiencia con el Papa seguían quedando sin respuesta [37]. años después. preparando así el terreno para la que sería. En septiembre de 1969. Jean Gottigny. En octubre de 1969. sin haber llegado a actuar. que participaron en el Congreso por medio de sus cincuenta y cuatro mil ochocientos setenta y una comunicaciones [41]. Hubo una representación de miembros muy jóvenes de la Obra de diversos países. Jaime Fuentes evoca en su libro de recuerdos su sorpresa al ver que Escrivá deseaba que participaran en ese Congreso muchos jóvenes: «André Blais. «A mí también me hacen advertencias –decía– y las recibo con la cabeza baja. en representación de los cincuenta mil setecientos diez miembros de la Obra. El 1 de septiembre de 1969 se reunió en Roma el Congreso general extraordinario y especial. que llevábamos pocos años en el Opus Dei» [39]. y veo que el equivocado soy yo» [43].

Pensando que somos fuertes. Seremos fuertes solo cuando nos demos bien cuenta de que somos flojos. por los padres y los hermanos de mis hijos. Lo mismo os aconsejo a vosotros: no queráis mal a nadie. y por los que nos han calumniado y ya han ido a rendir cuentas al Señor. por nosotros mismos. hijos míos! –decía poco después–: Esta es mi situación actual. le decía. aunque me costaba y no sabía hacerlo. las angustias. ayúdame!. las deserciones en la lucha espiritual. Tengo mi experiencia de toda la vida. al estercolero más hediondo» [45]. a superar los complejos. podían todo» [44]. si somos hijos de Dios? Hay que saber perdonar. al mismo tiempo. nunca. porque ya te das cuenta de que yo no soy capaz de realizar ni siquiera las cosas más pequeñas: me pongo como siempre en tus manos» [47]. me sostiene el Señor. ¡si vieras cómo sufrí!. porque les demostraba que el Señor les había traído a la vida con esas debilidades y. y el Señor me da una gran paz y una gran serenidad: pero me siento seco en la oración. Echevarría evoca un comentario que le hizo el 26 de noviembre de 1970: «ayer no pude rezar con atención dos Avemarías seguidas –le dijo–. «Nuestras fuerzas personales –decía Escrivá– se llaman de una sola manera. ¿y cómo vamos a ser desgraciados. Hay días. sin que las satisfacciones afectivas le hicieran más llevadero el camino. Te ofrezco sufragios por sus almas: los mismos que te ofrezco por mis hijos. «Enseñó a muchas almas –recuerda Echevarría–. tienen un solo nombre: flaqueza. les llamaba a santificarse. Se deduce de la lectura de sus apuntes personales que Escrivá tuvo que avanzar durante gran parte de su vida a contrapelo. «¡Seco. En la Santa Misa –decía– me acuerdo de pedir no solo por mis hijos. . por tanto. pero. ¡Todos igual! El Señor está contento. Digo: Señor. tienes que ser Tú el que saques adelante las cosas grandes que me has confiado. […] ¿Acaso no nos perdona Dios cuando le ofendemos? ¿Cómo no vamos a perdonar nosotros? [46]. seguí rezando: ¡Señor. también en la vocal. Busco continuamente la unión con Dios. sino también por los que están en la tierra y desean molestarnos. con Él. yo los perdono para que Tú los perdones y para que perdones nuestros pecados. iríamos de narices enseguida. por mis padres y mis hermanos. como siempre. Criar mala sangre solo lleva a desgracias. y por los padres de mis hijos. las tristezas. y también yo me quedo muy tranquilo. porque yo soy un saco de inmundicia. y por mis padres. Las incomprensiones que había sufrido no agriaron su carácter ni le volvieron receloso o desconfiado. A mí.

os ayudará. rezo siempre: procuro cumplir con todo mi amor. o algunos de vosotros. Ahora mismo hago el propósito de rezar bien esta tarde el Rosario. Pero sigo y continúo luchando siempre: nunca dejo de rezar lo que tengo que rezar. Sé que esto que acabo de confesaros de la situación mía. . ¿Por qué os cuento esto? Porque tengo necesidad de manifestároslo. porque también vosotros. quizá lleguéis a sentir un día esta misma sequedad. que yo paso ahora. Nunca os hablo de nada que pueda haceros daño.en los que no logro ni siquiera meter la cabeza en un Avemaría: me distraigo enseguida. Rezo. Y es el momento de seguir rezando y acudiendo a la oración mental y a la oración vocal. como en los momentos en los que se encuentra más facilidad» [48]. aprovechando las circunstancias en que me encuentro.

cantó la Salve ante la imagen pequeña que llevaban los santeros por los pueblos [1]. Ha de transcurrir aún mucho tiempo para que se abran los archivos del Vaticano correspondientes a esta época. El tormento de Pablo VI en los setenta solo se sabrá cuando se haga la historia completa. quizá no ajena al dolor que le causaban deserciones. etc. amor y respeto a la Eucaristía. Estos últimos años de la vida de Escrivá –desde 1970 a 1975– estuvieron presididos por la esperanza y al mismo tiempo –cara y cruz– por el sufrimiento. en Aragón. El 7 de abril de aquel año volvió por segunda vez en su vida a aquel lugar. a veces entre sus más inmediatos colaboradores. cantos y guijarros. Durante el trayecto comenzó a lloviznar. cubierta de grava. junto con los que le acompañaban. que Escrivá estaba impulsando desde hacía tiempo. siguiendo la tradición de los antiguos peregrinos que acudían a aquella ermita. «Pablo VI moriría en 1978 –escribe Gómez Pérez–. XXVI Últimas locuras y viajes por América (1970-1975) El 2 de febrero de 1970 comenzaron las obras del nuevo Santuario de Torreciudad. y aquel día serás más hombre aún: no creas que los hombres no lloramos» [4]. desobediencias a los pastores de la Iglesia. no te preocupes. El 8 de mayo escuchó en su alma estas palabras de la Epístola . Imploró de nuevo al Señor y a su Madre que concluyera cuanto antes aquella noche oscura de la Iglesia [2]. En medio de aquella situación experimentó nuevas mociones interiores que le confortaron. Se quitó los zapatos y los calcetines y empezó a rezar el Rosario en dirección a la ermita.– le herían hasta el punto de provocarle el llanto: «Algún día llorarás –comentó durante un encuentro de catequesis–. El futuro historiador se encontrará con tragedias que fueron silenciadas por la misma rapidez de los acontecimientos» [3]. Al llegar. La carretera estaba sin asfaltar. Caminó descalzo casi una hora. pero desde hacía al menos seis años. sufría una grave enfermedad. El nuevo santuario se encontraba junto a la antigua ermita a la que le llevaron sus padres cuando tenía dos años. llorarás. Se detuvo un kilómetro antes de la ermita. Determinados sucesos –faltas de fe.

y al siguiente. Se trata de otra cosa: de hacer aportes positivos. No nos es lícito convertirnos en unos desconfiados a priori (que no es lo mismo que tener pensamiento crítico. al año siguiente estuvo en Bogotá. en todo el mundo –le decía a unas carmelitas descalzas en Cádiz– que tienen con nosotros esta unión espiritual. Tenemos la obligación de cultivar en nuestra alma esa fe teologal» [5]. Durante ese viaje sufrió un atentado y fue herido en el cuello. de empezar a vivir con plenitud de otra manera. en Suiza y Uganda. La virtud de la esperanza me hace ver la vida como es: bonita. Siempre que podía se acercaba a algún convento de clausura. que son tantos.a los Romanos 8. Durante los años setenta. quis contra nos?» (Si Dios está con nosotros. además de velar por la fidelidad a la fe de las personas del Opus Dei –a las que enseñaba a mirar hacia delante sin replegarse en sí mismas y sin lamentos estériles–. «Estos tiempos malos pasarán –escribió en una de sus cartas– como ha pasado siempre […] ¡Optimistas. Se trata de anunciar. en nuestro mundillo clausurado. para pedir a las religiosas que rezaran por la Iglesia y por sus intenciones. por nuestra claridad doctrinal y nuestra insobornable defensa de las verdades…. convirtiéndonos en testigos y constructores de otra forma de ser humanos» [7]. a pesar de su avanzada edad y su mal estado de salud. * * * «Lo último que debemos hacer –recordaba el cardenal Bergoglio en el 2007– es atrincherarnos defensivamente y lamentarnos amargamente por el estado del mundo. ¿quién contra nosotros?). En 1970 visitó algunos países de Asia y Oceanía. defensas que solo terminan sirviendo para nuestra propia satisfacción. 31: «Si Deus nobiscum. de Dios. Por eso me siento entre vosotras como un hermano entre sus hermanas» [6]. Durante aquel periodo Pablo VI realizó frecuentes visitas pastorales: en 1967 peregrinó a Fátima. que le recordaron la protección constante de Dios sobre la Iglesia. «Son muchos los conventos y monasterios. Nos hacen participar de sus bienes espirituales. . diariamente me lleno de esperanza. sino su versión obtusa) y felicitarnos entre nosotros. alegres! ¡Dios está con nosotros! Por eso. varios viajes de catequesis por diversos países del mundo con el deseo de revitalizar y confirmar en la fe a miles de cristianos. Escrivá decidió emprender. y nosotros les hacemos partícipes de nuestro trabajo apostólico. La esperanza nos da una nueva perspectiva de todas las cosas.

Esto me permitió constatar que Monseñor Escrivá tenía un don particular para adivinar en el interior de los seres mediante el Amor: ese amor que sentía visiblemente por ellos brillaba al concretarse en los casos personales. la contemplación. Lo atribuyo pura y simplemente al Amor. vital y directa cuadraba bien con su modo de ser. Hijos. de tal forma que las respuestas que les iba dando aludían. entre una muchedumbre compuesta por gente de todas las edades. espontánea. les aportan una luz que los transforman inmediatamente en amor. Las preguntas que le hacían tenían menos importancia que el espíritu con el que se las formulaban. a los que no tenía la posibilidad de ver con frecuencia y que aprovechaba esa reunión para ocuparse de los pequeños problemas de cada uno. mujeres. y promovía el amor a la Iglesia y la fidelidad al Papa. Esa forma de catequesis. hombres. En México La formulación concreta y el estilo propio de la catequesis de Escrivá se configuró durante su estancia en México. padres. que parecía un padre de familia con muchos hijos. alrededor de aquel hombre. tras contestar a su pregunta. donde permaneció desde el 15 de mayo al 22 de junio de 1970. y. En este caso. de un estudiante o de una madre de familia [8]. la respuesta convenía al conjunto de los asistentes y había algo más: algo que se refería únicamente a la persona con la que hablaba. Es decir. respondía a la pregunta de un niño. Todos los cristianos . visiblemente a sus pequeños problemas. llegaban. personas de edad… Lo que más me sorprendió fue la alegría de los que estaban allí. sirviéndose de las preguntas de uno y otro. Es curioso: normalmente. Exponía las verdades cristianas en un clima distendido e informal. André Frossard –el intelectual francés converso al que me refería al comienzo de estas páginas– reflejó certeramente el ambiente de aquellos encuentros durante una entrevista televisiva: Aquellas reuniones tenían un sabor de familia. A un profesional le animaba. se obtiene una respuesta de tipo general. En aquella nación comenzó a tener por primera vez reuniones con numerosas personas que acudían para escucharle. a buscar la santificación en su trabajo. Monseñor Escrivá iba y venía sobre un estrado. la oración. Hay personas en el cristianismo –a los que generalmente se les llama santos– que son como células fotoeléctricas. tras una broma o un comentario divertido.Mayo-junio de 1970. cuando uno hace una pregunta en una reunión. Bastante curioso.

Hubiera ido de rodillas. porque es lo que me va mejor. es donde tu Hijo y Tú me . el 15 de mayo de 1970. y. en todos los lugares del mundo. de ese diálogo permanente que mantenía con Dios…. rezaba durante unos minutos en voz alta. las de la vida ordinaria. pero no es lo habitual. en la de cada día. hondamente sentida. A partir del día 17 pudo rezar el rosario en un lugar discreto de la Basílica. pero llenas del perfume del sacrificio y del amor. en este detalle material encontramos otro motivo para hablar contigo y para rogarte que consigas que. He dicho de intento rosas pequeñas. pero no me han dejado. que fueron a verle desde su país– a hacer esta novena a nuestra Madre. lo mismo que este maravilloso pueblo mexicano. Este caso es un ejemplo evidente de que todo en la manera de ser de monseñor Escrivá provenía de la oración. ni siquiera las he sabido acabar. con frecuencia. Acudió para rezar a aquel templo mariano durante nueve días. desde el día siguiente de su llegada a la capital mexicana. Oraba así el quinto día de la novena: En España hace tiempo –imagino que también ahora– se decía: rezarle a la Virgen. * * * Rezar a la Virgen por la Iglesia y por la Obra: esa necesidad interior. en este México por Ti bendito. hasta el día 24. hoy mismo. pero tengo la certeza de que en esa conducta habitual. Y cuando llegaba el mes de mayo. todos le llevaban flores. No dejes de escucharnos pronto: ¡corre prisa! Y aquí. fue la causa principal que le llevó a peregrinar hasta la Basílica de la Virgen de Guadalupe. en nosotros. Y creo que puedo decir que la quiero tanto como los inditos la quieren» [10]. tendrían que estar hechos sobre ese patrón. ¡Cuántos hijos míos. con tanto dolor. Señora nuestra. corrientes. situado cerca de la imagen de la Virgen. Le acompañaban Del Portillo. pero estoy seguro de que por Ti se convertirán en rosas. ahora te traigo –no tengo otra cosa– espinas. Para esto he venido a México: para querer más a Nuestra Madre. las que llevo en mi corazón. Echevarría. te llevarán flores!. como los inditos hacen aquí. corrientes. y se unirán a esta petición mía que. yo también lo hacía. «He venido a México –explicaba a un grupo de estadounidenses. Antes de comenzar el Rosario. donde hay rosas espléndidas durante todo el año. Casciaro y otros dos miembros del Opus Dei [11]. ya que en mi vida solo he sabido ocuparme de cosas normales. cuajen a lo largo de todo el año rosas pequeñas. en nuestros corazones. te presento. y eso se vertía finalmente en las almas que tenía a su alrededor» [9]. en México.

Desde el 9 al 17 junio residió en Jaltepec. vosotros y nosotros. El 3 de junio viajó hasta la hacienda de Montefalco. […] humanamente es absurdo… Pero habéis pensado en las almas. y lleguen a mantener la familia con mayor desahogo y dignidad. Las antiguas ruinas habían sido restauradas tras muchos años de esfuerzo y albergaban un Centro de Encuentros. que prestaban especial atención a los pobres campesinos indígenas de aquella zona. . cuántas preocupaciones habrán pasado para poder preparar esto…!». abierta en 1958. Suelo decir que la pedagogía del Opus Dei se resume en dos afirmaciones: obrar con sentido común y obrar con sentido sobrenatural. ¡eso no! ¿No os he dicho que todos somos iguales?» [15]. de tantas personas que están dispuestas a colaborar en una tarea que será un gran bien para todo México» [14]. «Estoy dispuesto a ir con la mano extendida –añadió–. junto a la laguna de Chapala. En esta casa. Eran iniciativas dirigidas a todo tipo de personas. cuántos apuros. estamos preocupados en que mejoréis. creado en 1952. una Escuela bienal de Economía Doméstica. con vuestro sacrificio. con calor humano y afecto sobrenatural. de manera que no tengáis agobios económicos… Vamos a procurar también que vuestros hijos adquieran cultura: veréis cómo entre todos lo lograremos y que –los que tengan talento y deseo de estudiar– lleguen muy alto. A los que podían ayudar a las personas menos favorecidas desde el punto de vista económico. y con la ayuda. Al principio serán pocos. una Escuela Rural. Recibir con alegría un montón de ruinas. y habéis hecho realidad una maravilla de amor. con el trabajo de tantos hijos míos que han tenido que luchar y sufrir. Recordó que aquella iniciativa había comenzado «sin un centavo. con el cariño y la generosidad de muchas personas». pero con los años… Y ¿cómo lo haremos? ¿Como quien hace un favor?… No. a los que dijo: «Todos. Tuvo varios encuentros con campesinos indígenas. les insistía: «Hay que intensificar las labores con obreros y campesinos. Lo acabaremos. una Escuela Femenina de Montefalco y una Escuela Normal para educadoras [13]. Dios os bendiga». a que adquieran la cultura necesaria para que puedan sacar de su trabajo más fruto material. no han obrado más que con sentido sobrenatural. en que salgáis de esta situación. mis hijos. Para eso no hay que hundir a los que están arriba. Don Pedro y mis hijas e hijos mexicanos. esperáis [12]. como siempre. «Es una locura de amor de Dios –comentó al ver aquellos edificios restaurados–. Hemos de ayudarles. «¡Cuántas lágrimas. pero no es justo que haya familias que estén siempre abajo» [16]. pidiendo dinero para terminar Montefalco.

y que Ella me dé una flor» [17]. a darle nuestra serenata? A las ocho de la tarde. Quiero cantarte. estábamos todos en la Villa. y tuvo que retirarse para descansar. en el lado derecho del templo. Tuyo es todo mi amor. se puso en pie. que sus ojos. «Así quisiera morir –dijo–: mirando a la Santísima Virgen. Observó entonces que frente a la cama de su cuarto había un cuadro de la Virgen de Guadalupe. como dos luceros. Se dio inicio a la segunda canción: …Yo le dije que de Ella tan solo estaba enamorado. pero como el calor era agobiante. con la mirada fija en la Virgen. El templo estaba completamente abarrotado: habían venido centenares y centenares de personas de todo tipo y condición a rondar a Nuestra Señora junto al Padre. Sostuvo con ellos un encuentro largo. bajo la imagen de la Virgen. muy emocionado. El 22 de junio. La contempló con detenimiento. –¿Por qué no vamos a la Villa todos –nos propuso– para cantarle eso a la Virgen. Uno de ellos tomó una guitarra y entonó la canción que se suele cantar a la Virgen de Guadalupe en las mañanitas. / mi más bonita canción… Tuyo es mi corazón. el Padre se dirigió al presbiterio y se puso de pie. sol de mi querer. cuando finalizaba su estancia en México. En un determinado momento se arrodilló y se cubrió la cara con las manos. Nada más llegar. de pronto. / oh. conteniendo las lágrimas. se reunió con un grupo de jóvenes. / oh. sol de mi querer… El Padre permanecía en pie. Entonó una Salve. acabó extenuado. Mi vida la embellece / una esperanza azul… Cuenta Casciaro que: El Padre. la hora convenida. apoyándose en el respaldo del reclinatorio. Comenzaron a sonar las guitarras: Tuyo es mi corazón. me habían fascinado… Mientras más pienso en ella. para darle una serenata de veneración y cariño.donde se reunió con un grupo de sacerdotes diocesanos. en la que la Virgen ofrece una rosa al indio Juan Diego. apiñados junto al Padre en torno a la Guadalupana. mucho más la quiero… Comenzaron los compases de la tercera canción. / mi ser te consagré. A continuación el Padre se situó junto a un reclinatorio. delante del altar central. . mujer.

Llevábamos ya un cierto recorrido en un silencio embarazoso que ninguno se atrevía a romper. visiblemente emocionado. pero hay que decir fiat!. que sabe adivinar dónde hay necesidad de consuelo. llena de exvotos. el Padre se levantó y salió del templo. no podrá suplantar nunca. «Poquico es esto que tengo –comentaba– y que quiero ofrecer continuamente al Señor. ¡Hay que dar el corazón y la vida!» [20]. …Gracias / por haberte conocido… Al escuchar estas palabras. El simple roce con la ropa le producía dolor y le dificultaba el hecho de caminar o mover los brazos [22]. personal. con aquel otro enfermo que vive su dolor en un hospital inmenso» [21]. * * * La preocupación de Escrivá por los más necesitados no se limitaba a las personas que vivían en áreas geográficas deprimidas o de menor desarrollo económico. «¡Se acabó el tiempo de dar perras gordas y ropa vieja! –añadía–. porque esos remedios sociales están en otro plano. cuando las circunstancias sociales parecen haber despejado de un ambiente la miseria. que eso sí es muy importante. pero cuesta más. y de la galería de los milagros llegamos al coche y salimos camino de nuestra casa. precisamente entonces se hace más urgente esta agudeza de la caridad cristiana. mientras casi todos permanecían en la Basílica cantando esa canción de amor y agradecimiento a la Virgen. «Me atrevo a decir –comentaba– que. que le deformaban los miembros. si se une a un dolor moral que se viene arrastrando desde hace tiempo. ¡y resulta una buena mezcla! El dolor físico cuesta. aceptando con buen humor la Voluntad de Dios. que en otros tiempos ni se soñaban–. la ternura eficaz –humana y sobrenatural– de este contacto inmediato. A través de la sacristía. * * * Tenía sesenta y ocho años y aunque solo lo advertían los que convivían con él. la pobreza o el dolor. su salud iba empeorando: la insuficiencia renal y cardíaca le producía derrames sinoviales en los codos y las rodillas. Durante esos años algunos países del mundo alcanzaron niveles satisfactorios de bienestar social. Hemos de abandonarnos siempre en las manos del Señor. en medio del aparente bienestar general» [19]. y también lo otro –mi sufrimiento por la Iglesia–. cuando el Padre exclamó a media voz: «¡Este México es mucho México!» [18]. Unos pocos le acompañamos. con el prójimo: con aquel pobre de un barrio cercano. aunque persistían en la mayoría bolsas de pobreza de diversa entidad. . Ante esa situación recordaba: «la generalización de los remedios sociales contra las plagas del sufrimiento o de la indigencia – que hacen posible hoy alcanzar resultados humanitarios.

