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Justicia, Fe y “Obras”

Hemos estudiado y aprendido en reuniones anteriores, sobre la justificación y la fe, y el día de hoy
veremos otro aspecto muy importante para nosotros como cristianos, un elemento que es (debería ser)
fruto de nuestra justificación y de nuestra fe en Jesucristo, algo que Jesús mismo hizo cuando estuvo
aquí en la tierra: “Obras”.

2 aspectos sobre las obras que debemos entender:


1. Nadie es, ni puede ser salvo ni justificado por obras.
 Romanos 3:20. Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de
él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
 Efesios 2:8-9. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues
es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

2. La justicia y la fe producen obras.


Efesios 2:10. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Dios ya ha preparado las obras que tiene para nosotros, y lo hizo con el propósito de que caminemos
en ellas. Por lo tanto, no somos nosotros los que preparamos las buenas obras, sino Dios quien ya las
ha preparado para nosotros. Sin embargo, nosotros necesitamos caminar en ellas, es decir, realizarlas,
hacerlas.
Observemos este “creados para” o el “para”. Las mismas palabras usaríamos para decir, por ejemplo:
“un carro está hecho (creado) para viajar”. “Un teléfono está hecho (creado) para hacer llamadas”.
En otras palabras, Dios, al decirnos que “fuimos creados para, [hechos para] buenas obras que ya ha
preparado para nosotros”, Él nos está diciendo que nos hizo completamente capaces, que nos ha
creado para, hechos para; está en el ADN de nuestra nueva naturaleza el hacer esas buenas obras que
Él ha preparado para nosotros. Haciendo estas buenas obras es algo natural para nosotros, para nuestra
nueva naturaleza, porque fuimos creados para ellas. De lo contrario, el no caminar en estas buenas
obras sería como no hacer para lo que fuimos creados. Sería como tener un teléfono que no hace
llamadas o un sin llantas.

Entendamos mejor esto:

1 Corintios 12:18
“Más ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.”
1 Corintios 12:27
“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”

Cada uno de nosotros es miembro del cuerpo de Cristo con una función particular que le fue dada por
Dios. Dios nos ha puesto en el cuerpo con un rol específico y como Él quiso. Y como en el cuerpo
físico el responsable en dar las órdenes es la cabeza, el cerebro, así también en el cuerpo espiritual el
responsable en dar las órdenes es la cabeza, la cual es: Cristo (Efesios 5:23). Los miembros del cuerpo
de Cristo, así como los miembros del cuerpo natural, tienen la misión de hacer lo que la cabeza les
ordene. Nosotros no somos los que decidimos las buenas obras, el rol que tenemos en el cuerpo de
Cristo. Dios ya las ha decidido y preparado para nosotros. Nuestra misión es la de caminar en estas
buenas obras, ejecutarlas, funcionar para lo que fuimos creados. Si ignoramos esto, si escogemos
cerrar los ojos, entonces nuestra misión nunca será completada. Lo que quiero decir hermanos y
hermanas es que, aunque Dios ya ha preparado las buenas obras para nosotros que tenemos que hacer
y aunque nos ha puesto en el cuerpo con un rol específico, una función, somos NOSOTROS los que
caminamos en estas obras: somos NOSOTROS los que tenemos que ejecutar lo que la cabeza diga.
Si no lo hacemos, entonces en el cuerpo nadie lo hará por nosotros. Si no llevamos a cabo nuestro rol
en el cuerpo, entonces como el cuerpo natural sufre cuando alguno de sus miembros no funciona bien,
así también el cuerpo de Cristo sufre. La cabeza que es Cristo es el único que da las órdenes. Él da
las órdenes, pero depende de los miembros para su ejecución.
Si tú, hermano y hermana, no estás haciendo lo que Dios te ha creado para hacer, para lo que te ha
puesto en el cuerpo, entonces nadie lo va a hacer. Tú eres único en el cuerpo de Cristo, así como cada
miembro de tu cuerpo lo es y absolutamente necesario también. Por lo tanto, si no has encontrado lo
que Dios ha preparado para ti, es absolutamente necesario que lo encuentres. Es necesario que dejes
el sofá y busques al Señor. Es hora de decirle: “aquí estoy, ¿qué quieres que haga?” Te ha creado, te
ha alistado, capacitado completamente para las buenas obras que ha preparado para ti. Pero necesitas
estar disponible; necesitas querer caminar en ellas. Si tú no estás disponible para Dios entonces no va
a pasar nada. En este caso vas a ser como un miembro del cuerpo que, aunque absolutamente está en
el cuerpo, no se comunica con la cabeza. Ese es un miembro enfermo, un miembro que no funciona
bien. La imagen opuesta - la imagen de esa mera imagen vívida de 1 de Corintios 12 con el cuerpo,
los miembros y la cabeza – es la imagen un miembro sano que reacciona al llamado de la cabeza
inmediatamente. Es esta imagen de hombre de Dios que pone sus ojos en la cabeza para ver lo que
ella quiere y reacciona de acuerdo y sin ninguna duda. Es esta imagen del cristiano la que CAMINA,
lleva a cabo las obras que Dios ha preparado para él, llevando fruto y sin permitir que la Palabra caiga
víctima de los afanes de este mundo, el engaño de las riquezas o el deseo de otras cosas (Marcos
4:19). Tales cristianos Dios quiere que seamos. Cristianos que llevemos fruto y glorificar al Padre a
través de él.

Santiago 2:17-26. 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. 18 Pero alguno dirá:
Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19
Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 20 ¿Mas quieres saber,
hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro
padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus
obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham
creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24 Vosotros veis, pues, que
el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 25 Asimismo también Rahab la ramera,
¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26 Porque
como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.