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Editoriales

Posverdad: la ciencia y sus demonios

“Impera la posverdad, esa “mentira emotiva” nacida dos científicos rigurosos. Muchas veces a lo largo de
para modelar la opinión pública desdeñando los he- la historia los nuevos conocimientos han creado incer-
chos fehacientes y los datos verificables, esa lengua tidumbre y generado rechazo o controversia. Pero la
de madera (a decir de los franceses) especial para contraintuitividad (o «asombro» epistémico) es la mar-
construir discursos engañosos, que llegan a conven- ca distintiva de la originalidad en ciencia y no debería
cer porque resultan atractivos, tranqulizadores, o qui- asustar a nadie.
zá convenientes”. Luisa Valenzuela, discurso de aper-
tura de la Feria Internacional del Libro, Bs. As. 2017 El demonio de la inercia
Hay palabras que iluminan porque nos permiten nom- “La mayor parte de la gente prefiere proteger su siste-
brar cosas que vemos a diario pero que no sabíamos ma de creencias fijándolo. Pero, un barco anclado, no
cómo designar. Para el Diccionario de Oxford, este se mueve”. Mario Bunge
neologismo describe la situación en la cual, al crear
y modelar a la opinión pública, “los hechos objetivos Lamentablemente es hoy muy frecuente que lo que
tienen menos influencia que las apelaciones a las aparenta ser verdad importe más que la verdad mis-
emociones y a las creencias personales”. En 2016 fue ma. Es una reacción emocional de autodefensa o pura
la palabra del pereza intelectual. En
año: el uso de esos casos reacciona
la expresión cre- Dr. Daniel Flichtentrei nuestra sensibilidad
ció un 2.000% Director de contenidos médicos de por encima de nuestra
en comparación IntraMed razón. Ya no importa
con 2015. So- que lo que se afirma
bran las situacio- Buenos Aires - Argentina no se corresponda con
nes cotidianas los hechos, lo acep-
en las que este tamos sin someterlo
concepto podría a crítica. Ese pecado
aplicarse perfectamente. Pero nos interesa saber si cognoscitivo es inmune al fracaso de su implementa-
también ha colonizado el pensamiento médico. ción. Lo aplicamos, pero no se producen los resultados
Es frecuente que admitamos explicaciones que nos esperados. Entonces reformulamos lo sucedido para
producen lo que se ha llamado “satisfacción intelec- sostener la teoría y refutar los hechos que la contradi-
tual” pero que no son ni científicas, ni verdaderas. Nos cen. Los psicólogos cognitivos llaman a esta reacción:
permiten mantenernos en nuestra zona de confort y “preferencia adaptativa”. Trucos mentales, desvíos
nos evitan el esfuerzo de impugnar nuestras propias de la retórica argumentativa, estrategias para poner
creencias convertidas en sentido común clínico. Las a salvo una creencia desmentida por los hechos. Pos-
personas necesitan aferrarse a un conjunto de creen- verdad: falsa, absurda, anticientífica; pero frecuente y
cias compartidas si han de enfrentar un ambiente poderosa para huir de la VERDAD con mayúsculas.
hostil, inquieto y desconocido. Cambiar lo que cree-
mos demanda un esfuerzo y el coraje de admitir que ¿Cómo reaccionamos ante la evidencia contraria a
hemos estado equivocados. La ciencia exige esa ho- nuestras creencias?
nestidad, incluso a costa nuestra autoestima. No se
»» Ignorar los datos
investiga para sostenernos en la comodidad de lo ya
conocido. Que un hecho resulte contraintuitivo nada »» Negar los datos
dice de su valor de verdad si se llega a él por méto-