«Solo si nos unimos continuamente a la Pasión de Jesucristo. Hay peligro grande de que se vacíen de contenido los sacramentos –todos. permite estas pruebas –por nuestros pecados. Después de un desahogo espiritual de este tipo solía quedarse en silencio. Las almas. profundamente recogido. hijos míos –nos dijo el Padre durante una tertulia en 1970–. en el día en que celebró su sesenta y nueve aniversario. ya que la estancia de los alumnos en la Sede Central de Villa Tevere seguía siendo provisional. aunque estemos llenos de miserias» [25]. sabremos ser instrumentos útiles en la tierra. se sumía en un profundo diálogo con el Señor. Nosotros le acompañábamos en su oración. aunque hubieran pasado allí varias décadas por falta de dinero para disponer de un edificio propio. . con el fruto del trabajo de muchos hermanos vuestros. que le duraban horas y le impedían dormir. y nosotros hemos de saber santificarla porque es el trabajo profesional que el Señor pone en esos momentos en nuestras manos» [24]. hay que amarla. hasta el Bautismo–. en Cavabianca –comentaba don Josemaría–. «Vamos a comenzar las obras allá arriba. mientras el Padre. 9 de enero de 1971. hijos míos. rezando. dieron comienzo las obras de Cavabianca. cuando viene. los vuestros y los míos– ¡pero no abandona a su Iglesia!» [26]. En estas confidencias siempre había una nota de esperanza: «Dios. No les daba demasiada importancia: «la enfermedad. Estamos viviendo en la Iglesia un momento de locura. * * * Herranz describe ese periodo como un tiempo de esperanza y de intenso dolor para Escrivá: «Sufro muchísimo. sin romper el silencio. a millones. y con la ayuda de muchas personas que ni siquiera son cristianas. mi Madre. se sienten confundidas. que se convertiría en la sede del Colegio Romano de la Santa Cruz. y los mismos Mandamientos de la Ley de Dios pierden su sentido en las conciencias… Amo con toda mi alma a la Iglesia.que en ningún otro sitio encontraremos más paz y seguridad» [23]. Sufría con frecuencia ataques de hipo. Cavabianca El 9 de enero de 1971. esta Iglesia donde hay millones de almas que son mi padre y mi madre: ¡que amo como a mi padre y a mi madre!».

Después. pero tampoco se contaba con suficientes recursos para afrontar una empresa de tal envergadura. En todo el mundo hemos comenzado a preparar instrumentos de trabajo sin dinero. en primer lugar. «Vienen a verme obispos de todo el mundo –comentaba Escrivá– y me dicen: “pero usted está loco…”. dos o tres años. pero ya estamos metidos en esta tarea. Le presentamos al Padre y su personalidad le impresionó: “es una verdadera bomba espiritual”. y. el increíble ritmo con que fluían sus ideas. y no faltaron quienes le criticaron por esto o intentaron disuadirle» [28]. todo lo más– a hijos míos intelectuales de todos los países» [29]. abriéndose a él y dándose a sí mismo completamente. «Ciertamente –escribe Cano– la situación económica no era tan desastrosa como en los años cincuenta. la refrescante serenidad que emanaba de él y que envolvía toda la conversación. para él cada instante tiene el valor de un momento decisivo”» [30]. Vivía de manera plena el momento presente. Sin embargo. el famoso psiquiatra vienes. invitamos a Victor Frankl. pensando en el bien de la Iglesia y el bien de la Obra […] hemos comenzado a construir Cavabianca con pocas liras. tras la visita. Yo lo había hecho antes muchas veces. Y les contesto: estoy cuerdísimo. me dijo cuando salíamos de Villa Tevere. […] Necesito formar allí –teniéndolos uno. En una palabra. Quizá sea la última locura de mi vida. finalmente. para que diese una conferencia en una iniciativa que habíamos puesto en marcha en Roma gracias al impulso del Padre: el Centro Romano di Incontri Sacerdotali (CRIS). en muchos lugares se estaban cerrando seminarios y noviciados de religiosos. «Precisamente durante aquel periodo –me contaba Joaquín Alonso–. la sorprendente capacidad de entablar contacto inmediatamente con sus interlocutores. No quería repetir esa locura. Por otro lado. a causa de la crisis vocacional que se desencadenó tras el Concilio Vaticano II. pero desde hace años tenía el propósito de no volver a obrar así. ¡he hecho tantas. Luego Frankl escribió sus impresiones en diversos medios: “Lo que más me llamó la atención de su personalidad fue. por amor de vosotros y de vuestros hermanos!» [27]. La situación de la Iglesia El 30 de mayo de 1971 Escrivá realizó la consagración del Opus Dei al .

¡Basta ya de una disgregadora interpretación del pluralismo! ¡Basta ya del daño que los mismos católicos causan a su indispensable cohesión! ¡Basta ya de desobediencia calificada de libertad!» [33]. En muchos casos el ímpetu reformista. Y se produjeron numerosas defecciones sacerdotales. en los que el sacramento de la confesión cayó casi en desuso. por las muchas que tuvo que sufrir. Se retiraron los confesonarios de numerosas iglesias y hubo países. * * * Escrivá rezaba y hacía rezar unido al sentir de Pablo VI –al que alguno denominó «el Papa de las tempestades». En otros lugares se abandonó la catequesis. que tiene como retablo una vidriera que representa la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. vocal o mental. Se creyó que después del Concilio vendría una jornada de sol para la historia de la Iglesia. como Holanda. Desgraciadamente. El Pontífice llegó a decir el 30 de junio de 1972 que tenía la sensación de que «a través de alguna grieta ha entrado el humo de Satanás en el templo de Dios […]. «¡Basta ya de disensión dentro de la Iglesia! –pedía pocos años después–. Durante esos años quedaron vacíos decenas de seminarios. a la Iglesia y a los pastores. Ha llegado. una jornada de nubes. La auténtica renovación –Escrivá lo sabía bien– discurre por los cauces de la humildad y la obediencia. «Con frecuencia se desaconsejaba a los futuros sacerdotes la práctica de la oración. en cambio. era simple desobediencia o rebelión.Espíritu Santo en el oratorio del Consejo General de la Obra. especialmente en aquellas circunstancias críticas. de raíz protestante. los que vivían en países centroeuropeos– un sentimiento antiromano. Esta gran confusión doctrinal y espiritual llevó a muchos fieles a abandonar la Iglesia. sino en el simple hecho de que provinieran de Roma». la meditación trascendental» [32]. deseaba pedirle que asistiese siempre al Papa. El espíritu de penitencia se presentaba como algo «medieval» [31] y se recrudeció en muchos católicos –sobre todo. . «Este Papa –apunta José Morales– pensaba que todos sus colaboradores y ejecutores del Concilio sentían por la Iglesia el mismo amor desinteresado que él sentía. dejando a las nuevas generaciones sin un conocimiento elemental de su fe. Los ataques a las enseñanzas del Papa –decía von Balthasar– «no se basaban en un análisis del contenido. de oscuridad». esto no siempre se cumplió. Le movían muchos motivos para hacerla. a favor de formas orientales: el yoga. y que los ímpetus reformistas de esos hombres eran siempre sinceros y solventes» [34]. de tempestad. que se presentaba como renovador.

¡Como estos días de Lisboa. en 1964 se produjeron 371 abandonos. como ahora. Si rezamos todos juntos.335 en 1964 a 16. Estos hechos afectaron mucho más a Escrivá que las penalidades de la guerra.894. a 770. por el contrario. Y lo mismo sucedía con las grandes órdenes y congregaciones religiosas: los hijos de San Juan Bosco pasaron de 21. las insidias contra su persona o la cadena ininterrumpida de enfermedades que padeció desde los años cuarenta [35]. Muchos sexólogos consideraron el autocontrol como un tabú a superar. 1.249. Las defecciones de sacerdotes alcanzaron cifras alarmantes. Como respuesta. estimuló a los intelectuales para que fueran responsables y actuaran de forma coherente con su fe. Mientras tanto. y puso en marcha una gran movilización apostólica con sentido positivo: «No te quejes: ¡trabaja.066.778 a 27. En los escritos y documentos fílmicos de Escrivá se comprueba. los de Santo Domingo. para ahogar el mal en abundancia de bien!» [37].136 a 21. que no perdió el optimismo ni la esperanza: «es un tiempo de falta de fe –dijo durante una estancia en Portugal–. el Señor nos dará su gracia y pasará esta noche oscura. en ese mismo periodo.964. de 35. los de San Ignacio de Loyola descendieron.702 en 1976. además de recurrir a la oración y al sacrificio. la mañana llena de sol. Y no pudo evitar que su cuerpo acabara acusando esos sufrimientos. en cambio. Algunos intentaron reducir las prácticas religiosas al ámbito de lo privado (confundiendo lo privado con lo personal) pretendiendo negar a la religión cualquier presencia en la esfera pública. Las religiosas pasaron de ser 825. que jamás habían hecho tantos actos de abandono en la misericordia de Dios. los de San Francisco. si ponemos un poquito de nuestra buena voluntad. la nostalgia o el lamento estéril.630. de 10. Actualmente hay personas –yo conozco alguna–. Desde 1969 a 1975. 1. de 27.560.780. 1.778. 1. «El sentido de lo divino –aseguraban algunos– es solo un fruto de la fantasía o del subconsciente». siguiendo la tradición de los laicismos del XIX. 1. Se difundieron mitos sociales de escaso rigor científico. Vendrá el alba.616. la cifra superaba cada año los 1. Muchos cristianos cayeron en el pesimismo. 1. seguía recibiendo muestras de desconfianza y recelo por .500: 1.150 a 5.662 en 1971.932 en 1980. esta noche tremenda. Escrivá alentó iniciativas para dar a conocer la fe y la auténtica liberación cristiana: promovió publicaciones de libros y enciclopedias.868. y también es tiempo de mucha fe. que son una maravilla!» [36]. y lucharon por quitar el sentimiento de culpa que nace espontáneamente tras los comportamientos desordenados.

ni me daba cuenta de que estaba en Sevilla. volvéis a su Hijo. en la Semana Santa de 1938. con una actitud de sospecha que resultaba particularmente hiriente en el contexto de diálogo que caracterizó aquellos años de Pontificado. que os haga felices en la tierra. Me volví y encontré un hombre del pueblo. Yo no sé hablar más que de Dios. este es el bueno. Oporto. a los que les contó lo que había sucedido durante su primera estancia en Sevilla. Y sus peticiones de audiencia con el Papa seguían sin obtener respuesta. Y quiero a la Virgen en todas vuestras imágenes. varios enclaves de Andalucía. Además. Lisboa.parte de altos jerarcas de la curia. cuando yo enseño retratos de mi madre. Viendo aquella imagen de la Virgen tan preciosa. que me dijo: –Padre cura. He venido a Sevilla. porque cuando volvéis a Ella. aunque tengáis algún pecadillo que otro… Jesucristo os perdonará. con el amor que le tenéis vosotros. que os haga alegres –lo sois–. que son tan maravillosas [39]. «De mí. Y alguien me tocó así. Después pensé: –Tiene razón. que os haga rectos. Bilbao. En España y Portugal En 1972 inició un largo viaje de catequesis de dos meses –desde el 4 de octubre [38] al 30 de noviembre– en el que recorrió varias ciudades de España y Portugal –Pamplona. porque mi oficio es ese». Valencia y Barcelona– y habló de Dios a personas de diversos ambientes sociales. una vez más. Octubre-noviembre de 1972. en el hombro. Madrid. cuando se puso a hacer oración delante de un paso procesional: Me fui a la luna –contaba–. aunque me gustan todos. somos tan débiles todos… Ya rezaréis para que también yo vuelva siempre a mi Madre. . El 15 de noviembre tuvo un encuentro con universitarios sevillanos. ¡la nuestra es la que vale! De primera intención casi me pareció una blasfemia. Que os haga limpios. para aprender a amar a la Virgen. hijos míos! Que Ella os bendiga y os guarde. que soy sacerdote de Jesucristo –decía el 28 de octubre en el barrio de Vallecas de Madrid– no esperéis más que palabras cristianas. ésta no vale na. ¡Qué amor tenéis a la Virgen aquí. No vengo a enseñar: vengo siempre a aprender. Coimbra. ni en la calle. también digo: este.

que lo ponemos en un museo…! Yo tengo muchos defectos. No era una frase vacía: así se sentía –como afirman las personas que convivieron con él– realmente delante de Dios. . no. dijo «Yo he tenido y sigo teniendo muchos defectos. y le puso al día sobre el desarrollo de la Obra y los frutos que el Señor concedía en todo el mundo. Para Requena la falta de entendimiento entre Escrivá y los eclesiásticos que trabajaban en la Secretaría de Estado. Vuestra Santidad no me conoce. Lo sé porque. al terminar la audiencia. * * * El 25 de junio de 1973 tuvo la alegría de ser recibido en audiencia por Pablo VI tras aquella espera de años. Escrivá –recordaba Álvaro del Portillo– «habló al Papa de temas muy sobrenaturales. Su predicación estaba presidida por el buen humor y un sano realismo. Durante uno de esos encuentros. como Villot y Benelli. Pablo VI se alegró mucho. Conversaron. casi triste. entre otras cuestiones. uno que no tenga defectos. Es frecuente encontrar en su predicación esa expresión: «soy un pecador». y estoy luchando contra ellos desde chico. usted es un santo”. sobre los trabajos que había llevado a cabo la Comisión Técnica del Congreso General en su revisión del estatuto jurídico del Opus Dei. celebrado el 22 de noviembre de 1972. Pero el Papa le insistió: “No. pero en un primer momento no quiso responderme. pudo estar motivada por el distinto modo de entender cuál debía ser la actuación del Opus Dei y de sus miembros ante la situación político-religiosa que se vivió en España durante los últimos años del franquismo. Entonces replicó lleno de emoción: “En la tierra no hay más que un santo: el Santo Padre”» [41]. Yo soy un pobre pecador”. Una nueva prueba Las manifestaciones de desconfianza que llegaban desde la Secretaría de Estado continuaron hasta mediados del año 1973. Después me contó que el Papa le había dicho aquellas palabras y se había llenado de vergüenza y de dolor por sus propios pecados hasta el punto de protestar filialmente al Papa: “No. no. y a veces le interrumpía dejándose llevar por algún elogio o simplemente exclamando: “Usted es un santo”. Le pregunté el motivo. ¿A ver quién no tiene defectos? ¡A ver. y mientras me dure la vida seguiré luchando» [40]. vi que el Padre tenía un aspecto más bien apesadumbrado.

«El franquismo. Destaca. a crear como dogmas doctrinas temporales» [43]. porque el anciano General se negaba a realizar la deseada apertura del Régimen» [45]. Analiza aquel desencuentro desde el punto de vista de los dos protagonistas. que Benelli estaba convencido de la santidad de Escrivá. pero no entendía algunos aspectos de su modo de pensar. la preocupación del nuncio Riberi y de su consejero Benelli iba acrecentándose. las personas de la Obra– en materias opinables. en la carta postulatoria que escribió para que se abriera su causa. por considerarlo contrario a la libertad de la que gozan los cristianos –entre ellos. se preguntaba. Escrivá se adelantó treinta años a lo que recordó el Concilio en la Gaudium et Spes [44]. ¿Y después de Franco. «Evitad ese abuso –había escrito–. lo que generó en él una notoria desconfianza y una gran frialdad en el trato. la Iglesia –y el Opus Dei como porción viva de la Iglesia–. que parece exasperado en nuestros tiempos –está patente y se sigue manifestando de hecho en naciones de todo el mundo– que revela el deseo contrario a la lícita libertad de los hombres. qué?. y en ese caso solo los obispos de cada diócesis estaban facultados para dar a los ciudadanos católicos unas orientaciones precisas. al que por comprensibles razones la jerarquía había apoyado durante años. por su parte –sigue comentando Herranz–. Se pretendió que diera consignas temporales a los escasos fieles del Opus Dei que ocupaban cargos políticos. Benelli. en primer lugar. estaba hondamente preocupado –y con razón– por el futuro de la Iglesia en España. cosa que no había hecho nunca. solo debe dar orientaciones generales de carácter moral y nunca directrices temporales concretas de acción política. Y a medida que pasaba el tiempo. que trata de obligar a todos a formar un solo grupo en lo que es opinable. ¿Cómo evolucionaría el franquismo? ¿En qué situación quedaría la Iglesia? Para encauzar esa evolución del modo que consideraba más favorable para .. etc. que conocía por haber sido consejero en la Nunciatura Apostólica. sindical. salvo en situaciones muy excepcionales [42]. se encontraba en una coyuntura preocupante. recuerda Herranz. Con esas enseñanzas. Para Escrivá. Julián Herranz aborda en su libro de memorias En las afueras de Jericó las divergencias de planteamiento sobre esa cuestión entre Escrivá y el Sustituto de la Secretaría de Estado. como tantos en aquella época. como puso de manifiesto tras su muerte. Tenían una visión diversa de cómo debían participar los laicos en la vida pública.

una expresión que induciría a pensar que defendían unánimemente una imaginaria posición de la Obra en materia política. Escrivá lo explícito claramente en una entrevista con Jacques Guillemé- Brùlon en Le Figaro: Si alguna vez un miembro del Opus Dei intentara imponer. «Y es que el Opus Dei – explica Herranz– no tiene ningún tipo de posición política en ningún país: sus miembros son hombres y mujeres que siguen. o servirse de ellos para fines humanos. en concreto– no debían formar parte de los equipos de gobierno de Franco. porque los demás socios se rebelarían legítimamente. en comparación con los miles de personas del Opus Dei que había en España– tenían su propia visión acerca del futuro de su país y no aceptarían jamás una consigna política por parte de los directores del Opus Dei. saldría expulsado sin miramientos. después de esas conversaciones: . al igual que todos los fieles cristianos. Pero Benelli se tropezó con dos obstáculos con los que no contaba. las enseñanzas de la Iglesia en materias sociales […]. Y luego había que «mover» algunas piezas del tablero político: por ejemplo. probablemente también por indicación de sus superiores. le pidió a Escrivá que indicara a esas pocas personas que abandonasen su trabajo profesional en el ámbito político. según Herranz. espontáneamente o por sugerencia de sus superiores. Benelli alentó una especie de proyecto político. miembros del Opus Dei. santamente [46]. Primero. Más de una vez le oímos comentar. cuando Benelli. más aún cuando la jerarquía episcopal no había dado directrices sobre estas cuestiones para todos los católicos. El primero era que los escasos fieles del Opus Dei que participaron en el gobierno de Franco –ocho en los casi cuarenta años que duró el Régimen. Le hizo ver al Sustituto de Secretaría de Estado que las personas del Opus Dei que trabajaban en el campo de la política no eran «políticos del Opus Dei». El segundo obstáculo se produjo. su mentalidad. por tanto. escasos. directa o indirectamente. había que distanciar a la jerarquía española del Régimen. Ese proyecto consistía en preparar en España una futura Democracia Cristiana en la que se esperaba que participasen personajes conocidos por su condición de católicos. su experiencia en Italia y su modo de concebir la figura del laico–. El proyecto tenía varias fases. un criterio temporal a los demás socios. Escrivá le explicó claramente que no podía dar a un miembro del Opus Dei ninguna indicación que no fuera estrictamente espiritual.los intereses de la Iglesia –conforme a su formación personal. determinados católicos –algunos de ellos.

Y su sufrimiento se acrecentó cuando se iniciaron «investigaciones» sobre los miembros del Opus Dei que trabajábamos en la Santa Sede. aunque con frecuencia. de aquel hábito penitente… ¡Pobre Teresa de Jesús. El correteo de aquella época. Mayo-agosto de 1974. o pudiéramos favorecer de algún modo al régimen franquista [47]. Algunas cosas cambiarían si yo accediera a recomendar a algunos hijos míos de España que hicieran una cierta política. cuando ella abría sus . al morir Teresa de Lisieux. no fuéramos capaces de guardar el secreto de oficio por obediencia a los directores de la Obra. Eso sería violentar y traicionar el espíritu que Dios ha querido para su Obra. era algo más que lo que he hecho yo desde Roma a São Paulo… En un carromato por aquellas carreteras tremendas. con aquel calor de Castilla… Envuelta en la reciura de aquel traje basto. Estaba en Sevilla. de las que ciento quince son además. decía una de las monjitas del convento: ¿y qué podrá decir la Madre Superiora de esta pobre monja? ¡Una santa grande! ¿Y la otra Teresa. La mayoría de esas tertulias se grabaron en cinta magnetofónica. Cuando llegó a Brasil se encontraba muy cansado y tenía claros síntomas de fatiga. pero no alteró su plan. Pero comprendéis bien que yo no puedo hacerlo. la Teresona grande de Ávila? Pues… ¡dijeron de todo! […]. No se me olvida que. en cuanto acababa de hablar tenía que acostarse. toda delicadezas de amor! ¿Sabéis lo que decían sus contemporáneos. en las que permaneció hasta el 31 de agosto de aquel año. como si alguno ocultase su condición en virtud del secreto propio de los institutos seculares. Se cuenta en la actualidad con ochocientas cincuenta y siete grabaciones [49]. desde Ávila a Sevilla. llenas de polvo…. filmaciones [50]. Segundo viaje de catequesis por América del Sur El 22 de mayo de 1974 Escrivá inició su segundo viaje de catequesis por tierras americanas. Con frecuencia respondía a las preguntas que le formulaban con un recuerdo o una anécdota personal como hizo en São Paulo: Los santos se han ido al otro mundo llevando encima una carga de basura echada por sus contemporáneos. para recobrar fuerzas [48]. Al Padre le dolía que fuese uno de los más íntimos colaboradores de Pablo VI el que pusiese sus palabras bajo el foco de la sospecha.

todavía. no tienen más que lágrimas: no son felices. se levantó y le dijo: . encerrados en cenáculos. En el fondo del corazón. que no haya nadie con hambre de sed y de justicia. donde se oyen clamores de lujuria. le respondieron. que llevaba una de aquellas melenas que popularizaron los Beatles. tratadas como simples cosas. En Brasil hay mucho que hacer. como número de una estadística. y que no sepa el valor del sufrimiento. porque hay gente necesitada de lo más elemental. Se comprende muy bien la impaciencia. nos quiere felices [52]. ¡para volverlas malas…! La llamaban… ¿Está claro? –Sí. tanto fanatismo acumulado en ojos que no quieren ver y en corazones que no quieren amar. los deseos inquietos de quienes con un alma naturalmente cristiana. que no haya un enfermo que se encuentre abandonado. Y comentaba el 24 de mayo de 1974: El Señor quiere que estemos en el mundo y que lo amemos. bailan. la angustia. El Señor desea que permanezcamos en este mundo –que ahora está tan revuelto. Hacen mucho ruido. que me impulsa a mirar a Cristo. para que enseñemos a la gente a vivir con alegría. palomarcitos? Decían que…. son desgraciados. so capa de abrir conventos… –con ocasión de abrir conventos–… llevaba mujeres mozas de una parte a otra. cantan. –¡Teresa de Jesús…! [51]. hambre de pan y de sabiduría. La gente está triste. vidas humanas que son santas porque vienen de Dios. de rebeldías que no llevan a ninguna parte–. Comprendo y comparto esa impaciencia. a vosotros y a mí. Y el Señor. El 2 de junio un chico joven de Mauá. Los bienes de la tierra. sino también de elementos de cultura corriente. Y. los bienes de la cultura. de desobediencia. El 28 de mayo peregrinó hasta el Santuario de La Aparecida y siguió teniendo encuentros de catequesis. gritan. pero sollozan. tanto odio. tanta destrucción. Padre. fuera. no se resignan ante la injusticia personal y social que puede crear el corazón humano. repartidos entre unos pocos. Los hemos de promover de tal manera que no haya nadie sin trabajo. sin ser mundanos. que continúa invitándonos a que pongamos en práctica ese mandamiento nuevo del amor [53]. que no haya un anciano que se preocupe porque está mal asistido. No solo de instrucción religiosa –hay tantos sin bautizar–. Tantos siglos de convivencia entre los hombres y.

hasta que el 28 de junio se trasladó a Santiago de Chile. Jesús con María y José» [58]. Como yo me he visto giboso muchas veces. [comentó. reventado. Siguió dando catequesis a numerosas personas. y os sentís gibosos. Jesús que tiene sed. De modo que si alguna vez pesa. y allí –atado a la Columna– estaba así. me consuela mucho pensar en la imagen de Cristo Jesús. señalando a Del Portillo]. Lo que importa es voluntad recia o voluntad floja. Él era la hermosura. tal como viene en ese cuadro. El 24 de junio evocaba un cuadro con la imagen de un Cristo encorvado. Jesús. sin que renunciasen a sus ideas cristianas: “Que os comprendáis los chilenos. María Santísima. unidos a las enfermedades que padecía. Jesús que se cansa. la fortaleza. como dicen los italianos. ¿Va bien así? –Sí. vida limpia o vida… sporca. que os queráis” [56]. tengo que decirte que el primer amor de mi vida es un hebreo: Jesús. yo te voy a decir una cosa que te va a dar mucha alegría. Madre de ese hebreo y madre mía y madre tuya. Lo que tiene importancia es ojos limpios u ojos que no se pueden mirar [54]. Jesús de Nazaret. En las circunstancias políticas que vivía el país eran unas palabras muy necesarias» [57]. El 7 de junio se trasladó a Argentina. y lo he aprendido de este hijo mío. hijo mío. Yo…. El país atravesaba un momento difícil y advirtió desde un comienzo –señala Cayo– «que él nunca hablaba de cosas que no fueran sobrenaturales: “hablo solo de Dios y del alma. cansado. reventado. la sabiduría…. –Padre. Padre. El 9 de julio. Jesús que tiene hambre. que os disculpéis. atado a la columna: «Representa –decía– un Cristo coronado de espinas. ¡De tu raza! Y el segundo. acordaos de Jesús. llegando al atardecer de esa manera. –Mira –le respondió Escrivá–. lo mismo que los del pelo corto. De manera que no me refiero a cosas políticas” [55]. ¿qué nos dice a los melenudos? –Oye. y el 12 acudió al Santuario mariano de Lujan. Jesús que sabe ser amigo de sus amigos… Y. al día siguiente de rezar a la Virgen en el Santuario chileno de . Pelo largo o corto no tiene importancia. sobre todo. Aclarado este punto pidió a los que le oían comprensión en la convivencia social. que está giboso […]. Aquellos continuos desplazamientos. El 5 de julio se levantó una mujer entre las personas que le escuchaban y le dijo: –Padre: yo soy judía. a los del pelo largo os digo que me encantáis. Virgen y Madre. le dejaban agotado. Jesús que llora.

