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LICENCIATURA EN MÚSICA

Año 2014

SEGUNDA PRESENTACIÓN ESCRITA

Julieta Pizarro

“La Eutonía, Un Camino hacia la Experiencia Total del Cuerpo”

ALEXANDER, Gerda.

Buenos Aires, Paidós, 1979.

06 de Noviembre de 2014

CUATRIMESTRE I

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SÍNTESIS ANALÍTICA

Palabras clave: Eutonía, tono, equilibrio, conciencia, observación,


contacto, unidad, compenetración.

Introducción:

Esta obra trata sobre los fundamentos del método llamado “Eutonía”
que, de acuerdo a su creadora y autora del libro, Gerda Alexander, se
trata de una técnica activa de movimiento, no dirigida, para una toma
de conciencia de la propia unidad psicofísica; en la que la persona
explora por sí misma sus diferentes posibilidades de percepción y de
movimiento. La misma, está basada en el conocimiento y la
expresión de la propia naturaleza, compenetrándose con realidad
psicosomática. La amplificación de la conciencia es lo que permite
que las características y fuerzas creativas personales se liberen.

La definición de la palabra “eutonía” significa “tono correcto” o “buen


tono”, lo que indica que difiere completamente de ser una técnica de

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relajación. La eutonía no pretende hacer desaparecer la tensión sino
armonizar las distintas tensiones que coexisten en el cuerpo y la
recomposición de la adaptabilidad de su tono muscular. Uno de los
objetivos de este método es que cada persona pueda conectarse con
su propia esencia que se encuentra tapada por la vorágine del mundo
actual. Esto se logra por medio de ejercicios entre los que se
encuentran la conciencia del propio cuerpo, variaciones voluntarias de
tono, contacto e irradiación, estiramiento, compenetración con el
propio cuerpo y otros. Todo esto no se ejerce por medio de grandes
movimientos sino con mínimos esfuerzos por medio de los que se
logran grandes efectos.

Desarrollo:

¿Qué es la Eutonía?

La autora define la eutonía como la búsqueda de una conciencia más


profunda de la unión de la realidad corporal y espiritual, especial para
el hombre occidental actual ya que lo invita a profundizar en este

descubrimiento sin retirarse del mundo sino ampliando la conciencia


cotidiana (enriquecimiento personal). De acuerdo con esto, el tono y
las vivencias están conectadas íntimamente: el tono y la actividad
cerebral están estrechamente relacionados y toda perturbación
cambia el estado corporal y de la conciencia. Por lo tanto, actuando
sobre la tonicidad se puede influir sobre el ser humano.

En ese sentido, Gerda Alenxander explica que la eutonía no pretende


relajar sino obtener el tono adecuado para la vida en general

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mediante el desarrollo de la sensibilidad superficial y profunda que
influye concientemente sobre los sistemas que regulan el tono y el
equilibrio neurovegetativo. Ahora bien, para el desarrollo de esta
sensibilidad se requiere una profunda capacidad de observación de sí
mismo, y sentir conscientemente las variaciones del nivel del tono en
un estado de presencia llamado “conciencia despierta”. Esta
conciencia implica una neutralidad y apertura que significa no estar
esperando un resultado y su primer paso consta por despertar la
sensibilidad de la piel.

El tono

Alenxander define al tono como la actividad de un músculo en


aparente reposo (ergo, el músculo está siempre en actividad, aún
cuando no lo aparenta, manifestando una función tónica). La función
tónica regula la actividad permanente del músculo haciendo que la
musculatura del cuerpo esté preparada para responder a las
demandas cotidianas. Por eso, es importante adquirir el mayor
dominio posible del tono ya que los estados y cambios emocionales
están en relación con este, así como también la conducta de los
demás.

Niveles del tono con el trabajo de eutonía:

La autora describe diferentes niveles posibles en el tono durante la


práctica:

Normalización: permite recuperar la flexibilidad de su tono global.

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Regulación: permite la desaparición de las fijaciones existentes en
grupos aislados de músculos, reintegrándolos a la musculatura
general.