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»» Excluir los datos consecuencia, hemos enviado a los enfermos al
gimnasio y al psicólogo con resultados desastro-
»» Suspender el juicio
sos. Cada vez que fracasábamos lo atribuíamos a
»» Reinterpretar los datos la falta de adherencia del paciente y redoblábamos
nuestra indicación.
»» Aceptar los datos y hacer cambios periféricos en Se denomina “preferencia adaptativa” a la estrate-
la teoría gia cognitiva que consiste en reinterpretar los he-
chos que refutan una creencia con el propósito de
»» Aceptar los datos y cambiar las teorías
sostenerla. El mayor esfuerzo de razonamiento co-
An empirical test of a taxonomy of responses to ano- tidiano no se emplea para conocer la verdad de los
malous data in science. Clark A. Chinn1, William F. hechos sino para adaptarlos a nuestras creencias.
Brewer. Journal of Research in Science Teaching. Vo- Hoy sabemos que el síndrome de fatiga crónica es
lume 35, Issue la expresión clínica de una encefalomielitis miál-
gica con grave hipometabolismo energético; una
El demonio de la conjetura nueva teoría que explica, al mismo tiempo, los he-
Por lo general, pensamos de una manera lógicamente chos de la clínica y las razones de nuestro fracaso.
desorganizada, sin distinguir una suposición de una
deducción. Al proceder de esta manera intuitiva o heu- El demonio de la correlación
rística podemos avanzar rápidamente, pero también Se emplea con frecuencia uno de dos eventos asocia-
introducimos inadvertidamente suposiciones polé- dos para predecir la aparición del otro (como el canto
micas o incluso falsas que ponen en peligro toda la del gallo y el amanecer). Aunque estas predicciones
construcción del conocimiento. Una ficción puede ser pueden tener éxito algunas veces, no se debería usar
tanto una historia falsa inventada para engañar como la correlación como prueba de causalidad. Una causa
una especulación (hipótesis) que debe ser probada demostrada tendría mediadores conectando a la cau-
mediante la contrastación empírica. A veces un hecho sa con su efecto de manera que pueda demostrarse
es demasiado simplificado al ser comunicado hasta la validez de la inferencia mediante pruebas lógicas
el punto de propiciar una interpretación errónea. En consistentes. Hacer una teoría a partir de la hipóte-
ciencia, una teoría es una explicación de los fenóme- sis de que el gallo “provoca” (causa) el amanecer re-
nos naturales capaz de predecir observaciones futu- quiere de una secuencia comprobable de mediadores
ras y de sobrevivir a múltiples esfuerzos lógicos para mediante los cuales uno causa al otro. También se
refutarla. La confusión ocurre cuando se usa la pala- podría considerar al canto del gallo como un marca-
bra “teoría” como sinónimo de hipótesis, conjetura, dor sustituto (factor de riesgo) para la probabilidad
opinión o especulación. Tal falta de rigor promueve la de que amanezca pero sin denominarlo “causa”. La
confusión entre hechos y ficciones sin sustento en la predecibilidad por medio de leyes de sucesión no es
realidad o hipótesis que son el punto de partida de la un criterio de conexión causal. Que algo anteceda a
investigación. otra cosa no implica que lo cause: Post hoc ergo prop-
El término “teoría” no debería aplicarse a las expli- ter hoc. La ciencia busca mecanismos detrás de los
caciones que no son lo suficientemente específicas hechos antes que la búsqueda automática de datos
como para someterse a la contrastación empírica y a y de correlaciones estadísticas entre ellos. En general
la posibilidad de ser refutadas. El intucionismo es pro- una asociación estadística no explica nada, es, preci-
ducto de la pereza intelectual, de la ignorancia y de la samente, lo que exige modelos explicativos.
confusión entre la evidencia psicológica (subjetiva) y la
certidumbre gnoseológica (lógica, argumentativa). Es El demonio de los biomarcadores subrogantes
la única filosofía que se autojustifica, que no requiere Los marcadores sustitutos o subrogantes son una pre-
pruebas ni argumentos. Según el epistemólogo Mario ocupación clínica permanente y, al mismo tiempo, una
Bunge: “el intuicionismo arrogante y dogmático, linda fuente de equívocos constantes. Ciertos biomarcado-
con el mesianismo, parece más un desorden psiquiá- res se utilizan como puntos finales convenientes en
trico que una actitud filosófica”. Existen disciplinas en- lugar de los puntos finales clínicos primarios de vidas
teras basadas en ese error y, lo que es más grave aún, salvadas o muertes postergadas o enfermedades ocu-
asisten a pacientes a diario. rridas. Es muy superior la eficacia de prevenir la cau-
Hemos creído durante décadas que el síndrome de sa inicial (causa raíz) de una enfermedad en lugar de
fatiga crónica era un trastorno psicológico y, en simplemente tratar los signos o síntomas asociados o