«Al verlos –cuenta Puig y Tarrats– se emocionó y. donde habló de Dios a más de quinientos indígenas y modestos campesinos del lugar. –Padre. Soy cooperadora y trabajo en campo. Vio con sus propios ojos lo que soñaba desde hacía años: el Seminario Mayor de Cañete. una insuficiencia renal que fue progresando conforme pasaban los años. yo traí naranjas. habla con cada una en particular. no se reirá ninguna persona honrada de ti. entonces me emociono mucho más y amo más a este Quito y a este Ecuador» [64]. Tres días después estuvo con sacerdotes de la prelatura de Yauyos. se trasladó hasta Lima [59]. de rodillas. Comentó el día antes de partir: «Os tengo que decir que como a ratos me mareo. para poder hablar de Dios. quiso besar las manos de todos y cada uno. le dio el «mal de altura» o soroche. Los médicos le aconsejaron que se fuera. Y luego. como he dicho por ahí. una arterioesclerosis con hipertrofia ventricular. no te enfades con ellas. «Estoy dispuesto a permanecer aquí el tiempo que sea necesario hasta que me adapte. de corazón a corazón… verás cómo te responden [61]. y entendían dificultosamente el castellano. Padre. ten paciencia. Quizá lo hacen porque sienten envidia… Tú no trates mal a nadie. Además. ¿Cómo puedo hacer. No se repuso. Padre. donde alentó a los seminaristas a ser fieles a la vocación sacerdotal. Llegó a Venezuela muy enfermo el 15 de agosto de . A continuación viajó hasta Cañete. pues para eso he venido» [63]. a tus vecinas. aunque deseaba estar con tantas gentes que le aguardaban. Algunos solo hablaban quéchua. comprende a tus amigas…. solas. [62]. para que las vecinas no se rían de mí cuando voy a mi misa? –Oye. leche. etc. y se reactivó la bronconeumonía que había padecido en Lima. ya que no mejoraba. después de recibir la bendición. Es una pena si encuentras alguna que se ríe.Lo Vázquez. hija mía –le contestó–. como a tantos viajeros. A ello se unieron las diversas enfermedades que padecía: una diabetes insulinodependiente. Pero había llegado al límite de sus fuerzas. Se encontraba tan agotado que no tuvo más remedio que guardar cama durante diez días. no he podido celebrar la Santa Misa. y me han dado la Comunión todos los días. Pasaron más de cincuenta sacerdotes» [60]. y solo pudo mantener cuatro reuniones con grupos reducidos de personas. yo venido de Condoray colegio de mi hija. para usted. El 1 de agosto llegó a Ecuador. Su situación de salud y la altura de Bogotá (dos mil seiscientos cincuenta metros sobre el nivel del mar) aconsejaron aplazar para otro momento su estancia en Colombia.

Regresó a Europa sin haberse repuesto del todo. advirtió la pobreza en la que estaban sumidas muchas personas de aquel país y le apenó profundamente ver a tantas familias hacinadas en los ranchitos junto a las laderas de las montañas. . cuando era Vicario General de San Miguel. que dio los primeros pasos de la Obra en Centro América. de la necesidad de contribuir a remediar aquella situación de miseria en la que vivían tantas familias del país [65]. aunque seguía debilitado. participando en sus afanes evangelizadores. entre otras cuestiones de vida cristiana. a los sacerdotes del Opus Dei que iban a verle. y llevó personalmente a dos jóvenes conocidos suyos a esa residencia. que se inauguró en marzo de 1960. que vivió muchos años junto a Escrivá. para que se repusiera algo antes de regresar a Europa. Monseñor Romero me confió que ese encuentro le había dejado hondamente impresionado.1974. Antonio Rodríguez Pedrazuela. como me contaba un sacerdote del Opus Dei. tuvo tres encuentros con diversas personas. y se dirigía espiritualmente con uno de ellos. con el que había colaborado activamente desde su juventud. haciéndole sentirse querido y acompañado. ni haber podido cumplir el plan previsto. Antes de subir al avión. Romero ayudó especialmente a los miembros del Opus Dei a la puesta en marcha de la primera residencia universitaria del Opus Dei en El Salvador. recuerda el encuentro entre el fundador y el ahora beato Oscar Arnulfo Romero el 8 de noviembre de 1974 en Villa Tevere. Además de colaborar. al finalizar. participó en muchas actividades formativas [67]. Doble Vía. El futuro Arzobispo de El Salvador recibía cordialmente en su parroquia. * * * Joaquín Alonso. Y aprovechó el encuentro para invitarle a visitar Centro América». En los últimos días del mes. meses después de regresar de su viaje por tierras americanas: «La conversación se extendió casi una hora y. Cuando subía desde el aeropuerto hasta el lugar donde los médicos le habían recomendado que se alojara. comentó bromeando: «me voy como don Quijote de la Mancha: desmantelado el caballo» [66]. Romero conocía y apreciaba el carisma del Opus Dei. Me dijo que se había sentido confortado en su fe y que el fundador del Opus Dei le había abrazado. en los que habló.

ni concedía ruedas . con febrícula. Estuvo primero en Venezuela y luego en Guatemala –me contaba en junio de 2010 Alejandro Cantero. y de que daría más frutos» [2]. XXVII Hágase. Le vi en varias ocasiones levantarse muy cansado y fatigado de la cama. a regresar antes de la fecha prevista a Roma a causa de su estado físico. nulla dies sine cruce! (¡Con alegría. fui testigo directo de su entrega a los demás. de nuevo. Durante aquellos días. en la primera página del calendario litúrgico del año: In laetetia. para hablar de Dios a las personas que acudían para escucharle. Sin embargo. por su mala salud y su deteriorado estado físico. adimpleatur… (Hágase. cúmplase (1 de enero de 1975) 1 de enero de 1975 Solía escribir. el 1 de enero de 1975 escribió: Fiat. que le acompañó durante aquellos viajes como médico–. cúmplase). Del 4 al 23 de febrero de 1975. quiso realizar un tercer viaje de catequesis por América. A pesar de encontrarse cada vez más debilitado. hasta que una leve enfermedad respiratoria hizo que los médicos le recomendásemos que regresara a Europa. pero pensó que esa falta de estímulo humano «era una señal clara de que debía emprenderlo. Tercer viaje a América Residió desde el 4 al 23 de febrero de 1975 en Venezuela y Guatemala. No daba conferencias. y comenzó a decir que se le hacía de noche y que desde el Cielo podría ayudar mejor [1]. pero se vio obligado. ningún día sin Cruz!). al igual que en el viaje anterior de 1974. Humanamente no le apetecía. ni participaba en actos públicos.

ni con ninguno de los ministros del gobierno. Por esa misma razón no aceptó las invitaciones que le hicieron diferentes Jefes de Estado o de gobierno. con rotundidad: «¡Yo no soy de derechas ni de izquierdas! ¡Soy un sacerdote de Jesucristo!» [3]. fueran del color político que fueran. Eso no significa que su discurso fuera «espiritualista» o que alentara al desentendimiento de las cuestiones temporales. Y lo mismo hizo con políticos de signos ideológicos diversos. Al día siguiente envió una carta a la Junta Militar en la que expresaba su decisión de no entrevistarse con ninguno de los miembros de la Junta. en los que hablaba con un lenguaje cercano y animante. que declinó con mucha amabilidad aquella invitación.de prensa: eran encuentros cálidos y distendidos. apostólica y pastoral. por ejemplo. Al colocarle sobre la pantalla de RX. los miembros de la Junta militar chilena deseaban invitarle a una recepción oficial. Yo recibí personalmente a la persona que le trajo la invitación: era un Capitán de navío. Porque es muy fácil decir: yo soy muy . «porque usted. Solo le interesaba la salvación de las almas. los del centro. de modo que todos participen de alguna manera de los bienes de la tierra. durante su estancia en Quito o con el Presidente de Guatemala. familiares. como el general Guillermo Rodríguez Lara. El momento político en el que se encontraban algunos de esos países era muy delicado. Cuando un padre de familia venezolano le preguntó qué podía hacer para educar a sus hijos en el amor al trabajo. Recuerdo. en Madrid. para que le hiciera una radiografía de tórax. Por eso. apostólica. asesor de la Junta de gobierno. de la necesidad de tratar y conocer a Dios. Fue recibido por don Álvaro del Portillo. Sales le pidió que se situase un poco más a la derecha. Se confirmaba con esto que era un sacerdote con los brazos abiertos a todos: los de la derecha. pero expresiva. que han de saberlo administrar. el matrimonio y la vida cotidiana. de mejorar en la vida cristiana. siempre cordial. al terminar pedía siempre que se rezara por los gobernantes. que en su viaje anterior. Recuerdo una anécdota menor. subrayando que su viaje tenía una finalidad exclusivamente sacerdotal. En 1972 le acompañé a la clínica de imagen radiológica de un conocido mío. le respondió: «Yo los pasearía un poco… por esos barrios que hay alrededor de la gran ciudad de Caracas […] para que vieran las chabolas. los de la izquierda. el doctor Viriato Sales. espiritual. Padre –le dijo– será un sacerdote de derechas». Reaccionó inmediatamente. porque su estancia en ese país tenía una única finalidad. […] Que sepan que el dinero lo tienen que aprovechar bien. unas encima de otras. de santificar el trabajo.

pero a mí me llegó al alma lo santo y lo humilde que era [5]. me decía una vez: «yo no sé si soy bueno. tuvo que interrumpir su catequesis y regresar a Roma. que Dios te bendiga. porque nunca he tenido a mi mujer enferma. no me he encontrado en medio de la calle. A los pocos días de llegar a Guatemala. con . sumando sus tres viajes. El cardenal de Guatemala quiso acompañarle hasta el aeropuerto. Ya he dicho que a veces. Mirad. Eso fue lo que me pasó a mí: ese gracias del Padre lo sentí como el de una persona que agradece de verdad. tras unos días de reposo. pueda asegurarse un bienestar mínimo. con su trabajo. de rodillas. y tantas otras cosas necesarias. de forma amable. pero ahora. le pidió. porque vi que. estando sin trabajo y sin un céntimo. hemos de procurar que se fomente la caridad y la justicia [4]. con mucha delicadeza: –Gracias. Permaneció en total. en voz baja. cuidar de la educación de los hijos. con una sola palabra. consciente de que era la bendición de un sacerdote santo. hombre de mucho dinero. si no se ha pasado ninguna necesidad». se conoce a fondo a una persona. Se la había pedido anteriormente. desde nuestro sitio. la bendición. hija mía. Lo contó así en el testimonio que recoge en sus memorias Antonio Rodríguez Pedrazuela: Cuando llegó. no he tenido a mis hijos debilitados por el hambre. sin más. ante la reiterada petición del cardenal no tuvo más remedio que dársela. Un amigo. por encima de todo. Nada de los demás puede resultarnos indiferente y. Los médicos diagnosticaron los comienzos de una broncopulmonía y el 22 de febrero. Y sentí entonces como si mis ideas anteriores se desarmaran. Entonces había rehusado.bueno. le saqué un vaso de agua para que se le quitara el calor del viaje. hay que habilitar a la gente para que. hemos de procurar que no le pase a nadie. cayó enfermo. en el oratorio de un centro del Opus Dei. Tenía mucha fiebre y afonía. No sé como explicarlo. Pocos minutos después partió por última vez de tierras americanas. tendido y sin un cobijo… No sé si soy un hombre honrado: ¿qué habría hecho yo. si me hubiera sucedido todo eso?». Entonces me dijo. nada más llegar al país. estar tranquilos en la vejez y en la enfermedad. una indígena kachiquel –la primera mujer centroamericana del Opus Dei– me contó en Ciudad de Guatemala la sorpresa que le produjo la personalidad sencilla y cordial de don Josemaría. y antes de salir. porque no espera que le sirvan… No era un detalle de educación. Marta. el Padre era un hombre profundamente humilde. encontrándome sin trabajo y sin un céntimo.

Esta consideración se corresponde con su rechazo a los personalismos. Aquel día era. que se cumplieron el 28 de marzo de aquel año. que solo Jesús se luzca» [9]. Aunque la cita sea extensa. y el sobre se tira a la basura» [7]. Un mes antes. la mete dentro de un sobre. Y así hasta el final de los días que queden: siempre recomenzando. ni de necia vanidad. «A la vuelta de cincuenta años estoy como un niño que balbucea. una periodista había comenzado a agradecerle el bien que le habían hecho su predicación y sus libros. 28 de marzo de 1975. Cristo mío!» [6]. Estoy comenzando. vale la pena reproducirla entera. ya no puedo más –comentó–. hizo una oración en voz alta. Eso explica que no desease ningún tipo de celebración especial para las bodas de oro de su sacerdocio. El Jueves Santo. había perdido una parte notable de la visión del ojo derecho. Hemos de vivir pendientes de Él. Una mirada atrás… Un panorama inmenso: tantos dolores. además.estancias en diversos países. hubierais venido a seguir a este pobre hombre! [8]. para señalar el camino a mis hijos: ayúdame Tú: ¡que vea con tus ojos. No la dejó seguir. Viernes Santo. para que no haya motivos de soberbia en ninguno de nosotros. 19 de marzo de 1975. El Señor lo quiere así. en vez de seguir al Señor. ciento veintidós días en aquellas tierras. con la voluntad tensa. ya no veo a tres metros de distancia y tengo que atisbar el futuro. y le explicó que al único al que debía dar esas gracias era al Señor: «A mí no. Bodas de oro sacerdotales El día de su santo. y sin embargo he de ser fortaleza para mis hijos. ¡Pues no faltaba más! –decía a los fieles del Opus Dei y a los que le rodeaban– ¡Bonito negocio habríais hecho si. La carta se saca del sobre. . de sus labios: con el oído atento. tantas alegrías. Dios escribe una carta. «No quiero que se prepare ninguna solemnidad porque deseo pasar este jubileo de acuerdo con la norma ordinaria de mi conducta de siempre: ocultarme y desaparecer es lo mío. dispuesta a seguir las divinas inspiraciones. a causa de una catarata que empezaba a afectarle al ojo izquierdo: «Señor. desde México a Chile. recomenzando en cada jornada.

Torreciudad A mediados de mayo hizo su último viaje a España. y te busquen. cada día. ¡Ay. ¡mía! Y yo…. no me entristezco: me alegro de que seas tan grande que no quepas en mi pobre corazón. ¡Amo!: quiero amar como el que más. en el Paraíso. en la medida en que –con tu gracia– puede la razón humana llegar a conocerte. fue la última vez . Señor: que yo te busque. Yo soy quien soy: el último trapo sucio de este mundo podrido. de tu hermosura…. Señor. que quiere hacer de cada uno. Dios único. de alguna manera. Señor. y te amen. ¡tuyo!» [10]. la escena de Belén. y me buscas…. todo alegrías. todo ese poder. Tú eres quien eres: la Suma bondad. Señor. ¡Muchas gracias! […] ¿Cómo se ha hecho el Opus Dei? Lo has hecho Tú. de tu poder. el Hijo y el Espíritu Santo. que te mire. Eres tan bueno que. al Espíritu Santo. Es posible que –no con la boca. sin embargo. pero Tú has puesto en mi alma ansias. Mayo de 1975. un crucifijo. un Cristo. Además. Y. con ansias de comprenderte. Mirar es poner los ojos del alma en Ti. ya basta: ¡Dios mío! Toda esa grandeza. hambres de creer. que te ame. de tu bondad. Yo no comprendo esa maravilla de la Trinidad. me miras…. perdóname! Adoro al Padre. ¡Dios mío! ¡Dios mío!… Si no sé decirte otra cosa. con tu Cuerpo y tu Sangre. el alter Christus que hemos de ser. y me amas. Cuando veo que entiendo tan poco de tus grandezas. Señor: que mis hijos te miren. gracias por todo. oculto en las especies sacramentales –yo así lo creo firmemente–. al estar real. Nos esperas en el Cielo. ¡Creo!: quiero creer como el que más. con cuatro chisgarabís… […]. Durante aquella estancia. Nos esperas en la oración. toda esa hermosura…. cuando veo que entiendo tan poco. Dios se encuentra en el centro de nuestras almas. también está la Trinidad Beatísima: el Padre.Y ahora. pero con los hechos– hayamos dicho: non est locus in diversorio. todo alegrías… Porque tenemos la experiencia de que el dolor es el martilleo del Artista. no hay posada para Ti en mi corazón. buscándonos. verdadera y sustancialmente. Me conformo con esa pequeñez. por la inhabitación del Paráclito. con tu Alma y tu Divinidad. de tu sabiduría. Nos esperas en la Hostia Santa. Se repite. cuando estás ahí escondido por Amor. ya muy avanzada la tarde. ¡Espero!: quiero esperar como el que más. al Hijo. el 22 de mayo de 1975. en mi miserable cabeza. de esa masa informe que somos.