Igualación: se eliminan las fijaciones en fibras musculares dentro de


un músculo.

En ese sentido, Alexander señala que el cambio inmediato y


voluntario de tono (autodominio) se alcanza con la práctica y se
percibe como una sensación de pesadez o ligereza, según se baje o
suba el tono.

La respiración:

Respecto a la respiración que es tan significativa en cualquier técnica


del movimiento, la autora explica que la percepción conciente de sí
sólo actúa sobre el tono sino también sobre la respiración. En ese
sentido, indica que al suprimir los bloqueos del tono y de la
circulación, la respiración mejora notablemente.

En eutonía, la normalización de la respiración no se realiza con


ejercicios directos, sino relajando las tensiones que impiden el
adecuado flujo de aire (estas tensiones pueden estar en el perineo,
ingles, diafragma, musculatura abdominal, intercostales, hombros,
etc.). Esto se debe a que los ejercicios de respiración concientes no
son efectivos luego, cuando la respiración se hace inconsciente. Por
esto la autora manifiesta que busca encontrar un camino que influya
indirectamente sobre la respiración por medio de la regulación de las
tensiones.

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Tacto y contacto:

En eutonía se hace una distinción entre tacto y contacto. El tacto es


lo que nos permite la delimitación de nuestro cuerpo y el afuera,
proporcionándonos además información sobre el mundo que nos
rodea. El contacto es lo que nos permite traspasar el límite visible
del cuerpo: incluimos en nuestra conciencia el campo magnético
perceptible y eléctricamente mensurable que existe en el espacio que

nos rodea. La autora asegura que así podemos tener un contacto


real con los demás seres sin tocarlos y que el contacto conciente
tiene una influencia más fuerte que el tacto sobre los cambios de
tono, la circulación y el metabolismo ya que lleva a una armonización
de las tensiones emocionales. Alexander precisa que en el
movimiento eutónico se extiende la propia presencia mediante el
contacto espacial. Esto se debe a que la estructuración del
movimiento eutónico tiende a ampliar y desarrollar el dinamismo
corporal del individuo en un contacto conciente con cada miembro de
un grupo, así como también aplicarse terapéuticamente al equilibrar
las tensiones de otro organismo.

El movimiento:

A continuación, Gerda Alexander explica que el movimiento en


eutonía se caracteriza por la liviandad y el uso reducido de la energía.
Esto prueba que las tensiones fijadas estén suprimidas y que los
músculos que no participan estén tonificados y no flojos. En niveles

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altos de tono se experimenta este equilibrio de tensiones como
ausencia de pesadez.

Las consecuencias de la regulación de las tensiones:

La autora expone que la regulación de las tensiones permite la


restauración de la sensibilidad de toda la superficie del cuerpo que se
traduce como mejoramiento de la imagen corporal, atenuación o
supresión de trastornos psicosomáticos, neurosis, frigidez y
esterilidad, aumentación de vitalidad, eliminación de estados
depresivos o eufóricos, mejoramiento de condiciones para desarrollar
medios expresivos, mejoramiento de relaciones sociales y el aumento
de capacidad y precisión de movimientos.

Importancia de la educación de los sentidos

Respecto de los sentidos, Alexander explica cómo el órgano de la piel


tiene vital importancia para las relaciones con el ambiente y las
funciones de regulación de procesos bioeléctricos. Así, los cambios
fisiológicos y psicológicos son fácilmente observables en los alumnos
que adquieren esta conciencia dérmica. Sin embargo, advierte que la
eutonía no descuida los otros sentidos además del tacto: la forma de
mirar sin tensión, la capacidad de observación y el desarrollo del oído
para percibir el equilibrio de tensiones en la voz también son
ejercitados.