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sus marcadores sin modificar su causa primaria. Un orientan a la falta de adherencia de los pacientes,
riguroso examen lógico permite reconocer qué biomar- a la influencia del medio sobre la voluntad, al tipo
cadores son mediadores causales en lugar de simple- de asistencia a la que se tiene acceso; pero jamás
mente marcadores asociados (no causales). a las recomendaciones médicas que reciben. Ese
La epidemiología describe frecuencias, no probabi- consejo está sustentado en una teoría que “ex-
lidades. Señala la frecuencia con la que un biomar- plica” (y tranquiliza) el fenómeno de la obesidad
cador se encuentra asociado con un estado clínico, y como un mero disbalance entre el ingreso calórico
a menudo nos alerta del riesgo de que se produzca y asigna a la voluntad el control de ambas varia-
ese evento. Sin embargo, es cotidiano observar que bles. Sobran pruebas, no solo de su fracaso en la
ese vínculo entre el factor de riesgo (biomarcador) con implementación sino de la inconsistencia y debili-
el punto final es interpretado como que el factor está dad de sus fundamentos. Sin embargo, por ahora,
“causando” el evento y no que es un dato asociado la teoría se defiende, se aplica y se fracasa en un
con él pero de manera no causal. Es necesario em- loop recursivo dramático que ocasiona un costo al-
plear un lenguaje preciso y claro para defendernos de tísimo en salud y vidas humanas. La fuerza de la
este peligroso malentendido. ciencia no consiste en ser siempre perfecta, sino
en corregir errores, falacias y conceptos erróneos
El demonio de lo establecido (aferrarse a lo estable- afirma John P. A. Ioannidis en reciente artículo en
cido) publicado en JAMA.
Dondequiera que vamos encontramos hombres y mu-
jeres que hacen esfuerzos extraordinarios para evitar Es corriente que se atribuya la conducta ingestiva a un
cambiar sus mentes. No importa lo que ocurra se tien- acto voluntario producto del libre albedrío. Esta es una
de a continuar con los esquemas establecidos, con un prueba irrefutable de que se ignoran por igual tanto
modo de ver la realidad. Cambiarlo implica un acepta- las características de la conducta alimentaria en situa-
ción del error y un esfuerzo personal; hoy pocos pare- ciones de enfermedad metabólica como los recientes
cen estar dispuestos a afrontar el desafío. desarrollos de la neurociencia experimental acerca
En ciencia y en medicina, el fracaso de un resultado del libre albedrío. Desde esta creencia nacen nues-
experimental para ajustarse a la predicción de un pa- tras indicaciones en obesidad orientadas a la fuerza
radigma maduro es a menudo considerado como un de voluntad y el siempre inconveniente juicio moral
error del investigador en lugar de una refutación de la que tácitamente las acompaña: glotonería y pereza.
hipótesis. Sin embargo, cuando se acumula suficien- Fracasamos desde hace casi un siglo, pero hemos en-
te evidencia no confirmatoria, la creencia en el viejo contrado decenas de formas de desplazar ese fracaso
paradigma llega a una crisis que promueve la acep- hacia la víctima para preservar nuestra teoría orienta-
tación de nuevas teorías. La evidencia empírica per- dora. Hoy se conocen los determinantes neurohormo-
manece, pero las interpretaciones cambian. Thomas nales de la conducta ingestiva y los circuitos cerebra-
Kuhn denominó a esta transición abrupta “cambio de les que la determinan así como su poderosa acción
paradigma’. Esta situación se traslada al ámbito de la sobre la conducta, en general independiente de la
implementación en la práctica clínica. Una teoría que voluntad (hiperreactividad a señales de comida y défi-
“explica” los hechos de un modo que produce cierta cit de los circuitos inhibitorios). Sin embargo persiste
serenidad intelectual suele ser sostenida durante mu- la idea de que la obesidad es una claudicación de la
cho tiempo, incluso cuando sus predicciones no se voluntad e insistimos en estrategias con una larga his-
cumplen y los hechos la refutan a diario. Posverdad, toria de fracaso. Preservar nuestras creencias es más
temor a la incertidumbre, desprecio por los hechos. poderoso que admitir que son refutadas a diario por
los hechos. Posverdad, ceguera epistemológica, iner-
El demonio en la nutrición cia intelectual.
De acuerdo a un estudio publicado en The Ameri-
can Journal of Public Health que analizó datos de El demonio en la psiquiatría
una cohorte de más de 150.000 personas obesas “No importa cuán bella sea su teoría, no importa cuán
durante 10 años (2004/2014): la probabilidad inteligente sea usted. Si no coincide con los experi-
anual de que un obeso recupere su peso normal es mento, es falsa”. Richard Feynman
de 1 en 214 y la de un obeso mórbido es de 1 en En el área de las enfermedades psiquiátricas el tema
1290. Sin embargo las razones que se invocan para es todavía más complejo. Aún conviven perspectivas
ese tremendo fracaso de salud pública siempre se con marcos teóricos contrapuestos: las puramente