Por eso me interesa que haya muchos confesonarios para que las gentes se purifiquen en el santo sacramento de la penitencia y – renovadas las almas– confirmen o renueven su vida cristiana. El sábado 24 consagró el altar mayor. Al día siguiente. ¡Qué suspiros van a echar aquí las viejas…. mientras daba la vuelta al altar y miraba la nave. y la gente joven! ¡Qué suspiros! ¡Bien! […] ¡Muy bien! Lo habéis hecho muy bien. todo el cariño –recordó– debían estar centrados en la Virgen. Así recibirán con agradecimiento los hijos que el cielo les mande. que tenían lugar en la llamada . cuidad de la colocación de la imagen de la Virgen». cuando Él les honre escogiendo almas que se dediquen. Toda la atención. el Ayuntamiento de Barbastro le entregó la medalla de oro de la ciudad. Por la tarde. con personal y libre dedicación. durante las tertulias de la noche. la paz os dejo. usando noblemente del amor matrimonial. Fue el primer acto litúrgico del santuario. Sin prisa. Habló de su próxima visita a Torreciudad y repitió en varias ocasiones estas palabras: –Rezad por mí. tan venerada desde hace siglos. El 26 de mayo regresó a Roma. y Dios no fracasará en esos hogares. «En Roma. dejando establecido que el Santuario se inaugurara el 7 de julio siguiente. llevando a sus hogares la paz y la alegría de Jesucristo: la paz os doy.que le vi. aprendan a santificar y amar el trabajo. al servicio de los intereses divinos». todo el honor. porque se me está haciendo de noche. que les hace participar del amor creador de Dios. sin ninguna ceremonia especial. Había pedido a la Virgen que Dios concediera a los que acudieran allí «un derroche de gracias espirituales […] que el Señor querrá hacer a quienes acudan a su Madre Bendita ante esa pequeña imagen. Era evidente que estaba prácticamente ciego. Las obras se encontraban prácticamente acabadas y pudo observar el conjunto arquitectónico. hay que llegar hasta el final. aunque se esforzara por mantener su buen humor habitual. Al día siguiente. 23 de mayo de 1975. exclamó: ¡Qué bien se va a rezar aquí! [11]. Al entrar en la sala en la que se encontraba. Habéis puesto tanto amor aquí…. quiso confesarse con Álvaro del Portillo en un confesonario de la capilla de la Virgen del Pilar. aunque dirigía la vista hacia el lugar donde estaba yo –situado a unos tres metros de él– de hecho no me veía: intentaba que no se advirtiera aquella limitación para no hacer sufrir a nadie. descubrí que. tras rezar el Rosario delante de los mosaicos con las escenas correspondientes. Le gustó especialmente el retablo: «Es todo un señor retablo. pero hay que terminar. Visiblemente emocionado. estuvo por tercera y última vez en su vida en Torreciudad. domingo.

por unos mapas que hay pintados en la pared –me contaba el cardenal Herranz– el Padre se sentaba habitualmente en uno de los dos sillones rojos que hay en esa sala. junto a la lamparilla del rincón. pidiéndole que nos dejara llevar al menos la jarrita. para poder hablar durante el tiempo que iba a estar en Castelgandolfo. «Era un día bastante caluroso –me contaba en Tokio una mujer japonesa. cerca de Roma. acercándose al que hay junto a la puerta… El día 25 de junio por la noche. Pero durante los últimos días de aquel mes de junio hizo algo inusual: fue cambiando de asiento.sala de mapas. se reunió con un grupo de mujeres del Opus Dei en Castelgandolfo. Último día El 26 junio de 1975. Comenzó a bajar las escaleras. para recogerla al terminar aquel rato de tertulia. Intentamos ayudarle. cualquiera que sea» [14]. Aprecié que la úlcera en la encía inferior era muy grande. Yo me . Esa noche se sentó en el último sitio del sofá corrido que hay junto a la puerta. la medicación le había hecho adelgazar hasta el punto de que las piezas de la dentadura no le encajaban bien y le provocaban llagas. en el de la derecha. al bajar las escaleras. a causa de su casi ceguera. La dejaba en una mesita del pasillo. y nos dijo: “¡Si no me dejáis hacer al menos estos pequeños sacrificios…!”. desde hace años ofrezco la Santa Misa por la Iglesia y por el Papa. día tras día. «Como no podía ver dónde estaban las llagas por la afección de sus ojos – recuerda Echevarría– me rogó que le pusiera un poco de pomada en las encías. que he ofrecido al Señor mi vida por el Papa. Ninguna persona lo advirtió» [13]. En el otro solía sentarse don Álvaro. Descendía con dificultad. que su tarea había terminado…» [12]. y antes de salir pidió a una persona que iba a visitar al Papa que le transmitiera este mensaje: «Todos los días. porque además de las pérdidas de visión. que. suele ser muy doloroso. Pienso que fue un modo paternal y humilde de decirnos que ya había cumplido su misión en esta tierra. sosteniendo la jarrita temblorosamente con la mano. como de costumbre. Seguía mal de salud. según los médicos estomatólogos. en concreto. Me habéis oído decir muchas veces. que estaba en Roma aquel 26 de junio de 1975–. No dio más categoría a ese achaque. llevaba como otras noches la jarrita de manzanilla que le había aconsejado el médico que tomara antes de acostarse. Escrivá no exteriorizó sus molestias. Mieko Kimura.

y a San José. Se manifestaba en apariencia como fruto de vuestro trabajo. Al escuchar aquello. El Padre vino a eso de las diez y media de la mañana. le dije: . y nos comentó que tenía muchas ganas de vernos y estar con nosotras antes de salir de viaje. por ser cristianas. «Vosotras –les comentó–. cualquiera que sea. os diré como siempre que vengo aquí. –Estamos terminando estas últimas horas de estancia en Roma –añadió– para acabar unas cosas pendientes. en estos momentos. recordaba que a continuación comenzó a decirles que todos los cristianos deben tener alma sacerdotal y les estuvo hablando del amor al Papa y a la Iglesia. están preparando un colegio en Nagasaki. nuestro Padre y Señor. tenéis alma sacerdotal. Le contaron algunas anécdotas del trabajo apostólico y les hizo ver la necesidad de aprovechar las circunstancias de la vida corriente «para tratar a Dios y a su Madre bendita. Hemos de amar mucho a la Iglesia y al Papa. en estos momentos. Podéis y debéis ayudar con esa alma sacerdotal.encontraba con otras mujeres jóvenes del Opus Dei en Villa delle Rose. y a nuestros Ángeles Custodios. y le saludamos animadamente. de modo que ya para los demás no estoy: solo para vosotras. y con la gracia de Dios. Pedid al Señor que sea eficaz nuestro servicio para su Iglesia y para el Santo Padre» [17]. que está tan necesitada. en Castelgandolfo. nuestra Madre. los sacerdotes. de la oración de todos vuestros hermanos. «Llevábamos unos veinte minutos de conversación –me contaba Mieko–. Del Portillo. nos comentó: –Ya sabéis que ahora. que le acompañaba. divertido. para ayudar a esta Iglesia Santa. Empezaron a preguntarle sobre diversos temas. nuestra Madre. y al ver que estábamos tres japonesas. –¡Qué buena voz tenéis!» –nos dijo. del dolor del Señor. que lo está pasando tan mal en el mundo. Hay que rezar para que las dificultades que haya desaparezcan y puedan cuanto antes empezar a trabajar allí. al ministerio sacerdotal de nosotros. para que se acercara a la fe» [15]. Le hablaron de los frutos de una catequesis en un país de América del Sur y precisó: «Ten en cuenta que no era fruto vuestro: era fruto de la Pasión del Señor. de la santidad de la Iglesia. Yo deseaba pedirle que rezara de modo especial por mi madre. pero no tengáis el orgullo de pensar que es así» [18]. Entre todos haremos una labor eficaz» [16]. de los trabajos y de las penas llevadas con tanto amor por la Madre de Dios.

Estuvimos esperando un rato. tras mirar la imagen de la Virgen de Guadalupe que había en su cuarto» [19]. –Padre. se le mudó el semblante y no pudo continuar hablando. pero al cabo del tiempo nos dijeron que. mi madre… De repente. vino Chus. pensando que sería algo pasajero. se sintió mal. Luego supimos que había fallecido poco después de estar con nosotras. Me emocioné y lloré. Don Álvaro nos pidió que les dejásemos solos durante unos momentos hasta que se repusiera. A las tres de la tarde. en vista de la situación. . y nos dijo: –El Padre está en el Cielo. Cuando estábamos allí. nos pidieron que fuéramos al oratorio. después de la comida. el Padre había regresado a Roma. la directora. a causa de un ataque al corazón repentino que le había sobrevenido cuando entraba en su habitación de trabajo.

abandonándose en la voluntad de Dios. Quedaba atrás una existencia marcada por una sucesión de pruebas – muertes prematuras. Contempló numerosos frutos de su trabajo. al que había dedicado tanto tiempo. Escrivá comenzó ese viaje inacabable por el corazón de Dios que los cristianos denominan Cielo. Una de las pruebas que más debió costarle fue no ver realizado el reconocimiento jurídico-canónico del Opus Dei adecuado a la luz fundacional del 2 de octubre. con todo aquello que era un imposible. «¡Estoy tan contento! –decía a unos argentinos de la Obra–. ¡tanto es el peso que he tenido que sufrir y por el que me puedo alegrar!» [2]. maledicencias. cruz? ¿Triunfo. en el que falleció frente a un cuadro de la Virgen de Guadalupe. A modo de Epílogo ¿Cara. injusticias. a consecuencia de un paro cardíaco –hasta en su muerte siguió los pasos de su padre–. y ponerse a soñar. y unas campanas que se oyen. para purificar nuestra fe y preparar nuestra alma para la vida eterna. reconocía que si en los comienzos de la Obra «hubiera sabido todo lo que me esperaba me hubiera muerto. sin ningún medio humano. por la misericordia de Dios. buen humor y nada más. y al mismo tiempo. incomprensiones. persecuciones…– que fueron una forja de purificación y sufrimiento. fuente de intensa alegría para él. Se dio en su vida la paradoja cristiana: tras afirmar que aunque «anegado en basura y deshonra me he sentido feliz» [1]. como había pedido. . En ese mismo sentido comentaba que los días que el cristiano vive en la tierra son siempre una prueba. la gracia. Uno de sus biógrafos. fracaso? Aquel 26 de junio. pero experimentó también lo que humanamente suelen denominarse «fracasos». un tiempo concedido. ¿Vosotros sabéis lo que es tener veintiséis años. Aceptó morir sin verlo hecho realidad [3]. y el querer de Dios. y después verlo realizado en todo el mundo?» [4]. tanto trabajo y tanto esfuerzo.

como Surco o Forja. Escrivá tanteó a lo largo de su vida numerosas posibilidades apostólicas: muchas se llevaron a cabo. Esa era «la mañana llena de sol» con la que soñaba en Portugal. dedicado a la Sagrada Familia. es decir. Y no le dio tiempo a redactar otros. refiriendo todos los proyectos que Escrivá había intentado poner en marcha y que no habían llegado a cuajar. del arte. Dios con nosotros. eso es lo mío.Vázquez de Prada. sin causar molestias a los demás. personas. ni vio acudir a Torreciudad miles de peregrinos. Eran iniciativas al servicio de Dios en los ámbitos más variados: la universidad. Tampoco pudo enviar a las imprenta los libros que deseaba: las circunstancias y sus obligaciones sacerdotales hicieron que tuviese que dejar esa tarea para que la llevaran a cabo los que le sucedieran al frente del Opus Dei. confesando a los niños pobres de aquella barriada obrera de los suburbios de Roma y atendiendo a personas necesitadas y enfermas. rápidamente. por una razón o por otra. no. el mundo de la cultura. medios. No pudo ser. Pescadores de hombres… [7]. de un centro que fuese un foco de vida cristiana en Tierra Santa [6] o la construcción de un Santuario en Norteamérica. Matrimonio y Pureza. de oportunidad histórica– a sus sucesores la puesta en marcha de algunos de sus sueños evangelizadores. dentro de un contexto coloquial. Mujeres del Evangelio. aunque Dios le concedió morir como deseaba: «sin dar la lata». como en los tiempos de su juventud. como la creación de una Universidad eclesiástica en Roma [5]. Algunos fueron libros póstumos. Falleció en «plena noche de la Iglesia». Le hubiera gustado trabajar sacerdotalmente durante los últimos años de su vida en el barrio obrero del Tiburtino. no considero tan exagerada la expresión de este biógrafo como puede parecer a primera vista. No pudo peregrinar a la Tierra Santa que era una de sus ilusiones íntimas. alejado de los focos de la atención pública –ocultarme y desaparecer. que solo Jesús se luzca–. Y tuvo que confiar –por falta de tiempo. Celibato. que podía haber escrito un cuarto tomo. además de los tres que había publicado. pero otras muchas. Comentarios. de los que habló en varias ocasiones: En casa de Lázaro. que son una maravilla!» [8]. como había escrito que sucedería. el comienzo de una profunda revitalización de la vida cristiana conforme a las enseñanzas conciliares. . «¡Como estos días de Lisboa –decía–. de la comunicación… Por ejemplo: impulsó durante un tiempo la creación de un proyecto universitario en Oxford. esperando «la llegada del alba». No fue posible. me comentaba de forma hiperbólica. Aunque aquello fue solo un simple comentario dentro de una conversación amigable.

por esa misma cara y cruz indisoluble: la cruz redentora. Alegraos y regocijaos. que hacer llegar a todos. Tuvo que soportar a lo largo de su vida numerosos padecimientos que afectaron a su familia. tendría que recorrer todo el mundo. de los jóvenes. y del beato Pablo VI que lo llevó a cabo. que convocó el Concilio. centros educativos. Bienaventurados los que trabajan por la paz…. * * * ¿Fue la suya una vida de éxito o de fracaso? Esa pregunta responde a una mentalidad alejada del Evangelio. Intuía que después de San Juan XXIII. Ese Papa «tendría que salir a la plaza pública – escribe de la Hera–. son las Bienaventuranzas» [10]. diecisiete años después de su fallecimiento. Su vida nos remite a ellas desde la infancia: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia…. gracias a su impulso. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia…. en un lenguaje por todos comprensible. tendría que explicar catequéticamente la doctrina. Juan Pablo II comenzó su homilía durante la ceremonia de su beatificación con estas palabras: «Es necesario pasar muchas tribulaciones –dijo– para . Rezaba y pedía oraciones también por el Papa que iba a venir. por antonomasia. San Juan Pablo II. el Papa que vino «de un país lejano» y puso en marcha la nueva evangelización. con millones de ejemplares). y le canonizó diez años más tarde. Como escribía Capucci: «Dios permite que las almas grandes saboreen con mayor dureza el peso de la Cruz. ni en las realizaciones apostólicas que surgieron. Ofreció su vida muchas veces –y renovó ese deseo hasta el último día– por el Papa y la Iglesia. a su fama. el 6 de octubre del 2002. de los campesinos. las enseñanzas conciliares» [11]. y los cristianos están llamados a seguirle por ese mismo camino. porque el que ama más es probado precisamente en aquello que más ama» [9]. de los obreros–. Es en esa clave paradójica –las Bienaventuranzas– en la hay que analizar la existencia de Escrivá. ni en otros logros. le beatificó en 1992. El triunfo de Escrivá no radica esencialmente en los libros que publicó (aunque de algunos. Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Bienaventurados los misericordiosos…. se hayan hecho numerosas ediciones. a sus apostolados y a lo que más amaba: la Iglesia. como Camino. porque el gran triunfo de Cristo se dio en su aparente fracaso en la Cruz. iniciativas para la promoción de la mujer. en todo el mundo –universidades. aplicando tantas enseñanzas del Concilio. porque vuestra recompensa será grande en los cielos. Recuerda Gonzalo que para el cristiano «el triunfo. le correspondería a otro Papa darlo a conocer al mundo entero.

por la fe. es ser Cristo y. su ímpetu evangelizador. Al escucharlas pensé que Escrivá había sintetizado en ellas. hijo de Dios en Cristo.entrar en el reino de Dios» [12]. De esta fe se alimentaba su amor al Señor. sin pretenderlo. su alegría constante. . tener la cruz es identificarse con Cristo. A continuación citó unas palabras suyas. incluso en las grandes pruebas y dificultades que hubo de superar». por eso. su autobiografía: «Tener la cruz es encontrar la felicidad. Comentó que la vida espiritual y apostólica de Escrivá «estuvo fundamentada en saberse. ser hijo de Dios».

ANEXOS .

El 28 de junio tuvo lugar un solemne funeral público a las once de la mañana. El 12 de mayo comenzaron en Roma y el día 18 en Madrid los procesos sobre la vida y virtudes de Josemaría Escrivá. Muy pronto comenzaron a recibirse peticiones y cartas postulatorias pidiendo la apertura de su Proceso de Beatificación y Canonización. El 7 de julio se inauguró el Santuario de Torreciudad. Trascurridos cinco años tras el fallecimiento de Josemaría Escrivá. procedentes de cien países. Álvaro del Portillo. en el congreso convocado con este fin. novecientos ochenta y siete obispos (más del tercio del episcopado mundial) y cuarenta y un superiores de órdenes y congregaciones religiosas. como prevé el Derecho Canónico. promulgó el Decreto para la Introducción de la Causa de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer. se inició su causa de canonización. El 14 de marzo la Congregación para las Causas de los Santos concedió que. primer sucesor El 15 de septiembre Álvaro del Portillo fue elegido para suceder al Fundador del Opus Dei.ANEXO I Hitos de la historia del Opus Dei tras el fallecimiento de Josemaría Escrivá Junio-julio de 1975. el Arzobispo de Madrid erigiese otro Tribunal para recibir a los testigos que residían en España o preferían declarar en castellano. . además del tribunal del vicariato de Roma. con una misa de funeral por su alma. El 19 de febrero el Cardenal Poletti. Sepultura y funerales Josemaría Escrivá fue sepultado el 27 de junio de 1975 en la Cripta del Oratorio de Santa María de la Paz. en la Sede Central del Opus Dei en Roma. El 30 de enero de 1981 la Congregación para las Causas de los Santos dio el nihil obstat de la Santa Sede para esa causa y 5 de febrero el Papa ratificó la decisión de la Congregación. Entre los peticionarios había sesenta y nueve cardenales. Septiembre de 1975. en la Basílica de San Eugenio a Valle Giulia. doscientos cuarenta y un arzobispos. como Vicario del Papa para la diócesis de Roma. En total fueron unas seis mil cartas. de acuerdo con los Estatutos.

el 9 de abril Juan Pablo II ordenó que se publicase el Decreto sobre el ejercicio heroico de las virtudes del Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer. un volumen con 1. tal como lo había deseado muchos años atrás su fundador. y la Postulación presentó la Positio del Proceso sobre la curación presuntamente extraordinaria de una religiosa Carmelita por intercesión de Josemaría Escrivá. El 19 de marzo de 1983 se ejecutó la bula de erección del Opus Dei en prelatura personal. que se entregó a la Congregación para las Causas de los Santos para su estudio definitivo. Al año siguiente la Positio obtuvo el voto afirmativo del Congreso de Consultores. El 20 de marzo de 1990 la Congregación Ordinaria de Cardenales y Obispos dio su voto afirmativo a la Positio. Prelado del Opus Dei. El 6 de enero de 1991 Juan Pablo II confirió el episcopado a Álvaro del Portillo. y apareció un nuevo libro póstumo de Escrivá.000 recibidos entre 1975 y 1978. otro libro póstumo. En 1987 salió a la luz Forja. Ese mismo año se instruyó un proceso para examinar una curación presuntamente extraordinaria atribuida a la intercesión de Josemaría Escrivá. Prelatura personal El 28 de noviembre de 1982 Juan Pablo II erigió el Opus Dei en prelatura personal. Noviembre de 1982. Posteriormente se presentaron a la Santa Sede dos volúmenes de más de 800 páginas con testimonios sobre la fama de santidad de Escrivá. En 1985 se fundó en Roma el Centro Académico Romano de la Santa Cruz.500 narraciones firmadas de gracias y favores atribuidos a su intercesión. El 30 de junio de ese año –1990– la Consulta Médica de la Congregación para las Causas de los Santos concluyó que esa curación no era explicable por causas naturales y el 14 de julio se estudió en el Congreso Peculiar de los Consultores Teólogos y obtuvo una conclusión positiva por unanimidad. En 1986 se cerró en Roma la fase instructoria del proceso de beatificación del fundador del Opus Dei. El Opus Dei. En el mes de junio de 1988 concluyó la elaboración de la Positio sobre la Vida y Virtudes del Siervo de Dios. El 18 de junio de ese año el examen de la congregación ordinaria de cardenales y obispos dio una respuesta positiva unánime sobre la curación extraordinaria de la religiosa carmelita Concepción . con el que Álvaro del Portillo comenzó a hacer realidad un antiguo deseo de Escrivá: la creación de una Universidad para estudios eclesiásticos en Roma. seleccionados entre los más de 10. Nombró prelado a Álvaro del Portillo. Surco.

Sudáfrica. prelado del Opus Dei El 20 de abril Juan Pablo II nombró a Javier Echevarría. Juan Pablo II. Líbano. Estonia. El 11 de marzo de aquel año bendijo la última piedra del Colegio Romano de Santa María. En Oceanía: Nueva Zelanda. En Asia: Israel. Canonización de Escrivá. Beatificación de Escrivá En 1992. determinó que el Venerable Siervo de Dios fuese beatificado el 17 de mayo en Roma. En América: República Dominicana. Javier Echevarría. En Europa: Polonia. El 6 de enero del año siguiente. Prelado del Opus Dei. del Congo y Costa de Marfil. Rusia. en presencia de miles de personas que abarrotaban la Plaza de . Echevarría recibió la ordenación episcopal de manos de Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro.Boullón por intercesión de Escrivá. India. cumplidos todos los requisitos que señala la legislación. Panamá. 2002-2014. Eslovaquia. Juan Pablo II acudió para rezar ante sus restos mortales en Villa Tevere. Juan XXIII y Juan Pablo II. Desde 1994 el Opus Dei ha seguido expandiéndose por nuevos países: Lituania. Kazajstán. Chequia y Eslovaquia. el 6 de julio. Croacia. confirmando la elección realizada por el Congreso General electivo que se había celebrado en Roma. R. Mayo de 1992. Suecia. Singapur. D. Honduras y Trinidad-Tobago. Indonesia. Uganda. Corea y Sri Lanka. Álvaro del Portillo impulsó el comienzo del trabajo apostólico del Opus Dei en veintiún países nuevos. Rumania. Hong-Kong y Macao. Finlandia. El Papa presidió la ceremonia y lo beatificó en la Plaza de San Pedro ante miles de peregrinos. Eslovenia. que fue canonizado el 6 de octubre de ese mismo año en Roma por Juan Pablo II. tuvo lugar la lectura del Decreto Pontificio por el que se reconocía el milagro atribuido al Venerable Siervo de Dios. y beatificación de Álvaro del Portillo y Pablo VI El 9 de enero de 2002 se celebró el Centenario del nacimiento de Josemaría Escrivá. a los ochenta años de edad. pocas horas después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa. Taiwan. Nicaragua. Pocos días después. En 1998 el Centro Académico Romano de la Santa Cruz pasó a ser Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Hungría. de sesenta y dos años de edad. En África: Camerún. Bolivia. Letonia. 1995. El 23 de marzo de 1994 falleció en Roma Álvaro del Portillo.

el 27 de septiembre de 2014. que accedió al Pontificado en el año 2005 y renunció a él en el año 2013. primer sucesor de San Josemaría y de Pablo VI. Pablo VI fue beatificado en Roma el 19 de octubre de 2014 por el Papa Francisco. Le sucedió el Papa Francisco. con la presencia del Papa emérito Benedicto XVI. el 19 de octubre de ese mismo año. la «primera mano amiga» que encontró San Josemaría a su llegada a Roma.San Pedro y la Avenida de la Conciliazione. La beatificación tuvo lugar en Valdebebas (Madrid) en presencia de cientos de miles de personas provenientes de todo el mundo. El nuevo Papa fue Benedicto XVI. El 27 de abril de 2014 fueron canonizados en Roma los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II por el Papa Francisco. El Papa Francisco decretó la beatificación en Madrid. . Juan Pablo II falleció tres años después. de Álvaro del Portillo.