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La Eutonía y el conocimiento científico actual

Respecto al aspecto científico del método, la autora expone que,


anteriormente, las relaciones entre tensiones físicas y psíquicas eran
incomprensibles para la ciencia ya que la relación entre el hipotálamo

y el sistema nervioso fueron descubiertos recién en 1945. Por lo


tanto, “tono psíquico” o “psicomotricidad” eran términos inaccesibles
de explicación científica. Entonces, cuando se hicieron estos
descubrimientos fue necesaria una explicación teórica. Sin embargo,
aún en la actualidad difícilmente se tiene en cuenta la posibilidad de
influir en el sistema nervioso y psíquico prescindiendo de
medicamentos u hipnosis. La eutonía presenta una nueva forma de
terapia que abre posibilidades insospechadas de tratamientos de
enfermedades psicosomáticas, neurológicas, afecciones físicas, etc.
Sin embargo, la autora advierte que estos cambios requieren de
tiempo para imponerse.

Formación profesional:

Sobre la formación de eutonía pedagógica y terapéutica, Alexander


explica que la misma requiere de tres a cuatro años de acuerdo a
cada alumno. El entrenamiento se basa en el trabajo personal

relativo a su propio equilibrio tónico y a la educación pedagógica,


fisiológica, neurológica, etc. Sin embargo, este tiempo de
entrenamiento no es suficiente y debe continuarse con el propio
camino de aprendizaje personal.

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Eutonía y pedagogía

Alexander indica que lo primero e indispensable para enseñar esta


técnica es vivir la eutonía en el propio cuerpo y desarrollar la
capacidad de observación de las reacciones desde el propio cuerpo.
La base del trabajo es la conciencia de que todo pensamiento tiene
una repercusión rea en todo el organismo, así como también los
sentimientos, el contexto ambiental y las disposiciones psíquicas de
cada momento. Esto significa que no hay un único modo pedagógico
de trabajar sino que hay que examinar constantemente todas las
manifestaciones no verbales que indican el estado físico y psíquico del
alumno para organizar la clase.

El trabajo en grupo

El trabajo en grupo debe hacerse con un mínimo de ocho


participantes para que la diversidad de integrantes sea lo
suficientemente enriquecedora. El trabajo grupal favorece el trabajo
inicial de los principiantes hasta que aprenda a observarse sin
volverse dependiente del profesor y sin sentirse observado y
condicionado por el tiempo. El movimiento en grupo permite alcanzar
un enriquecimiento y expansión a los que solo no se podría llegar, ya
que se hace necesario adaptar nuestro tono, tiempo y ritmo al del
grupo, sin perderse a sí mismo.

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Toma de conciencia de los huesos.

La autora expresa que la toma de conciencia del sistema óseo es


fundamental pata evitar aflojarse pero por sobre todo para favorecer
la seguridad interior y resistencia contra la inestabilidad de esta

época. Este “reflejo de enderezamiento” libera la musculatura


dinámica y permite gran movilidad. Además, explica que la misma
favorece a la liberación de tensiones emocionales profundas y las
inhibiciones de movimientos, respiración y postura y para vivir una
experiencia de fuerza vital más profunda.

El movimiento

Respecto de este tema, la autora explica que en eutonía la ampliación


de la toma de conciencia se logra mediante los movimientos
(estiramientos, variaciones de contacto con el piso, etc.). Así el
alumno nota las fijaciones, los límites de sus movimientos y sus
estereotipos. En la enseñanza del movimiento es necesario dar lugar
al desarrollo personal el alumno para que pueda descubrir su propio
ritmo y posibilidades de movimiento y de expresión antes de
adaptarse al del grupo, practicando los movimientos con una
conciencia corporal global. Una vez que se ha desarrollado la

improvisación del movimiento en todas sus posibilidades se


seleccionan algunos movimientos y se fija una rutina (la forma
interior es extraída y modelada hasta que se hace una con la forma
exterior). Esto requiere mucha disciplina espiritual y meditación. Así,
en la dinámica del movimiento con la conciencia interior y el espacio

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exterior aparece la relación con el espacio y con los otros y se
desarrolla una nueva conciencia interior/exterior. Estas primeras
realizaciones conducen a la objetivación de la situación personal
(bases de la utilización del espacio y equilibrio entre contenido y
forma).