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conjeturales, que desconfían y descalifican a la cien- dío. Ni la ciencia es técnica, ni la ciencia consiste en lo
cia; hasta las neurociencias que articulan disciplinas que un sistema social injusto hace con ella. Esa falsa
diversas buscando fundamentos para una práctica ra- identificación “justifica” la ridícula postura anticientífi-
cional y sustentada en pruebas. Unas y otras asisten ca mediante otra falsa conclusión: oponerse a la cien-
a enfermos como si ello no representara un tema que cia es un acto de justicia social. Pedantería, ignorancia
merece ser discutido en profundidad para que los pa- y desprecio por las pruebas son una peligrosa combi-
cientes no se encuentren a merced de propuestas que nación, incluso si existe el consenso cultural en una
no solo no resuelven sus patologías sino que, en mu- sociedad como para aceptarlo. Una jerga florida oculta
chos casos, consideran que esa denominación es fal- la imprecisión de sus conceptos. El subjetivismo extre-
sa y que tal cosa –las enfermedades psiquiátricas- no mo no reconoce las diferencias entre los hechos y los
existe y es una mera etiqueta social. En países como datos, las leyes y las reglas, los modelos y los retra-
Argentina es todavía hegemónica la idea de que se tos; confunde el mapa con el territorio. Que una idea
puede asistir a enfermos mentales ignorando a la bio- sea aceptada por una comunidad no es un criterio de
logía y desconociendo por completo la intervención del verdad, ni de rigor metodológico. Que logre aceptación
cerebro en esos cuadros. Es absurdo, pero cotidiano. social en determinado momento de una cultura, ni
Las críticas al abordaje médico de estos trastornos la hace verdadera, ni justa, ni deseable. Posverdad:
afirman que la psiquiatría es puro reduccionismo bio- psicomacaneo, verborragia enfática, retórica oscura y
lógico y que el padecimiento de las personas es un vacía.
fenómeno subjetivo producto de sus historias de vida
y de su entorno social y que estas circunstancias lo El demonio de la incomunicación
explican por completo. La participación del ambiente El conocimiento suele agruparse en lo que algunos au-
en la génesis de enfermedad es algo que la medicina tores denominan ‘silos de información’, compartimien-
sabe desde hace 2.000 años y que considera no solo tos aislados, burbujas epistémicas donde siempre se
para la esquizofrenia o la depresión sino para la obe- conversa entre pares que comparten idénticos marcos
sidad, la diabetes, la celiaquía o la tuberculosis multi- conceptuales. Los intercambios son verticales, confi-
rresistente. El abordaje individualizado del sufrimiento nados al encierro disciplinar, ciegos a otras fuentes de
humano ha sido el objeto del trabajo médico mucho saber. Esos “silos” son cada vez más pequeños, más
antes de que se lo atribuyan como patrimonio exclusi- encerrados bore sí mismos, cada vez más endogámi-
vo quienes reclaman a la medicina lo que siempre ha cos. Los expertos que los habitan deciden qué clase
tenido. Lo que no ha hecho la medicina es restringir de de investigación financiar, cuál publicar, cuál aceptar
manera arbitraria el abordaje de la enfermedad a sus y cuál rechazar. En su interior, encerrados fronteras