ANEXO II Algunos escritos de San Josemaría Escrivá El Instituto Histórico San Josemaría Escrivá (/www. En 2002 apareció una documentada edición crítico-histórica. La edición crítico-histórica de Antonio Aranda fue publicada en Madrid el año 2013. epistolario. nacida de la oración personal de Escrivá. Las obras publicadas más conocidas de Escrivá son: • Camino. • Santo Rosario. concedidas por Escrivá durante los años 1966-1968. consta de textos y puntos de meditación sobre las catorce estaciones del Vía Crucis. en 1967. Constantino Ánchel y Javier Sesé. se publicó el año 2010. José Luis Illanes y Alfredo Méndiz publicaron la edición crítico-histórica de esta obra en el año 2012.org. predicación oral. La edición crítico-histórica. Recoge siete entrevistas con periodistas de importantes diarios y revistas de la prensa internacional. preparada por Pedro Rodríguez. pronunciadas entre 1941 y 1968. • Es Cristo que pasa. • Amigos de Dios. en cinco series: obras publicadas. Se abordan las cuestiones diversas: desde las libertades individuales al puesto de la mujer en la sociedad. titulada Amar al mundo apasionadamente. autógrafos. un día de la novena de la Inmaculada de 1931.org/) –que publica desde 2007 la revista especializada Studia et Documenta– ha acometido la preparación de la edición crítica de las Obras completas de Escrivá. • Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer. Colección de dieciocho homilías. Se incluye la homilía que pronunció en el Campus de la Universidad de Navarra. Consta de novecientos noventa y nueve puntos para la meditación personal. a la luz de la vida de infancia espiritual [1]. Una página web recoge ese texto y todo lo referido a este libro: leercamino. que abordan diversos aspectos de la vida cristiana. ordenadas conforme al año litúrgico. Escrivá redactó este libro en la iglesia de Santa Isabel de Madrid después de haber celebrado la Misa. • Vía Crucis. . Esta obra. Recopilación de dieciocho homilías pronunciadas por Escrivá entre 1951 y 1971. para facilitar el rezo del Rosario y la contemplación de los misterios. Fue la primera obra póstuma aparecida tras el fallecimiento de Escrivá.isje. obras no publicadas. a cargo de Pedro Rodríguez.

con una estructura similar a Camino.org/ se pueden consultar los textos de las obras publicadas de Josemaría Escrivá. casi un tercio de los puntos de este libro proceden de los apuntes íntimos de Escrivá. Como señala Illanes. Este libro consta de mil máximas de meditación espiritual. • Surco. llevó durante los años treinta». Web: En la web http://www. que sin ser un diario. que Escrivá había dejado ordenadas en treinta y dos capítulos antes de fallecer. Fue la segunda obra póstuma que salió a la luz. • Forja. . Escribe Del Portillo en la Presentación que «tienen un claro talante autobiográfico: son anotaciones escritas por el fundador del Opus Dei en unos cuadernos espirituales.escrivaobras. Esta obra consta de mil cincuenta y cinco puntos de meditación espiritual. Sigue muy de cerca el relato evangélico de la Pasión de Cristo.

haciendo presente el Evangelio en las realidades temporales. El primer prelado del Opus Dei fue el beato Álvaro del Portillo (1975- 1994). ayudando a vivir con plenitud la vida cristiana. erigida por San Juan Pablo II el 28 de noviembre de 1982 mediante la Constitución apostólica «Ut Sit». estimulándolas a llevar a la práctica las enseñanzas de Jesucristo. siendo testigos del Evangelio en medio de los quehaceres cotidianos. la alegría. «Santificar el trabajo» Significa trabajar según el espíritu de Jesucristo: realizar la propia tarea con perfección. ejercitando las virtudes cristianas: la lealtad. La sede central del Opus Dei –con la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz– se encuentra en Roma. el Opus Dei cuenta con 2. Para alcanzar ese fin.ANEXO III La Prelatura del Opus Dei ¿Qué es? El Opus Dei es una prelatura personal de la Iglesia Católica. la laboriosidad. Finalidad del Opus Dei La misión del Opus Dei es difundir en el mundo la llamada universal a la santidad por medio del trabajo.051 sacerdotes en el mundo y un total de 89.909 fieles. En 1994 le sucedió al frente de la Prelatura Javier Echevarría (Madrid. con nueva exigencia y conforme a un carisma y a unos medios específicos [2]. La gran mayoría de . el Opus Dei proporciona formación espiritual y atención pastoral a sus fieles y a las personas que se acercan a sus apostolados. Vocación al Opus Dei Pertenecer al Opus Dei significa vivir la propia vocación cristiana que se tiene por el hecho de haber sido bautizado y confirmado. Fieles del Opus Dei Según el Anuario Pontificio de 2013. para dar gloria a Dios y servir a los demás. El 55% de los miembros son mujeres y cerca del 90% viven en Europa y América. 1932) [1]. etc.

Con esta expresión caracterizaba la tarea evangelizadora del Opus Dei: dar una profunda formación cristiana a los fieles de la Prelatura y a las personas que se acercan a sus apostolados. Ya sean hombres o mujeres. profesional y social. conforme a la situación de cada mujer. Medios de formación Escrivá definió el Opus Dei como una gran catequesis. cada uno según el don recibido de Dios». Todos. humano o profesional– se imparte de modo personalizado. en una dedicación plena. cualquiera que sea su estado o condición de vida en el mundo –célibe. La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz Es una asociación de clérigos intrínsecamente unida al Opus Dei. todos. con el mismo espíritu. y que todos meten su cuchara en ese solo puchero. colegas y conocidos. que proporciona aliento apostólico y acompañamiento espiritual a los sacerdotes diocesanos. según las circunstancias de las personas a quienes se dirija. casado o viudo. familiar y profesional. ascético. No existen categorías de miembros. Todos. y para ellos la santificación de los deberes familiares forma parte primordial de su vida cristiana. . También forman parte de esta realidad eclesial numerosos hombres y mujeres que han elegido vivir el celibato por razones sobrenaturales y apostólicas. San Josemaría recurría a la imagen campesina del «único puchero». La formación que da esta Prelatura –ya sea de carácter doctrinal. sacerdote o laico–. Para subrayar la idea de esa única vocación. con variedad de formulaciones y acentos específicos. casados o solteros. con un mismo apostolado específico.los fieles –un setenta por ciento del total en la actualidad– están casados. El medio habitual de esa catequesis es el apostolado que cada fiel realiza – en el marco de la amistad– dentro de su entorno familiar. «Os suelo decir –comentaba [3]– que en la Obra no hay nada más que un puchero. de cada hombre. cada uno según su condición. entre sus parientes. todos los miembros del Opus Dei tienen una única vocación que cada cuál se esfuerza por vivir en su propio contexto social. con idénticos medios para alcanzar el fin. Allen recoge la fórmula de la declaración mediante la cual una persona se incorpora a la Prelatura [4]. apostólico.

obispo en Chile [5]. Información Romana. algunos de los cuales han aparecido en las páginas de este libro: Isidoro Zorzano.es. José Luis Múzquiz. en otros. Se publica en italiano.es/ . actividades de las labores apostólicas. Eduardo Ortiz de Landázuri. Ernesto Cofiño. Tomás Alvira Alvira y Francisca Domínguez Susin.info/ Sobre el Opus Dei: • http://www. apertura de nuevos centros.org. La Iglesia ha abierto las causas de canonización de otros fieles del Opus Dei. Guadalupe Ortiz de Landázuri. Se están preparando los documentos necesarios para el comienzo del proceso de otros dos fieles: Laura Busca Otaegui (esposa de Eduardo Ortiz de Landázuri) y Adolfo Rodríguez Vidal. boletín oficial de periodicidad semestral. etc. En unos casos serán unas lecciones de teología en el colegio de los hijos o unas clases sobre la fe cristiana en un centro del Opus Dei. informa sobre el Opus Dei en todo el mundo: nombramientos para los órganos de dirección. Causas de Canonización de fieles del Opus Dei El primer sucesor de San Josemaría al frente del Opus Dei es el beato Álvaro del Portillo. unos ejercicios espirituales en la parroquia o unos coloquios sobre ética profesional en el domicilio de uno de los asistentes. Suscripciones: romana-es@opusdei.romana.org/ Webs Sobre San Josemaría Escrivá: • http://www. José María Hernández Garnica. Toni Zweifel. Web: http://es. inglés y castellano.josemariaescriva. Encarnación Ortega Pardo. Juan Larrea y Dora del Hoyo.opusdei. Montserrat Grases.

Opus Dei: una svolta nella spiritualità. [5] El estudio biográfico de ANDRÉS VÁZQUEZ DE PRADA. 2005) fue al mismo tiempo biógrafo y testigo: trató a Escrivá desde 1942 y conoció a los testigos más cualificados de su vida. El Fundador del Opus Dei. 26-VII-1975. Tomos I. [10] Desde entonces he publicado algunos perfiles y semblanzas sobre . II y III. que recogen cada año las obras publicadas sobre su figura y sus enseñanzas en todo el mundo. Cf JOSÉ MARIO FERNÁNDEZ MONTES et al. [7] MARÍA EUGENIA OSSANDÓN. AVP. DSJE. a las personas que tuvieron conocimiento del hecho por referencia más o menos indirecta. En adelante. Para información sobre las sucesivas ediciones y traducciones hasta el año 2002. Instituto Histórico San Josemaría Escrivá de Balaguer. [3] JA. [2] Cf los elencos bibliográficos del Centro de Documentación y Estudios Josemaría Escrivá de Balaguer. Burgos 2013. en otros. DSJE. [6] Cf SEBASTIANO BAGGIO. 644-645. 450-453. [4] Abordé esta cuestión en Piedras de Escándalo. 1924-Madrid. De aquí en adelante. 59. Esta biografía tiene un valor singular para los historiadores del futuro. Bibliografía general de Josemaría Escrivá de Balaguer: Obras de san Josemaría. Milán. ya que sitúa en primer lugar a los testigos más relevantes y fidedignos de cada suceso. ya que Vázquez de Prada (Valladolid. [8] Diccionario de San Josemaría Escrivá de Balaguer. Madrid 1992. y de forma escalonada. Su modo de citar –el propio Vázquez de Prada me lo hizo notar– resulta de particular interés. Palabra. 17. es uno de los más documentados y rigurosos que se han publicado hasta la fecha. Rialp. NOTAS Notas de “Antes de comenzar” [1] Titulada Encontrarás Dragones en unos países y Secretos de pasión.. [9] GR. en «Avvenire». Monte Carmelo.

La dignità della persona umana. como Jean-Luc Chabot. stato delle ricerce e prospettive di appronfondimento. Julián y Mariano. Un hombre. SetD8. [13] PAPA FRANCISCO. Contesti. [8] Sobre el origen de los Escrivá. Obispo administrador apostólico de Barbastro. como el italiano: «Giancarlo. VBJ. desde los orígenes medievales hasta el asentamiento en . Josemaría Escrivá. [5] Ib. Burgos. Álvaro del Portillo. 76. JMS. José María Somoano en los comienzos del Opus Dei. María. [2] PB. Grafite. San Pablo. 2003. un sembrador de paz. Infanzia e prima adolescenza di Josemaría Escrivá: Barbastri 1901-1915. pero es habitual en otras lenguas. fue confirmado en la catedral por Juan Antonio Ruano y Martín. 155. 154. Madrid 2001.Escrivá y las personas que le conocieron en los comienzos de la Obra. EDUSC. en Antonio Malo. Monte Carmelo. 157. Apuntes sobre el linaje de los Escrivá. en adelante. (ed. 28. Madrid 1992. 162. Al servicio de la Iglesia. en adelante. Cf entre otros. 151. Madrid 1995. en adelante. un camino y un mensaje. 2002. [7] JAVIER MORA-FIGUEROA. [12] JOSEMARÍA ESCRIVÁ. evento biografici. 1896-1933. Homilía «La vida interior». 11). Bilbao 2000. [3] CARLO PIOPPI. Roma. [6] Ib. «Liberté et politique dans les écrits du bienhereux Escrivá». [4] Ib. DSJE. 1-XI-2013. Sus padrinos fueron el médico Ignacio Camps y Juliana Erruz. En aquella época los niños eran confirmados en edades tempranas. Ángelus. San Josemaría Escrivá. Rialp. Notas del capítulo I [1] El 13 de enero de 1902 el sacerdote Ángel Malo Arcas le bautizó en la parroquia de La Asunción (catedral de Barbastro). Rialp. con los nombres de José. Rialp. Esto resulta poco frecuente en castellano. Vida del beato Josemaría.). el 23 de abril de 1902. Pocos meses después de su nacimiento. Más tarde Escrivá unió los dos primeros nombres por devoción a la Virgen María y a San José. [11] Hay diversos autores que se han ocupado de esta cuestión desde el punto de vista teórico. 2014. Testigos de la Fe. Pierluigi» (cf RGP. Es Cristo que pasa. Madrid 2014. La paz y la alegría. 143-167. Roma. Barbastro. cf JAUME AURELL. María Ignacia García Escobar en los comienzos del Opus Dei. Col. LP.

I: «El Barbastro de comienzos de siglo». CCEDJ. porque no es habitual. Sobre este periodo. Cf CONSTANTINO ÁNCHEL. 69. 1912) le preparó para la primera confesión. que contiene abundantes datos de carácter sociológico y cultural. Cf MANUEL GARRIDO. 2002. especialmente el cap. 2002. 29. CONSTANTINO ÁNCHEL ofrece un estudio documentado en La iniciación cristiana de Josemaría Escrivá. Barbastro y el Beato Josemaría Escrivá. [19] El escolapio Manuel Laborda de la Virgen del Carmen (Borja. 35. [14] Parvulario del Colegio de las Hijas de la Caridad. además. 1848-Barbastro. del gran amor que tenía nuestro Fundador desde pequeño por estos santos sacramentos» (AP. [11] AVP. Josemaría Escrivá de Balaguer . Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei. 75-101. Cf CCDEJ. [20] Cf MARTÍN IBARRA BENLLOCH. Zaragoza. [15] Notas tomadas de una meditación. 37-73. Tomo IV. p. 1855-Daroca. II: «Apunte biográfico del beato Josemaría Escrivá y el Opus Dei». Pienso que esto es también una prueba. VI. que Escrivá acabaría difundiendo en los cinco continentes. porque acudían a sus aulas alumnos de diversos estratos económicos. como era costumbre en Aragón. 13-36. 29-30. en AVP. 1198. [12] AVP. Barbastro 1995. AHIg.Balaguer (siglo X-XIX). 179). 14-II-1964. DSJE. una misión de integración social –como señala Pioppi–. 13. Ese colegio de escolapios cumplía. 1929) le preparó para la Primera Comunión y le enseñó una «comunión espiritual». [10] MARTÍN IBARRA BENLLOCH. [17] Ib. Teruel. Josemaría Escrivá de Balaguer. P09. 75-101. además de su gratitud. CCEDJ. y el cap. I. La iniciación cristiana de Josemaría Escrivá. [18] Se celebró en la fiesta de san Jorge. I. cit. Tomo IV. Otro escolapio. «Me impresionó siempre –escribía Álvaro del Portilllo– que recordase sus nombres. [16] SALVADOR BERNAL. Tomo IV. Ayuntamiento de Barbastro. Mons. [13] DSJE. Madrid 1980. 2002. I. AGP. Enrique Labrador de Santa Lucía (Codoñera. Rialp. 1198. [9] Martín Ibarra es autor de un estudio sobre el primer año de la vida de Josemaría Escrivá. Torreciudad. he preguntado a muchas personas si se acordaban del nombre del sacerdote que les había administrado esos sacramentos y siempre he recibido una respuesta negativa.

A partir de ahora. [35] LOURDES TORANZO. Tras el fallecimiento del doctor Landázuri la Iglesia abrió su Causa de Beatificación y Canonización en 1998. 53. Cf JE. en DSJE. [27] GERARD J. 163. [23] AVP. porque se podría herir su humildad. SetD 7 (2013) 201-210.. Rialp. 56. cf JAUME AURELL. o. [28] UFS. que todavía vivía. I. Madrid. Cf T. ha sido traducido al castellano por Elena Carbonell. [21] «El año que viene –concluyó el pequeño Escrivá en su lógica infantil– me toca a mí». AVP. o. 85. era un hombre santo». al que no conozco. [25] VBJ. [30] PB. 2004. [33] Meditación. T-08385. VAN DEN AARDWEG. Mis citas proceden de esa traducción. Eso no significa que no empleara nunca esa expresión: en 1969 le oí decir. 57-59. en el comercio La Gran Ciudad de Londres de Logroño. I. 57. es un santo. [34] CARLO PIOPPI. [29] Ib. 28. 2006. 62. Holanda. [32] «Si Josemaría. De Boog. es como su padre –me decía Manuel Ceniceros en 1976. 135. UFS. su padre. [26] Ib. I. 75-77. donde seguía trabajando–. porque don José. De Heilige van het Gewone. 187.. no dudaba en aplicárselo a su padre. en AGP. GLORIA y LOURDES TORANZO recogen este testimonio en Una familia del Somontano.y el colegio de las Escuelas Pías de Barbastro (1908-1915). Familia Albás. GLORIA . 13-35. que era un santo. [24] Comentaba Escrivá: «Todos días rezo por él. ESTHER. «No te preocupes –le tranquilizaba su madre–.c. [31] Sobre los Escrivá. Este libro. pero recomendó a continuación que nadie se lo dijera. [22] Mercedes Anglés cita unas palabras en este sentido de Carmen Escrivá. poco proclive a emplear el calificativo «santo» referido a una determinada persona. AHIg. porque estás ofrecido a la Virgen». AVP. Después murió mártir». VI. M.c. refiriéndose a Eduardo Ortiz de Landázuri. El propio Escrivá. durante la entrevista que mantuve con él. 14 de febrero de 1964. no editado en España.

I. AH 7 (1998). 644. Cruz Laplana (1875- 1936). n. 1688. Rialp. cf MARIO RIBOLDI. que fue padrino de bautismo de Josemaría. 1997. 593-606. Otro de sus tíos. Sobre el beato Ceferino Giménez Malla. en AVF. como la llamaban todos. un año antes de morir. fue Hija de la Caridad.TORANZO. Escrivá acudía además a un centro privado. Dolores Albás Blanc. Una hipótesis historiográfica. Isidoro Zorzano Ledesma. Física y Química. Historia de la Literatura. Una prima suya. Rosario. Dibujo I y II. Como era habitual en aquel tiempo. el Colegio de San Antonio. en 1896. 1315. Toldrà es autor de una documentada monografía sobre este periodo: Josemaría Escrivá en Logroño (1915-1925). Instituto General y Técnico de Logroño. Notas del capítulo II [1] JAUME TOLDRÀ PARÉS. Simón Albás. Mariano. decía Francisco Moreno. [5] JAIME TOLDRÀ. [4] Dos sobresalientes con premio en Preceptiva y Ética. y Adriana Corrales. Algebra. [38] JULIO GONZÁLEZ SIMANCAS. en DSJE. IZ. había dos religiosas –María Cruz (1873-1938) y Pascuala (1875-1910)– y dos sacerdotes –Vicente y Carlos–. en adelante. También era pariente suyo –y muy amigo de su esposo–. al igual que uno de sus numerosos primos. cuñada de Dolores Albás. Instituto Histórico San Josemaría Escrivá. Los estudios de Josemaría Escrivá en Logroño (1915-1920). Vicario General de Valladolid. y cuatro notables en Historia Universal. Palabra. fallecido en 1895. DSJE. Más tarde se denominaría Instituto Sagasta. Su tía Paula fue superiora de un convento de Adoratrices. I. Fisiología e Higiene. [2] Apuntes. [36] Entre los numerosos hermanos de Lola. Biografías MC. un amigo de Josemaría que conocía bien a sus padres. Su tío materno José María Blanc (1845-1897) fue nombrado obispo de Ávila y recibió la ordenación episcopal. 91. ocho sobresalientes en Francés. [37] T-4813 y T-8203. el obispo de Cuenca. en CCEDJ. 77-81. 126. DSJE. Madrid 2007. para repasar las asignaturas. Milán 1993. Un vero kaló. Psicología y Lógica. había sido sacerdote. y un tío paterno. [3] Entonces se llamaba Instituto General y Técnico de Logroño. El fundador del Opus Dei y «el Pelé». Historia Natural y Agricultura. En . celebró su boda. Madrid 1996². [7] «Si algún matrimonio he visto unido en esta vida ha sido aquel». Alfredo Sevil. [6] JOSÉ MIGUEL PERO-SANZ. Testimonio de Carmen Lamartín.

P09. su padre tenía especial veneración por la Virgen de la Medalla Milagrosa y su madre vivía los siete domingos de San José y los Primeros Viernes. [11] Entre otras devociones. . “en una escueta actitud de compasión: la misericordia se identifica con la superabundancia de la caridad que. I. se continúa por lo más equitativo». [15] AVP. que es el que santifica. Chile. Madrid 2000. 32-33. 89-90. «Así. [20] Entendiendo el término santo en su acepción general. independientemente de que la Iglesia les haya beatificado o canonizado. trae consigo la superabundancia de la justicia”» AD. vecinos de Logroño. se accede verdaderamente al amor. Y lo mismo vale para otra virtud. Barcelona 1930. D. [10] «La caridad. [9] AD. Testigos de esperanza. [8] Encuentro de catequesis. relacionada con la caridad: la misericordia. IV. y lucharon por cultivar las virtudes cristianas de forma heroica durante su vida. [19] Es decir. se observa un patente rechazo del padre. Ya que la misericordia. Freud o Marx. [21] AVP. [18] San Antonio de Padua. como Voltaire. Hegel. [23] Meditación Los pasos de Dios. [12] F. cuando implica un verdadero reconocimiento de la necesidad que sufre el otro. F. [13] Cf JE. al mismo tiempo. 232. en palabras de Escrivá. 4-VII-1974. [22] AVP. 70-71). NGUYEN VAN THUAN. no se queda. 62. 13. [17] Por contraste –señala Aardweg– en las biografías de algunos conocidos representantes del ateísmo. X. 70-71. personas que se esforzaron por identificarse con Dios. 89.este mismo sentido contamos con otros testimonios. 84. 14-II-1964 (AGP. 165. [14] PB. solo así –comenta Ferrari– respetando plenamente la justicia. I. T.. exige primero el cumplimiento del deber: se empieza por lo justo. como los de Paula Royo y Sofía de Miguel. Ciudad Nueva. que es como un generoso desorbitarse de la justicia. [16] AGP. 14-II-1965. Apuntes tomados de una meditación. cuando es auténtica. 16. I. P09.

