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Ciudad de Buenos Aires, 31 de julio de 2018

Sr. Presidente de la Nación


Ing. Mauricio Macri
Presente

De mi consideración:

Una mayoría de la sociedad lo acompañó con el voto en las


elecciones presidenciales del 2015. Cada proceso electoral expresa el optimismo
ciudadano y la voluntad de construir mejores realidades. Su campaña electoral estuvo
cimentada sobre esa expectativa, asumiendo el desafío de darle continuidad a los
aciertos del gobierno anterior, corrigiendo las equivocaciones y emprendiendo
caminos necesarios para que el país se desarrolle. Era una oportunidad de construir
sobre lo construido y abandonar la tentación refundante de cada nuevo gobierno.

Pero estas líneas no pretenden sólo poner el foco sobre las políticas
implementadas en estos dos años y medio, ni analizar si su gobierno cumplió lo
prometido o alcanzó las expectativas. Es la sociedad la que debe evaluarlas y decidir si
las valida en las próximas elecciones. Le envío esta carta como un ciudadano
angustiado y preocupado por el presente que transita nuestra Argentina.

El diagnóstico de la actualidad es claro, casi unánime. Los


indicadores sociales, laborales y económicos prenden luces rojas. Crece la pobreza y el
desempleo, los salarios pierden frente a la inflación, cierran PyMES frente a la apertura
de las importaciones, la caída del consumo y el aumento de tarifas, nuestros científicos
vuelven a pensar en abandonar el país, las jubilaciones no alcanzan y la juventud
comienza a perder las esperanzas.

La crisis se agrava y la decisión de persistir en medidas que nos


trajeron a este presente implicará poner en riesgo a una generación de argentinos. Aún
estamos a tiempo de imaginar otro camino, de animarnos entre todos a pensar
alternativas válidas que le pongan un freno a la crisis. La historia económica nos debe
permitir no volver a equivocarnos. No ocurrirán cosas distintas si aplicamos las mismas
recetas.

No es tiempo de especular, es tiempo de animarse a romper con los


muros que nos dividen y tender puentes y edificar puntos de encuentro. Le aseguro
Presidente que hay una mayoría que así lo siente y no pierde la esperanza que se
puedan adoptar decisiones impostergables que eviten una crisis aún mayor. Ante esta
realidad siento la responsabilidad de presentar medidas alternativas. Espero, de buena
fe, que su llamado no haya sido en vano y que el gobierno dé pruebas de una apertura
política y social que hasta el momento ha evitado.
No hay gobierno que pueda corregir en soledad la situación actual.
Sólo la confluencia de actores centrales de nuestra realidad pueden ponerle un freno a
la descomposición. Gobierno, oposición, trabajadores, empresarios, movimientos
sociales y religiosos, universidades y colegios profesionales deben ser convocados en
forma urgente para consensuar un conjunto de medidas que permitan recuperar la
confianza y equilibrar el esfuerzo que se le exige a la sociedad, sacándole el injusto
peso a trabajadores, jubilados y sectores populares.

Acompañan estas líneas una serie de propuestas, englobadas en la


convocatoria de la Red para el Encuentro y el Desarrollo (RED x Argentina), para que
sean analizadas por su gobierno. Han sido realizadas por un equipo multidisciplinario
que me acompaña y pretenden ser sumadas al debate con la urgencia que los
acontecimientos requieren. Son medidas de corto plazo que permitirán dejar atrás una
agenda centrada en el ajuste y la reducción de la inversión y el gasto público, y en
cambio, protegiendo el trabajo, los salarios y las jubilaciones, abordando el problema
de divisas, impulsando el mercado interno, reduciendo la inflación y profundizando las
políticas sociales y redistributivas. La crisis demanda que nos animemos a pensar la
alternativa de la alternativa.

Nuestra sociedad espera un cambio de políticas que permitan


recuperar la esperanza de un mañana mejor. Le solicito en el ejercicio de la
responsabilidad máxima que el pueblo depositó en Usted que inaugure un urgente
diálogo. Es imprescindible la ejecución de políticas de gobierno que trasciendan a su
fuerza política partidaria y que sean diferentes a las que nos trajeron a este presente. Le
pido Presidente que reflexione antes que sea demasiado tarde. Cordialmente,

Ing. Felipe Solá