determinantes sociales y subjetivos sino articularlos adentro, solo se recolectan datos que apoyen sus
con el necesario componente biológico que permite principios. Lo determinante son las preguntas que se
la expresión del fenotipo anormal. Los mecanismos formulan más que las respuestas que se obtienen. La
que producen la conducta no pueden no ser biológi- mentalidad en “silo” se expande como una plaga entre
cos aunque sus causas no lo sean. Sin cuerpo NO hay sus miembros. La incredulidad respecto de sus funda-
conducta. mentos queda suspendida. Nadie discute sus princi-
El entorno influye pero no crea, no hay red sin nodo, pios básicos.
todo proceso es una asociación de estados. Es el am- Es el antiguo instinto coalicional de la especie huma-
biente operando sobre la estructura vulnerable de un na. La horda primordial con fachada posmoderna. Es
sujeto lo que propicia la enfermedad. Es precisamen- un antiguo recurso social cuyo objetivo es ampliar el
te la ciencia, y no las disciplinas conjeturales, la que poder, no el saber. El grupo se aísla, se coordina cog-
ofrece una perspectiva integradora y racional del pa- nitivamente, comparte y refuerza sus creencias sin
decimiento humano. Claro que no alcanza con los da- discutirlas. Sus fundamentos de moralizan y adquie-
tos incipientes de las neurociencias, se necesita más ren un valor independiente de su grado de verdad. El
información y más hipótesis basadas en datos pero, conflicto nace cuando una nueva información reclama
muy especialmente, se hace imperativo terminar con la revisión de sus principios. La contradicción es un
la impostura intelectual que sigue, imprudentemente, veneno para el que desarrollan una inmunidad agre-
ocupándose de la salud mental de tantos enfermos. siva y eficaz. Las voces disonantes son silenciadas.
El discurso conspirativo se basa en dos falsas premi- El saber se congela. Las coaliciones en el ámbito de
sas: la identificación entre ciencia y tecnología y entre la ciencia son desastrosas, contrarrestan el impulso
ciencia (o tecnología) e ideología del capitalismo tar- hacia la búsqueda del conocimiento. Son una forma

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tribal y primitiva de agrupamiento. Su estrategia au-
todefensa enarbola espúreamente la razón, pero es
impiadosa y salvaje. Posverdad: ganan las creencias,
pierde el conocimiento, se degrada la ciencia, la gente
no recibe lo que necesita.

Coda
Que una afirmación resulte creíble en un momento
histórico y en el interior de una comunidad no garan-
tiza su valor de verdad como correspondencia con los
hechos. La credibilidad es un fenómeno psicológico,
no un criterio científico. La “evidencia” subjetiva se
relaciona con la aceptación y con el reconocimiento
de algo como cierto, pero no con su demostración. La
posverdad es un signo de los tiempos pero la ciencia
tiene los anticuerpos necesarios como para defender-
se de ella. No hacerlo nos convierte en objetos pasi-
vos propicios para la manipulación anulando nuestra
autonomía como sujetos para pensar críticamente, en
particular acerca de nuestras propias creencias. No
deberíamos permitirlo. Estamos a tiempo de defender-
nos de esa calamidad.

Daniel Flichtentrei

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