765. El hecho extraordinario. [27] Álvaro del Portillo. Logroño. una explosión temperamental. en la que pudieron salir para atender a un agonizante . el hecho extraordinario se produjo sin buscarlo y sin causas próximas aparentes: no fue la respuesta a una búsqueda vocacional. Sin embargo la psicología no acaba de dar explicaciones convincentes sobre ellos ni sobre las conversiones repentinas de un André Frossard o un García Morente. corren el riesgo de quedar reducidos a la categoría de «fenómeno psicológico». 2013) fue Postulador de la Causa de Canonización de Josemaría Escrivá. 116. [31] Flavio Capucci (Como. es que pudo ver las huellas de dos carmelitas: del hermano Pantaleón y del Padre José Miguel que apenas llevaba una semana en Logroño. 89. [29] VBJ. 1946-Roma. 11. I. Juan Vicente de Jesús María y el hermano Pantaleón del Corazón de Jesús. La hipótesis de Felipe Abad. que escribiría años después: «El hecho extraordinario» (MANUEL GARCÍA MORENTE. I. Tres religiosos refundaron el convento de carmelitas en la capital de la Rioja el 19 de diciembre de 1917 (es decir. pocos días antes del suceso de las huellas en la nieve): José Miguel de la Virgen del Carmen. [36] En 1882 había fallecido el último carmelita exclaustrado del viejo convento de carmelitas de Logroño. I. Mariano Domínguez Alonso. Rialp. Este autor llega a conjeturar una fecha: el sábado 29 de diciembre. En el caso de Escrivá. ni tragedia presentida que desembocara en una crisis: solo unas pisadas sobre la nieve y una respuesta personal. basándose en los apuntes de Escrivá. No fue un «gran acontecimiento». [33] DSJR. JAIME TOLDRÀ. que convivió durante muchos años con Escrivá. [25] AHIg 6 (1997). o el fruto de una larga tensión psíquica. que fue derruido tras ser desamortizado en el siglo XIX. 19. 465. proporcionó el dato preciso de que ese hecho ocurrió durante la mañana. [24] AVP. [28] AVP. 33. En su lugar se levantó el instituto Sagasta. [34] AVP. antes de entrar en el Carmelo. Madrid 1996). [32] Si estos hechos se analizan desde una perspectiva alejada de la fe. [30] AVP. I. 97. [26] AHIg (1997). en el sentido de que no hubo shock. [35] Se llamaba.

[37] J. Los carmelitas descalzos en Logroño. Vocación de san Josemaría. [45] AVP. P09.. que le dirigió espiritualmente. AGP. 1974. 110-11. ALONSO. [44] Tres sacerdotes tuvieron una influencia decisiva en Josemaría durante ese período: Antolín Oñate. I. 111. El muro y la noria. Entrevista… cit. 101. I. ABAD LEÓN. El Carmen 2011. [38] «Amador de Jesús Sacramentado». que le ayudó en el discernimiento de su vocación. [50] Cf declaración de Máximo Rubio. IV. 1997. Historia del viejo Seminario de Logroño. [39] Notas tomadas de una tertulia. [52] AVP. 96-97. [51] F. [40] AGP. [47] Josemaría fue su padrino de bautismo. TOLDRÀ en Josemaría Escrivá en Logroño. CCEDJ. [49] AVP. DSJ. BUJANDA. I. I. [53] AVP. 419. Estudios de Josemaría Escrivá en Logroño (1915-1920). por J. Logroño 1948. Algunas personas consultadas por este autor consideran que no se puede descartar que estos religiosos fueran literalmente con los pies descalzos (solían llevar unas sandalias que le protegían las plantas). 19 de marzo de 1975. 175. 103. [42] Ib. 71). aunque no fuera lo común. P04. 14-II-1964 (AGP. Abad de la Colegiata de Logroño. Cf F. II. Ese nombre pone de relieve la piedad eucarística de Josemaría Escrivá a los dieciséis años. [46] Cf JAIME TOLDRÀ. [48] Meditación Los pasos de Dios. que le orientó desde el punto de vista espiritual y científico. I. ÁLVARO DEL PORTILLO. El seminario contaba con noventa y ocho seminaristas internos y doce externos. Instituto de Estudios Riojanos. 38. 398. 216. junto con su hermana Carmen. 32. Canónigo Capitular de la Colegiata de Logroño y Coadjutor de la parroquia de Santa María de la Rotonda. [41] PB. [43] AVP.o un moribundo de la ciudad. Separata del Anuario de Historia de la Iglesia de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. De 1915 a 1921 fue Rector del Seminario de Logroño . P09. sacerdote castrense. Albino Pajares. 1297. cit. y Ciriaco Garrido Lázaro. 144.

[10] JC. [7] Ramón Herrando describe la situación social en Zaragoza durante ese periodo en su estudio Los años de seminario de Josemaría Escrivá en Zaragoza.c. nº 5. Rialp. CROVETO. Años 1998 y 1999. 2011. [11] Cf R. y cita los nombres de algunos católicos zaragozanos con grandes inquietudes sociales. 51. señala Toldrà. 307.. quedaron en la intimidad de Josemaría. HERRANDO. que compartía edificio con el Seminario Conciliar. o. 29-30.Valeriano-Cruz Ordóñez Bujanda. Encuentro general en el Campus de . y Director de Disciplina. en SetD. [12] Esta costumbre pervivió en muchas ciudades de España hasta los años sesenta y desapareció durante el periodo conciliar. 200. Gregorio Lanz. CRUZ. SetD. HERRANDO analiza este cambio de plan y sus posibles razones en Los años de seminario de Josemaría Escrivá en Zaragoza (1920-1925). Madrid 2002. 51. CROVETTO. TOLDRÀ. 118-124.52. El Seminario de Zaragoza. llamado también «de San Valero y San Braulio». [6] F. o. 37. Francisco de Paula. [5] Ib.. Secretario. [2] Consta que el 28 de septiembre Escrivá se incorporó académicamente a la Universidad Pontificia. Tiempo después Fernández fue nombrado Vicerrector. [4] R. Notas del capítulo III [1] Ese Seminario tenía su sede en el Seminario de San Carlos de Zaragoza. [3] De todos modos. 8 de octubre de 1967. pp. 31 y siguientes. Instituto Histórico Josemaría Escrivá. [54] VBJ. El seminario de S. Gregorio Fernández Anguiano. El Seminario de San Francisco de Paula de Zaragoza (I y II). Zaragoza 1945. [8] F. Secularización y clero en la Archidiócesis de Zaragoza durante el primer tercio del siglo XX: la percepción de Juan Soldevila y Romero. Notas históricas. [13] Pamplona. [9] JC. Cf J. Separatas del Anuario de Historia de la Iglesia de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. las razones decisivas de aquel traslado. y su actuación fue decisiva para la consolidación de la vocación sacerdotal de Escrivá.c. CCDJE. como Miguel Sancho Izquierdo. 285-308. y J.

Rialp. 72. [21] Ib. I. [15] Comentaba años después Escrivá en una Carta (14-IX-1951. IV. Josemaría Escrivá en Logroño (1915-1925). [29] Ib. [27] AVP. [31] AVP. Testimonio citado por HERRANDO en el Apéndice Documental de Los años de seminario…. DSJE. Instituto Histórico San Josemaría Escrivá. SB. 110. I. [19] Ib. un seminarista navarro que se ordenó sacerdote en diciembre de 1920. el epíteto de señorito». y que después. 67). 350. I. PRAT DE LA RIBA. [14] AVP. 350. 138. [30] Ib. [20] Santiago Lucus. «Documentación de seminaristas 1921-1925». han ejercitado su ministerio como óptimos sacerdotes y varios han merecido el martirio. 152. 14-II-1964 (AGP. Madrid 2007. I. 206. [17] David Mainar Pérez. TOLDRÀ PARÉS. [16] AVP. [23] R. [28] J. 133. 133. 1148. [25] AVP. 144. I. Seminario de San Francisco de Paula. en su mayoría. AVP. I. I. [24] Ib. 205. P09. [22] AVP. El original se encuentra en el Archivo diocesano de Zaragoza. H. que eran todos mejores que yo. el 1 de enero de . 157. 206. para aquellos buenos seminaristas. caja 7. 140. López Sierra escribió años después. Le pusieron otros motes despectivos a causa de su intensa vida de piedad. nº 1. [18] Jesús Val Olona. Zaragoza 17-X-1921 y Logroño 20-X- 1921. Testimonio citado por HERRANDO en el Apéndice Documental de Los años de seminario…. 75) que el «motivo de curioso asombro. Cf Informe (y respuesta) sobre la conducta de Josemaría Escrivá en el Seminario de Logroño. sección Seminario de San Francisco de Paula. arrancaba de que me lavaba –trataba de ducharme– todos los días: de nuevo. carp. 136. [26] Meditación Los pasos de Dios. algo incoherente en el ambiente propio de un seminario.la Universidad de Navarra. n.

T-02865. . 42. [52] AD. DE PAULA MORENO MONFORTE. GÓRRIZ MONZÓN. DE PAULA MORENO MONFORTE. se distingue entre los de su clase por su esmerada educación. [37] VBJ.. 84. las de exorcista-acólito. 199-201. [45] AVP. [46] R. [42] AVP. I.. [32] AP. ESZER. muy elogioso. 175. VAL OLONA. Eminentes cualidades precursoras de su fecundo apostolado». 20. 81-123. 210. Zaragoza. notoria modestia. HERRANDO.c. Itinerario de la Causa de Canonización. [44] F.1948. I. era muy estimado de los primeros. Cien Años de Pontificado romano (1891-2005). [43] J. 185. Testimonio. Herrando en su estudio. ESCUDERO IMBERT. HERRANDO. 197. o. T-06889. o. Eunsa. DSJE. p. [34] El 17 de diciembre recibió las órdenes menores de ostiario-lector y el 21 de aquel mes. El difícil Pontificado de Pío XI. y admirado de los segundos. 163. [36] J. un extenso testimonio sobre Escrivá como seminarista. [50] VBJ. [48] Informes de los Inspectores sobre la conducta de los seminaristas de San Francisco de Paula. [38] R. citados por R. «Actualidad eclesial del mensaje de Josemaría Escrivá». F. VAL OLONA. 1312. T-06889.c. [33] Cf sobre este Papa. en Josemaría Escrivá de Balaguer. Testimonio. 44-45. [35] J. afable y sencillo de trato. Madrid 1992. Palabra. [49] J.c. AVP. [51] J. Testimonio. [41] A. T-06889. 173. T-02865. Pamplona 2006.. Testimonio. [39] Ib. respetuoso para con sus superiores. [40] F. en JOSEP-IGNASI SARANYANA. 161-162. I. VAL OLONA. T-02867. en el que decía: «Primero. BALTAR. 197. o. el estudio de J. TOLDRÀ PARÉS. complaciente y bondadoso con sus compañeros. [47] A.

y Amor a los pobres en san Josemaría. [61] Ib. El médico atribuyó la causa de su muerte a una hemorragia cerebral ventricular. T-02846. T-02848. 259-260. Navarra Gráfica Ediciones. CAPARRÓS. [62] De las veinte asignaturas que cursó. 1024. Promoción social y desarrollo. Escrivá obtuvo dieciséis sobresalientes. Notas del capítulo IV [1] UFS. 308. pero sin seguir rigurosamente el curso». [7] SetD (2009). 190. Carmelo Coromina. SCHLAG. I. BALTAR RODRÍGUEZ. junto con Josemaría Escrivá. Trifino Martínez y Casiano Ocáriz. 155. Gerásimo Fillat. en AVP. [6] P. 226. Juan Lou. El . 117. [53] Los oyentes eran alumnos que no tenían obligación de asistir a clase. I. En Zaragoza solía haber ordenaciones cada año en una de esas cuatro Témporas. [56] M. o. [2] Cf JE. En aquel tiempo existían las llamadas «Témporas de Cuaresma». 234. 1313. 155. dos notables y dos aprobados. COMELLAS. F. HERRANDO. en DSJE. Zaragoza. La mentalidad jurídica de San Josemaría Escrivá. [57] L. [4] R. [3] UFS. Clemente Cubero. [8] Era la quinta semana de Cuaresma. [9] Se ordenaron. [59] Ib. DSJE. Pamplona 2006. J. La intención de Escrivá –señala Baltar– era «asistir al mayor número de clases. ALBÁS. 367. [60] Ib. Historia de los españoles. CAMO ALBÁS. SUÁREZ-JOSÉ L. 2. Francisco Muñoz. [54] AVP. Manuel Yagües. 136.. [58] RE. Relato breve del itinerario jurídico del Opus Dei. Barcelona 2003. [5] Á.c. [55] Cf E. Pascual Pellejero. 156. SetD 8 (2014). 46. Ariel.

historiador FEDERICO M. Escrivá tuvo sentimientos de comprensión y caridad cristiana ante su tío. un recuerdo imborrable. 1314. 52. [19] AVP. [10] Con dispensa pontificia de diez meses de edad. 7 (2013) 401. 305. I. AGP. sencillo y cariñoso». [11] Cf Anotaciones de Ricardo Fernández Vallespín en la Academia DYA de Madrid (18 de marzo-25 de junio de 1934). un espíritu universal». comentadas por José Luis González Gullón. Los compañeros de ordenación del beato Josemaría. Año 2000. Años después. Era muy alegre. cit. entiendo que estamos más obligados a encomendarle. [16] VBJ. Tomo IV. y yo os lo agradeceré». Perdiguera. cuando le llegó la noticia de su fallecimiento. tanto en lo grande como en lo pequeño. 233. Barbastro 2005. Era un “romántico” de Cristo: un enamorado de Cristo. [15] J. 48. 966. [18] Teodoro Murillo. 9-29. Afirmaba Palos que «tenía una mentalidad muy abierta. 191. escribió a sus hermanos: «Puesto que se portó tan mal con mamá y con nosotros. muy educado. recordaba años después: «De los sacerdotes que han pasado por el pueblo es don Josemaría quien ha dejado en mí. exp. Carta desde Roma. en DSJE. [21] Ib. EF-480106-1. [23] L. PALOS IRANZO. [14] JE. 207. 230. 2. daréis gusto a Dios nuestro Señor. I. 210. [13] DSJE. y no sabría decir exactamente por qué. leg. 23. PALOS IRANZO. I. lo retrata como «un cristiano de cuerpo entero: tanto en su vida interior como en su vida práctica. porque aún no poseía la edad canónica requerida. serie A-5. SetD 3 (2009). Cuadernos del «Centro de Documentación y Estudios Josemaría Escrivá de Balaguer». 50. p. Si lo hacéis así. 64. Otro compañero de curso. [22] L. FERRER ORTIZ. en AVP. Separata del Anuario de Historia de la Iglesia de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. carp. Domingo Fumanal. [17] AVP. en SetD. un hombre de fe total en . REQUENA ha analizado sus peripecias vitales en Diez itinerarios sacerdotales. [20] VBJ. con un humor excelente. el 23 de junio de 1925. [12] Falleció pocos meses después. citado en Guía de san Josemaría Escrivá y Aragón.

carp.c. El doctorado de San Josemaría en la Universidad de Madrid. F. 2002. 315-316. IRANZO. 228. 387. SetD. A. [8] AVP. o. serie A-5. 307-333. Intelectuales antifascistas. [5] Ya no existe esa pensión ni el edificio que la albergaba. Madrid en los años treinta.. «Crisol». 16. en SetD 3 (2009). Sobre el compromiso político de algunos de aquellos intelectuales. LANDA HIGUERA. 1314. Actividad docente de San Josemaría: el Instituto Amado y la Academia Cicuéndez. 23. [31] AVH. 233. 313. [33] AVP. citado en AVP. 3. 233. [28] J. Josefina Santos y Margarita Alvarado. SetD 3 (2009). 16. en SetD. cultural y religioso.el Evangelio». cf F. [27] Cf C. que al cabo de los años ingresó en el Carmelo. Rialp. [6] Cf G. [7] SetD 3 (2009). 22. [24] J. GONZÁLEZ-SIMANCAS Y LACASA. 2. [2] Cf J. Ambiente social. leg. DSJE. 266. SetD 3 (2009). SUÁREZ. PALOS IRANZO. [26] A. [32] P. I. [4] SetD3 (2009). [9] Entre ellas estaban Carmen del Portillo Pardo (tía de Álvaro del Portillo). 239. [25] L. REDONDO. exp. 2009. leg. I. [3] SetD3 (2009). Zaragoza. Las empresas políticas de José Ortega y Gasset: «El Sol». AGP. AGP. político. T-02850. [30] Apínt. Madrid 1970. [29] Cf C. Luz Martínez (tía de José Luis Múzquiz). serie A-5. 3. BALTAR. Madrid. Notas del capítulo V [1] Cf DSJE. 5. [10] J. ÁNCHEL. 305. 16. 1314. 316. Rialp. MONTERO-JAVIER CERVERA GIL. exp. carp. I. I. ÁNCHEL. 5 (2008). SetD. «Luz» (1917-1934). RODRÍGUEZ. San Josemaría entre los . Isabel de Urdangarín. n.

[18] GG. 154. [13] SetD 2 (2008). en SetD 2 (2008). Almería. 3. en DSJE. sacerdote jesuita canonizado por Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003. como recordaba el Papa Francisco. Serie A. 155. (Dalias. Fue una fuerte motivación espiritual interior. 1929). PÉREZ LÓPEZ (eds.5. en los niños». La pobreza se aprende tocando la carne de Cristo pobre.enfermos de Madrid (1927-1931). La historia religiosa de España en los años 20 y 30. porque. AURELL-P.. J. 731. 27. [15] A todas esas razones –como se desprende de sus escritos personales– se unía una motivación más decisiva y profunda: veía a Cristo en aquellos enfermos y en aquellos niños que corrían descalzos entre las chabolas del extrarradio de Madrid. [21] Cf J. [12] San José María Rubio Peralta S. [14] Apínt. 27. [23] SetD3 (2009). Leg. Medio siglo de Vida Diocesana Matritense 1913-1963. SetD 2 (2008). 1864-Aranjuez. [11] JC. Madrid (1927-1936). [17] Cf S. 777. Madrid 1967. [25] AVP. 3. Citado por J. 151.. Esp. A. [22] Año 1932. la que le llevó a Escrivá a dar aquel paso. 1977. San Josemaría entre los enfermos de Madrid (1927-1931). P. Biblioteca Nueva. I. P02. 8 de mayo de 2013. PAPA FRANCISCO. Sec. Testimonio. . [19] GG. GONZÁLEZ-SIMANCAS Y LACASA. Madrid. Aldus S. en los humildes. Discurso a las religiosas participantes en la Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales. Madrid 2006. Católicos entre dos guerras. 177. 577. 284. CASAS. 150. en los pobres. [20] KODASVER (FÉLIX VERDASCO GARCÍA). SetD 2 (2008). [24] SetD3 (2009). 240. 57-58. en los enfermos. «la pobreza teórica no nos sirve.A. [16] M.). [26] AGP. AGP. 45. Carp. anclada en sus vivencias familiares y en su formación intelectual. 425. SAGÜÉS GARJÓN. n.

260. [37] VBJ. [30] C. casi enfrente de la fachada de la Facultad de Derecho de la Universidad Central. [41] Esa es la conocida formulación de la Conferencia de Medellín. SetD 2 (2008). SetD 3 (2009). [32] Ib. Ariel. Años después de su fallecimiento. [38] Cf SetD2 (2008). La sede de la Academia estaba en el nº 52 de la calle San Bernardo. [28] J. 273. Sec. 20-III-1931. 88. AGP. 318. desde el punto de vista pedagógico. 57. de la que se apropió durante unos años cierta teología de la liberación de sesgo marxista. [29] El director de la Academia era un sacerdote. . 147-203. el Magisterio papal incluyó la opción preferencial. 178. que recuerda que sus condiscípulos valoraban mucho sus clases «por lo amables y familiares que resultaban». 280. [27] Apínt. [40] VBJ. 56. como Isidoro Arquero. José Cicuéndez. Barcelona 2003.3. que tuvo que abandonar su cargo en 1931 a causa de una enfermedad. Manuel Gómez Alonso. que solía entenderse con frecuencia de forma confusa. [31] Ib. pero no exclusiva. 184. 41. 327. SUÁREZ. esquina a la del Pez. Actividad docente de san Josemaría: el Instituto Amado y la Academia Cicuéndez. 274. dándole un sentido distorsionado. que señalaba que «se sentían atraídos por la figura de su profesor. SetD 2 (2008). que le retrata como un profesor «muy agradable. [35] RE. Salvador Pérez y Ángel Ayllón. y Julián Cortés Cavanillas. [34] RE. Historia de los españoles. 168-171. L. GONZÁLEZ-SIMANCAS Y LACASA. Entre los profesores había varios sacerdotes. [36] Carta 6-V-1945. por los pobres en textos como la Sollicitudo Rei Socialis. San Josemaría entre los enfermos de Madrid (1927-1931). 317. sencillo y paternal». abogado y licenciado en Teología. y también por su porte tan humano y sacerdotal». cit. [39] AVP. I. Leg. cuando se produjo una clarificación doctrinal. COMELLAS-L. Entre sus alumnos estaban Mariano Trueba. n. A. José María Sanchís Granero. n. ÁNCHEL. [33] J. Eso explica que Escrivá no empleara esa expresión específica. en AVP. 287-288. Serie A.