Contacto con los otros:

Respecto del contacto con los otros, Alexander expone que las
relaciones con el medio y los otros se ven beneficiadas ampliamente
con el trabajo en eutonía. En ese sentido, es necesario advertir sobre
métodos que se desvían de las finalidades originales y que pueden

ser peligrosos para este desarrollo. Por ejemplo, el contacto entre


alumnos puede transmitir desequilibrios por lo que deben ser
evitados en un principio (Por eso, es importante la guía de
profesionales responsables). Cabe recordar que el comportamiento de
cada individuo influye física y psíquicamente en quienes lo rodean, de
la misma manera que el trabajo que se realiza para adquirir el
equilibrio psicofísico transforma nuestras relaciones sociales.

Eutonía y terapia:

La autora observa que los objetivos terapéuticos y pedagógicos de la


eutonía son los mismos: normalización, armonización, regulación,
toma de conciencia y optimización de recursos. Los resultados
dependerán de la situación psicológica, fisiológica y el contexto de
cada alumno. Estos resultados pueden ser diversos y hasta opuestos

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en diferentes y hasta en el mismo alumno de acuerdo al momento.
Por lo tanto, es importante descartar un desarrollo sistemático de

trabajo. También es importante que cada profesor haya


experimentado en sí mismo lo que pretende que el alumno desarrolle
(esta regla es fundamental). Además, el profesor debe tener una
actitud personal equilibrada, receptiva y atenta y una neutralidad
respecto al alumno. El profesor debe ayudar al alumno a comprender
la naturaleza de sus trastornos.

(La segunda parte del libro es una selección de comentarios,


registros, casos específicos, y ejemplos sobre ejercicios de eutonía
que llevan a la autora a concluir que la diversidad de experiencias es
tan heterogénea que es imposible fijar un programa de ejercicios
estándar que sirva a todos los alumnos).

Conclusiones:

Para finalizar, Gerda Alexander comenta la situación de la eutonía en


la actualidad y proyectada al futuro. En ese sentido, expresa que este
método se aplica a todos los momentos y actividades de la vida e
interesa al enfermo como al sano y a personas con diversas

profesiones y ocupaciones (aún las que no tengan que ver


específicamente con lo físico). Su aplicación es variable aunque sus
fundamentos sean concretos. También expresa que la profundización
y búsqueda de cada “eutonista” jamás termina y depende del interés
en las diferentes facetas de cada uno. Además, indica que cabe

volver a destacar que la eutonía, a diferencia de otras técnicas


corporales, no busca la relajación sino en el dominio del tono, en la
sensación conciente evitando la sugestión y sobre todo evitar la

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sugestión de la percepción. La autora recuerda que, respecto a la
respiración y las funciones vegetativas, se trabaja sobre una acción
indirecta que favorezca la correcta función a un nivel inconsciente.
También, que si bien la relación y contacto con el medio es
fundamental en la eutonía, se evita el contacto entre personas
adultas hasta que no se haya desarrollado el correcto dominio del
tono que le permita abrirse sin perder su propia personalidad ni
perjudicar a los otros. En ese sentido, le parece fundamental
destacar que quien tiene el papel principal en el trabajo de eutonía es
el alumno, quien es responsable del descubrimiento y desarrollo
sobre sí mismo. De ahí que la función del maestro sea facilitar y
ayudar. Para finalizar, Alexander destaca que La eutonía no es sólo
un método sino una actitud ante la vida y los demás.

Comentario personal:

El desarrollo de la técnica tanto en el libro como en las clases me


parece muy enriquecedora e interesante para incorporar como
práctica para la vida cotidiana. Sin embargo, el libro me resultó muy
técnico y dirigido a personas interesadas en enseñar el método.

Respecto a las prácticas en la clase, encuentro que los ejercicios


fueron muy efectivos respecto a la facilitación de la toma de
conciencia del estado de tensión de mi cuerpo y los mismos ejercicios
me sirvieron para equilibrar parcialmente estas tensiones.

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