72-73. [4] J. 856. [43] Libro de la beatificación. y no de las personas que se esfuerzan por vivir individualmente el desprendimiento. Los dos aspectos. 127. el amor a los pobres. [44] Forja. A. SCHLAG. los enfermos y los profesionales de la salud en San Josemaría y los enfermos. p. SetD. 1992. 179. Pamplona 2000. ILLANES. Ciertamente. [46] MIGUEL ÁNGEL MONGE (editor) recoge un conjunto de estudios sobre las enseñanzas de Escrivá sobre el dolor. en la mente de san Josemaría esa palabra equivalía a «varones». Postulación general del Opus Dei. 285. [2] Ib. 363. [42] JMC. Cf M. [6] AVP. Cuadernos del CDESJ. Amor a los pobres en san Josemaría. [45] «Primero viene el amor al Señor –explica Schlag–. La generosidad de la donación presupone la generosidad y la libertad del corazón despegado de las posesiones y capaz de ayudar». «El bullir de la Sangre de Cristo». [5] Como se explicará más adelante. MARTÍN SCHLAG. de la clase de personas en la sociedad que sufren por la indigencia de medios materiales. cuando se habla del “amor a los pobres” se está hablando de ellos en el sentido socio-económico. 197. (2014). ARANDA. L. Aquella se le grabó a fuego en el alma. es decir. 40. en diversos lugares del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Madrid 2005. Los teólogos describen estas visiones como experiencias intelectuales singulares que permanecen misteriosamente impresas en el corazón de los que las reciben. 193. 362. Datos para la comprensión histórico-espiritual de una fecha. I. 247-248. 8. 2002.. nt.de 1987. se entrelazan: la opción preferencial por los pobres requiere la pobreza interior. 182-184. (2014). Tomo VI. de tal . n. [3] Apínt. Estudio sobre el cristocentrismo del Beato Josemaría Escrivá. Eunsa. 8. [47] AVP. 293. sin embargo. Esta expresión se encuentra. después. 131. como señala Schlag. Amor a los pobres en san Josemaría. SetD. nn. I. Palabra. durante el periodo comprendido entre el 2 de octubre de 1928 y el 14 de febrero de 1930. Notas del capítulo VI [1] Ib.

sino de abrir un nuevo camino en la Iglesia que cambiaría la vida de miles de personas a lo largo de la historia. ante la Iglesia. Cf JE. [8] Cf A. Rialp. Escrivá comprendió que su misión era difundir en todo el mundo y dar a conocer a todas las gentes. 860. [7] La conversión del apóstol Pablo de Tarso se produjo camino de la ciudad de Damasco. 318. 116. sino alentar la creación de una nueva realidad. a todos. Dios existe. a sus vecinos y amigos. [14] AVP. AVP. con personas que transmitieran abiertamente ese mensaje de búsqueda de la santidad en el trabajo a sus iguales. ante sus contemporáneos y las generaciones venideras. I. Otros santos.forma que a lo largo de su vida rechazaría cualquier opción que se apartara de lo que había visto: «eso es propio de nuestro espíritu» –afirmaba– «Eso no». 14 de febrero de 1964. [11] JE. 60. como san Josemaría. cristianos y no cristianos. Mujeres en el Opus Dei: inicio del apostolado. [10] AVP. [15] La incardinación supone la vinculación permanente a un eclesiástico . Madrid 2004. I. de un camino dentro de la Iglesia. Cuando santa Teresa habla de «fundar» lo hace en el primer sentido: como el establecimiento de una sede en la que residen varios miembros de una determinada realidad eclesial. Su objetivo final no era fundar una nueva institución clausurada en sí misma y en sus miembros. a sus colegas. MONTERO CASADO DE AMÉZUA. Notas de una meditación. como sacerdote y jurista. El siglo XX fue pródigo en conversiones de ese tipo. en DSJE. Cuando decía que «el Opus Dei había sido fundado el 2 de octubre de 1928» deseaba subrayar el origen divino del Opus Dei. aunque sabía bien. Josemaría era consciente de su responsabilidad ante Dios. FROSSARD. En el mundo jurídico se emplea ese término –fundación– para designar la firma del acta de constitución de una entidad por parte de «los fundadores». 61. [13] AVP. yo me lo encontré. emplean el verbo «fundar» desde una perspectiva espiritual. Su punto de referencia esencial fue siempre la luz fundacional de aquel 2 de octubre. 316. con la diferencia –en el caso de Escrivá– de que no se trató de una iluminación personal para cambiar la propia vida. [12] M. 321. A pesar de su reticencia interior ante las fundaciones. [9] El término fundación puede entenderse de formas diversas: desde una perspectiva jurídico-canónica o desde un punto de vista espiritual. la llamada universal a la santidad. que los sucesivos reconocimientos canónicos irían llegando con el paso de los años.

GG. n. AZEVEDO. 179.en una diócesis determinada. Escrivá seguía vinculado con la diócesis de Zaragoza. Empleo el término tradicionalista en la acepción . a una mentalidad particular –la latina–. n. [29] Cf FRANCISCO. L. [28] ECP. Universidad de Navarra. en Cuadernos del CDESJ. BADRINAS. [25] JC. nota 24. Eunsa.. [24] J. o. como la propia Iglesia. 105-149. Dos de octubre de 1928: alcance y significado de una fecha. 49. AA. 1999. Josemaría Escrivá de Balaguer. [23] VBJ. Evangelii Gaudium. CCEDJ. vol. 334. L. Mons. 298. y Datos para la comprensión histórico espiritual de una fecha. González Gullón señala que la formación sacerdotal de aquellos años «seguía contemplando la vocación religiosa como el paradigma de la entrega a Dios». ILLANES. que aquel querer de Dios no estaba ligado a una nación concreta –España–. [16] CONV. 298.. [26] G. 57-58. cf B. 423. Universidad de Navarra. En el 50 aniversario de su fundación. 32. VI (2002). Sacerdote de la diócesis de Madrid. 1124. vol. [22] H. n. a un siglo determinado –el XX–. una y otra vez. [19] Ib. en VV. I. [30] GR. AVP. Sobre la incardinación sacerdotal de Escrivá. Josemaría Escrivá de Balaguer y el Opus Dei. en CCDEJ. 149-191.c. Llamada universal a la santidad. REDONDO. [18] AVP. [20] Apínt. 192. 47-76. [27] Otros pensaban que pretendía dar una respuesta a unos problemas determinados y coyunturales de la sociedad española. Pamplona 1985. Cf también J. 61. [21] Este mensaje no resultaba novedoso solo para los laicos.. VI (2002). I. a unos condicionamientos históricos o a un momento de la vida de la Iglesia: aquel querer de Dios era universal y para siempre. n. Escrivá tuvo que explicarles. El 2 de octubre de 1928 en el contexto de la historia cultural contemporánea. 50. a una cultura específica –la occidental–. p. 173. 474. n. ILLANES. DSJE. Tomo III. [17] La incluyó en el punto 761 de Camino. y se dirigía a todos.

1880-1957. 166. n. 308. 1871. en Apínt. el 2 de mayo. en SetD. [7] Apínt. anotación realizada en 1948. [5] Esa vivienda tenía el mismo estilo y diseño que los edificios contiguos. Notas del capítulo VII [1] Mercedes Reyna O’Farrill nació en la Habana el 11 de septiembre de 1889 y falleció con fama de santidad. De los tres edificios solo se conserva el nº 1 en su estado original. De hecho. [31] PB. Esta moción interior – explicaba en sus Apuntes– fue diversa de la del 2 de octubre: «No puedo decir que vi –pero sí que intelectualmente. 164. Cf p. Eunsa. El director espiritual de Mercedes Reyna fue San José María Rubio. Así dice parte de la oración para su devoción privada: «dignaos glorificar a vuestra sierva Doña Mercedes. Cf F. MARTÍNEZ. [34] Cf AVP. SetD. II. [6] UFS. prólogo al estudio de S. supo ingeniarse en estar oculta y desaparecer. 313 y 361. n. a quien. 138. los números 3 y 5. al desarrollar la visión intelectual) cogí lo que había de ser la Sección femenina del Opus Dei». Los papeles perdidos del cardenal Segura. en Aranjuez. donde residían sus hijos Florentín y María con sus respectivas familias. [4] AVP. Cit. TORANZO hace una amplia descripción del edificio y de ese suceso en su estudio Los comienzos del apostolado del Opus Dei entre mujeres (1930-1939). II. que fue derribado y ha sido sustituido por una construcción moderna. El oratorio de la familia estaba en el edificio contiguo nº 3.e. 14. 14 de febrero de 1930: la transmisión de un acontecimiento y un mensaje. «Fe y Cultura». 7 (2013). como señal de esa gloria que queréis dar ahora.. y concedednos el favor que pedimos. 1871. R. . [2] AVP. I. I. Navarra 2004.específica que tiene esta expresión en el pensamiento de Gonzalo Redondo. 313 y 361. con detalle (después yo añadí otras cosas. [3] JMC. 332 y ss. QUIROGA. G. [33] AVP.. que durante la temporada en la que falleció esta religiosa se encontraba muy mal de salud. murió santamente pocos meses después. Así sea». 308. I. [32] AVP. y que expuso en diversas obras. mientras vivió en la tierra.

citado por TORANZO. n. o. 1974. [10] Apuntes tomados en una reunión en Buenos Aires el 26 de junio de 1974. p. AGP P02. atención a jóvenes en situaciones de riesgo. RODRÍGUEZ. BURKHART. hoy y ahora. por P. octubre 1964. porque los trabajos iniciales se perdieron durante los avatares de la guerra civil. I. [17] El templo del Monasterio del Corpus Christi (llamado popularmente Las Carboneras) es uno de los pocos de Madrid que se conserva igual que en la época en que lo frecuentaba Escrivá. necesitan de ella». 167. En el monasterio viven religiosas Jerónimas del Corpus Christi. 861. n.c. Prelado del Opus Dei. asuma a fondo el papel que. la cultura. redes de ayuda a hogares necesitados. RODRÍGUEZ. centros para la capacitación de disminuidos físicos y psíquicos. tanto las madres de familia que gastan su vida en el hogar como las que descuellan en otras tareas. 5 (2008) 63. 25. La Iglesia.. [13] El 31 de diciembre de 1994 comentaba Javier Echevarría. Monseñor Escrivá de Balaguer. [19] Apínt. 88. AGP. 66. o.c. el mundo del trabajo. en la sociedad de nuestros días. [12] En la actualidad ese panorama de posibilidades se ha ampliado con nuevas formulaciones: bancos de alimentos. [18] Apínt. citado por P. I. [9] Noticias. citado por QUIROGA. pero también sin falsas retóricas. P05. [16] Apínt. Mujeres en el Opus Dei: inicio del apostolado. 595. iniciativas para ayudar a personas con drogadicciones. . octubre de 1932. guarderías para familias de escasos recursos. Sec. [11] E. Actividad del Opus Dei.. Cit. está llamada a desempeñar. etc. 1 de octubre de 1978. [14] LAUREANO CASTÁN LACOMA.. no hace mucho.. a madres con problemas y a personas marginadas. Me viene ahora a la memoria la distinción que recibió una de ellas. Es preciso que la mujer. en DSJE. la política. en «La Provincia». n. 274 (9 de septiembre de 1931). 1676. MONTERO CASADO DE AMÉZUA. en SetD.c. [8] M. a enfermos de sida. El doctorado de San Josemaría en la Universidad de Madrid. el hogar. 1681. sin complejos. o. Las Palmas de Gran Canaria. DSJE. Un hombre de fe. en una entrevista al diario español El País: «Las mujeres del Opus Dei procuran vivir a fondo la existencia cristiana. un año antes de su fallecimiento.. 42. en Holanda: empresaria del año. [15] No pudo finalizar esa investigación.

333. Badajoz. J. de notable valor artístico. Por eso.. 67 y 71. 82. 1108-1109. encauzando la vida. 432. y más tarde. cit. Palabra. II. [31] AVP. I. [33] Apínt. por medio de un muro interno. Había. L. si no. no! El Reglamento vino después». [28] AVP. Valentín María Sánchez Ruiz. En 1973. «¡No. ILLANES. 1868. [27] AVP. del 16 de junio de 1930. 332. I. [34] La «lógica» de los santos resulta desconcertante. [20] Esa capilla. [25] AVP. se salvó de la quema de iglesias de 1936. AVP. porque había quedado aislada. y. 448. 1963) fue su confesor desde julio de 1930 hasta octubre de 1940. 334. J. vendría el derecho. a causa de la disolución de la Compañía de Jesús durante la Segunda República. I. I. [29] Se desconoce la fecha exacta de la conversación. (Orellana la Vieja. por tanto. por AVP. 474. hubiéramos tenido que comenzar por el Derecho. nn. por un reglamentito». 1879-Madrid. yo no les decía a los primeros a qué iban. n.. de la contigua iglesia de San Andrés. [21] Apínt. que hacer lo que el Señor ordenaba. patrón de la ciudad. 19 de marzo de 1954. I. S. 592.. El trabajo en la historia de la espiritualidad. junto con la popular capilla de San Isidro. PEREIRA. Teresa de Calcuta decidió aumentar el tiempo dedicado a la adoración: a partir de entonces harían una hora diaria. cuando a las Misioneras de la Caridad no les bastaban las horas del día para atender a los enfermos y marginados. [32] Carta. [24] AVP. 367. Su relación se interrumpió en 1932 a lo largo de algunos meses. . Este religioso –al que Escrivá guardó siempre gran afecto– era muy conocido en el ámbito de las publicaciones católicas y publicó un Misal de amplia difusión. I. La santificación del trabajo. que ardió por completo. n. 333. [26] Apínt. Después vendría la teoría. en DSJE. [23] El Padre Valentín Sánchez Ruiz. Madrid 2001. [30] AVP. [22] R. «La realidad de la Voluntad de Dios estaba clara. I. aunque de forma discontinua. durante los años de guerra civil.. que debió tener lugar en el año 1930.

[10] VBJ. citado por FLAVIO CAPUCCI. 443. [6] VBJ. 28. 28. Cf VBJ. 1912-1985) formaba parte de una familia conocida de Zaragoza. 7 (2013). [15] Apínt. San Pablo. Bogotá 2007. [4] VBJ. Mis oraciones: Pensamientos y meditaciones para todos los días del año. [2] Cf el perfil publicado en SetD 3 (2009) sobre Norberto Rodríguez (Astorga. [7] Apínt. 398. sino más bien de hacer la obra de Dios». punto 27. [11] G. TERESA DE CALCUTA. P06 VI. [12] SetD. Los comienzos del apostolado del Opus Dei entre mujeres (1930-1939). León.. [8] Como explica Coverdale.. cit. 98. 63. n. 17 de febrero de 1931. al ver los frutos de aquella decisión–. Notas del capítulo VIII [1] José Romeo Rivera (Zaragoza. TORANZO. [5] VBJ. 447. [14] Cf SetD3 (2009). . 27. 75. tras unos días de retiro. y el número de vocaciones se ha duplicado. [9] AGP. 72. SetD 3 (2009) 83. [3] AVP. en Josemaría Escrivá en las calles de Madrid. I. 187 (6-IV-1931). 83. 8 de mayo de 1968). 62-63.. 71. 29 de noviembre de 1931. 7 (2013). [35] Ib. [36] Así le escribía al Padre Sánchez el 22 de junio de 1933. [13] Apínt. Dios nos ha bendecido con muchas vocaciones maravillosas». en SetD. «Nuestro amor a Jesús se ha hecho más intenso –contaba tiempo después. 448. 62. n. [37] Ib. nuestro amor mutuo se ha tornado más comprensivo. Su hermano Manuel (Colo) había estudiado Derecho con Escrivá. I. «No hablaba de pertenecer al Opus Dei. AVP. 297. 1880. nuestro amor por los pobres se ha tornado más compasivo.

después de vestirme de seglar . [20] JC. [18] RE. [26] «Comenzó la persecución». anotó en sus apuntes personales. [24] El gobierno provisional republicano. el 5 de mayo de 1931 Escrivá le aconsejaba en una carta a Zorzano: «No te dé frío ni calor el cambio político: que solo te importe que no ofendan a Dios». «El día 11. no hubo pillajes importantes y se advertía una coordinación entre las masas. 25. [16] GG. en la práctica. Manuel Romeo. [19] JC. 2011. no provocó la quema de conventos. no fue negada por nadie». algunos anarquistas. se invitó a desalojar los edificios antes de quemarlos. La convivencia social se fue fracturando y deteriorando paulatinamente a causa de los extremismos de unos y otros. CEDEJ. 16 de noviembre de 1993. sin inmiscuirse en sus libres opciones políticas. en la Casa Sacerdotal de San Pedro. 126. Interpretazione di una sequenza biografica (1931-1935). unas doscientas: elementos de la extrema izquierda republicana y posiblemente. no pusieron ninguno de los medios de los que disponían para impedir esos actos de vandalismo. [21] Entrevista con Vicente Elvira. No era una invitación al indiferentismo político: le animaba a centrar su atención en lo esencial de su compromiso cristiano. que en la zona centro de la capital fueron unas trescientas personas y en las zonas de Bravo Murillo y Chamartín. 304. [17] GG. 69-75.Croce e abbandono. Madrid. 75. acompañado de D. asegura González Gullón. GONZÁLEZ GULLÓN ha estudiado detenidamente estos sucesos en su libro El Clero en la Segunda República: Madrid. 163. y de hecho. L. 1931-1936. [25] SetD 3 (2009). mientras crecían los rencores y los deseos de revancha. Burgos. 272-273. Monte Carmelo. lunes. J. IZ. como señala Coverdale. una acción orquestada que no tuvo nada que ver con una espontánea explosión de ira popular. En aquel contexto. [22] «Que la quema de conventos fue premeditada. [23] GG. 354. que describe los rasgos comunes de los diversos incendios: no se produjeron agresiones físicas graves. 344. pero muchos de sus miembros –como Azaña– simpatizaban con los alborotadores.

con un Copón lleno de Hostias consagradas envuelto en una sotana y papeles. 15 de septiembre de 1931. [29] ECP. y en el uso de lenguaje y contexto histórico de aquellos años. 20. como ladrones… Esa noche y la del 12 y 16 (esta por una falsa alarma de las monjas) tuve al Señor en casa de Pepito [José Romeo]». 364. 89. I. citado por SCHLAG en SetD 8 (2014). n.1931. supimos que se intentaba quemar el Patronato: a las cuatro de la tarde salimos con nuestros trastos a la calle de Viriato 22. resultaba cariñosa y respetuosa. [36] Carta 29-XII-1947/14-II-1966. Biblioteca virtual del CEDEJ. n. 381.. Jalones para una reflexión teológica sobre el Opus Dei. 86. 15 de julio de 1931. AVP. citado por FLAVIO CAPUCCI. n.V. 359. por AVP.. de monjas agustinas recoletas fundado en 1589 por el santo agustino fray Alonso de Orozco. 202. Existencia cristiana y mundo. 372-373. 229. [35] Apínt. XII-1930.. 219-222. . Pamplona. ILLANES.con un traje de Colo. [37] Esa expresión.V. [30] AD. en AVP. 358-359. 287. n. [28] VBJ. n. [39] El Real Patronato de Santa Isabel velaba por dos fundaciones: el actual colegio de la Asunción y un convento de clausura de Santa Isabel. [33] Ib. 202. 364.. Apínt. en la intención de Escrivá. [31] J. Croce e abbandono. [27] «El día 13. 210. Eunsa. cf AVP. 217-218. Con el tiempo sería nombrado Rector del Patronato. 2003. El primer encargo pastoral de Escrivá fue el de capellán del convento. en AVP.. cit. [40] Meditación del 19 de marzo de 1975. n. 26 de julio de 1931. 171. 362. Centro de Documentación y estudios de Josemaría Escrivá de Balaguer. [34] Apínt. [41] Apínt. salimos del Patronato por una puerta excusada. 207. cit.1931. I. [38] Apínt. comulgué la Forma del viril y. 72. 125. n. Apínt. I. [32] Apínt. a un cuarto malo –interior– que providencialmente encontré». Interpretazione di una sequenza biográfica (1931-1935). cit. 20. L. nn.

tras la quema del convento de la calle de La Flor. 386. porque todos somos a los ojos de nuestro Padre Dios hijos de igual condición». I. . n. serie A. o. «En la enseñanza de san Josemaría –precisa Fernando Ocáriz– el carácter fundamental de la filiación divina se manifiesta también en que la santidad a la que todos están llamados es precisamente la plenitud de la filiación divina. 16-X-1931. al que siempre estimó mucho.B. DSJE. 244. en ocasiones.c. SetD 6 (2012). Filiación divina. A estas horas. que la plenitud de la filiación divina. Las afirmaciones de Gafo se contienen en un artículo publicado en 1931 en La Ciencia Tomista. «Crónicas científico-sociales. [7] Ib. no es otra cosa que la perfección de la vida cristiana.3. n.. CROVETTO.. cit.Notas del capítulo IX [1] Cf Apínt. tanto en el sacerdote como en el laico. en arameo. 396. cit. [4] JC. por F. “La santidad. I. pp. 16. en la quietud de mi iglesia. o. de agosto de 1932. y estas circunstancias le alejaron de Escrivá. compré un periódico (el A. Cf CECH. en AVP. [6] Adolfo Gómez Ruiz era un hombre de inquietudes sociales y políticas. 92-3-2. 390. con Valentín Sánchez Ruiz. [9] ECP 64. papaíto. 521. 2-II-1945. ARANDA. AVP. No lo conseguí. después de la Misa. [8] A. 8: AGP. copiosa y ardiente. en Josemaría Escrivá en las calles de Madrid. 57.. [2] Ib. [3] GG. 77. [10] Papá. Sentí afluir la oración de afectos. entre el ajetreo de la vida diaria. En aquel lugar conversaba Escrivá. n. España». Apínt. Así estuve en el tranvía y hasta mi casa». 273. 254. que le llevaron a tomar parte en la intentona de golpe de Estado dirigida por el general Sanjurjo. 60. 365. [5] En Chamartín se encontraba el convento de la Compañía de Jesús.) y tomé el tranvía. 43. 144. OCÁRIZ. Cf F. 364. [11] Carta 9-I-1959.C. Escribió en sus notas: «Día de Santa Eduvigis 1931: Quise hacer oración. n. Ese sentido de filiación lleva a la contemplación y al trato con Dios en cualquier momento de la jornada.c. no he podido leer más que un párrafo del diario. A causa de esto fue deportado a África. al escribir esto. Los inicios de la Obra de San Rafael. Carta. nt. En Atocha. 410-411. Un documento de 1935..

449. 116-177. I. [21] El escultor Jenaro Lázaro Gumiel nació en Villaluenga. 20 de agosto de 1898) era ingeniero cervecero. SetD. Madrid-III-1995. en JMS. Zaragoza. [22] Quizá fueran en alguna ocasión a los dos hospitales de Incurables que había en la ciudad. Atención a enfermos y visita a hospitales. Un empresario en los primeros años del Opus Dei (1898-1932). [25] G.S. Los comienzos del apostolado del Opus Dei entre mujeres (1930-1939). en SetD. Marruecos. R. [14] J. 28. n. [17] José Ramón Herrero Fontana (Larache.c.R. FH. HERRERO FONTANA. estudió en la Escuela de San Fernando de Madrid y falleció en Valladolid en 1977. 1927-Madrid . Centro de Arte Reina Sofía. ORTÚÑEZ GOICOLEA-L. 1-II-1993. HERRERO FONTANA. [26] El 11 de diciembre. pero no contamos con testimonios de esas visitas. [23] ANA SASTRE. Herrero – que conoció a Escrivá en 1933– no recordaba la fecha exacta de aquellas visitas. Sostuve varias entrevistas con él –filmadas en su mayoría– desde 1980 hasta el año 2003. Cf P. 2013) asistió durante 1933 al primer curso de círculos de formación cristiana de Escrivá. 7 (2013). o. La guerra le sorprendió en Logroño. 85. TORANZO. Cf G. [16] Apínt. 425. cuando tuvieran lugar los medios de formación cristiana en el Opus Dei. cuando San Josemaría residía en Burgos. y quedó desconectado de Escrivá hasta que volvieron a reanudar su relación en 1938. 457. n. 360: AVP. SetD 6 (2012) 396. Un documento de 1935. R. R. [24] Apínt. [12] Cf FERNANDO CROVETTO. P. [15] J. [20] Luis Gordon (Cádiz. en 1901. Entrevista en Madrid-II-1995. I. [18] J. [13] Apínt. SetD 3 (2009). comprendió que Dios le pedía que. I. GORDON BEGUER. Los inicios de la Obra de San Rafael. se dijera siempre esta oración: «En el . 110-111. cuando rezaba en la Basílica de Atocha. uno para mujeres y otro para hombres. LOBO MÉNDEZ. 354. Entrevista. Entrevista en Madrid.A. Luis Gordon Picardo. 32. AVP. en DSJE.. 107-138.. 26-X-1931: AVP. Cit.. n. 381. Estuvo presente en los afanes de la Academia DYA. 3 (2009).. [19] Es el actual C. HERRERO FONTANA. 139-143.

25 de enero de 1938. que fue incendiada el 20 de julio de 1936. AVP. REDONDO. I. Amen. [28] ÁLVARO DEL PORTILLO. 2008. SOMOANO. por F. del Hijo y del Espíritu Santo. 401. [37] J. 493: AVP. 397-398. devociones y sociedad durante la Dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República. n. Madrid. Sancta Maria sedes sapientiae. nt. cit. 804-805. VI. cit. AVP. REQUENA. en DSJE.. 345). El templo actual se abrió al culto en las Navidades de 1951. II. n. José María Somoano y José María García Lahiguera mantenían entre sí una gran amistad –en lo humano y en lo espiritual– desde los tiempos que estudiaron juntos en el Seminario. Escribió textualmente: «Cuando nos reunamos. 3. cit. Asiento de la Sabiduría. . [33] Apínt. 510. 2002. El 2 de octubre de 1928 en el contexto de la historia cultural contemporánea. [38] Hermanas: religiosas del Hospital. José María Vegas. [29] Camino. I. [36] Somoano era capellán de la Enfermería Victoria Eugenia. Diario. 500. SetD (2009). cit. I. y el libro Católicos.I.. [27] Ib. 6. Carta 1 de julio de 1991. antes de comenzar la charla. n. La Obra del Amor Misericordioso en España (1922-1936). situada en uno de los pabellones del Hospital del Rey. –Así me lo ha pedido Jesús esta mañana en la Basílica de Atocha» (Apínt. [34] Apínt. n. n. I. Santa María. 162. Este mismo autor ha publicado un estudio más amplio: San Josemaría Escrivá de Balaguer y la devoción al Amor Misericordioso [1926-1935].nombre del Padre. n. Biblioteca Nueva. 139-174. La expresión cabildo puede ser una forma coloquial de Somoano para denominar a las enfermas del hospital que rezaban por sus intenciones. et Filii et Spiritus Sancti. n. Ora pro nobis. 928. 11 de diciembre de 1931.. 394. diremos: In nomine Patris. 335: AVP. 471. 2. ya que Somoano inició sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Alcalá de Henares. 183. Ruega por nosotros». Este suceso tuvo lugar en la antigua basílica de Atocha. 497: AVP. 379. [30] Apínt. 111. [31] Apínt.. Lino Vea- Murguía. [32] Apínt. Coincidieron solo durante los últimos años. Obra del Amor Misericordioso. en JMS. M. por G. n. 1510. en UFS. 130. 229. para hablar ex profeso de la Obra. [35] Apínt. 25 de diciembre de 1931: CECH.1932. AHIg. M.

explicitaban mejor su pensamiento. con el Opus Dei y su futuro. Cartas (obra inédita). Siempre pensaron que el hecho de que ninguno de los once hermanos de José María pereciera durante la guerra civil. sin afectar a la substancia del contenido. [43] JMS. Antonio Royo Marín (Morella. cuando pude salir del Hospital. AVP. más numerosas. 5 de febrero de 1932. 2. de la santificación en medio del mundo. que han visto la luz en los últimos años. 568. ya curado. SOMOANO. M. 3. p. Madrid 24 de enero de 1995. Castellón. 29 de septiembre de 1993. 433-434. en JMS. Diario. Las Cartas. «Yo ya pensaba ser sacerdote –me contaba Royo Marín– pero no tenía tomada aún la decisión definitiva de ingresar en la Orden de Santo Domingo. Esta carta del 9 de enero de 1932 pertenece a un conjunto de cartas escritas por san Josemaría que –al igual que las Instrucciones– aun permanecen inéditas. La entrevista tuvo lugar el 1 de marzo de 1989. I. 135. José María.1932. Escrivá hizo. AVP. tras la publicación de las ediciones críticas de sus obras editadas. de modo singular. Diario. M. ingresé en el noviciado». hasta los años 70. [46] Carta 9 de enero de 1932. GARCÍA ESCOBAR. 130. SOMOANO. . 2005). n. 52. 170-171. 1913- Pamplona. se debía a su intercesión. algunas aclaraciones y añadidos que. sentía por nuestra O. Por esa razón. Las Instrucciones son seis en total y fueron escritas entre 1930 y principios de los años 50. José María Somoano me habló con mucho entusiasmo de la Obra. q. El Instituto Histórico que se ocupa de las ediciones críticas de las obras de Escrivá. 204-211. Cf Entrevista televisiva. DSJE. [42] Entrevista con Cristina Somoano en Oviedo.. ILLANES. I. [44] J. Sin embargo. [41] Apínt. 545 (5-I-1932).. en la que padecieron arrestos. I. algo relacionado con su próximo martirio. [39] J. contempla publicarlas en el futuro. en JMS. d. e. en algunas de las más antiguas.I. Las Cartas tienen un tono más expositivo y tratan habitualmente de aspectos del carisma propio del Opus Dei. manuscrito. poco después entré en relación con los dominicos y. L. Cf J. cárceles y penalidades de todo tipo. FH. [40] M. se citan conservando la fecha de la primera redacción. Del grande entusiasmo que D. [45] Los Somoano supusieron que quizá Dios le había hecho ver. abarcan un periodo más extenso. y me invitó incluso a formar parte de ella. cit. 246 y ss. y SetD. con el paso de los años. Escrivá fue recogiendo en las Instrucciones numerosas experiencias y detalles prácticos relativos a diversos aspectos concretos de la labor formativa y apostólica.

sobresaliente de grado en la licenciatura en Filosofía y Letras. carp. doctor en ambos Derechos fue muy conocido por su propagación de la devoción mariana mediante Congresos Marianos Internacionales. AGP. Un empresario en los primeros años del Opus Dei (1898-1932). en P. I. cf ÁLVARO DEL PORTILLO. [4] Apínt. [6] Ib. n. leg. En 1995 se abrió su causa de Canonización. en colaboración con María del Carmen Hidalgo de Caviedes. 485. 1. [9] Apínt. Organizó el XXII Congreso Eucarístico Internacional de 1911. en Washington. 1952). 429. Cursó también. Arzobispo de Valencia. 11 de abril de 1932. 1. BAC. 149. y JAVIER ECHEVARRÍA. 1994. [47] El Venerable José María García Lahiguera (Fitero. [48] Cf B. 128. 609. 1876-Solsona. 1961. [7] Testimonio de José Romeo. cit. a falta de seis asignaturas. 262. matrícula de honor en todas las asignaturas de Magisterio. Serie A-5. [2] Toranzo ofrece un documentado perfil de esta mujer en SetD. San Pablo. 1903- Madrid 1989) fundó durante la Guerra civil la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote. n. Biografía del Siervo de Dios José María García Lahiguera. exp. y los escritos recogidos en la Biblioteca de Clásicos Cristianos. ORTÜÑEZ GOICOLEA-L. cit. 562. Sum. 458. [49] Juan Postius Sala (Berga. AVP. GORDON BEGUER. 608. [8] Apínt. Notas del capítulo X [1] El perfil profesional de Carmen Cuervo era excepcional para una mujer de comienzos de los años treinta: era premio extraordinario en los títulos elemental y superior. AVP. en Madrid. 7 (2013). Madrid 1997. 613 (II-1932). Hablaba y escribía perfectamente en inglés y francés. 485. Sum. CÁRCEL ORTI. I. n. Luis Gordon Picardo. Navarra. Palabra.. CECH. Beato Josemaría Escrivá de Balaguer: Un hombre de Dios. que estudió en las universidades de Granada y en la Central de Madrid. Madrid. Poco después . la carrera de Derecho y estuvo pensionada en la Universidad de Trinity. [5] Ib. BADRINAS. Madrid 2007. Fue obispo auxiliar de Madrid-Alcalá y posteriormente obispo de Huelva y Arzobispo de Valencia. Cf V. 32-38. Pasión por el sacerdocio. SetD 3 (2009) 89. 240.. [3] Apínt. con el título Santidad sacerdotal. n. Benedicto XVI le declaró Venerable el 27 de junio de 2011. 693.

que en 1940. Guadalajara. En sus anotaciones personales Escrivá iba anotando además. Diario. serie A-5. 469-470. 12 de abril de 32. 2009). serie A-5. Entrevista en la Asociación Gijonesa de Caridad. procuremos que los cimientos sean de piedra y granito. carp. M. le dijo «que estaba en el Cielo. DSJE. [20] AVP. 177-178. .diagnosticaron a María Ignacia una tuberculosis intestinal. fue el consuelo de advertir una sonrisa en el rostro de la imagen de la Virgen que tenía en su cuarto. 1913-Villaobispo de Regueras. exp. 153. y que me limitara a encomendarme a él para que nos ayudara con su intercesión. I. no nos ocurra lo que a aquel edificio de que habla el Evangelio. [15] AGP. Álava. estudió Magisterio posiblemente. 2. leg. Zamora. En una ocasión. en JMS. las mociones interiores y gracias espirituales interiores que recibía de Dios. cuando le comentó a san Josemaría que hacía tiempo que ofrecía sufragios por Somoano. 1981). 1911-Madrid 1989). Los cimientos. CATTANEO. [12] Hermógenes García Ruiz (Villar de Arnedo. [22] JMS. exp. [18] Ramona Sánchez-Elvira Suárez (Madrid. 114. que fue edificado en la arena. Sus palabras son un eco de las enseñanzas de Escrivá: «Hay que cimentarla bien. 1902-Madrid. vendrá lo demás». [10] Su marido se llamaba Mario Escondrillas y Alburquerque. luego. 1897-Madrid. y tuvo que someterse a varias operaciones que ofreció al Señor por la Obra. 9 de septiembre de 1997. 2. 178. Asturias. carp. Cf LP. Para ello. [19] Cf A. [13] Modesta Cabeza Cobos (Benavente. [14] Natividad González Fortún (Madrid. 216. Trabajó gran parte de su vida como mecanógrafa en una empresa. 1917-Madrid. Gijón. [21] Entrevista con Sor María Casado. 1974). 216. Puedo decirle que nuestro Fundador siempre lo tuvo por un santo sacerdote mártir». [16] AGP. Carta del beato Álvaro del Portillo a Rafael Somoano. Carisma. León 2007). 199-204. [17] Felisa Alcolea Miliaria (Villa de Cifuentes. hermano pequeño de José María Somoano y también sacerdote. 27 de septiembre de 1993. leg. [24] El beato Álvaro del Portillo le comentaba por carta en 1977 a Rafael Somoano. [11] J. SOMOANO. ante todo. [23] JMS. 2. 2.

. DÍAZ. médico oculista. [27] M. en FH. me relató muchos de estos hechos. 220. 290. AVP. 201. 1. I. 185. en FH. AGP. SetD. Notas del capítulo XI [1] Era la misma idea que puso por escrito un año después del fallecimiento de Escrivá. 19 de marzo de 1975. carp. I. SetD 6 (2012). Juan Jiménez Vargas (1913-1997). 29 de septiembre de 1932. [2] Palabras de Escrivá durante un encuentro con miembros del Opus Dei en Roma. Un documento de 1935. [28] JMS. 31. 1. 21 de julio de 1932. [3] Valentín Gamazo. 2014. [29] Benilde García Escobar. [25] Cf JMS. y ÁNGEL GÓMEZ- HORTIGÜELA. 370. n. [31] AVP. Diario. [26] JMS. 8. [32] Apínt. oídos de labios de su madre. SetD5 (2011). Apéndice XIV. en su Testimonial: «Resultaba evidente que el Padre era la persona que Dios había elegido para hacer la Obra». fue canónigo de la Catedral de Oviedo desde 1961. exp. en JMS. 183-184. serie A-5. [33] Aún así –como señala Coverdale–. 625-626. La hija de Benilde. licenciado en Teología y Derecho civil. [36] AP. Benedicto XVI le concedió en el 2005 la distinción de Protonotario Apostólico. en Hornachuelos (Córdoba) el 27 de diciembre de 1999. por F. cit. nació en Madrid en 1912 y estuvo presente en los primeros pasos de la Residencia DYA. [38] AVP. Los inicios de la Obra de San Rafael. nota 159. [35] CONSTANTINO ÁNCHEL.. Falleció el 3 de mayo de 2010. 232. [37] Ib. [30] SB. I. 266. 185-186. 837. I. decidió terminar sus doctorados en Derecho y Teología porque pensaba que estaría mejor preparado para desarrollar el Opus Dei. 484. [34] Cf FERNANDO CROVETTO. Josefa Herrera. T-04966. leg. Cit. 476. 397. PONZ y O. 46.Rafael Somoano. 3. el 26 de junio de 1976. GARCÍA ESCOBAR. 182.

505. si desde el primer momento está en el Cielo? Más que rezar por ella. un armario y poco más. le comentó el Fundador: «Pero Álvaro. [9] IMS. médico. 93. 73. [5] VBJ. nació en 1911 y falleció en Soria en el año 2001. [7] Cf FERNANDO CROVETTO. [12] Apínt. [4] Vicente Hernández Bocos. n. abril o mayo de 1930: AVP. I. I. Cada vez que iban. 406.. [10] En la actualidad la puerta de entrada de esa vivienda da a un pasillo minúsculo que conduce a una sala de estar de pequeñas dimensiones en la que hay varias puertas: una comunica con la cocina y otros servicios. en las que cabe una cama. 499. Entrevista en la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra. 191-192. [14] Ib. Octubre 1993 en Pamplona. 27. 499. Cf Apínt 1006. ya siendo sacerdote. [8] Ib. Al poco tiempo de esta entrevista –posiblemente la última que concedió– fue hospitalizado en aquella Clínica. Aunque tuvo poco contacto posterior con Escrivá. [11] JC. La paz y . 498. tiempo después. Me dijo que el fundador le había pedido en 1935 que se acordara de ella cuando participara en la Misa. y había rezado por su alma durante años hasta que. 121. SetD 6 (2012). [18] En la mañana del 19 de abril de 1992 estuve conversando en Roma con el beato Álvaro del Portillo sobre María Ignacia. 403. [15] JC. con dos habitaciones con balcón a la calle. su madre les preparaba una sencilla merienda. AVP. y las otras. [17] Entrevista con Juan Jiménez Vargas. porque poco tiempo después de conocerle estuvo en la cárcel y sufrió el destierro por razones políticas. Pamplona. donde falleció en 1997. Sobre María Ignacia: JOSÉ MIGUEL CEJAS. JIMÉNEZ VARGAS. ¿por qué la encomiendas a diario en la Santa Misa. dejó un testimonio vivo de aquellas primeras clases. [19] JMS. [6] J. octubre de 1993. 123. lo que hay que hacer es encomendarse a ella». 440. [13] AVP. I. I. tras una larga enfermedad. En una de esas habitaciones se reunía Escrivá con aquellos estudiantes. [16] AVP.

506. 1057. 1136. 4 (1988). I. AVP. [27] Mª I. 1315. Falleció en Madrid el 28-VII-1988. dudaban de que el Opus Dei –que daba entonces sus primeros pasos–. beato Manuel González. Braulia. En los comienzos del Opus Dei. También acogió la invitación del obispo.. Cf Romana. 507. 506. 638 de Camino. de los que no hay más datos por ahora. [2] JC. [23] Durante ese tiempo. cit.la alegría. actuaría en numerosas ocasiones del mismo modo. Ejerció su profesión desde 1940 a 1949. en AVP. 459. Zorzano. fundó el Colegio de Ingenieros Industriales y la Federación de Estudiantes Católicos. I. se haría realidad en el futuro. donde había ejercido su ministerio desde 1962. como escribe Pero-Sanz. 860. AVP. [20] Apínt. [3] A ella aludió Escrivá en el n. 509. MONTERO CASADO DE AMÉZUA. para formar parte de la primera Junta Diocesana de Acción Católica». «además de desempeñar brillantemente sus trabajos y de ser directivo de la Junta de la Sociedad Excursionista. cit. 17-VII-1934. Madrid 2001. Mujeres en el Opus Dei: inicio del apostolado. n. José Ruiz protegió y acogió en sus casas de Carrión de los Condes y de Gijón a la sierva de Dios . 345. forzada por las circunstancias. p.. I. 30 de abril de 1933. I. II. cit. También un tal Luelmo y Anastasio. María Ignacia García Escobar 1896-1933. me subrayaba esta idea en la casa natal de María Ignacia en Hornachuelos: a pesar de que la Obra contaba entonces con muy pocas personas. En el futuro. Notas del capítulo XII [1] Apínt. en DSJE.. DSJE. que conocieron a Escrivá con motivo de la enfermedad de su hermana. [24] Esta confianza en los jóvenes constituye un rasgo de su estilo de dirección: aquella petición no fue una solución de urgencia. año en el que recibió la ordenación sacerdotal. ni su otra tía. 133. [21] AVP. Benilde. [26] AVP. Ricardo Fernández Vallespín nació en El Ferrol el 23 de septiembre 1910. [22] AVP.. 862. Josefa Herrera. [28] Apínt. n. [25] Cf Apínt. I. Comenzó el trabajo apostólico del Opus Dei en Argentina en 1950. 511. ni su madre. Bolletino della Prelatura della Santa Croce e Opus Dei. Rialp. en DSJE.

AGP. 191. [16] AVP. [8] María Ignacia había fallecido. SetD 7 (2013). por G. 507. Pérez Sánchez nació en Herrera de Ibio (Cantabria) en 1905. 100-45. 1. Madrid 1997. pp. 45-101. leg. 104. carp. leg. 9. [14] Cf GONZÁLEZ GULLÓN-AURELL. carp. personalmente o por escrito. 1136-1142. sec. I. Falleció en 2002. MARTA GONZÁLEZ. 59. sacerdote amigo y colaborador de Escrivá. . Se deduce de esas páginas que Escrivá trataba entonces. [7] AVH. en CECH. Josemaría Escrivá. 241. cf A. Entrevista. AGP. TORANZO. con motivo de un traslado profesional de ciudad. 525. [4] MANUEL PÉREZ SÁNCHEZ. en SetD 7 (2013) 71. exp. 3. 232. leg. 371-402. El capellán de esa familia era Saturnino de Dios. I. [15] Felisa Alcolea Millana. serie A-5. DSJE. [18] DSJE. I. ÁNCHEL. 863. 1732. Secularidad. cit. [9] Relación testimonial de Ramona Sánchez-Elvira (AGP. Los comienzos…. 863. 520. [11] Apínt. A. y Carmen Cuervo se había alejado. cit. AVP. Ingeniero de Caminos. le presentó en 1935 a su amigo Álvaro del Portillo a Escrivá. serie A-5. a unas ciento veinte personas de modo habitual.Francisca Javiera del Valle. en DSJE. Cf T. Tras una interrupción a causa de la guerra se incorporó al Opus Dei en 1948. 1. 10 de noviembre de 1977. Antonia Sierra estaba gravemente enferma. [6] Anotaciones de Ricardo Fernández Vallespín en la Academia DYA de Madrid (18 de marzo-25 de junio de 1934). [12] DSJE. autora del Decenario al Espíritu Santo. [13] Sobre la secularidad en el mensaje de Escrivá. [5] C. 522. SetD 5 (2011). exp. [19] AVP. Fuentes para la historia de la Academia y de la Residencia DYA. 618-619.. carp. 1976. que le solicitó una ayuda económica para la Academia DYA. I. n. [10] AVP. T. SetdD 4 (2010). 522-523 [17] PONZ Y DÍAZ. 4).

[38] SB. 241. 13. 234. 19 de marzo de 1934. [21] AVP. seguían mejor lo que Josemaría tenía que realizar». I. carp. Traducción del artículo El Fundador del Opus Dei durante la guerra de España. 11-III-1935. cit. nn. cit. I. 9 de enero de 1932. SetD 3 (2009) 99. [33] JA. Consideraciones espirituales. 43. que «los chicos jóvenes. [34] AVP. Pedro Cantero. n. SetD 5 (2011). 1217 (28 de enero de 1935). por FRANÇOIS GONDRAND. 527-528. 175-200. cit. 1. [32] AVP. 4. 14 y 15. [25] PONZ Y DÍAZ. [26] Instrucción. 6. enero- marzo 2005. con su audacia. Nouvelle Revue Théologique. 1240. [20] JC. en el futuro. exp. pasados los años. Aquel año editó en Cuenca una publicación modesta. [29] El 11 de diciembre dejó de ser capellán de las Agustinas Recoletas y fue nombrado Rector del Real Patronato de Santa Isabel por el gobierno establecido. 288. n. [24] PONZ Y DÍAZ. I. 518. [31] AVP. por FRANÇOIS GONDRAND. [28] Apínt. I. FH. cit. Traducción del artículo El Fundador del Opus Dei durante la guerra de España. 517.. 545. en la que recogía cuatrocientos treinta y ocho puntos de su meditación personal. COMELLA GUTIÉRREZ. . n. 549. por AVP. SetD 5 (2011). en los centros del Opus Dei. leg. 232. 135. [30] AGP. Cf SetD 3 (2009) 97. I. Introducción para un estudio sobre la relación de Josemaría Escrivá de Balaguer con el Real Patronato de Santa Isabel de Madrid. 1192. serie A-5. [23] Uno de aquellos sacerdotes.. 29-V-1934. [37] Y dispuso que se hiciera lo mismo. [22] Apínt. AVP. [36] Ib. 537. [27] Carta. [35] Apínt. 523. I. SetD 3 (2009). Cf B. Tomo 127 nº 1. concluía.

542. hubo por parte de algunos de esos sacerdotes una falta de confianza. 104. Tras un